-¡Que alguien encienda las luces!-Me estaba enojando. Tenía miedo de pisar a alguien. De repente una pequeña luz me encegueció. Era el PSP de Armin.
Comenzó a alumbrar lo que podía y cuando a Nathaniel se dio cuenta que, en sus brazos. Ya no estaba Amber.
-¿A-Amber?-Nathaniel estaba en Shock. Su indefensa hermanita ya no estaba con él y ninguna otra persona. Solamente quedábamos nosotros cuatro.
-Nathaniel-me acerque a él.-Tenemos que salir de aquí.
-P-pero y Amber y… todos.
-Si no descubrimos la causa de este apagón no podremos descubrir la desaparición de Amber y de todos.
Por alguna razón su cara cambio y se noto más tranquilo.
-Gracias.-Su cara se noto más serena. Ambos nos levantamos del suelo, listos para emprender la investigación.
-¿Entonces qué hacemos?-pregunto Alexy.
-Primero hay que volver a entrar al instituto.
Comenzamos a caminar, solamente con el PSP de Armin alumbrando.
Logramos llegar hasta la puerta y salir. Algo habia cambiado en el ambiente… no parecía... el instituto.
Llegamos a la entrada y entramos.
-N-no hace un poco de frio.-Me abrace para conservar calor.
-La temperatura descendió mucho.-Dijo Nathaniel.
-C-chicos…-hablo Armin. Su mano comenzó a temblar.-N-nadie se ha dado cuenta que hay dos ojos rojos observándonos.
No queríamos voltear, no debíamos voltear. Nos habíamos paralizado por completo.
-¿Quieres jugar?-Escuchamos una voz cercana y pequeños pasos.
Buscamos de donde provenían. De pronto los mismos pasos y voces se multiplicaron.
-Esas voces…-Armin habia recordado algo.-Puede ser…-Comenzó a buscar algo en su PSP.
-Armin ¡No te pongas a jugar!-Lo regañe mas no me hizo caso.
-Aquí esta…-Miro hacia el frente.-Esos ojos y esos pasos… ¡Son muñecas!-Alumbro hacia el frente.
Habia acertado. Eran muñecas victorianas realmente dañadas por el tiempo. Sus ojos tenian un oscuro brillo y esas voces erizarían la piel del más valiente. Comenzaron a acercarse a nosotros y a sujetarse de nuestra pierna.
-¡Me mordió la pierna!-Grito Alexy.
-¡Tenemos que regresar!-dije.
-¡No! ¡No podemos!-Armin renegó.
-¡Acaban de morder a tu hermano! ¡Estás loco! ¡Si seguimos aquí nos van a matar!-Patee a una muñeca lejos.
-La única salida es seguir adelante, una vez que entras no puedes salir. Háganme caso.
No quedaba otra opción.
-Cuando cuente tres, correremos. ¡TRES!
Nos armamos de valor y corrimos. Eran demasiadas muñecas pero nos estábamos librando de ellas. ¡El plan funcionaba! Al menos eso habia creído…
El piso comenzó a crujir y en paso en falso, todos caímos. ¿Cómo demonios se habia destrozado el piso?
Habíamos caído fuertemente.
-¿Están bien?-Sobe mi cabeza. Abrí mis ojos y por fin podía ver algo más que oscuridad. Estábamos en una vieja habitación y en las dos camas que yacían allí… estaban atadas dos personas.
Todos se levantaron y observaron.
-¡Castiel, Lysandro!-Estaban atados en forma de equis a la cama. Al parecer el escuchar sus nombres los hizo reaccionar.
¿Cómo habia pasado algo así? ¿Desde cuando en el instituto tenia planta baja y tan escabrosa?
Los dos volvieron en sí y se dieron cuenta de la situación.
-¿Qué es esto?-Lysandro trataba de zafarse pero era inútil. Las muñecas comenzaron a caer en cascada por el agujero en el techo. Estábamos en problemas.
-En mi bolsillo-hablo Castiel-Hay una navaja Suiza.
Era de vida o muerte, tenía que moverme rápido.
-¿En cuál?
-El izquierdo.
Los chicos trataban de desatar a Lysandro pero era inútil las cuerdas eran demasiada gruesas. Las muñecas comenzaron a venir hacia nosotros.
-¡Rápido!-Castiel me hizo reaccionar. Saque la navaja y comencé a cortar. Mi corazón se aceleraba a cada momento y la cuerda apenas se habia cortado.
-Vamos a jugar… Vamos…
Sus voces resonaban en mi cabeza.
Ya habia podido liberar una de sus manos. Los chico ya habian podido desatar tres cuerdas y estaban por liberar a Lys.
-Listo.-Habia liberado sus dos manos. Rapidamente seguí cortando la cuerda de la pierna mientras el intentaba librarse de la otra.
-¡Vámonos!-Grito Nathaniel. Salimos de allí. Lysandro cerró la puerta con seguro y nosotros respiramos una vez más. Escuchamos fuertemente como intentaban derrumbarla.
-Hay que avanzar-dijo Castiel. –Pero nos dimos cuenta que habia dos pasillos que tomar.
-¿Cuál?-Pregunte.
-Esperen...-Armin saco nuevamente su PSP del bolsillo. Quedo totalmente petrificado.
-Oh ¡genial! ¡El chico Gamer se pone a jugar mientras nuestras vidas están en peligro! ¡No podía pedir más!-Castiel estaba a punto de explotar.
-Este lugar…-hablo Armin-¡Todo este lugar…! ¡Es igual al juego! El pasillo derecho es el correcto.-Camino hacia el.
Bueno una vez ya nos habia salvado. Tenía que hacerle caso.
-Leigh… creo que… estamos perdidos.-Rosalya se habia quejado.
-Eso creo…
De pronto Rosalya miro que veníamos corriendo.
-¡Mira! ¡Son los chi-!
-¡No hables!-Gritamos todos la unisonó y jalamos a los dos.
De algún modo teníamos que salir de aquí y al parecer… la única salvación que teníamos… era aquel juego.
