11. UN NUEVO COMIENZO

La tenue luz del sol que todavía dormita tras el horizonte se filtra por la ranura de la puerta corredera que da al jardín. Abre los ojos, perezoso, bosteza y se gira sobre un costado, dejando caer su brazo sobre el cuerpo que descansa a su lado. Sus cabellos castaños se abren como un abanico por las blancas sábanas, y en su rostro se lee la más profunda calma. Sonríe y, con cuidado de no despertarla, la abraza contra su cuerpo, más feliz que nunca. Sin mirarla, sintió unos somnolientos ojos marrones clavados en él, y no pudo evitar desviar la mirada.

-Eh, Hyûga, no me evites. ¿Es esta tu forma de darme los buenos días?

-No, mi forma de dar los buenos días es mucho mejor –Sonrió, atrayéndola por la cintura, hundiendo el rostro en su pescuezo y besando intensamente cada retal de piel que encontraba por su camino. Ella no se opuso, abrió sus brazos y se apoderó de sus omóplatos, forcejeando con él hasta acomodarse a horcajadas sobre su hombre. Como cada noche, ninguno se había acostado con ropa, pues siempre acababan arrancándosela el uno al otro. Sus labios se encontraron en la penumbra del dormitorio, las manos caminaron, corrieron en los caminos que sus cuerpos suponían. Batallaron guerra de cuerpos, luchando por la posición dominante, ganando y perdiendo con igual satisfacción. Y no sólo era el placer sexual en sí, el clímax, los orgasmos… También las caricias, las miradas, los besos y las palabras prohibidas que en el silencio de su alcoba se regalaban. Demasiado tiempo separados había pasado factura, y desde que ella regresó a la aldea no se habían separado ni un instante.

Tras el emotivo reencuentro, ambos habían acudido a una cita con el líder del clan Hyûga, Hiashi, y frente a toda la rama principal y a Neji Tenten explicó los detalles de la convivencia con Hieku y de su cautiverio, transformando rostros de expresión inamovible en compasivos gestos de comprensión y empatía. Nunca olvidaría el terror que invadió los ojos de Hinata y Hanabi, obedientemente sentadas a ambos lados de su padre, y la sorpresa que entreabrió los labios de Naruto Uzumaki, el esposo de la heredera del Souke. Y sin saber cómo, se mantuvo fría, lo contó todo y no se guardó nada, no lloró, no se quejó, como quien redacta un informe tras una misión. A su izquierda, Neji apretaba los puños, claramente indignado; a su derecha, Torikazu presentaba su misma calma helada, insensible. La sentencia del líder fue clara: como la etiqueta exigía, se disculpó con ella en nombre de su agresor, y le agradeció el hecho de que hubiese acabado con la escisión del clan y que le hubiese contado todos los planes que esta tenía. La reunión se disolvió, y sólo quedaron en la sala los tres que ocupaban el centro de todas las miradas, el líder, sus hijas y su yerno, en un completo silencio hasta que el último Hyûga abandonó la estancia. Todavía hoy recuerdan ambos el diálogo que allí tuvo lugar…

[Flash back]

El hombre de imperturbable expresión se acercó a la morena, que ya se había puesto en pie y miraba a su hijo con una maternal alerta encendida. Neji no perdía detalle de la escena, pero al acercarse el líder, retrocedió como correspondía y se acercó a una embarazadísima Hinata y a su esposo.

-Sabes que hay algo más de lo que debemos hablar –Hiashi dedicó un vistazo al pequeño.

-Lo sé.

-¿Qué puedes decirme de él?

En toda la vista no se había dirigido nadie al pequeño, y Tenten sólo lo había aludido como a "mi hijo". Pestañeó un par de veces, preparando las palabras perfectas.

-Su nombre es Torikazu. Tiene tres años recién cumplidos, y lleva casi dos familiarizándose con el Byakuugan y sus habilidades. Le he enseñado todo lo que sé a raíz de entrenar con Neji, y puedo decir que me siento orgullosa de ello.

-Es muy pequeño, ¿cómo has conseguido que desarrolle tan bien su potencial? –Se acuclilló, para mirar al pequeño directamente a los ojos. Este retrocedió un paso, pero se mantuvo firme. Conocía la identidad de aquel hombre, y sabía que le debía respeto.

-Tiene cierta facilidad para corregirse, y teníamos un objetivo demasiado vital como para no intentarlo.

-Sin embargo, fuiste tú quien venció a Hieku. ¿Por qué, entonces, tanto esmero en entrenarlo? –Se puso en pie otra vez, en el silencio de la habitación.

-Necesitaba que supiese cuidar de sí mismo. Y que pudiese escapar y esconderse.

