Round 15: Por una moto
La calurosa noche pasó mas lentamente de lo que hubiese deseado. Cuando Jin se despertó se encontró con que había acabado durmiendo en el suelo. En medio del sueño se había deshecho de la manta que le servía de futon, y las marcas del parqué se le habían quedado en la piel.
Al igual que las últimas noches había dormido poco y mal. Le costaba dormirse, a causa del calor y de sus pensamientos. Una vez tumbado en la cama no podía dejar de repasar los acontecimientos de los últimos días.
Cuando se incorporó descubrió que Hwoarang se había despertado ya. El coreano no había arreglado el sofá donde dormía, así que todo estaba tirado por cualquier sitio. Jin había visto el orden con que Hwoarang mantenía su propia casa, así que aquel desastre solo podía significar que el pelirrojo llevaba demasiada prisa por salir de la cabaña. Quizás estuviera entrenando para el combate; habían decidido que lo celebrarían cuando Hwoarang pudiera mover los dedos con mayor facilidad. Jin hubiera preferido no celebrarlo, pero lo había prometido. Lo malo era que cuando se lo había propuesto a Hwoarang no había sido... él mismo. Aún así no podía echarse atrás.
Al fijarse en la puerta de la habitación de Wulong descubrió que tanto este como Eddy (Que compartía habitación con el policía desde que Paul y Forest ocupasen la habitación de al lado) se habían despertado.
- Que temprano se ha levantado todo el mundo -dijo para sí mismo mientras buscaba su ropa.
Cuando salió al exterior, ya vestido, descubrió que no eran sus compañeros quienes se habían levantado temprano. El sol de la tarde pegaba tan fuerte que el rio Heather resultaba más tentador que nunca.
- Saludos, Jin Kazama -dijo una voz cerca de Jin.
Cuando se giró vio que un hombre anciano se acercaba hacia él andando tranquilamente por el camino de gravilla.
- Disculpe, ¿Nos conocemos? -dijo Jin sin conocerle.
- Supongo que mi Julia no ha hablado mucho de mi -dijo el anciano.
- Usted debe ser Windsound-san -dijo Jin-. Encantado de conocerle.
- Te pareces a tu madre -dijo el anciano mirándole de arriba a abajo-. Pero no físicamente. Esa imagen se asemeja mas a tu padre.
- Chang-san me contó que a mi madre le gustaba este lugar.
- Si -dijo el anciano pensativo-. Siempre vio lo mejor en él, algo bueno entre esta tierra yerma.
A Jin le sorprendió la forma en la que hablaba de su propia tierra. Sabia que los indios sentían mucho apego a su tierra, y aunque las palabras de Windsound no parecían muy halagadoras, en su tono se denotaba un ligero orgullo.
- Una gran persona Jun Kazama -dijo Windsound echando a andar otra vez-. No como tu padre.
- Mi padre... -dijo Jin para sus adentros.
- Siempre quise ver tu tierra, muchacho -dijo el anciano-. Jun hablaba de una catarata preciosa...
- Seguro que podrá verlo algún día.
- Oh, no muchacho -dijo el anciano con voz cansada, antes de marcharse.
La última mirada que le lanzó al japonés dejó a este sorprendido. No sabía identificar aquel gesto, entre asustado, triste y preocupado. Aún así Jin continuó su camino hacia la cabaña de Michelle que se hallaba a pocos metros. Allí pudo distinguir a Hwoarang, que se encontraba arreglando la puerta de la cabaña; Julia, quien se dedicaba a estudiar sentada en el porche con Bacon a los pies y Xiaoyu que parecía aburrirse completamente.
- Al fin se ha despertado nuestro bello durmiente -dijo Hwoarang en tono burlón en cuanto el japonés les saludó-. Lei dijo que te despertáramos, comenzaba a pensar que estabas muerto... pero eso es imposible: todavía no hemos combatido -Jin asintió con pesar-. Te has perdido una mañana estupenda, ¿verdad Julia?
La india no le oía.
- ¿Julia? -volvió a decir Hwoarang-. ¡¿Julia?!
- ¿Que? -dijo esta dándose la vuelta y quitándose unos auriculares.
- Nada -dijo Hwoarang con una sonrisa. Julia puso los ojos en blanco y volvió a centrarse en el estudio.
