DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!

La Sombra del Otoño

Capítulo 12. Inconvenientes

Paul y yo terminamos cenando en un bar o eso al menos me pareció cuando llegamos, estaba algo lleno de gente a pesar de la hora pasada de las diez, le pregunté si sería buena idea comer aquí y me dijo que sí, que frecuentemente venía cuando no tenía nada que prepararse o cuando más bien no había nada en su cocina, no dije más, después de todo parecía un lugar agradable, música cómoda y gente parloteando a un nivel tan nítido que no eran más que murmullos inaudibles. Paul pidió albóndigas y espagueti con sala de tomate, yo pechuga de pollo a las finas hierbas, puré y zanahoria al pavor, esperamos tranquilamente bebiendo de las cervezas que trajimos antes de entrar.

Le hable sobre la carta de Paul tratando de quitarle de la cabeza el asunto de su tía Tanya pues algo en su rostro me dejo ver que estaba algo preocupado, casi diría que asustado.

-Espero de verdad que venga a visitarme –le dije yo, acerca de la idea que Paul pudiera venir, que al cabo Stella también vivía en América aunque con su estancia indefinida en Inglaterra, quien sabe como podrían ocurrir las cosas. –Quiero reunir dinero suficiente y poder traerlo, a él le encantará.

Paul asintió, bebiendo de su cerveza como si fuera una botella de agua helada, solo que cuando la tragaba hacía fruncir el ceño, igual a cuando chupas un limón. Lo miré fijamente.

-Eres un loco, no debimos comprar cervezas, es algo tardé para esto ¿No crees?

Paul resoplo, me lo esperaba.

-Claro que no, a mi me gusta así y nadie ni nada podrá hacerme cambiar de opinión –parecía tan seguro cuando lo dijo pero algo repentino paso por su cabeza pues su rostro cayó en decepción –Bueno, eso cambiará cuando llegue mi tía Tanya, maldita sea, debí haberle dicho que me mude a Ámsterdam.

Gruño, definitivamente le molestaba, ¿Qué podía hacer yo? ¿Qué siguiera maldiciendo sobre tu tía?

-Oh Vamos, en sí no la verás todos los días, estarás trabajando, eso ya es una gran ventaja.

Parecí ver que sonreía pero luego me di cuenta que solo fingía.

-Sí claro Edward, eso definitivamente ayudará, mira no quiero ser un cabrón pero el dejarme emborrachar con cerveza ligera es la única forma en la cual me puedas reanimar ¿Bien?

No dije nada, ni siquiera un inofensivo "bien", de todos callarme no iba a hacerlo enojar más, minutos después llegarnos nuestras ordenes, comimos en silencio y luego yo hable sin intención de ayudar a nuestra tensión, más bien para encontrar la respuesta a una duda que se quedó conmigo desde que vi a Rosalie.

Levante la mirada antes de preguntarle, asegurándome que todo andaba en orden en su cabeza.

-¿Sabes dónde esta el lago Farren? –pregunté, ligeramente vacilante

Hiso un gesto con los labios a causa de la cerveza, levanto la vista hacia mí y luego hacia sus albóndigas

-Esta a unos cuarenta minutos antes de llegar al límite de Cleveland, no he tenido oportunidad de ir pero dicen que es muy bello ¿Por qué?

Me encogí de hombros, no sabía si debía decírselo, el confesarle que Rosalie Hale me había citado ahí y que por mi estúpido y escaso conocimiento de este lugar (que algún día se convirtió en mi hogar y mi vida) me impidió vernos en un lugar privado y alejado de metafóricamente de todo el mundo.

-Pues…es solo curiosidad –respondí con voz neutra, aun así sentí que las manos me temblaban.

Suspiró, me hundí entre la pechuga de pollo hasta que se carcajeo para si mismo y se volvió a dirigir a mí.

-¿Quién te invito? Suelta la sopa, será interesante saberlo.

