Capítulo 40. Llueve.

"Dad palabra al dolor: el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe (William Shakespeare)"

La primera lluvia del invierno al fin había caído y daba claros indicios de no querer detenerse. Ya iban tres días seguidos en los que el agua tronaba en los tejados de las casas, se acumulaba en las calles y se escurría por las ventanas dejando pequeñas marcas que se asemejaban mucho a los surcos que quedaban en el rostro cuando a tus ojos les daba por lagrimear… o al menos eso había analizado Serena dentro de sus tantos momentos abstracción mental.

Tres días de triste lluvia y frío. Eran exactamente los tres días que Serena llevaba sin moverse de su casa y de su cama. A estas alturas sus padres sospechaban que algo muy malo había ocurrido con ella, posiblemente algo relacionado con Seiya y era el único motivo por el cual no le obligaban a presentarse en el colegio. Sabían lo que Seiya significaba para su hija y lo que había dejado atrás por él. Era motivo suficiente como para comprenderla y no hacer preguntas insidiosas acerca del tema. Algo malo había pasado y eso es todo lo que necesitaban saber así que estaban disponibles para cuando ella quisiera hablar o cuando pudiera hacerlo.

Serena bajaba a comer como era debido, se duchaba y se acostaba como todos los días, incluso platicaba de ves en cuando, pero en realidad no estaba allí, su cabeza desde hacía bastante tiempo se hospedaba en otro lugar. Uno muy lejano.

Sus amigas, fieles como siempre habían concurrido a su casa una a una para no abrumarla, le traían noticias de la escuela, las tareas que el profesor había pedido y apuntes necesarios para los exámenes; harían lo imposible para que Serena no perdiera el semestre. Al principio intentaron preguntar como lo estaba llevando hasta que entendieron que la rubia necesitaba vivir el duelo en paz, al menos un tiempo.

Por que eso era lo que sentía Serena, en cierta forma tenía la impresión de que Seiya había muerto y junto con él habían fallecido sus planes y sus sueños de una vida juntos, así que básicamente estaba interpretando el papel de una triste y desconsolada viuda de casi diecisiete años. Bastante triste si lo analizaba objetivamente.

Pero de todos sus conocidos, de todos sus amigos Seiya había sido el único que no había venido a visitarla y no sabía si sentirse bien o mal por eso. Probablemente si ponía en una balanza los dos sentimientos ésta se inclinaría por la segunda opción.

Su ausencia solo confirmaba el hecho de que ni Seiya tenía palabras o valor para defender una posición que era básicamente indefendible. Le había mentido. Fin de la historia. No había forma de remediarlo así que mejor se ahorraba las molestias.

¿Pero realmente quería que Seiya se molestara en dar explicaciones? ¿Quería seguir viendo como Seiya se disculpaba una y otra vez hasta el punto de rogar por su perdón?

Serena había llegado a la conclusión de que honestamente no quería ver a Seiya humillándose así, no quería sus disculpas, ni sus ojos abatidos sobre los suyos, en realidad no quería nada que saliera de su boca…

Por el rabillo del ojo vio que Luna entraba por una pequeña apertura de su puerta que al parecer no estaba del todo cerrada y se dirigía con sigilo hacia la ventana que daba a su balcón. Ahora que lo notaba…si ella había sido un zombie durante tres días pues Luna había sido un fantasma paseándose de un lugar a otro en el más absoluto de los silencios, lo que a su juicio era bastante cómico. El hecho de que las personas a su alrededor no hicieran ruido al hablar o caminar no implicaba que se sintiera mejor o peor. Simular ser invisibles no arreglaría las cosas así que los demás no se tenían que acostumbrar a su estado, era ella quien debía de acoplarse otra vez al mundo, sentirse parte de él…en cuanto reuniera la fuerza necesaria para hacerlo, en cuanto fuera capaz de pronunciar el nombre de Seiya sin romper a llorar.

Se acomodó otra vez en la cama con las manos en ambos lados de la cabeza y repitió varias veces el nombre del chico en su cabeza para ver si así lograba sacarlo hacia fuera, pero cada vez que estaba a punto de hacerlo las cinco letras que componían su nombre se agolpaban en su garganta y la dejaban sin aliento, sin poder hablar. Era como si oír de su propia voz el nombre de Seiya lo hiciera todo más real, como si oír el tono de su voz quebradizo y entrecortado le hiciera corroborar que la pena no solo estaba devorando su corazón sino que incluso sus cuerdas vocales.

A este paso no solo quedaría desalmada sino que también muda. Y atrofiada si seguía enroscada sobre el cobertor de su cama. En conclusión un verdadero montón de nada.

Volvió a cerrar los ojos deseando ir al único lugar en donde podía descansar verdaderamente. Los últimos tres días había aprendido que podía manejar a voluntad el ir y venir del Reino Lunar…una nueva habilidad de La Princesa de la Luna. Su lugar favorito era un sector del Reino rodeado de fuentes color mármol que lanzaban agua cristalina incesantemente, el ruido del agua le relajaba y despejaba su cabeza, además era un sector al que su madre nunca iba.

No tenía valor para enfrentar a su madre…explicarle que la relación por la que dejó a Darien, por la que dividió a sus guerreras, el hombre al que defendió incluso de ella le había traicionado no era algo fácil de decir, sobretodo cuando la sabia Reina trató de advertírtelo y no entendió a que se refería. Le hubiera gustado entender todo en ese momento, quizás se hubiera ahorrado tamaño sufrimiento.

Así que sin siquiera darse cuenta ya estaba en su pequeño espacio personal, su pedacito de cielo como ella le llamaba a ese jardín perfumado a rosas en donde el aire era cálido y la hierba le provocaba un placentero cosquilleo en los pies.

Se botó en el césped, abrió los brazos y dejó que el universo estrellado la absorbiera por completo…Serena deseó ser tan pequeña como esas estrellas minúsculas, ser insignificante para el universo y no tener la importancia que en realidad tenía.

Serena sentía que ser Princesa era una de las razones por la cual la relación con Seiya había fracasado, porque si Seiya no se sentía a la altura de ella no solo era su responsabilidad, también ella tenía algo de culpa. Culpa por descuidar a Seiya y no reaccionar a tiempo ante algo que se venía gestando en Seiya desde hacía mucho.

Abrió los ojos cuando sintió que ya no estaba sola. Las posibilidades eran muy reducidas así que no se alteró. El realidad nadie haría que se pusiera de pie, ni siquiera que dejara esa posición. Escuchó pasos a la distancia y sonrió sin ganas. Al menos el sentido de la audición no lo había perdido.

Percibió como el césped en el costado derecho en el que estaba recostada se hundía debido al peso de otro cuerpo, aun así mantuvo la vista firme en el firmamento, de todas formas ya sabía de quien se trataba.

- Estaba imaginando que era una de esas pequeñas estrellas, ser una más de este cielo, que a nadie le importara si brillo o no, que a nadie le importara cuando mi luz se extinga…solo apagarme y ya-

Yaten la observó mientras hablaba. La luz de la Luna golpeaba directamente su rostro haciéndola ver más pálida de lo que a él le gustaba. Casi parecía traslúcida, como si Serena fuera parte de este mundo etéreo más que del mundo real. Eso le asustó enormemente.

Se recostó junto a ella imitando su postura, abriendo los brazos y respirando hondamente.

- ¿Sabías que podemos ver el brillo de las estrellas después de muertas? su resplandor permanece aún después de que se extinguen y si bien lo que nosotros vemos es solo una pequeñísima muestra de su luz no podemos evitar pasar horas contemplándolas. Creo que lo cautivante y lo hermoso de ellas es que no necesitan mostrar toda su grandeza para ser admiradas-

Yaten giró su cabeza para ver a Serena

- Son como tú Serena. Brillas aunque no quieras hacerlo, eres única aunque intentes ocultar tu resplandor y aún cuando tú corazón está destrozado éste continúa latiendo, permanece iluminando el firmamento como nadie más podría hacerlo-

Las lágrimas corrieron por las mejillas de Serena libremente para terminar su camino en la hierba bajo su cabeza

- Las estrellas son bastante engañosas, muestran una cara falsa-

Yaten limpió la mejilla de la chica

- Serena…-

Ella giró un poco la cabeza para verle

- No- dijo antes de que éste continuara- no puedo, no aún-

Siguió acariciando su mejilla suavemente

- He tratado de encontrarte en este lugar pero era como si bloquearas cualquier cosa que intentara acercarse a ti y en el mundo real también lo estás haciendo. Las chicas están como locas, no saben que hacer y yo tampoco-

Serena respiró entrecortadamente

- Dime que he hecho mal, en que me equivoqué, dame alguna pista-

La posición de Yaten era complicada. Por un lado estaba su hermano, al que amaba y que estaba sufriendo un infierno en vida y por otro lado estaba la mujer con la cual tenía una relación más allá de lo explicable, podía sentir su dolor como propio.

- Lo que Seiya te hizo… estuvo tan mal y no sabes como lo lamento, si pudiera pedirte disculpas por mi hermano, si eso fuera suficiente lo haría pero se que no es así y lo entiendo. Sé que ninguna excusa es válida y se que no deseas oírlas, los motivos de Seiya… desde un principio todo estuvo mal, pero a pesar de eso hay algo en el actuar de mi hermano que si comprendo. Él te mintió y abusó de tu confianza pero jamás dejó de amarte, jamás ha dejado de amarte ni lo hará. Para Seiya el amor lo justifica todo-

La expresión de Serena parecía cincelada en piedra

- ¿Lo justifica todo dices?- preguntó sin ningún tipo de inflexión en la voz- ¿El amor justifica las mentiras y los engaños? ¿Por amor es válido mentir a las personas que te aman?-

La indignación brotó en Serena y Yaten la notó en la última pregunta. Se giró y se apoyó en su codo, quedando muy cerca del rostro de la rubia

- Solo trato de explicarte la visión de Seiya. Se que decir que el amor lo vale todo es la excusa más pobre que podrías escuchar pero es la única que Seiya te puede dar Es la peor y la mejor disculpa-

Asintió aún recostada mirando hacia el cielo y no impidiendo que sus ojos siguieran derramando lágrimas.

- Tengo miedo…miedo de no poder recuperarme nunca, que el hueco que tengo en el pecho se haga tan grande que me consuma por completo, tengo miedo de no volver a sonreír Yaten, de pasarme todas las edades de la tierra sola dándome vueltas en este dolor, tengo miedo de mirar a los ojos a alguien y no poder saber si me están siendo sinceros o no. Estoy tan lastimada que deseo dejar de sentir y eso me asusta, me asusta querer dejar de ser yo…transformarme en alguien incapaz de reconocer lo bueno de este mundo-

Yaten buscó a tientas la mano de Serena y la entrelazó con la suya. La apretó fuertemente hasta que sus nudillos dolieron, Serena nunca reclamó ni se quejó, solo se apegó más a él.

- ¿Sientes mi mano? ¿La calidez que desprende? ¿La presión en tus dedos por la fuerza con la que te estoy sosteniendo? ¿Te duele el pecho de angustia? ¿Y los ojos de tanto llorar?, estoy seguro que sí. No has dejado de sentir al contrario, estás sintiendo con más fuerza que nunca, porque esa es tu esencia Serena, del dolor y de la tristeza resurges más poderosa y más majestuosa que antes. Naces del amor es cierto, pero el dolor es el motor que te impulsa a querer cambiar las cosas y transformarlas en algo mejor-

Tomó la parte de atrás de la cabeza de Serena y la giró para quedar frente a frente con ella. Serena hizo de su cuerpo un ovillo y suspiró más tranquila. Había algo en las palabras de Yaten que siempre lograban tranquilizarla. En realidad la hacían sentir especial, sabía perfectamente la reticencia del chico a mostrarse emocional, sin embargo con ella era distinto. Yaten acarició su nuca mientras Serena se concentraba en sus verdes ojos, al menos con Yaten podía sentir que aún era capaz de distinguir la verdad de la mentira.

- Eso es lo que más admiro de ti, ese corazón tuyo que no se rinde, que lucha y que se levanta una y otra vez…aún recuerdo a esa niña asustadiza que se enfrentó a Galaxia, a la mujer más poderosa de todas, que le hizo frente sin el apoyo de sus amigas ni de su novio, nadie apostaba por ti ni siquiera yo y aún así jamás renunciaste, nos diste una lección de grandeza tan profunda…desde ese momento confié en ti como nunca lo había hecho por nadie fuera de mi familia. Aún mantengo esa confianza, porque todo este tiempo no has hecho más que seguir demostrándome lo que descubrí ese día: que sin miedo a equivocarme apostaría mi vida por ti-

Serena rodeó a Yaten con sus brazos y se refugió en su hombro. No quería confesarle que la confianza que él tenía sobre ella también le atemorizaba, fallarle más que nada. Yaten se hizo un poco hacia atrás para poder mirarle, tenía que convencer a Serena de que estaba hablando en serio pues estaba teniendo y con justa razón una gran crisis de confianza tanto en ella como también respecto a los demás. Debía hacerla entender que al menos él seguía creyendo.

- Así que- dijo finalmente- ¿Tienes miedo de no poder salir de esto? No te preocupes no te dejaré caer ¿Tienes miedo de no volver a sonreír? Nadie te pide que rías después de lo que viviste, llora con ganas o grítale al mundo tu desdicha si así te duele menos ¿Tienes miedo de estar sola? Estás rodeada de personas que te acompañarán hasta el final ¿Tienes miedo de no poder distinguir si te son leales o no? Mira en mis ojos y busca en ellos, he abierto mi corazón contigo y lo conoces mejor que yo, mentirte a ti sería mentirme a mí-


El balcón de su apartamento se había convertido en el refugio perfecto para Seiya. Allí tenía todo lo que necesitaba: aire para respirar, una vista inigualable de la ciudad y el silencio. Del silencio que Seiya estaba buscando. Últimamente su cabeza estaba atestada de ruido, de voces provenientes de tantas personas que ya le era difícil distinguir el origen. No es que se estuviera volviendo loco (o eso creía) sino que eran las voces de los recuerdos los que le perturbaban de día y de noche. No solo las voces, las imágenes también. Las veía una y otra vez. Había tres en particular que no dejaban de pasar por su cabeza como una película antigua en cámara lenta.

1. Sailor Moon y su hermano haciendo aparición en el lugar de la batalla

2. Darien protegiendo a Sailor Moon después de jurar odiarla

3. Serena terminando con él.

La primera había inundado su corazón de felicidad, la segunda había hecho que su corazón cayera al piso y la tercera terminó por pisotearlo por completo.

Y así se sentía, adherido al suelo, aplastado por un peso que su cuerpo, que sus brazos, que sus hombros no podían levantar.

Sentía que el mundo lo miraba de forma extraña o quizás era él quien no podía soportar las miradas de sus hermanos, ni de sus amigos, ni de bombom sobre él. Por eso es que se había aislado de todos.

Llevaba tres días en un estado de ensimismamiento y de retraimiento autoimpuesto que solo era quebrantado cuando sus hermanos se sentaban junto a él intentando sonsacarle al menos algún tipo de información que les permitiera saber como estaba. La respuesta siempre era la misma: que estaba bien, que no necesitaba nada y que no se preocuparan.

Lo último era casi imposible, podía oír incluso del lugar donde estaba los cuchicheos de Yaten y Taiki que en gran parte se trataban de él. Sus hermanos estaban asustados, no sabían que hacer para hacerlo hablar, para hacerlo sacar todo lo que tenía dentro, tenían temor de que volviera a esos días en Kimokku en los que estuvo alejado de Serena. Esto era mucho peor.

Era curioso porque Seiya sentía que no tenía nada dentro que sacar, al menos en Kimokku tenía pena por alejarse de bombom y añoranza por volverla a ver…

Pero ahora, el terminar con Serena le había dejado un vacío tan enorme que todo lo demás carecía de importancia, todo lo demás era accesorio, lo principal ya no estaba. Serena ya no estaba.

