Capítulo 37.

Celos.

"Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones" (William Shakespeare).

Serena salió de la habitación de Yaten e inmediatamente buscó dentro del bolso su celular sin percatarse que Taiki, Amy, Lita, Mina y Thomas la veían salir de la pieza.

- ¿Serena que hacías allí adentro?- preguntó Taiki con un poco de molestia en la voz

Segundos después se les unieron Seiya y Rei, ambos con dos cafés en las manos. Seiya le sonrió pero en cuanto vio los semblantes de sus amigos la sonrisa se desvaneció de sus labios

- ¿bombom?-

Serena estaba tan exaltada por su descubrimiento que no fue capaz de responder

- Serena si alguien te hubiera descubierto…- le reprendió Amy

- Lo siento- dijo sonando casi alegre

Mina le miró confundida

- No pareces sentirlo mucho ¿Pasó algo con Yaten?-

Era evidente de que estaba tratando de ocultar una sonrisa. Seiya le pasó un café a Lita y el otro a Thomas y avanzó hacia Serena

- ¿Alguien me puede explicar que pasa? Están todos muy serios-

Taiki se puso de pie

- Al parecer Serena tiene problemas para entender que las visitas a Yaten están prohibidas, nadie puede entrar a su habitación, si alguien de este hospital la hubiera visto…-

Seiya se giró para ver a Serena, esta estaba sonrosada y con un brillo completamente distinto al que había visto días atrás

- ¿Entraste a verle?- preguntó con sorpresa

Poco a poco Serena se comenzó a dar cuenta que todos le miraban de forma poco amable

- Realmente lo siento no fue mi intención pasar a llevar a nadie, solo necesitaba pensar y hablar con alguien-

Lita miró a Mina

- Hablar con alguien que está inconciente. Un poco extraño Sere-

Rei quien era la más alejada del grupo se acercó a grandes pasos

- ¿Sucedió algo nuevo de lo que nos tengamos que enterar?- le preguntó en tono moderado, de tal forma que solo los más cercanos pudieran oír. Serena sabía a lo que se refería y el solo pensar en encontrarse otra vez con Alphonse hacía que todo el cansancio y sueño que tenía se esfumaran como humo. Negó con la cabeza

- Nada Rei, no ha pasado nada relacionado con eso-

Evaluó su respuesta

- Estás segura que no le has visto…- susurró

- No Rei- le dijo Serena un poco más descompuesta que al principio- no te mentiría con algo así-

Los ojos de Seiya captaron ese acercamiento pero no entendió nada de lo que decían. Las miradas entre las chicas iban y venían, como si no hiciera falta palabras. Todas sabían a que se referían.

-¿Qué es lo que te sucede? ¿Qué pasa?- preguntó Seiya mirando directamente a Serena

El estómago de Serena se revolvió.

- Es…- miró a sus amigas en busca de ayuda- es algo complicado pero hay cosas más importantes de que hablar ahora-

- No- le dijo Seiya exasperado tomándola del brazo- esta vez no me dejarás fuera-

Serena se puso seria

- ¿Vamos a hablar de dejarnos fuera Seiya? ¿Después de nuestra plática de la mañana vienes y me dices eso?-

Los chicos comenzaron sutilmente a alejarse. Otra vez Serena y Seiya estaban discutiendo frente a ellos. El chico miró a Serena de forma triste pero aún así acarició su brazo y bajó el tono de voz

- ¿Se lo cuentas a Yaten pero no a mí bombom? ¿Así de mal estamos?-

Serena tomó su mano

- ¿Podemos no hablar de estas cosas frente a todo el mundo? ¿Quizás después?

Seiya se llevó la mano libre al pecho. No era la primera vez que Serena le veía hacer ese movimiento. ¿Le dolía algo?

- ¿Que es lo próximo que dejarás para después? ¿A mi?-

Serena palideció. A veces Seiya simplemente no medía el calibre de sus palabras. Si siquiera tuviera una idea de todas las cosas con las cuales estaba lidiando, todas las cosas que no le decía ¿Solo para protegerle? no lo entendía, Serena realmente no entendía su comportamiento. Le rechazaba de esa forma tan violenta e inesperada no le daba ningún tipo de explicación y después le hacía estas escenas de novio herido cuando era ella la que había tenido que soportar la humillación de ser prácticamente repudiada por él.

La alegría que había sentido por estar con Yaten y por su descubrimiento se evaporó así como también le estaba sucediendo a sus energías. Su cuerpo y su mente estaban resintiendo esos tres días sin dormir. Miró a Seiya a ver si con eso podía trasmitirle lo cansada y sentida que estaba con él.

Mina sabía más que nadie por lo que estaba pasando su amiga y la conocía demasiado bien, casi podía leer su mente. Necesitaba que alguien le ayudara a salir de esa interminable discusión.

Se acercó a ella.

- ¿Porque no nos dices que fue lo que descubriste? Tenías una cara… como si hubieras descubierto el fuego-

El cambio de tema que le proponía su amiga sirvió para desviar la atención de la mayoría, menos la de Seiya que continuaba observándola de forma ininteligible. Le sonrió al mismo tiempo que suspiraba.

- Yo… descubrí algo, con respecto a mí, Yaten y ese brillo que emana de nosotros-

Eso definitivamente llamó la atención de todos

- ¿En serio? ¿Como lo hiciste sucedió algo más?- preguntó Amy emocionada

Metió la mano otra vez a su bolso buscando su móvil.

- Yo… recordé algo- dijo escuetamente

- ¿Algo?- inquirió Taiki- ¿Qué cosa?-

- Recordé- apretando el celular en la mano- que no es la primera que siento algo así. Esto ya había sucedido antes o eso creo-

Lita abrió su boca levemente mientras los demás se miraban sorprendidos

- ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Y porque no lo sabemos?-

Tantas preguntas estaban desviando a Serena del asunto principal: tenía que mandar un mensaje.

- Ustedes no estaban allí, creo-

- ¿Crees?- preguntó Mina sonriendo igual de inquieta que los demás- me estás confundiendo cada vez más-

Finalmente había encontrado el número que buscaba. Pensaba que lo había borrado pero aún estaba allí

- Chicos…-dijo Serena preparándose para el bombardeo que recibiría en unos segundos más- se que probablemente no entenderán lo que debo hacer pero tengo que hacerlo-

Comenzó a escribir un corto mensaje, en cuanto lo terminó presionó el botón de enviar y alzó la vista

- ¿Qué hacías?- preguntó Rei

- Enviando un mensaje-

Rodó los ojos

- Eso es obvio pero a quien-

Se mordió el labio y respiró

- A Darien-

Mina ladeó la cabeza y miró a Thomas quien solo se había dedicado a observar todo el tiempo.

- Estoy hecha un lío-

- A Darien- repitió Lita con voz plana

Seiya se alejó un poco del grupo mientras Serena intentaba sostener su mano.

- Seiya…-

Este se rehusó

- bombom aléjate ¿si?-

- Si te comportas de esa forma no podré explicarte-

Una chispa de ira cruzó por la mirada de Seiya

- Con él si tienes tiempo de hablar, pero conmigo no. Lo capto-

El ruido del celular interrumpió la charla pero Serena no despegó los ojos de los de Seiya

- Adelante atiende, has como que no existo…- le dijo su novio fulminándola con la mirada

Serena abrió su celular y leyó atentamente. Luego de unos minutos levantó la vista. Había una cantidad considerable de ojos posándose sobre su rostro

- Está aquí, me verá en cinco minutos en el patio exterior-


Serena salió del hospital con un séquito de personas a su espalda. Se sentía bastante ridícula. Había sido imposible que le dejaran ir sola, incluso Seiya quien no le dirigía la palabra había decidido acompañarla. Esto estaba tan mal… sabía que le había prometido a Darien no molestarlo nunca más pero era la única forma de hacerlo.

Miró a Seiya, estaba tan molesto con ella que si no tuviera tantas cosas en la cabeza se echaría a llorar de la tristeza y lo de Darien solo había empeorado las cosas ¿Cómo era posible que su ex novio aún fuera tema entre ellos? ¿Cómo no se daba cuenta que a cada paso que daba para reunirse con Darien el corazón le palpitaba más y más rápido?, tenía temor de verle y lo único que necesitaba era un abrazo o que le sostuviera la mano…no que caminara al otro extremo del grupo. Si tan solo Yaten estuviera con ella quizás no se sentiría tan desolada. Intentó traer a su mente la calidez que sentía al estar junto a Yaten, a ver si con eso podía tranquilizarse un poco. Increíblemente eso le ayudó.

En el intertanto Thomas caminaba junto a Mina en un silencio casi sepulcral

- ¿Porque están todos tan callados?- le susurró a Mina. Ésta se acercó un poco más

- Estás a punto de conocer al exnovio de Serena-

- Lo sé- contestó en voz baja- pero no se porque vamos en esta procesión fúnebre y tampoco sé porque Seiya reaccionó de esa forma. Serena dejó al tipo por él ¿Qué más quiere?-

Mina miró de reojo

- Darien le ha hecho la vida imposible a Seiya, cada vez que lo tiene enfrente aprovecha la oportunidad de recordarle lo muy importante que es él y…-

- Él es el Príncipe y Seiya el plebeyo-

Mina casi se carcajeó ante esa comparación

- Eso mismo. Pero creo que tienes razón, Seiya está exagerando y francamente no se como Serena aguanta, cada vez sucede lo mismo. Creo que Seiya se está pasando de los límites-

Thomas miró a Serena, se le veía triste y cansada

- ¿No es la primera vez?-

- Es como un cuento de nunca acabar. Seiya se enfurece y Serena tiene que andar tras de él rogándole para que se tranquilice. Supongo que es la naturaleza de los hombres. El complejo de macho y esas cosas-

- No todos somos así- dijo Thomas tranquilamente

- Si claro-

- En serio. Si estas con alguien es porque estás seguro de lo que tienen ¿o no? sino es así que no estén juntos o que lo estén cuando sea seguro-

Mina negó

- Eso lo dices porque no has vivido una situación así-

- Lo estoy viviendo contigo Mina, cualquier hombre tendría el orgullo herido en mi situación pero yo no, se la razón por la cual no podemos estar juntos y la entiendo. Cualquier persona no la entendería, así que siéntete privilegiada de tener a un hombre como yo al lado-

Mina se sonrojó

- No es gracioso Thomas-

- No pretendo serlo, solo estoy siendo honesto-

Mina se detuvo y sostuvo el brazo de Thomas para que hiciera lo mismo

- Gracias… gracias por todo lo que tienes que soportar por mi culpa, se que debe ser difícil y que en muchas ocasiones querrías reaccionar como Seiya y sin embargo no lo haces. Eso es muy valioso para mí-

Le sonrió y de pasó contagió a Mina

- Por esa sonrisa yo lo soportaría todo-


Amy y Taiki iban detrás de Serena

- ¿Aún estás enfadado con Sere?- preguntó Amy en un tono de voz lo más bajo posible. Taiki suspiró

- No estoy enfadado, solo me preocupé. La salud de Yaten es delicada y debemos de seguir las órdenes del médico-

- De todas formas…- le respondió Amy con cuidado- creo que quizás fuiste un poco rudo. No te lo tomes a mal por favor…-

Taiki tomó su mano

- Lo sé y le pediré disculpas en cuanto esto se solucione. Escúchame Amy, no tienes que hacer eso-

Ella se sorprendió

- ¿Qué cosa?-

- Lo que hace Serena cada vez que quiere decirle algo complicado a Seiya. Yo no soy él, somos hermanos si, pero con formas muy distintas de reaccionar. Seiya es un necio y por eso es que Serena está optando por no decirle las cosas, no se da cuenta que el silencio de Serena es por su culpa-

Amy asintió pensando en lo último que dijo el chico

- Quizás deberías platicar con el, Seiya está perdido y necesita que alguien le oriente-

Dudó que responder. Tenía un presentimiento. Uno malo.

- Realmente no se que más puedo decir que ya no sepa-


Lita y Rei iban bebiendo café mientras seguían por el rabillo del ojo todos los movimientos de Seiya.

- Esta actitud de Seiya realmente me está colmando la paciencia. Si supiera con lo que ella está lidiando- bufó Rei

- Es entendible, aunque no eres la única que piensa lo mismo. Serena está agotada y lo peor es que ya no lo puede seguir disimulando más-

Rei bebió café e hizo una mueca pues ya estaba frío

- Nunca le ha ido bien disimulando pero me alegra que no lo haga. El guardarse las cosas fue lo peor que podría haber hecho-

Lita botó lo que le quedaba de café en un basurero

- Puedo llegar a entender a Seiya. Serena le está ocultando cosas, cosas importantes-

- Lo está haciendo por él. Si se pone así por cosas sin importancia ¿Te imaginas como reaccionaría si supiera lo que le sucedió con Alphonse?-

- Hablando de eso- dijo Lita en un tono de voz más íntimo- la otra noche estuve viendo en un mapa posibles lugares en los que podría estar escondido ese tipo-

Rei asintió

- ¿Pudiste averiguar algo?-

Dejó que los demás se adelantaran un poco

- ¿Recuerdas esa enorme bodega abandonada en donde luchamos con él?, resulta que no es solo una bodega-

Miró a Rei para saber si le seguía

- Bajo ese lugar existen una serie de túneles. Hace algunos años se usaban como alcantarillas pero luego de una reforma que se hizo en la ciudad los dejaron sin uso. Creo que es el perfecto escondite nadie los utiliza desde entonces, además eso explicaría como huyó tan rápido aquella vez-

Si las sospechas de Lita eran ciertas, sería la primera pista concreta del paradero de Alphonse

- Tendremos que investigar ¿Te parece si vamos después de terminado este pequeño trámite? Nos hace falta algo de acción-

Lita sonrió de forma cómplice

- Me parece excelente idea pero de todas formas tendremos que decirle a las demás. No creo que Mina quiera ausentarse de esto-

Rei miró hacia sus amigos. Luego dedicó su total atención a Serena. Se le veía descompuesta.