- Lleva toda la tarde estudiando -dijo Hwoarang, hablando a pesar de tener toda la atención puesta en la puerta-. No sabe aprovechar el tiempo, igual que "Tabla".
Jin se quedó extrañado al oír tal... idiotez.
- "Míster Humor" se esta refiriendo a mi -dijo Xiaoyu sacándole la lengua a Hwoarang.
- Las tengo locas... -dijo Hwoarang mientras hacia girar el pomo de la recién reparada puerta de la cabaña-. ¡Hecho! -anunció con orgullo.
La puerta de la cabaña se abrió y cerró sin problema alguno. Paul había hecho bien su trabajo cuando tiró la puerta al suelo, la había arrancado de los goznes y Hwoarang había tenido que cambiarlos. Seguro que le había llevado toda la mañana arreglar todos los desperfectos. Debía haberle costado trabajo, pues Jin recordaba haberle visto salir de un taller mecánico, no de una carpintería. Y con una mano en el estado que tenía la suya, aquello podía calificarse de milagroso.
- Una auténtica puerta "made in Korea".
- Gracias, Hwoarang -se oyó a Michelle desde su estudio.
- De nada, mami. Es mi trabajo como hijo mayor -dijo el chico haciendo volar su martillo. Michelle sonrió por toda respuesta-. ¿Dónde está mi camiseta? -se preguntó-. Julia, ¿sabes dónde... -la india cogió la prenda que colgaba de la barandilla y, sin apartar la mirada de su cuaderno, se la arrojó al coreano-. Gracias.
- ¿Donde andan Lei-san y Gordo-san? -preguntó Jin sentándose junto a Xiaoyu. En aquel momento Bacon se levantó de donde estaba tumbado y se fue andando rumo a quien sabe donde.
- Los carrozas han ido de excursión a la ciudad -dijo Hwoarang mientras se secaba el sudor con la camiseta, cosa que a Xiaoyu parecía darle mucho asco.
- ¿A que? -dijo Jin asustado. El día anterior no había sido una grata experiencia.
- A ver como han quedado las cosas después de lo de ayer -dijo Hwoarang-. Supongo que a mirar si tu abuelo se ha rendido ya.
- No creo que se rinda después de lo de ayer -dijo Jin-. Para el, esas cosas son una causa mas para seguir en el combate.
- Pues parece que no nos diferenciamos en mucho tu abuelo y yo -dijo el pelirrojo. Jin frunció el ceño. Aquello no era nada por lo que enorgullecerse, pero no dijo nada-. De todas formas no creo que llegue a ser como yo jamás: nadie puede ser tan perfecto.
- Ni tan narcisista -dijo Xiaoyu.
- Cuando aprendas el significado de esa palabra, niña, vienes y me lo dices -dijo Hwoarang.
- Oh, ¡vale ya! -dijo Julia-. Hacías menos ruido cuando estabas trabajando.
- Esta mosqueada por que no ha ido a clase -dijo Hwoarang.
- Nunca creí que pudiera ver eso -dijo Xiaoyu.
- Deja de estudiar un poco, hija -dijo Michelle, que apareció en aquel momento por la puerta. Había oído el ruido de la moto de Paul y salió a ver a los que llegaban.
La deslumbrante máquina de Paul apareció por una esquina de la calle seguido de una nube de polvo, entre la que se pudo ver el Range Rover de Julia conducido por Wulong. Cuando llegaron frente a la cabaña, Paul detuvo la moto donde pudo y se apeó para recibir al frenético Bacon que había vuelto de su periplo, mientras que del coche de Julia salieron Eddy, Forest y Wulong.
- ¿Que tal? -dijo Michelle.
- No hemos pasado desapercibidos -aseguró el policía-. Por todos los barrios bajos se nos busca y las autoridades están a un pelo de considerarnos criminales.
- Bonita situación -dijo Hwoarang.
- Lo mejor es que no nos movamos en un tiempo -dijo Eddy-. Hacerlo sería, con seguridad, encontrar otro percance y entonces si que tendríamos problemas.
- Eso es lo que esperan que hagamos -dijo Wulong con ojo critico-. Nos están sitiando. Lo único que ha sacado Paul de las calles es que nos buscan pero nadie sabe donde estamos... y lo mas probable es que Mishima sepa donde estamos.