Había escuchado en una de las tantas pláticas de sus hermanos que Serena estaba recluida en su casa sin querer ver a nadie. Seiya se preguntaba porque. Ella no había hecho nada malo, no tenía porque esconderse, no podía privar al mundo de su presencia, la vida era mejor cuando ella estaba ahí o quizás…quizás lo hacía para no verle o encontrarse con él. En ese caso no tenía de que preocuparse, no la molestaría, no se acercaría a ella, no la vería a los ojos de ser necesario para no incomodarla…cualquier cosa para no seguir haciéndole daño. Definitivamente el mundo la necesitaba, a él no. Así que él podía desaparecer.

O tal vez…- y era la razón que menos le agradaba- bombom se aislaba por la misma razón que él; tristeza.

Prefería mil veces que le odiara a que estuviera sufriendo por él…cuando sufres por alguien quiere decir que aún lo amas y Seiya quería que bombom ya no lo amara. Se sentía indigno de merecer el amor de Serena. Porque después de todas las promesas que le había hecho, todas las palabras dichas había fallado en lo más importante; nunca mentirle, nunca poner a prueba su amor de esa forma.

Había perdido la cabeza por una estupidez y a consecuencia de eso había perdido su corazón.

Escuchó como la ventana que daba al balcón era descorrida suavemente. Se dio la vuelta y se encontró con una figura sumida en la oscuridad

- ¿Seiya?- oyó decir

Entornó los ojos para ver de quien se trataba. Se levantó de golpe con sus grandes ojos azules observando absortos.

- ¿Bombom?-

Sura salió de las sombras dándose a ver mejor y haciendo que Seiya abriera la boca para que nada saliera de ella, se diera la vuelta y volviera a ocupar su asiento.

- Lo siento…solo quería saber si tenía hambre. No quise molestar-

Hizo una pequeña reverencia antes de dar marcha atrás

- Espera Sura-

Ella se detuvo

- ¿Desea algo?-

- En realidad…- susurró Seiya- no necesito nada. Solo… no pidas disculpas y no me trates de "usted", en serio, con Seiya está bien-

Sura se quedó quieta un momento sin saber realmente que hacer. Seiya nunca la había considerado de sus cercanos y estos últimos días ni siquiera le había dirigido la palabra, de tal forma que su relación había pasado de ser escasa a inexistente. Se sentó cuidadosamente a su lado, intentando no perturbarle.

- No es necesario que te quedes conmigo, como podrás haberte dado cuenta no soy buena compañía-

- Está bien- respondió Sura de inmediato- no me molesta además el aire está agradable-

Seiya hizo una mueca que podría haberse parecido a una sonrisa

- Eres demasiado educada Sura. Toma- le dijo sacándose su chaqueta y colocándola sobre sus hombros- Así no te congelarás-

Ella solo agachó la cabeza

- Gracias-

Juntos observaron como las luces de los edificios cercanos se prendían y apagaban en un inacabable compás, la lluvia hacía que el panorama fuera mucho más melancólico de lo que ya era.

- Sé que estos días no me he comportado como se debe contigo y lo siento…no tengo nada contra ti Sura… es solo que te pareces tanto a ella, no puedo mirarte a los ojos sin pensar en bombom…tenerte caminando por la casa es un constante recordatorio de los errores que he cometido y que me tienen aquí deseando querer desaparecer de este mundo-

Sura siguió en silencio en realidad porque no sabía que decirle para hacerlo sentir mejor. Era demasiado inteligente como para darse cuenta que nada lo haría sentir mejor

-¿Qué puedo hacer?-

Sura enrojeció levemente.

- Los temas de amor… no son mi fuerte. Nunca he amado, al menos no de la forma que usted…- se calló- que tú- dijo al final- que tú amas a Serena-

Seiya sonrió por lo bajo

- Y como se supone que yo amo a bombom-

Esta vez la expresión de Sura fue de máxima honestidad

- Un amor que impulsa a hacer algo con lo que nadie está de acuerdo, ni la propia Princesa Serena-

Las bocinas de los autos se oían a lo lejos. Sura pensó que quizás había sido demasiado sincera así que oculto parte de su rostro en el cuello de la chaqueta y se envolvió más en las ropas de Seiya, cruzando sus brazos para entrar en calor. Él se quedó pensando en la forma con la que Sura pronunciaba el nombre de Serena…con cariño, con veneración, con un respeto que iba más allá de la amistad. ¿Acaso él había estado equivocado todo este tiempo? ¿Fue eso lo que le faltó? ¿Fue eso lo que poco a poco fue olvidando en el camino?

- ¿Crees que la Princesa Kakkyu se enamoraría de alguien que no tuviera su categoría?-

La pregunta tomó por sorpresa a Sura. Si bien la Princesa de las Flores era su cercana no creía que tuvieran ese tipo de relación, que contrastaba enormemente con la que había logrado tener con Serena, pues desde el minuto en el que se habían conocido la conexión había sido inmediata. De todas formas nunca había tenido noticias que de la Princesa Kakkyu estuviera siendo cortejada por algún hombre.

- No lo creo-

Seiya asintió aún observando los reflejos de las luces en los ventanales del edificio del frente.

-Ya veo-

Sura quien ya estaba al tanto desde hacía un tiempo del problema entre los enamorados creía haber encontrado al fin lo que había desencadenado toda la situación. Era tan solo unir piezas, analizar gestos y miradas, estudiar actitudes y silencios. Quizás no sabía mucho del amor, ni sacaba la voz lo suficiente pero era una gran observadora y sabía interpretar perfectamente el comportamiento de las personas. Ese era su talento.

- No lo creo, porque en todo este tiempo no ha conocido a nadie por el cual se interese y al cual se le pueda catalogar de Príncipe-

En un rápido movimiento que sorprendió hasta al mismo Seiya, Sura tomó sus manos y las cubrió con las propias. La mirada de Seiya fue desde el par de manos unidas hasta el rostro de la chica. En cuando se encontró con esos ojos negros que le miraban con ternura sintió pudor, pena y nerviosismo. El pudor se reflejó en su rostro que adquirió un tono rosa tenue, la pena se vislumbró en sus ojos azules que brillaron con vidriosos y el nerviosismo en sus manos que temblaron levemente dentro de las de Sura. Ella siguió sosteniendo las manos de Seiya pero solo con una de las suyas.

- La corona joven Seiya no se lleva aquí- dijo tocando levemente la cabeza de Seiya con el dedo índice- sino que aquí-

El corazón de Seiya palpitó vivo cuando la mano de Sura se posó sobre su pecho.

- Y la fuerza para proteger a quienes amamos no reside aquí- le dijo apretando sus manos

Las manos de Sura estaban tibias y rogó porque algo de ese calor llegara a su corazón.

- Cuando yo conocí al Príncipe Darien…- continuo Sura- si no lo hubiera visto antes en una foto probablemente hubiera pensado que se trataba de cualquier mortal, pero fue su valentía, su entrega y su generosidad lo que hizo la diferencia, no trajes elegantes, espadas ni armaduras relucientes-

Sus palabras no parecían convencer a Seiya pero aún así prosiguió.

- Con la Princesa Serena me sucedió igual. Desde pequeña había oído historias de su poder y su fuerza, incluso tenía temor de presentarme frente a ella siendo solo una mujer corriente… pero cuando la tuve frente a mí y la conocí vi a una joven sencilla y sonriente, con una bondad abrumadora y con un corazón capaz de albergar al universo entero si así fuera necesario-

Apretó las manos de Seiya para llamar su atención. Éste volvió a mirarla.

- Lo mismo pasa contigo…es el brillo en tus ojos y la intensidad con la que defiendes lo que quieres lo que te hacen un hombre distinto al resto. Esas pequeñas actitudes son las que definen a las personas, lo que define a Darien, a Serena, a ti y a todos los demás. Eso es lo que las hace ser tanto o más importantes que los mismos soberanos de este universo-

Agachó la cabeza vencido. En su mente las palabras de Sura tenían tanto sentido pero era su interior el que no cedía. Estaba librando una verdadera batalla emocional.

- La diferencia es que ellos son Príncipes de verdad…- respondió atragantado- Darien tiene poder para cuidar de ella y yo no-

Sura le sonrió tranquilamente, como si nada malo pasara. De la misma forma en que bombom lo haría. Eso casi parte su corazón.

- Él es Príncipe por herencia, tú eres Príncipe de espíritu. Cuando se trata de proteger a quienes amamos no veo cual sea la diferencia-

Seiya guardó silencio. Su obstinación no sería vencida de un día para otro y así lo entendió Sura. Pero al menos creía haber hecho una pequeña trizadura en la coraza de Seiya y con eso le bastaba. Finalmente Sura se quitó la chaqueta de Seiya, la dejó sobrepuesta sobre los hombros del chico y se agachó frente a él.

- De amor se muy poco pero sí puedo darte este pequeño consejo: mientras le sigas dando importancia a la herencia más que al espíritu la brecha entre tú y Serena se irá haciendo más y más grande…ella sintió tu poder interior desde que vio en tus ojos, creyó en ti y la forma de demostrártelo fue estando contigo. Ella ve en ti algo que al parecer tú no puedes ver ¿Si no pudiste creerle a la persona que amabas a quien más le creerás?-


Serena encontró en Yaten la paz que necesitaba. Él y ese lugar hacían una perfecta mezcla de sublime quietud. Su compañía le confortaba y sus palabras le hacían entender cosas que estaban ante sus ojos pero que la pena le impedía ver. Siempre sucedía lo mismo: Inevitablemente seguía recurriendo a él o Yaten encontraba la forma de acercársele, a veces ni siquiera decía algo, solo estaba allí en silencio escuchando todo lo que ella tuviera que decir y aún así era más que suficiente para que se sintiera mejor. Era él y su presencia lo principal. Y no era tan tonta como para darse cuenta que eso no era bueno.

Sin embargo a pesar de eso seguían contemplando el cielo sin ninguna intención de moverse de allí. Serena emitió un extraño sonido que podía interpretarse como un suspiro-gemido-quejido acompañado de una mueca. Yaten la miró.

- Si sigo aquí evitando el mundo real… me haré vieja, fea, amargada y moriré sola-

Él arrugó el ceño.

- De hecho- le dijo al rato con una de sus manos bajo su mentón- esas mejillas regordetas están perdiendo un poco su forma, creo que la gravedad ya te esta afectando-

Serena se sentó de golpe y se tocó el rostro alarmada.

- ¿Gravedad? ¿Mi piel se está cayendo?-

Yaten tomó una de las mejillas de Serena y la estiró al máximo

- ¡Auch! ¡Me dolió bruto!-

- ¿Ves?- le respondió sin hacer caso a sus reclamos- ahora veamos si la pérdida es total-

Serena no alcanzó a preguntar nada más cuando Yaten ya estaba sobre ella haciéndole cosquillas.

- ¡No no!- se retorcía de risa- ¡jajajaja por favor no!-

Las carcajadas de Serena rompían el solemne silencio que reinaba en ese sitio, dándole un aura de realidad que a veces carecía. Probablemente era la primera vez que algo así se oía en ese lugar-

- Creo que aún no has sufrido las inclemencias de los años-

La rubia intentó escapar pero Yaten era mucho más insistente y fuerte.

- ¿Inclemencias de los años?- preguntó la rubia entre carcajadas- ¡Que eres un abuelo o que!-

- ¡Ah!- exclamó Yaten con una sonrisa- ¡Ahora te burlas eh ya verás!-

Las cosquillas se hicieron más insoportables, Serena pateaba el suelo gritando piedad.

- ¡Por favor jajajajajaja para ya no me burlaré más lo prometo!

Luego de unos minutos Yaten la dejó respirar en paz. Ambos se sentaron uno junto al otro y él pasó su brazo alrededor de sus hombros. Serena secó las lágrimas que corrían por sus mejillas mientras recuperaba el aliento.

- Me hiciste llorar bobo-

Yaten chocó suavemente su cabeza con la de la rubia

- Son lágrimas de alegría por si no te has dado cuenta-

Eso era cierto. Quizás el método de Yaten había sido un tanto extremo y bastante brusco pero la había hecho reír. Hace unos cuantos minutos le había confesado su miedo de permanecer en ese estado de tristeza por siempre y ahora lo había hecho sin siquiera percatarse de eso. Yaten otra vez lo había hecho. El chico capturó una de las lágrimas de Serena y se la mostró

- Si tengo que verte llorar prefiero que sea de risa-

Serena asintió en silencio y le miró

- Estoy dependiendo mucho de ti. Eso no está bien-

Lamentó haberle dicho a Serena cobarde. Estaba seguro que eso tenía mucho que ver con lo que le había confesado.

- No debería haberte dicho eso aquella vez…no porque pidas ayuda te transformas en una cobarde. No somos islas, necesitamos compartir lo que sea con otra persona, para sentirnos parte de algo-

Dudó.

- No es solo eso… siento que te estoy absorbiendo, que te acaparo demasiado y simplemente no está bien porque tu también tienes cosas en las que pensar, cosas que resolver, tienes que buscar la felicidad, no lo sé tienes planes y deseos… debes ser feliz con quien elijas y no perder el tiempo en mundos de ilusiones consolándome y secando mis lágrimas. Simplemente no es justo-

Yaten no dijo nada, solo se limitó a revolver el cabello de Serena y depositar un suave beso en su coronilla.

- Elijo estar contigo, nadie me obligó a eso-

Serena le miró a los ojos.

- Además el amor apesta- agregó haciendo una mueca de desagrado- al principio todo es rosa, el sol brilla como nunca e incluso ves arco iris y unicornios saltando por todos lados, el mundo se ve de colores más intensos, sientes que eres superman y luego sin aviso todo se va a la basura, caes en picada, todo se vuelve gris, te estrellas en el suelo y terminas…-

- Terminas como yo- respondió Serena con una semi sonrisa

La alegría que Yaten había logrado hacer sentir a Serena se estaba esfumando, lo podía ver en su mirada que nuevamente se estaba volviendo cristalina. Aunque estaban muy cerca acercó su cabeza a la de ella.

- Hey ven aquí- murmuró cerca de su oído- soy lo suficientemente capaz de estar contigo aquí o en el mundo real y además tener una vida sentimental si eso te tranquiliza y te hace sentir mejor. Lo que realmente me interesa ahora eres tú… eres muy importante para mí, así que no te atrevas a dejarme Serena Tsukino-

El tono con el que Yaten pronunció la última frase hizo que Serena se riera. Otra vez estaba riendo después de estar al borde de las lágrimas. Se arrimó a su hombro y permaneció allí inmóvil.

- ¿Cuando te transformaste en esto?- Preguntó de pronto

Yaten alzó la cabeza para verle mejor.

- En que ¿En un maldito consejero sentimental?-

Serena lo golpeó en el pecho con el ceño fruncido.

- No maldigas, es feo-

Rodó los ojos no tomándola mucho en cuenta.

- Tengo que hacerlo de ves en cuando para no olvidar que soy un hombre. Me estás ablandando Princesa-

Era curioso como una misma palabra podía sonar tan distinto dicha por personas diferentes y en distintas situaciones. Cuando en el pasado Darien la llamaba así se oía formal y casi irreal, después de todo era una época en la que ser Princesa sonaba mucho más increíble que ahora. Cuando sus amigas le llamaban así era con cariño y respeto. Seiya nunca la había llamado así salvo el momento en el que habían terminado… su tono había sido grave y violento, como si decirlo le quemara los labios. Ahora Yaten la llamaba Princesa y en su voz sonaba gracioso y normal a la vez. Tal vez Yaten lo entendía mejor que muchos otros, incluso mejor que ella misma.

