DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!
Música del capítulo
"Chances" -Five for Fighting
La Sombra del Otoño
Capítulo 6. Distracción
Mis ojos se abrieron de golpe, el frío se coló por la ventana completamente abierta para cuando me incorporé sobre la cama me di cuenta que ya era de noche, había dormido toda la tarde, la habitación estaba casi a oscuras, si no fuese por la luz de la luna que se proyectaba desde el cielo hasta el piso lo que me iluminaba los pocos rincones, me froté los ojos, no pude haber creído que hubiese dormido tanto, quizá si debí haber estado demasiado cansado, me pregunte si Emmett estaría en casa o aun no llegaba del trabajo. Me levante y camine a trompicones hacia la puerta, me dirigí hacia el baño en donde me enjuague la boca y me eche agua en la cara, los ruidos en el piso de abajo se hicieron presente, alguien estaba en el comedor, supuse que era Emmett que debía estar cenado, al instante en que imagine un delicioso y exquisito manjar mi estomago gruño, no había comido nada, solamente un vaso de limonada, podía comerme lo que fuese que estaba ya hecho sobre la estufa.
Baje lentamente por las escaleras, di lentos pasos hacia el comedor donde efectivamente Emmett comía lo que parecía ser sopa mientras leía el periódico, mi pie hiso ruido con el borde de la entrada de madera, aquello hiso que se volviera a mí, en cuanto me vio sonrió y me invito a sentarme.
-¿Cómo te fue con la siesta? –su tono era bastante burlón.
Le regresé la sonrisa, me acerque a la silla y se volvió a repetir el gruñido en mi abdomen.
-No sé cómo pude dormir tanto –me froté la cara –Quizá ese viaje si estuvo cansado.
-Hice un poco de sopa de espárragos –hiso un gesto –Bueno, literalmente no la hice con mis manos, la saque de una lata de sopa.
-Huele bien –asentí –Iré a servirme un poco.
Me levante y camine hacia la cocina, había una pequeña cacerola con sopa dentro que humeaba por todos lados, justo en la barra estaba la lata de la sopa que Emmett abrió con un abrelatas, tome un plato hondo de porcelana y me serví teniendo cuidado en no derramar nada, abrí el refrigerador y me serví más limonada de la de esta mañana.
-¿Cómo sobrevives? ¿Comiendo de latas? –le pregunté de regreso al comedor.
Se carcajeo, me miro entrecerrando los ojos haciendo un gesto con la boca que me sirvió para alegrarme un rato.
-Me subestimas demasiado Edward, claro que no, también hago mi propia comida, voy al mercado y hago mis compras semanales, uno tiene que encontrar una rápida sobrevivencia cuando se esta solo –alzo una ceja, volviéndose a su plato para meterse otra cucharada.
-Dime que no ha terminado en un desastre –comenté, mirándolo fijamente.
Negó tratando de ocultar media sonrisa.
-Si te refieres a que si he quemado la cocina –hiso una pausa para recalcar con voz más intensa –Soy capaz incluso de apagar un incendio, aunque si te mantiene tranquilo esas cortinas de encaje han estado completas desde la ida de de mi madre.
Suelto una carcajada, me inclino para comer de la sopa que me revive los sentidos, esta caliente pero además de eso esta muy deliciosa, como con más velocidad hasta casi tener el plato vacío, Emmett mira de reojo mi plato y me ofrece ir por la olla, le doy la palabra, segundos más tarde vuelve con ella y me la deja en frente, soy el único que se sirve dos veces.
-Cómo no iba a ser posible que no tuvieses hambre si dormiste medio día –se le dilataron ligeramente los ojos, espantado de ver como terminaba mi plato.
Me limpie la boca con un pañuelo blanco y tome limonada, noté que me miraba como a una fenómeno, tenia la frente crispada y el ceño fruncido.
-Admito que tenia hambre –alegue.
-Y no te culpo, puedes comer lo que quieras, lo digo en serio –hiso su plato a un lado y se dedico a mejor beber de la limonada. –Sabes, no eres el único que ha estado cansado, creo que soy yo ahora quien deba irse a la cama.
