Capítulo 38. Vuelve.
"Morir, dormir, no despertar más nunca, poder decir todo acabó; en un sueño sepultar para siempre los dolores del corazón" (William Shakespeare).
Cuando Mina comprobó que habían cumplido con la petición de Serena llevándola a casa se encerró en el baño de la familia Tsukino, echó a correr la llave del lavamanos y rompió en llanto. Había resistido todo el trayecto a casa de su amiga, incluso aguantó lo suficiente como para explicar a una asustada mamá de Serena que ésta se había sentido mal y que había pedido volver a su hogar. Pero ahora que la adrenalina se había esfumado de su sistema los nervios y el temor por la salud de Serena estaban saliendo en forma de lágrimas y temblores por todo su cuerpo. Se sentó en el borde de la tina de baño y respiró varias veces.
Pocas veces había visto tan mal a su amiga, de hecho podía contar con los dedos de una mano las veces en las que Serena se había dejado arrastrar así por alguna circunstancia. Pero nunca había estado a solas con ella cuando ocurrían y el miedo que le embargó casi la paralizó.
Se mojó la cara con agua para ver si así se le deshinchaba un poco el rostro y los ojos.
Esta era una situación muy delicada. Con Yaten en el hospital, el ataque a Sura y a la misma Serena y ahora ésta enferma… el grupo estaba aún más vulnerable. Se sentó otra vez. Tenia que haberlo sospechado. Se hacía llamar la mejor amiga de Serena y no había notado lo extenuada que ella estaba. Llevaba días sin dormir ni comer bien, las peleas con Seiya más todas las dulces palabras de Darien y Hotaru terminaron por agotarla. Se sintió terriblemente culpable. Había estado tan inmersa en sus propios asuntos que no había tenido la consideración de mirar hacia el lado y percatarse de lo obvio.
Porque ahora que tenía abierto los ojos era obvio que Serena estaba mal. La mirada perdida, la falta de apetito, la palidez de su rostro y lo abstraída que se encontraba últimamente… era tan evidente. Justo en ese momento dieron unos toques a la puerta
- ¿Mina estás bien?-
Era Thomas
- Solo estoy mojándome la cara-
- ¿Puedo pasar?-
Sujetó la puerta
- No. Estoy bien, solo déjame respirar un poco-
Se sonó la nariz lo más despacio que pudo
- ¿Estás llorando?-
Mina no contestó
- Si no me dejas pasar voy a tirar la puerta. Hablo en serio-
Suspiró y abrió. Él la miró y lo primero que hizo fue acariciarle el rostro suavemente. En el momento en que sintió su roce las ganas de llorar volvieron.
- No llores. Serena está bien, está descansando-
Le secó una lágrima antes de que se escurriera
- No está bien Thomas, tú no oíste todo lo que Hotaru le dijo… fue tan cruel le dolió tanto. Y si a eso le sumamos la plática con Darien y las discusiones con Seiya y…-se silenció antes de revelar lo que Serena quería mantener en secreto- ella está agotada. Me lo dijo, está cansada de todo esto-
Thomas la rodeó con sus brazos mientras Mina escondía el rostro en su pecho.
- ¿Sabes lo que yo creo?-
- No- respondió ella- no soy adivina bobo-
El chico sonrió y besó su coronilla
- Yo creo que eres excepcional. Que cuidaste de Serena y que aún con todo el miedo que tenías pudiste tomar la mejor decisión para ella. Gracias a ti ella está al fin descansando aquí donde debe ser-
Asintió aún sobre su pecho
- ¿Qué debo hacer?-
Se alejó lo mínimo de ella y le sonrió
- ¿Me estás preguntando a mí que hacer?, esa no es la Mina que yo admiro. Ella siempre sabe que hacer-
Miró hacia abajo. La verdad es que no sabía que hacer y eso la hacía sentirse impotente. Thomas quien ya la conocía lo suficiente le dio un último abrazo
- ¿Qué te parece si empezamos por salir del umbral del baño? Es un poco extraño estar aquí. Y después iremos a ver a Serena a su cuarto-
Dejó que la guiara hacia la habitación de su amiga. Allí estaba la madre de Serena acariciando el cabello de su hija. Se le notaba en los ojos la preocupación. Su padre aún no llegaba pero sabiendo lo mucho que amaban a Serena estaba demás decir que se preocuparía tanto o más que Ikuko.
Thomas tocó para anunciar su llegada. Ikuko les sonrió levemente y les indicó que pasaran
- ¿Cómo está?- preguntó el chico
Se sentaron al otro extremo de la cama
- No ha despertado. De ves en cuando murmura algunas cosas pero la verdad no las comprendo del todo-
Mina miró a Thomas de reojo. Esperaba que Serena no revelara demasiadas cosas
- No entiendo que le sucede. Este último tiempo ha estado un poco decaída, no es la Serena de siempre ¿Está disgustada con alguna de ustedes? ¿Aún tiene problemas con Seiya?-
Mina tomó la mano de su amiga
- Hemos tenido algunos problemas especialmente con lo de Yaten… los ánimos han estado un poco sensibles… y eso la tiene un poco cansada-
Ikuko asintió pero era obvio que no se quedaría conforme con eso. Mina se acercó al rostro de Serena. Por primera vez en todo el día se le veía tranquila no obstante que estaba sumido en el mundo de los sueños. Temía por ella pues a ese lugar no le podía acompañar. No podía ser posible que Serena no dejara de sentir dolor aún en la inconciencia. Tenía que hacer algo por ella y por todos.
- Lo siento tanto Sere pero te prometo que haré todo lo posible por ayudar. Tú solo descansa. Nos haremos cargo de aquí en adelante-
Thomas oyó eso último y no entendió a que se refería, aún así le sonrió.
Mina besó la frente de Serena con una nueva determinación.
- Vamos Thomas, tenemos que volver al hospital-
Él asintió y después de depositar un tierno beso en la mejilla de Serena siguió a la otra rubia. Ikuko los encaminó hacia la salida y antes de abrirles la puerta les dio un largo abrazo a cada uno.
- No se como agradecerles lo que han hecho por mi hija, Kenji está de viaje y no he querido preocuparle con esta situación, sino hubieran estado ustedes con ella… Definitivamente está rodeada de los mejores amigos-
Mina respondió al abrazo aunque no podía compartir las palabras de la mujer. Eran ellos mismos los que estaban causando el desgaste en Serena. Se separó de ella y salieron de la casa. Unos metros más allá Mina sintió que la llamaban, se dio la vuelta y encontró a Luna. Tenía la mirada más que seria. Estaba molesta
- Luna- dijo Mina agachándose y tomando en brazos a la gatita
Thomas miró extrañado la escena y de pronto recordó que Luna y Artemis eran los gatos que hablaban.
-¿Qué fue lo que pasó para que Serena se pusiera así?-
El chico abrió la boca para decir algo, una cosa era saber que Luna existía pero otra muy distinta era verla y oírla. Mina acarició la cabeza del animal
- Lo siento Luna… las cosas no están bien y Serena ya no lo soportó-
Luna arrugó el ceño.
- Estoy muy preocupada por ella no la he visto bien especialmente desde que sucedió lo de…
Mina puso el dedo sobre su boca para indicarle a Luna que guardara silencio. Nuevamente Thomas captó ese comportamiento extraño en la rubia.
- Lo sé y si a eso le agregamos todo lo que ha ocurrido con Seiya, más lo de hoy…-
Luna saltó de sus brazos. No sabía lo que había ocurrido pero pronto se enteraría de los detalles.
- Hay que hacer algo Mina, esto no puede seguir así. Serena jamás podrá volver a descansar otra vez a menos que solucionemos las cosas-
Mina asintió. Era lo mismo que estaba pensando ella.
- Lo sé- suspiró y se puso seria- ahora mismo me dirigía hacia el hospital a platicar con las demás. Hay cosas que deben de parar y si no está Serena para hacerlo lo haré yo-
La curiosidad de Thomas creció no obstante eso siguió a Mina y a la gatita hacia el hospital. Tarde o temprano se enteraría de lo que escondían.
Mina, Thomas y Luna entraron rápidamente hacia el hospital, ya en el tercer piso- que era en el que estaba Yaten- encontró a sus amigos sentados platicando en voz baja. En cuanto la vieron sonrieron. La rubia puso las manos en jarras
- ¿Cómo les fue?- preguntó Rei
Thomas iba a comenzar a relatar lo sucedido pero una mirada fulminante de Mina lo calló
- Ustedes chicas afuera. Tenemos que hablar en privado-
Rei alzó las cejas y miró a Lita quien estaba igual de sorprendida. Amy quien estaba junto a Taiki le dio una sonrisa de disculpa y caminó hacia sus amigas. Thomas detuvo a Mina
- Tienes que decirles a todos, no es justo que no sepan que ocurrió con Serena-
Seiya alzó la vista y prestó atención.
- ¿bombom? ¿Qué pasó con ella?-
Todos se abalanzaron sobre Mina. Debería haberle dicho a Thomas que fuera discreto pero en cierta forma tenía razón. Debía de decir al menos el estado en el que se encontraba Serena. Caminó hacia un lugar menos concurrido
- Cuando Serena terminó de platicar con Hotaru se sintió muy mal- recordó la escena y se le heló la sangre- se desvaneció y cayó al suelo. La saqué como pude del edificio, llamé a Thomas para que me ayudara a llevarla a su casa. Ahora está descansando, está bien, pero aún no despierta-
Las chicas se miraron en silencio, lo que menos quería Serena era dormir. Era por eso que Mina quería platicar con ellas en privado. Sabían que Serena llevaba días sin descansar por culpa de Alphonse, en todas nació ese deseo de venganza y de desprecio hacia ese tipo. Tenían que acabar con él ya, antes de que pudiera hacerle algo a Serena.
Seiya se comenzó a pasear de un lugar a otro. Tenía la culpa, él tenía la culpa del estado de bombom. Le había dicho cosas horribles. Tenía que verla. Mina, leyendo su intención lo agarró fuertemente del brazo.
- No Seiya. Ella no querría verte, no por el momento-
Las manos le temblaban no solo de tristeza sino que de impotencia
- ¡No puedo quedarme aquí sabiendo que ella está mal por mi culpa!-
La siempre risueña y alegre Mina esta vez no hizo nada de lo acostumbrado, permaneció seria y firme en su decisión
- Deberías de haber pensado eso antes de decirle todas esas cosas, pero tampoco eres el completo responsable así que cálmate-
Se soltó
- No me importa si no quiere verme, estaré fuera de su casa todo el tiempo que sea necesario hasta que me perdone-
Cuando estaba a punto de darse la vuelta Mina nuevamente lo detuvo pero esta vez empleó más fuerza, lo hizo trastabillar
- Escucha Seiya. Creo que nunca le he dicho esto a nadie porque no lo creí pertinente pero esta vez lo haré. Eres mi amigo y te quiero, pero yo soy la líder de las guerreras que protegen a Sailor Moon y soy quien está a cargo de su seguridad. No te acercarás hasta que ella misma diga que desea verte, mientras tanto te mantendrás a distancia y nos dejarás a nosotras encargarnos de lo que haga falta-
Apretó la mandíbula.
- Yo no soy tan flexible como Serena y cuando te digo que no intervengas es porque no lo harás y ninguno de ustedes lo hará- le dijo mirando a Taiki y a Thomas- esto es algo que solo nos concierne a nosotras. Si lo hacen los detendremos-
-¿A que te refieres Mina?- Preguntó Taiki frunciendo el ceño. Buscó la mirada de Amy pero ésta la esquivó. Lo entendió inmediatamente
- ¿Que nos están ocultando?-
Las cuatro adoptaron una postura férrea. La paciencia de Seiya comenzó a oscilar
- ¿Tiene relación con bombom verdad?-
Por supuesto que sí, la pregunta era casi tonta pero aún así quería corroborarlo
-¡Porque no dicen nada!- exclamó Seiya llamando la atención de algunas otras personas
Amy miró a Taiki quien al parecer estaba un poco más serio de lo normal mientras que Thomas solo miraba decidiendo si hablar o no acerca de lo que había visto y oído.
- No podemos hacerlo- dijo Lita rompiendo el silencio de las guerreras- son órdenes de Serena-
¿Bombom había ordenado a las chicas guardar un secreto? ¿De qué iba todo esto?
- Estamos hablando de Serena y de su seguridad tienen que decírnoslo- replicó Taiki
Amy se mordió el labio. Se debatía entre la lealtad a Serena y el amor hacia Taiki.
