Autor: Sakai Michiba (sakaim).

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para jessyriddle, lisicarmela, Noahs, Melanie Tao de Usui, Violet Stwy, Princes-Slash y a todos los que se toman el tiempo para leer.

888

Capítulo XXI.

Draco estaba sentado a la mesa de la cocina por su cuenta en La Madriguera, con una taza de té temblando en sus manos mientras la sostenía cerca e inhalaba el vapor. Sentía que se estaba ahogando y sollozaba sobre la taza, con su rostro enrojecido y sus nudillos blancos alrededor de la taza caliente. Ni siquiera se dio cuenta de que se estaba quemando sus palmas. No permitía a nadie más en la cocina, ni siquiera a la señora Weasley, que estaba ansiosa por comenzar la cena para la desolada casa llena con sus hijos. "¡FUERA!", espetó mientras ella trataba de nuevo, y se fue con un triste suspiro.

Hermione estaba sentada en la sala de estar con el ceño fruncido sobre su rostro, y tenía cruzados sus brazos sobre su pecho mientras escuchaba a Draco llorando en la cocina. Cuando Harry entró en la habitación y se sentó a su lado, luciendo completamente miserable, ella le sonrió y envolvió su brazo alrededor de su hombro. "¿Cómo lo estás manejando, Harry?", le preguntó en voz baja, y sonrió mientras Harry le daba un patético y ligero asentimiento. "¿Ya has intentado hablar con él?".

"No", le susurró el chico de cabello negro, y miró a la puerta de la cocina. "Yo... Yo debería de haber matado a Lucius, Hermione... ¿por qué lo dudé? Dios, ¿por qué diablos vacilé?", bajó la mirada hacia el suelo, pero sintió que lo empujaron fuera del sofá, y tragó saliva duramente mientras era empujado hacia la cocina. Tropezó y vio a Draco, hecho un completo desastre, sentado allí, y su corazón se rompió. Sin decir nada, se acercó a su novio y envolvió sus brazos alrededor de él desde atrás. "Dame eso", susurró, y tomó la taza caliente apretada entre las manos de Draco, poniéndola sobre la mesa, antes de estrechar a Draco.

"Vamos, ¿de acuerdo?", le preguntó en voz baja, y sonrió mientras Draco le permitía a Harry tirar de él sobre sus pies. "Eso es...", sus manos estaban temblando mientras tomaba las de Draco, y se lo llevó de la cocina, dando un cabeceo a Molly antes de que se llevara al chico rubio escaleras arriba y hasta el dormitorio que estarían compartiendo con Ron. Ron salió a jugar Quidditch con Charlie, Bill y Ginny, así que la habitación estaba completamente desierta, por lo que Harry lo llevó dentro y cerró la puerta antes de acomodar a Draco sobre la cama. "¿Quieres hablar?", le preguntó mientras se sentaba a su lado.

"No", susurró Draco, y miró a los ojos de Harry. Harry sonrió muy suavemente y se movió para envolver su mano en el cabello de Draco, y atraerlo hacia sí. "Harry, lo siento", Draco gimió suavemente, y miró hacia otro lado, de repente completamente incapaz de mirarlo. "Estuve bajo la maldición Imperius durante mucho tiempo... justo hasta que me puse muy, muy enfermo y nos mudamos a esas habitaciones privadas. Entonces luché contra ella, pero antes de eso, no era yo. Era... ya sabes, él".

Harry luchó con sus pensamientos durante unos momentos antes de deslizar su mano sobre la mejilla de Draco y volver su rostro hacia él. "Está bien", dijo en voz baja, y vio emociones atravesar por los ojos de Draco. "¿Me amas, Draco?", sus manos estaban en las caderas del otro chico, y lo jaló unos centímetros más cerca. "¿Lo haces?".

Draco levantó la vista y se encontró nuevamente con la mirada de Harry, y apretó sus dientes antes de asentir, y Harry se inclinó hacia adelante para besarlo. Sus labios chocaron juntos con fuerza, y las lágrimas inundaron las mejillas de Draco mientras Harry lo empujaba hacia atrás sobre la cama y se arrastraba sobre él, con movimientos gatunos. "También te amo", susurró Harry, y deslizó su lengua dentro de la boca de Draco. Draco lo había salvado, había matado a su padre para salvar a Harry, se había dejado huérfano a sí mismo para que pudieran tener esto juntos. "Draco, no tienes ni puta idea de...".

