Capítulo 32. ¿A qué le temes tú?

"De todas las maravillas que he oído, la que mayor asombro me causa es que los hombres tengan miedo". (William Shakespeare).

Fue lo único que Darien atinó a preguntar. La niña le miró por largos minutos evaluando su reacción. Titubeó un poco ya no sintiéndose tan segura de si misma.

-¿Puedo pasar?- preguntó

Darien se hizo a un lado y ella entró. Se fijó en que el chico tenía su computadora sobre una mesa

- ¿Estás ocupado?-

Los ojos de Hotaru brillaron de una forma que el corazón de Darien por un momento se enterneció. Esa pequeña era tan parecida a Rini que dolía. Le sonrió y negó con la cabeza

- No te preocupes siéntate y dime que sucede-

Se sentó pero no dijo nada más haciendo que Darien se comenzara a preocupar más y más.

-Hotaru- le dijo- ¿Pasó algo malo alguien te trató mal? ¿Te hicieron daño?-

Sus palabras eran moderadas pero su mirada severa

- ¡No nadie me ha hecho daño!, es solo que… discutí con Haruka. Yo he decidido no seguir con sus planes y…-

El rostro de Darien se contrajo

- ¿Acaso te corrió de la casa?-

-¡No!- respondió al instante-yo me salí después de que terminé de hablar con ellas y no tenía otro lugar al cual recurrir-

Se dio cuenta que la chica no portaba nada más que una mochila, seguramente había salido rápidamente del lugar sin tener tiempo para traer sus otras cosas. Lo más correcto sería llamar a Setsuna, después de todo era ella la encargada de la pequeña pero tampoco quería dar a entender que le molestaba su presencia, solo estaba preocupado.

- Hotaru sabes que te ayudaré en lo que necesites pero primero requiero saber que es lo que quieres hacer. Una vez que lo sepa podré ayudarte-

Asintió nerviosa

- ¿Podría…podría quedarme contigo un tiempo?, solo será temporal, no quiero volver aún a casa. Te prometo que no te molestaré-

Pocas cosas lograban sorprender a Darien y esto literalmente le había dejado con la boca abierta. No podía aceptar sin analizar todos lo que eso significaba. Hotaru era una niña que aún dependía de adultos, de este caso de Setsuna, no podía llevar a una niña a vivir a su casa sin el consentimiento de quien estaba a su cargo. Además él tenía una vida. Llevaba tanto tiempo viviendo solo que no estaba acostumbrado a que una segunda persona deambulara por su casa ¿Cómo podía hacerse cargo de una niña si apenas podía con su vida?

Pero al ver los vacilantes ojos de Hotaru ninguna de las otras razones importó mucho. Era una niña inocente a la cual la vida le había hecho madurar demasiado rápido y vivir cosas que a su edad nunca tendría que haber experimentado. Pensó en Rini, en como se preocupaba de Hotaru, de que estuviera siempre acompañada y a gusto, como muchas veces se había sacrificado para protegerle y como muchas veces había visto la misma mirada de melancolía y tristeza en los ojos de su hija. No podía dejarla así. Él sabía lo que era que te abandonaran, sabía lo que era la soledad y el verse solo en un mundo con millones de personas que muchas veces no te respondían como esperabas. Era demasiado pequeña para decepcionarse. Se puso de y Hotaru le imitó aunque prácticamente ya previa que le diría que no podía hacerlo.

- Tú fuiste la mejor amiga de Rini, la quisiste tanto como yo y nada me haría más feliz que ayudarte-

El semblante de Hotaru se puso sombrío

- Pero si vas a vivir aquí conmigo haremos las cosas bien-

Sus ojos se abrieron

-Sssi- tartamudeó aun nerviosa

Darien sonrió pero luego se puso de pie

- Tú aún eres menor de edad así que no puedes marcharte de tu hogar sin la autorización de las personas que responden por ti. En este caso de Setsuna así que tendremos que ir y hablar con ella-

Asintió

-Además- dijo un poco incómodo-yo siempre he vivido solo y no estoy acostumbrado a tener más que visitas. Por lo que tendré que hacer unos cambios para que estés lo más cómoda posible-

Se paseaba de un lugar a otro ya planeando la forma en la que lo haría mientras era observado bajo la atenta mirada de Hotaru

- Y por último y aunque no desees hacerlo tendrás que ir a casa por lo menos a buscar tus cosas que necesites. No lo sé, tu ropa, tus libros para la escuela-

Hotaru se sentó casi decepcionada por eso último.

-¿Que pasa? ¿Hay algo con lo que no estés conforme?- preguntó

-Con la última parte-susurró

Darien rió. Realmente lo hizo y la risa fue tan espontánea que incluso él se sorprendió. Y no fue una risa irónica sino que honesta y melodiosa. Se sentía tan extraño volver a reír. Se acercó y palmeó suavemente la espalda de Hotaru

- Vamos si te causa mucho problema puedo acompañarte-

-¿En serio lo harías?- preguntó casi suplicando con la mirada

Tomó las llaves del auto y las hizo girar en su dedo. Hotaru sonrió feliz mientras Darien abría la puerta de la casa y le hacía un gesto para que se adelantara. Estando ya solo, suspiró y miró hacia arriba.

- Veamos como es que resulta todo esto-


El agotamiento por fin había vencido a Serena. Si bien tenía más que deseos de estar con Seiya en todos los momentos en los que el doctor se acercaba para reportar acerca del estado de Yaten, simplemente se había recostado con la cabeza sobre sus piernas y finalmente caído en un estado de conciencia-inconciencia. Esa etapa en la que sabes que estas a punto de ser absorbida por el sueño, pero que aún así tu mente debe de hilar unas ideas más. Ideas que la perturbaban de manera compleja.

Habían transcurrido horas desde que su amigo había sido herido y sin embargo Serena tenía la sensación de que aún daría la vuelta y vería a Yaten herido en el suelo, pálido y sin vida. Todavía podía sentir como esa sensación de vacío y de desolación recorrían su espina dorsal al constatar que el enemigo por fin había logrado hacerles daño. Que sus pesadillas se hacían realidad.

Pero lo que más tenía grabado en su mente era el momento en el que Seiya se había liberado de los brazos de Lita para correr tras la mujer que lastimó a Yaten.

Tenia plena conciencia de que Cianna se había marchado antes de que su novio decidiera tomar la justicia por sus propias pero aún así el terror que sintió fue real y fue tal que ante sus ojos cruzaron las más dantescas imágenes; un Seiya herido, un Seiya desangrándose en el pavimento, un Seiya muerto. Y ella no había estado allí para impedirlo.

Pero lo más inquietante aunque costara creerlo no era precisamente eso. La duda que poco a poco ganaba terreno en su cabeza era otra, ¿Bajo otras circunstancias lo habrían podido detener? Y más claro aún ¿Si hubiera sido ella la que hubiera recibido la herida mortal podrían haber sido capaces de detener a Seiya?

Un pequeño temblor recorrió su cuerpo y Seiya asociándolo a una reacción por frío puso uno de sus brazos alrededor de su cintura para darle calor. Ella no tenía frío en lo absoluto. Tenía miedo y no exactamente por ella.

Ya era suficientemente malo pensar en la posibilidad de morir en las manos de Alphonse y su súbdita, pero el que Seiya hiciera las veces de vengador y encontrara la muerte con ello simplemente la dejaba sin aliento.

Si le plantearan esa pregunta a ella si alguien acabara con la vida de Seiya-sabía perfectamente la respuesta, iría tras la persona que lo lastimara y lo cazaría. En ese aspecto el sentimiento era mutuo pero las semejanzas llegaban solo hasta allí. Ella tenía algo que Seiya no: eso era poder; una energía que brotaba desde lo más hondo de su ser y que le servía para proteger a todos aquellos a los cuales amaba. Seiya tenía sus mismas intenciones, pero este mundo terrenal, en el presente su novio solo era un chico normal, quizás con un poco más de fuerza y bastantes experiencias en el campo de batalla, pero nada más.

Quizás era un razonamiento injusto y un tanto egoísta, pero era cierto. Eso lo dejaba en una enorme desventaja, una que al parecer no le importaba en lo más mínimo cuando la rabia y la impotencia se apoderaban de su cuerpo.

Serena no quería reconocerlo y nunca lo diría en voz alta pero en ese aspecto… Seiya se parecía un poco a Alphonse. No es que conociera al tipo de toda la vida pero aquella sola oportunidad que tuvo de tratar con él fue suficiente para saber que no era precisamente la razón lo que estaba guiando sus pasos, al contrario eran ira y rencor al más básico nivel.

Llegar a todas estas conclusiones le aterraba. Porque así como se conocía a ella misma, también sabía reconocer cada gesto, palabra, mirada y pensamiento de Seiya. Y todo en él gritaba venganza. Tan cruda y sublime como la ira de Alphonse.

Podía hablar con Seiya, podía darle una lista bastante extensa de todas las razones por las cuales no debía de ir en solitario tras Cianna y mucho menos detrás de Alphonse por lo que había ocurrido a Yaten, podía apelar al inmenso y profundo amor que sentía hacia él, podía incluso hacerle prometer que no se expondría al peligro de esa forma tan arrebatada que había visto esa tarde pero muy en el fondo la idea estaba allí, arraigada en su cerebro, carcomiendo su corazón. Y por defecto el de ella también.

Así que ¿Que podía hacer?, ¿No despegarse de él? ¿Aplicar un plan de vigilancia? ¿Convertirse en una novia sicópata y vigilarlo las 24 horas del día?, ninguna de esas alternativas era viable. Por supuesto que le quedaba la opción de platicar lo más madura y seriamente posible acerca de estas inquietudes y lisa y llanamente confiar en él.

Eso sonaba como lo más lógico y correcto. Seiya era su todo y debía de creer en él más que en nada del mundo. Pero llegados a este punto y precisamente sobre este tema en particular ¿Podía realmente hacerlo?


Cuando Seiya se percató que Serena dormía placidamente se retiró lo más suave que pudo y recostó su cabeza sobre un cojín. Se agachó un momento para constatar que el cambio no le había despertado, la cubrió con una frazada para luego capturar algunos mechones sueltos de su cabello y ponerlos en el lugar adecuado.

Podría haberse quedado horas en esa misma posición observando como su pecho subía y bajaba casi imperceptiblemente con cada respiración que daba. Podría estar allí arrodillado hasta que sus piernas perdieran toda sensibilidad por la sola satisfacción de vigilar su sueño, cuidando que nada la perturbara. Podría dejar a un lado el cansancio y el sueño con tal de estar completamente seguro de que nadie la molestaría nunca. Pero ahí estaba la falla en todo esto. La gran grieta que muy progresivamente se estaba abriendo en sus vidas.

Porque hoy había sido su hermano. Hoy Yaten había sido herido y milagrosamente traído a la vida. Hoy habían logrado penetrar en su mundo. Hoy el enemigo había sacudido su existencia al punto que pensó que iba a enloquecer.

Y mañana podría ser Serena, mañana podían alcanzarla, arrebatársela de los brazos tan rápido como un latido de su corazón. Y si eso sucedía la locura sería el peor de todos los males que se desatarían en él.

Porque lo que Seiya había experimentado esa tarde al darse cuenta de lo ocurrido a su hermano no solo había sido impotencia… sino que algo más. Había sido algo primitivo, algo instintivo que nubló su razón y tomó posesión de sus acciones. Solo habían sido unos segundos que muy fácilmente podía pasar por alto y ahorrarse toda esta agitación, pero no podía hacerlo.

Era imposible olvidar la sensación de que algo dentro de él por un instante quiso salir.

-La sangre de ese maldito demente- pensó Seiya con amargura.

Los separaban cientos de generaciones, su sangre estaba diluida a tal punto que no estaba seguro de que hubiera algo de Alphonse en ella, pero cuando estas cosas ocurrían, cuando esas emociones se apoderaban de su cabeza recordaba muy a su pesar el rostro de Alphonse y especialmente sus ojos… esos ojos que tanto se parecían a los suyos.

