Faltaban cinco minutos para las 8 de la noche y avanzaba a paso presuroso hacia el aula de Pociones, se le había hecho un poco tarde conversando con Ron y Hermione, contándoles lo sucedido, pero omitiendo convenientemente la parte del beso que le había dado Malfoy y sus confusos pensamientos.
Dobló en el pasillo y se topó con Draco que parecía tan apurado como él, se miraron un momento y siguieron el camino en silencio. Al llegar, se adelanto y golpeo la puerta del aula.
-Adelante- dijo la voz del profesor.
-Buenas noches, Profesor – dijo Harry al abrir la puerta acercándose al escritorio.
-Buenas tardes Sr. Potter…Sr. Malfoy, tomen asiento, les explicaré que deben hacer- se levantó de su escritorio, tomo un par de pergaminos y se acercó a ellos.
Harry y Draco tomaron asiento cerca de unos calderos y esperaron.
-Bien, aquí tengo la lista de pociones que deben ser restituidas- agitó los pergaminos delante de ellos- Espero que puedan coordinarse para terminarlas y que puedan trabajar juntos sin terminar peleándose –dejo los pergaminos sobre la mesa- También entiendo que no es necesario, ya que son lo suficientemente mayores, que me quede aquí vigilándolos, pero les advierto que a la mas mínima señal de que están enfrascados en una pelea, los llevare con la Profesora McGonagall y no podrán evitar su expulsión…me hago entender claramente?-se detuvo en la puerta esperando.
-Sí, Señor- respondieron mirándolo seriamente.
-De acuerdo, dejo todo en sus manos, es su responsabilidad reponer todo y organizar el tiempo que pasan aquí. Buenas Noches- abrió la puerta y salió sin volver a mirarlos.
Se quedaron mirando a la puerta no sabiendo muy bien como empezar a trabajar, hasta que Draco se levantó, tomó los pergaminos y les hecho una mirada. Harry lo seguía con los ojos, atento a sus movimientos, esperando alguna palabra mordaz de su parte.
-Bueno…- dijo acercándose y observando a Harry- podemos repartirnos esto para ahorrar tiempo, considerando que hay algunas de estas pociones que deben cocerse por varios días, podríamos adelantarlas y dejarlas cociéndose mientras terminamos las otras…te parece, Potter?-dijo esto con total naturalidad, como si le explicara a un buen amigo algo que no entendiera sobre la clase y como si nunca se hubieran peleado en la vida.
-Eeeh…claro…sí…repartámoslas- le respondió sorprendido, no estaba acostumbrado a escuchar a Malfoy hablándole de forma tan "amable". Se acercó con desconfianza hacia él yextendió la mano para tomar el pergamino.
Se había mentalizado en aprovechar esas horas que debía pasar obligado con Harry, ya estaba cansado de las discusiones estúpidas y la culpa por las cicatrices que le había causado aun no desaparecía del todo. Quería que Potter se fijara en él de otra manera, así que trataría de ser amable, aunque le costara un poco.
-Si quieres puedes empezar con la Poción Revitalizante, mientras yo me hago cargo de la para Dormir- dijo pausadamente mientras le entregaba el pergamino, al rozar sus dedos la conocida electricidad los recorrió a ambos- ambas… deben cocerse por 3 días…-su voz se perdió en un susurro mientras los ojos de Harry se fijaban en los suyos. Trató de no ruborizarse y se volteó, aparentemente eligiendo un caldero.
-Oh! Eh…claro…partamos por eso…voy por el libro…-Murmuró Harry y se acerco al estante aun con el hormigueo en su piel- Quieres que te acerque uno?- ya que ambos estaban en plan de amabilidad no tenía intenciones de arruinar el ambiente, no quería seguir discutiendo y no podía negar que ese Malfoy le agradaba.
Había salido de su dormitorio con la idea de pedirle explicaciones a Malfoy sobre las miradas y enfrentarlo sin tanto público como la vez pasada, pero este cambio de actitud lo había sorprendido y pensaba aprovecharlo.
-Ah? sí claro…gracias- se sorprendió de la naturalidad con que esa palabra salió de su boca, en realidad se sorprendió de todo, como parecían tan cómodos hablando, tal vez ese castigo no iba a ser tan malo como creía.
