Round 25: El Arcano Supremo.

- ¿Sabe, detective Lei? -dijo Anna mientras se apoyaba teatralmente sobre un poste de la luz adosado al barracón donde estaba subida. Esta vez no vestía su clásico vestido oriental, sino un ridículo uniforme militar, con unos cortísimos pantalones naranja y unas medias de camuflaje-. Hay gente que mejora con la edad, pero usted no es el caso.

- Aprecio su sinceridad, señorita Williams -dijo Wulong sin perder la sonrisa. Al igual que Nina, su hermana no había cambiado en absoluto en aquellos veinte años-. Usted, sin embargo, no ha cambiado.

- Gracias. Intento cuidar mi imagen.

Wulong echó un vistazo a su alrededor. Los Tekkenshu que les habían perseguido comenzaban a rodearlos otra vez. Las fuerzas Tekkenshu estaban cerrándoles las otras únicas salidas disponibles, mientras los Jack se agrupaban en el estrecho callejón que el grupo había usado para salir. Ninguno se movía, esperando posiblemente a que Anna terminase su trabajo.

- No espere a que reaccionen esta vez -dijo Anna, que se había dado cuenta de la mirada del policía a los robots-. Está frente a lo que podríamos llamar la versión 2.1 de Jack. No piensan, solo obedecen. ¿No le parece perfecto para alguien que sólo sabe dar órdenes? -preguntó la mujer, y a Wulong no le pasó desapercibido el ribete de odio en sus palabras.

Aquello no le sorprendió del todo. Anna Williams era una mercenaria que venía sus servicios al mejor postor, pero también era una mujer orgullosa, lo cual chocaba bastante con el comportamiento que Heihachi Mishima exigía a sus subordinados.

- ¿No vas a terminar ya con esto? -preguntó Lei, al ver que ningún bando movía un músculo.

- Debería hacerlo. Mis órdenes eran dejaros tranquilos a menos que se os ocurriera hacer algo. En ese caso, debía actuar, procurando que acabaseis vivos, preferiblemente -respondió Anna con desdén-. Pero parece ser que nos estáis poniendo las cosas difíciles y no queda otra que acabar con vosotros. Me han dicho que ésta será mi última oportunidad de demostrarle con quién estoy realmente... pero, ¿sabe qué? -Anna quitó el cargador del fusil y sacó la bala de la recámara. Acto seguido arrojó el rifle a la calle con desdén-. No me gustan los ultimátum.

- Pero... -dijo uno de los Owl, que miró sorprendido cómo la irlandesa se sentaba tranquilamente en el barracón.

- Será divertido ver la pelea. Una dama no tiene muchas oportunidades de ver cómo se pelean los hombres por ella -dijo con una risa estridente. Los Tekkenshu se quedaron parados sin saber qué hacer, desconcertados, mientras Wulong, Eddy y Forest se ponían en guardia, preparados para el inevitable combate-. ¿A qué estáis esperando? -casi gritó la mujer.

Inmediatamente, uno de los Owl dio la orden de ataque, más dirigida a que los Jack reaccionaran que a que lo hiciera el resto del grupo. Wulong dio un paso al frente para encarar a las dos enormes máquinas, pero Eddy se adelantó a ese movimiento y le empujó detrás suyo.

- Los Jack para mí -dijo Eddy, concentrado y completamente serio-. Tú no estás en condiciones.

Wulong no rechistó. No era momento para hacerlo, y menos cuando Eduardo tenia razón. Aquella herida en el brazo le entorpecía, le hacía más lento y eso, con aquella mole metálica como contrincante, eran dos cualidades que no debía tener. El detective echó un vistazo a la calle y vio que dos Owl se le acercaban, corriendo y enarbolando sus tong-fa. Antes de llegar a la altura de Lei, uno de ellos se adelantó ligeramente al otro y, cuando atacó con su arma, Wulong la detuvo usando el pañuelo que había utilizado como cabestrillo e ingeniándoselas para enrollar el arma. El tekkenshu tiró, intentando deshacerse de la tela, pero el detective se lo impidió hasta que su compañero quiso atacarle por el flanco para hacerle soltar su presa. Lei solo tuvo que tirar del cabestrillo con fuerza para que el primer Owl saliese impulsado hacia adelante para recibir el golpe de su compañero, que impactó en su codo y le hizo perder el tong-fa. Wulong dio unos pasos atrás sin perder la guardia mientras el tekkenshu que había golpeado a su camarada se ponía delante de éste último con la intención de atacar al detective, que se deslizó hacia un lado esquivando el golpe. Antes de que el soldado se percatara de dónde se había metido el policía, éste le derribó al suelo de una patada.