- Me refiero a esto- soltó Serena luego de un tiempo más que largo- ¿Cuando te convertiste en una persona tan fundamental en mi vida? en la que más confío, a la que siento más cercana, en la que me sostengo cuando creo que voy a caer… el que recoge del suelo los pedacitos de Serena y trata de unirlos con palabras sinceras, bromas absurdas y risas fáciles-

Él se frotó el mentón pensativo.

- Supongo que cuando me diste la oportunidad de ser parte de tu vida-

Serena rió más fuerte de lo esperado haciendo que Yaten quedara parcialmente sordo

- Más bien cuando me introduje a presión en tu corazón-

- ¡Porque siempre tienes que chillar cuando estoy cerca!-

Ella no le prestó atención y le enseñó su lengua. El enojo de Yaten se esfumó luego de un rato.

- Ya estabas en mi corazón antes de eso-

Esas pocas palabras que Yaten murmuró hicieron que Serena abriera unos grandes ojos.

- ¿En serio?-

Yaten tocó con su dedo la nariz de Serena, haciendo que ésta la arrugara.

- Así es, pero no lo andes gritando a todo el mundo no es necesario tanto alboroto-

Serena sonrió como una niña pequeña, incluso comenzó a canturrear.

- Veo que eso te pone contenta-

- Si-

Ver así a Serena, como la vieja Serena, hacía que Yaten recuperara las esperanzas de que tal vez no todo estaba perdido, que quizás Serena podría volver a ser la de antaño o algo parecido a la niña dulce y risueña que era antes de que todo se echara a perder. Quizás solo necesitaba tiempo, como la mayoría de las cosas. Le revolvió otra vez el cabello.

- Pues ya somos dos -

Serena tomó una enorme cantidad de aire haciendo que sus pulmones se llenaran de oxígeno. Se había pasado los últimos tres días rehuyendo de la gente que la amaba pensando que así mejorarían las cosas, pero nada cambió. Estar sola no era la solución, su madre ya se lo había dicho una vez. Había insistido en superar esto sola…pero Yaten era la prueba viviente de que no podría hacerlo sin sus amigos, sin su familia. Al parecer el amor era el único remedio para curar el desamor. Se sentía vacía y sin fuerza pero el instante con Yaten le había hecho sentir alivio y calidez dentro de la oscuridad que la asediaba. Quería volver a sentir eso una vez más. Tenía temor de ver a Seiya y enfrentarlo…pero si seguía en el mundo de su madre la línea entre la realidad y los sueños se fusionaría más y más.

Tal vez ese había sido su más grande error, pensar que la vida con Seiya se asemejaba más a un sueño, mezclar en demasía su vida de Princesa y su vida corriente… ya no saber distinguir a que mundo pertenecía Seiya realmente. No saber a que mundo pertenecía ella. Pero en cierta forma si había sobrevivido a una nueva batalla, si la traición de Seiya no había acabado con ella era porque tenía una nueva oportunidad de averiguarlo. Con esa nueva mentalidad se puso de pie y estiró la mano para que su amigo le siguiera. Yaten sorprendido tomó su mano

- ¿Qué haces?- preguntó

Se limpió los restos de césped de la ropa

- Llevo tres días escondiéndome aquí, queriendo desaparecer del mundo…pero en realidad eso no pasará ¿verdad? Y tampoco va a desaparecer el dolor que tengo-

Yaten abrió la boca pero la sonrisa de Serena lo dejó sin palabras

- Pero ustedes tampoco se irán, aunque intente mantenerlos a distancia siempre estarán ahí para sacarme una sonrisa y para recordarme que no estoy sola…como lo acabas de hacer tú-

Se balanceó con sus pies adelante y hacia atrás

- Si ustedes están conmigo…tal vez la tristeza pueda ser un poco más llevadera. Además tengo que volver a mi vida, no puedo permitir que mis padres y que mis amigos sigan preocupados por mí. Debo volver a mi vida normal; a la escuela, a las reuniones por la tarde con las chicas y a estar con ustedes -

-¿Y Seiya?-

Serena aún no se podía acostumbrar a la nueva sensación que el nombre de Seiya le provocaba.

- Él también es parte de nosotros… no podrás evitarlo todo el tiempo-

Intentó por todos los medios que eso no la desanimara

- Lo sé- dijo al final resuelta- Lo sé, pero pienso que podré manejarlo, podré llevar una relación amistosa con él…en cuanto todo esto pase. Quizás al principio sea incomodo pero como tú has dicho somos como una familia y debemos aprender a convivir-

Yaten miró hacia otro lado y finalmente soltó una pequeña carcajada que hizo que la rubia se molestara levemente

- ¿Relación amistosa?- preguntó Yaten entre risas- eso le encantará a Seiya ya verás-

Serena lo golpeó en el hombro

- ¡No te rías!

Caminó un poco más lejos

- Yo solo quiero que estemos bien, que todos estemos bien…como antes y quizás si me esfuerzo podamos tener de vuelta esos tiempos, esos tiempos en los que reíamos y disfrutábamos todos juntos… ¿Crees que eso pueda ser posible?-

Desafortunadamente Yaten no podía ser tan positivo como su amiga, pensaba que en sus vidas habían sucedido demasiadas cosas como para retornar al pasado, que los recuerdos pesarían inevitablemente y que ninguno podría olvidar fácilmente todo lo sucedido en las últimas semanas…pero ver los ojos de Serena brillar con la intensidad que había visto en épocas mejores, motivada a pesar de lo que estaba padeciendo…simplemente no pudo romper sus ilusiones. Una cosa era ser honesto, otra muy distinta ser cruel… Serena le había enseñado la diferencia. Decirle que no era posible sería una crueldad. Curiosamente quería ver a su amiga sonreír y gritar como siempre, como él la había conocido. Así que solo guardó silencio y miró hacia el cielo

- Pienso que cuando tú deseas algo todo es posible-


Serena despertó con más energía de la que había tenido en días. Bajó sigilosamente las escaleras y se dirigió hacia la cocina. Allí abrió la nevera sacó un enorme recipiente de helado de chocolate, tomó una cuchara y se echó una enorme porción a la boca. La saboreó un largo rato, arrugando la frente para que el frío no le siguiera congelando la cabeza. Descubrió una lata de crema batida y roció casi la mitad del envase sobre el helado. Para evitar que las manos se le quedaran entumecidas dejó la comida en el suelo y se sentó en el piso para estar más cómoda.

El sonido de la lluvia curiosamente la relajaba, quizás porque así era incapaz de pensar en otra cosa que no fuera el ruido que provocaba al chocar en cosas sólidas. Hizo una mezcla parecida a un batido y al quedar tan líquida ya no pudo tomarlo con la cuchara así que optó por beberlo directamente de la fuente. Era poco femenino pero que más daba, estaba sola y era la primera vez en días que sentía ganas de comer algo. Luego de terminar se quedó ahí oyendo el agua caer. No supo cuanto tiempo pasó pero de pronto escuchó pasos. El corazón se le aceleró y agudizó el oído. Era una guerrera legendaria pero le aterraba que se tratara de un ladrón, así que estaba preparando la garganta para dar el grito más grande de su vida cuando la luz de la cocina de prendió dando a conocer al caminante nocturno.

- Eres como un ratoncito escarbando en su madriguera. Me has despertado-

Mamá Ikuko le sonrió tiernamente mientras Serena recuperaba el aliento

- ¡Mamá casi me da un infarto!- exclamó Serena

Su madre caminó hacia ella deteniéndose delante de ella

- Cuando eras pequeña siempre te escabullías a la cocina y robabas dulces. Así que cuando escuché ruidos… pensé en ti y en ese hábito que al parecer aún conservas-

Serena sonrió. Su mamá se agachó y con un poco de esfuerzo se sentó en la misma posición que su hija. Le tomó la mano y la guardó entre las suyas. A Serena inmediatamente sintió unas enormes ganas de llorar.

- Así que…- comenzó su madre- Tú y Seiya…-

Se mojó los labios

- Ya no hay Seiya y yo mamá. Terminamos-

Asintió lentamente.

- Ya veo- respondió sin mucha sorpresa- ¿Y es definitivo?-

La barbilla le tembló. No podía responder a eso. Su madre solo besó su mano.

- Que pregunta tan tonta ¿verdad? Siempre es definitivo-

Serena se secó una lágrima y le dio la cara a su madre por primera vez en tres días

- ¿Tú y papá terminaron alguna vez?-

Ella asintió

- Un par de veces. En ocasiones no quise verlo, ni siquiera oír su nombre y en otras era él quien se molestaba. Siempre pensé que era el final por eso es que se como te sientes. Tal vez cuando crecemos olvidamos ese sentimiento…pero eso no significa que no pueda entender por lo que estás pasando, ni que puedas recurrir a mí en busca de apoyo o alguna palabra de consuelo. Soy tu madre, mi misión en este mundo es amarte y ayudarte en todo momento, así que no me dejes de lado porque aunque lo ruegues con toda tu alma, yo nunca me apartaré del tuyo-

Serena tapó su cara con ambas manos y comenzó a llorar. La forma en que lo hacía era tan desgarradora que Ikuko dudó si hablarle había sido buena idea. Puso la cabeza en las faldas de su madre y ahí continuó llorando. Luna, quien había seguido sigilosamente a Serena entró en la cocina y caminó hacia donde estaban las dos mujeres. Ver así a Serena realmente le partía el alma. Había estado con ella en la mayoría de los momentos importantes, procurando sentir sus alegrías y tristezas, pero en esta ocasión sentía que la pena era tan grande que no alcanzaba a entender hasta que punto su compañera estaba lastimada. Eso la hacía sentir impotente e inútil. Lo único que podía hacer era acercarse a ella y trasmitirle algo de calor. Serena sintió el roce de la gatita pero no fue capaz de parar. Era como si el dique en el que estaban contenidas sus lágrimas se hubiera roto otra vez

- Ya, ya- le decía su madre dándole golpecitos suaves en la espalda- se que ahora no tiene ningún sentido que te lo diga pero pasará. Con el tiempo todo pasa-

Serene negó en el regazo de su madre

- No pa…pasará…- dijo entre balbuceos- recordaré este dolor…por….por siempre-

Su madre no intentó rebatírselo.

- Por supuesto que lo recordarás, así como recordarás todos los momentos cruciales de tu vida… pero con el tiempo dolerá menos y al final solo será un traspié de los muchos más que darás en tu vida-

Refunfuñó entre lágrimas

- ¡No quiero más traspiés, solo quiero una vida normal!-

Increíblemente su madre rió, haciendo que Serena se levantara de su regazo indignada

- ¡Que es lo gracioso en esto!-

Ikuko le acarició el rostro haciendo que su expresión se suavizara

- Que esto es la vida normal. Estás viviendo exactamente la típica vida de una adolescente de 16 años y si tú pensaste que sería distinto, que todo marcharía como en un cuento de hadas en donde la Princesa espera eternamente a que aparezca el perfecto Príncipe azul…perdóname hija si rompo tus ilusiones pero no será así. En la vida real las personas se lastiman, se mienten, se hieren continuamente, las amigas discuten y los novios pelean. Esto es parte de la vida, la parte fea y haría cualquier cosa porque la hubieras conocido un poco más adelante, pero ya está y solo queda hacer lo único que se puede hacer-

El llanto de Serena cesó, aún le costaba respirar de forma regular pero las lágrimas habían acabado. Esto era la vida real…Serena había vivido tanto tiempo entre dos mundos que había creado un híbrido que en realidad no era posible que existiera.

Añoraba ser una niña corriente pero añoraba que la vida con Seiya fuera como en un cuento de hadas. Las dos cosas no podían ser compatibles y lo estaba aprendiendo de la peor manera. Seiya le había prometido el cielo y más allá y tal vez realmente creía que podían alcanzarlo juntos…pero lo cierto era que solo eran dos chicos viviendo en el límite de la fantasía y la realidad. Se secó las lágrimas y atrapó a Luna entre sus brazos

- ¿Qué se puede hacer?- le preguntó a su madre más calmada

- Lo que haría una mujer guerrera como tú- le respondió firme- ponerse de pie, atravesar este camino y no mirar atrás hasta que ya te encuentres en la otra orilla-

La tez de Serena palideció

- ¿Mujer guerrera?-

Su madre asintió

- Una mujer que siente con tanta pasión y que defiende con tanta fuerza lo que cree correcto es una luchadora, que aprende de los golpes y que solo podrán pillarla desprevenida una sola vez porque a la segunda oportunidad ya está preparada para recibirlo-

Serena dudó

- ¿Crees realmente que sea así?-

Su madre besó su frente. A veces su hija simplemente no podía ver lo grande que era.

- Por supuesto que si. Ya sabes como duele, no querrás recibir ese dolor otra vez. Se llama experiencia-

Los grandes ojos celestes de Serena veían a su madre atentamente, cultivando el nuevo hábito de poder identificar si le estaban siendo sinceros. Afortunadamente su madre era igual o más bondadosa que ella, era incapaz de mentir.

- Experiencia- respondió Serena luego de un gran suspiro- lo tengo anotado-

Ikuko palmeó su mano y se puso de pie, arrastrando con ella a Serena y Luna quien aún estaba entre sus brazos

- Y ahora lo que debes hacer es subir a tu pieza e intentar dormir. Mañana aunque no quieras deberás ir a la escuela, retomar tu vida, aquí en casa estás cómoda y segura, pero no se solucionarán las cosas a distancia-

Serena rezongó

- Mamá yo…-

Pero ella se negó

- No eres de las que se esconde hija, además tienes personas que te aman y que están preocupadas por ti. La soledad es mala consejera, necesitas estar con quienes te quieren dar amor y apoyo-

Eran las mismas palabras que la Reina Serenity le había dicho alguna vez. De mundos tan opuestos pero con la misma intención; velar por su felicidad. La abrazó fuertemente haciendo que Luna reclamara debido al poco espacio que quedó para ella entre las dos.

- Mami soy tan afortunada de tenerte como madre, no hay una mejor que tú-

Ella sonrió feliz de que su niña al fin fuera un poco la de antes

- Esperemos que siempre sigas pensando eso. Ahora ve a dormir y descansa-

Antes de irse Serena se detuvo y se dio la vuelta

- Mamá…- preguntó Serena- ¿No quieres saber lo que hizo Seiya?-

Ikuko se afirmó en la pared y se ajustó la bata que vestía

- Siempre te has caracterizado por ser un poquito melodramática y exageras todo…pero esta vez es distinto, lo sé porque te conozco. Sé que lo que pasó es importante, no necesito saber que es, me lo dirás cuando puedas hablar de ello. Solo te puedo decir una cosa; cuando las personas se equivocan siempre hay una razón, puede ser buena, mala o pésima, pero siempre hay una razón. Escucha lo que Seiya tiene que decirte porque seguramente querrá buscarte y luego de eso…-

- Luego de eso que-

Besó su frente y acarició sus mejillas.

- Luego de eso estarás en condiciones de decidir si quieres que continúe formando parte de tu vida o no-

Serena estaba a punto de preguntar a su madre como poder resolver esa duda, cuando el timbre de la puerta principal sonó dos veces haciendo que ambas mujeres se sobresaltaran.

- ¿Esperas visitas?- le preguntó su madre

La chica negó. Su madre se dirigió hacia el hall de entrada, mientras Serena se quedó con Luna en sus brazos aguardando en la cocina.

- ¿Quien será a esta hora?- susurró para sí

El corazón comenzó a latirle más y más rápido pues no podía evitar pensar que tal vez se trataba de Seiya. La inquietud de Serena fue tan evidente que hasta la propia Luna pudo sentir el pecho de Serena palpitar. Luna alzó la cabeza para verle

- Serena… ¿Estás bien?-

Era la primera vez que le hablaba en días, básicamente por temor a no saber que decir. Serena bajó la vista, buscando los ojos brillantes de la gatita que aguardaban cautelosos una respuesta

- Si…es solo que no lo puedo evitar. Cada vez que suena el teléfono, que llaman a la puerta pienso que tal vez es él-

Luna notó que su amiga no fue capaz de pronunciar su nombre.