- Lo sentimos- dijo firmemente Rei- pero esto es una promesa hecha a nuestra Princesa y ustedes saben perfectamente lo que es eso así que no deberían de presionarnos-
- Solo déjennos hacer nuestro trabajo y cumplir con Serena-
Lita fue la primera en abandonar el grupo, a ella le siguieron Rei y Mina. Amy fue la última en retirarse. Caminó hacia Taiki y dio un apretón a su mano
- Lo siento Taiki-
Seiya se sentó de golpe en el sofá y lanzó lejos una revista que había sobre él. Estaba enloquecido de rabia y dolor. Mina le había dado órdenes como si se tratara de un niño pequeño Él era el novio de Serena, no un simple tipo además si se trataba de seguridad no había nadie más fuerte para protegerla. Tenía la fuerza para ello. Tocó su anillo y fue como si le inyectaran energía.
Los tres hombres del grupo se quedaron perplejos en el hospital. El comportamiento de las chicas era tan sospechoso. Ocultaban algo eso era seguro, el tema era averiguar de que trataba todo.
- ¿Estás seguro de que Amy no te ha dicho nada?- preguntó Seiya a esas alturas sentado en el suelo.
- No…y es tan extraño. Platicamos de todo prácticamente no existen secretos entre nosotros-
Seiya rió
- Bienvenido al club de los secretos- murmuró
Taiki hizo caso omiso al comentario
- ¿Y que hay de ti Thomas? ¿Mina te ha dicho algo?-
Se hizo el indiferente aunque en realidad no sabía que hacer. Casualmente había escuchado la escueta plática de Mina y Luna y por lo que había entendido algo le había sucedido a Serena, algo que la tenía preocupada y agotada, pero no sabía más detalles. No podía comenzar a repartir esa historia sin saber nada más, además se sentía como traicionando a Mina y más aún, siendo desleal con Serena que con tanta amabilidad le había recibido dentro de su grupo. No, aún no podía hacer eso.
- No. Apenas si la he visto en la semana, he estado ocupado y ella también-
- Ahora que lo dices- dijo Seiya mirándole- las chicas han estado extrañas toda esta semana, yendo de un lado a otro y todo comenzó…-
Se puso de pie. La respuesta casi estaba ahí frente a sus ojos
- ¿Comenzó que?- preguntó Thomas
- Hace unos días Serena se comportó de forma tan rara…me vio y salió corriendo al baño. Mina y Lita corrieron tras ella, yo también pero no quiso verme. Llamaron a Amy y las tres sacaron a Serena de la escuela pero nadie dijo ni una palabra de eso-
Thomas no sabía de eso. Mina no le había comentado nada. Taiki solo sabía lo que Seiya le había contado.
- ¿Qué explicación te dio Serena?-
- Me dijo- tratando de recordar las palabras exactas- me dijo que había tenido un mal sueño conmigo y Alphonse…-
- ¿Un sueño?- preguntó Taiki acercándosele- ¿Los sueños volvieron?-
Thomas no entendía mucho de la historia además tenía miedo de volver a decir algo más. Por su comentario Seiya había sacado conclusiones
- Ella me dijo que solo había sido un sueño pero…-
- ¿Pero todo ese escándalo por un simple sueño?- preguntó Thomas
- Ese es el tema- respondió Seiya observándolos a ambos- ¿Y que tal si no fue solo un sueño? ¿Que tal si fue algo más?-
Se llevó la mano al pecho. Taiki lo notó.
- ¿Algo como que? no entiendo Seiya- le dijo Thomas
Seiya estaba al borde de la desesperación. Si no encontraba a alguien que le explicara que estaba pasando enloquecería… tenía que verla, ver a bombom era lo único que le calmaba, era lo único que necesitaba para creer que todo estaba bien.
- Tengo que ir a verla, no puedo estar aquí sin hacer nada-
Thomas tuvo la leve impresión de que esto no terminaría bien
- Las chicas fueron claras Seiya, tienes que dejarla descansar-
- ¡Pues iré con ellas para que me expliquen que está pasando! Somos sus amigos no nos pueden dejar de lado así como así-
El anillo repiqueteó en su pecho haciendo que por su cuerpo se sintiera un hormigueo
- Seiya…- le dijo Taik intentando hacerle entrar en razón- a mi me desagrada tanto como tú no ser considerado en sus planes pero debes entender. Ellas tienen que cumplir con su deber de guerreras y nosotros solo seríamos una preocupación más…además se lo prometimos a Serena, le prometimos que no lucharíamos contra el enemigo-
El brillo en los ojos de Seiya se puso intenso, tal cual Taiki los había visto hacia un momento.
- Eso fue antes de que…-
Thomas ladeó la cabeza
- Antes de que Seiya- le increpó su hermano. Este retrocedió- De que estás hablando no comprendo-
- Nada no me hagas caso-
Pero ya era demasiado tarde, Taiki ya sabía que algo pasaba.
- ¿Porque haces eso a cada rato? ¿Crees que no lo he notado? ¿Qué llevas allí?-
Taiki estiró el brazo para tocar su pecho pero Seiya lo rechazó de un fuerte manotón. Thomas se acercó viendo como sus predicciones se estaban cumpliendo.
- No es nada me duele el pecho eso es todo-
- No me mientas Seiya ni siquiera lo intentes, soy tu hermano-
Seiya estaba atrapado y ahogado. Tenía que decirle alguien así que se dejo alcanzar, después de todo la verdad se sabría de todas formas. Taiki tomó con los dedos la cadena que pendía de su cuello y vio que de ella colgaba un anillo. Se acercó para observarlo bien y cuando captó que es lo que era miró a Seiya con tal molestia que su hermano retrocedió.
- ¡Acaso has perdido la razón Seiya!- gritó enfurecido
Thomas vio como Taiki se abalanzaba sobre Seiya, lo tomaba de la solapa de la camisa
- ¡Te has vuelto loco! ¡Que diablos sucede contigo! ¡No te das cuenta que usar eso está mal!-
Prácticamente todo el pasillo se volcó a ver lo que pasaba. Thomas tomó a ambos chicos del brazo y los arrastró hasta la escalera de emergencia. En cuanto la puerta de allí se cerró Taiki volvió a caer sobre su hermano
- ¡Como es posible que estés usando eso! ¿No sabes a quien perteneció?-
Seiya seguía sin decir una sola palabra mientras Thomas veía con ojos abiertos a más no poder a un iracundo Taiki y a la pequeña cosa dorada de la discordia.
- Que es eso…- susurró Thomas
- Esto- indicó Taiki hacia su hermano- es un anillo que perteneció al mismísimo Alphonse. Seiya está usando algo de él- le miró a los ojos- ¿Te das cuenta de lo que has hecho?-
Arrugó el ceño y tomó la cadena entre sus manos alejándose de Taiki
- ¡Es para proteger a bombom lo hice por ella! Tenía que encontrar la forma de poder estar a su lado, yo no puedo quedarme sentado mientras pelea ¡yo no soy así soy un guerrero!, así que la Princesa Kakkyu me dijo que estos anillos daban una fuerza extraordinaria y…-
Taiki se congeló
-¿La Princesa te dio esta absurda idea?-
No lo podía creer… era inaudito, la propia Princesa confabulando con esta locura. Seiya se acercó.
- Hermano desde que lo uso me siento más fuerte y más enérgico que nunca. Siento que al fin puedo defender a Serena de cualquier cosa, ya nada me impide estar a su lado como su igual-
Thomas vio como los ojos de Taiki se entristecían más y más. Esta era la explicación a todos los profundos cambios que había experimentado Seiya en tan poco tiempo. Con razón ya no sentía la calidez y la alegría propia de su hermano… de alguna forma estaban siendo absorbidas por ese objeto.
- ¿Y como defenderás a Serena de ti mismo?- le dijo casi en un susurro.
Se sentó en el suelo. Esto era demasiado grave. La influencia que ese anillo tenía en Seiya era profunda por lo que unas simples palabras ya no lo harían entrar en razón
- Ahora comprendo todo- le dijo desde abajo- ahora entiendo porque te has comportado de forma tan extraña…tus cambios de humor, tu rudeza, tus celos… como pude ser tan ciego…-
Se sentía abatido. Se jactaba de ser el más inteligente de todos y sin embargo la respuesta había estado frente a él y no la había podido ver. Seiya se agachó frente a su hermano
- Taiki las cosas no son así, sigo siendo yo…-
Movió la cabeza
- Me equivoqué- le dijo mirándole con lástima- ya no eres tú Seiya, ni tampoco te pareces a Darien…Te estás transformando en Alphonse-
Con eso último Taiki tomó su chaqueta y caminó hacia el exterior del edificio.
Las chicas salieron hacia el exterior. En ese momento Luna saltó del bolso en el que Mina la transportaba sorprendiendo a todas
- ¡Luna que hacías allí oculta!- preguntó Amy
Se paseó
- No quería que me vieran despertaría aún más sospechas, además quería observar algo-
Mina se apoyó en un basurero, lo único que encontró cerca. Hablar de esa forma autoritaria le había agotado. Ahora sabía porque a Serena le costaba tanto.
- ¿Y se puede saber que?- preguntó Rei
Las cuatro se agacharon acercándose hacia la gatita
- Serena me había dicho que Seiya estaba comportándose un tanto extraño, yo pensé que solo se trataban de simples peleas de novios pero estaba muy equivocada. Algo pasa con él puedo percibirlo-
Lita miró a Rei
- ¿Algo como que?-
La gatita se acercó más
- Algo maligno está acercándose a él ¿Qué acaso no lo sienten?-
Se miraron perplejas
- Bueno- dijo Rei- últimamente ha estado muy irritable-
- Y discute mucho con Serena- acotó Lita- creo que sus celos han ido en aumento-
- Eso es verdad- dijo Mina seria- Serena me contó que Seiya tenía dudas con respecto a ella y a su relación con Yaten-
Rei miró a Lita. Al parecer sus sospechas se habían confirmado antes de tiempo.
- Eso se veía venir- dijo Lita sosteniendo su cabeza- Rei y yo ya lo temíamos-
- La verdad yo no me había percatado- dijo Mina un tanto apenada- si Serena no me lo dice no me habría enterado-
- Yo tampoco lo noté- agregó Amy
Luna asintió
- Sus cambios de actitud se deben a algo, no son normales, Serena tenía razón-
Se sentó en el suelo apoyándose en sus patas traseras
- Mina hizo bien en decirle que se mantuviera alejado por lo menos hasta que averigüemos que sucede-
- No nos hará caso- dijo Rei irguiéndose- es por eso que debemos de actuar lo más rápido posible. Lita y yo estábamos a punto de partir pero ya que las cosas están así de delicadas iremos todas juntas y no descansaremos hasta encontrar a ese tipo y acabar con él-
- ¿Averiguaron algo?- preguntó Amy
- ¿Y pensaban dejarme fuera?-
Mina alzó una ceja. Lita rió pues sabía de antemano cual sería la reacción de la rubia
- Bueno ya que estás en plan de líder comándanos-
La rubia sonrió y también se irguió.
- Luna mientras no estemos serás la encargada de vigilar el sueño de Serena y Lita te acompañará-
Lita asintió
- Lo que ordenes jefa-
- Cualquier cosa que suceda no lo sé, solo le arañas el rostro como lo hiciste la primera vez, no le importará si con eso le salvas la vida- dijo Mina seria
- Lita- continuó Mina con el mismo tono de voz- tendrás la misión de mantener a Serena protegida de cualquier invitado no bienvenido, eso incluye a Seiya-
Le sonrió abiertamente a sus amigas y mostró su puño.
- Nosotras iremos de caza-
Serena se revolvió en la cama, se cubrió la cabeza con el cobertor y se lamentó profundamente por ser incapaz de seguir descansando. Si fuera por ella se habría mantenido en la inconciencia por mucho tiempo más ¿Hacía cuanto que no apoyaba su cabeza en la almohada? ¿72 horas? Cerró los ojos a la fuerza haber si con eso lograba conciliar el sueño, pero la luz era demasiado fuerte.
La cabeza no le dolía pero era como si la pesadez se hubiera trasladado a su pecho. La angustia aún estaba allí no la dejaba en paz, estaba adosada a ella como una segunda piel. Por cada imagen, por cada palabra que su cerebro repasaba el corazón se le encogía un poquito más.
Las lágrimas se fueron acumulando en la almohada. Su cuerpo ya no le obedecía, por más que le diera la orden de no llorar hacía justo lo contrario. Oficialmente había perdido el control de todo.
