Autor: Sakai Michiba (sakaim).

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para Alexiel Viely, jessyriddle, kotte, kasandra potter, Violet Stwy y a todos los que se toman el tiempo para leer.

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Capítulo VII.

Harry hizo estragos en la sala común, guardando silencio por el bajo gruñido que había en su pecho, mientras pisaba fuerte y cerraba de golpe el retrato detrás de él en su camino hacia abajo de la Torre. Sus puños se apretaron dolorosamente a sus costados mientras luchaba internamente consigo mismo, sintiendo que un lado quería dar media vuelta y correr escaleras arriba para lanzar a Draco sobre el colchón y poder destrozarlo. El otro lado, sin embargo, estaba demostrando ser más fuerte en su decisión de alejarse de lo que le hacía sentirse incómodo consigo mismo, y ese lado fue golpeando con los pies en el suelo empedrado todo el camino hasta la oficina de Dumbledore.

Estaba lloviendo afuera. El viento azotaba la lluvia contra los cristales de las ventanas, de un modo tan fuerte que las ventanas estaban esforzándose para no desprenderse. Sin embargo, Harry podía escuchar su corazón latiendo con fuerza, podía escuchar su respiración -corta y rápida, presa del pánico- calentando el aire frente a él. ¡Ese había sido el verdadero Draco besándolo, besándolo sin siquiera preguntar o detenerse a pensar en lo que Harry podría pensar de ello! ¿Qué podría haber estado pensando? Si esta era la forma en que las cosas iban a ser ahora, Harry no podría hacer esto. Necesitaba un descanso, aunque sólo fuera por un día, pero el pensamiento de Draco volviéndole a hacer eso, dios, él sabía que secretamente lo deseaba pero nunca, nunca pensó que alguna vez eso fuera a pasar, y se sintió enfermo del estómago. "No puedo hacer esto; no puedo hacer esto", jadeaba para sí mientras empezaba a correr por los pasillos hasta la gárgola.

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Draco se sintió como si cometiera suicidio cuando vio huir a Harry. ¿Qué había estado pensando? No había una maldita manera de que Harry hubiera deseado eso, y cuando se enfrentó a lo que estaba haciendo, Draco tuvo pánico, se había vuelto sarcástico, y la había jodido magistralmente. Gimiendo, Draco agarró la almohada de Harry y enterró su rostro en la suavidad, el aroma de Harry flotando a su alrededor, y se odiaba por las lágrimas que sentía picando en sus ojos. Lo entendió todo mal, cambió la amabilidad de Harry y su sentido de la responsabilidad por cariño, por cuidado genuino, pero Harry sólo estaba siendo amable, servicial, y ahora él nunca tendría nada de eso. Draco decidió que no debería de preocuparse, que ni siquiera era su culpa, era su maldito trastorno y él podría olvidarse de lo que acababa de pasar.

¿Por qué se sentía entonces tan rechazado? Gritó en la almohada de Harry y golpeó la cama, sin importarle que estuviera empapando la almohada con sus estúpidas lágrimas.

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Harry estuvo en la gárgola por una media hora completa, gritando todo tipo de dulces hacia ella antes de que finalmente le diera el paso ante la mención de varitas de regaliz, y mientras la escalera se abría para él, se apresuró a subir. La media hora que estuvo allí, se empezó a poner furioso consigo mismo por haber permitido que Draco llegara tan lejos y por ser tan presuntuoso. Había olvidado que, no hace mucho tiempo, había estado retorciéndose sobre su cama con la idea de Draco, lo cual era irrelevante, y se aseguró de que el recuerdo no estuviera en su mente cuando irrumpió en la oficina del Director sin llamar. "Ah, Harry, te estaba esperando. Te oí acosando a mi gárgola. ¡Pensé que las varitas de regaliz eran bastante conocidas por los estudiantes!", exclamó alegremente, y le señaló una silla delante de su escritorio. "¿Te apetece una galleta? ¿O es que hay asuntos más urgentes?"

