DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!

La Sombra del Otoño

Capitulo 1. La vida no esta planeada

La tetera comenzó a chillar, el sonido fue completamente escalofriante y desgastante que baje las escaleras a toda prisa para lograr deshacerme de aquel malestar, me acerque a la pequeña estufa de la cocina y apague el gas, la tetera dejo de chillar, fue un alivio dejar de escucharla, tome un guante para horno y vertí el agua caliente sobre una taza de porcelana, tome la lata de café de la repisa junto con el azúcar y saque del refrigerador la leche, serví media cucharada de café, una de azúcar, no deje de llenar la taza de leche hasta que el café junto con el agua se fuese aclarando. Puse la taza junto con un plato de pan tostado y mantequilla en una bandeja de plata y fui directo hacia las escaleras otra vez, subí con mucho cuidado para evitar caer junto con la bandeja de comida, así que tuve la necesidad de avanzar de un lado para visualizar sin problemas los escalones, camine por el pasillo hasta llegar a la habitación de mi madre, ella estaba acostada, cubierta por un gran montón de sabanas, mantenía la cabeza inclinada hacia un lado en dirección a Paul Vicent, nuestro vecino que prácticamente se había convertido en uno más de la familia, vivía solo, no tenía hijos ni esposa, la última persona que piso su casa que no fuese yo o mi madre fue su hermana Stella, ella vivía en América y no podía visitarlo con frecuencia así que cada seis años su llegada ya era más que una tradición, tenía la misma edad que mi madre, rondaba los cincuenta y cinco, casi los sesenta, se veía bastante conservado, aun tenía cabello aunque no tanto en la coronilla, pelo castaño y ojos azules.

Mi madre y Paul se dieron cuenta de mi llegada, mamá sonrió, su rostro pálido y decaído siempre se iluminaba un poco cuando me daba una sonrisa.

-¿Puedo ayudarte en algo Edward? –me pregunto Paul casi levantándose de una silla que estaba cerca de la cama de mamá.

Negué, me acerque a la mesita de noche que estaba cerca también de la cama de mi madre y deje la bandeja, miré a mi madre y luego a Paul.

-Traje algo de café y pan, no es bueno quedarse sin desayunar –murmuré sin ánimos.

Paul soltó una carcajada.

-No te hubieras molestado, no necesitabas hacerme de desayunar, muchacho, eres tú el que debes comer.

Mi madre asintió y alargo una de sus manos trémulas para tomarme del antebrazo, su poca fuerza se podía percibir tan claramente cuando ni siquiera pudo aferrarse, la mire firmemente a los ojos y ella bajo la mirada, ella ni Paul podían ocultarme la verdad, mamá ya estaba lo suficientemente enferma para lograrme mentirme respecto a su enfermedad y el estado en el que se encontraba, mi madre tenía leucemia, habíamos pasado cinco años tratando de controlarlo pero las cosas no fueron como habíamos planeado, no podía perderla, ella era lo único que tenía, ella era todo para mí, no podía hacerme a la idea de que jamás podría volver a verla, ella había dado todo de sí cuando mi padre la dejo cuando yo apenas tenía unas semanas de haber nacido, nada pudo detenerla de darme todo lo que necesitaba y ahora me preguntaba ¿Por qué? Porque de repente la vida quería quitarme la única cosa que era importante para mí. Mi madre

-Deberías hacerle caso a Paul, no has comido lo suficientemente bien Edward, por favor –me suplico, su voz era igual de débil que su apariencia, cada día podía notar más aquellas manchas debajo de sus ojos.

Trague saliva, me senté sobre la cama a un lado suyo y le sonreí tratando de ocultar mi inmensa preocupación al respecto de cómo aquella enfermedad estaba terminado con ella día a día, era como Paul había dicho semanas atrás "La vida no esta planeada, muchacho. La gente no es para siempre lamentablemente, hay que aprender a vivir pensando en ello" Y sin duda tenía razón, mi madre no iba a durar para siempre conmigo a pesar de lo tanto que le debía, había trabajado duro para hacerme una persona de bien, un gran hombre, respetoso, amable, considerado y bondadoso, incluso había juntado para pagarme la universidad y graduarme en con honores de la carrera de Arquitectura, realmente llegaba a preguntarme que hubiera pasado si mi madre y yo no nos hubiésemos ido de América para venir a vivir a Hertfordshire, Inglaterra. ¿Las cosas hubieran resultado diferentes?

