La Sombra del otoño

Capitulo 3. Me voy

Los días fueron haciéndose cada vez más largos, yo esperaban una respuesta de Emmett desde hace una semana, no sabía nada y las esperanzas estaban decayendo cada vez más, Paul me decía que no perdiera fe, me recordaban que no siempre se espera una respuesta rápida y más si se trata de otro continente y por ello fue que le tome la palabra para estar más tranquilo, tenía la confianza de que Emmett pudiera responderme aunque fuese algo tan corto pues en todos estos años ninguno de los dos sabía del otro así que no sabía que problemas u ocupaciones podría tener. El tiempo no me detuvo, en estos días fui seleccionando las cosas que necesitaba para irme a América, saque una maleta vieja del ropero y doble mi ropa y mis accesorios de aseo personal, mi cepillo, rastrillos, etc. No me olvide en llevar algunos libros que pudieran servirme para pasar el viaje sin tanta presión, saque unos libros de la biblioteca del pequeño despacho de mamá, luego unas revistas después abrí una repisa de cristal que llegaba hasta el piso en donde ella dejaba las cosas más importantes e intimas de todo el despacho, ella siempre me había dicho que la mayoría de las cosas que se guardaban ahí eran sumamente importantes y que nadie debía tocarlas, al principio creí que serías papeles de los cuales jamás entendería su referencia pero no pude dejar que la curiosidad me matara, indague entre los papeles, documentos, folders y correos viejos, como no había nada ahí me pase al segundo piso de la repisa ahí encontré lo que parecía un libro que estaba cubierto con un funda de cuero negro, lo saque y fui quitando el polvo con la mano, trate de encontrar alguna forma de abrirlo pero cuando apenas quise voltearlo este se abrió, mire su contenido y me percate de que este no era un libro común y corriente, este era el libro que mi madre alguna vez utilizo con mi tío para enseñarle a leer Braille, toque con cuidado aquellos puntos que sobresalían de las páginas, mi mente se cubrió de recuerdos, mi madre, mi tío y yo observando la forma en la que mi madre le enseñaba con toda la paciencia y gusto del mundo palabra por palabra, como si fuese un niño pequeño, fui tocando cada vez más aquellos puntos, para mí no era nada desconocido, no era un enigma encontrar el significado de esos puntos pues yo sabía de que se trataba, mamá me había enseñado un poco de eso para cuando mi tío pudiese necesitarme alguna vez pero creo que jamás pudo ser así, murió un verano a los treinta y ocho años a causa de un suicido trágico que nadie quiso volver a recordar. Esto, lo que sostenía en mis manos era un recuerdo simbólico de mi madre.

Cerré el libro con cuidado y salí del despacho cerrando la puerta detrás de mí, camine hacia las escaleras directo para mi habitación pero escuche que la puerta del vestíbulo se abría y que alguien entraba apresurando sus pasos, era Paul y sostenía una carta en las manos, estaba rojo de la emoción.

-¡Muchacho te ha llegado! ¡Una carta de América! ¡Ábrela!

Casi olvido sostener el libro, le quito la carta y bajo los pocos escalones que logré subir, nos acercamos a la mesa del comedor, desgarro el papel, saco la carta, la desdoblo y leo con mucho cuidado, sin perder detalles ni siquiera de la fecha.

15 de agosto 1930

Edward:

No pude evitar sentirme realmente emocionado de el haber recibido una carta tuya ¡Que gran sorpresa! Acababa de llegar del trabajo cuando me encontré con una carta que provenía de Inglaterra, Hertfordshire. Primero que nada ofreciéndote mis condolencias acerca de la muerte de tu querida madre, no sabes cuanto lo siento, el enterarme de la noticia me ha dejado consternado, me hubiera gustado encontrarme con ella en un momento de mi vida para charlar acerca de nuestras vidas que seguramente deben contar muchas cosas por si solas. Te podré contar un montón de cosas acerca de mi vida también, han pasado un montón de locuras que me gustaría mucho platicarte, de echo leí que quieres pasarte un tiempo en América y creo que no habrá problema alguno en que quieras volver viejo amigo, las puertas de mi casa están abiertas para ti toda la vida, te extrañara también creer que aun sigo viviendo en la misma casa, me preguntó si creíste que jamás podría responderte la afectiva carta, creo que el destino decidió mantenerme en esta vieja casa llena de recuerdos por un tiempo más para recibirte. Puedes partir de Inglaterra cuando lo decidas amigo, te esperare añorando revivir viejos momentos.

Un gran saludo desde el otro extremo del mundo para todos tus afectivos conocidos que ahora están contigo.

Emmett.

-¿Y que tal? –preguntó Paul dudoso, manteniéndose detrás de mí

Deje la carta sobre la mesa, me volví hacia él y le sonreí, sujete con más fuerza el libro con mucha alegría que brotaba dentro de mí,

-Me voy a América, Paul –le respondí en tono triunfante, sonreí más fuerte.

(…)

-Vaya muchacho, entonces ¿Así te lo ha tomado Mary Lu?

Seguí metiendo todo dentro de mi maleta, mi ropa restante y tomando un espacio exclusivo para guardar el libro de mi madre, esta sería una reliquia autentica de ella que sin duda viajaba conmigo. Mientras hacía mi segunda maleta, Paul me había preguntando acerca de Mary Lu, si le había contado sobre mi ida a América en estos días y le respondí que así había sido, que como era de esperarse no lo había tomado de una forma razonable, parecía que no tenía ganas de verme en un tiempo después de aquella charla.

Paul se carcajeo y yo lo mire con mala cara.

-Metiste la pata, muchacho. No debiste ser tan sincero.

Alcé una ceja.

-Hice lo que me dijiste, le dejé en claro mis sentimientos a Mary Lu y además de eso no quise perder el momento de avisarle sobre mi viaje.

-Bueno –enarco las cejas –Solo espero que cuando regreses ella no te sea indiferente.

-No quiero lastimarla y tú lo sabes.

-Sí, lo sé, eres un muchacho considerable así que no tiene porque resultar mucho peor de lo que crees, solo hay que darle tiempo, las mujeres suelen acomplejarnos demasiado.

-Suele ser verdad –afirme, con un resoplido.

-No te dejes caer mucho en sus trampas, porque saldrás muy lastimado.

Cerré la maleta mientras lo miraba, se quedo con la mirada fija en el piso y vi que su rostro se entristeció de inmediato, me senté a un lado del borde de mi cama y esperé a que dijese algo, alzo la vista hacia mí y yo lo contemple.

-¿Qué esconde tu pasado Paul? –murmuré

Soltó una carcajada forzada, se dejo caer sobre el respaldo de la silla en donde estaba sentado y trato de no entrar mucho en el tema cuando hablo con mayor rapidez.

-No se puede contar el pasado de un hombre tan recatado como yo –sacudió la cabeza –Dejemos que mi sabiduría te den la respuesta.

Supuse que la vida de un caballero como Paul se mantenía en secreto por variadas razones y que podía tener tantas felicidades como desdichas que prefería mantenerse para él mismo.

N/A

Disfruten del capítulo ! :) nenas, recuerden que cada actualización es Martes y Jueves, gracias a Tanya Masen por decirme como cambiar la foto del fic xD es que juro que no lo sabía, muchas gracias! Siempre se que puedo contar con ustedes, no las distraigo más, Disfruten y si el capí merece Reviews ¿Me lo dejan?

:D Las amooo...! Y a esas lectoras silenciosas también, no me olvido de usted, claro que no

Cinnluna06