- Creo que será mejor que Mina y Amy se queden con Serena, no la veo muy bien. Después de su discusión con Seiya quedó un poco…-

- Si- opinó Lita con la misma mirada de preocupación- últimamente estamos viendo muy seguido esa mirada-

Rei se mordió una uña con tal fuerza que casi se arranca un pedazo. Era tiempo de hablar con alguien.

- Hay algo que me está dando vueltas desde hace días. Más que una sensación es un presentimiento-

Ambas bajaron más la voz

- Si te soy sincera a mí también- respondió Lita

Rei tomó un último sorbo de café y se decidió a hablar

- Serena extraña mucho a Yaten-

- Demasiado- continuó Lita

Rei asintió

- Creo que Seiya ya se está dando cuenta de eso, supongo que oíste lo que le dijo hace un rato. El berrinche de hoy no fue solo por Darien, Seiya está celoso-

- De su propio hermano- completó Lita

Bajaron las escaleras del hospital

- Pensé que me estaba volviendo loca- dijo Lita con alivio en la voz- es bueno saber que hay alguien más aparte de mí misma que sí está conciente de lo que está pasando a nuestro alrededor-

- Tengo un sentido extra no lo olvides- sonrió Rei

- ¿Piensas que son celos infundados?- le preguntó Lita

Rei miró a su amiga quien caminaba al frente con la cabeza erguida

- Serena ama a Seiya, nunca en la vida le engañaría, creo que jamás se le pasaría eso por la cabeza… pero es él y su actitud. Prácticamente empuja a Serena a buscar refugio en otra persona-

- Pero por otro lado- agregó Lita- Si te la pasas todo el día diciéndole a tu novio que extrañas a otro hombre…es difícil no sentirse inseguro, aunque ese hombre sea tu hermano-

Lita tomó del brazo a Rei y suspiró

- Solo espero que esto sea producto todo lo que sucedió, ya sabes, de ayudar a Yaten cuando estaba caído, de brindarle energía, quizás eso alteró algún tipo de equilibro y se solucionará en cuanto se mejore, porque si es por otra cosa se va a desatar el infierno…-

- Y todos seremos arrastrados a él- remató Rei

Lita buscó la mirada de su amiga

- ¿No te incomoda hablar de esto?-

- Por supuesto que si ¿Pero que quieres que haga? ¿Que deje sola a Serena justo ahora?, ya una vez lo hice, tuve la oportunidad de apoyarla, de mirarla a ojos y averiguar que no estaba bien y no lo hice, no cometeré ese error otra vez-

Lita sintió pena por Rei. Al parecer la vida tampoco le quería dar un respiro

- Lo siento Rei, la vida se ha vuelto un asco especialmente para ti. Tienes una fortaleza que admiro, no se si podría ser como tú-

Rei soltó una pequeña risa

- ¿Es la ruda de Lita Kino la que me está confesando eso?, no puedo creerlo-

- No te burles- respondió-estoy hablando en serio-

- Yo también. No puedo creer que de todas las personas tú me digas eso, tu fortaleza no está en lo físico, es tu interior lo que te hace resistente, podrías con esto y mucho más. Además ya no estoy sufriendo, al menos no tanto-

El tono en la voz de Rei cambió y Lita lo notó

- ¿Sucedió algo en particular?-

Rei recordó la plática con Serena y su decisión de irse. Tal vez era el momento menos adecuado para preparar su partida pero por otro lado… desaparecer del mapa se estaba volviendo cada vez más tentador.

- Sucedió algo conmigo-

- Y teniendo en cuenta como se están llevando las cosas en este grupo, no me lo dirás-

El remordimiento se estaba abriendo paso así que lo frenó

- Cuando el momento llegue lo sabrás. Ahora de lo único que debemos preocuparnos es de Serena y de encontrar a ese maldito. Se ha pasado la vida velando por nosotros es justo que le devolvamos la mano-

Lita asintió

- ¿Qué crees que suceda Rei? ¿Crees que lo que estamos pensando sean tonterías?-

- Honestamente no lo se- dijo pensativamente- pero de algo si estoy segura. Si lo que estamos pensando llega a suceder, todos en cierta medida seremos culpables-


Serena y los demás aguardaron en el lugar señalado unos diez minutos hasta que por la puerta principal se vio aparecer a Darien. Bajó lentamente las escaleras vistiendo una bata blanca de hospital, esa era la razón por la cual había respondido tan rápido al mensaje de Serena. Estaba haciendo su internado justamente en ese recinto.

En cuanto llegó a la altura de Serena le dio un vistazo no solo a ella sino que a todos los demás que le miraban con distintas expresiones

- ¿Es una broma? Porque realmente no tengo tiempo para juegos, estoy trabajando-

No se veía nada de feliz, aunque considerando la última vez que le había visto… se parecía bastante al Darien que ella recordaba. Tenía más color y no se le veía agotado. Y sus ojos brillaban aunque no precisamente de felicidad, sino que más bien de enfado. Las cosas no saldrían bien- presintió Serena.

- Darien necesito platicar contigo-

La miró y notó que no tenía la necesidad de inclinarse tanto para hacerlo ¿Había crecido?... definitivamente ver a Serena no estaba bien. Ya bastante había tenido con estar junto a Sura en la tarde. Esto era como un castigo doble. El rostro de ambas no le producía paz sino que al contrario le llenaba de rencor… pero la curiosidad es una de las emociones más fuertes del ser humano, no podía darse la vuelta sin antes saber que era eso tan apremiante que incluso había llevado a Serena a buscarle sabiendo que le esperaba. Asintió y miró por encima de Serena.

- Solos tú y yo, que los niños se queden aquí-

Darien encontró la mirada de Seiya, la sostuvo por largo tiempo y lo que vio le llamó la atención. Últimamente le había visto seguidamente por lo que estaba completamente seguro de que sus ojos no eran tan intensos. Si bien aún no había recuperado completamente sus energías seguía contando con características que le hacían ser una excepción al humano corriente y tuvo que reconocer que Seiya no encajaba dentro de esa categoría ¿Había recuperado sus poderes?... no, no era eso. Algo extraño pasaba con él. Había estado esa misma semana con la Princesa Kakkyu así que tenía claro como se sentía el aura y las energías de las personas del planeta Kimokku y eso no se sentía así, de hecho… ¿De que color eran los ojos de ese sujeto?, estaba completamente seguro de que eran azules como los suyos y sin embargo estaban más oscuros ¿Qué nadie se había dado cuenta de eso?

- Serena…- dijo Mina saltando a su lado e interrumpiendo de paso los pensamientos de Darien.

- No creo que sea buena idea-

Darien rodó los ojos y se cruzó de brazos. Tenía un par de pacientes a los cuales atender así que lo de estar ocupado era cierto, pero ver saltar a las guerreras de Serena sobre él le impacientaba mucho más. Serena dio un vistazo a sus amigos y les sonrió. Buscó especialmente a Seiya pero en cuanto éste la vio giró la cabeza y la esquivó de forma notoria. Suspiró y dio un apretón al brazo de su amiga.

- Estaré bien Mina, no me tardaré-

Darien se adelantó y se alejó lo más rápido que pudo del grupo, cuando ya se encontraban a varios metros Serena le alcanzó. Puso las manos a sus costados.

- Realmente no tienes porque ser tan desagradable-

Sonrió.

- ¿Y perderme la oportunidad de fastidiar a tu novio? eso no tiene precio-

Serena dejó su postura y respiró profundamente. Ahora comenzaba lo complicado.

- Necesito platicar contigo-

Asintió

- Antes de que me entretengas con tu plática dime ¿Cómo está Sura?-

Casi se cae de la impresión. No la había visto desde la cena del otro día así que creía que ella estaba bien.

- Ella…ella está bien. Se recuperó muy bien de las heridas. Está muy agradecida contigo. Me comentó que fuiste como un verdadero Príncipe-

Eso era verdad aunque no lo había dicho con esas palabras. Darien miró hacia otro lado tratando de ocultar una leve sonrisa

- Eso es bueno- respondió escuetamente - Ahora, sobre que quieres hablar-

La rudeza de Darien le hacía dudar sobre lo que estaba intentando hacer.

- Sobre Hotaru, me enteré que está viviendo en tu casa-

- ¿Como sabes eso?- preguntó con dureza

- Tengo mis fuentes-

La Princesa Kakkyu- pensó Darien, era lo más lógico. De todas formas no tenía pensado mantenerlo oculto pero que Serena supiera de cosas relacionadas a su vida le molestaba más de la cuenta. Se cruzó de brazos.

- Rini era su única amiga- dijo lentamente- no tiene a nadie más en este mundo-

Hotaru había recurrido a él. Una punzada de dolor se instaló en su pecho. Le habría encantado que la pequeña se refugiara en ella, pero claro… bajo las actuales circunstancias sería la última persona en el planeta a la cual se dirigiría.

- Tienes razón, me alegra de que esté contigo-

Darien también se alegraba

- Pero eso no es por lo que viniste- continuo

Serena asintió seria

- Necesito platicar con ella o al menos acercarme a ella-

- Y el motivo sería…-

No quería darle demasiada información. Darien ya no era una persona de confianza y más aún si el tema trataba de los hermanos Kou, aprovecharía cualquier debilidad en ellos para sacarle partido para su propio provecho.

- Ella es la única clave que tengo para resolver un problema que nos afecta-

Darien era demasiado inteligente como para quedarse con esa explicación. Ese problema debía de ser muy grande como para que Serena le hubiera contactado. Y por lo que estaba entendiendo no era el único. Eso despertó aún más su curiosidad.

- Oí que el hermanito de tu novio está aquí internado-

Los ojos de la rubia se abrieron de la sorpresa pero se recompuso rápidamente.

- Está bastante mal-

- Lo sé-

Por supuesto que lo sabía, entre los doctores y enfermeras no se hablaba de otra cosa que de la gran estrella de la música herida en un extraño incidente, que estaba vivo solo gracias a la rápida acción de los paramédicos. Pero Darien sospechaba que esa no era la verdad, podría asegurar que no había ocurrido ningún accidente y lo más importante, ese chiquillo no seguía vivo solo a la intervención médica.

- Oí otra cosa. Dicen que fue un milagro que sobreviviera al accidente, pero solo Dios sabe hacer milagros… ¿Quizás estuviste jugando a ser Dios Princesa?-

El estómago se le estremeció

- No me digas así…-

Darien alzó las cejas

-¿Que acaso no lo eres?-

Junto sus manos en señal de súplica.

- Enfócate en la plática Darien-

Esta Serena distaba mucho de la que se le había enfrentado con tanto ahínco y tenacidad las últimas veces. Ahora que lo analizaba mejor se le veía pálida, un tanto ojerosa e incluso un poco más delgada como si hubiera estado enferma. Había oído de las enfermeras que los amigos del cantante pasaban la mayoría de las noches en el hospital y que se organizaban haciendo turnos. Claramente lo hacían por si el enemigo decidía volver al ataque… el cansancio y las preocupaciones le estaban pasando la cuenta.

- ¿No eres feliz verdad?-

La pregunta la pilló desprevenida. Retrocedió un poco como si con eso pudiera ganar tiempo de pensar en una respuesta, pero eso no funcionaba con Darien. De pronto sintió que una oleada de angustia se apoderaba de su boca.

- Yaten está en este lugar confinado en una cama, el enemigo está detrás de nosotros, la mitad de mis guerreras me odia y la otra mitad espera que yo las dirija aunque no tengo la menor idea de lo que estoy haciendo porque el hombre que me debería apoyar solo me da más problemas y la única persona con la cual puedo hablar está inconciente… así que no, no estoy nada de contenta ¿Pero ya lo sabías verdad? solo necesitabas oírlo de mi boca porque eso te hace sentir realizado-

Respiró agitada e incluso le dolió un poco el paladar. Al parecer había gritado un poco sin darse cuenta pero la verdad se sentía bastante mejor. Darien no obstante seguía en la misma posición, como si su ataque de verborrea ni siquiera le hubiera inmutado. Lentamente el descruzó sus brazos y con su dedo índice indicó hacia su rostro.

- Lo decía por tus ojos, están tristes-

Serena pestañeó un par de veces e irónicamente sintió ganas de reír y lo hizo. Cuando se calmó oyó como sus amigos cuchicheaban cada vez más alto. Seguramente se preguntaban que era tan gracioso. Lo irónico era que no había nada gracioso.

- ¿Puedo ver o no a Hotaru?-

Volvió a cruzarse de brazos.

- No entiendo porque me tienes que preguntar eso a mí, ella vive en mi casa pero no soy su dueño-

- Ella es una niña y confía en ti, si deseo acercarme a ella tú eres la mejor opción-

Eso si logró sacudir su tranquilidad.

- Un pensamiento bastante frío pero cierto. Me sorprendes-

- ¿Eso es un cumplido?-

Miró hacia otro lado.

