— ¡Ya llegamos, Inuyasha, Aome!—Dijo Mioga, logrando que ambos se separaran, mientras que Inuyasha quedo insatisfecho por el beso, quería besarla más tiempo, pero la campana (Mioga) los interrumpió. — ¡Los esperamos aquí fuera!-Continuo, mientras que Aome se acomodaba su ropa toda arrugada e Inuyasha la miraba de reojo. Eso le molesto, ya que no era el momento para ese tipo de miradas y lo miro fulminándolo.
— ¿Por qué me miras así?—Se atrevió a preguntar Inuyasha. Ella lo fulmino aún más y finalmente estallo.
— ¿¡Como que por qué!? ¡No vuelvas a entrar así, en el lugar donde duermo!—Le grito enojada y salió de la cabina cruzándose muy enfadada con Mioga y Shippo. Mioga no pregunto nada, Shippo menos, pero Inuyasha la siguió. Cuando todos estaban fuera del tren Mioga cargo las maletas de todos a un carrito y pudo ver a lo lejos a Aome e Inuyasha, quienes miraban hacia arriba en el techo que tapaba el cielo. Estaba un tanto alejado el uno del otro, pero hacían lo mismo. Mioga los llamo— ¡Inuyasha, Aome vámonos!—Ellos se acercaron a él sin decir nada y se fueron todos.
— ¿Qué sucede Aomecita?—Pregunto el curioso Shippo.
—Es que me caen muy mal las personas que entran a donde no les corresponde—Dijo mirando sarcásticamente a Inuyasha, quien se dio por aludido.
—Hablemos de personas que no caen mal, Shippo como las nenas insoportables que siempre estarán solas—Dijo el, caminando dos pasos adelantado de Aome. Ella acelero y el también, mientras eran mirados por lo lamentados, Mioga y Shippo.
—Ya no peleen—Dijo Mioga, pero justo vio a la persona que esperaba que los buscaran. Era una joven muy hermosa que llamo la atención de Inuyasha, quien dejó de lado su pelea con Aome, quien noto la mirada de Inuyasha hacia la chica teniendo celos.
Aquella chica tenía el cabello largo y rojo, sus ojos eran claros. Vestía sencilla pero formal, dejando ver sus largas piernas a causa de su pollera, además de que era alta, tal vez más que Aome. La chica miro a Inuyasha y sonrió, cuando miro a Aome (Quien hacía notar bastante su cara de enojo, ante la babeada de Inuyasha por ella) también sonrió. —Cuanto tiempo tío, Mioga—Dijo y lo abrazo, luego ella fue abrazada por Shippo.
—Hola sobrina nueva—Dijo y la chica rio.
— ¿Si queres puedo ser tu tío?—Pregunto descaradamente Inuyasha, pero luego sintió un dolor. — ¿¡Que haces, tonta!?
—Creo que te hace falta una madre que te ponga límites—Le dijo, cruzada de brazos.
— ¡No me vuelvas a pellizcar!—Le reclamo él.
— ¡Y tú no vuelvas a ser grosero!
—Creo que se puso celosa—Dijo Shippo a Mioga y él lo confirmo con la cabeza. La chica prefirió decir un "Hola" a Aome.
—Bueno, ya no peleen de nuevo. Quiero presentarles a mi sobrina, Natsumi, sus padres son los dueños del hotel donde vamos, que está a metros de la playa—Informo Mioga. El saco las maletas del carrito que se lo llevo personal de la estación y junto con Natsumi salieron y se subieron a un auto.
Aome había abierto la ventana y como Shippo le gano a Inuyasha y se sentó del lado de la otra ventana, quedo molesto en el medio. No tenía mejor cosa para entretenerse que molestar a Aome. Estaba tranquilamente mirando por la ventana y el empezó a tocarla, luego miraba a un lado.
—Es muy bonita tu sobrina Mioga—Dijo Shippo, quien le toco justo detrás de Natsumi, ya que Mioga conducía. Inuyasha seguía molestando a Aome.
