Capítulo 41. La reunión.

"Cambiaré de opinión cuando tú cambies y mi dulce amor, no el odio, sea tu huésped (William Shakespeare)" .

Los primeros en llegar a casa de Rei fueron los hermanos Kou. El coche que los transportaba se estacionó fuera de las largas escaleras que había que subir para entrar al templo. Yaten bostezaba una y otra vez un tanto enfurruñado con Serena por convocar a una reunión casi al anochecer. Taiki estaba en el más completo silencio, con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Amy no le había mencionado nada acerca de esto y no creía que se lo estuviera ocultando, así que supuso que la noticia le había sorprendido tanto o más que a él.

Pero el más sorprendido y sin duda el más intrigado era Seiya. Durante todo el viaje y más aún, desde que Yaten le informó acerca del motivo de la llamada de Serena se había mantenido en el más absoluto silencio intentando de alguna forma interpretar lo que bombom quería hacer.

La conocía bien y lo que tenía que decir era importante, no por nada había pedido la participación de todos, aunque no estaba seguro a quien abarcaba la palabra "todos", eso era una de las cosas que más le intrigaba.

Lo otro era lo que bombom tenía que decir, esperaba que no tuviera que ver con él. Quería hablar con ella eso era cierto, pero prefería no tener a toda una audiencia embravecida y queriéndolo golpear de fondo. Suspiró al mismo tiempo que limpiaba el cristal del auto que debido al frío del exterior y la calidez del interior del auto, se estaba cubriendo de vaho.

- ¿Deberíamos entrar no?- dijo Yaten mirando a sus hermanos

Taiki abrió los ojos y miró hacia fuera, buscando entre las gotas de lluvia pegadas a la ventana la casa de Rei

- Esperemos un poco más, quiero comprobar algo-

Yaten acercó su cabeza hacia la de su hermano y pegó la cara a la ventana

- ¿Qué quieres comprobar? ¿Si está lloviendo? Pues si mis ojos no me fallan yo veo que sí, así que tu experimento fracasó. Vamos-

Pero le ignoró

- Esperemos un poco más- repitió

Yaten bufó enojado

- ¡Tengo frío y sueño y para colmo al bajar nos mojaremos!, no entiendo lo que pretende Serena pero así no se está ganando mi apoyo-

Taiki sonrió pues sabía que lo que estaba diciendo su hermano no era cierto.

- Solo quiero ver quien más va a estar ahí. Si estamos dentro cuando los demás lleguen no estaremos preparados, pero si aguardamos un poco más aquí…-

- Evitaremos la expresión de sorpresa- terminó por decir Yaten asintiendo de buena gana- muy bien pensado hermano-

- Gracias- respondió un tanto orgulloso de sí

Yaten se centró en su otro hermano

- Porque tan callado hermanito- le dijo en ese tono desafiante que a Seiya le molestaba tanto

Seiya de todas formas sonrió, aunque lo menos que sentía era risa

- No lo sé hermanito, quizás porque siento que voy directo al matadero-

Yaten hizo un gesto con la mano. Quería restarle importancia a la situación y lograr así que Seiya se relajara un poco. A nadie convenía que Seiya se presentara en casa de Rei más tenso que una cuerda de piano.

- No seas tan egocéntrico, Serena no convocó a una reunión para platicar acerca de cómo se siente hacia ti-

Eso era lo más lógico, pero el cerebro de Seiya, obviamente su lado más idiota, quería que bombom hablara de su relación, con público incluido y todo, cualquier cosa con tal de poder hablar con ella.

- Veo que eso te entristece- murmuró Yaten- realmente no te entiendo-

- Eso es común últimamente-

Yaten suspiró tal vez lamentándose de lo que iba a decir

- Mira, no se si esto te tranquilice pero…- se rascó el cuello- esto tampoco es fácil para mí. Con todo lo que ha pasado no he tenido tiempo de hablar con Mina ni menos con Rei. Siento que debo un millón de disculpas pero honestamente aún no tengo valor para hacerlo. Como podrás ver tenemos los mismos temores-

Le sonrió infundiéndole un poco del valor que le faltaba

- No eres el único al cual esta reunión halló en el peor momento-

- Pero sin embargo estás aquí, a pesar de todo-

Asintió de forma solemne. Cuando Yaten actuaba así, parecía mucho más mayor

- Si estamos esta noche aquí es por algo mucho más importante que tú y yo-

Seiya no tenía que oír el nombre de Serena en voz alta para saber que se trataba de ella. La forma en la que Yaten cambiaba cada vez que Serena estaba involucrada…todo lo demás perdía relevancia, incluso su propia vida. Le hizo recordar la relación que él mantenía con bombom… ¿Cuándo había dejado de ser parte de esa relación y se había vuelto solo un espectador?

El ruido de un auto acercándose hacia el lugar en donde ellos estaban lo distrajo.

- Allí viene alguien- dijo Taiki, aunque sus hermanos ya se habían dado cuenta

Un auto color claro se estacionó delante de ellos.

- ¡Tiene que ser una broma!- exclamó Yaten extendiendo sus brazos hacia el cielo

Del auto descendió Setsuna quien abrió un paraguas y esperó a las demás

- A esto es a lo que me refería- dijo Taiki ajustándose el abrigo que llevaba puesto

Seiya solo guardó silencio. Al menos las dudas acerca de lo que bombom quería contar se disipaban más y más. Y con los visitantes que estaban llegando estaba seguro de que las cosas no le iban a ser fáciles.

Tomó uno de los paraguas que se recargaban en la puerta.

- Vamos, ya es hora-

Yaten alzó una ceja

- Tal vez cambié de opinión y no quiero bajar-

Seiya movió la cabeza

- ¿Estamos aquí por algo más importante que nosotros? ¿No era ese tu discurso hace un minuto?-

- Cambió en el segundo en el que vi lo que nos espera dentro de esa casa-

Seiya sujetó la manilla de la puerta

- Si eso nos espera a nosotros, imagina lo que será para bombom. No la dejaré pasar sola por esto-

Abrió la puerta, puso un pie fuera y abrió el paraguas. Taiki miró a Yaten y rodó los ojos.

- El bueno de Seiya ha vuelto-

- Ya era hora- murmuró Taiki


Setsuna alzó el paraguas para dar un vistazo a la empinada escalinata que tenía en frente. No le parecía tanto tiempo desde la última vez que había estado en ese lugar y sin embargo muchas cosas habían pasado desde aquél entonces. Quizás era el efecto del templo, mantener las cosas antiguas tan vigentes como pudiera…tal vez por eso los recuerdos venían a su mente de manera tan clara, de manera tan vívida.

No podía negar que los nervios poco a poco afloraban dentro de sí. Era una experta controlando sus emociones, pocas personas sabían a ciencia cierta que estaba pasando dentro de sí, había sido entrenada para ello, pero hasta los mejores podían a veces flaquear. No quería que ese momento sucediera justo ahora.

Esperó a que sus amigas estuvieran listas para descender.

Haruka bajó primero y preparó la sombrilla para que Michiru saliera al exterior sin mojarse. Le sonrió al cobijarse junto a ella.

- Ya estamos aquí- dijo Haruka dando un ligero vistazo a su alrededor- ¿Dime porque estamos aquí?-

Aún no se convencía de la conveniencia de presentarse en ese lugar después de todo lo que había sucedido entre ellas y Serena. Especialmente entre ella y esa niña. La relación de amistad y de fidelidad estaba terminada y sin planes de volverse a forjar, por eso mismo es que no entendía el fin de la reunión.

- Porque es la única forma de enterarnos que sucede-

Michiru estaba en lo cierto. La mayoría de las veces siempre lo estaba. Haruka era impulsiva y arrebatada, hasta el punto de ser exasperante. Michiru en cambio era calma, era el mar que baña la costa de forma constante, inmutable a pesar de la tempestad que se desate a su alrededor. Quizás por eso habían mantenido durante tanto tiempo la estrecha relación que compartían. Guardó silencio e intentó convencerse de que Michiru tenía razón. Esperaba que esa convicción durara al menos parte de la velada.

Oyeron el sonido de una puerta cerrarse tras de ellas. Setsuna giró su paraguas y fijó la vista en los hermanos Kou.

Taiki caminó hacia ellas con sus hermanos tras de él. Honestamente y a diferencia de Yaten, no le sorprendía encontrarse con ellas. Tal vez era el único que se había tomado literalmente las palabras de Serena.

Con un asentimiento Setsuna les saludó y así mismo hizo Taiki. Seiya hizo lo mismo, en cambio Yaten se paró frente a ellas con las manos a los costados. Haruka dio un vistazo a Seiya pero fue tan rápido que casi nadie lo notó, solo él.

- Vaya vaya- les dijo de forma seria- tenemos espías-

Haruka le miró hacia abajo, de la forma más despectiva posible

- Serena nos convocó a una reunión-

Yaten anotó mentalmente agarrar de los chonguitos a Serena y hacerla girar por los aires ¡Como podía invitar a las traidoras de sus guerreras a esta reunión, se enterarían de todo! ¿Qué le sucedía a su amiga? Pero no dijo nada frente a ellas. No podía mostrar desunión en ese momento.

- Entonces adelante, de seguro las están esperando con ansias-

Siguió observándole impávida

- Ahora que estoy viendo quienes estaremos allí, tengo mis serias dudas de seguir con esto-

- No sabes como comparto ese sentimiento- le respondió Yaten con una sonrisa

Taiki le dio un codazo cerca del hombro, pero su hermano estaba demasiado concentrado en su duelo visual con Haruka como para prestar atención a otra cosa.

- Será mejor que subamos Yaten. Vamos-

Seiya fue el primero en subir y no precisamente porque estuviera deseoso de llegar. Es solo que no quería prestarse para un nuevo duelo con las Outers. No era para lo que estaba allí, tenía cosas más importantes para las cuales guardar ánimos y palabras.

En hilera los hermanos Kou ascendieron. Yaten se adelantó a sus hermanos y caminó junto a Seiya

- Serena está loca- soltó enojado- si lo que pretende es que esta velada sea inolvidablemente desagradable, lo va a conseguir-

Seiya apretó el paraguas con fuerza

- bombom sabe lo que hace-

Yaten bufó exasperado

- bombom no tiene idea del grupo de gente que ha reunido- le respondió con el ceño fruncido- afortunadamente estoy aquí- susurró más bajo

Seiya se detuvo mientras su hermano avanzaba. ¿Qué había querido decir Yaten con eso?


Mina estaba como loca paseándose de un lado a otro esperando a que los invitados llegaran.

- ¡Sere es mala!- gritó agitando los brazos- no nos dice nada ni siquiera una pista, solo que hará una reunión ¡Como nos puede dejar con esta incertidumbre!-

Lita sonrió mientras limpiaba la mesa en la que habían estado comiendo. Limpiar le calmaba un poco los nervios, de lo contrario estaría casi como Mina.

- Ya sabrás todo Mina no te apresures-

Amy estaba con la escoba aseando un poco el lugar, en silencio. Se movía de un lado a otro y de vez en cuando echaba un vistazo a la puerta. El repentino llamado de Serena le inquietaba y estaba completamente segura que ellas no eran las únicas convocadas. Eso la ponía aún más nerviosa. Ya no quería observar como el grupo de amigos se iba distanciando más y más.

- Yo estoy más interesada en ver a Sere. Hace días que no teníamos noticias de ella…espero que todo esté bien. Que estemos todos bien-

Rei estaba sentada cerca de la puerta de entrada. Podía sentir como en el templo la energía de distintas personas se estaba congregando. Solo tenía que cerrar los ojos y captar de quien se trataban. Aún por sobre el sonido de la lluvia pudo percibir la potencia y la fuerza característica del planeta Uranus, la calma que siempre envolvía a Setsuna y la suave brisa marina de Neptune. Esto no le gustó para nada ¿Por qué Serena necesitaba que ellas estuvieran presentes? ¿Por qué su opinión importaba después de todo lo que habían hecho?, sabía que su Princesa no conocía la palabra rencor, que independientemente de lo que ellas le hubieran hecho Serena aún guardaba la esperanza de unir a su antiguo grupo…a Rei lo que realmente le preocupaba era que el corazón de su amiga volviera a sufrir por la terquedad de las Outers.

También pudo sentir algo más y definitivamente esto la descompuso, en todos los sentidos posibles. Se puso de pie

- Alguien viene subiendo. Estaré en la cocina-

Mina corrió y casi cayó sobre ella haciendo que su amiga se molestara

- ¡Lo siento lo siento!- exclamó Mina demasiado cerca de su oído, pero la sonrisa se le esfumó al instante- ¿Como sabes que viene alguien si no se ve nada?-

Lanzó a Mina suavemente al costado pues le estaba aplastando el brazo

- ¡Porque no soy sorda!-

Mina cruzó sus piernas en forma pensativa

- Necesitas controlar un poco tu ira Rei, verás eso es perjudicial, te saldrán arrugas en el rostro muy feas y gruesas, tu cabello se pondrá color gris y en tu frente…-

- Allí vienen- dijo Lita interrumpiendo el monólogo de Mina- son Taiki, Yaten y Seiya-

Rei se afirmó en la alacena, mientras el corazón le martillaba en el pecho. Tenía que controlarse, había cosas más importantes que ella…más importantes que su desbocado e insensato corazón... Serena era la prioridad.

En la sala común Mina dejó a un lado todo rastro de alegría. Prefería enfrentarse a un ejército completo de tipos como Alphonse que estar entre cuatro paredes con Yaten. No estaba preparada para eso, no podía ni verle a los ojos sin sentirse culpable y confusa al mismo tiempo. La sensación de que debía de decirle algo pero no saber qué era asfixiante. Se quedó quieta en su puesto porque no podía pararse lo suficientemente rápido para huir de ahí. Odió por un momento a Rei por no avisarle…pero luego entendió que para su amiga era igual o más difícil todo esto. Quiso que Serena estuviera ahí y que Thomas dijera algo gracioso para hacerla sentir mejor. Deseó que estuviera allí…

Mientras tanto los hermanos Kou aguardaban en el umbral de la puerta.

- ¿No tocarás?- preguntó Yaten a quien el rostro de aparente calma se le estaba dando bastante bien.

Pero antes de que Taiki lo hiciera la puerta se abrió y con una sonrisa Amy los recibió.

- Hola- dijo la chica dulcemente

Taiki pasó por el lado de su hermano y a pesar de la situación no dudó en sonreírle de la misma forma.

- ¡Amy!- exclamó y luego hizo el amague de mirar hacia el interior del hogar- ¿hemos llegado tarde?-

Ella abrió más la puerta para que entraran.

- Son los primeros. Nosotras afortunadamente ya estábamos aquí cuando Sere llamó, así no tuvimos que salir de noche-

Yaten pasó junto a Amy y la saludó de forma atenta, pero se sentía más preocupado por las personas que estaban en la sala. Vio que Lita alzaba la vista y les sonreía a los tres y luego la vio a ella… tenía los ojos fijos en él, incluso sintió que sus mejillas ardían un poco debido al contacto, pero a pesar de eso le devolvió la mirada. Ella le sonrió tímidamente, las manos sobre la mesa se movían de forma extraña, no las podía tener fijas en un punto determinado. Podía entender a la perfección lo incómodo que esto resultaba. Después de la última plática tan descarnada que habían tenido y en donde todo parecía tan claro para ambos…las cosas habían cambiado de un momento para otro. Ahora ninguno de los dos sabía en que punto se encontraban. Yaten le sonrió de vuelta y se movió un poco a la derecha para que Seiya también se guarneciera dentro de la casa. En cuanto Mina vio al chico se puso de pie y caminó hacia él.

- ¡Seiya!- le dijo al tiempo que tomaba su brazo- tú…-

No supo que decir. Era su amigo y le quería, pero no encontró las palabras adecuadas, pero tal vez un gesto fuera más acertado, así que lo rodeó con sus brazos y posó la cabeza en su pecho. Seiya acarició con una de sus manos el liso cabello de Mina, conteniendo las miles de emociones que le embargaban

- Hola Mina- alcanzó a decir antes que la rubia se separara un poco y secara algunas gotas de lluvia que caían de su cabello

- ¿Serena sabe que estás aquí verdad?-

Él asintió cortamente

- Yaten habló con ella…-

El rostro de Seiya estaba distinto- pensó Mina-. Quizás un poco macilento y más estirado. Ya no tenía las mejillas redondas y sonrosadas de un niño, parecía un hombre que poco a poco dejaba atrás esa etapa de la vida. Tal vez demasiado rápido. Mina tomó entre sus manos las mejillas de Seiya y las sostuvo un momento

- Esta noche no será agradable Seiya y para ti será peor-

La advertencia de Mina estaba demás, Seiya lo tenía bastante claro, pero la preocupación de su amiga le conmovió. A pesar de todo lo ocurrido aún había personas que seguían pendientes de él. Sentía que no merecía tanto cariño. Tomó las manos de Mina y las bajó de su rostro, pero no las soltó. Las apretó un momento y le sonrió tenuemente.

- Tenemos cosas más apremiantes de las cuales platicar-

Lita se acercó

- A que te refieres- preguntó secamente

Taiki tomó la mano de Amy y juntos se acercaron hacia los demás

- Afuera están Haruka y las demás. Serena las llamó…pienso que es cierto, pues de otra forma no se habrían enterado de la reunión-

Lita estrelló su pie un par de segundos en el suelo

- Le diré a Rei que se acerque-

- Ya oí- dijo Rei haciendo su aparición- es más, ya lo sabía-

Pasó rápidamente por el lado de Yaten, no dándole la oportunidad ni siquiera de mirarle. Se situó junto a Taiki

- ¿Lo sabías?- inquirió Lita un poco molesta por la reserva con la que su amiga había mantenido esa información

- Soy la guardiana de este templo. No ingresa nadie sin que yo no lo sepa o lo permita-

Miró a Seiya con fuego en los ojos. Lita, previendo el desastre que se acercaba intentó apaciguar a su amiga enroscando su mano en el brazo de Rei.

- No es momento Rei- le susurro al oído

- No voy a hacer nada Lita- sacudiéndose del agarre de la chica- solo voy a decir una cosa: no te quiero en mi casa y lo sabes-

Su voz era fuerte y filosa como la mejor de las espadas

- Tampoco te quiero en la vida de Serena, pero no voy a cometer el mismo error en el que han caído todos. Subestimar a Serena y querer controlar su vida… ya ves como termina-

Seiya se mantuvo firme. Las palabras de Rei dolían pero tampoco se podía quejar por ello. A Rei tampoco le importaba mucho su dolor.

- Si mi amiga te quiere aquí yo lo aceptaré- continuó- pero no te confundas-

Seiya asintió solemnemente. Quería con todas sus fuerzas contestarle a Rei, pero se había jurado que esta sería una noche para bombom y solo por bombom.

- Es algo que tengo muy presente-

Yaten dio un vistazo a Lita quien asentía firmemente. Por lo que vio su hermanito no tendría apoyo por ese lado. Amy bajó la vista apenada por la situación, como siempre la seudo novia de Taiki era tan sensible que no podía ponerse en el lugar de uno sin entender la situación del otro. Mientras que Mina casi inconcientemente acarició el brazo de Seiya, confortándole. Honestamente Yaten se alegró de que la rubia estuviera allí…Serena habría hecho exactamente lo mismo por él. En realidad no esperaba menos de Mina, casi sintió un poco de orgullo, de que fuera la única allí con su hermano. Sonrió para sí, de alguna forma Mina siempre se las arreglaba para resaltar.

La mirada de Yaten recayó luego en Rei. La postura rígida, los ojos como dos flamas abrasantes…había tanta fuerza y pasión en ellos, era algo que indudablemente no podía desconocer. La forma en la que defendía a Serena por sobre todas las cosas no se podía comparar con nada… no era ni la mitad fuerza de la que él podría emplear y es a la que deseaba aspirar. Así que no podía criticar la actitud de Rei pues bajo otras circunstancias habría hecho exactamente lo mismo- y más- por supuesto, si el hombre que no hubiera arruinado las cosas fuera su propio hermano. Eso lo ponía en una situación compleja. Las admiraba a ambas y estaría loco si hubiera alzado la voz por una de ellas. Algunas cosas definitivamente era mejor reservárselas para otros momentos. La moderación era algo que había aprendido después de muchas situaciones en las que sus palabras le habían jugado una mala pasada.

Caminó hacia el centro del problema

- Quizás sería mejor dejar esta plática para más adelante pues creo que hay algo más apremiante de lo que hablar-

- ¿Como que?- preguntó Lita desde el rincón en el que estaba

Yaten miró hacia fuera

- Como que fuera del templo hay un grupo de chicas con caras nada de amistosas aprontándose a subir hacia acá ¿Las recuerdan?-

Los rostros de sorpresa fueron evidentes, salvo el de Rei.

- Porque Sere nos habrá hecho esto- murmuró Mina intentando desenmarañar la actitud de su amiga

- Esa es la pregunta a la cual deberíamos abocarnos-

Rei pasó por el lado de Seiya, tomó una silla y se sentó junto a Lita.

- ¿Sere no te comentó nada?- preguntó Amy- su relación es tan cercana, pensé que lo había compartido contigo-

Un pequeño silencio se hizo presente y todas las miradas se centraron un par de segundos en Seiya. No era precisamente un secreto la incomodidad que la cercanía de esos dos produjo en el chico durante el tiempo en el que Yaten estuvo inconciente.

El hecho de que hicieran esa pregunta a su hermano, cuando lo lógico hubiera sido que se lo preguntaran a él, hizo que Seiya se diera cuenta una vez más de cómo las cosas habían dado un giro radical en tan solo unos meses. Mina tiró de su brazo y ambos recostaron su espalda en la pared que daba de frente a los demás.

Yaten recordaba a la perfección todo lo que había platicado la última vez con Serena y estaba seguro de que no estaba en sus planes reunirse con sus enemigos. Así que sinceramente la actitud de Serena lo desconcertaba y si ahondaba un poco más en el tema incluso podía sentirse un tanto herido por enterarse de todo por una simple llamada telefónica. Era un arrebato tonto lo sabía pero quizás ya se había acostumbrado a tener un tipo de conexión a otro nivel con Serena.

- Ella no mencionó nada de esto, para mí fue tan sorpresivo como para ustedes-

- Bueno- respondió Rei casi sin escuchar la respuesta de Yaten- todas nuestras dudas serán resueltas en menos de lo que piensan. Serena ha llegado-


Serena dio vuelta en la esquina con Thomas caminando junto a ella. Le había costado una infinidad convencerlo. Le había dado más de un motivo por el cual él debía estar allí y en respuesta él le daba una razón para la cual no asistir.

Finalmente hubo una razón a la cual simplemente no pudo rebatir.

- Después de todo lo que he pasado…ya no se en quien confiar y esta noche necesito que las personas que me han sido leales estén conmigo. Tú me has demostrado todo eso y más, así que por favor no me dejes sola-

Así que ahí estaban ambos paseando en una noche fría y húmeda. Thomas soltó una sonrisa haciendo que Serena se diera la vuelta.

- ¿Qué sucede?- preguntó

Thomas la observó de reojo e hizo girar la sombrilla con la cual los dos se cubrían de la lluvia.

- Esto es bastante romántico. Caminando los dos bajo la lluvia, compartiendo una sombrilla, no puedo evitar sentir un dejo de goce. Estoy seguro que los chicos que pasan junto a mí se mueren de los celos-

Serena hizo una mueca con la boca para aguantar una risa

- Yo creo que es todo lo contrario, son las chicas las que deben morirse de la envidia-

Thomas rió moviendo la cabeza

- Digamos que ambos somos guapos y que despertamos la envidia de todos-

Serena rió complacida

- Es en serio- respondió Thomas- Hacemos una muy bonita pareja, deberíamos estar juntos-

Serena volvió a estar seria, su mirada se perdió en un indeterminado horizonte

- Deberíamos- murmuró apaciblemente

Thomas comprendió que la plática había llevado a Serena a pensar en otras cosas así que prefirió zanjarla ahí mismo y hablar de otra cosa.

- Sere, se que no es momento para hablar de algo tan frívolo pero…-

Ella giró su rostro al instante.

- ¿Qué sucede?-

Thomas miró hacia la sombrilla. En ese momento se detuvieron frente a las escalinatas del templo

- Verás. La próxima semana se celebra el baile de invierno para los estudiantes de último año y realmente no tengo muchos ánimos de ir por varios motivos…y bueno uno de ellos es que no tengo quien me acompañe-

Serena abrió unos enormes ojos y su quijada se desprendió todo lo que podía hacerlo.

- ¡Nadie te ha invitado!- exclamó casi asustada

Se rascó la mejilla con un dedo.

- Lo normal sería que yo invitara a alguna chica, pero no, nadie me ha invitado-

Serena se cruzó de brazos enojada

- ¡Esto es increíble! Eres guapísimo, simpático…eres increíble. ¡Que les pasa a las chicas están ciegas o que! ¡Que queda entonces para el resto de nosotros!-

Thomas acarició la cabeza de Serena con ternura

- Gracias por esos halagos pero lo cierto es que no tengo pareja-

Esto enfurecía a Serena. Thomas era su amigo y era tan buena persona, merecía tener una noche inolvidable con una chica que fuera igual o mejor que él…

- Espera un momento- dijo Serena entrecerrando los ojos- ¿Y que hay de Mina? ¿No le has preguntado? Estoy segura de que ella estará dichosa de ser tu pareja-

Thomas pateó hacia la calle con su zapato una pequeña piedra.

- No tengo intenciones de hacerlo-

La boca de Serena volvió a abrirse

- ¡Que! ¡Acaso estás loco Mina se molestará tanto!-

-Y vaya que se enojará-pensó Serena. Conocía tanto a su amiga, los bailes era una de las cosas que más amaba y lucirse era lo segundo. Si juntabas las dos cosas lograbas formar la velada perfecta.

Thomas alzó las palmas para intentar calmar la alarma en Serena

- ¡Déjame explicar mis razones!-

Alzó una ceja

- Te escucho-

Le hubiera gustado encontrar algún lugar en donde guarnecerse o al menos donde sentarse pero tendría que hacerlo de pie, con frío y bastante incómodo de tocar el tema

- Pienso que no es buena idea estar tan pegado a Mina, sobretodo ahora que Yaten ha despertado…-

Serena se acercó un poco más a Thomas, dejando de lado también el mal humor

- Sé que ella tiene que tomar grandes decisiones que me involucran, así que seguir tan cercanos… es como inclinar la balanza a mi favor ¿sabes? y no sería justo. Para ninguno de nosotros-

Era el planteamiento más honesto y correcto que Serena hubiera escuchado en su vida. Y el más tonto también.

- Cuando te alejas de alguien por muy buena que sean las intenciones, al final y sin siquiera quererlo terminas por acostumbrarte a la distancia-

La comisura de su boca se alzó un poco, en lo que Serena interpretó como una diminuta sonrisa

- Cuando me amen, quiero que sea solo a mí y cuando me extrañen quiero que sea solo a mí, sin dudas, sin remordimientos, sin mirar atrás. Si lo que Mina siente por mí es tan fuerte como yo espero que sea, la distancia no importará y solo la ayudará a tomar la mejor decisión. Pero si no tengo eso…-

Eran pocas las ocasiones en las que Thomas dejaba al descubierto de esa forma lo que sentía. Sus ojos se mostraron frágiles y abatidos. Serena estaba segura de que así mismo se sentía su corazón. Se puso en puntillas y de improviso depositó un suave beso en la mejilla de Thomas haciendo que el chico casi saltara de la sorpresa. Mina la odiaría.