Se pasó la mano por sus ojos y la dejo allí. No recordaba como había llegado a casa, solo tenía vagas imágenes de Mina y de alguien más que la cargó tiernamente. Tal vez había sido Seiya…debería haber sido Seiya pero no lo creía. No después de lo que había pasado.
Lo extrañaba como al mismísimo aire, Seiya era su vida, era su presente y su futuro, pero si en el presente no eran capaces de superar los problemas, no tendrían un futuro.
Sollozó en silencio. ¿Como era posible que hubiera llegado a esa conclusión tan devastadora? ¿Porque no podían simplemente vivir su amor como antes? ¿Porque ya no podía correr hacia los brazos de Seiya, refugiarse en ellos e impregnarse de su aroma, de su calor, de su energía? ¿Donde estaba esa sensación de querer morir de felicidad solo por besar y probar los labios de la persona a la que amas? ¿Cuando volvería a ver otra vez esa mirada dulce y tranquilizadora de Seiya en la que se podía perder eternamente?
¿Podría todo eso ser posible nuevamente o se conformaría con vivir solo de retazos de una pequeña parte de su vida en la que había sentido lo que era la felicidad?
- Puede ser eso posible…- susurró aún llorando- ya no lo sé…-
Se llevó la mano libre al estómago pues la tristeza incluso le provocaba náuseas y cuando lo hizo detectó algo extraño. Inclinó la cabeza y al ver lo que llevaba puesto se sentó en la cama inmediatamente. Solo en ese momento se dio cuenta donde estaba. La habitación era enorme y tan blanca que encandilaba la vista. La cama tenía un tamaño extra grande y su madera era oscura como caoba. Sabía perfectamente donde se encontraba y en cierta forma había deseado con todas sus fuerzas despertar allí.
De pronto la pieza se inundó de ese brillo angelical y sublime que solo podía pertenecer a una persona. Los ojos nuevamente se le llenaron de lágrimas al ver a la Reina.
- Madre- susurró casi de forma inaudible
La Reina Serenity estaba más pálida de lo normal y en su mirada se reflejaba una auténtica preocupación
- Mi hermosa hija, ya estás en casa-
Incluso antes de que se sentara en el borde de la cama Serena se arrojó a sus brazos y comenzó a llorar desconsoladamente.
- Estoy tan triste que creo que el corazón se me partirá en dos-
Acarició su cabello
- Lo se, se todo… tu dolor es mío también, haría cualquier cosa que me pidieras para quitarte esta tristeza-
Serena se levantó y con los ojos inundados de lágrimas le miró
- Congela mi corazón o hazlo de piedra para dejar de sentir, de amar y de sufrir-
La Reina muy pocas veces dejaba que las emociones le dominaran pero ver así a su única hija francamente le hizo querer cumplir con su deseo
- Que te han hecho mi pequeña… como puede ser posible que causen tanto daño a ese bondadoso corazón, como es que los humanos son tan ciegos-
Le acarició el rostro mientras Serena lograba calmarse en algo
- Estoy perdida madre-
La Reina tomó entre sus mano el rostro de su hija
- Tú eres la luz de todos los que te rodean, eres la que les indica el camino, jamás te perderás-
Serena cerró los ojos y cuando los abrió se vio reflejada en la profunda mirada de su madre.
-¿Como es que entonces la mayoría de los que me rodean se han alejado de mi camino o hacen todo lo posible para convencerme de lo equivocada que estoy?-
Su madre calló.
- Solo estoy cansada madre… cansada de dar explicaciones, de pedir disculpas, de los gritos y las malas caras. Cansada de encontrarme con Darien y rogarle que algún día me perdone, cansada de extrañar a una hija que nunca tendré, cansada de que parte de mis guerreras me odie, cansada de no poder encontrar paz ni aún cuando duermo, cansada de convencer Seiya que lo amo… estoy cansada de todo y de todos. Quiero estar sola y tranquila-
Se secó las lágrimas y arrugó su vestido con las manos. Al fin lo había dicho. Eso era lo que realmente deseaba. La Reina seguía observándole preocupada
- La soledad nunca es la respuesta, ni la salida-
Bufó irritada
- Pues esa es la única salida que veo y la que quiero ¿Quieres cumplirme un deseo?, mándame a una isla desierta de forma indefinida-
La Reina tomó su mano
- Esta no es mi Serena-
Ésta se levantó de la cama y se comenzó a pasear de un lugar a otro como león enjaulado.
- ¡Por supuesto que soy Serena, una Serena que está harta!, solo quiero estar sola-
- Personas como tú no estarían solas aunque lo desearan, tus seres queridos… sin ti se sienten vacíos, te seguirán y esperarán por ti porque eres el hilo que los ata a todos-
Se paró en el centro de la habitación aún molesta
- No quiero ser un hilo, ni una luz ni el pastor que arre a todas las ovejas por el camino, solo quiero ser yo ¿Por qué es tan difícil de entender?-
La Reina se puso de pie y caminó lentamente hacia su hija. Se puso frente a ella haciendo que Serena tuviera que alzar mucho más la mirada. Ella era tan alta y hermosa…
- Me es imposible creer que la guerrera que lucha por proteger el amor desee eso-
La barbilla de Serena tembló.
- ¿Sabes lo que he descubierto en este último tiempo?, que las personas a las cuales más amas, por las que más te has preocupado, por las que sacrificaste todo son las primeras en haberte daño ¿Te parece tan extraño que ya no quiera seguir decepcionándome de mis seres queridos?-
La Reina Serenity podía sentir tan profundamente el dolor de su hija, lo compartía y en cierta forma lo comprendía. Era solo una niña a la cual la vida no la estaba tratando bien últimamente. Suspiró y dio unos cuantos pasos hacia la ventana. Se quedó allí mirando por un buen instante detenidamente a tal punto que casi no parpadeaba. Era como si estuviera urdiendo un plan. Cuando Serena estaba a punto de ir hacia ella para ver que era lo que captaba su atención su madre se dio la vuelta. Un nuevo brillo se alojó en sus ojos.
- Si deseas estar sola, puedo cumplírtelo-
Serena agrandó sus lindos ojos celestes.
- ¿Qué?-
La Reina se separó de la ventana y caminó hacia el tocador. Tomó una de las cosas que había en él y se lo llevó a la nariz. Al parecer era un perfume
- Te lo dije, haría cualquier cosa para aliviar tu dolor, si ese es tu deseo te lo concederé-
Abrió la boca pero luego se arrepintió.
- ¿Estás hablando en serio?-
Se arrepintió al instante de haber dicho eso. Su madre se cruzó de brazos.
- Siempre hablo en serio-
Llegó hacia la cama y se sentó de golpe.
- Eso es… sorpresivo-
- Pero antes de cumplir con tu deseo hay algo que quiero que hagas por mí-
El rostro de Serena cambió a uno de desilusión.
- Lo sabía-
La Reina sonrió
- ¿Qué cosa?-
- Que había algo oculto-
Se sentó en la silla que hacía juego con el tocador.
- No hay ningún engaño ¿Acaso no puedes cumplir con una petición de tu madre?-
Lo último lo dijo casi de forma melosa. Eso no era normal.
- Creo que si… aunque se que no me va a gustar-
Alzó las cejas.
- Como lo sabes-
- Un presentimiento-
Se sentó junto a su hija y cepillo su cabello con un peine que había tomado del tocador.
- Pienso que dentro de las muchas cosas que debes revisar y replantear es tu sexto sentido. Ya te lo había dicho anteriormente-
Se tomó uno de las coletas. No quería ser ruda otra vez con su madre. Cuando ella terminó de cepillar se puso de pie.
- Aún deseo lo mismo madre-
Tomó su mano y la sostuvo un momento. Serena quiso preguntar que sucedía. Su madre siempre era muy medida y cautelosa en sus acciones y palabras pero hoy estaba particularmente cauta.
- Ve a los jardines hija mía y luego ven a verme. Si aún deseas lo mismo que ahora lo haré. Lo prometo-
Unas cuadras más adelante las chicas ya estaban transformadas y listas para cumplir con su cometido. El tiempo era valioso y mientras antes pudieran asegurar la tranquilidad de Serena era mucho mejor.
- Quizás nos estamos precipitando demasiado- dijo Amy intentando aguantar el ritmo de las demás.
Rei le vio de reojo. Podía entender el conflicto en el que su amiga se encontraba, después de todo dejar allí a Taiki sin ninguna explicación debe de haber sido muy duro pero habría sido cuestión de tiempo para que el chico le revelara la verdad a Seiya. Y a estas alturas era más fácil lidiar con un hermano Kou que con dos.
- Amy es lo mejor, tenemos que acabar con esto rápido-
Rei miró hacia atrás por un momento pero luego continuó concentrada en sostener su ritmo
- Lo sé…- dudó- pero ni siquiera sabemos como está Serena, cual es su estado, si ya ha despertado, tampoco hay nadie que esté con ella en caso de que el enemigo quiera intentar acercase otra vez-
Mina, quien encabezaba la comitiva, frenó y se dio la vuelta
- Amy, se que esto es más complicado para ti que para nosotras pero…-
Negó
- No es por lo que tú piensas. Yo sé cumplir con mis promesas, especialmente cuando se trata de Serena, pero todo esto me parece demasiado arriesgado-
Mina suspiró
- Se que todas estamos preocupadas por Serena…pero ustedes no vieron como estaba, lo cansada que está, si al menos podemos quitarle un peso de encima me sentiré algo más satisfecha-
- Además- agregó Rei- está con Lita y no dejará que nada malo le pase y en el evento de que algo grave llegase a suceder nos avisará-
- Pero…- siguió insistiendo Amy
Rei quien era la más cercana a ella tomó su hombro
- Sabemos que Serena en sueños es vulnerable, pero no podemos despertarla después de todo lo que ha vivido. Lo único que podemos hacer es proporcionarle algo de descanso-
- Y mientras ese tipo esté con vida no descansará-
Amy asintió aún apesadumbrada
- Eres inteligente Amy y sabes que no hay otra solución-
Le sonrió a Rei
- Lo sé, creo que intentaba engañarme. Será mejor que nos pongamos en marcha-
Todas asintieron y se prepararon nuevamente para partir-
- ¡Esperen!-
Se dieron la vuelta para encontrarse con Taiki. Rei suspiró
- Los hermanos Kou son insufribles-
Serena se sacó los zapatos que calzaba para sentir el césped. En cuanto lo tocó un temblor placentero recorrió todo su cuerpo y sonrió. Se arroyó el vestido para caminar mientras apreciaba el entorno. Nunca se cansaría de admirar el Reino en el que su madre vivía. Sabía que no tenía una existencia física pero era lógico, un lugar así solo podía tener cabida en sueños…quizás no era necesario ir tan lejos, quizás le pediría a su madre estadía por un tiempo. Respirar el aire del Reino la revitalizaba, incluso se sentía un poco más repuesta, como si hubiera descansado por semanas.
De pronto se detuvo y dejó de pensar en eso. Había algo muy extraño. Miró hacia todos lados, estaba sola pero al mismo tiempo sabía que no era así. El corazón le comenzó a martillar a medida que aceleraba el paso y cruzaba corriendo uno de los jardines.
Cuando llegó al jardín de rosas sintió el aroma dulce en el aire y algo más. Caminó en silencio sosteniéndose el pecho y respirando de forma entrecortada.
Su madre era una persona demasiado sabia y la conocía muy bien. Este no era un favor era…una prueba.
El rostro de Serena perdió los colores, retrocedió sigilosamente haciendo su presencia imperceptible, pero ya era tarde.
Él se dio la vuelta y la miró.
Y así los ojos de Yaten finalmente se encontraron con los suyos.
Taiki avanzó lentamente hacia el grupo de mujeres. Lo único que esperaba era que Seiya no tuviera el mismo loco impulso que lo poseyó a él. Necesitaba contarles a las chicas lo que estaba pasando con su hermano antes de que estuviera totalmente fuera de control.
- Taiki…- comenzó a decir Mina
Éste la frenó y a juzgar por su ceño fruncido definitivamente no había venido a desearles buen viaje.