- En realidad tómalo como quieras-

Notó como la indiferencia iba perdiendo terreno en la voz de Darien

- ¿No es esto lo que siempre deseaste?, que pensara de forma crítica, que me comportara como una líder, que tomara decisiones y asumiera responsabilidades. Pues eso estoy haciendo-

Se volvió para mirarle. La forma en que Serena le enfrentaba… le hacía querer provocarla para saber hasta donde era capaz de llegar.

- Supongo que si… quizás deba comenzar a preocuparme-

- No lo creo, me falta mucho para llegar a ser tan frío como tú-

Fue el turno de Darien para reír.

- ¡Ouch! debo agregar el adjetivo hiriente a la enorme lista de sorpresas-

No dijo nada y se dedicó a recuperar el control de sus emociones.

- ¿Porque viniste a platicar conmigo? sabes que yo no soy la vía para llegar a Hotaru, si realmente necesitas hablar con ella es Setsuna con quien deberías estar-

Sabía que Darien le preguntaría eso, ese era el pequeño punto débil de su plan. Debió de sospechar que se daría cuenta.

- No lo creí conveniente-

Darien alzó una ceja de forma incrédula. Serena bufó.

- Discutí con ella ¿esta bien?-

- ¿Que pasó?- preguntó con voz divertida- ¿Acaso te dijo la verdad y te disgustó?-

Se mordió la lengua para no contestar. Era una clara provocación y no caería en su juego.

- ¿Por Dios Darien podrías por favor no hacer eso?-

Este tira y afloja le estaba aburriendo así que se metió las manos a los bolsillos con el propósito de marcharse.

- No puedo ayudarte-

- Espera…- le dijo rápidamente tomándolo del brazo- por favor-

Darien se congeló al sentir el contacto de Serena. Ya había olvidado como se sentía. Hubiera preferido no sentirlo en lo absoluto.

- Se que te prometí no volver a molestarte pero…-

- Hace tiempo dejé de creer en tus promesas-

Serena bajó el brazo mientras Darien volvía a hacerle frente.

- Y en que crees ahora…-

Ella alzó la vista cuando los ojos de Darien desde hace mucho estaban posados en su rostro.

- En mí, porque claramente poner mis esperanzas en ti fue mi mayor error-

- Al menos tienes esperanzas en algo…-

Eran esos comentarios los que le hacían creer que en la vida de Serena las cosas marchaban de mal en peor. No pudo resistir la tentación de verificar si Seiya seguía o no su plática y como era de esperar mantenía toda su atención en ellos dos. Si bien no podía escuchar lo que se estaban diciendo no aflojaba su vigilancia a distancia. Volvió a percatarse de esa extraña aura que rodeaba al chiquillo

- ¿Que acaso él no es tu gran amor, el aire que respiras, tu esperanza de un nuevo futuro, la razón de tu existencia, bla bla bla?-

Serena se irguió.

- Nada a cambiado Darien-

Que mala mentirosa era Serena.

- No es cierto y no trates de convencerme de lo contrario, si algo aprendí durante todo estos años fue a conocerte-

- Nunca me conociste realmente-

Volvía a sorprenderlo con una frase incisiva. Pero aún así esa postura seria y firme no lograba ocultar lo que decía su mirada.

- Quizás tengas razón, se nota que has aprendido muchas cosas y has dejado atrás otras y así será a lo largo del tiempo hasta que te conviertas en la persona que todo el mundo espera, pero habrá algo en ti que siempre conoceré a pesar de nuestra separación y esos son tus ojos, leo en ellos tan fácil como antaño. ¿Y sabes lo que veo?, que algo ha cambiado-

Suspiró pesadamente al tiempo que cerraba los ojos, como si con eso pudiera reunir la fuerza necesaria para aguantar este enfrentamiento.

- Solo dime si puedo ver a Hotaru-

- Antes respóndeme una pregunta-

Serena aguardó

- ¿La extrañas?-

El estómago volvió a estremecérsele y fue testigo de cómo la sangre huía de su rostro.

- A Rini ¿La extrañas?-

Tragó antes de responder.

- Si-

- ¿Sufres por ella?-

Pestañeó seguidamente para evitar que los ojos se le pusieran vidriosos.

- Si-

- Cuanto- volvió a inquirir Darien

Esta vez Serena arrugó el ceño harta de este castigo sicológico al cual Darien le estaba sometiendo.

- Sufriré por ella el resto de mi vida ¿Es suficiente con eso para ti?-

Ambos iniciaron una lucha de miradas. Darien no sentía ningún tipo de remordimiento al hacer pasar por esto a Serena, al contrario, el saber que ella también sufría atenuaba en parte su propio dolor y no obstante el sufrimiento que toda esta parte de la plática le causaba a la rubia su mirada y su actitud seguían férreas. Si el tema de Rini provocaba en ella la misma angustia y nostalgia que en él, había aprendido a disimularlo bastante bien. Al parecer sí tenían algo en común.

Serena tenía el corazón en la garganta. Literalmente se le había removido del pecho e instalado en su laringe. Ni siquiera era capaz de respirar en forma cuantiosa pues estaba segura que se le saldría por la boca. Esta lucha mental con Darien era extenuante, mantenerse fuerte frente a él era peor, pero hablar de Rini no lo podía soportar. Apenas si había podido recomponerse la última vez y no había pasado mucho tiempo, así que la pena estaba latente y las lágrimas aún le quemaban los ojos. Era ilógico compartir un sentimiento con alguien que no deseaba compartir nada contigo pero por otro lado era la única persona con la cual se sentía correcto hacerlo. Era el último resquicio de lo que habían tenido, el único lazo que jamás podrían terminar por romper.

- ¿Tú la extrañas Darien?-

Y como aquella vez en la que platicaron en su apartamento, el antiguo Darien mostró nuevamente su rostro. La dureza de sus facciones desapareció y sus ojos se suavizaron. Se vieron tan azules como recordaba.

- Todo el tiempo-

- Crees…- dijo bajando la voz- ¿Crees que algún día ya no podamos recordarla, que olvidaremos su rostro, su risa, sus ojos…todo de ella?-

Darien cerró por un momento los ojos y luego los abrió para encontrársela a ella, el vivo recuerdo de Rini. Mientras Serena existiera nunca olvidaría a Rini. Mientras Serena siguiera apareciéndose en su vida nunca podría dejar a atrás su recuerdo y necesitaba eso para seguir viviendo.

- Quizás tú podrías responderme eso a mí, después de todo tomaste la iniciativa, tú decidiste dejarla atrás, no yo-

Su celular vibró, dándole la excusa perfecta para salir de esta tortuosa conversación. No importaba cuantas veces lo hiciera, aceptar platicar con Serena era una herida segura. Ella tomó su brazo

- Darien…-

Éste retrocedió y sacó su celular. Tenía llamadas del hospital y la esperaban, así que lo guardó en el bolsillo. Tenía que poner distancia.

- Puedes ir a mi casa ahora pero cuando llegue no quiero encontrarte ahí. Si Hotaru no desea verte no quiero que la presiones. No tengo interés en saber porque la necesitas, mientras eso no le cause daño…si lo haces, si la dañas te aseguro que nos volveremos a ver y me encargaré de que no te le vuelvas a acercar otra vez-

Serena bajó su mano viendo como el viejo Darien se perdía dentro este hombre tan distinto al que había conocido. El momento del entendimiento mutuo había terminado.

- Hablas como si tuviera el valor de lastimarla-

- Lastimar se te da muy bien-

Asimiló esas últimas palabras lo mejor que pudo y aunque no tenía necesidad de agradecerle en lo absoluto, quiso hacerlo. Ella había roto la promesa que le había hecho y ya había roto demasiadas cosas que involucraban a Darien.

- Darien… gracias-

Él se quedó allí un momento más pero finalmente pasó por su lado. Antes de dar la vuelta y perderla de vista giró su cabeza para mirar a Seiya y allí estaba de nuevo esa sensación. Y aunque no tenía la obligación de hacerlo se detuvo, sorprendiendo a Serena.

- Una última cosa-

Ella esperó

- Tu novio- le dijo mientras Serena le seguía con la mirada que estaba sobre Seiya- ese que está allí observándonos con mirada asesina, hay algo muy malo en él-

¿De que estaba hablando? Seiya no era malo, solo estaba con esa actitud porque estaba enojado. Y sin poderlo evitar ese conocido temor de que algo no estaba bien en Seiya resurgió. Hacía días que pensaba en eso porque y cada vez que lo hacía las conclusiones eran escalofriantes ¿Por qué justamente Darien le hacía ese comentario? ¿Acaso… acaso el podía percibir algo que ella no?

Se recompuso de la impresión y sonrió intentando parecer despreocupada.

- No es así-

Pero Darien no creyó su actuación y siguió mirándole analíticamente.

- Está maldito-

El pulso de Serena se aceleró. ¿Qué quería decir con eso? ¿Como se había enterado Darien de la relación de Alphonse y Seiya? Y de todas formas ¿Por qué se estaba tomando tan en serio sus palabras?, eran solo eso, palabras de una persona que odiaba a Seiya y deseaba verlo fuera de su vista. Seiya no estaba maldito, para nada. Él era una bendición era imposible que en un hombre tan bueno y leal existiera una pizca de maldad.

- Me estás advirtiendo en vano-

Darien rió y movió su cabeza. Nunca hubiera pensado que esas palabras hicieran flaquear a Serena, de hecho ni siquiera había tenido la intención de sembrar dudas en su corazón pero si la hubiera tenido no habría sido necesario. Finalmente había descubierto lo que había cambiado en Serena. Miró a Seiya por última vez, le sonrió y se encontró con los ojos sagaces de la rubia. Se acercó a su oído y le susurró.

- ¿Advirtiendo?- le dijo alto y claro- Yo no necesito advertirte lo que tú misma has comenzado a ver. Solo te estoy recalcando lo que siempre te he dicho; más temprano que tarde él será tu perdición-


Serena botó todo el aire que tenía contenido en sus pulmones. Ahora que Darien se había ido podía dar rienda suelta a sus emociones y lo único de lo que tenía certeza por el momento era que debía sentarse antes que las piernas le fallaran así que miró hacia todos lados y como no encontró nada en lo que recostarse caminó hacia las escaleras principales del hospital y se dejó caer en los últimos peldaños. Apoyó los brazos sobre sus piernas y se relajó. Sus amigos corrieron para reunirse con ella y la rodearon

- ¿Estás bien?- le preguntó Rei que se agachó delante de ella

Miró a su amiga y le sonrió

- Hablar con Darien es como jugar a la ruleta rusa muchas, muchas veces y perder en cada intento-

Lita torció la boca

- Lo siento Sere-

Hizo un gesto de resignación

- Al menos me defendí bastante bien-

Mina se sentó a su lado y la abrazó con cariño

- Tenía mucho miedo de que las cosas resultaran mal-

Serena le respondió el abrazo feliz de sentir el apoyo de sus amigos, aunque para ser honesta el único gesto de cariño que necesitaba era el de Seiya y por lo que veía no lo recibiría. Suspiró y se concentró nuevamente.

- Yo también y aunque fue doloroso e incómodo, no resultó tan mal como esperaba-

- Lo sé- dijo con efusión- vi incluso que reían y casi creí que estaba alucinando ¿Qué era lo chistoso?-

Su amiga nunca dejaría de curiosear aunque le alegraba que Mina se comportara como siempre. Quería con todas sus fuerzas que las cosas volvieran a la normalidad aunque fuera un poco.

- Digamos que Darien fue la víctima de mi minuto de furia, me preguntó algo, me enfadé y me sentí tan liberada que sonreí. Eso es todo, no fue porque lo estuviéramos pasando bien-

Eso último lo dijo mirando a Seiya.

- Lo sabemos Sere- le dijo Amy- Pero de todas formas ¿Pudiste averiguar lo que necesitabas saber?-

Sintiéndose un poco mejor decidió platicar con sus amigos acerca de ello

- En realidad lo que averigüé no tiene nada que ver con Darien. Solo necesitaba pedirle un favor-

Serena se puso de pie y le pidió a todos que se sentaran. Así podría explicar mejor las cosas

- ¿Qué es lo que averiguaste?- preguntó Rei

- ¿Y porque tuviste que pedirle un favor a Darien?- inquirió Lita

La rubia se paseó de un lado a otro tratando de reorganizar sus ideas

- Para hacerles entender tengo que remontarme un poco al pasado. Específicamente a la época en la que conocimos a las Outers-

El nombrarlas a ellas causó un efecto esperado.

- ¿Recuerdan el porque ellas llegaron hasta aquí?-

Las chicas asintieron. Thomas alzó la mano

- Antes de que comiences a explicar todo ¿Podrías por favor decirme quienes son ellas?-

La seriedad con la que Thomas se tomaba la conversación llamó la atención de Serena.

- Ellas al igual que las chicas son guerreras, con la diferencia de que su misión consiste en vigilar y resguardar la seguridad exterior. Por eso se les llama las guerreras exteriores-

- ¿Y porque no están aquí contigo?-

Serena miró a Seiya.

