DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!
La Sombra del Otoño
Capítulo 9. Solo una charla de café.
-Dos de azúcar, Alba y no olvides por favor la crema –le dijo Isabella, mientras Alba le servía el café hirviendo en una taza de porcelana.
Alba le sonrió, acerco la crema y el azúcar y le sirvió dos cucharadas de cada una, Isabella miro hacia el suelo en todo momento, Alba le ayudo a colocarle el pañuelo en las rodillas y se volvió hacia a mí, le pedí solo la limonada y por suerte ella ya tenía una gran jarra en la bandeja del café.
-Gracias. –le respondí, amablemente.
Alba asintió y de nuevo se giro a Isabella que le contesto mirando hacia lo lejos.
-Nada más, Alba, puedes irte.
Se fue llevándose la bandeja directo hacia la casa, reposamos en la mesa hierro forjado del jardín, es ahí donde Isabella normalmente consumía su café matutino, no quise preguntarle porque no lo hacia dentro de la casa si ya hacía bastante calor como para tomar café aquí, pero de nuevo me reserve a lo que ella podía pensar que era ofensa, tome la limonada sin hacer ruido y trate de no mirarla tanto, aunque el ver como buscaba la taza por la mesa y la sostenía con titubeo me impidió desviar los ojos, de nuevo quise ofrecerme a ayudarla pero negué.
Dejo la taza sobre la mesa y se limpio la boca con el pañuelo sobre sus rodillas, ninguno dijo nada, yo escuche atentamente el ruido de los pájaros y el recorrido rápido del agua, a ella no pareció molestarle mi silencio y sentí que al menos hacia algo bien.
-¿Es cierto que acaba de llegar a la ciudad?
No vi venir su pregunta así que me tomo de sorpresa, tuve que procesarla dentro de mi cabeza para tomar una respuesta consciente, abrí mi boca para responderle pero en ese momento mis manos se volvieron tan torpes como mis respuestas, casi dejo caer el vaso de limonada sobre la mesa, hice ruido con el vidrio y los cubiertos de planta que estaban a mi lado, ella se sobresalto, sus ojos se movieron rápidamente buscando la fuente del ruido, me sentí tan bendecido de que no pudiera verme a la cara con el rubor inyectado en mis mejillas.
-Sí…Acabo de llegar, hace una semana. Me estoy quedando en casa de un viejo amigo de la infancia –mis labios temblaron repentinamente.
Levanto la taza de café, le dio un sorbo he hiso una mueca con los labios.
-Debe parecerle interesante regresar después de tantos años –dejo la taza sobre la mesa, tomo un panecillo de vainilla y mantequilla y lo mordió –James me contó que estuvo ausente mucho tiempo pues aquí es donde creció, o eso al menos su amigo le contó.
-Asi es, me fui y regresé después de unos años hasta aquí, ya tendrá idea de porqué –solté una risita nerviosa –Extrañaba este lugar.
Ella ladeo la cabeza, mirando hacia un rincón que estaba detrás de mí, se apretó los labios y por segundo casi juré que la vi sonreír burlona.
-¿Está usted seguro? –me pregunto con aire codicioso, podía asegurar que se estaba dando por enterrada de una mentira -¿Cómo alguien que vive en Inglaterra podría volver a este lugar? No suena tan razonable, o al menos para mí que he tratado de salir de este lugar olvidado por dios y no se me permite porque no soy auto eficiente para tomar mis propios riesgos.
La mire fijamente, logré ver que sus ojos brillaban en su propia satisfacción de haberme causado una impresión inesperada, me incline hacia la mesa para tomar una panecillo y lo mordí con fuerza.
-Creo que usted oyó bien la razón de mi regreso Srita. Swan, es un lugar que a mi me hubiese gustado algún día volver a pisar y si tuve la oportunidad no podía rechazarla.
-No me gustan los mentirosos Sr. Cullen –confesó, con tono avinagrado y despreciable –Usted no me esta dando la información incorrecta, ¿porque simplemente no dice la verdadera razón por la cual regreso a Cleveland? ¿Cree que no me he detallado sobre usted? Pues se ha dado una impresión muy escasa de mí.
