DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!

La Sombra del Otoño

Capítulo 14. El juego de las Sombras

Inglaterra, Hertfordshire

Agosto 30, 1930

Edward:

Me alegro tanto de que estés bien, muchacho, me das una alegría enorme de que tu visita a América haya sido como tu esperaste. Stella ha preguntado por ti y le platico lo grandioso que te esta yendo allá, tus trabajos y el distanciamiento que les has dado a tus problemas, le he pedido que no se preocupe por ti pero parece que no la puedo convencer, ya la conoces es tan desconfiada.

Tuve que leer dos veces el párrafo que me escribiste acerca de la chica que ha llamado toda tu atención pues me sorprendió, muchacho, si quieres opinión de hombre a hombre y de este viejo esqueleto viviente te puedo dar más que una simple palabra y razón que te hará de mucha utilidad, descubre que es lo que quiere ella de ti y eso te dará a entender si valdrá la pena vivir todo ese amor.

No podré escribirte mucho porque tengo algunos pendientes en mi trabajo, escríbeme lo más pronto posible, ansió conocer todo acerca de la chica, no dejes de escribirme, por favor.

Cuídate mucho, Edward, sabes que estaré siempre para ti.

Paul.

-¿Señor Cullen?

Hice bolita la carta de Paul, fue un reflejo y por supuesto un accidente, me alteré al ver a Alba y a Isabella paradas en la entrada el comedor, yo estaba sentado esperando a que Isabella viniera para empezar con sus clases y en ese laxo de tiempo me permití leer un poco la carta de Paul que me llego esta mañana, esperé que ni Alba e Isabella hubieran notado mi distracción, deje la carta debajo de la mesa, ocultándola en mi regazo, Alba ayudo a sentar a Isabella a un lado mío y yo comencé a expandir el libro donde practicaríamos todas la veces que tuviera que darle clases.

Fue Alba quien me hablo y eso me relajo un poco, si hubiese sabido que había sido Isabella no hubiera alcanzado el espacio en mi cuerpo para tanta vergüenza, Alba nos dejo solos y eso me puso a un más nervioso, no había nadie en casa a excepción de nosotros tres y el portero de la entrada.

-¿Qué estaba haciendo que lo distrajo tanto? –me pregunto ella con bastante interés, alzó su ceja, como siempre.

Deje el libro frente a ella, me preocupe más en acomodarlo que en responderle.

-Papeleo. –respondí

Sabía que no me había creído, su expresión lo decía todo, no por nada había tensado los labios y había suspirado con tanta fuerza.

-No me gusta practicar dentro de la casa, se siente tan vacío e incómodo –dijo de repente, alterándome un poco.

-¿Quiere ir al jardín?

-No, no es necesario, esperemos que la clase sea corta.

Asentí y hable de algo que esperé tampoco me molestase mucho, aunque conociéndola podía esperar cualquier rabieta por cualquier cosa

-Estos días me ha impresionado, lleva una ventaja bastante buena Señorita, me alegro que este dedicando…

-Mi madre trato de conseguirme un libro en Braille –me interrumpió a media frase –No trate de mentir, no he podido avanzar mucho si no practico lo suficiente.

Me quede en silencio, desvié la cabeza pero logrando ver que apretaba los labios en disgusto, incline la silla hacia la mesa haciendo un rechinido estruendoso, aquello rompió el silencio.

-No habrá problema por eso la próxima vez, puede practicar con mi libro, creo que será buena idea además de que este libro le será de mejor utilidad ya que de aquí usted lo esta aprendiendo todo.

-No gracias, es absolutamente innecesario, mi madre esta consiguiéndome uno.

Isa! ¡Isabella! –gritó alguien desde el vestíbulo, Isabella se congeló en la silla, sus ojos se movieron con rapidez hacia muchos direcciones pero sin fijarlos en un lugar en especifico, casi creí que le faltaba el aire pues no vi que estuviera inhalando.

Estuve atento a la entrada del comedor y vi que era su madre, tenía un gran pastel en la mano, busco por todos lados a Isabella y cuando giró su cabeza hacia nuestra dirección se emociono, dio un salto imperceptible y se acerco a nosotros, Isabella mantuvo la cabeza erguida, su mirada se mantuvo hacia el frente, siempre.

-Madre, creí que estarías con Alice, esperándola en la estación. ¿Qué quieres?