"No puedo hacer esto, profesor", escupió Harry groseramente mientras se lanzaba sobre la silla. "Necesito... No sé, necesito un descanso, tiempo para mí... ¡Alguien más tiene que cuidar de él! ¡Ni siquiera soy el adecuado para hacer esto! No voy a hacer nada más por él; joder, ¡sólo estoy empeorándolo!". Cerró de golpe sus manos contra la parte frontal del escritorio de Dumbledore, temblando ahora con los pensamientos que nadaban en su mente. ¿Dónde estarían ahora en ese encuentro y hasta dónde habría llegado si no hubiera detenido a Draco? ¿Se estarían besando ahora, enredados el uno al otro en la cama? ¡No, no, no!

Dumbledore entrelazó sus dedos debajo de su barbilla y miró a Harry luchando consigo mismo, viéndolo mientras tiraba de su propio cabello, retorciéndose, perdiéndose en sus propios pensamientos, y sonrió. "Creo que un descanso puede ser arreglado, Harry, no estés tan preocupado, pero si lo que estás buscando es un descanso permanente del señor Malfoy... Harry, sería una verdadera lástima perderlo. ¿Acaso no ha demostrado a sí mismo ser, incluso en su estado actual, una agradable compañía? No he dejado de ver el lazo formado entre ustedes incluso en este poco tiempo... El profesor Snape ha sido muy, ah, disciplinado sobre vigilarte e informarme cada pequeño detalle, me temo". Sonaba muy decepcionado, y se echó hacia atrás un poco. "Supongo que me he equivocado considerables veces en los últimos tiempos, pero el ver que renuncias a este reto tan rápido... lo confieso, me ha conmocionado".

Harry lo miró, estupefacto de que él pudiera decirle tal cosa, y replicó, "¡Usted no sabe lo que se siente, sin saber con cual Draco estás hablando, sin saber incluso si vas a estar hablando con la misma persona durante diez segundos! No puedo lidiar con eso todo el tiempo. No puedo lidiar con ser forzado a verlo sufrir de esa manera, todos los días despertarse como alguien diferente. Cuando ES Draco, ni siquiera sé cómo actuar alrededor de él, yo-", se interrumpió con un profundo suspiro, y escondió el rostro entre sus manos. "¿Por favor?"

Albus suspiró y se tomó un momento para mirar por la ventana. "Veré que tengas algún tiempo a solas, Harry, y mientras lo tienes, te sugiero que te tomes el tiempo para pensar acerca de cómo se siente Draco. Creo que él está en extrema necesidad de tener un Pensadero, con toda esa gente en su mente, amontonándolo en una esquina... Por suerte, tú eres el experto en conseguir salir por ti mismo de las curvas", reflexionó, y cuando Harry se hundió más en su silla, exhaló otro suspiro. "Él va a estar fuera por esta noche".

Cuando Harry regresó a la sala común esa noche, habiéndose tomado su tiempo para no tener que aguantar el ver a Draco abogar por quedarse, fue recibido con felicitaciones y palmadas en la espalda. "Buen trabajo, amigo", se rió Ron, y arrojó su brazo alrededor de los hombros de Harry. "Hiciste lo correcto... Apenas hemos tenido tiempo para… ¡cualquier cosa! ¡Vamos a volar todos los días de esta semana!", Harry le dirigió una débil sonrisa y asintió; no podía dejar de sentirse como un cabrón, y el ver a Hermione frunciendo el ceño hacia él no hizo nada para aliviar el sentimiento.

Mientras pasaba junto a ella, sintiéndose agotado, ella lo agarró por la manga y tiró de él acercándolo. "Escúchame, Harry James Potter", gruñó, luciendo más peligrosa en el momento. "Puedes dejar que Draco se ahogue en sí mismo y simplemente observar, pero no voy estar contigo mientras lo haces. ¡Pensé que eras más maduro que esto! ¿Siguen tan atrapados en… en ese enojo infantil que no puedes ver que él necesita tu ayuda?" Su voz se elevaba mientras hablaba, silenciando al resto en la sala común mientras todos se volvieron a escuchar.