- Serena yo…realmente no se que hacer para ayudar. Me siento tan inútil, soy tu compañera, tu madre me dio la misión de cuidar de ti y sin embargo no lo he podido hacer. Te he fallado-

Presionó más fuerte a Luna entre sus brazos y posó la barbilla sobre su cabeza. Luna cerró los ojos intentando no llorar. Se sentía tan frustrada, tan impotente, quería evitar todo este dolor a Serena pero realmente no sabía como hacerlo. La situación se había escapado completamente de su control o tal vez nunca tuvo tal.

- Lo siento- murmuró oculta en el pecho de Serena- lo siento mucho-

Serena miró hacia el cielo para que así sus lágrimas no cayeran sobre la pequeña cabeza de la gatita.

- Sintiéndote así tan cerca de mí… la sensación es muy similar a cuando la Reina me contiene entre sus brazos. Mi Madre te dio la misión de estar conmigo cuando ella no pudiera hacerlo, así que tienes la misión de ser mi amiga y no de defenderme de cosas que escapan de tu voluntad… y lo has cumplido tan bien Luna. No sabría otra cosa que decirte más que gracias-

La gatita nuevamente miró. Serena le sonreía de una forma tan dulce que nuevamente sintió ganas de llorar. Viéndola así…era la viva imagen de su madre. Las similitudes eran cada día más numerosas. La sangre lunar fluía por sus venas de forma innegable. Era una digna heredera de la Reina Serenity. Nadie podría dudarlo nunca.

- Durante todos estos años- continuó Serena- has sido mi fiel compañera, has crecido conmigo y estamos tan unidas que sufres conmigo, así que quizás sea yo la que deba de pedirte disculpas por hacerte llevar una pena que no es tuya-

Los ojos de Luna volvieron a humedecerse

- Déjame estar feliz y triste por ti Princesa, comparte conmigo todo lo que te está pasando-

Serena siguió sonriendo, aunque sus ojos ya no expresaban tal alegría. Fue como si la chispa de la Luna se hubiera cubierta por una densa nube.

- Lo haré cuando tenga las fuerzas para hacerlo Luna, por el momento solo deseo poder hablar del tema sin sentirme destrozada-

Luna frotó su mejilla en la barbilla de Serena. No era necesario agregar nada más, los brazos temblorosos de su amiga eran más expresivos que cualquier palabra

- Cuando puedas hacerlo, estaré aquí-

- Lo sé- respondió Serena al instante- eso es algo que se con certeza-

Su madre llegó al instante con una pequeña sonrisa en el rostro

- Hija hay alguien que quiere verte-

Luna miró a la chica quien tenía misma mirada de interrogación que ella. Caminó hacia la sala en donde estaba el misterioso visitante. Entró en silencio y cuanto vio de quien se trataba los nervios se disiparon para dar paso a la sorpresa.

- ¡Thomas!-


Thomas le sonrió y se puso de pie en cuanto la vio llegar.

- Hola-

Serena no supo como reaccionar ante esta extraña visita. No se le ocurría ninguna razón por la cual Thomas estuviera en su casa solicitando verla. Ciertamente este tenía que ser un muy buen motivo. El problema es que no imaginaba cual.

- ¡Que sorpresa!- exclamó al mismo tiempo que le daba un pequeño abrazo

Mamá Ikuko se hizo presente en el lugar.

- Los dejaré para que platiquen. Me da mucho gusto verte Thomas. Visítanos cuando quieras-

Este asintió

- Muchas gracias y disculpe la hora de mi visita. La próxima vez lo haré a una hora prudente-

Ella solo palmeó su hombro suavemente. Sentía mucho afecto hacia ese chico, no podía olvidar que había ayudado a su hija aquel día en el que se había sentido mal en plena calle. La había cargado y depositado en la cama hasta que comprobó que estaba bien. Lo consideraba un verdadero amigo de Serena.

- Me alegra que los amigos de mi hija la visiten, no importa la hora-

Besó en la mejilla a Serena y se marchó, dejando a los dos chicos y a la gatita en la sala. Serena le hizo una seña para que tomara asiento y lo hicieron uno junto al otro, con Luna aún en los brazos de la rubia. Thomas estuvo un momento mirando sus manos. Ese ciertamente no era un comportamiento normal en él. Siempre se había caracterizado por ser espontáneo y sumamente extrovertido, pero el Thomas que se encontraba frente a Serena parecía tímido y un poco complicado.

- No sabía si venir o no. En realidad estaba loco por saber como estabas pero no he hablado con nadie y tampoco sabía si querrías ver a alguien así que…-

Serena puso su mano sobre los entrelazados dedos de Thomas.

- Gracias por tu preocupación, me alegra mucho verte-

Eso era cierto. Y eso era por una simple razón. Serena sentía que de una u otra forma, para bien o para mal, en toda esta intrincada historia quienes más perjudicados habían terminado eran justamente ellos dos. Thomas sonrió y dejó de sentirse incómodo.

- A mí también me alegra verte-

Luna saltó de los brazos de Serena hacia un rincón del sofá en el que ambos estaban sentados.

Serena desvió un poco la mirada hacia la lámpara que había en un rincón de la sala y luego volvió a fijar la vista en el chico.

- ¿Acaso no te has comunicado con nadie? ¿No has hablado con Mina?-

Ahora el turno de Thomas de desviar la mirada

- Supongo que no eres la única que ha decidido alejarse un poco del mundo-

¿Así de triste se veía ella cada vez que el tema de Seiya salía a relucir?, porque si era así comprendía mucho mejor porque la gente a su alrededor la trataba con tal condescendencia…era como si cualquier palabra o gesto inadecuado fuera a romper con la aparente calma en el rostro de Thomas, porque solo era aparente. Era la misma que ella intentaba mostrar cuando le preguntaban como estaba.

- Thomas…- dijo apenada- lo siento mucho. Siento mucho que las cosas estén como estén-

Éste sonrió sin muchas ganas.

- Supongo que también lo siento, no cabe duda que estos son tiempos difíciles, para todos-

- Dímelo a mí- respondió Serena con una media sonrisa

Thomas tomó la mano de Serena y la sostuvo entre la suya, que estaba cálida en contraste con la fría mano de la chica

- No quise compararme contigo…se que no existe comparación. Lo tuyo con Seiya… se por el dolor que debes estar pasando-

Serena asintió seria

- ¿De verdad lo sabes?-

Luna miró a Serena un tanto extrañada por la forma hosca en la que había contestado a Thomas, no era la apropiada. A pesar de eso Thomas continuó tranquilo.

- Yo tenía una novia. Se llamaba Sara y si la tuviera que definir diría que era la persona más bondadosa que hubiera conocido, bueno antes de conocerte a ti-

Eso la sorprendió. No sabía que Thomas hubiera tenido una novia. En realidad no sabía muchas cosas de él.

- ¿Y que pasó terminaron?-

Soltó la mano de Serena y las introdujo en los bolsillos de su chaqueta

- Ella murió-

Serena abrió sus enormes ojos debido al desconcierto y no supo que decir. No estaba acostumbrada a la muerte, incluso el hecho de no ver nunca más a Rini… no lo podía asumir como una muerte, porque Rini nunca había muerto y técnicamente nunca nacería así que…tragó con dificultad. Sintió pudor por haber reaccionado tan incorrectamente con Thomas

- Yo...lo siento Thomas no tenía idea. Fui grosera-

Le sonrió y le dio un toquecito en la espalda.

- No te preocupes no muchas personas lo saben y no fuiste grosera, solo honesta y eso está bien-

Serena tuvo el extraño impulso de entrelazar su brazo con el de Thomas, era tonto pero de alguna forma quería confortarlo, así como él lo había hecho aquella tarde en la que se había asegurado de protegerla y traerla a casa..

- Yo…- dijo Serena luego de un suspiro- creo que puedo llegar a entenderte-

Thomas asintió de forma pensativa.

- Y yo te entiendo a ti. Perder a alguien a quien amas es duro, pero cuando tomas conciencia o te convences de que la pérdida puede ser para siempre… te deja en la nada, sin saber que hacer ni sentir-

Serena notó que Luna les había dejado a solas, quizás por respeto a que Thomas estaba descubriendo una parte de su vida a la cual no muchas personas tenían acceso. Serena se sentía privilegiada y en cierta forma, en sintonía con él. Después de Yaten y Luna, Thomas era la tercera persona con la cual deseaba seguir hablando, seguir dándose cuenta que no era la única con un dolor personal y tan profundo como el suyo. Thomas se giró para quedar frente a ella y posó las manos sobre sus hombros

- Probablemente últimamente sientas que estas perdiendo mucho. Y a muchos-

Sonrió sin ganas mientras Thomas se desordenó el cabello en un clásico gesto suyo

- No se porque te estoy diciendo estas cosas, tal vez porque me identifico contigo o tal vez he entendido por qué este grupo de amigos siente la necesidad de confiarte sus secretos…la cosa es que no estás sola, hay personas como yo que hemos pasado por algo parecido y duele, pero el consuelo de que no eres el único ser en la tierra sufriendo a veces sirve-

Le obsequió una media sonrisa

- Quizás sea un consuelo tonto lo sé, pero el pensar que estas viviendo un proceso que también le sucedió a alguien más ayuda, por lo menos dejas de sentirte un bicho raro. Así que en conclusión te entiendo y puedes recurrir a mí si lo deseas y si no, está bien, la necesidad de estar solo es parte de todo esto, pero te recomiendo que no se prolongue demasiado…solo vive la situación con todas sus etapas y si algún día quieres hacer un alto en alguna de ellas, estaré ahí para ti-

Serena agachó la cabeza avergonzada. Se había predispuesto a escuchar las típicas palabras de consuelo y apoyo que se dan en estas circunstancias, pero cuando tenían un trasfondo como éste…realmente se sentía mal por su actitud. Ella no era así ¡porque había actuado de esa forma tan ruda! Thomas tomó su barbilla y la hizo mirar sus ojos, tenía el semblante serio y se denotaba un tanto preocupado

- ¿Te hice sentir incómoda?- preguntó suavemente

Serena negó y le sonrió

- Fue algo que yo misma hice. Supongo que te juzgué antes de tiempo y eso me hace sentir muy mal. Yo no lo sabía, no sabía esa parte de tu vida, disculpa fui una obstinada, todos dicen que lo entienden, pero no lo saben y encontrar a alguien que si lo entienda es….-

Thomas sonrió como siempre lo hacía haciendo que el corazón de Serena se derritiera por algunos segundos y olvidara lo que iba a decir.

- Estás disculpada, si eso te hace sentir mejor-

- Gracias- respondió de todo corazón

Los ojos de Thomas miraron hacia ambos lados y arrugó un poco el ceño, algo nada normal en él

- Lamentablemente mi visita no es completamente de cortesía-

El cambio en el tema de conversación inquietó a Serena.

- Ese día en la batalla, luego de que llegáramos al lugar en donde se encontraban Alphonse y las chicas…no hubo mucho tiempo para platicar, con lo de vencer al enemigo y luego lo de Seiya…-

Contuvo el aliento y luego respiró

- Todos nos centramos en ese hecho y quizás dejamos de lado uno más importante-

La atención de Serena estaba totalmente puesta en lo que estaba intentando decir Thomas

- Verás. Ese día Seiya estaba portando el anillo del enemigo, nosotros llegamos en el momento exacto en el que lo estaba intercambiando para salvar la vida de una de las chicas, después todo se volvió un verdadero caos y nadie se percató de donde quedó ese anillo. Bueno ese anillo saltó directamente a mis pies y como no vi a nadie más cerca lo tomé y lo guardé pensando que tendría oportunidad de decírselo a ustedes. Obviamente la oportunidad nunca se dio y lo he tenido conmigo desde aquel entonces. Creo que es tiempo de que esté en las manos correctas y no se me ocurrió otra persona más que tú-

Del bolsillo de su pantalón Thomas sacó un pequeño sobre de papel color blanco. Lo abrió e hizo un gesto a Serena para que extendiera su palma. Serena lo hizo y Thomas dejó caer en ella un anillo dorado. Estaba frío y más pesado de lo normal, pero a parte de eso, era completamente normal, sin ningún tipo de grabado o adorno. Serena alzó la vista para buscar los verdes ojos de Thomas. Le miró desconcertada

- Sé que debía de haberlo dicho antes pero no encontré el momento adecuado. Lo siento…-

- No- respondió Serena alzando las cejas- te agradezco que hayas tenido la astucia de hacerte cargo de él cuando ninguno de nosotros reaccionó-

Siguió observándole de forma extraña

- Entonces porque me sigues mirando así- preguntó Thomas ya un poco más intimidado

Serena arrugó el ceño y bajó la vista para posarla en el minúsculo objeto que sostenía en su mano

- Estoy pensando que todo lo que ha pasado este último tiempo es debido a este anillo y cuando todo acabó nadie se acordó un instante de él-

Intentó recordar el momento que Thomas había relatado hacía unos minutos, pero sus recuerdos eran un tanto difusos, tenía pasajes entrecortados de aquella pelea.

- Había cosas más apremiantes ese día. Afortunadamente saltó cerca de mí y pude tomarlo-

Y eso era muy cierto. Podría haber caído en manos del enemigo…la historia habría sido muy distinta.

- Lo estuve analizando en casa y me pareció bastante corriente. Luego lo guardé en ese sobre hasta que la tormenta se calmara un poco-

Serena asintió aún con la vista fija en el anillo

- Hiciste bien Thomas. Muchas gracias-

Asintió complacido y luego se hizo un nuevo silencio. Serena cerró la mano y apretó en anillo con fuerza

- Me pregunto como un objeto tan pequeño puede haber causado tantas desgracias-

Miró a Thomas

- Ni siquiera se que hacer con él-

Thomas se rascó la barbilla

- Puedes fundirlo y hacerte un par de aretes o destruirlo, hacerlo polvo y tirarlo al mar. Lo que tú desees estará bien-

Pero Serena no lo creía así. En esta batalla habían intervenido muchas más personas como para que la decisión la tomara solo ella. Este anillo había influido y cambiado la vida no solo de ella si no que de todos aquellos que de alguna u otra forma habían terminado relacionados a él. Era curioso pero nuevamente estaban todos conectados.

Se puso de pie y caminó un par de minutos aún con el anillo entre sus manos. Tenía que tomar una decisión y debía de ser la correcta y no lo haría sola.

- No me siento facultada para tomar esta decisión por mí misma-

Thomas asintió en calma

- Entonces que harás-

Suspiró al mismo tiempo que un nudo se formaba en su estómago. Sería una noche de variados reencuentros y el solo pensar en ello hacía que Serena tuviera unas locas ganas de ser absorbida por sus sueños. Pero este era un tema delicado. Por este anillo se había puesto en peligro la paz y la estabilidad de muchas personas en la tierra y el universo y no lo debía de tomar a la ligera. La niña asustadiza tendría que hacerse a un lado una vez más, muy a su pesar. La líder y la Princesa tenían que hacerse presente esta vez. Le sonrió a Thomas con la decisión ya tomada.

- Pienso que es hora de preparar una reunión-


Darien estaba en la cocina de su apartamento sentado junto a Hotaru quien le estaba relatando con lujo de detalles como había sido su día en la escuela. Darien le sonreía o hacía algún comentario acerca de lo que la chica contaba pero en realidad su cabeza no estaba allí. Llevaba tres días intentando percibir algún indicio del enemigo en su planeta pero era como si literalmente se hubiera esfumado. Eso era bueno, salvo por el hecho de que Darien no lo creía así. Sentía que las cosas habían sido demasiado fáciles, demasiado rápidas, como si Alphonse hubiera querido ser vencido por alguna extraña razón que aún no lograba averiguar, eso lo mantenía ocupado.