- No he venido a detenerlas pero hay algo que deben saber antes de hacer lo que sea que deben hacer-
Prestaron atención
- Pues vamos dilo-
Asintió
- Hay algo muy malo con Seiya-
Rei alzó una ceja
- No hay que ser adivino para saber eso Taiki. Es evidente que algo le sucede-
Amy se acercó a él y pudo vislumbrar el rostro de preocupación
- Por favor déjenlo continuar-
Taiki le sonrió levemente y luego se centró otra vez en todo el grupo
- Todos hemos notado que algo pasa con Seiya, especialmente en estos últimos días su comportamiento ha sido de lo más extraño, se enoja con facilidad y el trato que tiene con nosotros y con Serena no ha sido normal… bueno pues creo que ya se la razón-
Amy abrió unos grandes ojos. Finalmente la atención de las demás sailors había sido capturada
- Que es Taiki…- susurró Amy
Se pasó una mano por el cabello aún nervioso por la discusión con Seiya
- Seiya está usando un anillo que perteneció al enemigo creyendo que así será capaz de defender a Serena del enemigo, pero de alguna forma… ese anillo lo está transformando-
- Lo está transformando en Alphonse- dijo Rei casi confirmando sus peores temores
- ¿Qué anillo?- preguntó Mina- ¿Y de donde lo sacó?-
Taiki rozó el hombro Amy intentando traspasar en algo el nerviosismo que lo envolvía
- Eso es lo peor… no comprendí muy bien pero creo que La Princesa Kakkyu le dio la idea-
El rostro de las chicas mostró las más variadas expresiones
- ¿Acaso está loca?- exclamó Rei- ¿A eso ha venido? ¿A ayudar a transformar a Seiya en un monstruo?-
- Quizás su idea era ayudarle- respondió Mina
- Menuda forma de ayudar- dijo Rei un poco más controlada- no solo ha hecho un mal enorme, sino que lo ha hecho a espaldas de Serena-
Taiki asintió, aún no pudiendo creer que la mujer que por largo tiempo había sido su Princesa hubiera tomado tan mala decisión.
- Seiya también le ha mentido a Serena…- Rei cerró los ojos cansada- ¡Como ha podido hacer algo así!... especialmente con todo lo que está pasando, es un inconciente-
Amy le dio una mirada a su amiga pero Rei no le prestó atención
- Lo siento Amy y lo siento por ti Taiki pero tu hermano ha terminado por colmarme la paciencia, está comportándose como un idiota que no mide sus actos-
Asintió
- Se que tienes razón y reconozco que el comportamiento de Seiya ha sido nefasto pero puedo llegar a entender porque ha hecho todo esto… Seiya siente que Serena lo está dejando de lado, que le oculta cosas importantes y lo que ha pasado hoy con ustedes solo terminó por confirmar sus dudas. Se siente desplazado, nos sentimos desplazados-
Guardaron silencio e intentaron recuperar la calma
- Lo hacemos para protegerlos- dijo Mina sacando la voz- deben entendernos, ustedes harían lo mismo por nosotros-
- De hecho lo hicieron en su momento- agregó Amy intentando brindar tranquilidad en el ambiente- no estuvimos de acuerdo pero lo hicieron de todas formas-
- Y lo comprendo a la perfección- respondió Taiki siempre controlado- pero las cosas no están adecuadas como para seguir manteniendo esta aura de misterio… con Yaten inconciente, con Serena en casa y ahora con la situación de Seiya, tenemos que unirnos no estar así cada uno actuando por su lado, así hemos vencido antes y es la única forma de vencer ahora-
Amy tomó su mano y la apretó suavemente. Era la forma que tenía de darle su apoyo.
- Creo que Taiki tiene razón chicas- dijo Amy- honestamente estoy harta de los secretos-
Rei miró a Mina
- Eres la líder Venus la decisión recae en ti-
Mina se mordió el labio. Eran estas las ocasiones en las que admiraba a Serena y al mismo tiempo la compadecía por tener que tomar este tipo de decisiones. Intentó pensar como su amiga. Serena era una portadora de la paz y de unir a las personas, pero por otro lado se desvivía por proteger a sus seres queridos y especialmente a Seiya, por eso mismo es que había mantenido todo este asunto en el más absoluto hermetismo
- Estamos esperando Mina- le susurró Lita
Golpeó el suelo con su bota
- No me presionen estoy pensando-
- Pues hazlo rápido-
- Estoy comenzando a sentirme un tanto estresada-
Amy sonrió y Mina suspiró por última vez
- ¡Que diablos! La Princesa no está y yo soy quien está a mando además yo odiaría que me dejaran fuera de la diversión-
Rei sonrió y luego asintió a su amiga. Mina recuperó la compostura y se cruzó de brazos
- Esta es la cosa Taiki. Hace unos días Serena fue atacada en sueños por Alphonse pero lamentablemente no solo fue un susto, el tipo la atacó físicamente. Eso fue la gota que rebalsó el vaso-
- La Princesa no está bien- respondió Taiki afirmando lo que ya todos sabían
- No solo corre peligro de día sino que también de noche, no puede dormir… esto la está consumiendo y lo que sucedió hoy con ella es una clara prueba-
Amy buscó la mirada de Taiki
- Si Seiya se hubiera enterado… ¿Te das cuenta porque Serena nos pidió que no dijéramos nada?-
Asintió
- Serena presiente que algo malo sucede con Seiya- dijo Rei- pero no sabe qué-
- ¿Te imaginas a Seiya con esta información?-
Taiki pasó una de sus manos por el rostro
- Si Seiya se enterara lo que Alphonse hizo a Serena… querrá ir tras él-
En ese momento los ojos de Mina se abrieron de par en par, Rei siguió con su propia mirada lo que Lita miraba atentamente
- Seiya…- susurró Mina
Los puños de Seiya se cerraron haciendo tronar sus manos
- ¿Qué Alphonse hizo que?-
Yaten le sonrió con una inusual alegría. Estaba exactamente igual y a la vez… había algo distinto. Irradiaba una energía que hacía que todo a su alrededor se viera más apagado, incluso las flores que le rodeaban perdían la gracia ante su presencia.
- Hola- le dijo aún sonriendo
Serena seguía sin poder moverse de su sitio. Estaba petrificada por millones de emociones que la bombardeaban al mismo tiempo. Yaten caminó tranquilamente hacia ella.
- ¿Te me quedarás mirando con esa cara tan fea?-
Alzó las cejas esperando una respuesta pero cuando esta no llegaba la sonrisa se desapareció de sus labios y fue reemplazada por un semblante más serio. Estiró el brazo para tocarla pero Serena retrocedió.
- Me voy- dijo atropelladamente tomando su vestido y dándose la vuelta
Caminó raudamente por donde había llegado aún sabiendo que Yaten intentaría alcanzarla.
- ¡Hey espera!-
La tomó del brazo dándola vuelta.
- ¡No me toques!- gritó furiosa
Yaten hizo caso omiso a su exigencia
- ¡Llevas semanas sin verme y lo primero que haces es darte la vuelta y dejarme hablando solo! ¿Acaso te golpeaste la cabeza y enloqueciste?-
Serena arrugó el ceño y una tonalidad rosa subió hasta sus mejillas
-¿Yo soy la que enloquecí?- le dijo una octava más alta que su voz- ¿Yo? ¡Te arrojaste al ataque del enemigo como si fuera que! ¿Una burbuja gigante? ¡En que estabas pensando! ¡Querías morir o que!-
Se zafó del agarre de Yaten y continuo su camino pero éste fue más rápido y se situó delante de ella.
- ¡Quería proteger a Mina si le hubiera pasado algo no me lo habría perdonado! ¿Habrías estado feliz de verla caer o hasta morir?-
- ¡Ella es una guerrera, idiota! ¡Y claro que me habría dolido verla sufrir! ¿Pero crees que por ser tú me duele menos? ¡Crees que no he llorado por ti, que no te he extrañado, que no me he sentido sola!-
La sujetó con ambas manos
- ¡Perdóname por no tener mucho tiempo para pensar en como te sentirías, solo creí que era lo correcto!-
Serena agachó la cabeza y se tapó la el rostro con la palma de la mano
- Lo correcto hubiera sido que no intervinieras ni que te hirieran, que no estuvieras en esa cama de hospital sin moverte, sin hablar, sin ver a todos los que esperamos pacientemente a que vuelvas-
Levantó la vista y finalmente dejó fuera toda la rabia que la había embargado al verle para dar paso solo a la tristeza
- Lo correcto hubiera sido que me acompañaras en todas las malditas cosas que he tenido que escuchar y soportar el tiempo en el que has estado fuera-
Serena hizo un puchero y comenzó a llorar desconsoladamente. El pecho se le movía con espasmos mientras bajó las manos y apretaba los puños para intentar no perder la calma aunque a esas alturas era poco posible. Yaten observó en silencio como Serena se desmoronaba frente él sin poder hacer nada. Cuidadosamente posó una de sus manos en su cuello, la atrajo hacia su pecho y descansó su cabeza sobre la de Serena
- Yaten…- dijo entre lágrimas
- Lo sé- le respondió él de forma inmediata besando su cabello- ya lo sé-
Seiya esperó a que alguno de sus amigos le respondiera, pero recibió miradas esquivas mientras un atronador silencio se posó sobre ellos. El sentimiento de que Serena le ocultaba algo no solo se acrecentó sino que se hizo aún más tangible debido a la reacción de sus guerreras. Era evidente que ellas lo sabían y era lógico que confiara en ellas, lo que era ilógico es que no se lo haya confiado en él.
La tristeza que le embargó solo era comparable con la sensación de que se estaba perdiendo algo importante, que le estaban excluyendo una vez más de la vida de Serena sin explicación aparente. Quería verla, mirarla a los ojos y preguntarle todas las cosas que no entendía y que le asfixiaban, quería que ella le sonriera y que le aseguraba que todo estaba bien, que nada entre ellos había cambiado, que las cosas mejorarían y que saldrían adelante…pero con ella inconciente...solo podía pensar en lo contrario. Que las cosas solo empeorarían.
Se acercó un poco más buscando la mirada de su hermano, quizás buscando también un sostén.
- Seiya…- dijo Taiki en tono conciliador- debes calmarte-
Sonrió sin ganas
- ¡Estoy cansado de oír esas palabras!... No entiendo nada de lo que está pasando, ¡Que pasa con bombom, que pasa con ustedes aquí, me dicen que esté calmado y ni siquiera sé porque debo estar calmado!-
Taiki desvió la mirada
- ¿Y que pasa contigo Seiya?- espetó Rei- que pasa con tus secretos, ¿Quizás quieras compartirlos con nosotros antes de hacer tantas preguntas?-
Apretó la mandíbula
- Yo no soy Serena- le siguió insistiendo- yo no estoy cegada de amor ni tengo miedo a herir tus sentimientos, yo veo la realidad tal cual es ¿Y sabes lo que veo? Que eres un mentiroso, que nos has engañado a todos y sobretodo a Serena-
Esta vez nadie intervino para detener a Rei, era como si en el fondo ella estuviera representando los pensamientos de cada una de ellas.
- ¡Estoy harta de ver como Serena se desvive por hacerte feliz mientras tú solo piensas en ti y en como ganar…!- respiró hondo intentando controlar su ímpetu- ni siquiera sé que pretendes conseguir o a quien pretendes superar con todo esto-
Arrugó el ceño
- ¿A que te refieres?- preguntó con un hilo de voz
El que Seiya se hiciera el desentendido hizo que la rabia de Rei fuera en aumento. Con un rápido movimiento lo tomó de su camisa, la tiró del cuello y la abrió, dejando a la vista la cadena de la que pendía el anillo. Más de una exhalación se escuchó detrás de Rei, mientras ella solo intentaba dilucidar la mirada que Seiya le estaba dando.
- ¿Quieres continuar con esta charada o por fin vas a dejar de comportarte como un niño y nos vas a explicar que rayos pasa por tu cabeza?-
Retrocedió receloso de todos los ojos que se posaban en su rostro. Sintió como las mejillas le ardían por eso y también por la rabia que poco a poco empezaba a brotar sigilosamente. Buscó un punto fijo y ese fue el rostro de su hermano. Tal vez los ojos tristes y decepcionados de Taiki eran lo más doloroso de toda la situación
- Les dijiste…- susurró más para sí- como pudiste-
Mina dio un paso adelante y se interpuso entre Seiya y Rei, ayudando indirectamente a Taiki, quien no se encontraba preparado para responder a su hermano ni mucho menos a confrontarle.
- Ya basta ustedes dos-
Miró a su amiga, pues si en esos momentos tenía la oportunidad de conciliar con alguno de ellos era con Rei. En el pasado de seguro lo habría hecho con Seiya.