Organizaron las cosas y se pusieron frente a frente cada uno con un caldero y comenzaron a trabajar. Harry quedo maravillado de la forma en que Draco parecía conocer cada uno de los ingredientes y la soltura con la que cortaba raíces, mezclaba y agitaba su varita murmurando cosas en voz casi inaudible. Sus manos enjugaban el sudor que perlaba su frente a causa de los vapores calientes que emanaban de su caldero, tenía las mejillas arreboladas y el ceño fruncido por la concentración. De repente, Draco deslizó su lengua por sus labios y Harry jadeó, el recuerdo del sueño que tuvo en la enfermería volvió a su mente con intensidad y el deseo de sentir esa lengua recorriendo sus propios labios creció en su interior, estaba tan metido en sus ensoñaciones que no se dio cuenta de que presionaba el cuchillo con el que cortaba raíces de eléboro con excesiva fuerza.
-Si sigues apretando así te cortaras- Había notado la mirada de Potter sobre él y estaba tratando de mantenerse concentrado y evitar lanzarse sobre él y besarlo, pero esos ojos verdes lo estaban taladrando, así que decidió romper la tensión, antes de cometer alguna estupidez.
-Que cosa?...demonios!..-el cuchillo resbalo de su mano y de paso le dejo un corte en la palma, la sangre comenzó a gotear.
-Te dije que te cortarías- replicó, como si nada.
-¡Oh, cállate Malfoy!- se removió en su asiento buscando algo con que detener la hemorragia.
-No hay para que enfadarse, Potter... ten.-le extendió un pañuelo que saco de su bolsillo mientras se acercaba y se sentaba a su lado. Harry lo miró nervioso, sentía el perfume masculino del rubio en su nariz y el calor de su pierna al rozar con la suya bajo la mesa.- Déjame ver el corte- letomó la mano y Harry se quedo estático dejándolo actuar. Draco retiro el pañuelo y observó, tomaba la mano con delicadeza, haciendo que Harry se estremeciera imaginando como se sentiría el toque de esas manos en todo su cuerpo.
-No es tan profundo- dijo sin soltarle la mano- Puedo curarlo, si quieres, claro- lo miró a los ojos, esperando una respuesta, pero parecía que Harry se hubiese quedado congelado - Potter? Quieres que lo cure o prefieres quedarte ahí desangrándote?- No le era fácil dejar de ver esos ojos, mezclado con la sensación de la mano de Harry contra la suya, lo estaba haciendo perder la concentración.
-Estás seguro, Malfoy?- parpadeo inseguro, pero no retiro la mano.
-Por supuesto, lo he hecho mil veces…pero si no te da confianza puedes ir a la enfermería.- lo había soltado y se estaba levantando cuando Harry lo tomo del brazo.
-No!...adelante hazlo…ya no quiero volver a la enfermería, he estado ahítoda una vida- le sonrió amablemente.
-Accio varita-dijo devolviendo la sonrisa y tomándole la mano otra vez- puede que duela un poco, pero pasará rápido-se acomodo mejor y apoyo la punta de su varita en el corte que ya sangraba menos- Aquí voy…- noto como Harry se tensaba- Notare!- murmuró y una luz roja ilumino la mano. Harry sintió como el corte se cerraba lentamente, el hechizo quemaba, pero como había dicho Draco, sólo duro un momento, hasta que por fin solo quedaba una fina línea. El rubio levantó su varita y miro a Harry esperando a que dijera algo.
-Vaya, si funcionó, no conocía ese hechizo- movió su mano probando y se giro hacia Draco- Gracias – dijo apoyando su mano en la pierna del rubio.
-No agradezcas, no fue nada- sintió el calor de la mano de Harry sobre su muslo y no resistió el impulso de poner su mano sobre la del moreno. Se miraron por unos segundos que parecieron eternos, hasta que Draco rompió el silencio.
-Deberíamos terminar…ya se hace tarde- retiró su mano lentamente alargando el contacto y levantándose para ir hacia su caldero.- Quieres que te ayude con eso?...ya he terminado con la mía…- se detuvo a medio camino esperando la respuesta.
- No te preocupes…solo debo agregar estas raíces y ya podremos irnos- se levanto y empezó a arrojar las raíces dentro de su caldero que burbujeaba suavemente.
Draco se acercó, observando como Potter añadía las raíces y dejaba la poción cociéndose, se apoyó en la mesa y comenzó a juguetear con su varita.
