Capítulo 42. Frustración.

"Mis amores, amor, tómalos. Después de todo ¿Qué tienes que antes no tuvieras? (William Shakespeare)".

Esa noche Serena durmió como no lo hacía en días y despertó con varias preocupaciones menos aunque con una cierta ansiedad en la boca del estómago. Vería a Seiya después de su charla y no sabía que hacer ni decir.

Escondió la cabeza entre la sábana y pataleó en la cama como…como una adolescente ilusionada con encontrarse con la persona que le gustaba. Rió como boba. Era exactamente eso, el problema era que con tantas complicaciones a veces se le olvidaba la edad y la vida común que tenía. Mariposas revoloteando por su ombligo ¿Hace cuanto que no tenía esa sensación? Casi ni la recordaba. El corazón le dio un sacudón y las mejillas se le sonrosaron tiernamente.

Abrió los ojos y entrevió por la tela de su sábana como la claridad de la mañana entraba por su habitación. Era un nuevo día. Hacía un poco de frío y el sol ocultaba su más linda cara, esas eran suficientes razones para no tener deseos de ir a la escuela. Al parecer eso no cambiaría nunca pero dejando eso de lado definitivamente sentía que las cosas ya tenían mejor aspecto. Su siempre intuitivo corazón se lo decía, después de todo su madre le había dicho que confiara más en su instinto y éste le estaba dando señales que la hacían sentirse en paz.

Se dio la vuelta ignorando la alarma de su teléfono que gritaba descontrolada y a pesar del escándalo se quedó dormida profundamente.

Volvió a despertar cuando su mamá la llamó desde la cocina por enésima vez a tomar desayuno y su voz no sonaba nada amable. Se sentó de golpe en la cama del puro exabrupto y al ver la hora pegó un grito y saltó al suelo cayendo de rodillas.

- ¡Atrasadaaaaaaaaaaaaa!- gritó corriendo hacia el baño y duchándose en dos minutos, poniéndose el uniforme a saltitos en dos minutos más y finalmente bajando hacia la cocina para tomar algo de comida, todo eso en menos de diez minutos, lo que le dejaba cinco para llegar a la escuela. Casi se estaba volviendo una experta en actuar bajo presión.

Serenacerró la puerta de su casa ahogando los alaridos de su mamá y corrió maldiciéndose todo el camino y maldiciendo a su teléfono por no despertarla a tiempo aunque el pobre había sonado hasta que casi se le agotó la batería.

Llegó a las puertas del colegio cuando casi ya las estaban cerrando y lo mismo sucedió en su salón. Era su día de suerte. Tuvo que caminar a su asiento ante la mirada atenta de todos sus compañeros y soportar que se rieran de ella a sus espaldas pero no le importaba. Algunas cosas simplemente no cambiaban.

Se percató que ninguno de los hermano Kou estaba ahí. Que extraño…quizás no era la única en quedarse dormida el día de hoy.

Luego de una hora de clases bostezó casi involuntariamente haciendo reír a sus amigas que la oyeron desde sus asientos.

Suspiró entre confusa por sus pensamientos y aburrida por la voz plana y sin inflexiones de su profesor. Deberían de hacer clases más estimulantes ¿no? Y a falta de Yaten que siempre la había reír con algún comentario mordaz no le quedaba de otra que estar ahí sentada fingiendo poner atención aunque en el fondo era todo lo contrario. golpeteó el pie en el suelo.

Sentía que llevaba horas escuchando la historia de un país que ni siquiera sabía que existía ¿Cuándo habían repasado eso?, tendría que poner en marcha un plan de estudio y pedir ayuda a sus dos amigos- Taiki y Amy- que para fortuna de ella eran los más inteligentes de la escuela. "Salvando el año" se llamaría esta nueva etapa.

Las últimas semanas eran un gran borrón de imágenes difusas, tareas incompletas y exámenes deprimentes así que prácticamente esto era una crisis que tenía que aplacar con todo.

El timbre sonó y Serena saltó de la silla aliviada. Cuando pensaba en otras cosas el tiempo pasaba volando. Ojala eso mismo le sucediera en las clases.

Ya bajando las escaleras Serena estaba prácticamente desfalleciendo del hambre y a pesar que sus amigas morían por saber todo lo que había pasado con Seiya, para la rubia era indispensable comer antes que hablar.

- ¡Si no como ahora moriré!- gritó Serena mientras corría hacia el casino de la escuela. Se puso primera en la fila y logró ser la primera a la que le sirvieran almuerzo. Casi salivó sobre su plato al olfatearlo. El apetito se le había abierto con creces en compensación por todos los días en los que la comida era lo último en su lista de prioridades.

Se sentó en la mesa más cercana para no tener que caminar más y no esperó a que sus amigas también tuvieran comida, solo se abalanzó sobre el plato y lo devoró como en los viejos tiempos. Cuando las chicas se sentaron Serena ya estaba casi acabando con el postre. Tomaron asiento luego de unos minutos de observarla con variadas expresiones.

- Sabes- le dijo Mina con una ceja alzada- no esperar a tus amigas y comer de esa forma no es para nada de Princesas-

Serena ni se inmutó, solo le enseñó la lengua y siguió comiendo.

- Bueno bueno- dijo Lita sonriendo- tenemos cosas más importantes que discutir-

Las tres asintieron.

- Y como afortunadamente los hermanos Kou no nos honran con su presencia hoy…-

Serena bajó la cuchara. Eso era cierto. Con el apuro en comer se había olvidado de la ausencia de esos tres.

- Es verdad… ¿Les habrá sucedido algo malo?-

Amy negó antes de ver preocupada a su amiga

- El sello les ha pedido dar entrevistas y otras cosas. Con el accidente de Yaten la promoción del grupo quedó estancada pero ahora volverán a trabajar con ganas. Así que habrá algunos días en los que no les veremos por aquí-

Serena asintió.

- Vaya- soltó Mina picándole el brazo- estás muy bien informada Amy. Te felicito-

Le golpeó la espalda.

- Que raro…- dijo Serena mordiendo su espagueti- Seiya no me dijo nada de eso…-

Las miradas de las tres chicas se posaron sobre su rostro. Serena tragó con dificultad. Tuvo un mal presentimiento.

- Hablando de Seiya… como no está podremos interrogarte a gusto- soltó Mina malévolamente

- ¿Interrogarme a gusto?-

Amy sonrió apenada, pues al igual que sus amigas, también quería enterarse de las últimas novedades.

- ¡No creerás que te hemos seguido para ver como te engullías el almuerzo eh!- le respondió Mina mientras guiñaba el ojo- ¡Así que cuenta todo lo que pasó ayer! ¡Estamos locas por saber!-

Serena bajó la cuchara con la que estaba comiendo

- ¿Es necesario chicas?-

- ¡Por supuesto que es necesario!- gritaron las tres al unísono

Serena hizo una mueca y se preparó para hablar. Les contó todo, tal vez obviando algunas cosas sin importancia o demasiado privadas, pero a final de cuentas después de quince minutos ya estaban enteradas bastante bien de lo ocurrido

- ¡Diablos!- exclamó Mina mortificada- le debo a Rei un helado gigante y me lo va a cobrar estoy segura-

- ¿Eh?- preguntó Serena

Mina tomó de su zumo y dejó la caja vacía sobre su bandeja de comida

- Rei y yo apostamos ayer un helado. Pensé que tu y Seiya volverían y ella pensó que no. Como verás perdí. ¡Muchas gracias Sere!-

Se veía molesta

- Y te haces llamar mi amiga…- susurró Serena al viento-

Amy y Lita sonrieron

- No le eches la culpa a Sere- intentó Lita apaciguar los ánimos- fue Seiya quien tomó esa decisión-

- Lita tiene razón- coincidió Amy- y pienso que fue lo más prudente. Eso habla bien de él, significa que está comprendiendo que los actos tienen consecuencias y que los problemas para solucionarlos se deben de atacar desde la raíz. Pienso que Seiya está velando por ambos esta vez-

Serena asintió. Los concejos de Amy siempre eran bien recibidos

- ¡Si si!- exclamó Mina con desdén- pero eso no cambia el hecho de que la situación sea un asco. Son amigos que se aman y tendrían que estar juntos pero no quieren, están solteros pero no pueden verse con otras personas, si alguna chica se le acerca o lo invita a salir sentirás celos y tristeza pero no puedes hacer nada porque en realidad no son nada. Como dije la situación es un asco-

Serena no había pensado en eso y no pensaría en eso. Apenas si estaba asimilando la nueva situación como para empezar a preocuparse de su relación-no-relación con Seiya.

Además antes que todo había una pequeña cosita que debía de platicar con Mina y honestamente tenía miedo de hacerlo.

- Um…-

Sonrió de manera extraña. De la manera que Serena lo hacía cuando estaba nerviosa.

- Que es eso- preguntó Lita

- Que cosa-

- Esa sonrisa rara en tu cara Sere. ¿Pasa algo?-

- Y que quiere decir ese "um"- preguntó Mina acercándose más a ella

- ¿Um?-

- ¡No este "um", el otro "um"!-

- ¿Eh?- preguntó confundida

- ¡Uyyyyy!- gritó Mina haciendo que más de una persona de la cafetería se diera la vuelta para mirarle- ¡Ya deja los monosílabos y dinos!-

Serena saltó de su asiento como un gato asustado. No sabía como decir esto así que lo diría de forma concisa.

- Thomas me invitó al baile de invierno ¡como amigos!. Es este fin de semana y…-

Amy y Lita dirigieron toda su atención a Mina quien ladeó su cabeza hacia el lado derecho. Serena movió la mandíbula como si estuviera tartamudeando pero nada salía de su boca. Había cosas a las cuales Serena temía, las reacciones de Mina eran un caso.

- bu…bueno él me lo pidió tan amablemente, yo pienso que me vio triste y quiso darme una alegría ¡Pero estoy segura de que es solo eso! y…-

- ¿Mina que le pasa a tu ojo?- preguntó Lita tragándose la carcajada que tenía en la garganta

El ojo de Mina palpitaba como si fuera a explotar

- Nada no te preocupes querida Lita- respondió en un tono más grave de lo normal.

En su mano tenía un tenedor y lo enterraba una y otra vez sobre su ensalada

- Mina estás asesinando a ese pobre tomate- murmuró Amy moviéndose imperceptiblemente hacia el lado en donde Lita estaba sentada, por si algo del tomate le saltaba encima…o si el tenedor de Mina se le incrustaba en la mano por accidente.

- Ese pobre tomate pasó a mejor vida, ahora es jugo de tomate- le susurró Lita en el oído a Amy, quien asintió comprensiva.

Serena comenzó a jugar con un trocito de pasta que le había sobrado del almuerzo

- ¿Mina estás molesta conmigo?-

Cuando terminó de hacer papilla su ensalada le miró.

- Por supuesto que no Sere- respondió con la mandíbula apretada

- Pareces enojada- dijo no muy convencida

- Pareces furiosa- recalcó Lita

- Me preocupa tu ojo Mina…parece que te subió la presión- decía Amy mientras examinaba con ojo clínico el semblante de su amiga y le tomaba el pulso de la muñeca izquierda.

Mina alzó la mirada y sonrió despreocupadamente a todas. Dejó el tenedor en la mesa y entrelazó sus dedos.

- Sere por supuesto que no estoy enojada contigo y chicas no se preocupen estoy bien…solo me sorprendió un poco la noticia. No sabía que Thomas pensara ir ni que tuviera planes de invitarte, pero está bien-

Serena entrecerró los ojos. No le creía en lo más mínimo

- Esta muy bien- volvió a decir como para convencerse más a sí misma que al resto- además Thomas y yo solo somos amigos, yo no tengo porque entrometerme en sus asuntos ni él está obligado a darme explicaciones. Él es libre y yo también-

Abrazó a Serena y sonrió dejando de lado el mal humor que se había apoderado de ella.

Estaba siendo honesta, realmente le alegraba que su amiga se distrajera y viviera algo bonito dentro de todas las cosas malas que últimamente había pasado, pero no entendía porque Thomas no se lo había comentado el día anterior. Lo que le molestaba era la falta de información, al menos así habría estado preparada. La ignorancia y la falta de información no eran una buena combinación.

Era cierto que el tiempo apenas si había alcanzado para platicar de sus propios problemas pero no le habría quitado más de cinco minutos decírselo… pero era cierto también que Thomas no tenía porque darle explicaciones ni ella derecho a exigirlas…quitó de su cabeza esas ideas ridículas y se concentró en sus amigas quienes se notaban genuinamente preocupadas por ella. No les haría eso ni mucho menos haría sentir culpable a Serena por algo de lo que no tenía la culpa. Terminó de comer lo poco que dejó comestible y estiró los brazos. Necesitaba relajarse. Se liberó de sus tensiones, ocultó sus temores y sus preocupaciones en lo más profundo de su cabeza. No dejaría que le dominaran ¡Era Mina Aino y era un diosa!

- ¡Ahora tenemos que pensar en lo que te pondrás Sere! Habrán chicas de último año y tú serás de las pocas de tercero así que tienes que verte preciosa! Tenemos que pensar en el color del vestido, el peinado ¡Y los zapatos! Y solo es una semana así que nos apuraremos. ¡Serás una princesa eso te lo prometo!-

Ni la propia Serena se veía tan contenta como Mina. Ahora no solo era una Princesa sino que en una semana tenía que parecerse a una.

Hablando de situaciones que eran un asco…


Luego de almorzar las chicas reían mientras subían calmadamente las escaleras en dirección hacia su salón.

- Solo espero que no lleve un vestido idéntico a otro- comentaba Serena con cierta aprensión- terminarían odiándome-

- La probabilidad es poca- le dijo Amy- pero siempre puede estar-

Caminó con las manos atrás. Se le había ocurrido una idea…

- Lo mejor sería llevar un diseño exclusivo…uno propio-

Miró a Lita, quien alzó las cejas no comprendiéndolo del todo

- ¿Te atreverías Lita?-

Amy y Mina se detuvieron. Lita lo comprendió

- ¿Quieres que diseñe tu vestido?-

Serena sonrió pero Lita negó fehacientemente. Tal vez no había sido buena idea compartir con su amiga sus anhelos, era menos que una aficionada, solo se había atrevido con cosas pequeñas…un vestido que todos verían…

- ¡Por favor Lita!- exclamó tomándose de su brazo

Lita intentó zafarse con suavidad

- Sere no puedo hacerlo, jamás he hecho un vestido de fiesta ¡Y en una semana estas loca!-

Los ojos de Serena se pusieron vidriosos. Mina palmeó a Lita en la espalda

- ¡Pero si coses estupendamente! y tienes un gusto exquisito ¡no le puedes decir que no ¡Mira esa carita de pena!-

Miró a Serena, la barbilla temblando lágrimas visibles, gimoteando como un perrito abandonado.

- ¡Mina no lo entiendes! ¿y si queda mal? ¡Y si se ríen de ella por mi culpa!-

- Sería mucho peor que llegara a la fiesta con un vestido igual a otro-

Lita gimió, casi vencida. Sabía que con Serena era difícil ganar ¿Pero que sus demás amigas también estuviera de acuerdo? Era una traición.

- ¡No tú Amy, confiaba en ti!-

Serena sentía que ganaría. Casi saboreaba el triunfo.

- Por favor Lita, hazlo por mí, ¡Solo iré a esa fiesta si tu me haces el vestido!-

- ¡Eso es chantaje Sere!-

Rostro de inocencia en su máximo esplendor.

- ¿Sirvió?-

Ahora no solo era Serena la de carita de cachorro hambriento. Eran tres pares insoportables de ojos llorosos esperando su respuesta.. Lita hundió los hombros y suspiró vencida

- Está bien…-

Mina y Amy aplaudieron y Serena se lanzó a los brazos de Lita.

- ¡Sere pareces un mono!- le reprendió Lita aún molesta por haber sido atrapada de esta forma. No se los perdonaría tan fácil

- ¡Gracias, gracias!- exclamó feliz- ¡me has hecho tan feliz!-

Se separó de ella utilizando casi todo su autocontrol. Esto sería todo un reto. Suspiró ya pensando en su labor.

- Esperemos que estés tan feliz cuando termine mi trabajo-


Después de clases las chicas habían acordado acompañar a Serena y así comprar la tela para el vestido. La opinión de tus mejores amigas en algo así era fundamental.

Pero lo malo es que llevaban horas visitando desde las más grandes y conocidas tiendas hasta las más desconocidas y Serena no se había decidido por nada. Todas le parecían muy comunes o muy extravagantes. Y si no era eso, el color no era el adecuado o la textura incómoda.

Las chicas estaban cansadas y hambrientas así que decidieron sentarse un momento en un lindo cafecito en el centro.

- ¡Sere eres muy exigente, así no la encontraremos jamás!- reclamó Mina

- Está bien- dijo Lita sonriendo- ella tiene que llevar algo que le guste completamente y no solo tiene que ser el diseño, sino que la textura de la tela y el color son fundamentales-

Serena se disculpó con una sonrisa. Tal vez debería haber venido sola… y de pronto se percató que había un simple negocio al frente de donde estaban.

