DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!
La Sombra del Otoño
Capitulo 7. Virtudes
Emmett me llevo en su coche directo hacia la embarcadora, ni siquiera se detuvo a tomar el frasco de crema de cacahuate que vino a buscar desde un principio, me sentí completamente inseguro de hacerme a la idea de hablar con el jefe de Emmett por el trabajo, no tenía experiencia en esto, me consideraba un idiota.
-¿Me vas a decir de que carajos hablas? –me volví hacia él con la mirada envenenada, ni siquiera me había dado detalles, diría que casi me arrastró hacia su coche para venir.
-Solo escucha, esto definitivamente te dará ese trabajo, estoy seguro, no podrá negarse a contratarte.
-¿Contratarme a que? ¡No comprendo! –alce los brazos, haciendo un ademan de frustración, recargue la cabeza en el respaldo del asiento, mi compostura se estaba debilitando por la frustración de la duda.
Emmett tenía la mirada fija en la calle, ni siquiera tomo en cuenta mi crisis de frustración que me mantenía al borde la exasperación, no sabía en que malos planes podía meterme Emmett, no fuese que desconfiará pero no había yo no conocía a esa gente ¿Quién me aseguraban que era gente saludable?
-¿Quieres trabajo no? –murmuro minutos después.
Me gire a él con la expresión más dura que una roca.
-Sí, si quiero pero siempre y cuando este informado de ello.
Suspiro, no fui el único que se mantenía frustrado.
-Mi jefe esta comprometido, la mujer que será próximamente su mujer sufrió un accidente de caballo hace unos meses, ella perdió la vista dos días después de aquella caída, los doctores no aseguraban que podría recuperarla con reposo así que ella calló en una profunda y dolorosa depresión, ya que ella gozaba de leer y tocar el piano, a la fecha ella sigue sin ver pero él junto con la madre de la chica han estado buscando un profesor de lectura que pueda enseñarle braille, en un intento de reanimarla un poco.
No digo nada, mis ojos se quedan fijamente en él por un largo rato, me mira de reojo y se encoje de hombros.
-¿Qué? No me digas que fue una pésima idea, esto será para ti un gran sueño.
-Estas completamente loco –susurré, en voz baja –Has perdido la cabeza, de verdad.
-Ayudarás a esa chica Edward, ella necesita ayuda y creo que serás buen maestro.
Casi le pido que frente, había escuchado perfecto pero no podía creer lo que me decía, jamás había impartido para maestro, nuca me vi enseñando a alguien algo, no era mi virtud enseñar, no me consideraba una persona para hacer un trabajo tan difícil como ese.
Me aplasto sobre el asiento, sofocándome por la incredulidad.
-No era intención trabajar como maestro, jamás lo fue, debiste haberme dicho que de esto se trataba Emmett, no creo poder hacer un gran trabajo.
-Tonterías –resoplo con aire despreocupado –Le enseñaras lo que ella necesita, harás un excelente trabajo y los Swan pagan excelente.
-¿Quiénes?
-Isabella Swan, es el nombre de la chica, su madre es Renee Swan, viven en la residencia Swan a unos 40 kilómetros de aquí, es un área cerrada, la señora Swan tiene una hija además de Isabella, fue fruto de su segundo matrimonio, se llama Rosalie Hale, su primer esposo, el padre de Isabella murió, les dejo la gran residencia luego ella se caso cuatro años después con un tal George Hale, ellos se separaron, él se volvió a casar y ahora vive en Arizona con tres hijas más.
-¿Qué paso con el padre de Isabella?
-Accidente de avioneta, fue hace años
-Oh –baje la mirada.
-Como te digo, pagan bien, si te da ambos trabajos estoy seguro de que ganaras más dinero del que pude haber ahorrado un año entero.
Una punzada extraña me cruzo el pecho, no se trataba de cuánto podría beneficiarme trabajar con los Swan, un pánico me embargo las venas pues no sabía en que podría estar metiéndome el enseñarle a una mujer que estaba demasiado destruida, me daba miedo que no pudiese ser lo que ella ni la familia esperaban, la imagen de una mujer melancólica sentada al extremo de la butaca de un piano con apenas el movimiento en sus manos, pasando sus dedos que titilaban de coraje en aquellas teclas blancas que sonaban con melodías fúnebres, me erizo la piel.
Emmett sigo conduciendo, perdí el tramo del camino al estar pensando en todo este remolino de noticias que simplemente me dejaba desconcentrado, no me hice a la idea ni intente hacerlo tampoco, enseñarle a una mujer ciega a leer, no era algo que le gustaría a cualquiera, era un trabajo complicado y sobre todo muy delicado. Mire por la ventanilla que nos acercábamos a unos rieles, me pregunté que podríamos estar haciendo aquí hasta que recordé que el segundo trabajo de Emmett era embarcar cajas a los vagones de los trenes que exportaban alimentos, en cuanto se acerco pude ver a la gente que trabajaba subiendo cajas, llevando piezas de los trenes y acomodando las provisiones, era un lugar alejado muy alejado de la ciudad, mire por todos lados, no había casas, ni avenidas, solo una pequeña casilla con una fachada de madera que era en donde los trabajadores se cubrían del sol.