Un soldado, que se había quedado rezagado a causa de la confusión, se adelantó para auxiliar a sus compañeros, aunque no tardó en caer al suelo cuando Wulong se arrojó el tong-fa de su camarada, usando el cabestrillo a modo de honda. Aquel lanzamiento fue certero y el arma le golpeó en la cabeza, dejándolo atontado incluso con la protección del casco. Antes de encarar a los soldados que se estaban levantando del suelo Wulong aprovechó para echar un vistazo rápido a sus compañeros. Eddy esquivaba ágilmente los torpes movimientos de los Jack, pero parecía no encontrar hueco o decisión para contraatacar, mientras Forest esperaba en guardia a que el otro grupo de tekkenshu hiciese el primer movimiento.

No podían seguir así. Debían acabar cuanto antes aquel combate.


Julia no dejaba un solo respiro a su contrincante. Atacaba rápido y se apartaba del alcance de Bryan antes de que éste pudiera volver a ponerse en guardia. A pesar de que Bryan se movía velozmente intentando esquivar sus ataques o detenerlos, la india volvía a retirarse y contraatacar, no le daba un solo descanso.

- Me sorprende, creí que eras mas débil... -dijo Bryan en un momento en que se quedó alejado de su contrincante y pudo tener un respiro-. Cuando caíste de un solo golpe. Pero supongo que eso no volverá a pasar... ¿o si?

Julia no esperó el movimiento de su enemigo y volvió al ataque. La india se estiró para golpearle con ambos puños en el estómago con tanta fuerza que le hizo recular contra una pared a pesar de que el soldado se había protegido del golpe. Julia se abalanzó hacia Bryan y comenzó a golpearle puñetazos en la cabeza que éste no detuvo. Para terminar la combinación le dio una patada en el pecho golpeándole contra la pared.

- ¿Eso es todo? -dijo Bryan con una sonrisa de oreja a oreja cuando aprovechó el hecho de que Julia no se había apartado de él para dar a su contrincante un revés que le permitió el tiempo suficiente como para volver a atacar. Lanzó una patada al costado de la joven. Julia lo recibió pero consiguió encontrar las fuerzas necesarias para aferrar la pierna de su enemigo. Viéndose en peligro, Bryan le lanzó otro puñetazo a la cara, pero Julia lo esquivó y le agarró del brazo. Con ambas extremidades sujetas, Julia arrojó a su enemigo con fuerza contra una pared derruida, que se desmoronó a causa del golpe.

Siguiendo con su táctica, Julia se abalanzó a por Bryan tirándose encima suyo para no darle respiro. Comenzó a pegarle puñetazos en la cara con furia, hasta que Bryan se deshizo de ella echándola a un lado.

El soldado se levantó rápidamente para hacer frente al contraataque de la india. Julia se lanzó al ataque con la intención de deslizarse bajo la guardia de su contrincante con un rápido codazo en el estómago, pero cual fue su sorpresa cuando el golpe de Bryan superó su velocidad. Fue una poderosa patada al pecho que la lanzó hacia atrás contra la pared.

Ahora era Bryan quien no le dejó respiro a su contrincante. Antes de que Julia pudiera hacer nada le incrustó el antebrazo en el cuello dejando a la chica sin aliento. Bryan no aparto su brazo y aprovechando el momento se acercó hacia Julia.

- Eres el intento de venganza mas patético que he visto, mocosa -dijo Bryan antes de pegarle un puñetazo en el estómago, aún sin soltar su presa-. Lástima que no me guste dejar supervivientes, te invitaría a volver a intentarlo cuando crezcas. -Bryan golpeó en el mismo sitio. Julia balbuceó algo que Bryan no llegó a entender-. Me imaginaba que dirías eso.