La Señora Swan me miró, me saludo con media sonrisa y se fijo en Isabella ya malhumorada.

-Traje un pastel para el recibimiento de tu prima, no puedo creer que no puedas sosegarte un poco, mantén un ánimo decente pues solo viene dos veces al año y espera quedarse hasta tu boda.

-Que considerada –contestó con disgusto, alzando una ceja.

-Sí y tu también –le dijo su madre con sarcasmo, haciéndola fruncir el ceño.

-¿A que hora se presentará Alice? –le preguntó con tono seco, diría yo desinteresada.

-En veinte minutos, así que compórtate –le volvió a advertir luego me miró relajando un poco las tenciones, agitando sus hombro ligeramente -¿Cómo van las clases? ¿Qué tal esta avanzando Isabella?

Enmudecí unos segundos pero luego hice como si Isabella no estuviera al tanto de mi respuesta dejando fluir lo primero que me cruzo por la cabeza, si ella se molestaba ya era culpa de mi impulsividad.

-Excelente, me sorprendió pues por la poca práctica que esta llevando me impresiono que estos días de clase avanzará la memorización de las letras. De hecho le dije a Isabella que podía prestarle mi libro para que pueda practicar los días que no estaré dándole clases, me parece una idea muy buena.

Isabella hiso un sonido gutural.

-No es necesario, ya se lo dije, mi madre conseguirá un libro para mis prácticas.

-Sí, eso es cierto –explico la señora Swan con calma –Pero mientras no consiga un libro para esas prácticas aceptarás el del Señor Cullen.

-Madre…-masculló Isabella con los dientes apretados, su mirada hacia el frente la pude sentir fría y acosadora, me estremecí.

-Haz lo que te digo, y trata de cooperar pues necesitas arreglarte para cuando llegue Alice, le pediré ayuda a Alba para la cena. No quiero discutir contigo –se dio la vuelta y salió a pasos con el tacón grueso resonando en el piso.

Escuche que jadeo, se aclaro la garganta y llevo sus manos hacia el libro que estaba sobre la mesa, comenzó a leerlo sola y en silencio, pasando las yemas de los dedos sobre los puntitos, yo solo miré, le clave la mirada hasta que ella dejo de mover los dedos y aparté la cara hacia mis manos que estaban sobre mis rodillas.

-¿Qué pasaría si la que le estuviera pagando fuera yo y no mi madre? ¿Le seguiría dando la razón a ella?

Levanté mi vista, ella miraba hacia un rincón, casi tan cerca de mí como para mirarme pero no pudo, juegue con mis dedos que aun estaban debajo de la mesa, preguntándome si debía reír o no, o si era buena idea hacerla fastidiar, de todos modos ella se molestaba por todo

-Sé a lo que se refiere pero no fue su madre quien me contrató, no sé que responderle a eso y créame que tengo respuesta pero le sonará deshonrado.

-Hágamela saber, no tiene nada que perder.

Suspiré, de verdad quise reír.

-No le estoy dando razón a nadie, solo hago lo que su madre me dice, respeto sus ordenes no solo porque me paga si no porque es quien tiene control sobre usted. Es su madre, ella se supone que busca y hace lo que sea mejor para usted.

-Se esta llevando una idea tan equivocada sobre mi madre. ¿El salir con Rosalie no le ha dejado enseñanzas sobre esta familia?

¿Era acaso una acusación? No podía creer que se atreviera a hablar sobre la amistad que tenía con Rosalie, inclusive creí que le enfurecía mencionarla cuando estábamos los dos ¿Por qué de repente el interés? Era una de las tantas cosas que a ella le disfrutaba mencionar solo para causarme incomodidad pero no la iba a dejar.

Ella retomo la lectura sola, de nuevo, no pareció irritarle la tardanza de mi respuesta.

-Somos amigos –susurré con tono neutro.

Ladeo su cabeza interrogándose entre sus propios pensamientos, nos quedamos unos minutos en silencio hasta que ella quebró aquel ambiente tan rígido con su voz tan acusadora.

-¿Y ser amigos para usted es…? –dejo inconclusa la frase pues completarla salía sobrando.

Sacudí la cabeza al entender lo que trataba de decirme y no lo pude creer ¿Isabella Swan indagando en la vida privada de los demás? ¿Qué clase de ética era la que estaba demostrando ahora? ¿Me estaba creyendo un depravado?