Draco gimió ante estas palabras y dejó que la lengua de Harry saqueara su boca de nuevo. Las voces en su cabeza estaban tranquilas, lo más silenciosas que habían estado alguna vez, y sabía que era porque Lucius se había ido. Era libre. Era libre de la obligación de unirse a los Mortífagos, libre para perseguir cualquier cosa que quisiera, y, con suerte, libre para vivir como una persona completa. Estaba tan absorto besando a Harry que apenas se dio cuenta de que Ron entró en la habitación y dio un conmocionado y avergonzado grito antes de retroceder y salir de ella.

"¡Er, Harry, papá quiere hablar contigo!", llamó a través de la puerta, y Draco dejó escapar un pequeño suspiro cuando Harry dejó de besarlo. Compartieron una mirada que prometía una continuación de esta tarde, y Draco lo besó en el mentón antes de ser dejado y quedarse solo en el dormitorio. Observó a Harry salir con una pequeña sonrisa, y justo se estaba acomodando bajo las mantas para dormir una siesta cuando la puerta se abrió de nuevo, y Ron entró. Sus orejas estaban notablemente rosadas. "Hey, Malfoy", dijo tranquilamente, y Draco cabeceó hacia él. Sus ojos no se abrieron. "¿Puedo hablar contigo?".

Draco arqueó una ceja y luego asintió antes de abrir sus ojos, aunque no hizo ningún movimiento para levantarse o incluso moverse de su posición medio enterrada en la cama. Ron tuvo problemas tratando de encontrar un lugar para sentarse, y finalmente se acomodó al pie de la cama, luciendo incómodo y colorado. "Deja de ruborizarte, Weasley", le dijo Draco con un bufido, y movió un poco las sábanas para que pudiera verlo mejor. "¿Qué quieres?".

Ron se giró y encontró la mirada de Draco, y para sorpresa de Draco, él le sonrió. "Salvaste a Harry", murmuró, y Draco tuvo que rodar sus ojos. "No hagas eso. De todos modos, has salvado a Harry, y... eso fue condenadamente decente de tu parte, Malfoy. Draco, quiero decir. Tú... lo hiciste muy bien". Extendió una mano para que Draco la tomara, y Draco lo miró antes de sonreír y extender su mano para sacudirla. Se estrecharon las manos brevemente, sus miradas estables, y lentamente, los dos muchachos rompieron en carcajadas, formando lo que tenía que haber sido la tregua más inusual en la historia de Hogwarts.

888

Arthur sonrió mientras Harry entraba en la cocina, y le ofreció una túnica de viaje. "Vamos, Harry", le dijo con una sonrisa, y se dirigió a la chimenea. "Vamos a ir a Grimmauld Place esta noche, si eso está bien contigo. No voy a estar libre ningún otro día de esta semana, y me imagino que no quieres esperar hasta la próxima...". Vio la expresión de Harry iluminarse en la sala de estar, y le sonrió. Por mucho que no le gustaba la familia Malfoy, se encontró con que, mientras que aprendía más acerca de Draco por las cartas de Ron, más se encontraba con que el chico le agradaba. Su primera impresión de él y Harry había, por supuesto, sido cuando Harry, conmocionado y con un muy mal aspecto, se había llevado a Draco a la cocina. En el momento en que Harry salió de la habitación para cambiarse de ropa, Draco había estallado en ruidosas y dolorosas lágrimas, prohibiendo que nadie entrara en la cocina, y aunque él realmente quería una taza de té, respetó el dolor de Draco y optó por dejarlo en paz.

Harry parecía genuinamente preocupado por él, y eso era lo que importaba. Observó mientras Harry arrojaba un puñado de polvos flú dentro de la chimenea y gritaba su destino, y él vaciló sólo por un momento antes de seguirlo. Cuando llegó al otro lado, Harry ya estaba desapareciendo por la puerta lateral, y él tomó un lugar en la mesa para esperarlo.

Harry arribó a través del número doce de Grimmauld Place con un sentimiento de temor. No habría querido volver aquí nunca, mucho menos en una misión de rescate para Draco, y así fue que con cuidadosos pasos caminó por la casa. Vio las cortinas negras detrás de las cuales la pintura de Walburga Black colgaba, y pensó en pasar derecho y sin mirarlas antes de caminar justo hasta ellas, cambió de parecer y las abrió. "Señora Black, es un placer verla de nuevo", le dijo con una cantidad nada pequeña de sarcasmo, y ella lo observó con una desagradable y altanera mirada.

