DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!
La Sombra del Otoño
Capítulo 11. Mantener el control
Camine a zancadas largas hacia la puerta, apurando notoriamente mi deseo por querer salir de casa, lo único que yo quería era irme, tal parecía que la presencia con Isabella era cada vez más insoportable y lo fue más cuando la familia me descubrió con la Srita. Hale, muchos podría pasar por desapercibido una simple charla con panecillos y té pero había dejado de ser una simple charla de té entre ella y yo, algo me había causado su presencia, su voz y sus palabras que deje de tomar sentido, no podía recordar que me encontraba en la casa por una sola razón: Las clases de Isabella, al principio pensé que no era buena idea seguir con una actitud despreocupada con Rosalie pero me deje llevar más de la cuenta, nuca me había sentido tan nervioso, en sí no era lo mismo que estar con Isabella, yo podía sentirme nervioso con ella de una forma que me abrumaba y me hacía enojar pero con Rosalie creo que lo disfrutaba, adoraba que ella me mirara, me hablara y que su cuerpo estuviese tan cerca del mío.
Me acerque a la puerta principal y la abrí, antes de que pudiera salir una voz gruesa y ronca me detuvo al mencionar mi nombre, me volví y casi me hago recargarme sobre la puerta, creí que me pediría una explicación bastante seria respecto a lo sucedido con el café con Isabella ya que el tema había quedado ausente, me erguí al instante al escuchar sus pasos andando directo a mi, por un segundo no sentí nada de mi cuerpo.
James alzo la mano para que pudiera estrecharla, la tome, presintiendo algo que me confundió.
-Perdone por venir a buscarlo en su hora de salida pero necesito hablar con usted –me dijo con voz tranquila y clara, se paso la mano por su cabello excesivamente bien arreglado y echo sus manos detrás de su espalda, dándose una postura bastante firme –No se si usted recuerde la oferta principal de trabajo que usted solicito, espero de verdad que lo recuerde porque es de eso que quiero hablar.
Asentí con la cabeza aunque decidí responderle porque creí que sería mucho mejor para él que yo pudiera hacérselo saber de esa forma.
-Si lo recuerdo –respondí con un nudo en la garganta que no pude evitar.
Casi creí que estaba cohibiéndose una sonrisa por mi comportamiento pero no quise dar por seguro nada.
-Usted tiene un trabajo ahora, el de tutor y sé que le están pagando bastante bien, no quiero influir en nada Sr. Cullen, usted decidirá si desea o no tomar este trabajo que le estoy ofreciendo pero me gustaría que de verdad aceptara el trabajo de arquitecto que le ofrecí la primera vez, en sí le digo esto porque no creo poder encontrar a alguien de confianza pues se trata de un proyecto que necesitará de mi supervisión diaria y constante, no busque a nadie más porque estoy seguro de que es el indicado. ¿Qué le parece? ¿Acepta?
No quise dar demasiado en evidencia mi sorpresa como mi emoción, me sentí completamente extraño, no encontraba una fuente en mi interior que podía explicar este fuerte apretón en mi estomago que me produjo una respiración ahogada, casi creí que iba a reventar en risas nerviosas pero logré controlarme, logré sonreír sin exagerar, agradeciéndole tal oportunidad que me brindaba cuando más lo estaba necesitando, el tener estos dos trabajos me sería más fácil reunir el dinero que necesitaba para volver a América preparado para todo lo que llevaba en mente
Sonreí con más ganas cuando afirme mi participación en el proyecto, James también dio una sonrisa amable y nos dimos un apretón de manos una vez más.
-Gracias por la oportunidad Sr. Brigstone, es bastante importante para mi el empleo y de verdad le agradezco que me haya considerado, en serio.
Meneo la cabeza, sonriendo de oreja a oreja.
-Suelo ser exigente en muchos casos Sr. Cullen, me refiero a que usted cubría los requerimientos de la empresa, necesitaba a alguien preparado y me pareció interesante su lista de grandes cualidades, la familia Swan lo considera todo un caza talentos, un profesionista y no hay quien no pueda darse un momento para ver de que puede estar hecho, su preparación y su anhelo fue una gran demostración para mí y darle el empleo.
