Los pasillos cada vez se hacían más y más largos. Al parecer estábamos perdidos. Escuchábamos nuevamente pasos.
-¡¿Las muñecas!?-Me puse en guardia.
-¡No, mira al frente! Alguien entro por esa puerta.-Lysandro tomo mi mano. Mientras corríamos hacia aquella puerta, alguien me tomo por sorpresa y me metió a una habitación.
-Mantente en silencio, si no quieres morir.
Reconocía esa voz.
-¿Castiel?-Volteé lentamente.
Sus ojos eran rojos y brillantes. Dignas de una historia de terror.
-Al parecer, la noche me trajo un dulce caramelo.-Tomo mi mano y le dio tierno beso.-Pero que piel tan suave y tersa. Hermosos labios color rojo y ojos llenos de inocencia-Castiel me tomo por la cintura no podía escapar de sus brazos.
-¿me darías el placer de ser mía esta noche?-Tomo mi cara y me planto un beso, que por cada segundo que pasaba se hacía más brusco y pasional. Comenzaba a faltarme el aire.
-Cas-volvía a callarme con otro beso- no p-puedo r-respirar.
Estaba totalmente sonrojada, no es que no me haya gustado… me habia dado cuenta que realmente besaba bien. Me avergonzaba el pensar así.
Lentamente pude sentir su respiración entre mi cuello. Me posesiono por completo, se estaba preparándome para darme una mordida.
-Cast-
Pude sentir como sus colmillos traspasaban sobre mi piel. Una sensación extraña inundo mi cuerpo. Lentamente comenzamos a caer al suelo. Como ultima probada lamio lentamente donde me había mordido, parecía haberlo disfrutado al máximo.
Estaba completamente sorprendida, ¡Me habia mordido!
-¿Qué? ¿No te gusto? Y eso que apenas es el comienzo, pienso devorar cada gota de sangre que recorre en tu lindo cuerpo, disfrutando dulce y lentamente su exquisito sabor, aun si me toma toda la noche.
Estaba acorralada al suelo y sabia que de esta no podría escapar.
-¿Elena? ¿Estás ahí?
Escuche la voz de Lysandro tras la puerta. Trataba de abrirla pero estaba cerrada.
-Lysandro-trataba de hablar pero pareciera que mi voz se desvanecía.
-No te distraigas-volví a poner a atención a Castiel.
Tomo mi mano e hizo un corte con su colmillo y como si fuera un manjar comenzó a succionar mi sangre. Podía sentir como salía.
-¡Elena!-Lysandro pudo escuchar mis pequeños gritos de desesperación. Me sentia extrañamente extasiada ¿Ese era el poder de atracción de un vampiro? Castiel rebozaba de sensualidad y una extraña atracción.
Lysandro comenzó a golpear la puerta para tumbarla, mientras yo, era literalmente devorada.
Mi mente no procesaba nada. No sabía que debia hacer. ¡Que alguien…! ¡Que alguien me ayude!
Escuche como la puerta se destrozo por completo. Lysandro tenía una patada excepcional.
-¡Elena!
Sin pensarlo dos veces se lanzo contra Castiel.
-Castiel, tienes que despertar.-Destapo la botella con una mano, y con todas sus fuerzas hizo que bebiera.
Nuevamente me habia quedado atónita. Castiel comenzó a volver a la normalidad.
-¿Lysandro? ¿¡Q-Que haces arriba de mí!?-Se enojo.- ¿¡Que está pasando aquí!?
Los dos se levantaron del suelo.
-Eso mismo me pregunto, que tramabas hacer con Elena.
-¿Yo? Por supuesto que nada, por quien me tomas ¿por un violador?
Comencé a levantarme pero rápidamente sentí un gran mareo, los dos me cogieron rápidamente para que no cayera.
-¿Estás bien?-Me preguntaron los dos.
-Siento… me siento un poco mareada, eso es todo.-Trataba de tranquilizarme.
-¿Esa mordida en tu cuello…?-Castiel comenzó a recordar todo.- ¿La hice yo?
Yo solo asentí.
-No te preocupes-lo mire- Al igual que Lysandro, ninguno parecía estar presente en lo que hacían, parecían poseídos por algo que hizo que su actitud cambiara por completo. Chicos, ¿me pueden soltar?
Trataba de recobrar fuerzas, al menos ya podía pararme por mi misma. Mi corazón comenzó a bombear rápidamente.
-Vaya que he tenido muchas sorpresas esta noche.- Comencé a reír. Respire Hondo y trate de calmarme. No era momento de ser el eslabón débil del grupo.-¿Ustedes dos están bien?
-Si.-Me miraban sorprendidos.
-Entonces, prosigamos.- Salí de la habitación-¿Qué esperan?-Los volví a mirar.
Ellos estaban impresionados por mi fuerza de voluntad.
-¡Vamos!-Les grite.-Quiero volver a casa lo más rápido posible.
Ambos respondieron y me siguieron.
-¿Ahora a donde?-dije.
-Ya me estoy hartando de los pasillos-Dijo Castiel.
-Derecha.-Hablamos los tres. Ya teníamos pensado tomar ese pasillo.
Comenzamos a caminar nuevamente y a nuestra vista aparecieron tres puertas. Cada uno escogió la suya y las abrimos.
Castiel la cerró enseguida totalmente rojo.
-No… no hay nada aquí.