Eso y el hecho de que tampoco podía sentir la presencia de Serena. No es que ella estuviera desaparecida sino que la siempre potente energía de la Luna llevaba días siendo solo un tibio reflejo de lo que en realidad era. Eso lo intrigaba. Se había retirado demasiado pronto del lugar de la batalla e ignoraba lo que había sucedido después, estaba seguro que esa era la razón por la cual la Luna menguaba y no brillaba en su esplendor. Si a eso le agregaba los tres días de lluvia en donde el agua no había dejado de caer por un minuto le hacía pensar que hasta el mismo cielo estaba llorando por algo.

- Y por no haber escuchado nada de lo que he estado contando opino que me debes servir un gran tazón de helado-

Hotaru se cruzó de brazos indignada esperando alguna reacción de Darien. Éste despertó de la nada

- ¿Eh?- fue lo único que dijo

La niña entrecerró los ojos sacándole una sonrisa a Darien

- Lo siento, tienes razón he sido un tonto pero lo último lo oí. Espera-

Se puso de pie y sacó de la heladera un recipiente de helado, el que sirvió en una copa y puso frente a la chica. Ésta sonrió complacida y comenzó a servirse. Darien aún no le había platicado de lo acontecido hacía días atrás y llegó a la conclusión de que no tendría otra oportunidad de hacerlo más que ahora

- Hotaru hay algo que deseo decirte-

Ella dejó la cuchara

- ¿Es malo?-

Le sonrió para tranquilizarla

- No, no es malo-

Al menos eso pensaba. Ella asintió y volvió a comer

- Al fin me dirás lo que ha estado ocupando tu cabeza desde hace tres días-

La agudeza de Hotaru era una de las cosas que más llamaba la atención de Darien. Comenzó a relatarle toda la historia, desde su encuentro con Serena en el hospital, el momento en el que le salvó de ser agredida por Alphonse y la unión de poderes que acabó con el enemigo. No le escondió nada pues consideraba a la pequeña su más cercano y en quien más confiaba. Luego de media hora creía haber explicado casi con lujo de detalles lo ocurrido. Ella solo asintió ocasionalmente o arrugó el ceño cuando algo no le parecía correcto. Guardaron silencio un par de minutos y Darien esperó a las preguntas que con seguridad Hotaru le haría.

- Así que el enemigo ha sido expulsado de la tierra-

- Eso es lo que creo, pero hay ciertas cosas que aún no me cuadran, es por eso que he estado más concentrado de lo normal, intentando detectar algo pero hasta el momento nada-

Ella revolvió lo poco que le quedaba de helado

- Eso es un alivio-

Darien se cruzó de brazos pues él aún no sentía ese alivio llegar

- Lo que me has contado de la Princesa Kakkyu sí que me ha sorprendido. No pensé que ella fuera una persona tan imprudente, al menos no se veía así ¿Qué crees que la impulsó a darle esa idea a Seiya?-

Lo pensó. La verdad es que también se había hecho la misma pregunta.

- Realmente no lo sé… quizás quería ayudar o quizás quiso fastidiar a Serena por celos o envidia. Quizás es un alma buena que se equivocó o solo es una Princesa caprichosa. En realidad nadie lo sabe-

Hotaru terminó de tomar su helado y lavó cuidadosamente lo que había ocupado. Luego volvió a sentarse junto a Darien

- Dices que Serena le exigió que se fuera de este planeta… ¿Que harás al respecto?-

Darien se presionó los ojos con una de sus manos

- También he estado pensando en ello. No me hizo la petición a mí así que no tendría porque intervenir, pero ella vive en este planeta y nos guste o no su importancia es bastante más grande que la de Kakkyu e incluso que la mía-

Hotaru asintió y luego estuvo largo rato mirando hacia un punto fijo en la nada. Darien solo le dio tiempo. Para ella era difícil todo esto, tanto como para él aquel día.

- ¿Porque lo hiciste Darien?- soltó agolpadamente Hotaru- ¿Porque la ayudaste después de todo lo que ha pasado?-

Era normal que Hotaru se preguntara eso. Ciertamente todo el mundo que tuviera algún tipo de relación con Serena y él tendrían la misma interrogante. Obviamente sus actos no se condescendían en absoluto con el discurso que había llevado todos estos meses…y aún así sentía que lo que había hecho no era malo. Se apoyó en la encimera y suspiró. No era de las personas acostumbradas a compartir lo que sentía pero en esta ocasión tenía la necesidad de hacerlo, para ver si de alguna forma podía entender lo que le estaba pasando.

- Hace tres días estuve con la Serena más triste que jamás había visto, su rostro, sus ojos… todo en ella era dolor ¿Y sabes? no me gustó. A pesar de desear muchas veces que ella sintiera un poco del sufrimiento que me hizo sentir, la sensación no fue como esperaba…sentí lástima por ella y cuando la vi ahí en el campo de batalla herida…tuve la impresión de que no quería ponerse de pie, que deseaba poner fin a todo y no pude dejar que eso pasara…no podía dejar que el mundo perdiera a su heroína por un romance frustrado-

Hotaru ladeó la cabeza procesando las palabras de Darien

- ¿Es por eso que la ayudaste? ¿Para hacerle un favor a la humanidad?-

Inesperadamente Darien se sonrojó. Hotaru se paró abrió el refrigerador y sirvió en dos vasos zumo de naranja

- Darien soy una niña, pero no soy tonta. No insultes mi inteligencia-

Una carcajada real salió de la boca de Darien haciendo que la seria conversación cesara por un momento. A veces Hotaru simplemente lo dejaba sin palabras, tomó un poco del líquido que la chica le había servido y respiró.

- Sé que eres muy inteligente, más de lo que a veces me gustaría y gracias por el zumo está muy sabroso-

Ella sonrió y esperó. Porque con personas como Darien solo se trataba de esperar. Esperar a que se sintieran en condiciones de hablar. Hotaru se sirvió un poco más de zumo, jugueteó con el borde del vaso mientras que con el rabillo del ojo veía como el semblante de Darien se ponía serio y su mirada se concentraba en algo que no estaba en la habitación si no que más bien en sus recuerdos.

- Creo que cuando Serena se halle en peligro estaré ahí, aunque no quiera, aunque me rehúse a creerlo y lo niegue… hay algo dentro de mí que no desea que desaparezca de aquí-

Hotaru solo le observó

- ¿Amor?-

A Darien le costaba relacionar esa palabra con Serena. Sonrió genuinamente, muy parecido al Darien de antes.

- Ya no sé que es el amor…pensé que era estar con la persona que el destino te había escogido, pensé que el amor era así de simple, pensé que no lastimaba, que siempre era cálido como Serena, pensé que era la fuerza más grande de todas pero me equivoqué y lo perdí todo... cuando vi a Serena hace tres días…fue como verme reflejado en un espejo. Ahora ella sabe lo que yo sentí, sabe lo que es decepcionarse del amor. Ahora somos iguales otra vez y no se si eso me tranquiliza-

Un trueno se oyó a lo lejos seguido de un aguacero colosal. Hotaru se sobresaltó con el sonido, Darien se puso de pie y rodeó sus hombros con un brazo.

- Es solo una tormenta no tengas miedo ya pasará-

Hotaru miró hacia el techo del apartamento, hacia donde el agua seguramente se acumulaba día tras día.

"La bóveda del cielo llora,

gotea su dolor en pedacitos de cristal

que se rompen en el suelo."

Darien la observó en silencio. La niña sonrió moviendo su cabeza de un lugar a otro.

- No se de donde aprendí esas palabras- dijo Hotaru luego de un rato- solo me vinieron a la mente de pronto. Quizás Setsuna me leía esas cosas cuando bebé-

Se quedó un momento oyendo detenidamente la lluvia, algo en el interior de Darien se sacudió como si por un instante hubiera sido arrastrado a una vida tan vieja como ese poema. A su antigua vida.

"Llueve en la noche tras las paredes

Sobre la calle la lluvia cae y parecen lágrimas tristes…

La luna llora y riega la ciudad con besos de sus lágrimas"

Hotatu abrió la boca sorprendida no solo de que Darien conociera el poema sino que además lo recitara con tanto sentimiento.

- Es un poema que se recitaba por gente de mi planeta en tiempos del Milenio de Plata. Cada vez que comenzaba el invierno y las nubes cubrían por completo el cielo las personas decían que en realidad la lluvia eran lágrimas que derramaba la Luna por no poder ver el azul del planeta tierra. Cuando conocí a la Princesa Serena le enseñé ese poema y le gustó tanto que se aprendió cada palabra…seguramente fue ella quien lo recitó alguna vez para ustedes y solo vino a tu mente-

Ella asintió pensativa.

- Es hermoso pero me produce una sensación muy extraña, no se como explicarlo-

Los ojos de Darien de pronto se nublaron como si por ellos cruzara un eco del pasado.

- Fue hace millones de años pero hay cosas para mí que simplemente no son afectadas por el tiempo. Permanecen allí intactas-

Un nuevo trueno hizo retumbar el cielo

- ¿Cómo que?- preguntó Hotaru para así pasar por alto ese sonido que la atemorizaba.

Se alejó de la niña pero no en demasía. Sus ojos destellaron y se transformaron en el vivo reflejo de un mar en calma.

- Ver la tierra por primera vez desde el espacio, recuerdo con claridad lo azul que se veía y lo mucho que brillaba…sin duda es el planeta más hermoso de la vía láctea. Recuerdo también la primera vez que vi a Serena. Solo me concentré en sus ojos pues eran del mismo color que el cielo de mi planeta. Me hallaba en un lugar extraño en donde no conocía a nadie pero cuando estaba con ella, su mirada me transportaba a casa. Primero me enamoré de sus ojos y luego de su corazón-

Hotaru agachó la cabeza incapaz de decir o hacer algo más que solo escuchar

- Lo curioso es que yo nunca dejé de sentirme así, Serena siempre fue mi hogar…aún no se en que momento ella dejó de sentir eso por mí-

- ¿Aún deseas saber el porqué?-

Darien sonrió y el color azul de sus ojos se opacó una vez más.

- Sé todo lo que necesito saber, lo demás son solo anhelos que guardo de una historia de amor ya desgastada y dejada atrás-

La lluvia golpeó la ventana, como si quisiera hablar, como si quisiera decir aquello que él no se atrevía a decir

- ¿Realmente está en el pasado?-

La pregunta se perdió en el ruido de la noche. El viento soplaba fuerte agregando un nuevo ingrediente al ambiente que ya de por sí era lúgubre. Hotaru se puso de pie y descorrió la cortina para ver mejor el exterior. Nada bueno se podía divisar allí afuera.

- La Luna está llorando como en el poema. Quizás si se acercara nuevamente a la tierra, si pudiera ver el azul reflejado en tus ojos su tristeza pasaría y sus lágrimas por fin cesarían-

El rugido del trueno no fue lo suficientemente fuerte como para silenciar esas palabras, ni para acallar los pensamientos del Príncipe de la tierra.

Se oyó un nuevo ruido en la ventana haciendo que Hotaru volviera a sobresaltarse. Pero este era un sonido un tanto distinto. Darien se puso de pie y caminó hacia la ventana que daba a la terraza. Descorrió la cortina y vio hacia abajo. Destrabó el cierre y dejó entrar al visitante. Hotaru corrió hacia la sala.

- ¡Luna!- exclamó Hotaru poniéndose en cuclillas

La gatita le sonrió pero solo fue un instante pues saltó hacia la silla más cercana y buscó la mirada de Darien. Éste cerró la ventana, mientras pensaba en todas las posibilidades posibles del porque de la visita de Luna. Caminó hacia ella

- Serena está…- no pudo terminar la frase.

Luna asintió

- Ella se encuentra bien. Nos ha convocado a todos a una reunión en casa de Rei-

Darien miró a Hotaru.

- Con todos quieres decir…-

- A todos. A cada una de sus guerreras- miró a Hotaru- me refiero a las ocho. También a ti, los hermanos Kou. Incluso a la Princesa Kakkyu y su vasalla-

Darien estaba más que sorprendido. No podía imaginar el motivo de tan inesperada reunión

- ¿Sabes porque Serena ha decidido esto?-

Negó un tanto seria.

- Solo me pidió venir a informarte y a solicitar tu asistencia. Me dijo que era importante que asistieras a ella-

La intriga lo carcomía. No tenía pensado ver a Serena tan pronto. No sabía si se encontraba preparado para ello. Para Darien encontrarse con Serena siempre significaba una pequeña preparación mental previa. Aún así asintió.

- Dile que estaré allí- luego miró hacia Hotaru, quien también, con un corto movimiento de su cabeza asintió- que ambos estaremos allí-

Luna asintió y con un ágil movimiento saltó hacia la ventana para salir al exterior. La lluvia golpeó con fuerza el rostro de Darien cuando se puso de pie para cerrar nuevamente la ventana. Estaba fría y se escurrió por sus mejillas, pero no le importó. Tenía cosas más trascendentales en las cuales pensar, cosas que seguramente serían inevitablemente tratadas en esa famosa reunión. Vio su reflejo en el cristal…una sombra de inquietud cruzó su rostro. La Luna y la tierra se volverían a juntar más pronto de lo que él había pensado.


A pesar de lo tarde que era el grupo de cuatro amigas seguía en casa de Rei reunidas. Era como si después de los últimos acontecimientos no quisieran separarse, estar juntas las hacía sentirse a salvo. Lita estaba en la cocina haciendo un poco de té, mientras que las demás oían en silencio la lluvia. Rei, quien era la más cercana a la ventana pensaba en Serena. Ya había presenciado una vez a Serena así por Seiya, aquella vez en su habitación, cuando Darien se había ido y su cercanía con Seiya incomodaba a los demás. Pero esto era distinto; menos lágrimas más dolor. Quizás el motivo era que su amiga tenía un par de años más, quizás cuando crecías las heridas del corazón se hacían más profundas, tan grandes que te quitaban en aliento e incluso las ganas de llorar. Siguió con un dedo las gotas de lluvia que se deslizaban por el cristal. Lita se sentó frente a ella con una bandeja de te y dulces recién horneados.

También la lluvia logró captar su atención

- Si esto sigue así seremos testigos del segundo diluvio prometido- dijo Lita mientras se sentaba a la mesa

Mina y Amy se acercaron más

- Es cierto…- susurró Mina- da bastante miedo y sin la Luna que ilumine la noche es mucho más escalofriante. Podría haber algo de luz ¿no?-

Un rayo atravesó el cielo sobresaltando de paso a las chicas

- ¡No me refería a este tipo de luz!- exclamó Mina mirando hacia arriba

Rei sonrió desde su sitio.

- Definitivamente echo de menos la Luna- concluyó la rubia

- Quizás solo no quiere que la veamos- habló por fin Rei- quizás está oculta hasta que pase la tormenta, como Serena-

Mina suspiró y tomó un poco de pastel, jugó un rato con él pues no tenía hambre

- ¿Creen que Serena nos odie? ¿Qué esté molesta con nosotras?-

Rei se dio vuelta y dejó de tocar la ventana

- Necesita tiempo, la última vez que esto pasó la abrumamos y no la dejamos pensar con claridad-

Mina dejó el tenedor

- Solo queremos ayudarla eso es todo-

- Y lo haremos en cuanto ella nos pida ayuda-

Uno de los celulares sonó y Amy se puso de pie y caminó hacia otro salón para contestar. Lita sirvió té

- Debe de ser Taiki, se preocupa mucho por ella, siempre está pendiente-

Mina sonrió sin ganas

- Que curioso-

Lita alzó las cejas

- Que puede ser curioso en esto Mina-

- Que Amy sea la única que logró mantener una relación sana con los hermanos Kou-

Lita soltó una carcajada. A veces Mina simplemente sorprendía.