Ellos nunca serían iguales, jamás estarían de acuerdo y primero se congelaría el infierno antes de estar en el mismo bando, pero ambos querían lo mismo con un deseo arrollador: a Serena.

Seiya quería a Serena junto a él, a su lado, amándose por todo el tiempo que la vida quisiera regalarles; Alphonse la quería tanto que odiaba verla con otra persona que no fuera él, la prefería muerta.

Dos sentimientos completamente distintos pero igualmente poderosos que se rozaban a tal punto de no poder convivir en el mismo espacio. Ya no más.

El ataque a Yaten había sido el detonante y Seiya estaba completamente seguro que solo era el principio. El principio de algo que si no frenaba a tiempo se saldría de control.

Serena se revolvió en su sueño y Seiya acarició su mejilla para tranquilizarla. Ella ya había hecho bastante por ahora, casi más de lo que debía.

Ahora era su turno e intentaría con todas sus fuerzas poner un alto a todo esto.


Mina estaba sentada junto a un televisor. Por lo que había visto en la pantalla eran casi las cuatro de la madrugada y aún así no podía conciliar el sueño. Ciertamente estaba cansada y tenía la impresión de tener un aspecto espantoso pero no podía cerrar sus ojos. Cada vez que lo hacía era azotada por una ráfaga de imágenes que quería enterrar en lo más profundo de su memoria. No quería volver a pasar por algo así nunca más.

Había sacrificado su vida muchas veces por este mundo y por sus seres queridos pero nunca había experimentado el dolor y el desamparo de ver partir a uno de los tuyos entre tus brazos.

Lo cierto es que Yaten estaba vivo- y agradecía a todos los dioses que habitaran los cielos por ello- pero el sentimiento estaba allí. La amargura del momento no se iría con solo cerrar los párpados. La pregunta acerca de cual persona lo pasaba peor-la que moría o las que se quedaban para ver morir a ese alguien-para ella estaba resuelta.

Afirmó su cabeza en la pared.

¿Porque lo hizo?, ¿Porque se interpuso entre ella y el ataque de Cianna? La pregunta se respondió por sí sola en su cabeza- porque le importas, habrías echo lo mismo por él- y sin embargo la respuesta no la dejaba tranquila.

Ella lo había rechazado, hace una semana y algo más él se había abierto con ella revelándole cosas que jamás pensó que haría, le lanzó un "te quiero" cargado de emoción y ella no le había correspondido.

Las palabras de Thomas vinieron a su memoria de forma abrupta -"¿Acaso no se te ha ocurrido pensar que cuando alguien se sacrifica es porque quiere demasiado? No existe una expresión más grande del amor que dar la vida por el otro"-

¿Acaso los sentimientos de Yaten eran de esa dimensión? Mina sintió unas enormes ganas de vomitar. No porque le produjera asco este pensamiento sino que por algo más profundo. Yaten había entregado su cuerpo, su integridad y su vida por alguien que no lo merecía. Yaten se había arriesgado aún por encima de su situación. Yaten se había sacrificado por Thomas y por ella, para que fuera feliz. Y eso la hacía la mujer más desgraciada del mundo.

Sintió como las lágrimas se agolpaban en sus ojos. Daría parte de su alma- o su alma completa- con tal de cambiar pequeños detalles que podrían haber llevado las cosas por otro rumbo muy distinto. Desearía no haber enviado a Thomas ese mensaje para que fuera al concierto. Desearía no haber prestado atención a su celular. Desearía no haber bajado a platicar con él. Desearía haberse marchado de allí cuando podía. Desearía no haber provocado a Cianna. Desearía no haber estado discutiendo con Thomas justo en el momento en que ese ataque golpeó a Yaten de lleno.

Pero la culpa no era de Thomas, la culpa era exclusivamente de ella. Una guerrera que se distraía en el campo de batalla definitivamente tenía un problema. Uno del porte de un dinosaurio.

-Líder de las Scouts- pensó Mina. Esto casi le provocaba risa. Una no muy alegre. Esto no le habría sucedido a Lita, ni a Amy, tampoco a Serena ni mucho menos a Rei…

Rei nos habría protegido. Rei lehabría protegido. Lo habría lanzado a un lado justo en el momento en que el ataque se aproximaba y lo habría repelido.

Rei la odiaría, a estas alturas Lita debía de haber contado toda la historia. Rei simplemente la aborrecería. Y en cierta forma necesitaba desesperadamente que alguien la culpara de todo esto y si alguien podía hacerlo era ella.

Rei no hubiera dejado que Yaten se sacrificara, habría muerto por él. Deseó ser ella. Y deseó cambiar de lugares con respecto a vivido en la tarde.

Nuevamente la voz de Thomas resonó en su cabeza.-"Para ahorrarte la tristeza, por ahorrarle el dolor a Seiya, aTaiki y a todos los demás, con tal de evitarte este sufrimientohabría muerto de buen agrado por eso-

¿Podría acaso desear que Yaten y Thomas cambiaran de lugares?, la sola formulación de la pregunta la hizo sentir sofocada, enferma y querer darse un doloroso golpe en el rostro. Jamás podría siquiera pensar en esa posibilidad.

¿Acaso anhelaba cambiar de lugar con Yaten? Sin lugar a dudas.

Cerró los ojos por un momento tratando de detener el avance de esas insistentes lágrimas, cuando escuchó a alguien tomar asiento a su lado.

Un pesado suspiro dio la bienvenida a quien Mina creía que era Seiya

-Deberías ir a casa o al menos tomar una siesta en alguno de estos sofás- dijo el chico, confirmando su sospecha

Mina abrió los ojos y vio en los de Seiya lo mismo que ella sentía. Cansancio, tristeza e impotencia.

- Tengo un pequeño problemita al cerrar los ojos. Ya sabes…-

- Uhm si-

Ambos tenían el mismo inconveniente

Seiya se percató que Mina llevaba puesto la chaqueta de Thomas y solo en ese minuto cayó en cuenta que el chico había llegado con ellos al hospital, pero con todo el ajetreo no lo había visto marcharse.

- Quería golpearlo ¿sabes?, muy fuerte-

Mina alzó las cejas

- ¿A quien?-

El chico afirmó su cabeza copiando la posición de Mina mientras le indicaba con el dedo índice hacia la chaqueta.

-Oh te refieres a Thomas- dijo Mina al rato-supongo que ya te enteraste-

- Cuando Yaten me lo contó quise ir a buscarlo o encararlo de alguna forma. Se que Yaten dijo que hizo algo para que Thomas reaccionara así, pero de todos modos me pareció un poco indignante-

Mina le sonrió levemente. La primera vez en horas

- Pero no lo hiciste y eso es lo que cuenta. Creo que Sere estaría mucho más contenta si no fueras por ahí lanzando puñetazos al mundo, especialmente contra los amigos. Yo por otro lado…-

Esta vez fue Seiya quien alzó las cejas esperando a que Mina continuara

- Simplemente Thomas no me dejó salida. Estaba diciendo unas cosas que francamente me irritaron-

Se escuchó el sonar de un altavoz a lo lejos

- No deberías de haber echo eso-

- Créeme que no deseaba hacerlo, es solo que mi mano se movió más rápido que mi mente. Dos veces-

Guardaron silencio por un buen rato

- A la primera persona que Yaten acudió luego de la pelea con Thomas fue a bombom. No a sus hermanos sino que a bombom-

Mina tragó pues hablar de Yaten le hacía sentir el pecho apretado

- La quiere muchísimo y confía profundamente en ella-

-Asíes- dijo Seiya en forma seria-antesantes cuando comencé a darme cuenta de la cercanía que bombom tenía con Yaten me sentí un poco celoso. Celoso de que él supiera cosas de ella que quizás no se atrevía a compartir conmigo. Luego me sentí un tanto aliviado de que por fin Yaten pudiera entablar un lazo con otra persona que no fuéramos sus hermanos. Ahora me siento terriblemente culpable y avergonzado. Culpable de que la única persona con la cual pudiera estar así de seguro, con la única persona a la cual pudiera recurrir fuera a bombom. Me siento culpable y avergonzado por no darme cuenta de lo solo que estaba. O quizás por darme cuenta de ello y no haber echo nada para arreglarlo-

Las lágrimas que Mina tanto había evitado derramar finalmente la vencieron. Caían lentamente por sus mejillas pero no se molestó en disimularlas ni tampoco en quitarlas. Tomó la mano de Seiya y la sostuvo mientras él la presionaba con fuerza.

- No pienses así Seiya. Estoy completamente convencida de que Yaten sabe lo mucho que tu lo quieres, lo mucho que Taiki lo quiere. ¿Como crees que se sintió al ver como de preocupado y molesto estabas al saber quien lo había golpeado? ¿Al constatar tu reacción no crees que en cierta forma le demostraste que no estaba solo, que tú estabas con él?-

Su barbilla tembló por un momento

- Debería haberlo entendido, debería de haber estado con él mucho antes, no solo cuando…-

Seiya guardó silencio pues no quería herir a Mina con sus palabras. Cuandoplaticócontigoylascosasnoresultaronbienparaél- quería decir. Afortunadamente Mina no captó. O al menos eso pensaba.

- Entender a Yaten no es fácil. Es una persona que fácilmente puede sacarte de tus casillas en medio minuto y platicar seriamente con él es un reto, es cerrado como una almeja. Pero por eso creo que recurre siempre a Serena. Ella simplemente logra saltarse toda esa fachada de ironía, no cae en su juego solo…llega a él-

- Me gustaría tener esa facilidad que tiene bombom de llegar a él como dices tú-

Mina alzó las piernas del suelo y las cruzó sobre el sofá

- Pienso que no solo Serena ha sido un gran ejemplo para Yaten, él también ha aprendido muchas cosas de ti. Eres como su modelo a seguir-

Eso sorprendió a Seiya

- ¿En serio lo dices?-

- Claro que sí. Tú eres todo lo que Yaten no es y viceversa. Creo que él en cierta forma ha aprendido de Serena muchas cosas pero también le has ayudado bastante. Thomas me reveló que Yaten se había dejado golpear, que nunca buscó una pelea. Sabemos que el antiguo Yaten habría tumbado a Thomas en un minuto, sin embargo no lo hizo. Ahora la pregunta es porque no lo hizo. Quizás realmente no tenía ganas de pelear, quizás tuvo un poco de lástima de Thomas o quizás simplemente no quiso decepcionar a aquellos que le han ayudado a ser el hombre que es ahora. Quizás no quiso decepcionarte-

Las palabras de Mina hicieron que su corazón latiera de forma anormal

- El no podría decepcionarme. Este último tiempo he sido duro con él, le he gritado, le he reprendido y hasta he tenido unos impulsos de azotarlo contra las murallas pero decepcionarme… nunca. En cambio yo sí lo he decepcionado-

Seiya sacó la mano que tenía bajo la de Mina y afirmo ambos brazos sobre sus rodillas, cargando su cuerpo hacia delante y encerrando su cabeza entre las manos.

-Dime algo Seiya-dijo Mina moviendo un poco su cuerpo para tener mejor vista del chico-cuando Yaten te contó todo el embrollo con Thomas ¿que pensaste?-

Le costó muy poco responder.

