DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!

Música del capítulo

"Losing my religion" -R.E.M.

La Sombra del Otoño

Capitulo 5. Pasados y presentes

Emmett me ayuda con una de las maletas, cuando entramos todo esos recuerdos me recorren como una corriente de vividos momentos, a decir verdad el interior solo había cambiado un poco, los muebles eran más nuevos, el color era de un rojo vino y casi no había tantas manualidades de porcelana que la madre de Emmett solía coleccionar y que se dedicaba a poner en cada estancia, mesa o repisa de la casa, aunque se seguía sintiendo cálida, familiar y humilde. Lo sigo hasta la pequeña habitación que es la sala, deja mas maletas debajo de la mesita de centro.

Miro a mi alrededor ¿Quién puedo haber decorado la casa en todos estos años?

-¿Quieres algo de tomar? –me pregunta.

Me quedo pensativo y me encojo de hombros.

-No gracias, estoy bien.

-¿El viaje no estuvo muy largo? ¿Estás seguro? Tengo limonada en la nevera.

Veo en lo interesado que esta por ser amable conmigo así que termino por aceptar, mientras corre a la cocina inspecciono un poco más en los alrededores, veo un portarretrato decorando la mesita de centro, me inclino para tomarla y veo que es Emmett con su madre a los doce años, están parados en la acerca de una avenida, sonriendo.

-Mi madre ya no vive aquí.

Doy un saltito al ver que había llegado con los dos vasos de limonada, se queda completamente serio cuando me ve, dejo la foto a un lado y le agradezco por la limonada, me quedo callado sin poder decir nada al respecto ¿Qué ocurrió con ella? tengo la intención de preguntar pero me resisto.

-Se caso.

Su rostro se endurece y yo miro hacia otro lado, intentado no incomodarlo más de lo que ya esta, juego con el vaso de limonada y hablo para que mi silencio no me de mucha desventaja.

-¿Cómo que se caso? –le preguntó, en voz baja.

Que yo recuerde el padre de Emmett murió en un accidente a la edad en la que él tenía dos años, su madre lo amaba tanto que se dijo que no habría posibilidades de que aquel corazón suyo que estaba destrozado pudiera volver a establecer un amor, por lo visto uno jamás sabe que podrá ocurrir con lo que nosotros juramos creer.

-Sí, se caso y fue con un doctor –suspira, su rostro se contrae solo un poco –Fue hace seis años, tenía diecisiete años, ella me dejo la casa y se fue a vivir a Washington, no la veo desde entonces y yo solo he mantenido esta casa.

Por ello la decoración dejaba mucho que desear, no había tantos cambios pero las piezas de porcelana ya no existían más.

-¿Tú decoraste la casa?

Una sonrisa a medias le cruza por el rostro.

-Quise darle mi propio estilo pero no lo logré como esperé, eso si, ella se llevo sus cosas de porcelana, no dejo ninguna sola, ni siquiera la vajilla.

Gesticule.

-Siento mucho oír eso Emmett.

-Que va, ya no importa, ahora que llegaste la casa podrá sentirse más acogedora –me sonríe, aquel atisbo de melancolía desaparece de repente –Dime ¿Cuánto tiempo te quedarás? No habrá problema para mí los días, o semanas, incluso los meses que hayas decidido, tengo habitaciones de sobra, comida, todo.

No había pensando en días específicos para quedarme, le había dicho a Paul que seguramente mi estancia sería de al menos tres semanas o al menos un mes, tenía pensando no querer molestar mucho a Emmett pero ahora que se que su madre ya no estaba con él, podríamos ser de buen consuelo el uno al otro.

-No tengo pensado una fecha pero si lo dispones podría quedarme un mes.

-¿Un mes? –hace un mohín, niega tantas veces que me quedo perplejo –No seas modesto, quédate lo que necesites. Es en serio.

