Eres eterno, Amor: si esto desmiente mi vida, no he sentido tus ardores, ni supe comprender tus maravillas (William Shakespeare).

Capítulo 39. Ya no estás aquí.

Mina, Rei y Amy se detuvieron ante la puerta de metal de una enorme bodega.

- Es aquí- dijo la rubia con las manos a los costados- lo recuerdo claramente-

- ¿Amy puedes detectar alguna actividad dentro?-

Amy comenzó a maniobrar sus instrumentos y a los pocos segundos ya tenía la respuesta, aunque no satisfactoria.

- No puedo asegurarlo con certeza debido a que nunca hemos podido sentir su presencia, no creo que mis instrumentos sean de mucha ayuda. Lo siento chicas-

- Esta bien- dijo Rei haciendo tronar sus dedos- tendremos que hacerlo como en los viejos tiempos-

- Y como sería eso Mars- preguntó Mina con una sonrisa

- Ya sabes- respondió Rei con un dedo sobre la boca- lo de improvisar y esas cosas, como lo haría nuestra Princesa-

Antes de que Mina agregara algo más Amy apuntó con su dedo índice hacia el costado derecho.

- Chicas alguien se acerca-

Ambas se dieron vuelta para ver de quien se trataba

- No puedo ver bien quien es- respondió Mina entornando los ojos

- Oh yo veo bien quien es- murmuró Rei golpeteando el suelo impaciente- ¡Dios no nos dejarán en paz nunca!-

- ¡Es Seiya!- exclamó Amy- ¿Qué hace aquí?-

Mina suspiró un poco cansada de esta situación que se repetía ya constantemente

- Déjenme hablar con él-

- Te doy cinco minutos Venus-

Mina se dio la vuelta alzando una ceja

- Sin presiones Mars, con Seiya las cosas no funcionan así y conmigo tampoco-

Hizo un mohín pero guardó silencio. Mina se separó de sus amigas acortando así camino con Seiya. Éste se detuvo a unos metros de ella agitado debido a que había corrido bastante para alcanzarlas

- Seiya- le dijo Mina moderando el tono de su voz- que haces aquí acaso quieres que a Rei le de un colapso-

Tomó entre su mano la sortija que pendía de su cuello

- ¿Es cierto?- le gritó con fiereza- ¿Es cierto lo que Alphonse hizo a bombom? ¿La atacó?-

Los enormes ojos azules de Mina se abrieron de par en par mientras un improperio dicho por Rei se escuchaba más atrás

- ¿Quien te dijo eso?- preguntó la rubia, sabiendo que el único que sabía la verdad era Taiki. Por la cabeza de Amy también rondó esa explicación

- Lo oí de Lita mientras estaba cuidando de bombom… ¿Cómo pudieron ocultarnos algo así? ¿Cómo pudieron no decírmelo?-

Mina caminó hacia él

- Serena nos pidió discreción Seiya, era una situación delicada y además no podrías haber hecho más de lo que nosotros hicimos-

Esas últimas palabras prendieron fuego dentro de él

- ¿De eso se trata?- preguntó con voz temblorosa- como yo no soy de ayuda no tengo derecho a saber lo que le sucede a mi novia-

Mina cerró los ojos comprendiendo cada vez más a su mejor amiga. Seiya lo entendía todo mal.

- No quiso preocuparte, con lo de Yaten y los problemas entre ustedes… simplemente intentó no abrumarte más de la cuenta, ni siquiera a nosotros nos lo quería decir, prácticamente la tuvimos que obligar-

Que Serena haya tenido reticencia de confiar incluso en sus amigas era un amargo consuelo.

- Porque no me lo dijeron Mina- contesto Seiya más controlado- habría hecho hasta lo imposible por ayudar, habría estado con ella, no la habría dejado sola ni un segundo-

Mina dejó a un lado su faceta de jefa y volvió a ser la amiga de Seiya.

- Escucha ¿Por qué no vas a casa de Sere y la acompañas un momento? Puedo llamar a Lita y decirle que ya te calmaste…-

- No- respondió de inmediato- allá no soy de ayuda, pero aquí sí. Iré con ustedes-

Mina al principio sonrió pues creyó que Seiya no lo decía tan en serio, pero era muy difícil que Seiya estuviera bromeando con algo así que la diversión se le esfumó del rostro

- No puedo hacerlo Seiya, si Serena descubre que te pusimos en peligro se enfadará mucho-

- No me importa, no puedo dejar las cosas así, Alphonse pagará por lo que le hizo a bombom-

Mina miró hacia sus amigas y luego volvió a Seiya

- Claro que pagará y de eso nos encargaremos nosotros y con nosotros me refiero a las guerreras de Serena-

El rostro de Seiya se contrajo

- Mina… yo también soy un guerrero de Serena, le juré lealtad al igual que ustedes-

La rubia caminó y tomó entre sus manos el rostro del chico

- Tú eres su novio y juraste permanecer a su lado siempre, pero si sigues con estas locas ideas en la cabeza romperás esa promesa. Tu deber es estar a su lado no aquí arriesgándote en vano-

Por primera vez en toda la tarde la resolución de Seiya comenzó a decaer.

- Pero…- susurró mirando fijamente los ojos de su amiga

- ¿Como le explicaríamos a Serena que su novio decidió ir tras una absurda cacería mientras ella estaba inconciente? ¿Como podríamos mirar a Serena a la cara y confesarle que resultaste herido o muerto en el intento? ¿Podrías tú darle una noticia así?, perdóname pero no me considero lo suficientemente fuerte, así que no Seiya no te dejaré hacerlo, ninguna de nosotras lo hará-

La rabia que Seiya sentía había logrado ser aplacada finalmente por Mina, pero la mención a Serena era la principal responsable. La tormenta que se había desatado en su cabeza y dentro de su pecho poco a poco se estaba diluyendo y su rostro recuperó la suavidad y la dulzura de tiempos anteriores. El cambio era evidente y Mina así lo notó, relajó los hombros y apretó ligeramente las mejillas del chico

- Así está mejor ¿Verdad?, estar todo el día enojado y gritando no va contigo Seiya. Vuelve con Serena y déjanos hacer nuestro trabajo-

En el momento en el que Seiya se daba la vuelta para retirarse se oyó un rechino agudo. Todos enfocaron la mirada en la puerta que tenían al frente, la que lentamente comenzaba a abrirse.

- ¡Venus vengan aquí!- gritó Rei

Mina tomó del brazo a Seiya y juntos corrieron para así reunirse con las demás.

- Estén atentos- susurró Rei-

- Seiya…- comenzó Venus

- Me quedaré aquí Mina- respondió Seiya antes de que Mina soltara el discurso sobre protector.

De las sombras lentamente comenzó a emerger una figura imponente. Nadie pestañeó ni se movió de su puesto hasta que el rostro de Alphonse quedó al descubierto. Su mirada se paseó por las guerreras, deteniéndose largos segundos en Mina y finalmente en Seiya.

- Que decepción- dijo con voz retumbante- solo son ustedes. Ansiaba encontrarme otra vez con la Princesa de Luna-

El cuerpo de Seiya se puso rígido

- Tendrás que conformarte con nosotros- le dijo Mina desafiante

Con un gesto de desprecio Alphonse volvió a concentrarse en la rubia

- La guerrera del planeta Venus…tú y yo tenemos cuentas pendientes que arreglar-

Mina hizo sonar su cuello sonoramente

- Pues adelante he venido solo por ti-

Alphonse sonrió socarronamente

- No es en ti en quien estoy interesado…-

Seiya había mantenido la vista en el suelo intentando por todos los medios de no entrar en conflicto con el enemigo pero era imposible no sentir sobre su rostro la mirada penetrante de ese sujeto, era como si le perforara la piel a fuego, las mejillas le ardían y la mandíbula de dolía debido a la presión que estaba ejerciendo en ella. Incluso con los ojos cerrados podía ver en su cabeza el rostro del hombre que tantas desgracias había traído a sus vidas. No pudiendo resistirse mas a la tentación de hacerle frente alzó la cabeza y tal como había sospechado los oscuros ojos de Alphonse aguardaban desde hacía mucho chocar con los suyos

- Me honra que al fin me des la cara Seiya-

Le sonrió amablemente

- Te noto un poco tenso ¿Hay algo que te esté molestando?-

- Solo cállate-

Abrió los ojos con fingida sorpresa

- Estás muy agresivo el día de hoy y yo no tengo intención de serlo contigo, de hecho, mientras más tiempo pasa siento que nos parecemos más y más y eso me causa simpatía. Provenimos del mismo planeta, somos muy parecidos físicamente y lo más importante ambos queremos a la misma mujer-

Entrecerró los ojos causando la gracia de Alphonse

- ¡Porque me miras así! Después de todo lo que te digo es la verdad…y hablando de mi Princesa ¿Donde está?-

- ¡Eso no te importa!- gritó Seiya dando un paso hacia delante

- Por supuesto que me importa y mucho- le respondió en el mismo tono de voz controlado- ella y yo tenemos una conexión especial que tú no podrías entender. ¿Te contó de nuestro último encuentro?-

La agitación en Seiya comenzó a surgir. Las palmas de las manos comenzaron a escocer, como si quisieran estrujar entre ellas el cuello de Alphonse para que se callara de una buena vez. Mina apretó fuertemente su brazo, dándole así la primera advertencia.

- ¿No te contó?- insistió Alphonse con una sonrisa de ganador- ¿Acaso la Princesa de la Luna está guardándote secretos?-

Simplemente guardó silencio pues las palabras de Alphonse no podían ser rebatidas. Serena le estaba ocultando cosas tan trascendentales como lo ocurrido con el enemigo. Sabía tan poco de la situación pero preguntarle a Alphonse era reconocer la poca confianza que bombom tenía en él. En Seiya estaba pesando más el orgullo que la curiosidad.

- Sé lo que le hiciste- dijo en un arranque de impulsividad- y no voy a permitir que te le vuelvas a acercar jamás-

- ¿Sabes que ella y yo nos besamos?-

Los ojos de Seiya casi saltaron de su sitio y su pecho quedó sin aire debido a la impresión. No podía pensar en nada más, solo en bombom siendo abordada por un hombre despreciable. Entendió a la perfección su reacción al verle aquel día en el colegio, su expresión de miedo y de desagrado, el nerviosismo en el que había estado sumida los días siguientes y el secretismo que envolvía a su grupo de guardianas. Seiya se soltó del agarre de Mina bruscamente que a esas alturas tenía las uñas incrustadas en su brazo y caminó directamente hacia el enemigo

- ¡Seiya ven acá!- gritó Mina previendo un mal desenlace

Rei miró a Amy y juntas se acercaron

- ¡Seiya espera!- gritó Amy- ¡no lo escuches!-

- ¡Ven acá acaso quieres que te maten!- exclamó Rei al mismo tiempo que intentaba sostenerle de lo que fuera.

El anillo que colgaba del pecho de Seiya quemó su piel, ardía tanto como el coraje que se acumulaba en su interior.

- ¡Ya basta todas ustedes!- se dio la vuelta con indignación en el rostro y la voz. La fiereza de Seiya sobresaltó a las guardianas.

- ¡Estoy arto de sus órdenes y de sus gritos! ¡Dejen de entrometerse!, ya bastante tuve de sus mentiras- soltó antes de hacerle frente al enemigo, en lo que sentía era un enfrentamiento definitivo.

- Seiya si das un paso más…- dijo Mina poniéndose frente a él

Seiya se detuvo

- ¿Que me harás eh?-

Mina le miró con resolución

- Yo misma te detendré. Si das un paso más te detendré-

Seiya primero le enseño las palmas de sus manos y luego extendió un poco los brazos en señal de rendición

- Pues hazlo- le respondió en el mismo tono de voz desafiante- atácame Mina porque es la única forma que tienes de detenerme-

Mina alzó su dedo para invocar a su rayo de amor de Venus. Lo apuntó directamente al pecho de Seiya y no pudo ocultar que su mano tembló un poco. Seiya era su amigo, le quería demasiado como para dejar que Alphonse le matara así que prefería lastimarlo ella misma a ver como el enemigo acababa con él ante sus ojos, pero no significaba que la situación no le afectara, quería salir corriendo de allí, ser responsable apestaba, la vida real comenzaba a ser deprimente. Los ojos de Seiya aguardaban por una respuesta, por una acción que Mina no podía llevar a cabo porque le era imposible separar las cosas y ver a Seiya como un enemigo.

- Espera Venus- dijo de pronto Rei posando una de sus manos sobre la de la rubia

- Pero…- dijo Mina tan sorprendida como Seiya

Rei sabía lo que estaba haciendo y estaba convencida de que era lo correcto. Quería demasiado a Mina como para que viviera siempre con la culpa de haber lastimado a un amigo. Mina era en ese sentido muy parecida a Serena, ponerla en esta situación era lo peor que podrían hacerle.

- Está bien Mina ya has hecho todo lo posible- respondió al fin mirando a Seiya fijamente

- Pero yo soy la líder, debo de detenerlo-

- Es cierto- le dijo Rei- eres nuestra líder y con un corazón tan grande como el de nuestra Princesa. No puedo permitir que cargues con el peso de haber lastimado a un amigo, aún para salvarle-

Apretó la mano de su amiga sin perder el contacto con Seiya. Ya no sentía rabia hacia él, lo único en lo que Rei pensaba era en la reacción de Serena cuando se enterara de todas las cosas que se habían revelado en las últimas horas y muy especialmente en lo que Seiya pretendía hacer ahora porque cualquier cosa que decidiera el chico, desencadenaría consecuencias devastadoras para todos.