- ¿Y a esa pequeña tienda de allí ya fuimos?-

Amy apuntó a un sitio escondido tras un árbol. Era justo lo que estaba pensando. Mina miró de soslayo son desgano.

- Si, si lo hicimos-

Serena se puso de pie emocionada.

- ¡No no hemos hecho!-

Vio que sus amigas estaban reticentes a ponerse de pie.

- Puedo ir yo si quieren, solo está cruzando la calle-

Antes de que dijeran algo ya estaba corriendo hacia la tienda.

- Se le ve bien ¿no?, no para de hablar y de saltar- dijo Lita- se parece un poco a la Sere de antes-

Mina se apoyó en la mesa con la cabeza sobre los brazos encogidos

- Thomas es un hacedor de milagros. Invitarla a ese baile le ha cambiado el ánimo-

Amy apoyó sus libros en la mesa

- Mina… ¿Realmente no te molesta? Lo que le dijiste a Serena ¿era cierto verdad?-

Miró a un lado y después al otro haciendo que sus ojos azules brillaran intensamente

- ¿Te molesta a ti dejar de estudiar por acompañarla? ¿O la Lita diseñarle ese vestido como pidió?-

Amy miró hacia donde se había ido

- Por supuesto que no, estar con Sere es un gusto para mí-

Se irguió de pronto y se recostó en la silla

- Pues para mí también lo es y si la veo feliz mucho mejor. Por mi mejor amiga bien puedo renunciar a una noche de fiesta, en el evento de que ese traidor de Thomas me hubiera invitado a mí-

Lita rodó los ojos

- Mina no seas así con Thomas. De seguro tenía planes de invitarte a ti-

Se hizo el pelo hacia atrás y tomó el vaso de soda con excesiva fuerza. El plástico se hundió un poco y crujió bajo sus dedos.

- ¡Bah!, una cosa es que no esté enfadada con Serena, pero ¡con ese…rubiecito sonrisa fácil!...-

Succionó hasta que ya no quedó dio dos golpes en las mejillas para ahuyentar el mal sabor de boca que no era precisamente por la piña de su soda.

- ¿Qué les parece si comemos algo mientras Serena compra? Se me antojó comer una hamburguesa-

Amy asintió. Pidieron la carta y en menos de cinco minutos ya estaban comiendo hamburguesas, y de paso patatas. Comieron amenamente platicando acerca de las novedades en la escuela. Lita de pronto recordó que quería hablar con sus amigas de un tema en particular

- Chicas hay una cosa que quiero platicar con ustedes y aprovechando que no está Sere…-

Dejaron de comer

- ¿Qué es?- preguntó Amy

Miró hacia la tienda para corroborar si su amiga seguía allí

- Faltan tres semanas para el cumpleaños de Serena. Después de todo por lo que ha pasado me parece justo que lo celebremos-

- No solo ella lo ha pasado mal, pienso que todos nos merecemos un respiro, comida, baile y diversión-

Mina había dado en el clavo

- Esa es la idea, poder reunirnos y disfrutar-

- Además- dijo Amy limpiándose con su servilleta- el viaje de Rei es en dos meses, a Serena le encantará tener lindos recuerdos de su cumpleaños con Rei allí-

Mina se entristeció un poco

- Es cierto…Rei se marcha y no la veremos en un buen tiempo. Un motivo más para hacer de esa fiesta inolvidable ¿no?-

- ¿Y que tienes pensado Lita?-

Mordisqueó su hamburguesa

- Tenía pensado algo especial, son diecisiete años, no lo sé, una cena en un restaurante, una fiesta íntima o hasta una ida a la playa, aunque tendría que ser a alguna casa, el clima está muy malo como para acampar-

Mina golpeó la mano en la mesa para llamar su atención pues tenía la boca llena.

- Podríamos decirle a Thomas que consiga esa casa en la playa a la que fuimos en el verano ¿Era adorable no?-

Lita asintió pensativa

- Si no recuerdo mal dijo que era de un amigo, tal vez pueda conseguirla-

- Quizás pueda invitar al amigo…- murmuró Mina con una sonrisa pícara

- Pues veamos si eso es posible- respondió Amy

- ¿Que cosa lo de la casa o lo del amigo?-

Amy miró su reloj ignorando la pregunta de Mina

- Serena se está tardando mucho ¿no creen?-

Mina también dejó de lado las bromas

- Ya saben como es, algo la debe haber entretenido-

Justo en ese momento salió saltando la tiendita y con algo en la mano. Cruzó la calle corriendo y se sentó de un golpe en la silla libre.

- ¡Chicas al fin la encontré!- publicó alzándola con júbilo


El día miércoles Serena recibió una llamada de Thomas en donde le pedía platicar después de clases, así que como era la única de las chicas que terminado el período ordinario no tenía que salir corriendo hacia sus actividades extra curriculares, caminó con calma hacia el gimnasio.

Al cruzar el edificio de la biblioteca divisó a algunos estudiantes con sus cabezas enterradas en libros. Se acercaban los exámenes de fin de primer semestre y algunos alumnos comenzaban a sentir la presión. Ella también debería de sentirla, seguramente en un par de días más cuando recibiera el reporte de sus notas sería una más de los ratones de biblioteca. Suspiró desanimada.

Caminó raudamente hacia el gimnasio. La puerta estaba semi abierta y al no oír ruido entró sin anunciarse. Las luces estaban a medio encender, algunos balones desparramados, una cubeta de agua y un trapeador en la esquina.

Caminó un poco más, un tanto tímida. No lo había pensado antes pero ese lugar tan grande, sin gente gritando ni riendo al atardecer era bastante lúgubre.

Vio a un lado, luego a otro. No había nadie… tal vez Thomas se había aburrido de esperar o ella se había confundido de lugar.

Sacó su teléfono celular, pero no hubo necesidad de hacerlo. Allí recostado sobre unos colchones color azul bajo los únicos rayos de sol que se colaban por las ventanas más altas del gimnasio estaba Thomas. Serena se acercó. Estaba durmiendo.

Se agachó y movió su brazo

- Oye despierta- le dijo zarandeándolo

Se removió un poco y abrió los ojos. Le sonrió

- Se supone que el cuento no es así- murmuró con voz somnolienta- es el chico el que despierta a la Princesa y no al revés-

Serena se sentó en el colchón de al lado. El sol de invierno era débil pero aún podía entibiar su piel.

- ¿Nunca te han dicho que los cuentos de hadas no existen?-

Y vaya que le había costado aprender eso.

Thomas bostezó y puso un brazo sobre sus ojos

- Lo siento, estaba terminando de limpiar después de la práctica y el cansancio me venció. El último año está acabando conmigo-

Serena entendió por qué aún había artículos de limpieza repartidos por el lugar. Y también vio unas ojeras en el rostro de Thomas que antes no estaban ahí.

- No te disculpes, sueño y cansancio son mi segundo nombre-

La risa de Thomas resonó por todo el lugar

- ¿Estabas ocupada?-

Cruzó sus piernas y afirmó los codos en ellas.

- Nah. Soy la única que no tiene nada que hacer después de clases-

- Vaya- contestó Thomas tan sorprendido como su voz adormilada podía sonar- deberías de buscar algo. Son divertidas y te ayudan a despejar un poco la cabeza-

Serena hizo círculos con su dedo en el colchón.

- La verdad es que lo he estado pensando un poco. Para el segundo semestre de seguro que tomaré una-

Thomas se sentó de golpe haciendo que Serena se sorprendiera. Estiró los brazos, se restregó los ojos y sonrió. Parecía un niño volviendo de su siesta.

- Ahora que ya estoy despierto hay dos cosas que deseo platicar contigo-

Serena se tensó pero Thomas le sonrió para que se tranquilizara

- ¡No te preocupes!, no es nada grave-

- Oh- respondió Serena sonriendo también- está bien-

Thomas se cruzó de piernas igual que Serena y se giró para estar frente a ella.

- Mira, el asunto es el siguiente. Después del baile de invierno algunos compañeros de último año se reunirán en la casa de la playa a la que fuimos la otra vez ¿la recuerdas?-

Claro que la recordaba. El atardecer visto con Seiya era una de las cosas más hermosas que atesoraba en su memoria

- Si, el lugar es muy bello-

Asintió de acuerdo

- La mayoría de ellos son amigos y amigas mías y me han invitado. Yo quería saber si después del baile te gustaría ir conmigo-

Serena alzó las cejas. Ni siquiera había dicho que iría a un baile.

- No lo sé Thomas, me complica el asunto con mis padres…no les he contado, además no conozco a nadie más que tú…¿no se molestarán si voy?-

Asintió compresivamente.

- Sospechaba que aún no lo habías hecho ¿Qué te parece si paso por tu casa y le pido autorización a tus padres?, se que tu madre me conoce pero es mucho mejor que lo haga en persona, después de todo yo te invité así que no deseo que tengas problemas por mi culpa-

¿Cuál era la posibilidad de que existiera un chico así? Serena sonrió

- No es ningún problema para mí ir contigo, te debo confesar que he estado muy emocionada por esto-

Thomas movió sus cejas arriba y abajo repetidas veces

- ¿Por ir conmigo jovencita?-

Sonrió pero negó

- En realidad por el vestido ¡Tengo una idea que estoy segura quedará bellísima!-

Suspiró desanimado

- Y yo que pensé que era por mí…has roto mi corazón-

Puso la mano en su pecho y fingió dolor.

- De todas formas- continuo- no quise decirles a mis compañeros que iría, por que primero necesitaba saber que opinabas tú. Eres mi pareja, no podía hacerlo sin que supieras. Lo que tú desees se hará-

A Serena se le llenaron los ojos de lágrimas. Era estúpido sentirse así pero oír a Thomas decir esas cosas le provocaba una sensación de amargura muy grande. Thomas cambió su buen humor y adoptó su faceta de hombre genuinamente preocupado, es decir ceño fruncido. Puso su mano en la mejilla de Serena

- Serena lo siento, no quise presionarte. Si quieres no vamos a ningún lado, no estas obligada a ir, solo un simple baile y nada más-

Pero eso no la calmó, al contrario, los ojos más vidriosos que nunca hicieron a Thomas palidecer.

- Rayos Sere ¿sabes que? olvida la playa y el baile también, olvídalo todo ¿A quien le importa ese estúpido baile? Puedo sobrevivir sin él ¿Quieres un café? ¿Un dulce? Perdóname por favor….-

Hizo un puchero mientras se limpiaba los ojos con el dorso de la mano.

- No es un estúpido baile…- lloriqueó- de verdad quiero ir contigo y no me siento obligada a nada-

Thomas pestañeó un par de veces para espantar la preocupación y la abrazó con fuerza

- Lo que desees haremos- Le acarició la espalda en círculos sin decir nada más - Pero no me asustes así otra vez-

Sacó un pañuelo de su bolsillo y le limpió el rostro. Esto se sentía tan familiar… era la segunda vez en menos de dos días que lloraba y había un chico dispuesto a soportar el espectáculo y además encargarse de ella de esta forma.

- Ni siquiera se porque estoy así, te escuché decir esas cosas bonitas y ¡plaf! comenzaron a caer solas-

Thomas siguió con su labor sin decir palabra alguna

- Tal vez solo tenía la necesidad de llorar un poco, tal vez cuando has llorado por varios días el botar una que otra lágrima se hace mecánico o a lo mejor finalmente enloquecí-

Respiró para recuperar el aliento. Había dicho todo eso sin inspirar. Thomas terminó de limpiar su rostro y se cruzó de brazos.

- No creo que estés loca, llorar está bien mientras no lo transformes en un hábito-

Guardó su pañuelo en el bolsillo de su pantalón

- Estos días han sido demasiado intensos. Lo intenso no es malo pero de vez en cuando se siente la necesidad de bajar esa intensidad-

Eso era lo que quería, que el remolino de su cabeza dejara de girar tan rápido

- Tómate las cosas con más calma, día a día. Poco a poco te irás sintiendo un poco más como tú. Pero para eso preocúpate mas de ti, céntrate en lo que tú quieres y necesitas para sentirte mejor-

Asintió como niña pequeña.

- Eso de ser egoísta…no se me da muy bien-

Le agarró uno de sus moñitos haciendo que sonriera.

Suspiró. Lo más probable es que eso fuera cierto. Todo había sido muy rápido y no estaba tomándose su tiempo para pensar ni poner las cosas en perspectiva. Lo cierto es que aún se sentía herida, no odiaba a Seiya pero verlo le provocaba esa sensación de angustia que era inevitable. Asintió firme a Thomas. Era un buen consejo. Más que un buen consejo eran las palabras de un excelente amigo

- Yo… lo haré, te prometo que lo haré. Lo haré a mi ritmo-

Sonrió aliviado y como de costumbre contagió a Serena con ella. Thomas se palmeó ambas rodillas.

- Ahora que ya nos hemos calmado y dejado en claro el primer punto, iremos al segundo-

Serena volvió a intrigarse y esconder en un rincón sus otras preocupaciones

- ¿Quién sabe que irás conmigo al baile?-

Puso un dedo sobre su boca

- Bueno…lo saben las chicas. De hecho Lita me diseñará el vestido-

Thomas acarició su barbilla pensativo.

- Ya veo ¿Y Seiya?-

Negó

- No es que no haya querido decírselo. Es solo que los chicos no han ido a la escuela estos días por cosas de la disquera así que…-

Thomas asintió.

- Lo siento…- murmuró Serena

Hizo un gesto de displicencia. .

- No lo sientas. Ir juntos no tiene nada de malo o al menos yo lo veo así. Pero quizás deberías de aclarárselo a él o si quieres se lo puedo decir yo-

Vio una imagen mental de Thomas diciéndole a Seiya "Hey, iré con Serena al baile de invierno, Solos. Bailaremos un rato. Solos. Luego nos iremos a la playa, pasaremos la noche ahí con un grupo de amigos que no conoces. Pero no te preocupes yo la cuidaré…"

Tragó con dificultad. Eso terminaría con una amistad o con la vida de alguien…

- Thomas- dijo Serena palmeando su rodilla- honestamente no creo que sea buena idea. Verás Seiya es un tanto temperamental…cuando se trata, ya sabes…de mí-

Agachó la vista nuevamente avergonzada. Thomas lo meditó

- Ese es un problema…no me gustaría discutir con Seiya por esto, ni tampoco pelearme con él, suficiente ya tengo con haberme cargado a uno de los Kou-

Oh- se había olvidado de eso. El ojo en tinta de Yaten. Oh- volvió a pensar Serena lamentándose. Esto se ponía peor. Estaba segura de que Yaten colaboraría con mucho gusto en el asesinado de Thomas. O sería el autor. Rió nerviosa

- A estas alturas ya no se que me da más miedo, si contarle a Seiya o a Yaten…-

Se rascó la cabeza.

- Tienes razón…a veces Yaten es un poquito más sobreprotector contigo que Seiya-

Serena bufó

- ¿Un poquito? Eso es quedarse corto-

Los dos guardaron silencio

- Es solo que no me siento bien…es como mentirles y las mentiras se dicen para ocultar algo que es vergonzoso y que tú seas mi cita ese día es todo menos vergonzoso, seré el hombre más orgulloso del mundo esa noche cuando entre de tu brazo-

¡Ohh! ahí estaba otra vez este chico diciendo cosas tan dulces que le enternecían el corazón. Los ojos volvieron a llenársele de lágrimas. Thomas alzó las palmas de las manos alterado

- ¡Que hice ahora Sere!-

Volvió a sacar el pañuelo para detener las lágrimas de Serena antes que cayeran

- ¡Lo siento Thomas estoy sensible y dices cosas tan lindas!-

Se acercó a ella para volverle a limpiar con mucho cuidado

- Perdón- le dijo él bajando la mano

Serena se golpeó la mejilla. Tenía que dejar de comportarse así era patético. Parecía una mujer a la que jamás la habían tratado así en su vida cuando era todo lo contrario. Tenía personas maravillosas que siempre le recordaban lo buena persona que la consideraban.

- ¿Me pides perdón por ser encantador?-

Se encogió de hombros. No sabía que decir. Volvió a darse un golpecito. Al tercer intento Thomas tomó su mano y la detuvo

- Por favor no hagas eso…no te lastimes-

Su semblante era tan triste…como si le hubieran golpeado a él. Serena bajó la mano y le sonrió para disipar su tristeza.

- Parezco una maníaca- sin soltarle la mano Serena le miró. Tenía que concentrarse en lo importante- Muy bien hablaré con él en cuanto lo vea –

Las emociones de Serena parecían un péndulo que iba muy rápido. Pasaba de la risa al llanto, de la tristeza al enojo, del enojo a la risa y de la risa al llanto otra vez. A Thomas se le estaba haciendo muy difícil seguirle el rastro. Al parecer ahora estaba en calma y un tanto enojada.