-No tengo autorización de darle detalles a nadie de mi vida privada –respondí firmemente, mirándola a la cara sin importarme que no pudiera regresarme resistencia.
-Supongo que su madre no pudo acompañarle en el viaje, fue una lástima lo de su pérdida. Lo siento –susurro con desgana, encogiéndose de hombros.
Me quede boquiabierto viendo ante mis ojos como se burlaba de mí, estuve a punto de derramar la limonada al piso, preguntarle cual era su maldito problema, como podía no ser mas desdichada con lo que le estaba pasando y si disfrutaba levantar su ego con las tristezas de los demás pero de nuevo controle mis impulsos, era una mujer infeliz, no había otra forma de que ella sobreviviera sintiéndose tan despreciada.
Reí con ironía que ella de inmediato lo tomo a mal.
-¿Esta burlándose en mi cara, Sr. Cullen?
Fije mi mirada envarada a su rostro cuando ella comenzó a disfrutar de su café y a ignorarme sutilmente.
-¿Disfruta echar en cara las desdichas de los demás. Srita Swan?
Ladeo la cabeza con aire pensativo, la contemple totalmente inerte, imaginando lo peor ¿Habré cruzado algún límite que a ella le molesto? No debí haberle respondido, maldije una y otra vez mis incontrolables impulsos que siempre me jugaban en mal momento
Ella se enderezo sobre la silla, agitando sus hombros en poco inquieta.
-Usted se lo toma muy en serio, Sr. Cullen, no hago más que informarme como se debe, además soy demasiado concienzuda, no me gustan los errores –carraspeo –Ni los que me cuestionan.
Trague en seco, definitivamente había tirado de la cuerda floja, no podía seguir con estas preguntas, ni mucho menos sumergirme en esas respuestas que solo la alentaban a mostrarse más orgullosa y apática, su forma de ser lo decía todo, era una mujer desdichada y no podia creer que había indicios de que Isabella Swan era la alegría de esta casa y la risa cantarina que alegraba por las mañanas. ¿Quién podía creer eso?
Por un segundo me las arreglé para ocultar mi silencio tomando limonada, luego le conteste.
-No la conozco lo suficiente para cuestionarla –admití, sereno –No me gusta que la gente también se lleve una mala impresión de mí, tenga en mente que yo solo vine a una sola cosa y que me mantengo firme en mi lugar.
-¿Su lugar? –inquirió, alzando una ceja y a la vez ocultando una sonrisa burlona.
-Mi lugar de tutor –le recordé.
Aspiro profundamente y busco sobre la mesa su taza de café, no dijo nada ni tampoco se preocupo en ofrecerme un gesto indiferente, de nuevo me pregunté si habría cruzado otro límite que le disgusto, mis manos se movieron inquietantes sobre mis rodillas, no sabía que hacer, no me quería quedar sin decir nada, el tiempo corría y cada vez se volvió más difícil estar frente a ella meditando cada palabra y cada movimiento para evitarle tales incomodidades.
Moví la silla para hacer ruido e interrumpir un poco en el momento.
-Usted tiene la última palabra Srita. Podemos comenzar cuando desee.
-¿Tiene algún problema con el tiempo? –me preguntó con suspicacia, alzando una ceja.
¿Qué otra cosa podría estar haciendo más que estar aquí? El tiempo no era nada para mí un impedimento.
-Claro que no, es solo que esto se esta convirtiendo más bien en una charla de café y no en…-me callé. Dios, de verdad no quería despertar a aquella Isabella avinagrada que a cada momento le nacía un gesto descortés, no sabía como evitarlo.
A Isabella le pareció gracioso o al menos eso creí, apenas y vi que las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba en una sonrisa pero no podia asegurar nada, parecía más bien que se apretaba fuertemente los labios para evitar mostrarse afable, trago saliva y sin verlo venir ella se levanto de la silla, a los segundos después fui yo también quien se levanto, derribando la silla por accidente, quise recogerla pero me preocupe más en no dejarla ir sin una explicación.