De verdad creí que estaba jugando, la verdad estaba bastante capacitado para ese puesto pero no podía hallarme entre un proyecto surgida de la mente de James Brigstone, había oído que era demasiado cauteloso y que le gustaba las cosas a su manera, no podía verme a mi trabajando a su ritmo, no sabría como acoplarme a algo tan nuevo.
No quise sentirme indeciso ahora que no podía echarme hacia atrás pero la duda me salpico tan intensamente
-¿Cree que pueda cumplir con sus exigencias? –le pregunté con timidez
-No lo dudo –admitió con rapidez, su voz incremento de volumen –Nos ha demostrado que haría lo que fuera para complacer a todo el mundo, como con la Srita. Hale, no es que quiera verme entrometido pero usted encuentra la forma de poder darle gusto a las personas –se detuvo para contemplar mi reacción, baje la mirada hacia el suelo, apretándome los dientes preparado para oír más, me quede anonadado cuando el tono de su voz bajo y mortecino –Escuche Sr. Cullen, hay personas a las cuales usted jamás complacerá, no quiera intentarlo, créame, he conocido gente como usted que solo intenta darle gusto a las personas que más rechazan esa virtud, sé que usted ha conocido al menos una persona así, le doy el consejo que se olvide de ello y haga su trabajo ¿Me entendió?
Por un segundo creí que mencionaría el nombre de Isabella y si no fuese así sería yo quien lo mencionara, había descrito el dilema entre Isabella y yo, esa disconformidad que yo sentía por ella y ella por mí al no encontrar una salida al problema, había notado desde hace tiempo su discordia hacia a mi, me trataba como a algo sucio, un obstáculo que llenaba su jarrón de piedritas, cada vez atormentándola más, queriéndome borrar de su camino, aunque no sería fácil teniéndome a mí como su única oportunidad de tutor y mucho menos teniendo a su familia a mi favor.
Me quede callado, observando sus ojos fríos y especulativos, no quise hacer aguardar mi respuesta, no empezaba a favorecer el tono ligeramente rojo de su rostro.
-¿Habla de Isabella? –creí que lo había pensando pero en cuanto James inclino su espalda hacia atrás y el semblante se le crispó en un gesto de confusión, me di cuenta que había hecho mal.
Me mordí la lengua, no esperé a que esta se cortara en dos, era mucho mejor así.
-Isabella es una mujer complicada –me explicó con el gesto retorciéndosele al igual que su voz –Yo soy el único que llega a comprender su límite, mucha gente tiene prejuicios contra ella pero no muchos saben que puede arreglarse con algo de disciplina, ya verá usted que el día de nuestra boda las cosas cambiarán favoreciendo los rumores trágicos que todos se dan a la tarea de hablar.
-Comprendo que Isabella sea de esa forma pero no crea que estoy dando prejuicios contra ella, nadie puede evitar que ella sea como es.
-¿No escucho lo que le dije? –repuso con mala cara –Con algo de disciplina se pueden arreglar las cosas, sin control, sin autoridad las cosas se volverían un caos, Sr. Cullen.
Trague saliva, me parecía una estupidez lo que decía, no encontré una razón absoluta para que sus palabras tuvieran algún sentido ¿Con que clase de monstruo estaba relacionándome? ¿Qué suponía que el controlaba? ¿La amargura de Isabella? Lo mire firmemente a la cara soportando un rostro frío, sin sentimiento que me contemplaba esperando una respuesta rápida.
-No creo que esa sea una forma de conllevar el control y la disciplina, ayudará a que ella le guardé mucho rencor –susurré, tome una bocanada y luego proseguí, sabiendo que esto empeoraría aun más las cosas, lo peor es que no sabía si podía callar -¿Cree que eso lo hace un bien a Isabella? Permítame decirle que por lo que he convivido con ella, Isabella solo necesita ser escuchada.
