DISCLAIMER: Los nombres de este fic le pertenecen a la historia "Twilight" escrita por Stephenie Meyer, la historia es completa y absolutamente mía. POR FAVOR EVITA EL PLAGIO AL ROBAR HISTORIAS AJENAS ¡SE ORIGINAL!
La Sombra del Otoño
Capítulo 16. Las Apariencias.
Camine por todo el jardín hasta la gran fuente de agua que estaba en el centro del gran terreno, mientras caminaba no pude quitar la vista del árbol de duraznos en donde Isabella pasaba la mayor parte de tu tiempo ahí y que por lo que sabía era muy importante para ella, no me di cuenta hasta que pase a un lado suyo que Isabella estaba ahí, sentada debajo de las grandes ramas quebradizas y la sombra intrigante que la cubría, me detuve un momento solo a observar que era lo que hacía, me quede inerte al ver que estaba leyendo el libro, "mí libro", su mirada se mantenía fija hacia el frente pero sus manos acariciaban y se grababan cada asignatura del libro lo cual me estremeció, pude contemplar realmente un semblante sereno y relajante en Isabella, repetía a sí misma la lectura, repasándola una y otra vez.
No me acercaré a preguntarle si desea ayuda, no lo haré, además tengo cosas más importantes que hacer que interrumpirla y molestarla. Pensé, realmente las ganas de ir a preguntarle si estaba bien me dejaban sin salida, lo único que hice fue girarme y seguir hasta la fuente descompuesta. Una vez en la fuente me dedique a mirar cual era el problema, bueno en sí el problema es que el agua no circulaba, tal vez algo debía estar mal, alguna roca atorada o basura o tal vez esta cosa ya no daba para más, podía bien ser una escultura monumental pues estaba demasiado vieja, diría del siglo del Renacimiento y era obvio que pudiera haberse averiado definitivamente.
-Esperó encontrar el problema –susurré con el ceño fruncido.
Me arremangue las mangas de mi camisa hasta el hombro y hundí mi brazo en el agua estancada y llena de nenúfares, no quise pensar en la consistencia, no supe que hacer ¿De verdad debería meterme al agua y nadar en esta agua estancada para ver cual era el problema? ¿Era necesario? Respire hondo, no había otra forma, de todas maneras pensaba irme a casa después de revisar la fuente, di algunas vueltas alrededor de la fuente solo por titubeo y me preparé, me quite el cinturón de mi pantalón y me senté en la base de piedra gruesa para quitarme los zapatos.
-¡Oye Edward! –escuche a alguien que me nombró.
Entrecerré los ojos para lograr distinguir a la persona de los rayos picantes del sol y vi que era Rosalie, se acercaba con una sonrisa eufórica y sus labios carmesí ardiendo, corrió hacia donde yo estaba dando pequeños saltos sobre el césped, le sonreí mientras se acercaba.
-¿Cómo te va con la fuente? –me preguntó con una sonrisa de dientes completos.
Mire hacia la fuente y mi decepción se convirtió en vergüenza.
-Me gustaría darte una respuesta…-me apreté los labios.
Rió con gracia y se sentó en el borde de la fuente, miro el agua estancada y luego mis mangas arremangadas.
-Supongo que todavía no has empezado ¿Te puedo ayudar? Si quieres. –sus ojos se pintaron en ansiedad, comenzó a morderse el labio inferior y a acariciarme con la mirada de arriba abajo.
Un dolor punzante comenzó a darse en mi abdomen pero no me molestó, no era algo que me lastimara, lo disfruté, comenzó a gustarme más en cuanto ella cruzó las piernas y su falda dejo al descubierto parte de sus piernas, trate de no mirar tan fijamente pero era inútil.
-No sé si sea buena idea, es algo peligroso y sobre todo incómodo –le respondí parpadeando, completamente intimidado, desorbitado, maldije una y otra vez mi poca resistencia.
-De acuerdo –admitió ella con voz dulce –Pero al menos dejarás que vea como haces el trabajo ¿Verdad?
Asentí, tragándome esta ansiedad pero sobre todo el deseo.
-Por supuesto.
