Hermione estaba en su dormitorio haciéndose los últimos retoques, y la verdad es que estaba nerviosa. Era su primer baile y para colmo iría con pareja, cosa que no creía que fuese a ser posible. No es que se considerara fea, aunque tampoco era una belleza, pero al tener la reputación que tenía no creía que ningún chico la fuera a invitar al baile; después de todo, la gente a esa edad dependía demasiado de las reputaciones y aunque fuera amiga del gran Harry Potter, Ronald Weasley se había dedicado en cuerpo y alma a destrozarle su reputación. Su pareja iba a ser nada más y nada menos que Viktor Krum, un jugador de quidditch internacional; sin embargo eso era lo que menos le importaba.

Desde que vino de Durmstrang, Viktor se había pasado muchas tardes con ella y con Luna en la biblioteca, ayudándolas con la asociación. El chico sabía muchísimo de animales y se interesaba realmente por su proyecto y de ahí empezaron a hablar y a hacerse amigos. A veces tenía que reconocer que era una molestia tenerlo cerca, se refería a las tardes en las que no había reuniones de la asociación y que ella quería aprovechar para estudiar, ya que el club de fans de Viktor le seguía a todas partes. Se sintió realmente alagada cuando le pidió que fuera su pareja y se dijo que no estaría mal ir al baile acompañada por un amigo y pasar un buen rato para variar.

Crooksanks se subió a la cama con un maullido suave pidiéndole mimos. La chica lo acarició y vio que su gato disfrutaba con el contacto. Últimamente había estado tan ocupada por la asociación que había dejado un poco de lado a su propia mascota.

-¿Qué tal estoy Crooksanks?

El gato ronroneó con lo que Hermione pudo interpretar un gesto de aprobación. La chica se rió y se dirigió a la puerta.

-¡No me esperes despierto! –le dijo al gato y salió del dormitorio.

Harry estaba esperando a Ron en la puerta del Gran Comedor con las hermanas Patil, que iban a ser sus parejas. Parvati Patil era la única chica de Gryffindor que aún no tenía pareja y Harry aprovecho su oportunidad, el que tuviera una hermana gemela en Ravenclaw que tampoco tenía pareja fue una enorme coincidencia y una gran suerte para Ron. Ron apareció en ese momento y al verle Harry supo porqué no se había cambiado con los demás. Ron llevaba un traje granate con numerosos flecos espantosos y se le notaba en la cara que estaba bastante avergonzado. Harry tuvo que reprimirse mucho para no reírse por consideración a su amigo.

-¡Genial, tú pareces James Bond y yo una bailaora de flamenco! –se quejó Ron. El pobre tenía las orejas rojas.

La gente ya había entrado en el Gran Comedor cuando apareció Viktor Krum. Ron había estado tan atento a la puerta por si le veía aparecer que había descuidado completamente a su pareja, que estaba sentada en una silla cercana con los brazos cruzados.

-¡Eh, es Viktor Krum! Creo que es el momento ideal para intentar hablar con él –dijo echándose el pelo hacia atrás. -¿Qué tal estoy?

-Fatal –le contestó Harry. –Te dije que no confiaras en el gusto de tu madre en cuanto a vestuario.

Ron le lanzó una mirada burlona y se puso en pie. Había mucha gente alrededor de Krum así que se le hizo difícil llegar hasta él. Antes de poder verle se dio cuenta de que una figura femenina estaba a su lado. No se sorprendió en absoluto, seguro que Viktor Krum no había tenido problemas para conseguir pareja. A empujones logró colarse entre la gente y pudo ver a Krum y a su pareja de frente. La imagen que vio ante él le dejo helado.

La pareja de Krum era Hermione Granger.

¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Es imposible! ¿Qué diablos veía ella en Krum? ¡Se suponía que era una de esas chicas anti sistema a las que no les importaba ni la popularidad ni la fama! Pero, ¿en qué diablos estaba pensando? La verdadera pregunta era que veía Krum en ella, ella, ella… que estaba preciosa. ¡Mierda!

-¡Vaya, vaya, vaya! Sabes Granger, la única cualidad mínimamente buena que había en ti es que supuestamente no eras una de esas chicas que iba tras la fama y la gloria, en resumen que no eras una caza fortunas; ¡Felicidades! ¡Eres más asquerosa y despreciable de lo que todo el mundo piensa que eres! –le gritó en su cara.

Hermione se puso pálida nada más verle aparecer pero cuando lo dijo parecía un verdadero fantasma. El Gran Comedor se había quedado en silencio, todo el mundo había oído el comentario y había dirigido la mirada hacia la entrada del Gran Comedor. Hermione reprimió las lágrimas que querían salir de sus ojos. A pesar de lo mucho que se había metido con ella en público el pelirrojo, jamás lo había hecho de esa forma.

-¡Tengo el derecho de venir con quién me dé la gana! –le gritó a su vez Hermione conteniendo las lágrimas y soltándose del brazo de Krum que estaba atónito y que miraba a Ron como si quisiera matarlo. -¡He tenido que aguantar que me trates a patadas desde primero, pero te aseguro que no pienso permitir que me llames caza fortunas! ¡Tú, precisamente, a quién le importa más la fama y la popularidad que a cualquier otra persona que conozca!

-¡Eres odiosa! ¿Te las das de íntegra y luego apareces acompañada de Viktor Krum en el baile?

-¿Pero, a ti qué diablos te importa con quién venga al baile?

-¡No me importa en absoluto! ¡Pero no me gusta la hipocresía! ¿Qué le has dicho para que te trajera al baile, eh? ¿Le has enseñado tus notas? ¿Le has dado un filtro de amor?

El bofetón que sonó en el Gran Comedor fue tan estridente que se cayeron algunas arañas que había en el techo. Tras apartar la mano, Hermione se fue corriendo hecha un mar de lágrimas hacia la torre de Gryffindor. Por fin había estallado, y lo había hecho de la peor forma posible.

Ron se quedó ahí plantado con la mano donde Hermione le había abofeteado. Parecía ausente, como si no estuviera. Harry tuvo que llevárselo a rastras fuera del Gran Comedor para que Krum no lo estrangulara.

Una vez fuera tuvo ganas de estrangularle él.

-¿Se puede saber qué te pasa? –le gritó enfadado cuando le metió a rastras en un aula vacía, mientras en el Gran Comedor la música había empezado a sonar.- ¿Por qué razón quieres verla sufrir? ¿Qué te ha hecho ella para merecer esta humillación pública?

-Yo…

Ron estaba perplejo, se había quedado sin palabras, sin respuestas. Harry vio más de cerca la cara de su amigo, le dio hasta pena. Por primera vez en su vida le dio la impresión de que Ronald Weasley estaba arrepentido.