Su bostezo me toma de sorpresa, era un total hecho que me había levantado de noche pero jamás pensé que sería demasiado tarde, busco el reloj de pared que marca las diez y quince, me pregunto una y otra vez en cómo he dormido tanto. Emmett se levanta con los ojos somnolientos, me quedo mirándole con confusión.
-¿Mañana también iras a trabajar? –le pregunto con voz baja.
Se gira a mi dirección.
-Claro, tengo que estar listo antes de las siete en la estación de correos, soy repartidor, aunque eso solamente son los martes, jueves y sábados, en los días restantes trabajo embarcando mercancías en los vagones de trenes que exportan alimento, pagan un poco más, pero solo un poco –se encoje de hombros, restándole importancia.
-¿En serio? Entonces ¿Jamás tienes un día libre? –inquirí, sorprendido.
Suelta una risita.
-Bueno con algo de suerte, se puede decir que sí, pero como dicen, el trabajo es la mejor terapia –se da vuelta para irse directo a las escaleras.
Sus últimas palabras reverberan en mi cabeza, mi primera impresión es que el día de mañana me quedaré completamente solo ¿De que sirve haber viajado si la soledad es el peor enemigo de mis recuerdos? No puedo estar solo, me sentiré abatido, perdido, mi única solución es conseguir algo que hacer y un trabajo sería perfecto para un método de distracción efectivo que además de traerme dinero me ayudará a una grata y eficaz recuperación.
Lo detengo antes de que salga de la habitación. Le miro fijamente.
-Yo también quiero trabajar, quiero distraerme. –le aseguro.
Revienta a reír, me quedo pasmado viendo como se ríe frente a mí sin importarle mi reacción, mi confusión y sorpresa no parece importarle mucho cuando sigue burlándose de mí sin consentimiento.
-Vamos ¿Qué tiene de malo? –parpadeo con cara de pocos amigos.
Inhala profundamente para recobrar compostura y trata de mantener una mirada seria y temple, me asusto un poco al verlo comportarse así.
-Acabas de llegar, se supone que venías a buscar relajación y me pides que te ayude a buscar trabajo ¡Que ironía más loca! No puedo evitar reírme, será un gran chiste en mi gran repertorio.
-No encuentro gracia alguna –mi voz se congela y mi mirada se clava profundamente en su cara, luego de un rato percibe mi conducta pétrea. –Quiero trabajo, quiero distracción, no me quedaré como un tonto en busca de algo que hacer mientras tu te la pasas trabajando, no seré un arrimado.
-De acuerdo, de acuerdo –alza las manos para lograr tranquilizarme, se queda mirando hacia un rincón meditando un poco, me contesta luego de un suspiro. –Veré que puedo hacer, no te prometo nada, pero mientras tanto si para ti es molestia quedarte solo en casa ¿Por qué no vas al centro de la ciudad? Te divertirás mientras no estoy.
-¿Y que puedo hacer yo ahí? –frunzo el ceño.
-¡Yo que sé! Vete a hacer lo que quieras, esa será tu primer trabajo a primera hora del día. –resopla de pura frustración –Me tengo que ir a dormir, buenas noches.
Se va directo a las escaleras enfurruñado, rió para mi mismo comiendo sopa desde la olla con una cuchara.
(…)
A la mañana siguiente me levanto al escuchar nuevamente movimiento en la cocina, me doy cuenta que Emmett saca con mucha rapidez leche y fruta picada, toma una caja de cereal y un bol en donde vierte la leche y la fruta, se mete todo a la boca sin siquiera masticarla, perplejo, veo como se acelera en desayunar.
-¿Te has levantado tarde? –trato de solapar una risita.
Pone los ojos en blanco, se traga todo de un solo movimiento y se limpia los residuos de las hojuelas de maíz que tiene pegados alrededor de la cara.
-Maldita sea, así fue –maldice otra vez en voz baja –Ese maldito despertador, tendré que conseguirme uno.
Aquello me dio una idea que me alegro totalmente.
-Puedo buscarte uno, pienso ir al centro de la ciudad como me dijiste ayer, te traeré un despertador.