-¡Genial! –Sonrió mucho más fuerte pero toda aquella alegría se transformó en sorpresa y perplejidad al ver mi cinturón tirado en el suelo, enarco las cejas dudosa -¿Vas a aprovechar el calor para nadar?
Sonreí, subí el pie en el borde la fuente para terminar de quitarme los zapatos.
-No realmente, esta de por medio el evitar permanecer demasiado tiempo debajo de esa agua estancada, así que no.
-Entiendo –miró con resistencia mi rostro –Pero si te meterás en el agua ¿No sería mejor quitarte la camisa? Arremangarla no servirá de nada si piensas echarte un clavado –ocultó una sonrisa.
Me mire a mi mismo como un idiota y me desabroche la camisa, ella se sentó en el borde de la fuente y acaricio el agua con las manos, mirándome a cada movimiento.
-Mala suerte para ti que tienes que meterte aquí –comento con voz preocupante luego negó con desaprobación –Tenemos suerte de que no haya ranas en esta agua.
-Pero, sí hay nenúfares –admití.
Ella sonrió, siguió acariciando el agua con lentitud, el movimiento del agua fue sinuoso, reflejando su perfil con la transparencia de un espejo pero con el movimiento del viento.
-Siempre me divierto atrapándolas –miro hacía los nenúfares –me gusta sacarlas y dejar algunas por el jardín, inclusive cuando el agua estaba limpia metía los pies para acompañarme, es realmente delicioso –susurró con voz lenta y suave, acariciando con la lengua sutilmente su labio inferior.
Carraspee silenciosamente, bajando la mirada de forma discreta para evitar avergonzarme frente a ella pero supe que era demasiado tarde cuando presentí mis mejillas ruborizarse, mire hacia otro lado pero no supe a donde, mis ojos accidentalmente cayeron en la escena de Isabella sentada debajo del árbol leyendo el libro, no tarde en quitar mi mirada de ahí, de alguna forma inexplicable no me gustaba mirar a Isabella en presencia de Rosalie
-¿Quieres ver? –me preguntó Rosalie embargada en una inocencia cálida cuando me giré hacia ella.
-¿Qué cosa? –parpadee distraído, lamentablemente no había escuchado lo que me dijo cuando discretamente deje de observarla.
-Ver como saco un nenúfar, siempre me estiro demasiado para sacar uno, siempre se van hacia el centro pero verás que lo logro bastante bien –subió las piernas hasta el borde de piedra y se arrodillo. –Solo trataré de no estirarme demasiado…
Se inclino cautelosamente hacia el agua, estirando la mano para alcanzar un nenúfar que estaba demasiado hacia el centro, la contemple fijamente con las manos dentro de los bolsillos, estudiando su expresión sumamente determinada en la planta que flotaba y que con ansiedad quería alcanzar, mis ojos estaban en su rostro, mirándola de perfil, prácticamente diría que la acaricie con mi mirada pues no deje de mirarle, podía sentir al menos una satisfacción que me controlaba cada vez que me tomaba mi tiempo para mirarla, no importarse en que momento, o en que situación ahí estaba yo, aprovechando el tiempo para estudiarla, siempre, ella tardó unos minutos y ni en ese laxo de tiempo me despegue de ella, hubo un momento en que mi naturaleza venció mi ética por completo, arrastrándome a una parte de mi que no era nada familiar, no pude evitarlo pero cuando ella se inclino hacia todavía más delante su trasero quedo a la vista clara, perfectamente bien definido y entonces yo no pude cohibirme, fue inútil pero tampoco quise evitarlo, su trasero, su torneado y redondo trasero estaba a la vista mía, solamente mía, sin nadie alrededor, su vestido rosa pálido fue una ayuda excelente para captar un poco el grosor de su piel que se traspasaba de entre su vestido traslúcido, me mordí el labio y evite hacer algún ruido, me quede deslumbrado al igual de impactado por lo que acaba de pasar, no sabía si podía soportarlo más pero cada vez que se inclinaba era una excitación crucial, fogosa y erótica que jamás había sentido con otra mujer, la deseaba, era la única cosa que podía pasar por mi cabeza hoy y siempre.