Tome la mano de mamá y le acaricie.

-Acabo de terminarme un tazón de cereal, así que puedes estar tranquila de que no habrá problemas conmigo.

Paul soltó una carcajada, se inclino hacia la bandeja de comida y le dio un trago a la taza de café.

-Está muy bueno, a decir verdad muero de hambre –tomo la rebanada de pan con mantequilla y se la metió a la boca.

Mi madre dio una carcajada y dio un suspiró, dejo caer la cabeza hacia atrás para contemplarnos a mí y a Paul, me acerque a ella intuitivamente.

-¿Quieres algo de comer mamá?

Ella negó y dio una sonrisa a medias, sus facciones cada vez se decaían, inclusive cuando gesticulaba.

-Estoy bien Edward, ya me has dado sopa, esperaré una hora para pedirte algún otra cosa.

-Tienes que comer –le recordé con voz suave.

Sonrió más fuerte y me miro.

-Lo sé Edward pero es en serio, acabo de terminarme la sopa, no necesito nada más.

Baje la mirada, escuche como Paul se devoraba el pan y tomaba café, había olvidado que Paul había estado cuidando a mi madre toda la noche de ayer y la mañana de hoy conmigo, los dos no nos habíamos alimentado bien y me sentía bastante culpable que no pudiese comer.

-Gracias por cuidar a mi madre, Paul, te lo agradezco muchísimo.

Paul sonrió dejando el plato vacio junto con la taza en la bandeja, se limpio la boca con una servilleta.

-No tienes nada que agradecer, muchacho, tú sabes más que nadie que tu madre es una gran amiga mía, ella también me ha apoyado y ahora me toca a mí apoyarla.

Mi madre dirige la cabeza hacia él y le hace una mueca, Paul responde con una risita.

-Oh vamos Paul, no es necesario que estés aquí todo los días a cada hora, estoy segura de que ni siquiera has levantado esa montaña de trastes sucios de la cocina ¿O me equivoco?

Paul desvía la mirada y se ruboriza, río en silencio cuando escucho la voz de mamá regañándolo como cuando lo hace conmigo.

-Que barbaridad, sabía que ni suplicándotelo podrías hacerlo, has descuidado tu casa por estar aquí, no quiero que sigas cometiendo esos errores.

-Estoy seguro que se le ha olvidado cómo hacerlo –intervengo.

Paul sacude la cabeza y me mira entrecerrando los ojos luego mira a mamá que está seria.

-Prometo lavarlos y limpiar la alfombra, sacudir los cojines y tender mi cama, tenlo por seguro.

Mi madre alza una ceja.

-Sí tan solo pudiera levantarme de esta cama y verlo con mis propios ojos…-bufa.

Mamá y yo siempre acostumbrábamos ir a la casa de Paul para poder ayudarle con las tareas de la casa ya que él siempre dejaba todo patas arriba para cuando su hermana Stella llegará ella pudiese quedarse por más tiempo limpiando y ordenando su casa, Paul era un hombre bastante solitario, pero su gran corazón lo convertía en una persona agradable.

-Stella vendrá en unas semanas, ella podrá ayudarme, no tienes que preocuparte por mi falta de orden, Esme. –añadió Paul en tono renegón.

-¿Ella no piensa mudarse a Hertfordshire? –le preguntó.

-Ella tiene una vida hecha en América, su familia, su trabajo, no se mudaría solo por estar alado de su hermano loco con malos hábitos. Yo no se lo permitiría.

-Recuerdo ese lugar.

-¿América? –dice Paul.

Asiento. Mi madre me observa fijamente como Paul.