"¡Maldita sea, Hermione!", espetó Harry, sintiéndose al borde de una explosión. "Crees que lo sabes todo, ¿no? ¿Crees que sabes lo que pasó ahí? ¿Cómo diablos puedes tener la menor idea de lo que estoy pasando? Tienes una maldita vida perfecta, con un novio perfecto y una familia perfecta y todo sólo funciona para ti en el maldito final, ¿no es así?", pudo oír a Ron avanzando hacia él, listo para defender a su novia, y dio un paso hacia atrás alejándose de ella, amplificando la voz de tal manera que podía escuchar su pronunciación haciendo eco en las escaleras. "¡Así que has sido llamada una MALDITA sangre sucia, bueno, MALDITA SEA, me sorprende que no estés todavía llorando por eso! ¡NO TIENES NI IDEA DE LO QUE ESTOY PASANDO, así que, CIERRA TU MALDITA BOCA!".

Todos en la sala común estaban mirando fijamente a la pareja, los ojos muy abiertos y en estado de shock cuando Hermione echó su mano hacia atrás y golpeó a Harry en la cara. "Tú... ¡imbécil insensible!", gruñó, lágrimas goteando de sus ojos y cayendo desde su barbilla. Ron hizo su camino hacia ella y comenzó a acercarse, pero ella lo rechazó. "¡NO, Ron! Harry, ¿cómo crees que se siente Draco? ¡Él puede recordar lo que pasó! Tú ni siquiera puedes recordar a Lily siendo asesinada, pero Draco... ¿Sabes cómo los encontraron?", ella se inclinó más cerca y, temblando, le susurró, "¡Lo encontraron cubierto de su sangre, tratando de resucitarla a pesar de que la mitad de su cabeza había desaparecido!", ella le dio un desagradable empujón hacia atrás y sacudió su cabeza con disgusto, recogiendo sus cosas rápidamente. "¿Sabes por qué vino a ti, Harry? ¡Porque a pesar de todo lo demás en su vida, tú eras consistente! ¡Siempre serías el mismo, y POR DIOS, tenía razón! ¡Sigues siendo la insensible mierda que eras hace siete años!"

Harry se quedó mirándola mientras ella se iba pisando fuerte hasta el dormitorio, ignorando las desagradables miradas que recibía de Ron se movió para dirigirse a sí mismo al piso de arriba, la mejilla doliéndole. Nunca había considerado la situación de Draco así, pensó en lo que la escena debía de haber parecido cuando Narcissa se suicidó frente a Draco. Casi podía escuchar las rodillas de Draco golpeando el suelo, ver las lágrimas inundar sus mejillas al darse cuenta de que no volvería a hablar con su madre de nuevo, sentir la desesperación cuando Draco intentó traerla de vuelta a la vida sin importar el hecho de que su cerebro estaba rezumando fuera de su cráneo. Se sentía enfermo, se odiaba, quería llorar. "¿Qué he hecho...?"

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A la mañana siguiente en el desayuno, Harry trató de no hacer contacto visual con Draco, quien estaba sentado con un muy malhumorado Terry Boot en la mesa de Ravenclaw. Se preguntó por qué nadie en Slytherin se había ofrecido, y luego miró por encima hacia Slytherin para ver a Pansy Parkinson simulando los ataques de pánico de Draco y lo entendió. Draco lo miraba fijamente, luciendo traicionado y herido mientras cogía su tocino y salchichas y ocasionalmente lanzaba miradas desagradables a Boot. Se veía agotado, Harry sospechaba que no había dormido nada la noche anterior, y cuando levantó la vista hacia Harry, dejó su tenedor en el plato y puso su cabeza sobre sus brazos encima de la mesa. Boot rodó sus ojos y lanzó una horrible mirada a Harry antes de que se levantara y se dirigiera a la mesa principal. No era de extrañar que Draco estuviera con alguien diferente por la tarde.

