Autor: Sakai Michiba (sakaim).

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para jessyriddle, Lunatica Dark, Violet Stwy, Princes-Slash, Melanie Tao de Usui y a todos los que se toman el tiempo para leer.

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Capítulo XX.

Nymphadora Tonks no estaba segura de lo que pensó cuando se precipitó hacia adelante, pero lo hizo. No se apresuró hacia Lucius ni a Harry, sino hacia el chico atado a la estatua, que estaba llorando y luchando contra las cuerdas que lo sujetaban allí. Ni Lucius ni Harry se movieron una pulgada mientras ella pasaba, y se apresuró sobre el estanque congelado hasta la estatua del ángel. "Draco, voy a soltarte, vamos a sacarte de aquí", susurró, y observó mientras el chico daba un tirón poco entusiasta contra las cuerdas. "Sólo relájate...".

Trató de cortar las cuerdas por medios mágicos, pero fue incapaz, así que sacó un cuchillo de sierra y comenzó a cortar manualmente. "Si me cortas, lo juro por dios...", la voz de Draco se fue apagando. Tonks le dio una pequeña sonrisa sarcástica y luego rodó sus ojos. "¡No me ruedes los ojos!", qué momento tan inapropiado para que Draco se pusiera delicado, pensó, pero se dio cuenta de que probablemente ni siquiera estuviera hablando con Draco. Las lágrimas habían dejado de caer manchando su rostro, y tenía una dura mirada sobre ella. Tonks frunció el ceño y cortó la última cuerda antes de dejar caer el cuchillo, a tiempo para coger a Draco mientras caía las seis pulgadas que había sido elevado por su padre. Cayeron juntos a la nieve en un torpe enredo de extremidades y Tonks se habría reído si la situación no fuera tan endemoniadamente seria. Draco tampoco se rió.

Draco la ayudó a ponerse de pie y ambos huyeron de vuelta con el resto de los miembros de la Orden que se encontraban como público, y Draco observó desde detrás de ellos como Harry, viendo ahora que Draco estaba a salvo, finalmente iniciaba con el comienzo del duelo. Lanzó un encantamiento de escudo silenciosamente alrededor de sí mismo antes de atravesar con su varita el aire. "¡Expelliarmus!", gritó, y la varita de Lucius cayó al suelo mientras el propio hombre retrocedía tambaleándose. Harry estaba disgustado al ver que no se había caído. "¿Esto es todo lo que va a tardar, Lucius? ¿Yo, desarmándote? ¡Patético!", resopló, y vio como Lucius agarraba su varita de nuevo.

A pesar de que parecía ser más fácil de lo que había previsto, tuvo la sensación de que esto no sería un simple duelo. Lucius blandió su varita hacia Harry y la agitó. "Crucio", apenas fue más que un susurro, y de repente Harry estaba en el suelo, gritando y retorciéndose en agonía. El dolor trituraba y corría a través de cada uno de sus músculos y huesos, y la nieve a su alrededor era un frío consuelo contra el abrasador calor que corría a través de él. Lucius comenzó a reír, el sonido saliendo bajo y profundo y luego transformándose en una carcajada demencial que perseguiría a Harry en sus sueños para siempre... si es que alguna vez soñaba de nuevo. Harry quería abrir sus ojos para buscar los de Draco en la pequeña multitud, pero sabía que seguramente sus ojos estallarían fuera de su cabeza si lo intentaba.

Tonks escuchó al chico rubio hacer un pequeño y estrangulado sonido detrás de ella, y miró hacia atrás para verlo sobre sus rodillas en la nieve, mirando a Harry a través de sus dedos. "No te preocupes", le dijo en voz baja, en lo que esperaba fuera un tono tranquilizador. Aunque en realidad, ella estaba sacudiéndose y sonando asustada, y no hizo más que asustar a Draco. "Harry saldrá de esto, Draco...".

"¿Por qué no estás haciendo algo?", siseó Draco, señalándola. "Eres un jodido Auror, ¿no es así? ¡Joder, haz algo!", se sentía impotente porque sabía que Harry y su padre no habían nombrado segundos en su duelo, y realmente, él quería que Harry terminara con Lucius. Quería que el chico, a quien Lucius le había ordenado bajo la influencia de la maldición Imperius que cortejara, matara al hombre que había hecho esta horrible injusticia con él.

Lucius liberó de la maldición a Harry, quien tomó una respiración profunda estremeciéndose después, pero se levantó de nuevo sobre sus pies. "Recurriendo a los viejos hábitos, ¿verdad, Malfoy?", se atragantó, y retomó su postura ofensiva de nuevo. El par giró uno alrededor del otro mirándose, aunque la mirada de Lucius estaba chorreando diversión, y Harry dio un paso adelante. "¡Incarcerous!", gritó duramente, aunque Lucius bloqueó la maldición, y Harry movió su varita de nuevo. "¡Desmaius!", una vez más, la maldición fue esquivada y Harry gruñó con furia.

"¡Esto es lo que Dumbledore envía contra el Señor Oscuro!", Lucius se rió y sacudió su cabeza. "¡Ni siquiera puedes incapacitarme! ¡Vamos, Potter, dame lo mejor! ¡Te estás conteniendo, y es verdaderamente patético! ¿Cómo puedes esperar protegerte, y mucho menos a mi hijo, si ni siquiera puedes golpearme con cualquier cosa? ¡Incendio!".