-Me parece una forma correcta de llamarlo, en realidad tuvimos una simple charla de café y es que en realidad no me siento en disposición de iniciar con las clases –se acomodo el largo del vestido con la mirada perdida y fija hacia la nada y giro hacia la puerta –Venga mañana, necesito ordenar algunas cosas.
-Señorita Swan…esperé –levante un pie para interponerme en el camino pero todo resulto peor de lo que pude haber imaginado, la mesa se sacudió y mi vaso de limonada junto con la taza del café se tiro, dejando manchado todo el mantel y salpicándole a Isabella en las manos y el vestido, ella saltó y dio un gemido sordo yo me quede mirando el horroroso desastre ante mis ojos y que yo mismo había causado, levante el vaso de limonada y la taza de café con mis manos extremadamente torpes pero resulto peor, todo se derramo aun más he hiso un escaso charco en el piso.
Isabella hirvió en coraje que naturalmente leí en su expresión.
-¡Cómo es posible! –exclamó, abruptamente -¿Acaso no se da cuenta?
-Perdone…perdone tanto, Señorita –murmure, quise tomar un pañuelo y ayudarla pero no quise armar un daño más grande.
-¡Venga mañana, le he dicho! –gruño -¡Alba!
Isabella comenzó a refunfuñar, yo no sabía que hacer, me sentí tonto, inoportuno, un completo idiota, el acercarme a ella sería importunarla totalmente. Alba entro de inmediato al jardín, me contemplo a mi solo un segundo y luego hacia Isabella que buscaba sobre la mesa otra servilleta, lo único que hice fue ruborizarme.
-¿Pero que ha pasado? –pregunto Alba, se acerco a la mesa para lograr limpiar un poco el desastre de café y un plato roto.
-¡Ha sido el Sr. Cullen! –bramó ella -¡Parece que no esta en sus cinco sentidos!
-Fue un accidente, de verdad, perdonen –observé a Alba que inicio a la tarea de limpiar y acomodar las cosas, fue mucho mejor que ella lo hubiese limpiado, yo no quería hacer algún otra cosa que a Isabella le molestaste.
Alba ayudo a Isabella a secar un poco las gotas de café en su vestido, vi como se apretaba los labios y a cada intento de Alba ella bufaba, no quería que ella le ayudara en nada y Alba solo se quedaba callada, al final Isabella tomo la servilleta y camino hacia la casa sin decir nada, la mire alejarse hasta perderse en el interior. Me acerque un poco a la mesa solo para quitar mi maletín, Alba se volvió a mí solo para sonreírme amigablemente.
Me encogí como una esponja, de nuevo inundado por la vergüenza.
-No quería causar un mal rato, tampoco fue mi intención derramar el café –me mordí el labio –Perdone
Alba rió entre dientes y negó con la cabeza al mismo tiempo.
-No tiene porque disculparse, es solo café y no tiene porque sentirse mal, son cosas que pasan, sé que se siente avergonzado pero si no hay mala intención de por medio, entonces no hay de que preocuparse.
-Créame que no fue en mala intención –trague saliva –ella me dijo que volviera mañana ¿Estoy despedido?
-¿Despedido? –alzó las cejas, interrumpida por la confusión –Por supuesto que no ¿Acaso creyó que este incidente le causaría un despido justificado?
Vacile, eso me pareció a causa de la reacción de Isabella ¿Qué otra cosa podía creer?
-Eso exactamente creí, estoy seguro de que se lo dirá al señor Brigstone y esté me despedirá por tirarle café a su prometida y entonces yo no podré decirle como ocurrieron las cosas, si tan solo mis pies no se hubieran atravesado de por medio ella…
-Señor Cullen –me interrumpió, mirándome fijamente y hablándome con voz serena y tranquila –Usted no esta despedido y yo estoy muy segura de que Isa no le contará nada al señor Brigstone, ella sabe guardar compostura, no deje que nada de esto lo atormente ¿De acuerdo?
Sonreí con desgana pero luego pensé en que las cosas no podía ser tan malas, no podían despedirme por haber derramado café aunque tomando en cuenta los rumores acerca de la señorita Swan, no estaba del todo conforme que lo sucedido esta mañana se quedaría solo entre nosotros tres, Isabella hablaría, tarde o temprano ella hablaría horrible de mí con alguien.