James parpadeo, me miro con los ojos bien abiertos y su boca se amplió en una sonrisa, comenzó a carcajearse frente a mis narices, me apreté los labios, mantuve mis manos ocultados detrás de mi espalda observándolo como un reverendo idiota, estaba tratando con un asno, tal vez creyó que burlándose de mí podría hacerme entrar en razón, pero no fue así. Pensé lo peor cuando metió su mano en uno de sus bolsillos del pantalón, por ese medio segundo el aire se escapo de entre mis labios para luego fulminantemente hacerme sentir un gran alivio, había sacado una cajetilla de cigarrillos y un encendedor, se puso el cigarrillo en la boca y lo encendió.
Un aro de humo me cubrió la cara, no hice expresión alguna pero presentí que mi irritación se hiso notar cuando contraje la mandíbula.
-Usted por lo visto no sabe nada de mujeres –me hablo con voz baja –Y puedo notarlo porque no tiene conocimiento alguno de lo que se trata convivir con una mujer, en estos tiempos no se puede dejar todo a la ligera, se necesita mano de hierro, control, firmeza y si ellas creen que pueden librarse de eso están muy equivocadas, ¿Qué hubiera sido yo si mi padre no hubiera dado un control a mi madre? O que tal yo ¿Qué hubiera sido de mí si mi padre no me hubiera demostrado lo que era ser responsable, dedicado y justo? Claramente se ven resultados , por eso Sr. Cullen debe aprender de lo que se vive en nuestros tiempos, una mujer con libertinaje no vale la pena. Considérelo.
Miré como fumaba, luego cerré los ojos y suspiré, por un momento me alegré de todos esos momentos en que mi padre no estuvo cerca de mi madre, ella se había librado de un ponzoñoso hombre como lo era el padre de James Brigstone e hijo, no pude imaginarme una escena tal cual, Isabella mal librada si ella contradecía a James ¿Cómo es que podían estar juntos? Ambos queriéndose llevar el control y la obediencia de todo a su alrededor ¿Cómo se podia vivir añorando tanto poder? Tenía a su viva imagen frente a mí.
-Consideraré más las enseñanzas de las que yo vengo, Señor. Aunque cada quien tiene la libertad gracias a dios de hacer las cosas de forma autónoma. –carraspee, un sabor amargo y ácido comenzó a molestarme en la garganta.
Dio una risotada.
-¿Cuántos años tienes?
Me tardé en responder.
-Veinticinco
-¡No pues si que eres un chaval! –se le amplió la sonrisa –Ten en cuenta que esta vez respetaré tú punto de vista porque te considero un precoz, pero normalmente cuando alguien contradice mis ideas los hago cambiar de opinión. A propósito ¿Tienes novia?
No sabía a donde conllevaría esto pero cada vez se estaba volviendo más insoportable y demasiado incómodo, no creí que esta conversación terminaría a tal grado.
-No, Señor –mi voz se engrueso, dejando ver mi cohibida desesperación.
-Pues será mejor que vallas consiguiendo a alguien, te falta practicar –enarcó las cejas, dejo el cigarrillo en su boca y me apunto con el dedo –Mañana, siete en punto, ya sabes el camino, muchacho.
Y se volvió para alejarse.
(…)
El sabor amargo aun de la conversación entre James y yo no podía deshacerse con nada, ni hasta cuando salí de la casa y tome mi bicicleta listo para irme, ¡Dios! Que cosas se vivían en esa casa, nuca me imagine poder vivir una locura ahí dentro, me era suficiente con Isabella y tener a James como un pretencioso controlador se hiso de inmediato mi próximo tormento. Me subí a mi bicicleta, pedalee unos cuantos metros hasta que una voz gritando mi nombre me freno, escuche que alguien corría hacia donde estaba y cuando me giré para ver me di cuenta que era Rosalie, sus cabellos rubios saltaban como resortes cuando saltaba de pie en pie para acercarse, sus labios carmesís brillaban a un más en la luz plena del día, sus ojos (que difícilmente podías evitar) se encadenaron a los míos cuando se poso frente a mí, una sonrisa cegadora como placentera se proyecto desde su rostro.
