Autor: Sakai Michiba (sakaim).
N/T: Este capítulo va con agradecimientos para jessyriddle, Lunatica Dark, Princes-Slash, Violet Stwy y a todos los que se toman el tiempo para leer.
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Capítulo XVIII.
Harry supo en el momento en que pisaron el Expreso de Hogwarts que esto no sería un divertido viaje en tren. Él y Draco se internaron en un compartimiento juntos mientras Ron y Hermione se dirigieron a hacer sus deberes de Prefecto, y en cuanto la puerta se cerró, Draco se retiró y se sentó junto a la enorme ventana, con sus rodillas contra su pecho mientras miraba hacia afuera con una expresión asolada. Se quedó quieto por un momento, mirándolo, antes de que se acercara y colocara su brazo alrededor de su hombro. "Va a salir bien, lo sabes". Su voz no fue tan estable o tan fuerte como le hubiera gustado que fuera, pero cuando Draco volvió su rostro hacia él, le sonrió y ahuecó su mejilla, inclinándose para besarlo.
Draco pareció relajarse al instante, sus pies moviéndose al suelo otra vez, y Harry sintió que su corazón daba un pequeño revoloteo en su pecho. Recordó cómo se había sentido la noche anterior, cuando él y Draco se habían deslizado detrás de la estatua en el pasillo y él había comenzado a desnudar a Draco. Pudo ver los ojos del rubio ensanchándose en anticipación mientras las manos de Harry abrieron su túnica, y pudo sentir su furia hacia Hermione al haberlos encontrado. Draco parecía estar pensando en la misma dirección, porque envolvió sus brazos alrededor del cuello de Harry y frotó sus labios contra la línea de su oreja. "No vamos a estar solos por mucho tiempo...", era cierto. Tendrían, sin duda, vigilancia estrecha las próximas dos semanas en La Madriguera. Harry se encontró con los ojos de Draco para confirmar que se trataba de Draco con quien estaba hablando, y así fue.
La lengua de Harry se sumergió en la boca de Draco, y movió su varita para que las cortinas en el interior del compartimiento se cerraran de golpe. Otro movimiento y la puerta estaba cerrada con llave, entonces sus manos estaban vagando por todas partes sobre el cuerpo de Draco, sintiendo sus afiladas caderas y la suave curva cóncava de su caja torácica. Draco se arqueó hacia él, y Harry cambió sus posiciones, así que Draco estaba tumbado en el mullido asiento y él estaba acostado encima de él. Podía sentir la polla de Draco presionando en su estómago, y arqueó su espalda hacia arriba un poco para poder deslizar una mano entre ellos, y hábilmente desabrochó la túnica de Draco antes de que su mano se deslizara hacia ella. Las puntas de sus dedos encontraron la excitación del otro, y se apoderaron de ella, mientras arrastraba su boca desde los labios del rubio hasta su cuello. Sus túnicas fueron empujadas aparte, y la camisa debajo fue desabrochada antes de que Harry estuviera atacando sus pezones con una ondulante lengua.
Los ojos de Draco rodaron mientras Harry se arrastraba sobre él más y más, su mano estabilizando su peso sobre su erección, y supo lo que se avecinaba antes de que sucediera. El frío marco de unas gafas se dejó caer en su estómago, y alargó su mano para tomarlas y alejarlas por una décima de segundo antes de que dos cálidos y dóciles labios se deslizaran sobre la cabeza de su polla, y gimió. Lucius nunca había hecho esto. Los otros Mortífagos nunca habían envuelto sus bocas alrededor de él y le mostraron que eso estaba bien; no, este privilegio era todo de Harry. Sintió que sus pantalones estaban siendo empujados hacia abajo hasta sus rodillas y más allá de ellas, y extendió sus muslos desenfrenadamente cuando Harry enterró su cabeza entre sus piernas.