El soldado preparaba otro golpe en el momento en que Julia empujaba a su enemigo con ambas piernas. Los dos cayeron al suelo, sin embargo solo Bryan pudo levantarse.


Toshin se levantó lentamente, lanzando furiosas miradas a cada uno de sus nuevos contrarios antes de volver a ponerse en guardia. Paul y Hwoarang le flanqueaban mientras Jin intentaba recuperarse. La criatura se giró hacia Paul, que le esperaba ansioso. Hwoarang vio que la criatura le daba la espalda, así que decidió atacarle, de tal modo que cayó en la trampa del Dios de la Lucha.

- ¡Espera! -la advertencia de Paul, que se había percatado de la treta, llegó demasiado tarde. Cuando el coreano se disponía a aproximarse por la espalda de Toshin, este saltó hacia atrás y le dio un fuerte codazo en el estómago. Paul acudió raudo en ayuda del coreano, pero corrió idéntica suerte merced a una patada de la criatura.

Jin se levantó velozmente para acudir en auxilio de sus compañeros. Lanzó un poderoso puñetazo a Toshin que esquivó echándose a un lado. Pero antes de permitirle un contraataque, Jin siguió con sus golpes, lanzando puñetazos lo más rápido que pudo.

A pesar de la velocidad de los movimientos de Jin, el Dios de la Lucha encontró un hueco en la defensa del japonés y, dando una voltereta hacia atrás, golpeó al muchacho con una pierna. Jin dio unos pasos atrás tras aquel fuerte golpe en su mandíbula, pero Toshin no le dejó reponerse, lanzándose contra él después de la voltereta y golpeándole con el antebrazo en el cuello. El japonés cayó al suelo a varios metros de Toshin, tosiendo a causa del golpe. Jin gimió, pero el dolor no solo venía del golpe.

Aquella técnica era de su madre. Era el estilo de autodefensa Kazama, y Toshin parecía saberlo.

- ¡Eh, cabrón! -dijo Hwoarang lanzando una serie de patadas altas con la misma pierna a la cabeza de Toshin.

La criatura detenía los golpes con ambas manos, como si conociera cada uno de los golpes del coreano. Hwoarang golpeó la última patada con más fuerza para hacer recular a su contrincante, darle tiempo a cambiar de pierna y comenzar a golpear con la otra, pero Toshin detuvo su último golpe con un brazo mientras que el otro agarraba al joven pelirrojo del cuello. Hwoarang no pudo hacer nada mientras veía como la criatura le alzaba en el aire y lo arrojaba con fuerza contra una pared.

Antes de que Toshin decidiera acabar con el coreano, Paul acudió en su ayuda con un puñetazo en los riñones que hizo que el Dios de la Lucha se encogiese. El siguiente golpe de Paul fue un puñetazo a la cabeza, pero Ogre lo agarró al vuelo y con la mano libre intentó golpear a Paul. El enorme motorista hizo lo mismo que su contrincante y se hizo con el golpe de su enemigo.

Ambos forcejearon. Mientras Paul rugía de furia y dolor, pues Toshin le apretaba el puño que tenía agarrado, el Dios de la Lucha permanecía impasible. Toshin no era mucho más alto que Paul, pero sí mas fuerte y pesado, y eso en Judo podía ser una ventaja. Paul soltó el puño de Toshin y agarró a la criatura por la nuca. Dio la espalda a Ogre y, tirando tanto del cuello como del brazo que tenía retenido, lanzó a Toshin, impulsado por un golpe de cadera, por encima de su espalda. Además Paul acompañó el movimiento de su victima cayendo encima suyo y aumentando la efectividad de la llave.

Paul se levantó rápidamente. Su mano derecha estaba un poco magullada por la presión de su contrario, pero el motorista estaba acostumbrado a aquellas lesiones. Entrecruzó los dedos y los estiró, haciendo crujir los nudillos.

Ogre se levantó moviendo la cabeza de lado a lado, estirando el cuello. Su casco encrestado se había caído al suelo y ahora dejaba ver su cabeza limpia de un solo cabello.

