"El amor alivia como la luz del sol tras la lluvia". (William Shakespeare).
Capítulo IX. Reencuentros.
En el momento en el que cuatro chicas se encontraban impacientes caminando de un lado hacia otro, una gran luz blanca comenzó a cubrir todo el lugar, entonces lo entendieron, la princesa de la Luna había regresado, así que se movilizaron hacia donde los viajantes aterrizarían.
Cuando por fin el destello se apagó pudieron vislumbrar a sus cuatro amigos.
Serena en ese momento abrió los ojos lentamente, vio a sus incondicionales compañeras y corrió feliz a su encuentro.
- ¡Chicas, las extrañé tanto!- y sin evitarlo comenzó a llorar-
- Tranquila Sere no llores- Amy la abrazó para que su llanto se detuviera-
- ¡Deberías estar feliz!- Lita sonrió contenta, ella temía que Serena no volviera-
- Lo sé amigas no son lágrimas de tristeza, al contrario, son de felicidad. Yo… las quiero mucho, son muy importantes para mi- Serena se sentía un poco más tranquila al sentirse cerca de ellas y claramente a sus amigas las sucedía lo mismo.
- Hay Serena, nunca vas a cambiar ¿verdad?- Rei la miró con una media sonrisa e igual le dio un cálido abrazo a su amiga
- ¡Rei no me molestes, mala!- y le devolvió el abrazo sonriente-
- Ah! ¿y a mi no me toca ni un abrazo nada?- preguntó Mina quien se hacía la ofendida-
- ¡Mina! Te eche tanto de menos-
- ¡Lo sé yo también!- y ambas comenzaron a llorar como bebés mientras las demás las observan entre risas y resignación, porque sí, eran iguales.
Mientras tanto los chicos miraban este espectáculo con distintos sentimientos en su interior. Seiya estaba feliz de ver a Serena tan contenta. Yaten estaba a punto de un infarto cardiaco y Taiki estaba la verdad intrigado por la reacción de cierta chica en particular. Fue en este momento cuando ellas se dieron cuenta que no estaban solas y corrieron al encuentro de los hombres.
- Pero que tenemos aquí, ¿el regreso de los three Ligths o me equivoco?- preguntó Rei con una gran sonrisa mientras daba un fraternal abrazo a Seiya-
- Creo que eso sería lo mejor ¿no?, de algo tenemos que vivir después de todo- respondió Seiya igual de contento-
- Oh si, me imagino a sus antiguas fans volviéndose locas por su retorno- dijo Lita mientras daba un apretón al hombro del chico en señal de apoyo-
- no no no, nada de fanáticas colgándose del cuello de Seiya- exclamó Serena mientras hacía un gesto de negación con su dedo. Seiya solo la observó con ternura-
- Como están chicas- preguntó por fin Seiya-
- Nosotras bien, estábamos ansiosas por su llegada, los extrañábamos a todos. Bienvenidos- habló Rei representando a todas, especialmente a Mina y Amy que perdieron el habla repentinamente
- Gracias Rey, no sabes lo que eso significa para mi-
- Y para nosotros también- Habló por fin Yaten ya sintiendo su corazón un poco más normal-
- Yaten, ¿como estas?- Preguntó Mina por fin con una voz menos chillona de lo normal-
- Eh… Hola Mina, bien, yo… solo espero que tengamos la oportunidad de charlar un día de estos- respondió Yaten nuevamente con indicios de infarto-
- Oh, claro- y Mina le sonrió abiertamente, feliz por este primer contacto-
- Chicos creo que se está haciendo tarde- dijo Taiki quien observaba todo en silencio-
- ¿Como estás?, me extraña mucho verte por aquí- habló al fin Amy
- Hola Amy, bueno… la verdad estoy cumpliendo órdenes de la princesa- le dijo Taiki mientras sonreía levemente. Amy se entristeció por este saludo. Inmediatamente miró a Serena, quien le hizo un gesto de "tengo que hablar contigo mañana, no me odies" y Amy solo asintió-
- Bueno que les parece si nos vamos a descansar. Mañana nos podremos reunir en mi casa y platicar de todo esto y otras cosas más que tendremos que resolver, nosotras acompañaremos a Serena hasta su casa. ¿Les parece?- Rei en su interior creía que lo mejor era que ellas acompañaran a Serena a su casa. Ya era tarde y no querían exponerse a una visita inesperada de las demás Sailor. Seiya comprendió la mirada de preocupación de la Sailor del fuego-
- Tienes razón Rei, es mejor así. Mis hermanos y yo tenemos que hablar inmediatamente con nuestro antiguo representante, después de todo necesitamos comenzar a trabajar y conseguir un lugar donde vivir- Seiya tomó la mano de Serena, se acercó a ella y depositó un tierno beso en su frente.
