Autor: Sakai Michiba (sakaim).

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para KhrisTB, jessyriddle, Violet Stwy y a todos los que se toman el tiempo para leer.

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Capítulo XIII.

A medida que Hogwarts se hundía más profundamente en el otoño, Harry se encontró desesperado por empezar a obtener los nombres de las personalidades de Draco, pero contrariamente a la afirmación de Ian, no había recibido ninguno. Parecía que los interruptores de las personalidades de Draco se estaban intensificando y con frecuencia él ni siquiera mostraba ningún cambio externo cuando ellos cambiaban. Harry recordó vívidamente una tarde cuando había sido lo suficientemente valiente mientras estaban besuqueándose para deslizar sus dedos en el borde de los pantalones de Draco y en el momento en que se zambulleron dentro de sus calzoncillos, Harry se encontró mirando fijamente dentro de los ojos del niño, quien, suficientemente perturbado, gimió y mordió su labio inferior. Esa había sido la primera vez que Harry había realmente tocado así a Draco y, después de reflexionar furiosamente en la ducha fría, probablemente sería la última vez que sucediera hasta que Draco estuviera curado.

Draco se estaba poniendo más y más molesto con el tiempo en relación con su situación, y por la mañana iban a realizar un viaje privado hasta Hogsmeade con permiso de Dumbledore, Draco había pasado la mañana entera en la cama, con una expresión absolutamente muerta oscureciendo sus ojos. "¿Por qué no he mejorado todavía?", preguntó en un susurro cuando Harry se arrodilló en el suelo, junto a él, y se encontró con la mirada de su novio. "¿Por qué, maldita sea?", lucía completamente afligido en ese momento y arrugó su rostro para detener la avalancha de lágrimas cuando Harry bajó su cabeza. Una temblorosa mano de Draco se acercó y agarró la túnica de Harry, y le acercó más para poder llevar sus dedos hacia arriba y recorrerla sobre la infame cicatriz grabada en la piel de Harry. "Yo- pensamos que podrías arreglar... todo".

Harry se detuvo, la última palabra de Draco no fue dicha por Draco en absoluto, y miró una vez más dentro de los ojos del niño. "Ah, hola...", dijo Harry ásperamente, sin querer parecer visiblemente molesto en frente de este niño y se estiró para tomar su mano. "¿Supongo que sabes a dónde te voy a llevar hoy?", trató de estar alegre, como siempre, con el niño, ya que él nunca había tenido a un adulto alegre en su vida. Los ojos grises del niño se iluminaron y Harry no estaba preparado para el momento en que el chico se lanzó fuera de la cama y lo derribó sobre la alfombra de felpa.

"Hogsmeeeeade", gritó el pseudo-Draco emocionado y saltó fuera de Harry para rebotar sobre las puntas de sus pies con absoluta alegría. "¡Vámonos, vámonos ya!".

Harry rió, sin poder evitar animarse genuinamente ante la emoción del niño y eligió un bonito conjunto de túnicas para Draco. Estaba acostumbrado a ayudar al niño a vestirse, y ni siquiera parpadeó al tenerlo completamente desnudo cerca de él para ponerse las túnicas e incluso peinó su cabello. "Perfecto", dijo y ofreció su mano al cuerpo poseído de su novio.

Por una vez, le hubiera gustado tener una relación normal. Deseaba que fuera la mano del verdadero Draco la que estaba tomando, para que pudiera jalarlo cerca de él y decirle que Hogsmeade podía irse a la mierda, empujarlo de vuelta sobre la cama y quitarle esas túnicas otra vez y tocarlo, realmente tocarlo, sin ser interrumpido por niños sexualmente abusados. "¿Puedo hablar con Draco?", preguntó en voz baja, curioso de saber si realmente podría vivir esa fantasía, pero el niño negó con su cabeza.

"¡No! ¡Dwaco quiere hablar contigo, pero yo quiero jugar en Hogsmeade y él no podrá salir hasta entonces!".

Harry tomó un aliento enojado y apretó su agarre sobre la mano de Draco suavemente antes de arrastrarlo fuera de sus habitaciones y conducirlo a través de los pasillos del castillo hacia el vestíbulo de la entrada. Sabía que el niño era consciente de su enojo, pero a él no parecía importarle ya que saltaba al lado de Harry, cantando para sí una melodía inventada. Harry lo miró por un momento, y entonces, "¿Cuál es tu nombre?".