Se mordió el labio, sus ojos se mostraron afligidos.
-Perdone tanto lo del té Sr. Cullen, lo que quise sobre todo era evitarle problemas, cuanto lo siento de verdad –me dijo, un brillo incandescente se asomó por entre su mirada.
Le sonreí, sentí que me estaba viendo como un idiota así que me carcajee en silencio, sacudiendo la cabeza.
-No hubo problema alguno Srita. Hale, no tiene porque sentirse culpable, lo digo en serio. No hubo malentendidos.
-Se que los hubo Sr. Cullen y no solo me siento mal por el incomodo momento, no pudimos terminar de charlar, me hubiese encantado hablar con usted, me parece un hombre bastante interesante y su vida es una historia que me encantaría escuchar –sonrió de oreja a oreja, me sostuve del volante de la bicicleta para no caerme de lado, perdía cada vez más el control -¿Podríamos tener una charla de nuevo? Pero no en casa, ¿Conoce el lago Farren?
Negué.
-Me temo que no –le respondí con lamentación.
-Hum…de acuerdo, entonces consideré usted algún lugar agradable para charlar.
-¡Oh! No por favor, hágalo usted, no tengo mucho conocimiento ahora de Cleveland –me disculpe.
-De acuerdo, entonces veámonos en el café Claro de luna, mañana si lo considera prudente, esta en el centro de la ciudad, por favor, ponga la hora que quiera.
Mañana empezaba mi primer día en la constructora de James, mi hora de llegada era temprana y no podía asegurar aun un tiempo de salida, deseaba tanto poder darle una hora exacta sabiendo claro que no habría problema pero no podía ser así, no quería entristecerme pidiéndole una inmensa disculpa acerca de la cita en el café, pues de verdad quería salir con ella.
Abrí la boca pero la volví a cerrar, mire sus ojos y como estos se paseaban por mi semblante.
-Perdone tanto Srita. Hale pero lamentablemente mañana no será posible una cita en el café, comenzaré un nuevo empleo en la constructora del Sr. Brigstone y mi hora de llegada es a las siete, no sabría darle una hora exacta de mi hora de salida –supuse que debía ser igual a la de Emmett ya que trabajaríamos casi en el mismo lugar. Suspire –Perdone.
Se quedo unos segundos pensando, titubeo y volvió a sonreírme.
-Por ello no hay problema, siempre habrá días disponible ¿Le parece este sábado? ¿A las diez? –se ocultó una sonrisa tímida, aun así sus ojos daban mucho de que hablar, halle una exaltación tan inmensa como la mía.
No pude controlarme cuando le dedique una sonrisa que me llego hasta los ojos, asentí tan rápido que supuse me hacía ver como un idiota, otra vez, logre sacarle una risita que me sacudió el pecho, verla reír me hacia sentir más cerca de ella.
-¡Con gusto! –admití eufórico.
Dio un salto.
-Nos vemos entonces el sábado, que tenga un agradable día, Sr. Cullen –se despidió con un saludo de mano y camino directo hacia la casa.
-Igualmente – contesté hacia la nada en un murmuro.
Mis ojos se fueron tras ella hasta que cruzo la puerta de la casa, me quedé por un minuto sin moverme, mirando la casa por si ella decidía volver a salir pero un ruido entre los matorrales que estaban cerca me despertó, mire a mi alrededor por si alguien había notado mi imprudencia y ande en mi bicicleta de nuevo directo hacia la reja de salida con una imborrable sonrisa en el rostro que ahuyentó todos esos tormentos de la mañana de hoy.
(…)
Narrador Pov
Isabella se quedo sentada en el sofá, charlando con Alba quien le servía el café matutino, escucharon la puerta del vestíbulo cerrarse con fuerza, Alba se volvió, Isabella se erguió sobre el sofá y mantuvo la mirada cerca de la entrada de la sala, era ella, Rosalie se dio cuenta que ellas estaba ahí, se sorprendió y no pudo evitar detenerse en el camino.