Hiashi asintió con una relajada sonrisa, Tenten agachó la cabeza, poco duraría su imagen de insensibilidad. Él volvió a dirigir su mirada al niño, y le preguntó:

-Dime, Torikazu, ¿Qué sabes sobre tus ojos?

-Yo… -Miró a su madre, afligido, y cuando ella asintió salió del improvisado escondite para enfrentar al líder del clan.- Mamá dice que mis ojos son especiales. Que debo cuidarlos mucho, porque con ellos puedo ver cosas que otros no pueden, y que debo trabajar para mejorar mi visión tanto como sea posible. También… Dice que sirven para ayudar a la gente que lo necesita, por eso jugamos muchas veces a encontrar cosas perdidas o a adivinar números –A excepción de Tenten, todos sonrieron ante la infantil explicación.-. Mamá me enseñó a concentrar el chakra en mis manos, en las puntas de los dedos, y a utilizarlo para atacar a los puntitos de paso del mismo en el cuerpo del adversario. Siempre me ha dejado entrenar con ella. Y… ¡oh! Mis ojos son muy útiles para practicar el lanzamiento de armas.

-Y, dime, ¿te gustaría quedarte aquí, en la mansión Hyûga? Nosotros podríamos ayudarte a seguir entrenando, al fin y al cabo somos tu familia.

-Señor Hiashi… -Tenten, sorprendida, abrió los ojos al mirar al líder del clan. Este le dedicó una sonrisa.

-No soy yo quien debería explicártelo, Tenten –Dirigió una mirada veloz a Neji, que sonreía con timidez junto a su prima. El muchacho le hizo un gesto, y, en silencio, abandonaron la estancia. Sus ojos se clavaron en los perlados que la observaban, sonrientes, carentes de toda la tensión que ella sí soportaba. Puso los brazos en jarras, esperando una explicación.

-Te dije que es mi hijo. Y tú la mujer a la que amo –Extendió el brazo, acariciando su mejilla a la par que una dulce sonrisa se perfilaba en sus labios.-. Le he dicho a mi tío que Tori es mi hijo, y si tú me aceptas, ambos podríais…

-Espera –Le interrumpió, haciendo un ademán con las manos.-, ¿aceptarte?

-Tenten… -El de los ojos nacarados introdujo la mano en su bolsillo, y sacó una pequeña cajita de este. Tragó saliva y, acercándose a ella, tomó sus manos, creando una atmósfera que les impidió notar que la puerta de la estancia se había entre abierto y dos pares de ojos blancos y los azules del rubio observaban expectantes la escena.- En el momento en que te perdí me di cuenta de lo mal que hice en no decirte lo mucho que te amaba, que te amo… -Desvió la mirada un instante antes de volver a devorar los ojos de la castaña con los suyos propios. Un sonrojo casi invisible se posó en sus mejillas.- Y me prometí que si te recuperaba, si volvía a tenerte a mi lado, no perdería ni un segundo de mi tiempo. Por eso, aunque sé que no soy de ese tipo de personas impulsivas e inconscientes, te besé en cuanto te vi, me declaré en cuanto estuvimos a solas… Y sólo me queda una cosa por hacer –Abrió la caja ante sus ojos, descubriendo una discreta alianza de oro blanco con un brillante en el medio.-. Tenten… tú… eh… ¿quieres… quieres casarte conmigo…?

Y ella no respondió, ni siquiera pestañeó. Las lágrimas resbalaron por sus mejillas, lágrimas brillantes de auténtica felicidad, apurando a humedecer su piel y esquivando la gran sonrisa que se había dibujado en sus labios. La tensión de unos minutos antes salió en forma de llanto, y a pesar de la cara de circunstancias de Neji, cuando la muchacha le abrazó se calmó y correspondió el gesto, besando su pelo, embriagándose con su aroma…

-Claro que quiero, Neji. Nada me haría más feliz que pasar mi vida junto a ti.

[Fin del Flash back]

Despertó de golpe con todos estos recuerdos disolviéndose en su magín. La luz que entraba por la puerta corredera entreabierta era intensa, y le hizo parpadear. Se giró, y se irguió de golpe al no notar el cuerpo femenino junto a él, y tanto su mente como su corazón comenzaron a trabajar a toda velocidad. ¿Dónde estaba su esposa? ¿Dónde se había metido?

Se puso el kimono de andar por casa, se acicaló los cabellos, dejándolos caer por su espalda, y salió del dormitorio en busca de Tenten. Suspiró con tranquilidad al encontrarla en la cocina, preparando el desayuno animadamente junto al rubio Uzumaki, riendo y hablando con unos ánimos que sólo ellos tenían en aquella mansión de paz y tranquilidad.

