Autor: Sakai Michiba (sakaim).

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para jessyriddle, Alfy-Malfoy, Lun Black, Ravy Black, Noahs, Alexiel Viely, Louise y a todos los que se toman el tiempo para leer.

888

Capítulo V.

Severus Snape se dirigió rápidamente hacia la oficina del Director, los ojos encendidos de furia por la noticia que había llegado recientemente a sus oídos. Ignoró el forzado saludo cortés de su colega Minerva para marchar a través del cuarto y golpear su palma hacia abajo en el escritorio de Albus. "Albus, no quiero que mi estudiante, no, mi ahijado, duerma en la misma cama que tu Niño Dorado, no importa en lo que él se haya convertido", gruñó ferozmente, manchitas de saliva saltando de su boca mientras hablaba. "Es absurdo, ridículo, y... ¡y cualquier otra cosa que se te ocurra!", golpeó el escritorio de nuevo antes de dejarse caer en uno de los confortables sillones.

"¡Oh, terminar con eso está completamente fuera de proporción, Severus!", Minerva le regañó, su cabello recogido con tanta fuerza hacia atrás que su frente era blanca. "Me cuesta pensar que Potter o el verdadero Malfoy están contentos con la situación, pero cuando la alternativa es no dormir para una habitación entera de chicos, realmente creo que es lo mejor para ellos. Por otra parte, ciertamente parece ser terapéutico para su rivalidad, y creo que muy pronto vamos a ver un lado totalmente nuevo de ambos".

"Estoy de acuerdo". Dumbledore miró, pensativo, hacia el techo por unos momentos antes de apoyar la barbilla en sus nudillos. "Mis fuentes me informan que, en este mismo momento, los dos están estudiando en la biblioteca para tu examen de mañana, Severus. Nunca pensé que vería el día en que Potter estuviera estudiando para Pociones. En cuanto a la situación de dormir, creo que deberé de pedir a los elfos domésticos que preparen una de las habitaciones vacías en la Torre de Gryffindor para ellos. Obviamente hay progreso, ¿te das cuenta, Severus, que la personalidad central de tu ahijado está comenzando a hacer apariciones? Él sólo salió cuando fue colocado al cuidado de Potter ", afirmó, y se metió un caramelo de limón en la boca.

"Como sea", susurró Severus en un tono peligroso, "No voy a tolerar que Potter tome ventaja de mi estu-"

"¿Tome ventaja? Severus Snape, mi estudiante nunca sería tan osado como para-"

"¿Romper las reglas? Llenar tus oídos de algodón, vieja bru-"

"Basta." Habló Dumbledore, levantando una mano pidiendo silencio y mirando fijamente a ambos. "Como Director de esta escuela, creo que debemos ver cómo se desarrolla esta situación. No creo que Harry tenga ninguna mala intención, Severus, y Minerva, debes admitir que Potter tiene predilección por ignorar las reglas. Sin embargo, creo que no tenemos nada de qué preocuparnos en cuanto a cualquier... bueno, relación. Si bien, Harry puede hacer caso omiso de las reglas, tiene honor, y no es, como tú de tan buena gana le llamas, Severus, estúpido. Draco está haciendo progresos, y eso es mucho más importante de lo que crees. Creo que él puede tener... información. Harry es la llave de esa puerta". Se echó hacia atrás en su silla y descansó sus antebrazos en los mullidos reposabrazos, bajando su larga nariz ante sus empleados y amigos. "Ustedes saben lo importante que esto es".

888

Harry no estaba, como sus superiores asumían, estudiando para el examen de Pociones, pero estaba estudiando minuciosamente a través de tomo tras tomo de información sobre el Trastorno Disociativo de Identidad. Era interesante para él cómo cada caso era diferente, cómo las otras personalidades deberían de "fusionarse" con la "núcleo" de Draco, y se preguntaba qué se necesitaría para conseguir que esta fusión se produjera. Mientras leía, se dio cuenta de lo que había conseguido, y miró nerviosamente sobre el libro para ver a Draco aburriéndose mientras pasaba sus dedos a través de su texto de Pociones. "¿Cómo te va?", preguntó Harry en voz baja, el libro ocultando su sonrisa, mientras Malfoy sacaba su lengua y le hacía una horrible mueca. "Que bien, ¿eh? Eso es, muy posiblemente lo más atractivo que he visto de ti. Apuesto a que las mujeres se vuelven locas por eso".