Me quede un momento mirando recoger a Alba hasta que alguien entro al jardín, era la Señora Swan, entro alterada, mirando la bandeja que traía Alba con el plato roto y el mantel manchado de café doblado que llevaba debajo de su bazo, le quedé congelado mirando a la señora Swan y ella a mí, las palabras brotaron como burbujas desde mi garganta en una valiente y justa explicación pero no salieron de mi boca.
-Isabella esta furiosa –nos informo la Señora Swan, intrigada –No quiere hablar con nadie y no me ha querido explicar porque…
-El Señor Cullen derramo café, eso es todo –respondió Alba con un simple encogimiento. –A Isabella le salpico un poco y ella se ha puesto así, ya sabes como es con los sucesos inesperados, le molestan mucho.
La señora Cullen medito, miro hacia la mesa vacía y luego a mí, me quede callado y quieto cuando ella soltó un suspiro y fingió que las cosas no podían darse para más.
-Oh, eso explica su humor. ¿Lo esperamos mañana Señor Cullen?
Mire intuitivamente a Alba y ella me guiño un ojo tan rápido que casi lo confundí con un simple parpadeo, asentí.
-Claro que si, ocho de la mañana, sin falta para usted Sra. Swan.
-Para Isabella, Sr. Cullen, es a ella quien le estará dando clases, no a mí.
-¡Oh sí! –carraspee, mis labios temblaron cuando traté de dar una sonrisa, me di cuenta que no era momento para derrochar cortesías asi que las reserve –La Srita Swan me tendrá aquí a esa hora.
-Excelente –susurró la señora Swan, llamó a Alba y ella la siguió detrás de ella.
Cuando tuve la oportunidad corrí por el jardín y me fui directo hacia la puerta del vestíbulo para alejarme de todo y de olvidarme de que había tratado este día con la sombría y melancólica señorita Isabella Swan, dando a si por hecho los rumores que la rodeaban por su fama tan desagradable.
(…)
Narrador POV
Isabella azotó la puerta al entrar a su habitación, Alba estaba junto con ella quien la ayudo a quitarle el vestido y colocarse uno nuevo, a los pocos segundos su madre fue quien toco a la puerta, no tardaron segundos en que Isabella le diera el pase con tono exasperado, entró y miro como Alba le desabotonaba el vestido manchado de café.
Alba la miro desde el espejo del pulido y elegante tocador de Isabella, ella se dedico a refunfuñar una y otra vez sin percatarse que su madre había entrado con una actitud que echaba humo por la cabeza.
-¿Cómo ha sido posible esto Isabella? Has sido demasiado desconsiderada con el Sr. Cullen –le dijo con voz gruesa y abrupta.
-¡Es él quien es un idiota! ¡Ha derramado café en mi vestido Chanel! ¿Acaso no vez esa parte de su desconsideración?
-¡No fue si intención!
-¡Lo fue! –gritó Isabella quien se deshizo a su alrededor de los brazos de Alba que sostenían el vestido nuevo, busco entre el aire algo para sostenerse asi que se aferro del borde del tocador y busco la voz hundida de su madre para lograr tenerla de frente –No fue suficiente para él comportarse descortés y para colmo derramarme café ¡Es un idiota! Y no puede creer que venga mañana ¡¿No pudieron conseguir a alguien mejor!?
-Fue James quien lo contrato, no puedes pedir tanto en esta ciudad tan pequeña, Isabella, estamos en Cleveland, no en California así que tendrás que vivir con ello.
Isabella gruño con mucha fuerza que Alba se estremeció, se alejo solo dos pasos de ella para evitar una catástrofe viendo la respuesta de la joven.
-¡Quiero lo que yo quiero! ¡Es que nadie puede darme lo que deseo! Tú sabes tan bien como todos en esta casa que odio que me contradigan, madre ¡Lo odio! Y Ese hombre no hace más que dar problemas ¡No lo quiero!