-¿Bombom mañana pasaré por ti bueno?- Serena se entristeció un poco-
- Si, es solo que te extrañaré mucho. Te amo-
- Lo sé yo igual, pero mañana será otro día lleno de felicidad. Te amo-
- Ya basta, mucho amor por el día de hoy, es tarde y debes hablar con tus padres- Rei sin quererlo había tocado un tema que a Serena la ponía sumamente nerviosa.
Por un instante adquirió un color transparente. El hecho de enfrentar a sus padres la tenía sumamente nerviosa y la verdad le hubiera encantado que Seiya estuviera con ella en esos momentos sosteniendo su mano, pero en su interior sabía que debía hacerlo sola. Si estaba decidida a dejar atrás a la débil Serena, este era uno de los pasos a seguir.
- Uh Rei, gracias por arruinar mi felicidad- Serena hizo una mueca de desagrado y Seiya la abrazó un poco preocupado-
- ¿bombom estarás bien?- Serena afirmó su cabeza en el hombro del chico y suspiró pesadamente-
- Uhm, no quiero mentir estoy muerta de miedo- y delicadamente depositó un beso en la mejilla de su amor- pero se que debo hacerlo, además es mi familia y sé que me comprenderán-
- Está bien bombom, pensaré en ti cada minuto hasta que llegue la mañana- La abrazó aún más fuerte mientras Serena soltaba una pequeña risa de satisfacción-
- ¡Lo sé, porque me amas!- Seiya rió y todos comenzaron a moverse nerviosos por las demostraciones de amor de la pareja, Mina no pudo evitar ver de roejo a Yaten, quien ya observaba desde hace mucho rato a la rubia. Rei impaciente rodó los ojos y tiró del brazo a Serena-
- ¡Serena vamos!- Serena tenía los brazos cruzados sobre el cuello de Seiya y se negaba a soltarlo, mientras que Seiya miraba a Rei con cara divertida-
- Chicas parece que están empecinadas en arruinar mi felicidad- y finalmente depositó un tierno beso de despedida en los labios de Serena- pero no te preocupes amor, mañana después de nuestra reunión te secuestraré solo para mí-
Serena no pudo evitar esconder su rostro en el pecho del chico
- ¡Seiya!, haces que me sonroje-
- Que bien que pueda producir ese efecto en ti, te amo-
Así se marcharon los chicos por su lado, mientras las chicas acompañaban a Serena a su casa, ya era tarde, pero no era el final de la noche para la rubia, tendría que llegar a su casa y dar unas cuantas explicaciones más.
El sol comenzaba a palidecer esplendor en el planeta de las flores y la Princesa, recostada sobre su cama reflexionaba sobre los últimos acontecimientos. Sus estrellas más queridas habían decidido seguir su propio camino y eso le provocaba una profunda pena, pero no se podía permitir decaer, tenía a cargo a toda una nación que dependía de ella así que el luto por la partida de sus ex guardianas tendría que ser discreto y breve.
