Mioga llevo a Shippo, Inuyasha y Aome de regreso. A Inuyasha le toco cargar con Shippo que estaba dormido en hora que no era para dormir, pero no le molesto. Del llamado que contesto y acerca de eso de hace cuatro años no dijo más nada, pero Aome se veía muy perturbada con ese asunto, quedando algo distraída con el regreso. Al llegar solo se fue a acostar e Inuyasha se quedó solo extrañándola y no solo a ella a Shippo, pero que iba hacer.
Fue directamente a la cama, no se cambió ni nada, solo se acostó como estaba, soñando lo de hace cuatro años. Inuyasha entro a la habitación, pero la encontró dormida y solo se quedó a su lado observándola, quedando más encantado con ella. Acaricio su mejilla que estaba tibia, luego su sedoso cabello y la beso, le robo un beso, no pudo resistirse y lo hizo, luego se acostó junto con ella, quedándose dormido mientras la seguía observando.
Sueño de Aome
No podía creerlo, estaba en esa fastidiosa cama de hospital, sentía que se ahogaba, quería irse, pero hacia poco había despertado y apenas tenía fuerza. Cada tanto la enfermera con la orden del doctor la hacía dormir y al despertarse empezaba a recordar cada vez menos, ya no escuchaba aquel estruendoso ruido del techo de la escenografía, pero ella quería ver a su acompañante y no podía. Al dormir empezaba a olvidar todo, de apoco, cada vez más y más.
Ya esa persona, su misterioso acompañante era una figura borrosa y por más que intentara traerlo a sus recuerdos no lo lograba. Cuando estaba despierta, en determinado momento venían personas a visitarlas, la llamaban Aome, su nombre, pero ella no sabía quiénes eran. Una le decía hija, no podía recordar a su mama, pero sentía que aquella mujer con cara de dolor lo era y fingía reconocerla, luego venia un niño no tan chico, que apenas le decía hermana y ella fingía conocerlo.
Podía recordar que le gustaba actuar y al parecer era bastante buena en eso. También fingía no querer saber sobre la persona dueña de aquella figura de sus recuerdos, ya que temía que así descubrirán que no recordaba a nadie. ¿Por qué me gusta actuar? Se preguntó una vez y recordó a su padre, pero a nadie más, ahora ya sabía por qué le gustaba la actuación.
Los días fueron una tortura, ya no sabía que era real o no, pasaba mucho tiempo dormida a causa de su reciente enfermedad, claustrofobia. Pero un día muy especial llego, pudo salir al fin de esa habitación, que la veía demasiado chica, para ir a una habitación que no reconocía, pero podía darse cuenta de que era la suya, seguramente en su casa y otra vez fingía que la reconocía—Mi habitación—Dijo en un suspiro.
Con el pasar del tiempo se acostumbró a fingir y se acostumbró a su familia "Nueva" eso era para ella, aun no los recordaba, pero le salía bastante bien fingir. Unas extrañas chicas venían a visitarla y pudo adivinar que era sus "Fastidiosas amigas" con cariño y también fingió reconocerlas. Al tiempo un hombre mayor le propuso actuar nuevamente, no sabía quién era, pero sentía que debía confiar en el… Mioga y así empezó su fama actuando, hasta que conoció al fastidioso de Inuyasha. Alguna vez llego a pensar que su hermano era más lindo y quería estar con él, pero ella quería en verdad estar al lado del fastidio llamado Inuyasha.
Su sueño, que era más recuerdos que un sueño de repente dio un giro, otra vez volvió a ver esa figura que con el tiempo también olvido, pero tenía cara. Solo fue fugaz, pero— ¡Inuyashaa!—Grito al despertarse y casi olvidar que esa figura, tenía la cara de Inuyasha.
Fin sueño de Aome
Inuyasha despertó apenas con el grito de Aome, quien estaba agitada y cuando Inuyasha se reincorporo un poco lo noto, auxiliándola enseguida. Ella se abrazó a él buscando su protección. En ese momento olvido que su figura borrosa tuvo cara y que esa cara era de Inuyasha. Tenía paz en los brazos de Inuyasha y no quería separarse del. — ¿Qué sucedió?
—Nada, solo ve y sigue durmiendo—Le dijo amable Inuyasha, Shippo no dijo nada y se fue.
