Autor: Sakai Michiba (sakaim).

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para jessyriddle, Melanie Tao de Usui, Violet Stwy, Princes-Slash, Lunatica Dark, KiarahHolmes y a todos los que se toman el tiempo para leer.

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Capítulo XIX.

Mientras Harry corría, podía escuchar a su corazón golpeando en sus oídos, y se dio cuenta con un enfermizo sobresalto que esperaba que Lucius jugara al gato y al ratón con Draco por un tiempo antes de matarlo. Harry necesitaba encontrarlos, necesitaba ser capaz de llegar hasta Draco, salvarlo y llevarlo a La Madriguera. "Jodido Ministerio", siseó, y oyó un agudo grito antes de que hubiera un ominoso silencio desde la dirección a donde iba. Harry quiso vomitar.

Llegó hasta el jardín y lo encontró sumamente crecido, enredaderas, árboles y grandes arbustos los cuales estaban encantados para florecer todo el año, levantándose y restringiendo su visión. Se abrió paso entre los matorrales, escuchando un ruido sordo más allá que sonaba como a Lucius, y sacó una afilada espina de su mano antes de que atravesara la última de las afiladas ramas y tropezara dentro de un claro cubierto de nieve.

En el centro había un estanque congelado, en medio del cual había una alta y orgullosa estatua de un ángel con las alas extendidas en los extremos. Sus brazos estaban arrojados a los cielos, y enlazado a su torso, completamente inconsciente con un hilito de sangre goteando de sus labios, estaba Draco Malfoy. "Draco", jadeó, y se apresuró, sin pensar mientras daba un paso hacia la piscina congelada, se resbaló y cayó inmediatamente sobre su rostro.

Hubo una suave risa detrás de él, y gimió, abriendo sus ojos y vislumbrando a un koi completamente congelado en el agua antes de que se levantara a sí mismo y se volviera hacia Lucius Malfoy, quien ahora asumía su apariencia normal. "Buenas noches, Lucius", escupió, literalmente, escupiendo gotas de sangre mientras hablaba. El hielo había sido frío e implacable en su caída. Sus ojos verdes se dirigieron hacia la apariencia de Lucius, y el hombre parecía completamente normal para el ojo inexperto. Harry, sin embargo, vio el destello de locura en sus ojos, la exagerada amplia sonrisa y levantó su varita hacia el padre de su amado. "Encantado de encontrarte aquí...".

"Increíble coincidencia, ¿no es así?", siseó Lucius, sonando para todo el mundo como si estuviera hablando la lengua Parsel, pero Harry la conocía mejor, y dio un paso instintivo hacia atrás para servir de escudo a Draco mientras el padre de su novio avanzaba un paso hacia él. "Imagino que, te enamoraste de mi hijo... Cualquier Vidente hubiera sido un tonto al predecirlo...", dio un cuidadoso paso más hacia adelante, pisando sobre la superficie congelada del estanque. Harry quedó consternado al ver que él no tropezaba. "Yo, sin embargo, vi una oportunidad...".

El interés de Harry fue picado, pero no dijo nada, porque Draco gimió suavemente detrás de él, y Harry retrocedió hacia él, presionando la parte posterior de su cabeza contra el pecho de Draco. "Déjalo en paz, Malfoy", gruñó, sacudiendo la varita en su mano y sintió la mano de Draco moverse ligeramente en su posición para tocar su cabello. Lucius se echó a reír con frialdad, y Harry frunció el ceño, pero nunca se movió. Por lo que sabía, ese podría ser el último toque que Draco volvería a darle. "Calla tus risas... Déjanos y sé capturado apropiadamente por el Ministerio de Magia. De lo contrario, me veré obligado a incapacitarte...", era la única advertencia que Harry le daría, pero Lucius meramente se carcajeó de él. "¡HE DICHO QUE TE CALLES!".

"Nadie puede oírte gritar aquí afuera, Potter", susurró Lucius, y se acercó a los dos muchachos. Pudo ver que Harry estaba como una cobra lista para atacar, por lo que no avanzó lo suficientemente cerca para invocar y lanzar sus hechizos, y le sonrió abierta y locamente. "Eres tan increíblemente fácil, Potter... ¿Nunca se te ocurrió el por qué Draco nunca, alguna vez se había acercado a ti por su cuenta? ¿Nunca se te ocurrió que sus personalidades son tan maleables como lo es él? Niño tonto... ¿Seguramente no pensaste que Draco te amaba? Honestamente, ¿amarte?".