-Pero estas rojo.-Le dije.
-E-es mejor no entrar… ¿Lys que hay en tu puerta?
El la observo pero estaba vacía. De pronto algo lo tomo de su pierna. Era una mujer putrefacta. Lo tiro al piso y comenzó a subirse sobre él. Lysandro estaba paralizado. Pero yo, en cambio ya estaba harta.
-¡Tu!-Explote-Lysandro y ellas voltearon sorprendidos.-Que le haces a mi amigo…-Mi cara era peor que la suya, me estaba convirtiendo en un demonio o este lugar me estaba comenzado a afectar. La tome fácilmente y comencé a arrastrarla otra vez hacia la habitacion de donde habia salido.
-No te preocupes querida… te regresare a lo mas profundo del infierno-Un aura negra me rodeaba mientras la arrastraba. Creo que aquella mujer estaba más asustada de mi que yo de ella. Salí nuevamente y cerré la puerta.
-listo-limpie mis manos-¡Caso cerrado!
Al parecer yo los aterre más.
Entramos a la siguiente puerta y nos encontramos con que Nathaniel se encontraba dormido plácidamente.
-Se ve tan lindo.
Parecía un pequeño gatito acorrucado de aquella forma, su cabello desordenado y… ¡Era tan lindo! Provocaba tenerlo en brazos. Por fin algo tierno.
Me acerque a él y trate de despertarlo.
-Nathaniel…Nath…
Una cola comenzó a moverse y Nathaniel parecía despertar. Su mirada era totalmente cautivadora. Su pequeña cola blanca comenzó a moverse con emoción.
-¡Elena!-Me abrazo.
Algo conmociono en mi, mí termómetro de ternura exploto.
-¡PORQUE ERES TAAAAAAN LINDOOOO!-Me lance contra él y caímos al piso. No podía dejarlo ir.
-Elena es cálida-se acorruco en mis pechos. ¡Si en mis pechos!
-Y…y tu eres tan lindo…-Estaba encantada. Toque sus orejas pero su cola se tenso y comenzó a ponerse rojo.
-E-Elena está tocando mis orejas… Qué pena…-Estaba totalmente rojo.
Podía sentir como mis últimos litros de sangre corrían por mi nariz.
-C-chicos porque no lo dejamos así… me gusta, me gusta este Nathaniel…-Lo volví a apretar contra mis pechos. Al parecer no me percataba de que miraba con picardía a los chicos y mantenía una placida sonrisa.
-Lysandro, tu las piernas yo los brazos.-Castiel dio una orden.
Ambos los separaron de mí y lo acorralaron. Solamente podía escuchar gritos gatunos y a Castiel y Lysandro teniendo una lucha contra el para qué bebiera el liquido de la botella. Mientras yo… bueno, me despedía de aquel Nathaniel…
-¿Qué pasa aquí?-Volvio a la normalidad.
-¡No!-Me lamente.
-Bájenme de aquí.
-No puedo creer que el Nathaniel que conocemos tenga ese lado tan pícaro.-Dijo Castiel.
-¿Pícaro? –No entendía nada-¿Qué es esta sensación en mi mejilla?
-Digamos que… esa sensación son los pechos de Elena.
-Parecías que te divertías bastante.-Hablo Lysandro queriendo reír un poco por aquella escena.
-¿Q-Que?-No lo podía creer. Me miro de arriba hacia abajo y de repente estaba tan rojo como un tomate. Fue tanta la impresión que termino desmayado.
Castiel y Lysandro soltaron la risa cuando cayó al suelo.
Nunca los habia vistos reírse de esa manera.
-No lo puedo creer, es tan inocente.-Castiel estaba a punto de quedarse sin aire.
-B-bueno, chicos… m-mejor sigamos.-Por alguna razón comenzaba a avergonzarme por mis acciones.
Los dos lo tomaron y lo arrastraron como un muñeco. Salimos de esa habitación y escuchamos un grito.
-¡Esa es Rosa!-Lysandro se sorprendio.
-Leigh ¡Esta! ¡Leigh ESTA!-escuchamos un estruendo y buscamos de donde provenía. Terminamos en otra habitación llena de ataúdes. Vimos a Rosalya tirada cerca de un ataúd semi-abierto.
-¡Rosa!-Lysandro corrió hacia ella y miro que se habia desmayado.
De repente, el ataúd comenzó a abrirse por completo y levantándose como si de un muerto se tratase salio Leigh. La sangre se nos helo por completo… ¿E-estaba muerto?
-¿Qué?-Nos miro con una cara soñolienta.
Todos nos quedamos sin palabras. Era una extraña situación.
Salio del ataúd como si nada hubiera pasado, lo cerró y se quedo allí parado.
-H-hermano-la voz de Lysandro tembló-¿Q-que hacías en aquel ataúd?
-Cuando desperté, habia mucha luz en la sala. Como mire que no habia nadie y Rosalya tampoco… comencé a buscar, encontré este lugar… tan callado, oscuro y sereno. Así que termine durmiendo en este ataúd.
Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, a todos se nos ocurrió decir la amable y linda frase de:
-Leigh, eres tan raro….
Tomo a Rosalya en sus brazos y salio de la habitación sin decir una palabra.
Todo se volvía mas loco en este lugar, y la locura es contagiosa ya que yo tambien… me estaba dejando llevar.
