-¿Se puede saber porqué me evitas? –gritó Ron furioso.

-Yo no te estoy evitando…

-¡Sí, que lo estás haciendo, desde que empezó el curso no me has discutido ni una vez!

-¡Por el amor de Dios Ron, basta ya! –gritó Hermione perdiendo la paciencia. –Mira, ya estamos en séptimo año, es hora de madurar.

-¿Madurar? ¿Madurar? –se sorprendió el pelirrojo. – ¡Una persona madura no hace como si otro no estuviera, es una reacción infantil! ¡Llevas así desde el año pasado!

-¿Y tú que sabes? ¡El año pasado estabas demasiado ocupado montándotelo con todo lo que llevase faldas para darte cuenta de algo!

-¿Así qué, es eso? –Ron se quedó pasmado. -¿Estás celosa? –preguntó de forma arrogante.

-No Ron, no estoy celosa –dijo Hermione cansada. –Pero creo que ya va siendo hora de dejar las riñas a un lado. La razón por la que no te hablaba fue por Lavender.

-¿Lavender?

-Me contó que estuviste con ella el verano pasado y que todavía estabas con ella en sexto.

-¡Oh! ¡Oye, eso no tuvo nada que ver contigo! ¿Por qué diablos te enfadaste?

-¡Te recuerdo que te liaste conmigo en el baño de prefectos! ¡Ya sé que fue un calentón y que no significó nada! –Hermione miró al suelo al decir eso. –Pero, tenías novia Ron.

Ron se la quedó mirando sin saber qué decir. No podía decirle que no fue un simple calentón. No podía decirle que cuando se enrollaba con todas esas chicas el año pasado pensaba en ese momento. No podía hacerlo, su orgullo se lo impedía. Y en cuento a Lavender sabía que había metido la pata y se arrepentía de verdad, pero realmente no tenían una relación propiamente dicha, nunca la tuvieron.

-Mira, siento mucho el daño que pude causarle a Lavender, pero lo nuestro nunca fue serio y ella lo sabía, o al menos eso pensaba –dijo Ron seriamente.

-Ron, ¿puedo serte sincera?

El chico asintió con la cabeza.

-Las chicas no somos fáciles, a veces cuando se llega a cierto punto pueden dar por supuesto que hay sentimientos de por medio. ¿Tú le dijiste a Lavender que lo vuestro era temporal?

-¡Nunca hablamos de ninguna relación!

-Pero, ¿le dejaste claro desde el principio que lo vuestro era temporal?

-No.

-¡Ahí lo tienes!

Ron estuvo cinco minutos en silencio antes de volver a hablar.

-¡Las tías sois de otro planeta!

-Es posible.

-Entonces, ¿todo vuelve a ser igual entre nosotros, no? Quiero decir, nos seguiremos odiando.

-Ron, no lo sé…

-¿Cómo que no lo sabes? ¡Todo está aclarado!

-Pero ya somos mayores. Estamos a punto de salir de Hogwarts, pronto cada uno se irá por su camino y no volveremos a vernos. A pesar de lo mucho que nos hemos odiado, hemos pasado momentos geniales juntos. –Hermione sonrió. –Y te aseguró que siempre los recordaré, después de todo fuiste mi primer beso.

Ron no pudo evitar sonrojarse también ante el recuerdo. Mientras Hermione estaba haciendo esfuerzos por no llorar, seguía enamorada de él, pero esto era lo mejor para ambos.

-Pero han pasado demasiadas cosas –continuó. –En el mundo real dejaran de tener importancia las reputaciones y las etiquetas, Ron. Si quieres ser feliz, ¡haz lo que te haga feliz! No hagas nada para guardar las apariencias, si te digo esto, es porque a pesar de todo, eres una buena persona.

Hermione le sonrió y salió del aula donde Harry les había encerrado. Estaba preparada para comenzar una nueva fase de su vida.

Mientras Ron seguía en el aula. Estaba sonriendo. Harry entró justo después que él.

-¡Gracias por hacerme el favor tío, siento haberme portado como un imbécil! –se disculpó Ron.

-¡Eh! Eres un imbécil, pero también eres mi mejor amigo.

Ambos se abrazaron y cuando se soltaron avanzaron al gran comedor.

-Bueno, ¿qué tal?

-Supongo que estoy perdonado. Si tuviéramos más cursos nos seguiríamos odiando y peleando.

-Bueno, ella va a estudiar Leyes Mágicas en el ministerio…

-Lo sé.

-Y nosotros queremos estudiar para ser aurores, también en el ministerio…

-Supongo que se me olvidó mencionárselo –le dijo Ron con una sonrisa maliciosa. –Prefiero que se llevé una sorpresa.

FIN