2. LA ESCENA DEL DELITO
El grupo de Gai sensei esperó todo el día, pero Tenten no había aparecido para el entrenamiento. Al principio, simplemente se extrañaron, la muchacha se retrasaba pocas veces, y cuando lo hacía nunca tardaba más de media hora. Pero ya estaba anocheciendo, y no había rastro de la chica. Por tanto, los tres decidieron pasarse por casa de la kunoichi en busca de alguna respuesta, rezando porque todo fuese un resfriado o una gripe que la hubiese dejado noqueada en cama. Llamaron al timbre… Nada. Y así varias veces, sin obtener respuesta alguna.
-Esto no me gusta –Murmuró Gai sensei, buscando la ventana con la mirada.-. Neji, ¿crees que podrías…?
Apenas terminó la frase, las venas alrededor de sus ojos perlados se inflamaron y se marcaron, síntoma de que había activado el Byakuugan. Examinó la fachada del edificio, cada apartamento, descansillo y escalera. Tras una segunda comprobación, sus ojos volvieron a la normalidad y, mirando a su compañero y a su maestro, negó con la cabeza.
-No hay nadie en su casa, pero la cama está deshecha. Como si hubiese salido corriendo.
Lee apretó los puños.
-¡Tenemos que entrar y buscar alguna pista!
-Tendremos que hablar con la Hokage para que nos permita entrar de forma oficial.
Los tres hombres se disponían a partir hacia el despacho de la Quinta, cuando una dulce voz femenina les llamó desde el otro lado de la calle.
-¡Gai sensei! –La rubia y espectacular Ino Yamanaka corría desde el final de la callejuela, donde su familia tenía una floristería. Venía acompañada por una mujer de unos cincuenta años, con cara de preocupación.
-¿Ocurre algo, Ino?
-¿Está Tenten con vosotros? –Los tres negaron con la cabeza, interesados en lo que Ino, quien tomaba aire agitadamente, tenía que decir.- Esta señora es la señora Fujimoto, vive justo en el apartamento de encima del de Tenten, y dice que anoche oyó ruidos extraños.
-¿Cómo dice? –Gai se acercó a la señora, que lo miraba muy preocupada.
-Tenten-chan siempre ha sido muy buena chica. Muy callada, nunca hace ruido, y cuida de mi gato cuando vienen mis nietos a verme –La mujer se secó una lagrimilla que nacía en sus ojos claros-. Pero anoche, pasadas las doce, oí pasos, carreras, y dos voces. Una era suya, pero la otra no la reconocí, sólo sé que era de hombre. Subí un rato después, cuando ya no se oía nada, y mi sorpresa fue encontrarme con la puerta abierta de par en par. ¿Saben ustedes algo?
-No, pero le aseguro que vamos a averiguarlo.
-¡Tenemos que entrar ahí! –Lee miraba indignado la ventana que correspondía al domicilio de su compañera.
-Yo puedo abriros –Contestó la señora, sacando una llave del bolso.
-La señora Fujimoto vino a verme a mí porque sabe que conozco a Tenten, y en cuanto me ha dicho lo que ha ocurrido, hemos venido a ver el apartamento –Comentó Ino-. Pero creo que es mejor que os ocupéis vosotros.
-Gracias, Ino, has sido de mucha ayuda.
-Ino, ¿crees que podrías contarle esto a la Quinta? –Preguntó Gai sensei, mucho más serio que de costumbre- Mientras tanto, nosotros inspeccionaremos el lugar.
-Claro, voy para allá.
La rubia echó a correr en dirección al edificio, mientras los tres entraban en el edificio tras la señora Fujimoto. Subieron los tres pisos y, tal y como la mujer les había dicho, la puerta estaba abierta, y no sólo eso: había salpicaduras de sangre por el suelo y el marco de la puerta. La mujer, al haber subido de noche, no las había visto, y se puso a sollozar allí mismo. Gai intentó tranquilizarla, y la acompañó hasta su casa para luego volver junto a sus alumnos, que seguían paralizados frente a la puerta.
-Chicos…
-¿Está bien esto, Gai sensei? –Lee buscó la mirada de su maestro. Sonreía, pero sus ojos expresaban un miedo atroz.- Estamos violando la intimidad de Tenten.
-Lee, no vamos a leer el diario de una adolescente, intentamos saber qué ha ocurrido con Tenten –Respondió Neji con calma, a pesar de que estaba tan aterrado como los otros dos.-. Entremos.
