No soy dueña de Tinkerbell ni de ningún personaje que aparezca en las películas, libro o estén relacionada con ella, son propiedad de Disney.
Capítulo 9: Una nueva pelea.
Fawn necesitaba encontrar a Rosetta de inmediato, tenían una charla pendiente. No la veía por ningún lado. Pudo ver que Silvermist estaba a delante de ella, así que se acero para poder preguntarle si sabía dónde estaba.
Fawn: Eii Silv.
El hada del agua se dio vuelta.
Silvermist: Aaa ¿Qué tal Fawn?
Fawn: Bien ¿Has visto a Rosetta?
Silvermist: No…aunque creo que estaba terminando de cerrar unas flores ¿Quieres que te ayude?
Fawn: No descuida, pero quiero que me hagas un favor.
Silvermist: ¿Qué necesitas?
Fawn: Quiero que me consigas unas de esas piedras que brillan cuando están en el océano- estiro sus brazos de punta en punta- Tamaño extra grande.
Silvermist: ¿Extra grande?- levanto un poco su brazo para pensar- pero eso es más grande que tú cabeza.
Fawn: Lo sé, es que…estoy trabajando en algo tu…no digas nada ¿de acuerdo?
Silvermist: De acuerdo, te la conseguiré lo más rápido que pueda. La dejare en tu casa.
Fawn: Okey gracias, te veo luego- se alejó para ir hacia donde estaban las hadas del jardín.
Rosetta no se encontraba allí. Le pregunto a sus compañeros de trabajo si no la habían visto y le dijeron que no.
Ya era tarde y Rosetta no parecía por ningún lado. Cansada de buscar decidió regresar a su casa. Cuando llego, el hada del jardín la estaba esperando al lado de la puerta apoyada sobre una piedra color azul transparente.
Fawn: Eii ¿Por dónde andabas?- trataba de ponerle el mejor ánimo- ¿Qué te paso?
Rosetta (seria): Salí a buscarte, me dijeron que te habías ido.
Fawn: So-solo salí recoger unas cosas, no le veo nada de malo eso.
Rosetta: Sabes, cuando vi a Silvermist cargando esta piedra- le dio un golpecito con su puño- pensé que era para Tinkerbell, pero cuando me dijo que era para ti comencé a preocuparme ¿Qué es lo que te ocurre? Y esta vez dime la verdad.
Fawn: No me ocurre nada…y no estoy mintiendo.
Rosetta: Ooo, por favor- ya estaba casi al borde del enojo- te conozco de toda la vida ¿Crees que no me doy cuenta cuando estas mintiendo? ¿Qué estas tramando?
Fawn: ¿Disculpa? No estoy tramando nada, solo estoy haciendo mi vida. Eres tú la que está causando tantos líos.
Rosetta (enojada): ¿Yo causando líos? Si eres tú la que desaparece como si nada.
Fawn: Que no desaparecí…salí a volar, no pienso volver a repetirlo pero como siempre exageras las cosas.
Rosetta: No estoy exagerando. Me preocupo por ti. Ayer necesitaba hablar contigo y como no apareciste por ningún lado creí que algo malo te había pasado. Esta mañana, cuando pensé que podríamos hablar, te marchaste como si no te importara nada.
Fawn: Tu misma dijiste que me vaya si quería.
Rosetta: ¡Trataba de no volver a pelear!
Fawn: Pues entonces aiii…-se puso tensa- ¿Sabes qué? Basta, es obvio que no se puede razonar contigo. Vete ¿quieres?... simplemente déjame en paz.
Rosetta: Jaa…muy bien- bajo la voz- si así son las cosas está bien. Creí que solo se trataba de alguna de tus bromas, ya veo que no es así –se dio media vuelta- has lo que quieras no me interesa- salió volando.
Fawn: ¡Bien!- grito.
Entro a su casa furiosa, Rosetta no podía ser más imposible. Se tiro en su cama aun enojada. Cuando recordó toda la pelea las lágrimas comenzaron a salir, siempre odio discutir con ella. Ni siquiera se dio cuenta de que dejo afuera la piedra que le pidió a Silvermist.