- Seiya no quiere ser salvado… nadie puede salvarlo de él mismo-

Guardó silencio

- Si fuera la propia Serena quien te pidiera no luchar ¿Ni aún a ella la escucharías verdad?-


Taiki estaba ansioso como pocas veces. Hace más de media hora que los doctores estaban en la habitación de su hermano practicándole diversos estudios. Incluso habían venido especialistas que trabajaban en otras alas del hospital para comprobar si los rumores eran ciertos, si el chico que no tenía ningún indicio de volver a despertar sin explicación alguna había abierto los ojos El lugar parecía un desfile de interminable hombres y mujeres vestidos de blanco que solo murmuraban en silencio entre ellos, sin dar ningún tipo de explicación a los dos chicos que esperaban afuera. Finalmente la puerta de la habitación se abrió y el doctor que se había encargado de Yaten buscó a Taiki. Éste se acercó a paso rápido

- ¿Como está mi hermano doctor?-

El doctor se sacó los anteojos y los limpió lentamente con un pañuelo, alargando aun más la espera

- Estoy…en realidad no tengo explicación a lo que ha pasado. Su hermano está bien y eso es lo que no entiendo, las heridas que tenía están absolutamente curadas, no tiene secuelas de ningún tipo, le hemos hecho absolutamente todos los estudios de rigor y no hemos encontrado nada malo. Es la primera vez que veo algo así… estoy fascinado y sorprendido a la vez-

Taiki cerró los ojos y sonrió. Thomas le dio una palmada en la espalda. Ya poco le importaban las dudas y las respuestas del doctor, pues este ya había dicho lo único que importaba, que Yaten estaba despierto y en perfecto estado

- ¿Puedo verlo doctor?-

El hombre estaba sumido en sus pensamientos, quizás resolviendo mentalmente todas las dudas que tenía

- Ah si por supuesto, hemos terminado de hacerle todos los exámenes… mi labor ha acabado. En cuanto usted termine con el papeleo correspondiente, podrá llevarlo a casa. Yo creo que iré a investigar un poco más… esto es increíble-

Estrechó la mano de Taiki y murmuró algo que el chico no alcanzó a distinguir.

Taiki se quedó de pie frente a la puerta de su hermano. Thomas se acercó a él

- ¡Que haces aquí ve a ver a Yaten!-

- Lo sé- respondió Taiki dubitativo- es solo que… he esperado tanto esto que ahora no se como reaccionar ni que decirle-

Thomas puso los brazos en forma de jarra

- Que te parece "hola hermano te extrañé"-

Asintió no muy convencido

- Taiki…- dijo Thomas más serio- no importa lo que digas, si fuera Yaten lo único que me importaría sería ver a mis hermanos conmigo. Así que no pienses tanto y solo entra allí-

Sonrió. Eso era cierto. Pensó en Amy, seguramente le daría el mismo consejo. Quería llamarle y contarle esta noticia, que ella le diera la fuerza que necesitaba, la que le faltaba ahora

- ¡Taiki solo ve!- exclamó Thomas mientras tomaba la manilla de la puerta, la abría y le daba un empujoncito para que entrara. Cuando Taiki ya se encontraba dentro de la habitación cerró la puerta a su espalda y se quedó esperando fuera mientras ellos platicaban.

En la habitación había una enfermera que le impedía tener una visión clara de su hermano, pero a juzgar por un sonoro suspiro que provenía de él su ánimo no era de los mejores

- ¿Es necesario que venga una enfermera cada cinco minutos a interrumpirme?- preguntó en un tono un tanto molesto. La enfermera le miró un poco temerosa.

- Lo siento señor debemos de controlar su estado de salud-

Se removió en la cama

- ¡Me siento bien! Lo he repetido un millón de veces, de hecho quiero irme de aquí-

Taiki se recostó en una de las paredes y sonrió para sí.

- Veo que tu humor no mejoró en todo este tiempo ¿Verdad?-

La enfermera se dio la vuelta. Yaten se sentó en la cama y se encontró con los ojos de su hermano. La sonrisa que Taiki le obsequió, el brillo que proyectaban sus ojos, probablemente nunca había visto a su hermano de esta forma, era como si pudiera leer en él y lo que veía llenó su corazón de dicha. Yaten rodó los ojos y se cruzó de brazos

- ¿Esta es tu forma de decir lo mucho que me extrañaste?-

La enfermera terminó de ajustar el suero al brazo de Yaten y se retiró para dejarlos a solas. Taiki se acercó paso a paso a su hermano

- Es una forma de decirlo- le respondió

- Taiki…- dijo un poco más bajo- ¿Los demás están bien? ¿Nadie sufrió daños? ¿Cuánto tiempo he estado aquí? ¿Dónde están todos? ¿Dónde está Seiya?-

Suspiró y se sentó junto a la cama de su hermano

- Son demasiadas preguntas así que deja empezar por las más fáciles. Has estado aquí casi un mes, nos hemos pasado los días y las noches aquí cuidándote, turnándonos para protegerte en caso de que…bueno en caso de que el enemigo volviera a atacarnos-

Yaten asintió

- ¿Todos están bien?- volvió a preguntar

- Nadie sufrió daños ese día. Serena tuvo un pequeño desmayo pero se recuperó al instante. Nos protegiste a todos hermano-

Sonrió y luego bajó la vista

- Mina está…-

- Ella está bien- respondió al instante su hermano- aunque cuando te hirieron… enloqueció. Se sentía tan culpable por lo sucedido que se derrumbó completamente-

Yaten cerró los ojos. Eso no era lo que quería provocar.

- Solo quería cuidar de ella-

Taiki movió la cabeza hacia ambos lados

- Sé que esa era tu intención…aunque no creo que las chicas lo entiendan así. Seguramente tendrán contigo la misma charla que Amy me dio a mí, que Serena le dio a Seiya y que Mina le dio a Thomas-

Yaten alzó la cabeza

- ¿Así que ese rubio insoportable aún anda rondando eh?-

Una sincera risa salió del pecho de Taiki. Se sentía feliz y aliviado de ver y sentir a su hermano de la misma forma irónica y apática que lo recordaba.

- De hecho está afuera, me ha estado acompañando mientras te hacían los exámenes. Él ha sido un excelente apoyo para todos nosotros-

Claramente su hermano también había sido envuelto en el encanto del rubio. Como todos los demás.

- ¿Y que hace afuera solo?- gritó Yaten a propósito- ¿Acaso es idiota?-

Una risa se oyó desde el pasillo

- Ya te oí Kou- respondió Thomas abriendo la puerta de la habitación

Se miraron fijamente un par de segundos, la última vez que le había visto habían tenido al enemigo frente a sus ojos y ninguno de ellos se atrevió a dejar a Mina expuesta, los dos tenían sentimientos demasiados fuertes hacia la rubia que no les habían permitido huir. La diferencia estaba en que Thomas había estado al lado de Mina todo el mes en el que él solo le causó preocupación. ¿Qué había sucedido entre ellos todo este tiempo? Yaten desvió la mirada hacia la ventana.

- Pensé que después de darle un vistazo a lo que verdaderamente nos enfrentamos saldrías huyendo-

Thomas sonrió como si nada. No podía sentir menos que respeto por el hombre que había arriesgado su vida por la persona a la cual quería, que coincidentemente era la misma mujer que él amaba. Estaba feliz de que Yaten estuviera nuevamente de vuelta, en su corazón no almacenaba el más mínimo sentimiento de apatía o resentimiento hacia el chico, pues los actos de Yaten habían sido motivados por el amor y para los ojos de Thomas nada que proviniera del amor podría ser malo.

- Soy más terco de lo que pensabas-

- Y más tonto también- murmuró Yaten

Antes de que Thomas respondiera a eso Yaten habló

- ¿Donde están todos los demás?-

Taiki dio una mirada rápida a Thomas quien se afirmó en la pared más cercana

- Han sucedido bastantes cosas en tu ausencia-

Yaten bajó su mirada hacia su puño y lo apretó fuertemente. Sentía una extraña vitalidad recorriéndole el cuerpo. Eso no podía ser otra cosa que la energía de Serena acoplándose a su organismo.

- Estoy al tanto de algunas- respondió escuetamente

Taiki se rió incrédulo

- ¿Y como podrías tú saber lo que pasó aquí?-

Guardó silencio

- Tengo mis trucos hermanito-

Miró otra vez hacia la ventana y respiró profundamente. Solo era un presentimiento pero tenía la sensación de que la plática con Serena si había rendido frutos…que había logrado convencerla, después de todo ¿Cómo es que él estaba de vuelta?, no podía ser de otra forma. Serena había intervenido.

- Antes de que comiences a relatarme todo esperemos a que llegue Serena-

Thomas alzó las cejas mientras que Taiki ideaba como contarle a Yaten lo ocurrido con la Princesa

- Verás Yaten…Serena sufrió un pequeño percance, en estos momentos está en su casa descansando. No creo que pueda venir-

Yaten entrecerró los ojos

- Sé exactamente lo que le pasó así como se que ella vendrá-

Cerró los ojos y se recostó sobre sus almohadas

- Serena no me decepcionará-


Camino al hospital Lita había intentado mantener a Serena aislada de todo lo que estaba pasando con Seiya y las demás, hablándole de cosas completamente banales, pero sabía que no podría mantener la charada por mucho tiempo más. Afortunadamente Serena estaba tan ensimismada en comprobar que efectivamente Yaten había despertado que caminaba con paso firme hacia el hospital sin pensar o hablar de nada más. Después de veinte minutos de viaje subieron rápidamente hacia el tercer piso y allí se encontraron con Taiki y Thomas quienes sonreían felices. Ese pequeño gesto le dio a Serena la prueba que necesitaba.

Taiki fue el primero en acercarse a Serena y atraparla con un fuerte abrazo. Serena también hizo lo mismo pues sabía a la perfección el sufrimiento por el que había pasado desde que Yaten había sido herido, era prácticamente el mismo dolor que había sentido ella.

- Él ha despertado- le dijo Taiki casi sin poder creérselo

Serena se separó de él y le sonrió

- ¡Lo sé y estoy tan feliz!- gritó Serena con una enorme sonrisa

- Y tú también lo has hecho- le dijo Taiki

Asintió sin decir más. Taiki la observaba casi con adoración

- Pretender que ambos hechos no están relacionados es casi imposible… como podré alguna vez agradecértelo-

Serena arrugó el ceño y negó al tiempo que sus ojos comenzaban a ponerse más y más vidriosos

- Si hay alguien a quien agradecer es a Yaten-

Todos se sorprendieron por esa frase, pero Serena no entró en explicaciones. Se acercó a Thomas, lo abrazó y depositó un suave beso en su mejilla. Si bien la personalidad avasalladora de Thomas era conocida por todos, no pudo evitar sonrojarse ante este gesto.

- ¿Tú me cargaste aquel día verdad? Y te aseguraste de que estuviera en casa, gracias por cuidar de mí-

Puso la mano sobre la mejilla que Serena había besado.

- No me lo agradezcas… Princesa-

Lita se sonrió al oír esa palabra de la boca de Thomas mientras que Serena puso las manos junto a sus caderas y movió la cabeza de un lado a otro.

- Solo Sere ¿si?-

Thomas asintió sin palabras. Serena se dio la vuelta para ver a Taiki. Estaba más que deseosa por ver a Yaten en el mundo real, pero ya había entrado en la habitación de Yaten sin permiso, provocando la molestia de su hermano, así que esta vez no quería cometer el mismo error.

- Yaten…- soltó Serena un poco temerosa de preguntar

Taiki captó la duda en su voz y se lamentó de haberle gritado de esa forma aquella vez, más aún considerando que ella le había salvado y traído de vuelta. Definitivamente cuando la tormenta menguara, le pediría disculpas.

- Él ya está esperando por ti-

Sonrió con la alegría de siempre. Mientras se dirigía a la habitación de Yaten fue imposible no preguntarse donde estaba Seiya. Nadie le había dicho nada de él y al parecer tampoco estaba en el hospital… después de la última pelea que habían tenido y en donde Yaten había sido el principal protagonista…tal vez aún seguía molesto con ella y con Yaten… pero él era su hermano, debía de estar con él a pesar de todo. Ese pequeño punto hacía que la felicidad que la embargara no fuera plena.

Tocó la puerta y la abrió. Yaten estaba sentado en el borde de la cama con las piernas casi rozando el suelo. Estaba exactamente igual a como lo había visto en su sueño. Le sonrió escuetamente y la habitación se llenó de una inexplicable calidez. Se acercó a él ante la mirada atenta de sus tres amigos.

- ¿Siempre sucederá esto cuando nos encontremos?- preguntó Yaten mientras movía su dedo índice en forma circular

Serena sonrió abiertamente. Al fin su amigo estaba de vuelta en plenitud. Puso sus manos detrás de la espalda y se balanceó con sus pies hacia delante y atrás.

- No lo sé- canturreó como una niña- pero tampoco se siente tan mal-

Alzó una ceja pero Serena no se creyó su aparente enfado. Lo apuntó con un dedo.

- ¡No me pongas esa cara Yaten Kou, porque sé que te agrada!-

Yaten puso sus manos sobre sus oídos

- No me puedo creer que lo primero que oiga sean tus chillidos, honestamente es algo que no extrañaba-

Los ojos de Serena se estrecharon e hizo un puchero.

- ¡Eres tan malvado, pareces un abuelo gruñón!-

Yaten abrió la boca indignado mientras Lita rió por la escena, era divertido ver como Serena dejaba sin palabras al chico. Finalmente todos terminaron riendo de buen agrado. Pero Yaten al minuto se puso serio y bajó la vista

- Pensé- dijo con una suave voz- pensé que ya habías tomado tu decisión-

Serena dejó de sonreír y suspiró, sujetando fuertemente el dobladillo de su falda.

- Lo había hecho, realmente estaba decidida-

Los demás escuchaban atenta la plática, ajenos a la importancia que tenía ésta. Yaten alzó la vista.

- Que te detuvo-

Serena alzó la vista con una mirada que mostraba algo muy poco común en ella. Orgullo.