- Pienso que eres el chico con el alma más pura que he conocido en mucho tiempo y sería un honor para mí acompañarte a ese baile-

Thomas se palpó la mejilla que Serena había besado, se sintió cálida. Luego se tocó la otra y también la sintió así. Se sonrió y movió casi imperceptiblemente la cabeza

- No se como lo haces… siempre encuentras la forma de hacerme sonrojar-

Serena sonrió haciendo que sus ojos se convirtieran en unas pequeñas rendijas.

- Solo soy una chica común que admira tu forma de ser-

Thomas se agachó e hizo que su frente se juntara con la de Serena

- No tienes la menor idea del efecto que tienes en las personas y eso es una de las cosas más bellas en ti. Gracias-

Serena pestañeó un par de veces, no comprendiendo específicamente porque le estaban agradeciendo. Detrás de ella escuchó pasos y se dio la vuelta. Thomas también se irguió y alzó el paraguas para ver mejor.

- No quería interrumpirlos- dijo una voz grave- se veían muy concentrados en lo suyo-

Darien vestía un abrigo largo color café que le hacía casi camuflarse con la noche. Observó con detención a Serena y Thomas. La chica se sintió más que intimidada, se sintió analizada hasta la última célula. Se percató que la misma sensación la había tenido minutos atrás, eso quería decir que estaban siendo observados desde hace mucho. Thomas se adelantó y estiró la mano frente a Darien.

- Hola mucho gusto. Soy Thomas-

El gesto le tomó desprevenido y tardó un par de segundos de cambiar su atención de Serena al chico. Estaba seguro de haberlo visto en otras ocasiones, en el hospital tal vez, pero aparte de eso, no recordaba nada más. Estrechó su mano con la de Thomas de forma afable.

- Soy Darien. El gusto es mío-

Serena, quien estaba un poco oculta tras el cuerpo de Thomas se dejó ver por el Príncipe.

- Hola Darien, agradezco mucho tu presencia, gracias-

Le sonrió tímidamente pues aún no se sentía con la confianza suficiente en su presencia.

- Yo…- comenzó a decir Darien

- Por fin- dijo otra voz detrás de Darien- pensábamos que ya te habías arrepentido-

Serena estiró el cuello para ver quien mas venía con Haruka. Vio que el equipo estaba completo. Salvo por la más pequeña

- ¿Hotaru vendrá?- le preguntó a la rubia

Pero fue Darien quien saltó para responder

- Ella está en el auto, le dije que esperara para que no sintiera frío-

De pronto recordó que la niña ya no compartía hogar las Outers. Le agradó de buena forma la preocupación que expresaba Darien por Hotaru. Al parecer había estado en lo cierto; no había nadie más calificado para cuidar de la pequeña que Darien.

- ¿Por qué no han entrado?-

Haruka sonrió de forma burlesca

- ¿Y hablar de la vida con tus amigas?, no muchas gracias-

Thomas tomó del brazo a Serena e hizo que le observara

- Será mejor que subamos a la casa ¿Si?-

La carcajada de Haruka hizo que el silencio de la noche se viera interrumpido abruptamente.

- ¿Con que este es el nuevo?- preguntó Haruka aún con una sonrisa pagada en su rostro- ¿Un par de meses te costó para darte cuenta que Kou nunca fue lo que necesitabas? ¿Qué no era lo mejor para tí?-

Fue como si le abofetearan el rostro. Cuando le avisó a todos de la reunión ni se le pasó por la mente el hecho de que tendría que hablar de su rompimiento con Seiya. Pensó que eso podría mantenerse en reserva, que no era tema de discusión ni opinión pero al parecer con Haruka presente siempre el nombre de Seiya saldría a la palestra.

Darien aguardó en silencio la respuesta de Serena pues desde que llegó se estaba haciendo la misma pregunta. Les había visto en una actitud bastante cercana y él, a diferencia de las demás, sabía de su término con Seiya. Lo más inquietante era sentir que todo eso le importaba, cuando en realidad era un tema que no le incumbía en lo más mínimo. Estaba molesto consigo mismo.

Serena estaba a punto de soltarle un par de cosas a Haruka cuando el brazo de Thomas le rodeó los hombros y la detuvo.

- No tenía el honor de conocerte- dijo Thomas de forma cordial- pero con todo lo que he escuchado de ti…realmente te han descrito a la perfección-

Serena tuvo que reprimir una sonrisa al ver el semblante descompuesto de la sailor del viento.

-Y Sabes Haruka - continuo Thomas en el mismo tono calmado y amable que siempre usaba- hay una sola cosa en la que sí acertaste: yo soy mejor que todos los Kou juntos-

Le guiñó un ojo y le regaló la más bonita sonrisa

- Pero no se lo digas a nadie, es un secreto-

Guió a Serena hacia el primero de los escalones y por sobre su hombro les habló a quienes dejaron atrás.

- No se queden ahí congelándose ¡vamos! disfrutemos de esta amena velada-


Cuando Serena terminó de subir el último peldaño comenzó a sentirse realmente nerviosa. El brazo de Thomas aún la rodeaba protectoramente y lo cierto es que necesitaba sentirse protegida. Ante tantas personas que lo único que esperaban era verla fallar, la compañía del muchacho había sido imprescindible; una cosa más que tendría que agradecerle.

Sintió la presencia de Yaten e inmediatamente un bálsamo de tranquilidad le recorrió…luego recordó que también estaría presente Seiya y la angustia volvió a embargarla

- Tus antiguas amigas son…- dijo Thomas buscando la palabra adecuada- bastante peculiares-

Serena le miró desde toda su altura

- Eso que has visto no es nada. Solo espera unos minutos y verás-

Thomas apretó su hombro cariñosamente

- Dentro de esa casa están las personas que más te quieren en este mundo y que te defenderán de cualquiera. Estaremos ahí incluso antes de que Haruka lance una bomba sobre ti-

No pudo evitar reír y con un gran suspiro se plantó frente a la puerta

- Terminemos con esto-

Tocó el timbre y oyó como unos pasos apresurados se dirigían hacia ella. la puerta se abrió y Mina la recibió con una enorme sonrisa pero con los ojos a punto de derramar lágrimas

- ¡Oh Sere te he extrañado tanto!- dijo al tiempo que se lanzaba sobre Serena y también sobre Thomas- ¡No sabes lo preocupada que he estado por ti!-

Serena la abrazó dentro de lo que podía moverse entre Thomas y su amiga. Mina alzó la cabeza y su mirada tierna cambió en un segundo al ver el rostro de Thomas

- ¡Y tú!- le dijo seria, gritando con voz muy aguda- ¡Que quede claro que no te estoy abrazando a ti sino a mí amiga! ¡Eres el chico más desconsiderado de todos, te parece gracioso no contestar a mis llamados ¡Es una especie de broma de mal gusto!-

Thomas terminó con toda la diatriba de Mina depositando un suave beso en su mejilla izquierda. Ésta se quedó de piedra y toda la furia que sentía se disipó en cuanto vio su sonrisa

- ¿Podemos hablar de esto en otro momento?- le preguntó casi en un susurro que solo ellos pudieron oír- tenemos compañía y al parecer no se caracterizan por la paciencia-

Mina alzó la vista por sobre el hombro de Thomas y vio la larga fila de personas que le miraban con las más variadas expresiones, la mayoría eso sí, se inclinaban al enojo y al hastío.

- Oh- fue lo único que pudo decir Mina en ese minuto- claro- terminó

Abrió la puerta ampliamente para que Serena hiciera su entrada. Detrás de ella caminó Thomas y todos los demás. Era un extraño grupo el que le seguía. Las chicas se encaminaron hacia su amiga y la rodearon con un abrazo en el que la rubia pudo sentir lo que Thomas le había dicho minutos atrás; que no estaba sola.

- Estamos tan felices de ver que estás aquí- murmuró Amy en su hombro- te extrañamos-

Lita se dio un pequeño golpe en el hombro

- Sin ti no es lo mismo Sere, te necesitamos-

Les sonrió a ambas pero en cuanto vio a Rei corrió hacia ella y se refugió entre sus brazos. Ésta le acarició los chonguitos apaciblemente. La nueva Serena era valiente pero en cuanto veías más de cerca podías apreciar las cicatrices y las de Serena estaban frescas, aún no tenían tiempo de sanar. Rei esperaba que solo unos pocos pudieran verlas tan a fondo como ella.

- No te irás a poner a llorar frente a todos ¿o no?- le susurró a su oído

La barbilla de Serena tembló

- Eres una Princesa y no debes llorar- le dijo firme- así que guárdate las lágrimas y dale una lección a todos los que esperan que te desarmes aquí mismo-

Serena se mordió la parte interior de la mejilla para dejar de sentir tristeza y reemplazarla por el dolor físico, era preferible eso a lagrimear. De todos modos no tenía ningún sentido hacerlo.

- Estoy bien- respondió con una sonrisa- estoy bien- le reiteró más compuesta

Se dio la vuelta y en el rincón de la sala estaban los hermanos Kou. En cuanto vio a Seiya el estómago se le trasladó a los pies, cada vez que caminaba era una patada a la mismísima panza, así que se congeló en medio de la sala para que así se le quitaran las náuseas.

Seiya no había apartado la vista de Serena desde que puso un pie en casa. Le parecía tan hermosa, tan perfecta… tan inalcanzable. La vio venir con Thomas quien la tenía tiernamente sujeta, con él se veía a salvo, la vio sonreír con Mina y sus amigas, la vio emocionarse con Rei pero en cuanto le vio a él, sus mejillas perdieron color y la mirada volvió a tener ese tinte de sombra que había visto aquél día en el campo de batalla.

Con todos los invitados ya dentro de la casa de Rei la puerta se cerró y Serena más compuesta caminó hacia los tres hermanos. Seiya se le adelantó y se interpuso en su camino

- bombom- dijo casi atragantándose con las letras- bombom mírame-

Serena reunió todas las fuerzas para alzar la vista y ver los ojos torturados de Seiya. Eran tan azules como recordaba, tan profundos como la primera vez que se detuvo en ellos.

- Te agradezco por estar aquí hoy, se que es difícil para ambos, pero es importante que todos estemos presentes-

- ¿Y cuando habrá un momento solo para nosotros?-

El tiempo que bombom se demoró en responder le pareció demasiado largo como para que se tratara de una respuesta que quisiera oír. Bajó la vista hacia las manos de Serena, que se apretaban una a la otra de forma nerviosa y tan fuerte que los nudillos de las manos a ratos se tornaban pálidos, como su rostro.

Quería tomar las manos de Serena para que así dejara de demostrar ese nerviosismo que le comenzaba a carcomer por dentro.

- bombom yo…- comenzó a decir otra vez

Serena se abrazó a sí misma pues se sentía a punto de caer y como si se tratara de un verdadero milagro, Yaten se situó junto a su hermano y lo sostuvo de la parte posterior del cuello de forma gentil

- Hermano ¿Que te parece si comenzamos con la reunión? Los invitados se están impacientando-

Vio por el rabillo del ojo que Darien miraba por la ventana al parecer ajeno a lo que estaba sucediendo, aunque en realidad no se había perdido ningún detalle de la corta plática. Por otro lado Haruka y las demás tenían cada vez peor cara y su actitud estaba inquietando a Lita pues su boca estaba más y más torcida debido a la presión. Seiya entendió muy a su pesar que Yaten estaba en lo cierto. Así que con su mano derecha acarició el rostro de Serena antes de que ella se alejara sutilmente y tan rápido como se acercó, se retiró.

Dio un paso atrás y ocupó el lugar en que antes estaba, junto a Taiki. Serena quedó ahí frente a Yaten. Le sonrió. Al menos con su amigo ahí las cosas se simplificaban bastante. Yaten dio un paso y depositó un beso en la coronilla de la rubia y la mantuvo junto a ella tanto como pudo. Serena se recostó un momento en su pecho no importándole que todo el mundo estuviera aguardando por ella. Estaba abrumada y necesitaba un minuto de calidez.

- Lo que sea que hayas planeado, es hora de que lo hagas-

Serena alzó la vista y buscó sus ojos

- ¿Estarás a mi lado verdad?-

Seiya alcanzó a oír como Serena le preguntaba, más bien le pedía a su hermano si estaría con ella. Le dolió más de lo que podía disimular

- Ella solo está nerviosa Seiya- le murmuró Taiki, comprendiendo la contrariedad de su hermano- y con Yaten cerca se siente protegida. Eso es todo-

- Lo sé y lo entiendo- respondió Seiya de inmediato- solo desearía que se sintiera así por mí y no todo lo contrario-

- Dale tiempo- le aconsejó su hermano

- Si, pero cuanto Taiki- sonaba cada vez más desesperado- a veces siento que no voy a poder con todo esto-

- Lo harás, por ella lo harás-

Serena se separó de Yaten, esperando aún una respuesta.

- ¿Lo estarás Yaten?-

Lo que Serena le había confesado en el hogar de la Reina Serenity no sonaba tan descabellado ahora. Quizás Serena si estaba dependiendo demasiado de él o tal vez solo era la forma en que lo hacía parecer. De todas formas asintió con seriedad pues estar junto a Serena no era algo que ella le tuviera que pedir, era algo que haría sin pensárselo dos veces.

- Siempre-

Se oyó un bufido al fondo.

- Si lo que piensas es que tenemos tiempo para verte saltar de un hermano Kou a otro estás muy equivocada-

Eso bastó para que Seiya reaccionara. Nadie ofendería a Serena si podía evitarlo.

- ¡No le faltes el respeto a Serena!- exclamó Seiya airado- ¡Ella es mucho más valiosa de lo que tú serás alguna vez!-

Serena se ruborizó más por el halago de Seiya que por el comentario inoportuno de Haruka.

Ésta sonrió cínicamente.

Y esa sonrisa bastó para que Yaten perdiera el autocontrol que con mucho esfuerzo había logrado mantener desde la llegada de las Outers. Soltó a Serena y caminó con calma hacia la rubia

- Yaten, no- le rogó Serena pero su voz se perdió en el sonido de la lluvia.

- Deja a Serena en paz- gruñó como un animal enjaulado

Serena miraba impaciente a Yaten. Lo que Haruka dijera de ella realmente no le importaba, después de tantos malos tratos casi se había acostumbrado a esa reacción de su ex amiga. Lo que no quería era que la pelea subiera de tono hasta terminar todos golpeándose unos con otros. No era ese el motivo de su reunión

- Parece que el accidente te dejó más defectuoso de lo que eras, no te das cuenta que ella…-

- ¡Ella!- contestó Yaten cortando cualquier tipo de respuesta que Haruka hubiera pretendido darle- fue la que hizo posible que tú y tus amigas estén aquí hoy, así que mas te vale que guardes tu lengua o bien te la muerdas cada vez que quieras decir algo malo de "ella". Tú decides-

Luego miró a Serena sin simpatía en el rostro.

- Y da comienzo luego esta reunión antes de que aquí pase una tragedia-


Serena le pidió a Rei que le consiguiera todas los asientos posibles y los acomodaran alrededor de una mesa, de tal forma que ninguno se sintiera pasado a llevar, que todos fueran iguales. Serena realmente quería que la reunión funcionara, que el propósito de ésta fuera escuchar las opiniones de cada uno para que finalmente pudiera tomar la mejor decisión.

Se situó en la cabecera de la mesa, junto a ella se sentó Yaten y al otro costado Lita. El siguiente fue Seiya, luego Mina, Rei, Thomas, Taiki y Amy.

Como si una enorme barrera invisible los separara Darien tomó asiento en el otro extremo de la mesa, junto a él Hotaru, Setsuna, Michiru y Haruka.

Así Serena y Darien podrían mirarse de frente y al mismo tiempo la rubia estaría resguardada por sus amigos. No es que requiriera protección física, al menos no creía eso, pero era casi una necesidad el sentir cerca de sus amigos.

Miró hacia la puerta un poco inquieta

- ¿Esperas a alguien más?- le susurró Yaten

Serena asintió

- Luna y Artemis tendrían que estar aquí. Les he pedido un favor, me extraña que aún no hayan llegado-

Luego miró a los invitados

- Tampoco veo a la Princesa Kakkyu ni a Sura-

Taiki carraspeó para responder

- La Princesa consideró que su presencia aquí no sería bien recibida. En cuanto a Sura, ella no quiso contrariar a la Princesa. Al menos eso fue lo que me dijeron-

Serena lamentó que ella no estuviera. No precisamente porque tuviera unas ganas incontrolables de verla, sino que creía que era necesario que todos los involucrados estuvieran presentes y ciertamente la Princesa era una de las principales partícipes de todo esto. El caso de Sura era distinto. Desde que había ocurrido lo de Seiya y ese famoso anillo, la relación con Sura se había enfriado. Era como si tácitamente ambas hubieran puesto distancia a su incipiente relación. Serena la extrañaba y estaba segura de que Sura sentía lo mismo pero no podía acercarse a ella sin que inevitablemente la conducta de Kakkyu volviera a aparecer.

También estaba conciente de que la lealtad con Sura estaba con su Princesa, ella esperaría lo mismo de sus guerreras, pero eso no impedía que echara de menos las charlas de media tarde y la inocencia de esa chica que tanto se parecía a ella en todos los aspectos.

Volvió a concentrarse en las personas que tenía en frente

- Es una lástima realmente me habría gustado oír lo que tenía que decir-

Lita rió

- Creo que a todos nos habría gustado oírle ¿no?-

- Pienso que es mejor que no esté aquí- opinó Mina desde su puesto- no después de lo que hizo-

Haruka y sus amigos se miraron desconcertadas. Eran las únicas que no sabían de lo que estaban hablando.

- Mina tiene razón- dijo Rei- solo habría causado más problemas de lo que ya causó-

Seiya se recostó en el respaldo de la silla notoriamente incómodo y Serena no tenía intenciones de continuar prolongando esa sensación en él. No era una reunión para juzgarle en público sino que para solucionar el resultado de las acciones de Seiya.

- Bueno es una lástima pero no voy a dejar de hablarles solo porque ella no esté-

- ¿Y de que nos quieres hablar Sere?- preguntó Amy, representando la voz de todos los presentes.

Apoyó ambos brazos en la mesa pero antes de eso sacó de su bolsillo una pequeña bolsita color verde, la abrió con cuidado y dejó sobre la mesa a la vista de todos ese pequeño objeto dorado.

Se inclinaron en sus asientos para ver de que se trataba. Para algunos no fue ninguna sorpresa, para otros como ejemplo Darien y el mismo Seiya apenas si le dieron un vistazo. Otras, como las Outers no entendían que hacía esa joya en el centro de la mesa.

- ¿Qué es eso?- preguntó Michiru con el ceño fruncido

Haruka estiró el brazo para poder tocarlo pero su compañera se lo impidió

- No lo toques….hay algo extraño con esa cosa-

Miró a Serena buscando una explicación, pero en cambio Serena observó a Taiki

- ¿Taiki?- preguntó Serena

El chico asintió y sacó de su pantalón el anillo gemelo que Serena había debajo sobre el mueble. Eso sí que logró llamar la atención de todos

- ¿Son dos?- preguntó Mina

- Ahora lo recuerdo…- murmuró Amy al mismo tiempo que su mente procesaba la información-la historia que nos contaron. Alphonse buscaba estos dos anillos pero no sabía que ambos estaban aquí en la tierra. Se los obsequió a Seiya antes de que volviera a la tierra ¿verdad?-

Seiya asintió un poco descompuesto. En realidad hablar de ellos le hacía sentirse enfermo. Yaten se cruzó de brazos

- ¿Taiki en que momento lo tomaste?-

Sonrió de forma misteriosa

- Serena me llamó a mi teléfono antes de salir de casa y me pidió que lo trajera. No sabía para que lo necesitaba pero me dijo que era importante, así que mientras ustedes se arreglaban me escabullí en el dormitorio de Seiya y lo tomé-

Se dio la vuelta para ver a su otro hermano

- Siento haber entrado a tu habitación sin permiso pero supuse que tratándose de Serena lo entenderías ¿Lo entiendes verdad?-

No sabía que responder a eso. Solo abrió la boca y botó el aire de sus pulmones

- Supongo que no hay problema-

Yaten en cambio tenía una expresión completamente distinta. Se giró hacia Serena y la encaró

- ¿Que significa esto? ¿Por qué no me lo dijiste cuando llamaste a casa y hablaste conmigo?-

Serena se acercó a su oído

- No quería preocuparte, pero pensaba decírtelo-

Entrecerró los ojos

- ¿En serio o solo lo estás diciendo para calmarme?-

Podía sentir en su pecho la fluctuación de distintas emociones. Sorpresa, perspicacia, confusión y un poco de molestia, la que no trataba de disimular de manera alguna, de hecho se le reflejaba en la cara lo poco que le había gustado el que le confiara eso a Taiki y no a él.

- Yaten…- murmuró Serena

- Esta bien. Sigamos con esto-

Por supuesto que no estaba bien pero no podía dilatar la plática por esto así que aceptó la respuesta de Yaten sabiendo que no era cierto y les habló al fin a todos.

- Los he reunido el día de hoy aquí porque Alphonse, el enemigo con el que luchamos hace unos días estaba en busca de estos dos anillos. Eran suyos o al menos fueron suyos en alguna época y quería utilizarlos para fines malignos. El enemigo está muerto eso es cierto, pero esas dos cosas que están ahí sobre la mesa son extrañas…son malas. Conceden poder es verdad, pero a un alto precio-

El dolor que le costaba pronunciar esas palabras se transmitió en su mirada y al buscar la de Seiya pudo notar que para él era lo mismo. Se miraron un par de segundos, los suficientes como para que aquellos que sabían lo ocurrido bajaran la mirada casi por respeto.

- Es por eso que estamos aquí, para que opinen que hacer con ellos. No me sentí facultada para hacerlo por mí misma, quería escucharlos a todos y luego de eso tomar una decisión-

Se oyeron algunos bajos murmullos pero ninguno suficientemente llamativo como para que interrumpieran el silencio que se había hecho en el salón

- Básicamente- habló Haruka- hablaremos, daremos nuestra opinión pero de todas formas harás lo que te parezca mejor-

Serena asintió un poco menos nerviosa ahora que había terminado

- ¿Cuál es el sentido entonces?-

Yaten resopló harto de los comentarios ácidos de Haruka

- ¿Por qué no puedes solo asentir y guardar silencio?-

Haruka rió con asombro

- Y ahora me están pidiendo que no hable en una reunión en la que se supone que se oirán los comentarios de todos. Francamente esto es una estupidez-

El ánimo de Serena decayó un poco y se notó en su mirada

- Serena solo está tratando de ser justa- habló Rei- y aunque solo sea para dar mi opinión, me alegra de que ella lo haya determinado así-

Thomas asintió.

- Pienso que Serena está siendo esto porque valora lo que cada uno de nosotros tiene que decir-

La voz de Thomas resonó como un eco en la habitación. Haruka le observó sin ningún tipo de expresión

- ¿A propósito que haces tú aquí? Eres solo un ser humano corriente ¿Qué tienes que ver en esto?-

Mina balbuceó una maldición mientras Thomas ocultaba su incomodidad.

- ¿Porque todo lo transformas en un pleito? ¡Que acaso no te enseñaron a dialogar por Dios!-

- ¿Y a ti honestamente no te enseñaron a ser más discreta?- le respondió Michiru sarcásticamente

Amy y Lita se observaron de manera triste pues el ambiente ya se estaba airando

Serena suspiró con el ánimo cada vez más desecho. Darien quien se había mantenido en el más absoluto silencio sintió otra vez como ese loco impulso de ayudar a Serena se apoderaba de su cuerpo, de su boca y de su cabeza. Descruzó sus brazos y decidió introducirse en este conflicto el cual solo había visto desde la distancia.

-¿Porque no nos concentramos en la razón de esta…reunión o lo que sea? Serena ha puesto literalmente un tema sobre la mesa. Hablemos de ello, estamos invitados para opinar de eso, no de otra cosa-

La madurez y la frialdad de Darien eran cosas con las cuales Serena nunca había podido lidiar del todo, pero hoy más que nunca agradeció que su exnovio fuera el más adulto de los presentes. Había traído calma y cordura al grupo que ya comenzaba a distraerse con temas secundarios.

Por otro lado Haruka y sus amigas no pudieron más que admirarse por esa reacción de un hombre que en el último tiempo se había caracterizado por ser un acérrimo enemigo de la Princesa de la Luna. Antes de que Haruka dijera algo más Taiki tomó la palabra.

- Opino igual que Darien. Hay cosas de las cuales tenemos que centrar nuestra atención. Cosas que inevitablemente y aunque lo neguemos nos involucran a todos, así que por favor centrémonos en eso-

Amy tomó su mano derecha por debajo de la mesa y entrelazó sus dedos con los de Taiki. Eran esas cosas por las cuales le amaba. Su sentido de la paz y la armonía eran por lejos las actitudes que más llamaban su atención del chico.

- Por qué no dejamos que Serena nos explique un poco más de que se trata esto-

La calma y tranquila voz de Setsuna logró captar la atención de todos los presentes

- Si debemos de opinar de esto, al menos tendríamos que tener mayores antecedentes del caso, al menos las personas que no estamos enteradas de toda la historia-

La proposición de Setsuna, más la opinión de Darien y Taiki, logró apaciguar los ánimos.

- También quiero saber del tema- reconoció Michiru con una mueca que podría haber sido una pequeña sonrisa. Haruka movió su mano en señal de que continuaran.

Serena volvía a tener la palabra pero no sabía que decir al respecto. Recordaba solo fragmentos de la historia así que buscó ayuda en las personas que sabría que recordarían todo.

- Amy, explicar cosas no se me da muy bien- sonrió dulcemente. Seiya casi pierde la respiración al verle así.

Su amiga asintió.

- La historia proviene de una leyenda del planeta Kimokku o al menos se pensaba que era una leyenda, después de lo que pasó creo que es un hecho real. En resumidas cuentas Alphonse era soberano del planeta Kimokku de una dinastía extinta, él y su esposa. Ella era una hechicera poderosa y como regalo de bodas le obsequió uno de esos anillos que acrecentaban su poder. Un día en un viaje a un planeta lejano él se obsesionó de otra mujer… perdió el amor y la confianza de su familia. Su esposa temiendo por su vida y la de su hijo, huyó y tomó los anillos para que no los utilizara para fines malignos. Alphonse viéndose solo culpó a la persona con la cual se obsesionó y quiso vengarse-

Serena tembló al recordar todos los amargos momentos que había tenido que pasar por culpa de Alphonse, especialmente cuando se atrevió a besarla. Se llevó la mano a la boca queriendo refregársela fuertemente. Si se concentraba podía incluso recordar su aroma, su sabor, la textura de su boca…a Serena se le llenaron los ojos de lágrimas. Yaten tomó su mano, la que Serena se pasaba una y otra vez por la boca y la bajó lentamente

- Te estás haciendo daño-

Serena se sobresaltó y se giró, buscando a la persona que le había hablado. Estaba tan absorta en sus pensamientos que ni siquiera había reconocido la voz de Yaten

- Lo siento- dijo en un tono lastimero- lo siento mucho-

A Yaten se le partió el corazón al oír su voz. Estaba molesto con ella por no haberle confiado el motivo de la reunión pero verla ahí así de vulnerable…no podía enojarse por algo así. Apretó su mano y luego la liberó.