- He sacado todo eso y el número de teléfono de una chica... -dijo Paul, pero al ver que todos le miraban se calló y se centró en acariciar a Bacon.
- ¿Y eso significa...? -dijo Hwoarang-. No se vosotros pero creo que Piercing sigue teniendo razón. Al menos aquí estamos en ventaja, ¿no?
- En teoría -dijo Wulong-. Supongo que quiere que nos pongamos nerviosos al ver que no reacciona y que intentemos salir de aquí a la desesperada.
- Seria entonces el momento ideal para pillarnos -dijo Eddy y Wulong asintió.
- ¡¿Que mas da?! -dijo Paul cansado de caras largas-. ¿Vamos a quedarnos aquí sentados esperando a que aparezca por esa calle a llevarse al chico de Jun? -Jin no pudo evitar lanzar una fugaz mirada al lugar donde Paul señalaba-. ¿O nos lo vamos a pasar bien mientras tanto?
- Me gusta como piensa el carroza -dijo Hwoarang. Paul le miró enfadado, pero el otro no le hizo caso-. Me apunto a lo segundo.
- ¡Veis! -dijo Paul-. Aunque se esté jugado la vida por llamarme carroza al menos no quiere quedarse aquí sentado.
- Claro que quiero estar sentado -dijo Hwoarang-. Pero en esa Harley Davidson de ahí.
- Ah...no -dijo Paul-. Eso te lo tendrías que ganar.
- Perfecto -dijo Hwoarang levantándose-. Un precalentamiento antes del combate contra Kazama...
- Aceptaría un buen combate en estos momentos, chaval, pero pegar a un menor no es lo mío.
- Tengo diecinueve...
- Lo dicho, un menor. -Hwoarang frunció el ceño.
- ¿Todo lo tuyo tienen que ser patadas y puñetazos? -le preguntó Xiaoyu a Hwoarang-. ¿No sabes arreglar las cosas de otra manera?
- Mmmm... no -dijo Hwoarang-. Aunque... no. Definitivamente no. Con Paul el otro método no funcionaría.
- La chica tiene razón, chico -dijo Paul-. Podemos solucionarlo de otra manera.
- ¿Como?
- Michelle... -comenzó a decir Paul-. ¿Seguís teniendo aquí la cancha?
- ¿Basket? -dijo Hwoarang cuando llegaron a la parte de atrás de la cabaña.
- Así es, muchacho -dijo Paul cuando se cercioró de que el balón que llevaba en las manos estaba bien inflado-. ¿Algún problema?
- Pues sí -dijo Hwoarang.
- Pues te lo guardas.
- Yo no voy a...
- ¿No querías montar en mi Harley? -dijo Paul arrojándole el balón-. Gánatelo. Wulong jamás consiguió vencerme.
- Vaya cosa... -dijo Hwoarang con un bufido-. Pero que así sea, si gano yo me dejas tu Harley.
- Y si gano yo me como tu cena -dijo Paul. Hwoarang asintió-. Es justo.
- De acuerdo... -dijo el coreano-. Pero necesitamos equipos... ¿o quieres un uno contra uno?
- Equipos esta bien -dijo el hombretón-. Tú iras con el chico de Jun y yo con mi ahijado.
- Ni de coña. ¡Muy buena tiene que ser tu Harley para que yo vaya con Kazama! -dijo Hwoarang-. De ningún modo. Kazama también irá contigo. -A Jin no le gustaba esta situación.
- Yo creo que no voy a jugar... -dijo Jin.
- Esto no es un juego, niño pijo -dijo Hwoarang.
- Creo que yo tampoco -dijo Forest.
- ¡Tú vas conmigo! -ordenó Paul. Law suspiró, pero asintió-. Pero entonces, ¿quién irá contigo?
- Aunque me valgo solo... -dijo Hwoarang-. Yo iré con Julia.
- Eso -dijo la india-. Hwoarang, su autoestima y Julia en un equipo contra Paul, Forest y Jin...
- No. Mi autoestima se queda fuera, mamá vendrá con nosotros -dijo el coreano señalando a Michelle.
- ¿Yo? -dijo ella-. No, déjalo.
- Venga, mami -dijo Hwoarang con voz de niño-. Nos lo pasaremos bien. Nunca juegas conmigo... -Michelle sonrió.
- Bueeeno... Espera que me arregle.