- Sé que en estos instantes nos llueven malas noticias pero debemos ser capaces de distinguir cual es nuestra prioridad-
Rei era un hervidero de ira. Estaba molesta hasta el punto de dudar seriamente si Seiya seguía mereciendo estar junto a Serena, porque los últimos acontecimientos solo le demostraban lo contrario, pero aún así pudo ser capaz de controlar su temperamento, después de todo alguien tendría que hacerlo, así que relajó los hombros y asintió.
- Serena es la prioridad-
Mina se sintió internamente más tranquila.
- Así es, así que será mejor que nos apresuremos-
Antes de que Seiya comenzara a reclamar Mina le miró desafiante
- Lo que has hecho…lo que Taiki nos contó…-
Buscó las palabras adecuadas. No quería sonar como una madre regañando a su hijo, quería sonar como una amiga, alguien a quien Seiya necesitaba desesperadamente, pero se estaba dando cuenta que ser amiga y líder de las guerreras era una tarea demasiado difícil de acoplar, especialmente cuando tu amigo es a la vez la persona que está causando los problemas. Decidió hacer lo que su corazón sentía que era lo correcto. Rodeó con sus brazos a Seiya y le dio un fuerte abrazo. El gesto tomó completamente desprevenido al chico quien no atinó a reaccionar. Cuando Mina se desprendió de él seguía manteniendo la misma mirada dura, eso le dejó aún más desconcertado aunque no pudo negar que en medio de tanta recriminación y discusiones el pequeño arrumaco de Mina se sintió más que bien. Seiya mantuvo la mirada de su amiga y asintió.
- No puedo buscar una palabra adecuada ahora- dijo ella haciendo una mueca- pero lo que has echo es muy muy malo y tendremos que tomar algunas decisiones que de seguro no te gustaran. Aún así…no soy nadie para juzgarte, solo Dios sabe que por amor tú y yo hemos hecho cosas mucho más descabelladas, pero esto…-
Movió la cabeza pues sentía en su corazón una enorme tristeza por todo lo que estaba pasando. Recordó los ojos desolados de Serena… ciertamente no podría resistir más malas noticias, esto simplemente acabaría con ella y por como pintaban las cosas… a estas alturas prefería que siguiera durmiendo en ese sueño alejada de todas las cosas de las que faltaba por enterarse. Decidió apartarse de esa línea de pensamiento y centrarse en una de las muchas otras razones de su tristeza, ahí frente a ella tenía el rostro de Seiya que era tan similar al de su amiga que solo un ciego no vería que ambos compartían el mismo sentimiento de dolor.
- Hay algo que quiero decirte Seiya y me gustaría que lo pensaras muy bien-
El chico guardó silencio
- Tú siempre fuiste y has sido todo lo que Serena pidió. ¿Por qué tendría que ser distinto ahora? ¿Por qué cambiar algo en ti cuando ya eras lo que Serena siempre necesitó?, vuelve a ser el de antes Seiya…-
Posó la mano sobre su hombro y le obsequió una última y deslavada sonrisa.
- Espero que cuando encuentres una respuesta seas capaz de decírsela a Serena, ella necesita entender…y merece saber al menos eso. Se lo debes-
Habían permanecido abrazados bastante tiempo en silencio. Yaten esperó pacientemente a la que la respiración de Serena se apaciguara. Realmente no sabía como había llegado al antiguo Reino Lunar. De repente había abierto los ojos y frente a él la Reina Serenity le esperaba con una mirada de curiosidad y cautela. Al principio la confundió con Serena pero al instante se dio cuenta que no se trataba de ella, esta mujer era asombrosamente perfecta. Así que comenzó a platicarle de todo lo que se acordaba hasta el día de la pelea. La Reina no se sorprendió, era como si estuviera al tanto de todo lo que ocurría y solo le dijo que aguardara, que podía quedarse todo el tiempo que quisiera, que tarde o temprano las razones de su presencia serían reveladas.
Claramente ahora estaba entendiendo sus palabras. La Reina sabía que su hija no estaba bien y por alguna extraña razón él también lo sentía. Era como si tuviera un acceso liberado a las distintas emociones que fluctuaban en la chica. Pudo distinguir una profunda tristeza, también rabia y decepción. Y surgiendo incipientemente habían alegría y tranquilidad.
- ¿Estás mejor?- le preguntó
Serena alzó la cabeza y se limpió las mejillas que contenían residuos de las últimas lágrimas derramadas. No hubo necesidad de que respondiera, Yaten ya sabía la respuesta.
- Si, lo estás-
Se separó un poco de ella e hizo un gesto con la mano indicándolos a los dos.
- ¿Me explicarás que nos sucede?-
Serena suspiró. No quería hablar aún de eso pero a juzgar por el rostro de su amigo tendría que hacerlo.
- Es complicado-
El chico alzó una ceja
- Hazlo parecer fácil-
Serena tomó asiento sobre el césped acomodando de forma correcta su vestido, Yaten también bajó hacia el suelo y ya estando ambos ahí Serena alzó la palma de su mano.
- Dame tu mano-
Yaten se subió la manga de la camisa y colocó la palma de su mano junto a la de Serena. En ese mismo instante el cosquilleo comenzó y la luz brotó de su contacto. Yaten abrió la boca para preguntar como era eso posible pero se vio superado por la situación. Era la sensación más extraña que hubiera sentido alguna vez… era simplemente mágico. Miró a Serena quien tenía la misma expresión en su rostro, de alguna forma ella también podía leer sus emociones. Bajó la mano y el brillo poco a poco se fue apagando.
- Te he tocado muchas veces y jamás había sucedido esto… ¿Lo sientes?-
Serena posó ambas manos sobre su vestido al tiempo que asentía.
- Si, me sucede lo mismo. Cuando desperté aquí comencé a sentirme mucho mejor. Yo lo atribuí a estar en casa pero tendría que haberlo sabido. Eras tú…era como si me llamaras. La misma sensación que cuando te toqué la primera vez después… después de todo lo ocurrido-
Yaten parecía aún incrédulo con lo que estaba pasando
- Aún no me has dicho porqué es que parecemos luces de árbol de navidad ¿Sucederá siempre que nos toquemos? ¿Y porque es que puedo saber tu estado de ánimo? ¿También puedes saber el mío?-
Serena sonrió levemente
- Se que tengo que concentrarme para que suceda lo de la luz así que pasaremos desapercibidos y también se que estás muy intrigado, algo aliviado pero más que eso preocupado. La preocupación es lo que más puedo sentir-
Yaten solo se le quedó mirando anonadado, como pocas veces
- Esto es muy malo, nunca más tendré intimidad cuando estés cerca, te has convertido en una especie de vidente personal-
Serena bufó
- Como si no hubiera podido leer en ti antes de esto-
Tomó una de las rubias coletas y la tiró ligeramente
- Touché-
No soltó el cabello de Serena, sino que lo enredó entre sus dedos
- Y ahora que hemos convenido en que ambos no podremos jamás tener otra vez vida privada supongo que estarás lista para contarme como sucedió-
Dejó el cabello de Serena y esperó. Ella ordenó sus ideas, quería resumir la historia y dejar a un lado lo innecesario. Pero aunque hiciera eso el malestar de hablar de ello persistía.
- Cuando Cianna te hirió… algo sucedió, aún no estamos seguros pero creo, creo que falleciste-
No muchas cosas le inquietaban pero Serena tenía un talento especial para hacerlo. Puso toda su concentración en tratar de averiguar que sucedía.
- Una forma no muy delicada de decirlo-
Sonrió al oír ese comentario aunque no debía.
- Seiya… estaba desesperado, estabas allí herido y me pidió que te ayudara así que tomé tu mano, pero estabas tan frío…y algo pasó. Después me desmayé y desperté en el hospital-
Bajó la vista porque recordar esos momentos era complicado.
- Yo pensé que habías muerto pero cuando me levanté de esa camilla me enteré de la verdad. Aún estabas vivo y en cuanto me acerqué a ti…sabía que algo raro pasaba, podía sentirlo hasta que sucedió esto-
Levantó nuevamente su mano y Yaten la entrelazó con la suya. El chico cerró los ojos, era impresionante. Una conexión que no era posible lograr ordinariamente.
- Puedo incluso seguir el latido de tu corazón-
Serena también podía
- ¿Será permanente?- preguntó
- No lo sé. Es una de las muchas cosas que hemos tratado de averiguar en tu ausencia-
Eso hizo que Yaten cambiara su expresión a una más afligida
- ¿Por qué estás aquí?- preguntó Serena sin querer parecer molesta por ello.
Yaten terminó el contacto y apoyó ambas manos en el césped.
- No tengo la menor idea. Cuando me desperté aparecí en este lugar-
- ¿Llevas mucho tiempo acá?-
Eso le causó gracia.
- El tiempo aquí es irrelevante, deberías saberlo-
Serena rodó los ojos. Hacía tanto tiempo que no hacía esa expresión.
- Ese es el efecto que produce la Reina-
De pronto se dio cuenta de ese pequeño detalle
- ¿Has estado con mi madre verdad?- preguntó intrigada.
Yaten sonrió de forma socarrona.
- No podría estar en su reino sin que ella lo supiera ¿no crees? Por cierto tu madre es…- pensó un rato pero luego movió la cabeza- aún no puedo encontrar la palabra exacta para definirla-
- ¿Sabia, justa y perfecta?-
Asintió
- Increíblemente hermosa también-
Serena tomó un puñado de césped y se lo arrojó a la cara
- Eres terrible-
Algunas hojas se le quedaron atascados en la boca y Serena se carcajeó mientras el chico se los quitaba refunfuñando. Se sentía tan bien reír así pero en cuanto volvió a la normalidad se encontró con los ojos de Yaten observándola detenidamente. Eso la hizo reaccionar. Quería contarle tantas cosas que no sabía por donde empezar.
- Yaten…- susurró
El chico sacó una rama que estaba enredado en el cabello de Serena
- Te oí- le dijo sin más- en el hospital cuando te acercaste a mí sostuviste mi mano y me hablaste, escuché todo-
Por alguna extraña razón eso hizo sonrojar a Serena. Yaten jugó un momento con la rama que aún sostenía entre sus dedos.
- Se que me extrañas, pero creo que has cometido un error-
Eso la hizo sentir no solo avergonzada sino que dolida. No había dicho todo eso para que Yaten escuchara, había sido algo personal.
- No te preocupes- le respondió cortante mientras se disponía a ponerse de pie- eres uno de muchos que piensa eso-
Antes de que se marchara Yaten la retuvo sosteniéndole la mano
- No te vayas- Serena apretó la mandíbula- Ven aquí-
Soltó la mano de Yaten y se sentó otra vez frente a él demostrándole eso si su malestar, aunque no era necesario pues Yaten lo sentía.
- No me refiero a eso no me malinterpretes. Te lo digo por algo que me dijiste. Dijiste que estás muy sola, yo creo que es un error. Una cosa es creer que estás sola y otra es estarlo realmente-
Analizó bien esa última parte. Tal vez Yaten tenía razón. Evidentemente ella no estaba sola, se pasaba todo el día rodeada de amigos, por lo que tenía que ser algo más profundo y más específico. Se mojó los labios.
- Sin ti no tengo con quien hablar-
El sentimiento de abandono impregnó el corazón de Yaten y se conmovió. Pasó uno de sus brazos por los hombros de Serena y se acercó a ella.
- Te acostumbraste a hablar conmigo pero eso no significa que no puedas hacerlo con los demás-
Se apegó más a él, realmente no quería contestar.
- ¿Qué sucede si yo no vuelvo?-
Alzó la vista y le miró afligida.
- No digas eso-
- ¿Y si pasa que harás? ¿Serás una ermitaña de los bosques por el resto de tu vida?-
El imaginarse ese escenario le provocó una risa. Terminó dando un suave golpe en el pecho de Yaten.
- Tonto-
Esas eran las cosas que echaba de menos. Por primera vez en semanas se sentía con ganas de hablar y de sacar todo eso que llevaba dentro.
- Eres el único con el que puedo hacer esto, platicar así sin cuidarme lo que me puedas decir, contigo puedo gritar, enfadarme y reír todo al mismo tiempo, me escuchas, me conoces y sabes cuando estoy hablando en serio y cuando solo es un arrebato de niña malcriada. No tengo necesidad de darte explicaciones solo estás cuando te necesito, sin condiciones, sin esperar nada. Y eso es lo que deseo, que las personas dejen de esperar algo de mí. Me cansé-
Yaten apretó su hombro y depositó un beso en la coronilla de su frente.
