CAPÍTULO 6.

¿Por un pelo? ¿Qué habría querido decir con eso? ¿Que se alegraba de que no nos hubiéramos besado? Y lo más importante, ¿qué hacía yo planteándomelo si debería darme igual? Se supone que somos simples compañeros, que no tenemos nada.

-Bueno Katherine, eso no te lo crees ni tu- me dije a mi misma intentando disimular mis sentimientos.

El camino hacia el aula donde tendríamos nuestra primera clase fue corto. Durante él intentamos fijarnos para ver si alguna de las habitaciones por las que pasábamos podría ser el famoso despacho del mafioso, pero pudimos comprobar que todas eran aulas para las clases. Había hasta una habitación destinada a la clase de "Fidelidad conyugal". ¿Es que acaso eso se tenía que enseñar? ¿Que clase de sitio era aquel que te enseñaba cómo ser fiel?

Castle y yo nos sentamos juntos. A ver que todas las parejas se cogían de la mano, se abrazaban o, incluso, de daban pequeños y fugaces besos, posé mi mano encima de la de Castle y le sonreí. En esos momentos no me hacía falta actuar, pues los ojos me brillaban solos. Esperé que él no se diera cuenta de ello.

-Buenos días a todos- exclamó una mujer que entró por la puerta. Vestía de una forma extravagante y sus cabellos emitían la sensación de no haber sido peinados en años. Las gafas de culo de botella que llevaba eran la gota que colmaba el vaso, pues le daban el aspecto de una mujer completamente loca.

-Buenos días- contestó la clase al unísono.

Aproveché el ruído para preguntarle a Green y Mason si sabían quien era esa mujer y si debíamos estar atentos a algo. Respondieron que debía de ser una simple profesora lunática contratada para guardar las apariencias y que lo único que debíamos hacer en aquella clase era aparentar ser una pareja de enamorados. No sería difícil enmi opinión.

-Hoy he decidido destinar la clase a algo muy importante que la pareja debe tener siempre presente. Algo que jamás debe olvidarse y que será uno de los pilares básicos de cualquier matrimonio.

Como se pusiera a hablar de sexo creo que no podría aguantar la risa por mucho que lo intentara. Miré a Castle y este me guiñó un ojo. Ambos estábamos algo incómodos, pero la confianza que se había forjado entre nosotros los últimos años ayudaba a sobrellevar aquello.

-¿No lo adivinais?- siguió diciendo la "profesora"

-¿El amor?- contestó Hilary Adventage

-¿El sexo?- su marido se llevó una colleja por aquella intervención.

-Parece que estamos un poco perdidos- añadió la lunática al ver que nadie acertaba a lo que realmente se refería- Es el beso, señores, el poder de los labios. Hoy explicaré como debe ser un buen beso con ejemplos de la clase. Por ejemplo, ustedes dos, señores...

-Hobbes- gritó emocionada Lynette Meyer- Carrie y Preston Hobbes.

No podía ser, otra vez. Parecía que el destino estaba empeñado en que Castle y yo nos besásemos. Le miré, me miró, nos miramos. ¿Qué hacer?

-Venga, no se queden ahí parados- dijo la profesora- levántense y dense un beso delante de la clase. Así podré resaltar los aciertos y los fallos de este ante todos sus compañeros.

Castle se levantó y me cogió de la mano. Nos pusimos donde la señora nos indicaba y me besó la mejilla con dulzura. Solo fueron unos segundos pero el simple hecho de sentir sus labios rozando mi piel me produjo un escalofrío por toda la espalda. Pensé que ahí había terminado todo pero para la loca de las gafas de culo de botella no era suficiente. Obviamente se esperaba un beso de amantes en condiciones y no un roce de labios en una mejilla. Lo que pasó a continuación lo recordaré por siempre.

Ante las burlas de nuestros compañeros, la pasión de Castle debió de aumentar, pues agarró mi nuca y plantó su boca sobre la mía. Ante aquel arranque pasional, me agarré a su cintura y torcí la cabeza, dejando que nuestros labios hablaran por si solos. Él acarició mi cabello por la nuca, cosa que me encantó, y yo me apreté más a su cintura, lo que pareció gustarle a él, pues su beso se volvía más salvaje minuto a minuto. Me aparté suavemente pues, en mi opinión llevábamos horas así, aunque, en realidad, no quería que aquello terminara nunca.

Nuestra profesora aplaudió ante el final de aquel beso. Yo no podía mirar a Castle en aquellos momentos, por lo que dirigí mi mirada al suelo mientras todavía saboreaba los restos de aquel momento, en mi opinión, perfecto.

-Sinceramente, señores Hobbes, a juzgar por su beso están ustedes completamente enamorados. Nada que objetar. Sigan así. Por última vez en aquella clase miré a Castle. En ese momento no nos sonreímos, era un momento serio.

-Yo...-balbuceó Castle- quisiera pedir permiso para ir un momento al salón. He recordado que he dejado allí mi movil y me gustaría recuperarlo.

-Por supuesto- dijo la profesora- usted, Carrie, siéntese.

Eché un vistazo rápido a sus bolsillos antes de que saliese por la puerta. Su teléfono móvil estaba en el izquierdo.