Parpadee confundido y sobre todo sorprendido ¿Qué sabía él que yo no? Joder, que ya lo hubiese descubierto me haría su burla durante todo el día de mañana, que yo recordarse él era todo un don juan con las mujeres y yo era aquel patito feo iluso y estúpido que siempre merodeaba cerca de su madre, así que la idea de que yo pudiera tener un romance lo llenaba de interés profundo.

Trague saliva, no encontraba un lugar hacia dónde mirar, solo sus ojos curiosos y apremiantes que me molestaban demasiado, no iba a ser fácil ocultárselo, el me sacaría todo de una forma tal vez muy cruel.

-¿Por qué tendría alguien que invitarme? –replique.

Sus ojos brillaron en una grande curiosidad, se carcajeo de nuevo y esta vez se inclino sobre la mesa para hablarme en voz baja, no pude hallarme más nervioso que ver a Paul tan interesado y obsesionado que en toda mi vida.

-El lago Farren es tan bien conocido como el lago del Cisne, uno de los puntos turísticos más famosos y conocidos por toda la ciudad como un lugar de encuentro común entre parejas y enamorados –se inclino a un más, casi podría asegurar que no me iba dejar salir de ahí sin una respuesta –Asi que debió haberte invitado alguien o una persona te interesa mucho como para haberla citado ahí, ¡Dímelo! Prometo mantenerlo en secreto, anda.

Contemple a Emmett un par de segundos, preguntándome si era buena idea decírselo, no sabía de que forma reaccionaría al darse cuenta de que la mujer a la cual yo me sentía completamente atraído era Rosalie Hale, había oído tan poco de ella que solo conocía aquella parte dulce, carismática y perfecta de hace unos días

No dije nada, comí esperando que pudiera pasársele un poco la curiosidad pero no fue así, sus ojos seguían tan firmes en mi cara, parecía que no se movía ni para respirar

-Nadie en particular, el interés por preguntártelo fue porque había escuchado hablar de el por algunas partes, además no sabía que desde mi partida podía existir aquel lugar –trate de que mi voz no sonará tan mal, a ese punto que me podía dejar en desventaja, no era bueno mintiendo eso era cierto pero el intentarlo no me costaba nada.

Emmett se quedo escéptico, me lo esperé, me examinó una vez más y se llevo la cerveza a la boca, donde dio un trago y siguió comiendo, aun así dejándome su inquieta curiosidad

-No te creo en absoluto –admitió al fin con voz calmada, enrolló espagueti en su tenedor y se lo comió –De alguna forma terminare sabiéndolo, ten en cuenta que en Cleveland no hay secretos, ni quien pueda mantenerlos mucho tiempo.

-¿Es una advertencia? –entrecerré los ojos.

Soltó un resoplido, parecía tan apacible después de todo.

-No, nada de eso, solo que es imposible creer que no me tienes confianza, solo respóndeme esto si aun te queda algo de sinceridad conmigo ¿Te ha interesado alguna chica en este tiempo que llevas aquí?

Esperé que no se hubiera dado cuenta de que me sumí por completo, titube un poco con las cubiertos sobre la mesa pero termine mirándolo a la cara como se supone que debería hacer cuando le contestaba con la verdad, asentí y algo en mi no pudo evitar dar una ligera e imperceptible sonrisa.

-Tal vez sí…Tal vez…-no completé la frase porque vi como una sonrisa de oreja a oreja se apareció en su rostro cargado de emoción

Se echo a reír, me apreté los labios, avergonzándome de nuevo, de inmediato le encontré un lado saludable a todo esto, al menos Emmett podría decirme que hacer, prefería ahorrarme los consejos de Paul esta vez.

-¡Con que sí! Eres un chico suelto, Cullen ¿eh? Lo sabía, sabía que después de todo ser tan tímido serviría de algo –me propino un golpe en el costado que recibí con un gemido -¡Como es! Dime que tienes algo de cordura para enamorarte de una hermosa chica.

Me ruborize, baje la mirada hasta mi plato que ni siquiera había vaciado del todo, las urgencias de Emmett provocaron en mí tanta vergüenza como alegría.