-¿Me esta preguntando si pienso aprovecharme de ella? –alegue con media calma, creo que a Isabella le faltaba conocer bastante gente para darse cuenta de las diferentes formas de pensar y ser de los demás, una ermitaña en una casa de finas comodidades y a ella le gustaba vivir así.

Ella rompió a reír, el tono de su voz subió a causa de la euforia, trague saliva ocultando mi inquietud.

-No creo que pueda aprovecharse, esta claro que le falta un gran laxo de tiempo para que llegue a conocerla de verdad, me gustaría saber el día en que la vea ser la verdadera mujer que es y hablaremos tranquilamente de cómo le ha ido con ella.

-Creo que ella es una mujer estupenda.

-¿Ya conoció todas sus aptitudes? –alzo una ceja, no contesté y ella suspiró –Sabe, no necesito detalles entre usted y ella, dejemos en tema como esta.

Me mordí el labio y la mire de forma mordaz.

-No creí que se interesaría por la intimidad de los demás ¿Es algún pasatiempo suyo indagar en la vida privada de la gente?

Frunció el entrecejo, endureciendo poco a poco la mandíbula, casi se me cayeron los labios en una sonrisa que por suerte ella no pudo notar.

-A veces me mantiene motivada –repuso con desanimo, cerró el libro que leía de golpe y yo solo pude ser testigo de mi repentino estremecimiento que borré de inmediato al erguirme sobre la silla, intentando lograr que nadie ni ella pudiera percatarse de mi recaída. –No esperé mucha privacidad con Rosalie, le gusta ser muy abierta. Terminamos, por hoy.

Boquiabierto, la vi levantarse y yéndose con el libro entre los brazos.

(…)

Son casi las siete de la noche y yo aun estoy revisando algunos planos que debo corregir en la embarcadora, eso me mantiene ocupado, lo bastante para olvidar lo que paso con Isabella, saliendo de su casa corrí hacia el trabajo, no quería quedarme en casa con tía Tanya ni pasear por la ciudad, quería una distracción eficiente que me ahuyentara del mal agüero de Isabella que era casi imposible.

Estoy dentro de una pequeña cabaña de madera en donde es la oficina de James, una nítida y alicaída lámpara de queroseno me alumbra los trazos de lápiz negro que se me complican en entender, estoy seguro de que estos planos no los ha hecho un arquitecto, no podía creer que James no pudiera conseguir a alguien para hacer este trabajo ¿Tan mal estaba esta ciudad que no se podía conseguir a nadie decente?

Alguien toca con los nudillos la puerta abierta para captar mi atención, levanto la vista y veo que es Emmett acompañado por Steve, un hombre larguirucho con cabello negro, ojos saltones marrones y nariz sobresaliente, lleva un overol todo manchado de tierra y grasa.

-Edward ¿Vendrás entonces? Peter no piensa ir, tiene cosas que hacer en casa así que espero que tú estés disponible, anda no iremos solo yo y Steve.

Emmett tenía planeado ir a beber al bar de la Medianoche roja, de nuevo, su plan era embriagarse, embriagarse de verdad, mi trabajo estaba casi hecho así que una noche entre hombres no era mala idea, apague la lámpara y me fui juntos con ellos

Cuando llegamos ya había escurecido, así que entramos y nos sentamos en las sillas junto a la barra, mire alrededor, estaba lleno, repleto de gente y malolientes olores como cigarrillo, alcohol y sudor que hicieron que se me quemara las paredes de la garganta, había gente que cantaba en alemán con copas de whisky al aire, eructos por cada una de las mesas y palabras anti sonantes en Polaco.

-¡Whisky! ¡Para mi también! –grito Emmett haciendo señas -¡Que va dos Whisky para mí y mi amigo!

Le dio una palmada en la espalda a Steve y yo pedí una copa de vino tinto pues es lo único que bebía sin sentir ganas de vomitar. El cantinero nos dos lo que pedimos y brindamos por nadie ni nada, bebimos y Emmett ya parecía tener los efectos del alcohol, estaba cabeceando y hablando sin pensar cuando solo llevaba dos tragos.

Me dio un codazo en el abdomen para que me fijara en la entrada del bar en donde dos mujeres entraban, una era castaña y la otra rubia, la castaña llevaba un cigarrillo en la boca y un elegante vestido rojo en lentejuelas y zapatillas de charol de tacón negras, la rubia llevaba un vestido negro holgado que le llegaba por arriba de la rodilla una diadema elástica blanca en la cabeza, un largo collar de perlas y zapatos de charol negras.

