DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!

La Sombra del Otoño

Capítulo 15. Las cosas cambian poco a poco

Camine al menos unas seis cuadras hasta que conseguí un taxi para regresar a casa, tuve suerte de que me sobrara dinero para pagarle al chofer ya que casi no me quedaba nada de las copas de vino, trate de no hacer ruido al arrastrarme hacia la casa que estaba completamente apagada, avancé y me detuve en las escaleras para respirar, si Tía Tanya estaba despierta me mataría o al menos lo haría en su intento para que le dijera donde estaba Emmett, ¡Emmett! Maldita sea, se había ido y me había dejado solo ¿Cómo iba a ser capaz de explicárselo a su tía que debía estar esperándola muy preocupada? Tendría que mentir o ser responsable y hablarle con la verdad, no merecía que le mintiera.

Abrí la puerta, estaba abierta, bastante extraño, entre con pasos sigilosos hacia el vestíbulo y luego mire hacia la sala en donde tía Tanya estaba recostada en un sofá, la lámpara de una de las mesitas estaba encendida, ella roncaba, tenía los zapatos en el piso y sobre el regazo un periódico de hace una semana, se había dormido esperándonos, mire hacia el reloj de pared, eran las dos de la mañana. Reí ¿Cómo fue posible que le hubiéramos hecho esto a la pobre tía Tanya? Entre a la sala, acercándome a ella tan lento y silenciosamente como pude, la mire, tenía la boca abierta, me arrodille y tome sus zapatos luego la sacudí ligeramente del hombro hasta que recuperara la consciencia.

Ella abrió los ojos despacio y parpadeo, girando su cabeza hacia mí, le mostré una sonrisa a medias.

-¿Edward? ¿Qué hora es? ¿Donde esta Emmett?

Tuve que pensar rápido y me lamente luego de esto.

-Esta arriba, acabo rendido después de unos tragos en el bar, será mejor que duermas arriba, este sofá es incómodo –la ayude a levantarse, esperé de verdad que no fuese a revisar la habitación de Emmett pues él ni siquiera se pasaría esta noche en casa, la guié hacia su habitación en donde la arrope con una sabana y deje sus zapatos debajo de la cama, cerré la puerta antes de irme.

Me fui a mi habitación luego de haber bajado por un vaso de agua, haberme cepillado los dientes y quitado la ropa sucia, me senté en la cama y me quite los zapatos, recosté mi cabeza en la almohada pensando mucho en lo de esta noche, esas mujeres del bar y en la sonrisa de Virginia, tenia algo parecido a la sonrisa de Rosalie, tan cautivante y pícara, me electrizaba, me gustaba de verdad, la forma en la que me aceleraba el ritmo de la sangre cuando me sonreía y me observaba, la forma que ríe antes mis malos chistes y su consideración conmigo ¿Cómo es posible que la gente invente rumores de ella? inclusive rumores peores que los de Isabella cuando era ella quien los merecía, la sociedad era injusta, la vida no mucho peor que la primera.

Deje de imaginar los rumores de Rosalie para solo tenerla en mi mente de forma placentera, primero me dedique a imaginar sus ojos, luego en sus labios, sus gestos, sus manos, su aliento, la armonía reflejada en su voz y su nombre rodeándome la consciencia como una cronología sin terminar, aquello termino por hacerme cerrar los ojos y dar una sonrisa entre la oscuridad de mi habitación, de alguna forma, algún día, esperaría a que fuese mía por toda ley.

(…)

-¡Vaya que desperdicio has dejado en el plato! Anda que debes comer, que cara de perro traes –rezongó tía Tanya dejándole huevos revueltos en el plato a Emmett.

Baje a desayunar para prepararme en este día de trabajo y me encontré con Emmett en el comedor con una cara de enfermo que no podía más que asustar, estaba pálido, débil y cansado, bosteceo a cada segundo que levantaba mi vista de mi plato, estaba seguro que no había dormido nada, comí sin preocuparme por él, podía imaginar que es lo que había pasado para que estuviera de ese modo y yo la verdad no quería entrar en detalles, no estaba para esas tonterías.

Bebió del jugo de naranja y eructo, me carcajee.

-¿Cansando? –bromee.

Cerró los parpados y asintió.