"Escoria mestiza, vuelves para arruinar mi sueño, ¿verdad?", le preguntó ella, el veneno en su voz, y enseguida se burló de Harry mientras lo hacía. "¿Qué estás haciendo aquí, chico Potter? ¿Todavía sigues arruinando la vida de respetables hombres y mujeres como yo misma?".

Harry cruzó sus brazos y sacudió su cabeza. "Mire, señora Black, voy a estar fuera de su vista, con gran placer, créame, en el momento en que encuentre un libro de su biblioteca que explica los Ritos Ancestrales de la familia Black", afirmó, pensando que no tenía sentido darle vueltas al asunto con ella. Quería ese libro tan pronto como fuera posible, aunque a juzgar por la mirada en su rostro ante su solicitud, no debería de haberse molestado en informarle.

"¡El chico Potter! ¡El muchacho que arruinó a mi familia, que arruinó todo lo que representamos, me pide AYUDA!", ella estalló en chillidos y risas, y Harry le gruñó antes de forzar las cortinas cerrándolas y acechar dentro de la biblioteca en la antigua casa. Cuando miró hacia los miles de libros, cerró sus ojos y suspiró. Ésta iba a ser una larga noche.

888

Draco, Hermione y Ginny estaban sentados juntos en la sala de estar, Hermione y Ginny sonriendo hacia Draco ya que, después de haberle rogado por centésima vez aquella noche desde su descenso desde el dormitorio, él se sentó y les habló sobre su y el primer beso de Harry. "Yo todavía estaba bajo la maldición Imperius de mi padre en ese momento", afirmó en voz baja, y aunque se sentía como algo parecido a chismes, le encantaba contar historias. "Potter estaba realmente cabreado conmigo, ya saben, me dejó con alguien más porque no pudo manejarlo... bueno... el enojado fue mi padre, supongo. Tuve ese gran berrinche en el Gran Comedor, y después Harry me llevó lejos, y en cierto modo lo besé justo ahí". Hizo un gesto hacia un punto sobre su cuello. Ginny se ruborizó.

"No estaba feliz por eso. Pasaron tres semanas enteras antes de que me despertara con pesadillas, y Harry sólo se movió... rodó sobre su lado y empezó a besarme. Mi padre estaba furioso, me dijo que lo matara justo allí, pero no pude hacerlo... no pude. Ahí empezó mi pelea contra la maldición, y unos días después, era libre de nuevo".

Hermione cruzó sus brazos sobre su regazo mientras se inclinaba hacia adelante. "¿Has desarrollado sentimientos después de la maldición? ¿Sobre Harry, quiero decir? Después de todo, podrías sólo haberlo dejado después de que hubieras roto la Imperius y trabajado con tu problema por tu cuenta...".

"Pude haberlo hecho", suspiró Draco y sonrió para sí mismo antes de sonreírle a ella. "Pero sí, había desarrollado sentimientos detrás de todo lo demás. Harry fue simplemente... ya sabes". Ginny asintió con una sonrisa, y Draco asintió de vuelta hacia ella. Ella lo entendería más de lo que Hermione haría, él sabía que ella estaba enamorada de Harry. "De todos modos, espero que encuentre algo que me ayude pronto... Me siento mal por él, tener que lidiar con mi cambio de personalidades todo el tiempo. Podrían pensar que lo disfrutó, mirándolo, pero él se estresa. No puedo esperar para que me mire a los ojos y sepa que soy yo... que cuando me esté mirando no se pregunte con quién está hablando". Bajó su cabeza con culpa.

Hermione se inclinó hacia adelante y tocó su hombro. "Creo que es maravilloso, Malfoy". Ella sonrió mientras él se cubría el rostro con sus manos, y ella no pensó en nada más que envolver su brazo alrededor de sus hombros. "Somos toda la familia que necesitas". Se sintió aliviada cuando él asintió.

888

Eran las tres de la mañana, y Harry cogió el último libro que iba a mirar por la noche. Había revisado cientos, pero no había ninguna mención del Rito Ancestral en ninguno de ellos, y señaló con la varita hacia el último libro. Pronunció el hechizo y se preparó para lanzar el libro a un lado cuando el libro resplandeció y sus ojos se abrieron. Lo hojeó a través de la sección de rituales, y sus ojos se abrieron mientras se encontraba con páginas y páginas que explicaban el Rito Ancestral. "¡Lo tengo!", gritó, y cerró el libro. Escuchó a Arthur sacudirse despertando en la cocina, y se apresuró hacia él. "¡Vámonos!".

888

N/T: ¡Que tengan una excelente semana!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.