Capitulo 6 "Deseo"

Despertó después de una noche agitada llena de imágenes del beso que le había dado a Draco, dividido entre la conmoción que aquello había significado y la cantidad de sensaciones que lo habían llenado en ese momento. Al recordar los labios de Draco sobre los suyos el conocido hormigueo de electricidad le recorrió la espalda. Había sido lo más maravilloso que había probado; suaves, tibios, demandantes, llenos de un ansia que no creyó encontrar…había sido perfecto y lo más perfecto era que el rubio lo había respondido.

A pesar de que una parte de él estaba rebosante de emoción por el beso, estaba siempre presente el hecho de que todo fue causado por el Filtro para Confundir, porque él estaba seguro, a pesar de lo mucho que deseaba hacerlo, que de no haber sido por el Filtro, jamás hubiera reunido el valor. Además en caso de que Draco estuviera enfadado y le pidiera explicaciones, podría usarlo como un maravilloso y creíble argumento.

Se dirigió a tomar una ducha aun pensando en esas sensaciones y preguntándose como enfrentaría a Draco esa tarde cuando volvieran a verse para continuar con su castigo. Le preocupaba más la reacción del rubio, que lo pudiera decirle el profesor D´Agremont por haber salido corriendo como un loco del aula.

No había pegado ojo en toda la noche pensando en que pasaría mañana cuando se encontrara con Harry en el aula de pociones, quería creer que todo había sido un evento del cual se reirían más tarde, pero las palabras del profesor D´Agremont se le repetían en la cabeza…

Deseaba con toda su alma hacerlo, sí…

Una parte de él deseaba que esas palabras fueran ciertas, decirle a Harry que el también lo deseaba para volver a sentir sus labios sobre los suyos; pero la otra mitad, que era la que él consideraba cuerda, le decía que era mas sano hacer como que nada había pasado y seguir cada uno con sus vidas como al principio. Potter por su lado y él por el suyo. Pero el recuerdo del beso y las sensaciones que lo embargaron, hacían que su lado "cuerdo" perdiera cada vez mas poder en su mente.

Estaba dividido entre la idea de decirle a Harry que se había equivocado de poción, lo que lo obligaba de paso a explicarle cual era la que realmente había fabricado, y la otra idea mas tentadora de quedarse callado y dejar que todo pasara como un efecto del Filtro para Confundir. Ese era el camino más fácil, pero siempre estaba la posibilidad de que Harry, al darse cuenta de que realmente deseaba besarlo entendiera lo que sentía por él y eso le daba una oportunidad de intentar algo con el moreno.

Se levantó convencido de que ya no podría dormir y se encamino a la ducha con la cabeza llena de imágenes de Harry besándolo otra vez, diciéndole que todos esos años de odio habían sido una idiotez, que podían cambiar las cosas y ser más que los amigos en que se habían convertido durante este castigo.

Su día transcurrió entre regaños de los profesores por no estar atento a las clases y reclamos de Ron y Hermione por no decirles que era lo que le pasaba. No se topó en ningún momento con Draco, era como si al rubio se lo hubiera tragado la tierra y eso lo hacia sentir, si es que se podía, más nervioso de lo que ya estaba.

Tan nervioso y distraído se encontraba que no se dio cuenta cuando ya faltaban cinco minutos para las ocho de la noche y tenia que ir hasta el aula de pociones y enfrentarse a lo que había estado temiendo todo el día.

No es que fuera por cobardía, porque los Malfoy podían ser cualquier cosa menos cobardes, pero había evitado toparse con Harry durante todo el día, aunque eso significara saltarse algunas clases y soportar las preguntas de sus amigos cada vez que miraba antes de doblar en los pasillos.

No quería ver al moreno hasta que fuera absolutamente necesario y por fortuna lo había logrado. Lo que no había logrado, aunque lo deseara, era detener el tiempo para que no llegara el momento, ya que el reloj marcaba las ocho menos cinco, por lo que tendría que empezar a caminar hasta el aula de pociones y enfrentar lo que sea que fuera a pasar.