- Haruka y las demás… simplemente no pudieron aceptar el término de mi relación con Darien ni mi decisión de estar con Seiya así que decidieron no continuar a mi lado. Al dejar de ser leales al Reino Lunar perdieron sus poderes y luego todo se complica. Por alguna extraña razón su vida y la de Darien se entrelazaron y pasaron a depender de su energía. El poder de Darien es grande pero no fue lo suficiente como para ayudarlas a permanecer como guerreras así que… se puede decir que ya no son guerreras-

Thomas asintió como un niño pequeño. Rei se estiró para encontrar los ojos del chico

- La traición al Reino de la Luna se paga caro-

- Ya veo- respondió abriendo unos enormes ojos

Serena despegó su mirada de Seiya

- No digas esas cosas Rei- le reprendió suavemente- No tenía idea de que eso sucedería-

Bufó

- Pero gracias a eso sabemos lo que sucede ¿o no?-

Discutir con su amiga de eso no los llevaría a ningún lado así que continuo

- Ahora prosiguiendo con el relato. Ellas llegaron a esta ciudad buscando algo-

- Claro- dijo Mina- ellas necesitaban reunir los tres talismanes y liberar así la Copa Lunar-

- Pero los talismanes solo eran un instrumento- agregó Amy- ellas necesitaban la Copa Lunar para encontrar así al enviado del bien-

Serena asintió

- Y quien pudiera dominar el poder de la Copa Lunar sería el enviado del bien-

Serena no quería ahondar demasiado en ese asunto ya que no era relevante al caso

- El día de la batalla Rini fue herida y Darien se encargó de ella y solo se nos unieron al final de ella-

Amy asintió

- Le brindó su energía lo recuerdo-

- Así que nosotras junto con las Outers nos enfrentamos al Faraon 90, la Dama 9 y al silencio-

- ¿Al silencio?- preguntó Taiki

- A la destrucción del planeta- le respondió Serena

Se paseó delante de ellos

- Para detener el avance de esa destrucción ustedes alzaron una barrera e intentaron evitar su expansión-

- Pero fuimos absorbidas por ese poder- dijo Mina

- Lo que también las deja fuera de lo que sucedió después-

Las chicas prestaron más atención

- Honestamente yo tampoco recuerdo mucho… todo es confuso. Hotaru logró vencer el poder de la Dama 9 y pudo liberarse de ella y en un acto de bondad decidió sacrificarse para salvarnos a todos-

La sensación de que estaba por revelar algo importante le hizo sentir nervios

- Yo no podía soportar que eso pasara, tenía que ayudarle de alguna forma y con ayuda del Cristal de Plata, así como de sus energías logré dominar la Copa Lunar y trasformarme. Lo siguiente que recuerdo es que alcancé a Sailor Saturn y juntas derrotamos al Faraón 90-

Los ojos de Serena se plagaron de lágrimas y las chicas se inquietaron

- Cuando regresé… estaba en un trance, casi no recuerdo nada, pero jamás podré olvidar esa sensación-

Acunó los brazos de la misma que lo había hecho en la habitación de Yaten

- Aún llevaba mi transformación… y en mis brazos había un bebé. El cuerpo me dolía y estaba agotada pero mi pecho estaba cálido y colmado de una emoción inexplicable-

Se secó los ojos y miró a sus amigos

- Ese bebé era Hotaru. No sé que sucedió, no puedo hallar una respuesta que satisfaga completamente las dudas, lo único que se es que en esa batalla Hotaru murió y de alguna manera regresó a la vida-

La revelación de Serena dejó a todos sumidos en un profundo silencio

- Tú piensas- dijo Rei aclarándose la garganta- ¿Que trajiste a Hotaru de vuelta verdad? Por eso nos dijiste que no era la primera vez que…-

No logró terminar la frase pues la emoción era mayor

- Estando en la habitación de Yaten, me di cuenta que no era la primera vez que tenía esa sensación… el toque de Yaten y de esa bebé… no podría olvidarlos, es como si fueran parte de mí-

Serena respiró

- Esto es…- comenzó a decir Taiki

- Asombroso- agregó Mina

- Alucinante- dijo Thomas

Sus amigos la miraban como si fuera un Dios

- Es solo una sensación. Es por eso que necesito hablar con Hotaru y esa es la razón por la cual busqué a Darien-

Mina alzó la mano igual que Thomas

- ¿Y como se relacionan esos dos?-

Serena sintió cansancio en las piernas y decidió sentarse en el suelo frente a todos sus amigos

- Hotaru está viviendo en el apartamento con Darien-

Mas sorpresas

- ¿Porqué?- preguntó Amy-

- ¿Cómo sabes todo eso?- preguntó al mismo tiempo Rei

Arregló un mechón de su cabello

- Hotaru ya no estaba de acuerdo con las ideas de Haruka y se fue del lugar así que buscó refugio con Darien. Y me enteré de esto por medio de Setsuna-

Miradas penetrantes cayeron sobre su cara

- ¿De Setsuna?- preguntó Taiki

- ¿Desde cuando tienes contacto con ellas?- dijo Lita

Tantas preguntas ya estaban provocándole mareos

- Me la encontré de casualidad una noche y no se porque extraño motivo terminamos platicando aunque claramente la camaradería duró poco. Pero logré enterarme de eso sin pensar que iba a necesitar de esa información después-

Serena buscó nuevamente la mirada de Seiya. Este estaba tan sorprendido como los demás y aunque aún había molestia en sus ojos se notaba que había disminuido.

- ¿No les parece extraño eso?- soltó Mina

- ¿Qué cosa?- dijo Amy

- Pues Hotaru y Darien… ella es una niña y él un hombre…-

Amy casi se ahoga de la impresión mientras que las demás arrugaban el seño, pero a nadie le afectó más eso que a Serena

- ¡Dios Mina deja de decir tonterías!- exclamó Rei enojada

Mina estaba a punto de agregar algo más pero Serena la detuvo

- Mina por favor no vuelvas a repetir una atrocidad como esa otra vez-

La voz de Serena no dejaba espacio para las bromas

- Rini y Hotaru eran prácticamente como hermanas y es así como Darien la ve, como a la hermana de Rini-

Mina agachó la cabeza avergonzada por lo que había sugerido

- Darien podrá odiar a todo el que tenga relación conmigo… pero con Hotaru es distinto. Ella no podría estar en mejores manos. Darien cuidó a Rini tanto o mejor que yo y con Hotaru hará lo mismo, estoy tranquila sabiendo que él la protege-

Pronunciar el nombre de Rini le lastimaba pero no podía permitir que se hablara de esa forma de Darien. Era el único aspecto en el que aún valía la pena.

- Lo siento Serena a veces soy una idiota y no mido mis palabras. Tienes razón Darien protegería a Hotaru con su vida si fuera necesario, así como lo hizo con Rini-

Luego de ese incómodo momento Rei habló

- Ahora comprendo porque tenías que platicar con él-

Serena quiso que Seiya también lo comprendiera

- Era mucho mejor hablarle en solitario que llegar a su casa y que me cerrara la puerta en la cara… además yo le había hecho una promesa y necesitaba explicarle las razones del porque la estaba rompiendo-

La mayoría de los presentes no comprendió pero Taiki y Amy si lo hicieron y a juzgar por su reacción aún se acordaban de aquella plática

- ¿Y que piensas hacer?- preguntó Lita

Serena se puso de pie y se limpió la tierra que se le había adherido a la ropa

- Pues iré a casa de Darien y platicaré con ella así que debo darme prisa. Darien me exigió que no me encontrara allí cuando él regresara-

Los demás le imitaron y se pusieron de pie

- Alguien necesita ir contigo- dijo Mina poniéndose de pie

Serena sonrió y se cruzó de brazos

- Y supongo que esa serás tú-

Mina junto sus manos y dobló su torso

- Por favor deja expiar mi culpa-


Serena se despidió de sus amigos pero no quería irse sin antes saber cuan de mal estaban las cosas con Seiya. Le alcanzó cuando estaba caminando de vuelta al hospital

- ¡Seiya!- le dijo sosteniéndolo de la chaqueta

Este se quedó de espaldas un momento hasta que se dio la vuelta.

- ¿Acaso pretendías marcharte sin platicar siquiera las cosas?-

Serena esperó a que las facciones de su novio se suavizaran, pero al contrario apretó la mandíbula y habló entre dientes.

- No se de que podríamos platicar-

- ¿Seiya… podrías por favor dejar de confundirme? Un día me pides perdón y al siguiente te enojas sin explicación, dices que me amas pero me rechazas cuando estamos juntos, quieres que confíe en ti…pero hay algo que me ocultas y que francamente… -

Serena se arrepintió de seguir -que francamente me asusta- quería decir.

Seiya sonrió. No podía creer que Serena no supiera porque estaba así de molesto. ¿Que acaso no se daba cuenta de lo extraño que era su comportamiento? ¿Qué había demasiado secretos entre ellos? Los ojos del chico brillaron de forma amenazante y Serena instintivamente retrocedió. No supo porque lo hizo, solo algo dentro de ella le hizo hacerlo, tal vez su instinto, esa sensación de que algo no estaba bien. Seiya lo notó, otra vez Serena lo hacía, otra vez ponía distancia.

- ¿Por qué haces eso nuevamente?-

Serena se sobresaltó

- ¿Hacer que? no entiendo-

Se le acercó

- ¿Porque te alejas de mí?-

Le sonrió nerviosa, todas las alarmas de su cerebro estaban encendidas.

- No me estoy alejando…solo…-

Y ahí estaba otra vez esa mirada que había visto, ya no lo podía resistir más

- ¿Me temes bombom?- la voz apenas si era un susurro- ¿Es eso lo que pasa me tienes miedo? ¿Aún me comparas con él?-

Serena estiró las manos para sostener el rostro de su novio

- Déjame explicártelo, no es así-

El negó, tomó las manos de Serena y las bajó hasta que estuvieron alejadas de él

- No es la primera vez lo sabes. Lo vi esa tarde en mi casa, también aquella vez en mi habitación y ahora… quería creer que no era posible y sin embargo lo has vuelto a hacer. Me temes… ¿Es por eso que ya no confías en mí? ¿Es por eso que…que ya no soy el primero a quien recurres? ¿Prefieres a Yaten que a m?-

El tono acusador con el que Seiya le estaba haciendo esas preguntas no le gustó. Como si ser amiga de Yaten estuviera mal, como si confiar en él fuera incorrecto. Intento por milésima vez arreglar las cosas con Seiya

- Mi amor… es solo que cuando discutimos no puedo recurrir a ti para contártelo Seiya, ya te lo expliqué. Antes cuando tenía dificultades con Darien lo hacía porque eras mi amigo, ahora las cosas son distintas… -

Como odió decir eso último. Era como si las palabras de Darien retumbaran en su cerebro, como si él se hubiera dado cuenta de algo que hasta el momento para Serena había estado escondido

- Nada ha cambiado bombom, sigues siendo la única mujer a la que amo-

Serena asintió

- Sé que eso sigue como siempre, pero otras cosas si son diferentes ahora…discutimos mucho más que antes por cosas que pensé que ya no eran un problema, sin embargo vuelven a surgir una y otra vez y… y es tedioso ¿sabes?, es tedioso repetir la historia y es tedioso ver como reaccionas ante la mínima mención de...- Serena suspiró cansada- si llego a contarte algo…ya no se como vas a reaccionar y eso me hace temer, temer por los dos, por ti y por mí-

Seiya había palidecido por completo. Tenía los hombros rígidos y le temblaban las manos como si estuviera tratando de contenerse. Parecía tan frágil…A Serena le hubiera gustado extender nuevamente su mano y tocarle, como si de algún modo así ella pudiera ver si el dolor que estaba viendo en los ojos de Seiya era genuino, pero se contuvo. Estaba siendo honesta con él, Seiya no se merecía menos que la verdad y de una vez por todas debía de decirle lo que pensaba de toda esta situación.

- Todas estas últimas semanas…- preguntó Seiya en voz baja- cada vez que te abrazaba, cada vez que te besaba, cada vez que te tocaba… y- la voz le tembló- y te decía lo mucho que te amaba ¿Has sentido temor de mí? ¿Me amas y me temes a la ves?-

Ella quiso abrir la boca para decir algo pero no supo que. Seiya estaba poco a poco impacientándose más así que no podía ser ella también esclava de sus nervios aunque el estómago se le estaba revolviendo y la cabeza le latía de forma extraña.

- Amor por favor, lo estás entendiendo todo mal, no es así-

No quería discutir con Seiya…habían demasiadas cosas de las cuales encargarse.

- ¿Por qué no platicamos de esto cuando vuelva?-

Al oír eso Seiya estalló de rabia contra Serena, contra sus deberes como guerrera y de Princesa, contra sus secretos y las cosas que no sabía de ella, contra el modo que le hablaba como si se tratara de algún loco que debía recibir tratamiento especial. Habría dado cualquier cosa por estar con bombom, pero no podía seguir estando allí frente a ella. Retrocedió sin perder el contacto visual. Serena vio como los ojos de Seiya se oscurecían nuevamente.

- ¡Por que no mejor platicas de eso con Yaten, o con Darien o mejor con la persona que vende helados en la esquina porque al parecer todo el planeta tierra es mejor para eso que yo!-

Otra vez gritos… desde que se había levantado de la cama solo habían sido gritos y reclamos… el único momento de verdadera paz que había tenido fue el momento en el que estuvo con Yaten…no estaba dispuesta a quedarse allí echando más peso sobre sus hombros. Apretó la mandíbula y levantó la barbilla.

- Quizás comience a contarte mis cosas cuando me cuentes que es lo que te sucede, que te hace actuar de esta forma tan extraña e irracional-

Serena se quedó allí sin moverse. Un dolor de cabeza se instaló en su sien.