- Es…está bien, como tú quieras Sere-

La observaba dudoso. Serena se tapó la cara con las manos

- Piensas que estoy loca ¡lo sé!-

Le tomó ambas manos

- Deja mirarte Sere-

- ¡No!- respondió ella negándose a bajar las manos

- ¡Sere ya!- logró hacerse de las dos manos de Serena. Le esperaba con ambas cejas alzadas queriendo decir "que haces"

- ¿Por qué no mejor te acompaño a tu casa y si están tus dos padres hablo con ellos?. Ya se hizo tarde y no te dejaré ir sola-

Serena pestañeó y recién ahí se percató que de la tenue luz del sol que se colaba por la ventana ya no quedaban huellas. El cielo estaba oscuro y solo se veían reflejos de luminarias ubicadas a la distancia y que alumbraban la escuela. El gimnasio parecía mucho más grande y tétrico de antes.

- Está bien, apoyo la idea este sitio me pone los pelos de punta-

Se abrazó a sí misma y se frotó los brazos. Thomas rió

- Es solo un gimnasio Sere. Espérame un momento tengo que recoger esos balones y guardar lo de la limpieza-

Se puso de pie de un salto antes de que Serena pudiera responder y se alejó corriendo. Serena se quedó ahí sentada sola sintiendo como la oscuridad la absorbía

- No seas miedosa Serena- dijo en voz alta- es solo un gimnasio y Thomas está aquí contigo-

Oyó el crujido de algo. Rió nerviosa

- Solo fue el viento o un árbol- se repitió

Lo siguiente que oyó fueron pasos. El corazón se le aceleró

- ¿Th…Thomas?- le llamó, pero nadie respondió

Se puso de pie y tomó su bolsa. Caminó unos pasos y volvió a oír lo mismo otra vez.

- ¿Estás ahí?-

Caminó hacia los camarines. Seguramente estaba ordenando allí lo que faltaba. La respiración se le aceleró y se tomó el pecho para tranquilizarse

- ¡Esto no es gracioso Thomas!- exclamó por si pretendía hacerle una broma

De pronto los pasos se hicieron más sonoros. Serena no alcanzó a darse la vuelta cuando un brazo ya la había alcanzado. Gritó tan fuerte que los oídos le dolieron y se hizo un ovillo, tapándose ambos lados de la cabeza con los brazos.

Thomas, quien estaba efectivamente en los camerinos escuchó el grito y soltó los balones que estaba guardando para salir corriendo en búsqueda de Serena. La encontró agachada en el suelo sollozando.

Corrió tan rápido que terminó arrastrándose por el suelo del gimnasio. La abrazó fuerte

- ¡Sere que pasó!- gritó asustado

Pero no le dijo nada solo se adosó a él. Thomas miró hacia arriba todo lo enojado que podía parecer.

- ¿Que le hiciste eh? ¡Dime!-

El chico estaba con la boca abierta en la misma posición que tenía antes de que Serena gritara

- ¡Hey viejo te juro que no le hice nada!, la encontré caminando y quería preguntarle que estaba haciendo aquí, ¡le tomé el brazo y se puso a chillar!-

Thomas hizo que Serena se pusiera de pie sin soltarla.

- Tranquila preciosa no llores, no te quiere hacer daño, es un amigo mío-

Serena dejó de sollozar luego de que el corazón se le tranquilizara y que la respiración se le normalizara. Aún afirmada en el pecho de Thomas observó de soslayo al chico. Era alto como Thomas y tenía el pelo color castaño con un lindo corte. Sus ojos eran grises y parecía nervioso.

- ¿Lo ves linda?- le dijo Thomas acariciando su cabello- es solo un chico tonto y malo que te dio un susto de muerte-

Le sonrió para inspirarle confianza. Ahora que estaba con Thomas y que veía realmente al monstruo que pensó que la atacaba se sentía bastante ridícula. Se limpió los ojos que a estas alturas ya debían de estar enrojecidos y suspiró profundo.

- ¿Discúlpame si?- le dijo el chico desconocido- no pretendía asustarte en serio. Solo vine por unas cosas que dejé olvidadas en mi casillero-

Serena asintió

- Yo…disculpa, no te vi y estaba muy oscuro…-

Comenzó a hacer pucheros. Los dos chicos agitaron las manos repetidas veces.

- ¡No llores otra vez!- exclamó el chico castaño- en serio te entiendo. Estaba oscuro y te sorprendí y lo siento. Es más si quieres te llevo a tu casa, te compro un café para que te tranquilices o no lo sé, un chocolate mañana para que no pienses que soy una especie de acosador nocturno-

Serena paró de hacer pucheros

- No pienso que seas un acosador-

- Pues me miras como si lo pensaras-

Él estiró su mano antes de que Serena respondiera

- Mi nombre es Jin y soy amigo de Thomas, compañeros de salón y de equipo-

Serena estiró la mano para estrechársela

- Soy Serena, mucho gusto-

- No creo que el gusto sea tan grande-

Sonrió y una pequeña hendidura apareció en su barbilla. Adorable, como un niño pequeño. Serena sonrió tímidamente. Thomas le dio un golpe en el hombro a su amigo y el chico se quejó pero después rió

- Eso es por asustar a la dama tonto-

- De todas formas- respondió el sobándose el brazo- ¿Qué hacen aquí hasta tan tarde eh?-

Les observó fijamente. Primero a Thomas y luego a Serena quien aún estaba sosteniéndose de Thomas.

- ¿Me toca limpieza que no te recuerdas? Y ella vino para platicar conmigo-

Entrecerró los ojos

- ¿No te parece que la limpieza se te alargó demasiado tiempo? ya es de noche, yo pienso que interrumpí algo-

Serena se sonrojó y movió la mano

- ¡No, no nada de eso!-

Thomas solo mostró una enorme y nada de incómoda sonrisa

- No insultes a la señorita ¡eh!-

Jin- así se llamaba el nuevo chico- puso un dedo sobre sus labios y guiñó un ojo

- No se preocupen se guardar secretos, seré una tumba-

Los dos chicos sonrieron cómplices. Serena abrió la boca y golpeó el estómago de su amigo

- ¡Thomas dile!- inquirió casi indignada

Rodó los ojos y pasó uno de sus brazos sobre los hombros de Serena

- La señorita aquí presente es una gran amiga mía que vino a verme porque yo se lo pedí. Nos quedamos platicando tanto tiempo que se nos hizo tarde y me estaba esperando porque la iré a dejar a casa. Una señorita tan linda no debe andar sola por la calle-

Jin arrugó el ceño más pronunciado de lo normal y asintió.

- Por supuesto que si, no queremos que a la señorita le suceda algo-

Serena tenía la sensación de que estaban bromeando a costa de ella pero no dijo nada. Con que Thomas hubiera aclarado el malentendido sobraba.

- ¿Estuvo bien la explicación?-

Serena asintió.

- Espérenme un momento, iré por mis cosas allí dentro y saldré con ustedes-

Trotó hacia los camarines. Thomas metió las manos a sus bolsillos y miró hacia el techo del gimnasio.

- Realmente me asustaste Sere, te oí y casi se me salió el corazón por la boca. Me imaginé millones de cosas y solo cuando vi a Jin me tranquilice un poco-

Serena se enganchó de uno de sus brazos

- Lo siento Thomas, sentí ruidos y te llamé pero no me escuchaste, cuando me di cuenta él ya estaba cerca de mí. Me aterré, pensé que…-

Lo que Serena había pensado no quería volverlo a pensar otra vez. Se imaginó por el lapso de cinco segundos que Alphonse no estaba muerto y que había vuelto por ella, que esta vez si la alcanzaría…

- Hey- le dijo Thomas tomándole las mejillas- lo que sea que hayas pensado olvídalo, sácalo de tu mente. Estás a salvo no tienes nada que temer así que borra esa expresión de tu rostro-

Serena sonrió. Thomas tenía razón así que cerró los ojos y cuando los abrió le sonrió sinceramente.

- Así está mucho mejor-

- ¡Ya estoy listo!- exclamó el otro chico- ya vámonos de aquí. Hasta a mí me está poniendo nervioso este lugar-

Ya en la puerta Thomas apagó las luces del gimnasio y buscó la llave en su bolsillo. Antes de que cerrara Serena dio un vistazo. Solo vio oscuridad. Nada más.


Al día siguiente las chicas subían las escaleras platicando animadamente, hasta que Serena dio un gritito de susto.

El rostro de Serena rebotó en el pecho del chico y para que no cayera de espaldas la sujetó por los hombros firmemente dando una demostración de sus buenos reflejos.

Serena cerró los ojos al percatarse de que había golpeado a alguien y los mantuvo cerrados cuando sospechó que caería al suelo pero mágicamente unas manos más que conocidas evitaron un desastre.

- ¿bombom estás bien?-

Serena abrió primero un ojo pero fue suficiente para admirar el rostro de Seiya a unos centímetros del suyo. Primero contuvo la respiración y luego echó la cabeza hacia atrás. No lo veía desde hace días y encontrárselo ahí era toda una sorpresa.

- ¿Te asusté?-

Aunque en realidad quería preguntar ¿Aún te asusto?

Serena había intentando evitar encuentros así de inesperados precisamente por la tonta reacción que sabía iba a tener. Y la estaba teniendo justo ahora. Ahí frente a Seiya no sabía que decir, las millones de cosas que tenía en la cabeza no parecían correctas y las otras miles de cosas que quedaban en el camino se entrecruzaban formando una enorme maraña de tonterías no apropiadas para la ocasión. Así que la respuesta a la pregunta que le estaba haciendo Seiya- y también a la pregunta que no se atrevía a hacer- era que no estaba asustada de él sino de ella misma cuando estaban juntos ¿De ahora en adelante siempre se comportaría así al verle o solo era una etapa? Interrumpiendo sus pensamientos Mina se colgó de su cuello.

- Soy la policía del tránsito y les informo que están colapsando las escaleras chicos, avancen-

Seiya ni se molestó en contestar ni mucho menos en mirar a su alrededor. No le importaba nada más que Serena

- ¿Estás bien bombom?-

Serena asintió. Eso lo tranquilizó un poco pero no lo suficiente como para dejar a un lado el semblante de reserva.

- A pasado mucho ¿Ya comiste?-

El ceño de Seiya se frunció. No le gustaba para nada lo frágil que parecía Serena este último tiempo en lo que refería el aspecto físico. Estaba pálida y delgada como si viniera saliendo de una larga enfermedad. Ella volvió a asentir y éste se relajó lo mínimo. Mina les observó un poco ofendida por ser ignorada de esa forma. Soltó a Serena e hizo un desplante.

- Al parecer estoy siendo ignorada a propósito- le dijo a Lita en señal de protesta- eso no es nada amable viniendo de mis dos grandes amigos. ¡Que triste es mi vida…! -

Hizo un gesto melodramático poniendo la mano sobre su frente que hizo a Serena reaccionar y sonreír más por educación que por diversión. Seiya en cambio no hizo esfuerzo alguno para disimular su molestia y soltó a Serena a regañadientes

- Ya te oímos Mina, gracias por el dramatismo no era necesario-

La rubia le mostró la lengua sin vergüenza. Taiki golpeó a Seiya en la espalda como sacudiendo la antipatía del cuerpo de su hermano. Los hombros se le relajaron.

- Nosotros íbamos a comer algo antes de que el recreo terminara- dijo aún manteniéndose cerca de su hermano

- Por cierto gracias por esperarnos- agregó Yaten con un hilo de molestia en la voz. Mina rodó los ojos. Dos de los tres hermanos Kou molestos, casi se estaba volviendo un hábito. Se dedicó un par de segundos a observar a Yaten ¿Cómo era posible que una persona hubiera cambiado tanto en tan corto tiempo pero al mismo tiempo siguiera conservando su esencia? Su rostro y su postura eran indiferentes e incluso sus palabras podían ser hoscas pero había algo en su mirada que lo hacía todo distinto, como si sus ojos hubieran aclarado más de lo que ya eran, como si el velo que los escondía de pronto se hubiera levantado de forma permanente, dejando al descubierto una parte más de Yaten que debía de agregar a la enorme lista de cosas que no conocía del chico. Yaten abrió los ojos como si supiera que alguien le estaba mirando y dedicó una rápida mirada a Serena. Error. Se había equivocado de rubia.

La mirada no duró más de dos segundos pero fue suficiente para que Mina pudiera percatarse del destello que hizo a sus verdes ojos refulgir con algún tipo de emoción a la que ella no tenía acceso, pero que a juzgar por sus palabras era molestia.

Ahora entendía y volvió a pensar en lo curioso de la situación. Serena; la única capaz de hacer enojar profundamente a los hermanos Kou y la única capaz de revertir esa ira y transformarla en amor.

Serena quien aún estaba pensando en el interrogarlo al que Seiya la había sometido, fue sacada de golpe de su labor al escuchar la voz de Yaten. La voz molesta de Yaten. Lo encontró con los brazos cruzados unos pasos tras de Seiya. Pero por mucho que quisiera hacerlo a ella no la engañaba. Su voz decía una cosa pero su mirada era completamente distinta.

- ¿Les acosaron mucho chicos?- se burló Lita

Lita logró que Seiya sonriera.

- Unos cuantos autógrafos por aquí, unos cuantos grititos por acá. Cosas soportables-

Yaten bufó.

- Salvo para Yaten- dijo Taiki con picardía

El aludido se acomodó el uniforme y por último dio un vistazo a Serena.

- Solo nos preguntábamos cual había sido la prisa-

Preocupación. Eso era. Estaba preocupado por ella. A Serena se le estrujó el corazón y quiso abrazarle para disipar ese sentimiento pero se vería bastante raro hacer eso sin ninguna explicación y más aún con Seiya ahí. Con todos los malentendidos pasados tendría más cuidado en esta ocasión.

La culpa volvió a aparecer y ahora la preocupada era ella ¿Cuándo dejaría de ser una carga para Yaten? ¿Cuándo comenzaría a darle importancia a su vida más que a la de ella? La situación con Mina no mejoraba en lo absoluto y Serena sentía que en parte era su responsabilidad por absorber de sobremanera el tiempo de su amigo. Aunque él dijera que no, Serena sabía que el tiempo que ocupaba pendiente de su vida era tiempo que desperdiciaba en la suya.

Le sonrió a su amigo con una promesa de explicar todo más tarde implícita en el gesto. Yaten le sonrió de vuelta al ver que todo estaba en orden. Y con una simplicidad envidiada por más de uno todo se arregló entre ellos.

La campana sonó retumbando el sonido en cada rincón de la escuela, incluida las escaleras.

- Parece que tendremos que conformarnos con esa mala comida de las máquinas-

Amy quien se había mantenido en silencio se acercó a Taiki con contrariedad.

- Si quieres puedo ir a la cafetería y comprar algo de fruta o leche para todos ¿Te parece?-

Los ojos de Taiki brillaron de la emoción. Era tan bondadosa que parecía un sueño. Negó rotundamente. Su honor de caballero no le dejaría aceptar una propuesta así.

- Jamás permitiría que hicieras ese esfuerzo por mí Amy-

Se sonrojó.

- Al menos déjame acompañarte a las expendedoras del primer piso ¿si?-

Pasar el rato con Amy era algo complicado de rechazar así que asintió como un niño pequeño y sin decir nada más se alejaron del grupo en silencio. Por otro lado Seiya posó una mano en la espalda de Serena y la guió hacia el salón, quedando los demás solos en el centro de todo.

- Bueno nos han dejado solos, eso ha sido de lo más considerado- dijo Yaten cruzándose de brazos. Miró a Lita y luego a Mina aunque se volvió rápidamente para que no le descubrieran ¿Anhelaba él también tener la oportunidad de estar a solas con ella? Lita entendió el mensaje a la perfección y sonrió para sí

- ¡Chicos adelántense tengo que ir al baño urgentemente!-

Mina abrió unos enormes ojos

- ¡Te acompaño!-

- ¡No es necesario vuelvo enseguida no me esperen!-

Y salió corriendo antes de que Mina tuviera chance de seguir insistiendo.

Se quedó con la boca abierta con temor a darse la vuelta y enfrentarse al chico. Era la primera vez que estaban solos desde que había ocurrido el accidente y sentía que era el momento menos adecuado para comenzar a retomar su prácticamente inexistente relación. Sus frases rápidas e improvisadas habían abandonado su cerebro en segundos dejándola náufraga en un mar que se debatía en su pecho, siendo su corazón como un pequeño e indefenso barquito que se mecía inclemente entre las olas provocadas por la duda, la ansiedad y el temor. Deseaba que Thomas estuviera allí. Era estúpido. Pero eso deseaba.

Yaten metió las manos a sus bolsillos porque básicamente no sabía que hacer con ellas y si seguía así de nervioso lo más probable era que empezara a agitarlas al viento como un verdadero demente. Los retorcijones de hambre habían desaparecido y reemplazados por una sensación completamente diferente cuya única coincidencia era que se alojaban en la boca de su estómago impidiéndole pensar con claridad. En esos instantes la cama del hospital y la inconciencia no se veían como la más terrible de las alternativas… si lo contrastaba con estar a solas con Mina y no saber que decir ni hacer…deseaba que Serena estuviera ahí…

- Deberíamos entrar al salón ¿no te parece?- le dijo estirando uno de sus brazos para que pasara delante. Pero Mina alzó la vista tímida sin ningún rastro de la explosión de energía que había visto antes. Eso le hizo presentir que algo pasaría. Y estaba en lo cierto.