Iba cada uno sumido en sus pensamientos caminando por los pasillos que los separaban del aula hasta que se toparon de frente, Draco desde la izquierda, Harry de la derecha y se quedaron mirando a los ojos en silencio por un segundo que pareció eterno, hasta que Draco murmuró – "Buenas noches"- a lo que Harry dio un respingo, respondió un apagado –"Buenas noches"- de vuelta y bajo la cabeza avergonzado acercándose a la puerta del aula y entrando. Draco lo siguió en silencio y se paro a su lado al entrar.

Dentro del aula los esperaba el profesor D´Agremont junto a unos calderos removiendo calmadamente una poción que liberaba un leve vapor celeste.

Buenas noches Sr. Potter, Sr. Malfoy, me tomé la libertad de preparar yo mismo el Filtro para Confundir que no fue preparado ayer, tómenlo como un regalo por su buen comportamiento- guiñó un ojo y caminó hacia la puerta- Por lo que veo solo les faltan tres pociones para terminar. Espero tengan una noche productiva- le sonrió significativamente a Draco y salió dejándolos solos.

Harry lo siguió con la vista hasta que desapareció tras la puerta, mirándolo con extrañeza.

Filtro para Confundir? , pero si yo lo preparé ayer, él lo vió, quiero decir…por eso yo…- iba a decir "te besé" pero las palabras se perdieron en su garganta al cruzar sus ojos con Draco.

Eeehh bueno…realmente tu creíste que lo habías preparado…- respondió nervioso el rubio buscando la mejor forma de explicarse.

Yo creí?...- lo miró con los ojos como platos, el confirmar que no había preparado el Filtro destruía su posibilidad de usarlo como excusa para liberarse de dar explicaciones sobre el beso.

Exacto, creíste que estabas preparándola- habló tratando de parecer calmado- pero en algún momento debiste cambiar la receta o algo así y terminaste preparando…otra cosa…-evito la mirada de Harry, intentando hacer que no notara lo nervioso que estaba.

Draco tenia la leve sospecha de que el profesor había mencionado lo de la poción a propósito, como buscando la excusa para que tocaran el tema, no sabia porque…pero tal vez les estaba dando una oportunidad. Una oportunidad que no pensaba desaprovechar, después de todo, ya estaban ahí…que podría pasar?

Y que se supone que preparé entonces?-pregunto Harry buscando la mirada de Draco, algo en su interior le decía que no quería escuchar la respuesta, pero la curiosidad era más fuerte- supongo que el profesor D´Agremont te lo dijo después de que yo…bueno después de que salí del aula.

Saliste huyendo querrás decir…-dejo escapar una sonrisa y se acerco un poco al moreno- si me lo dijo…pero no sé si realmente quieras saberlo…-miró fijamente a Harry buscando las palabras correctas.

Y porque no querría saberlo?- la mirada intensa de Draco lo estaba poniendo un poco nervioso- no creo que haya sido algo tan terrible o si?- avanzo hacia el rubio unos pasos sin romper el contacto visual.

No, no fue nada terrible…-se acercó más hacia Harry, acortando la distancia entre ellos-pero tal vez te haga poner en evidencia cosas…que te gustaría ocultar -lo dijo en un tono misterioso, probando si lograba hacer que el moreno picara y le dijera algo.

Harry estaba nervioso, jodidamente nervioso, tenia al rubio muy cerca, hablándole con ese tono de misterio, como incitándole a que le dijera que le había gustado besarlo y que definitivamente quería repetirlo…decidió seguir su juego, después de todo, algo le decía que no tenia nada que perder.

Ocultar?...yo no tengo nada que ocultar…me dirás que poción preparé o tendré que usar un Legeremens?-le dirigió una media sonrisa y se acercó aun más.

Un Filtro de Deseo…- estaba a menos de un palmo de distancia de Harry, podía sentir sus respiraciones rozarse- eso preparaste…

Oh…pues creo que los efectos aun no se terminan del todo- sentir el perfume del rubio le hizo recordar el aroma de la poción y si pensar en nada lo tomó y juntó sus labios con los del rubio como la vez anterior.

Esta vez el beso fue más necesitado que la primera, lleno de confesiones ocultas y deseo reprimido, sus labios se unían con ímpetu y sus lenguas luchaban tratando de someter a la otra. Se separaban de tanto en tanto para tomar aire, mordiéndose los labios mutuamente, soltando apagados quejidos, olvidándose de donde estaban y del mundo entero.