- Irracional… ¡Solo dime cuando dejé de ser la persona en la que más confiabas y me transformé en este ser irracional!-

La mirada de Seiya estaba turbia… e inevitablemente las palabras de Darien resonaron en su cabeza. Otra vez. Casi sin aviso Seiya se asió de su brazo, el agarre de Seiya le dolía pero no más que su actitud.

- Desde que empezaste a reaccionar así, cada vez que te comentaba mis cosas… mírate por favor Seiya estás violento y te descontrolas con tanta facilidad…que te pasa, que tienes Seiya háblame…-

En cuanto oyó eso la soltó y Serena se frotó el brazo. ¿La había lastimado? ¿Realmente estaba comportándose extraño? ¿Tenía algo que ver ese anillo que portaba hacía un tiempo?

- Estoy tan cansada Seiya, deberías aligerarme los problemas…en estos momentos debería de estar con Hotaru, averiguando que es lo que sucede entre Yaten, yo y otras cosas más… sin embargo estoy aquí solucionando algo que no tengo idea de que se trata-

Seiya palideció

- ¿Y que sucede entre Yaten y tu bombom eh?-

Seiya pronunció lentamente cada palabra de esa pregunta como si decirla en voz alta le causara dolor y rabia a la vez.

- Lo sabes, porque me preguntas eso- le contestó Serena sonriendo

Pero Seiya no se conformaba con esa respuesta. Desde hace un tiempo ya no.

- No. ya no lo sé-

Bajo otras circunstancias hubiera pensado que se trataba de una simple escena de celos, de una simple pelea pero no era así. Y lo entendió todo…como había reaccionado aquella vez en su casa, como le había mirado, como había sostenido su mano de forma fría y ruda, comprendió lo que le había dicho cuando la encontró saliendo de la habitación de Yaten, su mirada de reproche, su preocupación de que ya no confiara en él…

Seiya realmente sospechaba de ella y de Yaten…contemplaba la posibilidad de que le engañara con su propio hermano. El corazón de Serena se rompió un poquito.

De todos los insultos que podían decirle, de todas las cosas que podían enrostrarle esta ocupaba los primeros números de su lista.

Estaba furiosa, herida y decepcionada hasta la médula y ya no podía estar ahí con él. Si no se marchaba no podría terminar el día sin desarmarse completamente.

- ¿Desconfías de mi… y de Yaten?-

Aún guardaba esperanzas de que Seiya se retractara de todo aquello que había dicho. Retráctate- pensó, por favor retráctate…

Pero al parecer solo era una mera ilusión. El rostro de su novio no cambió. No estaba arrepentido. Serena se recompuso tan rápido como pudo.

- ¿Le devolví la vida a tu hermano y así me lo agradeces?-

Increíblemente Serena se rió. Ni siquiera tenía fuerzas para llorar, miró hacia el cielo porque definitivamente las respuestas que buscaba no estaban en la tierra. Y ocupando toda la resolución que pudo reunir tomó una decisión y bloqueó todo pensamiento relacionado con Seiya porque si se quedaba en ese lugar sabiendo lo que pensaba de ella no podría avanzar más, se quedaría estancada y no podía hacerlo.

Tal vez cuando la vida retomara su curso normal podría llorar y lamentarse por todas las cosas que había tenido que soportar y escuchar ese día, pero por el momento se mantendría el pie.

Se lo debía a todas aquellas personas que significaban algo en su vida, aunque ellas ya no pensaran lo mismo sobre su persona.

Le miró y sintió pena. Pena por como de dañada estaba su relación, pena de no poder decirle te amo a la persona que tenías enfrente porque francamente no se merecía escucharlo, pena por Seiya, por como había cambiado en tan poco tiempo y pena por ella misma, por amar tanto a un hombre que era incapaz de confiar en ella. Aún así sonrió, no le daría la satisfacción de verla flaquear. Ella era una guerrera y se comportaría a la altura.

- No tienes la menor idea como de dolida y decepcionada estoy de ti…pero a pesar de la pena que siento no todo es tan malo porque he aprendido y me he dado cuenta de muchas cosas en estos últimos diez minutos, cosas que no había querido ver en semanas. Muchas gracias por abrirme los ojos-

Se secó una lágrima.

- ¿Sabes?- le dijo calmadamente- Tienes razón. Yaten y yo si tenemos algo, algo que nosotros ya no tenemos ¿Sabes que es eso? Respeto y confianza…y si tu y yo continuamos así, me temo que ya no tendremos nada por lo que valga la pena luchar-


Serena caminaba en silencio junto a Mina secando sus lágrimas cada vez que amenazan salir. Hubiera preferido ir sola pero ella misma había establecido que nadie andaría solo y eso la incluía. Estúpida regla. Se arrepentía de ella, se arrepentía de muchas cosas… necesitaba poner distancia y enfriar su cabeza.

Tal vez debería de tomarse unas vacaciones o hacer un viaje, uno muy largo a otra ciudad… o a otro planeta. Eso sonaba bastante tentador, quizás le pediría hospitalidad a la Princesa Kakkyu y pasaría una temporada en el Planeta de las flores o mejor aún, se iría con Rei. Un viaje con una de sus mejores amigas no se oía nada de mal ¿Pero que le diría a sus padres? ¿Qué sus responsabilidades como Princesa la estaban agobiando? ¿Qué la relación con Seiya la superaba? ¿Qué ya no sabía como dirigir su vida? ¿Que estaba atemorizada por un tipo que la acosaba?, probablemente no podía utilizar ninguna de esas excusas y menos la última así que…. tendría que pensar en otra forma de escape. Suspiró.

Era una cobarde, en vez de pensar en una forma de enfrentar sus problemas estaba ideando la forma de huir de ellos. Le hacía falta una buena reprimenda…

- ¿Serena?- preguntó Mina dubitativa

- ¿Mmm?-

Tal vez hablaría con Luna, necesitaba una mirada externa de toda la situación…

- ¿Aún estás enfadada conmigo por lo de hace un rato?, porque te di mis sinceras disculpas. Ya sabes como soy y aunque me ha pasado varias veces no aprendo. Me dio mucha vergüenza hacer ese comentario, no debí hacerlo así que por favor discúlpame-

Le dolía la cabeza y rogaba porque su amiga guardara silencio de una vez.

- Mina…- dijo con paciencia- eso ya pasó así que no te preocupes. Con tal de que no vuelvas a decirlo está bien-

Quizás primero pasaría a una farmacia a comprar una tableta para el dolor de cabeza

- ¿Sere?-

- ¿Si Mina?- contestó masajeándose una de sus sienes

- ¿Estas bien?-

- No- le contestó enseguida- pero no hablaré de eso. Estoy intentando bloquear mis pensamientos-

- Ah- dijo Mina. Llegaron a un semáforo y Serena miró hacia los lados buscando una farmacia. No había ninguna por el momento

- ¿Entonces con quien hablarás?- le dijo su amiga golpeando el suelo con uno de sus zapatos- ¿Con tu novio el que anda enfurecido todo el tiempo? ¿Con un Yaten inconciente? ¿O tal vez con tu exnovio el que te odia?, por lo que yo veo te están quedando pocas opciones-

El semáforo dio verde y siguieron avanzando.

- Solo quiero terminar el día sin lágrimas, obviamente no lo estoy logrando… y por otro lado no voy a hablar de esto justo contigo Mina-

Serena miró de reojo a su amiga quien ponía una cara muy graciosa

- ¿Y por que eso?, acaso no soy tu a…- la cara graciosa desapareció y fue reemplazada por una de entendimiento- ya veo. Se trata de Yaten-

En cierto modo lo sabía. La reacción de Seiya en el hospital algo le había aclarado.

- De Yaten, de mi, de Seiya-

Serena estaba hablando más de la cuenta

- Oh- le respondió Mina sorprendida - no sabía que había un tú y Yaten-

Mina comenzó a jugar con un llavero de forma nerviosa. Serena suspiró y el dolor de cabeza se acrecentó. Esto era lo último que le faltaba, que su amiga comenzara a pensar las mismas descabelladas ideas que Seiya. Recordar la mirada de su novio hizo el dolor más intenso.

- No existe un Yaten y yo Mina-

- Pero Seiya cree que sí- le dijo ésta

Tragó muchas lágrimas.

- Si y eso me duele mucho-

Mina no supo que decir, si lo pensaba era bastante escabroso.

- Seiya solo está celoso-

Pasó la mano por un gran arbusto con flores.

- Si, de su hermano-

Se tocó nuevamente la cabeza y rió irónica.

- Esto es ridículo-

Mina guardó silencio un momento y se decidió a hablar. Probablemente Serena se enojaría. Otra vez.

- Si lo analizas desde el punto de vista de Seiya… quizás no sea tan tonto. Ustedes tienen algo-

Se frenó.

- Si vas a empezar tú también, prefiero terminar este viaje sola-

Caminó unos cuantos pasos para adelantarse. Necesitaba un respiro pero Mina la siguió. Al parecer no lo tendría.

- Extrañas más a Yaten que a tu novio Serena, como quieres que se sienta-

Se dio la vuelta enojada.

- ¡Yaten es mi amigo porque hay tanto problema con eso!-

Mina asintió y caminó lentamente hacia ella.

- Y nadie te discute eso… solo es raro y era cuestión de tiempo que Seiya se diera cuenta. Eso le debe doler-

Serena bajó la guardia y no importándole ya nada se sentó sobre la acera.

- ¿Y crees que a mi no me duele que desconfíe de mi…?- dijo atragantada- ¿Como se atreve a decirme esas cosas? ¿A acusarme de algo tan horrible? ¡A mí que le dado todo! ¡Estoy tan furiosa y dolida y harta de todo el mundo!-

Mina se sentó de golpe junto a ella y respiró pesadamente. Desde hacía bastantes días Seiya no se estaba comportando de la mejor forma, especialmente con su novia.

- Si bueno… Seiya no ha estado muy bien últimamente, está vulnerable y bastante inestable-

Echó la cabeza hacia atrás y buscó la primera estrella de la noche. Quizás si la encontraba podía pedirle un deseo aunque tenía en cabeza tantas cosas que probablemente uno no le bastaba.

- Extraño al Seiya de antes. A ese chico divertido que me hacía reír, que creía en mí mas que nadie en el mundo y que me lo demostraba, el que se preocupaba por mí y estaba conmigo aún con todo el mundo en contra. Esas con las cosas que me enamoraron de él… pero ahora ni siquiera puedo hablarle sin que comience a gritar y a atacarme-

Mina asintió comprensivamente. Era la primera vez que oía a Serena decir eso.

- En cambio con Yaten si puedes hablar ¿verdad?

Serena la miró, por fin se estaba arriesgando a confiarle sus temores a alguien más.

- Sabes como amo a Seiya, estoy enamorada de él, quiero una vida con él. Lo quiero todo con él-

- Pero no así ¿verdad?- le respondió Mina de inmediato

No quiso responder no porque no confiara en ella, sino que no tenía la respuesta. Bajó la mirada y se frotó una vez más la cabeza.

- Hace un momento Darien me dijo que algo había cambiado y yo no se lo quise reconocer, en realidad no lo quiero creer, pero tiene razón. Algo ha cambiado. El mundo que yo había planeado con Seiya, el futuro que habíamos comenzado a recorrer… se está desvaneciendo, ya casi no lo puedo ver Mina y es porque el Seiya que yo amo está desapareciendo y me da miedo. Estoy tan asustada-

Mina tomó su mano

- A que le temes Sere-

La mano de Serena estaba fría. Eso le preocupó.

- Le temo al futuro… al mío, al de mi familia y amigos, a un futuro sin Seiya… y a veces le temo al mismo Seiya-

Lo último lo dijo casi sin aire. Era a la tercera persona a la cual le revelaba eso. La primera había sido su madre, el segundo fue al mismo Seiya. Extrañaba verle, sus concejos y palabras siempre le servían para ver mucho mejor las cosas.

- ¿Sere desde cuando sientes eso?- preguntó Mina más preocupada que hacía un rato

Apretó la mano de Mina.

- Desde hace un tiempo. Platiqué con mi madre de esto- con la Reina- y ella me dijo que en algún momento tendré que someterme a una decisión complicada, que es algo inevitable. Y temo que ese momento se esté acercando-

- ¿Porque lo dices Sere?-

Se puso de pie y se situó frente a su amiga que aún estaba sentada en la acera.

- Mira como estoy Mina, tenemos tantas cosas de las que preocuparnos, tanto que resolver, tanto que decidir ¡Y lo único en lo que puedo pensar es en Seiya y como arreglar esta relación! Me hace sentir constantemente preocupada, insegura y me mantiene pensando en él todo el día ¿Cómo le voy a hacer frente a todo lo que se avecina así?, necesito estar tranquila y más con todo lo que ha pasado y Seiya me da todo lo contrario-

- ¿Y que harás Sere?-

Otra pregunta que no podía responder. Se sentó otra vez y se tapó el rostro con una mano.

- Francamente no lo se. ¿Y sabes que es lo más chistoso? Que yo busqué esto. Yo quería un futuro nuevo sin saber lo que pasaría mañana, que las cosas se fueran dando día a día y mírame ahora, estoy desesperada por saber que pasará, que alguien me de una pista de lo que debo hacer-

Mina la abrazó.