- Siempre esperaremos cosas de ti, si crees que algún día eso será distinto, no eres tan inteligente como creía-
Se apartó para encontrarse con su mirada.
- ¿Acaso no merezco un descanso?-
- Por supuesto que si- le dijo tranquilamente- pero no quiere decir que mandarás al demonio a todos-
Serena comenzó a jugar nerviosamente con el dobladillo de su vestido provocando la curiosidad de Yaten
- Podría hacerlo…- soltó inocentemente- sabes que mi madre es una persona bastante poderosa aún-
Y ahora comprendía a cabalidad porque Serena estaba ahí. No se trataba solo de una visita en busca de un consejo, había venido al lugar en donde se sentía realmente segura y al parecer no tenía muchos planes de regresar a la realidad. Eso le preocupó.
- ¿Lo harías?- le preguntó seriamente- ¿Dejarías a tus amigos, a Seiya?-
Oír el nombre de Seiya hizo que todos los recuerdos volvieran un poco a la vida, aumentando aún más sus ganas de poner distancia.
- Mis amigos estarán bien, me he dado cuenta de que la mayoría de ellos tiene muy claro que hacer con sus vidas o como conducirse en ella, tienen planes y anhelos-
Yaten dejó de abrazarla. Había algo extraño, podía sentir en Serena algo muy parecido a la resignación.
- ¿Y Seiya?- volvió a insistir
Hizo una pequeña mueca con la boca.
- Siento que Seiya ya me ha dejado-
Le tomó la barbilla para que le mirara.
- Conozco a mi hermano y esa sería una de las pocas cosas que no haría-
Serena se echó hacia atrás molesta. Él no había estado allí, si supiera que Seiya desconfiaba incluso de él quizás no afirmaría eso con tanta seguridad.
- Él volvió a hacerlo. Volvió a desconfiar de mí, a gritarme y a demostrarme lo poco que valora todo lo que he hecho por él-
Cerró los ojos para poder eliminar esa molestia que le embargaba cada vez que oía en su cerebro las palabras de Seiya. Yaten tampoco estaba muy contento con las noticias. Pensó que su hermano había dejado esas cosas atrás pero al parecer había fallado. Le había fallado a Serena otra vez.
- No puedo seguir así Yaten- le dijo Serena apoyándose en su hombro- no puedo simplemente seguir tragándome todo esto. Por un tiempo estará bien pero finalmente me matará. No puedo querer desear huir cada vez que pase, algún día diré basta, tengo que ser capaz de decir basta, por mí propio bien. Si pretendo algún día ser lo que soy, tengo que aprender a cuidar mi corazón incluso de aquellos que dicen amarlo tanto-
Definitivamente Serena no tenía planeado regresar. Eso le hizo sentir una leve decepción.
- ¿Es por eso que piensas desaparecer?- preguntó en un tono de voz más tosco.
Ella le observó temerosa.
- ¿Lo entiendes verdad?-
Se levantó sorprendiendo a Serena.
- No te creía tan cobarde-
Le siguió poniéndose de pie lo más rápido que pudo.
- ¡No es ser cobarde, es querer tener paz!-
Se dio la vuelta bruscamente sobresaltando a la rubia
- Y dime que harás cuando seas Reina y te surjan problemas ¿Te tomarás unas vacaciones cada vez que las cosas no resulten como deben ser?-
Serena guardó silencio y alzó las palmas.
- ¿Sabes? no te recordaba tan idiota-
- Y yo no te recordaba tan asustadiza-
Soltó una carcajada sarcástica,
- Soy miedosa todo el tiempo le temo a casi todo, que me haga la fuerte es distinto. Así que no solo soy miedosa sino que también falsa. Agrega eso a la lista-
Yaten se pasó una mano por el rostro y luego se acercó a Serena
- Somos humanos Serena a algo tenemos que temer, sino lo fueras serías una Princesa de hielo con un corazón de hielo. Eres muchas cosas pero no eso-
Tomó su mano y del roce nació esa cálida luz. De esa forma le estaba demostrando sus dichos.
- ¿A que le temes tú?- preguntó Serena encontrándose con una mirada apesadumbrada. La primera que veía en Yaten desde que se habían reencontrado.
- A no poder abrir los ojos nunca más. A que la separación de las personas que amo sea para siempre, tengo miedo de no poder decir todas las cosas que se quedaron dentro de mí. Tengo miedo que el sueño en el que me encuentro sea eterno-
Guardaron silencio hasta que Yaten soltó a Serena y se pasó la mano por el cabello intentando parecer indiferente.
- ¿Es irónico verdad? Tú deseas poner distancia y yo deseo volver-
Algo se comenzó a cranear en la mente de Serena y en sus ojos brilló como una enorme farola.
- Quizás podamos cambiar de lugar-
Eso no sonaba nada de bien- pensó Yaten
- A que te refieres-
Puso su dedo índice sobre su labio inferior mientras pensaba
- Que si te doy la energía suficiente…-
Ahora lo comprendía y obviamente no sonaba bien. Arrugó el ceño.
- Ahora tú estás actuando como la idiota-
- Deseo ayudarte-
- No a costa de tu vida-
Serena intentó persuadirlo.
- Pero….-
- La respuesta es no- le respondió con una voz que no daba lugar a mayor discusión- Fin del tema-
Serena golpeó el suelo con su pie y se cruzó de brazos.
- ¡Eres tan desagradable!-
Yaten también cruzo los suyos.
- Y tú eres una burra terca-
Luego de estar un par de minutos en esa posición fue Serena la que se rindió. Se acercó a él y le miró con honestidad.
- Te extraño tanto… necesito que vuelvas-
A Yaten se le formó un nudo en la garganta. Una cosa era escuchar a Serena decir eso, pero otra cosa era sentirlo. Aún así se mantuvo firme.
- ¿Para que? de todas formas te irás…-
Se mordió el labio contrariada hasta que otro pensamiento se apoderó de su cabeza. ¿Cómo es que Yaten había aparecido justo hoy? No podía ser tanta coincidencia… abrió la boca anonadada y le apuntó con el dedo.
- ¡Me estás chantajeando verdad!-
Yaten alzó una ceja
- ¿Que?-
- No te hagas el inocente- le acusó
Estaba tan sorprendido que no supo que decir. Serena gritó algo ininteligible y salió corriendo.
- ¡Eres lo peor!-
El chico se largó a reír mientras la perseguía por el basto jardín
- Estás loca ven aquí-
No demoró mucho en alcanzarla ya que el vestido le dificultaba correr con mayor libertad. La sujetó por la cintura y pasó su brazo por detrás de sus piernas tomándola en brazos.
- Suéltame- exigió en un tono de voz moderado
Este rió divertidísimo
- No-
Se revolvió en sus brazos y comenzó a patear al viento.
- ¡Sueltameeee!-
La acomodó bien y emprendió el camino de vuelta mientras Serena resoplaba una y otra vez.
- No pesas casi nada- comentó en serio- ahora que lo pienso estás muy delgada ¿Te estás alimentando bien?-
- Estuve enferma- respondió escuetamente
Buscó sus ojos pero no estaba dándole la cara.
- ¿Estás bien?-
Serena bufó y se dio la vuelta para mirarle.
- Obviamente no, estoy enojada-
Yaten rodó los ojos
- Me refiero a tu enfermedad ¿Estas bien?-
Se le oía sinceramente preocupado así que Serena dejó a un lado su molestia y le respondió.
- Solo fue un resfrío, estuve en cama un par de días y no comí bien-
Siempre molestaba a Serena porque comía mucho pero verla así le produjo un malestar.
- Eso no me agrada nada-
Ella le sonrió cínicamente.
- Bienvenido a mi mundo. ¡Ahora suéltame!-
La paciencia no era una de sus virtudes y Serena siempre disfrutaba presionando hasta el límite. Así que la puso en el suelo no dejando de sostenerla fuertemente de los hombros.
- Ya deja de comportarte como una desequilibrada mental- eso hizo que Serena dejara de moverse y prestara atención- No tengo idea a lo que te refieres, no te estoy chantajeando de hecho ni siquiera sabía que te encontraría aquí, estaba disfrutando de este apacible lugar hasta que llegaste con tus gritos y tus teorías conspirativas sacadas de una película barata. Así que basta y deja de imaginar cosas-
La abrazó pues sintió como la tristeza se comenzaba a hacer presente.
- Estoy de tu lado, deseo incluso más que tú que estés tranquila y que seas feliz así que deja de hacer eso, no soy tu enemigo-
Serena rodeó con sus brazos la cintura de Yaten y lo vio todo con más claridad. Su madre… de alguna forma se había enterado de lo sucedido entre Yaten y ella, después de todo era la Reina Serenity. También sabía que de alguna forma se verían y agradeció secretamente el no hacerle caso a su presentimiento. Deseaba muchas cosas pero había una en particular que anhelaba más que todo lo demás. Sonrió tontamente.
- Eres mi amigo- dijo al fin como si lo hubiera descubierto por primera vez.
Yaten se rió y con sus manos apretó las mejillas de Serena.
- También te extrañé- Serena sonrió complacida- Lo dije en voz alta ¿viste?-
Serena entendió de pronto que estaría bien. Nada podía asegurárselo y cuando volviera a la vida real probablemente querría tomar sus cosas y marcharse muy muy lejos pero por el momento habría algo que al menos la mantendría en pie.
- Aunque me equivoque, aunque no tome las mejores decisiones, aunque me harte del mundo y quiera marcharme a otra galaxia ¿Estarás conmigo verdad?-
Yaten puso los brazos en jarras.
- Estoy aquí siendo que es casi imposible estarlo-
Luego se puso un poco más serio
- ¿Estarás tú ahí para mí? Porque es casi seguro que necesitaré un hombro donde descansar mi cabeza. La vida real apesta-
Serena se rió y tomó su mano. Por fin podía divisar otra vez el camino.
- Acompáñame adentro creo que estoy lista-
Tiró de él. Atravesaron dos jardines y no se detuvieron hasta que estaban frente a las puertas de la habitación de Serena.
- ¿Qué hacemos aquí?- preguntó
Las puertas se abrieron. En el interior la Reina Serenity le esperaba con una pequeña sonrisa triunfadora en los labios.
- Hija mía ¿Estás lista?-
Serena soltó a Yaten y se acercó a la mujer.
- Si madre-
La Reina miró a Yaten quien hizo una educada reverencia.
- ¿Encontraste la respuesta que buscabas?-
Serena puso las manos sobre sus caderas.
- Creo que tardé más de lo que esperabas ¿Cierto?-
La Reina acarició su rostro cariñosamente. La Serena que había vuelto se parecía mucho más a la hija que conocía. Su corazón se tranquilizó.
- Lo importante es que la encontraste, siempre las encontrarás. Deberías de creerme cuando te digo que nunca te perderás. La luna te guía, solo mira hacia el cielo y espera su señal-
Serena agachó la cabeza.
- Gracias, gracias por soportar a esta hija que el destino te escogió-
La Reina sonrió y besó su mejilla
- La mejor de todas-
Ambas sonrieron a unísono.
- Entonces- preguntó la Reina agitando suavemente su mano- ¿Cual es tu deseo?-
Serena miró hacia Yaten quien no entendía mucho que pasaba.
- ¿Cualquier cosa?-
La Reina pareció divertirse por la incredulidad de su hija aunque en el fondo no tenía porque dudar. Jamás le prometería cosas que no pudiera cumplir. Afortunadamente el deseo de Serena si estaba dentro de sus posibilidades. Lo que Serena no sabía es que ella misma con sus acciones había permitido eso.
- Te lo he prometido-
Serena asintió aliviada y a la vez impaciente por decirlo y comprobar con sus propios ojos como se hacía realidad. Dio un último vistazo a Yaten y le sonrió cálidamente.
- Deseo…- dijo nerviosa- deseo que Yaten se despierte y regrese al mundo real-
La Reina asintió sin sorprenderse en lo absoluto. El que sí abrió los ojos a más no poder fue Yaten.