Emmett apago el coche y se bajo, darte unos segundos en darme cuenta de aquello y baje detrás suyo, lo perseguí casi corriendo.
-¿Qué trabajo crees que me de si le digo que me he graduado de Arquitectura?
Dio una sola risotada y sigo andando, dejándome atrás.
-Veremos que cosas te depara el destino, hermano.
Caminamos hasta llegar a donde la gente trabajaba, Emmett saludo a un montón de personas que deduje eran sus compañeros de trabajo, no quise estorbar, ni menos a la gente que pasaba a un lado mío cargando grandes y pesadas cajas de alimentos, casi corrí para alcanzar a Emmett a la pequeña casilla, Emmett siguió saludando a más gente hasta que se dirigió a un hombre que estaba despaldas, dándole instrucciones a un hombre.
-Señor Brigstone, señor…
El hombre se dio la vuelta al escuchar su nombre, repentinamente me sentí nervioso, una sensación parecida a cuando estas enfrente a un montón de gente que espera a que digas algo acertado y realmente no me sentía con esa disposición. El señor Brigstone era alto, tenía el cabello pelirrojo, casi llegando al rubio completo, lo tenía peinado hacia atrás, sus ojos eran enormes, de un azul cielo casi transparente que me sorprendió, el tono de su piel era algo amarillento, dando una idea al color del pan tostado, pero este era a causa del sol, sus facciones estaban marcadas, su mandíbula se remarco cuando dio una sonrisa amigable frente a nosotros.
Noté que Emmett se había puesto levemente nervioso, pero no tanto como yo.
-Así que él es Edward Masen Cullen ¿El chico del que me hablaste esta mañana? –me señalo con la mirada, ignore que me examinaba con aire especulativo.
-Así es señor Brigstone –tome la oportunidad de hablar para aclararme la voz.
-Emmett me dijo que deseas trabajar –volvió a estudiarme, esta vez lo hiso fulminantemente –Como muchos es lo que más queremos al llegar a un lugar, así que ¿Qué es lo que sabes hacer?
No podía mentir, así que no había otra forma de conseguir este trabajo más que siendo sincero, quizá mi carrera de arquitectura no valdría para él si mi experiencia no fuera tan nula. Presentí que mi nerviosismo era quien me delataba.
-Bueno señor, no tengo experiencia alguna pero estudié la universidad en la carrera de arquitectura y permítame decirle que lo hice con una calificación bastante considerable.
-¿A sí? –Levanto ambas cejas -¿Eres algún chico genio o algo por el estilo?
Emmett y yo nos miramos unos segundos.
-Bueno señor, no me consideró un completo genio pero mi gusto por la arquitectura me alentó mucho para lograr terminar con honores.
-Me agrada lo que dice Señor Cullen, un hombre dedicado a su pasión es un hombre que hace valer por lo que estamos hechos y a decir verdad su sabiduría me ayudaría mucho en los trenes, la empresa necesita un buen arquitecto, necesitamos diseñar los nuevos caminos y rieles más resistentes, me gusta la idea.
-Y permítame decirle una cosa señor Brigstone –añadió Emmett –El señor Cullen no solo es un arquitecto, permítame tomarme la molestia de informarle de que mi amigo es un hombre que podría solucionar uno de sus problemas, oí que esta solicitando un maestro para su prometida y pues aquí lo tiene, mi amigo podría ser quien pueda acabar con su disgusto.
El señor Brigstone se quedo escéptico, mirándome intrigado, no pude sostenerle la mirada pues lo único que mi impulso me atajo fue a darle a Emmett un buen golpe en el abdomen, mi rostro palideció para mi mala suerte.
-Señor Cullen ¿Usted esta enterado de lo que esta pasando mi prometida, cierto?
Trague saliva, mis ojos no hayan otro lado a donde mirar a si que me encaré a él.
-Sí, así es, fui informado del suceso de su prometida y créame que esto no es para conseguir el trabajo que me esta ofreciendo, fue un comentario que Emmett dijo, si tengo experiencia en esa clase de ayuda que solicita para su novia, señor.
-¿Y cree estar bastante capacitado? –escudriña con intensidad mi mirada, que se pierde entre el nerviosismo que me provoca su firmeza.
Lo pienso antes de hablar.
-Sí, señor, sería un honor que me consideré para el puesto.
El señor Brigstone no solo me examinó a mí, aquellos ojos suyos bastante abrumadores se posaron en Emmett, este tuvo un valor mucho mayor que el mío, aunque no pudo evitar contraer imperceptiblemente los labios, casi daba la impresión de que Emmett estaba siendo clavado por vidrios rotos. Algo en mi adivino que este hombre gozaba de un increíble e inmenso poder en el lugar que obligaba a todas estas personas a actuar de forma coordinada, no quise hacerme a la idea de convertirme en uno.