Paul sonrió.


Era curioso. Resultaba sencillo evitar los golpes de aquellos dos mastodontes, lentos, pesados y de movimientos mecánicos. E incluso encontraba momentos de guardia baja en los que aprovechaba para pegarles alguna que otra patada... pero era como pegar a una pared de ladrillo. Conseguía hacerles retroceder en ocasiones, el resto de las veces ni siquiera eso. Para su suerte al menos estaban acolchados de alguna forma, a excepción de los brazos, y golpearles no resultaba tan duro.

Llevaba un buen rato dedicándose simplemente a esquivar, intentando encontrar alguna solución, algún punto débil, algún momento en que tuviera un golpe claro sin que el compañero le hiciera picadillo después. Sin embargo, perdido en la búsqueda de la solución a aquel problema, reaccionó tarde cuando uno de los robots barrió el suelo con su enorme y largo brazo, llevándose los pies de Eddy por delante, que cayó al suelo con estrépito. El Jack que le había derribado alzó el brazo con el que había barrido el suelo, preparándose para aplastar el torso del brasileño, pero éste se levantó ágilmente alzando su cuerpo sobre su cabeza y haciendo el pino. El Jack le rozó la espalda cuando descendió el brazo, que acabó incrustado en el suelo. Antes de que Eddy llegara a respirar aliviado sintió la sombra del compañero de su atacante. Eddy intuitivamente se impulsó con los brazos hacia atrás en el momento justo en que el enorme pie del otro Jack descendía hacia él. Gracias a su agilidad, ese movimiento no había ido a para a él, si no que había terminado aplastando el brazo de su compañero, todavía incrustado en la arena.

Eddy sonrió complacido.

Mientras tanto, Forest todavía no se había movido de su sitio. Esperaba en guardia a que alguno de los Tekkenshu, la mayoría soldados rasos a juzgar por las armaduras, hicieran el primer movimiento, aunque seria mas apropiado decir "el segundo". Cuando Anna les había abandonado y su superior dio la orden de ataque, el grupo se abalanzó sobre Forest con tanto ímpetu como velocidad usó Forest al despachar a dos de sus compañeros. A uno de ellos le había mandado rodando por el suelo de una fortísima patada en el estómago, y al otro que se había acercado por su flanco y le había derribado al suelo con un fuerte golpe con el dorso de su mano. Ninguno de los dos había vuelto a levantarse.

Uno de los soldados, de cierto grado al parecer, se adelantó decidido a liderar el ataque. Sin embargo volvió a quedarse parado cuando Forest cambió su postura de guardia sin previo aviso. Todos se quedaron esperando a ver el movimiento del luchador, pero este, simplemente, les invitó con una mano a que se acercaran. Aquel soldado que se había adelantado pareció enfurecer y gritó cuando se abalanzó al ataque. Aquel grito de guerra llenó de valor al resto de compañeros que le siguieron en el asalto. Sin embargo aquel valiente fue el primero en ser abatido por otra poderosa patada de Forest en el estómago. El cocinero dio un paso atrás para esquivar un golpe de uno de los soldados y se vio obligado a desviar el de otro. Deslizándose sobre la espalda de este último golpeó una patada al primero en la cabeza antes de rematar al que le había servido de apoyo de un golpe en los riñones.

Después de aquella rápida batida, el resto de soldados se lo pensaron dos veces antes de lanzarse nuevamente al ataque.


Le faltaba el aire, le costaba respirar y se sentía mareada. Mientras Julia había dado un recital a su contrincante de todo su repertorio de golpes, Bryan sólo había necesitado un par para derribarla. Parecía que todos sus golpes no tenían efecto alguno a excepción de enfurecer más al soldado. No daba la impresión de que sintiera dolor o cansancio. Parecía estar tan fresco como antes del primer golpe. Sin embargo ahí estaba ella. Tosiendo y a punto de caer inconsciente con solo un par de golpes.