- Él ya no está aquí, ya no puede lastimarte-

Michiru y los demás analizaron la reacción de Serena y no les bastó mucho tiempo para darse cuenta de la situación.

- Ya veo- dijo Michiru- él se obsesionó con la Princesa de la Luna-

- Con la antigua Princesa de la Luna- corrigió Haruka

Amy asintió y dio una pequeña mirada a Taiki quien aún sostenía su mano

- ¿Lo hice bien?, si falto algo que decir por favor dilo-

Taiki movió su cabeza casi impresionado de que Amy preguntara algo así ¿Acaso había algo que Amy hiciera mal?

- Ha sido perfecto, eres perfecta-

Seiya sonrió. Este grupo de amigas les había cambiado la vida. Jamás habría imaginado al racional Taiki siendo romántico o al indiferente Yaten consolando y protegiendo a una chica…ni al confiable y bueno Seiya traicionando a la mujer de su vida. Al parecer todos cambiaban mientras él retrocedía…

- Ahora que sabemos el motivo de porque viajó a este planeta hay otra cosa que no comprendo-

Las preguntas de Setsuna eran objetivas. A Serena eso le gustaba.

- ¿Porque dices que esos objetos son malignos? ¿Qué impide que esos anillos puedan utilizarse, por ejemplo para proteger la paz de este universo?-

Serena cambió de parecer en ese mismo instante. Instantáneamente miró a Seiya quien ya desde hace un rato le observaba inquieto. Sin tener acceso libre a sus emociones podía saber a la perfección que el chico rogaba para que lo sucedido no fuera ventilado en esa reunión. Ya bastante le costaba dar la cara a sus amigos. Darle la razón a Haruka y las demás, reconocerles ahí que él se había equivocado y darles un motivo para enjuiciarle, no solo era doloroso para él sino que también para Serena.

No tenía forma de decirle que estuviera tranquilo, tampoco podía asegurar que alguien de esa mesa revelara la verdad así que solo esperó a que pudiera leer sus ojos, a que pudiera ver más allá, que entendiera que no quería regocijarse en su dolor, porque también era el suyo.

Setsuna aguardó pacientemente pero nadie de esa mesa abrió la boca, como si nadie supiera la respuesta o tal vez como si cada uno de ellos estuvieran enterados de algo que ellas no y simplemente compartieran un absoluto mutismo.

Incluso Hotaru parecía enterada del tema pues agachó la vista y apretó los labios como si quisiera hablar pero una cosa mayor se lo impidiera. Eso le dolió. Ella y la pequeña tenían una relación más allá de la amistad, se confiaban hasta los más mínimos detalles pero al parecer en algún momento eso había cambiado.

Serena poco a poco comenzó a recibir las miradas de todos. Si alguien tenía que dar una respuesta a eso era ella, pero simplemente no podía hacerlo. Le quemaba las entrañas volver a revivir ese episodio, ese momento en el que la mentira de Seiya se había descubierto.

Y por segunda vez en esa noche la mirada profunda de Darien se clavó en su rostro. No era amor, ni calidez…era comprensión. De alguna loca forma Darien la entendía, había hallado la manera de que Darien se pusiera en su lugar. Era como si Darien le estuviera diciendo "Así se siente la traición, la mentira, yo te entiendo porque también me han mentido"

Ella le había mentido, ella le había traicionado a tal punto de que había cambiado totalmente a la persona que Darien era y aún así tenía fuerzas como para comprenderla.

Serena se dio cuenta que quizás se había rendido demasiado luego con Darien, que tal vez si se hubiera esforzado un poco más en obtener su perdón muchas cosas se habrían prevenido, muchos dolores jamás hubieran nacido.

La distancia que le separaba de Serena era considerable y aún así Darien pudo ver como los ojos de ella se tornaban más y más líquidos. Habían demasiadas emociones reunidos en ellos que le era difícil interpretarlas todas, de lo que sí estaba seguro era que ninguna de ellas era buena.

Honestamente estaba harto de ser el salvador de la mujer que le había destrozado el corazón pero cada vez que veía a Serena parecía un desvalido cervatillo a punto de ser herido de muerte por un cazador, era como si estuviera al límite de sus fuerzas, un solo paso en falso y caería en un pozo sin fondo. Con la misma tranquilidad que le caracterizaba sacó la voz.

- No se pueden usar porque yo no deseo que esos anillos permanezcan en este planeta-

Toda la atención se trasladó al otro lado de la mesa. Serena cerró los ojos aliviada.

- El enemigo ha desaparecido eso es cierto, pero nadie nos asegura que efectivamente esté muerto. Serena lo sabe, he estado intentando detectar cualquier cosa que me permita saber la verdad, hasta el momento no he obtenido nada y podemos estar tranquilos pero aún así, que esas cosas estén acá…son como un foco de atención, es como si estuviéramos apuntando con un faro hacia la tierra y no quiero eso. No quiero que la tierra corra otra vez peligro-

Acto seguido, volvió a cruzarse de brazos y a sumirse en sus propios pensamientos. Serena prácticamente había adivinado esa respuesta. Honestamente deseaba esa respuesta. Ella tampoco quería tener algún tipo de relación con esos objetos que tanto la habían perjudicado.

- Pienso lo mismo que Darien. Desde un principio esos anillos pertenecieron a otra persona, ocuparlos sería incorrecto además es un poder que desconocemos, no sabemos que magia se aplicó en ellos ni como controlarla-

Mina golpeteó un par de dedos sobre la mesa

- ¿Y si aplicamos algún tipo de encantamiento? Como los de Rei por ejemplo podríamos neutralizar su poder y usarlo para nuestro beneficio-

Rei negó seria

- Mis poderes no funcionan de esa forma. Yo hago talismanes o barreras de protección. No soy una hechicera y la persona que hizo esos anillos…no solo era poderosa sino que ocupaba recursos que yo jamás usaría…cosas que creo están fuera de mi mundo-

Michiru quien estaba casi frente a Rei asintió

- En eso debo coincidir. En cuanto los vi supe que no se debía de tomarlos a la ligera. Si hubiera alguna manera de usarlos para un buen beneficio…pero no lo creo-

Yaten suspiró y se reclinó en su asiento

- Entonces hay que destruirlos ¿Alguien tiene alguna arma súper poderosa o conoce algún volcán cercano para lanzarlos?-

Todos se le quedaron mirando perplejos

- ¿Qué acaso nadie miró el señor de los anillos?, la situación se parece bastante-

Seiya y Thomas soltaron una risa pero aparte de ellos solo obtuvo miradas inescrutables. Se arregló el cabello despreocupadamente

- Dios son todos unos amargados…-

Serena le dio un puntapié aunque de todas formas sonrió. Al menos le sirvió para dejar atrás los nervios que le quedaban.

- Bueno- concluyó Taiki- entonces si no podemos usarlos y más aún, si ninguno de los Príncipes desean que esos anillos permanezcan aquí en la tierra pues la solución es obvia: tenemos que sacarlos de aquí-

- ¿Y como haremos eso?- preguntó Hotaru alzando la voz por primera vez

Eso traía a colación un nuevo problema.

- Podríamos usar el poder del Cristal de Plata- sugirió Serena

- No me parece buena idea- opinó Yaten de inmediato

- A mí tampoco- dijo Seiya haciendo que Serena casi saltara al oír su voz- la última vez que usaste tu poder en extremo estuviste enferma por días. No es seguro-

Serena abrió la boca pero no sabía que decir. Taiki sonrió al ver como Serena estaba sin palabras.

- Te queremos demasiado, no deseamos que enfermes otra vez-

Sus amigas asintieron y Thomas guiñó un ojo. Haruka y las demás observaban en silencio la escena. Eran como un verdadero escudo humano, no había ningún punto débil en él, todos se alineaban firmemente delante de ella. Recordó cuando ella también formaba parte de aquellos que darían su vida por la rubia…

- ¿Y si usamos el poder del Cristal de Plata más el poder de Darien?- sugirió Lita- como lo hicieron aquél día-

No había necesidad de señalar tan específicamente cual era ese día. Todos sabían cual era. Darien lo medito un momento.

- Con tal de sacar esos anillos de aquí…pero hay un problema. Ese día también nos ayudó Kakkyu, por como veo la situación no estoy seguro si cooperará, además mi energía no es suficiente, aún no estoy recuperado. Podríamos intentarlo pero no se como resultaría-

Volvieron a sumirse en un silencio

- ¿Y si los enviamos en una especie de nave espacial?-

Al principio todos creyeron que Mina estaba bromeando pero cuando se dieron cuenta que hablaba en serio los gestos cambiaron.

- ¿Se puede hacer eso?- preguntó Serena buscando respuestas en Taiki y Amy

- ¡Por favor!- exclamó Haruka

- ¿Acaso no puede preguntar?- respondió Rei ofuscada

- Cosas coherentes si, eso es absurdo- dijo Michiru con una sonrisa un poco más maliciosa

Serena volvió a sentirse como una niña ingenua y boba.

- Siempre he sido de la creencia que no existen preguntas absurdas-

Aquella voz provenía desde el rincón de la sala y era inconfudible. Se oyeron chirridos de las sillas arrastrándose hacia atrás, todos se pusieron de pie de manera sincronizada, todos menos Serena pues para ella no era una sorpresa, de hecho le estaba aguardando. Las Outers palidecieron.

- Respuestas absurdas en cambio, hay muchas-

- ¡Reina Serenity!- exclamaron los presentes

Luna y Artemis entraron tras ella. Serena caminó hacia los felinos y se puso a su altura.

- Lo siento Serena, tardamos más de lo que pensamos pero la hemos traído-

Sonrió

- Muchas gracias Luna y también tú Artemis-

Se volvió a erguir para saludar como correspondía a su madre. Serena estaba muy nerviosa, no la veía desde hace mucho y era evidente que se había enterado de su pequeña visita de hace tres días en la que ni siquiera se había dignado a saludar. Estaba en problemas era obvio, pero la Reina no le diría nada en público. Se acercó y se puso frente a ella. La Reina le sonrió e inesperadamente hizo una pequeña inclinación.

- Princesa, gracias por invitarme a tu reunión. Lamento el retraso y espero poder ser de ayuda-

Serena le devolvió el gesto, haciendo más pronunciada la reverencia

- Madre tu siempre eres de ayuda. Para mí es indispensable tu opinión-

La Reina se acercó a su hija y acarició su barbilla. Le habló al oído

- Me parece que tienes la situación bastante controlada. Un gran gesto de tu parte invitar incluso a tus antiguas guerreras y al Príncipe-

Serena echó la cabeza hacia atrás para observarle

- ¿Tú lo crees madre? A mí me parece que están molestas y que todo lo que digo está mal-

Negó suave pero rotundamente.

- Una verdadera líder escucha en silencio y no deja que los comentarios destructivos le afecten, no responde ni demuestra debilidad ante ellos, tal como lo has hecho tú-

- ¿Me estabas viendo?- preguntó un tanto sorprendida de esa actitud de su madre. Sofocó una sonrisa

- Yo siempre te estoy viendo…lo que nos lleva a otro punto que tiene que ver solo con nosotras pero que dejaremos para más adelante-

Serena palideció pero aún así asintió y le ofreció a su madre el asiento que estaba ocupando. Ella desplegó su precioso vestido y tomó asiento. Yaten se puso de pie y le indicó a Serena para que tomara asiento junto a su madre. Así lo hizo y él se apoyó en el respaldo de la silla, a su espalda.

- Príncipe Darien- saludó la Reina. Darien asintió- guerreras y amigas de la Princesa de la Luna- Mina y las demás sonrieron encantadas- antiguas guerreras- las Outers solo mantuvieron silencio- y por supuesto lejanas estrellas- Seiya y Taiki sonrieron escuetamente- por favor continúen con su plática, si tengo algo que decir lo haré saber-

Luna subió al regazo de Serena mientras que Artemis al de Mina. Serena miró a Yaten y éste puso la mano sobre su hombro para que se relajara

- Madre como Luna ya te habrá informado la reunión la he convocado para saber cual será el futuro de esos dos anillos que ves ahí-

Le indicó hacia la mesa. La Reina se quedó mirándoles largo rato, ya les conocía o al menos uno de ellos.

- Llegamos a la determinación de que no queremos que sigan en este planeta y ahora estamos planeando la forma de sacarlos de aquí-

Se cruzó de manos, de la misma forma en la que Serena lo había hecho un rato atrás. La rubia acarició la cabeza de la gatita mientras los dedos de Yaten le daban un pequeño apretoncito en el hombro.

- Ya veo- respondió la Reina después de un rato- ¿Es por eso que llamaron incoherencia a lo que estabas preguntando?-

Hotaru abrió sus enormes ojos aún más expresivos de lo que eran. Mina le dio un codazo a Seiya que estaba demás mientras Thomas y Rei eran los más contentos de que la Reina hubiera escuchado todo.

Haruka y Michiru se tensaron y se pusieron en modo defensivo de inmediato.

Incluso Darien quien se había mantenido al margen alzó ambas cejas más bien impresionado por la intervención de la soberana.

Serena sonrió intentando mantenerse calmada. Obviamente no lo estaba logrando. Tenía los dedos helados y la cara se sentía enrojecida.

- Madre estaban dando su opinión, como todos-

Se giró para mirar a su hija

- Yo lo escuché muy bien. Ellas no estaban dando su opinión, estaban burlándose de la tuya-

Los ojos de la Reina se concentraron en el grupo de ex guerreras

- La Princesa de la Luna les hizo una cordial invitación, les ha dado la posibilidad de opinar y aún así la insultan. Al hacer eso me insultan a mí también. Todo lo que le hagan a mi hija me lo hacen a mí, lo bueno y lo malo-

La Reina miró a Seiya. Sabía, lo sabía todo.

- No deberían estar aquí, pues por propia voluntad han rehusado seguir protegiéndola. Están sentadas en esta mesa debido a la generosidad y a la falta absoluta de rencor en el corazón de mi pequeña. Lo mínimo que exijo para mí y mi descendencia es respeto, el mismo que ella ha tenido por ustedes desde siempre. Si ella no lo reclama no es por temor a ustedes sino para evitar una confrontación entre personas que solían ser amigas-

La Reina tomó la mano de su hija y alzó la cabeza con orgullo.

- Mi Serena ama la paz más que cualquier otra cosa y eso es digno de ser admirado. Pensé que al menos habían aprendido eso de ella-

Dejó la mano de Serena en el mismo lugar en que se encontraba y volvió a cruzar las suyas sobre la mesa.

- Me disculpo por la intromisión pero debía de decir esto antes de que continuaran-

A juzgar por los rostros de Haruka y las demás casi era seguro de que estaban a punto de ponerse a llorar, ya sea por rabia, impotencia o tristeza simplemente no podían seguir dándole la cara a la Reina. Así que se escondieron tras el silencio y la distancia que las alejaba de la Reina y la Princesa.

Serena estaba casi a punto de salir volando de su asiento, un solo sobresalto y podría ser capaz de colgarse de la lámpara que pendía sobre su cabeza.

Parecían todos niños pequeños recién regañados por su maestra. Taiki subió sus lentes acomodándolos en su nariz.

- Ahora que hemos aclarado ese punto, si les parece bien a todos sigamos planeando como enviar esos anillos lejos de aquí-

- ¡Si claro!- exclamó Mina animada de que al fin alguien se atreviera a terminar con ese silencio sepulcral.

- Me parece bien- dijo Darien

La Reina recuperó su normal semblante

- Príncipe Darien-

Todos volvieron a tensarse. Al parecer la Reina estaba con ganas de sincerarse

- ¿Si, Reina?-

Serena miró a Lita afligida

- Ya que este es su planeta y los mayores problemas se han generado aquí, me parecería justo escuchar cual es su idea. Estoy segura de que tiene una-

Darien miró a Serena. Serena le sonrió

- Si tienes una idea de verdad quiero oírla-

Alguien carraspeó. Al parecer Mina no se podía resistir ante esa escena tan amigable entre ex novios. Serena se sonrojó un poco.

- Mina…- susurró Rei en su oído

- Lo siento pero tenía que hacerlo. Esas miraditas cursis de Darien me están poniendo nerviosa-

Darien puso una mano bajo su barbilla

- Pienso que la mejor forma es que un grupo de personas los saquen de aquí-

- ¿Te refieres a un viaje espacial?- preguntó Lita

- ¿Y quien lo haría?- siguió Rei

- Obviamente tiene que ser una de nosotras- respondió Mina- hemos hecho esto antes-

- Pero nunca al espacio- intervino Yaten para nada de acuerdo con esa sugerencia

Mina, quien no le gustaba ser contrariada y menos por Yaten se giró para verle mejor

- Los hermanos Kou son ahora personas normales, nuestras amigas las Outers no tienen poder dime ¿Quién más queda?-

- Serena y yo podríamos brindarles algo de poder a las estrellas. Ellos ya han hecho algo parecido, son los que tienen mayor experiencia. Pienso que ellos deberían ir-

- ¡No!- exclamaron Rei, Mina y Amy al mismo tiempo

- ¿Si pueden darle poder a las estrellas porque no a nosotras?- intervino Haruka

Yaten quien seguía tras de Serena rió

- Olvídalo, no confío en ustedes. Podemos hacerlo-

Taiki y Seiya asintieron.

- No estoy de acuerdo- volvió a decir Mina

- Ya lo notamos- respondió Darien

- ¡Si se trata de confianza pues yo no confío en esos tres!- exclamó Haruka

- Yo tampoco- opinó Michiru

- Pues si no confían los unos a los otros seremos nosotras quienes iremos- concluyó Amy

- ¡No!- exclamaron Yaten, Taiki y Seiya-

- Por Dios…-susurró Darien

Amy miró a Taiki todo lo severa que podía parecer

- Soy una guerrera, cosas como éstas con mi misión Taiki-

La preocupación surgió en su rostro

- Es muy arriesgado, no sabes los peligros que hay fuera de este mundo, nosotros apenas si logramos llegar a la tierra la primera vez, me niego a que pases tú por eso-

- La situación era distinta, los perseguía un enemigo. Esta vez hay paz-

- Amy tiene razón somos perfectamente capaces de hacerlo-

Mina y Rei se dieron una miradita cómplice y se enseñaron una enorme sonrisa

- Nos hace falta acción ¿cierto?-

- Me leíste la mente Mina-

Yaten resopló

- ¡Esto es una locura!-

Miró a Darien. la molestia ya se había apoderado de él

- ¡Tú propusiste esto di algo!-

Darien no se inmutó

- Ya dí mi opinión, el resto queda en manos de Serena-

Todas las miradas se centraron en ella. A este paso jamás se pondrían de acuerdo. Debió suponer que esto pasaría. Así que haría lo único que se le ocurría

- Lo haré yo. Yo los sacaré del planeta-

Bastaron tres segundos para que la discusión comenzara otra vez

- No- respondió tajantemente Taiki

- Eso no- dijo Rei sin dar a lugar respuesta

- Absoluta y totalmente no- se oyó la voz de Yaten

Serena intentó hablar

- Pero yo…-

Seiya quien no había tomado parte de la plática lo haría ahora sin importar que dijeran

- bombom no, por favor no lo hagas sola-

Serena se tensó y se volvió hacia Seiya. Era la misma preocupación que Taiki mostraba por Amy. Le dolió ver eso, no quería que Seiya se preocupara. No quería que sintiera nada relacionado con su persona.

- Agradezco tu preocupación pero puedo hacerlo-

Quería estirarse y tomar su mano pero estaba demasiado lejos para él. En todos los sentidos.

- bombom no me escuches a mí si quieres, pero escucha a Yaten. Te quiere tanto o más que yo. Si yo te soy indiferente, al menos hazlo por él, te lo imploro-

Aunque habían intentado mantener la charla lo más baja posible, no impidió que aquellos que estaban cerca pudieran oírla. Mina puso su mano sobre la de Seiya que temblaba de impotencia.

- Sere has caso a lo que Seiya dice. Lo hace por tu bien-

- Mina y Seiya tienen razón- dijo Thomas hablando desde hacía bastante tiempo- al menos piénsalo-

Serena se puso de pie, necesitaba respirar. Apoyó ambas palmas en la mesa

- Esto es lo que haré. La decisión la tomarán ustedes, lo platicarán y elegirán a los responsables. Si vuelvo a esta mesa y aún no se han puesto de acuerdo iré yo-

Caminó lentamente hacia otra habitación, dejando a todos en la mesa sin saber que decir.


Serena llegó a la cocina abrió la nevera y se sirvió un gran vaso de soda de uva. Se la bebió en menos de cinco segundos mientras se sentaba a medias en la alacena. Se sirvió otro vaso y se le antojó de pronto comer patatas fritas así que buscó entre los muchos cajones de la cocina de Rei y al fin dio con unas. Lo abrió y se volvió a sentar.

No se oía ningún ruido. Nadie hablando en voz alta o gritando…eso era extraño. Serena estaba exhausta, lo único que deseaba era que el día se terminara pronto, lo que decidieran a esas alturas ya poco le importaba, quería paz y silencio.

Masticó un par de patatas más. Crujían tan fuerte que todos los demás sonidos pasaban a segundo plano.

Mientras comía Serena intentó adivinar quien sería la persona que entraría primero a la cocina para hablar con ella.

Apostaba por tres. Su madre, Yaten o Seiya. Se echó un gran puñado de comida a la boca y apoyó la cabeza en la cara lateral de la nevera. Cerro los ojos solo unos segundos.

Tenía tantas cosas en las que pensar y su cabeza solo repetía una sola imagen. Seiya.

Estar tan cerca de él y no estar con él…incluso respirar se le hacía difícil con Seiya en la misma habitación. El aire se le volvía pesado y denso, como si en vez de oxígeno intentara aspirar algo lodoso que se le atascaba en la garganta y que le causaba desesperación.

Se ahogaría, esa era la impresión que le daba, que en cualquier momento se ahogaría.

Volvió a beber soda. Ese molesto lodo tenía que dejarla tranquila o la encontrarían botada en el suelo con el rostro morado y la lengua hacia fuera.

De pronto las patatas ya no se le antojaban tanto. Las dejó a un lado. A lo lejos oyó la voz de Yaten que decía algo como "sería un viaje de tres semanas" . Luego otra voz decía "No puede ir solo una persona, tienen que ser dos". Era la voz de Rei.

Serena masajeó sus sienes, le habría gustado tener un control remoto y apretar la tecla "mute".

- Yo te puedo ayudar con eso-

Abrió los ojos al oír la voz de Thomas. Caminó hacia ella y con las yemas de sus dedos hizo círculos alrededor de ambos lados de la cabeza de Serena

- Supongo que no lo sabes, pero soy campeón de masajes. El número uno del país-

Serena se rió y dejó que Thomas siguiera

- Ah si ¿eh?, lo tendré en cuenta-

Luego de unos minutos Thomas bajó sus manos

- ¿Mejor?-

- Si- mintió- Muchas gracias-

Thomas sacó un poco de patatas y comió con ganas

- ¿De que platican allí adentro?-

Masticó con calma mientras pensaba.

- Aún no se ponen de acuerdo si esa es tu duda, lo que si es claro es que nadie está de acuerdo en que tú vayas. Al menos lograste en que coincidieran en un punto-

Eso al menos la tranquilizaba. Le dijo a Thomas que sacara más patatas

- ¿Que haces aquí?-

Sonrió y tosió para no atragantarse con la comida

- No tengo mucho que opinar en esa discusión. De todos ellos soy el único que realmente no puede cumplir con la misión, además las discusiones no son lo mío. Soy un hombre de paz-

Con sus manos hizo el signo de la paz. Serena asintió sorprendida

- Ya veo, hay otra cosa de ti que acabo de aprender. Me gusta eso-

Bebió un poco más de soda hasta tomársela toda.

- Por cierto Thomas- el chico le miró- lo que dijo Haruka…no le hagas caso, he llegado a la conclusión de que disfruta haciendo sentir inferiores a los demás-

Se recostó en la encimara junto a Serena y jugó con una de sus coletas.

- Hay personas que se defienden de esos ataques con argumentos, otras que prefieren ignorar ese tipo de comentarios y otros que responden de mala forma para intimidar. Yo soy del segundo tipo y Haruka es del tercero, es obvio que lo que busca es provocar pero conmigo nunca lo lograra. Es por eso que no continuo hostigándome, se dio cuenta que Thomas es un ser de paz-

Serena escuchó la explicación atentamente. Intentó encasillarse en alguna de esas categorías

- Creo que soy más del tipo número dos, pero que debería ser más del tipo número uno-

Le dio un pequeño codazo

- Tú estás bien como estás. Que nada ni nadie te haga pensar lo contrario-

Suspiró

- Veo a mi madre y…-

Thomas jaló la coleta de Serena, haciendo que casi perdiera el equilibrio.

- Tu madre es la personificación de la belleza, la vez y pierdes el aliento. Con una palabra es capaz de silenciar a un estadio completo-

Serena se sentía empequeñecida

- Pero tú- siguió Thomas soltando el cabello de Serena y cruzando sus manos delante de su estómago- Son tus ojos y tu sonrisa…el mundo entero podría rendirse ante ellos-

Delante de ella había otro mueble y sobre él una tostadora que reflejaba su rostro. A simple vista Serena no podía distinguir nada de lo que Thomas estaba diciendo

- Se lo que estás pensando-

Serena le miró haciendo una mueca de insatisfacción

- ¿En serio?-

- Así es señorita Tsukino. La mayoría de las veces las personas no se ven como realmente son y generalmente es un defecto pero en ti es una virtud. Eres una Princesa con la cual es posible sentarse a platicar en una cocina con una bolsa de patatas fritas. No todos tienen ese placer-

Siguió observándole pasmada

- ¿Eres un síquico?-

Thomas soltó una carcajada

- No- dijo luego de reír un poco más- no lo soy-

No muy convencida Serena se acercó a su rostro

- ¿Estás seguro? Tal vez no eres tan normal después de todo-

El chico impulsó hacia atrás el rostro de Serena con su dedo índice

- A lo que voy es que tú eres hija de la Reina Serenity pero no eres la Reina Serenity. Cada una tiene un estilo diferente, a ella la recordarán por ser hermosa, fuerte de carácter, madura y frontal. A ti te recordarán por ser amable, dulce, buena, risueña y preciosa por cierto. Dos formas distintas de ser y las dos igualmente válidas-

Se apoyó en el hombro de Thomas. Hace cinco minutos hubiera rogado por estar sola. Nunca sabes lo que las personas pueden hacer por ti. Thomas había hecho más de lo que imaginaba.

- Sabía que insistir en que vinieras era lo correcto-

Con el envoltorio de las patatas hizo un ovillo y lo lanzó al basurero. Serena aplaudió sonriendo.