- Jamás estaremos conforme con lo que tenemos, es la naturaleza humana-

Serena casi rió. Mina y sus comentarios, la mayoría del tiempo eran irrelevantes pero a veces decía cosas memorables.

- Tienes razón… mira mi ejemplo. Deseaba que mi mejor amigo fuera el hombre de mi vida… y ahora deseo que mi novio…-

- Sea un poco más tu amigo-

Hizo una mueca.

- Si lo dices así no suena muy complicado. De hecho no lo es ¿Entonces porque es tan difícil de obtener?-

Mina se encogió de hombros.

- Tal vez desde el momento en el que la línea de la amistad se traspasa las cosas jamás vuelven a ser las mismas. Quizás Seiya se comportaba de esa forma comprensiva contigo porque veía los problemas con otro cristal, era un simple espectador no el protagonista de ellos y como bien sabes, opinar es muy fácil pero vivir las cosas es distinto. Ahora que es él quien está en la relación contigo y no Darien pues sabe realmente como son las cosas-

Serena asintió.

- O tal vez tú necesitas que tu novio sea tu amigo y cuando eso se pierde…-

- Las cosas cambian-

- Aja-

Serena se dio unos golpecitos en la cara y se puso de pie estirando la mano para que Mina también lo hiciera. Se estaba haciendo tarde y ya había hablado más de la cuenta.

- Discúlpame por hablarte de estas cosas. De verdad pretendía quedarme callada. No pretendo contagiar a nadie con mi miseria-

Mina entrelazó su brazo con el de Serena y prosiguieron su marcha.

- ¡Uhh no tienes porque sonar tan espeluznante!-

Serena rió sin ganas pero luego se entristeció. Mina la miró curiosa.

- Me hiciste recordar a Yaten, cuando yo estoy deprimida siempre me dice algo así para subirme el ánimo y al final termino riendo aunque no quiera… lo siento-

Mina negó e incluso un sonrojo cubrió su rostro.

- Esta bien… cuando hablas así de Yaten siento que esta con nosotros. Y cuando me hablas de las cosas que él te dice es como conocerlo un poco más. La única forma que tengo de saber de Yaten es a través de ti, eres la única capaz de llegar a su corazón-

Tiró más de ella. Sabía que una de las cosas que Mina siempre había querido había sido llegar a conocer a Yaten.

- No es así Mina, sabes que no y tendrás mucho tiempo para darte cuenta de todo el cariño que Yaten puede dar-

- Esta bien Sere- dijo mucho más animada que otras veces- Thomas me dijo algo muy valioso. Yaten está vivo…yo me la pasaba llorando y lamentándome como si él ya hubiera muerto y ese pensamiento estaba tan equivocado…ahora lo sé y no sabes las ganas que tengo de verlo abrir sus ojos y conocerlo por mí misma-

Serena no quiso hacer ningún tipo de alusión a Thomas. La última vez les había costado una discusión, una de las pocas que habían tenido en sus años de amistad, así que todo lo relacionado al chico debía de ser tratado cuidadosamente.

- Thomas… ¿Él te ha ayudado mucho cierto?-

La miró de reojo y sonrió.

- Ha sido mi salvación, ese chico es grandioso y antes de que digas otra cosa… tienes razón. Yo lo quiero y no como amigo, me encanta todo de él, cuando anda cerca el día mejora. Es perturbador-

Aunque ya lo sabía pues era evidente, le alegró que al fin Mina lo reconociera.

- Eso es bueno-

- No tanto… Thomas es un hombre demasiado bueno que se merece a una mujer que lo ame con locura… sin embargo él insiste en estar junto a mí-

- ¿Y que tiene eso de malo?-

Recordó la plática en el cementerio, que los había unido mucho más.

- Que yo solo le puedo ofrecer mi amistad y el merece mucho más y me siento como una egoísta reteniéndolo a mi lado. Thomas se merece un universo completo de felicidad. Él sabe lo que siento, por Yaten… y lo entiende, me aconseja sobre lo que debo hacer con él ¿Puedes creerlo?-

Claro que podía creerlo. Era casi cómico que le preguntara.

- La verdad es que si. Es como vivir mi historia con Seiya. Bueno el tiempo en el que nos conocimos-

- ¿Te sentías así de egoísta?- le preguntó

Serena echó a correr su memoria.

- En aquella época yo solo tenía un amor, a Seiya lo quería como amigo. Pero deseaba mantenerlo junto a mí igual como tú con Thomas, aún sabiendo lo que sentía por mí su compañía me era necesaria. Así que si, también me sentí así de egoísta-

Llegaron a la calle en donde estaba el apartamento de Darien

- ¿Y como lo manejaste?- preguntó Mina

¿Honestamente?- le dijo Serena - Creo que nunca dejé de sentirlo…pero poco a poco me di cuenta que yo no obligaba a Seiya a permanecer a mi lado, que no importara la forma en la que le explicara las cosas o las palabras que usara, él siempre iba a elegir quedarse conmigo, de manera desinteresada, sin pedir nada a cambio. Y así ese sentimiento de egoísmo se transformó en gratitud, esa gratitud en cariño y finalmente terminó en amor-

Se detuvieron fuera del edificio.

- ¿Estas mejor?- preguntó Mina

Respiró. El dolor de cabeza había mitigado un poco pero tenía la impresión de que aún no debía cantar victoria. De todas formas le sonrió. El hablar le había servido, especialmente si se trataba de su mejor amiga.

- Te quiero Mina Aino y me alegra saber que siempre podré contar contigo a pesar de todo-

Se separó de ella y miró a la Princesa fijamente. Habían mucho más cosas en el corazón de Serena que le atormentaban y esperaba algún día poder averiguarlas.

- Quiero que sepas algo-

- Bien-

Tenía la leve impresión de que las cosas dejarían de estar en calma. Que se avecinaban tiempos más difíciles de los que se podían ver a simple vista. Y estaría allí para afrontarlos con ella.

- Cualquier cosa que suceda, cualquier plan que el destino tenga para nosotros, cualquier cosa que decidas, estaré a tu lado apoyándote, no te dejaré, pase lo que pase siempre seré tu amiga-


Seiya había dejado que todos entraran nuevamente al hospital mientras que él se quedaba afuera repasando una y otra vez las palabras finales de Serena. "Si seguían así ya no tendrían nada por lo que luchar"… pero realmente ¿Él y Serena aún tenían algo?

Habían tenido unos días mágicos en los que su corazón y el de Serena habían latido en perfecta sintonía como antes, habían traído a sus vidas aquellos recuerdos y aquellos pequeños detalles que les habían hecho enamorarse de esa forma tan intensa. La amaba y deseaba estar con ella más que nunca y sin embargo, de un momento a otro la relación se transformaba en gritos, peleas, malas caras y pláticas que no llevaban a ningún lado y mientras más platicaban, salían a relucir más y más problemas.

Pero ahora sabía que había traspasado un límite. Había acusado a Serena de tener algo con Yaten… ¡Por Dios como podía haber dicho eso! ¿Realmente lo pensaba? Ya ni siquiera sabía que pensar... Creía en ella y en su amor ciegamente…pero a veces, solo a veces…su cercanía a Yaten le hacía pensar y sentir cosas que no debía. Cuando bombom hablaba de Yaten… cuando hablaba de la conexión que ellos compartían…había dicho que no podría compartirla con nadie más, entonces ¿Había algo que Yaten y ella tenían y que él nunca podría conocer?, eso lo sacaba de quicio.

Dejó colgar su cabeza y llevó una mano al pecho como un gesto ya habitual en él.

Seiya sabía que no estaba reaccionado de la mejor forma, que tratar así a Serena no era justo, que haberle gritado así era grande, pero ella tampoco era merecedora del premio a la mejor novia. Cada vez le confiaba menos cosas, tomaba decisiones sin siquiera pedirle su opinión y cuando le preguntaba acerca de un tema ella simplemente desviaba la atención, o peor aún, le ocultaba la verdad…como si fuera un tonto que no se diera cuenta, como si no la conociera lo suficiente como para saber cuando estaba mintiendo.

Eso era lo más duro… saber que bombom no estaba siendo honesta con respecto a tantas cosas que casi ya había perdido la cuenta. ¿Cuándo fue que bombom se había alejado tanto de él? E increíblemente había algo aún peor ¿Cuándo la mujer que amaba comenzó a temerle? Y la pregunta a la cual más temía ¿Cómo es posible sostener una relación así?

Sin embargo todo esto le producía un tremendo conflicto interno. Serena sabía que Seiya le estaba ocultando algo, se lo había dicho directamente a la cara y él con la misma resolución de alguien que no tiene nada que esconder le había mentido. Se había atrevido a mentirle pero ya estaba harto de hacerlo, quería dar el primer paso, terminar con la cadena de mentiras y arreglar todo esto así que cuando ella volviera le contaría la verdad.

Le contaría que para tener la fuerza necesaria para protegerla estaba portando en secreto el anillo de Alphonse, que esa era la razón por la cual le había rechazado aquel día y ninguna otra. Al menos llegar a esa conclusión le hizo sentir un poco de calma.

Taiki se sentó junto a él y permaneció en silencio. Honestamente no tenía ánimos de ver ni estar con nadie, pero era su hermano y lo quisiera o no, se quedaría a su lado

- Se está poniendo helado Seiya, será mejor entrar-

- Quiero estar un rato más aquí-

Su hermano palmeó su hombro

- Las respuestas no están aquí Seiya-

Encorvó los hombros viéndose vencido

- ¿Donde están entonces?-

- Lo sabes- le respondió- están aquí- le dijo indicando su cabeza- y aquí- señalando su pecho-

Sintió como sus ojos escocían por lágrimas que luchaban por salir

- Siento que la pierdo Taiki, siento que bombom se aleja más y más de mi-

Taiki asintió y le miró con firmeza

- Tienes razón. Por como yo veo las cosas la estás perdiendo-

La honestidad de su hermano dolía. Se tapó los ojos con una mano.

- No podría seguir sin ella… mi vida como la conozco… terminaría. Ya estuve una vez sin ella y por poco no lo resisto. No creo poder volver a vivir eso-

Taiki lo recordaba perfectamente, esos meses en su planeta natal alejados del mundo que en tan poco tiempo les había acogido había sido duro, pero para Seiya había sido fatal. El solo visualizar la tristeza de su hermano hacía que su habitual cordura perdiera terreno. Había solo una forma de hacer reaccionar a Seiya y eso era con la verdad.

- Eres tú Seiya y esta actitud, están provocando en Serena ese alejamiento, es como si la empujaras dentro del precipicio-

La voz de Taiki sonaba fuerte. Alzó la vista y vio como su hermano le miraba con disgusto.

- Y lo peor es que la estás viendo caer y no haces nada para evitarlo ¿Hasta cuando seguirás con esto?-

Agachó nuevamente la cabeza, pues sentía tristeza, miedo y vergüenza.

- Ya no se que lugar ocupo en el corazón de Serena. Siento que mientras más me alejo de bombom más se acerca a Yaten y me lastima-

Taiki asintió intentando no parecer incómodo ¿Al final todo esto se trataba de un problema de celos?

- No puedes tener esos pensamientos hacia tu hermano, es irracional-

Seiya rió. Era la segunda vez que le llamaban así en menos de dos horas. Quizás no era coincidencia y efectivamente era un loco. Se puso de pie sorprendiendo a Taiki.

- ¡Lo sé Taiki pero no puedo controlarlo! desde que me di cuenta de esto… no soy yo-

La desesperación de su hermano le conmovió. Se acercó lentamente a él y posó una de sus manos sobre su hombro.

- ¿Seiya acaso eres ciego?-

Quiso retroceder pero Taiki no le dejó. Apretó más su hombro hasta que Seiya se encontró con sus ojos.

- ¿Crees que esto pasó de un momento a otro? ¿Qué un día Serena despertó sintiéndose más lejana a ti? Hemos visto como su relación ha ido decayendo, como Serena ha debido ceder una y otra vez por ti y como has desaprovechado las oportunidades de mejorar las cosas-

La mirada furibunda apareció otra vez en Seiya y Taiki se sintió decepcionado. Este no era su hermano, había algo raro en él.

- Yo no soy el único culpable de todo esto Taiki, las relaciones son de dos. Quizás he cometido errores pero Serena también-

Eso terminó por colmar la paciencia de Taiki. Con su dedo índice golpeó la sien de Seiya.

- ¿Tienes una real idea de la mujer que tienes a un lado? ¿Te has puesto a pensar seriamente en ello?-

Se echó hacia atrás. Lo último que quería era enemistarse también con Taiki, pero se lo estaba haciendo muy difícil.

- Conozco a bombom más que nadie en el mundo-

- No, no lo haces- le dijo firmemente, Seiya lo fulminó con la mirada pero ese no hizo a Taiki retroceder- ¡y deja de comportarte de esa forma! lo estás haciendo todo mal-

Un par de chicas se les quedaron viendo pues estaba claro que la plática había dejado de ser amena. Esperaron a que ellas se fueran y guardaron silencio. Llevaban un par de minutos así. Cuando la postura de Seiya se suavizó, Taiki decidió seguir. Se acercó a él otra vez.

- Ella no es una humana común Seiya, ninguna de nuestras amigas lo son pero ella… ella es única-

Le sonrió con desazón en los ojos

- Crees que no lo se-

- No, no lo sabes o al menos no lo tienes lo suficientemente claro-

La seguridad con la que su hermano le hablaba le hizo creer que quizás sí había cosas que no tenía claras. Le hizo un gesto para que caminaran hacia las escaleras. Ya sentados esperó.