Las manos de Harry recorrían la espalda de Draco de manera lenta pero ansiosa, disfrutando de cada centímetro hasta que lograron colarse bajo la camiseta del rubio, aferrándose a la piel desnuda como un naufrago a la orilla. Sus sentidos se amplificaron por mil, al sentir la tibieza y suavidad de esa piel bajo sus manos, mezclado con el sabor de los labios de Draco. No podía creer lo que estaba haciendo, pero no se arrepentía, ahora siendo completamente conciente de sus acciones se daba cuenta de que realmente deseaba al rubio y no iba a desaprovechar la oportunidad.

Sus manos se aferraban a Harry con ímpetu, acercándolo a cada centímetro de su cuerpo, disfrutando del calor que despedía el otro. El beso, aun más intenso que la vez anterior estaba logrando que su mente se alejara de la cordura, sentía las manos del moreno en su piel bajo la camiseta y se estremecía con cada caricia, no quiso perder más tiempo y deslizo las suyas de igual manera, provocando en el otro un ahogado gemido de placer.

Ya nada importaba, donde estaban o que se suponía que deberían estar haciendo, solo podían permitirse sentir como sus manos los recorrían mutuamente y los besos se hacían cada vez más descontrolados.

Libero una de sus manos y la enredo en el cabello de Draco, como había soñado tantas veces y lo separo un poco, marcando un camino de besos por la mandíbula del rubio hasta llegar a su cuello; mordió, lamio y succiono la piel sin descanso, seguro de que dejaría marcas, extasiado con los ya poco disimulados gemidos que escapaban del rubio, su mano sujetando firmemente el cabello platinado y la otra sujetando la cadera, obteniendo todo el control.

Draco estaba en la gloria, los labios y lengua de Harry en su cuello lo estaban volviendo loco, nunca pensó que el moreno fuera tan apasionado. Se aferraba con fuerza permitiéndole libertad de acción, pero repentinamente se separó, lo miró a los ojos y murmuró con la voz cargada de deseo, olvidando todo tipo de reparo.

-No sabes cuanto tiempo he deseado esto…- y sin darle tiempo de responder, volvió a besarlo acorralándolo contra el escritorio del profesor, aferrando sus caderas con ambas manos hasta deslizarlas por su trasero y elevarlo un poco, sentándolo sobre el mueble. Ya no podía detenerse, no quería detenerse, tenía a Harry ahí, a su merced y el chico parecía desear la situación tanto como él, se acomodo entre las piernas del moreno y comenzó a morder y chupar el lóbulo de su oreja.

Casi se le había salido el corazón al escuchar a Draco murmurar de manera tan sensual y sentirlo así, tan demandante y posesivo, ni siquiera se dio cuenta cuando esas manos sujetaron su trasero y lo sentaron en el escritorio, de lo único que era conciente era de los labios y dientes de Draco en su oreja.

Oh Merlin!...- el gemido salió de su boca antes de poder evitarlo cuando Draco había mordido especialmente fuerte un lugar sensible en su cuello.

El rubio lo miro con una sonrisa traviesa en sus labios y engancho sus dedos en la orilla de su camiseta, comenzando a levantarla, Harry subió los brazos y le permitió sacarla atento a sus movimientos.

Al ver el torso desnudo del chico frente a él no pudo evitar dejar escapar un suspiro de anticipación, lanzo la camiseta a un rincón y deslizo sus manos por el pecho de Harry lentamente, ampliando el contacto hasta casi transformarlo en una tortura, el moreno se arqueaba bajo su toque, cerrando los ojos ante la sensación. Volvió a besarlo, sin separar las manos de su piel, dejando marcas en su cuello, avanzando con besos ardientes por el torso desnudo hasta llegar a uno de los pezones, que lamio con lentitud, provocando mas gemidos en él.

Harry abrumado por las sensaciones que la boca de Draco le producía, lo jalo bruscamente hacia él y lo beso con fuerza, desprendiéndolo de su camiseta y pegándolo a su cuerpo para quedar en igualdad de condiciones. La piel del rubio ardía bajo sus manos y podía sentir la erección del chico rozando la suya. Puso sus manos en el trasero de Draco y lo acerco más a él, presionándolo con fuerza, masajeándolo, haciendo más intenso el contacto entre sus necesidades.