-¡Ves eso! –me gritó en el oído –Esa si es verdadera diversión.

-¡Oye hombre ves a esas hermosuras! –Intervino Steve con exaltación y los ojos realmente dilatados, brillando por la impaciencia -¿Qué tal si les invitamos un trago?

Emmett asintió, se levanto de la silla y avanzo a pasos largos hacia ellas, Steve y yo fuimos testigos de su intento de seducción cuando se quito el sombrero que llevaba y les hiso una reverencia, ellas rieron, se murmuraron algo entre ellas y en menos de cinco minutos, volvió con ambas mujeres tomada de sus brazos, me sonroje, casi deje caer la copa de vino, Steve se comprobó el aliento con la palma de la mano.

La mujer castaña me dio una sonrisa y un guiño, la rubia me mando un beso en el aire.

-Que tal caballeros ¿Nos invitan un trago? La noche esta tan aburrida que nos encantaría charlar un rato –añadió la rubia, acariciando el hombro de Emmett.

Steve carraspeo, me hecho una mirada nerviosa y yo solo callé.

-Pidan lo que quieran, hermosuras –les respondió Emmett –Esta noche es diversión para todos.

Las mujeres pidieron whisky como el resto, yo seguí pidiendo vino tinto, la música del bar era ligera pero a los pocos minutos y al hacerse la noche más tarde aumento de volumen, terminamos hablando casi entre gritos, mirando a la gente que se juntaba en un rincón a dar vueltas sobre el piso y derramando alcohol, el bar se fue llenando de más gente todavía y entre esas personas había mujeres. Emmett y Steve hablaron con las mujeres que aun no mencionaban su nombre, estaban tan interesados en ellas que vi los vasos de whisky que ya llevaban sobre la barra, que no les preocupo hacerse una idea a la cuenta, creo que su prioridad era retenerlas lo más posible.

La chica castaña se deslizo a mi lado con un cigarrillo en la boca, pasos sus dedos sobre el omoplato de mi hombro y se acerco a mi oído para hablarme

-¿De dónde vienes, guapo?

La piel se me puso de gallina cuando sentí su aliento en el lóbulo de mi oreja, se me hiso un nudo en la garganta.

-Inglaterra.

Las manos de la chica castaña me acariciaron el hombro, me quede inerte, cohibiéndome la respiración pero sin evitar una pequeña sonrisa amistosa.

-Eres inglés, santo Cristo, no muchos vienen por aquí, seguro quieres divertirte un rato antes de volver ¿Verdad? –se acerco a mi cuello, inhalando el aroma de mi piel, su respiración cerca de mí se volvió un cosquilleo inevitable.

-No necesito diversión –le informe con tono agradable, aunque la torpeza y mi nerviosismo eran inevitables –Solo unos tragos es lo que necesito, solo eso.

Ella sonrió de una forma tan familiar, con ese aire de picardía y lujuria, me recordó a alguien pero el efecto confuso del alcohol me dejaron vacio de recuerdos.

-¿Por qué no tratas de mezclar tus tragos conmigo? Te aseguro que te encantará.

-Emm… -balbuce, ella se acerco cada vez más a mí y con el rostro oliéndole a cigarrillo.

Estaba a punto de besarme pero alguien gritó su nombre o al menos eso pensé porque desvío el rostro hacia donde estaba Emmett y Steve.

-¡Virginia! –dijo la chica rubia -¡Hay que darles diversión a estos muchachos!

Virginia asintió y luego me tomo de las solapas de la camisa y fue en ese momento en donde me beso, tuve la suerte de haber estado atrapado entre los efectos del alcohol, ya me sentía mareado y confundido, si apenas sentí el roce de sus labios en los míos, fue tan fugaz y repentino que apenas la mire a la cara.

Me pellizco en las mejillas y me plantó más besos en la cara.

-Fun soir si vous voulez –me susurró en francés.

Parpadee, Cleveland estaba realmente invadida por mucha gente francesa.

-¿Podrías traducirme eso? –le pedí, no quise malinterpretar las cosas porque eso me daba una señal bastante preocupante, algo me decía que terminaría yéndome con Emmett, Steve y estas mujeres.