"Oh, no tienes ni idea. Hay una debajo de la mesa que me la está chupando en este mismo instante", bufó Draco, y pasó la página amarillenta de su libro. "Honestamente, no sé por qué tenemos que preparar Wolfsbane (1). Apenas y hay suficientes hombres lobo para justificarla... y no hay suficientes hombres lobo para... Honestamente, no sé por qué tenemos que preparar Wolfsbane". Harry miró fijamente a Draco por un momento, tratando de discernir si en realidad había o no escuchado lo que salía de la boca de Draco, y entrecerró sus ojos un poco.

"Malfoy, ¿estás bien?", preguntó, dejando su libro sobre la mesa con un ligero golpe para caminar hacia Draco y arrodillarse a su lado. "Mira, tus manos están temblando". Harry tomó las manos de Draco y las sostuvo con fuerza, tratando de calmar sus sacudidas, y Draco desvió la mirada, obviamente avergonzado por este pequeño signo de debilidad. "Además de eso, te estás repitiendo a ti mismo... Creo que necesitamos dejar de estudiar por hoy".

Draco bajó la vista hacia Harry con una expresión un poco asustada, y miró alrededor de la biblioteca para asegurarse de que estaba relativamente vacía antes de entrelazar sus dedos con los de Harry y apretarlos con fuerza. "Siento que voy a desmayarme. Harry, por favor, detenlo...", apretó sus ojos, bien cerrados, antes de deslizarse fuera de su silla y ponerse sobre sus rodillas, presionando su rostro contra el hombro de Harry y clavándole las uñas en el dorso de su mano. Harry envolvió sus brazos alrededor de Draco, tranquilizándolo y calmándolo antes de sentir la caída flácida de su cuerpo contra el suyo.

"Maldita sea", gruñó Harry, y suspiró mientras Draco se apartaba y levantaba la vista hacia él con aquellos ojos grises chispeando inocencia infantil. Esa mirada tormentosa bajó la vista a sus manos entrelazadas, y luego a un sorprendido Harry, la personalidad dejó salir una ruidosa y aguda risita. "¡Shh! ¡Estamos en una biblioteca!", Harry presionó un dedo sobre los labios de Draco, sus mejillas encendidas cuando se dio cuenta de que todos en la biblioteca estaban mirándolos, incluyendo a Madam Pince. Draco sopló una fuerte y húmeda pedorreta contra el dedo de Harry, cubriéndolo de caliente saliva, y dejando escapar una risa salvaje mientras Harry sacudía el dedo de nuevo y fruncía el ceño, limpiándolo sobre sus vaqueros. "¿Qué te pasa?".

Madam Pince acechó sobre ellos, la furia casi visiblemente saliendo como humo por sus orejas. "Escuchen, Potter, Malfoy, yo entiendo que ustedes dos están pasando por una situación muy difícil en este momento; sin embargo, esto sigue siendo una biblioteca, y, ¡debe mantenerse en silencio!". Movió su pie contra el suelo antes de señalar a la puerta. "¡Ahora, por favor, desaparezcan!".

Draco extendió la mano y dio un manotazo en el dobladillo de la túnica de Pince antes de que Harry se levantara y tirara de él hacia arriba por su brazo. "Vamos, maldita sea", suspiró, ignorando la mirada de reproche de la bibliotecaria mientras arrastraba a Draco por la habitación. "¿Cuántos años tienes?", preguntó a Draco mientras lo empujaba por los pasillos hacia la torre de Gryffindor, tratando de ignorar el hecho de que Draco estaba saltando a su lado y balanceando su brazo hacia adelante y atrás.

"¡Seis!", contestó el niño, y sonrió abiertamente hacia Harry cuando entraron en la torre. "¿Cuántos años tienes tú?". Harry suspiró, sintiendo como llegaba un dolor de cabeza.

888

Harry tomó su escoba y le sonrió a Ron antes de montarla y elevarse por el cielo de la tarde. Hermione había accedido a cuidar de Draco por la tarde, y por primera vez en este año, Harry se permitió salir con sus dos mejores amigos: Ron y su Saeta de Fuego. "Esta fue una gran idea, Ron", dijo riendo, mientras daban juntos la vuelta por el terreno de juego, el viento corriendo a través su cabello. Ron sonrió y arrancó delante de él, y el par tuvo un juego del gato y el ratón a través del campo de Quidditch. Harry necesitaba esto. Necesitaba alejarse, aunque fuera por una hora.