—Miren, ahí es…—Pero Mioga no termino, ya que un ruido seco se escuchó, alcanzaron a ver a Inuyasha con la cara marcada. Luego el salió del auto siguiendo a Aome.
— ¿Qué sucedió?—Pregunto Mioga.
Afuera
— ¡Por qué me molestas siempre, tonto!
—No es mi problemas que te cruce justo en el camino de mis dedos—Le dijo sin cuidado.
— ¡Te odio!—Le grito Aome, no quería hacerlo, pero por alguna razón a Inuyasha eso no le cayó bien, podía decirle que no diga eso, pero Mioga, Shippo y Natsumi salieron del auto, preguntando si todo estaba bien, ninguno respondió. Cuando entraron al hotel divisaron la playa a lo lejos, ya que la mayoría de las paredes eran de vidrios. Inuyasha y Aome seguían sin decir y decirse nada.
—Mejor llevo esto y ustedes seguro tendrán hambre—Dijo Mioga.
—Yo no tengo, gracias. Mejor iré a dormir.
—Como quieras.
—Seguime, tu habitación está en el primer piso—dijo Natsumi y cargo la maleta que le dio Mioga, siendo luego seguida por Aome.
—La de ustedes está en el segundo piso. Ambos los siguieron y descubrieron que compartirían la habitación, a Inuyasha ya le daba igual, le preocupaba la actitud de Aome, quería verla, pero tampoco deseaba otra cachetada.
Más tarde esa noche, Inuyasha espero que Shippo se quedara dormido y se fue, que tan difícil seria encontrar la habitación de Aome. Bajo por las escaleras, había ascensor pero mejor las escaleras. Cuando bajo la vio justo salir de su habitación y la tomo por sorpresa. Antes de que Aome pegara un grito nada mejor que taparle la boca pero con un beso. —Inu… ya… sha—Entre beso dijo Aome y se abrazó a él, le gustaba mucho que la besara y más de sorpresa. Ya no se sentía enojada, ni si quiera sabia porque estaba enojada, pero los besos de Inuyasha eran el mejor antídoto para todo. La dirigió hasta la habitación y cerró la puerta con un pie, Aome seguía rendida ante el e Inuyasha rendido a querer estar con Aome otra vez.
La llevo hasta la cama que había en la habitación, sin dejar caer mucho su peso encima de ella, siguió besándola más y más, hasta saciarse de ella. Beso su cuello apartando los cabellos de Aome, bajo hasta su hombro y beso por encima de la remera de Aome, sin pedir permiso metió una mano dentro de esa remera, acariciando el vientre de Aome, quien mantenía los ojos cerrados, disfrutando de las caricias de Inuyasha. Se aventuró a ir a sus senos, pero Aome lo detuvo e hizo que subiera—Sigue besándome o te corro—Le dijo, no amenazante, estaba muy tranquila, entonces Inuyasha la beso de nuevo en los labios, pero seguía acariciando el vientre de ella.
Aome profundizo el beso, sujetando a Inuyasha de la nuca y haciendo su cabeza hacia abajo. Luego adentro su lengua en la boca de Inuyasha y se dieron acaricias el uno al otro. Otra vez Inuyasha se tentó y quiso subir con su mano, pero dudo y trato de controlarse, rompió el beso para tomar aire y luego fue nuevamente al cuello de Aome al menos eso podía, quiso intentar algo mas y chupo ligeramente la oreja de Aome, pero ella se retorció un poco por los cosquilleos. Subió de nuevo a sus labios y le dio un beso, luego la miro, miro esos ojos chocolates que algo escondían y pregunto. —Aome ¿Qué fue lo que te sucedió?—Acaricio su mejilla y la beso.
— ¿Cuándo?—Pregunto desentendida.
—Es de mala educación, responder a una pregunta con otra, tonta—Le dijo besándola de nuevo. —Hablo de… ¿Por qué estabas tan enojada y algo fría?—Pregunto.
—Ya ni lo recuerdo y tú eres el tonto—Le dijo ella, era verdad ya no lo recordaba, desde que Inuyasha la beso olvido todo lo que le afectaba.