Poco a poco el sueño la fue embargando y se vio envuelta en un mundo completamente distinto al habitual. Se encontraba en una habitación blanca y completamente vacía donde solo se podía divisar a lo lejos una gran puerta color caoba. Tenía una extraña sensación, sentía por un lado una gran soledad, que podía ser producto de haber dejado ir a sus estrellas por lo que el sueño a lo mejor era un reflejo de su estado actual… pero había algo más, el encontrarse en ese lugar le hacía intuir que tenía algo importante que averiguar, así que impulsada por una curiosidad poco normal recorrió unos cuantos metros hasta quedar frente a ella a esa puerta. Tomó la manilla lentamente e ingresó a este nuevo escenario. La nueva habitación era el vivo reflejo del universo, estrellas por doquier ocupaban cada espacio del lugar y en el centro de todo se encontraba sentada una mujer vestida de blanco, sobre cuya espalda caían libremente largos cabellos color dorado. La mujer le sonrió delicadamente y con un movimiento de su mano la invitó a sentarse junto a ella. Kakkyu jamás había visto a aquella persona, pero creyó sentir una cierta cercanía con ella así que dio unos cuantos pasos más y tomó asiento con aquella mujer.
- ¿Dime esto es un sueño verdad?
La mujer la observó calladamente, hasta que abrió un poco los labios para contestar.
- Así es. Es la única forma de poder advertirte sobre lo que se avecina-
Kakkyu sintió como su corazón comenzaba a dar latidos irregulares.
- A que te refieres no comprendo. ¿Dime quien eres?-
La mujer, quien contemplaba la inmensidad del sitio donde se encontraban, le dio la cara para responder-
- Yo soy Agathe y tú fuiste capaz de percibir la extinción de mí ser. Por tiempos inmemoriales fui guardiana de la parte más alejada del universo, hasta hace poco…es por eso que estoy aquí, para enmendar un poco mi debilidad. Pronto él se presentará ante ti y querrá algo muy poderoso que tú posees-
Kakkyu recordó el dolor que había sentido hace casi dos semanas atrás producto de la muerte de esa estrella y realmente se lamentó el no haber tomado más en serio la situación, porque definitivamente no había sido por causas naturales, algo no estaba bien y lo peor fue que su alma se lo dictó en todo momento. Casi en forma mecánica su puño se apretó sobre su pecho.
- Dime quien es él, que busca, de verdad no lo comprendo. Yo no poseo nada tan valioso como dices-
Agathe la miró con sus grandes ojos marrones colmados de temor y angustia.
- Claro que sí, es solo que con el paso del tiempo algunas cosas son dejadas en el olvido… y solo se recuerdan cuando es preciso hacerlo, estoy segura que lo harás, pero temo que cuando eso suceda sea demasiado tarde. Ten cuidado princesa, él es distinto a otros que haz conocido, alguna vez poseyó un corazón, pero ahora ya no está y ahora es solo maldad, sin piedad, sin remordimientos-
La princesa trató de calmar su respiración que cada vez se descontrolaba más y tragó saliva varias veces, pues su garganta estaba seca ante la estremecimiento.
- Yo… no se que debo hacer-
Agathe notó la incertidumbre de Kakkyu y estiró una de sus blancas y frías manos hasta hacer contacto con las de la princesa. Kakkyu se sobresaltó ante el gélido tacto de Agathe pero no las quitó.
- Trata por todos los medios de resistir su poder, lucha como yo no pude hacerlo, es por mi culpa que él se encuentra un poco más cerca de su verdadero objetivo… él-
Tanto las manos que Kakkyu sostenía tan firmemente como todo el cuerpo de la mujer adquirieron un matiz casi traslúcido hasta casi desaparecer, así como el sonido de sus palabras se fue perdiendo en el viento. La princesa del fuego se alteró y sus ojos derramaron lágrimas de impotencia-
- Espera no te vayas, ¡son muchas cosas que no entiendo!, ¡necesito que te quedes!-
Agathe con un último hilo de voz, respondió a una alterada princesa.