Hermione se sentó en el sofá frente a la chimenea de la sala común, viendo los infantiles garabatos de Draco sobre los trozos de papel en el suelo. "¿Qué estás dibujando ahí?", preguntó con una sonrisa, inclinándose sobre el borde del sillón para intentar echar un vistazo al dibujo, pero Draco lo cubrió. "Oh, ¿es un secreto?", ella se deslizó hacia abajo en el suelo junto al chico y sonrió mientras que de mala gana él le entregaba el dibujo en el que estaba trabajando.

Ella se sorprendió, aunque este Draco sólo tenía seis años de edad, nunca había visto tanto realismo en un dibujo, y le dio unas palmaditas a Draco en su hombro para felicitarlo antes de que ella mirara más de cerca la imagen. Era de él y Harry, ambos sobre sus rodillas, con Harry sosteniéndolo contra su pecho, y Hermione nunca había visto tal mirada de ternura en los ojos de Harry, ya sea en la vida real o impresa. Las manos de los chicos estaban unidas, los dedos entrelazados, y Draco se había tomado el tiempo para dibujar las medias lunas en la base de las uñas de las manos de Harry y las manchas blancas que siempre tuvo. "Oh, Draco", susurró, siguiendo el otro brazo de Harry hasta su otra mano, que estaba enterrada en el cabello ligeramente dibujado, hebra por hebra, y Hermione casi pudo sentir el latido del corazón que la mano de Draco estaba buscando en el pecho de Harry. "Esto es asombroso. ¿Puedo quedármelo?"

Las mejillas de Draco se sonrojaron, y esnifó un poco. "No me importa", dijo enfadado, con la voz de un niño pequeño. "Aunque, no era para Mione. Era para Hawwy". Cruzó sus pies y se meció un poco en el suelo sobre sí mismo, y tomó otra hoja de papel. "¿Dónde está Hawwy de todos modos? ¿Con Won?", preguntó mientras dibujaba una escoba con alguien a horcajadas que Hermione no reconoció. Ella asintió y Draco suspiró como si tuviera el mundo sobre sus hombros. "Oh. ¿Va a volver pronto?"

"No te dejará solo por mucho tiempo, Draco..."

888

Tres horas más tarde, Harry subió las escaleras, la escoba sobre su hombro y una enorme sonrisa en su rostro, para encontrar a Hermione durmiendo en el sofá y a Draco dormitando en la alfombra. En silencio, caminó hacia Draco y tocó su hombro, sonriendo mientras reconocía al verdadero Draco en los ojos grises que se abrían y se centraban en él. "Hey, lo siento", dijo en voz baja, moviéndose para ayudar a Draco a pararse firme sobre sus pies. "¿Te acuerdas de algo?"

Draco sacudió su cabeza. "Estábamos en la biblioteca... y me desmayé, y aquí estoy. Sólo dímelo mañana, ¿de acuerdo? Estoy muy cansado". Su voz era rala, y se inclinó pesadamente hacia el lado de Harry, para gran disgusto de Ron, que estaba sentado en el sofá junto a su durmiente novia. Draco hizo una mueca desagradable hacia él antes de dejarse guiar por las escaleras. "¿A dónde fuiste? ¿Me dejaste con la Sangresucia?"

"Su nombre es Hermione, y sí, te quedaste con ella mientras fui a volar con Ron. Necesitaba una tarde para mí", dijo Harry en voz baja, sus brazos deslizándose alrededor de la cintura de Draco mientras el Slytherin se dejaba caer contra él. "Me pregunto qué hiciste que te dejó tan cansado...". Cuando llegaron al interior del dormitorio, los dos muchachos se desnudaron y se metieron en sus pijamas antes de deslizarse en la cama de Harry. Hubo un momento de incomodidad en el que quedaron mirándose fijamente justo antes de que Draco rodara sus ojos y se acomodara a su lado, frente a Harry y abrazando la mitad de una almohada. Harry sonrió levemente antes de que se permitiera acercarse a Draco, su cálida mano descansando sobre la muñeca del otro. "Hey", rubias pestañas revolotearon antes de que sus miradas se encontraran bajo la luz de las velas; Draco arqueó una ceja preguntando. "Buenas noches, Draco".

"Oh... Buenas noches". Draco sonrió un poco y cerró sus ojos nuevamente mientras la luz de la vela se extinguía.

888

N/T: Gracias por tomarte unos minutos para leer.

¡Que tengan un excelente finde!

1. La poción de Wolfsbane es una poción innovadora y compleja que alivia, pero no cura, los síntomas de la licantropía.