Una patada en el estómago sacó a la india de sus pensamientos. Bryan volvía al ataque. No podía oír sus burlas aunque sentía su voz cerca de ella. Notó un tirón en el pelo y descubrió que Fury la levantaba del suelo tirando de la coleta. Julia agarró con una mano el brazo que la levantaba mientras que la otra la pasó por entre las piernas del soldado. Tirando del brazo de Bryan consiguió cargarse a su contrincante sobre los hombros. Una vez así dio un salto y se dejó caer de costado, con la cabeza de Bryan por delante. Las losas del suelo se quebraron con el golpe.

Julia se apartó de Bryan mientras éste se levantaba. Tenía un segundo para tomar un respiro. El soldado se levantó del suelo y se quitó los escombros de la cabeza. Tras esto se echó a reír. Parecía divertirse con aquella situación.

- No te rindes, ¿eh? -dijo Bryan poniéndose en guardia frente a la jadeante Julia.

Julia se lanzó al ataque bajo la mirada divertida de Bryan. La joven lanzó un rápido puñetazo, pero no llegó a impactar pues Bryan, estirando la mano, agarró la cabeza de Julia por la frente impidiendo que siguiera avanzando. Eso hizo que Bryan rompiera a reír estrepitosamente, pero Julia no se quedó parada y propinó a Bryan una poderosa patada en la mandíbula, subiendo la pierna hasta la nariz. La sonrisa de Bryan se borró de su cara, más que nada por que le faltaba mas de un diente. Gracias a su presa Bryan arrojó a Julia a un lado. El soldado escupió los dientes sueltos y volvió a ponerse en guardia.

¿Realmente ya estaba muerto? Si era así, lo mas probable era que no sintiera dolor alguno y, como se temía la joven, que no necesitara el oxígeno que Julia inspiraba con dificultad. Eso le hacía tener una ventaja muy importante sobre ella. Julia sacudió la cabeza intentando apartar esos pensamientos de su cabeza.

Bryan volvió a atacar. Parecía que la amarillenta piel del soldado era tan dura como una pared. Cada golpe era difícil de desviar debido a su fuerza, esquivarlos casi imposible debido a su estado y detenerlos tan malo como recibirlos directamente. Así que Julia hacía lo posible para evitar la serie de patadas, puñetazos, codazos y rodillazos del experto en Kick Boxing. Era condenadamente rápido y aunque Julia no se quedaba atrás, gracias a su velocidad aún seguía con vida. Aquella rapidez, aquella fuerza, aquellos movimientos, definitivamente no eran humanos.

Julia topó de espaldas con algo duro. Era una pared. Estaba literalmente entre el puño y la pared cuando Bryan se dio cuenta de ello y lanzó un poderoso golpe. Julia lo esquivó dejándose caer al suelo. El puño se incrustó en la piedra, justo en el lugar donde momentos antes estaba su cabeza.

Rodó para alejarse de su enemigo, pero Bryan no hizo ademán de continuar acosándola. Retiró el puño del orificio en la pared de manera teatral.

- Eso podría haber sido tu cabeza -dijo Bryan limpiándose la mano de escombros. Su guante había quedado destrozado, pero la piel seguía intacta.

- Pero no lo ha sido.


- Ven a por mí, increíble "Hulk" -dijo Paul, viendo como Toshin se acercaba rápidamente.

Estaba preparado para el primer ataque que hizo Toshin, pero no para bloquear tanta fuerza. Nada más llegar frente a Paul, la criatura le propinó un codazo a media vuelta tan poderoso que cualquier maniobra defensiva fue inútil y Paul acabó rodando varios metros atrás. El dios de la Lucha echó a andar hacia su contrincante, sin embargo allí estaba Hwoarang para acudir en su ayuda dando una poderosa patada voladora a la criatura, que la levantó del suelo. En medio del aire y sin dejar que Toshin tocara el suelo se dio la vuelta para volver a golpearle con la otra pierna. Una vez mas repitió el movimiento, pero esta vez mandando a Toshin contra el suelo de un taconazo. Sin embargo, la criatura se detuvo a pocos centímetros del pavimento, levitando en el aire, y volvió a ponerse de pie del mismo modo.

Hwoarang había aprendido aquella técnica de Baek, era justo que Toshin la sufriera antes de morir.

- Baek Doo San -oyó decir a Toshin al verle caer al suelo.