Draco ya no podía resistirlo más, las sensaciones que recorrían su cuerpo eran tan abrumadoramente intensas que si no tomaba cartas en el asunto se correría solo sintiendo los besos y mordidas de Harry. Podía sentir la erección del moreno rozar la suya, buscando más contacto y las manos del otro aferrar su espalda con fuerza. Sin pensarlo dos veces y sin dejar de besarlo, deslizo sus manos por el abdomen de Harry hasta llegar al botón de sus jeans y lo abrió, bajando el cierre lentamente, sintiendo como el otro se estremecía.

Se miraron de forma intensa , como pidiéndose permiso para continuar y Harry abrió la boca para decir algo ,pero Draco lo calló con un nuevo beso, uno distinto esta vez, lento, entregado , reclamando sus labios y lengua por completo, poniendo sus sentidos a mil por hora, haciendo que olvidara cualquier pensamiento que apareciera en su cabeza.

Repentinamente la mano de Draco se metió dentro de sus pantalones y se poso sobre su necesitada erección apresada bajo la ropa interior, y comenzó a moverla siguiendo la longitud, logrando que Harry pasara sus manos de la espalda del rubio hasta aferrarlas al escritorio, para buscar un poco de estabilidad. Este aprovecho la oportunidad y con su mano libre busco su varita, hizo un movimiento y desapareció toda la ropa del moreno que estorbaba en su labor y de paso la suya. Harry dio un respingo al verse desnudo frente a Draco, que lo miraba lascivamente y deslizaba su lengua por sus labios con ansia contenida. Ante esta visión el deseo en su interior creció aun más.

El rubio puso sus manos en las rodillas de Harry, se inclino un poco y empezó a subirlas en una caricia intensa a medida que repartía besos por el muslo izquierdo del chico. Harry cerro los ojos y dejo de pensar, el único pensamiento que ocupaba su cabeza era esa boca que le hacia perder la razón. Draco seguía subiendo en su camino de besos hasta llegar al hueso de la cadera, donde mordió y sin previo aviso, tomo la erección del moreno y deslizo su lengua lentamente desde la base hasta la punta.

-Oh Merlin!...Draco…- grito el moreno dejando caer su cabeza hacia atrás al sentir la húmeda lengua del rubio recorrerlo, había soñado con eso muchas veces, pero las sensaciones eran mil veces mas intensas de lo que jamás imagino. Se sentía en el cielo, con esa cálida boca, entregándole caricias donde nadie lo había tocado antes…llenándolo de placer.

Siguió jugando con su lengua sobre la erección del moreno, lamiendo, besándolo, succionando sintiendo su sabor, observando de paso como Harry murmuraba cosas que no lograba entender, mientras se sujetaba con fuerza al escritorio. Lo metió de lleno en su boca y comenzó a moverse cadenciosamente, sujetando las caderas del otro, metiéndolo y sacándolo lentamente arrancando gritos de placer del moreno. Separo una de sus manos de la cadera de Harry, la acerco a su propia erección y se acaricio al mismo ritmo con que lo saboreaba.

Estaban envueltos en una neblina de deseo y placer que los llenaba por completo. Harry sintiendo los labios y lengua de Draco llevándolo a la cima del placer y el rubio tocándose al mismo tiempo que el sabor de Harry lo llenaba por completo.

El moreno se sentía casi en el límite, si Draco seguía con ese ritmo tortuoso se correría. Lo jalo, separándolo y lo subió, besándolo con desesperación, sintiendo su sabor mezclado con el de los labios del rubio. Draco respondió el beso y sin perder tiempo envolvió el miembro de Harry con su mano siguiendo con las caricias, el moreno hizo lo mismo con el miembro del rubio y ambos se acariciaban de manera salvaje, gimiendo en los labios del otro.

-Draco…Oh Dios! …no sabes cuanto me gustas…-dijo entrecortadamente, aumentando el ritmo de sus caricias.

-Tardaste…Oh!...un poco en decirlo- hizo mas intenso el toque igualando al moreno, marcando el ritmo.

- Yo…este…no sabía que mmmm….-sus palabras se interrumpieron por un beso de Draco.

-No importa…- dijo dentro del beso- solo no dejes de tocarme…Ahhh…-

- No lo haré si tu no lo haces…-dijo acariciando la mejilla del rubio con su mano libre.

- No tengo intención de hacerlo- le sonrió y volvió a besarlo.