- Es curioso tienes razón-

- Hablando de relaciones- continuo Lita- ¿has tenido noticias de Thomas?-

El rostro de Mina cambió al escuchar el nombre del chico. Tomó una taza de té, bebió de ella y casi rompió la mesa cuando la dejó otra vez allí.

- No y preferiría no hablar de ese…- apretó los puños haciendo que se le tensaran las manos- ¡Ese idiota que no me contesta el teléfono ni se ha dignado a aparecer en tres días!-

Amy volvió a la mesa a tiempo para escuchar los descargos de su amiga

- No se que le sucede…tan solo desapareció. No es que me importe mucho- dijo en tono indiferente- solo…-

- ¿Solo?- preguntó Amy

Los ojos de Mina se entristecieron

- Solo estoy un poquito preocupada-

Al fin algo logró captar la atención de Rei.

- Tal vez dijiste algo que le molestó- sugirió Amy

Mina abrió una gran boca e hizo que Lita riera con ganas

- ¡Qué dices!-

Amy se asustó y estiró las palmas de sus manos

- ¡Yo solo decía lo siento!-

Mina sacó un enorme trozo de pastel y lo metió en su boca

- Porque no nos dices quien te llamó ¿eh?-

Lita rió

- Será mejor que la distraigas con otro tema-

Rei sonrió y siguió observando la ventana

- Era Taiki… quería saber como estábamos y si teníamos noticias de Serena. También me contó que Seiya… que Seiya aún está mal por lo que sucedió-

Todas guardaron un momento de silencio

- Ya veo- respondió al fin Lita

Mina bebió te

- Pobre- murmuró sobre la taza de té

Rei arrugó el ceño

- ¿Pobre? Gracias a él nuestra amiga está sufriendo como nunca. Pena por él es lo último que siento-

Amy solo guardó su celular

- No soy la fan número uno de Seiya- le contestó Mina- pero no puedo dejar de sentir pena por él y aunque me odies por eso Rei Hino lo seguiré sintiendo-

Lita les dio una palmada a ambas en el brazo

- Ya ya, no nos pelearemos por esto ¿si?- les dio una mirada de advertencia a ambas- ¿Qué más te comentó Taiki?-

Amy alzó la vista

- Bueno… me dijo que la Princesa Kakkyu y Sura aún continúan viviendo en su casa y que realmente no sabe como comportarse frente a eso, es extraño para él tener de huésped a la mujer que en realidad comenzó todo esto-

Lita agitó su té. Aún no les había comentado a las chicas lo ocurrido en el hospital pero creía que era la instancia para hacerlo

- Aquél día cuando Serena supo toda la verdad también estaba Kakkyu presente…Sere se enfadó tanto que le gritó que se fuera de este planeta para siempre. Y la golpeó-

Mina sonrió con ganas, mientras que Amy entendió la incomodidad de Taiki

- Bueno bueno- susurró Rei- nuestra Princesa está creciendo-

- ¡Wow!- exclamó Mina- hubiera pagado cualquier cosa por ver la cara de Kakkyu en ese momento-

- Yo la vi y créeme no estaba feliz-

- Tal vez solo lo dijo en un momento de rabia…Serena no es así lo saben-

Lita movió los ojos de un lado a otro

- No estoy tan segura de eso…Sere se veía bastante convencida y como Darien no dijo lo contrario…a mi me parece que la Princesa de las Flores puede irse despidiendo de este planeta-

Rei dibujó una flor en la ventana y la tarjó con una cruz, causando una risita de Lita. Mina estiró sus brazos sobre la mesa y apoyó la cabeza entre ellos

- Esa nueva actitud de Darien es algo que no entiendo. Primero la odia, luego la odia más y después aparece en el campo de batalla como un héroe. Es tan extraño-

Amy asintió

- Solo es una cosa más en la lista de cosas extrañas que han pasado últimamente- opinó Lita cruzando sus brazos a la altura del pecho

- Tal vez se dio cuenta que tanto odio no valía la pena…se amaron tanto tiempo. Todo ese amor no puede desaparecer de un momento a otro-

La buena de Amy siempre tenía una palabra positiva que decir

- El tema es que su majestad de la tierra está loco- dijo Mina girando su dedo repetidamente junto a su sien-

Rei nuevamente salió de su pasividad y se incorporó a la mesa

- Pienso que Amy no está tan equivocada. Hay algo en Darien que ha cambiado, puedo percibirlo…ese día me pareció ver un poco del Darien de antes. No se si se trata de amor pero no creo que siga odiando a Sere-

Amy sonrió a su amiga

- Digamos que soy más escéptica, tengo que verlo con mis propios ojos para cambiar mi opinión acerca de su majestad- concluyó Lita

Mina alzó su pulgar para Rei

- Tú eres la síquica Rei, si dices que sentiste algo te creo-

Amy comenzó a jugar con sus dedos antes de seguir

- Taiki también me contó que Yaten se ha sentido estupendo como si nunca hubiera sufrido un accidente-

La chica buscó la mirada de su amiga Lita, en tanto ni Mina ni Rei hicieron comentario relacionado con Yaten. Mina siguió con su cabeza apoyada sobre sus manos mientras que Rei no despegó la mirada de la ventana.

Lita carraspeó un poco.

- Con todo lo que ha ocurrido no hemos tenido tiempo de hacer una celebración por el regreso de Yaten. Quizás podríamos hacer algo el fin de semana…no se que les parece-

- A mi me parece una estupenda idea- dijo Amy

Mina dio la cara a sus amigas. No se sentía preparada para tocar aún ese tema.

- Por mí está bien-

Rei cerró los ojos un momento. Llevaba días debatiéndose entre confesar a sus amigas el secreto que solo Serena sabía o simplemente desaparecer sin aviso. Hace un par de semanas había estado en distintas reuniones con autoridades de su escuela, debido a que sus calificaciones eran mejor que la media y su conducta siempre había sido intachable, las posibilidades de conseguir un intercambio estudiantil eran muchas, así que luego de platicar con Serena postuló sin pensarlo dos veces. Creía que demoraría un poco más en tener respuesta pero hace dos días llegando a su casa se encontró con la noticia: su solicitud había sido aceptada y en dos meses más tendría que armar su maleta y partir a Londres por seis meses. Lo que había soñado al fin se cumplía y ahora que lo tenía no sabía como abordarlo.

Así que partiría por lo más fácil, decirles a sus amigas. Dejó de contemplar la ventana y se armó de valor

- Chicas hay algo que debo contarles-

Lita asintió pues sabía desde hace mucho que Rei ocultaba algo, Mina y Amy fueron las más sorprendidas. Tardó un poco pues omitió parte de la información, específicamente el porque de su viaje y cuando terminó sus amigas guardaron silencio.

- ¡Te vas a Londres!- gritó Mina entre sorprendida y enojada- ¡Y en apenas dos meses! ¡Cuando pensabas decírnoslo antes de subir al avión!-

- ¿Pero como en que momento lo decidiste? ¿Quien mas lo sabe?- preguntó Amy tan sorprendida como las demás

- Así que era eso- dijo Lita al fin- lo que había estado en tu cabeza estos días-

Amy no pudo evitar reflejar tristeza

- Pero Rei…se que es una gran oportunidad para ti y me alegra mucho…pero es todo tan apresurado solo en dos meses más y no estarás-

Mina quien había pasado de la impresión del momento a la tristeza vio los ojos de su amiga.

- Porque te vas Rei justo ahora que al fin estamos todos juntos…no me lo creo-

Rei estuvo a punto de decirlo, el nombre de Yaten estaba en la punta de su lengua, pero sabía que si hacía eso muy probablemente Mina se sentiría culpable, no tenía porque pero la conocía bien…demasiado parecida a su Princesa como siempre había pensado. Si siquiera daba un atisbo de la verdadera razón lo captaría de inmediato y ya no quería más culpas ni remordimientos, era precisamente por eso que se estaba alejando. Rei revolvió el pelo de Mina para restar importancia a la situación

- Desde hace un tiempo he sentido la necesidad de…no se como explicarlo- dijo poniendo un dedo sobre su boca- de ver el mundo ¿saben?, de conocer cosas que me son desconocidas y empecé a investigar. Mi escuela tiene programas de intercambio con muchos países y en cuanto vi el de Londres me pareció perfecto… últimamente la historia está llamando mucho mi atención así que solo me arriesgué, nunca pensé que quedaría tan rápido-

Amy asintió mientras Lita intentaba ver más allá de las palabras de Rei

- ¿La historia?- preguntó Mina en un tono burlesco ¿Rei la historiadora?-

Rei la golpeó en el brazo y ésta se quejó un momento

-¿Y Sere?- preguntó Amy- ¿Como se lo dirás? se pondrá tan triste…-

Rei miró hacia la ventana otra vez, recordando la plática que tuvo con su amiga

- Serena ya lo sabe, tenía que contárselo antes de empezar todos los trámites. El realidad fue ella la que me impulsó a tomar la decisión…creo que me entendió y me apoyó desde el principio-

Amy agachó la mirada mientras que las demás solo aguardaron. Rei se volvió para mirar a sus amigas, la noticia las pillaba de sorpresa.

- ¡No se pongan así!- exclamó sonriente- ¡No me voy a ir por siempre son solo seis meses!, estaré de vuelta para las vacaciones de verano, ya verán que ni notarán mi ausencia, volveré en el momento preciso para que salgamos de vacaciones todos juntos-

Amy sonrió un poco menos afectada

- Eso espero…de todas formas te extrañaremos mucho-

Mina suspiró

- Siento que nuestro grupo se desmorona… contigo lejos ya no será lo mismo ¿Hay algo que podamos hacer para que no te vayas?-

Rei la empujó haciendo que Mina saltara hacia el lado. Comportándose así la tristeza no la embargaba tanto, debía de mantenerse firme ya no podía arrepentirse.

- ¡No seas exagerada! Estaré en contacto todos los días y como ya les dije son solo seis meses-

Dejó de lado la euforia y volvió nuevamente a comportarse seria. Limpió la ventana en el lugar que había estado dibujando, para así también evitar mirar a sus amigas directamente

- Es una gran oportunidad para mí… sé que las cosas no están muy bien entre nosotros pero Serena me ha enseñado que a veces la distancia es necesaria…te sirve para pensar y para aclarar ideas. Cuando vuelva vendré con energías renovadas y con paz en mi mente…y en mi corazón-

El viento afuera había cambiado de dirección haciendo que las gotas de lluvia golpearan sonoramente el cristal del vidrio y provocando también que las últimas palabras de Rei se perdieran con el ruido. Quizás así era mejor.

- Si eso hará que puedas seguir tienes todo mi apoyo. Te quiero- le dijo Lita sosteniendo su mano por sobre la mesa. Rei la apretó pues creía no ser capaz de hablar pues sentía que en sus ojos ya se agolpaban lágrimas

- Gracias Lita, yo…-

Tragó dificultad pero Lita solo negó

- Ya lo sé, no tienes que explicarme nada más-

Mina arrugó el ceño

- ¿Que?- dijo por sobre el ruido de la lluvia- ¡No he escuchado nada de lo que han dicho!-

- ¿Cómo? No les oigo- preguntó Amy tapando sus oídos

Rei respiró aliviada y pestañeó varias veces para que sus lágrimas se disiparan. Sabía que Lita guardaría su secreto tan bien como Serena. Rodó los ojos recuperándose

- ¡Les he dicho que vengan hacia acá y me den un gran abrazo!-

Las tres amigas se acercaron y rodearon a su amiga en un cálido abrazo. Ésta las aceptó gustosas y sonrió. El primer paso de su partida ya estaba hecho.

El abrazo de las cuatro amigas fue interrumpido por el sonoro sonido de sus celulares. El primero en sonar fue el de Rei y así consecuencialmente, hasta que Mina fue la última en ponerse de pie para ir a buscarlo a su bolso. Cuando esta volvió Rei y las demás ya habían leído el contenido del mensaje. Vio los rostros de sus amigas y sabía que algo no iba bien

- No voy a leer el mío, me basta con ver sus caras-

Rei dejó de lado su celular

- Serena nos ha enviado a todas un mensaje. Desea celebrar una reunión con todos aquí en mi casa-

- ¡Una reunión!- exclamó Mina, pensando que sería un ameno reencuentro entre amigos.

- No te emociones mucho Mina, esto no debe ser evento social. Seguramente algo ha ocurrido-

Los ánimos de Mina se fueron esfumando poco a poco, hasta que adoptó el mismo rostro preocupado de sus amigas

- Gracias Lita, acabas de quitarme la alegría del momento-

- Que querrá Sere- preguntó Amy

- Debe ser algo importante- respondió Rei seria- como para convocarla a estas horas-

Lita se estiró e hizo tronar su cuello

- Esto será muy interesante- dijo son una sonrisa- La reunión después de la tormenta-

Mina y Rei no pudieron evitar darse una pequeña mirada de reojo pero no dijeron nada. Amy solo apretó su celular contra su pecho. Lita observó el clima desatado que había en el exterior y suspiró. Tenía la sensación de que la reunión tendría tintes iguales o peores a los que estaba viendo por la ventana

- Este será un encuentro inolvidable. Y sobremojado-


Taiki colgó su teléfono luego de hablar con Amy. Escuchar la voz de la persona a quien amaba siempre le tranquilizaba, era como un oasis en el caos que le rodeaba, el cariño que sentía por ella no hacía más que crecer con el tiempo y sin lugar a dudas era su mayor apoyo considerando que su familia no estaba pasando por un buen momento. Afortunadamente Yaten estaba recuperado pero ahora era Seiya quien acaparaba toda su atención. Su hermano parecía un muerto en vida. Las imágenes de Kimokku venían a su mente una y otra vez…era como estar viviendo un deja vú, uno muy desagradable. Oyó que la puerta de la habitación de Yaten de abría. El chico salió bostezando y se sentó bruscamente junto a él.

- ¿Estabas durmiendo?-

Bostezó nuevamente

- Si, pero no-

Miró hacia fuera, seguía lloviendo sin parar. Seiya aún permanecía sentado a la intemperie.

- Lleva horas ahí en la misma posición- le comentó Taiki

Yaten asintió

-¿Ha comido, hablado o algo que se asemeje a un ser humano?-

- Creo que estuvo hablando con Sura un momento-

Yaten alzó una ceja

- ¿Con Sura? Eso es extraño-

- Lo se, a mi también me llamó la atención. Creo que ni siquiera sabía que ella estaba aquí-

Yaten afirmó la cabeza en el sofá

- Tal vez perdió la razón completamente y confundió a Sura con Serena-

Taiki le dio una mirada de reproche

- ¡Que!- se quejó el chico- no me digas que no lo pensaste-

Taiki se cruzó de brazos y suspiró

- Pasó por mi cabeza…así como un millón de cosas más-

Ambos recostaron sus cabezas y cerraron los ojos

- Soy probablemente la persona más inteligente de toda la ciudad y no tengo la menor idea de cómo ayudar a mi hermano. Es tan frustrante-

Yaten abrió los ojos para buscar el rostro de su hermano. Se le veía tan notoriamente la tristeza que guardó las bromas para sí.

- Si Seiya no quiere que le ayudemos no es mucho lo que podemos hacer. Solo esperar y estar ahí para cuando se decida a hablar-

La lluvia caía con fuerza llenando los silencios que se hacían en el salón.

- No te da la impresión- comentó Taiki un momento más tarde- que todo el ambiente está triste-

- Desde que desperté- confesó Yaten- desde que abrí los ojos parte de mi corazón solo ha sentido tristeza, la tristeza de Serena-

Taiki giró su cabeza para verle

- Quizás antes del accidente era un bruto insensible pero creo que la tristeza se había instalado en nosotros desde hace mucho tiempo… ahora que la tristeza es de Serena nos damos cuenta de la propia-

- ¿Como está Serena?-

No había necesidad de que le explicara a su hermano que podía saber de ella en todo momento.