-Bastante hermosa, diría yo, es la mujer más perfecta que haya visto, ¿Recuerdas que te dije que no había mujer aun que me hiciera el hombre más feliz del universo?

-Sí –susurró.

-Hay algo en ella que he encontrado, un profundo y sincero poder que me atrae a ella como a una corriente de viento, no habrá forma que me mantenga alejado, siempre correré tras ella.

Emmett se congeló, inclusive dejo colgado en sus manos la botella de cerveza que estaba a punto de tomar.

-Te exijo por favor que me confieses quien es ella, no hay mujer que merezca quedar en el anonimato si te ha dado tan intensa impresión.

Negué, presentí que había algo que me impedía decirle que era Rosalie Hale, algo me daba esa tan extraña impresión que no me quise arriesgar aun.

-No puedo, necesito tiempo, se que ella también siente lo mismo por mí pero debo estar seguro, quiero confiar en que mis sentimientos sean correspondidos –mi cabeza se lleno súbitamente por el rostro de Mary Lu, encontré por esa parte una apatía con ella, darte cuenta que después de todo no eres correspondido ¿Qué clase de sentido tiene seguir amando en vano? Tal vez mi madre diría algo como "porque vale la pena estar enamorado"

-De acuerdo ¿Dónde la conociste? –repuso sin tantos ánimos.

Me quede mudo, era tan obstinado y tan insistente que de una forma u otra quería salirse con la suya pero no lo iba a dejar, difícilmente podría dejarme vencer, esbocé una sonrisa torcida, dedicándome más a mi plato que a la respuesta.

-El que te lo diga implica mucho de quien se trata ella, no puedo decírtelo –gesticule con la boca, levantado la vista hacia su cara.

Fruncía el ceño pero no parecían tan enfadado, tal vez por qué mostraba mucha simpatía respecto a este tema, de alguna forma se controlaba sabiendo que se lo diría tarde o temprano que él mismo se las arreglaría para descubrirlo, quise cambiar de tema y encontré la forma perfecta para hacerlo borrar esas ideas suyas de la cabeza.

-Tengo otro nuevo empleo –anuncié.

Se le dilataron los ojos, casi boquiabierto, bebió más de la cerveza y comió de las pocas sobras del plato que quedaba del espagueti, me erguí sobre la silla para darle la noticia.

-Trabajaré de arquitecto en la empresa de James, me acaba de dar la notica hoy, he quedado contratado –me aclaré la garganta demasiado tarde.

-¿En serio? –me preguntó realmente perplejo, no creyó lo que le dije hasta que se lo conté.

Asentí, no pude sentirme más orgullo de mi mismo que hoy, rió estruendosamente que la gente del lugar se giró para mirarnos, tuvimos suerte que el lugar hubiese más borrachos moribundos que gente cuerda, casi saltaba del asiento, eso solo significaba una cosa, que trabajaríamos en el mismo lugar.

-¡Sabes lo que significa eso! ¿Verdad? –inquirió, casi ahogándose de júbilo.

-Trabajaremos en el mismo lugar, lo sé, me pareció una idea estupenda, podremos vernos en la hora del almuerzo, charlar…

-¡Conocerás a Peter y Steve! Hombre, te encantará conocerlos, definitivamente conocerás el verdadero ambiente laboral con esos dos –rió bajito. –No sería lo que soy si no los hubiese conocido.

Alce una ceja, recapacitó lo que dijo con los ojos en blanco.

-Bueno, no me lo tomes tan en serio pero ellos son increíbles.

Por primera vez me eche a reír, bebí de la cerveza que también había dejado casi completa, trate de bebérmela para no desperdiciarla.

-Tan increíbles para haberte convertido en lo que eres ahora –comenté con un tono burlón

Arrugo la frente.

-Te dije que no te lo tomarás tan en serio –protestó con los dientes apretados.