Ella se abrazó más a él, pero no lograba dormirse, el no dudaba en abrazarla más también. — ¿Te encuentras bien…? Aome—Pregunto y ella alzo la cabeza para mirarlo.
— ¿Te preocupo?
—Sí, pero aun no me respondiste.
—Estoy bien, ahora que estoy con tigo lo estoy… Inuyasha—Así ella escondió su cara en el pecho de Inuyasha.
Por otro lado Mioga se quedó pensando en la llamada que le hicieron, pero para su desgracia atendió Inuyasha, no creía que fuera a entender lo de hace cuatro años, pero tanto el como Aome quedaron algo confundidos. Ellos estaban enterados de que sufrieron un accidente hace cuatro años, pero ya con el tiempo lo olvidaron además de olvidarse entre sí por el golpe que recibieron ambos en la cabeza. Solo debía averiguar quién lo llamo, podía ser malo que le cuenten algo a Inuyasha y Aome, así tan de golpe tomándolos por sorpresa, así como si nada.
Mioga llego cansado a su casa, su esposa Shoga lo recibió con su tan acostumbrada taza de té, ella noto la actitud pensativa y de preocupación de Mioga, pero prefirió no preguntar, hasta que el teléfono de la casa sono. —Tu toma él te, yo atendió—Le dijo la mujer y así lo hizo. —hola, diga. —Mioga dio un sorbo a su té y Shoga lo llamo, no tenía buena cara ella.
—Hola Mioga, es urgente, secuestraron a Miroku y lo devolvieron algo maltratado esta tarde. —Le informo la voz masculina.
—Iré enseguida ¿Dónde está?
—En la casa de un amigo…—El hombre le paso la dirección y Mioga se fue volando (No fue literal). El condujo s auto y llego a la dirección que le indicaron, al entrar encontró al amigo de Miroku y a su prometida que lo guio hasta donde estaba este. Cuando entro a la habitación donde estaba Miroku lo vio algo golpeado, pero no parecía de gravedad—Déjanos solos Sango—Ella accedió y los dejos solos.
— ¿Qué fue lo que paso?
—El hombre que te llamo, no lo pude ver ni reconocer, pero sabe lo de hace un año y no quiere nada bueno con tus "chicos" (Inuyasha y Aome). —Dijo tosiendo y con algo de dificultad, ya que tenía la boca cortada.
— ¿Pero por qué te llevaron a ti?
—Porque sabe que lo sé y mientras mi torturaron por diversión me dijo que cualquiera que lo sepa estará en peligro. No sé qué tan grave puede ser, pero Inuyasha y Aome no van a estar tranquilos por un tiempo.
—Estoy confundido, creo que lo de hace cuatro años no fue un accidente.
—Eso me dijo, y además dijo que lo terminara, que anden con cuidado por que terminara lo de hace cuatro años a como dé lugar. Yo creo que deberías ir a ver como están, sobre todo porque ellos están en compañía de Shippo y de alguna manera está involucrado mi sobrino.
—Eso hare y tu cuídate, adiós Miroku. —Mioga de nuevo se fue volando, se despidió de todos y fue con Inuyasha, Shippo y Aome.
Camino al departamento de Inuyasha
Mioga conducía casi impaciente mientras hacía unos llamados, se notaba nervioso, pero trataba de mirar bien el camino, no quería tener un accidente. Entre todos los llamados que hizo saco cuatro pasajes, en un lugar lejos de Tokio, además de avisar a la familia de todos. —No puedo creer que esto esté pasando, estoy seguro que el causante de ese ya no accidente, no quiere a Aome e Inuyasha, de que le serviría todo esto sino. —Se dijo, luego de unas calles más llego al departamento de Inuyasha y como había tomado la precaución de tener copia de la llave entro.
Shippo dormía en su cama panza arriba, no daba para despertarlo lo haría luego. Pero se llevó una gran sorpresa al ir con Aome e Inuyasha, ya que entro a la habitación y ambos permanecían muy abrazados además de estar dormidos. — ¿De qué me estoy perdiendo?—Se preguntó para adentro. —Sera mejor que esta noche duerman y mañana iniciamos en viaje fuera de Tokio.
Cerro la puerta muy despacio, sintiéndose algo contento por que parecían a ver dejado de pelear, se veían realmente bien, como hace cuatro años, antes de ese accidente. Algo de sus planes para que se recuerden estaba funcionando, aunque sea solo la mente y corazón de ambos.