- Duele, ¿eh? -dijo Hwoarang girándose levemente para mostrar el símbolo de su maestro, que llevaba en la espalda del dobok-. Pues tengo más si es lo que quieres.

Toshin no dijo nada, pero cambió su guardia, adoptando la misma posición que viera adoptar tantas veces a su maestro en las prácticas.

La pose de Baek Doo San.

- ¡Maldito bastardo cabrón hijo de puta! -gritó Hwoarang con furia, dándose cuenta de lo que significaba. Lo había sospechado, pero verlo confirmado era demasiado.

- ¿Qué les ocurre? -le preguntó Paul a Jin cuando el japonés se le acercó para comprobar su estado. Jin no estaba seguro del todo, pero tenía una idea.

No pudo añadir nada más, pues Hwoarang se abalanzó a por su contrincante con un grito en la garganta. Comenzó a lanzar patadas tan rápidas que resultaban difíciles de ver. Casi parecía que no tocaba el suelo cuando cambiaba de pierna. Sin embargo, aquella velocidad no era suficiente, pues Toshin parecía conocer cada movimiento. Los esquivaba y detenía con facilidad. Aún así, el coreano no le daba un solo momento de respiro, ni una oportunidad de contraataque.

Únicamente cuando la furia del pelirrojo le invadió fue cuando obtuvo su primera victoria, propinándole a Toshin una poderosa patada a media vuelta. Pero Toshin hizo alarde de su nombre como "Dios de la Lucha" aguantando el ataque. Entonces comenzó el ataque de la criatura. Cada movimiento que Toshin realizaba era mas rápido que cualquiera de los golpes de Hwoarang, parecía como si volase, golpeando alternando las piernas. Hwoarang no pudo defenderse de ninguno de los golpes y acabó en el suelo cuando Toshin finalizó su combinación con una poderosa patada voladora impactando a media vuelta con una pierna seguida de la otra en medio del aire.

Cuando el coreano pisó el suelo, aguantando milagrosamente en pie tras aquel hilo de patadas, Toshin continuó atacando. Dio un salto y repitió el mismo movimiento que Hwoarang le había hecho. Las tres patadas en el aire.

- ¡Mierda! -dijo Jin corriendo a por Toshin.

- Deja a Ogre a los mayores, chaval -dijo Paul adelantándose al japonés-. Tú ve a ver como anda el chico.


Aquella panda de Tekkenshu no había conseguido tocarle todavía. No se atrevían a atacarle todos juntos y Forest simplemente tenia que encargarse de los que tenían el valor necesario para hacerlo. Aunque parecían bastante tontos, también eran cabezotas y testarudos, si no conseguía noquear a uno le tenía inmediatamente encima de nuevo. En aquel momento se acercó un soldado que llevaba acosándole un buen rato. Cansado de sus ataques Forest decidió acabar con él definitivamente, sometiéndole con su furia de golpes. Vinieron por todos lados, terminando aquella danza con un uppercut que le envió directo al suelo.

Sin embargo, también fue el momento en el que un enorme Tekkenshu le vio desprotegido y se abalanzó a por él por la espalda, agarrándole fuertemente por los brazos. Forest se asustó al descubrir que había caído en la trampa. Durante un buen rato aquellos soldados le habían estado alejando del su grupo y rodeándole. Y ahora era el momento en el que iban a acabar con él.

No si se lo impedía. El primer Tekkenshu que intentó rematar al desprotegido Forest acabó en el suelo de una patada en la cara. Otro más se vio víctima de una patada en el estómago seguida, cuando se agachó por el golpe, de otra en la cara. Era incapaz de mover los brazos así que tenía que ser ágil con las piernas.

Intentó deshacerse de la presa del Tekkenshu, pero parecía fuerte y no pudo. Una vez más, uno de los soldados se abalanzó a por el. Forest intentó apartarle de una patada en el estómago, pero al recibir el golpe, el Tekkenshu aferró su pierna y le dejó en una situación mas desprotegida aún. Otro más se acercaba con un tong-fa, preparado para acabar con él.

