DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!

Música del capítulo

"Cover your tracks" (Soundrtrack Breaking Dawn part 2) -A boy an his kite

La Sombra del Otoño

Capítulo 4. América.

-Todo esta listo, muchacho, creo que debes darte prisa antes de que ese barco zarpe sin ti –Paul puso mis dos únicas maletas en la puerta del vestíbulo.

Tome mi gabardina de la mesa del comedor y camine hacia la entrada, en donde Paul se limpiaba el sudor con un pañuelo de franela blanco, me quede parado frente a las maletas sin poder decir nada, no sabía como despedirme de Paul, no sabría como podría vivir sin mí, mi madre al igual que yo éramos su prioridades, no hubo ningún momento en nuestras vidas que falto con la presencia de Paul y su apoyo que venía y se iba cada vez que lo necesitábamos. Nuca pude averiguar el porqué jamás quiso tener una familia, procrear hijos, ser feliz al menos una vez en su vida, al principio lo relacione con la poca facilidad que se le da a Paul hablar con gente extraña pero después de que lo que habíamos hablado hace unos días acerca de lo que me había dicho de las mujeres supe que tal vez una mujer había marcado su vida tan dolorosamente que jamás pudo quitarse aquella marca que ahora lo convertía en un hombre solitario.

Paul vaciló al igual que yo, no quería cometer el mismo error que con Mary Lu así que alcé mi mano y él tomo la mía, nos dimos un apretón y de repente me abrazo, me dio palmadas en la espalda.

-Que tengas un increíble viaje, muchacho, te extrañaré al igual que esta casa que sentirá esa presencia vacía que vas a dejar.

-Para entonces mantenla agradable para cuando vuelva.

Dio unas carcajadas, al principio logro extrañarme pero recordé los problemas de ordenación que tiene, por ello su casa no parecía un bello castillo y tampoco no por nada mi madre lo obligaba a mantener su casa al menos un poco presente para cuando su hermana Stella llegará.

Me unía a sus risas.

-No te puedo asegurar nada –se rió mas fuerte.

Mis risas duraron lo corto de tiempo que duraron las suyas, el mirar las maletas y el sentir mi boleto para zarpar a América me sacudía en una terrible desesperación como en una leve melancolía, dejar a Paul iba a ser lo peor que jamás creí poder hacer, él ya era uno más de la familia, mi madre lo vio como un hermano y yo como a un tío más. Tome mis maletas, el me ayudo a abrir la puerta para que saliera, el día estaba bastante despejado pero el aire se podía percibir fresco, era de esperarse, estábamos a finales de agosto, pronto entraría el otoño y el frío comenzaría a destilar bastantes temblores frente a chimeneas. Me aleje poco a poco de la casa con maletas en mano y mi extensa y gruesa gabardina marrón, me di la vuelta solo para asegurarme de si Paul podía estar ahí y efectivamente así fue, levante la mano para despedirme por última vez, la estación del tren no estaba tan lejos, era simplemente tomarlo y esperar una media hora para que me dejaste en el centro de la cuidad y poder tomar el barco que zarpaba en una dos horas exactas. Camine y camine meditando un poco cuanto iba a extrañar mi hogar, cada rincón, cada espacio que mi madre se preocupo en dedicar para que pudiese ser perfecto, nuca olvidaría aquellos tejidos que siempre se convertían en nuestras cortinas, manteles y mis suéteres en los días de gracias y navidad, adoraba el olor a canela, dulce de cajeta y café que siempre emanaba de la cocina, aquello significaba galletas de caramelo y vainilla que pronto saldrían del horno, suspiré, dios mío, cuanto extrañaré estar lejos de mi hogar pero el recuerdo y el entrar cada vez en el cuarto de mi madre me dejaba sin respiración y sin ánimos. Cuando llegue a la estación trate de tomar el tren lo más rápido que pude para no perder tiempo a la hora de querer llegar al centro de la ciudad, este día el tren estaba lleno de gente así que tuve suerte de ser uno de los últimos que logro convencer al chofer de darme el paso. Dentro trate de buscar un lugar disponible donde sentarme, había tanta gente acumulada dentro que mis maletas junto con la de las demás personas me daban golpizas en la cabeza, en el abdomen y las piernas, era suerte divina que pudieras avanzar varios pasos. Rápidamente tome asiento justo con un hombre de caballera platinada que leía el periódico, el estaba justo de lado de la ventana, reconsideré que no podía ponerme de orgulloso ya que yo siempre prefería sentarme de ese lado, debí haberme levantado más temprano si deseaba aquel lugar tan preciado.