- El pasado ya no puede ser remediado, pero sí el futuro. Desde hoy en adelante todo el universo debe enfocarse sola en una cosa, en su protección-
Kakkyu despertó empapada en sudor, temblaba de pies a cabeza, su rostro estaba humedecido por las lágrimas y su cabeza daba mil vueltas. Se encontraba realmente atemorizada, porque ese no había sido un sueño común, sino que un aviso que el peligro estaba cerca y a pesar del miedo, la frustración y la confusión no podía sacar de su mente las últimas palabras que Agathe había dicho para ella, casi en un susurro, como algo que no debe ser oído, un secreto, una verdad oculta. "El siempre las ha deseado… ".
El camino hacia casa se le había hecho cortísimo y Serena comenzó a temblar ligeramente. En su mente ideaba las mejores palabras para explicar su huída desde una iglesia atestada de gente y su desaparición por aproximadamente una semana sin dar luces de su paradero. Se imaginaba la preocupación de su madre y el enojo de su padre. Pero ya no tendría que pensar tanto en ello, porque se encontraba ya fuera de su casa y experimentaría todo eso en carne propia.
- Serena tranquilízate por favor, si no estás calmada no podrás explicar bien las cosas- Amy mientras le decía esto la abrazaba para infundirle confianza, mientras que Lita tomaba su mano y le acordaba del plan-
- Recuerda que estuviste en las montañas en la casa de unos parientes de Rei- Serena no pudo hablar, tenía un nudo en la garganta y solo asintió, mientras se separaba del abrazo de sus amigas y se pasaba una mano por la cabeza. Mina se puso frente a ella y arregló un poco su cabello.
- Y que tú nos pediste de favor que no se lo dijéramos a nadie porque necesitabas pensar las cosas- Serena se separó de sus amigas y respiró agitada-
- Chicas lo sé, todo el camino he venido memorizando el plan, pero no puedo evitar ponerme nerviosa- de lo ojos de Serena comenzaron a brotar pequeñas lágrimas y fue la misma Mina quién secó sus lágrimas-
- Sere no llores, si decidiste empezar con todo esto, debes afrontarlo con valentía, tú sabes que esto es solo el comienzo- Serena se limpió la cara e inhaló aire varias veces para controlar su respiración, hasta que al fin se encontraba más calmada. Rei se acercó a ella y la miró firmemente. Serena no necesitaba consuelos, tenía que armarse de valor.
- Eres fuerte, nos tienes a nosotras y a Seiya-
- Si chicas tienen razón, no más lágrimas - Y se dio vuelta para mirarlas por última vez antes de entrar- Deséenme suerte-
Todas sus amigas la miraron con comprensión y a su vez on una sonrisa en los labios.
- ¡Claro que si!. Adiós y nos vemos mañana-
Sus amigas se marcharon con la esperanza que la rubia diera por lo menos un primer paso y solucionara las cosas con su familia.
Cuando Serena entró a su casa sintió una gran nostalgia en su corazón. No se había dado cuenta hasta ese momento lo que realmente había extrañado su hogar. Caminó muy despacio para no despertar a su familia, cuando vio que la luz de la cocina estaba aún encendida. Seguramente sus padres estaban despiertos. Pobrecitos, los estaba haciendo pasar por mucho sufrimiento y juró que sería la última vez que por su cobardía hacía pasar malos ratos a los demás.
Cuando la madre de Serena sintió que la puerta de la casa se abría y luego se cerraba suavemente, su corazón dio un vuelco, porque dentro de ella sabía que su hija estaba de regreso.
- Kenji- dijo ella tomándole la mano y sonriendo agradecida- Serena ha regresado-
- ¿Que?- dijo su esposo levantándose rápidamente de su asiento, pero ella lo retuvo-
- Espera, deja que ella se acerque, necesita armarse de fuerzas para hablar con nosotros, estoy segura de ello- y él volvió a sentarse, esperando con ansias viéndola entrar por la cocina.
Cuando Serena vio a su madre parada junto a la puerta con los brazos abiertos y los ojos llenos de lágrimas, sin pensarlo corrió hacia ellos como una niña pequeña y lloró sin vergüenza.