-Tengo buenos recuerdos de ahí, inclusive deje a mi mejor amigo, Emmet. ¿Lo recuerdas? –me volví a mamá.

Sonrió.

-Eran igual de traviesos, casi lloraste cuando te dije que nos iríamos de Ohio para vivir en Europa y Emmet se aferró al piso –los tres en la habitación reímos –Era un lindo muchacho.

-Quisiera saber cómo esta –susurró.

-¿Tampoco te acuerdas de tu tío Christopher? –mamá alzo una ceja.

Trate de imaginar los recuerdos de América, eran pocos y algo borrosos, solo habíamos permanecido en ese lugar seis años y las cosas cambiaron cuando mamá decidió rehacer su vida junto conmigo en Inglaterra, era extraño que sacáramos el tema de nuestra vida pasada, ya que ni yo ni mamá nos sentábamos a recordarlo, yo sentía que a ella le incomodaba. Cuando mamá menciono al tío Christopher fue inevitable pensarlo en completa claridad, lo recordaba muy bien, él era ciego y mamá lo cuidaba como Paul y yo la cuidábamos a ella, él murió cuando nosotros escapamos de América.

-Sí, lo recuerdo –le respondí con voz baja –Era ciego, tú fuiste la que lo cuido, inclusive le enseñaste a leer, recuerdo ese libro con pequeños puntos que tío Christopher tocaba y que repetía en letras y números. ¿Aun lo conservas?

-Sí ¿Cómo iba a deshacerme de ese libro? Me había tardado meses en conseguirlo.

Paul se levanto de la silla, tomo la bandeja de comida y nos sonrió a ambos.

-Dejaré esta en la cocina. Ya regreso. –nos dijo, camino hacia la salida y se fue.

Mamá y yo nos quedamos solos, no había suficiente silencio en la habitación porque podíamos escuchar el ritmo acelerado de sus respiraciones, tome su mano y le tome la presión de una manera fácil, puse mis dedos sobre el dorso de su muñeca y conté en mi interior el número de sus latidos, con mucha cautela.

-Edward ¿No habrá un día que no te vea con esa expresión? –siseo mi madre, llevo su mano hacia mi frente que se arrugo en preocupación

Mostré media sonrisa, le tome la mano y le di un ligero beso, sus ojos cada vez brillaban menos y aquello me aplastaba el alma, la luz de sus ojos comenzó a hacerse ajeno, suspiré y la mire avergonzado, no pude evitar sentirme mal al respecto, estaba seguro de que mi expresión era cada vez más angustiante pero los días que pasaban era mucho peor cuando la veía cada vez más agotada.

-No tengo por qué tenerla si no quieres mamá pero no me pidas que no me preocupé, eso no podré remediarlo.

Ella también suspiró, en ese momento llegó Paul tenía en la mano una manta de franela café, la dejo en el borde de la cama y volvió a tomar su lugar en la silla.

-Es una manta muy cómoda, Stella me la regalo hace unos años.

Mamá le sonrió con fuerza mientras yo le agradecía con un asentimiento.

-Gracias Paul –en ese momento ella bosteceo, Paul y yo nos miramos en seguida, me levante de la cama y le ayude en acomodar sus almohadas. –Estoy algo cansada, supongo.

-Deberías dormir mamá.

-Tiene razón, Esme –convino Paul levantándose de la silla, de nuevo.

Ella no dijo nada, se acomodo en las almohadas con mucho cuidado, le acerque la sabana de franela y la cubrí con ella. Me sonrió, inhalo profundamente y me miro fijamente.

-Eres un joven tan bondadoso, dulce y muy guapo –Paul y yo soltamos una risotada, levanto su mano para acariciarme el rostro –Tienes los ojos de tu padre…

Mi compostura cambio repentinamente, mis brazos se pusieron rígidos al igual que todo mi cuerpo, mamá sabía que me molestaba que hablara de mi padre después de que aquel hombre la había dejado sola, el hecho de que me recordará que yo me parecía a él me resultaba degradante, no me gustaba recordarlo, ni siquiera oírlo.