Justo cuando Forest se preparaba para el impacto, el individuo salió despedido a causa de un fortísimo golpe. No necesitó verle para saber que su padre, Marshall, había sido quien le había golpeado. Entre otras cosas por que oyó su grito de guerra. El Tekkenshu que aferraba la pierna de Forest salió dando vueltas con una patada a media vuelta de Marshall.

En el momento en el que Marshall encaró a su siguiente enemigo, aquel que apresaba a su hijo, este apretó a Forest de forma amenazante.

- ¡Detente o...! -solo pudo decir eso antes de que Marshall pateara la cabeza del Tekkenshu. La patada había venido por un lado de la cara de Forest, pero no llegó a tocarle. Acto seguido pateó la otra mejilla del Soldado sin siquiera rozar la de su hijo. El soldado cayó al suelo inconsciente, arrastrando con él a Forest.

- Te queda aún mucho por aprender, Forest -dijo Marshall ayudando a levantarse a su hijo-. Te has dejado flanquear.

- Lo siento -dijo Forest agachando la cabeza.

- Nada de disculpas. Estas castigado y entrenarás cuando llegues a casa. -Forest agachó aun mas la cabeza.

Mientras tanto, la situación de Eddy no había mejorado demasiado. Aunque había descubierto que ninguno de los Jack tenia consideración de su compañero a la hora de lanzar ciertos ataques, no había encontrado la posibilidad de ponerlo en práctica. Para empeorar las cosas, ya le habían pillado un par de veces intentándolo, con dolorosos resultados para él.

- Sin riesgo no hay gloria -dijo para sus adentros en un momento de dudosa oportunidad para poner en práctica su plan.

Había conseguido deslizarse hacia el flanco de uno de los Jack, aquel que había quedado manco, dejando a su compañero justo al lado contrario. Justo en el momento en el que se iba a girar su inmediato contrincante, Eddy se deslizó nuevamente a su espalda para que el otro Jack le considerara blanco fácil. Así fue, pero por desgracia para Eddy no salió como él tenia planeado. El robot, que parecía haber aprendido de su primer descuido al golpear a su compañero, intentó agarrarle al tenerle cerca. Eddy tuvo que agacharse rápidamente para esquivar la presa de aquel enorme robot. Sin embargo, la suerte del brasileño volvió a cambiar cuando su primer enemigo, el manco, viéndose en peligro al tener a su enemigo en la espalda, hizo girar su mecánica cintura 360º abarcando con su brazo sano alrededor suyo. Como Eddy había conseguido agacharse aquel golpe no le llegó a impactar, pero si lo hizo en el cuello de su compañero.

De aquel golpe saltaron chispas y la cabeza del robot quedó ladeada. Terminó por perder el equilibrio y precipitarse al suelo. Eddy recordó en aquel momento la reacción de los robots cuando había caído al suelo y decidió aprovecharla. Para salir de aquella posición de peligro, el brasileño pasó rodando por encima del robot golpeado. Tal y como había previsto, el otro Jack intentó aplastar al brasileño en fuga con un golpe que termino por acabar impactando en el pecho de su compañero herido.

Eddy sonrió complacido al oír el sonido de los componentes metálicos quebrarse, pero perdió la sonrisa cuando al darse la vuelta descubrió que el "Jack" no se había detenido tras aquel ataque. Lanzó su brazo al cuello del brasileño y antes de que éste pudiera hacer nada consiguió agarrarlo con su mano metálica. Eddy intentó deshacerse de la presa golpeando con las piernas la cadera del robot, sin efecto alguno. Aquel robot levantó al brasileño por el cuello y preparó el otro brazo para rematarle en aquella posición tan desprotegida. Eddy sonrió de nuevo al percatarse de que su golpe de gracia iba a ser asestado por un brazo inexistente. El "Jack" tardó en percatarse de aquel detalle pero consiguió borrar la sonrisa del brasileño cuando le arrojó con tanta fuerza contra uno de los barracones que la pared de chapa, que se hundió con el golpe.

Eddy se incorporó para ver como la mole se acercaba corriendo pesadamente hacia él. Apoyándose en la pared saltó por encima del robot en el momento en el que su pesada pierna aplastaba el lugar. Aquel salto le había otorgado una posición de ventaja al situarse en su desprotegida espalda.