- Pues yo… solo le creí. Me dijo que se había dejado golpear, que no había respondido y le creí-

Mina asintió conforme

- A mi me parece que eso no es decepcionar. A mi me parece que eso es apoyar de forma incondicional, a mi me parece que eso es confiar en tu hermano, a mi me parece que eso es más que una demostración de cariño. A mi me parece que en ese momento Yaten supo exactamente lo mucho que lo querías y que no estaba solo-

Los ojos de Seiya se cristalizaron ante ese escenario y recordó la mirada de su hermano en el momento en el que terminaban la plática. Un instante de pleno entendimiento. En ese minuto no hubo soledad, al contrario ese fue el momento en el que había recuperado a su hermano. Seiya abrazó a Mina repentinamente y ella lo recibió. Al tiempo en el que se separaron el chico tenía una pequeña sonrisa en los labios

- Mina Aino…cuando pienso que he visto y conocido todo de ti, vienes y me sorprendes una vez más, así es fácil entender lo que despiertas en otros-

Mina no pudo evitar sonrojarse un poco aunque no supo a ciencia cierta que significaba eso, pero al notar por el rostro un poco menos torturado de Seiya, debía de ser algo bueno. Pero a pesar del ambiente de relativa calma sobre la mirada de Mina se posó una sombra de tristeza, que Seiya notó al instante

-No se como puedes hablarme-le dijo Mina con voz quebrada-no se como puedes soportar estar cerca de mí, ni siquiera se como puedes mirarme sin sentir-

El la frenó.

- Sin sentir que ¿Confianza, cariño amistad, orgullo?-

-Desprecio- soltó ella de golpe- desprecio por lo que le he causado aYaten

La mirada de Mina se clavó en sus manos fuertemente afianzadas en su regazo

- A menos que tú hayas sido la maldita que lanzó ese ataque a mi hermano, lo único que voy a sentir hacia ti es respeto y créeme, no hay nada que me digas que me haga cambiar de opinión-

Mina pudo notar claramente el cambio en el tono de voz en Seiya, como si el nombre de Cianna o la alusión a ella fuera verdadero veneno.

-Lo que dijiste denante- comenzó Mina-eso de buscar culpables-

Por primera vez en toda la conversación Seiya arrugó el ceño

- Eso que dije fue una promesa. Y una muy seria-

EsosonótanYaten-pensó la rubia. Nadie podría dudar que fueran hermanos. Tan distintos e iguales a la vez

- Serena jamás aprobará eso y tarde o temprano ella se enterará y creo que sería mejor que lo sepa de ti-

El rostro de Seiya denotaba el debate interno que eso le provocaba. Sabía perfectamente que tomar una decisión así implicaba necesariamente mentirle a Serena. Y para Seiya mentirle a Serena era como engañarse a sí mismo: absurdo y totalmente inútil. Tarde o temprano lo descubriría.

- ¿Y que es lo que según tú pretendo hacer eh?-

Mina vio en las pupilas de Seiya un fuego bastante extraño, uno que hacía cinco minutos no estaba allí.

- Piensas ir de caza ¿no?


A esas horas de la madrugada la pequeña capilla del hospital estaba prácticamente vacía, solo alumbrada por las velas que titilaban con cada brisa que ingresaba a la habitación. En los últimos asientos de madera se encontraban Taiki y Amy. No platicaban ni tampoco se miraban. Ambos estaban sentados allí en el más absoluto de los silencios, haciéndose compañía. Ese tipo de compañía en el que no es necesario expresar palabra alguna para dar a entender al otro de que estas a su lado, que compartes su dolor, que entiendes su pesar y que estarás ahí en el mismo sitio para cuando desee hablar de ello.

Ese era el tipo de relación existente entre Taiki y Amy, ese tipo de relación que desde hacía mucho tiempo sentían que existía pero que solo se había afianzado en el día de hoy. No por el hecho de ser formalmente una pareja- porque no lo eran- sino por el hecho de sentirse una. De ser dos personas que deambulaban por la tierra buscando su camino para darse cuenta que ya transitaban en él.

Si Taiki necesitaba una mano a la cual apretar, un hombro en el cual sostenerse o una huella a la cual seguir tenía plena seguridad de que Amy se la brindaría. Y ella sentía exactamente lo mismo. Una completa y a la vez pura comunión.

Un suspiro proveniente de Amy sacó a Taiki de su ensimismamiento. Rozó levemente su mano y notó lo fría que estaba.

- Será mejor que nos vayamos de aquí, no había notado lo pálida que estás-

-No más que tú- le dijo ella en ese siempre gentil tono de voz

Taiki se desabotonó su chaqueta y la puso sobre los hombros de la chica

- De veras no tengo frío, el calor de las velas llega directamente hacia mi cara-

-Pero no a tus hombros o espalda así que por favor deja que cuide de ti- respondió él- al menos eso lo puedo hacer-

Se sentía tan culpable. Al igual que cada uno de ellos. Todos por distintas razones, pero al fin y al cabo, cada uno de los que habían estado involucrados en los hechos de la tarde tenía casi la absoluta certeza de que podrían haber hecho algo para evitar el triste desenlace.

-¿Puedo hacerte una confesión?-dijo de pronto el chico

-Siempre- respondió ella

Tomó un poco de aire al mismo tiempo que Amy se preparaba para por fin escuchar lo que por horas había rondado la cabeza de Taiki.

- Desde el día en que llegué por segunda vez a este planeta y específicamente desde que comencé a platicar más a menudo contigo he tenido algunos cuestionamientos acerca de un tema en particular-

Ella esperó

- Hace un tiempo hablábamos acerca de tu fe en Dios, en ese ser superior que todo lo ve y todo lo sabe. Verás yo soy una persona podríamos decir en su totalidad racional, que necesita de pruebas empíricas para creer, necesito de hechos, de antecedentes, de datos lógicos. Sin embargo cuando vi a mi hermano tirado en ese suelo, cubierto de sangre, sin vida… lo único que pude hacer fue rezar. Le recé a un Dios que no conocía, con el cual jamás había charlado en mi vida, al cual nunca he visto ni escuchado. Aún así le pedí por mi hermano, le rogué que aún no se lo llevara, que debía de decirle muchas cosas más, que me permitiera al menos despedirme de él-

Amy asintió de forma calmada sabiendo perfectamente que en cualquier momento el podría quebrarse

- ¿Y que piensas al respecto?-

Se dedicó a dar un largo vistazo a la capilla, a los retratos colgados de las murallas, a las flores que adornaban el altar, para finalmente centrarse en las velas, un poco más derretidas que antes

- Parte de mí piensa que mi hermano aún tenía pulso cuando los paramédicos llegaron al lugar, que debido al alboroto del momento no pudimos detectar que aún quedaba un rastro de vida en él. Pero la otra parte de mi no puede dejar de pensar que ese Dios de alguna forma intervino en todo esto. Que puso en ese lugar a la única persona en el mundo que podía hacer latir el corazón de Yaten otra vez; a Serena. De cualquier modo que haya sucedido siempre llego a la misma conclusión: lo que sucedió hoy fue el regalo más grande que he podido recibir alguna vez-

Amy recostó su cabeza sobre el hombro de Taiki ligeramente sobrecogida por sus palabras. Sabía lo mucho que esto le había afectado. Le había visto con el rostro desfigurado por la angustia, abatido por la pérdida pero en ningún momento había soltado una sola palabra de desánimo, sino que al contrario se había comportado de forma estoica.

Por lo tanto este era su momento para revelar aquellos miedos que poblaron su corazón. Aquello a lo cual Amy se sentía privilegiada de acceder. Él apoyó su cabeza sobre la de Amy y cerró los ojos.

-Sea que haya intervenido la mano del hombre,la de Dios o el toque angelical de Serena- dijo Amy con una dulce voz-estoy segura de que hoy presenciamos un milagro, uno de los actos más increíbles y a la vez sublimes que jamás se hayan visto: hoy vimos como una vida era devuelta.Y ya sea por un teléfono, una plegaria o nuestra propia fuerza canalizada en un solo fin, hoy fuimos escuchados y bendecidos. Todos fuimos bendecidos-

Taiki se separó un poco de ella para mirar su rostro y lo vio tan claro como los ojos de su hermosa chica. La amaba. Completamente, incondicionalmente, perdidamente, irracionalmente. Y así como estaba seguro de que la amaba también lo estaba acerca de que ese amor sería para siempre. No un flechazo de adolescentes, no un encantamiento pasajero, no un amor platónico. Un amor que jamás se extinguiría sino que se agrandaría y maduraría con el paso del tiempo. La amaría hoy, mañana, en diez años más, toda la vida. Y su corazón se ensanchó, vibró y golpeteó en el pecho ante la perspectiva de este nuevo sentimiento. Él sonrió satisfecho consigo mismo por este nuevo y maravilloso descubrimiento.

La pequeña sonrisa en el rostro de Taiki fue suficiente para que Amy también mostrara una. Cualquier cosa que lo estuviera haciendo reír, no importaba de que se tratara ella lo aprobaría.

-¿Qué es?- preguntó curiosa ella al fin

- ¿Qué es que?-

Ella sonrió de vuelta

- Aquello que te hace estar así tan contento-

- Estoy absorto ante mi descubrimiento-

Amy hizo el intento por arrugar el ceño pero definitivamente ese gesto no iba con ella y Taiki amó poder darse cuenta de ese detalle.

- ¿Y eso seria…?-

Él llevó lentamente una de sus manos hacia la mejilla de Amy. Esta no se sobresaltó sino que se quedó allí esperando una respuesta. Una que sin saber de que se trataba hacía saltar su pecho

- Sonrío al ver lo que tengo frente a mí. Sonrío porque soy quizás el hombre más inteligente de esta ciudad y sin embargo un idiota a la vez. Sonrío porque la primera vez que pisé este planeta puse una venda sobre mis ojos para no ver más allá de lo que creía saber. Lo que no sabía era que siempre estuve ciego, nunca pude ver porque tú siempre has sido mis ojos Amy. Siempre me has guiado en donde yo no puedo ver, siempre me has dado la mano para no tropezar en la escuridad, siempre has ido un paso más adelante que yo, eres mi rastro Amy. Es por ti que volví a este planeta, era tu huella la que inconscientemente seguía, es por ti que en este día, el más triste de mi vida no me he perdido, trazaste mi camino incluso antes de darme cuenta-

La boca de Amy estaba completamente seca, de ella no podía salir susurro, ni sollozo, ni menos palabra alguna. ¿Acaso…acaso Taiki estaba declarándole su amor?, eso no podía ser… pero de hecho estaba sucediendo y a menos que se hubiera vuelto loca o que se hubiera pegado en la cabeza en los anteriores cinco minutos esto era tan verdad como la mano de Taiki sobre su mejilla. Con su propia mano cubrió la del chico. Estaba cálida y más suave que nunca

-Taiki- fue lo único que logró decir

El sonrió con una ternura inusitada.

- Es por eso Amy Mizuno que ante ti, por ti y para ti puedo decir que estoy profundamente enamorado. Enamorado de la forma que me miras, me hablas, me escuchas, me sientes. Hoy que ha sido el día en el que presenciamos el milagro más hermoso de todos, puedo confesarte que cruzar mi camino contigo fue un milagro, desde el principio de la historia, desde el día en que te vi, desde el día en que te conocí, desde el día en que te perdí, desde el día en el que te volví a encontrar, todo eso forma parte del milagro que eres tú en mi vida-

Los ojos de Amy estaban tan abiertos como jamás pensó que podían estarlo. Pero era la única forma de registrar de mejor forma lo que estaba sucediendo. ¿Porque esto estaba pasando verdad? Ella era una chica más que inteligente, que gracias al cielo no padecía de ninguna enfermedad del tipo mental así que…. ¿porque su cerebro se había estancado en el fondo de una piscina y se negaba a salir a flote?

Taiki mantenía su vista fija en el rostro de su amada. Algo no estaba bien. Parecía como si Amy estuviera en estado de shock. ¿Lo que había dicho estaba mal? El creía que no, había sido espontáneo y la sensación era de lo más increíble entonces ¿porque Amy le veía sin pestañear?