- ¡Punto para Thomas!- exclamó

Thomas agitó su mano saludando a la multitud

- Gracias, gracias-

Ambos rieron

- A mí también me alegra de haber venido. Necesitas sonreír más y si puedo ayudar en eso mi tarea está cumplida-

- Concuerdo en eso-

La Reina estaba en el umbral de la puerta, asustándolos a los dos. Serena se preguntó como su madre hacía para aparecer de la nada sin hacer ruido. Thomas se limpió las manos en una servilleta y le dio unas palmaditas en el hombro a Serena

- Me iré. No quiero interrumpir esta conversación de madre e hija-

Se acercó a su oído

- Eres mi Reina favorita por si te estabas haciendo esa pregunta-

Besó su mejilla y se separó de ella

- Majestades- dijo haciendo una reverencia y retirándose de la cocina

Ya estando solas Serena se puso de pie mientras la Reina se acercaba elegantemente

- Ese chico…- preguntó todo lo curiosa que podría parecer la Reina

- Oh es Thomas, un amigo-

- ¿Te está cortejando?-

Serena casi se atraganta con una carcajada

- ¡No!- exclamó aún con una sonrisa en la cara- no, él es un amigo, además tiene una historia extraña con Mina-

Caminó de un lado a otro

- Ya veo…-

Se paró frente a ella

- ¿Acaso no abrazarás a tu madre?-

El cambio de conversación la pilló desprevenida

- Por supuesto que si madre- se pegó a ella incluso antes de terminar de hablar

Le acarició el cabello y se separó de su hija

- Debo decir que me encuentro un tanto molesta contigo-

No se veía para nada molesta, sino más bien…como la Reina

- umm…- murmuró Serena- quizás si me dices la razón pueda disculparme como corresponde-

Ésta asintió

- Estar en mi reino y no aparecer para decir un "hola madre", creo que es motivo suficiente-

Ouch, golpe bajo. Serena se sonrojó. La voz de su madre era más dura de lo normal. Alzó la vista

- Madre, se que lo que hice estuvo mal y no se si me entiendas pero realmente necesitaba estar sola. Discúlpame por favor-

La Reina ni siquiera pestañeó

- Hija mía ¿me amas?-

Serena arrugó el ceño

- Por supuesto que si madre, ¡te amo mucho!-

- ¿Entonces porque no te acercaste a mí y me confiaste tu tristeza? ¿Acaso no soy de fiar?-

Serena no pensó más de dos segundos en la respuesta. Agachó la cabeza.

- No hay nada malo contigo madre, de hecho creo que a veces eres más paciente de lo que alguien será conmigo… estoy avergonzada madre porque sucedió lo que todos sabían que iba a pasar. Dejé mi futuro, a la persona que lo dio todo por mí, enemisté a mis amigas por Seiya… y mira como terminaron las cosas. Apenas si puedo verlo a los ojos sin sentir que muero en el intento-

Dos lágrimas se escurrieron por sus ojos. La Reina puso una nívea mano sobre el corazón de su hija

- Tu corazón sufre y tu amigo tiene razón, ya no sonríes ¿Es por Seiya todo este dolor?-

Asintió sin poder decir nada

- Tú lo sabías- dijo ella con la voz un poco más suavizada- sabías que algo no iba bien ¿Hiciste algo para evitarlo?-

Eso no lo tenía muy claro

- No lo sé- respondió honestamente- hable con él, intenté que sus temores se alejaran…pero terminó mintiéndome y traicionando mi confianza-

La Reina alzó las cejas sorprendida

- La estrella te mintió… eso no lo vi venir-

Que su madre no supiera algo sí que era una situación peculiar. La Reina recogió el dobladillo de su vestido y tiernamente limpió el rostro de su hija. Se contentó cuando ya no había rastro de lágrimas.

- Alguna vez te advertí que tarde o temprano tendrías que tomar una difícil decisión-

Recordaba a la perfección esa plática. De hecho cada vez que pensaba en aquella tarde en la que había dicho adiós a Seiya, el rostro de su madre aparecía ente sus ojos.

- Nunca pensé que iba a ser tan doloroso hacerlo madre-

Los ojos de la Reina brillaron con una extraña luminosidad

- Todas las decisiones difíciles son dolorosas también. Me parece que este último tiempo lo has experimentado con creces-

Al menos en ese punto parecía entenderla

- ¿Crees que me equivoqué madre?-

- No lo sé ¿Crees que te equivocaste?-

Respondía a una pregunta con otra pregunta. Raro

- Es por eso que te lo pregunto, porque no lo sé-

Se paseó por la cocina de un lado a otro. Serena se mordió las uñas nerviosa. Realmente le importaba la opinión de su madre, más de lo que pensaba. Finalmente la Reina se detuvo y puso una de sus manos sobre la otra

- No tengo respuesta a esa pregunta-

Serena hizo una mueca con la boca. A veces su Madre era imposible

- Gracias…supongo-

El tono de voz empleado por Serena hizo sonreír a la Reina. Cielos- pensó Serena- ¿Podría ser más hermosa?

- Jamás voy a emitir juicio acerca de tus elecciones, porque son tuyas. Si de mi dependiera no existiría nadie que te insultara, ni que te hiriera, ni que te hiciera llorar, buscaría la forma de que no te importunaran…indefinidamente. Y sabes que puedo hacerlo-

El rostro de Serena se contrajo. Eso sonaba a una amenaza encubierta. Su madre podía ser peligrosa cuando quería. Tomaría nota.

- Sin embargo no me he entrometido. Y no lo he hecho, porque estoy convencida de que la controlas de forma majestuosa-

Movió el pie e hizo círculos en el piso

- ¿No estás decepcionada?-

Alzó una ceja

- ¿Te parezco decepcionada?-

Dudó

- ¿No…?-

Volvió a sonreír. Dos veces en menos de diez minutos. Serena creía que eso era un récord

- Quizás no he sido lo suficientemente clara, hija-

Serena abrió la boca. Tampoco se trataba de hacerla sentir culpable

- Estuve ahí dentro, cuando hablaste ante todos y te oí expresarte sin problemas. Vi como te miraban y como te escuchaban. También vi como te defendían y como buscan tu seguridad ante todo. Allí dentro hay personas que te aman y que darían la vida por ti…y más que eso. Si deseas la opinión de una madre, no creo que te hayas equivocado ni que seas una decepción. Ver como mi hija se rodea de gente extraordinaria, ver como la aman… algo bueno habrás hecho ¿no? -

Serena sonrió pero luego arrugó el ceño.

- Dijiste como madre- repuso lentamente- esa era la opinión de una madre ¿Y la opinión de la Reina?-

Otra vez estaba ese brillo especial en los ojos de su madre.

- Estoy absolutamente convencida de que serás recordara eternamente como la Reina amable, dulce, buena, risueña y preciosa por cierto. Tan parecida y tan distinta a mí. Digna de mi descendencia-

Era lo mismo que Thomas le había dicho… Serena entrecerró los ojos.

- Madre el hábito que tienes de llegar en el momento exacto… es un tanto desconcertante-

- Entonces deberemos agregar otro adjetivo a los que ya mencionó tu amigo-

Serena la abrazó. Ahí con ella las cosas no pintaban tan mal, tenía miedo de que cuando se fuera todo se volviera a oscurecer.

- ¿No podrías quedarte conmigo aquí…digamos unos cuarenta años?-

Golpeó su cabeza dos veces.

- Estaré contigo mucho más que eso-

Esa era una promesa que estaba segura no se rompería.

-Madre- preguntó Serena aún en su hombro- con respecto a Seiya…-

- Pienso que ese tema da para mucho más que un par de minutos de plática y lamentablemente no tenemos suficiente tiempo-

Serena se desinfló. Su madre la tomó por los hombros y luego de mirar un momento hacia el lado se centró en su hija

- Pero siempre hay tiempo para un pequeño consejo-

La sonrisa volvió a su rostro.

- Eres el corazón de este universo…quizás sea bueno que ese corazón sea capaz de abrirse con aquél a quien entregó su corazón. Seiya no fue honesto, pero tal vez tú tampoco lo fuiste…pienso que es hora de que le digas a quien realmente corresponde como te sientes. Quizás así dejes de sentirte tan insegura, así tendrás la certeza de haber hecho todo lo posible por evitar lo que pasó-


Thomas salió de la cocina y en silencio buscó el baño hasta que lo encontró. Tomó la manilla de la puerta y la giró. Y desafortunadamente como estaba de espalda no vio lo que se venía venir. Fue empujado violentamente dentro del baño, golpeándose duramente la mejilla en la pared opuesta.

- ¡Ay!- gritó- ¡que demonios!-

Se dio la vuelta y se encontró con Mina quien estaba de pie con ambas manos sobre las caderas y con una sonrisa pagada en el rostro.

- Te atrapé-

Algo muy extraño sucedió pues Thomas no se rió, ni una pequeñísima señal de gracia.

- Mina déjame salir-

Le puso seguro a la puerta

- No hasta que hablemos-

Se puso serio o al menos lo intentó pero con un rostro tan afable como el de Thomas no se podía interpretar como enojo.

- ¡Esto es agresión y secuestro Mina!-

Mina rodó los ojos

- ¡Baja la voz o pensarán que te estoy haciendo algo raro!-

Abrió enormemente los ojos

- ¡Pues lo estás haciendo, me tienes encerrado en un baño contra mi voluntad!-

Mina se pegó a la pared

- Si no quieres hablar conmigo pues te obligaré a oírme-

Thomas caminó hacia la puerta y la golpeó

- ¡Auxilio sáquenme de aquí!-

Mina intentó decir algo pero Thomas le tapó la boca

- ¿Que te sucedió?- preguntó alguien del otro lado- ¿Te quedaste encerrado?-

Mina logró zafarse y mordió la mano Thomas

- ¡Ay!- gritó otra vez

- ¡El que se atreva a entrar a este baño sabrá quien soy en realidad!-

Se oyó a más de una persona pegada al otro lado de la puerta

- ¿Mina?- preguntó una dulce voz. Era Amy

- ¡Me secuestró, me estrelló contra la pared y me mordió!-

- ¡Ya cállate no seas dramático! Pareces una niña…-

Thomas mostró más que indignación en el rostro

- ¿Dra…dramático…niña?- finalmente caminó y se sentó sobre el retrete- Dios estás loca, realmente lo estás-

Se oyó un nuevo golpe que provenía del exterior

- ¿Mina está todo bien? No se que ocurre pero deja ir a Thomas-

La rubia respiró cuando se dio cuenta que Thomas ya se había rendido

- Todo está bien amiga solo platicaremos un rato ¿si? no te preocupes-

Unos murmullos lograron traspasar la puerta del baño.

- Taiki y yo no nos entrometeremos en este asunto. Te pido solo una cosa, no lo lastimes ¿si? él es bueno así que deja de hacerle daño. Prométemelo-

Thomas se restregó el rostro con una de sus manos

- Gracias Amy- le dijo amablemente. Luego muró a Mina- prométeselo-

Mina volvió a rodar los ojos

- Eres tan exagerado…- se pegó a la puerta para que su voz se oyera mejor- está bien lo prometo-

Ambos guardaron silencio. Mina se sentó en el piso del baño y Thomas estiró las piernas e intentó no seguir enfadado, no era un sentimiento al cual estuviera acostumbrado

- ¿No se te ocurrió pensar que alguien de todas las personas que hay fuera necesite el baño?-

Sus ojos azules refulgían con la luz de la habitación

- No, la verdad es que no-

- Por supuesto- dijo Thomas- era de esperarse-

Mina se puso de pie y pateó un pedazo de papel, frustrada

- ¿Porque estás tan distante, tan serio? Tú no eres así…-

- Bueno- respondió Thomas mojando un trozo de papel y poniéndoselo en la mejilla para que así le dejara de arder- me tienes sentado en un retrete con una mejilla un poco hinchada y con una mano con tus dientes marcados ¿No se te ocurrió pensar que tal vez pueda tenerle fobia a los lugares cerrados o que realmente necesitaba ocupar el baño?-

Mina frunció el ceño.

- No estoy hablando de este episodio así que no trates de engañarme, no soy tonta. Sabes de lo que hablo-

Su rostro volvió a serenarse y le miró fijamente

- ¿Estás enfadado conmigo o algo así? ¿Hice algo o…?-

El corazón de Thomas se tranquilizó y todo atisbo de molestia desapareció. Se puso de pie y dio el paso que faltaba para quedar frente a ella. Buscó sus ojos pero los de Mina ya se habían ocultado tras el flequillo de su cabello.

- ¿De eso se trata todo esto? ¿Piensas que estoy enojado?-

La barbilla de Mina tembló un poco pero se rehusó a mirarle

- No te pido que estés pendiente todo el día de mí, no quiero eso, nunca lo he querido pero… no puedes estar prácticamente las 24 horas comunicado con alguien y de un día a otro desaparecer sin dejar rastro porque eso es cruel y ¿sabes?- alzó la vista mientras su mandíbula era apretada fuertemente- creo que no lo merezco, pero lo que sí merezco es saber si algo anda mal y ni te creas que voy a llorar por esto, no te voy a dar el placer de…-

Thomas tomó la cabeza de Mina y posó tras de ella una de sus manos. Al principio Mina se resistió pero se dejó abrazar por el chico. Escondió el rostro en su pecho y a pesar de que quería golpearlo no tuvo valor para darle nuevamente la cara

- Ya cállate ¿si? y déjame hablar-

Movió la cabeza en señal de afirmación. Thomas dejó descansar su cabeza sobre la de Mina y buscó todo el aire que en esa pequeña habitación podía encontrar

- Pensé que cuando Yaten despertara al fin podrías decirle todo eso que platicamos aquella vez y está bien, después de todo tienes que hacerlo, pero conmigo dando vueltas alrededor sé que es difícil y honestamente… estar ahí cuando lo hagas…siempre te dije que cuando lo hicieras no te sentirías presionada por mí así que…-

Mina se alejó lo suficiente como para verle bien. Estaba más que serio, estaba triste. Pero ella lo estaba más

- También me dijiste que no importara lo que yo hiciera seguirías a mi lado como el mejor de mis amigos. Bueno necesito a mi amigo, lo he necesitado todos estos días pero al parecer él no siente lo mismo que yo-

Era la cosa más egoísta que había dicho en mucho tiempo y se sentía avergonzada y se odió por ello, pero no sabía que más decir para que él entendiera lo importante que era en su vida.

- Mina yo…-

Ella se desprendió del abrazo de Thomas bruscamente

- Está bien lo comprendo yo… me iré-

Pero esta vez fue Thomas quien le impidió dejar el baño

- No Mina creo que no lo entiendes y creo también que estás siendo muy injusta-

Ella sonrió

- No en serio lo entiendo, no me quieres cerca y esta bien en serio, no hay rencor-

Intentó abrir la puerta y cuando le sacó el cerrojo Thomas la cerró con un seco golpe

- Estoy enamorado de ti Mina, de una forma que ni siquiera te imaginas y te lo confesé aún sabiendo las dudas que tenías y que aún tienes, estuve contigo cuando Yaten fue herido, cuando llorabas por él y te sentías culpable de lo que había pasado, te apoyé todos los días hasta cuando al fin abrió los ojos, fui yo quien te impulsó a que en algún momento hablaras con él… aún por sobre lo que yo realmente anhelo. Soy tu amigo eso es cierto pero disculpa si de vez en cuando me duele el corazón cada vez que pienso en la posibilidad de que finalmente nunca me ames como yo lo hago-

A Mina también le dolió un poco el escuchar eso. Podía palpar a la perfección el daño que le estaba causando, era tan evidente. Se estaba aferrando a él como una tabla de salvación ¿Pero quien salvaría a Thomas?

- Si sentías eso…porque aceptaste estar junto a mí a pesar de….de todo-

Recostó la espalda en la puerta del baño

- Porque soy un idiota que prefiere eso a separarse de ti-

Mina se sonrojó

- Soy un completo idiota que te observa con ojos de idiota, que te piensa con un cerebro idiota, que te habla con una boca idiota y que te ama con un corazón idiota. Como ya te dije; un completo idiota-

Mina finalmente adoptó la misma posición que él. Ambos muy juntos con la espalda recostada en la pequeña puerta del baño, ajenos a todo lo demás, desconectados de lo que no importaba

- Si hiciéramos un concurso de idiotas…- susurró Mina haciendo que Thomas mirara hacia abajo- creo que soy la campeona indiscutible….soy la idiota más grande del mundo por no estar locamente enamorada de ti y me aterra y al mismo tiempo me sulfura pensar que cuando te alejes podrías encontrar a alguien que realmente valga la pena y no este lío de persona que soy yo-

Thomas le sonrió como siempre lo hacía y tomó su mano que estaba más cercana a la suya. Mina apretó sus dedos y se recargó en su hombro

- No se si está bien o mal y sinceramente no se si quieras oírlo pero te necesito, así que si quieres alejarte un tiempo hazlo ya no te reclamaré, pero no te alejes demasiado, porque no podría hacerlo sin ti, ya no, porque eres parte de lo que soy, de lo que he ido construyendo este último tiempo, si soy una mejor persona es por ti y no te atrevas a negarlo porque sé que es así, lo siento así-

No se atrevió a hacerlo. Solo los más cercanos a Mina podían saber cuando ella hablaba en serio y Thomas ya sabía por experiencia que en esos casos era mejor no contradecirla.

- Estás loca Mina Aino, se te ocurren las ideas más demenciales que puedan existir, eres intrépida, violenta, gritona, mandona y la mayoría de las veces en las que decido platicar contigo salgo lastimado físicamente, me sacas de quicio y eso no es fácil y aún así…no cambiaría ni un minuto de los que paso contigo por nada en este universo. Los atesoro todos, por eso mismo y que quede claro: no me alejaré de ti otra vez, porque si soy una mejor persona es por ti-

Mina le miro de reojo pues estaba repitiendo sus propias palabras

- Y no te atrevas a negarlo porque sé que es así, lo siento así-

Sonrieron cómplicemente. El momento fue interrumpido cuando alguien tocó la puerta desde fuera

- ¿Está ocupado el baño?- preguntó una voz masculina- ¿Hay alguien allí?-

Era la voz de Yaten. Ambos se miraron sin saber que hacer

- ¡Holaaaa!- gritó el chico otra vez

Thomas le indicó a Mina que guardara silencio

- Está ocupado- dijo Thomas ocultando una inevitable sonrisa- Lo siento-

Yaten no respondió y se sintieron sus pasos alejándose de la puerta. Mina se sacudió pues Thomas aún seguía tapándole la boca

- ¿Porque hiciste eso?-

Thomas hizo un gesto con su boca

- Porque no deseo que el ambiente esté tenso por algo más y claramente esto sería un foco de tensión-

Mina le observó detalladamente, preguntándose si la frase de que los hombres perfectos no existen realmente se aplicaba a Thomas.

- ¿Qué piensas de lo que dije?- le preguntó el chico a una Mina que no había oído nada

- ¿Eh?-

Thomas le revolvió el pelo

- Que abriré lentamente la puerta para ver quien está mirando, si no hay nadie saldrás enseguida, luego cuando realmente me dejes en paz y pueda ocupar el baño saldré ¿Te parece?-

Asintió en silencio, sin percatarse de la broma del chico. Aún estaba aturdida por todo lo que había pasado. Thomas hizo exactamente lo que había dicho. Abrió la puerta, verificó alrededor y al no ver a nadie le indicó a Mina que se acercaras

- ¡Ve!- le susurró

Mina tomó el pomo de la puerta y antes de salir le miró

- Nos veremos afuera ¿verdad?-

La pregunta era bastante tonta, pero ambos entendieron el significado que había detrás. Dejarían de evitarse e intentarían recuperar lo que ya tenían porque para ambos eran demasiado valioso. Thomas asintió y Mina salio del baño.

Cuando ya estaba solo, Thomas afirmó su frente en la puerta y suspiro pesadamente sin saber que Mina hacía lo mismo del otro lado de la puerta.


Rei estaba en su habitación respondiendo una llamada para su abuelo cuando sintió que ya no se encontraba sola. Se dio la vuelta y se encontró con Yaten quien la miraba de manera cautelosa

-¿Qué haces aquí?- preguntó un tanto molesta

Realmente no tenía la intención de seguirla

- No te enfades es solo…- respiró para tranquilizarse un poco- es una emergencia…el baño está ocupado y realmente necesito ir al baño y se me ocurrió que tal vez podía ocupar el tuyo, no quería incomodarte solo necesito el baño…solo es eso-

Rei puso el teléfono en su mesa de noche y se sentó en la cama.

- Necesitas el baño, me ha quedado claro-

Yaten se dio cuenta que se estaba comportando como un descerebrado y se rió de sí mismo. Con su risa contagió también a Rei y los dos terminaron riendo.

- De que te ríes- preguntó Yaten dando un paso hacia delante

Rei movió la cabeza. Ella había estado igual de nerviosa antes de que Yaten llegara, sin ninguna pista de que decir o como actuar. Finalmente de una u otra forma el destino o la persona que estaba en el baño los había unido y ahora, ahí estaban solos riendo de nada y de todo a la vez.

- De nada no me hagas caso- le indicó con su dedo índice- El baño está en esa dirección, tienes que golpear fuerte la puerta para que se cierre bien, no querrás que alguien entre mientras tú estás ahí-

Yaten asintió y cruzó la habitación en silencio. Siguió los consejos de Rei y dio un golpe sonoro. En cuanto se perdió de vista Rei se recostó un momento en su cama y cerró los ojos. No se había dado cuenta de lo cansada que estaba. Obviamente era algo emocional. La tensión que se respiraba en su sala y la que sentía en su interior eran como una bomba de tiempo. Lo más curioso de todo es que estaba tan agotada que ni ganas tenía de enfurecerse. Al parecer la antigua Rei estaba siendo superada como pocas veces.

Se acurrucó bien, tan bien que estaba pensando seriamente en ausentarse de forma permanente de la dichosa velada que se desarrollaba en su casa.

Esa era otra de la cual hablaría con Serena y esta vez no sería tan amable. Ofrecer su casa como centro de reuniones sin siquiera darle algún aviso previo…no era algo que le pusiera feliz. Pero las cosas ya habían resultado así y no se pondría a regañar a Serena frente a todos. Tenía una reputación que cuidar, especialmente ahora con todos esos lobos que querían tirarse sobre ella.

Escuchó que el piso de su habitación crujía y se sentó en la cama asustada. Se restregó los ojos un poco aturdida y se encontró con Yaten en el umbral de su puerta.

- Yo ya me iba, gracias por el baño-

Rei puso los pies sobre el suelo

- Está bien. Mi casa está repleta y soy la anfitriona así que…-

Yaten había aprovechado en el baño de mojarse la cara pues tenía la vaga impresión de que al ver a Rei se le había puesto púrpura. Ahora se sentía mucho mejor, menos nervioso y ansioso. Así como se sentía en el pasado con Rei. Se recostó en la pared que le permitía ver a Rei de frente

- Me pareció que dormías y no quise despertarte-

Rei clavó los ojos en los del chico.

- Me estabas observando-

Movió la mano como si eso fuera obvio

- Demándame-

Rei comenzó a notar que Yaten la veía fijamente sin siquiera parpadear y eso empezó a ponerla incómoda. Golpeteó su zapato en el piso para así cambiar su mirada hacia otra parte pero no lo consiguió así que frunció el ceño ya harta de la situación

- ¿Te me quedarás mirando así por mucho tiempo más? es molesto-

Al fin pestañeó repetidas veces, como si lo hubieran sacado de un trance.

- Siento que quiero decirte tantas cosas, incluso esperaba poder estar a solas contigo un momento pero ahora que estás aquí…no se que debo hacer o decir-

Rei cerró los puños de ambas manos y apretó con fuerza el cobertor de su cama

- Creo que extraño platicar con alguien-

La forma en que eso sonó le hizo sentir a Rei que Yaten se sentía un tanto solo, cosa que le parecía bastante rara.

- Tienes a tus hermanos que estoy segura se mueren por hablar contigo y eso sin contar a Sere que básicamente no podría vivir sin platicar contigo un día así que perdóname por dudar de tu explicación-

Yaten no se rió, ni un atisbo de humor en su rostro, solo permaneció allí congelado por el tiempo.

- Tengo la impresión de que últimamente soy el oyente más grande que ha conocido esta era. Con todos los problemas que nos rodean no tengo mucho tiempo para platicar de mí así que perdóname tú por sentirme un tanto incomprendido y más aún perdóname por no encontrar gracioso el hecho de que no creas nada de lo que te digo-

El tono de voz de Yaten había ido en aumento hasta convertirse en un bramido. A pesar de eso Rei no se sobresaltó es más, continuo sentada dando un vistazo a cualquier cosa que no fuera el rostro cada vez más indignado del chico

- Yo no estoy diciendo eso, solo pienso que…-

Sorpresivamente Yaten se puso en cuclillas frente a ella haciendo que la cabeza de Rei se echara hacia atrás instintivamente de tal forma que la distancia entre ellos fuera lo más pronunciada posible. Aún así su cercanía le afectó

- ¿Alguna vez has creído en mí?-

Para Yaten era importante saber eso. Era tan importante oír que Rei no se había sentido traicionada o utilizada de manera alguna, que sus actos habían sido tomados de la forma en la que él los sentía; honestos y reales y no de la forma en la que los había hecho parecer.

Rei solo se repetía que resistiría ese momento sin derramar una sola lágrima. Que tarde o temprano esto iba a pasar y era mucho mejor que sucediera ahora, pero era inútil preparar a la mente para algo así, especialmente cuando era tu propio corazón el que te jugaba una mala pasada y latía de forma tan descontrolada que no te permitía pensar con claridad.

- No tenemos tiempo para esto, Serena y los demás nos esperan Yaten-

Continuó mirándola

- Estoy seguro de que la fiesta puede seguir sin nosotros-

Rei tragó saliva para controlar así un suspiro demasiado lastimero que sentía venir. Lentamente las palabras se fueron reuniendo en su cabeza y se acumularon atropelladamente en su paladar a tal ritmo que tenía miedo de que salieran de su boca de forma descontrolada.

- Me voy- fue lo que finalmente se permitió decir

Yaten se mostró serio

- Ya te dije que no somos necesarios allí dentro-

Ella negó

- No me refiero a irme de esta habitación. Hablo de irme de aquí-

Yaten casi sentía miedo de preguntar

- ¿Te irás de tu casa?-

Preguntó no muy convencido

Rei agachó la cabeza, se mordió el labio un momento y luego volvió a mirarle

- Me voy de esta ciudad, para ser más precisa de este país y si quieres que sea más específica aún, me voy de este continente-

Yaten se sentó en el suelo y se tomó la barbilla con una de sus manos, tapándose de paso la boca. No sabía que responder, no estaba preparado en ningún sentido para algo así.

- ¿Por cuanto tiempo?- susurró

Rei miró hacia la salida

- Seis meses, que pueden extenderse por otros seis meses más si obtengo buenos resultados-

Estaba claro que serían más de seis meses, pensó Yaten. Asintió de forma controlada, como si estuviera poniendo todo el esfuerzo posible en ello

- ¿Cuándo viajas?- se oyó decir en un tono que no supo reconocer

Rei volteó a verle. Estaba tranquila, como si diciéndoselo se sacase un peso de encima

- En un par de meses-

Volvió a asentir

- Genial- masculló al mismo tiempo que se ponía de pie

La frialdad con la que Yaten se había tomado la noticia no pasó desapercibida para Rei, quien alzó ambas cejas en busca de alguna respuesta

- Podrías mostrar un poco más de alegría-

Yaten comenzó a caminar de un lado a otro como si de esa manera ideara lo siguiente que iba a decir

- Lo siento- respondió deteniéndose frente a ella- es solo que me parece que no es buena idea. Tenemos demasiados problemas que resolver como para que tomes un avión y cruces medio planeta por tanto tiempo, además que dirá Serena ya sabes como es…-

- Serena lo sabe- dijo al instante lo que causó una nueva impresión en el chico- fue la primera en saberlo, se lo conté hace un par de meses y le pareció bien la idea, de hecho fue la que me impulsó a tomar esta decisión-

¿Serena lo sabía? ¿Desde hacía meses?