- Yo nunca te lo agradecí-

La voz suave de Mina, esa voz que solo empleaba cuando la situación lo ameritaba lo distrajo de todo lo demás. Dejo caer el brazo inerte a un costado.

- Ha pasado bastante tiempo y sin embargo nunca te dije gracias. Le prometí a alguien que lo haría. Estoy honrando esa promesa y también demostrándome a mí misma que a pesar de lo cobarde que soy cuando se trata de mí puedo hacer esto-

Se sujetó del dobladillo de su falda hasta que los nudillos de las manos tronaron debido a la presión. Yaten podía apreciar claramente lo difícil que era para ella esto. Tan difícil como para él escucharlo.

- Gracias por salvarme Yaten, de haberlo sabido jamás lo habría permitido y si pudiera retroceder el tiempo habría echo lo posible por evitarlo. Fuiste imprudente, testarudo y arriesgado… pero es lo más lindo que han hecho por mí alguna vez y créeme que jamás olvidaré que hubo alguien que fue capaz de dar la vida por mí-

Los ojos verdes de Yaten estaban abiertos y se veían más desconcertados que nunca ¿Qué había sido eso? ¿Una reprimenda, agradecimiento, una declaración? Se tomó la cabeza acariciando la cicatriz que el ataque del enemigo había dejado y que el cabello cubría haciéndola imperceptible para los demás, pero no para él. Al parecer aún le quedaban secuelas del accidente o tal vez los sentimientos por Mina le provocaban esa reacción tan poco normal. Bajó la mano cuando ya se sintió más controlado. Tenía que dejar de comportarse de esa manera tan endeble que le hacía sentir rabia consigo mismo.

- Lo hice porque no podría verte sufrir así Mina. Eres especial-

Latido. Y otro latido anormal. Mina se aguantó el impulso de llevar la mano hacia su pecho para asegurarse de que todo estaba bien. Eso sí, se llevó la mano al rostro y se acomodó el cabello en un intento de que Yaten no centrara toda su atención en sus mejillas sonrosadas ¿Era especial? ¿Yaten aún la consideraba especial?

- Este mundo no sería lo mismo sin ti Mina-

Lo que en un tiempo podría haber sido tomado como una broma de mal gusto había sonado tan serio como Yaten había pretendido. Mina bajó su mano lentamente por temor a ver los ojos de Yaten escudriñando en sus reacciones. La respiración se le entrecortó. Estaba segura de que su voz sonaría quebradiza, pero no le importó. Se sentía de esa misma forma.

- ¿El mundo…no sería lo mismo… sin mí?-

¿Tu mundo o el mundo en general? ¡Oh se moría por saber la respuesta! Yaten agachó la mirada temeroso de continuar hablando y espantarla aunque para ser una de las pocas veces no lo estaba haciendo tan mal. Sentía como la voz de Serena lo alentaba. Tal vez era solo una ilusión pero era increíble como la sentía presente, junto a él dándola mano. Le sonrió con calidez, con esa calidez que muy pocos tenían derecho a recibir. Hace solo unos minutos Mina había visto de reojo como Yaten le dedicaba un tipo de sonrisa muy parecido a su amiga. Se sintió privilegiada y por primera vez perteneciente a un pedacito de la vida de Yaten. Era casi algo mágico.

- El mundo perdería uno de sus colores más bellos-

Y de pronto fue Mina la que vio como los colores que le rodeaban se volvían más intensos. Hubo uno en especial que la hizo preguntarse si ella también había mantenido durante todo ese tiempo un velo sobre sus ojos, porque estaba segura de que los ojos de Yaten nunca habían lucido más verdes que ahora.

Serena alcanzó a ver por el rabillo de su ojo como Lita salía corriendo dejando a esos dos bobos solos. Sonrió para sí. Recordaría darle un enorme beso de agradecimiento a Lita y de interrogar sin piedad a su amigo en cuanto tuviera la oportunidad de tenerlo para ella sola. La mano de Seiya aún se mantenía sobre su espalda y delicadamente la guiaba por aquellos espacios que los demás alumnos dejaban.

- Y…- se aclaró la voz- ¿Y como estás bombom? no nos hemos visto en varios días-

Serena le miró sonriente.

- Estoy muy bien Seiya, gracias-

- Ya veo- respondió con una sonrisa cordial- yo apenas si he podido dormir pensando en que decirte hoy, en como reaccionar al verte…-

Al menos no era la única con ese problema pero Seiya era más valiente en reconocerlo. Seiya le observaba cauteloso. Se mojó los labios.

- Siento que hablar contigo ese día fue un sueño…que no fue real- susurró bajito, pero el chico había oído claramente.

Seiya dejó de caminar y recostó su espalda en una gran ventana que daba al patio. Serena se detuvo frente a él.

- Cuando estoy contigo bombom siempre se siente como en un sueño-

De vez en cuando alguna que otra chica murmuraba cosas que no alcanzaba a captar pero que claramente tenían relación con ella y Seiya. Al parecer las malas noticias se esparcían más rápido que el resfriado, especialmente cuando se trataban de los hermanos Kou. Suspiró resignada.

Era evidente que el chico aguardaba una respuesta pero no sabía que decir ¿Qué le sucedía que se distraía con tanta facilidad?

- Ahora estas conmigo aquí Seiya, en la realidad- le contestó con voz tranquilizadora

Seiya se revolvió el cabello. Claramente bombom no había entendido el mensaje.

- No me refiero a eso…-

- Y entonces a que…no te entiendo Seiya-

El rostro de Serena lucía confuso así que quizás tendría que demostrárselo de otra forma. Le miró fijamente y luego sonrió de una forma tan espectacular que el rostro de Serena se puso rojo sin explicación y el aire dejó de entrar a sus pulmones. Ahora sí lo entendía.

- ¿Acaso te he dicho el día de hoy lo mucho que te amo? ¿Cómo el corazón me palpita al oír tu voz, al ver tus ojos? ¿Las ganas incontrolables que tengo de tomarte de la mano y llevarte a un lugar en donde nadie nos encuentre? ¿Lo loco que me vuelve no poder tocarte?-

Alzó la mano y acarició su mejilla sosegadamente comenzando en el pómulo y terminando al final de su quijada. Serena sintió en el estómago un tironcito, como si el tacto de Seiya la hiciera querer acercarse más a él. No dejó de verle en ningún momento. Era como una competencia, quien resistía más la agonía de la separación ganaba… o perdía según el punto de vista que quisieran verle.

- Me estás tocando en este momento Seiya-

Seiya le sostuvo la barbilla entre sus dedos. Serena sonrió pero esta vez no había inocencia en ella. Estaba jugando.

- ¿Te estás burlando de mí Serena Tsukino?-

Se mordió el labio haciendo que la vista de Seiya se enfocara totalmente en eso.

- Tu dijiste que estábamos bien así-

Su aspecto adoptó un aire más serio.

- ¿Estamos bien así bombom?-

Serena sonrió maléficamente. Podía ver en los ojos de Seiya que la situación se le estaba haciendo de lo más difícil de llevar pero ella no sería quien daría el brazo a torcer. La decisión la había tomado él y además esta vez las cosas no serían tan fáciles. Mientras no comprobara que Seiya había vuelto a ser "su Seiya" las cosas serían de esta forma.

- ¡Yo me siento genial ¿Tu no?-

Seiya pestañeó sorprendido pero luego rió divertido y pasó el brazo por sobre sus hombros. Bombom era increíble, era más fuerte de lo que pensaba. Lo sorprendía una y otra vez.

- Vamos al salón bombom, antes de que cometa una locura de la que no me arrepentiré en lo más mínimo-

Serena fue guiada una vez más por Seiya aún pensando en lo último que le había dicho. Antes de entrar Serena se detuvo

- Um Seiya ¿tienes tiempo más tarde?, hay algo que me gustaría platicar contigo-

Eso captó toda su atención. Cualquier cosa que significara platicar más tarde no era señal de buen augurio.

- ¿Por qué no me lo dices ahora?-

- Porque ya no tenemos tiempo la clase está por comenzar-

¡Rayos! Si se sentara con bombom podrían platicar sin problemas pero se mantenían separados en el salón y ella no daba indicios de querer volver a compartir escritorio con él.

- Hoy tengo práctica y salgo tarde, pero podría faltar e irme contigo después de clases-

Se había olvidado de la práctica de Seiya. Tendrían que hablar en otro momento pero necesariamente antes del viernes o antes de que Seiya se enterara de lo del baile por otra persona. Eso sería muy malo.

- No… podemos hablar en otro momento no te preocupes-

La dejó sentada en su asiento y se agachó a la altura de su escritorio, afirmando los brazos sobre él y depositando la cabeza en ellos.

- ¿Es algo malo? sabes que puedes contarme lo que sea-

Negó.

- Es algo que quiero contarte yo misma-

- ¿Tú misma? ¿Es algo que alguien más sabe?-

Serena también recostó la cabeza sobre los brazos y la cabeza en la mesa, quedando ambos frente a frente

- Bueno…si-

Asintió comprensivo

- ¿Entonces si más personas lo saben porque no me lo dices y ya? Obviamente no es un secreto ni algo malo-

Le revolvió el cabello con una de sus manos hasta que Serena reclamó por despeinarla

- ¿Cómo sabes que no es algo malo?-

Alzó las cejas

- ¿Es algo malo? Me dijiste que no era malo-

Serena pensó

- No desde mi punto de vista-

Golpeteó la mesa un par de veces. Había caído totalmente en la plática de Serena. La curiosidad le carcomía.

- Oh bombom ya me has intrigado completamente, ya dímelo ¿si?-

Serena miró a su alrededor. Sus compañeros de clase platicaban sin enterarse de nada más y sus amigos nuevamente habían encontrado la manera de dejarlos solos pero de tener un ojo sobre ellos por si sucedía cualquier cosa. Seiya aguardaba expectante así que Serena se armó de valor para salir de este embrollo de una vez por todas

- ¿Sabes del baile de invierno verdad? ¿El de último año?-

Eso no tenía nada que ver con lo que estaba pensando. Un cambio de curso particular.

- Claro, es este fin de semana. Sabes que soy el hombre más guapo de esta escuela y las chicas de ves en cuando se atreven a invitarme-

Sonrió de forma socarrona y pensó que con eso vería un poquito de celos en el rostro de bombom pero ella asintió como comprendiendo algo que él no entendía en lo más mínimo.

- Ya veo ¿e irás?-

Soltó una carcajada.

- Por supuesto que no bombom no me interesa ir a un baile con otra chica que no seas tú ¿Acaso tú irías a…?-

Serena no pestañeó y se veía un poco temerosa. Oh. Eso no lo esperaba, de hecho era lo menos que se esperaba en el universo entero. La risa se transformó en una tenue mueca de sonrisa apagada. La sorpresa y el desconcierto eran imposibles de disimular y no tenía porque hacerlo. La noticia lo había golpeado. Se sentía noqueado en el suelo y se estaba intentando levantar lo más dignamente posible.

- Vaya eso es um…como decirlo-

Tragó con dificultad. Esto era incómodo y desagradable. Y muy inesperado.

- No se que decirte-

Serena se mojó los labios y sonrió nerviosa aunque no perdía los ojos de vista del rostro de Seiya.

- Yo te lo quería contar. Thomas me invitó al baile y no deseaba que después tuviéramos malentendidos como los de antes ya sabes…secretos y esas cosas-

Seiya continuó observándola como si su rostro careciera de total expresión, no se le movía ningún músculo, como si estuviera inconciente con los ojos abiertos, haciendo que la espera fuera más estresante. Serena estaba a punto de saltar de su asiento ante la leve explosión de mal genio de Seiya. Pero no veía en él nada parecido a eso, más bien no veía nada. Al parecer no tenía nada que decir. Eso le asustaba aún más.

- ¿Me estás pidiendo permiso?- dijo de pronto

Serena se irguió como si le hubieran jalado con un alambre y apoyó la espalda en el respaldo de la silla. Otra vez se sentía tensa.

- Yo solo quería que lo supieras Seiya-

Le sonrió levemente. Seiya seguía viéndola desde su sitio

- Entonces quieres mi bendición, autorización o algo por el estilo-

- Me gustaría mucho que esto te pareciera bien-

Seiya asintió lentamente hasta que se levantó y se sentó como pudo sobre el banco de Serena. Cruzó los brazos a la altura de su regazo y contó mentalmente hasta que se le fundió el cerebro. Esto era difícil de exteriorizar, sobre todo cuando tu interior era un revoltijo de ideas borrosas.

- bombom…- murmuró Seiya mientras se restregaba el rostro con una de sus manos en señal de consternación- Te juro que no estoy enojado, en serio, pero dime ¿Que esperabas que te dijera al saber esto?-

Serena ladeó la cabeza

- ¿Eh?-

Seiya se sostuvo el tabique de la nariz, presionándolo fuertemente.

- Que quieres que diga o haga bombom porque francamente no te entiendo-

No sonaba molesto pero si serio. Serena agachó la mirada.

- En realidad no lo se... que te molestaras un poco quizás pero luego de explicártelo y contarte quien me ha invitado entendieras las cosas. Se trata de Thomas y es nuestro amigo-

Sonaba tan poco clara como Seiya. Si no se convencía ella misma de su argumento difícilmente podría hacer lo mismo con Seiya. Éste en tanto bajó las manos y se observó absorto, por lo que a Serena le pareció un largo minuto.

- Hay veces en las que no se que deseas de mi bombom. Haces que me sienta perdido y confuso como ahora. Cada vez que descubro como hacer lo correcto tomas una dirección completamente opuesta a la mía. Es frustrante no ser lo que esperas que sea-

A través de los murmullos de sus demás compañeros Seiya se enteró de que el profesor estaba próximo a llegar al salón. Los ojos celestes abiertos y vibrantes de Serena le encontraron justo en el momento en el que sostenía su cabeza y se preguntaba si había hecho lo correcto al decir todo eso. Suspiró desganado y golpeándose ambas rodillas con las palmas de las manos se puso de pie. Se acercó a ella y depositó un rápido beso sobre su frente.

- De todas formas estoy seguro de que serás la mujer más hermosa de todo el baile y Thomas será el hombre más envidiado de todos-


Seiya llevaba aproximadamente una hora en la sala de música del apartamento trabajando en una nueva canción. Tenía su libreta favorita y por cierto confidencial afirmada sobre su pierna mientras sostenía la guitarra e intentaba dar acordes a la letra que estaba rondando su cabeza. Cada cierto tiempo se tomaba un pequeño descanso para pensar o para encontrar las palabras adecuadas y darles un sentido, hasta que la música volvía a aparecer tan clara como al principio y regresaba a su labor. Era la primera vez en mucho tiempo que algo no relacionado con su vida personal robaba su atención. Era tal su ensimismamiento que ni el golpeteo de la puerta le hizo levantar la cabeza de su escritura.

- Adelante está abierto- respondió mientras escribía al mismo tiempo

Taiki apareció vistiendo con ropa casual y con el teléfono de la casa en la mano.

- Yaten y yo tenemos ganas de comer comida china ¿Quieres que pida algo para ti también?-

Alzó la vista. Su hermano ya no vestía el uniforme y tenía el cabello mojado, lo que indicaba que se había dado una ducha. Eso le hizo recordar que él había corrido después de su práctica hacia la habitación en la que se encontraba y ni siquiera se había molestado en desprenderse del uniforme de entrenamiento ni mucho menos se había aseado como correspondía.

- Si es buena idea, la verdad es que tengo hambre. Pero primero debería bañarme-

Taiki podía distinguir fácilmente que Seiya aún tenía suciedad en la cara y una que otra mancha de césped adherido a la ropa.

- No sería una mala idea- le respondió arrugando la nariz en señal de desagrado.

Seiya estiro sus brazos e hizo tronar su espalda atrofiada debido a la posición en la que se encontraba. Soltó el lápiz y lo dejó caer al suelo. Taiki se afirmó en la puerta. Su hermano había desempolvado su vieja libreta. Hace un buen rato que no la veía.

- Veo que has estado trabajando duro ¿La inspiración volvió a tí?-

Se desprendió de la guitarra y la dejó en el sofá.

- Es una nueva canción que se me repite una y otra vez, así que decidí darle melodía de una buena vez-

Eso alegró y sorprendió bastante a Taiki. Verlo motivado por algo, por lo que fuera, era mejor que verlo deambular por la casa como alma en pena

- Nuestros productores estarán felices por ello ¿Alguna pista de lo que se trata?-

Seiya se puso de pie y caminó hacia su hermano.

- Se trata del tiempo, como transcurre sin que lo puedas detener y como te atrapa. Mientras que a otras personas las deja avanzar, a otros los estanca sin piedad-

Por el rostro de Taiki se dio cuenta que tal vez había hablado demasiado. Se encogió de hombros.

- No esta terminada aún pero es algo por el estilo-

Le sonrió para tranquilizarlo pero Taiki no pudo devolverle la sonrisa. Hace algún tiempo atrás habría soltado una carcajada por lo cursi y anti-Seiya que eso sonaba. Pero el tono y la profundidad con la que su hermano había pronunciado ese discurso era para reaccionar de cualquier forma, menos con una sonrisa. No era más que un reflejo de la etapa que Seiya estaba atravesando.