Presionó un poco su mejilla

- ¿Amy estás bien?-

Ella pestañeó. Solo un poco

- Uhm…si-

Taiki arrugó el ceño más que confundido

- ¿Escuchaste todo lo que te estado diciendo en los últimos veinte minutos?-

Unos segundos después Amy ladeó su cabeza viéndose bastante aturdida

- Oh si claro que lo oí-

Eso confundió aún más al chico. Comenzó a dudar un poco

- ¿Y…bueno no tienes nada que decir?-

Ella asintió

- Creo que mi cerebro se desconectó de mi cuerpo y han formado dos entes distintos-

Taiki no puedo evitar reír un poco

- ¿Y eso como sería posible?-

-Bueno- dijo ella con el rostro más dulce que Taiki podría imaginar-mi cerebro registró todo lo que has dicho pero se niega a creer que sea verdad, pero en cambio-ella puso la mano sobre su pecho-mi corazón cree absolutamente cada palabra de la que dices y más aún las siente como si fueran suyas, completamente suyas, es como si te hubieras introducido en mi corazón y hubieras sacado todo lo que hay en ély solo hubiera espacio para ti-

Esta vez ella lo miró y le sonrió

- Solo hay espacio para ti Taiki, siempre ha habido espacio para ti dentro de mi corazón, desde la primera mirada, el primer roce, la primera palabra, todo ha sido en torno a ti, yo girando alrededor tuyo, en el ahora, en el ayer y en lo que vendrá-

El chico buscó dentro de su memoria por si alguna vez había escuchado algunas palabras que le hubieran provocado tanta felicidad y ternura, obviamente con resultados negativos. La única palabra que definía relativamente bien todo lo que estaba pasando eracelestial.

La abrazó con un apremio que solo puede entender aquella persona que llevara siglos sintiéndose parte de un todo y que finalmente lo había encontrado. Amy era su todo. Ella lo rodeó del cuello y rió encantada. Luego se separaron y unieron sus frentes.

- Te amo Taiki Kou y el único milagro en todo esto es que tú puedas amarme a mí también-

Taiki sonrió como nunca. Y si bien dentro de su ser sentía un cierto dejo de culpabilidad por estar experimentando este tipo de sentimientos considerando el estado de salud de su hermano, nuevamente tuvo la sensación de que había algo o alguien que estaba a su lado, susurrándole en su cabeza de que todo estaría bien. Incluso se parecía a la voz de Yaten, aunque solo podían ser imaginaciones suyas.

Comenzó a acercarse lentamente hacia los labios de Amy para fundirse en los que sería su primer beso. Ambos se encontraron a mitad de camino y la sensación que provocó en ellos sus labios unidos solo podía compararse un viaje en montaña rusa durante media hora sin parar. Nada igual, nada mejor.

A pesar de estar besándose dentro de la capilla no se sintió incorrecto. Al parecer esta unión había sido propiciada por Dios y después de todo, los milagros sí que eran su especialidad.


Darien llegó a la puerta del apartamento de las guerreras. La verdad es que no tenía ningún ánimo de verles ni menos de discutir con ellas. Si algo había aprendido durante todo este tiempo es que enfrascarse en una plática con Haruka era como un callejón sin salida. Si no estabas de acuerdo con ella mejor era guardar silencio o someterte a una discusión que podía extenderse eternamente y a estas alturas ya no estaba dispuesto a repasar otra vez los mismos temas.

Solo había venido para acompañar a Hotaru. Se le veía tan nerviosa y desvalida que en cierta forma agradecía el estar ahí con ella por si algo malo pasaba, aunque sinceramente lo dudaba. Haruka y las demás podían ser despiadadas cuando se trataba del enemigo pero con la pequeña se comportaban como unas verdaderas madres sustitutas, al menos eso tenía que reconocerlo, por lo que podía llegar a imaginar el dolor que debe de haber sentido la rubia en el momento en el que Hotaru le planteó sus planes.

De todas ellas Haruka era la más apasionada y por lo tanto sentía al límite de las emociones. Darien rió en silencio. Había analizado en menos de cinco minutos la personalidad de la guerrera. Como sicólogo no pintaba nada de mal. Hotaru alzó la vista

- ¿Pasa algo?- le preguntó

Darien negó

- Nada solo estaba pensando en algo-

- Debe de ser algo gracioso porque te estabas riendo-

Sacó la mano de su bolsillo y tocó el timbre

- Será mejor que terminemos con esto de una vez-

Un momento después se abrió la puerta, siendo Setsuna la que estaba tras ella

- ¡Hotaru!- exclamó aliviada abrazándola al mismo tiempo- estaba tan preocupada por ti-

La niña sonrió. Se separó de ella y miró a Darien

- Muchas gracias por cuidar de ella-

Darien asintió

- ¿Podemos hablar?-

Asintió abriendo la puerta y dejándole pasar.

- ¿Hotaru porque no vas a preparar tus cosas?- le dijo, ella sonrió y fue a su habitación. Setsuna vio como ella se marchaba y cuando estaba segura de que ya no podría oírles habló.

- Fui a tu casa. Tenía el presentimiento de que iría a verte pero como no encontré a nadie me preocupé-

Darien se recostó sobre un mueble de la cocina

- Hotaru me pidió vivir un tiempo en mi apartamento. No supe que decirle así que vine a consultarlo contigo, la verdad no sé si sea buena idea-

Setsuna se sentó en un sofá y dejó caer su cabeza hacia adelante

- No sabía qué era lo que planeaba pero me imaginé algo por el estilo, salió de aquí bastante decidida así que dudo mucho que pueda hacerla cambiar de parecer-

Darien asintió y pasó la mano por su rostro

- Sinceramente Setsuna no se si pueda hacerlo. No estoy en casa casi nunca, llego en las noches cansado y lo único que deseo es dormir. Ella necesita cuidados y no sé si pueda dárselos-

- No creo que debas tener temor, con la Pequeña Dama lo hiciste bastante bien-

Guardó silencio un momento

- Rini no vivió conmigo, quien se hacía cargo de ella era Serena y su familia. Es distinto-

Setsuna se acercó a él

- Cuidaste de ella más de lo que imaginas. Todos lo sabemos, Hotaru lo sabe por eso que es recurrió a ti cuando se vio en problemas-

Miró hacia la habitación en la que se encontraba la niña. Podía hacerlo, solo tendría que acostumbrarse y actuar como lo había hecho con Rini, además ya se lo había prometido.

- Lo haré…si tú estás de acuerdo y si estás pendiente de ella lo haré. Yo cuidaré de ella-

Hotaru salió de la habitación con una maleta. Ambos le sonrieron

- No pude guardar todo. Solo lo más importante-

Setsuna acarició su cabello

- ¿Qué te parece si tu y Darien se adelantan y yo te llevo más tarde las cosas que te faltan?-

- Yo puedo volver más tarde- le propuso Darien

Negó

- Será mejor que vayan. Yo me quedaré arreglando aquí las otras cosas-

Lo que Setsuna quería evitar era que se encontraran con Haruka y Michiru quienes no estaban pero llegarían dentro de poco. Quería ahorrarle a Hotaru malos ratos. La niña le abrazó

- ¿Estarás bien?-

Sonrió y besó su frente

- Por supuesto que sí. Tú ve tranquila y nos veremos pronto-

Caminaron hacia la puerta. Darien antes de salir quiso asegurarse de que eso era cierto

- ¿Realmente estarás bien?-

Setsuna recostó la cabeza en el marco de la puerta

- Yo no le tengo miedo a los desplantes de Haruka, la conozco demasiado, solo no deseo que Hotaru esté expuesta a eso. Así que vayan-

Darien asintió y cerró la puerta pensando en que cosas más le depararía el destino.


Serena se levantó cuando oyó el suave sonido del agua desde una pequeña altura. Inspiró para impregnarse con el exquisito aroma que había en el aire, a bosque, a vainilla. Ese definitivamente no podía ser el olor a un hospital así que no se sorprendió al hallarse dentro de un vestido color crema. Dentro de un sueño. Y se sintió aliviada. Quería por un instante escapar de la realidad y estar un momento en este mundo etéreo en donde nada cambiaba, nada lo perturbaba, todo lucía pulcro y brillante. Quería que su vida tuviera un poquito de esa luz. Puso los pies sobre la agradable hierba y caminó para ir al encuentro de su madre. Cuando la vio no pudo evitar sonreír y correr a su encuentro. Estar dentro de sus brazos se sentía bien y reconfortarte. Como si nada pudiera tocarla

-Hija mía- susurró la Reina en aquella voz que Serena tenia incrustada en su mente a pesar de no haber vivido con ella su actual vida. La Reina tomó su mano y la guió por el siempre bello pasillo con sus grandes columnas de mármol. Se sentaron en una banca y aún con su mano dentro de la de su madre ella le miró. Serena casi tuvo que tragarse un suspiro. Era tan hermosa, una belleza así no podía ser terrenal, no podía serlo. De hecho no lo era.

-Hola madre- dijo al fin

- Te he extrañado mucho me parece toda una vida desde la última vez que hablamos-

La Reina le miró y Serena sintió su barbilla temblar

- Yo también te he extraño madre, he necesitado tanto de ti-

Se sentía como una tonta, como una niña pequeña que había olvidado el camino a casa y de pronto lo encontraba

- ¿Que es lo que hace a mi hija sentir esa tristeza tan grande? Háblame-

Se secó una lágrima antes de que cayera y se acomodó de mejor forma en el asiento

- Mi amigo fue herido. Pensé que había muerto y realmente lo estaba, estoy segura. Pero cuando hoy desperté en el hospital él seguía con vida. Fue una de las alegrías más grandes que he podido experimentar. Creí que jamás lo vería nuevamente-

Ella asintió

- ¿Y como puede ser que en un momento la vida no esté y de pronto nuevamente estar?-

Serena tenía la leve impresión de que su madre lo sabía, solo quería que ella se lo contara.

- Yo… solo lo toqué un momento. Seiya está convencido de que yo traje de vuelta a Yaten y creo que Mina también lo cree y todos los demás… pero yo no estoy convencida de ello. Creo que los paramédicos llegaron en el momento exacto. Yo soy una guerrera no una sanadora-

-¿Loeres?- preguntó alzando las cejas

- Qué cosa madre ¿Guerrera o sanadora?-

- No lo sé dímelo tú-

Serena arrugó el ceño. Su críptica madre siempre dándole respuestas que se podían interpretar de mil formas. Suspiró contrariada por lo que le planteaba ella.

-Este amigo tuyo- comenzó a decir ella- ¿es muy preciado para ti?-

- Lo es, lo quiero tanto como a mi familia-

Ella asintió tranquilamente

- ¿Tanto como para arriesgar tu propia integridad al intentar salvarlo?-

Okey- pensó Serena eso sonaba como a una reprimenda. Definitivamente nada se le escapaba a la Reina

- Supongo que si deseas regañarme está bien. Me lo merezco-

La Reina sonrió ante el puchero que se asomaba en el rostro de su hija. Le acarició el cabello tan suavemente que Serena por un minuto pensó que se trataba de una pluma

- Sé cual es tu misión, sé que velas por las personas de este universo, sé cual es el destino de aquellos que nacen bajo la protección de la Luna… pero a veces desearía que eso no conllevara el que estuvieras en peligro constantemente. Sufro cada vez que eso pasa-

Era una de las primeras veces que oía decir a su madre algo así. Era la primera vez que su discurso era tan ambiguo con respecto a su misión en la tierra.

- Madre…todo el mundo piensa que soy privilegiada por nacer bajo el amparo de la Luna pero a veces siento que estoy maldecida-

Simplemente tenía que preguntarlo. El tema estaba en el aire y la pregunta en su cerebro desde que tenía memoria. La Reina guardó silencio por un momento quizás buscando la respuesta más convincente que encontrara o quizás solo buscando una.