-¡Te debo una amigo! Te lo agradecería, no me da tiempo de ir a comprarme uno –me da una sonrisa tan rápida que desaparece al instante en que mira el reloj de pared -¡Me voy! Llegaré aun más tarde. Nos vemos.
Escucho que corre directo hacia la puerta que cierra detrás de él. Subo al baño en donde me doy una ducha, me pongo ropa fresca ya que el día ha amanecido caluroso y despejado, tampoco me olvido de desayunar, me preparó un simple cereal con leche y hojuelas de maíz y salgo de casa caminado directo hacia el centro de la ciudad, calculo que podría ser un recorrido de media hora a pie y a taxi sería en diez pero de todos modos tendría que irme a buscar una parada en donde pueda encontrar uno. Caminar me hace dar a flote muchos pensamientos y aquellos se van directo a un solo rumbo, el de conseguir trabajo, Emmett podía tener razón, había venido hasta acá para tomar un respiro, relajarme y olvidarme de las cosas pero aquella soledad en la que pensaba refugiarme no iba a servirme de nada, es como si hubiese tomado un inútil viaje.
Lo grande que se había convertido el centro de la ciudad me dejo anonadado, había cambiado demasiado, bueno que podía esperar, aquel lugar no se iba a quedar exactamente igual hasta mi regreso, noté el aumento de edificios a la redonda, las calles más grandes y pavimentadas, los autos corrían por ahí a montones, cuando era pequeño era difícil ver a tantos autos andar por aquellas calles que eran difíciles de transitar, todo a la redonda eran tiendas, hoteles, casas y bares, había puestos de periódicos plantados en las aceras que hacía que la gente se detuviera para comprar, vendedores de algodones, niños que consumían manzanas acarameladas y palomitas con sal ¿Cómo me pude perder de todo esto? No quise parecer un total desconocido de ese lugar, camine sin detenerme hasta buscar alguna tienda en donde pudieran vender relojes, con tantas tiendas iba a ser sencillo al menos encontrar un lugar.
Camine y camine, leí los letreros de las tiendas pero solo se trataban de sastrerías, librerías y restaurantes, todo se fue complicando hasta que encontré una tienda de antigüedades, no era un lugar en donde se podía comprar un reloj en buen estado pero no podía perder esperanza, entré, una pequeña campanilla anunció mi entrada, un hombre calvo con bigote y lentes me recibió detrás de un estante.
-Buenos días, jovencito. ¿En que podemos ayudarle?
Me acerque al estante que era de cristal, dentro habían pieza de colección de varios años atrás, unos eran de barro, otros de oro, porcelana y cobre. El lugar olía mucho a roble y maple
-¿Tendrá despertadores? No importa que no sea nuevo pero que al menos me aseguré una calidad buena.
El hombre pensó durante un rato.
-Bueno jovencito, tengo en efecto despertadores pero no son de esta época y no creo que usted los quiera para colección –alzo una ceja.
Muestro una sonrisa llena de inocencia, hubiera tomado en cuenta que los despertadores que aquí vendían podrían no ser los que Emmett necesitaba.
-En efecto, no lo quiero para colección.
-Sería bueno que fuese a buscar uno en una tienda para decoraciones de interiores, jovencito, esta a la vuelta.
La idea me hace sonreír.
-Se lo agradezco, me ahorra un arduo trabajo.
-Para servirle –sonríe.
Me doy vuelta para caminar hacia la puerta pero antes de llegar hasta allá me detengo a medio camino para mirar una bicicleta en perfecto estado decorando el aparador que da hacia la calle, esta en perfectas condiciones, tiene los pedales enteros, las cuerdas, inclusive tiene acojinado el asiento en un pulido y reluciente cuero, el color de la bicicleta estaba pintando con aerosol color marrón, aquel resplandor la hacía brillar al compás y sincronía de la luz de la mañana que la resaltaba entre la cosa más grande y despampanante de todo el aparador.
Dio un paso completamente hipnótico hacia ella, como si una fuerza me arrastrarse por el piso, era como mirar la vieja bicicleta que tenía mi tío para viajar. ¿Alguien la habría encontrado?
-Veo que le ha interesado la bicicleta, jovencito –el anciano se acerca hacia a mí, dejando el otro aparador solo.
Asiento.