Le palmeó el hombro sin saber que decir.

- Ve a bañarte porque realmente apestas. Yo pediré comida y cenaremos los tres juntos-

Seiya caminó hacia su habitación, tomó un par de toallas y entró al baño. Taiki en tanto suspiró pensativo y se dirigió hacia la sala en donde Yaten se encontraba recostado en el sofá leyendo un libro de historia.

- ¿Qué te dijo? ¿Cenará con nosotros?-

Taiki le dio unos toquecitos a las piernas de Yaten para que las bajara del sofá y así el pudiera sentarse. En cuanto lo hizo tomó asiento.

- Se duchará y vendrá-

Yaten alzó las cejas sin despegar sus ojos de la lectura

- Eso es un avance-

Taiki marcó el número de su restaurante favorito y en cuanto hizo el pedido dejó el teléfono sobre la mesa.

- Estaba componiendo una canción-

Yaten alzó el libro para ver la cara de su hermano

- Material nuevo, al parecer nuestro hermanito está mejorando-

Pero la mueca que hizo Taiki le hizo pensar lo contrario

- No lo se…-

Como la plática le había atrapado desechó la lectura y se sentó correctamente

- ¿Por que lo dices?, sabes que es un gran compositor y que las fans aman las letras creadas por Seiya. Los de la disquera se pondrán eufóricos cuando se enteren-

Taiki se sacó sus anteojos y los limpió concienzudamente con una tela que guardaba dentro del bolsillo de su sudadera.

- Hay una enorme diferencia entre escribir una canción que emocione a las fans al punto de hacerlas llorar a una canción que las invite a entrar en un espiral de depresión y desolación sin fin-

Volvió a ponerse los anteojos mientras Yaten asentía.

- E intuyo que la creación de nuestro hermanito tiene que ver más con la opción número dos-

Taiki simplemente suspiró mientras Yaten echaba el cuerpo hacia delante y afirmaba los codos sobre sus rodillas

- Supongo que eso no debería de sorprenderme-

- ¿Serena no te ha comentado nada acerca de Seiya?-

Negó muy a su pesar

- No hemos tenido mucho tiempo de hablar el día de hoy, de hecho creo que el mismo Seiya habló más con ella que yo-

No lo dijo con celos en la voz, pero sí con un cierto aire de contrariedad que no pasó desapercibido para Taiki

- Eso es bueno, que hablen e intenten hacer fluir las cosas-

Pero Yaten no lo creía así. Sabía que Serena tenía en su cabeza otras cosas que lamentablemente no guardaban mucha relación con Seiya. Lo que no sabía era específicamente que.

- Eso depende de lo que hayan platicado-

Taiki entrecerró los ojos perspicazmente.

- ¿Tú sabes algo verdad?-

Juntó sus manos y sostuvo su barbilla pensativo.

- Se que algo pasa pero no se que. En cuanto lo averigüe veré que hacer con ello-

Su hermano alzó una ceja

- ¿Veré que hacer? ¿Acaso no compartirás la información con tu hermano?-

Yaten sonrió sonoramente

- ¿Correrías a contarme algo que te confidenciara Amy?-

Por un segundo Taiki no supo que responder pero se recompuso en el acto, antes de que Yaten pudiera aprovechar la oportunidad para jactarse de ello

- Las situaciones son completamente diferentes-

Movió la mano para mostrar que estaba de acuerdo

- Has dado en el clavo. Mi vínculo con Serena es totalmente distinto. No es comparable a nada que pudieras imaginar-

El timbre interrumpió la plática que a cada minuto se tornaba más interesante. Taiki se puso de pie lamentando no poder continuar con ella. Tomó su billetera del mesón de la cocina y abrió la puerta para recibir la comida y pagar al dependiente. Cerró la puerta al rato y llevó las cosas a la cocina.

Yaten se puso de pie, abrió la nevera y sacó una botella de zumo de naranja y tres vasos, disponiéndolos en la mesa, mientras Taiki sacaba tres platos y los respectivos cubiertos.

- Esto huele estupendo me estoy muriendo de hambre- dijo Yaten tomándose el estómago- ¡Hey Seiya apúrate la comida llego!- gritó en dirección al baño

En ese instante Seiya asomó la cabeza por la puerta del baño

- ¡Me visto y voy enseguida!-

Taiki se deshizo de las bolsas y dejó toda la comida en el centro de la mesa para que cada uno se sirviera lo que quisiera. Seiya apareció a los cinco minutos vistiendo piyama y ya los tres juntos se sentaron

- ¿No te parece que es muy temprano para vestirse así?- preguntó Yaten mientras abría una de las cajas de comida. Seiya sirvió zumo para todos.

- No tengo nada que hacer luego-

Rompió la bolsa que contenía un par de palillos chinos y comenzó a comer en silencio. Taiki bebió zumo y probó la comida mientras Yaten masticaba deleitado con la cena.

- Por fin estoy comiendo algo decente. El almuerzo estuvo horrendo, si es que a lo que comimos se le puede llamar así-

Taiki tragó

- Yo no me quejo. La comida que Amy me acompañó a comprar estuvo bien-

Yaten bufó y volvió a comer

- Eso es porque tú te estás alimentando de amor. A este paso parecerás un fantasma esquelético pero con el corazón gordito de cariño-

Seiya sonrió ante la indignación de Taiki y el comentario mordaz de su otro hermano.

- Eres tan idiota- murmuró Taiki sonrosado intentando pasar el trago amargo con zumo. Yaten le apuntó con el palillo chico

- Seré un idiota pero muy observador y eso es lo que veo-

Le guiñó el ojo. Seiya comió un poco más de arroz e inevitablemente pensó en Serena. Hasta el más mínimo detalle hacia que su cabeza volcara todo pensamiento hacia ella.

- ¿No creen que bombom se ve un tanto delgada?-

Yaten y Taiki se miraron rápidamente y volvieron a concentrarse en la comida como si nada. Era un comentario un tanto raro.

- Tal vez es parte del crecimiento o simplemente se está cuidando más. Las mujeres con el tiempo se vuelven más preocupadas de su aspecto ya sabes como son-

Yaten masticó lentamente.

- Seguramente se dio cuenta que comía como un cochinito, se miró al espejo y entendió que así ningún hombre la iba a querer-

El rostro de Seiya de pronto se contrajo y la comida que tenía en la boca se transformó en una bola desagradable que a duras penas pudo hacer pasar por su tráquea. Taiki dio un puntapié a Yaten por debajo de la mesa, el que no había sido necesario pues se dio cuenta inmediatamente del comentario fuera de lugar que había hecho. Sonrió mostrando despreocupación.

- Seiya no me hagas caso, ya oíste a Taiki soy un idiota. A Serena no le interesan esas cosas tan superficiales de atraer chicos ella no es así. Ella es tal como la vez-

Pero Seiya ya estaba pensando en algo más. Revolvió la comida con los palillos una y otra vez hasta que se decidió a hablar. Después de todo con alguien tendría que hacerlo y quien mejor que sus hermanos.

- Bombom me contó que irá al baile de invierno del fin de semana con Thomas. Quería que me enterara de su boca y no por otras personas, para evitar conflictos según lo que me dijo-

Taiki clavó la mirada en Yaten como queriendo averiguar si su lealtad a Serena le había impedido hablar de aquello, pero Yaten alzó las manos defendiéndose antes del ataque que de seguro iba a recibir por la noticia.

- ¡No me mires así yo no tenía idea de esto!-

Pero su tono no fue muy convincente, después de todo sabía que algo pasaba. Claramente esto respondía a sus dudas. Adoptó un semblante más serio y miró a Seiya quien estaba sentado junto a él.

- Seiya yo no lo sabía. Apenas si he hablado con ella y no ha sido precisamente de eso-

Seiya le sonrió con calma y comió un poco, más para mantener la boca ocupada que por necesidad.

- No me des explicaciones. Aunque si lo hubieras sabido eres su amigo, te lo cuenta como secreto no tendrías porque revelarlo-

Yaten arrugó el ceño ya intrigado por el tema.

- Pero no me lo contó y eso es de lo más extraño-

Ahora no solo estaba sorprendido, intrigado sino que también molesto. Esa pequeña rubiecita tendría unas cuantas cosas a las que contestar a la mañana siguiente.

- ¿Y como llegó a suceder eso? ¿Le preguntaste más detalles?- preguntó Taiki. La pregunta que Yaten también se había internamente.

Seiya se encogió de hombros

- No lo sé, no le pregunté y tampoco es que sea muy relevante-

Yaten casi escupe la comida de la boca en dirección al rostro de Taiki.

- ¿Qué no es relevante? ¿Acaso te golpeaste la cabeza en la ducha?-

Era de lo más irónico que Yaten pareciera más enojado que Seiya, pero así era. Taiki se limpió la boca con la servilleta

- De seguro tiene que haber una razón muy lógica del porque Thomas la invitó a ella-

Era una de las tantas cosas que había pensado en el mismo minuto en el que bombom se lo había contado.

- Seguramente tiene que haberla- respondió escuetamente y alimentándose un poco más

Yaten afirmó los brazos en la mesa ahora molesto con su extrañamente pasivo hermano.

- ¿Y no se lo preguntarás? ¿No llamarás a ese….ese tipo para preguntarle que diablos hace invitando a un baile a tu ex novia?-

La pregunta echa por Yaten se respondió por sí sola en el mismo momento en que la hizo. Seiya sonrió de lado.

- ¿Qué pensaría la novia que terminó conmigo por tener un problema de desconfianza y celos cuando se entere que ando haciendo ese tipo de preguntas? Es mi ex novia tú lo dijiste-

Nadie rebatió eso. Seiya fijó la vista en su plato que ya se enfriaba.

- No tengo ese derecho-

Yaten negó fehacientemente.

- Por supuesto que lo tienes. Desde el minuto en el que Serena te lo contó te dio el derecho de opinar al respecto ¿Si no para que crees que te lo dijo? ¿Para que te quedaras callado sin decir nada?-

Seiya volvió a encogerse de hombros. Era la misma pregunta que le había hecho a bombom pero explicada de distinta forma. Se sintió un poco más aliviado al darse cuenta que no era el único que veía bastante inusual la situación.

Yaten oscilaba entre varias emociones pero por el momento la que más predominaba era la tristeza que le causaba ver así de desvalido a su hermano. Fue suficiente para que Yaten reaccionara. Miró hacia el teléfono sobre la mesa de la sala.

- ¿Sabes que? me conseguiré el teléfono de Thomas y hablaré con él. Tengo unas cuantas cosas que decirle ¿Alguien tiene su número? Me ahorrarían tiempo-

Seiya abrió los ojos de forma expresiva dimensionando el humor con el que su hermano se hallaba. Taiki movió sus manos en señal de tranquilidad.

- Quizás debamos calmarnos un poco y no ser tan precipitados-

Yaten se carcajeó incrédulo.

- ¡Vamos Taiki! Serena es mi amiga y la adoro pero de seguro tienen que haber miles de chicas en la escuela más del gusto de Thomas, ya sabes, más especiales que Serena-

Sus dos hermanos le observaron intrigados.

- Y tú sabes muy bien cual es el gusto de Thomas ¿verdad?- soltó Taiki vengándose por el comentario sardónico que había lanzado sobre él hace unos minutos. La mandíbula se le apretó y se cruzó de brazos

- No estamos hablando de eso idiota- respondió airado

Miró a Seiya y luego a Taiki abriendo un poco más los ojos para dar énfasis al hecho de que su broma no había sido para nada acertada. Taiki abrió la boca y se sonrojó. Serena y Mina eran prácticamente iguales y a juzgar por el rostro de Seiya, él también había entendido su estúpida analogía. Se hundió en su asiento.

no era de hacer comentarios desubicados pero las ganas de darle su merecido a Yaten le habían nublado el juicio. Se sentía realmente mal.

- Lo siento Seiya parece que tus dos hermanos son unos verdaderos idiotas-

Seiya sonrió a duras ía que no lo hacían con la intención de hacerle sentir mal. Simplemente era lo que sucedía cuando juntabas a tres chicos acostumbrados a gastarse bromas por cualquier cosa.

- Creo que los tres estamos de acuerdo en que no hay nadie más especial que mi bombom-

Tenía la mirada perdida.

- Y después de todo si yo pude ver cuan especial es ¿Por qué otros no?-

Y ese era uno de los mayores miedos, era la sombra que eclipsaba todos sus pensamientos desde la tarde. Esa y otras cosas más. Taiki quería por todos los medios apaciguar los ánimos y bajarle el perfil a la situación.

- Estoy seguro de que tiene que haber una explicación racional a esto. Lo más probable es que le haya pedido el favor de acompañarle, últimamente no lo he visto tan cercano a Mina y con la fecha tan cerca no tuvo a quien más invitar. Si recuerdas bien, el día de la reunión Serena llegó con Thomas, seguramente ese día platicaron y ya saben como es Serena. Procura que todo el mundo esté feliz y quiso ayudar. Es solo el favor para un amigo- volvió a repetir

La explicación de Taiki era lógica y tranquilizadora en cierto sentido, pero no desde el ángulo en que lo veía Seiya.

- Para mí…- respondió Seiya pensativo- para mí el asunto de que vaya con Thomas o con otra persona es lo de menos. Ciertamente me tranquiliza que se trate de alguien conocido pero no logra reparar el problema de fondo-

Se recostó en el respaldo de la silla y miró hacia el blanco techo del apartamento.

- No ha sido necesario de que me lo dijera con palabras…pero bombom hoy me ha dicho "Puedo seguir adelante Seiya"-

Se hizo un silencio en la cocina que ninguno de los oyentes se atrevió a romper.

- A veces tengo la sensación de que me he vuelto a convertir en ese chico que veía de lejos a la chica de sus sueños y que rogaba por un milagro que le permitiera ser parte de su vida-

Cerró los ojos ya cansado de todo esto.

- Tengo temor de convertirme en un simple espectador en la vida de bombom-

Taiki se encontró con los ojos de su hermano. Se encogió de hombros perplejo. Yaten dejó los palillos sobre su plato y recostó uno de sus brazos en el respaldo de la silla de Seiya, de tal forma que quedó más de frente a él

- Seiya…no quiero ser insensible a tu dolor o algo así pero pienso que tal vez estás exagerando un poco. Lo del dichoso baile es sorpresivo, un tanto inesperado y bastante irritante si lo ves desde tu punto de vista. Pero eso no quiere decir que Serena te esté dando una señal de "quiero hacer una vida sin ti". Si se acercó a ti para hablarlo, si tuvo el valor para platicarlo a pesar de la reacción que pudieras tener fue porque en efecto desea que estés al tanto de su vida. Además se trata de Thomas…-

Hizo una mueca un tanto graciosa.

- Es cierto, no lo conocemos desde hace mucho y mi aversión hacia él es sabida por todos…pero tampoco puedo desconocer que cuando lo hemos necesitado ha estado disponible, especialmente cuando ayudó a Serena cuidándola y llevándola a casa aquella vez que se desvaneció después de platicar con Darien. Puede que sea un rubio insoportablemente risueño, coqueto, hablador y fuera de lugar… pero a demostrado ser confiable y lo más importante aún; busca lo mismo que tu y yo y eso es cuidar de ella. Al menos yo le agradezco inmensamente que haya estado con ella cuando por distintas razones ninguno de nosotros pudo-

Dicho todo esto tomó su vaso de zumo y lo bebió hasta la última gota mientras Seiya en tanto guardó silencio analizando las palabras de su hermano.

Quizás si estaba sobredimensionando la situación. Podía considerar a Thomas como un amigo y hasta este momento jamás le había despertado la más mínima sospecha de que tuviera algún tipo de interés romántico por bombom. Además podía constatar lo mucho que Thomas gustaba de Mina, lo habían platicado más de una vez y si bien el parecido entre las dos chicas era evidente, no creía que Thomas se guiara solamente por eso al momento de sentir atracción por alguien.

Por último estaba la confianza ciega que tenía en bombom y que debía de demostrarse precisamente en estos momentos. No la había juzgado, no le había recriminado nada, pero el solo hecho de estar dándole vueltas a este asunto hacía que su separación estuviera más que justificada. Se revolvió el cabello y se golpeó las mejillas

- ¿Y cual sería tu concejo?-

Que le estuviera pidiendo consejos románticos a Yaten era de lo más hilarante. Los papeles se habían invertido considerablemente.

- Habla con Thomas relajadamente y pregúntale porque invitó a Serena a ese baile, pero por sobre todo por favor no te enfades con ella por esto, no es culpable por ser una chica ilusionada con un vestido, un peinado y un baile-

Seiya asintió. Las palabras de su hermano eran desenfadadas pero lo conocía demasiado bien como para reconocer en ellas un tinte de advertencia. Y la advertencia era "Cuidado con tomarla con Serena te estaré observando". Sonrió para sí. Yaten era mejor que un perro guardián.

