El nudismo de Ronald Weasley fue uno de los temas principales del castillo durante el resto del curso. El rumor de que el chico había recorrido el castillo con una quaffle entre las piernas se extendió como la pólvora. Por los pasillos los alumnos le silbaban y le lanzaban piropos. Hermione se lo estaba pasando mejor que nunca, cada vez que salía de la biblioteca siempre había alguien haciendo comentarios sobre la escena protagonizada por el pelirrojo. Una tarde cuando salía escuchó a un grupito de alumnas de Ravenclaw murmurando y riéndose.
-¡Dicen que llevaba la quaffle en la entrepierna!
-¡Pues claro que la llevaría ahí, dónde sino iba a llevarla!
-Ya, pero una quaffle no es lo suficientemente grande para taparlo todo, ¿no?
-Hombre, depende del tamaño.
-Chicas, creedme, yo estaba allí, a Ronald Weasley le hubiera bastado una snitch para taparse –les dijo Hermione al pasar por su lado.
Las chicas empezaron a reírse tanto ante su comentario que todavía oía sus risas a medida que se alejaba.
Mientras, Ron lo estaba pasando realmente mal. El pobre estaba tan avergonzado que había empezado a llevar gafas de sol y sombrero por los pasillos. Harry intentaba convencerlo de que dejara de esconderse y de que hiciera caso omiso de las burlas, de hecho según él tenía que reírse también con ellas.
-Vamos tío, si te avergüenzas vas a demostrar que te afecta.
-¡Es que me afecta Harry!
-¡Pues no debería afectarte! ¡Deberías andar por los pasillos como si fueras el rey! ¡Lo que la gente ve es que te has atrevido a ir desnudo por Hogwarts con una quaffle! ¡Te consideran atrevido! ¡Las tías están todo el día hablando de tu entrepierna! ¿Sabes a cuántos tíos les hubiera gustado estar en tu lugar?
-Oye, es muy fácil decirlo, lo sé… Desde fuera parece genial, pero te aseguro que si te pasa a ti ya no te hace tanta gracia. La gente se forma una idea de ti, te crea una reputación sin que tú puedas hacer nada y pase lo que pase, no lo puedes cambiar.
-Bueno, ahora entenderás lo que tuvo que pasar Hermione en primero.
-¡No menciones a ese demonio en mi presencia! –espetó Ron. -¡Te juro que en cuanto tenga ocasión se la devuelvo!
-¡Por Dios Ron! ¡Ya basta! ¡No crees que ya os habéis humillado bastante el uno al otro! ¡Esto se está pasando ya de madre! Pensaba que nada podía ser peor que lo del baile… ¡Pero resulta que ahora os dedicáis a desnudaros el uno al otro! No me quiero ni imaginar que será lo siguiente…
-¡Pues no te lo imagines! Déjame los detalles a mí –dijo Ron con una sonrisa diabólica.
-¡Ooohhh! ¡Tiemblo de miedo! –se burló una voz a sus espaldas. Hermione estaba justo detrás de ellos y era evidente que había oído parte de la conversación de los chicos.
-¿Ahora te dedicas a seguirme? –le preguntó Ron acercándose cada vez más a ella. -¡Si tan obsesionada estás conmigo deberías coger una snitch, metértela por ahí abajo y pensar en mí mientras vibra! ¡Y puedes tenerla ahí dentro tanto tiempo como quieras! ¡Harry atrapa las snitches bastante rápido, pero seguro que puede esperar a que termines!
-¡Oh, eres un cerdo asqueroso!
-¡Mira, quién fue a hablar, tú me dejaste desnudo en un vestuario con una quaffle como única prenda!
-¡Y tú me dejaste desnuda en un pasillo!
-¡Llevabas un albornoz encima! ¡Tú me dejaste desnudo! ¡Deberían hacértelo a ti!
-¡Podías taparte lo necesario! ¡Los tíos solo tenéis una cosa que esconder! ¡Las chicas tenemos tres!
-¡Las chicas tienen tres! ¡Pero los dos mini bultitos que tienes ahí –dijo Ron señalando los pechos de la chica. –no cuentan ni como uno! ¡Aunque al estar tan escondidos debo reconocer que es difícil saberlo! ¡Deberíamos comprobarlo, por si acaso! ¡Seguro que Krum estará encantado de hacerlo!
Antes de que Hermione pudiera replicar Harry se puso entre ellos.
-¡Ya está bien! ¿Qué pasa? ¿Queréis montar otra escenita?
Los cogió a los dos de los brazos y se los llevó a un aula vacía.
-Vale, vamos a aclarar esto de una vez por todas… no tengo ni idea de lo que os pasa. No sé si os odiáis, no sé si os gustáis, no sé si lo que queréis es montároslo entre vosotros (con ese comentario Ron y Hermione apartaron la mirada)… pero ya he llegado a mi límite, ya es suficiente, tenéis que prometerme que no os humillareis en público como lo habéis hecho este año… ya es solo una cuestión de buen gusto, más que de cualquier otra cosa… así que prometedlo.
-Harry no creo que…
-¡He dicho que lo prometáis!
-De acuerdo, lo prometemos –dijo Ron a regañadientes mientras Hermione asentía con la cabeza.
-Bien, y ahora quiero que os abracéis.
-¿Qué?
-Ya lo habéis oído, abrazaos como símbolo de paz y respeto mutuo –dijo Harry haciendo aspavientos con las manos como si fuera un domador de fieras.
Ron y Hermione se miraron incómodos y se acercaron, extendieron sus brazos y se fundieron en un abrazo. Ambos se pusieron nerviosos ante la proximidad del cuerpo del otro pero a la vez estaban más cómodos que nunca. Daba la impresión de que no querían que acabara ese momento. Hermione hizo el gesto de separarse, pero antes de que se moviera Ron le susurró al oído:
-El año que viene te vas a enterar.
Con lo que Hermione le respondió:
-Atrévete y la próxima vez te pincharé la quaffle.
Ambos se separaron con una sonrisa de oreja a oreja en la cara.