Harry no tenía absolutamente ninguna idea de lo que estaba haciendo. A juzgar por los sonidos que Draco hacía, estaba haciendo algo bien, y por eso pasó su lengua sobre el glande, sobre el tronco, y luego engulló a Draco en su boca tan profundamente como pudo. Su mano derecha empujó hacia arriba los testículos de Draco y tanteó su perineo, masajeándolo torpemente mientras las manos de Draco se enroscaban en su cabello y lo estimulaba con lisos trazos de su boca. Su lengua arremetió contra la polla del otro chico mientras lo succionaba, saboreando el suave sabor. Produjo suficiente saliva para reunir algo en la punta de su dedo, y lo deslizó entre las nalgas de Draco, masajeando suavemente su ano mientras su boca trabajaba furiosamente. Cómo anhelaba follar después a Draco, moverse sobre él y empujarse hasta lo más profundo, pero sabía que por ahora tenía que contentarse con esto.
La presencia repentina de ese dedo hizo jadear a Draco, y arqueó sus caderas hacia arriba para darle a Harry un mejor acceso a su abertura. Arrojó su antebrazo sobre sus ojos y gritó cuando Harry ejerció una maravillosa y exquisita presión sobre su perineo, y se estremeció. "Harry, no voy a... no voy a durar... yo...", habían pasado tal vez tres minutos desde que Harry había comenzado y de repente Draco estaba corriéndose con fuerza en la boca de Harry, sentándose por el puro placer de hacerlo, y gritó sin cuidado ni importándole que no hubiera algún hechizo silenciador colocado en el compartimiento. Hubo una oleada de voces en el exterior, pero las ignoró mientras se desplomaba de nuevo en el asiento y temblaba. "Joder...".
El sabor fue extraño para Harry, pero no desagradable, y tuvo que luchar contra su reflejo nauseoso cuando Draco se empujó a sí mismo profundamente en su boca para venirse. Los chorros de eyaculación golpearon la parte posterior de su garganta y tragó convulsivamente, tan caliente que ni siquiera oyó a Draco gritando en éxtasis. Se sentó y ayudó a Draco a vestirse correctamente de nuevo, tomándose un momento para gritar a través de la puerta que todo estaba bien, que Draco y él estaban bien, y luego se echó hacia atrás en su asiento y se frotó a sí mismo a través de su túnica.
Los ojos de Draco se posaron en Harry tocándose a sí mismo y gimió, reuniéndose a su lado y enterrando su rostro en el cuello de Harry. "Sácalo, Harry", susurró, y observó mientras Harry aliviaba su dolorosa erección sacándola desde los confines de sus ropas. Su lengua serpenteó rodando y arrastrándose a lo largo del cuello y la oreja de Harry, sus ojos nunca se alejaron de la visión de Harry masturbándose y gimiendo. Movió su boca hasta la oreja de Harry, trazando la línea de su oreja antes de susurrar: "Si este tren no estuviera zarandeándose tanto, me encantaría saltar, ya sabes...", Harry gimoteó ante esto y bombeó más rápido, su ojos fuertemente cerrados concentrado en la fantasía. "Me arrastraría sobre tu regazo y dejaría que me follaras tan duro como quisieras... ¿Te gustaría eso, Harry? ¿Quieres que me siente sobre esa gran polla tuya?".
"Sí...", Harry respiró temblorosamente, y extendió sus piernas un poco, sus muslos tensándose. "Joder, me encantaría, Draco...".
"A mí también...", entonces, para absoluta sorpresa de Harry, Draco se deslizó del asiento y rápidamente se despojó de su túnica y pantalones, y se puso a cuatro patas, mostrando su trasero a Harry. "Sólo imagínalo, Harry...".