-Luego lo descubrirás, belle.

Ella me tomo de la mano y me acerco hacia Emmett y Steve, la chica rubia estaba sentada en una de las sillas, riendo y besando a Steve, Emmett tenía un cigarrillo en la mano y se lo puso a la chica en la boca.

-Molly, será hora de mostrarles la verdadera diversión a estos caballeros ¿Por qué no vamos a un lugar más interesante? –se preguntó Virginia, mirando a Molly que ahora besaba en el rostro a Emmett.

-No puedo ir –añadí de inmediato, hundido en pánico, sabía realmente como iba a terminar eso y no iba a salir en nada bueno.

Virginia me hecho una mirada decepcionante y llena de tristeza, yo apenas podía sostener mi cabeza, creí que se caería sobre sus pies a causa de mi mareo.

-¿Por qué no Belle? ¿Acaso no te gusta nuestra compañía?

-No, no –sacudí mi cabeza demasiado despacio para no afectar mi mareo –Quiero decir ustedes se ven, gloriosas pero tengo compromisos por la mañana y…

Ella me cerró la boca con un dedo y me sonrió otra vez de esa forma que le causaba placer, mire a Emmett pero el estaba perdido entre la diversión y el whisky.

-No hay pretextos, Belle, deberías divertirte un poco o es que acaso ¿Tienes esposa?

-¿Esposa? –reí entre dientes, ruborizándome sin querer, mi vista ya era borrosa, sin claridad y no sabía si estaba mirándola a la cara. –No pero le guardo respeto a una mujer.

-¡Oh sí! Edward esta enamorado, mis queridas damas –les explico Emmett con el tono de voz tan alto que casi creí que quería contárselo a todo el lugar –Será mejor que no se den tantas expectativas con él pues por así decirlo ya tiene dueña y lo peor de todo es que no se de quien se trata. ¡Pueden creerlo! ¡Soy su mejor amigo!

Virginia me contemplo

-Dinos el nombre Belle, por favor, anda, no hay nada que ocultar, que tal que puedo ser intima amiga suya ¿No nos dirás? –los ojos clavados de Emmett y Virginia me estrujaban en una presión que me ahogo, una mezcla de mareo, jaqueca y sueño me inundo, pero las manos de Virginia sobre mi cuerpo me distraían mucho

-Creo que no es buen momento –hice un gesto.

Emmett gritó una risa, las copas de whisky aumentaron detrás de él.

-¡Por favor, hermano! Lo mantendremos en secreto –le guiño un ojo a Molly y Virginia, Steve estaba con la cabeza recargada sobre la barra, balbuceando el whisky así que casi no estaba del todo en nuestra charla, de todas formas desconfiaba de todos y más de estas mujeres.

-No, por el momento no es lo indicado, me voy, lo siento pero no me siento bien –me deshice de los brazos de Virginia y camine hacia la salida, Virginia me tomo del brazo y yo apenas había avanzado unos metros.

Belle! Vamos no puedes perderte la diversión.

-¡No me vas a dejar aquí solo! ¿Verdad? –aulló Emmett.

La mire y luego a Emmett, inhale y le hable tan bajo que no supe si pudo escucharme.

-Es lo mejor que puedo hacer –y avancé sin interrupciones hacia la salida.

N/A

Que tal mis queridas lectoras? Yo feliz de saludarlas una vez más, como ven me siento feliz y dispuesta de poder subir capítulo hoy, me encanta poder subir porque siento que no les estoy fallando, que común mente siempre hago xD siento que no subo en semanas, o eso creo. Espero de verdad que disfruten mucho el capi y si les gusto dejen su siempre considerado Review :) gracias a los favoritos ! el número se incrementa poco a poco.

No se si alguien le interese mi vida jajaja ok no :P pero ayer fui al cine a ver el Gran Gatsby pues porque había leido el libro y tengo que decirselo a alguien que la peli es HERMOSA! perfecta, es todo lo que un lector puede esperar, me hiso llorar, es que gatsby es tan perfecto, me he enamorado de él, es otro personaje ficticio que me atrapo, leonardo di caprio hiso un trabajo excelente al igual que tobie que hace de nick carraway, el prota, carrey muligan de Daisy me fascino, aunque joder la odie al final. :)

Las dejo chicas tengo que ir al trabajo, muchos besos y abrazos electronicos

Cinnluna06