- Que rayos…- le susurró a la rubia
Ésta caminó hacia él y se puso a su lado al tiempo que la Reina Serenity se encaminaba hacia ellos. Primero besó la frente de Yaten y luego de la su hija. Una pequeña bola de luz blanca se formó entre sus manos y con un suave soplido la esparció sobre los rostros de ambos. Antes de que se desvanecieran por completo alcanzó a susurrarles al oído
- Tengan fe-
Los ojos de Yaten estaban pesados por haberlos mantenido cerrados por tanto tiempo. Le costó mucho más de lo que pensaba finalmente abrirlos. Cuando lo hizo ya sabía donde se encontraba, bastaba solo con mirar lo blanco de la habitación y oler ese típico aroma a medicamentos que solo se respiraba en los hospitales. Eso sin contar las dos considerables agujas clavadas en su brazo derecho que le provocaron una pequeña punzada de dolor al intentar acomodarse en la cama. Tenía aún el cuerpo entumecido producto de haber pasado ¿Cuánto tiempo sin moverse?, no sabía con certeza cuanto llevaba en ese lugar pero a juzgar por lo mucho que le costaba coordinar sus movimientos tenia que ser bastante. Se llevó la mano a la cabeza. El cabello lo tenía desordenado y en la parte de atrás un enorme retaso de gasa quirúrgica estaba adherido a él. ¿Cómo lo habían echo? ¿Se la habían puesto sobre el cabello o le habían cortado esa parte para que pegara mejor?
El imaginarse con una gran peladura en la cabeza no fue gratificante, aunque había muchas cosas más importantes en las que pensar.
¿Había sido un sueño? ¿Realmente había estado con Serena en el Reino Lunar? ¿Había conocido a la Reina Serenity? ¿Acaso ellas dos habían hecho posible que volviera?
Pues a menos que estuviera en otro sueño efectivamente había despertado y vaya que se sentía despierto. Era como si le hubieran inyectado súper vitaminas en vez de suero común. Su corazón latía con fuerza y sus pulmones estaban recibiendo enormes bocanadas de oxígeno. Tiró la sábana atrás. Tenía que estirar las piernas, salir de esa pieza y ver a sus hermanos. Se imaginaba como todo el sufrimiento por el que debían de haber pasado, él habría sufrido lo mismo. También extrañaba a sus demás amigos. Pero quería saber especialmente de Mina. ¿Había salido herida en la batalla? ¿Había logrado protegerla? También quería ver a Serena. ¿Había vuelto junto con él? ¿O se había quedado allá lejos de todo lo que le provocaba dolor?
Sacó las piernas de la cama quedando éstas colgando en el borde de ella. Justo cuando se aprontaba a dar un paso la puerta se abrió mostrando a una enfermera que se le quedó mirando como si un elefante rosa se le hubiera cruzado ante sus ojos.
Yaten se quedó allí mirando presintiendo que esa mujer estaba a punto de sufrir un desmayo
- Uhm- dijo dubitativo- ¿Hola?-
La enfermera abrió la puerta raudamente y gritó reventando los tímpanos de todo aquel que estuviera cercano a ella
- ¡Doctorrrrrr!-
Yaten se tomó la cabeza apesadumbrado. Este sería un largo día.
Después del altercado entre las guerreras y Seiya ambos bandos se habían dividido y tomado su propio camino. Los únicos que se quedaron allí fueron Taiki y Thomas. Sabían que detener a Seiya y seguir a las chicas no tenía ningún sentido así que lo mejor que podían hacer era acompañar al enfermo. Al menos así el sentimiento de inutilidad se aminoraba un poco.
Taiki estaba con los ojos cerrados y el ceño fruncido tratando de encontrar alguna explicación a los sucesos de las últimas horas pero simplemente no había nada en lo que pensar. El comportamiento de Seiya había sobrepasado toda lógica.
- ¿Qué piensas?- le dijo Thomas finalmente
No cambió de posición ni de actitud a pesar de que sabía que el chico estaba esperando una respuesta.
- Pienso en muchas cosas, demasiadas cosas-
Thomas asintió
- Sé que dada las circunstancias querrías estar solo, pero honestamente yo no quiero estar solo, pienso que nadie debería estar solo…-
Taiki abrió los ojos y observó el rostro de preocupación de su amigo. A pesar del poco tiempo que lo conocía ya estaba involucrado profundamente en los asuntos del grupo y le afectaban de la misma forma.
- Aún puedes alejarte de todo esto Thomas- le dijo sinceramente- aún puedes ponerte de pie y hacer que los últimos meses no existieron. No mereces pasar por todas estas cosas ni por lo que se viene-
Sonrió de la misma forma gentil a la que ya estaban acostumbrados
- Por tus palabras puedo presumir que esto no mejorará-
Negó
- Las cosas solo empeorarán, ya verás-
Miró hacia el frente
- Huir sería lo más fácil y lo más lógico-
- Así es- afirmó Taiki
- Pero no huiré Taiki-
Ahora quien sonrió fue Taiki
- Lo sé-
- ¿Entonces porque todo el discurso?-
Suspiró
- No perdía nada con intentarlo pero como ya te habrás dado cuenta este es el grupo de personas más testarudas de todo el universo y tú no podías ser la excepción-
Arqueó las cejas
- Gracias por eso, supongo-
- No te sientas tan feliz por ello…Thomas…- intentó seguir
- No me da miedo salir lastimado, me da miedo ver como lastiman a quienes amo y no poder hacer nada para evitarlo-
Taiki apoyó la cabeza en la pared
- Bienvenido a nuestro mundo, si deseas ser parte de todo esto tendrás que aprender a soportar esa carga-
Guardaron silencio un tiempo mientras el incesante sonido del reloj retumbaba por todo el lugar
- ¿Habrías hecho lo mismo que Seiya?- preguntó Thomas finalmente- ¿habrías tomado la misma decisión?-
Abrió los ojos y le miró
- Es una de las tantas cosas que me he estado preguntando-
- Y a que conclusión has llegado-
Taiki se cruzó de brazos
- Estoy un tanto dividido- Thomas asintió para que éste continuara- Mi cabeza no puede creer lo que Seiya ha hecho, no solo ha traicionado nuestra confianza sino que la de Serena, vendió su alma al demonio para proteger a Serena del demonio-
- Hay un pero. Siempre hay un pero-
Mantuvo la mirada pensativa
- Pero mi corazón entiende tan profundamente la frustración de Seiya no solo porque es mi hermano…si Amy estuviera en el peligro en que está Serena no podría quedarme observando. Haría tratos con quien fuera para ayudar-
Thomas sonrió sin mucha gracia
- Para ser un hombre que admira la lógica, lo que has dicho está completamente alejado de ella-
Hizo un gesto de resignación
- Yo le prometí a Mina que nunca me arriesgaría por ella y he imaginado muchas veces estar en esa situación…no se si pueda cumplir con esa promesa-
La confesión de Thomas llegaba en el momento exacto por lo menos para Taiki. Le hacía sentir menos equivocado.
- Creo que no se trata de hacer promesas que al final vas a romper, pienso que por amor haces promesas que por amor debes de pasar a llevar-
Taiki movió la cabeza de un lado a otro, calibrando las palabras de su amigo
- Eso es confusamente cierto-
- Y un tanto ilógico también-
Por primera vez en toda la noche Taiki sonrió.
- Estoy cada vez más convencido que amar consiste en dejar a un lado la razón. Eso es lo que hizo Seiya...-
En los ojos de Thomas se reflejó la tristeza que eso le hacía sentir
- Lo odian por amar demasiado a Serena-
Se descruzó de brazos y apoyó las manos sobre las rodillas
- Amar a Serena… amar a estas chicas es aceptar el paquete completo sabes. Tienes que amar y respetar a la niña dulce, a la guardiana valerosa y en el caso de Seiya a la Princesa soberana. No puedes pretender querer protegerla y al mismo tiempo pasar a llevar sus decisiones y su autoridad sin esperar consecuencias. Yo se lo advertí pero no quiso escucharme y ahora…-
Sus ojos se tornaron brillosos de un momento a otro. La preocupación no solo por Yaten sino que ahora también por Seiya le estaban abrumando más y más. Era demasiado peso sobre sus hombros y sentía que no tenía con quien compartir toda esa carga.
- Estará bien Taiki- le dijo Thomas palmeando su hombro- en estos momentos debe de estar en casa de Serena, mientras esté con ella…si está con ella no hay nada de lo que preocuparse-
- Temo por él, temo por Yaten, por Serena y las chicas. Vivir así…es una pesadilla-
Thomas asintió pero luego sonrió de forma leve.
- Yo confió en Serena, confió en que Serena despertará y traerá la solución a todo lo que está pasando. Serena hará entrar en razón a Seiya, encontrará la forma de hacer que Yaten despierte y protegerá a sus guerreras y a todos nosotros, porque he visto lo que ella es capaz de hacer… no tengo ninguna duda de que ella es la solución. Creo en ella-
Recalcó y la firmeza con la que Thomas pronunció esas palabras llamó positivamente la atención de Taiki
- Lo que has dicho no me sorprende, sino que me alegra. Creer en la Princesa es simple, apenas si la conoces y ya depositas tu fe en ella. También a mí me pasó así que te entiendo-
Se puso de pie y suspiró hondamente. Él no era así, esa actitud tan negativa no era parte de su personalidad. Una de sus grandes virtudes era creer en las personas y creer en que a pesar de las dificultades las cosas podían mejorar. Si Yaten y su hermano no estaban en condiciones de afrontar lo que venía pues lo haría él, no dejaría que uno se perdiera en la inconciencia y el otro en la desesperación. Y comenzaría por Seiya.
- Iré a casa de Serena por mi hermano. Hablaré con él ahora-
Thomas asintió.
- No podría esperar menos de ti, eres un excelente hermano y un gran hombre-
- A pesar de los errores que cometa…de las muchas veces que tropiece, siempre estaré ahí para él-
Estrechó la mano del chico fuertemente
- Ahora más que nunca Seiya necesita oír esas palabras así que ve-
Pero antes de que siquiera hubiera dado un paso se oyó un ruido proveniente de la habitación de Yaten. En seguida aparecieron un par de enfermeras quienes rápidamente ingresaron a la habitación y cerraron antes de que los chicos pudieran enterarse de algo.
Taiki intentó detener a una tercera enfermera para así saber que estaba ocurriendo pero no obtuvo respuesta. El solo hecho de pensar que su hermano estuviera corriendo peligro hizo que su corazón se helara dentro del pecho. Solo el abrazo de Thomas impidió que perdiera la poca cordura que le quedaba. Unos segundos después el doctor a cargo de Yaten apareció y lo primero que hizo Taiki fue detenerlo
- Doctor por favor explíqueme que está pasando si no lo hace entraré a esa habitación a saber de mi hermano y le juro que nadie me detendrá-
Sus ojos chispeaban debido a la impotencia de no saber que estaba pasando. Finalmente el doctor lo tomó por el brazo y lo llevó unos pasos más cerca del pasillo.
- Déjeme ver que está ocurriendo adentro, le prometo que en cuanto tenga más antecedentes le informaré de inmediato pero por favor conserve la calma-
Taiki pasó la mano por su cabello y asintió sin ganas. Se afirmó en la pared y los segundos se hicieron minutos y los minutos horas interminables hasta que por fin la puerta de la habitación de Yaten se abrió y el doctor fiel a su promesa se acercó hacia Taiki. Thomas se situó tras del chico manteniendo siempre una mano sobre su hombro para demostrar así su apoyo.
- Él…- dijo Taiki casi sin voz- él está bien ¿verdad?-
El doctor tomó sus anteojos y los guardó lentamente en el bolsillo de su bata blanca
- Ha ocurrido algo-
- Lo sé doctor, dígame que es-
Asintió aún con la mirada confusa
- Estoy intentando encontrarle algún sentido a esto-
La paciencia de Taiki estaba siendo puesta a prueba
- ¡Dios por favor solo dígalo!- gritó exhausto sorprendiendo al doctor y hasta al mismo Thomas. El médico volvió a asentir mostrándose aún disperso
- Le tengo noticias de su hermano. No se que ha ocurrido ni el motivo que lo gatillo, pero su hermano ha despertado. Su hermano Yaten ha vuelto-
Lita estaba sentada en una de las esquinas de la cama de Serena vigilando su sueño. Si bien no le alegraba perderse el enfrentamiento con el enemigo tampoco habría estado tranquila imaginando que su amiga pudiera ser atacada de improviso por ese maniático, así que dentro de todo le alegraba estar allí con ella. Dormía sin sobresaltos, pacíficamente y por la expresión relajada de su rostro podía asegurar a que estaba teniendo un lindo sueño. Ansiaba con todas sus fuerzas a que así fuera. Extrañaba a la Serena alegre y despreocupada de antes, la que tenía una sonrisa en el rostro las 24 horas del día, la Serena que irradiaba felicidad.