Con cuidado de no tocar nada, especialmente las manchas de sangre, se adentraron en el apartamento de la kunoichi, y siguieron el rastro hasta el dormitorio. Efectivamente, la ropa del futón estaba revuelta, como si se hubiese levantado a toda prisa, tal y como Neji había dicho. Por la cantidad de manchas, especialmente en el suelo, pudieron confirmar que había habido una pelea allí, donde ahora estaban ellos buscando algún rastro. Neji se acuclilló cerca de la puerta, y, cubriendo su mano con la manga del kimono, recogió una jeringuilla que había caído al suelo.
-¿Qué es eso, Neji? –Quiso saber Lee, acercándose. Gai sensei se fue hacia la salida, seguramente la Hokage había enviado a alguien.
-Pues seguramente contiene algún tipo de veneno o calmante que le permitió llevársela –Acercó el instrumento a sus ojos blancos-. El culpable no tiene idea de cómo poner una inyección, porque esto está lleno de sangre.
-Es decir, que fue puesta a traición, clavada como un arma blanca –El muchacho asintió.
-Sin embargo, este es el único rastro de sangre de Tenten –Señaló la aguja, intentando que su compañero le siguiese.-. Toda la que hay por el suelo es distinta.
-Es decir, que si el intruso no hubiese tenido eso, Tenten le habría dado la paliza de su vida –Concluyó, orgulloso por su compañera, mirando con rabia la jeringuilla que su amigo todavía sostenía.-. Maldito cobarde, ¿qué querría hacer con esto?
-No lo sé –Suspiró, agachándose y recogiendo, con la punta de los dedos, un cabello largo y oscuro-. Mira, esto podría no ser de Tenten. Si fuese del agresor, tendríamos una muestra de ADN.
-Neji –Lee apretó los puños-, ¿crees que estará bien?
El muchacho caviló unos segundos. No quería mostrar a su compañero todos sus temores, que después de la escisión interna del clan eran muchos, pero debía apoyarle con su propio miedo.
-Creo que es una chica fuerte que, si ha tenido el valor de aguantarnos todo este tiempo, puede con lo que sea.
Por primera vez, a pesar de que ambos confiaban plenamente en su compañera y sus habilidades, no podían confiar en aquellas palabras. No sabían a qué clase de enemigo se estaban enfrentando, qué podía querer de Tenten o qué iban a encontrarse.
La Quinta había venido en persona junto a un par de ninjas médicos, que comenzaron a examinar la vivienda. Neji les cedió tanto el cabello encontrado como la jeringuilla, y les explicó sus suposiciones acerca de lo ocurrido. Lee y él abandonaron la estancia y, al salir del apartamento, encontraron a Gai sensei hablando con Tsunade sama y ¿Hiashi Hyûga? Una punzada de dolor atenazó el pecho del muchacho de blancas pupilas, ¿qué demonios hacía su tío allí? Se acercaron a él.
-Señor Hiashi –Los tres adultos los miraron con seriedad-, ¿ocurre algo?
-Tenemos que hablar, Neji –Contestó su tío-. Pero no aquí – El hombre dirigió una mirada audaz a la Quinta, que asintió en silencio. Guiados por la mujer, los cinco partieron hacia el despacho de la Hokage, donde empezaron a ponerse las cartas sobre la mesa. El señor Hyûga sacó de su manga un pergamino algo ajado y se lo cedió a su sobrino, que lo abrió con manos temblorosas:
"No es un secuestro, sino una negociación. Si Neji Hyûga accede a unirse a nosotros, nada le pasará a la chica. Si,
por el contrario, decide ser fiel al Souke, nadie volverá a verla. ¿A que es difícil decidir entre lo correcto para con uno, para con la villa y para con la familia?
Firman: los desertores."
-Señor Hiashi…
-Tranquilo, no es necesario que decidas –Neji pestañeó.
-Un momento, ¿qué es esto? ¿Quiénes son los desertores y por qué quieren a Neji? –Lee, nervioso, alzaba la voz en busca de respuestas.
-Un sector de la rama secundaria del clan Hyûga decidió revelarse contra el señor Hiashi y todo el Souke –Explicó Neji, todavía absorto en el contenido del pergamino y en las consecuencias que aquello iba a tener.-. Parece que me quieren con ellos, pero –se dirigió a su tío-, señor Hiashi, yo nunca…
-Neji, tranquilo, todo está bien –Su tío le agarró firmemente por los hombros, y los pálidos orbes de ambos se encontraron-. Sé que me eres fiel, a pesar de todos los rencores pasados…
-Pero… -Apretó el documento entre sus fornidas manos. Si se quedaba junto a su familia y cumplía con su deber, Tenten moriría o quizá algo peor… Si iba, seguramente se vería obligado a encabezar una guerra interna que en realidad no quería vivir. Y lo más preocupante es que la vida de Tenten, en aquel momento, pesaba mucho más que cualquier número de familiares muertos. Eso le hacía más frío y cruel de lo que nadie habría juzgado, pero no le importaba. Su compañera, su amiga, su amante… no se merecía ser tratada como mercancía de soborno por el simple hecho de ser una pieza importante en su vida. El único culpable de lo que fuese que le estuviesen haciendo era él, y él lo solucionaría.