Suspire y ella torció la boca.

-Siento molestarte con ello Edward pero es la verdad, tienes los ojos de tú padre, tus ojos muestran tantos sentimientos que eres de alma rondante.

-¿Rondante? –fruncí las cejas.

-Tus ojos envuelven tu alma, cariño, es tan fácil leerte –me acaricio la mejilla –Creo que ello nuca cambio, es inútil que puedas mentir, tu rostro siempre mostrará la verdad.

-Nuca fui buen mentiroso –le recordé con una amplia sonrisa.

-Lo sé –admitió.

Los ojos de mamá se iluminaron cuando se encontraron con los míos, me examino y no dejo de tocarme el rostro, por un momento presentí que el final se acercaba, que su alma tocaba la mía para despedirse pero quizá mi actitud de negación me dejaba pensar que lo que sentía podía ser verdad, me incline y le deje un beso sobre la frente, me pareció notar que estaba algo cálida, rápidamente me incline hacia la mesita de noche en donde siempre dejaba sus medicinas, recordé que debía ir a comprar una de muchas que necesitaba.

-Creo que debo ir a la farmacia –tome una caja azul y la agite, estaba vacía.

En ese momento mamá comenzó a toser brutalmente, me acerque para darle un vaso de agua pero Paul ya se había adelantado, ella bebió con urgencia y trago con dificultad, respiro tranquilamente cuando se recostó sobre la cabecera, cerró los ojos.

-¿Quieres que te acompañe? –me dijo Paul.

-No, quédate con ella, no tardaré. Lo prometo.

-Edward –susurro mamá con voz ahogada.

Me acerque a ella con rapidez.

-¿Sí?

Tomo aire con dificultad, parpadeo.

-No tardes demasiado.

Sentí que la mirada de Paul se clavo en mí.

-Claro que no –le respondí.

Salí de la habitación casi corriendo, baje las escaleras lo más rápido que pude y salí de la casa, me acerque al carro de Paul (que no dudaba en prestarme cuando lo necesitaba) y conduje hacia la farmacia que se recorría en veinte minutos si iba a paso lento, el presentimiento de aquel final se aplasto de nuevo sobre mi pecho, presionándome a manejar con algo de prisa, memoricé una y otra vez las cosas que debía de comprar para no recordarlo al llegar, el trafico estaba mañana no era exasperante así que no me dificulte en llegar. Baje del auto y le pedí lo necesario al hombre del otro lado del mostrador, tuve suerte de mantener el dinero exacto en el bolsillo del pantalón, le pague y conduje lo más deprisa que pude.

(…)

-¡Volví! –grite al cruza la puerta con la bolsa de medicinas y las llaves del auto de Paul.

Subí las escaleras a toda prisa, me extraño un poco no haber escuchado respuesta de Paul ya que él me respondía cada vez que alguno de los dos llegábamos, camine con pasos lentos por el pasillo estrecho de las habitaciones del segundo piso hasta la última puerta que era la de mi madre, me detuve cuando la encontré entre abierta, vi algo café extendido sobre la cama de mamá, mis ojos escudriñaron desde el estrecho espacio de la puerta, jadee y entonces hice a un lado la puerta y vi a Paul extender la sabana café de franela sobre el cuerpo inmóvil de mamá, la puerta chirrió y entonces Paul miro a mi dirección.

La caja de pastillas cayo, junto con las llaves del carro.

-¿Qué estás haciendo Paul? ¿Qué…? ¡¿Qué estás haciendo!? –exclame, corrí hacia la cama de mamá, mis manos comenzaron a temblar, mire a Paul con los ojos atrapados entre la confusión y la ira, sacudí la cabeza una y otra vez, no, no ¡No!

-Edward –musitó Paul acercándose con cuidado hacia a mí.

-¡Que pasó! ¡¿Qué le hiciste!?

-Edward, ella ya no lo pudo soportar, ella solo se quedo dormida y no despertó. –una de sus brazos se levantaron y se quedo sobre mi hombro.