- Por que hay algo que dijiste en aquél lugar en el que nos encontramos que no me gustó-

Asintió.

- Te escucho- luego miró hacia sus amigos- todos te escuchamos-

Se mojó los labios nerviosa.

- Yo no soy una cobarde- la voz de Serena retumbó en toda la habitación- y no he sobrevivido a dos vidas, contemplado mi propia muerte y la de mis seres queridos para que me sigan llamando así-

En sus ojos de pronto se acumularon un par de lágrimas

- No me he sacrificado infinitas veces por este mundo para que me llamen cobarde y si estoy de vuelta es para encargarme de que jamás vuelvan a decirme de esa forma-

Yaten se puso de pie y tomó una de las manos de Serena. Inmediatamente un destello saltó del contacto

- Serena…-dijo seriamente- nunca fue mi intención ofenderte-

- Solo deseo que…-

Dio un apretón a su mano y Serena alzó la vista

- Nada me hace más feliz que me des una lección y que me hagas tragar mis propias palabras-

Serena rió y secó sus ojos

- Eso no sonó como Yaten-

El teléfono de Lita vibró una vez más terminando con el momento que todos presenciaban. Lita contestó y escuchó atentamente lo que le decían por la otra línea. Su ceño se frunció y su tez adoptó una palidez inusual. En cuanto Serena volteó a verle supo que algo andaba mal. Más precisamente, que algo con Seiya andaba mal. El corazón le golpeó fuerte en el pecho y sus peores temores volvieron a cobrar fuerza. Cuando Lita colgó todos le miraban expectantes.

- Que sucede Lita-

Aunque su voz sonaba firme no pudo evitar buscar apoyo en Yaten

Lita hizo un gesto a Taiki y Thomas para que se acercaran más, para así poder cerrar la puerta. Tomó una silla y se sentó en ella. Se sentía como en un interrogatorio pero ya no podía dilatar más la situación

- Este es el panorama…- jugó con sus dedos nerviosa- luego de que caíste en ese sueño las chicas y yo tomamos una decisión. Sabíamos que durmiendo corrías peligro así que nos pusimos a investigar y llegamos a la conclusión de que el enemigo se escondía en el mismo lugar de siempre así que nos preparamos para la batalla-

Serena asintió pues la boca se le estaba poniendo seca y no podía hablar

- ¿Cuándo fue que tomaron esa decisión?- preguntó manteniendo la calma

Lita pensó

- Fue ayer, después de que Mina nos contara que había sucedido contigo-

Serena asintió aún sin poderlo creer. Sus guerreras habían ido a la batalla sin esperar una orden, sin siquiera consultarlo con ella. Pero eso no era todo, lo podía sentir claramente.

- Que hayan ido en busca de Alphonse sin mí no es lo peor ¿verdad?-

Lita miró a Taiki. Serena supo tan incuestionablemente de que sabría algo importante, algo que posiblemente cambiaría el curso de las cosas, cambiaría su mundo. Lo sentía en el pecho, la sensación de que se enteraría de algo vital.

- Sere…- dijo Lita con compasión en los ojos- hay algo sobre Seiya que no sabes-

La presión fue demasiada así que solo hizo un gesto con la mano para que su amiga continuara

- No sé muy bien como pasó pero pudimos averiguar de que Seiya está usando uno de los anillos que pertenecían a Alphonse para incrementar su fuerza o algo así-

Serena solo sintió que era conducida por Yaten hacia la cama para que tomara asiento. El pulso primero se le aceleró al máximo y luego cayó hasta hacerse pausado, su rostro se volvió cetrino mientras sus ojos solo enfocaban la mirada de Lita, pero en realidad no le estaba observando, su cabeza estaba en otro lugar, en aquel día en el que Seiya le había rechazado tan violentamente. Al fin algunas cosas encajaban…Seiya no le había lanzado lejos por falta de amor o deseo, aquel día Serena había estado muy cerca de descubrir su secreto y fue por eso que reaccionó así. No sabía si sentirse aliviada o mortificada.

- Como…- preguntó con un hilo de voz- y cuando comenzó a usarlo-

Lita no sabía eso así que solo negó. Taiki quien estaba detrás de Lita saltó hacia delante y se agachó frente a Serena, quien tenía la cabeza gacha

- No lo sé con exactitud pero creo que lleva un tiempo haciéndolo… eso explicaría sus cambios de humor, su actitud hosca y…- miró hacia Yaten quien no sabía del motivo de la última discusión de Serena y Seiya- y otras cosas más- concluyó

¿Un tiempo? ¿Qué significaba un tiempo? ¿Un día, dos, un mes, quizás más? ¿Todas las veces en las que Seiya le besó y tocó llevaba eso? ¿Las veces en las que le dijo amarle estaba portando algo de ese tipo?, sintió náuseas, verdaderas náuseas. Recordó el ataque que había sufrido de parte de Alphonse… tal vez por eso el ver a Seiya al día siguiente le causó tanto temor, quizás inconcientemente lo sabía…

No, no era su inconsciente quien le enviaba esas señales. Desde hacía un tiempo que lo presentía, sabía que algo malo estaba pasando con Seiya, todo su ser le gritaba que las cosas no eran como antes, que su alejamiento de Seiya tenía una explicación, Seiya la había engañado, le había mentido en su cara y su corazón sabía que era así. He ahí la explicación.

Se puso una mano sobre la boca pues tenía miedo de ponerse a chillar como una niña.

- ¿Cuándo te enteraste de esto Taiki?- preguntó entre murmullos

Taiki no quería seguir haciéndole daño a Serena, pero para que las cosas se solucionaran tenía que contarle a la única persona capaz de hacer entrar en razón a su hermano

- Solo me he enterado hoy…verás él me contó que la Princesa Kakkyu le había dado esos anillos antes de viajar aquí y que ella le había dicho que…-

Serena alzó la vista estupefacta ¿La Princesa Kakkyu le había dado la idea?

Yaten se sorprendió aún más que la propia Serena e intervino.

- ¿Estás diciendo que la Princesa metió esa idea en la cabeza de nuestro hermano?-

El silencio de Taiki pesó más que una respuesta afirmativa. Lo único que pasaba por la cabeza de Serena eran miles de "porque".

- ¿Porque?- dijo en voz alta no refiriéndose a nada en particular…y a todo al mismo tiempo.

Nadie en la habitación fue capaz de decir algo. La pena que emanaba del corazón de Serena era tan grande que ninguna palabra bastaba para mitigarla. El más afectado con todo era Yaten pues podía sentir como un gran vacío se instalaba en el pecho de Serena, era un enorme agujero negro que le impedía incluso respirar de forma normal.

Lita solo atinó a agacharle junto a Taiki y tomar la mano de su Princesa, no le tenía mejores noticias.

- Serena…- le dijo captando su atención- la llamada que recibí hace un rato, era de Mina. En el instante en el que las chicas estaban listas para abordar la guarida del enemigo apareció Seiya. Al parecer él escuchó una plática que yo mantenía con Luna en la que comentábamos lo que Alphonse te había hecho y…-

Serena supo lo que Lita diría y comenzó a llorar. Los demás escuchaban atentos a Lita pero Serena ya no necesitaba más información. Lita se conmovió tanto por su amiga que también sus ojos se anegaron en lágrimas

- Lo siento tanto Serena, pero las chicas no pudieron detener a Seiya. Quiere tomar venganza por lo que te hizo Alphonse y ha decidido hacerlo sin ayuda-

De todos sus mayores temores era justamente ese al que Serena más pavor le tenía. Imaginar a Seiya contra ese monstruo le hacía temblar. Se puso de pie mientras lloraba profusamente

- Tengo que ir por él- repetía una y otra vez

Lita miró a Taiki quien estaba igual o más desesperado que Serena. Yaten se puso de pie y caminó hacia el closet de su habitación. Buscaba su ropa

- ¿Qué haces?- le preguntó Thomas

Sacó sus pantalones y una sudadera grande color negro

- No me quedaré de brazos cruzados mientras mi hermano muere en ese acto suicida-

- Pero…- dijo Thomas, a lo que Taiki detuvo

- Es nuestro hermano y lo traeremos de vuelta aunque nos cueste la vida-

Mientras los hombres discutían Lita caminó hacia Serena quien no paraba de repetir lo mismo

- Serena- le dijo Lita pero ella no respondió- ¡Serena!-

Gritó al mismo tiempo que sostenía fuertemente sus hombros. La rubia enfocó su mirada en Lita y se apoyó en ella

- Sabía que esto pasaría…!Como pude ser tan tonta!-

Lita la abrazó fuertemente

- Nada de eso importa. Lo que quieras decirle a Seiya o lo que quieras hacer con esa relación… nada de eso importa si no corremos en este mismo minuto a salvarle, no es momento de pensar, es momento de actuar así que concéntrate y se la persona fuerte que siempre has sido, hoy más que nunca te necesitamos, Seiya te necesita -

Serena se quedó unos segundos descansando sobre el hombro de Lita hasta que se sintió lo suficientemente fuerte como para dejar de llorar y lamentarse. Alzó la vista, secó sus ojos y miró a sus amigos

- Sé que será inútil decirles que se queden aquí así que vamos. Salvaremos a Seiya así sea lo último que hagamos-

Taiki tomó del brazo a su hermano

- ¿Cómo te sientes?-preguntó preocupado

Yaten sonrió

- Tengo la energía de la Princesa de la Luna en mis venas, eso es más que suficiente-

Taiki asintió

Cuando todos iban saliendo de la habitación un peculiar encuentro se produjo.

Frente a ellos aparecieron las figuras de Darien, Sura y la Princesa Kakkyu. Era una muy extraña reunión y en otras circunstancias Serena podría haber comentado eso, pero su cabeza estaba totalmente ocupada ideando formas de salvar a Seiya. Todos se quedaron congelados en sus lugares mirándose unos con otros, esperando más que nada la reacción de Serena.

Darien observó que Serena tenía los ojos enrojecidos y que su desesperación era evidente. Sura caminó hacia su amiga con una sonrisa, ajena a todo lo que estaba pasando.

- ¡Serena! que alegría saber que estás bien-

Serena abrazó a Sura pero no perdiendo jamás el contacto con la mirada de la Princesa Kakkyu. Serena pocas veces había sentido odio en su corazón, pero en ese preciso instante no había otra forma de llamarle al sentimiento que le provocaba la Princesa Kakkyu. Darien dio un vistazo a Yaten a quien le envolvía una extraña y cálida aura.

- Tú has despertado- dijo afirmando un hecho obvio

- Supongo que eso no te causa mucha gracia-

Darien guardó silencio pues estaba más interesado en desentrañar la mirada oscura de Serena. La Princesa Kakkyu se acercó a Yaten con una sonrisa en el rostro. Por fin su estrella había despertado de ese largo sueño.

- Yaten me alegro tanto de que…- cuando intentó tomar su brazo Yaten se hizo hacia atrás hoscamente. Ella le miró confusa buscando una explicación

Sura dejó de abrazar a Serena mientras que Lita hacía todos los esfuerzos posibles por no saltar sobre Kakkyu y darle lo que merecía. En eso ayudaron Taiki y Thomas que muy sutilmente sostuvieron sus brazos.

- ¿Yaten que sucede?-

Éste guardó silencio. Serena se separó de su amiga Sura y se encaminó hasta quedar frente a la Princesa Kakkyu. Su cuerpo entero tembló antes de mover el brazo y con un ágil movimiento alzar la mano propinándole así una fuerte bofetada a la Princesa Kakkyu en la mejilla izquierda. Tal fue la fuerza que Serena empleó que la Princesa Kakkyu se tambaleó hacia atrás, siendo sostenida por Darien. Sura tapó su boca para así ahogar un grito, mientras que los demás solo observaban anonadados la reacción de Serena.

La Princesa Kakkyu acarició su mejilla herida mientras que sus ojos llameaban de furia

- ¡Como te atreves!-

Serena bajó la mano sin perder jamás de vista a Kakkyu.

- ¡Como te atreves tú a poner a Seiya en tamaño peligro! ¡Como pudiste hacer algo así!-

La Princesa Kakkyu no sabía de que estaba hablando esa niña

- No se a que te refieres-

Serena empuñó su mano para impedir darle otro golpe

- ¡Dime que pretendías diciéndole a Seiya que usara unos de esos anillos!-

Kakkyu abrió unos enormes ojos, entendiendo al fin lo que estaba pasando. Buscó apoyo en sus antiguas estrellas pero solo encontró miradas de reproche y tristeza.

- Yo solo quería ayudar. Él se sentía solo y frustrado de no poder ser lo que tú querías-

Esas palabras golpearon duro a Serena ¿Realmente Seiya había utilizado esas palabras? ¿Le había comentado a Kakkyu como se sentía? Aún así se mantuvo en pie.

- ¡Y estará muerto si es que no llegamos a tiempo para detenerle!- le gritó Lita enfurecida

Kakkyu miró a Serena pero ésta pasó por su lado sin siquiera verle. La detuvo agarrando su brazo.

- Dime en que puedo ayudar-

Pero Serena se zafó de su amarre rápidamente. Se dio la vuelta para enfrentarle. El poder que había en la mirada de la Princesa de la Luna fue tan abrumador que Kakkyu retrocedió unos cuantos pasos.

- Quiero que te largues de este planeta y que no vuelvas jamás-

La Princesa del planeta de las flores apretó la mandíbula, ella no podía darle una orden así, ella no era la soberana del planeta tierra. Nunca nadie se había atrevido a hablarle así. Serena caminó a prisa con sus demás amigos tras ella. Darien quien se había mantenido al margen de todo le llamó

- Serena…-

En realidad no sabía que decir, solo tuvo el extraño impulso de pronunciar su nombre. Serena se volvió lentamente y le miró con tal amargura que Darien después de mucho tiempo no sintió ira sino que una sincera pena por ella

- Ya puedes estar feliz Darien- le dijo sonriendo mientras dos gruesas lágrimas caían por sus mejillas- el enemigo me tiene en sus manos, la persona que amo me mintió y se dejó influenciar por la primera persona que le ofreció poder. Se ha convertido en mi perdición tal como tú me dijiste, así que puedes estar en paz, ya estoy en el infierno como deseaste-

Se dio la vuelta y salió corriendo rauda a salvar a Seiya, mientras los otros tres personajes se quedaron allí.