Alba le sonrió, Isabella alzo una ceja
-¿Justificándote con el Sr. Cullen? –le dijo ella, malhumorada, dando un sorbo al café.
Rosalie puso los ojos en blanco, parecía que no tenía ganas de discutir con su hermana pero ahí se quedo, dándole una respuesta que ella mereciere.
-Dedícate a aprender lo tuyo Isabella, son mis problemas los que no te causaran molestias.
Rosalie levanto un pie para irse pero la respuesta de Isabella la retuvo ahí sin consentimiento.
-Lo harán, te mantendré algo en claro, no traje al Joven Cullen para que lo sedujeras, bien sabemos que no hay hombre que no quedé marcado en tu lista Rose, bien sabe mamá que no eres una mujer de fiar y más cuando hay hombres rondando por aquí.
-El Sr. Cullen es diferente, "Isabella" –marco con cólera el nombre de su hermana. –El no es uno de mis indecorosos pretendientes, además dedícate a cuidar de James que por si bien no supe, hay varios problemas que debes discutir con él que no lo tienes tan contento.
-¡Rose! –protestó Alba que le grito con la mirada "Vete antes de que llame a tu madre"
Hiso cara de pocos amigos antes de irse, no era costumbre alguna también ponerse a discutir con Alba que si más no supiera, siempre tenía una ligera preferencia hacia Isabella.
-Disfruta tu apestoso café –masculló y salió casi corriendo hacia las escaleras.
Alba se volvió hacia Isabella que pareció ocultar una sonrisa tras la taza de porcelana que sostenía firmemente cerca de sus labios.
-Es una chiflada –concluyó, tomando un sorbo.
(…)
Llegue a casa, aparcando mi bicicleta cerca de los escalones de la entrada, tardé más de lo habitual amarrarlas con las cadenas, pues tenía la vaga impresión de que lo que había ocurrido en la residencia Swan me había dejado algo complejo, desconcentrado y sobre todo incomodo, a excepción de la petición de la Srita. Hale que pareció alegrarme el momento amargo con james. Deje a duras penas un nudo con las cadenas y subí los escalones, me asaltó una grata sorpresa al ver correo cerca de la puerta, me agazape para tomarlo y leer el primer sobre, Hertfordshire, ¡Increíble! Al fin tenía noticias de Paul, el tener pocas noticias de él lo dejaban en una dolorosa ausencia.
Desgarré el papel y saque tan rápido como pude la carta, la desdoble y la leí tan despacio para no perder ningún solo segundo del momento.
Inglaterra, Hertfordshire
Agosto 20, 1930
Edward:
Fue maravilloso tener noticias de ti, muchacho, no sabes el gran vacio que dejaste, no he dejado de pasar por la casa y de vez en cuando ahuyentando los polvos de los muebles y las recamaras, trato de mantenerla como la dejaste, además has tenido suerte, Stella se ha quedado de visita mucho más tiempo y es ella la que vela por mi mientras tu estas lejos, no sabes las ganas que tengo por contarte que Stella decidió que tal vez podría regresar con su familia a Inglaterra aunque no me asegura nada, esperemos con fe que pueda ser así y que haya un pronto regreso, no te cuento más sobre mí, me alegro que hayas conseguido trabajo, tienes que hablarme de cómo va todo por allá, como es la gente y como te ha estado tratando, mandale saludos a tu viejo amigo Emmett, estoy seguro de que ustedes se llevan mucho en común pues ha sido tan amable y hospitalario en dejarte quedar, por favor no olvides en escribirme, necesito saber de ti.
Cualquier novedad hazla saber a tiempo, si necesitas a alguien con quien charlar, cuenta conmigo, la distancia no será un impedimento entre nosotros.
Te quiero mucho, Edward, estaré aquí para ti mediantes estas palabras.
Paul.
Sonreí, no quise perder el instante en poder responderle así que corrí hacia mi habitación, tome papel y pluma y me senté sobre la cama a escribir, empecé con un saludo, como siempre, y comencé contándole acerca de mi trabajo, de cómo iba todo y que era lo que realizaba, la gente, el clima, inclusive añadí lo distinto que estaba la ciudad, todo era tan diferente.