(…)

Me quedé recostado boca arriba, con los brazos detrás de mi cabeza mirando hacia el techo oscuro, vi las escasas luces diminutas de la luz de la luna que se dibujaron en el rincón de mi habitación, la ventana de mi habitación estaba abierta así que deje que el aire fresco y templado de afuera entrara, el cielo estaba medio nublado, agradable y tranquilo, aun así el tener una noche pacifica allá afuera me impidió recobrar el sueño, Emmett cayó rendido después de que llegamos de cenar, deduje que pudo haber sido las dos botellas de cerveza, nada excepto eso podía explicar su profundo sueño y sus ronquidos. Pensé mucho en el encuentro entre Rosalie y yo, fue ello lo que no me permitía dormir, imagine un montón de posibilidades de lo que sería verla en el café, tan deslumbrante, hermosa, no iba a saber que decir, iba a ser un intento brutal el impresionarla pero ¿Qué otra cosa podía esperar? Estando frente a ella era como si quisiera hacerle ver lo valioso que era, que la merecía y que sobre todo podía confiar en mí, suspire, Rosalie Hale, con el tan solo pronunciar cada palabra en la delicadeza de mis labios me aceleraban el corazón.

¿Que sería si tuviese el valor de declararle mi amor o de preguntarle si se hallaba tan interesada? Quizá un loco tonto enamorado como yo podía ser más feliz viviendo entre el desprecio y el anonimato.

(…)

-¿Podrías mantener el paso un poco más despacio? –le pedí casi a gritos a Emmett que me dejaba atrás, yo traté de ganarle el paso, iba con más velocidad que yo porque quería llevarme con el Sr. Brigstone.

Estábamos en la embarcadora, donde me encontré con James el primer día, había como siempre gente trabajando, yendo de un lado a otro con cajas y artículos de carga, me pregunté si Emmett no iba ya atrasado en su trabajo pero insistió en acompañarme este primer día, gentilmente sentí un espasmo extraño en el estomago cuando me hice a la idea de que trabajaría aquí, con James y siendo arquitecto, parecía una locura y una muy desconcentrante, el espasmo dejo de ser gentil cuando vimos a lo lejos a James de espaldas hablando con unos empleados, para los pocos minutos de haberse abierto la embarcadora muchos de los empleados comenzaban a sudar, una cosa completamente posible, el sol era un infierno, una agonía para muchos, el día tan despejado de hoy era demasiado bueno que lastimaban.

Nos habíamos levantado muy temprano para este día, de todas maneras para mí fue imposible dormir, la ansiedad y el nerviosismo de trabajar me dejaba con el ojo bien abierto, cosa que debió dejarme cansado, esperé sentirme desganado pero no, el estar ya aquí me había despertado tanto casi cómo la sensación tan alarmante de una cubeta bien fría. Emmett y yo nos quedamos detrás de James, el hablaba con los empleados cada vez más rápido, me fui difícil entender pero de todos modos no deseaba escuchar nada, un carraspeo de uno de los empleados que nos miro por encima del hombro de James hiso que él se callara, se giro, me miró solo a mí.

-Señor Cullen, me alegro de que lo tengamos aquí más temprano de la hora acordada –ladeo solo un poco la cabeza hacia los empleados que se quedaron quietos, sin decir nada –Caballeros, hagan los acuerdos correspondientes de hoy, el mantenimiento y el presupuesto de los materiales que necesitaremos estos meses y esta vez no olviden que las cifras están custodiadas por mi abogado, no quieran pasarse de listos.

-Confíe en nosotros, Señor, dedicaremos el tiempo a las cifras –los dos empleados se fueron, desaparecieron entre tanta gente.

Nos miro de nuevo

-Perdonen pero mucho de los empleados creen que pueden darse un puesto superior solo por dejarles a la tarea de planificar y calcular algunas cuentas –hiso un ademan –Ignórenlos.

Miré a Emmett de soslayo, se despidió del Sr. Brigstone, uniéndose entre los demás empleados, mis manos ligeramente se cerraron en puños que inmediatamente se abrieron, no quise constatar que mi compostura estaba demasiado rígida, me contemplo firmemente y no tardó en encender un cigarrillo.