-Hum…Dios, estos nenúfares son imposibles –refunfuño ella –Es una…
No termino la frase porque en ese momento un repentino estruendo en el agua me hiso sacudir el cuerpo, tarde dos segundos para darme cuenta que se había caído al agua estancada, sabía que la profundidad era el menos de siete metros así que lo único que hice fue correr y meterme también para ayudarla a salir, suerte que me había quitado la camisa y los zapatos.
-¡Rosalie! –grité
A los pocos segundos ella salió, comenzó a toser y a recogerse el pelo de la cara, no pude sentirme más aliviado de saber que no iba a necesitar pedir ayuda a la hora de sacarla casi ahogada, le ayude a quitarse algunos restos de hojas secas de la ropa y el cabello, comenzó a sollozar y a pocos minutos rompió en llanto.
-¿Estás bien? ¿Te lastimaste?
-Santo dios –hablo ella con rapidez -Perdóname, no quise asustarte de eso modo ¡Mírame! He terminado mojada con agua estancada ¡Que horror! –su rostro se crispo en un gesto infeliz, cerró los ojos con fuerza y las lágrimas no terminaron en llenarle el rostro de tristeza.
-Ambos terminamos mojados con agua estancada –aclaré, mirándome a mí también, logre mojarme hasta las rodillas, ella me hecho un vistazo y sonrió a medias.
-Perdón –susurro con debilidad.
Le regresé la sonrisa, quise acariciarle la cara, abrazarla para que me llenara de su cuerpo húmedo pero de nuevo tuve que cohibirme de tantas cosas maravillosas, no podía apresurarme ¿Qué pensaría ella de mí? La ayude a salir de la fuente, al menos tomándole de la mano, levante mi camisa y la cubrí con ella, aun no dejaba de llorar por el hecho que se había mojado con agua sucia y creo que la comprendía, a toda mujer le molestaba mucho el agua estancada.
-No debí haberte molestado, lo siento tanto, termino mucho peor de lo que llegue a imaginar, nuca creí que solo vine para hacerte pasar un momento incómodo, discúlpame por favor Edward.
-No hay porque disculparte, no tuviste la culpa, debí haberte ayudado, debí imaginar que podrías caer y no fui consciente de ello.
Ella negó con la cabeza, regalándome otra sonrisa de oreja a oreja.
-No trates de salvarme de nuevo, el error es claro, no soy buena en equilibrio y eso nos queda claro a ambos, de todos modos, siento que no debiste haber entrado por mí, eres muy amable.
Me carcajee, mi corazón ya ardiente se prendió fuego cuando ella se inclino hacia a mí y toco mi mejilla con sus labios, fue un calor tan aterciopelado que me desprendió por un momento de toda razón, me ruborice, casi estoy a punto de regresarle el beso con mis labios esperando el encuentro con los suyos.
-De todas formas hubiera entrado al agua para reparar la fuente – musité con voz ahogada, me sentí sofocado pero había olvidado de inhalar al menos cuando ella se había dado cuenta de mi sorpresa, parpadee y la contemple –Más bien, el hecho de haberme mojado no fue para nada un sacrificio, hubiera terminado peor de haber entrado mucho antes.
Sus ojos llenos de pensar se encendieron en un gentil agradecimiento que me dejaron atrapado entre nuevas pasiones.
-Suerte que no había ranas –aseguró entre risas arrulladoras.
Sonreí.
-La mejor de las suertes –coincidí.
Nos miramos un par de segundos que suplique fueran tan eternos como nuestras presencias ahí hasta que se volvió a inclinar hacia mi rostro y con un último beso húmedo en mi mejilla, se despidió y se fue directo hacia la casa.