Harry se dejó caer en el suelo y se puso de rodillas detrás de Draco. Presionó la punta de su erección contra la abertura de Draco y empujó sólo un poco, no lo suficiente como para penetrarlo, pero lo suficiente para hacerle saber que estaba allí. Draco apretó sus nalgas alrededor de la cabeza del pene de Harry, y Harry jadeó, agarrando la cadera de Draco y masturbándose furiosamente para que, en cada golpe, su polla golpeara el culo de Draco, y en unos pocos momentos se corrió con fuerza en las perfectamente redondeadas nalgas de Draco. Empujó la cabeza en erupción hasta el ano de Draco de nuevo, cálidos arroyos de semen recubriéndolo, y se atragantó con el nombre de Draco antes de caer de nuevo, respirando fuerte y rápido. Draco se hizo cargo de la limpieza, y Harry le sonrió débilmente, suponiendo que el viaje en tren sin duda no sería del todo malo. Se metió de nuevo en sus pantalones antes de moverse sobre el asiento de nuevo y tomar a Draco en sus brazos, abrazándolo. "Eso fue increíble...", Draco parecía incapaz de hablar y simplemente asintió, sosteniendo fuertemente a Harry.
El par dormitaba hasta que Hermione abrió la puerta y entró con Ron pisándole los talones. "Sentimos el habernos ido tanto tiempo", dijo casi sin aliento, y le sonrió a Ron antes de que se sentara frente a Harry, quien estaba parpadeando aturdido. "Confío en que ustedes dos no nos extra-...", sus ojos vagaron por las marcas de mordidas en el cuello de Harry y ella se sonrojó un poco, recordando la imagen de encontrarlos detrás de la estatua la noche anterior. Harry se sonrojó y ella se aclaró su garganta un poco.
"¿Por qué diablos íbamos a extrañarte, pequeña e inmunda Sangresucia?", esta fuerte declaración fue emitida de los labios de Draco, y Harry bajó su mirada hacia él con agudeza. "Asquerosa criatura... ¡Nunca permitiré que pongas un pequeño pie fangoso dentro de mi casa, repugnante animal, puedes estar segura de mis palabras!".
En su favor, Hermione lo tomó con calma, y le dio a Draco, más bien a su más reciente personalidad, una mirada muy severa. "Disculpe", dijo peligrosamente, y miró al chico rubio. "¿Por qué no se mete su purista mierda de vuelta en su culo donde pertenece?", se alegró de ver que él lucía sorprendido, y ella se apoyó sobre el hombro de Ron.
"Tus pensamientos han sido extraviados hasta mi culo, ¿lo han sido, Sangresucia?", la personalidad siseó, y Harry se escabulló lejos de su novio. "En ese caso, no voy a ir poniendo cualquier cosa cerca de él, salvo por algunos buenos y fuertes jabones para limpiar con ellos tu inmundicia", se volvió hacia Ron. "Y TÚ, pequeño y desagradable traidor a la sangre...".
Harry gimió y se recostó en el asiento. Fue un muy, muy largo viaje en tren de regreso a King's Cross.
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Draco reapareció justo antes de desembarcar, y se inclinó pesadamente sobre Harry, luciendo extremadamente nervioso. "Lo siento, chicos", murmuró a Ron y Hermione, quienes se limitaron a sacudir sus cabezas. Hermione agarró la mano de Harry por un momento antes de salir del compartimiento, y Draco se volvió hacia su novio. "Harry, algo malo va a pasar", afirmó débilmente, y exhaló un profundo suspiro. "Simplemente lo sé...".
Harry frunció el ceño y le dio a Draco un pequeño apretón antes de recoger la jaula de Hedwig y tomar la mano de Draco. "Creo que vamos a estar bien, Draco. Sólo quédate muy cerca de mí, ¿de acuerdo?", preguntó, y sonrió mientras el rubio se inclinaba sobre su hombro. "Eso es". Caminaron lado a lado a través del pasillo y salieron del tren, inmediatamente siendo golpeados por un fuerte viento del norte. "Se siente como si la nieve fuera a volver pronto... ¡Mira, ahí está Lupin para recogernos!".
Remus estaba en efecto dirigiéndose hacia ellos, con una sonrisa sobre su rostro mientras tomaba a Hedwig de Harry y comenzaba a caminar con los muchachos hacia la barrera de la Plataforma. "¿Listos para unas buenas vacaciones de invierno, muchachos?", preguntó con una sonrisa que, para Harry, hacía parecer como si Lupin hubiera estado bebiendo un poco.