- Mal. No sabe en que se equivocó…y yo me debato entre consolar a Seiya o golpearlo hasta dejarlo inconciente por hacerle esto a Serena-

Taiki rodó los ojos

- Ya se ya se…- le respondió con voz cansada- es solo que tú no la viste destrozada, con el rostro pálido, los ojos rojos hinchados… no la oíste llorar, no te empapó el hombro de lágrimas ni te enterró las uñas en la palma de la mano de impotencia…no oíste su voz…casi no pude reconocerla-

En algún lugar de la noche se oyó el lamento de un animal haciendo el que el silencio que reinaba se cortara por un instante. Taiki observó con solemnidad al hermano que tenía en frente, de alguna forma era tan distinto a aquel que había estado postrado en aquella cama. Más preocupado y tal vez más cariñoso…más humano sería la mejor respuesta. Se atrevía a asegurar que el viejo Yaten habría sido incapaz de sentir de la forma en la que lo hacía esta nueva versión de su hermano

- Yaten- comenzó en forma pausada- ¿Si te pregunto algo recibiré una respuesta honesta?-

Arrugó el ceño intrigado

- Siempre recibirás una respuesta sincera de mi parte-

- Lo sé. Era solo para confirmarlo-

Se inclinó hacia delante haciendo que inconcientemente Yaten hiciera lo mismo.

- Hipotéticamente ¿Podría tu amistad con Serena estar transformándose…o en un futuro transformarse en algo más que eso?-

Suspiró pesadamente

- ¿En amor dices tú?-

Taiki elevó ambos dedos índices

- Hipotéticamente, recuérdalo-

Se echó hacia atrás consternado

- Taiki…-

- Solo responde y nunca más volveré a tocar este tema. Lo juro-

Afirmó sus codos sobre las rodillas dejando que sus manos colgaran libres. Miró a través del gran ventanal que daba hacia el balcón como Seiya permanecía imperturbable en su asiento. Y así con la vista fija en él respondió.

- Amo a Serena más de lo que me gustaría y sin embargo menos de lo que ella merece-

Taiki asintió levemente, no permitiendo que su sorpresa y su inquietud se reflejaran.

- Okey, está bien- fue lo único a lo que atinó a responder

- Desde que estamos conectados de esta forma especial siento lo que ella siente. Te puedo jurar que daría mi vida por proteger ese corazón…pero no estoy enamorado de ella Taiki-

Todo el aire que Taiki tenía contenido en su pecho salió disparado de una sola vez. No sabía lo nervioso que se encontraba hasta ese momento.

- ¡Gracias al cielo!- se oyó decir

Logró sacar una carcajada de Yaten

- Nunca había oído que alguien diera gracias por algo así-

Su risa contagió a su hermano que terminó riendo también. Después de un rato ambos recuperaron la compostura

- Pretendo cuidar del corazón de Serena, no apropiarme de él. Se que la línea es bastante poco clara a veces pero…- jugó un instante con sus dedos- este tiempo en la tierra he llegado a conocerme más de lo que jamás pensé lograr y en parte es gracias a Serena. Puedo estar confundido en varios aspectos de mi vida, menos en este. Ella me devolvió la vida y mi agradecimiento es quererla incondicionalmente. Esa es mi misión-

Taiki vio como la mirada y la mente de su hermano se iba de la habitación.

Comienzo Fash-back

Yaten abrió los ojos y se encontró rodeado de un paisaje que jamás había visto en su vida pero que no tuvo mucho tiempo de apreciar, pues junto a él se encontraba quizás la mujer más bella que había visto jamás. Al verla no tuvo que preguntar para saber de quien se trataba. Ojos celestes, dos coletas y una hermosa corona en su cabeza.

Se puso de pie tan rápido como pudo e hizo una inclinación de respeto

- Majestad-

Ella hizo lo mismo

- Una joven estrella en mi jardín ¿Algo curioso no?-

Era mucho más que curioso, era extraño e inexplicable. La Reina esperó a su lado como queriendo obtener algún tipo de explicación

- Honestamente majestad- dijo dudoso- no tengo idea de cómo ni porque llegué aquí-

Le hizo un gesto para que dieran un paseo

- ¿Eres el amigo al que mi hija ayudó verdad?-

Yaten asintió no entendiendo muy bien a lo que se refería

- Así es como llegaste aquí-

Se sentía tan pequeño junto a la Reina, no solo físicamente. La Reina era alta como una modelo de pasarela que tantas veces había visto en desfiles pero era su gracia y la forma en la que hablaba y se movía lo que le hacía sentirse abrumado

- ¿Qué me sucedió? ¿Estoy muerto?-

Ella sonrió

- No, no lo estás-

Eso lo alivió bastante, tanto que botó el aire que tenía acumulado en los pulmones

- Eso es alentador-

La Reina no dijo nada. Yaten le miró de reojo

- O quizás no lo sea tanto… porque significa que tampoco estoy en el mundo real-

Caminaron un poco más, pasaron por un largo pasillo de columnas de mármol que se extendían infinitamente hacia el cielo

- Mi Serena sin siquiera imaginarlo, solo impulsada por un acto de fe y amor, intervino en el curso de tu vida y desde ahora en adelante nada será lo mismo para ustedes dos-

Eso lo terminó por preocupar ¿Qué había hecho Serena?

- ¿Ella está bien? ¿Qué nos sucederá?-

La tranquilidad de la Reina estaba a punto de causar un colapso nervioso a Yaten pero no podía hacer nada para que ella dijera todo de una vez. No era tan idiota como para impacientar a la Reina Serenity

- Contestando a la última pregunta, nada malo les sucederá, si no más bien algo nuevo y desconocido, pero prefiero que tú mismo lo compruebes-

Estaba a punto de decir algo pero la Reina habló primero

- Con respecto a tu primera pregunta…- guardó silencio y por un momento su semblante fue sombrío- la Princesa está atravesando por un momento complejo y vendrá a mí en busca de un consejo… y de una petición-

Yaten no pudo disimular su alegría pues vería a su amiga una vez más

- No hay nada que yo no haría por mi hija, porque no existe ninguna madre que sienta más orgullo ni amor que yo por mi Serena. Así que lo que ella pida yo se lo concederé-

Miró a Yaten

- ¿No tienes curiosidad de saber que es lo que Serena desea?-

Yaten pensó

- Creo que usted quiere que sea la misma Serena quien me lo diga-

La Reina sonrió

- Ella no sabe que estás aquí pero en cuanto llegue te verá. Lleva días rogando por platicar contigo. Ese es el porque estás aquí. De la conversación que tú mantengas con ella dependerán muchas otras cosas-

Yaten tragó con dificultad. Se sentía con una enorme responsabilidad a pesar de que no tenía la menor idea de lo que se trataba ¿Qué pasaba con Serena?

- ¿Porque yo majestad? estoy seguro de que existen otras personas mucho más aptas-

La Reina alzó su mano y tomó la de Yaten

- Por que la amas. No tengo más respuesta que esa-

El chico se sonrojó. Era como la segunda vez en su vida que algo así le pasaba.

- Majestad…verá yo no soy…- abrió la boca y la cerró- Soy Yaten, no Seiya. Es mi hermano de quien usted está hablando-

Ella se agachó, tomó entre sus manos una pequeña flor color amarillo e hizo que sus pétalos refulgieran asemejando casi el brillo del sol. Yaten observada anonadado.

- Estoy hablando de un amor más simple que ese, uno que permanece brillando imperecederamente. No me he equivocado, eres exactamente con quien debía platicar. Ese tipo de amor que tu sientes por ella es lo que me hace confiar en ti esta responsabilidad-

Asintió, reconociendo como ciertas las palabras de la Reina.

- Serena intervino en tu destino y ahora estás ligado al suyo. Es por eso que para ti guerrero ha nacido una nueva misión. No puedo decirte como la llevarás a cabo pero si puedo decirte de que se trata: a partir de este momento tú cuidarás de ella-

¿Cuidar de Serena? ¿Se iba a transformar en un caballero? ¿Qué sucedía con sus guerreras? ¿Con Seiya? ¿A que tipo de cuidado se refería la Reina?

- ¿Aceptas lo que te pido sin siquiera preguntar nada más?-

No obstante que la pregunta no era fácil la respuesta si lo era, pues Yaten sentía que había estado cuidando de Serena desde ya hacía mucho y no solo eso, sentía que el sentimiento era mutuo, que cada vez que él había necesitado de apoyo Serena había estado ahí. Así que más que una misión esto era la forma en la que se había estado desarrollando su relación desde que llegaron a la tierra. Hizo una larga reverencia a la Reina preparado ya para responderle

- Acepto, porque no necesito saber nada para responder a su pregunta. Yo cuidaré de ella-

Fin flash- back

Taiki pasó su mano por delante del rostro de su hermano. Llevaba un par de minutos en blanco.

- ¿Yaten?-

Éste parpadeó repetidamente hasta que su mirada volvió a centrarse en el rostro expectante de Taiki. La verdad es que le costaba un poco dejar atrás el rostro níveo de la Reina y la tranquilidad de ese lugar y volver a la realidad. En cierta forma entendía por que a Serena le gustaba tanto permanecer allí. Pero tenía una misión que desarrollar…sentía más que nunca el peso de sus palabras.

- ¿Yaten?-

- ¿Eh?- respondió enseguida

Un trueno estalló en el cielo seguido de un gran rayo que iluminó sus rostros.

- ¿De que misión hablas?-

La ventana se descorrió de pronto desde el lado exterior. Seiya ingresó a la sala envuelto en su chaqueta. Parecía un niño extraviado y así se sentía en realidad. Vio que sus hermanos mantenían una seria conversación a juzgar por sus semblantes, a la que pusieron fin en cuanto le vieron aparecer en el umbral.

- ¡Seiya!- exclamó Taiki poniéndose de pie- ¡Me alegra verte hermano!-

Yaten permaneció en su asiento sin perder de vista al recién llegado

- ¿Arrancando de la tormenta hermanito?-

Seiya sujetó mejor la prenda con la que se estaba protegiendo.

- ¿Se puede escapar de un aguacero así?-

Yaten rodó los ojos indiferente a ese comentario

- Eres un idiota-

Taiki le pegó un fuerte puntapié. Yaten gritó un improperio y se tocó la pierna un par de minutos.

- ¡Porque me pegas si es cierto!- miró a Seiya quien seguía con la vista fija en él- es cierto y lo sabes-

Seiya no respondió.

- Pero no es necesario que se lo restriegues en la cara-

Descruzó los brazos y se puso de pie ignorando el dolor en la pierna.

- Si fue lo suficientemente hombre para decir que Serena y yo teníamos una especie de relación oculta y además de mentir a sus amigos, pues oír que es un idiota no afectará su autoestima-

Seiya cerró los ojos. Estaba más cansado de lo que pensaba.

- De todas las cosas tontas y sin sentido que he tenido que oír, lo que has hecho estos últimos días Seiya las supera con creces y lo estoy diciéndolo yo, que he sido un idiota la mayor parte de mi vida-

Caminó hacia él y tuvo que empinarse un poco para verle de frente.

- Como, tan solo respóndeme eso, porque no entiendo nada. Me despierto y todo es una condenada pesadilla ¿Qué pasó? ¿Me culpas por algo?-

Se afirmó en lo primero que encontró

- No es tu culpa Yaten-

- ¿Y lo es de Serena entonces?-

- ¡No!- exclamó Seiya reaccionando al fin- ¡bombom no tiene nada que ver esto!-

Yaten alzó las cejas impresionado

- Así que estás vivo, pensé que habías perdido el alma o algo así-

Seiya sentía la ironía de Yaten en cada palabra que decía

- Piensas que esto es gracioso verdad, que esto que está pasando es una especie de castigo, que me lo merezco-

Puso un dedo sobre su boca

- Déjame pensar un momento- se calló un segundo- si, lo pienso así-

Seiya apretó la mandíbula y los puños fuertemente. No se encontraba en sus casillas como para soportar la personalidad incisiva de su hermano así que ante una eventual discusión que se saliera de control prefería retirarse. Ya no podía pelear con más gente.

- No tengo tiempo para esto-

Se hizo a un lado para retirarse de la sala, pero Yaten se agarró de su brazo fuertemente. Esta vez no huiría.

- ¿Cuántas veces más harás lo mismo?, dejas todo convertido en un infierno y luego te vas sin siquiera preguntarte si hay alguien que recoja las ruinas, porque claro, de seguro habrá idiotas como nosotros con una escoba y una pala listos para limpiar tu desastre-

Seiya se detuvo.

- Y lo mismo pasa con Serena. La amas y aún así la tratas como basura, pero no importa porque la amas ¿verdad?, no es importante que la humilles, que le mientas y que la acuses de infiel, porque ella tendrá que estar ahí por todo el amor que siente por ti. Todo lo das por sentado Seiya, a nosotros, a Serena pero te informo algo, a veces tienes que poner un poco de tú parte para que funcione. Somos tus incondicionales y lo sabes, pero no por eso tenemos que soportar tus mentiras y tus arrebatos de niño consentido. ¡Ya madura Seiya o al menos vuelve a ser el que era antes!-

Yaten respiró con dificultad, soltó de una vez a Seiya y se sentó de golpe en el sofá con los brazos estirados a ambos lados del respaldo. Taiki enmudeció. Habría jurado que ver a Yaten en plan de padre corregidor era una de las pocas cosas que no vería en su vida y sin embargo ahí estaba sin palabras ni ideas en la cabeza.

Seiya también estaba sorprendido. Yaten nunca se había caracterizado por tener consideración hacia los demás, era reservado y solo pensaba en su bienestar. O al menos así era el hermano que había conocido hace un par de meses. Este era totalmente distinto

- Me hablas de madurar…tú quien jamás se ha preocupado de otra persona que no fuera tú mismo ¿Eso es ser grande Yaten? ¿Vivir por ti y solo para tí?-

Era evidente que Seiya pensara eso, que todo el mundo lo pensara en realidad, así que Yaten no se molestó en rebatirlo. No podía cambiar su imagen de la noche a la mañana.

- Es cierto. He sido un egoísta la mayor parte de mi vida…pero la muerte te cambia y por si no te has enterado estuve muerto ¡y sorpresa! fue tu novia la que me volvió a la vida. Le debo mucho más que un par de palabras de apoyo-

Harto de discutir y de muchas otras cosas más se sentó junto a Taiki. Se dejó caer como un saco de patatas sobre el sofá. Odiaba que Yaten tuviera razón en todo lo que estaba gritándole. Bueno, salvo en una cosa.

- bombom ya no es mi novia-

Yaten hizo una mueca

- Si bueno, te has comportando como un verdadero asno Seiya no se que es lo que esperabas que sucediera-

Al ver que las cosas ya estaban en calma Taiki botó el aire que tenía contenido. Las peleas entre sus hermanos eran comunes pero siempre habían sido por cosas insignificantes…esto catalogaba de todo, menos de insignificante. Yaten se arregló el cabello y bufó unas cuantas palabras sin sentido.

Los tres sentados juntos mirando hacia la nada con la lluvia de fondo eran un espectáculo digno de apreciar

- Si tenías tantas dudas al menos podrías haberme preguntado de frente- murmuró Yaten más calmado- Soy tu hermano por Dios Santo no te mentiría con algo así-

Seiya inclinó los hombros hacia delante haciendo que su cabeza colgara en la nada. Nunca era demasiado tarde como para corroborarlo.

- ¿Estás enamorado de mi ex novia?-

Alzó las cejas. Estaba cansándose un poco de esa pregunta.