"Quisiera poder explicártelo todo, poder mandarte fotos pero necesitaría una cámara, veré si puedo conseguir una postal para que puedas tenerla de recuerdo, quisiera que vinieras, te hubiera encantado estar aquí, mi trabajo es bueno, ahora tengo dos, trabajaré al fin de arquitecto en una constructora, Emmett trabaja embarcando grandes cajas en los vagones de los trenes, esperemos que podamos vernos seguido en el trabajo, aunque en casa, es suficiente…Paul, tengo que pedirte una opinión de hombre a hombre
No quise que Paul perdiera detalles acerca de lo de Rosalie y mis intensos sentimientos acerca de ella.
" He conocido a una chica, se llama Rosalie Hale, es hermana, bueno, hermanastra de Isabella, la chica a la cual enseño Braille (Ese es mi primer empleo) ella es tan encantadora, amable y dulce, me hace sentir bien, la primera vez que la vi juré que me caía al suelo, se me desparramó el corazón que casi creí moría de amor, dime por favor Paul que esto pueda tratarse de un amor tan sincero y puro que no me haga enamorarme de otra mujer pues quiero ser solo suyo"
"Espero tu pronta respuesta, sabes que te extraño, saludos a Stella por favor."
Edward
La noche llego y Emmett también, le avise que había llegado el correo y que tampoco había nada para cenar, ambos nos pusimos a pensar en que cosa ingeniosa se nos podía ocurrir para cenar pues nadie estaba de humor, termino por sugerir cenar fuera, le pregunté a donde podríamos comer, me dijo que se lo dejará a él, antes de salir me pregunto donde había dejado el correo, se lo entregue ya que todas las cartas excepto la de Paul iban dirigidas a él.
Busque mi gabardina, cuando baje las escaleras Emmett produjo un grito de horror, me acerque tan rápido que ni me di cuenta que casi tropezaba con su pie.
-¿Qué pasa? –le exigí.
Se quedo con la expresión congelada, los ojos bien abiertos y la mandíbula caída, negó lentamente hasta que me dio la mirada.
-Mi tía Tanya… ¡Mi tía Tanya, viene a visitarme! –gritó, alarmado, miro hacia todos los rincones de la casa, intentando controlarse.
¿Quién era esa mujer? ¿Y porque es que estaba tano alarmado por ello?
-No veo que sea un problema, es tu tía –me encogí de hombros.
-¡No tienes idea! –se le abrieron más los ojos, tenía la misma apariencia que un loco –Es una mandona una controladora compulsiva, me obligará a hacer cosas que de niño me obligaba a hacer, tejer, preparar té, sacudir, lavar ¡Me trata como un niño! Todo estos años traté de evitar que regresará, ella es la única familia que tengo, además de mi madre, creo que ella quiso obligar a mi madre a que no se casará con ese doctor solo por mí y de todas formas termino abandonándome
Seguí sin comprender su inquietud, parecía ser una gran mujer, conocía en muchas formas a Emmett y podía jurar que exageraba.
-No creo que sea tan mala después de lo que me acabas de decir, te vendría bien compañía, además de la mía, no te alarmes, no debe ser tan malo –lo consolé dándole palmadas en el hombro –Vamos, se hará tarde y no cenaremos nada, no te gustará que tu tía se enteré de eso.
Mostré medía sonrisa y Emmett solo se limito a hacerme un gesto desaprobante cuando caminamos hacia la puerta.
N/A
Algo enferma chicas y definitivamente cansada, gracias de verdad por todos sus lindos RR, de verdad los aprecio mucho, no quiero aburrir así que espero que disfruten del capítulo, de verdad les agradezco a estas nuevas lectoras que le dieron a favoritos a mi historia de verdad MUCHAS GRACIAS! Espero que les siga gustando la historia,
Las quiero muchoooooo! saludos y besotes electronicos y gracias por seguirme en los proyectos
Cinnluna06
