Aome parecía querer marear de verdad a Inuyasha que la miraba confundido ya que volaban cosas de un lado a otro, no podía creer todo lo que Aome había empacando en cajas y maletas –Falta que desarme su casita de muñecas y la lleve a mi departamento—Pensó Inuyasha bufando, mientras se apoyaba contra una pared y cruzaba sus brazos por detrás, bostezando.

¿¡Que haces!?-Pregunto Aome, deteniéndose con una caja en sus manos y fulminando a Inuyasha.

¡Ha! ¡Espero a que termines de empacar a tus amigas!-Dijo irónico Inuyasha.

¿¡Que amigas!?-Pregunto enojada Aome.

Pues las muñecassss-Dijo Inuyasha con un bostezo.

¡Eres un Tonto!-Dijo amenazante acercándose a él, pero se resbalo, no toco el suelo ya que en un rápido movimiento Inuyasha la sostuvo y los dos quedaron a escasos metros de distancia, cortándose la respiración de ambos al mirarse.

Ninguno de los hizo algo por dejar de mirarse, solo se acercaron más de lo que ya no podían, casi un beso iba a ver, pero las cosas que traía Aome se cayeron por accidente en el pie de Inuyasha. El momento se cortó y otra vez toda la situación volvió a la anormalidad, ya que la vida de ambos era anormal, pero cuando estaban en momentos comprometedores de alguna manera eso era normal.

Aome siguió con lo que estaba haciendo, mientras Inuyasha se recostó en un sillón del departamento de Aome, quejándose de dolor descaradamente, cada vez que Aome se asomaba por su vista. Esta empezaba a enfadarse, Inuyasha quería molestarla y sabía que ella estallaría, lo cual le gustaba, se supone que no le gustaría, pero era eso lo que más le gustaba de Aome, hacerla enojar.

Por unos minutos todo parecía estar de maravilla, ya que Inuyasha se durmió de tanto molestar, era como los chicos, luego de juego se cansan y se duermen. Aome tuvo que recoger algo que estaba cerca de el–Se ve tan tierno–Pensó, despejando su mente. Cogió lo que quería pero Inuyasha la capturo en sus brazos estando dormido y era muy fuerte para que Aome pudiera soltarse.

Si lo despierto, me va a molestar de vuelta-Pensó Aome. Y era verdad, así que tendría que buscar la manera de soltarse de su agarre sin que despierte, pero cada vez Inuyasha la tenía más cautiva. –Aome–Susurro Inuyasha dormido alertando a Aome de que estaba soñando con ella o se estaba haciendo el dormido para molestarla. Pero si estaba realmente dormido.

Sueño de Inuyasha—

Aome, Aome, vuelve—Decía enfadado en su sueño Inuyasha. Por más que quería encontrar a Aome no lo lograba, en un instante logro abrazarla, pero se desvaneció de sus brazos y no atendía a su llamado.

¡Vuelve tonta!-Decía mas enfadado, la quería ver, pero no podía, la quería oír, pero era imposible en tanto silencio, donde solo su vos se escuchaba haciendo eco.

Realidad—

Inuyasha empezó a sudar y su agarre con Aome se hizo más fuerte y ella se preocupó sin querer, instintivamente intento despertarlo dando caricias suaves en su mejilla y llamándolo dulcemente. El agarre se hizo más suave y el sudor ya desaparecía en la vestimenta de Inuyasha. —Aome, Aom… mee—Dijo muy suave Inuyasha eso de alguna manera le gusto a Aome. Ya no era la dulzura de su personaje en la novela, era la dulzura del Inuyasha verdadero.

Lentamente abrí mis ojos y vi a Aome, fue extraño sentir alegría al verla. Siempre sueño con ella, no se la razón, tal vez será su personaje, pero es como estar en el infierno, cuando en mis sueños, no puedo verla ni oírla, luego olvido todo, siempre despierto y vuelvo a dormir, pero ahora despierto y me la encuentro entre mis brazos y se me llena el corazón de alegría.

Me sentí feliz al verlo despierto y tranquilo, otra vez nuestras caras estaban cerca y no me molestaba, tal vez en algún momento algo pasaría y el volvería a la realidad y yo seguro que también. No era un acercamiento actuado, era verdadero, la fantasía se hacía realidad y era inevitable. Nuestras bocas estaban muy cercas y ninguno daba marcha atrás, quería besar a Inuyasha.

Otro beso entre Inuyasha y Aome, no era raro para ellos besarse, ya que lo tenían que hacer por los paparazzi y en la novela, pero si buscamos algo raro, era que, por primera vez se besaban de verdad, con amor y deseo, más amor que deseo había, pero tenía ambos. Inuyasha se sentó en el sillón de Aome sin cortar el beso y Aome se paró, mientras Inuyasha la sostenía de la cintura suave. El beso duro un minutos, luego de eso ambos no se dijeron nada. Aome siguió haciendo lo suyo e Inuyasha la ayudo, ya no se quejaba, solo recordaba el beso que le gusto tanto y se hacia la idea de que Aome estaba igual que él y estaba en lo cierto.

Luego de una hora Aome termino de elegir las cosas que llevaría al departamento de Inuyasha y con su ayuda la subieron al carro de él, luego el condujo hasta su departamento y otra vez la ayudo. En el lugar estaba Myoga vigilando que no se peleen, pero se sorprendió al ver que estaban muy tranquilos y eso le daba muy mala espina, por otro lado le gustaba y no lo podía creer.

Bueno, lo único que espero de ustedes es que no pelen demasiado, que estén como ahora. Dos par de niños buenos–Dijo casi en broma Myoga e Inuyasha bufo y por primera vez Aome se rio de las reacciones de Inuyasha.

¡Veo que ahora son cómplices!-Dijo Myoga, levemente enojado. Primeramente se sacan los ojos y ahora estaban como amigos.

¡Feh! Falta que nos leas un cuento para dormir-dijo Inuyasha, empezando a gustarle que Aome se ría de sus tonterías.

¡Ya para Inuyasha, no ves que es un hombre mayor!-Dijo Aome en tono cómplice.

¿Los dos se están provechando de mi par de niños?—Pregunto confundido Myoga. —Mejor que mantengan ese humor, ahora me retiro y suerte y cuidado con lo que hacen. —Dijo Myoga algo compinche y se marchó del departamento de Inuyasha, dejándolos solos a los en santo silencio sin saber que decirse.

Aome se instaló en la que sería su nueva casa. Todo parecía marchar bien, los paparazzi estaban tan tranquilos luego de una semana de dar la primicia de la pareja que por fin se iba a vivir junta. Los dos estaban en armonía y no se peleaban. Myoga estaba al borde de un infarto por tal actitud, pero un día todo estallo.

Aome e Inuyasha desataron el infierno guardado en rejas echas de besos que se abrieron por un desacuerdo de ambos. Los dos se gritaron y se dijeron cosas feas, Inuyasha echo a Aome de su departamento, no se arrepintió, con su fuerza le quito la copia de la llave y la dejo fuera, Aome se molestó y se fue. Estaba verdaderamente enojada y ya no le importaba nada, solo se fue.