-Cansando y sin dinero, Cullen, regresé a casa a pie y si te preguntas acerca de las mujeres en el bar…-volvió a eructar. –No te imagines lo peor, en cuanto les dije que no tenía dinero por haber pagado el whisky nos dejaron en el motel, fue lo peor que me ha pasado en toda mi vida.

Sonreí, de alguna forma ese whisky no se iba a pagar solo

-Sabía que no terminarías en nada bueno gastando tanto dinero en whisky, debiste haberme escuchado.

Hiso un gesto con la boca cuando evito otro eructo.

-Lo sé, lo sé, solo no le digas a mi tía que me he gastado todo el dinero en whisky, creerá que soy un alcohólico.

-De acuerdo y entonces ¿eso significa que a Steve también le fue mal?

Me miro con cara de pocos amigos y supe que no debí haber preguntando, en ese momento llegó Tía Tanya con más huevo y jugo, regaño a Emmett de no probar bocado.

-Es increíble que te hayas pasado la noche tomando, solo mírate ¿Cómo irás a trabajar así?

Emmett puso los ojos en blanco frotándose los ojos y tocándose la cabeza de vez en cuando, tuve suerte de no sufrir una resaca tan intolerante como la suya, al menos porque supe cuando parar.

-Hoy no trabajaré Tía Tanya, los domingos son mis descansos –le respondió con la voz tajante. –Me recuperaría si me dejarás de gritar por solo un maldito segundo.

Tía Tanya se enfureció a un más, yo no hice más que evitar mirar.

-¡Eso podría ser lo menos que mereces! No esperes a que vaya a recogerte tirado en la puerta de un bar porque puedes irte olvidando de mí. –gruño y se fue hacia la cocina.

Emmett refunfuño, tomándose con disgusto el jugo de naranja, evite reírme, dios era demasiado gracioso ver todo esto, cuando Emmett de verdad se lo merecía, de una forma era tan irresponsable que Tía Tanya arruinaba sus planes.

-¡Perfecto! Ya cree que soy alcohólico. No volveré a irme de tragos hasta que se le largue de la casa.

-Mantén la calma –le recordé, acabe de comer y me levante –Debo irme, James necesita ver los planos que corregí ayer, debo estar ahí a no más tardar a las nueve.

-¿En domingo? –me preguntó consternado.

Me encogí de hombros.

-No creo que pueda descansar alguna vez trabajando para él. –suspiré.

-Bueno llévate mi coche, es lo mínimo que podría hacer por ti luego de lo que tú hiciste por mí ayer. –me sonrió.

Sabía a lo que se refería y no me hiso más que arruinarme la mañana, me quede callado y totalmente incómodo y es que no quería pensar que le había mentido a Tía Tanya.

-No me gusto mucho mentir por ti, tuve suerte de que me hubiera creído, suelo ser un torpe a la hora de mentir.

Sus ojos resplandecieron en victoria y solo me molesto más, trate de no hacerle mucho caso cuando volvió a hablar, sabía que iba a decir otra estupidez.

-La suerte estuvo del lado de ambos ayer por la noche ¿No crees?

Se me contrajo la boca de improviso y solo me quede ahí para que me dijera las llaves del coche y largarme.

-Sí, claro, como digas –escupí, camine hacia la puerta sin antes despedirme de Tía Tanya, crucé la puerta y hable para mi mismo esta vez –Estupideces.

Conduje hasta la embarcadora en donde James me dijo me esperaría para checar los planos que corregí ayer en la tarde, esperé que los resultados que me iba a dar a conocer no fuera malos, no dudaba de mi eficacia en absoluto y supe que solo se trataba de algunas aclaraciones. Estacione el auto en un rincón lejos de los trenes aparcados ahí para su futura embarcación de provisiones y camine hacia la cabaña en donde era su oficina.

Cuando llegue lo encontré revisando los planos con una lupa, toque la puerta con los nudillos para dar aviso a mi llegada y asintió.

-Buenos días –me saludo.

Asentí, guardándome las manos en los bolsillos de mi pantalón.

-Buenos días, dígame ¿Para que soy bueno?

Dejo la lupa en el escritorio de madera y enrollo los planos, mirándome fijamente a la cara, no aguarde en sentirme impotente y nervioso a la vez, no esperaba noticias malas, ni mucho menos que se sintiera decepcionado de mi trabajo.