-No me mires así, muchacho, ¿Estás nervioso?

Había notado mi compostura, no había forma en que al menos pudiera mentir sobre mi estado de ánimo, suspire, relaje mis hombros, mi espalda, traté de que mis manos no me dejaran mucho en evidencia.

-Un poco.

Exhalo humo por la nariz, tardo unos segundo en hablar, aproveche aquellos segundos para mantener mi cabeza en un pensamiento positivo y despreocupante, fue una tarea bastante difícil y complicada, hallándome con este hombre de por medio.

-No quise decirte todo lo que te dije aquel día, estaba algo molesto, no me gusta que contradigan mis ideas, siento que soy algo posesivo y todo aquello me trajo a una actitud firme, no me gusta equivocarme, normalmente trato de que nadie me muestre mis errores aunque podré equivocarme pero jamás mentiría, soy un hombre fiel, eso me hace un gran hombre definitivamente.

¿Qué podría pensar o más bien decir al respecto?

-Creo que encuentro una razón en sus palabras, ¿Qué podría ser un hombre si tuviese memoria también?

Aquello hiso saltar una carcajada a James, fumo del cigarrillo y comenzó a hacer aros de humo que desaparecieron entre las leves ráfagas de aire caliente, el olor fue sofocante pues me pego encima de la nariz, saco la cajetilla Camel del bolsillo de su saco y me la ofreció.

-No gracias, no fumo –contesté.

Se encogió de hombros y la guardo de nuevo.

-Tú idea definitivamente encuentra un lugar en mi personalidad –asintió para si mismo, de repente una impresión cruzo por su rostro que cambio sus facciones totalmente cuando miro por encima de mi hombro, se quito el cigarrillo de la boca y sonrió de oreja a oreja.

No quise ser demasiado evidente pero tardó poco para que eso me importara, volví mi cabeza hacia la dirección en donde el clavaba la mirada, se me seco la garganta cuando vi acercarse a Alba con Isabella tomada de su hombro, llevaba un gran sombrero de paja con un listón amarillo en forma de moño, una falda color caqui, una blusa floral y el collar de perlas que siempre noté llevaba puesto, junto con unos guantes de seda que cubrían sus manos, Alba llevaba un traje bastante normal para el clima tan caluroso de hoy, sin olvidarse también del sombrero que la cubría.

Alba nos saludo con la mano, se acercaron cada vez más rápido yo mire a Isabella que se proporcionaba aire con un abanico de mano.

-¡Isabella!, cariño, no creí que vendrías, no te tome muy en serio lo de venir, pero aquí estás ¿Qué necesitas?

Isabella inhalo, Alba le acaricio el hombro.

-Quería estar enterada del proyecto de los nuevos rieles, los presupuestos, si no te importa.

James se quedo callado, se llevo el cigarrillo a la boca y soltó humo que volvió a caer sobre mi rostro, trague saliva.

-No necesitas hacer eso Isabella, soy yo quien esta al tanto de todos esos pendientes, además este no es un lugar para ti, puede ser peligroso.

Isabella tenía la mirada en algún lado del piso, bajo la cabeza y suspiró.

-Lo sé, pero estar en casa no me resulta nada divertido y menos con mi madre –su entrecejo se frunció ligeramente.

-Creo que el Sr. Brigstone tiene razón, Srita, este lugar es peligroso –intervine, de alguna forma me arrepentí mucho después

Creí que Isabella se había sofocado pero solo se contuvo la respiración al oír mi voz, Alba me sonrió, Isabella alzo una ceja suya y su postura se puso rígida y erguida, se apegó más hacia Alba, sosteniéndose más de su brazo.

-Señor Cullen ¿Qué hace usted aquí? No me diga que esta involucrado en el proyecto de los rieles ¿O sí? –me preguntó con sorpresa e inquietud

Quise reírme pero me rehusé, por alguna razón el semblante de Isabella me causaba alguna especie de diversión como de satisfacción, me había salido con la mía.