-No eres tan malo en Pociones como Snape creía- soltó, mientras miraba a Harry guardar unas cosas en los cajones.
-Debo tomar eso como un cumplido?- se rió- es primera vez que tardo tan poco en hacer una poción…además no soy ni la mitad de bueno que tú…siempre te quedas con los puntos en clases. -Se apoyo en el escritorio, realmente no quería irse aun.
-Solo tengo buena memoria…imagino que a tu amiga sang…-se detuvo al ver la expresión de Potter- Granger… eso la pone de un humor de perros- se relajó al ver como el otro volvía a sonreír.
-Sí…siempre pone mala cara…no le gusta no ser la mejor de la clase- realmente la actitud de Malfoy lo confundía, era la primera vez que evitaba llamar "sangre sucia" a Hermione.
-Puedo entender eso…- con unos pasos acorto la distancia entre ellos, quedando frente a Harry, deslizando su pulgar por la mejilla del otro en una caricia suave, hundiéndose en los iris verdes y sintiendo como su estomago daba un vuelco.- Tienes…una mancha-dijo en un susurro sin apartar su mano de la cara de Harry. Tan solo tendría que inclinarse un poco y podría besarlo, lo miraba directo a los ojos, podía sentir su aliento rozando sus labios…
-Debió salpicarme…desde…el caldero…-le costaba respirar, tenía a Draco a menos de un palmo de distancia, mirándolo a los ojos y con su mano en su mejilla, sentía que el corazón se le iba a salir por la boca. Sentía un deseo enorme de besarlo, de aferrarse a ese cabello y besarlo hasta el cansancio…como en su sueño.
-Debemos irnos- dijo finalmente Draco, alejándose y retirando la mano. No había sido capaz, se había arrepentido en el último momento.
-Sí…vamos- sintió el frío en su mejilla cuando Draco retiró su mano, no había sido capaz de acercarse y besarlo, su mente lo había regresado a la realidad antes siquiera de tratar de hacerlo.
Ordenaron las cosas que ocuparon rápidamente, sin mirarse y avanzaron hacia la puerta, salieron y recorrieron el camino en silencio hasta el pasillo donde se habían encontrado esa tarde.
-Nos vemos, Potter- dijo Draco doblando hacia la izquierda.
-Nos vemos, Malfoy- respondió girando hacia el lado contrario.
Ambos caminaron perdidos en sus pensamientos hacia sus respectivas salas comunes, aun con los corazones palpitándoles de manera agitada en el pecho.
Draco ya tenía asumido que le gustaba Potter, pero no pensó que se sentiría así de nervioso y ansioso al tenerlo cerca y por lo que pudo notar el otro muchacho estaba igual o peor que él, pero no creía que por el mismo motivo. Llego a su habitación, se puso su pijama y se metió en la cama, aun con el tacto de la piel de Harry en su mano.
Harry no entendía nada de lo que pasaba por su mente, había sido el día más extraño de su existencia, había compartido un castigo sin freírsea hechizos con Malfoy, este lo había curado y cada vez que se le acercaba lograba que su corazón latiera desbocado…por qué sentía eso?...por qué ese sueño se le repetía cada vez que lo tenía cerca?...es que acaso le estaba gustando el rubio Slytherin?...no…no podía ser eso…es decir…a él le gustaban las chicas…
–Pues ninguna chica ha logrado hacerte sentir así…no Harry?- dijo una voz en su cerebro.
No podía negar que esa voz tenía razón…jamás se había sentido así, tan ansioso, tan deseoso de besar a alguien, tocarlo, sentir otra vez ese aroma en su nariz…
Llego a su habitación, ya todos dormían pues ya era más de media noche, se puso el pijama y se metió en la cama, con todos esos pensamientos dando vueltas en su cabeza…tal vez si le gustaba el rubio…tal vez ya no le importaba que fuera Malfoy.
En otro lado del castillo, el Profesor de Pociones, sentado en el aula llena de calderos sonreía por lo bajo. Había estado observando a Potter y a Malfoy, sin que lo notaran, ya que no confiaba en que se quedaran trabajando en paz y no quería mas destrozos en su aula, pero por lo visto habían logrado trabajar bien y comportarse…incluso habían logrado trabajar más que bien…algo le decía que al final de estecastigo ese par obtendría mucho más que un estante lleno de pociones.