- Toda bendición, todo regado conlleva también una responsabilidad, una carga. Si sabes equilibrar ambos lados de la balanza se convierte en una bendición, si no lo haces te conviertes en una desdichada. Pero creo que ese no es un problema para ti. Nunca lo ha sido. Desde el momento en el que abriste esos hermosos ojos supe que sobre ti pesarían muchas cosas pero que siempre podrías hacerte cargo de ellas. Tienes la luz y la magnificencia de la Luna en ti. En tus manos tienes el poder para cambiar lo que sea, para transformar lo que sea y para crear o poner fin a lo que sea. Esa es tu bendición y esa es tu carga-

Serena nunca antes había sido tan conciente de lo que ella era, de lo que ella significaba. Era como si pudiera imaginarse entre los dedos una balanza, una en la que el universo entero se movía hacia arriba y abajo. El semblante se le nubló considerablemente y apretó fuertemente ambas manos.

- Cualquier cosa que te moleste solo dilo hija-

La rubia suspiró y cerró los ojos, para cuando los abrió su madre aún la esperaba de forma paciente pero ligeramente nerviosa a la vez.

- Hace un tiempo atrás platiqué con Darien, nuestra primera y última conversación real y sincera. Él me llamó ángel de la destrucción ¿sabes? me dijo que todo lo que había tocado en su vida se había desmoronado, que había destruido todo con lo que él soñaba… hoy cuando todo lo peor pasó y supimos que Yaten estaba con vida fui por Seiya. Si hubieras visto con los ojos que me observaba, como si fuera algo divino… ¿sabes como me llamó?-

Ella negó con la cabeza

- Me llamó ángel… ¿que curioso no?, los dos hombres que he amado más en mi vida utilizando la misma palabra para referirse a mí, pero con connotaciones distintas ¿Qué soy madre? ¿Soy esperanza o desolación?-

Las lágrimas en los ojos de Serena eran evidentes y la Reina así lo vio. Con sus pálidos dedos limpió las mejillas de su hija y la confortó, la acercó un poco más a ella brindándole esa calidez las dos compartían.

- Mi hermosa pequeña. Tan fuerte y tan frágil. Tan corriente y tan divina. Tan humilde y tan importante, todo a la vez. Las dos caras de una misma moneda ¿Que son la vida o la destrucción sino más que eso? Todos los seres humanos incluida tú tienen el poder de crear la vida y también de destruirla. Nacimiento y muerte penden tan solo de un hilo y a cada segundo se están cargando a un lado u otro. No tiene nada de extraordinario y no tiene nada que ver con tu ascendencia, está mucho más relacionado con tu parte terrenal. El libre albedrío con el que todos venimos al mundo es nuestro regalo, nuestra carga y lo usamos a diario, cada decisión que tomamos, cada paso que damos está creando o menguando algo en alguna parte. Así que no desesperes ni sientas que es tú responsabilidad que Darien crea que su vida acabó o que Seiya crea que por ti la vida de Yaten volvió a comenzar. Es lo que es, tomaste las decisiones que creías correctas, ocupaste esa libertad que tan férreamente defendiste de aquellos que querían coartarla y lo que resultó es lo que tienes ante tus ojos. La balanza se cargó a uno de los lados, así sucede todo el tiempo con todas las cosas de este mundo. Eso no cambiará, solo debemos aprender a convivir con ello, aprender a usar nuestras bendiciones para que no se conviertan en cargas-

Las palabras de su madre habían terminado, dejando una enorme estela a su paso. Serena escuchó cada una de ellas atentamente absorbiendo su contenido; tanto el que se entendía abiertamente como el significado que podría haber bajo ellas. Todo se reducía a una sola cosa: libre albedrío. El regalo dado a los humanos para determinar sus actos. El mismo libre albedrío que había impulsado a Yaten para recibir el golpe por Mina, el mismo libre albedrío que Serena había usado para sostener su mano aún a costa de su propia vida, el mismo libre albedrío que la había motivado para dejar a Darien a pesar de todas las reglas que los rodeaban y optar por Seiya. Solo con un pequeño detalle: su libre albedrío venía con un valor agregado; un poder por el cual muchos habían peleado, herido y sacrificado cualquier cosa. Si solo supieran lo que realmente era tenerlo…

Abrazó a su madre y enterró la cabeza en su pecho. Era esto lo que necesitaba, había aparecido en el momento exacto, el sueño la había vencido en el momento exacto. Reclamó un poco cuando la Reina se separó y eso causó una risa poco común en ella. Serena amó como se escuchaba su voz.

- A veces solo me gustaría…-

- Ser una chica normal-

Levantó los hombros en un gesto de resignación

- Son solo fantasías de una Princesa supongo-

La Reina asintió aprobando que su hija no renegara de ese punto.

- Siendo una chica normal ¿podrías defender a tus amigos como lo has hecho hasta ahora?-

-Buenono-dijo Serena como una niña pequeña-eso es un poco injusto. Sabes perfectamente que ese es mi punto débil-

La Reina rió.

- Por supuesto-

-Por supuesto- repitió Serena en un tono similar

Dio una rápida mirada a su alrededor, en ese lugar no había frío ni calor. Solo la temperatura perfecta. Todo lo que rodeaba a su madre era perfecto. La única cosa imperfecta que conocía y que estaba relacionada con su madre era ella. Su imperfecta hija mortal.

- Creo que debes irte hija mía, hay cosas que te aguardan en la realidad-

La chica suspiró

- Que es real, que es la realidad de todos modos-

Casi pudo jurar que los ojos de su madre brillaron con un poco de picardía

- ¿Quieres que entremos en un debate filosófico acerca de lo que es y lo que no es?-

- ¡Oh no por favor! Ya sabes que esas cosas no se me dan jajajaja-

La risa de su hija retumbó por todo el lugar.

- A ti se te da absolutamente todo hija mía, solo debes esforzarte un poco más para conseguirlo-

Serena puso cara de pesar

- ¡No lo hagas tú también madre!, suficiente tengo con mis papás y con Amy. Tú solo deberías aconsejarme, quererme y consentirme así como lo haces-

La Reina le sonrió y acarició su cabello calmadamente

- Créeme que lo hago-

A pesar de que la Reina le había dicho que debía irse, Serena aún permanecía en su asiento. No quería volver aún.

- Tengo la impresión de que hay algo más que deseas decirme, algo te perturba-

- ¿Acaso lo tengo escrito en la frente o algo así? ¡Porque soy tan obvia!-

Serenity besó su frente y bajó la vista para mirarla

- Mi Serena adorada, el corazón más puro que haya existido antes, imposible no leer en ti-

Eso era muy malo en estas circunstancias. Lo que menos quería era demostrar su estado ánimo. Habían cosas mucho más importantes por las cuales se debían de preocupar. Ella no era una prioridad.

- Estoy asustada-

Eso causó un ceño fruncido en la Reina

- Puedo entender las razones. Hay fuerzas que se están cerniendo sobre ti que ni aún yo puedo estimar cuan poderosas son. Alphonse no se quedará tranquilo por más tiempo y creo que dentro de ti sabes que esto está solo comenzando. Pero creo que no es solo eso lo que te inquieta-

Serena asintió

- Es Seiya… temo por él. Él no me ha dicho nada pero así como tú puedes leer en mí con tanta facilidad, yo puedo hacerlo en él. Algo no está bien-

- El corazón de los hombres se mueve por fuerzas que son incomprensibles-

Eso sí que era cierto

- Sé que desea buscar a los responsables por lo que le sucedió a Yaten y eso me aterra, si algo le sucede… puede que esta vez mi energía llegue demasiado tarde-

Su madre posó una de sus manos sobre las de ella que descansaban en su regazo

- El hombre puede ser despojado de su armadura, quitada su espada o destrozado su escudo, pero dudo mucho que se pueda aniquilar al caballero en el corazón del hombre. Seiya fue un guerrero por tanto tiempo que separarse de esa parte de su naturaleza no solo es complicado sino que imposible y actuará así cada vez que algo pase. Socorrerá a la damisela en peligro y defenderá al hermano caído esté o no facultado para ello-

El complejo de príncipe azul- pensó Serena. Solo que los príncipes azules debían besar a la damisela en problemas y vivir felices para siempre. La historia real era mucho más temeraria.

- Así que en el fondo me estás diciendo que independientemente de lo que haga o diga Seiya hará exactamente lo que no quiero que haga-

Eso era definitivamente el consejo menos práctico que su madre le había dado alguna vez.

- Mi dulce Serena, sigue tus instintos agudiza tu mente y escucha a tu corazón. Pocas veces se equivoca-

Los ojos de su madre trataban de decirle algo, fue un brillo imperceptible, sutil pero que le bastó para saber lo que ella también sabía:

- Hay algo en Seiya. No es algo peligroso, es algo… como algo primitivo que en situaciones límites solo explota. Temo que en esos momentos no sea capaz de discernir el riesgo o la gravedad de sus actos-

Por fin pudo soltar aquello que tenía atascado en su garganta. Esos chispazos de rabia o ira que notaba en Seiya se estaban intensificando.

- Tú crees que la sangre de Alphonse- suantepasado- está gobernándolo-

Eso hacía sonar a Seiya como un hombre malo y quiso retractarse de inmediato

- Seiya sigue siendo el mismo chico alegre, tierno y considerado del cual me enamoré, pero cuando está de esa forma…simplemente no se si dimensiona el daño que puede sufrir, el daño que me ocasionaría el hecho de que algo le pasara-

La Reina miró hacia el enorme universo que se extendía sobre y alrededor de ellas. Enfocó su mirada en una pequeña estrella como evocando tiempos tan antiguos y recuerdos tan remotos que solo podían estar en la memoria de unos pocos.

- Una mujer enamorada debe saber cuando apoyar o no a su enamorado, una guerrera deber saber cuando o no actuar y una Princesa debe saber cuando o no decidir. Todo eso reunido en el corazón de mi pequeña-

-¿Qué quieres decir con eso madre?- Serena se sintió un poco ofendida-Creo que he sido capaz de hacer todo eso-

Su madre fue capaz de notar una pequeña pizca de enojo en su voz y bajó la vista para encontrarse con sus ojos. Estaban serios y no había en ellos la distensión con la que hablaban solo hacía unos instantes.

- Lo sé… pero cuando se trata de Seiya todo es diferente para ti ¿Podrás separar a la mujer de la guerrera, a la mujer de la Princesa cuando sea necesario?-

La rubia se estaba inquietando más y más

- Cuando se trata de Seiya yo solo soy Serena-

- Pero tú eres un todo. Él ama y respeta cada parte de ti ¿no?-

¿Porque su madre planteaba esa situación como una pregunta? Eso era un hecho. Seiya la amaba totalmente

- Estoy muy confundida madre. Primero me hablas sobre ser mujer, guerrera y Princesa y luego me dices que soy un todo. De verdad no comprendo-

Ella le miró con algo que Serena no pudo reconocer muy bien ¿amor, comprensión, tristeza, lástima?, el rostro de su madre podía ser completamente imparcial cuando quería serlo.

- Es imposible que no lo entiendas ahora, pero creo que lo harás en el momento exacto-

Eso no ayudó en nada. Serena suspiró dándose cuanta que por el momento esas palabras serían un verdadero misterio el cual no sabía si querer resolver. La Reina abrazó a su hija sosegando un poco su contrariedad.

- No temas hija mía estaré contigo cada vez que me necesites. Tan solo debes de cerrar los ojos y pensar en mí, como lo has hecho antes-

Se puso de pie y besó su frente.

- Pensaré en ti madre, siempre lo hago. Gracias por todo lo de hoy no podría ser más afortunada de tener una madre como tú-

La encaminó hacia el lugar donde había aparecido por primera vez.Y en silencio susurró.

- Ve mi Serena y construye tu camino, tropieza, cae, levántate y sigue caminando. Eso es lo que hace a una mujer, a una guerrera y a una Princesa-


Serena despertó con los primeros rayos de sol. La visita hecha a su madre le había dejado con distintas sensaciones. Alegría, nostalgia y confusión. Pero de una cosa si estaba segura, las palabras de la Reina tarde o temprano tendrían cabida en su vida. Se desperezó, dobló la manta con la cual se había cubierto y comenzó a caminar por el pasillo de hospital tratando de encontrar a alguno de sus amigos. Al no encontrar a nadie en ese piso decidió ir por algo de comer, después de todo el sueño había abierto su apetito. Además necesitaba recuperar energías lo más pronto posible. El enemigo no podía encontrarla desprevenida. En una de las mesas de la cafetería estaban Amy, Taiki y Mina. Los saludó con la mano y se les unió.

