Al mirarlo y ser capaz de descubrir que él le era sincero, se acercó lentamente a Inuyasha, generando un roce de labios y finalmente sellando un beso.—Sé que no me mentís, pero aún no lo entiendo—Le dijo y lo beso de nuevo.

—Antes éramos novios, habíamos empezado a ensayar una obra, la de Romeo y Julieta—Dijo y la beso el, acercándola contra él. —sé que ocurrió en uno de los ensayos, donde fue el accidente y ahí quedamos internados, trabajábamos para Mioga—Continuo y Aome se abrazó a él, besándolo más apasionadamente.

— ¿Vos me salvaste?—Pregunto, mientras cayo una lagrima por su mejilla.

—Sí, pero no me sirvió de nada, de todas maneras tu no me recuerdas y no solamente a mí—Dijo el, limpiando la lagrima y besando de nuevo a Aome.

—Estaría muerta, sino no hubieses saltado a rescatarme, eso vi en mi sueño, soy capaz de saber que hubiese muerto—Dijo ella y bajo sus besos al cuello de Inuyasha.

—No digas eso, pero lo importante es que me creas y que este bien—Le dijo disfrutando los labios de Aome en su cuello.

—Gracias, Inuyasha—Le dijo ella y lo miro a los ojos.

—Prométeme algo, Aome—Le dijo, levantando un poco su mentón suavemente y besando sus labios.

—Dime

—Luego de esta noche volveré a ser el mismo que antes, cuando no recordaba, no sé si recordare lo esté día, pero quiero que sepas que te amo, con o sin memoria, fui capaz de amarte siendo ese bruto sin memoria, pero ahora en este día, es mucho mayor y claro mi amor—Le dijo Inuyasha y la beso de nuevo, logrando un beso más largo.

—Yo también te amo… y esa vez que me rescataste por segunda vez e hicimos el amor, te amé verdaderamente, te dije que creía que te amaba y era cierto, pero ya lo había confirmado—Dijo ella y el la acaricio.

—Yo también, lo dije de enserio, pequeña. —La beso nuevamente.

— ¿Por qué pequeña?

—Cuando nos hicimos amigos, eras más pequeña que yo y era como una burla, pero con el tiempo se convirtió en algo más.

—Cuéntame… Inuyasha—Ella lo beso.

—Nuestros padres se conocían, pero por negocios cuando el falleció se hicieron conocidos más cercanos, tanto tu madre con mis padres y finalmente amigos. —Beso—Luego llegó la hora de que nosotros nos hagamos más cercanos y nos hacían pasar tiempo juntos, ya que mis padres creían que era lo mejor para ti, y yo te molestaba tratando de animarte, pero tú no ponías empeño en hacerte mi amiga y te molestabas, logrando que yo me molestase más, cuando me agradabas mucho.

—Dime más… Inu… Ya… Sha—Dijo entre los beso que se deban al mismo tiempo.

—Nos hicimos muy amigos cuando descubrimos que teníamos algo en común era la a…

—Actuacion…

—Sí, y nos empezamos a defender el uno al otro usando la actuación con quienes nos molestaban. Así pasaron los años y terminamos quedando como novios, hasta que paso el accidente—Le dijo algo triste, pero logro darle después a Aome, el beso con más amor del mundo.

— ¿Fue la nuestra primera vez, ese día que me rescataste del baúl del auto?—Pregunto.

— ¡Ha! ¿Por qué preguntas eso? si sabes que sí, tonta…

—Es que… Me equivoque ¿Fue tu primera vez con migo?

— ¡Eh! Sí, no preguntes esas cosas, si yo solo te amo a ti, tonta—Le dijo, desapareciendo su sonrojo y besándola nuevamente. Luego la cargo en sus brazos y la llevo a la cama, al depositarla intento arroparla como si fuera una pequeña niña, pero las manos de Aome lo hicieron arrimarse, para luego besarlo y atraerlo más, hasta quedar acostado con ella.

—Quédate… no te vallas.

—No me iré, solo cuidare de tu sueño, ya que no se si mañana recordare todo esto—Le susurro el, luego de besarla, pero ella lo detuvo nuevamente.

—Pero tu dijiste que tu yo sin memoria… me ama.

—Sí, lo se… pero está confundido y me volví algo terco para este tipo de cosas y no deseo despertar a tu lado, no acordarme y tratarte mal… mi amor—La beso aferrándose a ella con un abrazo, Aome actuó de la misma manera e hizo que se acostara con ella, casi a la fuerza, por lo que Inuyasha no se resistió, quería estar a su lado. Se metió dentro de la cobija, abrazo a Aome por detrás, hundiéndose en su cuello, al mismo tiempo que aspiraba su aroma, para quedarse dormido al igual que ella.

Cuatro años atrás, un día antes del ensayo.