En ese momento Luna saltó sobre sus piernas lo que le produjo un pequeño sobresalto
- Lo siento- le dijo Luna recostándose sobre su regazo- estabas tan concentrada que no quise molestarte-
Lita suspiró
- Estaba pensando en Serena, esa niña asustadiza con un apetito voraz y risa contagiosa ¿Sabes hace cuanto tiempo que no la veo disfrutar de su comida o contar esas fantasías que a todos sorprendían? ¿O siquiera reír? Tal vez puedan parecer detalles sin importancia pero creo que no lo son. Está perdiendo lo que la hace ser tan especial-
Luna asintió cabizbaja
- Solo había visto así a Serena una sola vez-
- No es lo mismo- respondió Lita sabiendo a lo que Luna se refería- es mucho peor. Cuando Darien se fue… es verdad Serena sufrió y pasó por momentos muy duros y hubo un instante en el que realmente flaqueó…pero ahora tengo la impresión de que Serena está a punto de rendirse-
La gatita alzó la cabeza para ver a Lita
-Aquella vez no se rindió Lita y no lo hará esta vez-
Lita arrugó el ceño
- Pero hay una diferencia. Aquella vez fue Seiya quien la salvó, quien la impulsó a seguir adelante, a seguir creyendo ¿Ves a Seiya ahora? ¿Acaso está aquí con Serena alentándola para que se mantenga en pie?-
El silencio de Luna fue más que otorgador.
- Nuestra Princesa es fuerte y no necesita de nadie para luchar, nos lo ha demostrado cientos de veces y aún así…es un ser de amor ¡Y ha perdido tanto amor últimamente…! Haruka y las demás, Darien, Rini, Yaten… ¿Cuánto más podrá resistir su corazón?-
Lita estiró su brazo para alcanzar una de las blancas manos de Serena. La estrechó dentro de la suya
- Tener el corazón más grande de todos y el más frágil también… supongo que no es una buena combinación-
El ruido de una melodía comenzó a sonar y Lita se puso de pie para buscar entre sus cosas su celular. Lo tomó
- ¿Si?- preguntó, sabiendo que al otro lado de la línea estaba Mina. Guardó silencio mientras su amiga la ponía al tanto de la nueva situación. El rostro de Lita se contrajo y movió la cabeza de un lado a otro. Luna la observaba expectante.
- Ella aún duerme y al parecer sin problemas ¿Ustedes como están?-
Espero un poco más y asintió.
- Cuando Serena despierte les avisaré de inmediato Mantenme informada. Adiós y cuídense-
Cuando al fin colgó volvió a ocupar si sitio junto a Serena. Tomó su mano y la acarició un par de veces hasta que se decidió a hablar.
- Algo ha ocurrido con Seiya, al parecer no estábamos muy equivocados y sí estaba pasando algo malo con él. No le entendí mucho a Mina pero al parecer ha estado usando una sortija que en el pasado perteneció a Alphonse-
Lita soltó a Serena y apoyó sus codos sobre las rodillas. Luna suspiró
- Eso explica muchas cosas y a la vez deja otras sin explicación-
Lita se puso de pie y caminó de un lado a otro
- ¿Te imaginas cual va a ser la reacción de Serena después de que ese tipo intentó propasarse con ella?-
Se acerco a ella.
- Los recuerdos aún están tan frescos, las heridas en su cuello y manos apenas si están cicatrizando… y ahora esto ¿Cómo lo va a olvidar si Alphonse sigue apareciendo en su vida de una u otra forma?-
- Es por eso que las chicas se están encargando de eso. ¿Cómo es que lograron encontrar el lugar donde se escondía?-
Lita meneó la cabeza.
- No es tan así ¿Te acuerdas cuando Seiya fue raptado aquella noche? Lo encontramos en una bodega a las afueras de la ciudad. El enemigo tenía su guarida allí y pensamos en la posibilidad de que aún se encuentre en el mismo lugar. Fuimos a investigar hace unos días pero algo surgió y no alcanzamos a completar la misión… es solo una corazonada pero creemos que aún sigue ahí-
Luna asintió.
- Espero que sea así, que lo encuentren y que lo acaben. Es lo que merece por todo el daño que le ha hecho a Serena-
Se escucharon pasos en la escalera y ambas agudizaron el oído. La puerta se abrió y quien entró fue mamá Ikuko.
- Pensé que podían tener hambre así que traje algo de comer, agradezco mucho que estén cuidado de mi hija de esta forma pero no hace bien que estén aquí sin alimento alguno-
Lita miró hacia la puerta y sonrió un poco confusa
- Muchas gracias pero… - dio un vistazo a la gatita- pero solo estoy yo y bueno, Luna. Nadie más ha venido por aquí-
Mamá Ikuko miró hacia la puerta y dejó la bandeja con comida sobre una pequeña mesa
- ¿Seiya no está aquí?-
Lita abrió unos enormes ojos
- ¿Seiya? ¿Aquí?-
Serena se removió un poco antes de abrir los ojos. Al principio pensó que todo lo que había vivido había sido un sueño pero la calidez de su mano aún perduraba, definitivamente había estado con Yaten y el saber que éste aún estaba en su mismo mundo le alegró más que cualquier otra cosa. Al menos eso le daba ánimos para seguir batallando. Si las cosas habían resultado como ella las planeó en estos momentos Yaten tendría que estar despertando de ese largo y tedioso sopor en el que se encontraba hacía semanas. Había aprovechado la opción que le había dado su madre en algo mucho mejor, porque nada se podía comparar al hecho de traer de vuelta a la persona que sentía más cercana.
Tenía el presentimiento de que las cosas marcharían mucho mejor. Su corazón se había renovado y la esperanza volvía a inundarlo. Todo lo malo ocurrido en las últimas horas lentamente quedaba atrás para ser reemplazado por esa alegría que desde hacía mucho no experimentaba.
Lentamente puso los pies en el suelo y sintió hambre. Eso la alegró. Literalmente el estómago clamaba por algo de comida. Caminó torpemente al principio debido a que los músculos se habían acostumbrado a estar sin movimiento. Eso le hacía preguntarse cuanto tiempo había estado durmiendo. Sus padres debían de estar asustadísimos y sus amigas también. Pero si no la habían llevado a un hospital era porque las cosas no estaban del todo mal. Agradecía no haber desperado en una habitación blanca y conectada a miles de cables. Ver a Yaten así por interminables días había sido más que suficiente.
Escuchó voces en el primer piso y se apresuró en bajar. Tenía tantas ganas de ver los rostros de la gente a la que quería… decirles que no se preocuparan, que el momento de debilidad había pasado, que ella se encargaría de mantenerlos a todos a salvo.
Sostuvo el broche que siempre pendía de su pecho y abrió la puerta de su dormitorio. Oyó susurros… al parecer eran Luna y Lita sino que equivocaba. Por un impulso inexplicable no quiso avisarles que ya estaba bien y optó por oír que estaban platicando.
- Debemos de avisarles a las demás seguramente intentará buscarle- decía Lita
¿De quién estaban hablando?- pensó Serena
- Aún estamos a tiempo de detenerle- dijo Luna
- ¿Qué haremos con él Luna?... ahora más que nunca necesitamos que Serena despierte… es la única capaz de hacerlo entrar en razón-
Serena arrugó el ceño. ¿De quien hablaban? ¿Qué ocurría? Acaso hablaban de Seiya. Bajo las escaleras y tanto Luna como Lita se dieron la vuelta
- ¡Serena!- exclamaron ambas sorprendidas
Ella llegó hasta donde se encontraban.
- ¿Qué está ocurriendo?-
Antes de que pudieran responder la madre de Serena corrió desde la cocina.
- ¡Hija has despertado!- sollozó al tiempo que daba unos largos pasos para abrazarla. Serena aunque preocupada por lo que había oído no pudo evitar refugiarse en el cariñoso abrazo de su madre.
- Lo siento mami no quise preocuparte-
Ikuko movió la cabeza. no importaba la preocupación de las últimas horas, lo único valioso era que su hija volvía a estar de pie y al parecer sana
- No importa, nada de eso importa ahora, lo único que me interesa es que estás bien- le miró cada centímetro del rostro- ¿Por qué lo estás verdad?-
Serena sonrió y asintió sin poder dejar de dar miradas a sus amigas. El celular de Lita sonó y caminó hacia un rincón para hablar con más privacidad. Serena se moría por saber que estaba pasando pero primero tenía que tranquilizar a su madre
- Estoy bien…es solo que estaba muy cansada y como no he dormido bien estos días pues el sueño me venció. Pero realmente me siento mejor, incluso tengo hambre-
Eso causó alegría en su madre
- ¡Por fin escucho eso de ti hija!, esa es mi Serena. Te prepararé algo delicioso para comer, repondrás todas tus fuerzas-
Le dio un último beso y prácticamente danzó hacia la cocina. En cuanto su madre desapareció Serena se acercó hacia su amiga. Lita colgó el teléfono y dio un fuerte abrazo a la rubia
- Me alegro tanto de que ya estés de vuelta con nosotros-
Serena sonrió. Luna saltó hacia los brazos de Serena y pasó su cabeza por el hombro de su compañera
- Yo también las extrañé mucho chicas… lo siento tanto…-
Lita alzó las cejas.
- ¿Nos pides disculpas por estar cansada de todas las cosas malas que te han ocurrido últimamente?. Créeme que esas disculpas sobran-
- Nosotros somos los que debemos de pedir perdón…- susurró Luna- por no entender y por no darnos cuenta de todo lo que has tenido que soportar en silencio-
Serena asintió
- No es tiempo de disculpas chicas. Necesito saber todo lo que ha pasado mientras estuve fuera de combate, necesito saber de lo que platicaban antes de que despertara, donde están todos y también quien te acaba de llamar por teléfono-
Bajó a Luna al suelo.
- Lo primero que deberíamos hacer es ir de inmediato al hospital y en el camino te contaremos todo-
Lita sonrió y Serena sabía el porqué. Luna miró confundida
- ¿Ha ocurrido algo?-
Lita dio un vistazo a Serena quien parecía tener un nuevo brillo en sus ojos.
- Creo que Serena no ha vuelto sola, has traído a alguien más contigo ¿verdad?-
Se encaminó hacia la cocina para avisar a su madre que tendría que salir. Luna se acercó a Lita
- Por favor dime que lo que tienes que decir son buenas noticias-
La chica sonrió enérgicamente después de bastante tiempo sin hacerlo
- Mucho mejor que eso Luna… no se como lo hizo, pero Serena lo ha logrado. Yaten ha despertado-
*****SyS*****
Hola a todos mis queridisimosss lectores! se que me retrasé un poco en subir un nuevo capitulo peroo ya estoy aquí y con novedades jijijji! pues como la habrán leído Yaten ha vuelto ehhhh! por fin desperto y obviamente Serena tenía que intervenir no? era ovbio, la conexión que tienen es evidente y la relación que tienen es bastante peculiar, a veces da la impresión de que son algo más ¿no? Pero lo raro es ¿Porque Yaten apareció en el Reino Lunar? casualidad no es! eso es todo lo que puedo decirles. Con respecto a Seiya ¿Habrá escuchado toda la plática? ¿Que hará ahora?, Y felizmente Serena también despertó ¿Que pensará la Princesa de todo lo que ha ocurrido en su ausencia? ¿Será capaz de sobrellevar lo que le espera? Todo eso lo sabremos en el proximo capitulo al cual le faltan algunos detalles! Les quiero agradecer primero que todo sus lindas palabras de apoyo y cariño de verdad las siento muy cerca y se nota pues por ustedes yo me explayo y termino haciendo capítulos eternos! En segundo lugar les quiero agradecer la fidelidad, de seguir mi historia a pesar de los retrasos y contratiempos, creanme que por mí escribira 24/7 pero solo lo puedo hacer cuando tengo tiempo,pero no se preocupen, la historia va a ser terminada como corresponde, las cosas inconclusas no van conmigo así que preparense porque tengo miles de finales en mi cabeza y no se por cual decidirme solo el tiempo lo dira! jiji besos a todsssss! y nos leeremos pronto!
PD: Este capitulo está dedicado a las siguientes personas:
Meryl88.
sandykou8723
Miriamelle
wendykou
Ximena
Angel Kou
Iron
Katekou
Minafan
Mis mas sinceros saludos y agradecimientos a ustedes! y perdon por no poder comentar su review, les prometo que para el siguiente capitulo lo hare besoss!