-Sí y mucho, mi tío tenía una igual, es muy bonita, me serviría mucho para andar por la ciudad –le respondo.
-¿Es que usted no tiene coche?
-No, acabo de llegar a la ciudad después de muchos años, así que prácticamente estoy sin nada. –me vuelvo para mirarlo –Cree que pueda decirme el costo.
Se cruza de brazos y ladea la cabeza hacia un lado, haciendo un mohín mirando la bicicleta.
-Mi hijo me la trajo hace seis meses, nosotros la arreglamos, fue una tarea bastante complicada cambiarle los pedales, las cuerdas y el asiento pero creo que hare una excepción con usted, entiendo lo difícil que es comenzar en un lugar sin nada y me parece que usted podría sacarle un provecho excelente. No es una antigüedad, en absoluto y eso da mucha ventaja en cuanto al costo –vacila, mira hacia la nada y luego me regresa la mirada con una seguridad fija en los ojos. –Cincuenta dolares.
Se me estrujan los sesos al oír el precio, trato de no perder compostura y exponer mi asombro, sé que no es tanto pero para mí era gastar cada peso de mis ahorros que había traído conmigo en el viaje, no contaba con mucho pero al menos no lo estaba gastando en vano. Lo pensé determinadamente y acepte de inmediato.
-Me parece que ambos nos beneficiaremos con esto, jovencito, usted acaba de conseguir una bicicleta y yo al fin podré darle un increíble regalo de aniversario a mi esposa.
Me rió, voy tras de él por la bicicleta y luego a cajas para entregarle el dinero, me siento mejor al darme cuenta que no había malgastado mi dinero, en si en algo estamos de acuerdo, no hay mejor compra que el que beneficia a dos.
(…)
Llegue a casa en mi nueva bicicleta, me sentí en completa gloria ya que no sería necesario caminar a donde quiera que fuese, la sujete a un candado y unas cuerdas de acero que la sujetaban en uno de los rincones de la entrada y entré, la casa estaba vacía como era de esperarse, no sabía a que hora regresaría Emmett así que lo único que se me ocurrió hacer fue subir a mi habitación y empezarle una carta a Paul, lo conocía, debía estar esperando noticias de mí de inmediato, al llegar saque unas cuantas hojas de papel y una pluma, comencé a escribir con un afectivo saludo y luego contándole sin mucho detalle mi llegada a Ohio, también sobre mi encuentro con Emmett, lo mucho que hablamos de nuestras vidas distanciadas y lo mucho que a Emmett le gustaría que pudiese venir a acompañarnos, termine con una despedida como de costumbre "Edward Cullen. Y por favor, no te olvides de asear tú casa". La doble mientras acercaba mi maleta, la abrí para meterla en uno de los compartimentos, mire que solo había desempacado mi ropa más no mi cosas, saque mis artículos de aseo y las acomode en la cama, busque entre los bolsillos y sentí ¿Una caja? No había recordado guardar una caja, la saque con cuidado y me di cuenta de que era el libro de mi madre que había traído conmigo en el viaje para tenerlo a mi seguridad, me culpe un millón de veces haber olvidado sacarlo y mantenerlo a salvo, lo abrí lentamente viendo los puntos resaltados sobre las hojas de papel, aunque era algo demasiado grueso y duro para ser papel, pase mi mano sobre ellos, se sentía bastante raro, como si alguien hubiera perforado aquellas hojas pero eran esos puntitos que las yemas de mis dedos percibían. Recordé los métodos que mi madre me había enseñado, era un perfecto día de verano, estábamos sentados en las sillas del comedor, mamá me decía cada significado de esos puntitos que me pedía sentir con mucha delicadeza, lo importante que sería que yo los aprendiese para que yo pudiese darle a mi tío las enseñanzas necesarias si algún día ella no se encontraba, fue difícil adivinar como podía ella suponer que moriría primero que mi tío si él era mucho mayor, nuca supe en cómo mi madre dedujo que años delante se enfermaría, a fin de cuentas, todo éramos propensos a algo similar.