Kakkyu arregló su vestido y miró a su doncella

- No me quedaré aquí, aunque no quiera mi ayuda iré de todas formas-

Sura asintió, bastante consternada por lo que se había enterado, saber que su Princesa había hecho algo tan inconciente le había dejado perpleja. Caminó tras de ella y al ver que Darien no le seguía se detuvo

- ¿No irá con los demás Príncipe?-

Darien miró hacia otro lado

- Esa no es mi batalla, no tengo nada que hacer allí-

Esa respuesta decepcionaba profundamente a Sura, quien aún seguía creyendo que había bondad en el corazón del Príncipe a pesar de todo lo que había escuchado y visto desde que llegó a la tierra.

- Aún recuerdo la noche en la que usted me salvó de ser asesinada por aquella mujer… usted no se sacrificó por mí, sino que por la Princesa Serena-

Apretó un puño pues no quería ser irrespetuoso con aquella mujer. Sura se atrevió a dar un paso más cerca de él

- Si aún siente algo por la Princesa…si alguna vez sintió algo por la Princesa de la Luna sabrá ver las cosas como todos las ven y no como usted intenta disfrazarlas-


Setsuna se despertó sobresaltada. No era la primera vez que le sucedía esto, ya iban dos días en los que la calma de la noche se entremezclaban con sus sueños, sueños que a estas alturas no podía dejar a un lado. Al principio pensó que se trataban de reminiscencias de un pasado mejor, pero había ciertos detalles que la hacían dudar, imágenes de sitios que no había divisado antes, situaciones que estaba segura no había experimentado, hasta que el sueño de esa noche se lo confirmó. No se trataba de recuerdos sino de visiones.

Se sentó en la cama y miró hacia la ventana que daba al exterior. Ya era de día, los rayos de sol se colaban tenuemente por sus cortinas. Sus sueños la habían tenido entretenida durante toda la noche, la habían absorbido completamente y sin embargo aún tenía la sensación de que había permanecido tan solo un instante en ellos.

Se había hecho una promesa, primero recabaría mayores antecedentes, si los sueños se repetían y si lograba identificar alguna imagen, cualquier cosa que le permitiera identificar que es lo que estaba pasando, compartiría esto con sus compañeras, antes no. Y lo había logrado así que era tiempo de hablar.

Se levantó y se dispuso a ir hacia la cocina pero quien resultó sorprendida fue ella, pues Haruka y Michiru ya esperaban por ella.

- Tenemos que hablar- dijo Haruka en su siempre tono autoritario

Setsuna asintió, reservándose para más adelante sus noticias

- Hace unos días la espada de Uranus presentó un extraño comportamiento-

Captó de inmediato la atención de la recién llegada

- ¿Qué le ocurrió?-

- Emite una señal o eso es lo que pensamos, no deja de brillar. El espejo de Michiru hace exactamente lo mismo-

Michiru asintió

- ¿Tienes alguna pista de lo que pueda tratarse?-

- Es por eso mismo que te estábamos esperando. Creo que tú puedes saber que sucede-

Era increíble la forma en la que Haruka conocía a sus amigas, eran demasiados años juntas como para no reconocer cuando una de sus compañeras tenía algo importante que decir, pero con Setsuna las cosas no funcionaban de la misma forma que con otras personas. Setsuna era metódica y más observadora que el resto de las sailors, primero tenía que analizar en solitario las cosas desde todos los puntos posibles de vista antes de llegar a una conclusión final que pudiera compartir con los demás. Así que sin agregar nada más Setsuna tomó asiento junto a Michiru y eligió con mucha precisión sus palabras.

- He estado soñando con el Milenio de Plata o eso creí al principio-

- Eso no es extraño- dijo Haruka- a veces yo también tengo recuerdos de nuestra vida pasada-

Setsuna asintió con su natural tranquilidad

- Al principio no me llamó la atención hasta que me dí cuenta que no estaba soñando con el pasado, sino que con el futuro-

La sorpresa en el rostro de las dos otras sailors fue imposible de ocultar.

- ¡Eso es excelente!- exclamó Haruka poniéndose de pie- eso quiere decir que nuestras habilidades están volviendo-

Michiru quien no era tan positiva como Haruka se quedó en su asiento meditando acerca del asunto

- El que Setsuna haya dado un vistazo a lo que va a suceder no quiere decir que todas hayamos recuperado nuestros poderes. Yo no puedo ver nada en mi espejo ni tú puedes utilizar tu espada-

Aquel comentario hizo que el entusiasmo apresurado de Haruka se difuminara.

- Es por eso que había querido mantener esto en reserva, no entiendo la razón de porque puedo tener estos sueños, si nuestra situación como guerreras sigue igual-

Haruka volvió a tomar asiento junto a Michiru

- Que crees que pueda significar- preguntó con los ánimos un poco menos efervescentes

- Creo que más importante que eso- inquirió Michiru- es saber que viste allí que llamó tanto tu atención-

Esa era la parte un poco más complicada de explicar y la que causaría mayor asombro.

- Se trata de Tokio de Cristal-

- ¿Tokio de Cristal?- preguntaron ambas al unísono

Cerró los ojos para tener una mejor visualización

- Es enorme y majestuosa si pudieran verla… se veía tan elegante y brillante como el antiguo Milenio de Plata, es por eso que al principio las confundí. En el aire se respira paz, los enemigos ya no existen y las personas transitan libres y despreocupadas…pero hoy vi algo más, algo que me convenció de que esto era el futuro. En el centro de la ciudad hay un enorme palacio y en la cima de la torre de Cristal, vigilándolo todo, velando por todo está ella. La Neo Reina Serena-

El vello de la nuca de Haruka se erizó mientras que Michiru tragó con dificultad. Setsuna no dijo nada al respecto, pues la impresión que había causado en ella la primera vez fue muy parecida, entre temor y asombro

- Serena lleva la corona real sobre su cabeza, un largo y holgado vestido color marfil la cubre, en su mano derecha porta su báculo mientras que su mano izquierda descansa suavemente sobre su trono. Detrás de ella están sus guardianas quienes también portan unas tiaras sobre sus cabellos. De pronto Serena se pone de pie y despliega sus blancas alas, mira hacia atrás sonríe a sus amigas y golpea el bastón dos veces en el suelo…y de pronto todo se ilumina y ya no es posible ver nada, solo una enceguecedora luz blanca que lo cubre todo. Es allí cuando despierto-

La noticia había dejado a todos sumidos en sus pensamientos, intentando interpretar el giro de los últimos acontecimientos.

- ¿Estás segura de que se trata de Serena y no de la Reina Serenity?-

Era una pregunta lógica, pues el parecido entre ellas era evidente

- Todo este tiempo también me lo cuestioné pues solo podía verles a distancia, pero hoy…fue como si fuera parte de la audiencia, como si hubiera estado solo a unos cuantos metros y te puedo asegurar que se trata de la Neo Reina Serena y no de su madre-

Setsuna se puso de pie y caminó lentamente por toda la habitación. Aún habían muchas cosas que no estaban encajando, pero algo sí que estaba muy claro, algo que había mantenido en secreto y seguiría haciéndolo; los sueños habían comenzado la misma noche en la que se encontró por última vez con Serena, era evidente por tanto que no se trataba de dos hechos aislados, que su plática con Serena de alguna forma había influido en las revelaciones de las últimas noches. Sus amigas le observaron expectantes, esperando quizás alguna respuesta, pero por ahora no diría nada más, no hasta platicar con la única que podía resolver el misterio.

- Sé que por ahora hay demasiadas cosas sin explicación, pero sí hay algo seguro- anunció mirando hacia el exterior- no se que está sucediendo en la vida de Serena, pero de algo si estoy absolutamente convencida. La fundación de Tokio de Cristal está muy cerca y Serena se transformará en la nueva soberana de este mundo-


Taiki y Yaten no habían tenido mucho tiempo para vivir un sentido reencuentro de hermanos que no se ven desde hacía mucho tiempo. Apenas si habían podido preguntarse como estaban y lo mucho que Yaten había hecho falta esas semanas. Pero a veces un gesto vale más que miles de palabras, así que Yaten se quedaba con la mirada de completa felicidad de su hermano al verle despierto…era uno de los mejores momentos de su vida y seguramente la recordaría por siempre. Ver allí a Thomas también le sorprendió pero no del todo. El chico se había acoplado bien al grupo y tenía el mismo espíritu que compartían todos, el de protegerse y acompañarse unos a otros independientemente de las circunstancias. No era su mejor amigo pero al menos sí se había ganado su respeto.

Yaten se sentía un poco nervioso de volver a ver a todos otra vez…especialmente a Mina y si bien tenían cosas mucho más importantes de las que preocuparse, como por ejemplo averiguar que había sucedido con Seiya en el tiempo en que no estuvo, dejar de pensar en la rubia le era muy difícil. ¿Cómo tomaría su regreso? Y también estaba Rei por la que sentía un cariño tan especial y a la cual también extrañaba…

- ¿Te sientes bien?- le preguntó Taiki mirándole de reojo

Yaten suspiró

- Solo estoy pensando- cambió de rumbo sus pensamientos- ¿Que ha pasado con Seiya en este tiempo Taiki? y por favor deja de lado las palabras suaves no tenemos tiempo para endulzar las cosas-

Giraron en una esquina

- Seiya ha cambiado mucho… en momentos ha tenido actitudes muy parecidas a las tuyas pero más violento e irracional que tú-

Eso le causó gracia. Imaginar a su hermano así era un poco extraño.

- Pero no es todo-

- No- confirmó Taiki a quien le costaba una tonelada contarle a su hermano lo demás.

- Vamos hermanito puedo afrontar lo que sea-

Taiki miró al frente hacia Serena y Yaten siguió la trayectoria de su mirada

- Seiya no se ha comportado muy bien con Serena de hecho…-

Yaten arrugó el ceño

- De hecho qué Taiki, ya dilo-

Asintió apesadumbrado

- De hecho la ha acusado de estar enamorada de otro, de ti específicamente-

Alzó ambas cejas. Eso era sorpresivo y lo pilló con las defensas muy bajas.

- Serena no me dijo nada de eso-

- Quizás no quiso preocuparte-

Bufó

- Quizás quiso evitar que le rompiera la linda nariz a mi hermano por idiota-

- Yo realmente intenté hacerlo entender, no sabes cuantas veces platicamos de lo mismo pero es como hablar con una gran pared-

Yaten miró a la rubia y recordó la plática que habían mantenido y entendió parte de la amargura que había captado en sus palabras.

- Sé sincero y dime en que momento Serena y yo hemos dado a entender algo más-

Taiki guardó silencio. Tal vez era hora de que su hermano se enterara de más detalles lo que había pasado en su ausencia

- Serena te echó mucho de menos, te recordaba todo el tiempo, había veces en las que incluso se escabulló en secreto a tu habitación para estar contigo, las chicas se quejaban de que ya no hablaba con ellas y Seiya…Seiya se comenzó a sentir aislado y fuera de su mundo-

- Entiendo todo eso, pero aún no has respondido a mi pregunta y eso es extraño ¿Qué es lo que te cuesta decir?-

Taiki frenó, dejando que los demás siguieran y por supuesto Yaten le imitó

- Es evidente que Serena ya no se siente segura con Seiya, lo ama eso está claro pero es difícil amar a una persona que no acepta quien eres realmente… y en la otra vereda estás tú quien en un principio no la soportaba pero que te has vuelto su incondicional, que la escucha, la apoya y se pone de su lado cuando la persona que debiera estarlo está contra ella-

Yaten guardó silencio sopesando las palabras de su hermano

- Yo no amo a Serena y claramente ella no está enamorada de mí-

Taiki sonrió

- Por supuesto que la amas, así como yo también la amo ¿Quien no amaría a Serena?, no es un pecado hacerlo y ella nos ama también, pero si a todo eso le agregas la inestabilidad en la que Seiya está sumido, pensar en Serena y tú como algo más se arraigó en él con más y más fuerza hasta que no lo soportó y días atrás se lo enrostró a Serena. Eso provocó un quiebre entre Seiya y las chicas y dejó a Serena muy mal. El futuro de su relación es incierto-

Ahora Yaten entendía el porqué Serena no deseaba volver a la realidad.

- Cuando estaba en esa cama de hospital Serena me habló y se lo triste que está. La desconfianza de Seiya la tiene…tan mal, no se como explicártelo pero es una pena demasiado profunda. Ella no quería volver Taiki, estaba dispuesta a dejarnos con tal de frenar ese sentimiento de abandono-

Taiki recordó la plática de su hermano y Serena en el hospital.

- No lo sabía…en realidad hay muchas cosas de Serena que no sé-

- Lo que me cuentas Taiki…- respondió Yaten un poco más fuerte- no solo me entristece sino que me enoja tanto…!Ella se desvive por él! mira como se puso en cuanto supo que está en peligro, ni siquiera le importa su seguridad y aún así duda de ella…y de mí-

Cerró los ojos y se los presionó fuerte con dos de sus dedos. Despertar no había sido como lo había planeado. Había deseado abrir los ojos rodeado de todas las personas a las cuales amaba, incluso a las que no estimaba tanto, pero esto…Taiki abrazó a su hermano tan fuerte, como Yaten había soñado que le recibieran y se refugió en el hombro de su hermano.