—Bah, como quieras…—Le dijo y le dio un beso más largo, dándose caricias ambos con las manos. Inuyasha acariciaba su brazo de arriba a abajo delicadamente y Aome su larga cabellera. Al pasar el tiempo, dejaron de besarse y permanecían abrazados, mirando por el gran ventanal que tenía las cortinas abiertas. Aome se levantó y fue a mirar por él, acompañada de Inuyasha, ambos disfrutaron de la vista del mal que estaba un tanto lejos, hasta que a Inuyasha se le ocurrió algo. — ¿Quieres ir?—Le susurro en el oído, abrazándola por detrás.
— ¡Sí!—Afirmo feliz. —Así salieron ambos, rumbo a la playa.
Como Mioga y su sobrina aún estaban despiertos, vieron salir a Inuyasha y Aome. Los vieron también a lo lejos, cuando llegaron a la playa, donde Aome corría a Inuyasha, sin poder alcanzarlo.
—Siguen siendo los mismos, lástima que no se recuerden—Dijo ella, con varias carpetas de oficina en la mano.
—Claro, pero están más grandes.
—Y más tontos—Dijo Shippo. —SE van solos a la playa y no me invitan—Dijo el, yendo directo a la playa, pero la sobrina de Mioga lo detuvo.
—Tu quédate, mejor ayúdame, ya que mañana llegan clientes—Le dijo y Shippo no tenía por qué decir no.
—No mejor ayúdame a mi—Mioga salto.
—Sabes que Mioga, tengo mucho sueño, que descansen—Así se fue casi corriendo. Subió por el ascensor, mientras que Aome e Inuyasha desaparecieron de la vista de Mioga y su sobrina. Luego escucharon gritos.
—¡Por qué me entierras! ¡Ya no lo hagas tonta, déjame!—Ese era Inuyasha.
—¡Te atrape y esa era la apuesta! ¡Tenia que enterrarte en la arena! ¡Deudor!—Esa era Aome.
Al día siguiente
Aome de despertó y estiro en la gran cama de la habitación del hotel. Pero al estirarse sintió algo o más bien alguien en la cama además de ella, cuando se dio la vuelta vio a Inuyasha, durmiendo tranquilamente. Tenía su ropa toda arrugada, al igual que la de ella y ambos aún tenían resto de arena. Sin pensarlo se abrazó a Inuyasha de costado ya que permanecía boca arriba, no pasaron segundos y él se encargó de arrimarla más, abrazándola también. Mientras que el sol entraba por el gran ventanal ellos se durmieron como la noche anterior después de llegar de playa.
No durmieron muchos tiempo ya que la puerta fue tocada varias veces y cuando al fin se despertaron Inuyasha no quería y seguía abrazando a Aome, ella quiso zafarse de él, ya que no querían que los vieran así tan, como una pareja, pero Inuyasha de perezoso se durmió de nuevo y al intentar despertarlo lo asusto, este la soltó pero rodo por la cama, golpeando su cabeza en la madera que recubría el piso de la habitación. — ¡Inuyasha!—Grito Aome, ya que sintió el ruido del golpe, pero vio que él se frotaba la cabeza, no estaba inconsciente.
—A… ome—Dijo viniéndole imágenes a la cabeza.
— ¿Qué sucedió?—Entro preguntando el preocupado de Mioga, Aome se puso roja, pero se preocupaba por Inuyasha.
— ¿Estas bien Inuyasha?
—Si pequeña—Le dijo, frotándose aún la cabeza y sin entender muchas cosas, luego miro a Mioga.
— ¡Parece que estas muy bien, pequeña!—Le dijo ella enojada, no tenía por qué decirle así. — ¡Maldición, parece como si hubiese despertado de un gran sueño! ¡Estoy muy confundido! ¿Qué sucedió Mioga?—Pero este no dijo palabra alguna y recordó. Recordó que cuando Aome e Inuyasha estaban juntos él le decía pequeña, pero cuando no estaban peleando.