Mioga tenía todo listo, para hacer el último ensayo al día siguiente, como siempre estaba a la expectativa acerca de qué clase de pelean tendrían hoy "Sus niños" por el momento estaban tranquilos, tomando un helado en pleno invierno, pero esos los mantendría ocupados, hasta que algo sucediera, acabando con la paz. Podrían enferma al comer helado en invierno, pero ellos desde que los conocía hacía dos años, jamás se enfermaron por tener esa costumbre que por cierto era una rebeldía y un tranquilizante. — ¡Vamos, niños!

— ¡Que no somos unos niños!—Se quejaron, los dos chicos de ojos chocolates y cabello azabache, levantándose, tropezando y derramándole el helado de cada uno al otro.

—Acaba de desatarse la cuarta guerra mundial—Bromeo una mujer que se acercó a Mioga.

—No digas eso Shoga, esto es muy serio, todos los días llegamos retrasados por una pelea de ambos.

—Recuerda que es normal que los niños peleen.

—Pero ellos no son cualquier clase de niños, ya se pusieron de novios ¿Lo sabias? Sus padres pensaron que así sería mejor, pero es peor, son más niños que antes y todos pensábamos que madurarían un poco.

— ¿Desde qué cuándo?—Pregunto curiosa la mujer.

—Hace un año y meses, pero no dijeron anda, hasta que Sesshomaru el hermano mayor de Inuyasha, los descubrió en un beso y antes que Inuyasha le haga un chantaje para que no diga nada, él lo dijo, eso fue hace 4 meses.

—Jajajaja… sí que se lo guardaron. ¿No crees que es lindo eso de cuidarlos? Además les gusta estar de tu compañía, les enseña muchas cosas, es cierto que ya no son niños, pero así es el alma de cada uno y esos los hace sanos.

— ¡Hey! ¡Vamos o sino le diré… ni…!

—Que se disculpe por manchar mi abrigo.

—Que lo haga el, por mi manchar mi tapado.

—Sigan la pelean en otro lado, nos tenemos que ir, sus padres nos esperan, dijo Mioga. Eso alerto a los chicos, fingiendo de repente un dolor de estómago, al agarrarse el vientre, ya que si regresaban con sus padres, estarían un buen tiempo separados.

—Hay, nos duele mucho, será mejor que partamos otro día, podría ser muy grave—Dijeron ambos, quienes tenían la misma imaginación. Mioga bajo la cabeza un momento para pensar.

—Está bien, iremos a mi casa y cuando mejoren regresan con sus padres, pero antes los llamare, luego de eso, los dos subieron al automóvil y se guiñaron un ojo, al menos era señal de a verse arreglado entre ellos. Mioga, llamo a la mama de Aome, y luego a los padres de Inuyasha diciéndoles que ambos fingieron un dolor de panza, para seguir con él y poder verse más tiempo, sus familias rieron, dando a entender que estaría bien que se quedaran, además volverían al día siguiente para el último ensayo, así dentro de una semana, harían la primera función.

Al otro día

Aome e Inuyasha se adelantaron a entrar al teatro por petición de Mioga, quien siempre recibía llamados, por su trabajo que mantenían postergado, ya que ahora se ocupaba de la obra de teatro. Ellos asintieron y entraron, peleando como siempre, nunca dejaban de hacerlo, siempre tenían reconciliación, pero llegaría luego ese momento.

Era verdad que ambos se comportaban como niños "Tenían una alma infantil" pero eran mucho más que eso y lo hacían notar al momento de estar a solas. No eran tímidos enfrente de ellos mismos, si con las personas que conocían o su familia o amigos, ahí si lo eran, pero cuando se encontraban solos no lo era y cuando actuaban tampoco

Aome tenía 15 años e Inuyasha 16, eran jóvenes aun, pero se amaban y si se reconciliaban estando a solas no dudaban en besarse sin pudor. Eran atrevidos, pero cuando permanecían a solas o cuando actuaban, sino eran unos completos tímidos a la hora de estar demostrando el amor del uno hacia el otro. — ¿Dónde vas, tan deprisa?—Pregunto Inuyasha y paro a Aome sujetándola de la mano.

—Suéltame tonto—le dijo ella. Pero el molesto la atrajo hacia sí, delicadamente y con amor, a pesar de sus 16 años y le dio un beso en los labios, con eso era suficiente, ese beso era suficiente para calmar las aguas y estar reconciliados.

—Alguien nos puede ver—Le dijo ella, luego de que se dieran más besos, solo un simple contacto entre los labios de ambos.

—Ha, no hay nadie, pequeña…

—"Ha, no hay nadie, pequeña"—Repitió sarcástica, la vos femenina.

—No te burles—Le dijo Inuyasha, tratando de no perder la paciencia, ya que era sereno, pero no soportaba que alguien que no sea Aome, se burlara.

— ¿Tu qué haces acá?—Pregunto Aome, con los brazos cruzados.

—Vine a ver qué tan mal ensayan, serán la burla de todos—Continuo acercándose a Inuyasha y Aome.