La túnica de Harry capturó una llama en la parte inferior y Harry la pisoteó para apagar las llamas hasta que no hubiera más humo. "Que te jodan, Malfoy", siseó, y sacudió su cabeza antes de que comenzara a lanzar cada maldición que podía pensar contra el hombre. Parecían rebotar en él, y Lucius se estaba riendo en medio de todo.

"¡Deberías haber sido mejor en Oclumancia, muchacho! ¡Así nunca te hubieras metido en este desastre!".

Eso fue lo que lo detonó. La culpa de Harry en sus pobres intentos de Oclumancia, por lo que habían logrado matar a Sirius; eso fue lo que le hizo arrojar su varita a un lado y saltar hacia Lucius Malfoy. Hubo un jadeo colectivo de los miembros de la Orden mientras Harry se abalanzaba sobre el hombre, su puño en alto y en el aire, y cuando lo golpeó, él y Lucius cayeron al suelo nevado. "¡Eres un hijo de puta!", Harry gruñó mientras golpeaba cada parte de Lucius Malfoy que pudo alcanzar. "¡Jodido bastardo! ¿Qué carajo está mal contigo?", hubo una repugnante grieta abriéndose en la nariz de Lucius por debajo del puño de Harry.

Draco se movió dando un paso al frente, con ganas de hacer cualquier cosa, pero Remus lo retuvo. "No, Draco", le dijo tranquilamente, mirando a su antiguo estudiante y viendo un incendio y una pasión en sus ojos que nunca había visto cuando él estuvo en su clase. Draco Malfoy siempre había actuado como si todo le importara una mierda, posiblemente porque sabía que Remus era un hombre lobo, gracias a Lucius, pero ahora, mientras el chico rubio luchaba por rescatar a su amante de la ira de su padre, Remus Lupin sintió una oleada de afecto por el chico que apenas conocía. "Harry se hará cargo... Tú sólo complicarías las cosas".

"¡Complicar las cosas!", bufó Draco, y buscó su varita en su túnica. "¡Complicar las cosas, mi culo! ¡Todo esto es mi maldita culpa en primer lugar, Lupin!", encontró su varita y la sacó bruscamente, pero Remus la agarró y lo sostuvo a tiempo. "¡Joder, Lupin!".

"¡Déjalo!", rugió Remus lobunamente, y Draco le gruñó. "¡Déjalo, Harry se hará cargo! ¡Hasta que algo suceda, no debemos interferir!".

"¡Pero podríamos matarlo por Harry!", le susurró Draco, su ira llevándolo rápidamente a la desesperación. "Por favor...", pero Remus no le contestó y Draco apretó sus ojos.

Lucius fue completamente tomado por sorpresa cuando Harry se abalanzó sobre él y gritó al impactar contra el suelo. Realmente nunca había sido golpeado antes, salvo por una pelea entre él y Arthur Weasley hace unos años atrás, pero no había sido nada como esto. Sus manos se alzaron, y trató de asfixiar a Harry, su nariz vertiendo sangre. Habría sido rota, asumió, pero no había sentido la fractura. La adrenalina estaba bombeando a través de sus venas como mercurio líquido, y vio destellos de su hijo luchando por llegar a ellos. Quería a Draco allí, quería que el chico lo viera matando a Harry, así podría amarlo, podría amar a Lucius en su lugar. Después de todo, él había sido el único que lo crió, lo moldeó en el hombre en que se estaba convirtiendo, y estaba muy orgulloso de Draco, así que era natural que también sintiera una oleada de pasión sexual por él. "Draco", dijo con voz ronca, las manos de Harry se colocaron alrededor de su cuello, y Lucius inclinó su barbilla hacia el cielo. "Draco, hago esto por ti...".

"¡CÁLLATE!", gritó Draco desde su lugar al lado de Lupin, y vio con horror como Lucius parecía encontrar fuerza dentro de sí mismo, porque de repente rodó con Harry en la nieve, rodando encima de él y dándole un puñetazo a cambio. Harry estaba agitándose debajo del hombre, y Draco se quedó mirando fijamente mientras las manos de Lucius se envolvían ahora alrededor de la garganta de Harry y comenzaba a asfixiarlo. "¡BASTA!".

Lucius se rió y liberó la garganta de Harry, pero no se movió de su sitio a horcajadas sobre él. Pudo ver miedo en los ojos de Harry, pero también pudo ver aborrecimiento, y terrible, terrible oscuridad sobre la que ni siquiera se atrevió a reflexionar. "Muchacho tonto", ronroneó con voz sedosa, su mano levantándose para acariciar la barba a lo largo del mentón de Harry. "Difícilmente un hombre, y ya tan enamorado... Tonterías. El amor puede ser la razón que tienes para vivir, Potter, pero va a ser tu fin".

Los ojos de Harry siguieron la mano derecha de Lucius mientras se movía hacia la varita en la hierba. La mano de Harry intentó agarrar su propia varita, pero estaba demasiado lejos, demasiado lejos para alcanzarla, y giró su cabeza para mirar a Draco. Sus miradas se encontraron mientras la varita de Lucius presionaba contra su manzana de Adán, y Harry articuló algo hacia él que Draco no fue capaz de entender.

Mientras las palabras "Avada Kedavra" resonaron en el aire, el destello verde obligó a los ojos de Harry a cerrarse, y el aullido de Draco Malfoy, animalista, desgarró el aire con fuerza.

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N/T: ¡Que tengan una excelente mitad de semana!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.