-Buenos días –Habló ella sin darse la vuelta. Con el paso del tiempo habían aprendido a sentirse, a detectar la presencia del otro sin ayuda de la engañosa vista.

-Buenos días, amorcito –Canturreó Naruto al recién llegado, dedicándole una pícara sonrisa. Neji hizo un mohín y se dejó caer en una silla. Aquella chica acabaría matándolo.

La puerta de la cocina se abrió de nuevo, y Hinata entró con su retoño en brazos. La pequeña Kushina tenía los ojos blancos de su madre, y el cabello oscuro como esta. Una Hyûga de pura casta y de menos de un año de edad, que estiró los brazos hacia Neji, pidiendo que la cogiese.

-Buenos días –Murmuró la heredera del Souke, cediendo a la pequeña a su primo. Este la tomó en brazos y le sonrió, hablándole de aquel modo tan tierno que a Tenten tanto le gustaba. Hinata se sentó junto a su primo, y pocos minutos después la puerta volvió a abrirse de golpe. Una niña de corta estatura, con los largos cabellos rubios recogidos en dos coletas y los grandes ojos perlados reflejando una malicia infantil y traviesa entró corriendo y se escondió detrás de su padre, sin dejar de mirar la puerta. Entonces, entró él.

-¡Señorita Haruko, esto no es justo! –Torikazu entró en la cocina, con el cabello recogido en cuatro coletas mal hechas con lazos rosa fucsia. Sin embargo, la calma con la que miraba a su prima era, cuanto menos, admirable. La primogénita de Naruto y Hinata tenía la picardía de su padre, y se lo pasaba genial intentando picar a su primo. Pero Tori ya tenía diez años, y después de muchos enfados y pataletas por parte de ambos había logrado adquirir la templaza de su padre y el saber estar de su madre, por lo que aguantaba las ganas de retarla a duelos una y otra vez y se limitaba a quejarse educadamente. Siete años llevaban conviviendo esas dos partes de la familia Hyûga, los herederos del Souke y los del Bouke, con toda la armonía desastrosa de las familias normales. Y el cautiverio, finalmente, se convirtió en una etapa cerrada de la vida de Tenten, algo que impulsó su vida y la de Neji hasta llegar a aquella situación. El sufrimiento de casi cuatro años dio lugar a la felicidad eterna, a la vida en común, a la tan ansiada rutina del uno junto al otro… Tanto tiempo intentando liberar al pájaro enjaulado, y ahora los dos pájaros de esta historia han decidido vivir en su propia jaula de amor y respeto, una jaula de la que ambos pueden salir, pero que ninguno desea abandonar.

~FIN~


¡Tacháááán! 3 ¡Hemos llegado al fin, esto se acaba aquí, con un bonito final, un final feliz! Espero que os hayan gustado estos 11 capitulillos de NejiTen, de tensión, de nervios, de sufrimiento, de reencuentro, de pasión... ¡Estoy emocionada, creí que no lo acabaría! TT3TT

Me gustaría dedicar este fic a todos los que habéis estado ahí desde el principio, pero en especial me gustaría dedicárselo a tres personitas adorables que me han apoyado y que han estado ahí. Primero, Vistoria. Viki, cielo tú has sido mi inspiración en fanfiction, tú y tu amor por el NejiTen, tus grandes historias y tus locuras. Me alegro muchísimo de haber tenido el honor de conocerte, y de que hayas leído esto. Segundo, mi Nee-chan. Onee-chan, tú llevas ahí tanto tiempo que ni contarl puede, y el amor por el NejiTen fue lo que nos unió. Supongo que por eso este es uno de los animes que nunca dejaré de adorar, porque me unió a ti, que has estado siempre a mi lado, aunque un océano nos separe. Y en tercer lugar, a ti, Sora. Sora, tú y yo empezamos a conocernos este verano a pesar de estudiar en el mismo sitio, y gracias al fangirleo he podido conocer en ti a una personita adorable a la que quiero seguir conociendo. Me alegro de haberte encontrado, y de que tengamos todo esto en común, y como sé que este fic te ha gustado y eres quien más me ha apoyado/presionado (xD) para acabarlo, pues también va por ti.

Espero que os haya gustado, que hayáis disfrutando leyendo tanto como yo escribiéndolo, y que nos leamos muy pronto. Recordad que dije que en cuanto acabase el NejiTen y el LeeTen (El loco de las mallas verdes) haría una sorpresa PARA VOSOTROS. Por lo que os pido que leáis ambos fics y estéis atentos. Y, ante todo, muchas gracias.

Drusila.