(…)
Llegue a casa rondando las nueve la noche, todas las luces estaban encendidas y ni siquiera me tome la verdadera molestia de preguntarme porque, lo único que quería era llegar, comer y ducharme para dormir durante lo que me quedarán de horas, ni siquiera supe si tendría apetito para la cena pero no quería tener problema con tía Tanya al respecto, supongo que no quería escucharla, renegándome que me veía igual de flacucho que Emmett, así que esperé a que sirviera la cena sin protestar, aquello le pareció extraño y confuso a Emmett cuando me vio completamente abatido y somnoliento, se sentó con la expresión serena pero sin quitarme el ojo de encima
-¿Recreaste una ciudad tu solo? –Me preguntó con sumo interés y preocupación –Estás realmente cansado y ¿Dónde esta tu camisa?
Había olvidado por completo mi camisa y que Rosalie se la había llevado, no me complique como todas aquellas veces que lo hacía para mentirle así que solo esta vez deje que la verdadera brotará de mi boca como agua.
-Se la presté a Rosalie Hale, cayó en una fuente llena de agua estancada y lo único que hice fue…
Me interrumpió dando un golpe a la mesa, sus ojos se abrieron como plato y pestañeo tantas veces que le perdí la pista, lo mire sin decir nada y a juzgar por mi poca importancia a causa de su sorpresa no me interesó su curiosidad avecinarse.
-¡Espera! ¿Te has enredado con Rosalie Hale? Estás loco como una cabra ¡No! Creo que loco no debes estar, supongo que debes saber de que se trata lo bueno.
-¿A que te refieres con lo bueno?
-Solo respóndeme algo bastante sencillo ¿Rosalie Hale es la chica de la cual estás enamorado?
De todas formas tendría que saberlo algún día y yo no estaba de ánimos para mentirle a nada ni para soportar las discusiones de Emmett, le respondí que sí y el no pudo más que reírse a carcajadas frente a mi cara, esperamos a que Tía Tanya nos trajera el café y los huevos revueltos, en cuanto ella despareció de nuevo a la cocina volvió a interrogarme con sus preguntas que iban en sucesión rápida.
-¿Te acostaste con ella? ¿Es por eso que me preguntaste donde estaba el lago Farren? ¿Qué sucedió ahí? No te quedes callado, hombre.
No hice más que caso al ruido de su voz, comí lo más rápido que pude y no pensé en nada más que en descansar, todo el trabajo de hoy me había dejado agotado tan físicamente como mental, así que le pensar en las respuestas de sus preguntas indecorosas solo me dejaba más débil.
Su parloteo no ceso y creí realmente que se callaría por si solo pero mi silencio parecía que alimentaba su curiosidad tan sorprendentemente.
-Hay tantos rumores encerrados en su personalidad, Edward, vaya que me sorprende que me lo hayas confesado, no te diré que me extraña pues muchos hombres parecen sentirse siempre atraídos por ella y considerado lo inocente que eres. –se encogió de hombros como si le pareciera lo más común del mundo.
-Ella es encantadora, es lo único que te puedo decir –susurré con voz baja, sin mirarle si quiera, no tenía ánimos como dije, era agotador comenzar una pelea.
-Estás enamorado –concluyo él con voz solemne, me contemplo y suspiró a la vez –No puedo creerlo, de verdad, jamás pensé que la mujer que te había enloquecido fuera Rosalie Hale, es tan…bueno no es ilógico, ella es muy sensual, muchos dicen que es mucho más atractiva que Isabella pero no consideró eso una mala fortuna para ella, creo que Isabella puede también ser encantadora si dejará su comportamiento por detrás, me hace sentir mal que no conozca a gente además de las que viven en su casa. ¿Tú como te llevas con ella? ¿Es controladora?
-Esta algo perdida, eso es todo –menee el café con una cuchara, importándome un comino lo que le estaba diciendo.
-¿Perdida? –repitió sorprendido –Diría más bien que esta loca, su ego representa toda su personalidad, James y ella son el uno para el otro.
Todo este tema me estaba dejando cansado así que le pedí por favor que dejaramos de hablar de ello, creo que capturó al instante mi incomodidad no solo en mi voz y mi indiferente actitud, también en mi expresión, se calló por solo unos momentos y retomó la platica con algo más diferente.
-Peter, Steve y yo iremos a un entrenamiento de Beisbol ¿Por qué no vienes? Te relajarás un poco.
-¿Mañana? –pregunté, levantando las cejas.