-En efecto, lo estoy, de hecho soy el arquitecto que ayudará en el proyecto y los próximos caminos, El Sr. Brigstone acaba de contratarme.

Cerró los ojos al tiempo que sacudía la cabeza, no quise asegurar nada pero me pareció escuchar un pequeño y ligero gruñido escapa de entre sus labios contraídos, mire a James de reojo, seguía fumando sin preocupación, nadie dijo nada en un rato, hasta que ello tuvo el valor de hacerlo.

-Supongo que debí suponerlo, James no se iba a matar en conseguir a un arquitecto si lo tenía tan cerca pero usted Sr. Cullen tiene un compromiso conmigo, que por supuesto debe continuar ¿Piensa dejarlo estancado?

Estaba a punto de contestarle peo James me interrumpió, no hice más que callar y bajar la mirada.

-¡Cariño! No seas tan cruel con Edward, se esta ganando la vida con trabajos eficientes, él no detendrá las clases contigo ¿Tú crees que no te considero? Los días que no te este enseñando serán los que ocupará aquí, así que por favor, pequeña, no seas gruñona. –alzo una mano hacia el rostro de Isabella y levanto su barbilla, los ojos de ella se cerraron cuando el humo del cigarrillo le cayó en la nariz.

Abrió los ojos apretándose los dientes.

-Me dijiste que no habría forma de que fumarías, me es increíble pensar que me hayas engañado y que me mintieras todo este tiempo ¡Es imperdonable! –admitió completamente alterada, frunció las cejas y se apretó la mandíbula, si tan solo pudiese mirarle los ojos a James se hubiera dado cuenta que había logrado intimidarlo un poco.

-Nuca te prometí que dejaría de comprar Cajetillas, además te pedí a ti que lo dejarás, no puedes prohibirme nada –alegó, mirándole a la cara.

-De acuerdo, entonces volveré a fumar, haré lo que quiera, me convertiré en tu esposa pero mis adicciones se quedan conmigo –levanto la mano como esperando a que él pudiera darle algo.

-Morirás –añadió James solemne, no sabía si quería darse a la tarea de una discusión con Isabella pero ella parecía que no estaba de humor.

Ella ladeo la cabeza

-Igual que tú.

Extraordinariamente Isabella lo hiso callar, James bufó, saco de su bolsillo la cajetilla de Camel la abrió y saco tres cigarrillos, se los dejo sobre su mano extendida, guardo la cajetilla rápidamente.

-Que considerada eres, que quieras fumar solo para morir junto conmigo. –le dijo James con cierta ironía, tratándose de una broma pues las palabras de Isabella fueron algo injustas.

Ella soltó una risotada, obligo a James a sacar el encendedor y le encendió un cigarrillo que llevaban en los labios.

-No seas idiota, yo dejé de fumar un tiempo, tú no.

-¿Nos vamos? –le pregunto Alba en voz baja a Isabella.

Ella asintió, se dio la vuelta media exasperada sin decirle nada a James, nos quedamos mirándola partir junto con Alba, cada segundo era tan grande la lejanía que terminamos por perderle el rastro, no mire a James, no sabía que decir, ni mucho menos que hacer, me di cuenta que no podía existir personas tan similares como Isabella Swan y James Brigstone, ella era como su sombra, tan compatibles, queriéndose adueñar de sus caprichos.

-¿Ves porque te hablo de la disciplina Edward? El libertinaje las convierte en salvajes –escupió sobre el pavimento terroso.

N/A

Un grato saludo para todas ustedes, que tengan un lindo fin de semana, besotes electronicos para todas, espero que disfruten del capítulo, como a muchas también estoy empezando a odiar a Rosalie, les digo que mi odio no es temporal jajaja.

Muchoooo calor acá en México, no tienen idea de cuanto, casi me evaporo se los juro, no me concentro, :(

Gracias por sus Reviews, favoritos y todo eso, sobre todo el apoyo, GRACIAS!.

Cinnluna06