- Que sepas que con ella nuestro equipo esta en desventaja...
- ¿Por qué? -dijo Hwoarang.
- Ya lo verás... -dijo Paul.
- ¡Y tú, Kazama! -dijo Hwoarang-. Más vale que te pongas algo mejor, no quiero que rompas esos pantalones, recuerda que son míos... Bueno, no. En realidad eran de Oak -corrigió después de pensar un momento.
- ¿Y que hacían los pantalones de Oak en tu casa? -dijo Jin sobresaltado. Todos rompieron a reír ante las implicaciones.
- Hilarante -dijo Hwoarang, sin muchas ganas-. ¡No es eso, idiota! Lo que pasó es que... -comenzó. Frunció el ceño intentando recordar-. Bueno, no me acuerdo de lo que pasó. Solo recuerdo a Oak desnudo...
- ¡¿Y qué hacía Oak desnudo en tu casa?! -dijo Jin aún mas sobresaltado.
- No estábamos en mi casa. Sus pantalones estaban en mi casa. ¡¿Qué os pasa?! ¿Nunca habéis jugado al strip-poker?
- ¿Y que hacías jugando al strip-poker con un hombre? -dijo Paul.
- Ganar dinero -dijo Hwoarang como si tal cosa.
- En un strip-poker se gana de todo menos dinero -dijo Paul.
- Es que sólo se convirtió en strip-poker cuando Oak se quedó sin blanca para cubrir las apuestas...
- Eres peor que Forest.
- ¡¿Por qué?! -dijo el aludido asustado.
- Te acaban de lanzar un piropo, chaval -le dijo Hwoarang a Forest-. Bueno...volviendo al tema de la ropa... -el coreano se dirigió a Julia-. ¿Tu no vas a ponerte mas cómoda?
Paul se volvió hacia sus dos compañeros y les hizo una señal para que se acercaran. Cuando Jin llegó al lado de Paul este le pasó el brazo por encima y empezó a susurrarles.
- Esto es lo que vamos a hacer. Yo me encargo de la canasta, se como juegan las chicas. Muchacho, tú te ocupas del bocazas pelirrojo. Forest, tu persigue el balón -dicho esto les propinó unas amistosas palmaditas en la espalda que casi les deja sin aliento.
Una vez Michelle volvió, vestida con ropa deportiva, todos se prepararon para el partido. Paul y Hwoarang se acercaron para hacer el saque con el que daría comienzo al partido, mientras el resto de sus compañeros se sentaba cómodamente para observar el partido. Wulong fue elegido como encargado para lanzar la pelota al aire.
- Las Chang contra el equipo de Paul... preparaos -dijo el enorme motorista.
- No estoy muy de acuerdo con el nombre de nuestro equipo... -comenzó a decir Forest, pero Paul le detuvo con la mirada.
- Espero que seáis amables con unas pobres chicas... -dijo Hwoarang con voz chillona-. Adelante, Lei. Que comience el duelo.
- Comportaos bien, no quiero peleas -dijo Wulong observando el gesto de sus dos compañeros.
- No cuentes con ello -dijeron Paul y Hwoarang a la par.
- Tranquilo, tapón. No les daré tiempo a hacerlo -añadió además Paul.
- ¡Saca ya!
Wulong lanzó la pelota al aire. Hwoarang saltó todo lo alto que pudo, o esa era al menos su intención. El pisotón que le dio Paul le impidió alzarse, incapaz de hacer nada para impedir que el motorista cogiese el balón. Inmediatamente se le pasó a Forest, quien no pudo siquiera coger el balón pues Michelle se le había anticipado.
- Moved el culo -dijo en dirección a sus dos compañeros.
Law intentó recuperar el balón pero la férrea defensa de la india se lo impidió.
- Mi culo no es mi problema -dijo Hwoarang cojeando. Al final Forest consiguió arrebatar el balón a Michelle y salió corriendo fuera de la línea de tres para cambiar de campo. Era el momento de su ataque.
Michelle hostigó al joven cocinero hasta que este se deshizo del balón pasándoselo a Jin. El japonés avanzó hasta que Julia se interpuso en su camino. Antes de darle la oportunidad a la india de quitarle el balón, Jin se lo pasó a Paul.
