1. EL OBSERVADOR
Konohagakure, 08:40 am.
El intruso espera, observa, oculto entre las copas de los árboles. Por fin ha encontrado su objetivo, y ha empezado a tomar notas en un pequeño cuaderno que guarda en su chaleco.
"Hyûga, Neji. 17 años.
Físicamente, un Hyûga de pura cepa.
Heredero del Bouke.
Grado: Jounin.
Considerado un genio, rápido, inteligente, reservado. En otras palabras, no hay por dónde atraparlo. Vive con el líder del Souke, Hiashi, y con las dos hijas de este, Hinata y Hanabi.
Debilidades: …"
Repiquetea con el lápiz sobre el campo a completar. Lleva casi una semana recopilando información sobre el muchacho, y todavía no ha encontrado ningún tipo de debilidad o punto flaco en él. Pero en este momento, mientras apunta, se relame los labios, porque es la primera vez que lo ve, y no está solo. Lo acompaña una chica, y por lo que ha averiguado, sabe identificarla.
"Tenten, 17 años.
Físicamente, ni muy alta, ni muy baja. Morena, con el cabello recogido en dos moños. Ojos castaños.
Considerada la maestra de las armas. Es una tía de armas tomar. –El infiltrado se ríe interiormente de su propio chiste.
Grado: Chunnin.
Compañera de equipo de Hyûga, tanto para misiones como para entrenamientos privados. Seguramente, gran conocedora del Byakuugan. Puntería perfecta. Vive sola y no se sabe nada de su familia.
Debilidades: Todo aquel que necesite ayuda y Neji Hyûga."
Sonríe. Parece que ya tiene por dónde empezar. Otro muchacho se acerca a ellos. A este lo conoce bien, es escandaloso y excéntrico, y lleva unas mallas ridículas. Sacude la cabeza y empieza a escribir:
"Rock Lee. 17 años.
Físicamente, moreno, con el pelo a la taza y unos grandes ojos redondos y negros. Viste unas estrafalarias mallas elásticas de color verde.
Discípulo directo de la Bestia Verde de la Hoja. Experto en taijutsu.
Grado: Chunnin.
Compañero de equipo de Hyûga, parece que sólo misiones. Rival de Hyûga. Tampoco hay datos sobre su familia.
Debilidades: Sakura Haruno."
Cierra el cuaderno y suspira. Una idea lleva un rato formándose en su mente, y su sonrisa se vuelve poco a poco retorcida. Guarda el librillo en su chaleco, se pone en pie y se encamina a su escondrijo, rememorando el porqué de todo aquello. Sus ojos, blancos como la nieve, contemplaron el cielo azul de la mañana, deseando que la noche llegase para poder actuar.
Recorrió unos metros entre los árboles, oculto y silencioso, hasta dar con la cueva que le hacía de guarida desde la escisión del clan Hyûga. Hace tan sólo unas semanas, su querido hermano mayor, Hieku Hyûga, junto a él mismo y a varios miembros de los extremos de las ramas del Bouke, decidieron revelarse contra la rama principal, la cual, ayudada por algunos fieles de la secundaria, les desterró y les nombró "hijos ilegítimos". Muchos miembros del Bouke murieron a manos de su familia, pero otros huyeron, y ahora buscan venganza. Hieku se ha proclamado como cabecilla de los desertores, y quiere a Neji Hyûga entre sus filas. Al fin y al cabo, él es el genio de la familia.
Por supuesto, esta revolución no se convirtió en algo público, como siempre, los asuntos de la familia se quedan en familia; y si pudo llevarse a cabo fue porque su hermano ha conseguido la ayuda de una experta en sellos que ha bloqueado el poder del Pájaro Enjaulado que tanto los atormenta. Este es el momento de unirse y acabar con la rama principal. Es el momento de que Neji se una a su causa. Pero todos los desertores saben que el joven Hyûga no es idiota, y no accederá a hacerlo así como así. Y ahora él sabe qué hacer.
Cae la noche en la aldea de la hoja. El infiltrado repta entre las sombras de las calles de la aldea, acechando, buscando un domicilio concreto. Al fin, encuentra lo que busca: el pequeño apartamento de Tenten. Sonríe mientras se cuela por la puerta que da a la azotea; ha contado las ventanas, sabe que es el tercer piso. Esta es su oportunidad de atrapar a Neji Hyûga, al fin y al cabo la kunoichi no es más que un daño colateral. Llega al tercer piso y tiene paciencia a la hora de forzar la puerta. Parece que ya está durmiendo.
-Mejor –Piensa-, así no se revolverá.
Camina lenta y cuidadosamente por el corredor, hasta llegar al dormitorio, que afortunadamente tiene la puerta abierta. ¿Un descuido? Desconfiado, activa su byakuugan. Pues sí, parece que la joven kunoichi duerme tranquilamente. Saca de su bolsillo una jeringuilla que contiene un fuerte paralizante. No desconfía de sus habilidades, pero no le apetece arriesgarse con una chica que, por lo que puede ver, tiene en una de las paredes de su casa una exposición de armas de todo tipo. Se arrodilla junto a ella, que duerme sobre un costado, dándole la espalda, y respira pausadamente. Espera que el paralizante tenga un efecto rápido, porque, por lo que su Ojo Blanco le permite ver, la chiquilla duerme con un kunai bajo la almohada que sujeta firmemente. No se anda con tonterías. Desliza la manta suavemente para descubrir su cuello, acerca la aguja a ella y…
-¡Agh! ¡Maldita! –Un kunai demasiado rápido impacta en su ojo derecho, cegándolo completamente.
-¿De verdad crees que te lo iba a poner fácil? –No parecía sorprendida de ver allí a un Hyûga.
-¿Cómo…?
-Neji me habló de los desertores –Contestó, haciéndose con un par de kunais más largos de lo normal y con la punta curvada.-. Me advirtió que podrían acercarse a sus allegados.
-Vaya, sabía que era listo, pero ¿tanto? –Rió con voz seca, quitándose el arma del ojo y tapándoselo con una mano. La sangre salpicó toda la moqueta, pero ninguno vaciló. La kunoichi se echó a él, armas en mano, y tan profundo fue el estacazo que desgarró uno de sus riñones. El Hyûga gimoteó, nunca se había planteado luchar sin uno de sus ojos, por lo que estaba en notable desventaja.
Tenten le asestó un rodillazo en el pecho cuando se dobló por el dolor, y un codazo en el omóplato para compensar. Esperó a que cayese al suelo, se sentó a horcajadas sobre él y apuntó al corazón con el kunai que le quedaba. Pero no contó con que su enemigo seguía aferrándose a la aguja con paralizante, y aunque su movilidad estaba terriblemente limitada, pudo girar la mano y clavársela en el interior del muslo. Poco a poco, su cuerpo dejó de obedecer, sus sentidos se atontaron, y el fallo orgánico múltiple hizo que cayese a polvorosa, como la perdedora de aquel combate.
A pesar de que no podía verlo, pudo sentir cómo el hombre se ponía costosamente en pie, cómo la arrastraba por un brazo y la cargaba sobre su hombro, y cómo huía de su casa llevándola consigo. Pronto, habían atravesado la aldea saltando sobre las azoteas de las casas, habían cruzado la salida y se habían adentrado en el bosque, y algo en el interior de la kunoichi le dijo que tardaría mucho, mucho tiempo en volver.
He aquí el primer capítulo de este fic NejiTen. Espero haberos dejado con ganas de más, y que me digáis qué os ha parecido. ¡Saludos! Por cierto, así pregunta random: ¿sobre qué otra pareja os gustaría que escribiese?
Drusila.