Los besos se hacían cada vez más entrecortados a medida que el ritmo iba en aumento, más intenso, más profundo, más rápido, hasta que ambos llegaron al punto sin retorno explotando de placer en la mano del otro gritando sus nombres. Harry enterró el rostro en el cuello de Draco respirando agitadamente, sintiendo el aroma de la piel del rubio mientras este le acariciaba la espalda con su mano izquierda.

Se separaron lentamente y se miraron a los ojos, el rubor cubrió las mejillas de Harry y bajo el rostro, pero Draco le tomo la barbilla y lo levanto suavemente.

Draco…yo…-

Shhh…- dijo el rubio, murmuro un hechizo limpiador y lo beso dulcemente- debemos irnos, es tarde y el profesor puede llegar en cualquier momento- se separo y comenzó a buscar su ropa.

Sí…claro…debemos irnos…- se levanto del escritorio e imito al rubio buscando su ropa, empezando a vestirse.

Se vistieron en silencio, lanzándose miradas furtivas de vez en cuando, con las mentes llenas de pensamientos y palabras que no se atrevían a expresar.

Cuando ya estuvieron listos, caminaron hacia la puerta, Draco se adelanto y salió primero. Cuando Harry salió, el rubio se acerco y lo beso dulcemente, un breve contacto, murmuro "Buenas noches" y se perdió por el pasillo dejándolo sumido en sus pensamientos.

Se alejo lo más rápido que pudo por el pasillo, sin que pareciera que estaba huyendo. No podía creer lo que acababa de pasar, no podía sacar de su mente las imágenes del cuerpo de Harry y estaba seguro que jamás podría quitar de sus labios el sabor del otro.

Estaba rebosante de alegría, pero aun así tenia miedo, miedo de lo que pudiera pasar luego, sobre todo de lo que dijera Harry. Por eso se había ido antes de dejar que el moreno hablara, quería dejarlo pensar en lo sucedido para que no reaccionara de golpe y lo mandara al diablo.

En su interior deseaba que lo que había pasado esa noche fuera un comienzo, que fuera la primera de muchas noches en las que compartieran sus besos y caricias… él quería que fuera la primera noche de su historia con Harry.

Se había quedado quieto viendo al rubio alejarse por el pasillo, aun sin creer que todo lo que había pasado esa noche fuera verdad. Empezó a caminar hacia su sala común esperando no toparse con nadie, solo quería llegar hasta su cama y acostarse para calmar un poco su corazón que latía agitadamente.

Tenia la mente llena de recuerdos de Draco besándole, tocándolo, cada uno le parecía más irreal que el anterior, estaba confundido. Por una parte estaba feliz…había deseado tanto sentir así al rubio, que no se arrepentía de lo sucedido, esto solo le confirmaba que quería a Draco, más que solo su cuerpo, quería también su corazón, pero la otra parte lo hacia dudar ¿Acaso Draco sentía lo mismo por él, o solo había respondido a la situación? El solo hecho de pensar que el rubio solo estaba disfrutando el momento, lo hacia sentir estúpido.

Tal vez por eso se había ido tan rápido, para evitar las explicaciones y para no tener que escuchar las frases cursis de Harry. Se le encogió el corazón y se agradeció a si mismo el haber evitado gritarle que lo quería, que era más que una simple noche, porque si el rubio no correspondía a sus sentimientos su corazón se rompería en mil pedazos.

Se metió en la cama aun pensando y deseando que todo lo vivido se convirtiera en una realidad constante en su vida, porque deseaba con todo su corazón que esta noche fuera la primera noche de su historia con Draco.

Confiaba en que Draco hubiera aprovechado la oportunidad de explicarle a Potter lo ocurrido con las pociones y de paso, que se confesaran los que sentían, conocía la historia detrás de ellos dos, los había observado y sabia que lo mejor que podían hacer era estar juntos y ser felices de una vez por todas.

No había un motivo especial en realidad por el que se preocupaba tanto por ayudarlos, tal vez le recordaban su juventud y las oportunidades que perdió por no ser lo suficientemente valiente…pues si en sus manos estaba el darles un empujón para que abrieran los ojos y se dieran cuenta, lo haría.

Tomo un trago de su café y se fue a su dormitorio, deseando que esta noche fuera el comienzo de la historia entre ellos dos.