- ¡Mamá perdóname, perdóname por preocuparte así!, yo… yo no sabía que hacer estaba tan desesperada, no sabía a quien acudir por favor no me odies- y no podía evitar seguir llorando-
- ¡Hija, por Dios, como puedes pensar siquiera que te odiamos!, estábamos tan preocupados sin saber de ti ¿Cómo estás?- Ikuko también lloraba, pero de felicidad. Su hija al fin había regresado y eso era lo único que le importaba-
- Mamá estoy bien, solo… solo necesitaba estar sola- y Serena por sobre el hombro de su mamá observó el rostro de su padre. Estaba parado junto a una silla con la cara calmada. Serena tuvo miedo, pero aún así se desprendió del abrazo de su madre y corrió hacia él-
- Papá, perdóname por favor, no me odies yo estoy muy avergonzada de hacerlos pasar por todo esto, pero si me dejaras explicarte…- Su padre correspondió el abrazo con calidez. Él también se alegraba en demasía por la vuelta de su hija, pero también necesitaba hablar con ella seriamente.
- Hija ven aquí- y la miro a los ojos conduciéndola a una de las sillas de la cocina
- Creo que no existen padres que amen más a sus hijos como nosotros, así que si tu temor era ese despreocúpate, pero sí que tienes mucho que explicar ¿Cómo pudiste cometer tal imprudencia?- Serena tomó una mano de ambos padres, ya que el momento de hablar había llegado-
- Mamá, papá yo… necesito que se sienten un momento para que charlemos.
Así Serena se dirigió al living junto a sus padres, necesitaba explicarle ciertas cosas, obviamente no les iba a decir donde estuvo realmente todo este tiempo, pero si iba a revelarles lo más importante.
Su padre se sentó expectante - Está bien hija, estamos sentados, ahora comienza-
Su madre se sentó junto a ella abrazándola -Puedes decirnos lo que sucede, sabremos comprenderlo-
Y así Serena comenzó a hablar.
- Bueno ustedes saben que durante el año pasado Darien se marcho al extranjero. Yo… bueno sufrí mucho durante su ausencia y en esos momentos me refugie en mis amigas y también en… Seiya- sus padres se miraron sorprendidos y comenzaron a entender el hilo de la plática, así que fue Ikuko quien habló para que Serena se sintiera más relajada-
- ¿Seiya es ese joven cantante, el que tenía una banda con sus hermanos?-
-mm.. - dijo Kenji- Si creo que lo recuerdo, ¿era tu compañero cierto?-
- Si- respondió Serena dando un suspiro y mirando a sus padres de reojo -Bueno él realmente se comportó excelente conmigo, me escuchó, me acompañó, nunca me dejó sola a pesar de… bueno a pesar de muchas cosas. Él siempre sintió por mi algo más que una simple amistad, pero ustedes me conocen yo jamás hubiera traicionado así a Darien y menos durante su ausencia.
Los dos padres asintieron, después de todo sabían como era su hija, pero fue nuevamente Ikuko quien acertó-
-¿Aquí viene el "pero" cierto?-
Serena afirmó con un movimiento de cabeza y vio la comprensión en los ojos de su madre.
- Él tuvo que marcharse por algunas razones y cuando se fue al mismo tiempo regresó Darien. Pensé que con su retorno todo estaría bien como antes, pero no fue así. Mi corazón extrañaba a Seiya de una forma que no era normal, yo lo añoraba, soñaba con volverlo a ver solo una vez más-.
Serena bajó un poco su rostro, sentía pesar. Su madre quién aún tenía uno de sus brazos alrededor de ella lo apretó en señal de apoyo, que siguiera continuando.
- ¿Y así te diste cuenta que te enamoraste de él cierto?-
-¡Mamá, yo no lo planeé! es solo que me empezó a hacer falta su voz, su sonrisa, sus palabras de aliento y finalmente todo, ¡todo me recordaba a él!, hasta que eso se hizo insoportable de llevar.