Deje las maletas en el suelo, la gente seguía pasando y el estar sentado no evito que pudiera seguir recibiendo golpes en la cabeza que me desacomodaban el cabello y los pensamientos.

-¿Por qué no dejas tus maletas en la estancia de acá arriba?

Me volví hacia el hombre de voz quedita que me miraba con ojos tristones y pensativos, no era mala idea pero el viaje en el tren no iba a hacer tan largo como él pensaba.

-No me quedaré mucho tiempo dentro, solo quiero llegar al centro –le dije.

El hombre dejo el periódico en su regazo y me miro más concentradamente.

-Si no es muy imprudente mi pregunta y si te sientes agusto respondiéndola ¿A dónde vas si no es a algún lado de Hertfordshire?

-Voy a América, a visitar a un viejo amigo de la infancia.

-Eso debe ser muy agradable para usted. Me alegro que tenga la oportunidad de viajar hasta allá.

Le sonreí.

-Gracias ¿y Usted va a algún lado?

-Solo a visitar a mi nieta, al igual que usted también voy al centro pero no más allá, a mi edad es muy difícil caminar, bien pude haberlo hecho en mis años de juventud como lo está usted pasando, si mi pregunta tampoco le es imprudente y sobre todo incomoda ¿Cuántos años goza usted de vida?

-Veinticinco.

Sonríe con ligereza.

-Vaya que su edad me trae recuerdos reconfortantes, en ese entonces cuando tenía su edad conocí a mi adorada y preciada Margorie, fue la cosa más hermosa que estos ya casi ojos ciegos hayan podido vislumbrar.

-Eso es ser muy afortunado, deben amarse mucho si aun están casados.

Asintió

-Llevamos cincuenta años de casados y feliz mente locos de amor como el primer día que la conocí, vaya, mi querido joven –suspira –Como pasa el tiempo, espero que la dicha del señor no sea quitármela pronto.

-Estoy seguro de que ustedes disfrutaran de su amor en una eternidad no muy lejana.

El hombre sonríe con más ganas, le regreso el gesto.

-Es usted un joven muy amable, si usted no tiene la dicha de conocer el amor todavía, estoy seguro de que dios le tiene aguardando algo especial

Ahora yo suspiro.

-Efectivamente no tengo esa dicha, pero espero que así sea muy pronto.

Nos miramos unos segundos después el volvió a su lectura del periódico con unos grandes anteojos de cristal redondos y yo me recargue en el asiento esperando a que el tren al fin pudiera andar, en segundos se escucho la máquina de vapor chillar, sentí como la locomotora iba avanzando con lentitud y luego ya andábamos sobre los rieles dejando atrás la estación.

(…)

Mis manos sostenían firmemente la fotografía de mamá y yo, estábamos fuera de la casa, sentados en uno de los escalones de la entrada, yo la tenía abrazada y ella tenia su cabeza recargada en mi hombro, vi mi apariencia en aquella foto que debía de tener siete años, mi pelo estaba solo un poco más largo, tenía el mismo color que el de mamá, castaño claro, ojos verdes, tan verdes com el color de las hojas en primavera, tan intenso y profundo. Ya estaba dentro del barco y compartía habitación con dos personas más, tuve suerte de haberme hospedado ahí pues uno de ellos venia de Londres y el otro de Francia. Nos la pasamos el trayecto conociéndonos, hablando sobre nuestra prioridad en este viaje que los tres embarcábamos, el chico de Francia tenía pensando ir también a América ya que esperaba encontrarse con toda su familia que ya rescindían ahí permanentemente, el otro esperaba llegar a tiempo antes de que su esposa fuese a dar a luz a su progenitora.

Will, que era su nombre, nos enseño una foto de ella y él en su felizmente boda en una capilla que parecía estar ubicada en un pueblo casi desierto.

-¿Dónde se casaron? –pregunte yo.

-Mississippi. No fue una boda despampanante pero al menos lo importante fue que nos casamos y ahora parece mentira que vayamos a tener a una hermosa niña. –sonrió.

El chico que venía de Francia se inclino hacia nosotros para entablar también una conversación, su español era bastante complicado.

-Casarse en Mississippi, hermosa boda.

Will alzo las cejas.