Harry había tenido un día entero para sí mismo cuando la hora de la cena llegó, y aunque la mayoría de sus compañeros de casa estaban encantados y tratando de involucrarlo en sus actividades, Ron y Hermione estaban enojados con él, y era miserable. Se sentó a su mesa para encontrar a Draco sentado solo al final de la mesa de Hufflepuff, pareciendo tembloroso y enfermo mientras hurgaba en su puré de papas. Harry suspiró y estaba a punto de levantarse y sentarse con él, cuando Draco se congeló y, un segundo después, miró a su alrededor salvajemente en estado de pánico. "¡Aléjate de mí!", chilló en el Gran Comedor, provocando que un silencio cayera sobre todos los alumnos, y todos lo miraran fijamente mientras se apartaba de la mesa y se apresuraba hacia atrás contra una de las paredes. "¡No tengo nada más para darte! Yo… yo, yo-", se interrumpió con un grito ensordecedor, mirando a su alrededor otra vez, y luego sus ojos se clavaron en Harry, que se estaba levantando de su asiento y comenzando a moverse hacia él. "¡Él no se detendrá hasta que haya matado a ambos!" Este grito causó que la atención del Gran Comedor fuera a parar en Harry, quien suspiró e ignoró el hecho de que Snape y Dumbledore estaban haciendo su camino hacia Draco, apresurándose y llevándoselo por la muñeca.

"Vamos", dijo en voz baja, ni siquiera un poco avergonzado cuando el toque causó que Draco estallara en lágrimas y colapsara contra él, y él negó con su cabeza a sus profesores antes de escoltarlo afuera del Gran Comedor y una vez más hacia las escaleras. Se sentó con él y dejó escapar un profundo suspiro mientras Draco se aferraba a su cintura, temblando y luciendo enfermo. Se sentaron en silencio hasta que Harry sintió a Draco dar una desagradable sacudida, y lo miró hacia abajo para encontrar al verdadero Draco deslizando las lágrimas de sus ojos y limpiándose la nariz con su manga. "¿Estás bien ahora?"

"¡VETE A LA MIERDA, Potter!", gritó Draco, alejándose de él y envolviendo sus brazos alrededor de sus rodillas, temblando. "¿Qué MIERDA hice para merecer ser abandonado de esa manera? ¿Sabes por lo que PASÉ anoche? No pude dormir- estuve teniendo ataques de pánico toda la maldita noche, y todos los putos Ravenclaw estaban gritándome y... sólo... ¿Qué MIERDA, Potter?" Estaba empezando a llorar de nuevo, lágrimas brotando de sus ojos y sus mejillas enrojeciéndose, y enterró su rostro en sus rodillas para sollozar muy audiblemente.

Harry cerró sus ojos y tragó saliva antes de decir, "Me asustaste, ¿de acuerdo? ¿Qué se supone que debía pensar? ¿Qué habrías hecho si yo te hiciera eso? Necesitaba un descanso, tiempo para pensar sobre cosas, ¿de acuerdo? ¡Me estabas besando, Malfoy! ¡Me siento completamente justificado por asustarme!"

"¡Yo- yo creí que me querías!", tartamudeó Draco desde sus rodillas, la voz amortiguada por sus pantalones, y negó con su cabeza. Harry lo miró en estado de shock y parpadeó tontamente, de repente incapaz de hablar, y suspiró cuando Draco levantó su cabeza y limpió sus lágrimas con furia. "Está bien. ¡Te voy a dar tu maldito tiempo para pensar! Me... me quedaré en la Enferme-".

Mientras Draco estaba fanfarroneando y empezando a levantarse, Harry agarró su muñeca y sacudió su cabeza. "No, no te quedarás en la enfermería", suspiró, y lentamente, empujó a Draco hacia la escalera. "Puedes quedarte conmigo, pero... no más de, ya sabes, eso". Se maldijo por sonrojarse, pero Draco no pareció darse cuenta, en su lugar estaba enterrando su rostro en sus manos. "¿De acuerdo?", preguntó Harry tentativamente, y cuando Draco asintió, sus hombros temblando, él deslizó un brazo alrededor los hombros de Draco y lo jaló más cerca. "Muy bien, entonces. Vamos a terminar de cenar, y vamos a... ¿Malfoy?", se encontró a sí mismo sonriendo sólo un poco mientras Draco se apoyaba pesadamente contra él, con los ojos cerrados y la boca abierta. "Vamos a llevarte a la cama...".

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