La comisura de mis labios se alza al instante que le escucho decir aquello, después de tanto tiempo jamás creí que podríamos volver a darnos esa muestra de solidaridad al igual a cuando éramos niños. Le doy un trago a la limonada y suelto una risita.

-Gracias Emmett, estaré agradecido completamente.

Me sonríe con mucha gracia y de repente toma una posición más cómoda en el sofá, como si estuviera preparando para una larga charla.

-La verdad no creí que llegases esta mañana –se le dilatan los ojos a causa de la sorpresa, ríe un poco pero de repente cambia su compostura, súbitamente sus ojos se esconden entre sus pestañas y me habla con más lentitud –Fue una gran pérdida la de tu madre, de verdad, lo siento mucho.

No puedo evitar sentirme afligido, un poco abatido e inquieto, el oírlo de sus propias palabras me hace aun imposible creerlo todo, me quedo quieto sin decir nada, un suspiro repentino se escapa de mis labios ante todo el recuerdo amargo.

Me aprieto los labios, Emmett se queda serio.

-Gracias Emmett, soy yo quien lo siente más –un nudo en la garganta cruza por mi garganta que me impide hablar más.

-Yo se que has decido hacer el viaje a América para olvidarlo todo y créeme, tienes todo mi apoyo, esta será tu casa hasta que lo decidas.

-No pienso ser una molestia –le aseguró, con tono fúnebre.

Niega.

-Soy yo el que te agradece que te hayas acordado de mí al pasar por una situación difícil, ahora mi trabajo es darte mi completa ayuda sin restricción alguna, te lo repito mi casa es tu casa hasta cuando decidas irte.

Suelto una risa sin ánimos, le clavo la mirada.

-Prometo conseguir un empleo para ayudarte a pagar cada gasto, cada plato, cada gota de agua que utilice para ahorrarte que mi presencia se vuelva molesta.

-¡Eres un modesto amigo! –Exclama con exasperación –No pienso aceptar en algún momento ningún solo dólar de tu bolsillo, ni aunque la casa estuviera derrumbándose.

-¿Hablas en serio? –murmuró, lo indago completamente con la mirada.

-¡Claro! ¿Cuánta seriedad crees que te estoy demostrando? Donde come uno, comen dos, donde vive uno, viven dos y si piensas traer a alguien más será igualmente bien recibido.

Rió a carcajadas sin poder evitarlo, vuelvo a tomar de la limonada y trato de no perder el control de mi voz que se difumina con las risas.

-Eso parece no tener problema en absoluto, tengo la fortuna y la dicha de venir solo, sin algún solo acompañante ya que soy lo suficientemente responsable como para venir y regresar de la misma forma. Pero que hay de ti, creí que aquel todo estilo que derrochabas podría al menos traerte a alguna mujer dispuesta a hacerte compañía.

-¡Sí claro! –dice con bastante sarcasmo –Aquella mujer que solo decide estar a mi lado es para bien averiguar acerca de mis bienes raíces y mis pocos fondos bancarios que ni siquiera han podido incrementar con todos estos años de trabajo como repartidor, creo que aquel estilo se ha ido esfumando con el tiempo que en bien solo de atraerme un poco más de atractivo visual me ha dejado vació. Pero a ti te llueven los años como en gloria, mírate, no te vez nada mal, dime que has tenido más suerte que yo.

Hago un gesto con la boca, no quería mencionar el hecho de que le había roto las esperanzas a Mary Lu, han podia sentirme completamente culpable respecto a todo lo que le hice pasar al no confesarle la verdad, hablo con mucha desgana pues el hablar de mis temas amorosos era complicado.

-No ha habido aquella mujer que me haga el hombre más feliz del universo, ni tampoco del que me sienta tan atraído como para perjurar darle mi vida pero sí se que he sido un hombre más no un caballero.

-¿A quien le has roto el corazón? –pregunta sin rodeos.

