Me decidí y subí todos los capítulos que tenia escritos los cuales terminan es este, escribiré mas, pero por ahora tengo estos n.n


Me sentía tal sola, de poco el aire me iba faltando y no sabía cuánto tiempo aguantaría encerrada, podía llegar a morir y de la peor manera, encerrada. Tenía demasiado calor y estaba rodeada de oscuridad, eso era peor, me moriría en la infinita oscuridad, sin saber en qué lugar estaba.

Extrañaba al tonto de Inuyasha, de alguna manera esos eran mis sentimientos en este momento y era difícil controlarlos, quería verla una vez más, no importaba que lo odiara, que sea mi peor pesadilla y yo la de él, pero en verdad lo odiaba tanto, después de que estuvimos a punto de hacer el amor muchas veces. Luego de probar sus besos y sus caricias, su olor y esa dulzura que tiene escondida por algún motivo. — ¡Sáquenme de aquí!—Gritaba y parecía que nadie me escuchaba ¿Tan sola me encontraba? -¡Auxilio!—Grite, ya no sabía que gritar.

Puedo recordar a ese hombre que tenía su cara tapada, me había apuntado con un arma, era alto e hizo que mi frente chocara contra el volante del auto de Inuyasha, otra vez Inuyasha, seguro se molestaría por manchar de sangre su auto. Luego recuerdo perder el conocimiento y termina en este lugar, odiaba estar encerrada, odiaba estar en la oscuridad y además tenía frio.

Mi cabeza ardía, podía sentir la sangre seca por mi cara y eso también odiaba. Había otra cosa, el lugar donde me encuentro es demasiado pequeño, estoy recostada y por más que trato de levantarme me termino golpeando la cabeza. En cualquier momento me voy quedar sin aire y… Inuyasha no va a estar para devolvérmelo como en el ascensor. La verdad es que recuerdo ese momento que desperté y pude sentir su dulce beso además de su aire fresco.

Deseo que bese nuevamente, quiero que lo haga de vuelta, no me desagrada, es más creo que siempre me gusto. Me pregunto si notaron mi ausencia o no les importo. ¿Dónde estás Inuyasha? — ¡Inuyasha!—Grite lo más que pude. De repente empecé a escuchar voces, pero no lograba reconocer de quienes se trataban.

¡Escúchame bien!—Escuche apenas esa vos enojada, era femenina — ¡Quiero que muere allí dentro!—Eso me asusto.

¿Pero estas segura?—Pregunto una vos masculina. —Mejor liberémosla—Continuo hablando la vos masculina.

¡Estoy segura! ¡Y ni se te ocurra liberarla!—Grito la vos femenina y pude escuchar unos tacos hacer ruido en suelo, los cuales se alejaban.

Lo siento preciosa, pero ahí te quedad—Hablo la vos masculina, golpeando seguramente con la mano el lugar donde yo me encontraba.

Me empecé a agitar, no debía de hacerlo, pero escuchar esas palabras me dejaron intranquila, era claustrofóbica y moriría allí dentro ¿Por qué me hacían esto? ¿Qué hice yo? Cada vez me faltaba más el aire, solo deseaba que faltara el aire a causa de los besos de Inuyasha, no por estar encerrada en este lugar. —Inuyasha—Pensé algo mareada— ¡Inuyasha!—Grite a pulmón. Empecé a respirar pesadamente, cada vez más agitada estaba, solo quería ver de vuelta a Inuyasha, por más que fuera el rey de los tontos. Sentía como si me estuviera ahogando…

¡No! ¡Solo suéltame Mioga! ¡La iré a buscar yo solo si es necesario!—Grito Inuyasha en el pasillo del edificio donde se encontraba su departamento. — ¡Y no quiero a la prensa! ¡Apenas hace unas horas que no se sabe nada de ella y de alguna manera están todos ahí!—Dijo, tratando se pensar donde poder buscarla o donde la pudieron haber llevado.

Mejor cálmate Inuyasha—Le dijo el anciano, tratando de calmarlo sin éxito.

Disculpen, pero yo creo que deberíamos buscarla por nuestra cuenta a esperar las 24 horas—Apareció diciendo un joven de cabello negro, atado en una colita y de ojos azules. —Mis contactos la buscan, pero nosotros podríamos hacer lo mismo.

Mientras más seamos, mejor—Animo el hermano de Inuyasha.

Está bien—Dijo más calmado Inuyasha y voló para bajar las escaleras que conducían al estacionamiento.

Una vez en el estacionamiento Inuyasha subió a su auto junto con el tío de Shippo Miroku y Mioga y Sesshomaru se fueron juntos.

Nosotros iremos a su departamento—Dijo Inuyasha el cual llamo desde el auto a Mioga.

Está bien, tengan cuidado muchachos—Dijo Mioga y ambos cortaron la comunicación yéndose por diferentes caminos, logrando evitar a la prensa.

Inuyasha conducía demasiado enojado y su acompañante Miroku parecía estar aterrado por su manera de conducir que no dijo palabra en todo el camino. Miraba bien el camino por donde iba, pero estaba demasiado enojado por la desaparición de Aome, trataba de no perder el control pero era difícil — ¿Cómo podría preocuparse por ella, de la noche a la mañana? —Se preguntó Inuyasha quien no entendía nada, pero antes de empezar a manejar como un loco disminuyo la velocidad y su acompañante disminuyo la tensión. —Aquí es—Anuncio Inuyasha a su acompañante el tipo de Shippo, Miroku. Ambos bajaron y se dirigieron a la entrada del edificio.

¿Tienes las llaves?—Pregunto Miroku.

Si—Afirmo Inuyasha sacando un llavero del bolsillo de su chaqueta, cuando desvió su mano al celular que le estaba sonando. — ¿Quién es y que quiere?—Pregunto apurado.

Se dónde se encuentra Aome Higurashi—Dijo la vos a Inuyasha, él hubiese reconocido de quien era, pero esa vos estaba distorsionada.

¿¡Dónde está!? ¡Habla ahora!—Grito enojado Inuyasha, perdiendo la cordura que le quedaba.

Anota—Le dijo la vos y continúo.

Está bien—Dijo Inuyasha luego de que Miroku anotara la dirección en un papel.

Lo siento Kikyo, pero todo se va a ir por la borda si ella muere—Dijo el sujeto de cabello negro, largo y atado en una trenza, llamado Bankotsu. —Ve tu solo, adiós—Y la comunicación se cortó. Inuyasha volvió a subir al auto.

Lo siento… Miroku, pero debo ir solo—Le informo Inuyasha y trabo las puertas y se marchó.

¡Espera!—Grito Miroku, pero era demasiado tarde, Inuyasha se había ido.

Su corazón empezaba a llenarse de felicidad, rogaba en el camino que Aome estuviera bien y que no la hayan lastimado, sino la pagarían, no importaba cuanto le llevara encontrar a los idiotas que se la llevaron y seguro la estuvieron haciendo sufrir. —Seguro la hicieron llorar…—Se dijo camino a donde estaba Aome— ¿Pero cómo podría saber eso?—Se preguntó, era como si en un momento la conociera de toda la vida.


Ahora a esperar a que escriba n.n

Sayonara n.n

29/07/13