Mire aquel cuerpo cubierto por la sábana de franela, no se movía, no respiraba, nada de ello se parecía a mi madre ¿Cómo ha sucedido? No podía ser, ella no pudo haber muerto, no pudo, no sin que yo hubiera estado aquí para despedirme, para estar junto con ella, levante mi mano hacia la parte de su cabeza, tome la sábana y la deslice hasta dejar cubierto su rostro, tenía los ojos cerrados y la cabeza inclinada hacia un lado como cuando me fui, su boca estaba entre abierta, pude asegurar que sus parpados se agitaban pero eran las lágrimas que se incrementaron en mis ojos los que cambiaban mi perspectiva visual, mis piernas dejaron de responder y caí de rodillas a su lado liberando los gemidos.

Paul se acerco y se quedo a un lado mío guardando un silencio que se rompió de inmediato por mis sollozos.

-Mamá…-pronuncié con voz quebrada –Mamá.

La habitación se cubrió de una estremecedor campo frío que me hirió hasta en los huesos, la melancolía se adhirió a mi corazón que latió con mucha fuerza sin dejarme respirar, las paredes reinaron silencio que solo se hicieron presentes honorablemente cuando cubrí mi rostro en la cama de mi madre y los sollozos se suavizaron.

Levanté el rostro hacia Paul, el se quedo callado, sin decir nada parecía que no podía expresar nada en absoluto.

-¿Cómo ha sido posible esto Paul? ¿Cómo? –le pregunte.

Paul cerró los ojos con fuerza, me miro a la cara y asi solo supe que compartía mi dolor con aquellas lágrimas que brotaron de sus ojos.

-La vida no esta planeada, muchacho, no lo esta –se apretó los labios con fuerza, me dio una palmada sobre el hombro y camino hacia la salida.

La vida me había dejado sin la única persona importante de mi vida, esforcé a mi mente para poder comprender que podría haber estado la vida planeado para mí ahora que mi madre se había ido ¿Qué destino se tiene planeado para personas solitarias? Quizá la vida ni lo sabe.

N/A

Hola de nuevo mis amadas y queridas lectoras! he regresado como les prometí y con esta nueva historia que espero que les guste muchísimo, la empecé a escribir a finales de febrero y como les comenté que la empezaba a subir a finales de marzo pues mi promesa ha sido cumplida :), me gusta ser mujer de palabra, les juro que cuando estuve escribiendo el capítulo 7 y me di cuenta de la fecha casi me caigo de la silla jajaja ¡ya era 24 de marzo! y yo estaba super emocionada de darme cuenta que se aproximaba la fecha, entonces me preparé lo suficiente para subirla, muchos me preguntaron acerca de la historia y yo solo les podía decir que esperaran hasta finales de marzo y aquí esta, espero de verdad que les guste mucho, hasta ahora he dejado de escribir pero no porque ya no quiera seguirla..no saben! me enfermé horrible, me dio gastritis, estuve en el hospital, estuve en cama con dolores horribles, vómito, dolores abdominales que parecían salir del mismo infierno, lloré tanto porque nuca experimente nada igual, no podía respirar, la verdad no le deseo a nadie esto y quien ya lo vivió me podrán entender que nuca se quiere vivir algo así, para mi fue la primera vez y espero que no se vuelva a repetir, me extraño tanto que yo padeciera de eso pues yo soy una persona por asi decirlo saludable, me cuido de la grasa, sodas y picantes y eso que soy de méxico, donde aqui se come el chile a montón xD.

En fin de verdad me siento increible de volver! las extrañaba a todos y por ahi me di cuenta que hay nuevas lectoras ¡Bienvenidas! un besote!

P.D ¡Chicas! fanfiction esta algo cambiado y necesito que alguien me pueda ayudar, quiero cambiar la foto de la historia (el pequeño recuadro que aparece junto el summary) por otra foto, no se como cambiarla ¿Alguien sabe como?. Si saben me dejan un inbox o en el mismo Review! LAS AMARÉ QUIEN SEPA CAMBIARLO!

muak..!