-Sí, pero si no tienes planes, entonces podemos ir a restaurante donde sirven un riquísimos guisado, dejemos un momento lo de los bares y divirtámonos más sanamente.
En ese momento Tía Tanya apareció con una bandeja de panecillos de canela y piloncillo, miró a Emmett inquisitivamente y le propino un golpe en la cabeza hueca, él protestó entre dientes.
-Nada de Bares, además esperaré a unas viejas amigas esta noche, tú no vuelvas hasta en la madrugada –le pidió a Emmett con voz fría y mandona, luego se dirigió a mi con una expresión más amigable y tranquilizadora –Duerme que te vez como un pez fuera del agua, tú no terminas de trabajar, vamos que tengo que tener listo los cocteles.
-¿Nada de bares? –insinuó Emmett con calma, Tía Tanya le clavo al mirada y esté desvió la mirada hacia mí. –Tengo que irme, no me quedaré a escuchar charlas de mujeres de mediana edad y el olor a puros caducados.
Emmett despareció por la puerta minutos más tarde, yo me fui hacia arriba listo para ducharme y cambiarme, no quise además molestar a Tía Tanya con su reunión, cuando me metí a la ducha empezaron a escucharse algunos ruidos procedentes de la sala, el tocadiscos estaba encendido y risas de mujeres comenzaron a brotar por toda la casa, supuse que la reunión ya había comenzando. Salí a toda prisa del baño, me seque el cabello con una toalla y me vestí con cualquier cosa que se encontrara al alcance, me tiré a la cama y el estruendoso sonido de mujeres regocijándose en el piso de abajo se aumento fulminantemente a un punto de hacerse bastante insoportable, lo ignoré como pude y lo único que me dedique a hacer fue cerrar los ojos, poner mi cabeza sobre la almohada y olvidarme de otro día tan disgustante y pesado.
(…)
James me invitó a almorzar a un restaurante a las afueras del centro, era un lugar muy cómodo e impecable, había gente educada, agraciada y por lo visto con una ganancia financiera bastante considerable, ya que por los precios del menú, la fina mezcla musical de la orquesta que estaba en un rincón y las exquisitez de las bebidas extravagantes y bien conservadas era lo que me hacía pensar aquello. Pedí un vaso de ginebra para la entrada, James pidió coctel con limón y yerbabuena, yo no quise pedir de comer pues no quería ser un aprovechado.
No quise preguntarle el motivo de su invitación, supuse inmediatamente que se trataba de trabajo, acerca de los rieles y los presupuestos pero me extraño que no llevase su típica postura lacónica cuando era acerca de trabajo, esperamos a que trajeran las bebidas y hablo.
-No te pongas tan tenso, no venimos a hablar de trabajo –parpadeo –Bueno, tal vez en un momento del almuerzo discutamos algo pero realmente no es necesario, no tan necesario.
Me acomodé en la silla tapizada y acomodé la servilleta que llevaba sobre mi regazo.
-Realmente no creí que el almuerzo sería para discutir sobre nuestras vidas, no cuando es en un lugar así.
-¿Y por qué no? –me interrogó con la voz profundamente curiosa, se llevo la copa del coctel con suma cautela y gracia hacia la boca, dio un trago imperceptible y lo dejo de nuevo en la mesa –Somos socios, compañeros y amigos si lo prefieres, cuéntame de ti y Rosalie ¿Qué hay entre ustedes?
Siempre resultaba incómodo hablar acerca de Rosalie y yo, sorpresivamente a la gente siempre le interesaba saber sobre eso y yo no sabía que responder, me había enamorado de la hermana de mi jefa (Prácticamente también era mi jefe) y yo lo veía como una burla, tome del ginebra y me resultó muy amargo que me refresco los pensamientos.
-Amigos, buenos amigos –respondí brevemente, evitando vacilar.
Rió con gracia pero sin restar ese aire petulante y escasamente de desprecio.
-El agua estancada no les refresco la mente a ambos, me supongo, mira Edward formar parte de una familia no es un crimen y pertenecer a la familia Swan mucho menos, no es una familia restringida pero la verdad es que aprecio a Rosalie como a Alba, son de mi familia y de Isabella, ten en cuenta que ella es una mujer joven, más joven que tú.