Kenji quien había guardado silencio este tiempo, al fin lo comprendió y muy a su pesar se trataba de otro chico, pero aún así se reservó sus opiniones y prefirió preguntar otra cosa.
- ¿Y no pensaste en decirle eso a Darien antes que te pidiera matrimonio?-
- Yo… no tuve el valor papá, no tenía el suficiente coraje para decepcionarlos a ustedes, a Darien y a mis amigas-.
Ahora fue su padre el que tomó la mano de Serena y la miró con una expresión firme.
- Decir la verdad no es decepcionar que nunca se te olvide hija, a pesar de lo que puedan pensar los demás. Las personas que realmente te aman, que creen en ti y en tus decisiones no se sentirán decepcionados, porque si es así es porque no confían en ti-
Lo primero que se le paso por la mente a Serena cuando su padre le dijo esas palabras fue el rostro de las Sailor Outers, pero aún así escucho la pregunta de su padre.
- ¿Y que pasó el día de tu boda?-
- Yo esa tarde simplemente no lo soporté más. Hubo algo que me recordó a él de una forma casi irreal, solo pensé en correr y escapar-
Serena miró a su padre, quien estaba recordando los hechos de esa noche
- No sabes el susto que me llevé. Cuando salí del auto miré hacia atrás para encontrarme con la hija que se supone llevaría al altar y cuando me doy cuenta solo vi a lo lejos un vestido blanco moviéndose como la luz-
Serena lo abrazó, se sentía pésimo.
- Lo siento tanto papá, por todo lo que tuvieron que pasar por mi culpa, la ceremonia, los invitados, los cuchicheos de la gente-
Ikuko palmeó la espalda de su hija y negó con la cabeza, no estando de acuerdo con lo que dijo ella.
- Hija a tu padre y a mí eso no nos importa, lo único que nos duele es que no hayas tenido la confianza para decirnos todo- Serena asintió con la cabeza y les obsequió una sonrisa-
- ¿Y que harás ahora, hablarás con Darien, te casarás?- Serena lo miró con los ojos desorbitados y negó con los brazos-
- ¡No papá claro que no! Si tomé una decisión tan difícil no puedo desistirme. Ya no hay vuelta atrás, yo…estoy enamorada y lucharé por ese amor- Ikuko la calmó, pero la voz de ésta sonaba un poco triste, había algo que la preocupaba.
- Hija pero como lo harás ¿acaso no me dijiste que ese joven ya no se encontraba aquí?-
Serena se pudo un poco nerviosa y pasó la mano por uno de sus chonguitos, ya que aquí entraba en acción una de las mentiras que había estado memorizando horas antes, así que respiró profundo y se decidió a hablar, esperando que sus padres no la descubrieran-
- Bueno… este… en esta parte de la historia entran mis amigas. Cuando se dieron cuenta que mis sentimientos habían cambiado y que había decidido no casarme, llamaron a Seiya y bueno… el vino hacia esta ciudad a verme y pronto podrán saludarlo y platicar con él.
La cara de Serena se iluminó al acordarse de Seiya y su madre no fue indiferente ante eso, hacia tanto tiempo que no veía esa sonrisa en su rostro, mientras que Kenji arrugó el ceño, hasta que habló-
- ¿Y cuando lo verás?
- Pues mañana en la mañana- Serena vio las distintas expresiones de sus padres, uno sonriendo, el otro pensativo- Que les parece todo lo que les relate, por favor sean sinceros conmigo-
Y obviamente tenía que ser el padre de familia el que diera el veredicto final. Serena comenzó a sudar en frío.