El chico se congeló y miró a Harry, sus ojos muy abiertos y lució claramente incómodo durante unos momentos antes de sacudir su cabeza. "No puedo decirlo", dijo, su voz casi sonó como la de Draco por esa fracción de segundo, y sacó su mano de la de Harry. "Así... así no es cómo funciona".

"Bueno, ¿por qué no?", exigió Harry, cada vez más furioso, y los ojos del niño de repente se llenaron de lágrimas y corrió por delante de él. "¡Vuelve aquí, maldita sea!", Harry estaba tan frustrado que lo persiguió, tomándolo por los hombros desde atrás sólo para moverlo y darle la vuelta, cuando él se giró de repente y le dio a Harry una mirada inexpresiva, luciendo confuso. Harry reconoció esa mirada, esa mirada de vacío, de tranquila rendición y el Gryffindor quiso gritar. En cambio, dejó escapar un profundo y furioso suspiro, y caminó por delante del paranoico, esquizofrénico, callado y lleno de pánico Draco. Las puertas del vestíbulo de la entrada se abrieron para despedirlos y Harry se dirigió firmemente hacia los carruajes sin darse cuenta de que Draco se detuvo en seco a tres metros de distancia de ellos.

Cuando abrió el carruaje y se dio la vuelta, vio al silencioso Draco congelado en terror con todo el color desapareciendo de su rostro y rápidamente corrió hacia él. "Hey, vamos. ¿Qué está- oh". Siguió la mirada fija y petrificada de Draco hasta la silueta del thestral en el carruaje, y deslizó su brazo alrededor de la cintura de Draco. "Es un thestral", dijo en voz baja y llevó a Draco cerca del esquelético caballo alado, sintiendo al chico encogerse y hacer una mueca contra él. "Está bien... Es inofensivo. Son invisibles para cualquier persona que... alguien que no haya visto la muerte. No va a hacerte daño".

"Thestral", susurró la personalidad y Harry dio un respingo al oírlo hablar algo que no fuera un grito horrorizado. Harry bajó su mano libre y se apoderó de una temblorosa de Draco, y la llevó hasta presionar aquellos dedos de apariencia delicada contra el pelo tieso de la melena del thestral. El caballo exhaló y pateó el suelo pero por lo demás no los reconoció, y el tembloroso Draco se giró para mirar a Harry con un destello de una nueva emoción en sus asombrados ojos. "Harry... ¡Harry!", exclamó en un suspiro y tomó la mano de Harry para colocarlo en las crines del caballo y Harry sonrió en toda regla. No pudo evitarlo; esto era la única señal de progreso en siglos.

Cuando Draco terminó de tocar al thestral, Harry lo condujo dentro del carruaje, encontrándose decepcionado de que esta, la primera personalidad que había conocido, se hubiera quedado en silencio de nuevo. El carruaje se puso en marcha y Harry se relajó en el asiento trasero, cerrando sus ojos.

Sintió a Draco moverse a su lado, pero no estaba preparado para el momento en que el silencioso personaje se subió a su regazo, frente a él, y abrió sus ojos para mirarlo, la conmoción escrita por toda su cara. "¿Qué estás...", se calló cuando el otro se inclinó y tocó su mejilla con la de Harry y aclaró su garganta un poco antes de que sus brazos se acercaran a rodear el cuerpo de Draco. "Hola", susurró en el oído del otro y cerró sus ojos de nuevo mientras Draco respiraba contra su piel.

"Ho-hola...", la voz era ligeramente ronca y más profunda de lo que normalmente era la de Draco, y Harry sabía que iba a estar hablando y recibiendo respuestas de esta personalidad por primera vez. Queriendo alentar a este Draco, Harry le dio un apretón más gentil y lo besó justo debajo de su oreja, sintiéndolo temblar. "Eso... eso se siente bien". Parecía renuente a admitir tal cosa y Harry lo hizo una vez más antes de llevar una cálida mano hasta la parte posterior acunando el pálido cuello del chico. "¿Puedes… ver thestrals, también?".

Harry asintió ligeramente y movió su rostro para mirar a esta personalidad a los ojos, sujetándolo de forma segura sobre su regazo mientras el carruaje rebotaba y se balanceaba en el camino empedrado hasta Hogsmeade. "Puedo... vi morir a Cedric en cuarto año. Fu-fuiste tú, ¿no es así? ¿Quién apareció cuando su madre...".