-Espero que hayas podido dormir algo- le dijo Taiki con una sonrisa

- Si, de hecho debo reconocer que mi noche no estuvo del todo mal-

Amy observó el rostro de Serena y le sonrió

- ¿Alguna visita en particular?-

- Mi madre-

Todos prestaron atención. La alusión a la Reina siempre tenía ese efecto

- ¿Una advertencia por parte de la Reina?-

La rubia tomó uno trozo de su emparedado y lo comió poco a poco. Prefería mantener en reserva la plática con ella.

- Solo quería saber como estaba, digamos que no le pareció del todo bien mi paso por el hospital-

-Oh- dijo Amy-creo que ella está en su derecho.Eres su hija-

Serena de pronto se percató que Mina no había pronunciado palabra. De hecho nisiquiera de daba la cara. Una cosa bastante extraña en ella

- ¿Mina estás bien?-

La chica alzó la vista sorprendida y un pequeño rubor atravesó sus mejillas.

- Si Sere es solo que estoy un poco cansada. Me duele la cabeza-

Serena le miró por un momento más y luego asintió

- Si… todos estamos bastante agotados. ¿Se han tenido noticias de Yaten?-

Taiki adoptó una postura más sombría

- Aún no despierta y continúa muy delicado de salud, no podemos visitarlo y eso me tiene muy preocupado…-

La mirada de Serena se tornó apesadumbrada igual que la de sus amigos. Si no tenían noticias positivas de Yaten dentro de 48 horas el escenario sería más terrible del que podían pensar. Amy estiró su mano y acarició el brazo del chico. Wow- pensó Serena haciendo a un lado sus temores ¿Cuanto tiempo había dormido como para perderse esto? Sonrió para sus adentros. A pesar de todo lo que estaba ocurriendo aún había espacio para cosas alegres, se les veía contentos y eso mejoró considerablemente su día.

-¿Alguien ha visto a Seiya?-dijo luego de comerse toda su comida

La pareja negó y Serena se enfocó nuevamente en Mina. ¿Que rayos le sucedía a su amiga?

- El… él fue a casa. Quería darse una ducha e ir por algunas cosas-

-Oh- respondió un tanto sorprendida de que Seiya no le avisara-supongo que esto está bien, de hecho debería de hacer lo mismo ¿Mina me acompañarías?-

Serena se puso de pie sin esperar a la respuesta de Mina, era la única forma de saber que le sucedía

- Volveremos enseguida chicos, cualquier tipo de novedad nos avisan ¿si?-

Ambos asintieron y continuaron con una plática

-¿Esos dos van por buen camino no crees?- dijo Serena

- Eh si. Los encontré a los dos juntos en la cafetería, ahora que lo pienso no los había visto desde la madrugada-

Cuando ya se encontraban fuera del hospital Serena tomó el brazo de su amiga y la encaró

- ¿Estás bien? y no me digas que es falta de sueño o algo por el estilo tú siempre has tenido sueño por las mañanas y nunca te ves así-

- No todas las mañanas despierto recordando que han herido a alguien por mi culpa-

- Mina no seas injusta contigo misma-

- Es solo la verdad Sere-

Serena dejó de caminar y puso las manos a los costados.

- ¿Sabes que Mina? cierra un poco tus ojos y respira. Te has estado lamentando durante horas, no has hecho más hablar sobre lo que hiciste mal, sobre lo que deberías haber hecho, así que basta. La que debería de haber tenido una seria plática con la Reina tendrías que haber sido tú-

No le respondió, solo miró al suelo

- Dime que es lo que quieres entonces, ¿Buscar que te hagan daño por Yaten, morir por Yaten crees que eso solucionaría en algo las cosas?-

- No…-

Serena respiró aliviada, al menos esa respuesta era relativamente sensata.

- Puede que Yaten esté profundamente dormido pero nos siente y lo único que podemos hacer es hacerle llegar la mayor cantidad de energía y fuerza posible. Si sigues culpándote por lo que pasó, si sigues mortificándote… haces que el gesto de Yaten no signifique nada-

- Es tan difícil no hacerlo Sere… -

El tono de su voz la conmovió en el alma y le abrazó tiernamente, como solo Serena sabía hacer.

- Por supuesto, yo estuve allí y sé que no empujaste a Yaten a hacerlo, lo hizo porque así lo quiso, lo hizo porque sintió que era lo que debía hacer, él tomó su decisión, puede que no compartamos pero ya está hecho y ahora debemos estar con él para que vuelva a nosotros-

Serena sintió como Mina reía silenciosamente.

- ¿De donde sacaste esas palabras tan lindas?-

- Bueno te lo dije. La charla con mi madre fue bastante productiva-

Pero no era solo eso. Su amiga tenía tantas nuevas facetas que con el paso de los días la lograba sorprender cada día más. La misma tierna y juguetona Serena pero con más fuerza y más sabiduría.

- No es solo eso… estás muy cambiada-

No pudo evitar ruborizarse un poco. Ella aún se sentía una niña con millones de imperfecciones el solo pensar en su persona como una mujer hacía a su estómago revolotear.

- Tú también estas distinta-

- ¿Si?-

Acarició su largo cabello rubio, un tono más claro que el suyo pero que reflejaba de igual forma los rayos de sol.

- La Mina que yo conocí jamás habría perdido la esperanza así de pronto. La Mina que yo conozco es capaz de sonreír hasta el los momentos más duros, de bromear cuando todos quieren estar serios. Es cálida y positiva. La Mina que yo conozco es apasionada, una sobreviviente que se aferra a la vida. La Mina que yo conozco definitivamente se pondría en pie así como lo ha hecho millones de veces-

Mina alzó las cejas y cabeceó un poco.

- Esa se parece bastante a mí-

- Por supuesto que sí .Eres mi mejor amiga y no te dejaré caminar por la vida con esa enorme mochila de culpabilidad, porque está mal y porque simplemente no puedo permitirlo- arrugó el ceño de forma fingida y le miró severamente-De hecho te lo prohíbo en este mismo momento-

Su amiga soltó una carcajada y sus ojos brillaron con ese brillo pícaro tan propio de ella.

- Esa cara si que da miedo ¿eh?-

- Y aún no has visto la peor, he estado practicando-

Ambas rieron pero al rato Mina se puso seria nuevamente

- Sere… no se que haríamos sin ti, no se que haría sin ti-

- Pues… seguir supongo-

Tomó su brazo y lo enganchó al suyo. Caminaron un par de calles más.

-Y ya que hemos resuelto ese problema- dijo Serena sin cambiar su tono ni actitud- ¿Me dirás realmente que sucede con Seiya?-


Amy y Taiki se dirigían hacia el apartamento de los hermanos Kou. Como el tiempo en el hospital se estaba haciendo cada vez más indefinido Taiki había tenido la idea de ir a buscar su computadora y algunas pertenencias personales. El ocio nada hacía bien para su impaciencia, así que prefería estar ocupado en algo que contando las horas en las que Yaten pasaba sin dar respuesta al tratamiento.

Y por supuesto un tiempo a solas con Amy alejados de esa cruel realidad ayudaba en mucho.

Le había dicho que podía ir solo pero la chica no quería separarse de él. Algunas veces temía que lo hiciera solo por asegurarse de que no se quebraría en cualquier esquina. Pero la parte más romántica y soñadora de su cabeza tenía una explicación más simple: solo era amor.

Eso le hizo sonreír e inmediatamente captó la atención de ella y como si fuera su reflejo sonrió también. Amaba eso que hacía, el sonreír cuando él sonreía. Dios estaba enamorado y por primera vez en mucho tiempo no sabía que hacer ni que esperar de la situación.

-Estás sonriendo nuevamente de esa forma- le dijo Amy

- Debo parecer un tonto con la sonrisa pegada a la cara pero no lo puedo evitar, me haces feliz-

- Creo que en estos tiempos difíciles tenemos que atesorar todo aquello que nos haga sonreír-

El asintió

- Tienes toda la razón-

Si bien el apartamento quedaba a bastante distancia del hospital ambos habían acordado caminar. No había nada mejor que una caminata en buena compañía. Además a Amy le fascinaba observar como Taiki se comportaba con ella. Simplemente parecía un caballero sacado del siglo XVIII. Atento, considerado y preocupado del más mínimo detalle que le pudiera afectar.

- Los ánimos estaban un poco…-

- Si lo sé, tensos sería la palabra-

Cruzaron la calle

- Pienso que Mina estaba actuando demasiado duro consigo misma. Después de todo… no creo que alguien hubiera podido impedir que Yaten hiciera lo que hiciera-

- En cuanto supo que Mina estaba en peligro no le importó nada más-

La alusión a su hermano siempre le causaba un escozor en el corazón y como si Amy hubiera detectado esa sensación tomó su brazo y lo enlazó con el suyo. El solo roce le calmó

- Espero que el gesto de Mina no le haga confundir las cosas-

- ¿Porque lo dices?-

El semáforo frente a ellos dio rojo

- ¿Si una persona salvara tu vida como sería tu trato con ella después de eso?-

Amy se puso en la situación

- Me sentiría enormemente agradecida y querría recompensarle como fuera lugar-

Taiki la miró y asintió

-Oh- le dijo ella-yaveo,esonoseríabueno-

- Yaten puede lidiar con un rechazo pero no con la compasión, eso sí que le mataría-

Luz verde y siguieron caminando

- El gesto de mi hermano fue absolutamente desinteresado pero Mina podría verse obligada a corresponderle. Una unión que nace del remordimiento; desastre asegurado-

El semblante de Amy se nubló un poco

- Me da un poco de pena Rei sabes, nunca he estado en una situación así trato de ponerme en su lugar y no se si podría estar tan entera como ella-

- La actitud de Rei realmente es admirable y creo que demuestra algo que ya sospechábamos: que realmente quiere a Yaten aún por sobre su orgullo y su propio sufrimiento. Eso es muy valorable y creo que el tiempo sabrá premiarle como se merece-

Amy le sonrió

- Eres tan positivo Taiki, admiro eso de ti-

Lo que fue un cumplido provocó una mueca de seriedad en él-

- Albergo esperanzas para los demás… pero cuando pienso en Yaten recostado sobre esa cama sin dar señales de evolución todo ese positivismo se tambalea-

Ella se frenó y tímidamente se hizo de su mano

- Él se recuperará Taiki, abrirá sus ojos y nos verá a cada uno de nosotros alrededor suyo y se dará cuenta lo mucho que lo queremos ¿debes creer si?-

La gente se movía y caminaba a su alrededor pero por un instante Taiki sintió que eran solo ellos dos mirándose con aquel tipo de entendimiento que nunca pensó encontrar en los ojos de otro ser. Tomó ambas manos de Amy y las sostuvo a la altura de su corazón.

- Cuando Seiya tomó la decisión de venir a este planeta con Serena me era complicado entender como era capaz de soportar nuevamente todo ese sufrimiento. Él me respondió que la vida sin Serena no le era posible, que prefería eso a nada. Creo que poco a poco lo estoy entendiendo. Se me hace difícil pensar como podría soportar todos estos momentos sin tu apoyo. Perdón por no darme cuenta antes de lo mucho que te necesitaba-

Se inclinó para depositar un tierno beso sobre sus labios. Amy le sonrió. Siempre se había considerado una chica feliz pero estaba tan equivocada…

- Me necesitas ahora y eso es lo que importa-

- Si… nada más importa-

Se sonrieron y tomados de la mano llegaron al edificio y antes de subir las escaleras el conserje llamó a Taiki

- Dejaron este sobre para ustedes-

El chico arrugó el ceño.