La señora Swan no sabía que hacer, el joven Cullen era uno de los únicos maestros en la ciudad que sabía leer en Braille y el encontrarlo había sido una suerte bendita pues no muchos llegan a la ciudad y conseguir uno de fuera era demasiado costoso, así quien terminaría pagándolo era James, no la familia Swan, ellos tenían deudas, tantas que ya era demasiado que James se encargara de las cosas de la familia, así que era imposible cumplir los caprichos de la joven.
-¡No puedes darte tus caprichos Isabella! El joven Cullen se queda y no solo porque es el único en la ciudad si no porque lo has tratado indecorosamente, es un joven que hará increíble su trabajo y lo sé porque James nos ha dado buenas referencias de él. No hay nada más que decir.
Isabella tomo un bote de crema facial y la lanzó por el aire sin golpearle a nadie pues no iba dirigida a su madre, Alba se acerco a la chica y termino por colocarle el vestido, Isabella se quedo enfadada en silencio y su madre la observó con los brazos cruzados dándose a la idea de que tarde o temprano ella jamás aceptaría sus decisiones.
-Es un insolente, serás tú quien sea la responsable de las consecuencias de todo, madre ¡Tú lo serás!
-Tomaré mis medidas luego, Isabella, eres tú la insolente, cada mañana, cada día, semana y no cambias, eres irritante, es imposible creer que estás comprometida con alguien, si no fuera tu madre juraría que todo es un engaño.
-Sí bien lo recuerdas, madre, es para tu pura conveniencia, es que acaso ¿Piensas que esas deudas se pagaran con los arboles del jardín? –repuso con suspicacia
La señora Swan dio un pisotón al piso, no se dio cuenta y ni tampoco le intereso que Alba se hubiese quedado congelada y contemplándola a causa de las acusaciones de Isabella.
-¡Calla ya Isabella! Jamás te obligaría a casarte con alguien a quien no amaras, no puedes decir que jamás has amado a James pues ha sido tu único pretendiente y a quien tu me pedias aceptara con tano fervor, tuvimos la dichosa suerte de que tuviese un ingreso bastante mayor para ayudarnos. ¡Así que ya basta!
Isabella hiso un ademan con las manos
-Sal de mi habitación entonces, que aun no me he vestido. Alba, arreglarme antes de que llegue James que necesitaré verme presentable para las nuevas noticias que espere le cuente.
-Claro, mi pequeña Isa –respondió Alba embargada en la dulzura y delicadeza que siempre le mostraba a su querida Isabella, a pesar de su amargura y desfavorable actitud con todo el mundo -¿Empezamos con tu cabello?
-Parece que me lees la mente, querida Alba.
Si apenas Isabella pudo cruzar una sonrisa, no hasta que escucho la puerta de su habitación cerrarse con fuerza y se percató de que su madre había salido quemándose en su propia Bilis, Isabella se sintió satisfecha siempre de echarle en cara las verdades a su madre que siempre le causaban dolor de cabeza.
N/A
Estoy como loca tratando de encontrar el regalo perfecto para mi mamá jajaja, espero que alguna de ustedes pueda entenderme es horrible, mi hermana y yo pensamos hacerle un rico pastelillo en el microondas y papiroflexia, ya saben un arreglo floral con papel de muchos colores :D esperemos le guste, apenas lo prepararemos mañana, estoy estresada con alguna tarea, no me acordé que es para mañana :S estoy loquísima :O
No tuve tiempo de saludarlas mis amadas y queridas lectoras, con todo este del día de la madre me entretuve un poquito, se acerca cada vez más que me emociono :) espero que ustedes consientan a su mami, que la quieran o si no le van a dar nada, háganla pasar un día relajado y tranquilo, eso siempre resulta ser mejor que cualquier otra cosa, yo les deseo de corazón felicidad a cada una de sus mamas y si por aquí anda alguna persona que tenga la dicha de ser madre o que es de esas mamas que leen a escondidas en fanfiction xD ¡Muchas felicidades! sería para mi un honor que una mamá me leyera C:
Hablando ya del capítulo, espero que lo disfruten como siempre, que me digan que les pareció, espero que ha estas alturas no les este aburriendo jaja (Espero no) Las dejo mis amadas, esta vez no hubo banda sonora del capi porque las canciones son las del capi anterior, ok.
Besotes electrónicos. Cinnluna06