-A una chica que no merecía desprecio y ojala algún día espero pueda perdonarme por haberle engañado, ella quería darme todo su amor pero creo que yo no era el indicado para aceptarlo. No era quien podía hacerle feliz.

-Si te ama demasiado, no creo que sea capaz de guardar algún rencor, tenlo por seguro, solo dale tiempo.

-Quizá hice algo mal, quizá nuca debí tomar el consejo de Paul –pensé.

-¿Quién es Paul? –pregunto dudoso.

Había olvidado que aun le contaba a Emmett acerca de paul ¡Oh! ¿Cómo pude haberlo olvidado? La prisa de mantener al tanto a Emmett me había hecho olvidar cosas muy importantes.

-Paul es un viejo y cercano amigo de la familia, fue quien nos dio su apoyo cuando mi madre y yo recién llegábamos a Hertfordshire, él es quien fue el último que vio a mi madre morir –mi corazón se encogió ante tal recuerdo que decidí reservarme el relato por más que quise contárselo a Emmett –Lo siento, me gustaría darte detalles respecto a mi madre pero preferiría guardarme algunos detalles si no es ofensivo para ti.

Emmett asintió para si mismo.

-No hay problema Edward, yo entiendo perfecto –me aseguró, con voz de aplomo.

-Gracias.

Escuche que carraspeaba y en seguida su voz se reanimo un poco.

-Bueno, creo que es hora de que conozcas tu habitación –sonrió, se levanto y tomo mi maleta del suelo.

-Perfecto –repuse. Me levante con maleta en mano y lo seguí hasta las escaleras del segundo piso.

Subimos y avanzamos por el corto pasillo, había tres puertas que correspondían a las únicas habitaciones, cuando pasamos por la puerta del centro la señalo con la cabeza.

-Este es el baño, en mi habitación hay uno así que si no es molestia ese será el tuyo –me explico.

-No hay problema –sonreí.

Abrió la puerta de la última habitación, cuando entré lo primero que percibí fue el olor a pino, mire que todo estaba perfectamente bien ordenado, la cama estaba bien hecha y una de las ventanas estaba abierta para que el aire pudiera correr por toda la habitación, me sentí realmente confortable, todo era cómodo y parecía un lugar en donde fácilmente podría colocarme.

Emmett dejo la maleta en la cama luego se dirigió a mí cuando yo examinaba el cuarto.

-¿Y que te parece?

Parpadee, era perfecto, inclusive se parecía algo a mi vieja habitación, las cortinas de encaje dejaban mucho que desear.

-Me gusta y me gusta mucho, es perfecta Emmett.

-Cuando quieras amigo, como te dije hay espacio de sobra, en fin, te dejaré para que desempaques, puedes tomar lo que sea de la cocina, estoy seguro de que tienes algo de hambre.

Suelto una risa, la última comida que había probado era la del barco así que me asegure en poder alimentarme correctamente, no tenía sed ni hambre solo quería descansar.

-No en realidad, solo quiero dormir. –hice un gesto con la boca

-Entiendo, de acuerdo entonces te dejo para que descanses –avanza hasta la puerta donde cierra la puerta detrás de él.

Resoplo dejando mi segunda maleta junto con la otra en la cama, me dejo caer extendiendo los brazos y las piernas luego miro al techo y pienso si de verdad hice lo correcto al venir hasta acá buscando algún olvido del horrible tormento tras la muerte de mi madre.

N/A

Gracias por leerse el capítulo chicas, se que este también estaba algo corto, lo siento, pero algunos ya los tengo escritos así que los subo sin hacerles ningunos cambios, excepto los de ortografía

¿Me dejan un precioso Review? Claro si les gusto el capi xD a aquellas lectoras silenciosas que siempre andan por ahi...les agradezco un montón que se pasen a leer, yo se que andan por ahí y eso me alegra mucho

Me tengo que ir rapido! las amooooooo.! gracias por su apoyo

Cinnluna06