-Cálmate. Salvaremos a la chica y tú no tendrás que irte con los desertores. Escuchad con atención.
Tsunade se sentó a su mesa y extendió sobre esta un mapa del país del fuego. Los cuatro varones se acercaron para atender.
-Si pretenden atacar, no habrán salido del país –Comenzó la rubia-. Y por la sangre encontrada, el captor está herido. Lee, Gai –Ambos se pusieron rígidos, firmes como soldados-. Salid ahora mismo, Hinata os está esperando en la salida de la aldea. Con vuestra velocidad y sus ojos podréis encontrarlo, si es que nadie más le está ayudando. Quizá podáis atraparlo antes de que llegue a su escondrijo.
-¡Hai! –Envueltos en humo, los dos se esfumaron del despacho, y la Quinta confió en que encontrasen algún tipo de rastro.
-¿Por qué Hinata? –Neji se dirigió a su tío, extrañado y sobre todo enfurecido. Él debería estar buscándola, no Hinata.
-Porque tú tienes que escuchar la otra parte del plan, y o te la explicamos o buscamos a Tenten, y tú, de momento, debes estar aquí –Respondió la Quinta de forma autoritaria. Neji Hyûga siempre había sido un ninja modelo, eficaz y sensato. Pero comprendía perfectamente que le perturbase la idea de no buscar a su amiga el primero. No obstante, tanto ella como su tío tenían otros planes para él.
-Neji, los desertores son realmente muy pocos. La mayoría de los rebeldes cayeron en la escisión –Explicó el señor Hiashi, apoyándose en la mesa de la Hokage.-. Todos los miembros del Souke y los que habéis sido fieles en el Bouke podemos contra ellos. Por mucho que duela.
El muchacho asintió. Empezaba a ver por dónde quería ir su tío.
-Quiere atacar directamente –Dedujo.-. Pero ellos podrían disponer de Tenten a su antojo si hacemos eso.
-Sí, si lo hacemos bien. Fingiremos que aceptamos sus condiciones, irás con ellos –El joven Hyûga hizo un mohín-, y simularás ponerte de su parte hasta que logremos que nos devuelvan a Tenten. Entonces, cuando decidan atacar, estaremos listos.
-Los demás jounin de la villa os ayudarán, y todos sabrán que tú estás de nuestro lado. Los reduciremos y contendremos al sector rebelde –Un silencio se impuso en la sala, por lo que la Quinta decidió ponerse en pie-. Os dejo solos.
-Creí que no te gustaba que la aldea se inmiscuyese en asuntos de familia –Comentó Neji, transcurridos unos minutos de meditación. El plan era bueno, pero no tenía claro que realmente fuese a salir a derechas.
-Y no me gusta. Pero es la única forma de reforzar y garantizar nuestra victoria –El muchacho miraba por la ventana, con la vista fija en el horizonte, donde apenas se veía algún rastro de luz solar. El otro hombre se acercó a él.-. Si para que desaparezca ese fantasma que tienes en las pupilas tengo que pedir ayuda a la Hokage lo haré. Es cierto que mi prioridad es el bienestar y la seguridad de la familia, pero ¿qué gano aplazando una guerra inevitable si a cambio vuelves a sufrir y a sumirte en una oscuridad de la que no sabré sacarte?
Sus ojos se abrieron de par en par. No podía creerlo, pero así era: Hiashi Hyûga, el líder del Souke y, por tanto, del clan, prefería ver feliz a su sobrino antes que mantener el demasiado alto orgullo familiar en su sitio. Lo observó; el hombre, ya entrado en años, sonreía pacífica y tenuemente, y evitaba coincidir con la de Neji. Un pequeño brote de esperanza surgió en el corazón del genio, y una profunda admiración hacia su tío le hizo sonreír.
Hi! Bien, para compensar lo que me está llevando, el capítulo esta vez es algo más largo ^^ Me gustaría saber qué os está pareciendo. ¿Os está gustando? ¡Eso espero!
¡Saludos!
Drusila.