Sus palabras solo formaron una sola idea en mi cabeza que me desconcentro, me dejo realmente entre las penumbras de la confusión.
-¿Tratas de advertirme de un supuesto arresto?
-¡Oh no! –cabeceo –En absoluto, solo te digo que si quieres seriedad, es mejor que des el siguiente paso, ¿Por qué no llenarle de cosas caras y hermosas? ¿Brillantes y diamantes? Eso las vuelve locas…
-No tengo dinero para eso. –admití con la expresión débil.
Soltó una carcajada ligeramente y se volvió a llenar de coctel de limón, esta vez lo dejo a unos centímetros de su boca para tomar a cada segundo, yo me olvide de mi ginebra, además de su sabor amargo y extraño, no me apeteció tomar nada.
-Con lo que ganaras te alcanzará para algo, de verdad, te lo digo, esmérate, a las mujeres les gusta que las sorprendan ¿Por qué no intentas algo como eso? Llevarla a cenar te acercaría bastante, al menos eso le gustaba a Isabella, ya sabes como son las mujeres con los años, evolucionan tan inesperadamente que no las puedes sorprender con nada.
-Tal vez tengas razón, no estoy dando los pasos debidos, me siento aun bastante lejano, no se que hacer.
-Tengo una idea estupenda y tal vez sea una gran oportunidad –se inclino sobre la mesa para hablarme más de cerca, aquello me estremeció, no me gustaba tenerlo demasiado cerca, sus ojos nuca podían ocultar esa brusca personalidad suya que aterrorizaba a cualquiera –En unos días invitaré a Isabella a este restaurante, es su favorito de entre todo Cleveland, le gusta la comida y la música, no le diré nada a Rosalie pero ven mañana a mi casa inesperadamente y entonces sacaremos el tema de la cena, tendremos que ir los cuatro, será perfecto.
Lo único que me vino a la mente fue la cólera de Isabella en el momento en que se enterara que yo iría a una cena que desde un principio era para ella y su prometido y con el hecho de que Rosalie también estaría ahí la pondría a un más inconforme, sería la única que la pasaría tan mal.
Hice un gesto con los labios, tome ginebra para lograr prolongarlo
-¿Isabella estará de acuerdo con ello?
-No se enterará, te lo prometo, esto quedará entre nosotros, ella comúnmente no discute ante mis peticiones, ya sabes a lo que me refiero –no tardo en sacar un cigarrillo, lo encendió con un cerillo que sacudió en el aire y dejo sobre una servilleta limpia y bien doblada, los aros de humo de su cigarrillo no tardaron en aparecer, embargaron nuestro espacio envenenándome de imposible inquietud.
¿Cómo era posible que se interesar en mi vida con Rosalie? ¿Qué es lo que le alentó a hacerlo? la única que lo conocía bastante bien era Isabella y preguntarle que era lo que tramaba era una misión imposible.
-Gracias por el consejo, James, tienes más suerte con todo esto que yo, lo apareció de verdad el interés. –repuse sin bastantes ánimos, obligándome a tomarme la ginebra amarga y que de repente tomo un sabor ácido, a la igual que mi expresión.
James no dijo nada, fumó sin parar y más tarde dio una sonrisa lenta.
-Para eso están los amigos y ahora ya que estamos cómodos ¿Intervenimos un poco en el trabajo?
Algo en mí me aseguró que nada había cambiado entre James y yo, aunque fuese un prototipo obligado por él.
N/A
Espero de verdad que hayan disfrutado del capítulo de hoy, no tienen idea que mañana y el jueves tendré un montón de cosas por hacer, tengo que estudiar como loca para un examen super importante y digo de verdad IMPORTANTE! jjaja me muero de nervios como nadie, así que necesitaré estudiar como loca maniatica.
Gracias de verdad por todo! favoritos, RR y todo lo demás, por seguirme y estar ahí, las adoro!
Nos leemos pronto.. (regresaré RR en unos días, besos)
Cinnluna06