- ¿Y no sabe quien fue?-

- No lo siento. Cuando me percaté el sobre estaba sobre el escritorio con solo el apellido Kou escrito-

Taiki tomó la carta y siguió su camino hacia el apartamento. Abrió la puerta. La casa estaba exactamente como la habían dejado el día anterior.

- Solo demoraré un par de minutos puedes ponerte cómoda. Puedes beber algo o si tienes hambre puedes buscar en la alacena. Siéntete en tu casa por favor-

Amy depositó su bolso en el sofá dirigiéndose a la cocina. Buscó un par de vasos y sacó de la nevera una botella de refresco. Mientras las servía se fijó en el sobre que Taiki había dejado sobre la encimera. La letra estaba escrita a mano y era muy elaborada

- ¿No te interesa saber de que se trata?-

-¿Qué cosa?- gritó Taiki desde su dormitorio

Bebió un poco de refresco

- ¿Del contenido del sobre no estás curioso?-

El chico rió

- Como podrás imaginarte el hecho de que recibamos paquetes o cartas no es nuevo. Pero si quieres abrirlo hazlo quizás sea algo interesante-

- ¿No te molesta?-

Taiki asomó la cabeza y le miró con ternura

- Por supuesto que no confío plenamente en ti-

El corazón le bailó en el pecho y tratando de obviar esa extraña sensación se enfocó en buscar un abre cartas. Al no encontrar ninguno utilizó un cuchillo. Eran fotos, aproximadamente unas 30. Fotos de todos ellos en el hospital. De Mina platicando con Thomas en el patio exterior, de Seiya platicando con Mina, de Lita y Rei ingresando al hospital, de Serena durmiendo, de ella misma y Taiki fuera de la capilla, de Serena y Seiya juntos, de todos almorzando en la cafetería del hospital… y de Yaten conectado a muchas máquinas. Las manos de Amy temblaron y se le escurrieron algunas fotos que terminaron en el suelo.

- Taiki…-

Él estaba en el baño guardando su cepillo de dientes

- Solo me falta guardar estas cosas y…-

- ¿Taiki…podrías venir?-

El timbre de alarma en la voz de Amy le hizo interrumpir lo que estaba haciendo y caminó. La encontró con los pies clavados en el piso mirando hacia las fotos que tenía en las manos

- ¿Qué pasa?-

Pero ella no pudo hablar así que optó por pasarle las fotos. Taiki las vio una a una, recogió las restantes del suelo y cuando llegó a las de Yaten se petrificó. Las tiró sobre la mesa y tomó el sobre en donde venían. Dentro de él había una nota.

"Saludos: no quise estar ausente de su pequeña cruzada de amor en aquel lugar. No saben cual fue mi decepción al enterarme de que la estrella aún seguía con vida, aunque por lo que pude constatar me faltó muy poco, nada que no se pueda solucionar…. Debo reconocer que su círculo de guerreros me intriga de una forma inexplicable, quizás será esa manía de estar siempre juntos o el empeño que ponen en defenderse mutuamente. Pero no se preocupen todos tendrán el mismo fin… los cazaré hasta que finalmente llegue al trofeo más preciado: a la preciosa niña de cabellos dorados.

PD: Mi amo envía todo su amor a la Majestuosa Princesa de la Luna, le describí la forma en la que ella se veía en las fotos y lo único que desea es volver a verla una vez mas… ahora me pregunto ¿Cuál de ustedes será el que haga eso posible?..."

Taiki cayó sobre el sofá más cercano mientras que Amy le arrebataba la nota de las manos. A medida que iba leyéndola adquiría la misma palidez que el chico, un sudor frío se apoderó de su cuerpo y se sintió frágil e indefensa.

- Ha comenzado la cacería y nosotros somos la presa-


Serena llegó junto con Mina a su casa, se dio una rápida ducha y mientras lo hacía trataba de darle alguna explicación a la evasiva de su amiga de hablar de Seiya. Pero entre más y más análisis el resultado seguía siendo obvio: un secreto.

En otras circunstancias no le hubiera molestado, después de todo que su mejor amiga fuera su vez amiga de su novio era motivo alegría pero en este caso estaba inquieta.

Salió del baño con una toalla envuelta en su cabello mientras que Mina hablaba por teléfono a casa de sus padres. Cuando la vio las ganas de preguntarle la verdad fueron en aumento

- ¿Estás lista Sere? Tenemos que pasar a mi casa también-

Corrió de un lado a otro buscando las últimas cosas que le faltaban y escribió una nota para su madre.

- Creo que nunca había demorado tan poco tiempo en ducharme y vestirme-

Mina tocó su ropa y puso mala cara

- Creo que yo también necesito algo de agua y jabón con urgencia-

- Uhm-

- ¿Que significa ese uhm?-

Serena se sentó en la cama y jugó un momento con sus manos.

- Sé que me ocultas algo y no quiero ser ese tipo de novia que va tras los amigos de su novio para sonsacarles información pero realmente estoy preocupada por Seiya. No soy ciega y vi como reaccionó ayer y el hecho de que no recurra a mí para desahogarse me hace temer aún más por él-

Suspiró y secó su pelo con una toalla seca. Mina tomó asiento junto a ella y guardó silencio. No sabía que decir pues tenía una idea de lo que Seiya pensaba pero tampoco quería crear alarma. En el pasado sus palabras ya habían ocasionado peleas entre ellos dos y no tenía intenciones de complicar aún más las cosas.

-¿Sabes?-le dijo Serena-todos los días siento que mi decisión de elegir a Seiya fue la correcta peroa veces, solo a veces extraño a mi amigo, a ese chico que me contaba absolutamente todo sin temor a herirme o a dañar nuestra relación, así como platica contigo o como yo lo hago con Yaten-

Serena le obsequió una sonrisa que era todo menos de alegría. Mina tomó su mano y de un momento a otro pasó de ser consolada a consoladora.

- No existe nadie en el mundo en el que Seiya confíe más que en ti. Ustedes tienen la relación más maravillosa que alguien podría desear, tienes el privilegio de ser la novia de tu mejor amigo, su amor es incondicional no solo por el hecho de ser almas gemelas sino porque partió siendo una inocente amistad y creo que no hay amor más puro que ese-

Mina tomó un peine y comenzó s cepillar pausadamente el cabello de su amiga. Serena cerró sus ojos.

- ¿Crees que él venga a mí con aquello que le perturba?-

Sinceramente la noche anterior Mina se preguntaba lo mismo

- Creo que en estos momentos está lidiando con ello pero finalmente vendrá a ti Sere, siempre lo ha hecho-

El toque de Mina era reconfortante y la instaba a seguir platicando con su mejor amiga

- Piensas que he cambiado, pero en el fondo soy la misma chica insegura y temerosa de siempre. Mi corazón está lleno de dudas y de miedos, siento que estoy en el borde-

- ¿Y has pensado en ser tu la primera en sincerarte con Seiya? quizás si lo haces él termine por hacer lo mismo, a lo mejor si te armas de valor él también lo haga-

Serena suspiró

- Ni siquiera deberíamos de tener una conversación así, yo debería confiar en él y a su vez Seiya debería ser conciente de la situación en la que estamos, ponerse en peligro no es la solución-

Mina terminó de peinarle y dejó el peine sobre la cama mientras que Serena daba la vuelta para ver a la cara a su amiga

- Ustedes nunca han tenido problemas para comunicarse y por lo que estoy notando les hace falta una pequeña charla-

La chica cruzó sus brazos a la altura de su pecho.

- Tengo miedo de comenzar una conversación que se como terminará-

La barbilla de Serena tembló y Mina la abrazó

- Guardarte las cosas no fue la salida en el pasado Sere, te habrías ahorrado muchos dolores de cabeza su hubieras hablado cuando se debía-

Eso era una clara alusión a Darien. Serena se secó una lágrima solitaria que cayó por su mejilla y de pronto vio en su cabeza a Yaten y las interminables charlas que siempre tenían, lo necesitaba tanto…

- No puedo evitar extrañar a Yaten… siempre sabe que decir en estos momentos con ese tono tan desagradable que me saca de quicio… necesito una buena dosis de cruda verdad-

El rostro de Mina palideció y se aferró un poco más a su amiga. El calor del cuerpo de Serena atenuaba en algo el dolor que el recuerdo de Yaten le provocaba

- No soy Yaten pero creo que puedo ayudar-

Serena se despegó del abrazo de su amiga

- No quise decir eso, eres mi mejor amiga… es solo que… él me dice las cosas tal cual son, sin suavizarlas y es duro escucharlo pero me hace reaccionar. Se parece mucho a cuando Seiya y yo éramos solo amigos-

Mina la observó un momento

- ¿Sere puedo preguntarte algo?-

-Claro- respondió ella al instante-cualquier cosa-

-No extrañas-comenzó Mina- ¿no extrañas nuestra vida de antes?Me refiero a antes de que apareciera Galaxia, de que Darien muriera, de que los chicos entraran a nuestras vidas-

Serena sonrió sin ganas

- Si te soy sincera creo que la vida no sería tan complicada-

-Y no solo eso- agregó Mina-no tendrías que temer por Seiya ni mucho menos soportar la angustiosa espera de saber si Yaten sobrevivirá o no a la próxima hora. Ellos estarían bien y felices en su mundo y nosotras en el nuestro-

-Porque los chicos no serían parte de nuestras vidas- susurró Serena

Ambas guardaron silencio y al cabo de unos minutos se miraron y sonrieron al mismo tiempo

-No puedo imaginarlo- dijo Serena al fin

- Yo tampoco, no veo un mundo sin conocer a esos tres personajes-

La pregunta de Mina logró calar más hondo de lo esperado y la plática con su madre se sintió más clara. En sus manos estaba el cambiar el curso de los acontecimientos. Se miró ambas manos y pensó en Seiya. No lo dejaría solo y menos para que se arrojara a sus impulsos, no si ella podía evitarlo.

- Realmente prefiero una vida llena de problemas y dificultades con tal que Seiya esté en ella y debo procurar que eso se mantenga así ¿Sabes Mina? no tienes ni idea lo que esta conversación me ha servido-

Serena se puso de pie y arregló en un bolso un par de cosas que creía poder necesitar en el hospital, mientras Mina veía como el ánimo de su amiga había cambiado

- Me alegra haber sido de ayuda Sere, aunque me gustaría saber que fue lo que dije-

La cara de sorpresa de Mina le hizo reír

- Solo me has hecho ver que si pretendo que el futuro que yo misma elegí se sostenga debo de hacer algo al respecto. Es preciso tomar algunas decisiones-


Pasada la hora de almuerzo Mina y Serena hacían su entrada al hospital encontrándose con todos sus amigos en el hall. Cuando Mina vio que también estaba Rei el corazón le martilleó en el pecho

-Diablos- susurró

- ¿Que pasa?-

Tragó con dificultad

- Allí está Rei-

-Por supuesto-le respondió su amiga de forma natural-Lita fue por ella en la madrugada. Es necesario que estuviera acá.Todos debemos de acompañar a Yaten aunque sea a la distancia-

-Lo pero- la voz no le salió y ralentizó el paso

Serena casi rió por la actitud infantil de su amiga

- ¿Mina que crees que Rei saltará sobre ti?-

- Algo por el estilo-

Tomó su mano y tiró de ella

- ¿Porque todo el mundo tiene ese concepto de Rei? Ella es un poco gruñona y bueno a veces da miedo pero no es un monstruo además si tiene un problema te lo dirá de inmediato así que…-

Mina hizo un gesto con la boca

- Eso me deja mucho más tranquila-

Corrió lo que quedaba de camino y saltó hacia Rei

-¡Rei!- dijo al tiempo que la chica recibía el abrazo dulce de su amiga-¡te he extrañado mucho!-

-Serenat onta- le respondió al mismo tiempo que acariciaba su cabello-estaba preocupada por ti ,siempre haciéndome inquietar no tienes remedio-