Y después recordó la voz de bombom emocionada al confesarle la noticia del baile. Yaten no estaba ladrando sin saber. Conocía a Serena a un nivel que le hacía saber como se sentía sin estar enterado del asunto. Le desordenó el cabello antes de que Yaten le manoteara la mano para alejarlo de su cabeza.

- Eso dalo por hecho hermanito-

Se palmeó las rodillas como sacudiéndose con eso los fantasmas que se colgaban a su cuerpo. Estaba harto de llevar más peso del que debía.

- Gracias a ambos por la comida, la paciencia y sus palabras de aliento. Pero ahora por favor cambiemos de tema. Ya bastante tengo con andar pensado todo el día en esto… no pretendo que además me arruine la cena-

Los demás sonrieron. No podían estar mas de acuerdo con ello. Taiki tomó la comida y la introdujo en el microondas pues con la plática ya se había enfriado. Yaten comenzó a jugar con los palillos chinos

- ¿Amy y tú van muy bien eh?-

Taiki se sentó a esperar a que la cena estuviera lista.

- Este tiempo nos hemos conocido un poco más y es increíble todas las cosas que tenemos en común. Nuestras personalidades son muy parecidas también así que hemos congeniado a la perfección-

La sonrisa que mostraba al hablar de ella ciertamente fue envidiada sanamente por ambos. Seiya apoyó los codos en la mesa

- ¿Y ya le has confesado tus sentimientos?-

Parecían un trío de cotillas hablando de su vida sentimental pero la plática daba para eso y mucho más. Taiki suspiró y sonrió un tímidamente.

- Ya le he dicho que me gusta mucho y que lo que siento por ella es más que especial. Pero por el momento lo estamos llevando con calma. No quiero soltar alguna cosa que la haga sentir incómoda o presionada. Amy y yo funcionamos a nuestro propio ritmo-

Seiya asintió satisfecho con esa respuesta pero Yaten agachó la vista pensativo. Con los palillos dibujo círculos imaginarios en la mesa.

- ¿Si Amy te dijera que te ama que le responderías?-

El microondas dio un par de campanadas avisando que había acabado el proceso. Taiki lo abrió, tomó la comida y la dejó en la mesa. Cuando volvió a la mesa arrugó el ceño en señal de meditación.

- Le correspondería pero como ya he dicho, al menos entre nosotros eso aún no sucederá. Es como si ambos supiéramos que el momento aún no ha llegado-

Yaten parecía realmente interesado en ello

- ¿Y como sabes cuando llega ese momento?-

Los ojos se le volvieron como rendijas, como cada vez que hablaba de Amy

- Supongo que se trata de conocer a la otra persona y de sentir como el amor va creciendo en ti. De la misma forma tendría que ir creciendo en ella-

Seiya tomó una gran porción de arroz y la llevó a su plato

- Si bombom dijera que me ama…-

Yaten puso los ojos en blanco

- Tu relación no me sirve de ejemplo. Andas repitiendo que amas a Serena a cada rato-

- ¿Y que tiene eso de malo eh?-

Yaten vaciló.

- No he dicho que sea malo…si no que no me sirve para el caso concreto…-

Seiya dejó de masticar y Taiki alzó la vista.

Yaten suspiró y se sirvió un trozo de carne en el plato. Cuando despegó sus ojos de la comida se encontró con los de sus hermanos quienes parecían resueltos a averiguar que ocurría.

- En la reunión tuve la oportunidad de hablar con Rei. No lo hacía desde antes del accidente y honestamente tenía ganas de encontrar la oportunidad de estar a solas con ella y justamente ocurrió-

Se calló y jugó con la comida. Seiya se acercó más a la mesa

- ¿Y que pasó?- preguntó

No le era necesario pensar mucho en ello. Recordaba a la perfección lo ocurrido

- Rei me contó que se irá de intercambio a Londres en dos meses más. Ah… y dijo que estaba enamorada de mí-

Taiki se atoró con un fideo chino mientras Seiya alzaba las cejas anonadado.

- ¿Rei se va a Europa?- preguntó Taiki con la voz rasposa debido a que llevaba tosiendo un par de segundos

- ¿Rei se te declaró?- preguntó en tanto Seiya más interesado en esa parte- ¡No lo puedo creer!- exclamó sonriente

Ojala Yaten pudiera sonreír de esa forma ante la primicia.

- No se te ve contento por ninguna de las dos cosas- concluyó Taiki ya recuperado

Yaten optó por comerse la carne antes de que volviera a enfriarse

- Me enfadé mucho cuando me comentó lo del viaje, la traté de egoísta y de abandonar a Serena en momentos complicados-

Ambos hicieron una mueca. Eso no se le podía decir a una mujer y menos a una como Rei. Yaten se había equivocado sin derecho a réplica

- Lo sé fui un tonto al decir esas cosas… pero tampoco supe como reaccionar-

- Y supongo que tampoco supiste reaccionar con respecto a lo otro- afirmó Seiya

La tonalidad de las mejillas de Yaten adquirió un rosa pálido que contrastaba con su siempre pálida tez

- De todas formas ¡Que se dice cuando alguien te suelta como una bomba nuclear un "te amo" en el rostro! ¡Nadie te prepara para algo así!-

Seiya hizo un gesto de obviedad mientras intentaba sofocar una sonrisita de satisfacción. Taiki le dio un codazo.

- Tal vez pudiste responder "te amo también"- dijo Seiya moviendo las cejas de forma sugerente

- "O no te amo de la misma forma" según sea el caso ¿Qué le respondiste tú?- preguntó Taiki

Yaten suspiró acongojado

- Nada. Me quedé callado y mirándola como si me hubieran hecho una lobotomía-

Otra vez la mueca de mal presagio.

- El silencio es malo-

- Muy malo y si a eso le agregas que se trata de Rei…- recalcó Seiya. Hizo un gesto de que un escalofrío le recorría la espalda.

Tragó lentamente.

- ¿Tan malo es?- preguntó temeroso

Seiya asintió.

- Cuando te armas de valor para decir esas palabras es con la esperanza de recibir algún tipo de respuesta. Lo normal es que desees ser correspondido pero si no es así, lo mínimo que se merece la otra persona por la valentía de haberlo hecho es recibir una respuesta. Silencio es…es como que no te importara la declaración ¿no?-

Fue como si le pegaran un puñetazo en el estómago que lo dejó sin aire. Sus hermanos tenían razón. Era terrible.

- Pero…pero…- balbuceó entrecortadamente- pero yo no sabía que decir, no fue indiferencia, fue…!Fue confusión! No pude corresponderle pero tampoco rechazarla ¡Porque no podía hacer ninguna de las dos cosas!-

- ¿Y no pudiste explicar al menos eso?- le cuestionó Seiya

Yaten cruzó los brazos sobre la mesa y enterró la cabeza entre ellos.

- Con razón Rei no quiere volver a verme ni hablarme. Yo no querría verme-

Seiya se llenó la boca de arroz y rumió un rato.

No imaginaba a la dura Rei haciendo ese tipo de declaraciones pero supuso que incluso las personas más fuertes de carácter tenían ese lado sensible. Además Rei era una chica…a veces se le olvidaba eso por como actuaba y especialmente como le trataba, pero era una mujer e imaginarla ahí nerviosa y sola frente a un Yaten que se había comportado como una verdadera pared de cemento no debía de haber sido nada para recordar. Hasta podía identificarse con ella.

- Yo tampoco querría verte y querría irme a un lugar lo más alejado posible-

Yaten se envaró y alzó la cabeza.

- ¿Tú crees que…que ella se está yendo de aquí por mi culpa?-

Los tres se miraron un momento y luego rieron ante esa idea.

- ¡Rei no haría eso!- exclamaron al unísono

Seiya tosió y bebió un poco más de zumo.

- Lo que sí creo es que deberás hablar con ella antes de que se vaya. Aclarar las cosas y darle alguna respuesta, para que por lo menos se vaya tranquila-

Eso de que Rei se fuera aún no le era posible asimilarlo. Solo escucharlo hacía que el cabello de su nuca se erizara.

- Me pregunto si bombom lo sabe- volvió a hablar Seiya mirando hacia nada en particular

Yaten se enfurruñó en su asiento y dejó de comer

- bombom no solo lo sabe si no que prácticamente la alentó a que se fuera de aquí-

Seiya le miró serio.

- Te agradecería que dejaras de llamar bombom a mi bombom-

Yaten alzó una ceja desafiante mientras Taiki se acomodaba para presenciar un nuevo y familiar enfrentamiento entre ellos.

- Deberías dejar de usar ese adjetivo posesivo, hace ver a bombom como si fuera un objeto-

Se acarició la barbilla mientras Seiya hacía crujir los palillos chinos

- Me imagino que diría bombom si supiera eso…- susurró venenosamente

Seiya sonrió mientras su ceja latía notoriamente

- Yaten tu… ya verás como desde mañana me pegaré a Mina y la comenzaré a llamar cariñosamente. Vamos a ver si te agrada la idea-

Fingió indiferencia.

- Mina no es de mi pertenencia puede hacer lo que quiera con quien desee-

Taiki le apunto con un palillo

- Hoy los vi a ustedes dos platicando como viejos amigos. Muy bien Yaten-

- Bien hecho Yatencito- dijo Seiya sonriéndole abiertamente

Se había convertido en el centro de atención y no le agradaba en lo absoluto. Pero ya no parecía molesto, sino que más bien triste.

- Ella me agradeció por haberla salvado…y además me dijo otras cosas-

Se sonrojó y en ese espacio tan reducido era difícil de disimular

- Si te pones de ese color debe haber sido algo muy interesante-

Seiya seguía regodeándose en su miseria

- Ya no me fastidies-

Pero siguió con la sonrisa pegada al rostro que a Yaten tanto le molestaba. Suspiró.

- Me dijo que nunca olvidaría que hubo alguien que dio la vida por ella-

Taiki silbó mientras Seiya palmeaba su espalda hasta que lo hizo golpearse el torso con la mesa

- ¡Vaya! ¡Si eso no es una declaración de amor no se que podrá ser! ¿Y supongo que esta vez si respondiste algo verdad?-

Apretó la boca

- ¿No te quedaste callado o si?- preguntó Taiki

Golpeteó la mesa con los palillos un tanto nervioso

- Le dije que…que este mundo no sería lo mismo sin ella. Que por eso la salvé-

"Vaya" dijo Seiya solo moviendo los labios. Taiki alzó su vaso

- Brindo por ti y por esas bellas y amorosas palabras que has pronunciado-

- Solo te faltó ponerte de rodillas y pedir su mano en matrimonio ¿eh?-

Seiya se carcajeó mientras Yaten bufaba, pero luego se quedó quieto

- ¿Creen que exageré?-

Ambos negaron

- Después de todo el tiempo que has perdido en rodeos innecesarios y si es realmente lo que quieres…-

Ahí estaba el problema. No saber lo que realmente quería le atormentaba y de paso atormentaba a quienes le rodeaban.

Seiya y Taiki entendieron sin la necesidad de que entrara en detalles. A simple vista se notaba que Yaten no había encontrado solución a sus problemas. Quizás porque no les había dedicado el suficiente tiempo.

Seiya dejó a un lado las bromas y pasó uno de sus brazos protectoramente por los hombros de su hermano.

- El amor es un tema para el que nadie está preparado, digamos que es un continuo aprendizaje. Nadie es un experto y nadie tiene la fórmula perfecta solo haces lo que el corazón te manda y ya está-

Asintió pero aún así seguía apenado.

- Sufrir por tus propios errores es tolerable, pero que otros sufran por que eres incapaz de tomar una decisión es insoportable-

Taiki se ajustó los anteojos.

- Tomar una decisión apresurada sería mucho peor. Tómate el tiempo que sea necesario y cuando finalmente te sientas listo las palabras brotarán solas. No soy un erudito en el tema pero eso es lo que me sucedió a mí-

- Y a mí- sostuvo Seiya

Yaten les sonrió. Lo único que pedía era que la misma inspiración y claridad le tocara mágicamente el hombro a él alguna vez.


Ya era día viernes cuando Serena entró al salón de clases. Sus amigos ya estaban allí platicando de la tarea así que los saludó rápidamente para no interrumpirlos y se sentó en su silla, recuperando el aliento perdido debido al maratón que tuvo que correr para poder llegar a tiempo a la escuela. Yaten estaba allí con la cabeza gacha escribiendo quien sabe que.

- ¡Hola!- exclamó feliz

Le dio una rápida mirada

- Hey-

La sonrisa de Serena se congeló en el rostro. Intentó mirar por sobre su hombro para enterarse que lo mantenía tan ocupado como para ni siquiera saludarla como siempre, pero se lo impidió

- ¿Qué haces porque no puedo ver?-

Le dio otra rápida mirada

- Porque es algo privado-

Algo en el tono de su voz le hizo creer que tal vez no había amanecido muy hablador el día de hoy.

- Pensé que habías dicho que la privacidad entre nosotros iba a ser un problema-

Le volvió a sonreír pero ni siquiera obtuvo una mueca de simpatía. Serena poco a poco se comenzó a contagiar de su mal humor.

- No dormiste bien ¿eh?-

- Porque lo dices- le contestó aún con la cabeza baja

- Porque prácticamente me estás rugiendo ¿Qué sucede?-

Yaten dejó de escribir

- ¡Nada que te importe!-

Serena se sobresaltó por ese timbre de voz tan brusco

- Yaten… ¿Estás enfadado por algo? ¿Es por mí?-

Se rió groseramente

- No todo se trata de ti ¡Dios a veces eres tan egocéntrica!-

Los ojos de Serena se tornaron vidriosos y su barbilla tembló. Alzó el mentón y contuvo las lágrimas. Al menos se retiraría con dignidad.

- Lo siento…solo quería saber como estaba mi mejor amigo-

Se puso de pie y salió del salón sin rumbo.

Yaten suspiró y cerró los ojos arrepintiéndose de inmediato. La había fregado en grande. Se puso de pie y salió tras ella ante la mirada de sus amigos que no entendían nada.

Serena ya iba por la mitad del pasillo rumbo a las escaleras cuando la vio.

- ¡Serena espera!- gritó, llamando la atención de los demás alumnos agolpados en el pasillo. Ella no volteó

- ¡Serena lo siento!-

Bajó las escaleras corriendo y se dirigió hacia el patio interior. Yaten apuró el paso para alcanzarla.

- ¡Sere perdón soy un tonto!-

Se sentó en el primer asiento que encontró y escondió el rostro entre sus manos. Yaten dio un vistazo hacia un lado y no la encontró, luego miró hacia la derecha y la halló. Caminó lentamente hacia ella y se sentó a su lado. Serena sollozaba en silencio y sus hombros se movían casi imperceptiblemente debido a la falta de aire. Yaten se sentía verdaderamente mal por haberle hablado así.

- Sere…- habló bajito- ¿discúlpame si?-

- ¡Déjame no quiero verte!-

Frenó la mano con la que estaba a punto de abrazarle

- Si quieres no me veas pero por favor disculpa. No quise hablarte así ya sabes que a veces soy un bruto insensible que no mide sus palabras. No eres egocéntrica al contrario eres la niña más considerada que he conocido-

Esperó hasta que pudo controlar sus sollozos. Aún así no le dio la cara

- Hace mucho tiempo que no me tratabas así. Fue muy cruel-

Volvió a llorar mientras Yaten sacaba del bolsillo de su saco un pulcro pañuelo y tímidamente se acercó al rostro de la rubia para limpiarla.

- ¿Podrías disculparme por favor? Realmente me siento terrible. Verte llorar es una de las cosas más dolorosas de mi vida-

Y eso sí que era cierto. Serena se atrevió a bajar una de sus manos y de un tirón se hizo del pañuelo de Yaten. Se limpió delicadamente los ojos y luego se sonó fuertemente la nariz haciendo que el chico sonriera, aunque no le diría lo graciosa que se veía haciendo eso. Algo le decía que se lo tomaría a mal.

- ¿Al menos me dirás porque me has tratado como basura?-

Yaten suspiró y se rascó la cabeza

- No lo sé…supongo que me siento un poco raro contigo el día de hoy-

Serena bajó la otra mano y su rostro quedó a la vista. Tenía los ojos y la nariz rojas debido a la fricción causada por el pañuelo

- ¿Raro? Como es eso-

Asintió, acercándose un poco más a ella, quien se alejó para no rozarle. Yaten hizo un gesto extraño. Como si le lastimara esa actitud. Pues bien merecido se lo tenía por idiota.

- Pensé que no había secretos entre nosotros. Que nos contábamos absolutamente todo-

Serena afirmó pero Yaten bajó la vista

- ¿Y lo de ir al baile con Thomas también forma parte de ese acuerdo?-

La rubia echó la cabeza hacia atrás entendiendo un poco más. ¿Todo ese mal humor por una estúpida noticia de un estúpido baile? Casi se rió de lo ridículo que sonaba, claro, si no se hubiera sentido tan triste

- ¿No me cela Seiya pero en su reemplazo estás tú? ¡Eres insufrible!-

Estuvo a punto de ponerse de pie pero Yaten la contuvo.