El chico asintió de repente, no queriendo que Harry siguiera adelante. "Sí, pero yo... no estaba realmente separado, hasta que... hasta que cosas malas comenzaron a sucederle a Draco. Yo...". Parecía que le era difícil el hablar y Harry le instó a continuar con otro beso en un punto blando bajo su oreja. "Puedo soportar cuando él no puede... Cuando nadie más puede hacerlo…".

Los ojos de Harry se abrieron mucho y atrajo la frente del otro a la suya. El carruaje se detuvo, pero él no se movió, en su lugar miró a los ojos del otro. "Estás cansado de hacer frente, ¿verdad?", Harry respiró y presionó su palma en el pecho de Draco, sobre su corazón, mientras el otro asentía, con lágrimas en sus ojos. "No entiendes a tantas voces... Oyes a todos los demás... Eres el único que oye-".

"Sí, sí", jadeó la personalidad, las lágrimas desbordándose y dio un áspero sollozo cuando Harry besó su labio inferior. "Lo escucho, escucho a todo el mundo, yo... estoy tan cansado... yo-".

Harry lo besó, esta vez de lleno en los labios y lo sintió derretirse contra su pecho, sus manos temblaban mientras se aferraban a los hombros de Harry y le permitió romper el beso para enterrar su rostro contra su hombro. "No tienes que soportarlo más", afirmó Harry en un tono más suave y acarició su espalda. "Sabes que puedes volver a ser el mismo... Tú puedes, ya sabes". Harry estaba rogando por un nombre, suplicando con todo lo que tenía, así que cuando el otro retrocedió y miró desesperadamente dentro de sus ojos diciendo con el más suave susurro, 'Abraxas', el cuerpo en los brazos de Harry se desplomó pesadamente y de repente, Harry pensó que iba a llorar.

"Abraxas, Abraxas", susurró Harry y se balanceó con la figura de Draco, sintiendo a su cuerpo dar extraños espasmos. "Suéltate, suéltate, Abraxas...", las manos de Draco se levantaron de repente para encontrarse con los antebrazos de Harry y cuando los ojos de plata se encontraron con unos verdes, Harry supo que estaba mirando los ojos del verdadero Draco de nuevo. "Draco, tú-".

"Puedo escuchar a todos", se atragantó Draco y agarró los hombros de Harry fuertemente, sus ojos ilegibles mientras se acomodaba cerca de su novio. "Puedo escuchar... todo. Harry, yo...", parecía que no podría contenerse por más tiempo mientras se presionaba contra Harry y aplastaba sus labios juntos en un beso mordaz y húmedo, sus manos rasgando su túnica y los ojos de Harry se agrandaron cuando se encontró con su pecho desnudo presionando contra el de Draco tan repentinamente como si él hubiera lanzado un hechizo para hacer que sucediera. Podía sentir el corazón de Draco golpeando contra su pecho y juntos se miraron dentro de los ojos del otro durante lo que parecieron siglos.

"Esto… va a salir bien", dijo finalmente Harry con algo de incredulidad, como si nunca lo hubiera realmente creído. Honestamente no lo hizo, se sentía como si el progreso nunca se hubiera hecho y fue evidente que ese pensamiento nunca había cruzado la mente de Draco, tampoco. En ese momento, todo era tan real, todo tan posible y Harry lo sabía.

Valía la pena.

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Pasaron el día juntos mirando escaparates, pensando en la Navidad y en lo que iban a recibir el uno del otro, y después de reponer sus existencias de dulces regresaron a Hogwarts con enormes sonrisas en sus rostros. Harry determinó que este día sólo podría conseguir ser mejor, así que cuando irrumpió en el Gran Comedor para la cena, Harry se sentó inmediatamente en frente de Ron y colocó una rana de chocolate sobre la mesa. "Te extraño", aseguró de manera casual y se inclinó hacia adelante con una enorme sonrisa en su rostro. "Mandemos todo a la mierda. Así que por favor... perdóname por ser tan idiota, ¿de acuerdo?".

Ron lo miró como si le hubiera crecido una cabeza nueva y no pudo hacer nada sino asentir, y antes de darse cuenta, estaba comiéndose su rana de chocolate, tenía una nueva tarjeta para su colección y tenía a su mejor amigo de vuelta.

Hermione no pudo contener su sonrisa y miró hacia Draco con asombro. Se veía tan... tan feliz sentado con Harry, su cabello ligeramente alborotado por el viento y supo entonces por qué le gustaba a Harry. Era muy atractivo, cada día crecía luciendo más agradable... Draco era perfecto para Harry.

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N/T: ¡Que tengan una excelente semana!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.