- Espera un momento- se detuvo de pronto- ¿meses atrás? ¿Cuántos meses atrás?-

Rei captó hacia donde iba la conversación y no le gustó. Nada de esto le gustaba en lo absoluto.

- No lo sé, un mes y algo más ¿Qué importa? Mi decisión está tomada-

La máscara de tranquilidad de Yaten se rompió y se echó a reír como un potencial maníaco. Esta actitud asustó a Rei

- ¿Qué importa?- repitió en un tono mucho más frío que el de Rei- ¿Qué importa dices? ¿Que hayas tomado tu decisión mientras yo estaba en el hospital sin decírmelo no importa? ¿Sin saber si yo despertaría en dos meses más? ¿Qué pretendías no verme la cara cuando abriera los ojos?-

La recriminación no era lo que Rei estaba buscando y menos en una noche como esta así que se puso de pie y se plantó frente a Yaten con la misma ferocidad que él estaba demostrando

- ¿Te la estoy viendo ahora o no? Te estoy viendo a los ojos en este mismo instante-

Pero eso no era suficiente, al menos para él

- Pero si yo no hubiera despertado…te habrías ido sin decir siquiera adiós-

Rei retrocedió un poco confundida

- ¿Qué te sucede eh? ¡Porque armas una escena por esto! ¡Solo deséame buen viaje y listo!-

Sus ojos verdes llamearon intensamente, pero al mismo tiempo estaban opacos, como si una nube estuviera ocultando su natural brillo

- Esto es demasiado repentino…lo siento yo no puedo estar de acuerdo con algo así-

El rostro de Rei se contrajo y orgullosa como solo ella podía ser alzó la barbilla tan firme como solo la sailor del fuego sabía ser

- No te lo he dicho para tener tu opinión. Es algo que solo me concierne a mí-

Yaten se atrevió a aplaudir casi sobre la nariz de Rei. El choque de sus palmas eran sonoras y cortantes a la vez. Rei solo se percató de lo blanco que estaba su semblante y de la forma anormal en la que apretaba su mandíbula

- ¡Bravo!- exclamó con una falta sonrisa- al fin la señorita "solo importo yo" ha aflorado ¡Eres una egoísta y una desconsiderada con todos aquellos que…!-

La mejilla de Yaten crujió cuando la mano de Rei se estampó en ella. Le dolió tanto y se oyó tan feo que pensó incluso que un par de dientes se le habían aflojado. Sus ojos estaban abiertos de tal forma que en cualquier momento podían salirse de sus órbitas. Lentamente se llevó la mano a la mejilla magullada.

Rei bajó la mano y la estiró un par de veces para relajarla. No se sentía bajo ningún sentido arrepentida de lo que había hecho. Y así como se sentía correcto haber golpeado de esa forma a Yaten, sentía correcto el decir lo que diría a continuación. Supo enseguida lo que saldría de sus labios y supo enseguida lo que oiría de respuesta.

- Te amo- pronunció alto y claro

Probablemente la noche ya no se podría tornar más extraña. Yaten nunca imaginó que cinco insignificantes letras unidas pudieran noquearlo más duro que un golpe en el rostro ni mucho menos quitarle el aliento y la capacidad de hilar cualquier tipo de pensamiento o producir sonido audible. Se quedó ahí cual estatua de piedra esperando a que la sangre le volviera a fluir normalmente.

Rei en cambio sabía exactamente que silencio era todo lo que recibiría de Yaten. Y en realidad no sabía si alguna vez había sido distinto. Tal vez solo se había estado engañando y las cosas habían estado claras desde un principio. Por lo menos ahora se veían bastante claras porque el rostro de Yaten disipaban todas las dudas que a Rei le quedaban por contestar, ahora podía continuar con su plan sin tener esa molesta sensación de que podría haber hecho algo más. Ahora podía dar el paso que faltaba sin ningún tipo de arrepentimiento posterior. Ahora podía avanzar. Se cruzó de brazos más relajada de lo que había estado en días.

- Yo…- balbuceó Yaten más que confundido, no sabía que hacer

Rei sonrió aliviada como no lo había estado en muchísimo tiempo. Ahora podía tomar ese bendito avión en paz.

- Cuando seas capaz de dar una verdadera respuesta a eso hablaremos, de no ser así no vuelvas a buscarme ni a decirme esas tonterías sin sentido, jamás-


Serena se sentó un momento fuera mientras los demás seguían poniéndose de acuerdo, aunque a juzgar por los gritos que salían desde el interior tardarían un rato más en hacerlo.

Las pláticas con su madre siempre le daban la sensación de que significaban mucho más. que tras las palabras se escondían cosas que solo iba comprendiendo con el paso del tiempo. Al menos la Reina se aseguraba de que su hija la pensara constantemente.

Contempló la noche con detención. Las nubes en el cielo impedían ver la totalidad de las estrellas, aún así algunas podían divisarse y la verdad no era tan malo después de todo. La noche estaba fresca eso era cierto, pero con la suficiente ropa era soportable. La lluvia le daba un aspecto un tanto melancólico pero ¿Que no lo era últimamente? Estiró la mano para atrapar un par de gotas. Estaban frías, frescas y se deshicieron en cuanto tuvieron contacto con su piel.

Era curioso como titilaban a la luz de la Luna, parecía como si pequeños diamantes cayeran a la tierra por montones.

Serena tuvo el impulso de sacar su broche del bolsillo donde lo guardaba y abrirlo, dejando al descubierto el glorioso Cristal de Plata.

En ese momento toda la luz de Luna se concentró solo en él, era como si el Cristal se estuviera recargando, como si se impregnara de toda esa luz y la encerrara dentro de su dura coraza.

Así mismo hacía ella, tomaba todo lo que viniera, todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor y lo absorbía como una esponja, con la diferencia de que su corazón no era tan resistente como el cristal, sentía que en cualquier momento el más mínimo golpe lo fuera a agrietar.

- ¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!- gritó Serena a la nada hasta casi quedar sin aire. Miró hacia atrás para ver si alguien la había oído y como al parecer seguía estando sola lo volvió a hacer

- ¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!-

Lo hizo seis veces hasta que la garganta se sintió escocer y se quedó sin aliento. Después se puso a reír con fuerza, un par de lágrimas le corrieron por las mejillas y se las limpió solo para que otras surgieran. No sabía de que reía, no había un motivo en particular. Era una mezcla de todas las cosas que habían ocurrido los últimos días.

- ¡Creo que estoy enloqueciendo!- le dijo a la oscuridad que tenía enfrente

- Ahora estoy hablando sola, esto está mal…- dijo un poco más despacio- muy mal-

Oyó que la puerta se descorría pero no se volteó

- Yaten estoy bien, en serio-

- No soy Yaten- le contestó Lita

Serena se dio la vuelta un tanto sorprendida

- Oh lo siento, creo que estoy acostumbrada a que Yaten siempre esté tras de mí. Es como mi sombra-

Lita sonrió y se sentó junto a ella

- No soy Yaten pero creo que soy una buena compañía, mejor que Yaten incluso-

Le guiñó el ojo y puso una pequeña manta sobre sus hombros

- Para que no te resfríes-

Serena tomó los bordes de la manta y se cubrió con ella

- Muchas gracias, ya estaba helándome un poco-

Las dos sonrieron y continuaron mirando a la distancia

- Lo hiciste muy bien allí dentro, estoy muy orgullosa de ti-

Serena movió sus pies los cuales colgaban del borde de donde estaba sentada

- A veces tengo la sensación que voy caminando hacia atrás-

Lita negó

- Has crecido en sabiduría, en fuerza, en belleza pero por sobre todo en bondad. Pienso que tu corazón es el triple de lo que era antes-

Eso la sorprendió

- ¿En serio crees eso?-

Lita se vio reflejada en los preciosos ojos celestes de su amiga, era como admirarse en una cristalina laguna

- Por supuesto que sí. Allí dentro hay personas que te han herido mucho por distintos motivos y sin embargo tú los recibes y les miras sin ningún tipo de rencor. Tienes la misma mirada dulce y cálida que ví aquella vez en el patio de la escuela ¿Lo recuerdas?-

Serena sonrió cuando su memoria la llevó a esos momentos en los que conoció a sus entrañables amigas, las mismas que hasta el día de hoy le acompañaban fielmente

- Ya casi son tres años ¿cierto?, pero lo recuerdo. Todos te tenían miedo pero yo supe que la ruda Lita Kino tenía el alma pura y frágil como cualquier otra chica. Solo me atreví a conocerte-

Se sonrojó tontamente

- ¡Serena dices tantas cosas!-

- ¡Es en serio no te apenes! Eres transparente y leal. Cuando estoy contigo, cuando estoy con cualquiera de ustedes siento paz, me siento protegida y en calma. Son todos ustedes los que logran que yo pueda actuar de la forma correcta-

Sonrió mirando hacia el suelo

- Son ustedes los que me guían, los que me mantienen cuerda-

Lita pasó un brazo por los hombros de su amiga

- Nunca has sido totalmente cuerda-

Infló sus mejillas de aire

- ¡Hey!-

Soltó una carcajada

- Lo siento pero es verdad, que últimamente estés un tanto gris que quita que seas una loquita en esencia-

Se cruzó de brazos en posición de estar pensando

- ¿En esencia? Estoy un poco confundida ¿Estás diciendo cosas buenas o malas?-

Otra carcajada de Lita hizo que Serena frunciera el ceño, más confusa que antes. Finalmente terminó sonriendo

- No entendí mucho de lo que dijiste pero eso de que estoy gris, tal vez sea cierto-

Lita asintió en silencio

- Tienes tus razones para estar así, creo que todos las entendemos pero también pienso que esperamos que vuelvas a recuperar esa sonrisa que siempre te caracterizó. No la hemos visto últimamente-

Serena se cruzó de piernas y guardó entre sus ropas su broche. Estaba tibio. Inexplicablemente vino a su cabeza la melodía de aquel regalo que Darien le había hecho en esa hermosa noche hace una vida atrás. Hace mucho tiempo que no pensaba en ello, eran memorias enterradas que de vez en cuando se colaban por pequeñas partes de su cerebro. Tal vez lo recordó porque aquella vez había sentido la misma calidez que ahora.

Era un sentimiento extraño, de dicha y de esperanza también. En ese momento no tenía idea de que las cosas terminarían como lo hicieron, en ese momento solo se sintió completamente feliz y afortunada de tener todo con lo que siempre había soñado.

Estaba experimentando la misma sensación aunque su situación era un tanto distinta. Quizás era la energía del Cristal de Plata o un raro presentimiento, pero a partir de ese momento las cosas irían mejor.

- ¿Sabes que Lita? No me preguntes cómo ni porqué, pero creo que estaré bien, que las cosas volverán a la normalidad o algo así-

La sonrisa de Serena hizo que Lita perdiera el hilo de la conversación. Pestañeó un par de veces para comprobar que no estaba sufriendo algún tipo de alucinación. Cuando volvió a concentrarse la sonrisa de Serena seguía allí. Era tan tranquilizador verla

- Lita hay algo que quiero que hagas por mí-

- Por supuesto- dijo Lita al instante- cualquier cosa-

Serena tomó su mano y la apretó ligeramente

- Quiero que seas feliz-

Lita alzó una ceja

- ¿Eh?, Sere yo soy feliz-

- ¡Si lo sé pero…!- puso su dedo índice sobre su boca- como lo digo…!ya se!. Mira. Me gustaría que todas ustedes intentaran alcanzar sus más grandes sueños. Amy está estudiando cada día más para así convertirse en una gran doctora, quiero que Mina vuelva a jugar voleyball que es lo que le apasiona y que Rei haga…bueno que haga lo que sea que desee hacer…-

- Como irse al extranjero-

Serena abrió la boca

- ¿Ya lo sabes?-

- Nos lo dijo hace un momento-

- Oh- respondió escuetamente- bueno el tema es ese. Quiero que tú también dediques tu tiempo a eso y dejes de estar tan pendiente de mí o de problemas que escapan de tus manos Dime Lita ¿Que quieres hacer, que deseas?-

Lita pensó un momento en silencio. Serena se sacó la cobija que le cubría la espalda y la extendió para cubrir así las piernas de ambas.

- ¿Lo que realmente deseo?-

- Así es-

Sonrió e incluso se sonrojó un poco

- Hay muchas cosas que me gustaría hacer… hay algunos cursos de repostería que estado investigando e incluso he estado pensando en…no lo sé diseñar cosas-

Serena sonrió sorprendida

- ¿En serio? que tipo de cosas ¡Cuéntamelo!-

Se sonrojó un poco más-

- Tal vez interiores, como aprender a decorar casas con diseños propios pero…- alzó ambas palmas- ¡Es solo una idea que he estado pensando! Quizás es un poco tonto…-

Serena tomó las manos de Lita y las agitó rápidamente

- ¡Eso es genial por que no me lo habías dicho antes! ¡Y no es tonto en lo absoluto! ¡Me parece tan maravilloso que mi amiga sea una gran diseñadora en el futuro estoy segura que pasará!-

Lita sonrió no tan emocionada como Serena

- Es solo una idea, aún tengo que meditarlo mejor y además tengo que terminar la escuela y luego de eso debo de intentar ingresar a un buen instituto-

- ¿Y cual es el problema?- preguntó Serena- ¡Tienes todo lo necesario para cumplir con eso y más! Seré la primera en apoyarte en todo-

Siguió agitando las manos como una niña. Lita sonrió

- Se que será así. Gracias pero…-

La frenó

- ¡Pero nada! a eso me refiero ¿ves? Tienes de dejar de buscar excusas, si eso es lo que realmente deseas tienes que darlo todo para conseguirlo. ¡Quiero tener una amiga que me decore el apartamento cuando tenga uno o que me diseñe ropa espectacular! ¡Así que tienes que hacerlo por ti y por todos los que queremos verte feliz!-

Era la primera vez que se detenía a hablar de esos temas en mucho tiempo. Los había postergado para cuando hubiera vuelto la calma, pero Serena tenía razón, si seguía así, el momento preciso nunca llegaría, pasaría su hora y se tendría que conformar con ver sus anhelos desde lejos. No quería que eso pasara, aún así las dudas persistían y Serena lo notó así que no quiso seguir presionándola

- De todas formas solo era mi opinión no quiere decir que estés obligada a hacerme caso ¡ya sabes! jajajajaja - rió finalmente- a veces solo digo tonterías-

Mostró una gran sonrisa un tanto nerviosa.

- ¿Y que hay de ti Sere?- Preguntó para desviar un poco la atención de su persona

Serena alzó ambas cejas

- ¿Qué pasa conmigo?-

- Asi es, que pasa con tus sueños que quieres hacer-

Serena estiró las piernas pues ya la sentía un tanto acalambradas debido a la posición en la que estaba sentada. Pensó un momento hasta que en sus ojos una pequeña sombra hizo que parecieran más oscuros de lo normal

- Digamos que han ido cambiando y han sufrido unos cuantos ajustes, algunos los he hecho yo misma…otros solo han sucedido-

Lita asintió lentamente

- Pero esos sueños… ¿Aún están ahí verdad? o al menos lo que queda de ellos-

Golpeteó su dedo en la barbilla

- No lo había pensado… quizás haya algunas cosas…-

Lita rió

- ¡Vamos yo te conté el mío al menos dime uno!-

Curiosamente Serena se sonrojó y movió la cabeza de un lado a otro

- ¡Me da un poco de vergüenza!- respiró hondo- pero está bien. Sabes que no soy buena en muchas cosas…en realidad casi todo se me da mal. No soy inteligente como Amy, ni carismática como Mina, no soy elegante como Rei ni mucho menos se hacer las millones de cosas que tú eres capaz de hacer Lita pero…-

Lita no pudo evitar conmoverse un poco, que Serena se tuviera en tan poco estima no le agradaba, aún así esperó por lo que tenía que decir

- He hecho muchas cosas estos años, cosas que me han gustado de verdad y me he divertido… pero hay algo que captó mi atención más que nada ¿Te acuerdas aquella vez en la que Mina intentó que alguno de hermanos Kou se fijara en ella?-

Lita soltó una carcajada al aire

- ¿Mina siempre estuvo loca cierto?-

Serena asintió

- Bueno…esa vez Mina me obligó a espiarlos y a fotografiarla cada vez que tenía oportunidad de acercárseles y se que en ese instante mis fotos apestaron pero…-

Lita no pudo evitar sorprenderse gratamente

- ¿Sere te gusta la fotografía?-

Apretó las manos

- Bueno…-

Lita la abrazó. Estaba feliz de que su amiga confiara en ella y más aún algo que al parecer le costaba decir en voz alta.

- ¡Eso es más que maravilloso Sere! Aunque si lo analizo bien, no es algo tan descabellado después de todo-

Ella se sorprendió de que su idea no fuera tomada a la ligera por su amiga

- ¿No? ¿Estas hablando en serio?-

Le dio un golpe en la espalda tan fuerte que Serena casi cae al suelo

- ¡Por supuesto que no! míralo desde esta perspectiva. Tú eres capaz de ver a las personas tal cual son, que lo hagas con una cámara fotográfica en tus manos no es mucha diferencia. Estoy segura que lograrás retratarlas tal cual son-

Serena analizó pausadamente eso, hasta que se cruzó de brazos

- Si lo dices de esa forma, no suena tan descabellado como yo creía-

Y ahí estaba otra vez la falta de confianza en sí misma que a Lita preocupaba

Sere- le dijo en forma seria- ¡Que pasa con esos ánimos! ¡Tienes que tener fuerza no solo para dársela a los demás si no que también para ti misma! ¡No hay nada que tú no puedas lograr y si te quieres convertir en fotógrafa, doctora o astronauta lo harás!, basta con que pongas tu energía en ello y ya tendrás la mitad del camino recorrido-

Se abrazaron nuevamente y Serena dejó un poco atrás el miedo que tenía de no ser tomada en serio. Se imaginó diciéndoselo a sus demás amigas y amigos, a sus padres, terminando la escuela y dedicándose totalmente a ello. Era atemorizante pero le producía una extraña sensación en el estómago, mezcla de ansiedad y entusiasmo ante lo desconocido. Algo que hace tiempo tampoco sentía.

- ¿La mitad del camino eh?- se preguntó en el hombro de su amiga- ¿Y como lo hago para recorrer el resto que me falta?-

Lita le dio unos golpecitos en la espalda

- Ya verás, cuando realmente se desea algo, la vida te va dando todas las herramientas, solo tienes que tomar las correctas y dejar de lado las que no te son útiles-

Ambas se giraron cuando sintieron pasos tras de ellas. Era Taiki quien al parecer se lamentaba de haber interrumpido pero no podía hacer más. Era necesario.

- Lo siento pero ya han tomado una decisión y aguardan por ti-

Serena se puso de pie y dobló la manta con la que ambas chicas habían estado cubiertas

- Okey- susurró Lita estirando los brazos- devuelta a la cruda realidad-

Serena la detuvo

- Antes que entremos, gracias Lita. No tienes la menor idea de lo mucho que me ha servido esta plática, no se como explicarlo pero me siento…-

- ¿Con ánimos de querer ver que sigue eh?-

Asintió sorprendida

- Así mismo me siento yo, así que supongo que nos hemos ayudado mutuamente. Ahora vamos allí dentro y terminemos con esto para poder comenzar con lo que importa ¿Verdad?-

Serena sonrió, respiró hondamente y le sonrió también a Taiki

- Vamos-


Serena ingresó a la sala junto con Taiki y Litta y el chico muy amablemente le cedió su asiento. Yaten entró a la habitación con la cabeza gacha y no se sentó alrededor de la mesa, sino que recostó su espalda en la pared más cercana. Thomas y Mina habían recuperado su buen humor así que la chica estaba recibiendo un ataque de bolitas de papel que esquivaba con dificultad entre gruñidos mezclados con sonrisas.

Amy le sonrió a Taiki quien se situó a su espalda. Lita se sentó junto a Seiya. Rei caminó erguida por su casa y se sentó en el asiento que había dejado libre Yaten

- ¿Y bien tenemos un acuerdo?- preguntó con una voz bastante melodiosa para tratarse de Rei

Serena podía sentir como el ambiente había cambiado desde la última vez que había estado sentada allí. Más aún podía ver el brillo extraño en los ojos de Rei, entre la suficiencia y el orgullo. Estaba segura de que Thomas no podía sonreír más sin que su rostro se quedara así por siempre. Hasta Mina parecía más jovial, era obvio que habían arreglado sus problemas. Quizás Thomas la había invitado al baile, eso la dejaría libre de esa otra preocupación.

Un caso aparte era Yaten. Serena no sabía si estaba viendo bien, incluso pestañeó un par de veces para comprobar si esa nube negra que divisaba alrededor de Yaten era una ilusión o no.

Uhg- pensó- Era como retroceder cinco meses y ver al Yaten malhumorado e indiferente de antes. Serena esperaba que solo fuera un lapsus. Le dolería demasiado perder a su amigo. Tal vez seguía enfadado con ella por no confiarle lo del anillo o tal vez estaba enfadado por otra cosa. El tema era que Yaten estaba molesto. Podía sentir como sus emociones oscilaban y se retorcían, incluso hacía que ella se inquietara. No hallaba la hora en que la dichosa reunión acabara para platicar con él. Seiya estaba platicando algo con Taiki, no alcanzó a captar muy bien pues en cuanto Seiya sintió su mirada en el rostro se dio la vuelta y la enfrentó. Parecía cansado.

- No lo sé- respondió Serena a la pregunta que Rei había hecho, terminando también con el contacto visual de Seiya- acabo de volver y me gustaría saber que determinaron-

Darien quien miraba su reloj de manera impaciente habló. Tenía trabajo en el hospital y ya no podía dilatar más la situación.

- Tenemos un pequeño problema de coordinación-

Mina rodó los ojos

- Seguimos igual que antes Sere. Son todos unos tercos-

- Somos, ten la amabilidad de incluirte- soltó Michiru

Serena afirmó las manos en la mesa y miró a su madre.

- Bueno, si no es posible que se pongan de acuerdo en esto, pues yo lo haré-

Y los gritos comenzaron otra vez. Serena cerró los ojos y se le ocurrió tararear en su cabeza la melodía de la cajita musical, casi parecía una obsesión pero no podía dejar de pensar en ella. Se giró levemente para mirar a Yaten. Parecía triste y conmocionado por algo, a tal punto que era el único que no estaba exclamando y vociferando a los cuatro vientos.

Como si pudiera percibirla Yaten alzó la vista y le sonrió sin ganas

- ¿Qué te sucedió?- le preguntó moviendo los labios pero sin sacar la voz

Yaten miró hacia la mesa. Serena siguió su mirada que terminaba en Rei. Oh-Oh- pensó Serena. Se había perdido de algo serio. Volvió mirarle

- ¿Estás bien?-

Yaten no dijo nada. Solo le dedicó una nueva sonrisa, con menos alegría que la anterior.

- ¿Puedo hacer algo?-

Suspiró y negó dos veces. Por supuesto que haría algo…en cuanto pudiera al fin terminar con esto.

- ¿Serena?- preguntó Taiki

Pero Serena no oyó, seguía mirando a Yaten.

- Ven aquí por favor- le dijo

Yaten dudó. Serena se entristeció notoriamente.

- ¿Serena?- la llamó Taiki otra vez. Esta vez si oyó y se giró rápidamente, no sabía porque todos le miraban

- ¿Disculpa que?-

No quería que Yaten estuviera así, no después de todo lo que él había hecho para ayudarla. Se sentía impotente. Taiki había terminado de explicarle algo y Serena nuevamente se había perdido completamente. Le miró sin comprender nada.

- ¿Estás bien?- le preguntó Lita

Antes de responder sintió como la mano de Yaten volvía a envolver su hombro, dándole un apretoncito como diciendo "estoy aquí". Serena subió su mano y rodeó con la suya dos de los dedos de Yaten, era su respuesta, le estaba diciendo "y yo aquí". Una tenue luz se desprendió del contacto de ambos, pero fue suficiente como para que aquellos que no sabían lo ocurrido miraran sobrecogidos.

- ¿Que es…?- preguntó Haruka sin terminar la pregunta

Hotaru ya había visto eso antes. Era exactamente lo que había sucedido cuando Serena la visitó aquel día en casa de Darien. A eso se refería. Se miro el brazo que había tocado Serena. Darien vio como reaccionaba la pequeña ante esa visión.

- ¿De eso quería hablar Serena contigo?- le susurró casi al oído

Hotaru asintió

Serena soltó los dedos de Yaten rápidamente pero él mantuvo su agarre en ella.

- ¿Podemos seguir con esta…cosa?- preguntó Yaten molesto por tanta atención

Taiki miró a Amy también llamándole la atención el mal humor de que pronto demostraba su hermano.

- Lo que estaba diciendo era que tal ves podrías ir pero acompañada de alguna de tus guerreras. A estas alturas es la única solución que veo-

Mina sonrió feliz. Las aventuras le encantaban y ni loca se perdería algo así. Tenía que ir ella.

- ¡Estoy a favor de eso!- exclamó feliz

Thomas le hizo una mueca, burlándose de su entusiasmo. Mina le hizo un fingido desprecio.

- No creo que eso sea buena idea- habló Setsuna con total calma

Los ánimos de Mina cayeron

- Las personas que hagan esto tienen que estar familiarizadas con el exterior. Ustedes son guerreras que protegen a la Princesa de las amenazas que puedan poner en peligro este sistema solar. No conocer más allá de eso-

Tristemente Serena asintió.

- Pienso que las más indicadas para hacer esta tarea somos nosotras y en su defecto los hermanos Kou-

El rostro de ofendida que mostraron Rei y Mina fue idéntico y con justa razón. Prácticamente las estaban llamando simples. De pronto la expresión de la Reina cambio y se acercó al oído de su hija

- ¿Puedo sugerir algo?-

Serena sonrió

- Claro que si madre, lo que sea-

Esto es inesperado- Pensó Serena.

- Tal vez tenga la solución a este tremendo conflicto que han suscitado esos pequeños pero peligrosos objetos-

Ninguno se movió.

- Dejemos que esto lo hagan las antiguas guerreras de la Luna-

Eso era más inesperado aún- meditó Serena. Las caras de sus amigos eran otra cosa. Jamás dirían en voz alta lo que estaban pensando pero era de seguro que más de alguno puso en discusión la sanidad mental de su madre y también su sentido del humor. Las Outers se sobresaltaron al oír sus nombres.

- Estoy de acuerdo con Plut, son las indicadas para la misión-

Yaten sabía que debía decir algo pero en las condiciones sicológicas en las que se encontraba era capaz de descargar toda su rabia con ella, así que respiró y tamborileó sus dedos en el hombro de Serena.

- Disculpe su alteza- comenzó- realmente no quiero ser um… hostil pero ellas son unas traidoras, eran leales a su hija y de pronto le dan la espalda, además incluso si quisieran llevar la misión a cabo ¿Cómo lo harían? Ya no tienen poderes por eso mismo, por ser unas traidoras-

La Reina asintió.

- Gracias por tu honestidad Yaten, no esperaba menos de ti-

Lita alzó una ceja y hasta miró a Seiya para compartir su sorpresa. Era la primera vez que oían a la Reina hablar a alguien con tanta confianza, salvo con Serena.