- No se trata de celos, por mí se podría haber tratado de cualquier chico de esta bendita escuela y habría reaccionado igual… no me lo dijiste Sere. Cuando Seiya me lo contó me sentí tan extraño…tal vez sea la costumbre pero ya me hice a la idea de que cualquier cosa, hasta el más mínimo detalle lo compartimos y hablamos de ello. Supongo que no ser el primero en enterarme me hizo actuar como un animal-

Serena se sentó y se cruzó de brazos. Había pasado de la tristeza a la molestia en menos de un minuto.

- Apenas si hablamos ayer y además no tuve tiempo para decírtelo, con lo de la reunión se me olvidó comentártelo. Fuiste muy injusto al hablarme así sin saber las razones y sí, pienso que eres un animal-

Yaten se echó hacia delante y apoyó los codos en las rodillas.

- Perdóname, te lo digo en serio. Tengo en la cabeza tantas cosas y supongo que me descargué contigo por una tontería-

Serena acortó la distancia entre ellos. Aún molesta quiso saber

- Y que cosas son esas-

Él ladeó la cabeza

- ¿En serio quieres saber?-

Serena se encogió de hombros aparentando indiferencia

- Ya me has intrigado, además ya no podremos entrar a clases así que tendremos que matar el tiempo con algo-

Era cierto. La campana ya había sonado, anunciando el inicio de clases y como ellos habían salido del salón antes de que el maestro entrara difícilmente podrían ingresar nuevamente. Yaten asintió

- Verás…-

Y comenzó a contarle a Serena todo lo sucedido tanto con Rei como con Mina. Ella asentía y a veces hacía una que otra observación pero en general oyó en silencio y prestando real atención al relato de su amigo. Cuando éste terminó Serena ya estaba cerca de él y mirándole como si nada hubiera pasado

- Supongo que con todo eso es fácil perder la cabeza un poquito-

Le sonrió como queriendo zanjar el pleito, Aún así Yaten la abrazó y la meció suavemente.

- No son excusas para hablarte así. Eres la única persona en este universo con la que puedo tener este nivel de no privacidad. No lo voy a arruinar por un tonto capricho de no haber sido el primero en saber algo de ti, ni mucho menos te voy a echar la culpa por mis problemas personales cuando lo único que haces es apoyarme incondicionalmente. Perdóname Sere no se volverá a repetir-

Serena se acomodó en su pecho

- Pensé que ya no querías ser mi amigo, que las cosas habían vuelto a ser como antes-

Yaten sonrió y besó su cabeza

- No pienses esas cosas, yo siempre seré tu amigo. El que debería de tener ese temor soy yo. Me la paso poniendo en riesgo nuestra amistad-

Serena alzó la vista

- Eso no es cierto…bueno salvo por lo de hoy-

Pero Yaten no estaba de acuerdo.

- Este lío que he armado con Rei, Mina… es perfectamente lógico y entendible que me odies por como me he comportado y sin embargo estás aquí conmigo oyendo mis patéticos intentos fallidos por no hacer daño a la gente que quiero-

Serena lo abrazó

- Te odiaría si supiera que lo haces a propósito pero se más que nadie que no es así. En parte por eso te quiero tanto-

Yaten sonrió

- ¿Ah si?-

- Por tus patéticos intentos fallidos para hacer feliz a todas las partes de la historia. Te esfuerzas en ello y eso es valorable-

La dejó un poco pero sin soltarla del todo

- Y porque otras cosas me quieres-

Alzó una ceja

- Obviamente no por gritarme y hacerme llorar-

- ¿Qué puedo hacer para que me perdones?-

Serena solo le sonrió pero Yaten no se podía conformar con eso. Tenía que borrar de Serena este amargo instante que le hizo pasar. Pensó un momento y como ya estaban fuera de clases se le ocurrió una idea

- ¿Tu fiesta es mañana verdad?-

Serena se sorprendió por la pregunta

- Si-

La tomó de la mano y la hizo ponerse de pie

- Vamos a irnos de aquí-

Serena fue arrastrada por Yaten. Literalmente

- ¡Espera no podemos dejar la escuela así como así además todas mis cosas están dentro!-

Aún así no se detuvo

- ¿Tu teléfono celular lo tienes contigo?-

Se palmó el bolsillo

- Si, lo tengo aquí pero…-

- Eso es lo único que necesitarás-

Serena reclamó pero no logró nada.

- ¡Yaten espera! ¡Como saldremos de aquí las puertas están cerradas!-

Llegaron a las enormes rejas que protegían la escuela.

- Tendremos que saltarlas-

Serena rió pero se dio cuenta que no era broma

- ¡Acaso estás loco!-

Sin aviso Yaten la tomó entre sus brazos y se agachó para tomar impulso

- Sujétate bien Sere-

Serena se afirmó a su cuello tan fuerte que casi lo asfixia. Cerró los ojos y rogó porque Yaten desistiera de esta locura o por lo menos que no quedaran ensartados como carne en las filosas barras de acero. Cerró los ojos fuertemente y sintió como el viento hacía ondear la faldita de su uniforme. Oyó como Yaten aterrizaba en el suelo con paso firme.

- Ya puedes abrir los ojos-

Serena miró hacia arriba y luego hacia atrás. La escuela estaba tras ella y la enorme cerca ponía distancia entre ellos. Pataleó para que Yaten la dejara bajar

- ¡Oficialmente me has secuestrado!-

Se bajó de los brazos de Yaten y se puso a gritar

- ¡Que le diré a mis padres me matarán por faltar a la escuela!-

Pero Yaten la tomó del brazo y la hizo caminar en sentido contrario a la escuela

- No te preocupes ya se nos ocurrirá algo

Aún no muy convencida caminó junto con él

- De todas formas no entiendo para que toda esta molestia-

Yaten alzó su dedo

- Porque aquí viene mi sorpresa; me he comportado como un cretino contigo el día de hoy y en compensación por haberte hecho llorar voy a transformar esas lágrimas en alegría. Este día será todo para ti. Comeremos lo que quieras, iremos donde quieras y te compraré lo que quieras ¿Qué te parece eh?-

Serena quiso gritar de alegría pero no lo hizo. Más aún, siguió caminando a su lado en silencio.

- Yo no necesito que me regales nada-

- Sabía que dirías eso pero al menos tomemos un café y un rico pastel y platicamos de todo lo que no hemos podido hablar en días ¿Me concederás al menos eso?-

Serena pensó un rato. Definitivamente se tendría que hacer la enferma ante su madre para que le disculpara por faltar a la escuela. Con todo lo que ha pasado en el último tiempo no sería difícil de hacer aunque la idea de mentir no le agradaba nada. Con respecto a lo demás… comer siempre era una delicia y más aún cuando no gastaría un céntimo por eso. Pediría el pastel más grande y costoso solo para fastidiar a Yaten por haberla tratado mal. Se tomó de su brazo y le hizo caminar otra vez

- Ya vamos de una vez-


Seiya había llegado antes que todos sus amigos a la escuela para tener tiempo de hacer una pequeña cosa antes de clases. Estaba recostado en la pared contraria a la puerta de uno de los salones de último año, aguardando. Sus hermanos le habían recomendado platicar con Thomas directamente y durante la noche había tomado la decisión de hacerlo. Así que estaba a la espera de que llegara. Las chicas de su salón y los colindantes no podían evitar darle miraditas especulativas de reojo que muy caballerosamente disimulaba no notar, pero a medida que los minutos pasaban la incomodidad crecía.

Miró su reloj de pulsera y justo en ese momento vio que Thomas subía apresuradamente las escaleras. El rubio al notar su presencia se quedó quieto pero inmediatamente le sonrió y caminó hacia él. Se dieron un abrazo amistoso y Thomas hizo un gesto peculiar; entre sonriente y preocupado a la vez.

- ¡Que sorpresa! ¿Está todo bien Seiya? ¿Las chicas están bien?-

Era curioso como lo primero en lo que se preocupaba era de las chicas. Al parecer había adoptado el mismo hábito protector que los demás hombres del grupo. Seiya se despegó un poco y tomó su bolso el cual estaba en el suelo.

- Está todo bien Thomas no te preocupes-

- Es bueno saber eso-

El rostro se le había relajado y vuelto a ser el mismo Thomas sonriente y despreocupado. Se quedó esperando a que Seiya hablara.

- ¿Thomas crees posible que podamos platicar un momento a solas?-

Thomas asintió sin hacer preguntas.

- Cerca de mi salón está el cuarto de música. A esta hora aún está libre. Si quieres vamos allá. Nadie nos molestará-

Caminaron uno al lado del otro en silencio. Seiya estaba un poco nervioso por como abordar la conversación mientras Thomas se hacía una idea de lo que se trataba. Llegaron a una puerta que estaba entreabierta. Thomas tomó la manilla y encendió las luces. Le hizo un gesto a Seiya para que ingresara y cuando ambos ya estaban dentro cerró.

Seiya dio un pequeño saltito y se sentó sobre una mesa mientras que Thomas buscó una silla y se sentó frente al chico.

- ¿La escuela va bien? no has almorzado muy seguido con nosotros últimamente-

De hecho, no recordaba la última vez que se habían reunido para algo que no fuera misiones secretas, visitas hospitalarias o planeando la salvación del mundo.

- He tenido prácticas extras. Además es mi último año, hay actividades después de clases casi todos los días, ya sabes reuniones con los amigos, idas a la playa y si a eso le agregas que debo estudiar para sacar un buen puntaje y entrar a la universidad…la verdad es que no me queda mucho tiempo libre-

Seiya asintió.

- Vaya por lo que veo el último año es bastante ajetreado-

Suspiró cansado pero con una sonrisa en el rostro

- No tienes idea, pero de todos modos es el más lindo de todos. El que más se recuerda o al menos eso dicen todos-

Golpeteó el pie en el piso al mismo tiempo que asentía pensativo. Ahora que estaba frente a él no se sentía tan seguro de lo que hacía.

- Supongo que tienes razón…y dime el baile de invierno del que todos comentan… ¿también lo organizan ustedes?-

Thomas le miró como si estuviera bromeando. Todos los carteles que estaban pegados por la escuela decían claramente y con letras totalmente legibles que el baile era en honor de los alumnos de último año. Así que eran dos las opciones; o Seiya tenía un serio problema a la vista no diagnosticado o intentaba platicar el tema del baile sin ser demasiado obvio. Por lo nervioso que se veía apostaba todo su dinero a la opción número dos.

- ¿Seiya?-

- ¿Si?- preguntó un poquito más alto de lo normal

- Cualquier cosa que desees decirme…puedes hacerlo. Yo te responderé a lo que sea-

Asintió y miró a Thomas de frente. Allí iba.

- Invitaste a Serena al baile de invierno-

Thomas había dejado de lado las sonrisas fáciles y miraba serio a Seiya. Sabía que Seiya se acercaría a platicar de esto tarde o temprano y no le molestaba darle las correspondientes explicaciones.

- Si-

- Como tu pareja-

No le gustó como sonó eso.

- Como mi pareja de baile- corrigió

Antes de que Seiya dijera otra cosa más, se peinó el cabello con los dedos mientras hallaba la forma de decir lo que tenía en mente.

- Seiya escucha. Cuando supe lo de este baile bueno…no es difícil imaginar con quien quería ir-

Agachó la vista y un atisbo de sonrisa surgió.

- Pero antes de que pudiera hacer la invitación, Mina y yo tuvimos una pequeña charla en la que me di cuenta que ella tiene muchas cosas que resolver aún. Me figuré que decirle lo del baile… simplemente no era el momento adecuado. Y el día de la reunión vi a Serena tan nerviosa y triste que se me ocurrió alegrarle el día e invitarla a una fiesta. Ya sabes algo normal dentro de su mundo tan fuera de lo común. Honestamente no pensé que me dijera que sí pero lo hizo y si te soy franco estoy feliz de que me haya aceptado. De otra forma simplemente no habría ido. Y eso es todo Seiya no hay nada oculto en mi invitación a Serena-

Seiya apoyó las manos en la mesa. En el fondo sabía que Thomas no tenía otras intenciones con bombom. En realidad no sabía que estaba haciendo ahí si su cabeza tenía claro eso. Quizás deseaba oírlo de su boca para así acallar las vocecillas traicioneras de su mente.

- No sé si sentirme enfadado contigo por invitarla justamente a ella, agradecerte por hacer que luzca tan feliz o disculparme por estarte sometiendo a este interrogatorio-

Thomas se subió a la mesa y se cruzó de piernas. De lejos pudo escuchar como la puerta de su salón se cerraba pero delante de él tenía una cosa más importante a lo que prestarle atención.

- Ciertamente no te ves ni molesto, ni agradecido ni menos arrepentido…más bien te ves cansado y triste-

Quizás tendría que decirle lo que realmente pensaba de la situación.

- Seiya seré honesto contigo. Muy honesto-

Se envaró mientras Thomas se cruzaba de brazos.

- Serena es una chica hermosa con una personalidad única que no llama suficientemente la atención por el simple hecho de que no quiere hacerlo. Aún así lo hace, sin conocerla sabes que hay algo distinto en ella-

Eso era cierto. Desde el primer momento en que se cruzó con ella sintió una vibra especial en ella. La hacía diferente a otras chicas.

- Pero es cuando la conoces que entiendes lo distinta que es. Los hombres pasamos por alto estos detalles la mayoría del tiempo pero eso no pasó con Darien, ni contigo, ni con el loco de Alphonse. Yo tampoco soy inmune a ella ni que decir Yaten, incluso estoy seguro de que hasta Taiki siente la influencia de Serena en su vida. El día del baile muchos chicos la verán y podría apostar mi puesto en el equipo de baloncesto a que más de uno se me acercará a preguntarme por ella ¿Qué les diré yo Seiya? ¿Qué está disponible? ¿Qué no lo está? ¿Qué es la ex novia de mi amigo pero que de todas formas ni se les ocurra mirarla?-

Seiya se pasó ambas manos por el rostro.

- ¿Y en que posición queda ella? ¿En que están ustedes Seiya? ¿Están juntos, no lo están? ¿Son amigos o algo más? Por cuánto tiempo debe esperarte ¿Unos días una semana, meses o para siempre tal vez? Y mientras tanto que ¿Se queda en casa hasta que tú aclares algo que en realidad has sabido todo el tiempo?-

Poco a poco Seiya se estaba comenzando a sentir atacado.

- ¿Y que quieres que haga?-

- ¡Que despiertes Seiya eso es todo!-

Se quedó sin palabras. Thomas se mordió la comisura del labio. Estaba seguro de haber ido demasiado lejos con la honestidad.

- No intento hacerte sentir mal, solo que lo mires como yo lo veo. Si la vida me regalara siquiera una sola oportunidad de estar con la mujer que amo no la desperdiciaría…aprovecharía cada minuto, le diría que la amo hasta que se cansara de oírlo y estaría con ella a pesar de los problemas que pudiéramos tener. Porque preferiría solucionarlos a su lado, que intentar hallar una respuesta a ellos solo-

Estar ahí sin moverse le estaba jugando en contra. Era como si no pudiera pensar con claridad. Seiya se irguió y caminó de un lado a otro.

- No quiero ser desconsiderado, pero hablar porque no sabes lo que se siente-

Por alguna razón que Seiya no supo entender el rostro de Thomas se contrajo en una mueca de dolor. ¿Tal vez había sido demasiado rudo? No…no era eso. Había algo más oculto tras su fachada. Thomas descruzó las piernas e imitó a Seiya, poniéndose de pie.

- Eres tú el que no tiene la menor idea de lo que se siente Seiya. Tú eres el que no sabe que es el verdadero miedo de no estar con la persona que amas nunca más-

El tono autoritario en su voz hizo que Seiya se sintiera casi reprendido por un mayor. O tal vez por alguien que sabía por experiencia propia de lo que estaba hablando. Le dio la sensación de ser un mocoso impertinente hurgando en algo que no le correspondía saber.

- Thomas…-

El aludido caminó hacia la puerta con la firme decisión de salir de ahí, pero se detuvo frente a ella, con la mano rodeando el pomo.

- Perdón por fastidiarte con mis palabras y tienes razón no soy nadie para entrometerme, pero lo cierto es que me da temor que alguien a quien estimo…-

Se contuvo, tal vez para callar una idea o tal vez por arrepentimiento. Respiró hondo y se dio vuelta para obsequiarle una seca y obligada sonrisa.

- Espero de todo corazón que cuando estires tu mano Serena aún esté ahí para estrecharla con la tuya-


Serena y Yaten caminaban por la calle despreocupadamente comiendo boñuelos de canela. La gente que transitaba junto con ellos era la mínima lo que hacía mucho más amena la mañana. Para una superestrella malhumorada como Yaten siempre era cómodo poder hacer una vida normal sin la necesidad de hacer un alto cada cinco minutos para sacarse fotos o en el peor de los casos, huir de una horda de periodistas con el férreo propósito de obtener una exclusiva.

- No se como le voy a explicar a mis padres que he faltado a clases- dijo Serena mordiendo su bocadillo- ¡Me matarán y por tu culpa!- exclamó sollozando y comiendo al mismo tiempo

- Ya dejar chillar y come-

Serena hizo una mueca

- Solo estoy comiendo porque el azúcar me ayuda a calmar los nervios-

- Si claro- respondió Yaten comiendo del suyo

Pero para evitar que Serena estuviera pensando en ello todo el tiempo se le ocurrió una idea.