-Lo fue, me hubiera gustado darle más a mi querida hoy señora pero creo que los ingresos no fueron suficientes –meneo la cabeza como si trata de deshacer aquella preocupación, me miro a mí mientras guardaba su foto en la maleta –Así que tu vienes de Hertfordshire, tengo un primo ahí, dicen que es muy hermoso.

Asiento, además de ser hermoso era el lugar en donde había vivido casi toda mi vida, prácticamente también crecí amándolo.

-Claro, tiene hermosos campos florarles, en verano es una locura, tiene increíbles zonas verdes.

-¿Y piensas buscar trabajo ahí?

-No –cabeceo –No se si sea buena idea, no pienso quedarme mucho tiempo pero tampoco pienso ser un huésped desconsiderado, tal vez me quede en un hotel.

Will sonríe ligeramente y asiente para si mismo, el chico francés se une de nuevo a nuestra conversación.

-¿Todos iremos a América? –levanta las cejas

Will y yo nos miramos y asentimos al mismo tiempo el chico francés comienza a carcajearse.

-América ser un país bastante solicitado.

Sonrió para mi mismo sin decir nada, Will es quien le contesta con un poco de humor.

-Dicen que es el país de las aventuras ¿No? –se dirige a mí para encontrar una respuesta.

Me encojo de hombros, en ese momento no puede ocurrírseme nada pues había dejado América bastante abandonado aunque en sí podía tomarle la palabra al respecto.

-Supongo que lo es, América debe estar esperando a su gente con bastantes aventuras. –yo solo podía morir de ansias por una, la mía.

(…)

El barco llego a América a las 8: 23 de la mañana, con un clima templado pero muy agradable, apenas podía creerlo, había llegado a América por fin, el viaje que había tardado casi una semana había valido la pena de todas las de la ley, la paciencia había traído consigo una reluciente felicidad que no podía caber en mi cuerpo, era volver a mi hogar, era respirar el aire de la vieja cuidad de Ohio el lugar en donde había dejado los mayores y enriquecedores años de mi vida, mi infancia y mis momentos más preciados con mi madre. Sostuve mis maletas firmemente mientras seguía el camino de la mayoría de la gente que fue saliendo del barco, era sin dudar como un niño perdido en busca de un camino que me llevaste al lugar de encuentro pero no sabia si aquella gente podía guiarme hasta donde yo necesitaba, saque la carta para recordar la dirección, primero que nada necesitaba un taxi o quizá lo primero era salir de entre el laberinto de personas que me impedían cada vez más el paso, memoricé la dirección, recordé que mi destino era en Cleveland.

Me quede quieto mirando a mi alrededor, a la gente que pasaba corriendo con sus maletas, familias, mujeres, ancianos, todos ellos podían encontrarse con su destino pero ¿Yo? A donde debía ir, el camino a casa se había borrado por completo de mi cabeza, la apariencia de Ohio ya no era la misma ¿Cómo podía avanzar entre lo desconocido? Alguien poso su mano sobre mi hombro, me volví bruscamente y me encontré con un hombre de color que se sorprendió de mi reacción.

-Lo siento muchacho ¿Necesitas ayuda? –me ofreció.

Tarde unos segundos en procesar que estaba ofreciéndome su ayuda, me pregunté si mi estado lo había llenado de curiosidad o pensaba que estaba loco.

-Sí, necesito llegar a Cleveland ¿Sabe si debo tomar un taxi o el tren?

El hombre sonrió, lo estudié de pies a cabeza, llevaba una maleta de mano y un portafolio, llevaba traje con moño, deduje que él debía llegar a encontrare con alguien bastante importante o tal vez había venido aquí solo por negocios. Esperé a que hablara completamente inmóvil.

-Puedes tomar un tren o un taxi, de todas formas llegarás a Cleveland en media hora o menos.

-¿Sabe dónde puedo rentar un auto?

Un taxi podría costarme demasiado, si es que al menos la cuota hubiese cambiado también. El hombre también me examinó, suspiro y levanto unas cejas mirándome confundido.

-¿Tienes dinero suficiente? Puede que te cueste un poco más que irte en taxi, supongo que eres Ingles –echo su cuerpo hacia atrás.

Trague saliva.

-Así es.

-Tendrás que cambiar todos tus euros en dolares, muchacho, así que te recomiendo que simplemente tomes un taxi. Buenos días –se coloca su sombrero y desaparece entre la gente.