-Bastante bueno diría yo, acabo de revisar los planos, prácticamente los volvió a hacer pues encontré muchos cambios y eso es algo que me pareció importante charlar con usted. –hablo con bastante seriedad que las sospechas no se tardaron en aparecer.

Estuve a punto de interrumpirlo pero el prosiguió con rapidez.

-Me di cuenta de que sus correcciones son básicamente estupendas y acertadas, me doy cuenta de la tontería de personal que tengo al llevar a cabo la contratación del viejo arquitecto y director de construcción de esta empresa, me da gusto ver lo eficiente y dedicado que es, Edward, si me permite tutearlo.

Creí que bromeaba pero supe que él no podía bromear, no supe que decir, era como un sueño para muchas personas que trabajaban para él que su trabajo fuera debidamente reconocido y había sido suerte tal vez que para mis pocos días de trabajar con él pudiera darme ese reconocimiento.

Le sonreí, pocos talentos son reconocidos y es impresionante la forma que te hace sentir bastante bien.

-Muchas gracias, es increíble que aprecie mi trabajo, Señor.

-James –corrigió llevándose un cigarrillo a la boca -¿No nos tuteamos, ya? Estoy seguro de que trabajaremos muy bien en esta obra y que esta dando de sí mucho de sus capacidades, principalmente con Isabella en donde ha estado a prueba.

Trague saliva.

-Claro.

Tomo el plano enrollado y se lo puso debajo del brazo con el cigarrillo en una de sus manos.

-Iremos a mi casa si no te importa, me gustaría arreglar solo unos detalles para luego comenzar a dar marcha el presupuesto del material y es en casa en donde tengo todas las cifras al acceso.

-Estoy dispuesto a ir.

-Genial, vamos.

Cada quien tomo su coche, lo seguí detrás de él con el límite de velocidad considerable para no causar una catástrofe, cuando conducimos por la calle me di tiempo de relajarme personalmente dentro del coche una y otra vez, pensando y pensando, parecía que era lo único que podía hacer mi mente en estos momentos, el trayecto fue corto, demasiado corto o tal vez mis sentidos no estaban del todo consciente. Aparcamos los coches frente a la casa, esperé a que apagará el motor y yo le seguí, me sentí repentinamente nervioso a pesar de darme el tiempo suficiente para relajarme, tal vez porque no había llegado solo, era una sensación extraña haber llegado junto con él, bajo y yo también baje después suyo, caminamos hacia la puerta y Alba nos abrió la puerta como si estuviera viéndonos desde nuestra llegada.

-Gracias Alba –le dijo James con amabilidad.

Ella le sonrió, yo la mire y le regresé la sonrisa que aun no borraba de su rostro, avanzamos hacia adentro de la casa y todo pareció nuevamente extraño, no sabía si era mi imaginación pero podía jurar que se escuchaba música, como si alguien estuviera teniendo una fiesta en el piso de arriba en una de las habitaciones, escuche risas, gritos de mujeres riendo, no pude imaginar que se tratara de Isabella porque no era ella pero ¿Entonces quien?

James negó con la cabeza como si tratará de evitar escuchar todo aquel ruido y me miró.

-Mujeres, les gusta pasarla bien –puso los ojos en blanco –Estamos teniendo la visita de Alice, prima de Rosalie e Isabella y por lo visto a ella le gusta llevar la fiesta a todos lados, asi que será mejor ignorarlas.

Asentí, volví a mirar hacia el segundo piso pero al parecer tenían la puerta cerrada, seguí a James hasta una gran biblioteca, parecía un despacho que a una biblioteca aunque si estaba repletada de libros, me pidió que me sentará pero preferí quedarme de pie ya que así estaba cómodo, comenzamos a trabajar en los planos, el solo corrigió algunos detalles que también supervise, no fue tarea difícil y creo que no fue tan malo como lo pensé.

Saco otro cigarrillo, el tercero que llevaba desde que llegamos a la casa, lo encendió y suspiro.

-Los planos no pueden estar más listos, mañana mismo haré el presupuesto, de verdad hemos hecho un gran trabajo. –me sonrió a medias.

-Así es –concluí con una sonrisita.

Me quede sin aliento cuando escuchamos abrir la puerta, furtivamente nos dirigimos los dos hacia la entrada y vimos a Isabella ahí parada, con la mirada perdida y los ojos en el piso, alzo una ceja y levanto la cabeza solo un poco para escucharse a si misma cuando hablo.