- Os vais a enterar de lo que es bueno -dijo Paul acercándose a la canasta. Su intención hubiera sido seguir corriendo pero Hwoarang le agarró del cinturón y tiró hacia él, haciendo que el motorista soltara el balón y casi se fuese de bruces contra el suelo.
- Estamos en paz -dijo Hwoarang.
- Creo que no conozco esa palabra... -dijo Paul sonriendo, cosa que a Hwoarang no le gustó mucho. El balón fue a parar a las manos de Jin que sin piedad alguna metió canasta-. Vamos ganando, chicas... ya estoy saboreando mi doble ración de comida...
- No cantes victoria tan fácilmente. Mi segundo nombre es "Invencible".
- Hwoarang "Invencible" Chang... -dijo Julia riendo-. Demasiado largo para ponerse en una camiseta.
- Según el momento también me llaman "Mr. Amor"...
El balón volvió a ponerse en juego en las manos de Michelle quien, viendo como se acercaba Forest decidió pasar a Hwoarang. El avance del coreano se vio interrumpido por Jin.
- Vaya, Kazama, tienes ganas de enfrentarte conmigo -dijo Hwoarang al ver que era el quien se encargaba de cubrirle. Jin no dijo nada-. Pues me encantaría tener un entrante a nuestro duelo, pero creo que este juego es en equipo -dicho esto entregó el balón a Julia que se escapaba por el otro lado.
Esta vez fue Paul quien se interpuso al avance de la india, quien amagó hacia un lado mientras se iba hacia el otro. Julia consiguió deshacerse del enorme motorista pero cuando se disponía a lanzar a canasta su enorme manaza detuvo el balón sin problemas.
- ¡Malditos altos! -dijo Julia-. ¡Llegará un día en el que los altos seréis tan altos que no podréis manteneros en pie y la gente bajita gobernará el mundo!
- Recordadme que cuando llegue ese día no me levante -se oyó decir a Eddy.
Paul lanzó el balón con una sola mano a su compañero japonés que se había deshecho de la presión de Hwoarang. Antes de que el coreano reaccionase pasó a Forest quien metió canasta.
- Observa como se va mi moto... y tu comida -dijo Paul a Hwoarang mientras gesticulaba con las manos delante de un coreano gruñón.
El equipo de "las Chang" se reunió en su área antes de volver a poner el balón en juego.
- Tengo que contaros una cosa, y que no salga de aquí: no se me da bien el basket.
- No se pueden dar golpes, ¿no? -dijo Julia.
- Lo has pillado.
- Las cosas están así: en ataque Paul se encarga de ti, Hwoarang, pero en defensa le deja a Jin para estar libre para defender la canasta de cualquiera de nosotras dos.
- Capto.
- Aunque es mas alto, quiero que saltes mas...
- ¿Cómo? -dijo Hwoarang. La sonrisa de Michelle le dio la pista-. Me encanta como piensa mi mamá...
- A mi me está empezando a dar miedo -dijo Julia.
- Y por el marcador no os preocupéis -dijo Michelle-. Esta es mía.
El balón volvió a ponerse en juego en manos de Hwoarang. Como Michelle había previsto fue Jin quien se encaró con Hwoarang. El coreano entregó el balón a Michelle quien caminaba tranquila por el área.
- Cúbrela, Forest -dijo Paul, que defendía la canasta. La orden llegó demasiado tarde. Michelle arrojó el balón desde la línea de tres metiendo canasta.
Triple.
- No has perdido tu puntería -dijo Paul con ojo critico dándole un cachete en el culo a la india.
- Pues prepárate. El recital acaba de empezar -dijo Michelle.
Esta vez fue Jin quien puso el balón en juego pero con tan mala fortuna que Julia se hizo con él antes de que pudieran cambiar de campo. Así pues, aprovechó el despiste del motorista para meter canasta a placer.
- Eres rápida -dijo Paul dando otro cachete a Julia. Esta le fulminó con la mirada.
Después de la desastrosa actuación del japonés, Paul sacó el balón. Esta vez si que llegaron a cambiar de campo. Forest atravesó las defensas de "Las Chang" con velocidad pero antes de llegar a canasta pasó el balón a Paul. Cuando este se disponía a recoger el balón, Hwoarang se le echó encima haciendo que lo perdiera.
- Vas aprendiendo -dijo Paul dando otro cachete a Hwoarang.
- ¡Qué grosero! -dijo el coreano con voz de pito.