"¿De qué demonios estás hablando?", exigió Harry, y dio un paso lejos de Draco, quien lloriqueó por la pérdida. Harry quería regresar y tocarlo, pero eso lo habría dejado expuesto para un ataque, así que simplemente miró a Lucius, quien se encontraba en pleno ataque de histeria para este punto.

"¡Lo hiciste! ¡Merlín, REALMENTE pensaste que te amaba! ¿Te chupó la polla, Potter? Es fantástico en ello, ¿no es así? Tiene una tan hermosa y pequeña boca de zorra... pequeña puta...", Lucius le sonrió a Draco, quien dejó escapar un áspero sollozo y luchó contra sus ataduras.

"¡CÁLLATE!", rugió Harry, las visiones de su encuentro sexual más temprano inundaron su mente. Se dio cuenta, con sorpresa, de que Lucius estaba realizando Legeremancia sobre él, y trató de bloquearse, pero Lucius estaba sacando esos recuerdos de su mente con la facilidad que Snape tenía, y se aferró a su frente. "¡BASTA!".

Lucius soltó una breve carcajada y deslizó su mano hacia abajo entre sus piernas, tocándose a sí mismo a través de su túnica, y le sonrió abiertamente a Draco. "Mi, mi... mi hijo tiene un hermoso culo, ¿verdad, Potter? No vas a creer lo estrecho que es... Era como una virgen cada vez que lo tocaba...", Harry vio con horror como Lucius comenzaba a desabrocharse la túnica, y lanzó la maldición Impedimenta hacia él en un momento de salvajes celos.

¡Nadie debería haber tocado Draco, nadie más que él! Sabía que Draco había sido violado, pero nunca había imaginado que Lucius sería tan perverso al respecto. El sólo pensamiento se contradijo en la mente de Harry y lo empujó a un lado antes de que lanzara la maldición de nuevo, mientras Lucius la bloqueaba tan fácilmente como la primera. La segunda fue eliminada a la distancia con la misma facilidad. "¿Tienes algo de maldito orgullo, Malfoy?", gruñó Harry, y se dio cuenta de que estaba entrando en pánico. Era como si todos los hechizos que había aprendido hubieran volado fuera de su cabeza, y se esforzaba por dar con algo para lanzar hacia el hombre que consideraba, en ese momento, más repugnante que el mismo Voldemort.

"¿Orgullo?", preguntó Lucius, como si la palabra le confundiera. "Por supuesto que tengo orgullo, Potter... ¡Mira el heredero que he producido! Es hermoso, un dios, y con un sencillo manejo de la maldición Imperius - por tu servidor, gracias - estaba tan difícil de convencer para venirse después de ti. Imagina cómo luchó en un principio... '¡Padre, no! ¡Esa es la cosa más asquerosa de la que he oído hablar! ¿Cómo puedes avergonzarnos así?' ¿Te lo imaginas diciéndome eso, Potter? ¿Puedes?".

El impacto de esta declaración tomó un momento para ser absorbida, y giró su cabeza para mirar a Draco. Las lágrimas corrían por el rostro del rubio, y Harry sintió una furia burbujear dentro de él. "¡Mentiroso!", gruñó Harry, mirando a Lucius de nuevo. "¡No me mientas, maldita sea, Lucius Malfoy! ¡No tienes nada que ganar con ello!".

Lucius sonrió con malicia y cruzó sus brazos frente a su pecho. "No estoy mintiendo. Míralo, él sabe que es verdad. Le duele pensar en- Merlín, Draco, ¿en realidad te enamoraste de Potter?", sus ojos se habían ampliado casi cómicamente, y Harry pudo ver el blanco alrededor de los iris de color gris. "¡No puedo creerlo! ¡Joder, lo hiciste!".

La noticia de Draco habiéndose enamorado de Harry aparentemente fue tomada muy duramente. Lucius ahora se veía absolutamente enfurecido mientras daba un furioso paso hacia adelante, pero Harry blandió su varita hacia él, atreviéndose a dar un paso más cerca. "¡Mierda, no te atrevas!", Harry siseó, sin saber si había hablado en Inglés o en lengua Parsel, pero cualquiera que fuera el idioma en que habló, no pasó desapercibido para Lucius. Se detuvo en seco, pero estaba temblando.