- No sabes lo que han sido estos días sin saber si iba a poder abrazarte o hablar contigo una vez más… sin poder decirte que eres fundamental en mi vida y en la de Seiya, que los tres juntos somos invencibles pero que separados no somos nada, no sabes como te hemos extrañado, como hemos rezado para que estés aquí-

Rió en el hombro de su hermano, intentando ocultar al máximo la emoción que le embargaba.

- ¿Tú rezar hermanito? Eso no me lo esperaba-

- Si Dios intervino de alguna forma para que tú estés otra vez con nosotros pues lo seguiré haciendo-

Yaten se separó de él.

- Amy ya te convirtió eh-

- Amy me cambió-

Yaten asintió. Al parecer había muchas cosas más que no sabía pero lamentablemente no había tiempo de platicar

- Me encantaría enterarme de todo lo que me he perdido pero ya nos hemos retrasado. Debemos ir por Seiya ahora, antes que sea muy tarde-

Taiki dio una última palmada en el brazo a su hermano. Sabía muy bien que las escenas sentimentales no eran lo suyo pero esto era un gran avance, definitivamente Yaten había cambiado…en el último tiempo todos habían cambiado.

- En marcha-


Serena recorría las calles a toda velocidad, como si la vida misma se le estuviera yendo con cada exhalación que daba. En realidad así se estaba sintiendo, cada segundo que perdía era un segundo menos de probabilidades de salvar a Seiya.

Si no alcanzaba a llegar a tiempo… apresuró el paso, iba tan rápido que hasta la propia Lita tenía dificultades en alcanzarla. Tenía que verlo, asegurarse de que estuviera a salvo, quería ver su sonrisa cuando se enterara de que su querido hermano ya estaba bien, que Yaten había abierto los ojos, que el grupo al fin estaba completo. Quería que la abrazara, que disipara sus miedos, porque todas las cosas que sus amigas le habían contado… así no era Seiya. Debía de haber una muy buena explicación para que adoptara ese extraño comportamiento.

Porque Seiya jamás le hubiera mentido de esa forma, quería saber la razón, tenía derecho a saber el motivo por el cual Seiya había roto su voto de confianza y luego de oír lo que tenía que decirle tomaría una decisión. Porque en esta ocasión Serena sí se haría cargo de su relación, pero para eso primero tenía que salvarle.

El corazón de Serena comenzó a latir más rápido y la sensación de ahogo volvió, eso significaba una sola cosa, que el enemigo estaba cerca

- Estamos cerca Lita, debemos transformarnos-

Lita asintió y a los pocos minutos ambas estaban listas para la batalla

- Sailor Moon- le dijo Lita antes de dar la vuelta en la siguiente calle- quiero que sepas-

Sailor Jupiter dejó de correr, haciendo que Sailor Moon también se detuviera

- Quiero que sepas que lamento mucho todo lo que está pasando, que lamento mucho que las cosas no estén resultando como lo planeaste, realmente lo siento-

Serena se mordió el interior de la mejilla para no comenzar a llorar, si lo hacía en ese momento probablemente no pararía de hacerlo, solo le sonrió a su amiga y asintió

- El único consuelo que me queda- le contestó aún con una sonrisa- es que todo esto duele menos cuando ustedes están a mi lado-

Lita no insistió más en el tema, solo se limitó a sonreír de vuelta y a asentir.

- Vamos Sailor Moon, es hora-

Seiya no respondió a Rei. No tuvo valor de hacerlo, prefirió darle la espalda así como lo estaba haciendo cada vez que le hacían una pregunta similar. Últimamente eran demasiadas cosas a las cuales no podía dar respuesta… caminó hacia Alphonse y se plantó frente al enemigo con toda la ira que su corazón podía soportar. Había esperado por este momento y cuando al fin lo estaba haciendo miró a los ojos al causante de todos sus males. Había soñado esto, ser capaz de defenderse y más aún defender a la persona más importante en su vida.

- Veo que al fin te han dado permiso para acercarte a mí-

Seiya miró por sobre su hombro y luego volvió a verle

- Yo no necesito el permiso de nadie si estoy aquí es porque así lo quise-

- Y eso está muy bien…siento la fuerza fluir dentro de tu ser, es como la mía-

Seiya se puso pálido

- ¡Quiero que te dejes de comparar conmigo! ¡No soy como tú!- gritó sacando todo el aire de todos sus pulmones- ¡Quiero que nos dejes en paz, quiero que dejes a Serena en paz y que jamás vuelvas a acercarte a ella!-

Alzó las cejas con un evidente gesto de burla

- ¿Y quien eres tú para exigir algo así? En realidad… ¿Quién eres Seiya?-

Seiya alzó la barbilla orgulloso, para ocultar así también el desagrado que le había causado el último comentario del enemigo

- Soy la persona que más ama a Serena y que daría la vida por protegerla-

Repentinamente una carcajada de Alphonse tronó en el aire y fue tan llamativa que las sailors allí presentes se acercaron para oír mejor

- Eres un chiquillo tan estúpido, me das lástima-

Seiya arrugó el ceño

- Que estás…-

- ¿Qué eres Seiya?- le interrumpió- ¿Un hombre o un niño? ¿Un soñador que pretende proteger a la mujer más poderosa de todas? ¿Un aspirante a Rey quizás? ¿Añoras ser como el Príncipe Darien es eso? ¿No te conformas con ser solo un hombre común? ¿Quieres más?-

Bastó una sola mirada para que Alphonse pudiera detectar la duda en Seiya. Estaba jugando con su mente y lo peor de todo era que Seiya se estaba dejando manipular, estaba logrando lo que quería y no le estaba costando trabajo hacerlo, pues Seiya en el estado vulnerable en el que se encontraba no podía encontrar respuesta a ninguna de las preguntas que el enemigo le estaba formulando. Su cerebro dolía debido a la presión, quería que se callara pero no lograba sacar la voz, porque Seiya sabía que muy en el fondo lo que decía Alphonse era cierto, era como si se hubiera introducido dentro de sus pensamientos y hubiera exteriorizado las mismas interrogantes que por días lo habían atormentado.

La sonrisa de Alphonse nuevamente terminó con el silencio que reinaba en el lugar.

- ¿Lo ves? Si no me puedes responder esas simples preguntas ¿Como pretendes hacerme frente? Es por eso que tú no eres una amenaza para mí y por eso nunca podrás defender a la Princesa de la Luna, como lo hacía por ejemplo el Príncipe Darien-

Los músculos faciales de Seiya se tensionaron aún más

- Estás tan empeñado en ser un hombre con similares poderes a él, en ser suficiente para la soberana de este mundo que ya ni sabes quien eres, estás perdido y así… ¿A quien puedes proteger? ¿Crees que la Princesa de la Luna depositaría su confianza en alguien que rechaza a su verdadero yo?-

El anillo en su pecho vibró como nunca emitiendo una onda que se expandió por todo su ser emitió un brillo intermitente que llamó la atención de Alphonse.

- Que es eso- susurró acercándose un poco más a Seiya. Éste se hizo hacia atrás pero no fue lo suficientemente rápido y fue alcanzado por Alphonse quien lo tomó de la camisa y la abrió con fuerza, dejando al descubierto el objeto que Seiya protegía con tanto ahínco.

Alphonse sonrió de manera siniestra mientras sujetaba al chico con fuerza

- ¿Así que me has traído un regalo verdad?- le dijo al oído- me has traído mi anillo-

Seiya intentó zafarse pero Alphonse ejercía demasiada presión

- ¡Suéltame!-

- Por supuesto que sí pero primero dame mi anillo-

Se revolvió insistentemente

- No te daré nada, esto es mió- gritó.

Con uno de sus brazos logró tomar el de Alphonse mientras que con el otro propinaba un mordaz golpe en su rostro, sorprendiéndolo y haciéndolo retroceder. De la boca de Alphonse comenzó a brotar un hilo de sangre. Capturó con su pulgar la gota que estaba a punto de caer al suelo. En condiciones normales Seiya jamás podría haberle lastimado pero el anillo le daba una velocidad y fuerza que le permitió tomarlo desprevenido. A pesar de que sentía dolor, podía pasarlo por alto gracias al hecho de que al parecer los astros estaban alineados a su favor y uno de los anillos que estaba buscando había aparecido ante sus ojos sin hacer el más mínimo esfuerzo, solo tenía arrebatárselo a Seiya. Sonrió con la boca ya manchada de sangre.

- ¿Tuyo dices?- preguntó- ¿Te han dicho que tomar cosas prestadas sin permiso de su dueño está mal?-

Seiya tomó el anillo entre su mano

- ¿Quieres esto? Pues tendrás que venir por él-

La expresión de Alphonse cambió en un segundo, de la alegría del descubrimiento pasó a la rabia debido al atrevimiento de Seiya. De una de sus manos surgió una llama color azul y la lanzó directamente al pecho de Seiya quien fue alzado por los aires, cayendo a unos metros de las guerreras.

- ¡Seiya!- gritaron las tres sailors, quienes corrieron a su encuentro. Las llamas aún ardían sobre su ropa así que Amy las extinguió rápidamente.

- Sabe lo del anillo- balbuceó Seiya mientras se ponía de pie

- ¡Maldición!- exclamó Sailor Mars- llévenselo de aquí yo lo distraeré-

Alphonse caminó con paso firme hacia el grupo. Mina y Amy tomaron a Seiya y entre ambas lograron levantarlo, Rei alzó su arco del cual pendía la flecha de fuego y lo apuntó directo hacia su cabeza lanzándola sin compasión pero Alphonse fue tan rápido que logró atraparla entre su mano y devolvérsela con el doble de potencia quien no pudo esquivarla a tiempo, siendo herida en su brazo derecho

- ¡Rei!- gritó Mina soltando a Seiya y corriendo hacia su amiga. Rei se apoyó con una de sus rodillas en el suelo y gimió.

- Estoy bien solo…- se presionó el brazo para que dejara de sangrar pero no pudo ocultarlo de su amiga

- ¡Estás herida!- dijo Mina apoyando su mano en el brazo de Rei. Un par de lágrimas se escaparon de los ojos de Sailor Mars haciendo que Mina retirara su mano

- Lo siento- sollozó con voz temblorosa- tengo que sacarte de aquí ahora-

Antes de que pudiera ayudar a Rei vio de reojo como una nueva llama era lanzada por Alphonse

- ¡Al suelo!- gritó Venus cubriendo con su cuerpo a Rei. El ataque de Alphonse pasó por sobre las cabezas de ambas sailors. Caminó hacia ellas aprovechando que aún se encontraban abatidas. Rei alzó la vista y vio como la sombra del enemigo las cubría por completo

- ¡Venus cuidado!-

Cuando Alphonse estaba a punto de lanzar un nuevo ataque Sailor Venus desplegó su cadena atrapando con ella la mano del enemigo. Este intentó librarse pero Venus sostuvo entre sus manos la cadena con todas sus fuerzas.

- ¡Lo tengo!- gritó con una sonrisa en el rostro- ahora ve con los demás Rei-

Rei sabía que estando herida no era de mucha ayuda así que se puso de pie rápidamente y corrió para encontrarse con Amy y con Seiya.

- Mina lo tiene- les dijo a sus amigos

- No por mucho tiempo- le respondió Amy mientras rasgaba parte de su uniforme para construir una improvisada venda para la herida de Rei. Envolvió su brazo e hizo un nudo para que se mantuviera apretado al menos unos minutos.

- Lo suficiente para irnos de aquí-

Seiya miró hacia el enemigo y la sailor que intentaba detenerlo

- No me iré de aquí. No dejaré a Mina sola-

Rei soltó un suspiro que podría haber sido también interpretado como una risa cansada

- Verás Seiya, todo esto lo estamos haciendo para sacarte de aquí así que no comencemos con lo de querer ser el salvador del mundo. ¡No tenemos tiempo!-

Se puso de pie rápidamente soltándose de Amy, a pesar de que todo el pecho quemaba debido a las heridas que Alphonse. Dio un vistazo a las guerreras quienes no entendían nada de lo que estaba pasando

- Yo les daré tiempo- dijo antes de salir corriendo

- ¡Seiya!- gritó Amy con lágrimas en los ojos

En el intertanto Mina lograba ponerse de pie mientras sostenía la cadena con la que tenía sujeto a Alphonse

- Muy hábil Venus tienes buenos reflejos-

Tiró más de la cadena

- Gracias he estado haciendo ejercicios-

Alphonse sonrió para ella

- Sabes que no podrás detenerme. Soy invencible tú no eres rival para mí, ninguna de ustedes lo es y te lo voy a demostrar-

Con la mano libre jaló rudamente de la cadena atrayendo hacia él a la guerrera. Mina plantó los pies en el suelo con rudeza pero aún así fue arrastrada contra su voluntad. Estaba tan cerca del rostro de Alphonse que podía contemplar con total claridad el tono azul de sus ojos. Alphonse acercó una llama azul a la mejilla de Mina

- Vamos a ver si te quedan ganas de seguir vociferando cuando te desfigure el rostro Venus-

El cabello que tenía sobre la mejilla comenzó a chamuscarse emitiendo un penetrante olor a quemado, provocando en Mina que su desesperación se extendiera. Aún así no dejaría que el miedo que sentía fuera visible para el enemigo así que cerró los ojos y aguardó el dolor.

- ¡Espera!- se oyó de pronto

Mina abrió los ojos al oír la voz de Seiya más cerca de lo que pensaba que éste se encontraba. Lo vio de pie junto a ella. Alphonse giró la cabeza para verle

- Ustedes y su manía por interrumpirme-

Mina gimió

- Seiya que…- intentó hablar pero el miedo consumía sus palabras

- Déjala ir- habló de forma cortante

Rió de buena gana

-¿Viniste a negociar Seiya?-

Miró a su amiga y sin dudarlo dio un tirón a la cadena de la cual pendía el anillo que portaba. Éste se balanceó de un lado a otro captando la total atención de Alphonse.