Me senté en el centro de la cama como en mis recuerdos de niño y fui leyendo el libro con las yemas de mis dedos, fui musitando en voz alta cada palabra que sentía. E, l, A, M, O, R…El amor siempre será uno de los misterios más grandes en el cual el hombre perderá la cabeza entre las nubes. Fui meditando cada palabra, cada frase de aquel libro hasta que el ruido del pasillo fuera de mi habitación irrumpió mi concentración, alguien toco la puerta de mi alcoba con los nudillos.
Me di la vuelta de inmediato, me pareció extraño que alguien pudiera estar dentro de la casa, Emmett trabajaba esta tarde, realmente me sorprendí cuando me lo encontré ahí parado.
-Emmett ¿Qué sucede? Me sacas un susto, hombre –rezongo.
-Lo siento –se disculpa con media sonrisa –Es mi hora de comida y vine por un frasco de mantequilla de cacahuate y además para traerte las buenas, nuevas.
-¿Buenas, nuevas?
-¡Sí! –camina hacia donde estoy y se sienta en el borde de la cama –Hable con mi jefe de supervisión, me dijo que podría contratarte solo si ibas a hablar con él y les contabas tus experiencias laborales. ¿Has trabajado últimamente en algún lugar?
-No, me gradué de la universidad y desde ese entonces cuide de mi madre.
-¿En serio terminaste la universidad? –me pregunta, entrecerrando los ojos.
-Sí ¿Hay algo malo con eso?
-En absoluto, quizá a mi jefe le agrade mucho la idea ¡Es genial! –sonríe ampliamente y baja la vista hacia mis manos que sostienen el libro, su rostro se sumerge en una curiosidad instantánea, miro como estudia el libro y en como me sostiene la mirada completamente confuso cuando me mira a la cara. –No puedo creer que todavía conserves ese libro, jamás entendí como alguien puede aprender a leer asi.
Pongo los ojos en blanco, Emmett era una de las únicas personas que veía como mi madre le enseñaba a mi tío leer en este libro.
-Mi madre lo aprendió y yo también.
Escuche que jadeo y que se levanto de la cama de ramalazo, yo parpadee y sus ojos se abrieron como plato, su boca tembló al intento de querer hablarme velozmente, me quede congelado ante su impulsó.
-¿¡Que quieres decir con eso!? ¿Sabes leer en Braille? –las palabras se atoraban cada vez más en su garganta, a causa del escepticismo.
-Sí, mi madre me lo enseño de niño, creí que lo sabias –le respondí, con suavidad.
-¡Creo que has sido poseedor de dos grandes oportunidades, hermano! Tienes que venir conmigo, hablaremos con mi jefe, quedará encantado contigo.
Me quede inerte sobre la cama, acorralado por la idea.
~~~~~~~~N/A~~~~~~~~
Hello mis queridas y hermosas lectoras! No tiene idea de las cosas que me han ocurrido el día de hoy, me dio tanto coraje el no poder subir el capítulo más temprano pero mi detestable hermana gemela me quito el cargador de mi laptop para la suya y yo termine esperandome hasta que lo desocupo, en fin, terminé por tenerlo ahora yo hahahaa! :D Me da un gran placer saludarlas y por supuesto trayendoles el capítulo de esta semanita, no se si lo noten corto o largo, la verdad yo escribo sin notarlo y me detengo cuando creo es hora del siguiente capi, trataré como les dije hacerlos más largos y si usted disfrutan más así la historia solo haganmelo saber ¿Ok?
La semana pasada me emocione muchisimo porque entre a la pagina de facebook de FFAD y una amiga me aviso que habían publicado mi fic como "Fanfic de la semana" en su blog
Acá el link ( . )
Me mori de la emoción que de inmediato los followers aumentarón, mi bandeja de correo electronico estaban llenas de noticias de que casi creí que no recibiría de otras personas xD
No se quien habría publicado o decidido que se publicará en el blog pero me hicieron el dia ¡Muchas gracias! a todos esos favoritos que le dan a la historia UN MONTÓN DE GRACIAS! a ustedes y a las lectoras silenciosas que no comentan pero que dan click a "Seguir! UN BESOTE!
Las dejo porque tengo deberes del colegio, Abrazo, bendiciones y un montón de amor.
Chaoo!..Cinnluna06