- No y eso deberías haberlo preguntando antes. Tienes un serio problema con los tiempos Seiya-

- No pude preguntarlo antes pues da la casualidad de que estabas en una cama inmóvil como un pescado-

Lo miró un momento hasta que Yaten sonrió.

- Te habría venido a golpear desde el más allá por hacerme una pregunta así-

Sus hermanos no pudieron evitar sonreír también

- Y porque no me golpeas ahora- soltó Seiya de pronto

La mano de Yaten se posó sobre su cabeza.

- Porque aunque pienses que todo el mundo está en tu contra, yo no deseo verte sufrir más-

La cabeza de Seiya se posó suavemente en el hombro de su hermano. Se sentía tan solo y tan helado que haría lo que fuera por obtener calor de alguna forma, incluso obtenerlo de otra persona.

- Nunca me perdonará Yaten. Perdí a bombom y no siento nada, ni siquiera el dolor, no puedo llorar ni gritar…estoy vacío-

Yaten dejó su mano sobre la cabeza de su hermano.

- Seiya se que no es momento para mis típicas preguntas capciosas pero porque, de entre todas las cosas del universo, tenías que hacer justamente la que no debías-

No respondió. No tenía una respuesta sólida para eso. Solo el amor y ya no deseaba escudarse en un sentimiento tan bello por una razón tan nefasta.

- Mentiste Seiya y no fue una pequeña y blanca mentira. Serena está herida y lastimada, si pudieras verla…-

Alzó la vista

- ¿La has visto tú?-

Taiki también aguardó la respuesta, pero Yaten solo asintió sin decir nada más. La relación con Serena era un tema que guardaba en reserva. Seiya habría dado un brazo a cambio de que su hermano le dijera algo de su bombom, cualquier cosa…pero el silencio pesó sobre sus hombros.

- Quiero verla Yaten, tan solo un momento, para saber como está, para saber si hay algo que pueda hacer para que me perdone-

Yaten acarició lentamente el cabello de su hermano. Estaba desordenado y muchos de los mechones ya no estaban en su lugar, como si se lo hubiera revuelto muchas veces, tal vez por desesperación o tal vez solo había sido el viento…

- Deja que pase un poco el tiempo Seiya, que las cosas se calmen un poco. Serena necesita descansar y estar tranquila. Creo que si vas hacia ella a hablar de lo que pasó, lo revivirá todo otra vez. Dale tiempo-

- Yaten tiene razón- opinó Taiki dando golpecitos en la rodilla de su hermano- Serena ha pasado por muchas cosas, no solo lo tuyo la ha afectado y ha sido muy poco tiempo para asimilarlas. Dale espacio-

Sus ojos no demostraban ningún tipo de emoción. Estaban como perdidos

- Me da terror ver pasar el tiempo y que bombom siga sin poder perdonarme. Mi mayor temor es que el tiempo termine por disipar el amor que ella siente por mí y que al final solo quede un mal recuerdo. Que este gran amor termine siendo lo más doloroso de su vida-

Yaten tenía la sensación de que últimamente era el sostén emocional de muchas personas y honestamente no se sentía completamente capacitado para ello, pero ver y sentir la tristeza de quienes amaba no le dejaba otra alternativa.

- Si Serena te faltara de alguna forma, de cualquiera. ¿Olvidarías ese amor?-

Dejó de descansar en su hermano y tocó su pecho. Ya no podía sentir el frío anillo y sin embargo el nombre de Serena hacía que su corazón volviera a bombear y entibiar. Hace mucho tiempo que no tenía esa sensación. Amaba a Serena desde la primera vez que la vio y sin embargo había olvidado lo que eso le hacía sentir. Tal vez sí estaba pasando algo entre ellos.

- No la olvidaría por más que quisiera-

Era esa la respuesta que esperaba

- Entonces no tengas miedo-

La luz del departamento parpadeó un par de minutos hasta que se estabilizó. Seiya si bien estaba un poco más tranquilo sentía que aún quedaban cosas más difíciles que afrontar. El salir y afrontar los problemas era el primer paso, hacerlo era una realidad era completamente distinta. Apretó fuertemente sus manos hasta que tuvo el valor de mirar primero a Taiki y luego a Yaten.

- Sé que a quien debo las mayores disculpas es a bombom…pero con todo esto también los lastimé a ustedes. Lo siento mucho...les mentí a todos, pero nunca quise hacer daño. Ya perdí a bombom, no se que haría si perdiera a mi familia. Son lo único que tengo-

La voz terminó por quebrársele, últimamente sentía que sus emociones fluctuaban de un extremo a otro. Taiki palmeó su espalda para darle valor

- La familia no se pierde Seiya. Nos mentiste es cierto y eso nos dolió, no entendemos las razones y posiblemente no las compartamos pero aún así estamos aquí para apoyarte y ayudarte en lo que necesites, porque la unión que tenemos es más fuerte que cualquier otra cosa. Somos hermanos y siempre lo seremos-

Yaten asintió con seriedad..

- Deshacerte en disculpas no es lo que buscamos, lo que queremos es que no traiciones nuestra confianza a tal punto que no podamos reconocer al hermano con el que crecimos, el que corría tras nosotros para confesarnos sus travesuras de niño porque no era capaz de mentir. De los tres tú fuiste siempre el que nos mantuvo unidos, tienes esa habilidad. No hagas que tus actos terminen por separarte de la persona que más amas y de quienes te amamos-

Seiya asintió sin mucho entusiasmo. Oír eso de sus hermanos no borraba los últimos días de su vida, pero si ayudaban a hacerlos más llevaderos.

- Donde estabas hace una semana…tus consejos me habrían sido bastante útiles-

Yaten se cruzó de brazos.

- Pues estaba en una cama de hospital tieso como un pescado-

Los tres rieron con ganas hasta que los ojos de Taiki se humedecieron y el estómago de Seiya dolió producto de las carcajadas. Yaten solo se dedicó a mirar a sus hermanos. Era el primer momento de alegría que compartían luego del accidente y lo estaba disfrutando al máximo. Cuando los tres se calmaron oyeron como la lluvia aún seguía inclemente.

- Gracias- dijo finalmente Seiya- pensé que no volvería a sonreír-

Era curioso- pensó Yaten- que la gente pensara eso. Serena le había dicho lo mismo. Miró de reojo a su hermano. Parecía un niño indefenso y si bien no apoyaba en lo absoluto su forma de llevar las cosas hasta ahora, había algo que no podía dejar de desconocer: el amor que sentía por Serena era real y honesto. Cuanto podría soportar ese amor, era un tema aparte.

- Será mejor que nos alistemos para ir a la cama. Se está haciendo tarde y mañana es lunes-

Taiki consideró un tanto extraño que Yaten zanjara la plática tan abruptamente, pero de todas formas se puso de pie

- Es verdad, mañana es tu vuelta definitiva al mundo real y será un día demasiado agitado-

A Seiya le habría encantado seguir platicando con sus hermanos, se sentía a gusto después de días era cierto. Su hermano tendría un día bastante complicado y lo mínimo que podía hacer era dormir lo suficiente como para soportarlo

- Si, será mejor que vayan a dormir. Yo me quedaré un rato más-

Taiki y Yaten se dieron una rápida mirada.

- Tú también deberías dormir porque irás con nosotros a la escuela-

Seiya se recostó en el sofá con las manos tras la cabeza

- No lo creo…aún no estoy listo. Tal vez un par de días más aquí me hagan bien-

Yaten le tiró un cojín sobre el rostro

- Oh no, no lo harás. El lío que armaste ya es suficientemente grande como para que lo prolongues por más tiempo así que mañana estarás a primera hora en ese salón y esperarás pacientemente a ese grupo de chicas deseosas de decirte un par de cosas-

Seiya sintió un sudor helado corriéndole por la espalda.

- Las escucharás sin decir una sola palabra y cuando terminen podrás pedir todas las disculpas que quieras. Estaremos contigo…dentro de lo que se pueda-

Seiya alzó la vista cada vez más atemorizado

- ¿Dentro de lo que se pueda? ¿Qué quiere decir eso?-

Taiki se sentó nuevamente en un pequeño espacio del sofá y le dio una mirada dura a Yaten.

- No le hagas caso a Yaten-

Pero este no tomó en cuenta a su hermano.

- Quiere decir que cuando las chicas quieran golpearte intentaremos que los golpes sean en lugares que sanen pronto-

Se tapó el rostro con uno de sus brazos.

- Al menos tienes una muy enorme ventaja: Rei no estará allí, pero seguramente más tarde ella…-

- ¡Yaten ya basta!- gritó Taiki ya molesto con su hermano- eso no le ayuda en nada-

Por supuesto que no pensó Seiya.

- Pues si realmente pretende volver a hablar alguna vez con Serena tendrá que hacerlo-

El nombre de su bombom lo hizo descubrirse el rostro y buscar el de su hermano

- ¿Quieres volver a hablar con ella verdad? ¿Estar cerca? Pues acercarse a sus amigas será uno de los primeros pasos y uno de los difíciles. Tienes que entender algo Seiya, esas chicas no solo son las mejores amigas de Serena, son sus guerreras y desde el segundo en el que decidiste mentirle te transformaste en un peligro para su líder. Converserlas de lo contrario será tu primera misión. De los golpes te podremos proteger, pero de las palabras no. Será doloroso y querrás rendirte, pero si el amor es tan fuerte como dices lo lograrás, si no es así, le darás la razón a todas aquellas personas que dudan de tus sentimientos hacia Serena. Es la única forma que tienes de volverte a ganar la confianza de la Princesa. Así que prepárate. Esto está recién comenzando-

El teléfono de la casa sonó y Yaten se puso de pie para contestar. Habló un par de minutos y cuando volvió se sentó junto a sus hermanos con los brazos cruzados y el mentón casi rozando su cuello. Era la postura de alguien que estaba pensando en profundidad

- ¿Qué ocurre?- preguntó Taiki

Alzó la vista. Primero miró a Taiki y luego a Seiya.

- Era Serena. Nos ha pedido asistir a una reunión en casa de Rei-

El corazón de Seiya dio un vuelco, casi podía asegurar que había salido de su pecho y vuelto en solo segundos. Tragó con dificultad y negó rápidamente

- Yo… no- dijo balbuceando- yo no puedo verla aún. Tengo que…-

Intentó ponerse de pie pero el brazo de Yaten lo sujetó

- Me ha pedido que vayamos todos, nosotros, la Princesa, Sura e incluso tú Seiya-

- Esto debe ser grande- murmuró Taiki mientras acariciaba su barbilla- debe haber ocurrido algo-

- Y la única forma de enterarnos es ir-

Yaten golpeó la espalda de Seiya antes de ponerse de pie

- Parece que esto comenzará antes de lo que planeabas hermanito-

Seiya solo cerró los ojos y dejó que la misma bruma que había afuera lo cubriera por completo.


Las Outers estaban esperando a Artemis antes de que llegara. Hotaru había telefoneado a Setsuna en cuanto Luna se había marchado así que cuando el gatito llegó con la noticia ya estaban preparadas

- No se los motivos- repitió Artemis ante la insistencia de Haruka- solo se que Serena nos ha llamado a todos a una reunión y que es importante estar presentes-

Haruka, fiel a su estilo estaba molesta por ser llamada a un concilio del cual no se sentía parte en lo absoluto.

- Y que le hace pensar a esa niña que iremos-

Artemis caminó un poco más cerca de Setsuna

- Si quieren saber lo que la Princesa tratará en esa reunión pues tendrán que ir-

Haruka se alteró al oír de la boca de Artemis la palabea "princesa". Lo último que sabía era que esa niña ya no era su princesa. Michiru puso una mano sobre la de Haruka para tranquilizarla.

- Dile a Serena que iremos-

Eso fue todo lo que Artemis necesitaba oír para retirarse de ese lugar. La actitud de Haruka le ponía nervioso. Cuando ya se hubo ido las tres se sentaron alrededor de la chimenea en silencio.

- Esto es por el enemigo. Quiere informar que ha sido derrotado- soltó Haruka

- Pues si es por eso, ya lo sabemos- opinó Michiru concentrada en el fuego

Setsuna tomó la tenaza y revolvió las brazas

- No creo que ese sea el motivo-

- Y eso porque- preguntó Haruka hosca

Setsuna le miró

- Porque no convocas a una reunión para informar algo que ya todos saben-

La rubia guardó silencio. Respetaba demasiado a la sailor del tiempo como para decir algo que la ofendiera así que se calló y olvidó el mordaz comentario que tenía preparado.

- Debo confesar que esto me intriga- dijo Michiru con una pequeña sonrisa-

- No me digas- murmuró Haruka aún molesta

Michiru la conocía demasiado como para gastar tiempo en responder a Haruka cuando se ponía así

- Por un lado nos vamos a enterar de algo que no sabemos y por otro lado…veremos a esa niña después de mucho tiempo…si ha esto le agregas esta lluvia inclemente. El escenario es casi perfecto-

Haruka bufó

- Sigue siendo la misma niña cobarde de siempre-

Setsuna colgó la tenaza en el gancho reservado para ello. Aún recordaba la última vez que había visto a Serena, aquella noche en la que se encontraron inesperadamente. Creía intensamente que Serena seguía siendo una niña, pero cobarde ya no, si es que alguna vez lo había sido. Serena había aprendido a protegerse como una verdadera guerrera, eso es fieramente de aquellos que querían lastimar ese corazón de niña.

- Creo que te llevarás una sorpresa pero depende de ti si es grata o no-

- A que te refieres-

Sonrió de forma misteriosa

- Pienso que hoy no verás a la niña a la que eras capaz de atemorizar con un rugido o con una mirada de penetrante. Hoy verás a una Princesa bastante conciente de su importancia en este universo-

Alzó una ceja incrédula

- Y eso te divierte-

No asintió ni negó.

- Será divertido ver como la niña cobarde que conociste te hace frente sin siquiera parpadear-

*****SyS*****

Hola holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! perdon por la demoraa! se que me odian en este momento pero no lo hagann! he preparado este capitulo con mucho cariño! Se que dije en el capitulo pasado sería el último de esta primera etapa, pero escribí y escribí y al final termine este capitulo previo más largo de lo que pensabaa! y es un adelanto de lo que pasará en el capítulo 41. Les cuento que el proximo se llamará la Reunión y ya lo comenzé a escribir, será intenso. Pero basta de hablar del proximo y hablemos de este! Un capítulo que reúne los pensamientos y sentimientos de algunos de los personajes más importantes de la historia después de la pelea con el enemigo. Serena busca consuelo en en Yaten, Darien comparte sus sentimientos, Seiya intenta mantener la relacion con sus hermanos y las chicas se apoyan mutuamente ante la ausencia de su amiga! Todos reciben sorprendidos la petición de Serena de reunirse, incluso citó a las Outers! pero todos iran y se veran las caras finalmente.

Les envio un beso y un abrazo enorme a todas las personas que se han dedicado durante todo este tiempo a leer mi historia, por darse el tiempo de leer cada uno de los capitulos y muy esepcialmente a los que además, me dejan sus comentarios y pensamientos. Ya van más de 400, cuando empecé con ella nunca lo pensé así que no saben lo feliz que me hacen, lo digo en serio, Nos leemos en el proximo capitulo! besosss adiosss

Mis agradecimientos especiales a las siguientes personas. Son ellas las que me impulsan a seguir escribiendo. Este capitulo va dedicado a ellos.

IrOn

Miriamelle (amiga gracias :))

Minafan (Un abrazo amiga)

Meryl88 (besos para ti tb!)

evanblackmoon

angel kou

Vannity Kou (Un abrazo linda)

sandy Kou 8723 (Saludos amiga! =D)

LovingSeiya Kou

pininamoon

Oh darling

lili

princessnerak

wendyKou (gracias amiga)

fall93

Alizarinne

tu dulce esperanza

Bye!