— ¡Ya lárgate…! ¡Kikyo!—Dijo Aome, quien detestaba verla.

—Solo tengan cuidado, no vaya a ser cosa que no lleguen a la función, dentro de una semana—Dijo y se fue, Aome e Inuyasha no dijeron nada, nunca hacían caso a las amenazas de esa chica, que era mayor que ellos. Inuyasha igual noto la actitud de su compañera y le dijo algo para reconfortarla, sabía perfectamente que no soportaba a Kikyo, pero lo que tenía planeado decirle sobre Kikyo, haría que su pequeña se ponga contenta.

—Aome, recuerda que su papel en la obra no es tan bueno como el nuestro, así que no te preocupes… pequeña-Dijo luego de darle un beso en la mejilla y llevársela de la mano al escenario que tenía la escenografía lista. Al llegar ambos se sentían contentos, ya que Mioga les repetía todo el tiempo que esta obra les daría muchas oportunidades, ya soñaban con un futuro actuando juntos. Como se encontraban solos, decidieron ensayar por su cuenta, para relajar.

— ¡Oh! ¡Romeo!, ¡Romeo!—Dijo Aome como Julieta, desde el balcón de la escenografía.

— ¡Julieta! ¡Julieta! ¡Dichosos son los ojos que te ven!—Dijo Inuyasha como Romeo, mirando desde abajo… mientras que unos ojos furiosos los miraban, hasta que ambos se detuvieron, Aome bajo del balcón, ya que en ese momento había llegado Mioga, quien los vio en secreto.

El ensayo empezó, pero Inuyasha y Aome estaban algo nerviosos, casi no coordinaban en el ensayo y Mioga ya sudaba, no entendía por que ahora estaban de esa manera, cuando los pudo ver actuar perfectamente. Peor lo recordó, estaban solos y eso los relajaba, pero ya estaban lo suficientemente grandes para no tener vergüenza. Sin motivo alguno empezaron a buscar pelea por cualquier cosa, hacia un buen rato ya se habían reconciliado, pero en ese mismo instante empezaron una pelea que siguieron, durante los diálogos de la obra.

—Una vez más niños—Grito Mioga.

— ¡No somos ningunos niños!—Gritaron sin respeto alguno Inuyasha y Aome.

—No me falten el respeto y sigan—Continuo Mioga.

— ¡Oh! ¡Romeo, Rom…!—Dijo la chica interrumpida.

— ¿¡Seguro te gusta Romeo, verdad!?—Le pregunto Inuyasha, quien empezó la pelea en los diálogos.

—Ahí van de nuevo—Dijo rendido Mioga—Mejor los dejamos Shoga, cuando dejen de pelearse seguimos con el ensayo.

—De acuerdo Mioga.

Tanto Aome como Inuyasha continuaron con su nueva pelea— ¡Que no me gusta Romeo, tonto!—Dijo dándose la vuelta Aome.

— ¡A mí no me engañas!—Le grito Inuyasha.

—Pues créete lo que quieras… Inu…—Pero Inuyasha no la dejo terminar y se acercó a ella, eran chicos, pero la realidad era que sentían algo el uno por el otro, era amor y nadie podía discutir lo contrario, de a poco se eran más grandes y a pesar de su ya conocida forma de ser "Su manera infantil" se demostraban su amor.

—Si dices que te gusto, te perdono—Le dijo divertido Inuyasha.

— ¡No!—Se opuso firme, Aome.

—Vamos, Aome… pequeña…—Le dijo él lo más sincero que pudo, pero antes de darse un inocente beso un ruido estruendoso los separo… El hecho de la escenografía cayo iba directo, por completo hacia Aome.

— ¡Inuyasha!—Alcanzo a gritar ella, pero ya era tarde, ni ella se podía salvar del golpe, ni Inuyasha podía rescatarla del todo, a pesar de lanzarse hacia ella no pudo hacer mucho y así ambos quedaron inconscientes y golpeados.

Shoga y Mioga se habían retirado detrás del escenario, aun habían seguido escuchando a Aome e Inuyasha discutir, pero de pronto se sorprendieron al oír casi murmullos—Creo que ya pararon, como siempre—Había dicho sonriendo Shoga.

—Entonces esperemos unos minutos, recuerdas el otro día, estaban a punto de besarse y se enojaron por que llegamos a irrumpirlos—Dijo el no tan anciano Mioga. Pero un ruido estruendoso los alerto a salir al escenario, viendo a Inuyasha y Aome separados e inconscientes en el piso de este, con parte del techo encima.

Presente

Todo ese mal momento ya había pasado, sus protagonista que quedaron con secuelas de a poco, con la memoria por un día de Inuyasha, volvían a ser como eran antes y por el momento, nada ni nadie impediría eso, o eso que se llama amor.


Capitulo 12, 13, 14, 15 y 16 subidos el dia 11/09/2013