- Déjala ir- repitió Seiya- déjanos ir y te entregaré el anillo-

- ¡No Seiya!- se rehusó Mina- ¡no lo hagas!-

- Tú- dijo Alphonse zarandeando a Venus- no estás en condiciones de opinar y tú- prosiguió mirando a Seiya- al fin estás usando la cabeza-

Soltó a Mina de inmediato pues no era ella quien le interesaba y la lanzó hacia los brazos de Seiya de forma brusca

- Ya cumplí con mi parte del trato, ahora hazlo tú-

Asintió aunque sabía que darle en anillo a Alphonse era la peor de las ideas, el enemigo había venido a la tierra buscando esas sortijas y ahora la estaba poniendo al alcance de su mano con una facilidad que Alphonse jamás hubiera pensado, pero al ver a Mina en ese aprieto fue lo único que le ocurrió hacer.

Acercó el anillo hacia Alphonse quien sonreía rebosante de felicidad. Había obtenido de forma tan fácil lo que buscaba…

- Por fin- susurró para sí

Estiró la mano para alcanzarlo, sin notar que un destello se aproximaba a toda velocidad a su encuentro, golpeándolo de lleno en su brazo.

- ¡Ahhh!- gritó Alphonse retrocediendo unos cuantos pasos. Una gran mancha color negro se extendió por el brazo del hombre, exactamente en el lugar donde la luz lo impactó. Mina y Seiya vieron de donde provenía la luz

- Es…-susurró Mina- ¡es la Tiara de Sailor Moon!-

En el horizonte aparecieron cinco nuevas figuras que caminaron firmes hacia donde estaban ocurriendo todos los hechos.

Los ojos de Mina se entrecerraron para identificar de quien se trataba. Tragó con dificultad mientras el corazón le latía desbocado

- No puede ser…- dijo casi cayendo al suelo de la emoción- no puede ser-

Los ojos de Seiya se dilataron ante la sorpresa de los recién llegados

- Son Serena… y Yaten-

Serena lanzó su tiara cuando se dio cuenta que Alphonse estaba a punto de hacerse del anillo y por lo que podía distinguir a la distancia, le había causado un leve daño, lo que les daba tiempo para ejecutar parte del plan. Miró a los chicos que le hacían compañía

- Necesito que hagan lo que les diga-

Todos asintieron

- Saquen a Seiya y Mina en cuanto obtenga la atención de Alphonse-

Yaten arrugó el ceño

- Te quedarás sola con él-

- Yo estaré con ella. La protegeré- afirmó Lita sin dar oportunidad de que alguien rebatiera eso

Serena guardó silencio. Honestamente tenía miedo de enfrentarlo pero era la única forma de salvar a sus amigos e impedir que Alphonse se apoderara del anillo

- No hay otra forma. Por favor solo hazlo-

Finalmente cedió y corrió junto con Taiki y Thomas hacia los aludidos

Alphonse no podía quitar los ojos de la Princesa de la Luna quien se acercaba a él con paso lento. Lo miraba fijamente intentando así no desviar su ojos hacia Seiya. Bastaba con saber que seguía a salvo y con vida, pero verlo, hablar con él era algo que no podía hacer por el momento. Prefería enfrentarse con el enemigo.

Mina sentía que el tiempo trascurría a paso lento mientras veía como Yaten se acercaba a ella, después de días de espera y de noches de desvelo al fin su anhelo se hacía realidad, estaba devuelta. Las lágrimas no tardaron en agolparse y cuando ya lo tuvo tan cerca que casi podía oír su respiración no fue capaz de decir nada. Solo alzó su mano y suavemente la posó sobre su mejilla.

Thomas miró lo que estaba sucediendo y prefirió desviar la mirada, era un momento demasiado íntimo como para interrumpirlo.

- Estás…- balbuceó Mina entre una risa nerviosa y un llanto contenido- estás aquí-

Yaten le sonrió escuetamente. Tenía tantas cosas que decirle pero no era el momento.

- Hay que irse de aquí. Después…-

Mina salió de su estado de ensoñación y asintió.

- Tienes razón. Después-

Cambió de expresión para mirar a Seiya quien estaba tan anonadado como Mina. Lo abrazó sin decir una sola palabra.

- Has vuelto- fue lo único que alcanzó a decir

Yaten se separó de él y asintió

- Debemos ir hacia donde están los demás-

Seiya vio por sobre el hombro de Yaten como Sailor Moon y Júpiter se posicionaban frente a Alphonse.

- No, Sailor Moon está…-

- Está haciendo lo que tiene que hacer- le respondió de forma seria- será mejor que la dejemos actuar-

Yaten tiró de él pero Seiya se negó

- ¡Bombom!- exclamó Seiya. Al parecer no solo Yaten se había recuperado sino que también Serena. Eso hacía que la noticia fuera doblemente tranquilizadora. Le sonrió a la distancia pero ella no lo hizo. Solo se mantuvo ahí como una estatua cincelada en mármol

- ¿Bombom?- preguntó esta vez no tan seguro de lo que estaba pasando

Sailor Moon desvió la mirada

- Yaten ponlos a salvo- ordenó

Taiki ayudó a caminar a Sailor Venus mientras Yaten y Thomas prácticamente arrastraban a Seiya hacia el grupo de las demás guerreras.

En cuanto se reunieron con ellas Taiki respiró en paz. Sailor Mercury también estaba a salvo. Corrió hacia ella y la abrazó tan fuerte que Amy no pudo menos que sorprenderse por este inusual gesto en el chico

- Estás bien- afirmó para sí- estás bien-

Ella asintió refugiada en su hombro. Con Taiki ahí las cosas no eran tan malas como parecían. Yaten soltó a Seiya y se concentró en la pequeña figura que permanecía sentada en el suelo. Había imaginado el encuentro con Rei pero no así. Vio la sangre que se colaba aún por sobre la venda que improvisadamente había hecho Amy y percibió un mal sabor en la boca del estómago. Se arrodillo a su lado.

Rei, quien había estado ajena a todo lo que sucedía y quien no se había percatado de que Yaten estaba allí alzó la vista y se encontró frente a frente con él. Ambos se observaron tal y como lo habían hecho aquella tarde de otoño en casa de Rei, la última vez que se habían visto en la que no habían hecho falta palabras para expresar como se sentían y por el momento lo que Rei sentía era que tenía que disculparse.

- Perdóname- finalmente susurró Rei- perdóname por no estar allí cuando te hirieron-

Yaten sacó un pañuelo de su bolsillo y lo estiró de tal forma que lo transformó en una segunda venda. Con mucho cuidado tomó el brazo de Rei y sacó la sangre que se escurría del vendaje

- Perdóname por no estar aquí cuando te lastimaron de esta forma- le respondió Yaten con la vista enfocada en lo que estaba haciendo.

- ¿Estás lista?- le preguntó- te cargaré-

Rei se sonrió de forma nerviosa

- Tengo lastimado el brazo no las piernas-

El tono hosco de Rei no le molestó sino que muy por el contrario le causó gracia. Se sonrió y la ayudó a ponerse de pie

- Pues te ayudaré a caminar y en eso no podrás decirme que no-

Pasó el brazo por su cintura antes de que pudiera responder, ante la mirada atenta de todos sus amigos, a excepción de la de Seiya quien caminaba de un lugar a otro sin perder la vista en lo que estaba pasando con Serena.

Sailor Moon recogió del suelo su tiara y volvió a colocarla en su frente, extendió su báculo haciéndolo más alto y lo sostuvo con ambas manos formando así una barrera entre ella y el enemigo.

- Princesa de la Luna ¿extrañándome?-

Apretó con más fuerza el cayado

- Debo confesar- continuó diciendo Alphonse al tiempo que recorría con la vista la silueta de Sailor Moon- que te prefiero así, vestida con tu uniforme de guerrera que vestida como Princesa-

Sailor Júpiter hizo una mueca de desagrado

- Eres un cerdo-

Dio una mirada de furia a Sailor Júpiter al tiempo que preparaba en su mano un nuevo ataque

- ¡No!- exclamó Sailor Moon casi previendo su movimiento- si quieres luchar con alguien será solo conmigo. A mis guerreras las dejas fuera-

Dudó un momento pero extinguió la llama.

- Dile que se vaya. Hablaremos solo tú y yo-

Lita se tensó

- Está bien- accedió Sailor Moon. Se giró hacia su amiga

- No me iré- se apresuró en decir Lita

- Vete, estaré bien-

- Pero Serena…-

Dio una mirada a sus amigos

- Ve Júpiter-

Lita suspiró y de mala gana corrió hacia sus amigos.

Ya solos Sailor Moon agudizó aún más sus defensas para estar preparada ante cualquier avanzada inesperada de Alphonse

- ¿Donde está mi anillo?- preguntó sorpresivamente el hombre

- No lo sé-

Alphonse sonrió

- La Princesita se hace la desentendida- murmuró- ¿Acaso no sabes las cosas peligrosas que porta tu novio últimamente?-

El rostro de Serena se contrajo

- ¡Oh ya veo!- aplaudió Alphonse- no lo sabías ¿verdad?, tu novio ha estado usando mi anillo todo este tiempo y no lo sabías ¿A eso se le llama mentir o traicionar?-

Bajó la mirada pues no podía evitar que le diera un poco de vergüenza

- No se donde está tu anillo-

Intentó acercarse a ella pero Serena lo apuntó con el báculo. Éste mostró las palmas de sus manos en señal de inocencia y volvió a su sitio original

- Te creo hermosa Princesa porque a diferencia de otras personas que no pretendo mencionar- observó a Seiya y luego volvió a vista hacia ella- tú eres tan transparente como tus ojos color cielo y no sabes mentir. Pero el tema está en que alguien de tu grupo tomó mi anillo aprovechando todo el alboroto y lo ocultó así que dime ¿Tendré que matar uno a uno a tus amigos hasta saber quien se quedó con mi anillo?-

Sailor Moon supo en ese instante que la batalla con Alphonse si sucedería. Alzó el báculo y lo apoyó en el cuello del enemigo. Sus ojos brillaron de furia.

- Pelearás conmigo-

Alphonse intentó tomar entre sus manos el arma de Sailor Moon pero un resplandor poderoso brotó de él.

- ¿Crees que con ese tonto trozo de madera podrás contra mí?-

Sin aviso se lanzó contra ella estrellando a Sailor Moon en el suelo. Sujetó sus manos con las suyas y la apretó contra el frío pavimento.

- ¡Bombom!- gritó desesperado Seiya

Sailor Mars tampoco podía seguir viendo como Serena era vencida, así que se alistó para pelear.

Alphonse rió desde su posición

- Tus guerreras están locas por venir y que decir de Seiya-

Sailor Moon giró su cabeza para comprobar lo que él estaba diciendo.

- ¡No!- gritó Serena- ¡Quédense allí todos!-

Nadie podía soportar como Sailor Moon se sacrificaba por ellos.

- Porque no quieres que te ayuden- le susurró él al oído

Sailor Moon cerró los ojos para olvidar el hecho de que ese tipo estaba sobre ella. Se concentró y del Cristal de Plata alojado en su pecho una potente luz brotó, cegando a Alphonse y expulsándolo lejos de ella. Sailor Moon se puso de pie rápidamente y buscó su báculo que había sido lanzado lejos por el enemigo.

- Porque amo demasiado a mis amigos como para arriesgarlos en vano-

Las palabras de Sailor Moon provocaron un gran silencio, frenando el impulso de las guerreras y Seiya de intervenir así como también el asombro de Alphonse.

- Eres valiente, digna de una heredera del trono Lunar, eso te lo respeto… pero ese amor que sientes…- dijo Alphonse seriamente- será tu perdición-

Serena tragó sus lágrimas y alzó la vista orgullosa. Era la segunda vez que alguien le comentaba eso, pero aún tenía la misma respuesta.

- Pues si he de morir lo haré con gusto. Mi misión es proteger a las personas de este mundo y tú no lo impedirás-

Volvió a ponerse en posición de pelea. Alphonse esta vez no sonrió, quizás porque vio en la mirada de la Princesa sinceridad y verdadera fuerza. El Cristal de Plata relucía haciendo imposible que Alphonse se acercara sin ser dañado, era un perfecto escudo. Dos flamas brotaron de sus manos y se las lanzó directo a la Princesa. La primera pudo ser esquivada pero la segunda alcanzó a rozarle el hombro, haciendo que Sailor Moon trastabillara cayendo de rodillas al suelo. Aguantó las ganas de gritar pues no le daría esa satisfacción.

Se acercó a ella triunfante jugando con una llama

- Te lo dije, deberías haber aceptado ayuda, ahora morirás en nombre del amor-

Seiya vio como Serena caía al suelo y ya no lo soportó más. Se soltó de la prisión que los brazos de Taiki y Thomas habían construido para él, empujándolos hacia atrás y corriendo en su ayuda, ante los gritos y miradas atónitas de sus amigos y hermanos.

Sailor Moon bajó la vista para así esperar el golpe final. Lo único que lamentaba era no haber podido proteger a sus amigos, no poder despedirse de su familia y amigos. De no poder pedir perdón por todas la veces que creyó estar haciendo lo correcto pero que en el trayecto lastimó sin intención. Se lamentó de no poder decir adiós a Seiya, de arreglar las cosas para no quedar con la sensación de que faltó algo más. Con ese hilo de pensamientos tembló un poco de miedo y le pidió a su madre que no se sintiera avergonzara de ella por perder así.

Pero el golpe nunca llegó. Sintió como un brazo cálido se posaba en la parte de atrás de su cabeza, ocultándole el rostro del escenario que se estaba desplegando ante ella.

Cuando Sailor Moon tuvo el valor de alzar la vista se encontró con un rostro que pensó jamás volver a ver de tan cerca. El calor que emanaba de su cuerpo le era tan familiar al igual que la seguridad que le proporcionaban sus brazos.

- Porque…- fue lo único que pudo pronunciar sin llorar.

