Comencé a correr entre los pasillos llenos de manos color negras, estaban ansiosas por tomar a su objetivo, debia de tener cuidado. Mis movimientos debían de ser precisos. Saltar en el momento indicado y bajar mi cabeza cuando la situación lo requería.
-Porque todavía no llego…-estaba desesperada.- ¡Alli esta!-Podía ver la puerta después de tanto tiempo.
La abrí de golpe y la cerré con seguro. Este lugar era horrible, solamente quería salir de aquí con todos y regresar a casa.
Me di media vuelta y encontré que la sala estaba vacía. Habia perdido la paciencia… No habia absolutamente nadie, ni el más mini rastro.
-¡No me la creo!-Estalle-¿¡A donde se fueron!? ¡Todo me está saliendo mal!
De repente otra puerta que no habia visto antes comenzó a abrirse.
-¡Lysandro!-Respire aliviada. Por fin algo de compañía en este descabellado lugar.
-Señorita-sonrió cerrando la puerta con seguro.
-Gusto en conocerla.-Tomo mi mano y la beso.
-¿He?
Que pretendía Lysandro con aquella nueva actitud de Casanova… él no era así bueno, al menos lo poco que conocía de él. Pero qué más da, es una de las personas en las que más confianza tenía.
-Lysandro, gracias al cielo te encontré…-
-¿Le pasa algo señorita?-denotaba preocupación en su voz. Inclino sus rodillas para llegar a mi estatura.
-No muestres esa cara, mejor sonríe.-Acaricio mi rostro. Me habia sorprendido.
-Vamos, esos gestos en una mujer no son nada lindos.-Me atrapo entre sus brazos, me pego tanto a su pecho que podía sentir como latía su corazón. Eso logro que me relajara, recargue mi cabeza en su pecho y volví a sonreír.
-Así está mejor.-Alzo mi rostro para contemplarlo mejor. De pronto al mirar sus ojos, sentí como si un profundo sueño se apoderada de mi.
-D-deja de mirarme…-le dije con voz algo leve y desganada. Sentia, sentia como si cayera en un hechizo.
-Porque no hacemos algo que prometo que te encantara.-Me tomo en sus brazos y me recostó en aquel sillón verde aterciopelado. Mis ojos se sentían pesados, me habia dado cuenta que este no era el Lysandro que conocía.
Rapidamente tomo su lugar arriba de mí. No imaginaba lo que estaba pensando hacer. Pero me sentia tan débil que no tenía fuerza para quitarlo de encima.
-Espera Lys…
Su mano estaba comenzó a acariciar mi pierna, mientras lenta y juguetonamente subía hacia mis muslos. Sentí un escalofrió. Esto no estaba bien definitivamente ¡NO! Más no podía evitar sonrojarme cada vez que me acariciaba. ¡No, debia negarme! ¡Tenía que despertar de aquel hechizo! Su rostro comenzó a acercarse al mío ¡Intentaba besarme! Estaba a centímetros de mí. Maldicion, odiaba sentirme tan débil en ese momento. En cada lugar que tocaba sentia que ardía, hasta creía que estaba a punto de llevarme por la pasión del momento.
-No… ¡NO!-Logre moverme y empujarlo. Estuve a punto de cometer una locura. Lysandro estaba con los ojos abiertos, se habia sorprendido que hubiera logrado salir de aquel hechizo.
-¿Como lo hiciste?
Yo trataba de volver a controlar mi cuerpo.
Volvía nuevamente a mí como un felino acechando su presa. Escape del sillón, pero él era sigiloso. Comenzó a desabrochar su traje. Ya sabía lo que tramaba. Me estaba acorralando entre la mesa. Pude ver que allí habia puesto la botella. Una extraña idea recorrió mi mente en ese momento.
-Oye Lysandro-Ahora yo me convertiría en la cazadora. Me acerque a él y lo abrase.
-Por fin cedes a mi, señorita.
-Por supuesto.-Trate de dar mi mejor mirada. El trataba de seguir las cosas pero lo detuve.-Espera, antes de hacer lo que tengas pensando hacer-no creía lo que decía, era vergonzoso- ¿Podemos conocernos un poco?
-¿Un poco?-rió-No hay mejor cosa para conocernos que juntar nuestros cue-
-¡Hay otra!-Respondí casi gritando- ¿P-porque no tomamos un poco de té y me hablas sobre ti?, después… bueno haz lo que quieras-Volví de nuevo a ese tono provocador.
Lysandro se separo de mí y tomo asiento en la mesa donde se encontraba todos los accesorios del té.
-Pero que sea rápido.-Su mirada y sonrisa mostraban cierta picardía.
-Sí, será rápido.- Abrí la botella y vertí un poco de aquel liquido en la taza. Solo deseaba que esto, no le hiciera algo malo. –Toma.-Se lo di. Comenzó a sorberlo hasta terminarlo.
-Tiene un sabor extraño-me dijo.
No habia surgido efecto en absoluto. De pronto su expresión cambio drasticamente. Se levanto rápidamente, estaba luchando contra si mismo.
-Q-que me diste…-Sus manos sujetaban su cuello.-Te voy a matar…-Comenzó a perseguirme y cuando trate de escapar logro tomarme por el brazo.
-¡Me duele!
-¡TU…! ¿Elena?
Quede sorprendida al escuchar mi nombre.
-¿Lysandro?
Parecía como si no supiera nada de lo que estaba pasando. Me soltó… Volvio de nuevo a la normalidad.
-¿Qué paso aquí?-me pregunto.
Me miro preocupado se dio cuenta de que mi ropa estaba desaliñada. Un leve sonrojo y a la vez su mirada de sorpresa hicieron su aparición. Al parecer ya habia procesado lo que estaba a punto de hacer.
-Y-yo… yo…-Tartamudeaba.-Yo-
-E-está bien-trate de calmarlo-No paso nada. Agradezcamos que volvieras en sí. Realmente… realmente me habia asustado.-Por fin mis hombros dejaron de estar de sonreír.
-Perdóname, nunca le haría algo así a una mujer y menos a ti.
-E-está bien, no tienes por qué ser tan formal. Primeramente, tenemos otras prioridades que resolver.-Mire hacia la puerta de donde habia salido.-Pero primero-lo mire-Acomodémonos nuestra ropa.
No pudimos evitar sonrojarnos y reír un poco. Al menos, ya tenía a alguien con cordura conmigo y ya no a un loco duque ninfómano. Después de eso procedimos a entrar por la puerta y para nuestra sorpresa, ¡SI! ¡Más pasillos!
-¡Armin, que excelente juego!-me queje como si me pudiera escuchar.- ¿Ahora a quien nos encontraremos aquí?
Comenzamos a andar nuevamente. Esperando terminar pronto este juego de locos.