3. HUIDA

El frío aire de la noche le azotaba el rostro y removía su flequillo. No podía mover un solo músculo, pero al menos estaba consciente. Bajo su entumecido cuerpo, sintió calor humano, alguien la llevaba sobre su espalda… Sí, ya recordaba. Uno de los desertores había entrado en su casa y… y ahora estaban en medio del bosque, corriendo hacia quién sabe dónde. Notó también algo de humedad bajo su muslo izquierdo, y trató de sonreír al acordarse del riñón que le había desgarrado. Habría ganado de no ser por sus sucios paralizantes. Pero, ¿qué estaba pensando? ¡No tenía tiempo para vanagloriarse! ¡Tenía que darle esquinazo a su captor, tenía que volver!

El desertor corría torpemente sobre las ramas de los árboles, tropezaba y se zarandeaba a causa de las heridas. Sólo eran dos, pero bastante difíciles de tratar. Había cegado uno de los ojos de un Hyûga, y eso la convertía en alguien peligroso para ellos. Por una vez, agradeció aquel día en que las tornas se cambiaron…

[Flash back]

Llevaban horas entrenando, ella hasta las cejas de polvo, sudor y algún que otro rasguño; Neji completamente intacto. Decidieron tomarse unos minutos para descansar, y Tenten, que se había cansado de atacar sin sentido, suspiró profundamente apoyando su cuerpo contra el tronco de un árbol para así resbalar hasta sentarse en el suelo. El moreno la observó, curioso.

-Nunca te había oído suspirar así.

-Neji, llevamos años haciendo esto –Explicó sin mirar a ningún punto en concreto.-. Tú conoces todos mis puntos débiles y tu victoria sobre mí es indiscutible. ¿No crees que en algún momento de nuestra maravillosa relación cooperativa deberías contarme qué podría hacer yo contra ti?

-Se supone que ya deberías saberlo. En realidad, creo que lo sabes pero no te das cuenta de ello –Sonrió de forma casi invisible. Tenten, agotada, alzó una ceja, y el genio se sentó frente a ella.-. Piénsalo un momento. A veces, cuando no eres capaz de vencer a alguien es porque no te has dado cuenta de que su punto fuerte es además su punto débil.

-A ver, tu punto fuerte son tus ojos.

-Y el tuyo es tu precisión, tu puntería. ¿Cómo podrías vencer tú sobre mí?

La muchacha caviló un momento y, como si una bombilla se hubiese encendido en su magín, contestó:

-Cegándote. Claro, por eso tu punto fuerte es también tu punto débil. Si te daño los ojos, no podrás utilizar ninguna técnica blanda, y estarás a mi merced…

-Eso es –Le quitó una hoja que se había enganchado en sus cabellos-, pero no voy a dejar que practiques conmigo.

-Espera, Neji, no puedo atacar a un Hyûga a sus ojos directamente, me vería y no tendría opción.

-Sí, si no le das opción a adivinar tus intenciones. Un Hyûga siempre va a mantener su primer foco de atención sobre el cuerpo de su enemigo. Si consigues que tu cuerpo diga "estoy acabada, no voy a moverme más", se confiará. El resto queda en tus manos, y seguramente sólo tendrás una oportunidad.

-Con que ahora puedo vencer al genio Hyûga, ¿eh? –Le guiñó un ojo, satisfecha.

-A mí no. Conozco tu cuerpo demasiado bien –Contestó con su frialdad habitual, a sabiendas del doble sentido que se le podía dar a aquello. Por aquel entonces, su relación no había llegado a tal escaño, pero sí había entre ellos algún que otro beso furtivo y palabras de significado ambiguo.