Arrugó el ceño al sentirse regañada

- ¿Y yo que hice esta vez?-

Rei rodó los ojos al tiempo que Serena tiraba del brazo de Mina y las ponía frente a frente

- Rei te presento a una amiga, se llama Mina y está un poco temerosa porque piensa que puedes caerle mal; Mina te presento a Rei, si te pone mala cara ignórala creo que nació con el ceño fruncido-

Serena se ganó un golpe de parte de Rei y una mirada asesina de Mina. Pero algo tenía que hacer para distender la tensión entre ellas

- ¿Qué haces allí atrás Mina porque no me saludas?-

Le dio un rápido abrazo para luego mirarla tristemente mientras los demás presenciaban la escena

- Lo siento tanto Rei, siento no haber defendido a Yaten, siento no haber hecho lo que tú habrías hecho por favor…solo perdóname-

Agachó la cabeza para ocultar sus lágrimas mientras que Rei se ponía de pie. Serena abrió la boca para opinar pero Lita tiró de su brazo y la alejó

-Quieres que yo te perdone- le dijo

- Si-

Rei la miró por largo tiempo mientras su amiga permanecía allí de pie doblegada. Finalmente se sentó nuevamente y tomó su taza de café

- No lo haré-

Cinco quijadas se abrieron a más no poder. Rei podía ser a veces intransigente pero esto era demasiado. Serena miró a su amiga sorprendida. Lo que pensó que sería algo lindo había desencadenado en esto, a lo mejor Rei si odiaba a Mina. Ésta levantó la mirada

- Pero Rei…-

Rei dejó su café y volvió los ojos hacia Serena

-Si Mina quiere humillarse y sentirse culpable por está bien. Pero no voy a fomentar esa tontería-luego giró hacia Mina-No hiciste nada malo y si pretendes que cada uno de nosotros te lo repitamos cada cinco minutos pues te digo en este momento que conmigo no funcionará-

Los ojos de Mina se abrieron

- Lo que sucedió fue un accidente y no se pueden predecir, por eso se llaman accidentes. ¿Dime crees que a Yaten le gustaría saber que andas por el mundo repartiendo perdones y disculpas? ¿Por algo que hizo para defenderte? ¿Por algo que hizo por ti?, yo creo que no, así que simplemente corta el rollo y trata de ver más allá de lo que su acto significó. Él está vivo, en ves de lamentarte deberías dar las gracias-

Serena cerró la boca y tomó asiento comprendiendo que frente a esas palabras nada podía hacer. Era exactamente lo que ella pensaba, en realidad era lo que todos pensaban. La única que aún no lo entendía era Mina. Quizás era necesario que lo oyera por parte de Rei. Quizás lo tenía que escuchar de quien pensó que más la odiaría. Se quitó rápidamente una lágrima que rodó por su mejilla y Rei le facilitó un pañuelo para que se la secara.

- ¿Estamos claros en eso?-

Mina se secó ambos ojos y guardó el pañuelo dentro de su pantalón. Si las únicas personas que podían odiarla por esto no lo hacían ¿Qué caso tenía hacerlo ella?, Rei tenía razón. Ya no tenía ninguna excusa para seguir recriminándose. Le sonrió liberando junto con eso el enorme peso que pendía de su espalda.

- Como el sol de verano-

Rei sacó uno de los panes dulces que había sobre la mesa y se lo pasó.

- Esa es mi chica-


El almuerzo trascurrió en calma y al rato de que todos terminaran Seiya hizo su aparición. El corazón de Serena martilleó en el pecho solo con sentir su presencia. Nunca podría entender el porque producía ese efecto tan inexplicable y a la vez único dentro de su ser. Mientras que el chico vio de un lado a otro para finalmente enfocar toda su atención en ella. Le sonrió y se encaminó rápidamente para abrazarla y depositar en sus labios un largo beso. Cuando ya se separaron él acarició su rostro. Era su sol, simplemente la luz de sus ojos.

- Mi bombom-

Estaba de un mucho mejor semblante que la noche anterior y también de un ánimo más positivo.

- Te he extrañado-

Asintió y la encaminó hacia uno de los sofás de la entrada

- Siento no haber estado allí en cuanto despertaste, pero estabas durmiendo tan plácidamente que no quise interrumpirte. Amo la forma en la que duermes no hay nada más hermoso, te contemplaría por siempre-

¿Como no sentirse feliz y extasiada con Seiya? Era imposible.

- Deberías de haberlo hecho, me preocupé cuando no te encontré aquí ¿De todas formas donde fuiste?-

Quería que la pregunta sonara lo más natural posible y Serena así lo creyó. Seiya le sonrió y besó su mano.

- Tuve que solucionar algunos problemas con la disquera. El accidente de Yaten causó revuelo y necesitaban una versión para entregar a los medios, así que me reuní con ellos y luego pasé por casa para tomar un baño y cambiarme de ropa. Además traje algunas cosas de Yaten… ya sabes para cuando despierte-

Serena le miró tranquilamente tratando de buscar algún indicio, cualquier cosa que le indicara que algo estaba mal. No encontró ninguno. Le sonrió de vuelta y se recostó en su pecho. Esto le quitaba una enorme preocupación de encima. Su Seiya seguía siendo su Seiya.

- Por supuesto que Yaten despertará y no querrá verse en mal estado ya sabes como ese complejo de ídolo suyo, así que has hecho bien-

El corazón de Seiya se oía tan bien, era uno de los pocos sonidos que lograba hacerla caer en un trance hipnótico.

-¿Lograste dormir algo?- le preguntó ella

- No mucho, me es difícil conciliar el sueño en un lugar como este-

- Quizás deberías descansar en casa-

Pero Seiya negó

- No me despegaré de su lado bombom, estaré aquí todo el tiempo que me sea posible-

- Lo único bueno de todo esto es que yo no me despegaré del tuyo, seré como una goma de mascar en tu zapato-

El pecho de Seiya se agitó debido a la risa. A Serena le parecía que había transcurrido una eternidad desde la última vez que lo escuchó reír así.

- Por que no mejor como un koala a la barriga de su mami o una fresa sobre un helado de chocolate eso me parece algo más bonito bombom, como tú-

Serena sonrió pero luego guardó un largo silencio. Seiya se separó un poco de su abrazo y buscó sus ojos.

- Que sucede bombom-

-Ayer-dijo Serena-Yaten me compró un helado y lo tomanos mientras íbamos hacia tu casa, nos reímos y platicamos como si fuera solo un día normal, que curioso como las cosas cambian en un par de horas-

- Estoy seguro que él disfrutó tanto como tú de ese momento-

La chica rió y movió la cabeza recordando como en aquellos momentos Yaten le hizo sonrojar hasta el cansancio.

- Oh créeme que lo disfrutó, fue completamente feliz burlándose de mí todo el tiempo-

Seiya rió por lo bajo y acarició pausadamente la espalda de su novia

- Las cosas están en constante cambio bombom, a cada momento ocurre algo nuevo. Un solo pestañeo y el mundo como lo conocías hacía cinco minutos ya no lo es más. Es solo que algunos cambios los notamos y otros son demasiado imperceptibles o poco interesantes para nosotros. Pero al final todo está conectado-

Esto se parecía en muchas formas a lo que su madre le había platicado la noche anterior. Asintió como sabiendo a que se refería

- Lo que una persona decide en un punto afecta a otra a corto o largo plazo. Libre albedrío; una carga y una bendición-

Seiya arrugó el ceño y sonrió un poco mientras que Serena asentía seriamente

- ¿Qué acabas de decir amor?-

Ella abrió sus hermosos ojos al tiempo que subía sus piernas y las cruzaba sobre el sofá

- Es solo algo que me dijo mi madre. La libertad es un regalo pero también una enorme responsabilidad. Ya sabes como es la Reina siempre sabe exactamente que hacer y que decir-

Seiya tomó una de sus manos y la presionó

- Algún día tú serás aún más bella, inteligente y sabia que tu madre, más de lo que cualquier persona podría imaginar. Más hermosa y perspicaz que ahora y lo sabrás todo-

Ese escenario era muy difícil de creer. La Reina Serenity era la perfección hecha mujer. Se sonrió feliz.

- Me conformo con ser bella para ti y conocerte aún más de como lo hago ahora-

Serena esperaba algún tipo de respuesta rápida de las que siempre tenía Seiya guardadas, sin embargo solo guardó silencio y se dedicó a acariciar su mano una y otra vez, como si con eso acallara o apaciguara voces dentro de su mente. Subió la mano libre hacia su mejilla y le miró con firmeza

- Te amo Serena Tsukino, te amo tanto que a veces duele. Me duele siquiera concebir que algo malo te llegase a suceder. No hay nada que no haría para evitar que eso pasara. No hay nada que dejaría de hacer con tal de asegurar tu vida. Cuando se trata de ti todo vale-

Serena se abrazó a su novio sin ser capaz de responder algo coherente a eso. Eran palabras hermosas que cualquier persona querría oír alguna vez de quien se ama, sin embargo agitaron profundamente las aguas en el corazón de la chica. Eran palabras de amor… y de advertencia.

La duda volvió a resonar en la mente de Serena siendo cada vez más complicado poder ignorarla. Por primera vez el abrazo de Seiya se sintió lejano y perturbador.

*****SyS*****

Hola a todos mis lectoress! nuevamente pido disculpas por demorarme tanto en actualizar! es que despues del trabajo llego a mi casa i se me psan las horas volando! pero como se que me portado muy mal con ustedes subire dos capitulos bien largos para que los disfruten ehhhh! =)

En el primero (cap. 32) que corresponde al que acaban de leer podemos ver las reacciones que tienen las personas ante una situación de angustia como la vivida por Yaten, Obviamente todos reaccionamos distinto, algunos con angustia, otros con rabia, miedo o a veces esos momentos sirven para unir aún más. También vemos a una Serena que poco a poco comienza a revelar algo que a lo largo de los siguientes capitulos (que ya están listos me he dedicado a escribir mucho!) tendrá su clímax. Y les digo lo que siempre he dicho, en esta historia todo puede casmbiar de un momento a otro así que OJO! JIJIJI.

En el segundo capítulo que corresponde al Cap. 33 Veremos las consecuencias de que Serena haya intervenido en lo ocurrido con Yaten ¿Que es esa extraña luz? ¿Unirá aún más a esos dos? ¿Será objeto de discordia eso?. también tenemos la visita de la Princesa y de una linda chica muy parecida a Serena! y finalmente se revela el gran dolor de Serena y como le es imposible poder compartirlo con Seiya ¿Afectará eso en su relación?

Les quiero dar las gracias a todas las persoans que han leído fielmente mi historia i muy especialmente a las que me dejan un recadito, se que ya leer hasta aqí es tedioso y como se que mueren por leer mi historia xD!, solo agradecé de forma simple a mis fieles lectoras, prometiéndoles responder la próxima vez a sus reviews! les envio un beso enormeeeeeeeeeee! Y nos leeremos luego lo juro!

Gracias por sus mensajes de buenas vibras, comentarios críticos y acertados, cariño e inspiración a:

megumisakura, Aly Kou, Hnoh, Miriamelle, minafan, Princess Rei of mars, Polvo de estrellas, Nattysan, angel Kou, Luna10, Kate kou, Bancheeyris, Maria de Kou, Sereya1, Wendy Kou, sandyKou 8733, Natty ClowyFUck

Y muy especialmente a:

Serena Princesita Hale: amiga perdón por no actualizar antes, esto del trabajo me tiene casi sin tiempo, pero siempre es un honor leer tus comentarios. Espero que la demora no te moleste te envio un beso.

Princesa Lunar de Kou: Amiga me alegré tanto al ver tu comentario. Por lo que vi estás pasando por un momento complicado y deseo de todo corazón que todo se solucione. Te envio un abrazo con mucho cariño desde acá. =)