- Tengo bastante claro la posición de las antiguas guerreras, yo misma platiqué con ellas en alguna ocasión y es cierto, ya no prestan lealtad a mi hija, pero aún respetan al Reino Lunar y a mí ¿no es cierto?-

Les costó un momento darse cuenta de lo que estaba pasando

- Si- respondió Hotaru con seguridad

- Si- respondieron las otras tres luego de un instante

Asintió conforme

- Tengo muchas dudas con respecto a ustedes, han cambiado más de lo que pudieran sospechar, yo lo se, las conozco más que nadie. Si las cosas continúan así las consideraré un peligro para mi hija y su futuro reinado-

El tono de voz era firme y no dejaba espacio para dubitaciones.

- Soy de la idea de tomar decisiones más radicales pero se cuanto aprecia mi hija la paz así que las pondré a prueba. Con mi ayuda llevarán esos anillos a un lugar tan alejado de la tierra que no serán una amenaza nunca más, si cumplen con la misión de manera exitosa sus poderes serán devueltos de forma permanente, con una condición-

El ambiente pendía de un hilo

- Dejarán de entrometerse en sus asuntos cada vez que tengan la oportunidad de hacerlo, mantendrán una relación cordial con ella, sin ofensas, sin gritos, sin reproches. Digamos que un pacto de paz. Ya no serán sus guerreras pero tampoco volverán a criticar sus decisiones. Ella es la Princesa de la Luna, la futura soberana de este universo y nadie cuestionará sus decisiones. Esos son mis términos-

Más de alguno tuvo que cerrar la boca antes de que la saliva se cayera sobre la mesa. Incluso Serena no sabía que rostro poner. Su madre era una caja de sorpresas, estaba siempre a un paso delante de ella. Al menos podría haberla preparado para algo así…bueno quizás se lo dijo de alguna forma. Ya había meditado que las palabras de la Reina siempre tenían un trasfondo que comprendía con el tiempo, solo que en este caso sucedió más rápido de lo que pensaba ¿Qué tenía que responder a eso?¿Tenía que estar de acuerdo? Ella era la organizadora de la reunión y ella tomaría la decisión y honestamente ya no confiaba en Haruka y las demás…pero tampoco creía que se fueran a apoderar de los anillos, su sentido de la responsabilidad era tan estricto que las había llevado incluso a odiarla por no cumplir con su compromiso con Darien.

Pero para Serena había algo más que llamaba su atención y que estaba por sobre la desconfianza. Su madre le ofrecía paz, la paz que con tanta fuerza necesitaba. Estaba cansada de los enfrentamientos y las peleas con las Outers. Lo único que deseaba era la posibilidad de vivir en el mismo planeta sin tener que predisponerse a ser herida cada vez que se veían.

Era un regalo, un enorme regalo que su madre le estaba obsequiando y solo dependía de ellas y de su propia voluntad el aceptarlo.

Seiya en tanto se giró para hablar con Taiki

- ¿Qué está sucediendo Taiki?-

El siempre inteligente Taiki estaba en blanco

- No tengo la menor idea-

Miró para percatarse si alguien les escuchaba

- ¿Acaso la mamá de bombom perdió la razón?-

Vio como la Reina esperaba paciente la respuesta. Serena le hacía unos gestos a Mina diciéndole que no sabía lo que estaba pasando

- Solo se me ocurre una sola respuesta para lo que acaba de pasar-

- Pues dímela-

Se acercó más al oído de su hermano

- Mira la expresión de Serena-

Seiya lo hizo aunque Taiki no tenía porque ordenarle tal cosa. Siempre estaba viendo a bombom

- No está molesta o paralizada por la situación, ni siquiera se ve asustada, se ve casi aliviada. La Reina no está haciendo esto por la Outers, ni por las chicas ni mucho menos por nosotros, lo está haciendo por Serena. Está preocupada por su bienestar y si a eso le sumas que escuchó como Haruka y las demás trataban a su hija… las quiere lejos pero no lo suficiente como para dejar de prescindir de ellas si alguna vez las necesita. Es astuta y al mismo tiempo una abnegada madre-

En ese instante vio como Serena le daba una mirada rápida a su mamá y ahí entendió lo que Taiki decía. Agradecimiento de parte de bombom, amor por parte de la Reina. Le estaba quitando a su manera un gran peso de encima. Seiya por poco salta sobre la Reina para besarla.

Cualquier persona que amara de esa forma a bombom merecía sus respetos.

Haruka y las demás se miraron un momento. Lo que se les estaba ofreciendo era tentador. Recuperar de nuevo sus habilidades era más que gratificante y contar con el beneplácito de la Reina impensado. Tal vez podrían irse de la ciudad y alejarse de todo este embrollo que francamente las desgastaba.

Ellas no eran nada sin sus poderes, odiaban sentirse iguales a las personas de la tierra, necesitaban esa chispa y esa sensación que les vibraba en el pecho ante la perspectiva de una batalla o en este caso de una misión.

Michiru podía ver en los ojos de su compañera ese brillo especial…estaba emocionada. Desde hacía meses que no la veía así. Honestamente también quería recuperar sus poderes, pero le importaba mucho más que Haruka recuperara ese color y ese brillo del rostro, el mismo que tenía cuando disfrutaba de las cosas a las que amaba. Ser una guerrera sin duda calificaba dentro de esas cosas. Haría lo que a Haruka le hiciera feliz.

Setsuna en tanto tenía muy clara su decisión. No podía soportar como su majestad de la Luna les observaba; con recelo y también tristeza. Moriría por ella, sacrificaría cualquier cosa por ella, incluso su forma de pensar y su postura hacia las decisiones de la Princesa.

Recuperar sus poderes poco le importaba cuando había algo más grande a lo que aspirar, eso era el respeto de la Reina.

Las manos de Hotaru estaban relajadas sobre su regazo pero en realidad estaba nerviosa. Ella había dimitido de seguir apoyando a sus amigas, por eso mismo se había ido de la casa, para alejarse un poco de ese ambiente que de pronto se había tornado hostil. Ahora en cambio vivía con Darien y si era sincera le gustaba su nueva vida allí. Darien era reservado y trabajaba mucho, pero jamás le había dicho que no si quería hablar, era preocupado y atento. Con él tenía cariño y comprensión… casi como un hogar. Eso sin mencionar que en la escuela estaba teniendo algo parecido a una vida normal de adolescente. Tenía algunos amigos y ya no se sentía un bicho raro. No quería dejar a Darien ni todo lo que había logrado por recuperar unos poderes que no le interesaban en lo más mínimo.

Darien arrugaba el ceño pensativo. La Reina si que le había dado una sorpresa. No pensó que propondría algo así pero interpretando sus palabras era evidente que no estaba haciéndoles un favor a las guerreras. No quería que su hija fuera sola y no quería que su hija se quedara sola aquí en la tierra. Es por eso que había propuesto para la misión a aquellas personas que más alejadas estaban de la Princesa.

Quería a las guerreras junto a Serena y también a esas estrellas. Darien no comprendía porque la Reina jamás había intervenido en todo lo sucedido con su compromiso y posterior rompimiento. Siempre pensó que en ella encontraría al menos una aliada en todo esto pero se equivocó. En cambio consideraba a los hermanos Kou como parte del grupo y no como los responsables de que nada hubiera resultado como debía.

¿Acaso ella sabía cosas que él no? por supuesto que sabía muchas cosas, sobretodo si su única hija estaba involucrada, pero era la primera vez que la veía interfiriendo realmente en sus asuntos ¿O ya lo había hecho antes? Se fijo otra vez en esa estrella que no se despegaba de Serena. El otro hermano Kou. Ese que no era Seiya. ¿Qué pasaba entre ellos dos?

Hace unos momentos les había visto…brillar. Realmente estaban resplandeciendo y eso no podía ser casualidad. Ese chico tenía algo de Serena…algo que Seiya no tenía. ¿Ese había sido el detonante de todo este lío? ¿Esa era la razón por al cual Seiya había usado ese anillo?

Darien sonrió para sí. La Princesa de la Luna sí que sabía como transformar a los hombres en bestias.

Notó como Hotaru se removía en su asiento inquieta. Inmediatamente sus propios pensamientos fueron dejados a un lado para preocuparse de ella.

- ¿Estas bien?- le susurró serio

Asintió

- ¿Estás cansada? Pronto nos iremos, creo que esto ya está solucionado-

Alzó la vista y se encontró con los ojos de Darien muy cerca de los suyos

- En cuanto a eso…verás…-

Algo le pasaba. Las alarmas de Darien se prendieron.

- ¿Algo pasa? Dime, puedes decirme lo que sea-

Los ojos de Hotaru se pusieron vidriosos. El corazón de Darien el piso

- No quiero ir. Estoy tan bien aquí en la tierra no quiero poderes ni nada de eso. Solo quiero ser feliz-

Darien volvió a respirar. Ver a Hotaru así le había hecho olvidar inspirar aire. El pecho se le contrajo y sonrió genuinamente. Realmente sonrió. Posó una mano sobre la cabeza de ella y con su pulgar acarició su frente

- Solucionaremos eso-

No se le veía muy convencida

- Y como lo harás…la Reina parece muy convencida y Haruka aceptará. Estoy segura-

Volvió a sonreírle confiado

- Soy el Príncipe de este planeta ¿sabes? veamos si eso sirve de algo-

La Reina consideró que ya era tiempo suficiente para dar una respuesta

- ¿Y bien que opinan?-

Haruka miró a Michiru

- Solo aceptaré si tu lo haces- le murmuró bajito

Michiru sonrió

- Te seguiré donde quiera que vayas, siempre-

Le hicieron frente a la Reina

- Lo haremos, dijeron al unísono-

Setsuna puso una mano sobre su pecho y agachó la vista

- Lo haré su Majestad y pondré mi vida en ello-

La Reina sonrió hacia la guerrera. Mina dio un vistazo a Rei, esto no le gustaba nada.

En tanto, se aguardaba la opinión de la más pequeña de las Sailors. Darien alzó la barbilla impotente.

- Yo…- dijo Hotaru intentando que su voz sonara más firme- yo no estoy interesada en la misión, agradezco su oferta y me haría muy feliz si mis amigas aceptan, pero no iré-

Un nuevo murmullo volvió a surgir en la mesa. La Reina no ocultó su perplejidad ni tampoco las Outers.

- Su majestad- habló Darien fuerte y claro- estoy de acuerdo con el plan que ha sugerido pero apoyo a Hotaru en esto. Yo estoy a cargo de ella ahora y como tal me sentiría mucho más tranquilo y a gusto si se le excluyera de esta misión-

La Reina se puso seria. No estaba de acuerdo. Oh-Oh- pensó Serena. De pronto la mirada de Darien se posó en su rostro y le observaba por algo completamente ajeno a ella, era como si… ¡Oh!- pensó Serena- ¡Lo entiendo- No supo como lo adivinó pero lo hizo. Era la segunda vez que ella y Darien se conectaban a la perfección. Le estaba pidiendo apoyo de la misma forma en la que él se lo había dado para guardar silencio acerca de Seiya. Y ella se lo daría sin pensárselo dos veces. La decisión era de ella y ya la tenía tomada ¿Pero como lo decía sin sonar que estaba en contra de su madre?- Uh- volvió a meditar Serena- tendré que usar todo lo que he aprendido en este tiempo y tendrá que ser más que convincente-. El solo pensarlo ya la hizo sentir un nudo en el estómago.

- Madre- dijo Serena posando su mano sobre el brazo de la Reina y llamando su atención- agradezco infinitamente la idea que has propuesto, nos has ayudado como no tienes idea y creo que ya lo tengo-

Dio un pequeño asentimiento hacia Darien

- Acepto la respuesta de Haruka, Michiru y Setsuna, accedo a que ellas realicen esto…bajo los términos que tú has planteado y con la condición de que ellas los respeten. Luego de completar la misión vendrán a reportarse conmigo y cuando esté segura de que lo han hecho, te lo informaré y tú harás…bueno lo que tienes que hacer para que recuperen sus poderes-

Su madre medio sonrío, medio asintió

- En cuanto a Hotaru, pienso que ella debe permanecer aquí en la tierra. Sé que ella desea vivir una vida apartada de los asuntos de las guerreras, eso es lo que desea y yo no soy nadie para impedídselo, además también son los deseos de Darien. Él es el soberano de este planeta y si lo he invitado es para escuchar y acatar dentro de lo posible sus peticiones. Si esa es su petición pues accedo a ella-

Ya está- pensó Serena- lo dije y bastante bien. Dejó el brazo de su madre y miró a Darien. Los ojos de éste brillaban intensamente, no de forma atemorizante sino que de otra forma que hacía que su piel se crispara y sus mejillas se sonrojaran. Yaten sintió su turbación y apretó su hombro. Lita alzó una ceja y miró a Mina quien estaba frente a ella

- ¿Lo sientes?- le susurró lo más bajo que pudo

Mina se inclinó sobre la mesa para hablar mejor

- Eso es a lo que me refiero. Esas miraditas raras me hielan la sangre-

Rei también se inclinó para oír

- ¿Qué se estarán intentando decir?- murmuró

Amy tampoco lo pudo resistir y se unió al cotilleo

- Le mira agradecido, él no quería que Hotaru corriera peligro y Sere de alguna forma logró leer sus inquietudes -

Mina puso una mano junto a su boca

- Se están haciendo muchos favorcitos ¿no?, no se de donde viene tanta fraternidad-

Thomas le dio un codazo a Mina. Seiya quien había hecho todo lo posible por no oír lo que estaban hablando pero aún así las palabras se colaban y se introducían en su cabeza como agujas muy muy afiladas.

- Mina ya basta- le reprendió Thomas severamente. Luego dio una ojeada a Seiya. Mina siguió el curso de su mirada y se calló al instante de verle, sonrosada como un melocotón.

La Reina luego de pensárselo un rato asintió

- Si tú estás de acuerdo con ello, así se hará-

Todos los presentes soltaron un suspiro. La discusión al fin se hacía zanjado y podían librarse de un problema. Serena sonrió dichosa, se sentía tan orgullosa, tan autosuficiente. Había logrado reunir a este grupo de gente, amigos y enemigos, plantearles un problema, escucharles y tomar la decisión que ella creía correcta. Si pudiera palmearse la espalda a ella misma lo haría.

La Reina se puso de pie y todos los demás lo hicieron.

- Es hora de retirarme, agradezco mucho el haberme escuchado y a mi hija por darme la posibilidad de verles a cada uno de ustedes. Espero verles pronto. Antiguas guerreras, Príncipe Darien, acompáñennos-

Miró a Serena quien a su vez miró a sus amigas con sus ojos celestes abiertos y titilantes.

- Volveré en un momento-

Los demás se quedaron ahí especulando y hablando.

-Por fin- exclamó Mina desperezándose- ya estaba atrofiándome en esta silla-

Yaten se sentó en la silla que antes ocupaba Serena.

- Esto ha sido bastante…- dijo Amy

- Revelador – completó Taiki. Ambos se sonrieron cómplices. Mina hizo el amague de meterse el dedo índice en la boca

Lita se puso de pie y buscó un vaso de agua.

- Aún no estoy convencida de la decisión que tomó la Reina y Serena-

Mientras se trenzaba el cabello Rei respondió

- Fue una buena forma de sacarse a Haruka de encima-

- Yo pensé exactamente lo mismo- agregó Taiki

Yaten veía hipnotizado como Rei movía sus manos ágilmente, hasta tener una brillante y perfecta tranza junto cayendo por su hombro. Rei sabía que Yaten le estaba mirando, Yaten sabía que Mina le estaba mirando y Mina sabía que Thomas le estaba mirando. Eran un bendito cuadrado cuyas líneas se cruzaban, se enredaban y se torcían de un lado a otro.

Ahora que la tensión de la reunión había pasado, que sus más acérrimos enemigos se habían ido y que bombom estaba ausente Seiya debía hablar. Sabía que tenía que hacerlo pero no conseguía formular las palabras adecuadas. Tenía miedo, vergüenza y honestamente no sabía si sus amigos le darían valor a lo que tenía que decir, pero si no lo intentaba tendría esa sensación desagradable y tirante cada vez que se reunieran. Ya no quería sentirse así, estaba harto de sentirse así.

- Chicos yo…-

Cada uno de ellos dejó de mirar a quien estaba mirando y se concentró solo en él. Alzó la vista.

- Vamos Seiya- se dijo a sí mismo- ten valor-

- Tengo que hablar con ustedes-


La Reina y Serena estaban juntas frente a las Outers y Darien como la más frágil pero poderosa de las murallas.

- Entonces tenemos un trato- reiteró la Reina- cúmplanlo y yo cumpliré-

Dieron un último vistazo a Serena demasiado rápido como para que se sintiera incómoda. En realidad ya no se sentía atemorizada ante ellas. Hace mucho tiempo que ya les había enfrentado, se había liberado de la presión y la culpabilidad que con cada acto le hacían sentir. Alzó la cabeza como una Reina, no le gustaba jugar al papel de soberana de la vía láctea pero en algunas ocasiones, como por ejemplo ésta, simplemente era necesario.

- En tres semanas me comunicaré con ustedes- clamó Serena con ímpetu- y recibiendo su informe de la misión yo personalmente hablaré a mi madre y arreglaré su reunión-

De no conocerle hubiera apostado su vida que el fuego y no el viento era el elemento de Haruka, pues sus ojos parecían dos flamas ardientes y apunto de expandirse hasta quemar todo el templo.

- No creo que sea necesario que seas intermediaria-

Parecía una víbora siseando sus palabras. A Serena le dio risa pero se la aguantó. Esto de ser fuerte e importante no era tan malo

- Los anillos los traje yo, la reunión la convoqué yo, la decisión la tomé yo y que la misión sea considerara terminada lo superviso yo ¿Está bien para ti madre?-

La Reina asintió

- Una vez que mí querida hija esté conforme, me reuniré con ustedes-

Les hizo un ademán para que se retiraran. Sin más que decir Haruka y Michiru bajaron la escalera a toda velocidad. Setsuna dio un breve abrazo a Hotaru y también se marchó. Darien puso la mano en su pecho para despedirse de la Reina. Miró a Serena y en un intento de sonrisa se dio la vuelta junto con la pequeña. Serena se quedó literalmente con las palabras en la boca.

- Ve hija, háblale-

- Madre yo…-

Su madre la abrazó y depositó un beso en la mano de Serena.

- Nosotras siempre estaremos conectadas, solo búscame y estaré para ti. Te amo y ve. Mi mundo siempre está abierto para ti-

Se despidió y le dio la espalda.

No sabía que decir, tal vez un gracias, pero no le importó salió corriendo y al pie de la escalera gritó

- ¡Darien!-

El chico se congeló en el escalón en el que estaba. Se dio la vuelta.

- Me iré al auto- le dijo Hotaru, para así darles privacidad

Subió algunos escalones para alcanzar a Serena. Ésta esperó aun no sabiendo que decir. Cuando ya lo tuvo a menos de un metro la ansiedad creció. Darien con las manos en los bolsillos aguardó. Serena no decía nada, solo le observaba y se mojaba los labios de forma frenética

- Gracias- fue lo que salió de sus labios

Darien asintió. Tampoco sabía que decir, era la primera vez después de todo lo que había sucedido en que no tenía palabras de ningún tipo para ella.

- Gracias por venir esta noche, gracias por no hablar de Seiya cuando tuviste oportunidad de hacerlo, gracias por defenderme y por apoyar mi decisión. Se que no es mucho pero no tengo nada más que pueda darte que mi agradecimiento-

Él no quería nada, ni siquiera esperaba que le dijera algo. Tampoco tenía nada que decir

- Gracias por invitarme y por apoyarme con lo de Hotaru-

- ¿Porque lo hiciste?- preguntó Serena sin poder resistirse más- por qué me ayudaste…-

- Por qué me ayudaste tú- respondió Darien

Serena sintió las gotas de lluvia mojándole el rostro y el cabello. Se había olvidado de la sombrilla, pero no le importo

- Porque siento que te lo debía, pero tú no me debías nada y han pasado tantas cosas…y aún así me ayudas y estoy confusa y no se que pensar…-

La diatriba de Serena le mareaba y le hacía a él replantearse lo que estaba haciendo.

- Quizás lo hice porque veo en tus ojos el mismo sufrimiento que había en los míos cuando me mentiste. Creo que en el momento no lo entendiste pero ahora sí. Pensé que deseaba que sufrieras eternamente pero no es así…ni a ti te deseo ese dolor-

La humedad en su rostro la desconcentró. Se palmeó las mejillas…no era lluvia. Estaba llorando, porque lo que estaba diciendo Darien era verdad.

- Si Darien, ahora lo entiendo. Ahora se lo que es el dolor-

Y era obvio. Serena no hacía nada por ocultarlo. Habría que ser ciego para no verlo

- Quería que sufrieras- le confesó Darien sorprendiéndose incluso él mismo- quería que pasara algo que te hiciera sentir el pecho en llamas. Veo que lo que deseé se cumplió pero no me gustó el resultado-

Serena sollozó con fuerza. Esto era una liberación, sus lágrimas le lavaban el alma

- Ese día te vi tirada en el suelo sangrando sin ninguna intención de protegerte como si quisieras morir. Tú no puedes morir-

¿Por qué no? Quería preguntar, pero las lágrimas se lo impidieron. Darien sintió que ya había dicho demasiado.

- Me salvaste en la batalla con galaxia, te salvé contra Alphonse. Me mentiste, te mintieron. Nos ayudamos hoy. Me gusta el balance y pienso que ya estamos a mano-

Los sollozos se hicieron menos audibles. Darien sacó su pañuelo y limpió la cara de Serena rápidamente, como si quisiera mantener el contacto con ella lo más lejos posible

- No llores, nunca me ha gustado verte llorar-

Eso hizo que las lágrimas se estancaran. Respiró un par de veces hasta que se calmó.

- Estas mejor- dijo Darien de forma retórica

Serena asintió. Ya era tarde y la pequeña estaba esperando en el auto.

- Ella te quiere mucho- dijo Serena mirando hacia escaleras abajo- se siente a gusto en tu compañía. Me alegra tanto eso…-

La mirada de Darien se endureció. Sabía lo que Serena estaba pensando y si se iban por ese camino la cordialidad terminaría

- Ella no es Rini Serena y nunca lo será. No es un sustituto, nadie jamás la reemplazará-

Le había ofendido así que se olvidó de la niña de coletas color rosa. Esa era la cruz que ambos compartían y aún era demasiado pesada.

- Hace mucho que no decías mi nombre- dijo ella con una sonrisa tímida

Darien bajó el pañuelo y lo guardó en su bolsillo. Tenía que alejarse pronto.

- No había tenido necesidad de hacerlo-

Dio un paso hacia atrás bajando hacia el siguiente escalón

- Debo irme Hotaru me espera-

Asintió al mismo tiempo que respiraba profundamente

- Cuídate y gracias nuevamente-

Él se dio vuelta con un nudo en la garganta. Serena se quedó allí de pie viéndole partir. Antes de darse la vuelta y de salir corriendo para guarecerse de la lluvia Darien se detuvo. Le estaba dando la espalda y sus hombros estaban hundidos, pesados por la tristeza. Igual que los de ella.

- Tenía tu sonrisa- murmuró bajito pero lo suficientemente para que Serena le oyera- cierro los ojos y las veo a ambas sonreír…iluminaban el mundo. Iluminaban mi mundo con eso-

Caminó rápidamente hacia el auto desecho. Serena perdió fuerza en las piernas y aterrizó bruscamente en el escalón más cercano. Lloró sin parar.

Algo era claro, ni la sonrisa de Rini volverían a iluminar así.


Ya está- se dijo Seiya- lo hice. Al menos este primer paso estaba hecho. Equivocarse era malo, pero pedir disculpas por ello era mucho peor, sobretodo cuando miradas suspicaces y confusas se te clavaban en el cerebro haciendo que la garganta se te secara y que las ideas coherentes se te escapaban.

- Espero que acepten mis disculpas, son sinceras. No busco que me perdonen de inmediato pero…no lo sé al menos piénsenlo-

Respiró con fuerza. Lo único que deseaba era que el ambiente ya no estuviera tan tenso por su culpa. Deseaba que las cosas volvieran a ser como antes

- Deseo que las cosas sean como antes- dijo en voz alta

Lita no era de las personas que estuvieran acostumbrada a sentir rencores. Su temperamento era difícil era cierto, pero sus enojos eran efímeros, duraban el momento y ya está.

- Para eso tendrías que retroceder el tiempo Seiya, se que muchos querríamos eso pero no se puede-

- Lo sé Lita- respondió con calma- pero espero que podamos volver a ser lo que fuimos-

Mina palmeó la espalda de Seiya. Su amigo no necesitaba más recriminaciones. Ella ya lo había perdonado y le acompañaría en esto.

- Agradezco las disculpas y cuentas con todo mi apoyo para lo que sea que desees hacer-

Sonrió y luego se sonrojó

- Ya sabes lo que deseo. Lo único que deseo en este mundo es a bombom-

Amy se aclaró la garganta. Si quería decir algo era su oportunidad.

- Seiya sabes que te queremos y que estuvimos muy preocupados por ti y también por Serena, pero la lastimaste y de paso a nosotros. También quiero que podamos volver a ser ese grupo alegre y unido de siempre pero que me asegura que no volverás a hacer lo mismo el próximo mes o el próximo año-

Amy era tierna y frontal a la vez. Como lograba esa mezcla perfecta no lo sabía, pero mientras más la conocía más agradecía el que estuviera con su hermano Taiki. Éste necesitaba impregnarse de esa ternura que había implícita en sus gestos y sus palabras.

- Si pudiera evitar volver a sentir este sufrimiento, lo haría. Sé que no quiero volver a sentir lo mismo una vez más. Es la única seguridad que te puedo dar Amy-

Rei estaba muda. Era la única forma de contenerse y no seguir comportándose como un demonio con Seiya. Podía hacerlo por supuesto pero la plática con Yaten la había dejado agotada, triste y más susceptible con respecto al dolor de Seiya. Si ella se sentía mal por lo sucedido con Yaten imaginaba como he de sentirse Seiya. Un nuevo punto por el cual maldecir a Yaten pues no quería familiarizarse con Seiya, tenía que detestarlo por hacer sufrir a su amiga y sin embargo casi estaba a punto de perdonarlo.

Seiya se dio cuenta que la única a la cual no había oído era Rei. Obtener algo de ella sería su más grande reto.

- Rei…- dijo tímidamente

Ésta cerró los ojos

- Estoy tan furiosa contigo Seiya. Realmente no puedo verte sin querer estrangularte. No estoy bromeando-

- Se que es cierto-

Se tomó la cabeza

- Nunca entenderé como pudiste hacerlo esto a Serena, digas lo que digas no lo entiendo-

Agachó la vista frotándose las manos como si estuvieran muy heladas

- Pero no soy yo quien tiene que entenderlo, ya te lo dije mi opinión no tiene nada que ver con lo que quiera Serena y nunca me comportaría como esas tontas de Haruka y las demás intentando influir en su vida-

Yaten quien estaba sentado junto a Taiki, se puso pálido de pronto. Algo en la boca del estómago le incomodaba, como si hubiera comido demasiado y tuviera indigestión. Pero no era eso…se puso de pie tan rápido como pudo

- Vuelvo en un momento-

Antes de que alguien dijera algo más salió sin decir nada.