"Eh, sí...", dijo Harry, y soltó la mano de Draco mientras Hedwig comenzaba a ulular en su jaula. La tomó de vuelta de Remus y frunció el ceño, reprendiéndola por un momento antes de mirar de nuevo hacia Remus. "Lo siento, pero... ¿Dónde está la señora Weasley?", pensó que era extraño que no tuvieran al guardia habitual con ellos. Ron y Hermione estaban discutiendo algo con McGonagall, y Ginny había desaparecido entre la multitud, el guardia habitual estaba misteriosamente ausente.
Entonces Harry lo vio, Remus Lupin se precipitaba hacia ellos entre la multitud, con la varita en alto, y Harry dejó caer la jaula de Hedwig en estado de shock. Hedwig chilló, llamando la atención de la plataforma entera, y Harry empujó a Draco hacia atrás fuertemente, desenvainando su varita y sosteniéndola frente a él. "Lucius", escupió, y vio la cara de Remus romperse en una mueca maníaca. "¡Impedimenta!".
Lucius esquivó la maldición, moviéndose a un lado y corriendo hacia adelante para intentar capturar a Draco. "¡No!", gritó Harry, y levantó su varita de nuevo antes de que sintiera a Draco siendo arrancado de su lado. "¡Draco!", pero sólo era Ron quien había jalado a Draco hacia atrás. Harry se sintió jalado hacia atrás también, y vio como Tonks y el Lupin real se movían comenzando a lanzar maldiciones hacia Lucius, quien de pronto había sacado su varita. Harry escuchó el inconfundible conjuro de la maldición Cruciatus, y se volvió para mirar a Draco, quien estaba luchando contra Ron. "Draco, relájate, sólo es-".
"Harry, ¡NO!", Harry giró su cabeza para ver a un idéntico Ron Weasley corriendo hacia ellos, y el pánico lo inundó. Trató de liberarse de los brazos de quienquiera que lo estaba sosteniendo, una mirada confirmó que se trataba de una impostora de Hermione, y se liberó de su agarre un momento después, en medio de la masa de estudiantes confundidos y asustados, vio a Draco girarse para encontrarse con su mirada, esos ojos grises llenos de miedo.
"¡Draco!", gritó y trató de abrirse paso hasta esa rubia cabeza, pero sus compañeros de clase estaban empezando a entrar en pánico mientras Imperdonables volaban en todas direcciones. Pudo escuchar a alguien gritando en agonía, sonaba como una niña. Extendió la mano hacia Draco y pateó a alguien muy fuerte en su intento de abalanzarse sobre él, pero tropezó y fue pisado varias veces antes de que fuera capaz de enderezarse de nuevo. Se puso de pie bruscamente y miró desesperadamente a su alrededor y divisó a Draco una vez más antes de que hubiera un siniestro pop, y ambos, Draco y el impostor de Ron se hubieran ido.
"¡MIERDA!", gritó Harry, y se dio la vuelta, buscando a alguien, alguien que pudiera hacer algo. No había nadie entre la multitud de más de miles, y dio un sollozo ahogado antes de que permaneciera inmóvil y cerrara sus ojos.
Comenzó a concentrarse. Malfoy Manor, Malfoy Manor... ¿Dónde más podría Lucius haber llevado a Draco? De repente, sintió una sensación enfermiza de tener sus entrañas incómodamente aplastadas juntas, y gritó mientras la Plataforma desaparecía a su alrededor. Un momento después, se desplomó sobre la hierba antes de que una magnífica mansión blanca se levantara sobre una colina verde, y pudo escuchar a alguien gritando.
"Ya voy...", susurró, y comenzó a correr por el césped hacia el jardín.
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N/T: ¡Que tengan un excelente casi finde!
Gracias por tomarte unos minutos para leer.