-¿James? ¿Estás aquí?

-Aquí estoy, cariño, adelante.

Ella avanzó con pasos lentos, cautelosamente y con los brazos extendidos para lograr sostenerse de las cosas que estuvieran cerca de ella al caminar, la miré, quise desviar la mirada pero no pude, realmente fue imposible intentarlo, ella se acercaba y yo no podía dejar de mirar, aquel intento suyo.

James se acerco a ella y la toma de la mano, ella hiso un gesto con la nariz, seguramente por el humo a tabaco.

-¿Cigarrillos? Me debes una cajetilla y no me la has cumplido en estos días, realmente te gusta engañar a la gente.

James sacó la cajetilla, le puso un cigarrillo en la boca y se lo encendió con un cerillo.

-No aquí Isabella, no discutiremos cuando trabajo, además Edward está aquí –me miró de reojo, su voz fue sucesivamente descendiendo hasta el punto de no poder escucharlo bien –No te pongas imprudente.

Ella expulsó humo del cigarrillo por la boca y luego por la nariz, su ceja alzada estaba bien marcada cuando volvió a hablar con suspicacia.

-¿Edward? –Soltó un bufido -¿Desde cuando le llamas así? Creí que era solo un empleado.

Se me cerró la garganta, el cuerpo se me endureció al igual que la mandíbula, trate de evitar que su comentario me había causado una impresión ocupándome del plano.

-Las capacidades de Edward son muy considerables, mucho mejores que las de uno de mis empleados, además trabajaremos de cerca y creo que nos llevamos bastante bien en lo laboral, digas lo que digas, por cierto ¿No estabas arriba con tu hermana y Alice?

-¡¿Allá arriba?! –exclamó indignada –Por dios James, parece que no me conoces en absoluto, su horrendo escándalo me sacude los tímpanos, lo odio y no he podido estar en paz en todo el día, Alice solo me sigue para que vayamos a un bar a tomar y pasarla bien y tampoco parece que me conoce.

-Suena bastante bien –admitió James. –Lo de ir al bar, creo que te gustará

-No me gusta el Whisky y el Champan de baldío, es amarga.

-Si te parece les puedo recomendar un bar, conozco tus gustos y sé que te encantará.

Ella sacudió la cabeza, vi la expresión cohibida de James y supe que esto lo estaba exasperando, era reconocible que pudiera seguir soportándola.

-No puedo creer que hables en serio –masculló con el semblante agrio –Sabes preferiría no estar aquí pero solo vine por una cosa.

-¿Cigarrillos? –se preguntó James.

-No –respondió ella con firmeza –Alba necesita hablar con el Señor Cullen, creo que hay un problema con la fuente del jardín y quiere saber si puede echarle un vistazo, nuestro jardinero no estaba disponible y piensa si puede ser posible que solo pueda darle una idea de lo que se traté.

James se volvió a mí con los ojos ligeramente dilatados y se saco el cigarrillo de la boca.

-¿Sabes de eso?

Realmente no, nuca había arreglado una fuente, ni siquiera supe porque me consideraba para el trabajo pero deduje que James era el único hombre menos indicado para algo así, abrí la boca pero la cerré para meditar un poco las cosas.

-No sé si pueda arreglarla pero lo intentaré.

-Haga lo que pueda –añadió Isabella con una pizca de desdén, se acerco al escritorio a tropezones y se recargo sobre el borde para disfrutar del cigarrillo.

Me quede en silencio y luego avancé hacia la salida para dejarlos charlar ampliamente a gusto.

N/A

Mis amadas lectoras, un placer saludarles! :) Me alegra tanto traerles un capítulo más del fic, como pudieron notar me tomo tiempo para ustedes en regresar los RR, me reconforta escribirles y agradecerles el apoyo, muchas pero muchas GRACIAS!

Favoritos y todo eso ! xD Lectoras silenciosas las amo aunque piensan que no tomo en cuenta su existencia, se que hay por ahí, con que recomienden la historia si les ha gustado me basta

Besotes y abrazos a montones! que para todas siempre habrá, dejen su Review si les pareció bonito el capi jajaja xD ando rara hoy. Bendiciones

Cinnluna06