Seiya y Rei mantuvieron su duelo de miradas sin ser interrumpidos ni siquiera por el abrupto retiro de Yaten

- Les pido disculpas porque sé cuanto Serena las ama. Las lastimé a ustedes y por ende a ella también y si quiero enmendar el daño este es el comienzo, además ustedes son sus guerreras, les debo asegurar que no soy un peligro para bombom, que tan solo quiero amarla…-

Mina tomó su mano para que dejara de friccionárselas. Se estaba lastimando

- Sabemos que la amas Seiya, pero tendrás que acatar algunos límites-

Pestañeó un poco perdido ¿límites? Lita apoyó los codos en la mesa

- Eso de los celos es un problema ¿sabes? tendrás que manejarlo ¿Y eso de querer protegerla hasta del aire?, ella no es una mujer indefensa, bueno tal vez un poco pero tiene que aprender a defenderse-

Bombom defendiéndose por sí misma. Tragó con dificultad. Amy le sonrió comprensiva

- Imagínate si estuviéramos todo el tiempo hablando por ella, jamás habría podido enfrentarse a las Outers como lo ha hecho o convocar una reunión y tomar decisiones-

Tendría que recordar estas cosas. Hizo un apunte mental. Rei se cruzó de brazos

- En conclusión tienes que dejar de ser un pesado y volver a ser el de antes. Serena se enamoró del Seiya alegre no del ogro malhumorado en el que te convertiste. Es insoportable verte así si soy honesta-

- Siempre eres honesta- recalcó Seiya casi divertido

- Pues así es y ahora que ya nos entendimos ¿Qué estás haciendo aquí?-

Seiya frunció el ceño

- ¿Me estás echando?-

- No- contestó viéndole a los ojos- te estoy preguntando otra cosa. Ya nos pediste disculpas, ya te dimos nuestra opinión ¿Qué haces aquí? ¿No tienes alguien con quien hablar?-

Miró hacia fuera. Seiya palideció

- ¿Te refieres a bombom? ¿Quieres que hable con ella?-

La vena en la frente de Rei palpitó

- Esto es a lo que me refiero ¿Quién eres tú? ¿Eres el mismo que se enemistó incluso con sus hermanos para ver a Serena? ¿El que dejó a un lado su misión por ella?-

-¿Era el mismo?-se preguntó Seiya. A veces le parecía que sí pero otras se sentía distinto.

- El Seiya de antes no habría andado deambulando con cara de muerto y lamentándose por los rincones por lo que perdió, movería el cielo y el infierno para recuperarlo. Pareces otro y a nadie le gusta, eso incluye a Serena así que ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a seguir aquí o harás algo para remediarlo?-

¿Qué iba a hacer? Estaba paralizado por la situación. Hacer eso implicaba hablar con ella y no sabía si bombom estaría dispuesta a eso. ¿Pero que estaba diciendo? Si todas las personas que te conocían te decían que algo en ti estaba torcido tendrías que comenzar a creer. Estaba convertido en un cobarde, en una sombra de lo que era. Se había rendido demasiado rápido. Había pasado tres días encerrado en su casa, observando a la nada, enfurruñado con todo el mundo cuando lo que debería haber hecho es dormir en la puerta de bombon hasta que le recibiera. ¿Dónde estaba su valor? ¿Dónde estaba su amor?.

Él no se sentía diferente, se veía al espejo y no percibía ningún cambio. El cambio se había producido en su interior.

La silla sonó cuando la corrió para levantarse.

- Tengo que hablar con ella- sin decírselo a nadie en particular. Estaba convenciéndose a si mismo

Rei puso los ojos en blanco pero en el fondo su corazón vibró

- ¡Al fin! ¿Que más tenía que hacer para que lo hicieras? ¿Pegarte? Aún puedo hacerlo-

Lita rió

- Yá déjalo Rei, el chico descubrió que tiene que hablar con Serena-

Mina lo abrazó.

- ¡Ve que estas esperando!-

No podía irse sin dar un último vistazo a Rei. Le observaba con severidad pero no como cuando había entrado a su casa. Algo había cambiado

- ¿Qué esperas? ¿Quieres mi bendición? Vete antes que me arrepienta de haberte alentado-

Seiya sonrió como antes, como el chico que todos habían conocido. Al parecer aún habían esperanzas.


Yaten sabía que algo andaba mal. Así que corrió fuera y encontró a la Reina mirando hacia el horizonte. Y allí la vio. Parecía un bulto abandonado bajo la lluvia. Sin embargo la Reina no se movía. Eso le molestó

- ¿Por qué no va con ella?- preguntó con violencia

La Reina sin pestañear ni mover un músculo le respondió

- Por que en este caso, la tristeza de mi hija no es algo que se pueda compartir ni aliviar-

Apretó los puños

- Esa no es suficiente razón para mí-

Se lanzó hacia la lluvia. Le importaba un bledo la privacidad de Serena. Estaría con ella aunque no le soltara ni una palabra. Llegó en menos de un minuto. Se arrodillo ante ella y la cubrió con sus brazos. Serena se abrazó a él. Era su tabla salvavidas.

- Ya- le decía Yaten mientras golpeaba su espalda suavemente- ya-

Estaba temblando de frío y los sollozos no ayudaban mucho a la tarea de intentar tranquilizarla. Yaten se estaba asustando en serio. No le hablaba no le decía nada, solo lloraba y lloraba sin parar ¿Qué le habían hecho? Eso de sentir el corazón doler al ver sufrir a un ser querido no era algo figurativo en su caso. Era como si estuvieran martillando el corazón de Serena y él percibiera ecos en el suyo. ¿Cómo lo hacía para soportar todo esto?

- Serena por favor dime algo- le imploró con la voz apenas estable- por favor que puedo hacer. Ayúdame a entender-

Las lágrimas de Serena se le escurrían por el cuello y le empapaban la camisa mientras el miedo se le esparcía por el cuerpo más rápido que veneno

- Dios, deja de llorar te lo imploro, háblame-

Los ojos se le colmaron de lágrimas. Por la tristeza de Serena, por la suya propia...simplemente las lágrimas se le escaparon sin poderlas detener. A estas alturas ya no sabía porque se sentía tan desolado pero no podía evitar sentirse así. La abrazó mas fuerte y juntos entremezclaron sus penas.

Mientras las lágrimas bañaban sus rostros, la lluvia cesó, simplemente paró. Después de más de una semana de incesante lluvia, se acabó. Ambos alzaron la cabeza hacia el cielo cuando sintieron que las gotas ya no golpeteaban su cuerpo.

Las lágrimas también fueron menguando hasta confundirse con las últimas gotas de lluvia. Yaten estiró la manga de su chaqueta y limpió las mejillas de Serena.

- Estás llorando- balbuceó Serena con la voz inestable

Se pasó la mano libre por el rostro y se lo limpió rápidamente.

-Esto…esto no es nada- respondió más preocupado de seguir limpiando a Serena

Cuando estuvo absolutamente seguro de que Serena ya no lloraría más se atrevió a preguntar

- Serena dime que pasa, creo que nunca he estado tan preocupado antes-

Pero Serena no podía hablar de esto con nadie. No lo había podido hacer con Seiya y no podría hacerlo con Yaten. Con Rini siempre sucedía lo mismo, era una herida que solo estaba cicatrizada por fuera, en la profundidad ardía en carne viva. Se separó de Yaten y se friccionó los brazos para entrar en calor. Gentilmente Yaten se sacó su chaqueta y la deslizó por sus hombros.

- ¿Alguien te dijo algo? ¿Alguien te lastimó? Por favor solo dime para estar tranquilo-

Tomó las solapas de la chaqueta con ambas manos y la ajustó más a su espalda. Le quedaba grande pero no importaba.

- De todas las personas a las que amo, de todas las personas en las que confío tú eres mi más grande confidente, has sido mi refugio y mi salvavidas no solo en estos días sino que desde ya hace un tiempo. Pero hay una parte de mi vida de la que no me gusta hablar, de la que no puedo hablar-

Yaten lo sabía. Era extraño pero de alguna forma desde que comenzó todo el embrollo de la conexión sentía cada sensación, emoción y perturbación de Serena y había algo dentro de ella que solo podía comparar a un pozo cubierto con una gran y pesada roca que aunque quisiera no podía mover de allí. No tenía acceso. Nadie tenía acceso a ese lugar del corazón de Serena.

La verdad era que Serena lo sabía ocultar bastante bien, si no tuviera esa vía directa a sus emociones no lo habría notado. Pero lo notaba. A veces era apenas visible, otras veces- como ahora- golpeaba fuerte. Yaten no entendía como Serena podía respirar, él no podría respirar.

- Es algo que es…mío ¿Sabes? con tantas personas a mi alrededor preocupadas por mí, pendientes de lo que voy a decir, al tanto de lo que pienso… de esa parte de mí nadie tiene opinión, nadie juzga, nadie interfiere-

Yaten acarició su mejilla, aún preocupado.

- Pero eso que no quieres compartir…es dolor Sere, yo lo siento. Y mira como te encontré, estabas devastada aquí bajo la lluvia llorando y temblando de frío. Comprendo que quieras mantener algo de tu vida solo para ti pero lo que no entiendo es que te rehúses a hacer ese dolor menos pesado-

Se hundió de hombros notablemente más calmada.

- No quiero olvidarme de él Yaten, quiero recordarlo siempre-

El chico se revolvió el cabello mojado. Estaba exasperado a más no poder.

- Sere… -

- No podrías entenderlo, y está bien no tengo la intención de que alguien más pase por esto-

La abrazó otra vez y recargó su barbilla en la frente de Serena

- Que puedo hacer, dime-

Serena cerró los ojos

- Entenderme y respetarme-

Tal vez era lo más difícil que Serena le había pedido hacer.

- Tengo que protegerte de lo que te pueda hacer daño, pero cuando el peligro viene de ti misma…me tienes con las manos atadas-

Suspiró cansada

- Solo di que me respetarás. Eso es todo lo que necesito oír-

Besó su frente

- Te respeto de todas las formas posibles-

Sonrió satisfecha

- Gracias, mi caballero de blanca armadura-

Yaten se separó de ella y arqueó una ceja

- ¿Eh?-

Serena sentía la ropa pegada al cuerpo, el frío estaba calándose por su piel

- Siempre me rescatas-

Bufó casi molesto por el cumplido.

- Soy todo menos un caballero-

Ahora el turno de Serena de escuchar.

- Que pasó sabes que puedes contármelo-

Por supuesto que sabía

- ¿Qué se responde cuando alguien dice que te ama?-

Que pregunta más extraña- pensó Serena. Guardó silencio un momento.

- Depende- respondió concisamente

- De que-

- De quien me lo diga-

Ambos se callaron un instante hasta que Yaten repentinamente se apoyó en el hombro de Serena.

- Estoy jodido- soltó de pronto- y no se te ocurra decir que me disculpe-

Un nuevo silencio. Serena no se molestó en enojarse ni Yaten en pedir disculpas.

- Deberíamos haber hecho esa famosa misión nosotros dos, un viaje por el espacio es lo que necesitamos, alejarnos de aquí un tiempo…-

Pinchó la mejilla de Yaten con un dedo

- Conocí a un chico que me dijo que de los problemas no se huía y que si lo hacía era una cobarde. Se parecía bastante a ti-

- Tal vez era mi hermano gemelo-

-¿Gemelo bueno o malvado?- haciendo alusión a ese juego que tenían entre ellos

Pensó un momento

- Yo diría que el gemelo bueno-

- O sea que estoy con el malvado-

Fue Yaten quien se encogió de hombros esta vez

- Es lo que hay Tsukino, lo tomas o lo dejas-

Otro silencio.

- Lo tomo-

Serena esperó otros cuantos minutos.

- Que pasa Yaten- ahora preguntando en serio.

Se alzó del hombro de la chica

- Le debo una disculpa a Rei y una plática a Mina. El problema es que Rei no me volverá a hablar y con Mina…difícilmente logre hacerlo, hay como algo entre nosotros que nos mantiene a distancia-

Así que el problema era con Rei. Seguramente se había enterado de su viaje, no se molestaría en preguntar si lo sabía o no.

- Para Rei es una gran oportunidad, tiene que aprovecharla-

Ahora estaban hablando del viaje. Se dejaba implícito que ambos lo sabían

- Deberías detenerla-

- No lo haré, ni por ti ni por nadie-

Eso sonó igual de rudo a como se oía

- Lo sé, solo estoy siendo un enfermo egoísta-

Más silencio

- Hablar con Mina no es difícil, en muchas ocasiones has dicho que se parece a mí, piensa que es como platicar conmigo, como ahora-

Sonrió. La facilidad con la que se comunicaban y cambiaban de tema era increíble

- No es como tú Sere. Son idénticas en algunas cosas y completamente distintas en otras-

- No lo comprendo- respondió Serena

Yaten inspiró

- Tú eres como un libro abierto para mí. Eres feliz y lo sé, estás enfadada y lo sé, tienes tristeza inmediatamente me doy cuenta. Con Mina en cambio… tiene el corazón blindado, no puedo llegar a él-

Antes de que Serena dijera algo volvió a hablar

- Además si tuviera la oportunidad de hablarle, no se que le diría-

- Podrías empezar diciéndole que te gusta y que la salvaste porque la quieres-

La respiración de Yaten fue lenta y prolongada.

- Eso no basta-

- A mí me parece bastante-

Yaten la miró

- Si se hubiera tratado de ti habría hecho exactamente lo mismo y si hubiera sido Seiya, Taiki Rei también. Ese no es el tema-

- Entonces cual es- preguntó Serena confusa

Se revolvió el cabello y escondió la cabeza entre las piernas

- No lo sé, estoy enloqueciendo-

Serena le arregló el cabello calmadamente

. Quizás también deba hacer un viaje, para aclarar mi mente, estoy echo un lío-

- ¿Un viaje a Londres quizás?-

Le dio un empujoncito a la rubia.

- Que graciosa- respondió molesto

- Yo solo decía que…-

- Por favor no digas nada- le espetó lastimeramente

Al principio Serena solo sonrió pero poco a poco una incontenible risa se apoderó de ella, rió y rió hasta que el estómago entero se le contrajo y comenzó a doler. Yaten cuestionó seriamente la sanidad mental de su amiga pero la risa era tan contagiosa y se le veía tan ligera que terminó siguiéndole. Los dos mojados, llorosos y muertos de risa. Cuando se calmaron Serena se recostó en su hombro y éste pasó uno de sus brazos a su alrededor

- Somos un desastre- dijo al fin Serena

- Damos lástima- exclamó Yaten al viento haciendo que Serena volviera a reír

Se acomodó más a su lado, estaba muerta de frío y Yaten estaba bastante cálido.

- Seiya está allí adentro hablando con todos, les está pidiendo disculpas por lo que pasó-

Suponía que algo así iba a suceder, pero no pensó que tan pronto.

- Eso es nuevo-

Yaten miró de reojo el rostro de su amiga. Estaba calmado. Era sorprendente como Serena saltaba de una emoción a otra. Al igual que él.

- Creo que intentará hablar contigo-

Un suspiro.

- Lo sé-

Espero y esperó. A veces con Serena se trataba de esperar.

- Si Seiya hubiera sido quien me encontró aquí, probablemente habría salido corriendo antes de que me dijera "hola"-

Volvió a esperar

- Mi madre me preguntó si creía haberme equivocado ¿Sabes que respondí?

Yaten negó

- Le dije "no se"-

Rieron nuevamente.

- Si hubiera perdido completamente la fe en él habría dicho "si", si aún siguiera creyendo en él habría dicho "no". Pero no pude contestar nada. Tengo miedo de que se me acerque y me pida una respuesta. La única respuesta a eso es un gran y vacío "no se"-

Yaten se apoderó de su cabeza y la mimó con extrema delicadeza

- Mi chica "no se"- soltó en un susurro. Serena cerró los ojos y sonrió

- No soy tu chica-

- Por supuesto que si, eres mi chica favorita en todo el mundo-

Eso le gustó.

- ¿Y que pasará cuando encuentres a una chica, te cases y tengas mil hijos?-

- ¿Mil hijos estas loca?- gritó asustado- ¿Acaso quieres que me de un derrame o algo así?-

No estaba hablando en serio. Conocía a Yaten como a nadie. Tenía un corazón tan grande que perfectamente podía ser repartido en mil hijos

- No se si me alegraré cuando encuentres a esa chica, pienso que nadie te merece, eres una bendición y la chica que te corresponda tendrá que ser mucho mejor que eso-

Eso si que le causó una risa que brotó desde lo más profundo de su pecho

- ¿Serás como esas mujeres mayores que ahuyentan a las pretendientes de sus hijos con escobas?-

Le miró y alzo la barbilla soberbia

- Algo mucho peor que eso Yaten Kou-

Alzó las cejas y asintió. A ese paso no tendría novia hasta los cuarenta.

- Eres una pequeña rubia ruidosa y llorona muy atemorizante a veces ¿eh?, casi siento pena por esas chicas-

Yaten dio un último beso en la cabeza de Serena y se puso de pie. Estaba congelándose y lo mismo pasaba con Serena. Estiró la mano para ayudarla a ponerla de pie.

- ¿Que te parece si en el intertanto sigues siendo mi chica favorita en el mundo? Créeme, no tengo prisa-

Serena tomó su mano y fue alzada por el chico. Este tiro de ella y la levantó del suelo, sosteniéndola en volandas.

- Ahora te iré a dejar-

Serena rió pero negó

- No, no lo harás. Me iré sola muchas gracias-

El animo de Yaten cambio

- Es tarde y está oscuro-

- Lo sé pero quiero caminar-

Arrugó el ceño

- Eres mi chica favorita, pero a veces lo haces muy difícil Tsukino-

La depositó en el suelo. Sabía que esta batalla no la ganaría, además de cierta forma entendía que Serena quisiera estar sola ¿Pero porque elegía la noche? Suspiró para controlar su enojo

- Te llevarás la chaqueta y me llamarás al llegar-

Serena hizo un saludo militar

- Si papá-

Yaten rodó los ojos

- Si tuviera mil hijas como tú moriría antes de los treinta años-

Serena besó su mejilla y dejó una mano en la otra

- Si sigues con ese mal humor no llegarás ni a los veinticinco-

- Cuídate ¿si? y por favor llámame-

Le observó un momento. Desearía que Yaten fuera así con todo el mundo, que cada una de las personas del planeta se dieran cuenta de lo grande que era. Era un regalo, Yaten era un regalo.

- Una armadura blanca tal vez no, pero sí un caballero. Gracias por estar conmigo ahí dentro y también aquí fuera. Gracias por no decir nada pero por hacer mucho. Estaré bien te lo prometo-

Le dio un apretoncito en la mano y bajó raudamente las escaleras.

Yaten se quedó allí vigilante, hasta que la silueta de Serena fue tragada por la oscuridad.

Era su caballero y había vuelto a la tierra con esa misión ¿Pero como proteger a Serena de esos fantasmas que no podía ver?


Serena había llegado a su casa, había entrado comido con sus padres, charlado un momento y ahora estaba sentada fuera disfrutando de la noche.

Tarareó una vez más la melodía que acaparaba su mente, al mismo tiempo que se dejaba envolver por memorias de su vida en la Luna. Nunca le había gustado pensar mucho en ello, pues se trataba de una historia que por siglos había compartido con alguien a quien por propia voluntad había sacado de su camino y aún así en noches como esas, especialmente cuando había mantenido una charla mas o menos civilizada con él, simplemente imágenes, sensaciones y detalles olvidados aparecían en su cabeza haciéndole imposible ignorarles. Recordaba el lugar en donde Darien le había obsequiado ese regalo, la forma que tenía, el color, como había reaccionado al verle, lo que sintió al tenerle entre sus manos, lo único que no recordaba era qué había sido de él.

-¿Donde estará?- se pregunto en voz alta, dejando de canturrear- ¿Lo habré perdido o solo estará extraviado?-

Curiosamente preguntarse por ese objeto era igual a preguntarse por Seiya y su relación. ¿Estaba todo perdido o solo habían errado el camino? Quería pensar que era solo una etapa difícil así como las que había pasado con Darien, pero no se sentía igual. Tal vez porque los dolores son siempre distintos o porque esto dolía más que cualquier otra cosa vivida antes.

Y así como en casa de Rei, Serena sacó su broche del bolsillo y lo abrió, dejando a la vista el Cristal de Plata, que brilló radiante.

- ¿Que piensas tú amigo Cristal?- susurró como si le hablara el oído- ¿Lo volveré a encontrar alguna vez?-

El Cristal definitivamente era bello, poderoso y centelleaba majestuoso, pero tenía un gran defecto: no podía responder a esas preguntas. Así que Serena lo guardó y se alistó para entrar a casa. Pero antes de eso tendría que hacer una sola cosa más.

Cuando vio a Seiya casi se tropieza y cae al suelo del asombro. Aún así sabía que antes de terminar la noche le vería otra vez. Era más que un presentimiento, tenía la seguridad de que él la buscaría, quizás porque seguirla e insistir en hablar con ella era algo que Seiya haría y las personas no pueden cambiar tanto de un instante a otro.

Conocer aún a Seiya le daba algo de consuelo.

Se puso lentamente de pie haciendo imposible que los nervios no se hicieran presentes. Hasta pensó seriamente en la posibilidad de simular no haberle visto y simplemente cruzar el umbral de su casa y refugiarse en el calor de su hogar. Pero lo ojos de Seiya estaban clavados en ella y aguardaban expectantes algún tipo de reacción.

No podía ser tan cobarde… ya le había visto así que salir huyendo no solo la dejaría como una gallina sino que además como una tonta.

Volvió a tomar asiento y se concentró en lo primero que se le ocurrió; sus pies.

Los admiraba como si eso fuera lo más emocionante que hubiera visto en su vida. Pero después de todo cualquier recurso servía cuando no querías darle la cara a la persona que tenías casi frente a ti. Sintió la presencia de Seiya de pie a unos pocos centímetros, pero continúo con la cabeza gacha haciéndose la distraída.

- ¿Serena?-

Respiró imperceptiblemente y levantó la cabeza como si jamás hubiera sabido que Seiya estaba ahí.

- Oh, Hey- le dijo con naturalidad

Se estaba volviendo una buena mentirosa. Seiya dudó un poco al escuchar esa respuesta tan escueta

- Pensé…- dijo Seiya notablemente nervioso- pensé que estabas con alguien, te escuché hablar así que no estaba seguro de interrumpir-

Serena miró hacia ambos lados ¿Desde cuando estaba ahí escuchándola? ¿Desde cuando Seiya era tímido?

- Estaba pensando en voz alta-

Seiya metió las manos a sus bolsillos

- Hace frío aquí-

Seiya se quedó allí sin saber que más hacer o decir. Esto era tan incómodo. Estaban hablando del clima cuando había cosas más cruciales que discutir. Serena también sentía la misma incomodidad, miró hacia un lado, después al otro hasta que finalmente y en vista de que Seiya no decía nada, puso de pie tomando el paraguas en su mano.

- Ya he terminado de hablar conmigo misma así que…creo que entraré, es tarde y…-

Le hizo un gesto con la cabeza para retirarse pero Seiya la detuvo.

- Espera bombom-

Su voz se oía tan dulce…

- ¿Crees que podríamos platicar un poco?-

El cuerpo de Serena tembló por completo. Lo pensó por un momento. No quería hacerlo, honestamente no tenia ganas de seguir hablando con Seiya, pero esto era como intentar que no tronara después de visto el relámpago. Inevitable. Así que asintió. Seiya dio un par de pasos y se sentó a su lado.

- Bajé corriendo las escaleras del templo para buscarte pero Yaten me dijo que ya habías partido. Te seguí y pensé que ya habías entrado a tu casa pero cuando te escuché cantar sentí alivio y angustia a la vez. Increíble que se puedan sentir esas dos cosas al mismo tiempo-

Serena se mantuvo con la misma expresión, la de no expresar nada. Seiya esperó a que ella agregara algo más pero al no haber respuesta de ella prosiguió.

- Intenté varias veces acercarme a ti en casa de Rei pero las cosas estaban un poco agitadas. Luego esperé a que estuvieras sola pero en realidad eso fue tonto porque tú nunca estás sola bombom, así que cuando me di cuenta ya no estabas y corrí con la ilusión de encontrarte… y aquí estás-

Los rodeos de Seiya estaban poniendo más y más nerviosa a Serena. Comenzó a jugar con la hebilla de su chaqueta, tirándola primero despacio pero mientras los minutos pasaban el acto se había convertido en una liberación de ansiedad.

- Seiya, se está haciendo tarde así que…-

Hizo el amago para ponerse de pie pero la mano de Seiya nuevamente la detuvo.

- Espera bombom, solo unos minutos. Tengo que decirte tantas cosas pero estoy tan nervioso que no se por donde empezar pero sé que debe ser ahora… porque no se si querrás volver a hablar conmigo otra vez-

Serena no fue capaz de moverse después de eso. Eso había sonado mucho más doloroso de lo que esperaba. Era por eso por lo que quería escapar… si escapaba la tristeza y el dolor de imaginarse sin Seiya se sentían menos reales. Ahí, estando junto a él, rozando su brazo, sintiendo su calidez y oyendo la tristeza con la que pronunciaba sus palabras, deseó que el momento nunca se terminara, que siguieran ambos creyendo en el cuento de hadas que habían soñado desde el principio. Dudó.

Si tan solo se diera la vuelta… decir que todo estaba olvidado era tan fácil, que las semanas pasadas simplemente no existieron era lo único necesario para continuar con su sueño…

- Bombom- dijo Seiya llamando su atención- solo siéntate. Después de que termine puedes hacer lo que quieras-

El cuerpo de Serena se relajó y se sentó otra vez junto a Seiya

- Gracias - dijo él

Ella solo asintió mientras Seiya frotaba las manos por sus piernas para calmar la ansiedad. Tenía que empezar antes de que perdiera el último resquicio de valor que le quedaba.

- Se que pedir perdón esta vez no me servirá de nada. Cuando repites demasiado algo finalmente pierde su importancia, especialmente cuando prometes cumplir y no lo haces-

Juntó sus manos y las unió fuertemente.

- Tampoco puedo prometerte que desde hoy en adelante cambiaré, no porque no pueda hacerlo… simplemente no me creerías, después de todo lo que he hecho, todo lo que te he dicho, no merezco que me creas-

Serena agachó la mirada. ¿Por qué dejaba que Seiya siguiera hablando? ¿Por qué no lo detenía y le decía que todo estaba bien?

- Aquél día bombom…no se como explicarlo pero de alguna forma lo sabía. Sabía que me dejarías. Lo vi en tus ojos al verte llegar, lo sentí al rozar tu piel… quizás tú y yo no tengamos el tipo de conexión que tienes con Yaten pero te conozco lo suficiente como para darme cuenta cuando no quieres saber de mí. Ese día lo supe-

Suavemente y de improviso acarició una de las mejillas de Serena. Ella no estaba preparada para el gesto. Se quedó tan quieta como una estatua de mármol. Al menos tenía el color de una de ellas.

- Daría mi alma por retroceder el tiempo y volver a ese momento en el que nos sentamos bajo ese hermoso árbol en Kimokku y te juré que nuestro amor sería para siempre-

Una lágrima se escurrió de los ojos de Serena pero Seiya la limpió al instante. Él también tenía ansias de llorar, pero por Serena no lo haría.

- Amarte eternamente es el único juramento que nunca podré romper-

Serena se alejó lo más que pudo. Seiya no dijo nada. Solo se limitó a seguir mirándola.