-Creo que estás demasiado confiado, Hyûga –Sujetó una de las solapas de su singular kimono blanco, tiró de esta y dejó a su compañero a escasos centímetros de su propio cuerpo. Neji pudo respirar aquel aroma suyo tan particular, más allá del sudor en que ambos estaban bañados, un perfume dulce que todavía no sabía identificar. Detectó además una chispa extraña en el interior de sus pupilas, negras como el carbón, profundas e infinitas como la más larga de las noches. Y aquella sonrisa, menos inocente de la que estaba acostumbrada a usar, indicándole que, a pesar de que ninguno dijese nada, sabía perfectamente qué querían en ese momento. Tragó saliva, nervioso, como tantas otras veces desde hacía unos meses, al estar en aquella situación comprometida de la que no sabía si quería salir.-. Y nervioso, por lo que veo.

-No, todavía no tienes la capacidad de ponerme nervioso –Mintió descaradamente, alejándose de ella para mantener las formas.

[Fin del Flash Back]

Todo aquello que Neji le había enseñado le había servido para ganar una ventaja enorme frente a su enemigo, pero desgraciadamente no tenía habilidades médicas como para eliminar el efecto del paralizante. Seguro que a él se le habría ocurrido algo. No, si él estuviese en su lugar, habría acabado con su enemigo y estaría tranquilamente en su casa, descansando una noche más. ¡Maldito genio! ¿Dónde estaba cuando lo necesitaba? Necesitar… Sí, lo necesitaba. Para empezar, necesitaba que alguien hiciese que ese tipo dejase de correr y desequilibrarse con ella a cuestas. Necesitaba que le diesen la paliza del siglo. Necesitaba que la cogiesen en brazos, a ella y a su cuerpo inmóvil, la abrazasen y le dijesen que todo iba a ir bien. Porque, en ese momento, no podía confiar en sus posibilidades.

Suspiró profundamente, o eso intentó, cuando el desertor se detuvo sobre una rama y la dejó sentada mientras él examinaba la herida de su riñón. Por la forma torpe y sin sentido de correr de aquel Hyûga, hasta ese momento Tenten creyó que el mundo entero se tambaleaba, pero en el fondo se sentía orgullosa por haberle dado su merecido, aunque de todos modos hubiese perdido. Entonces, el captor activó su Byakuugan, Tenten se percató por las venas que rodeaban sus grandes ojos blancos, y echó un vistazo al camino por el que habían venido. Luego, iracundo, la observó a ella, inmóvil, apoyada contra el enorme árbol.

-Parece que nos están alcanzando –Comentó-. Veo que puedes verme y escucharme, pero tu cuerpo no reaccionará hasta dentro de unas horas. Por lo que no deberías intentar hacer nada –Se rió con tristeza-. Pero, ¿qué digo? No puedes hacer nada –Devolvió la vista al lugar por el que supuestamente venían los persecutores. Tenten no podía ver nada todavía, seguramente estarían a varios kilómetros.-. Debes ser importante para la familia, porque la mismísima heredera del Souke lidera tu búsqueda -¿Hinata? Pensó la kunoichi, sorprendida.-. Vámonos de aquí. No tardaremos en llegar… -Echó un último vistazo a su herida, que sangraba sin parar a pesar de los múltiples vendajes. Presionó sobre ella con ambas manos y, acto seguido, golpeó a la muchacha de aquel modo que sólo los Hyûga hacían, justo sobre su corazón.- Esto es por lo que me has hecho, maldita perra.

Exteriormente, no se movió. Pero interiormente, la joven kunoichi sintió cómo todo su cuerpo se agitaba, cómo su red de chakra se veía dañada y cómo, poco a poco, volvía al mismo estadio de inconsciencia. Algo de sangre salió de entre sus labios ante el impacto, salpicando a su contrincante y la rama en la que se apoyaban. Fantástico, un rastro más que seguir. Por suerte, el Hyûga no se dio cuenta, la cogió como la había traído y continuó su camino, algo más rápido gracias a la parada de descanso. Lentamente, Tenten regresó a su sueño provocado, y su boca todavía sabía a aquella sangre que suponía su último grito de esperanza.


¡Aaah, estoy impaciente! Decidme qué os ha parecido, o algo, lo que sea :3

Drusila.