7. BÚSQUEDA INÚTIL
El campo de entrenamiento estaba terriblemente silencioso cuando llegó. Tan sólo pudo escuchar golpes secos contra uno de los tres postes, alguien entrenaba en completo silencio, quizá demasiado sumergido en sus pensamientos como para percatarse de que alguien venía. No obstante, cuando Neji estuvo a menos de un par de metros, Lee detuvo su serie de patadas, se estiró y volteó para mirarlo fijamente. La luz del naciente día relucía en los ojos de ambos, y una expresión vacía surcaba sus rostros. El heredero del Bouke sacó algo del bolsillo, una manzana roja y brillante, y se la lanzó a su compañero, a sabiendas de que llevaba allí toda la noche, y le estaba esperando precisamente a él. Acababa de llegar a la aldea después de una larguísima jornada de rastreo, veinticuatro horas exactas buscando el paradero de su compañera perdida, de la amiga que ambos compartían, sin obtener ni la más mínima pista.
-¿Y bien? –Ni siquiera Lee podía tener fuerzas a aquellas alturas. Hacía mucho tiempo que su fuerza y su energía habían sido devoradas por la tristeza y un vacío que todos en el grupo de Maito Gai compartían. El joven Hyûga negó con la cabeza, y su compañero apretó los puños.- ¿Has buscado bien? –Neji alzó una ceja, incrédulo.- Hasta a ti puede pasársete algo. Seguro que has obviado algún detalle o… o te has saltado alguna zona…
-¿De verdad crees que no he puesto al máximo todo mi potencial con esto? ¿Crees realmente que dejaría que otro descuido mío nos alejase del paradero de Tenten un día más?
-Sólo digo –Suspiró, relajando los puños cerrados- que tiene que haber algo que no has visto. Esta vez iré yo –Comentó, guardando la manzana en su mochila y poniéndosela a la espalda.-, y no volveré hasta que la encuentre.
-Lee, ya lo hemos discutido muchas veces. Es mejor que vayamos turnándonos y…
-¡No! ¡Me niego! –Protestó, obviamente molesto- ¡No voy a dejar pasar más tiempo! ¡Podrían haberle hecho daño, podría morir! –Tragó saliva, evitando decir lo que tanto deseaba. "Y todo por tu culpa" era una frase que quería gritarle a Neji, el maldito genio que todo lo hace bien, ahora que por su culpa Tenten había sido secuestrada, humillada y reprimida… No quería imaginar las cosas por las que estaría pasando, no quería pensar en que la Tenten vivaz y llena de fuerza que siempre había unido al equipo podía haberse quedado sin sonrisa. Sacudió la cabeza e intentó calmarse, pero el otro no dejaría pasar aquello.
-Vamos, dilo, dilo de una vez. Ya sé que es mi culpa, Lee, en ningún momento lo he negado. Y estoy haciendo todo lo posible para enmendar mi error –Neji Hyûga alteró el gesto, la voz, de tal modo que sorprendió a Lee como podría haber sorprendido a cualquiera que le conociese. Estaba fuera de sí, incluso una pequeña vena palpitaba en su sien-. Pero si no hacemos las cosas con cierto orden y coherencia, podríamos fastidiarla más de lo que la he fastidiado yo.
-¿Orden? ¿Coherencia? ¡Escúchate un momento! –Se acercó a Neji peligrosamente, encarándolo- ¡No pareces un compañero, un amigo preocupado, sino un maldito robot que piensa única y exclusivamente en ejecutar órdenes. ¿Es que no te importa nada lo que le ocurra a Tenten? ¿No puedes ser ni un poquito humano?
Ni siquiera pensó antes de hacerlo. Acumuló chakra en la palma de su mano y golpeó a su compañero en el abdomen, pillándolo por sorpresa y lanzándolo varios metros hacia atrás. Lee lo miró estupefacto desde el suelo, siguiendo sus pasos hacia él. Se detuvo para mirarle desde arriba, con una ira que no recordaba haber visto en él salvo en el combate contra Hinata. Tragó saliva.
-Puedes odiarme tanto como quieras por ser un genio, por ser tu rival, o por haber provocado todo esto. Pero no se te ocurra volver a decir que lo que le ocurra a Tenten no me importa, porque sinceramente ahora mismo es lo único por lo que sigo respirando. ¿Puedes entender eso? –Le tendió una mano y le ayudó a levantarse sin mediar palabra. Lee intentaba asimilar lo que acababa de oír, pero le resultaba tan impropio de Neji Hyûga que no sabía qué responder. El recién llegado sacó un mapa de su mochila y se lo entregó. En él habían ido marcando por turnos los sectores examinados, y al abrirlo pudo comprobar que en 24 horas Neji había hecho tres veces más que en su turno anterior. Ahora se lamentaba de haberle recriminado de tal forma, visto aquello resultaba evidente que estaba igual de preocupados. Después de casi cuatro años de búsqueda intensiva, les resultaba difícil no flaquear. Seguían siendo amigos, los mejores… Pero sin Tenten les costaba estar tan unidos como antaño.
¿Cuatro años? Bien, no del todo. Según el cálculo de Neji, aquellas estúpidas rayas que dibujaba en un cuaderno que escondía entre la ropa guardada en un oscuro cajón de su habitación, habían pasado tres años, ocho meses y veintiséis días desde que Hieku Hyûga se había llevado a la única persona por la que -ahora lo sabía bien- estaba volviéndose loco. Y por la reacción de Lee, veía que no era el único. Pero día tras día perdían la esperanza, en todo aquel tiempo habían registrado el país del Fuego y el del Viento, todas las fronteras de ambos, y ahora comenzaban con el del Agua… Se sentían aislados, porque parecían ser los únicos que recordaban que Tenten no estaba, porque mientras su mundo se había parado, el del resto de ciudadanos de la Hoja seguía día tras día, y eso no era justo.
Se sentaron en el suelo, contra dos de aquellos postes, y mientras la Bestia Verde devoraba la manzana, el heredero del Bouke lo miraba todo y no veía nada interesante. La llama de su juventud se apagaba bajo la capa de tristeza líquida, y la desesperación convertía el ambiente en una tormenta de sensaciones e inseguridades. ¿Cuánto más tendrían que soportar aquello? ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que la volviesen a tener junto a ellos?
Gomennasai! Sé que he tardado mucho, pero a parte de que estoy enferma, mi inspiración ha huido por la ventana D: Aun así, espero que les haya gustado este nuevo aunque breve capítulo, y que sigan ahí para los próximos. ¡Un saludo!
Drusila.