-Tiene suerte, Sr. Cullen de ser el primero en solicitar el trabajo de tutor de mi prometida, en este lugar no hay por donde buscar lo que yo quiero para ella y por supuesto merece lo mejor.
Asentí lentamente.
-Comprendo totalmente que usted esté buscando a un excelente tutor y no culpo que quiera lo mejor, pero si tiene prisa en hallar uno…
-He pasado casi un mes esperando alguna noticia como esta Sr. Cullen –me sostiene la mirada con mucha seguridad, mi cuerpo se vuelve vulnerable –No creo que se vuelva a repetir si lo dejo ir, Isabella necesita esto cuanto mas ponto sea, mejor.
Quiero mirar a Emmett pero me retengo, inhalo aire y evito hacer notorio un ligero suspiro.
-No es mi costumbre fallar a la gente, Sr. Brigstone.
Mete la mano en uno de los bolsillos de su pantalón, saca una cajetilla de cigarrillos, se mete uno a la boca y lo enciende con un cerillo, expulsa el humo por la boca que casi me cae al rostro, alza una ceja y se queda mirándome en un laxo de tiempo bastante corto.
-No desconfió de usted, a decir verdad me parece un muchacho responsable, solo quiero que me asegure que tiene suficiente capacitación para este trabajo –me indago, inquisitivamente.
-Créame que sí, Sr. Brigstone y no es por nada pero tampoco se me da el mentir –esperé que mis ojos fueran bastante expresivos para dejar a vista mi sincera verdad –Espero de verdad que pueda tomarme en cuenta.
Casi doy un salto por las risotadas que da, fuma un poco y vuelve a expulsar el humo esta vez por nariz, asienta dos veces con la cabeza.
-Le estoy tomando muy en cuenta Sr. Cullen. ¿Cuándo quiere empezar?
Me quería tirar al piso, el corazón se me acelero y mi cabeza comenzó a dar vueltas, no podía creerlo, era casi como un sueño, no podía creer que había conseguido este trabajo, ganaría dinero haciendo algo que además me gustaba mucho, si hubiera tenido la oportunidad de agradecerle a mi madre aquella educación que nuca me falto, lo haría, se lo agradecería hoy y siempre el apoyo que perduro en mí en todo este tiempo, casi reía de la emoción y la perplejidad, no quería pensar que se trataba de una broma aunque con este hombre podía esperarse muchas cosas.
Mis parpados pestañaron con mucha velocidad, Emmett me dio unas palmaditas en el hombro, cuando lo mire el ya estaba sonriendo por mí.
-¿Lo dice en serio Sr. Brigstone? –pensé que era una estupidez preguntárselo, pero de verdad quería estar seguro.
-Creí que mi apariencia lo decía todo, Sr Cullen, hablo muy en serio ¿Le gustaría empezar mañana?
-Claro –esboce una sonrisa mientras contestaba –Mañana a primera hora del día estaré ahí.
-Pídale mi dirección a cualquier trabajador, la residencia Swan espera por usted mañana sin falta, no quisiera darme cuenta de que he cometido un error.
-No pienso decepcionarlo –le aseguré.
Sus ojos de nuevo volvieron a ser bastante abrumadores, se fijaron tan fuerte en mi cara que era difícil hacerse a la idea de que responder.
-Es algo a lo cual me estoy arriesgando, Sr. Cullen. A propósito, hablaremos más tarde del otro trabajo que necesita. –dejo otra manta de humo por el aire y avanzo hacia los vagones llenos de carga.
~~~~~N/A~~~~~
SI LO SE! El capi es muy corto, perdónenme, pero como les repito los siguientes capítulos que estaré subiendo ya los tengo escritos así que no hay mucho por donde cambiar, aun así espero que les haya gustado, para todas aquellas que ansian el encuentro entre edward y bella se podrán dar cuenta que ya esta muy próximo, asi que aguarden con paciencia mis adoradas lectoras, todo a su tiempo, si se dieron cuento hoy no agregue música porque olvide que canción escuche al escribir este capítulo xD lo sé, soy una distraída pero eso es de siempre, lo siento.
Si te gusto el Capítulo ¿Me dejas un Review? Para Belkis lagos que me preguntó en el review del capitulo anterior cuando actualizaba, siento querida decirte que no lo sé, no sabría cuando pero si puedo tendré unas fechas asignadas, pero no prometo mucho, me la paso escribiendo y dedicando mi mente en los capítulos para alcanzar tener los suficientes y subirlos lo más rapido que puedo así que mantendré mi cabeza en esto también.
Les mando muchos saludos, un besote electronico (ya que no puedo darselos personalmente) y bendiciones
Las adoro! Cinnluna06