- Hija tienes 17 años. Cuando hablamos de tu matrimonio tú sabes que fui uno de tus más férreos opositores, pues para ese nivel de compromiso considero que eres muy pequeña, pero acepte solo porque es lo que querías. Cuando decidiste no casarte, aunque no de la forma en que hubiera querido no pude evitar sentirme un poco alegre- y sonrió un poco avergonzado al ponerse contento por ese suceso- aún eres una niña ante mis ojos, pero se que no es así, estás creciendo y en poco tiempo más serás toda una mujer. Yo ya no puedo decirte que hacer y que no, solo puedo aconsejarte y mi consejo es que si amas a este joven y él te ama a ti, inténtalo, no lo rechazaremos si es eso lo que piensas, nos daremos el tiempo de conocerlo y comprobar con nuestros propios ojos porqué él se ganó tu corazón-
Ikuko movió la cabeza apoyando su marido y no pudo evitar abrazar a Serena, quien no cabía de felicidad. Un primer paso ya estaba dado, pero su madre aún tenía algo que decir.
- Pero también queremos pedirte una cosa. Tienes que solucionar algunas cosas. Habla con Darien, él es un buen hombre que no se merecía eso. Pídele disculpas y cierra esa etapa de tu vida de la mejor forma posible- Serena la miró titubeante.
- Mamá lo sé, es solo que tengo mucho miedo de hacerlo, si me costó hablarlo con mis padres, imagínate…
Serena miró a sus padres con cara de temor y su padre tocó su frente con un dedo-
- ¿Es difícil ser adulto cierto?, cuando nos equivocamos tenemos que tener la capacidad de reconocer los errores y pedir perdón-
Serena suspiró y luego hizo un puchero- Entonces odio ser adulta papá-
Y ambos padres no pudieron contener la risa. Esa era la Serena que querían ver, la hija que tanto extrañaban y a la que tanto amaban.
Ikuko no podía dejar de abrazarla - Lo sé hija, no es del todo divertido, pero creo que el momento de las pláticas debe acabar. Ya se hizo muy tarde y mañana será un nuevo día-
- Tu madre tiene razón, es mejor que subas a tu cuarto a descansar porque creo que mañana será importante para ti-
Serena se separó un poco de ellos para comenzar a subir a su pieza- Gracias papá y gracias mamá por comprenderme y escucharme en cada momento. Los amo mucho, a ambos y les prometo que nunca más les esconderé nada-
- Hija te amamos y lo que te pedimos es que nunca más desaparezcas así-
Serena les regaló una hermosa sonrisa y corrió feliz a su dormitorio. Su corazón se sentía un poco más aplacado sintiendo el amor de sus padres tan vividamente cerca de ella.
- ¡Adiós que descansen Los quiero!-
Luego de ver su hija saltar feliz como antes no pudieron evitar sonreír y abrazarse ya tranquilos.
-¡ Oh, querido! estoy tan contenta de que mi pequeña regresó, es el mejor regalo que me podrían haber dado-
- Lo se Ikuko, yo me siento igual… es solo- Kenji puso cara de pocos amigos y su esposa soltó una pequeña carcajada-
-¡Qué ! ¿No esperabas que se tratara de un chico cierto?-
Kenji rodó los ojos y le contestó - Es que apenas termina con Darien y ya aparece otro que me la quiere robar-
- Kenji, tú lo has dicho, ella no es una niña-
- Lo sé querida, pero el decirlo es una cosa, pero el sentirlo…-
Ikuko optó por tomar su mano - Vamos, será mejor irnos a dormir, mañana será otro día para nosotros también. Además puede ser que conozcamos formalmente a ese joven-
- ¡Oh perfecto!
Y ambos subieron felices, con toda su familia ya reunida.
Lejos al otro lado de la ciudad, la llegada de los visitantes no había pasado desapercibida.
- Sentiste eso- La Sailor de las profundidades marinas dirigió su mirada a su fiel compañera-
-Si MIchiru, la Princesa ha vuelto- Haruka comenzó a caminar de un lado hacia otro-
- Y no viene sola- sentenció Hotaru.