O eso pensó el brasileño antes de que el robot volviera a hacer girar su cintura golpeándole esta vez con el brazo en el pecho. Eddy salió despedido hacia atrás pero consiguió caer ágilmente e incorporarse justo en el momento en el que el robot comenzaba a girarse para encararle.

- Ya te tengo, hombre de hojalata -dijo Eddy al percatarse de la oportunidad. Se abalanzó hacia él con una patada a media vuelta que impactó de lleno en la cara del robot, pues el golpe vino por el flanco del brazo roto. Sin embargo, Eddy no se detuvo ahí y, aprovechando el impulso del primer golpe, le dio otra patada de la misma forma, y después otra, y otra, y otra más. Todas ellas aprovechando el impulso de la anterior y cada una con más fuerza que su predecesora. Aquella cadena de patadas había dejado la cabeza del robot completamente girada hacia un lado de forma forzada. La piel sintética se había desgarrado del cuello y la mandíbula colgaba del cráneo formando una desagradable mueca. Eddy no se detuvo tras aquel golpe. Esta vez en giró dirección contraria a todos los golpes anteriores para adquirir fuerza y saltó para golpear al "Jack" una fortísima patada en la cabeza seguida inmediatamente de otra con la otra pierna.

Eddy cayó al suelo y vio como la cabeza de "Jack" rodaba por el pavimento soltando chispas y pronunciando incoherencias.


Bryan lanzó una patada baja hacia Julia al estar arrodillada, pero ésta la desvió con las manos y encontró el momento perfecto para contraatacar. Apoyándose en la rodilla de su contrincante se encaramó a la cabeza de Bryan, atrapándola entre sus piernas. Julia se dejó caer al suelo, rodando para que la cabeza de Bryan fuera lo primero que impactase contra las losas. Tal y como había aprendido con las clases de Paul, el peso de Bryan era suficiente como para dejarlo fuera de combate, pero el soldado se puso en pie como si nada.

- Necesitarás algo más que eso -dijo Bryan volviendo al ataque con una poderosa patada que Julia no pudo esquivar. El golpe la hizo caer al suelo e inmediatamente rodó hacia un lado adivinando el siguiente movimiento de su enemigo. Bryan incrustó el puño en el lugar donde segundos antes había estado la india.

Antes de que se pudiera levantar Julia, el soldado la propinó un poderoso gancho en el estómago, encajando el puño debajo del esternón. En esa posición, levantó el poco peso de la india con el puño y lo arrojó en medio de una sonora carcajada contra la pared que momentos antes había atravesado.

- Veamos si te levantas de... -comenzó a decir Bryan pero no pudo acabar la frase pues Julia volvió a ponerse en pie con gesto furioso-. Me sorprendes, niña. Tienes mas fuerza de voluntad que cerebro.

Bryan echó a andar hacia Julia, que parecía mantenerse en pie de puro milagro. Aquel golpe le había dejado el asqueroso sabor de bilis en la boca. Tenia nauseas y estaba tan mareada que era toda una sorpresa haberse podido levantar. Pero aquello no había acabado. Le había golpeado en zonas que normalmente incapacitarían a una persona corriente, le había hecho llaves, pegado patadas y golpeado en la cabeza, y nada de eso había funcionado. Pero aun tenía unas cuantas cosas que decir en aquel combate, y el descuido de Bryan al bajar la guardia tras aquel movimiento le daba la oportunidad perfecta para ponerlas en práctica.

- Veamos si te levantas de esto -dijo Julia preparando el puño derecho. Bryan se puso en guardia.

Con un grito, la muchacha se abalanzó hacia su contrincante, el movimiento fue tan rápido que resultó difícil de ver. Aunque Bryan hubiera podido distinguirlo no hubiera podido hacer nada, pues, a pesar de que era el brazo derecho el retrasado para el golpe, este vino con el brazo izquierdo al que no le había prestado atención al mantenerlo tan bajo. Fue un tremendo gancho que recorrió todo el pecho de Fury hasta llegar a la mandíbula. La potencia del golpe hizo que cualquier defensa del soldado resultase inútil y le hizo salir disparado varios metros hacia atrás.