- Es una Princesa Seiya, el universo entero la venera y algún día ella será Reina, en sus manos descansará un poder infinito, tan grande que atemoriza ¿Crees que ella no ha pensado ya en todo eso?-

Permaneció callado. Pensar en el futuro de Serena siempre le provocaba esa sensación de inquietud. Si a él le causaba eso ¿Qué pasaría por la mente de bombom?

- Ella lo sabe- continuo Taiki- y aunque no le guste pensar en eso poco a poco está dándose cuenta que ese momento está cerca. Está aprendiendo a tomar decisiones, a dar ordenes y a comandar a su grupo como tiene que ser… todo eso debe ser tan abrumador, acostumbrarse a alzar la voz cuando has permanecido toda tu vida obedeciendo lo que creían era lo mejor para ti. Es difícil y muy duro-

Recordó el nerviosismo de bombom las primeras veces en las que tuvo que decir a sus guerreras que rumbo tomar aunque de ese nerviosismo quedaba muy poco. Taiki tenía razón… Serena estaba acumulando más y más experiencia, como si tuviera plena conciencia de lo que le deparaba su futuro. Tal vez bombom había logrado modificar en gran medida su destino, pero ella seguiría siendo siempre la Soberana de este mundo.

- Siempre he tenido claro quien es ella Taiki, desde el principio lo supe-

La frase de Seiya no sonó convincente.

- Pues parece que lo has olvidado porque aquí estás tú poniéndole más dificultades de las que ya tiene, gritándole y criticándole como si lo que ella sintiera o pensara estuviera mal. ¿Sabes a quien te estás pareciendo?-

No respondió

- A Darien-

Eso lo golpeó terriblemente y en realidad esa era la reacción que estaba buscando. Era la única alternativa para que su hermano comprendiera como están las cosas. Además no estaba diciendo todas estas cosas al azar. Él verdaderamente sabía el porqué la relación de Darien y Serena no había llegado a buen puerto. Para bien o para mal lo sabía.

- ¿Y sabes porque Serena decidió terminar con él? Por los mismos motivos que le estás dando tú para romper-

Su rostro se contrajo. ¿Era verdad eso? ¿Se estaba comportando como Darien? ¿Le estaba haciendo vivir a bombom la misma historia?...

- Si bombom se abriera conmigo…-

Taiki se dio cuenta que había ganado la batalla. Seiya ya no estaba a la defensiva sino que al contrario, todas las barreras habían caído. Pasó un brazo por sobre los hombros de su hermano.

- Y lo ha hecho Seiya. Está contigo, te eligió a ti por sobre todo, eres tú el que no ha respondido como se debe. Ella ha sido tan tolerante y paciente… ha soportado cosas que no debería soportar. Lo hace porque te quiere demasiado pero tarde o temprano eso tendrá que acabar Seiya. Tu comportamiento debe de terminar por que no es correcto, porque no se lo merece y porque Serena no debe tolerarlo. Ella tiene que hacerse respetar y si no lo captas… tan solo mira lo que le pasó a Darien por no entenderlo a tiempo-

Asintió apesadumbrado. Tenía la cabeza echa un lío pero habían dos cosas que ocupaban totalmente sus pensamientos.

- ¿Crees que bombom me deje?-

Taiki seguía contemplándolo seriamente.

- Tendría todo el derecho de hacerlo- le respondió

El nudo en el estómago creció y apenas si pudo formular su segunda pregunta.

- ¿Crees que ella podría amar a otra persona que no fuera yo?-

Por como estaban las cosas no se atrevía a dar una respuesta. Confiaba en el amor de ellos dos pero la misma Serena le había enseñado que nada estaba escrito. Y mientras más se demoraba en dar una respuesta más crecía la angustia de su hermano.

- No soy adivino Seiya ni mucho menos estoy dentro de la cabeza de Serena. Yo solo hablo de lo que sé y lo que veo-

Una respuesta demasiada diplomática. Seiya no se la creyó.

- Sé sincero-

Alzó las cejas ofendido

- Pues te digo lo mismo, se sincero ¿Qué es lo que realmente deseas preguntar? ¿Si Serena podría amar a otro hombre o a uno en particular?-

Y aunque intentó ocultar aquella mirada de molestia no fue lo suficientemente astuto pues Taiki la captó. Suspiró. Nunca imaginó que la amistad de Yaten y Serena despertaría los celos de su hermano y lo peor de todo era que Yaten ni siquiera estaba enterado de todo lo que estaba pasando. Si lo supiera ya habría arreglado las cosas. O tal vez las habría empeorado. A estas alturas ya no sabía nada.

- Ellos se quieren como amigos Seiya. Te aman demasiado como para pensar en otras cosas-

Hizo una mueca y escondió la cabeza entre los brazos. Sentir celos era un fastidio, pero sentirse celoso e inseguro de tu propio hermano era un martirio.

- Bombom y yo solo éramos amigos. Mira en lo que acabó nuestra amistad-

- Lo sé y esa es la única razón por la cual puedo llegar a entender tu temor-

Seiya levantó la mirada al tiempo que Taiki bajaba su brazo y los cruzaba sobre el pecho. Definitivamente Serena Tsukino tenía una influencia que rallaba en lo irreal sobre los hermanos Kou.

- Yaten y Serena son tan amigos como tú y ella en su tiempo. La misma complicidad, los mismos deseos de estar juntos, las mismas ganas de verse. Es como volver a vivir la misma historia otra vez-

Esperó. Sabía que Taiki tenía algo más que decir aunque francamente no tenía mayores deseos de seguir oyendo. Que le recordaran una y otra vez lo que ya no tenía con bombom le carcomía el cerebro… ¿Sería posible que esa historia se volviera a repetir?, el solo pensarlo dolía.

- Salvo por una diferencia- agregó Taiki en la misma posición- Darien cometió un gran error. Fue tan orgulloso y seguro de sí mismo que no fue capaz de darse cuenta como su relación con Serena se fue disipando hasta quedar en nada. Tú has cometido otros errores pero no ese. De no ser así no te harías todas esas preguntas-

Taiki se puso de pie no sin antes palmear la espalda de su hermano. Sería mejor terminar allí la plática después de todo ya había cumplido su cometido. Seiya estaba calmado y con una perspectiva bastante clara de lo que sucedería de mantenerse las cosas como estaban. Más allá de eso él no podía intervenir. Seiya tenía la decisión en sus manos y quisiera o no quisiera tendría que actuar. El temor de perder a Serena era mucho más fuerte.

Antes de partir le dio un último vistazo y le costó un poco poder distinguir en ese hombre que tenía enfrente a su hermano. Seiya estaba cambiando y muy a su pesar entendió que ese chico ya no se parecía tanto a Seiya. Tal vez lo había notado demasiado tarde mientras que Serena llevaba meses captándolo. De ser así…

- Espero de todo corazón que sepas aprovechar esa ventaja-


Serena tocó el timbre mientras tamborileaba sus dedos en la pared

- Porque estas tan nerviosa-

- Estoy tratando de pensar en como le hablaré-

Y efectivamente lo estaba haciendo, preparando en su cabeza lo que diría al mismo tiempo que luchaba contra un insistente dolor en la nuca. Se oyó a alguien correr hacia la puerta

- Pues será mejor que pienses rápido porque allí viene-

La puerta se abrió para dar paso a Hotaru. Llevaba su uniforme escolar y en la mano un vaso de jugo que por poco deja caer de la impresión.

Se quedaron las tres allí mirándose esperando que alguna dijera algo pero no sucedió.

Mina dio un sutil codazo a Serena aunque no fuera necesario, pues ella sabía que tendría que ser la que diera el primer paso.

- Hola Hotaru-

La pequeña miró hacia el lado para comprobar que las rubias eran las únicas visitantes

- ¿Qué hacen aquí?-

- Necesito hablar contigo ¿Crees que será posible?-

Hotaru sujetó con las fuerza la puerta

- No entiendo de que podrías querer hablar tú conmigo-

Mina golpeó el suelo con su zapato. Ese tipo de actitudes la hacían inquietar.

- Es…algo importante ¿Podrías dejarnos pasar?-

Negó

- Si Darien sabe que has estado aquí se enfadará mucho-

Serena asintió. De alguna forma se tenía que ganar la confianza de ella.

- Lo sé. Es por eso que antes de venir hacia acá platiqué primero con él y me dio permiso para visitar su apartamento. Si no me crees puedes llamarle, pero no te mentiría con algo así. Se que no deseas hacer algo que pueda causarle molestia-

Le sonrió levemente haber si con eso la convencía. Hotaru evaluó la situación. Podía llamar a Darien pero no quería molestarlo en su trabajo y por otro lado… Serena no se arriesgaría a visitarle así como así. ¿Qué querría?... la única forma de averiguarlo sería accediendo a su petición. Abrió la puerta de par en par y se hizo a un lado para dejarlas pasar.

Mina dio un empujoncito a Serena para que avanzara y cerró la puerta tras de sí.

Hotaru tomó asiento en uno de los sofás y las chicas hicieron lo mismo en el que estaba enfrente.

- ¿Cómo te enteraste de que estaba aquí?-

No pudo evitar notar el tono acusador en la pregunta pero aún así lo dejó pasar.

- El otro día me encontré con Setsuna y me lo contó-

La sorpresa se reflejó en el delicado rostro de Hotaru

- ¿Setsuna habló contigo?-

El disgusto con el que había lanzado la última palabra la incomodó

- Platicamos si, por un momento. Solo fue algo casual, no nos citamos a charlar-

- Lo sé. Setsuna no haría eso- contestó segura

Mina se acomodó en el sofá.

- Hotaru hay algo de lo que deseo platicar contigo-

Ella apretó el vaso que tenía entre las manos

- Realmente no sé si deseo platicar contigo-

Asintió tranquilamente

- Es comprensible, si estuviera en tu lugar tampoco querría hacerlo pero solo te pido una oportunidad, en el momento que desees terminar de hablar nos marcharemos ¿Crees que puedas escucharme un par de minutos?-

Lo pensó por un tiempo que a Serena le pareció eterno.

- Está bien- dijo al fin

Serena respiró más tranquila y se aprontó a revelarle el propósito de la visita.

- ¿Hotaru recuerdas algo de la batalla contra el Faraón 90?-

La pregunta le sorprendió. No pensó que era un tema que le pudiera importar a Serena y menos cuando ya había pasado tanto tiempo desde eso.

- No es un tema del que me guste hablar. Además no recuerdo mucho, solo lo esencial-

- Si- dijo Serena- pensé lo mismo. Pero de todas formas me gustaría que intentaras recordar la última parte de la batalla-

Arrugó el seño

- La Dama 9 surgió, yo me quedé encerrada dentro de mi propio cuerpo, podía ver todo lo que ella hacía. Pude ver como lograste derrotarla y como Sailor Saturn venció-

Ese era el punto al cual deseaba llegar pero tampoco quería espantarla así que dejó que ella hablara de todo aquello.

- Bien… con respecto a ese último punto ¿Qué es lo que recuerdas?-

La insistencia de Serena la desconcertaba

- Te lo dije no recuerdo mucho. Yo sabía que era la única capaz de detener el silencio, de alguna forma siempre lo había sabido así que cuando todo comenzó a ocurrir esa pequeña parte de mí despertó. Me enfrenté al mal…-

Encontró la mirada de Serena que estaba puesta sobre su rostro. Poco a poco las cosas se comenzaron a aclarar

- Pero no lo hice sola ¿verdad?-

- No- respondió tranquilamente la rubia- yo estuve contigo. Lo hicimos juntas-

Hotaru se echó hacia atrás

- No lo recuerdo, si me preguntas si te vi en algún momento no lo hice… pero de cierta forma creo que lo supe. Es como si te hubiera sentido allí. Ahora que lo pienso es extraño-

Se hundió en sus pensamientos mientras Serena sentía que se acercaba

- ¿Extraño en qué sentido?-

Hotaru se puso de pie poniendo un poco de distancia

- ¿Por qué estás aquí preguntándome todo esto? Si no me dices la verdad no seguiré hablando-

Serena cerró los ojos. Hotaru tenía razón. Lo único que estaba haciendo era dar rodeos, estaba perdiendo tiempo y la posibilidad de acercarse a la chica y a la verdad.

- Yaten fue atacado por el enemigo, lo ayudé cuando fue herido y de alguna forma… algo sucedió entre nosotros. Cuando estamos cerca, es como si un tipo de conexión se hubiera creado-

Aún reticente Hotaru prestó atención

- ¿A que te refieres con eso?-

Serena dio un vistazo a Mina y ésta asintió

- Cuando lo toco un destello surge y de alguna forma… puedo sentir lo que él siente-

Eso también sorprendió a la misma Mina

- ¿Es unilateral o el siente lo mismo?-

La mirada de Serena se volvió triste y distante

- Él está inconciente y no sabe nada de lo que está pasando… es por eso que he venido en busca de una respuesta. Y me di cuenta que tú eres la única que tengo-

Se sentó solo de la impresión

- ¿Yo? ¿Por qué yo?-

La inocencia del rostro de Hotaru la conmovió y se atrevió a tocar su mano. Y allí estaba otra vez esa sensación aunque en menor medida.