- Pero te fallé- le dijo casi en un susurro- Creí que lograr que fueras mi novia era mi mayor reto, que con tener al fin tu amor bastaba pero te descuidé y dejé que el mundo entero se interpusiera entre nosotros. Me dejé llevar y me obsesioné en buscar un poder que ni siquiera necesitaba, porque todo lo que necesitaba eras tú…-

Juntó su frente a la de la rubia

- Todo lo que necesito eres tú bombom, siempre has sido tú y siempre serás solo tú-

Serena cerró los ojos. Ver esa profunda honestidad en los ojos de Seiya hacía que todo lo que había estado pensando en esos días no valiera nada. Que terminar con él había sido la peor decisión de toda su vida.

- Cambiaría todo, cualquier cosa que me pidieras con tal de que volvieras a mí-

Seiya se tapó la cara y aguantó como pudo sus ganas de llorar, agachó la cabeza y puso una mano sobre su pecho, como si estuviera intentando que no se rompiera.

Serena lo abrazó instintivamente, ni siquiera lo pensó, solo verlo así de afectado, así de mal hizo que su cuerpo quisiera consolarlo. Seiya se recostó en su hombro e intentó no seguir sollozando pero se aferró a la cintura de Serena y solo dejó que toda la pena y la impotencia de esos últimos tres días, de esas últimas semanas se desbordaran. Estaba tan arrepentido por tantas cosas que no sabía por donde empezar a pedir perdón. Solo quería sentir la calidez de bombom y pretender que aún tenían una historia de amor perfecta e imperecedera.

Serena solo estaba allí sosteniéndolo, permitiéndole a Seiya tener su propio duelo porque ella ya lo había tenido por semanas. Incluso antes de que rompieran Serena ya sentía que terminarían de esta forma así que no se permitió botar una sola lágrima por el solo hecho de que uno de los dos tenía que estar firme para apoyar al otro, así siempre había sido.

Seiya se separó de ella y besó sus labios, fue más suave que una caricia pero fue suficiente como para que Serena diera un paso atrás un poco pasmada por ese inesperado toque.

Quería besarlo, quería más que besarlo. Quería que Seiya la tomara y no la soltara jamás, pero no así. No después de lo que se habían dicho aquél día. Eso había calado tan profundo en ella como conocerle.

- Seiya…- le dijo poniendo la mano en su pecho- no…-

El chico se secó las lágrimas que aún mojaban su rostro.

- Yo lo siento…- respondió con los ojos un poco hinchados- no debí…aunque no me arrepiento. Nunca podría arrepentirme por algo así-

Ella se alejó un poco más haciendo que Seiya sintiera su rechazo.

- ¿Ya no me amas bombom? ¿Es eso?-

El corazón de Serena cayó al piso y toda la magia que sintió al rozar los labios de Seiya se había esfumado tan rápido como llegó. Se puso de pie bruscamente.

- La confianza fue nuestro mayor problema Seiya, fue lo que provocó que nosotros ya no… -

Se agachó para recoger sus cosas. La mano de Seiya la interrumpió.

- No puedo soportar que hables de nosotros en pasado bombom, como si ya no existiéramos-

Esto estaba tornándose mal. La calma se había terminado y también el autocontrol de Serena. Sentía que las palabras querían salir de su boca de forma descontrolada, que ya no podía seguir comportándose de manera tan pasiva frente a algo que en realidad no la dejaba vivir en paz. La situación con Seiya no le permitía avanzar. Se apartó de su contacto rápidamente.

- ¿Tienes idea de lo que me costó escucharte decir que pensabas que mi relación contigo era menos fuerte que la amistad con Yaten? ¿Tienes idea de lo que fue para mí terminar contigo?, ¡Me mentiste Seiya! y no fue una simple mentira inocente, fue algo grave y que no solo me involucró a mí sino que a todos nuestros amigos…nos pusiste en peligro… y verte ahí arriesgándote por algo que jamás te pedí me desgarró por completo-

Seiya intentó calmarla

- bombom…-

- ¡No!- exclamó Serena despertando de seguro a toda la cuadra- ¡Déjame terminar!-

Se sentó de golpe en el peldaño de la escalera cansada de discutir y de huir de Seiya. Después de todo nunca podría huir de él ni de los sentimientos que afloraban cada vez que lo tenía cerca. Si tenía la ilusión que alguna vez recuperaran en algún grado su relación, finalmente tenía que decírselo a Seiya y dejar de guardarse todas las inquietudes que terminaron por arruinarlo todo. Serena definitivamente se dio cuenta que la única forma de avanzar en lo que a Seiya se refería era retroceder unos cuantos pasos.

Miró la Luna y después de mucho tiempo abrió su corazón.

- Te odié Seiya…te odié-

Seiya tomó asiento junto a ella lentamente y la miró más allá de la sorpresa. Estaba conmocionado e inseguro de querer seguir hablando del tema. Ahora que al fin estaba junto a bombom tenía miedo de enterarse de lo que realmente estaba pasando con ella.

- Y lo más absurdo de todo es que no te odié por los celos o las mentiras, eso no me importó. Te odié por no creer en ti, por no creer lo que vales y de lo que eres capaz…porque si no crees en ti, tampoco crees en mí ni en nada de lo que te he dicho desde el principio. Si no crees en ti nada de lo que hecho, de lo que hice por nosotros ha valido la pena. Si eso es así ¿Para que seguir con esto? Eso fue lo que pensé aquel día. Esa es la razón por la cual ya no estamos juntos-

Seiya digirió lentamente cada una de las palabras de Serena. Las oía en su cabeza de manera desordenada, pero no perdían el sentido. No perdían el peso ni la importancia. No supo cuanto tiempo estuvo en la misma posición, tenía la impresión de que el aire a su alrededor se había congelado y que el brillo de la Luna ya no le bañaba como hacía un rato.

Seiya se sentía derrotado. Sentía que había perdido la más importante de las batallas. Había perdido de manera aplastante contra sí mismo. No había sido Alphonse, ni Darien ni mucho menos Yaten el que se había interpuesto entre Serena y él. Había sido él, todo el tiempo había sido él. El brillo de la Luna volvió y se posó sobre su cabeza, haciendo que su cabello negro se viera casi azulado.

Era como si la Luna le estuviera hablando, era como si le susurrara "al fin lo has averiguado".

¿Debía de sentirse feliz por haberlo descubierto? Sentía muchas cosas pero no felicidad, después de todo había necesitado de varias discusiones y una ruptura con bombom para enterarse de algo que ella ya sabía muy bien. Bombom lo conocía mejor que nadie.

Serena no se sentía muy bien en estos momentos. No solo porque había explotado como en sus mejores tiempos sino porque se sentía orgullosa de ello. El cosquilleo en el estómago era difícil de disimular. Pero había algo más.

La mirada de Seiya había cambiado. Estaba triste eso era cierto y bastante silencioso, pero no parecía molesto o a apunto de gritar como lo venía haciendo últimamente. Se parecía más al Seiya de hace unos meses, a ese que escuchaba, que realmente la oía. No quería que las ilusiones se comenzaran a esparcir por su pecho, tenía terror a equivocarse…pero estando ahí frente a Seiya era imposible ordenarle a su corazón que dejara de latir esperanzado. Palpitaba vivo o más vivo de lo que había estado en días.

Estiró las piernas pues el frío las estaba atrofiando y botó una enorme bocanada de aire. La incomodidad y los nervios habían desaparecido y arrastrados muy lejos de ese lugar.

- Lo de nosotros era fácil y sencillo Seiya, como si solo hubiéramos existido nosotros dos en todo el mundo, no necesitábamos de nadie más. Hablábamos de todo, reíamos por todo y discutíamos por tonterías solo para seguir sonriendo-

El chico se percató que Serena no hablaba ya desde el dolor o la ira, sino que muy por el contrario, desde el alma. Sonrió inevitablemente.

- El mundo era una fiesta bombom…- dijo al fin Seuya encontrando su propia voz- verte sonreír era suficiente para morir de felicidad-

Serena esbozó una sonrisa contagiada quizás por la bella expresión que tenía Seiya en su rostro.

- No recuerdo un solo momento de tristeza salvo hasta hace poco…-

Ambos suspiraron hondamente.

- Que nos pasó…- dijeron al unísono.

Serena oyó como la palabra futuro retumbó dentro de sí. Se dio cuenta que la esperanza de la que tanto había estado platicando con Luna, de la que intentaba escapar estaba más viva que nunca. Que a pesar de todo, el amor de Seiya seguía haciéndole creer que las cosas podían algún día mejorar. Que estar enfadada con él era agotador, que intentar odiarlo era imposible y que no imaginarse una vida junto a él era una pesadilla.

Su futuro estaba difuso y se abría a distintas cosas a cada minuto, pero siempre la persona de Seiya estaría ahí presente independientemente del camino que escogiera, porque así ella lo deseaba. No quería a Seiya fuera de su mundo. Esa era la verdad.

- Siento que perdimos algo valioso- volvió a decir Serena, esta vez recostando su cabeza en el hombro de Seiya- dejé de contarte mis cosas y tú comenzaste a sacar tus propias conclusiones sin saber el real motivo-

Seiya apoyó la suya sobre la de Serena

- Pensé que ya no confiabas en mí, que algo ya no estaba bien conmigo y creo que lo sabía bombom y tú también. Algo no estaba bien…algo no está bien. Eso me llevó a tomar la más absurda de las decisiones-

Serena alzó la vista y esta vez se tomó su tiempo para decir lo siguiente

- Cuando éramos amigos no dudaba un solo segundo en correr a ti por cualquier cosa pero ahora tengo miedo de lo que vayas a decir, de cómo vayas a reaccionar. Creo que es eso lo que se rompió entre nosotros. Lo que perdimos fue la incondicionalidad-

Serena casi pudo percibir como algo se desprendía de su pecho haciéndolo más ligero. Por fin había logrado decírselo a la persona que verdaderamente debía de oírlo. Eso era todo. No había nada más que le faltara decir a Seiya.

En tanto Seiya sabía exactamente lo que debía de hacer. Estaba claro al fin. Nunca imaginó que la conversación con Serena terminaría así y en realidad nunca imaginó que llegaría el día en el que se escucharía decir las palabras que pronunciaría a continuación. Pero ya no estaba pensando en él, dejaría de pensar en él, como siempre debería haber sido.

- Creo que…- dijo Seiya con una leve sonrisa- creo que al fin lo he entendido bombom y te doy gracias por ello-

Al principio Serena pensó que Seiya estaba hablando de manera sarcástica, que sus confesiones en realidad sí le habían molestado, pero al ver su semblante supo que estaba hablando en serio.

Después de meses Seiya sentía que estaba haciendo lo correcto, que esta vez no se arrepentiría, había otras cosas de las cuales arrepentirse pero no esto. Era lo mejor.

- Durante todo el camino hacia tu casa ideé más de veinte formas de pedirte perdón e infinitas razones para que volvieras a aceptarme como tu novio. Ahora me doy cuenta que ese no era el camino-

Un escalofrió recorrió la columna de Serena y lo reconoció como temor a lo desconocido, temor a lo que Seiya estaba planeando decir esta vez.

Juntó su frente a la de la rubia y hizo que le mirara fijamente. No se alejó.

-Te amo Serena Tsukino, más de lo que podré amar alguna vez y se que mi futuro está junto al tuyo. Se que viviré contigo, formaré una familia contigo y envejeceré contigo no me cabe duda alguna y más aún después de todo lo que hemos pasado…pero un amor que es capaz de lastimar como yo lo hice contigo no es algo que deba ofrecerte. No es justo, no es correcto. No es lo que mereces, por eso mismo es que…-

Tomó entre sus manos el pequeño rostro de Serena quien ya empezaba a impacientarse

- Que…- balbuceó

- No te pediré que vuelvas conmigo, por tú propio bien pienso que por el momento no debemos estar juntos-

La expresión de Serena cambió a una completamente distinta. ¿Seiya estaba terminando con ella?, pero si ya no estaban juntos…

- No entiendo lo que me dices Seiya- fue lo único que se le ocurrió decir

Ni él mismo sabía muy bien lo que estaba haciendo. Soltó el rostro de Serena y dejó que sus manos colgaran libremente

- No es que no quiera estar contigo, en lo único que pienso es en ti bombom. Estos tres días sin ti…he vivido mi propio infierno y solo ahora que estoy aquí en tu compañía vuelvo a sentirme algo mejor…pero tienes razón, las cosas no están bien y mientras no lo solucione…-

Le dio una mirada que reflejaba a la perfección lo difícil que era para él decírselo. Era como si el pecho se le estuviera cubriendo con pequeñas llagas por cada palabra que salía de su boca.

Serena tomó la mano de Seiya

- Yo puedo ayudarte, quiero ayudarte, quiero que hagamos esto juntos, no me alejes-

Seiya besó su mano repetidas veces, la acarició un poco más, la acunó entre las cuyas intentando que el frío del ambiente no la enfriara, hasta que volvió a reunir el valor suficiente para mirarle.

- Sin ti no podría lograrlo, nunca te apartaría de mí, de mi mundo, de mi futuro. Pero si pretendo que ese futuro sea tan hermoso como he soñado debo de reparar todo este desastre, debo de hacerme cargo de todas las cosas que he venido haciendo mal y lo más importante, tengo que volver a demostrarte a ti y a mí que soy el mismo chico sinvergüenza que te llamó bombom sin siquiera conocerte, el que te invitó a una cita solo para pasar el rato pero que terminó enamorado de tus locuras y tu calidez, el mismo que te obligó a jugar sofball porque sabía que eras capaz de eso y mucho más…el mismo chico que sabiendo que no me podías corresponder te amó desde el mismo momento en que te vio y que se ofreció a ser un reemplazo con tal de no verte llorar. Quiero que me mires a los ojos y veas en ellos al mismo chico coqueto, risueño, dulce y eternamente enamorado de la chica de los chonguitos graciosos, el chico que se atrevió a soñar con su amor y que nunca perdió la esperanza de poder conseguirlo. Quiero que me veas bombom y encuentres en mí al chico que te robó el corazón-

Serena se quedó ahí en silencio. No estaba triste, tampoco estaba de ánimos como para ponerse a brincar pero si hurgaba bien dentro sí lo que encontraría sería algo bastante parecido a la normalidad.

Lo que Seiya le estaba proponiendo no era algo que ella hubiera esperado, ni mucho menos era algo que quería, pero era algo que necesitaban. Ella había dado el primer paso y Seiya no solo le estaba siguiendo sino que estaba tomando la situación en sus propias manos. Se sentía tan orgullosa de él. Ésta vez fue Serena la que besó la mano de Seiya y la dejó sobre su regazo.

- La única forma de que yo acepte de buena forma todo esto Seiya Kou, es que me avises en el momento que encuentres lo que estas buscando-

Seiya sonrió de esa forma pícara que hacía a Serena sentir las piernas muy débiles. Por suerte estaba sentada

- ¿Aceptar bomboncito? Que no se te olvide que fue cierta personita la que me lanzó al viento-

El rostro de Serena se tornó tan rojo como el color de la chaqueta que vestía

- yo…yo…-tartamudeó- ¡Yo nunca te lancé al viento Seiya como puedes…!-

Seiya se acercó a ella y rozó su nariz con la de ella

- Es broma bombom-

Serena pestañeó confusa

- Oh- arrugó el ceño- Estoy un poco perdida ¿Estamos bien?-

Pasó el brazo por sobre sus hombros y con la otra mano le dio un coscorrón tan fuerte que Serena gritó

- ¡Seiya eso me dolió que te pasa estás loco!-

Pero no la soltó

- Estamos muy bien bombom y contestando tu otra pregunta, no te preocupes serás la primera en enterarte-

Serena se sentía más confundida conforme pasaban los minutos. No entendía lo que Seiya estaba diciendo ni la actitud extraña que estaba adoptando. Se veía…feliz. ¿Estaba feliz de no estar con ella? Si estaba apenado lo disimulaba muy bien…

- mm…-murmuró Serena soltándose de la llave que Seiya había hecho alrededor de su brazo- con estar bien te refieres a que ya no nos ignoraremos ni no evitaremos cada vez que nos veamos ¿verdad?, que podremos estar en el mismo sitio sin que se sienta raro-

Seiya asintió

- Claro que si bombom ¿A que más podría referirme?-

Serena se cruzó de brazos mientras hacía conjeturas. Hace quince minutos Seiya parecía a punto de derrumbarse en su puerta y ahora se comportaba como si nada hubiera pasado. Era evidente que algo había sucedido el problema es que Serena no sabía qué. ¿Se había quedado dormida o algo así? Seiya seguía esperando una respuesta y ella no encontraba ninguna coherente.

- No lo sé, a estas alturas podría ser cualquier cosa. La noche se está tornando un poco extraña-

Rió mientras se encogía de hombros

- No puede ser más extraño que nuestras vidas bombom-

Serena aún creía que había perdido la conciencia por el lapso suficiente como para perderse de algo fundamental.

- ¿Seiya que cambió? Hace una hora cuando te vi venir parecías…no lo sé vencido y ahora incluso tu mirada es diferente, no lo entiendo…-

Seiya esta vez no rió. Solo se limitó a buscar la mirada de una Serena hecha un lío.

- Hace una hora bombom me dirigía hacia acá sin ninguna esperanza, solo con la ilusión de que no me cerraras la puerta en el rostro o que me escucharas siquiera un minuto, con eso me bastaba. Ahora estamos charlando como en los viejos tiempos y podemos sentarnos a platicar acerca de nuestra relación en la más absoluta tranquilidad y sinceridad. Esto es más de lo que imaginé bombom. Pensé que volverías a terminar conmigo para que me quedara bien claro…y lo que hiciste fue todo lo contrario. Me devolviste la fe y yo a cambio te devolveré lo que perdimos en el camino-

Esa respuesta la dejó un poco más tranquila pero no menos confusa. Quizás lo que necesitaba era tiempo para asimilarlo mejor, dejar de analizarlo tanto y hacer lo que estaba haciendo Seiya, agradecer el hecho de que podían mirarse y hablar como antes sí que era motivo para estar feliz. En ese sentido entendía la nueva actitud de Seiya. Pero aún había algo que quería saber.

- ¿Cómo lo sabré?- preguntó Serena- ¿Cómo sabré que lo has solucionado? ¿Cómo sabré que has recuperado eso que perdimos?-

Seiya se puso de pie mientras Serena le seguía con la mirada. Frente a ella hincó una de las rodillas en el suelo y tomó la mano de Serena. El momento era tan sublime que el pecho de Serena se sacudió. Los ojos de Seiya parecían dos grandes zafiros que refulgían de emoción.

- Porque cuando eso pase yo te buscaré bombom y me acercaré a ti con la frente en alto y conciente de que he dejado lo malo en el pasado, te miraré a los ojos y verás en mí el futuro que te he prometido y cuando esté totalmente convencido de que lo has visto, cuando esté seguro de que crees en esto tanto como yo, te pediré que vuelvas a ser mi novia y no solo eso, te pediré que compartas tu vida conmigo-

*****SyS*****

Hola holaaa! mis queridisisisimos lectores! Ya se que siempre les digo lo mismo, que voy a demorar poco en subir capitulos pero perdon! voy a perder completamente mi credibilidad si sigo así pero amaría si los días tuvieran más horas para así poder dedicarle más a mi historia, lamentablemente no es asi, por lo que me las arreglo como puedo!, así que gracias infinitas por la paciencia, constancia y fidelidad!

Veamos...con respecto al capitulo de hoy, les debo de señalar que cuando ya me di cuenta estaba taaaaaan largo más de 60 hojas! así que espero no se les haga tan pesado!

La famosa reunión se realizó con una desición que sorprendió a todos! Las Outers se harán cargo ¿Se puede confiar realmente en las Outers? ¿Podrán cumplir la misión?, Definitivamente las mejores partes del capitulo se dan en el intermedio de la reunión. ¿Thomas y Serena en un baile? La declaración de amor de Rei y la perplejidad de Yaten, La desición de Thomas de alejarse un poco de Mina , La honesta platica de Serena y Lita, revelándose y compartiendo sus anhelos. La plática Madre-hija siempre tan intrigante, La pequeña pero profunda conversación de Darien y Serena, que siempre deja a nuestra protagonista en malas condiciones y por supuesto la conversación absolutamente sincera de Serena y Seiya, la revelación de bombom y la determinación de Seiya de no pedirle que volvieran a estar juntos ¿Se arrepentirá de eso en el futuro? uyyyyyyyy, si les soy honestos hasta a mí me dan ganas de ver que va a pasar!, espero que este capitulo tan largo no les agobie, pero en serio escribí y escribí y no me di cuenta!. Les agradezcoo el apoyo que cada uno de ustedes me da, son la inspiración que siempre tiene que estar presente cuando uno escribe. Espero leerlos en el siguiente capitulo un besoo a todos! Byeeee

Capítulo dedicado especialmente a:

tudulceesperanza: amigaaaa! perdón por la demoraaa, gracias por seguirmee y estáte tranquila, no tengo la más mímina intención de abandonar la historia, me atraso si, pero soy de la idea de terminar las cosas y te aseguro que esta historia tendrá un final. Siempre dije que la historia sería larga, es la única forma que tengo de desarrollar a los personajes y evolucionarlos, así que si tienes paciencia y te gusta leer, espero que estés presentes en los proximos capitulos. Muchas gracias por tus deseos!, te envio un abrazo y nos leemos

lili: ola amiga! gracias por expresar como el capitulo anterior te hizo sentir, para mí los dias de lluvia también son especiales. Coincidentemente en mi ciudad llovió mucho la semana pasada, me permitió inspirarme y terminar este capitulo. No me odies si? yo estimo a todas las personas que leen mi historia y tu porsupuesto eres una de ellas! te envio un abrazo enorme y ovbiooo espero tu review byeeee :D

Grenddrene: olaaaa amigaa! gracias por ponerte al dia y elegir mi historia! Bueno al parecer no se necesitaron días para que Seiya y Serena hablaran ¿Te imaginas que me hubiera demorado más en ello?, muchas de aquí me habrían asesinado xD!, de todas formas no volvieron y fue por desición de Seiya ¿Quien lo iba a pensar?, veamos que sucede con eso!. Te envio un abrazo y espero tu proximo mensaje

angelkou: ola olaaaa amigisima! que bien que esta historia pueda hacerte pasear por tan variadas emociones, de la risa a la tristeza, cada vez que leo que mi historia causa eso, es una alegría inmensa. En el fondo se escribe para causar algo. Tienes toda la razón Yaten se está tornando un importantísimo personaje en la historia, pero pienso que se está preocupando más de los problemas ajenos que los propios, eso le traerá consecuencias si los continua dilatando. Espero que no sea tan tedioso el capitulo! te envio un besoo y nos leemos en el siguiente si? Byeeee :)

Oh Darling: ola amiga! gracias por defender al personaje principal! y pienso que has dado incapié a un punto muy importante. Ninguno de los personajes ha tenido una relación en realidad, no tienen idea lo que se es capaz de hacer para cuidar a quien amamos, lo satanizan porque no entienden!, y concuerdo contigo también en que Serena no ha sido honesta, pero creo que con esta conversación se ha liberado de todo aquello que le molestaba. Pienso que partir de cero no es malo y eso es lo que harán. te envio un abrazo y espero leerte en el proximo Byeee!

Miriamelle: amigisima espero que estes bien!, como siempre un honor leer tu review. ¿A que este Yaten es un amor? basicamente es más humano. Pienso que en el animé estaba demasiado preocupado en cumplir su misión y se olvidó de cultivar una verdadera relación con alguien más que su familia. Con Serena lo ha podido hacer, se quieren a un nivel que ni el mismo entiende pero que ya ha aceptado. Solo a ella le soporta desplantes y bromas, hay complicidad. Espero que este capitulo esté a la alltura de lo que pensabas y que te haya dado alguna que otra sorpresa. No sabes lo mucho que agradezco tu incondicionalidad amiga! te envio un abrazo enorrrme y espero leerte en el siguiente capitulo Byeeee :D

Meryl88: amigaaa! No te preocupes al parecer es la época de estar atareados con problemas, pero siempre se puede tener un tiempito en mi caso, para escribir y subir mi historia y en tu caso para leerla y eso lo agradezco mucho. Con respecto a tu temor de Sere-Yaten no te preocupes eso no pasará te lo aseguro, no es mi intención enrollar amorosamente a esos personajes, me gusta plantear la idea de una amistad honesta, natural e incondicional puede existe entre un hombre y una mujer. Que pueden abrazarse, mirarse, sentirse y quererse sin traspasar esa delgada línea. Realmente espero que puedas leer este capitulo! te envio mis cariños guapa! y nos leemos

megumisakura: amigaa gracias por lerr mi historia y espero leerte en el siguiente! abrazos varios

Fall93: Amiga gracias porrrr leer mi historia y no te preocupess ya actualicé! :D nosss leeemosss

Serena Princesita Hale: Amiga que honor volver a leer un mensaje tuyo, gracias por dedicarle tiempo a mi historia y además tomarte la molestia de escribirme. A veces la relación de Serena y Seiya me recuerda al míto de Icaro, que por desear volar más alto y conocer el paraíso, el sol derritió la cera de sus alas. Seiya anhelaba tener más poder para así cuidar de Serena, pero terminó cayendo en picada, arrastrando de paso a su amsda. Por eso es que pienso que ha tomado la mejor de las desiciones. En vez de continuar en una relación en la que los errores se volvián a cometer una y otra vez, decidió decir "alto", y solucionar por fín lo que estaba mal y como lo dice la propia Serena en la historia, a veces hay que da un paso atrás para así avanzar. Espero de todo corazón que este nuevo capítulo sea de tu agrado, así como también espero volver a leer tus siempre bien recibidas críticas. Te envío desde la distancia un gran abrazo amiga y nos leemos en el siguiente capitulo.

Guest (cleilis): Hola amiga!, solo puedo decir una sola cosa de tu comentario "Wow". Has descrito de una forma impresionante a los personajes y me atrevo a asegurar que solo una persona que ha leído a conciencia mi historia podría hacerlo. Es por eso que no me queda más que agradecer infinitamente tu dedicación y tus críticas, que son acogidas de muy buena forma. Es de mi total deseo que tengas la oportunidad de poder leer este capitulo y opinar que tal está. Te envio millones de saludos a la distancia y espero que esta vez, las alertas puedan llegarte al correo! Byee

Minafan: amigaa gracias por tu mensajito, como verás y aunque un poco tarde. vuelvo a actualizar. Espero leerte en el siguiente capitulo. Abrazos por monton!

Shanna: Amiga ya se ha subido! grazias por la preocupacioon!

Victorique1999: Amiga no recuerdo haber visto un review tuyo antes asi que bienvenida a mi historia, gracias por seguirla y dedicarle tiempo,que no es una cosa menor! ¿Te gustan las escenas de celos ehhh?! Pues aquí te van algunas, espero que sean de tu agrado y espero que como ahora tienes cuenta, puedas escribirme más para saber que tal va mi historia. Te envio un abrazo

wendykou: amigaza como estas! espero que muy bien, no me des las gracias por la dedicatoria, yo siempre escribo por y para ustedes mis fieles seguidoras! A mi tampoco me gusta hacer sufrir a Seiya, pero me gusta que los personajes evoluciones y se den cuenta por si solos de sus errores. Creo que Seiya al fin lo ha entendido. Con respecto a Darien y Serena la respuesta es no, no tengo intención de hacerlos volver, pero sí de que se acerquen, entre ellos hay una historia que no se puede ignorar, creo que distaría totalmente de la trama misma de mi relato, ellos están conectados y siempre estarán presentes en la vida del otro. Te envio un abrazo gigante amigaa y se te quiere muchoo!