- Era de esperarse- respondió Michiru quien su mirada no se despegaba de Haruka
- Esto cada vez se pone mejor. Tenemos que prepararnos- Haruka al terminar de pronunciar estas palabras se dio cuenta que Michiru se encontraba un tanto perturbada y Setsuna también lo notó - Hay algo más, ¿que ves?-
- Que pasa- preguntó Haruka preocupada-
- Hay algo… o alguien acechando desde muy lejos, esperando. Es una oscuridad inmensa-
Las Sailor guardaron silencio por un instante y fue la más pequeña de ellas quien lo rompió-
- Acechando que cosa- Michiru guardó silencio un momento para concentrarse mejor, pero no logró nada nuevo-
- No lo se, pero tengo un mal presentimiento. Algo no está bien
- Setsuna se sentó a su lado, mientras Haruka vociferaba muy enojada
- ¡Tiene que ver con esas estrellas fugaces estoy segura!-
Michiru giró su cabeza hacia ella, pero tenía la mirada perdida - Si, pero a la vez no-
- Explícate- le pidió Hotaru quien tampoco entendía lo que decía su amiga-
Michiru trataba de buscar las palabras más adecuadas para explicar la sensación que la embargaba, pero no pudo
- Ellas no son las culpables, pero a la vez hay algo sobre ellas…. no lo sé, hay algo que no cuadra-
Tomó su cabeza entre las manos frustrada. Setsuna quien era la más cercana a ella en ese instante, sostuvo su mano-
- Descuida, lo averiguaremos-
Haruka quien estaba completamente concentrada en como abordar el día de mañana a Serena fue quien cambio radicalmente de tema-
- Ahora solo debemos preocuparnos de hablar con esa niña y alejarla a toda costa de esos-
Michiru la observó nuevamente y súbitamente se levantó de su asiento respondiéndole desde el umbral de la puerta
- Si… puede que tengas razón-
La duda en la voz de la Sailor fue evidente y no fue indiferente para sus compañeras. Definitivamente algo no estaba bien.
*****¨SyS*****
Hola a todossss!! aqui estoy subiendo un nuevo capitulo de mi historia!! no he tenido mucho tiempoo, pero aún asi hago un pequeño espacio para leer sus comentarios e ir dando forma a mi fic!, Muchas gracias a todos los que siguen esta historia y tambien a los que se toman el tiempo de escribir un mensajito!. A veces las cosas en mi vida diaria no resultan como deben ser, pero cuando leoo sus palabras de verdad hacen que el día mejore =) Nos leemos en el proximo capitulo Adiosss
Athenn: Hola nuevamente!! trate lo menos posible en actualizar espero que puedas leer este capitulo! un saludo y nos leemos!
Hotaru no Hikaru: Hola!! que bien que te haya gustado la actitud de Yaten, el se preocupa por Seiya y simplemente no lo quiere ver sufrir! y ahora que ya estan de regreso comienza la verdadera prueba! Cuidate y Nos leemos
Seiya- Moon: Hola!! como ya ves! ya regresaron y desde aqui comienza la accion! jaja saludos
areliniño: Hola! gracias por escribir y considerar linda mi historia, espero puedas ver este capitulo! nOs leemos al proximo!
Amo a Seiya: jajaj tu nombre me dio risa, que bien que compartas con todos nosotros la admiracion por este personaje y trate de tardar lo menos posible! ojalá sigas leyendola y nos leemos para el proximo
Loly Kou: Hola otra vez!! que te haya gustado el que Yaten pudiera sincerarse con Serena, creo que formarán un gran lazo y con Taiki, solo el tiempo lo dirá y ahora que volvieron la union es lo que los hará fuertes. Saludos y nos leemos
Princesa Lunar: Hola linda! la Princesa Kakkyu si bien estuvo triste por dejar partir a sus estrellas, sabe que es lo mejor y ahora que llegaron a la tierra veremos como será su actutud para con Seiya!. Gracias por tus felicitaciones y nos leeemos
Sandya Moon Kou: Hola binevenida! tienes razon las despedidas son dolorosas pero a la vez inevitables. Espero que este capitulo te guste como los anteriores y nos leemos en el proximo
Sele-chan: Hola otra vez! Que bien que confies en el amor de Serena y Seiya es su gran fortaleza. Muchas gracias por tus felicitaciones y espero puedas leer este nuevo capitulo saludos y nos leemos!