- Por que de alguna forma ese día en el que luchamos juntas sucedió lo mismo. Cuando todo terminó, cuando vencimos al enemigo las dos regresamos a este mundo pero algo cambió… yo te tuve en mis brazos y sentí la misma calidez que siento cuando estoy cerca de Yaten. Y la estoy sintiendo ahora y necesito saber si también lo sientes tú. Es lo único que te pido, que me ayudes a entender que me está pasando-

Un hormigueo se instaló en el brazo de Hotaru y miró hacia abajo asustada. El contacto de Serena hacía picar su piel, no de una forma desagradable sino que extraña. ¿Cómo no lo había notado? ¿Acaso nunca se habían tocado antes?

- ¿Lo sientes?- le dijo Serena expectante- Puedes…-

Hotaru se debatía entre hablar o no. Si hablaba la estaba ayudando y no se lo merecía. Después de todas las desgracias que había traído a su mundo… pero por otro lado y conociendo la actitud de Serena probablemente no la dejaría en paz hasta que escuchara lo que quería oír. Así que decidió hablar.

- Me hace cosquillas- dijo escuetamente

Mina se acercó más hacia las muchachas

- ¿Es incómodo?-

Hotaru miró a Mina que es quien había formulado la pregunta

- Es como si un rayo de sol me apuntara directamente al brazo-

- ¿Te lastima?- dijo Serena preocupada

Hotaru levantó la cabeza. Serena tenía los ojos bien abiertos

- No. Es cálido pero no al extremo. Como tú-

Serena posó su otra mano sobre el brazo de la niña y sonrió.

- ¿Puedes sentir a Hotaru así como con Yaten?- preguntó Mina

Cerró los ojos y se concentró. Podía sentir como el calor atravesaba su mano y se extendía por todo su brazo. El toque de Hotaru era mucho más suave, como el pétalo de una flor, incluso podía imaginarse el aroma; dulce e inocente… pero más allá de eso no había nada más.

- Aparte de lo que ya dije… no siento nada más- soltó al fin Hotaru

Mina espero a que Serena dijera algo. Cuando abrió los ojos buscó los de su amiga y negó con la cabeza. La decepción se instaló sobre ellas.

- Yo tampoco-

- Esto es tan extraño…- susurró Mina

- Podrías- intervino Hotaru- ¿podrías soltarme por favor?-

Serena quitó sus manos al instante y las dejó sobre su regazo

- No lo comprendo… es muy similar, pero no es lo mismo-

- Quizás el tiempo diluye el efecto. Quizás tu energía es como una droga o una vitamina, una vez que cumple su cometido el cuerpo la asimila y la hace suya-

Serena arqueó una ceja

- ¿Una droga?-

Mina hizo una mueca divertida

- Pero lo de la vitamina no es tan descabellado-

La familiaridad con la que las rubias platicaban empezó a incomodar a Hotaru. Le hacía recordar tiempos en los que realmente había sido feliz, tiempos en los que todos formaban una gran familia, tiempos en los que su mejor amiga aún seguía a su lado. Tiempos que ya eran un pasado, un pasado demasiado doloroso como para recordar. Se puso de pie asustando a ambas.

- Creo que eso ha sido todo. Ahora será mejor que se marchen-

Mina borró la sonrisa de su rostro mientras que Serena alzaba la cabeza para buscar los lindos ojos violetas de Hotaru. Ojos que ahora la miraban con frialdad. Se puso de pie y Mina le siguió.

- Tienes razón, no creo que Darien se alegre de verme aquí-

Hotaru asintió y caminó hacia la puerta.

- Espera- le dijo Serena tomándola de su brazo- solo quiero agradecerte por esto. Por recibirnos aquí y por hablar conmigo, yo…-

Hotaru se retiró un poco más brusca de lo necesario

- No hagas eso, no confundas las cosas. Esto no es el reencuentro con una de tus ex guerreras. Si te ayudé fue porque Darien aceptó que vinieras, si él lo hizo habrá tenido sus razones y probablemente si no hubiera aceptado le habrías perseguido hasta conseguir llegar a mí. Ya no deseo ver a Darien sufrir por ti-

Serena no pudo más que asentir. Este día jamás se terminaría lo bastante rápido

- Yo deseo lo mismo para él-

La expresión de su rostro cambió y se tornó frágil. Como el de una niña triste y suplicante.

- Entonces déjalo en paz, déjanos en paz. Si decidiste seguir con tu vida, si quieres seguir con tus planes a costa de lo que sea entonces no nos sigas involucrando en ellos. Si fuiste capaz de tomar una decisión así de grande pues llévala a cabo y asume lo que conlleve, pero a nosotros déjanos fuera-

Hotaru obviamente no hablaba solo a nombre de Darien y ella, sino que también por sus amigas. La madurez con la que se expresaba era abrumadora y le hacía sentirse a Serena como la niña en la habitación.

- Te prometo que ya no te molestaré, ni tampoco a Darien o a las demás chicas. Si me acerqué a ti es porque verdaderamente ya no tenía forma de averiguar lo que estaba sucediendo-

No apartó los ojos de su vista.

- Deja de prometer cosas y solo cumple. Es lo menos que podrías hacer por nosotros-

Serena asintió. Era la segunda vez en el día que la acusaban de no cumplir sus promesas. Caminó hacia la puerta que ya estaba abierta por Hotaru. Se dio la vuelta y le sonrió

- Cuando me enteré de que estabas viviendo aquí con Darien realmente me alegré, creo que no podrías estar mejor en otro lado-

Hotaru se apoyó en la puerta sin perder el contacto visual con Serena

- ¿Te puedo hacer una pregunta?-

Tenía la impresión de que la pregunta no sería nada de grata y que la respuesta sería peor. El dolor de cabeza que había comenzado a sentir en la tarde volvió con más fuerza que nunca. Lo disimulo como pudo.

- ¿Te hace sentir aliviada verdad? Que yo esté aquí acompañándole. Te hace sentir menos culpable por haberlo abandonado-

Mina alzó las cejas más que sorprendida por la tenacidad de Hotaru. Aún ella siendo la mejor amiga de Serena le costaba preguntar por algunos temas. Miró de reojo a Serena quien francamente no se inmutó por la pregunta, pero lo que sí hizo fue llevarse una mano hacia una de sus sienes. Al parecer la pregunta si le afectaba más de lo que hacía notar.

- Lo vi mucho mejor que la última vez. Tal vez tu compañía le ayude a recuperar en algo lo que era-

Los ojos de Hotaru brillaron por algún extraño sentimiento. Molestia tal vez

- Jamás ninguna persona podrá reemplazarla, especialmente en el corazón de Darien así que no me veas como una sustituta de Rini-

Si, era molestia.

- Él te quiere como a una hija, siempre lo ha hecho-

La mirada de Mina iba de un lado a otro intentando seguir el ritmo de la conversación

- Y yo lo quiero de la misma forma ¿sabes? es como tener una familia… pero nunca será lo mismo sin ella-

Los ojos de Serena brillaron ante la mención a Rini. Dos veces en el día era más de lo que podía soportar. El cerebro le palpitó exhausto. El brazo de Mina la sostuvo tiernamente como si comprendiera lo duro que estaba siendo.

-¿Lo ves?- le dijo Hotaru ya con lágrimas corriendo por sus mejillas- Esa es la razón por la cual no te queremos cerca. Eres como un constante recordatorio de lo que perdimos. Es como ver a Rini en ti, pero al mismo tiempo ver a la persona que nos la quitó para siempre. Nos lastimas, tú crees que buscándonos e intentando arreglar las cosas haces bien pero no es así-

Refrenó con todas sus fuerzas el impulso de abrazar a Hotaru. Se le veía tan desvalida, aún más que ella misma.

- Tal vez para ti tú vida o todas las que has tenido o tendrás sean un cuento de hadas tras otro, pero para los demás, para los que estamos a tu alrededor solo hay una vida; la real y después de todos los cambios que se han producido debido a tus acciones solo intentamos continuarla como mejor podamos. Así que por favor déjanos seguir adelante, deja de aparecer, deja de recordarnos ese pasado que tanto extrañamos. Solo vete-

Serena secó una lágrima que corrió de improviso por su rostro. Sabía que tenía que irse de allí, esa era la petición que le estaba haciendo Hotaru, pero era como si no pudiera despegarse de ese sitio sin caer totalmente vencida en el suelo. Y la cabeza seguía y seguía doliéndole. Simplemente ya no tenía energías para seguir en pie ese día. Había visto, oído y soportado todas las cosas que en el pasado la habrían tenido llorando en su habitación desconsoladamente. Las había digerido lentamente, obligándose a sí misma para que no le afectaran más de la cuenta, pero ya no podía más.

Hotaru cerró lentamente la puerta del apartamento y en el momento exacto en el que eso ocurrió Serena cayó al suelo con tal impacto que Mina aún con su rapidez no alcanzó a sostenerla

- ¡Serena!- gritó alarmada- ¡Qué tienes!-

Una nueva lágrima se escurrió pero esta vez la dejó correr libremente. Si no podía levantarse ni responder a las preguntas de su amiga menos tenía fuerzas para secarse una estúpida lágrima. Era como si todas las angustias, todas las tristezas y todas las preocupaciones le hubieran caído sobre la espalda de una sola vez. Yaten, Seiya, Rei, Darien, Rini, el enemigo… y ahora Hotaru.

Era mucho más de lo que estaba preparada para soportar. Era fuerte, si. Era una Princesa, si. Era poderosa, si. Pero solo tenía un cuerpo, una cabeza y un corazón y los tres estaban completamente colapsados. Ni siquiera el cálido brillo del Cristal de Plata podía hacer que se recuperara. Y así el dolor de cabeza llegó a tal punto que simplemente su mente se apagó y se dejó ir a la deriva. Intentó tomar el brazo de Mina pero los dedos se le doblaron como mantequilla caliente

- Solo llévame a casa Mina- fue lo único que logró decir

Mina utilizó toda su fuerza para ponerla en pie pero era como cargar con un peso muerto. Cuando al fin lo logró caminó con ella hacia la salida del edificio. Al menos tenía que sacarla de allí antes de que Darien volviera. Ya en el exterior se dio cuenta de que no podría hacerlo sola.

Así que ambas se sentaron en la acera de la calle y sacó su celular. La primera persona a la que se le ocurrió llamar fue a Thomas. El timbre sonó un par de veces hasta que contestó

- Hey linda ¿Cómo estuvo tu misión de guardaespaldas?-

Serena seguía en ese estado catatónico mientras que su rostro se volvía más y más pálido. La angustia se apoderó de Mina

- Thomas- le dijo al borde de las lágrimas- no le digas a nadie por favor, pero necesito tu ayuda-

No sabía por que le había pedido eso, pero se figuró que si Serena estuviera en sus cabales no habría querido causar alarma. Thomas guardó silencio y se escuchó como daba unos pasos

- Estoy solo, dime que pasa ¿Están bien?-

Escuchar la voz tranquilizadora del chico causó en ella el efecto contrario. Tuvo unas enormes ganas de echarse a llorar. Se aclaró la garganta aunque de todas formas se le oía asustada

- Es… es Serena. No se lo que tiene pero no responde. Está despierta pero es como si no estuviera conmigo. Necesito llevarla a casa pero no puedo sostenerla en pie-

Un sollozo se le escapó

-Tengo miedo y no se que hacer- reconoció al fin

Los breves segundos en los que Thomas no respondía se hicieron eternos.

- En donde se encuentran- preguntó atropelladamente

Mina le dio la dirección

- Voy para allá. No te muevas de allí y no le diré a nadie no te preocupes. Solo espérame-

La rubia asintió sintiéndose un poco más aliviada

- Gracias, gracias…-

- No te preocupes- le dijo al tiempo que bajaba las escaleras rápidamente- Serena estará bien, solo cuídala-

Mina asintió al teléfono y cortó. Envolvió a Serena en sus brazos y se resistió al ataque de llanto que estaba por venir

- Tranquila Sere, pronto estaremos en casa. Pronto pasará-

La palabra "casa" hizo reaccionar a Serena. Era lo único que tenía en mente, ya nada ocupaba su interior, era como si de un minuto a otro estuviera vacía. Una extraña sensación la cubrió, como si algo o alguien en un lugar muy lejano la estuviera llamando prometiéndole algo mucho mejor, como si su propio corazón y su propia energía resonaran en otro lado, quería ir hacia allá y salir del agujero negro en el que su vida se estaba convirtiendo.

Evocó a su hogar, el único lugar en el que podría sentirse segura. Cerró los ojos y apoyó su adolorida cabeza en el hombro de Mina.

- Estoy tan cansada…- susurró entrecordamente- tan cansada-

Mientras sentía como los brazos de Mina la mecían hacia delante y hacia atrás perdió el control del último resquicio de conciencia que le quedaba.

Y así, sin nada más que hacer, pensar o decir la Princesa de la Luna se entregó completamente rendida.

*****SyS*****

Aqui va el capitulo 37! creo que el titulo lo dice todo! por fin Seiya le reveló a Serena lo que le estaba molestando desde hacía un tiempo y en el fondo nos dimos cuenta que la situación no le era indiferente a todos, sino que al contrario ya varios sentían una vibra extraña en el ambiente! ¿Que hará Serena?, definitvamente el cansancio y los malos ratos le pasaron al cuenta a Serena, ahora no solo Yaten está enfermo sino que también la Princesa ¿Serán eventos aislados o están conectados? Eso lo sabremos en el proximo capitulooo besos y abrazos varios para todosssssssssssss! :D