"¡Pequeña puta!", aulló, y rasgó sus túnicas abriéndolas para revelar su pálida carne al frío aire invernal. Harry pudo ver grandes cortes a través de su pecho, frescos y sangrantes, y se dio cuenta con una enferma sacudida que el hombre había tallado el nombre de su propio hijo duramente en el lienzo de su carne. "¡Te di todo! Te di la vida, te crié, yo... ¿Cómo pudiste traicionarme así?", ahora estaba gritando con todas sus fuerzas, y Harry podía escuchar a Draco sollozando como un niño detrás de él. "¿CÓMO PUDISTE HACERME ESTO?".

"¡ÉL NO HA HECHO UNA MIERDA PARA TI, JODIDO ENFERMO!", Harry rugió a cambio, y regresó de nuevo directamente hacia Draco. Las manos del chico se movieron desesperadamente en el cabello de Harry, y Harry podía sentir las lágrimas, frías como el hielo una vez que finalizaban su viaje a través del aire, chorreando en su cabello. "Draco", susurró, y las manos en su cabeza se apretaron. "Draco, prepárate para correr. Si de repente te libero, prepárate para largarte de una jodida vez de aquí. Déjame...".

"¡No!", se atragantó Draco, y sacudió su cabeza, aunque Harry no lo vio. "¡No te voy a dejar!".

"Lo harás si te digo que lo hagas, ¡maldita sea!", siseó Harry, y miró a los ojos del otro chico brevemente, viéndolos llenos de lágrimas. Quería besarlo; estaba atado a la parte delantera de la estatua, y las alas extendidas a cada lado suyo. Draco se veía como si hubiera asumido la sustancia de la estatua, un ángel congelado en el tiempo, y Harry hizo la cosa más difícil que había hecho, se apartó de él.

Lucius soltó un bufido. "No es lo mejor para ti, Draco... Míralo, dejándote así de expuesto...", parecía imperturbable ante Harry avanzando hacia él, la furia grabada en cada línea de su rostro y cuando Harry repentinamente estuvo a metros de él, erizado, Lucius se acercó a él con una mueca desagradable. "Quizás debería descubrir por mí mismo qué hace tan tentador a Potter...".

"¡NO LO TOQUES, HARRY!", sollozó Draco, viendo como Harry continuaba aproximándose más cerca de su padre. "¡NO!".

Tonks, Lupin, Moody y Shacklebolt se Aparecieron sobre el frente en el césped de Malfoy Manor, e inmediatamente escucharon el grito ocurrido en el jardín. "¿Habremos llegado demasiado tarde?", suspiró Tonks, pero el grito no parecía como si hubiera sido provocado por dolor. "Rápido...".

Los cuatro comenzaron a correr por la expansión del césped, escuchando el intercambio entre Lucius y Harry con temor. Entonces, la voz de Draco se escuchó en la mezcla, y hubo un visible alivio entre los guardias, pero no dejaron de correr. Lucharon haciendo su camino a través del jardín, arruinando los arbustos espinosos de un lado y creando una ruta de acceso al claro en el centro del jardín, donde encontraron a Harry caminando muy cerca, peligrosamente cerca, de Lucius Malfoy mientras Draco colgaba de la estatua de un ángel.

"Harry, ¿qué estás haciendo?", gritó Tonks mientras Harry quedaba a cinco pies de Lucius Malfoy, y Harry se sobresaltó, mirando hacia ella. Por un momento se vio como si pudiera soltarse a llorar, pero se giró firmemente de nuevo frente a Lucius, y, para sorpresa de todas y cada una de las personas que estaban de pie en el jardín, Harry hizo una reverencia hacia Lucius Malfoy.

"¡Lo está retando a un duelo!", susurró Kingsley, y observó cómo Lucius, obviamente desconcertado, se inclinaba hacia atrás. "¿Está loco? ¡Dios, que alguien consiga bajar al chico de esa jodida estatua!".

Harry giró y dio varios pasos hacia Lucius antes de girarse de nuevo, con la varita sostenida en alto. Por primera vez, Lucius sacó su propia varita, que parecía totalmente nueva. Harry asumió que había tenido que comprar una nueva después de escapar de la prisión, ya que la original, había sido rota. Los dos hombres se miraron el uno al otro por un momento antes de que Harry asintiera. "Prepárate para morir, Lucius Malfoy".

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N/T: ¡Que tengan un excelente finde!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.