Darien le observó detenidamente, como si frente a ellos no tuvieran al enemigo más poderoso de todos, como si nadie más les estuviera observando atónitos, como si Seiya a unos pocos metros de distancia simplemente no existiera. Solo ellos dos en un completo momento de intimidad

- Porque yo siempre te protegeré, pase lo que pase siempre lo haré. Nunca permitiré que mueras porque eres tú eterna Sailor Moon-

Sailor Moon rompió a llorar sobre el hombro de Darien quien se limitó a consolarla en silencio. Después de tantas palabras hirientes, después de tanto daño, se sentía incapaz de decirle algo para hacerla sentir mejor, Darien sentía que le era imposible hacer sentir bien a Serena pero lo que él no sabía, lo que él no podía intuir era que ese abrazo, el calor de su cuerpo, la calidez de su corazón y más aún ese pequeño gesto de amabilidad para con ella, era todo lo que Serena necesitaba de él, era todo lo que Serena requería para seguir adelante.

Entre lágrimas Sailor Moon pudo divisar que tras Darien estaban la Princesa Kakkyu, Sura y más a lo lejos Seiya.

Si bien sus ojos empañados le obsequiaban una visión borrosa de su entorno pudo ver todo con extremada claridad. Su mundo de pronto fue atestado de luz y vio su vida como pocas veces lo había hecho. Vio todo lo que estaba mal, todo lo que estaba equivocado, todo en lo que había errado y a su vez pudo apreciar con mayor fuerza sus aciertos, lo que había logrado en tan poco tiempo y la forma en que seguiría haciéndolo. Tenía que terminar con lo malo y perpetuar lo bueno, de no ser así sería arrastrada en el interminable sentimiento de frustración que ya comenzaba a consumir parte de su energía. Este era el día decisivo, el día en el que algunas cosas continuarían, otras comenzarían a florecer y otras inevitablemente terminarían. Volvió sus ojos nuevamente a los de Darien.

- Siempre estás aquí, de alguna forma siempre estás-

Volvió a sollozar sintiéndose una niña pequeña como en tiempos pasados en los que Darien la confortaba cuando las cosas iban mal. Le limpió cuidadosamente las lágrimas que se escurrían por sus mejillas y de forma tan inesperada como su intervención le sonrió dulcemente. El corazón de Sailor Moon dio un brinco y el llanto acabó.

- Deja de llorar Sailor Moon, las lágrimas no nos salvarán del enemigo que tenemos en frente-

- El Príncipe tiene razón- dijo Alphonse apareciendo al costado de ellos sorprendiéndolos completamente.

Darien tomó a Sailor Moon entre sus brazos y dio un gran salto para alejarlos a ambos del peligro, dejándola en el suelo.

- No podrás vencer a este tipo sola, para eso tendremos que unirnos los tres-

Sailor Moon alzó ambas cejas

- ¿Los tres?-

La Princesa Kakkyu hizo su aparición haciendo que el genio de Serena cambiara drásticamente. No había forma de que pudiera compartir con ella sin recordar todo el mal que había causado.

- No combatiré junto a ella-

Se cruzó de brazos tan obstinada como Serena podía serlo.

- Estamos en peligro inminente y tú tienes tiempo para un arrebato de…-

Sailor Moon cortó su discurso

- Nada de lo que digas o hagas me hará olvidar el daño que has provocado-

Darien se situó al medio de ambas mujeres proporcionándoles así una prudente distancia. Miró a Sailor Moon de forma grave.

- Si quieres salvar a tus amigos pues lo harás al menos por el momento, luego podrás volver a detestarla-

La autoridad de Darien se hizo notar pues ninguna de las dos mujeres fue capaz de rebatir su orden. Solo asintieron mirando hacia el frente.

Los tres se pudieron en hilera de cara al enemigo

- Los tres soberanos ante mí, esta pelea se ha tornado un tanto injusta-

Darien se transformó rápidamente en el Soberano de la tierra, haciendo brillar su Cristal Dorado, mientras que la Princesa Kakkyu hizo brotar entre sus manos un cálido brillo tan potente y tan furioso como el fuego. Sailor Moon dejó a un lado el dolor que sentía en el hombro y la molestia hacia Kakyu e hizo que el majestuoso Cristal de Plata fulgurara al máximo.

- Has estado demasiado tiempo en mi planeta- le restregó Darien al enemigo- es hora de que vuelvas a donde perteneces-

Los tres hicieron brillar sus cristales al mismo tiempo haciendo que el enemigo quedara atrapado en el brillo que ellos emitían.

- ¡Que es esto!- gritó Alphonse quien intentó salir de ese resplandor pero no pudo por más que lo intentó

Poco a poco el cuerpo de Alphonse comenzó a tornarse cada vez más difuso conforme el brillo de los Príncipes aumentaba su intensidad.

- ¡No pueden derrotarme no saben quien soy!-

La luna en la frente de Sailor Moon, herencia de una dinastía tan antigua como el universo se tornó de un dorado profundo que opacó al de los demás soberanos. Miró a los ojos a Alphonse e hizo que todo el poder que tenía brotara dentro de su ser para así acabar por fin con el mal que los azotaba. La mirada de Alphonse nunca dejó la de Serena incluso cuando su cuerpo era absorbido por la luz de los Príncipes.

Finalmente la existencia física del enemigo se desvaneció y en su lugar solo quedó la nada. Cuando Sailor Moon y los demás hicieron que su poder fuera menguando conforme se daban cuenta que la presencia del enemigo ya no estaba en ese mundo, sus amigos se fueron acercando de a poco, hasta que finalmente todos rodearon a los Príncipes.

Serena cerró un momento los ojos y cuando los abrió pudo respirar en paz. La conexión que había tenido con Alphonse ya no estaba, el peso en su pecho había desaparecido. Sonrió pues sentía que la tarea estaba cumplida.

- ¿Se ha ido verdad?- preguntó Sailor Moon a Darien

Este miró hacia el cielo y luego buscó sus ojos

- Ya no está aquí-

Mina fue la primera en saltar a los brazos de Serena

- ¡Lo lograste Sailor Moon venciste!-

Se apoyó en su hombro sin perder la vista de Darien.

- No lo hice sola- sonriéndole escuetamente al chico- no podría haberlo hecho sola-

Se separó un poco de su amiga pues ahora que la adrenalina había echo abandono de su cuerpo el hombro comenzaba a doler más de lo que creía. Hizo una mueca de dolor

- ¡Estás lastimada!- exclamó Mina- estás empapada en sangre-

Cada una de sus amigas se acercó para darle un abrazo así como también los chicos.

Darien se apartó un poco del grupo pues después de todo lo que habían vivido en los últimos meses se sentía fuera de lugar. Después de perder su transformación se preparó para hacer abandono del lugar.

- ¡Darien espera!- gritó Sailor Moon

Éste se detuvo fijándose en ese momento que Serena estaba herida

- ¿Porque no me dijiste lo de tu hombro?-

Sailor Moon ignoró esa pregunta

- Me salvaste y no puedo dejar que te vayas sin agradecértelo-

Él hizo una mueca con su boca

- Ya lo hiciste- quizás eso último salió un poco más brusco de lo que Darien tenía intención así que suspiró un poco para abandonar esa actitud- lo que hicimos con Alphonse… no te confíes Sailor Moon tal vez lo expulsamos de la tierra pero solo puede ser temporal, no bajes la guardia al menos por un tiempo. Yo vigilaré si hay algún cambio-

Ella asintió. Él se despidió con un gesto de su mano

- ¡Darien!- volvió a gritar Sailor Moon. Éste dio la vuelta

- Lo que sucedió hoy…lo que me dijiste…-

Se podía ver la vacilación en Serena. Vacilación de que lo que había ocurrido solo fuera producto de las circunstancias y no debido a un cambio en Darien. Sus ojos tan abiertos como podían, aguardaban una respuesta. Darien tuvo por un instante la visión de aquella Serena que había conocido hacía ya tantos años. Él estaba en lo cierto habían cosas que jamás cambiaban, los ojos cristalinos de Serena siempre serían los mismos.

- Nos vemos Princesa-

El tono y la forma en la que pronunció esa última palabra despejaban las dudas de Serena. Sonrió a Darien y aunque éste no viera la sonrisa que le estaba dedicando inexplicablemente podía sentirla. Cuando volvió a reunirse con sus amigos, Serena tenía la sensación de que había ganado algo y a la vez perdería otra cosa. El dolor que la traición de Seiya había causado volvió a ocupar parte de su corazón y así como había tenido una visión de lo que había sido su vida hasta ahora, también tenía mucho más claro lo que sucedería si algunas cosas seguían igual.

Cuando Seiya estuvo frente a ella todos guardaron silencio pues sabían que esto no sería agradable. Seiya había esperado pacientemente a que Serena hablara con Darien, después de todo su turno llegaría. Todo en Serena le decía que tendrían una plática…ella sabía lo del anillo y no tenía idea de cómo arreglar esa situación.

Serena puso una mano sobre el brazo herido quedando su guante empapado de sangre. Pero la herida no era nada comparado con el hecho de estar frente a Seiya y descubrir que sus peores temores eran ciertos. La herida en el corazón era más profunda.

- Me mentiste- le reclamó enseguida- ¡Has estado mintiéndome todo este tiempo como pudiste!-

- Perdóname- le dijo Seiya acercándose hacia su novia- por favor bombom perdóname-

Negó repetidamente. Serena sollozó un poco y cuando pudo al fin hablar con normalidad alzó la vista para volver a verle

- Gracias Seiya- contestó sin ganas- gracias por hacer que casi te maten cuando tu hermano aún estaba debatiéndose entre la vida y la muerte, cuando yo estaba en mi casa exhausta de tanto luchar por esta relación. Gracias por arriesgar a mis amigas de esta forma-

Se intentó acercar a ella pero su contacto quemaba.

- bombom yo…-

- Me mentiste y ni siquiera me lo puedes negar porque es cierto. Todas las veces en las que te pregunté si algo pasaba…todas esas veces me mentiste-

No había vacilación en voz.

- Hablemos no me dejes así, déjame explicar-

Dio un paso hacia delante e ignoró como pudo el ardor de su hombro que se intensificaba con el paso de los minutos. Le miró a los ojos y sonrió irónicamente,

- De que prefieres hablar ¿de la forma en la que me mentiste? o ¿en como engañaste a todo el mundo para poder cometer esta locura? O mejor aún ¿de cómo mis guerreras tuvieron que correr peligro para que no te mataran? cual pregunta prefieres contestar primero… elige tú después de todo mis palabras ya no tienen ningún sentido para ti-

La mirada de Serena penetró su cerebro. Ella buscaba respuestas, respuestas que él no podía darle.

- Tú no lo entiendes- murmuró Seiya- no sabes por lo que pasé ¡Por ese hombre mi hermano casi muere, ese hombre te lastimó! ¿Se te olvida que tu también me ocultaste eso?-

Sus amigos estaban allí mirando todo este espectáculo, pero ya nada importaba. A estas alturas ya no importaba.

- Lo hice justamente para evitar que esto pasara, porque muy en el fondo sabía que algo malo estaba sucediendo contigo, todo el mundo lo notaba pero yo no quise ver, no podía creer que entre todas las personas tú fueras a traicionarme, confié en ti ciegamente, nunca te cuestioné nada y así es como me retribuyes todo-

Las lágrimas caían por el rostro sucio de Serena. Quería consolarla y decirle que todo estaría bien, pero no era así. Las cosas no estaban bien, ya no.

- Lo hice por nosotros ¡Dime que querías que hiciera! ¡Que me quede sentado en casa viendo la televisión mientras la mujer que amo va tras el enemigo en mi lugar, haciendo lo que yo debería de estar haciendo!-

- ¡El enemigo era él Seiya no yo!- gritó Serena apuntando hacia el lugar en donde Alphonse había desaparecido- ¡Lucha junto a mí, no contra mí! recurrir a mí si es lo que deseabas hacer, pero no así no de esta manera, no utilizando armas del propio enemigo y a mis espaldas ¡No cuando me haces arriesgar a mis guardianas para detenerte!-

- Nadie te pidió que lo hicieras- su rugido retumbó por todo el lugar- nadie te pidió que las enviaras ni que vinieras por mi-

Serena se mojó los labios pues sentía que todo su rostro estaba petrificado y seco de la impresión. Ese que tenia frente a ella no era su Seiya…en algún momento el chico gentil y amoroso se había perdido, le costaba distinguir alguna característica que la había hecho enamorarse tan perdidamente.

Seiya al no ver reacción alguna de Serena dio el paso que faltaba para alcanzarla pero aún así no se atrevió a tocarla. Se pasó la mano por los cabellos para luego apretar su corazón con una de ellas, quizás en un acto reflejo debido al tiempo que había pasado sosteniendo el anillo.

- ¡Por Dios Serena como no lo comprendes soy un guerrero! ¡La lucha está en mi sangre!-

- ¡No! ¡No lo eres!- dijo ella haciéndole palidecer- ¡No eres un guerrero ya no! ¡Mírate Seiya no lo eres!-

Seiya se sintió una paria, el último eslabón. Miró a sus demás compañeros que se encontraban detrás de Serena. Todos mirándole como si no lo reconocieran, todos mirándole con la misma condescendencia que rompía su alma.

- ¡Vamos síguelo repitiendo!, grítamelo una vez más para que me quede más claro, para que todo el mundo lo oiga-

Serena retrocedió y se tomó la cabeza. Se sentía a punto del desmayo.

- No hagas esto te lo ruego-

Pero el ímpetu de Seiya no disminuyó.