Trato de buscarlo pero me es imposible la mayoría de las personas estaban usando sombreros, trato de olvidar el suceso y avanzo con mucha naturalidad, aprendiendo de la experiencia de hace un momento. Mi suerte cambia cuando por fin encuentro un taxi, las cosas hubieran salido peor si no hubiese seguido a una pareja de ancianos que se acercaron a una pila de taxis estacionados en la esquina de donde el barco había desembarcado, le leo con mucho cuidado la dirección de la casa de Emmett y avanza entre los autos hacia la calle, el trayecto se hace largo así que para lograr entretenerme un rato saco la carta y la releo, sonrió cada vez que recuerdo que podré volver a ver a mi mejor amigo a mi casi hermano de la vida, ansiaba poder regresar, había sido en el futuro un primordial propósito de vida volver pero no solo, a mamá le hubiera gustado ver todo esto y ahora que no estaba más, era algo bastante diferente.

El sonido de la voz del chofer me hace retroceder los pensamientos totalmente.

-Hemos llegado caballero –me anuncia el chofer.

Rápidamente le pago, le agradezco y bajo con las maletas hacia la calle. Casi puedo asegurar el olvidar respirar cuando me detengo frente a la casa, era idéntica, nada la había cambiado, ni el tiempo ni la ausencia mía y de mamá, logro ahogarme entre tanto regocijo la veo de arriba hacia abajo, veo la fachada, la puerta de madera de roble que no cambió, las mecedoras y las cortinas de encaje en las ventanas, todo se convirtió en remolino de sentimientos encontrados. Corro hacia la entrada, subiendo lentamente las escaleras, dejo mis maletas en el piso y toco la puerta, mis manos incluso tiemblan de la alegría, toco otra vez pero nadie abre, me inclino hacia la puerta para escuchar algún ruido pero no percibo nada, retrocedo, miro las ventanas, no veo siluetas ¿Había llegado en un mal momento?

Inmediatamente escucho pasos pero no desde el interior de la casa, todo parece que alguien se acercaba desde algún lugar alrededor de la casa, miro por todos lados inundándome lo inexplicable.

-Siento no abrir la puerta, estaba en el jardín –Emmett se acerco con la cara y las manos llenas de tierra, no me veía aun ya que limpiaba sus manos –Lo siento…

Levanta la mirada, se queda completamente pasmado cuando me ve, apenas logra procesarlo porque se queda completamente aferrado al suelo, sin mover ningún solo músculo, avanzo hacia él y de repente suelta un grito, se echa sobre mi en un estruendoso abrazo.

-¡Edward! ¡No lo puedo creer! –se hace para atrás -¡Es sorprendente! No puedo creerlo, estás aquí ¡Has regresado!

Sonrió de oreja a oreja, es demasiado gratificante de verdad en haber regresado.

-¿Te sorprendió? –le pregunto entre risas.

Se le dilatan los ojos.

-¡Casi juro que no te reconocí! Te vez totalmente diferente.

Me carcajeo, él también había cambiado, su cabello estaba aun más rizado y se había vuelto más oscuro, sus facciones estaban más marcadas y su barbilla se había llenado de vello facial, era imposible ver que los dos ya no éramos aquellos niños chiflados que vivíamos la vida a la manera más increíble, a juegos.

Solo en algunos momentos la realidad de aquella infancia era mejor que la de ahora.

-Lo sé, me siento diferente –admití.

-Que modales los míos, pasa, te ayudaré con el equipaje. Tenemos mucho de que hablar.

Camina por delante de mí y yo lo sigo.

-No sabes de cuánto. –la ironía se hace presente en mi voz.

N/A

Mis amadas y queridas lectoras me halaga saludarlas de nuevo, como podrán ver el capítulo nuevamente esta algo corto pero trataré de hacer los capis más largos para que los disfruten más :)

Cómo podrán ver que los capítulos tendrán ahora música porque creí que si ustedes escuchaban la música con la cual estoy escribiendo los capis podría apegarse y sentir mucho más los sentimientos y darse un poco más a la historia, algunas canciones podrán repetirse conforme vayan avanzando, no me cumple por ello pero es que a veces cuando tienes una canción nueva la escuchas una y otra vez jajaja

Perdonen si hay errores ortograficos en el capítulo pero a veces no me da tiempo de echarles una hojeada

Las dejo porque debo comer ¡Las adoro! Disfruten el capítulo, sí les gusto ¿Me dejas Review?