- ¡Vamos dilo, di que no sirvo, di que solo estorbo, di que solo fui una gran molestia en esta lucha!-

- No sabes lo que dices-

- ¡Lo se muy bien porque así me he estado sintiendo semanas, desplazado y fuera de lugar!-

Algo se quebró en el corazón de Serena, pudo oír un pequeño chasquido, como el del sonido de una hoja seca al ser pisada. Se sentía de la misma forma, aplastada y triturada por la verdad. Se tragó un sollozo para que su voz sonara más firme.

- ¿Incluso por mí?-

Él no dijo nada.

- ¿Incluso por mí Seiya?- repitió más fuerte, pero no salió palabra de su boca. Su silencio fue mucho peor de lo que imaginaba. Miró hacia un lado para que Seiya no le viera la mueca de dolor y el ataque de llanto que amenaza con aparecer. Un poco más compuesta le dio la cara, no pudiendo demostrar más que súplica en ella.

- Te pido que me digas en que minuto, en que instante te he dejado alguna vez fuera de mi vida cuando tú ocupas gran parte de ella, tú eres mi vida Seiya ¿como podría hacer algo así?-

La barbilla del chico tembló pues esto también era doloroso para él. No recordaba haber discutido alguna vez de forma tan ruda con Serena ni menos ser tan honesto. Dio un paso y alcanzó su brazo herido.

- Lo haces, lo haces cada vez que me recuerdas lo que ya no soy, lo haces cada vez que miras como si fuera el soldado enfermo e inútil de tu pelotón, a veces te comportas como…-

- ¿Como que Seiya?- dijo ella dando dos pasos hacia atrás con el ceño fruncido- ¿Como una líder? ¿Como una Princesa?-

- Si-

No vaciló en responder. Las palabras de su madre hicieron eco en su cabeza "lo entenderás en el momento exacto", ¿Acaso su madre sabía que esto sucedería?

- ¿Y dime que quieres que haga Seiya? ¿Que apague ese lado de mí como si fuera el interruptor de la luz? ¡No puedo hacerlo lo he intentando! Pero esta soy yo, esta es Serena Tsukino, la chica que es guerrera y Princesa-

La voz de Serena se quebró por segunda vez y cerró los ojos mientras sus sollozos se atragantaban en su garganta. Mina dio un paso para alcanzarla pero se congeló en su puesto. Ardía de ganas por intervenir pero no debía, la situación estaba en un punto definitivo y todos lo sabían. Al mirar hacia el lado vio como Lita apretaba la mandíbula a más no poder mientras que Rei hacía tronar sus nudillos. Se alegró de no ser la única con impotencia en la sangre.

- Lo único que deseo- dijo Seiya en un tono más bajo- es que no corras a salvarme cada vez que suceda algo, que me dejes a mí salvarte-

Serena movió su cabeza como si lo dicho por Seiya careciera de todo sentido.

- Lo seguiré haciendo hasta que entiendas que este comportamiento egoísta y estúpido terminará contigo, esa rabia te acabará Seiya y me acabará a mí también-

Los ojos azules de Seiya se llenaron otra vez de ese fuego que surgía de la nada.

- Entonces porque no dejas que este tipo egoísta y estúpido haga lo que cree que es correcto, porque mejor no dejas de decirme lo que debo o no debo hacer y simplemente me apoyas, ¡porque no simplemente tratas de comprender mi posición en vez de comportarte como mi jefa, como mi hermana mayor-

Y como si hubieran encajado la última pieza de un rompecabezas Serena lo vio todo. Entendió las palabras de su madre y la mirada de tristeza que le había dado. No había sido tristeza en sus ojos sino que lástima. Lástima de saber que su hija tendría que pasar por esto y miedo de que las cosas resultaran como ella pensaba. "Cuando se trata de Seiya yo solo soy Serena" – había dicho ella inocentemente. Pero tú eres un todo- le respondió su madre- Él ama y respeta cada parte de ti ¿no?

Seiya amaba a la mujer, pero nunca congeniaría con la guerrera ni la Princesa. Seiya estaba enamorado solo de un tercio de Serena Tsukino. Había tratado de combatirlo y de aceptarlo pero su naturaleza era más fuerte.

"El hombre puede ser despojado de su armadura, quitada su espada o destrozado su escudo, pero dudo mucho que se pueda aniquilar al caballero en el corazón del hombre" había dicho la Reina y tenía razón.

Seiya jamás podría asumirlo. El ser un hombre corriente le molestaba y con tal de demostrarse a sí mismo más que a los demás que seguía siendo un guerrero proseguiría con esta lucha hasta que lo mataran y Serena no podía con esa vida, no quería una vida en la que en cualquier momento el teléfono sonaría para infórmale que Seiya había sido encontrado herido o muerto.

La eternidad que tantas veces Seiya le había prometido de pronto se vio reducida a palabras que carecían de todo valor. Y fue conciente de su legado. El cristal de Plata retumbó en su pecho como si entendiera lo mismo que ella.

Yo soy eternal- pensó Serena tranquilamente- pero este amor no lo es. Esa era la razón por la que las leyendas de aquellas guerreras pertenecientes a la casta de la Luna solo hablaban de ellas; cargar con esta bendición era algo que solo la Princesa de la Luna podía hacer.

Había soñado con compartir su vida, su alma y su corazón con alguien más y confió ciegamente en que así lo haría por siempre, había elegido a Seiya por propia voluntad, sin obligación de tipo alguno. Esta vez no podía echarle la culpa al destino ni tampoco se culparía a si misma. Estaba exhausta de sentir culpa cuando lo único que había hecho era amar hasta quedar sin aliento ni lágrimas. Estaba vacía, Seiya había extraído todo de ella.

Había perseguido a este hombre hasta el último rincón del universo arriesgando su vida, la de sus amigas y las de las personas de esta tierra. Y hoy lo había hecho nuevamente sin titubear. Pero no podía hacerlo más. No podía permitir que Seiya arrastrara a todos a quienes le amaban en este espiral de destrucción. El Cristal volvió a vibrar. Esta era la señal y este era el momento.

"¿Podrás separar a la mujer de la guerrera, a la mujer de la Princesa cuando sea necesario?".

Si Seiya podía amarla solo a retazos… prefería que no la amara.

Se sostuvo en su báculo. Necesitaba algo en lo que sostenerse pues sabía muy bien que en cuanto las palabras salieran de su boca no habría vuelta atrás. Esto era lo último, era la última vez que lastimaría a su corazón, porque no lo entregaría nunca más.

- Ya está- dijo Serena con la voz agotada firme- ya no más-

Seiya arrugó el ceño.

- Que…-

Serena se recargó más en su báculo y lo apretó con tanta fuerza que el material del que estaba hecho crujió.

- Me rindo. No puedo más-

Rei se adelantó un poco más para asegurarse de lo que estaba oyendo era correcto, mientras que Lita y Amy se miraban desconcertadas. Mina quien era la más próxima a Serena tuvo un pequeño vistazo de su rostro. Estaba resuelta y eso la asustó. Era el rostro de una persona que nada podría nunca afectarle pues lo había vivido todo. Taiki en tanto se concentro en su hermano, en el hermano que casi no podía reconocer. Yaten se quedó junto a Rei. En cuanto oyó las palabras de la Princesa se estremeció; era una rendición total, la misma rendición que había contemplado en el Milenio de Plata.

- Estoy cansada- dijo Serena- estoy sangrando, lastimada en todos los sentidos y ya no tengo fuerzas para esto Seiya. Lo intenté tan duro…te amo tan intensamente que ya no lo soporto más, ya no puedo verte así… me está destruyendo. Así que busca lo que necesites para sentirte completo. La Princesa de la Luna te libera de tu juramento de lealtad, eres libre de hacer lo que deseas. Usa ese tan preciado regalo del libre albedrío y corre-

¿Qué significaba esto?...- se preguntó Seiya y lo que vio le hizo congelar la sangre de sus venas. Era la misma expresión que había tenido él luego de dejar a Serena en esa azotea hacía meses atrás. Esa sensación de que hagas lo que hagas nada iba a cambiar, que todo esfuerzo sería en vano… le estaba dejando. Bombom lo estaba dejando. Alcanzó su brazo con desesperación pero ella fue más rápida e interpuso el báculo para que no pudiera acercarse más.

- Serena…-

Pero ella retrocedió y negó rápidamente, se mareó un poco pero resistiría en pie al menos frente a él.

- No. No quiero oírte. Busca lo que te haga falta porque obviamente mi ayuda, mi comprensión, mi apoyo, mi amor y mi entrega no son lo que buscabas-

Mina tapó la boca son su mano entendiendo lo que los demás ya habían captado. No era solo la Princesa que dejaba libre a uno de sus camaradas; Serena estaba rompiendo con Seiya.

- Esto es lo que soy Seiya- le dijo poniéndose la mano libre sobre el pecho- no hay nada más que puedas obtener de mí, ya lo tuviste absolutamente todo, te dí todo, si eso no basta entonces por favor ve y busca algo que sí pueda satisfacerte-

¿Satisfacerle?, pero si solo estaba completo con ella a su lado. Intentó tocarla otra vez pero ella no cedió. Sostuvo el báculo de Serena y la miró por sobre él.

- Bombom las cosas que hice, las cosas que dije, las mentiras… nunca se compararían a lo que siento por ti, yo te a…-

- No- dijo ella cortándole la inspiración, sabiendo que muy probablemente sería la última vez que oiría eso de sus labios, pero era mejor así, ya tenía demasiados recuerdos que olvidar

- No lo digas. No después de todo lo que me dijiste, de cómo me mentiste, así no funciona. Esas palabras no son como un parche que puedes poner después de…de todo esto-

Le miró llegando a la triste conclusión que entre ellos había mucho más que un delgado báculo de por medio. La había alejado de su lado a tal punto que ya le era inalcanzable. Era como la Luna; hermosa, brillante y majestuosa pero lejana e irreal. Un sueño. Y él nunca se había merecido este sueño. Por mucho que Serena le tratara de convencer de lo contrario… ella siempre sería la luz más bella y venerada de todas y el siempre sería el chico que intentó creer que en ese sueño.

Podía seguir insistiendo y repitiendo lo mucho que la amaba y lo mucho que la necesitaba para existir pero prefirió guardar silencio, ya había hecho bastante.

- Solo vete, ya no eres prisionero de la Princesa ni estás atado a la estúpida chica que pensó que con el amor todo era posible. Así que siéntete feliz, por fin te has librado de tamaña carga-

Nadie fue capaz siquiera de respirar luego de que Serena terminara de decir todo aquello. Parecía como el lugar en el que estaban estuviera suspendida en el tiempo, nadie se movía, nadie murmuraba, nadie susurraba. Solo observaban alternadamente los rostros de Serena y Seiya. Lo que estaba sucediendo no era posible, tenía que ser una pesadilla, de aquellas en las cuales te duele el pecho de lo real que parecían. Pero esto era la realidad, la más cruda de las realidades. Era el fin de algo que no podía tener final o por lo menos no un final así, pero era claro. Se veía en los ojos de Serena y más aún en los de Seiya.

Poco a poco Seiya caminó hacia una de las calles más cercanas sin mirar a nadie. La tristeza y la vergüenza se mezclaban formando un solo sentimiento que lo devoró por completo hasta que se perdió en él. Ya no había nada, su pecho estaba vacío, su cabeza divagaba entre lo que era fantasía y lo que era realidad- esto era lo que se sentía morir- pensó Seiya. Era la segunda vez que experimentaba esta sensación. La primera había sido el día en el que se marchó dejando a Serena aquí en la tierra. Y hoy la perdía por segunda vez. Hoy su corazón era pulverizado por segunda vez, pero en esta ocasión había sido él mismo quien lo había hecho añicos.

Seiya había pasado las dos últimas semanas convenciéndose a sí mismo de que esta venganza contra Alphonse muy probablemente podría causarle la muerte, pero ahora con el peso de la realidad sobre sus hombros la muerte era el menor de los problemas. Porque la vida sin Serena era la muerte. Seiya Kou había muerto.

*****SyS*****

Hola mis queridísimas lectorassss! se que me he tardado en actualizarr pero deben reconocer que el tiempo de espera ha sido menor que en otras ocasiones! una vez mas debo dar las gracias por sus siempre bien recibidos comentarios y palabras de aliento, en serio, son mi inspiración. Como ya se habrán dado cuenta vamos en el capitulo 39! casi me parece mentira pero me dedique a analizar todo lo que llevo escrito y debo decir que mi sorpresa fue absoluta, principalmente por la paciencia que han tenido todos ustedes de leer este relato que verdaderamente se ha ido extendiendo más de lo que yo misma pensaba. Ha estas alturas probablemente ya han leído el capitulo en su totalidad y como podrán apreciar fue un capítulo vertiginoso al máximo, en unas cuantas líneas se resolvieron varias aristas que estaban pendientes desde hacia mucho y también se da pie para que nuevas historias surjan. El enemigo aparentemente ha desaparecido ¿O no?, Serena no lucho sola recibió la inesperada ayuda de Darien ¿Un acercamiento entre ellos? se reveló el secreto de Seiya, provocando el ya insipiente quiebre entre los protagonistas ¿Será definitivo? Yaten se reeencontró con ambas mujeres que quitan su sueño ¿Que hará con ellas? y las Outers saben más del futuro que la propia Serena. He de confesar a este fiel grupo de lectoras que el capítulo 39 y 40 (próximo a publicar) marcan un cambio profundo en la historia, quizás podríamos decir que a partir de ese capítulo la hisroria se dividirá en dos, un antes y un después, pero para que adelantarles lo que viene no?, prefiero que lo descubran junto conmigo. Les envio un beso a todosssss y espero leerlos en el siguiente capitulo!

Mis sinceros saludos y dedicatorias de este capítulo a las siguientes personas y amigas:

Polvo de estrellas

Meryl88

Miriamelle

Sandykou8723

Minafan

Iron

Wendy kou

Katekou

Lovingseiyakou

Oh Darling

Angel Kou

princessnerak

lili

Lizzy Kou

Cariños especiales a ustedes!1 :D