- Pásame tu teléfono-

Ella obedeció. Yaten tecleó un par de botones rápidamente y luego de apretar "enviar" se lo devolvió.

- Le he enviado un mensaje a Lita para que le comunique a la maestra que te has sentido mal y que yo te he llevado a la enfermería-

Serena se golpeó el pecho para hacer bajar su comida y así poder hablar

- No creo que la maestra se lo crea, no nos vio entrar… o en el peor de los casos creerá que odiamos su clase y nos retiramos antes de que llegara. Realmente no necesito otra razón para que me odie-

Pero Yaten negó confiado

- Varios de los alumnos nos vieron llegar e irnos rápidamente del salón. Con solo ver la cara que tenías…lo lógico sería pensar que algo te pasaba. Además nuestras cosas están en el salón ¿recuerdas? si hubiéramos tenido la intención de dejar las clases pues nos hubiéramos llevado todo así que como yo lo veo todas las posibilidades están cubiertas-

Se jactó de sus teorías mientras Serena aplaudía maravillada

- ¡Vaya! No se como se te ocurrió todo eso en tan poco tiempo-

- Eso es por que soy una persona demasiado inteligente-

Entrecerró los ojos

- Y muy hábil para inventar cuentos. De ahora en adelante no me fiaré tan fácil de lo que me digas-

Le dio un golpecito en los chonguitos

- De todos modos siempre sabes que las cosas que te cuento son ciertas y siempre te lo digo todo…al contrario de otras personas que no comparten ciertas cosas con sus mejores amigos-

Las últimas palabras las dijo mirándola fijamente y casi gritándoselas al oído. Serena sacó un enorme trozo de su bocadillo y lo mordió con fuerza.

- ¡Ya te expliqué como fueron las cosas! ¡Y de todas formas ya lo sabes no se de que te quejas!

Yaten envolvió en un papel el pedazo de boñuelo que le quedaba y lo botó a la basura

- Supongo que quien te lo contó fue Seiya ¿verdad?-

No dijo nada, sino que solo se limitó a meter las manos a sus bolsillos

- La verdad es que no entiendo nada- dijo al rato

- ¿Con respecto a que?-

- ¡Con respecto a todo!- exclamó vehemente- ¡ustedes están locos!-

Serena se cruzó de brazos

- Podrías al menos darle una pista-

Yaten suspiró

- No entiendo que pasó por la cabeza de Thomas al hacerte esa invitación, que bicho te picó a ti aceptándola y por sobre todo que es esa reacción Zen que tuvo Seiya al saberlo-

Asintió ordenando mentalmente los puntos de Yaten.

- Seiya…- dijo Serena partiendo por el punto más importante al menos para ella- actuó muy extraño ayer. Pensé que diciéndoselo sin restarle tanta importancia sería lo mejor, pero al parecer me equivoqué. Me dijo muchas cosas, que no sabía como actuar conmigo, que era frustrante no ser lo que yo esperaba… yo solo quería contarle que un amigo me había invitado a un baile. Tampoco es la gran cosa-

Se encogió de hombros mientras Yaten escondía el cuello en su bufanda color olivo.

- Supongo que Seiya lo entendió como una declaración de "estoy soltera y hago lo que se me da la gana"-

Serena estampó un pie en el asfalto.

- ¿Supones o es eso precisamente lo que pensó?-

Tampoco podía revelar toda la plática con su hermano así que alzó las cejas e hizo un casi imperceptible movimiento con sus hombros. Serena perdió el apetito y dejó caer su boñuelo

- A medida que pasa el tiempo…cada vez comprendo menos a Seiya y eso no está bien. Me dice que me ama pero que no puede estar conmigo, al minuto siguiente dice que yo lo frustro y cuando apenas estoy asimilando esas palabras me desea buena suerte en el baile ¿Qué es lo que quiere? ¿Qué estemos juntos o no? ¿Qué vaya al baile o no? Me envía señales tan confusas…todo esto es tan…-

Intentó buscar la palabra

- ¿Frustrante?- le dijo Yaten dándole un toque con su hombro. Serena le miró con unos enormes ojos, como si de pronto entendiera algo importante

- Oh- fue lo que dijo- ya veo. Frustración. Capto la idea-

Yaten asintió

- Así es. Esa es la forma en la que Seiya también se siente con respecto a ti-

¿Le estaba enviando el mismo tipo de señales a Seiya? ¿A eso se había referido con todo el discurso de ayer? viéndolo desde ese ángulo todo tenía más sentido y definitivamente era algo en lo que pensar. Algo en lo que no quería pensar en ese momento. Movió su cabeza de un lado a otro como si con eso las ideas salieran disparadas de su cabeza

- ¿Qué eres un perro?- le dijo Yaten alejándose un poco de ella

Le ignoró a propósito

- ¿Podríamos no hablar de esto ahora? Me estoy empezando a sentir mareada-

Se llevó una mano al estómago mientras Yaten arrugaba el ceño preocupado. Tal vez la debilidad de Serena y su aspecto un tanto frágil tenían estrecha relación con lo raro que se habían tornado las cosas con Seiya. Se preguntó que diría Seiya si se percatara de eso. Probablemente lo mejor era cambiar tema y cerrar la boca.

- Así que la señorita Tsukino vestirá de gala. Me muero por verte con tu vestido de dama elegante. A ver cuanto duras con él-

Serena sonrió evidenciando claramente en su rostro que el cambio de tema le había sentado de lo más bien.

- ¡Estoy tan emocionada! Hoy en la tarde lo veré al fin. Tendré que ir a la casa de Lita para ajustarlo si es que hay que hacerlo-

- Ya veo ¿Y puedo ir yo también? tengo curiosidad por ver como vestirás-

Serena lo pensó.

- Supongo que si ¡aunque me da un poco de vergüenza!-

Se llevó las manos al rostro para ocultar lo sonrosada de su piel

- En este caso quien no debería verte con él es tu pareja-

Soltó la palabra "pareja" como si le escociera en la boca.

- Por supuesto que no lo verá. Lo único que debo decirle es el color, para el asunto del ramillete que debe comprar para mí-

Aplaudió con los ojos brillantes de solo imaginar las flores. Yaten se ajustó la bufanda

- mm…ya veo- fue todo lo que dijo

Serena le dio una miradita de reojo y caminó con las manos detrás de la espalda

- Thomas es un gran chico. Si se me hubiera acercado cualquier otro no habría aceptado, pero a él no podía decirle que no-

Silencio. Al parecer Yaten no podía dejar de lado esa rivalidad.

- Supongo que si tu dices que es bueno…-

No tienes la menor idea de lo bueno que es Thomas- pensó Serena

- Me recuerda mucho a Seiya, al que conocí cuando ustedes eran unos recién llegados a la tierra-

Hizo un gesto de indiferencia

- No sé en que podría parecerse ese chico a mi hermano-

Serena le miró a los ojos. Se veían resueltos y firmes. Yaten resistió el impulso de retirarse unos cuantos centímetros

- Tienen la misma bondad y entrega-

La misma capacidad de darlo todo por la persona amada, incluso si eso significaba alejarse. Pensó.

Yaten pellizcó la mejilla de Serena haciendo que esta se estirara de forma anormal y solo la soltó cuando Serena gritó de dolor.

- ¿Tendré que decirle a mi hermanito que se preocupe? Cualquiera diría que podrías llegar a querer más de la cuenta al rubiecito-

Se acarició la mejilla adolorida

- ¿Por qué estamos hablando nuevamente de amor? ¿Quieres que hablemos de tus problemas amorosos también?-

Yaten le pasó un brazo por los hombros.

- ¿Quieres comer patatas? De pronto se me antojó un plato enorme de patatas-

Serena entrecerró los ojos. Era un maestro para cambiar de tema.

- ¿A las diez de la mañana? ¿No te parece un poco tóxico?-

La condujo hacia una tiendita de comida rápida que apenas si estaba abierta al público.

- Para nada-

- Como quieras "señor solo hablo de amor cuando me conviene"-

Entraron y pidieron una orden de patatas grandes. Mientras aguardaban Serena se entretuvo mirando las cosas que la tiendita ofrecía en el aparador. La mayoría eran cosas para niños pequeños y uno que otro artefacto de cocina. De pronto en medio de todas esas cosas sin importancia Serena vio unas hermosas orquídeas color celeste. Se apoyó con ambas manos en la vitrina para acercarse más y verlas mejor.

Miró a la dependiente de la tienda

- Disculpe ¿Podría mostrarme esas orquídeas por favor?-

La mujer, unos años mayor que Serena sonrió y sacó una llave de su bolsillo. Con ella abrió el enorme ventanal y las tomó entre sus manos.

- ¿Éstas?-

Serena asintió entusiasta. La mujer se las pasó y Serena abrió la boca encantada.

- Son hermosas…- susurró mientras pasaba delicadamente sus dedos por las finas líneas que trazaban el contorno de las flores.

- Son muy lindas y combinan con tus ojos- le dijo la chica

Serena las puso por encima de su cabello. Tenía razón. La palidez de su rostro hacía que sus ojos se vieran más profundos y entre lo rubio de sus cabellos las orquídeas encontraban su nicho. Se giró para verse mejor en el reflejo de la vitrina. Yaten estaba tras de ella contemplándola en silencio.

Se la imaginó delante de un enorme tocador blanco con un espejo adornado con incrustaciones doradas, peinándose el largo cabello y eligiendo los accesorios que se le vieran mejor con el color de su vestido ¿Así había sido Serena en su otra vida?

- ¿Te gustan?- le preguntó con voz suave

Serena se dio la vuelta.

- Son muy bellas ¿no crees?-

Los ojitos de Serena saltaron de felicidad. Yaten puso una mano sobre la cabeza de Serena y miró a la mujer que aguardaba a su lado.

- Las llevaré- dijo firme

Serena se apartó de su lado

- Ya te dije que no quiero nada-

Pero Yaten le hizo un gesto a la vendedora.

- De todas formas las compraré. Si las quieres o no es irrelevante. Se las puedo regalar a otra persona-

Abrió la boca espantada.

- No harías eso ¡Yo las vi primero!-

Zapateó en el suelo ofuscada. Pero Yaten no se inmutó. Se acercó a la caja para pagar las patatas y las orquídeas dejando a Serena en medio de la tienda reclamando acerca de lo insoportable que eran algunas personas que no la dejaban en paz. Él volvió con la comida y las orquídeas

- Será mejor que comas antes de que se enfríen-

Con un despreció dejó claro que no quería nada

- ¡Yo no pedí comida!- gritó fuerte

Yaten arrugó el ceño medio molesto, medio entretenido.

- ¡Ya deja de gritar como cochinito malcriado!-

Se comenzó a poner roja de rabia, la ira subiendo por sus mejillas.

- ¡Yaten tu…!-

De un solo movimiento Yaten sacó una gran patata de la bolsa y se la metió a la boca.

- Ahora cállate y escúchame-

Serena sopló repetidas veces para no quemarse. Estaban ricas, tenía que admitirlo.

- Las patatas las he comprado porque tengo hambre y también porque quiero que comas más. No se si es producto de todo el estrés al cual has estado sometida o se te ha metido la tonta idea en la cabeza de que estás gorda, pero el hecho es que estás muy delgada. No me gusta verte así y si tengo que amarrarte y obligarte a comer pues lo haré-

Se tragó la patata y se cruzó de brazos con porfía.

- Lo de la orquídea…- se pasó una mano por la barbilla- tómalo como un regalo de tu hada madrina osea yo. Puedes hacer con ellas lo que quieras-

Se las pasó con brusquedad y Serena que se las quedó viendo. Las había amado desde el primer momento en que las vio y se imaginó con ellas el día del baile. Tal vez Yaten vislumbró eso en su mirada. Se mordió el labio. A veces no se medía y se comportaba como una niña. Era solo el regalo de un amigo que quiso hacerla feliz.

- ¿Me…me las puedo quedar?-

Yaten se volvió a mirarla y cogió una patata de la bolsa. La sopló para no quemarse y se la introdujo a la boca.

- Puedes hacer lo que quieras. Ya te lo dije-

Serena sonrió y se lanzó a los brazos de Yaten haciendo que algunas patatas cayeran al suelo. Yaten sostenía con una mano las patatas y con la otra mano atrapó la cintura de Serena y la sostuvo suspendida algunos centímetros sobre el suelo en un verdadero acto equilibrista. Serena le rodeó el cuello con ambos brazos.

- ¡Gracias!- le dijo sonriendo- eres la mejor hada madrina del mundo entero-

Ocultó el rostro en el hombro de Yaten

- Siento ser tan malagradecida. Las usaré te lo prometo-

Yaten sonrió y movió el brazo para sujetar mejor de ella

- Más te vale porque de no ser así…ya sabes que hay una fila de niñas que adoraría con el alma tener un regalo mío-

Apretó su regalo con la mano posesivamente.

- ¡Pero son mías ya no me las puedes quitar!- exclamó

Yaten alejó su cabeza de la boca de Serena. A ese paso quedaría sordo muy pronto.

- ¡Está bien está bien!-

La vendedora sonreía tras su mostrador. Había visto toda la escena y tenía una tierna mirada en el rostro.

- Estoy segura que tu novio te ha hecho ese regalo con mucho amor. No lo rechaces de esa forma-

Serena pestañeó inocentemente mientras Yaten ocultaba una sonrisa malévola.

- Ya oíste. Tu novio te los ha regalado con mucho amor-

Serena lo golpeó con el papel que envolvía las orquídeas

- ¡Ya quisieras tener una novia como yo!-

Le dio un sonoro beso

- ¡Yaten que asco! ¡Babeaste mi cara!- gritó Serena golpeándolo en la cabeza y limpiándose con la manga del abrigo.

Se rió con ganas y se despidió con un asentimiento de la vendedora. Ya en el exterior Serena canturreó feliz de la vida mientras admiraba a la luz su regalo.

- Me golpeas y me tratas de lo peor pero cuando se trata de cargarte no haces ningún reclamo-

Serena aún seguía siendo llevaba por Yaten. Con razón la observaban de forma extraña. Dio un pequeño saltito para tocar el suelo pero siguió recostaba en el hombro del chico.

Hizo el amague de sacar una patata pero Yaten no la dejó. Es más, alejó la bolsa lo más posible de ella

- No no no, las rechazaste la primera vez y las patatas tienen sentimientos ¿sabes? las heriste gravemente, creo que incluso soltaron una par de lágrimas-

Sacó una larga patata y la masticó con lentitud y ganas ante la mirada hambrienta de Serena. La alegría del momento le había devuelto el apetito. Yaten puso la bolsa por sobre su cabeza a una altura que Serena no podía alcanzar. Saltó un par de veces pero cada vez Yaten se estiraba más.

- ¿No te da vergüenza? Ya eres una chica de preparatoria-

Hizo un sonido extraño con su lengua. Yaten bajó las patatas.

- Esa respuesta fue muy madura de tu parte-

Pero Serena sacó una risita tan infantil y a la vez tan inocente que Yaten también sonrió. En parte por eso se la había llevado de la escuela. Quería ver a esa Serena sonriente y relajada que aparecía cuando estaban solos sin los problemas que a ambos perseguían constantemente. Darle un respiro. Se acercó a ella y besó su frente tiernamente, sorprendiendo a Serena.

- Eres solo una niña pequeña, las personas deberíamos recordar eso con más frecuencia-

Serena se le quedó mirando y lo abrazó

- A veces haces tan fácil quererte-

Yaten dejó caer suavemente su cabeza sobre la de Serena.

- ¿Nos estamos poniendo muy melosos por aquí no crees?-

Serena se apegó más al pecho de Yaten y pegó bien su oreja a él

- Tu pecho está vibrando-

- Es mi corazón latiendo por ti-

Serena alzó la vista y soltó una carcajada. Simplemente no se pudo contener. Yaten la ponía de tan buen humor.

-¡Ya saca mi teléfono de tu bolsillo!-

Lo hizo y leyeron juntos el mensaje. Era de Lita

- "Todo bien por aquí. PD: Seiya le manda a decir a Yaten que lo estrangulará hasta la muerte por secuestrar a bombom. A Serena le envía amor por montones. En serio imagínense lo loco que está. Se lo están perdiendo. Cuídense"

Ambos rieron al leerlo. Yaten guardó de nuevo el teléfono de Serena y la abrazó para que continuaran caminando bromeando acerca de cómo seguramente Seiya se había abalanzado sobre Lita para que pusiera textualmente su mensaje.

- ¿Serena? ¿Serena Tsukino?-


La cafetería de la escuela estaba abarrotada de gente y sus incesantes murmullos se entremezclaban en una armoniosa sincronía. En ella estaban comiendo Mina, Amy y Lita. La rubia del grupo suspiró mientras mordía una manzana.

- ¿No creen que sin Sere esto está demasiado tranquilo?-

La ausencia de Serena era obvia. Amy, quien aprovechaba el descanso para comer y también para leer, despegó sus ojos de la lectura

- Yo también le hecho de menos. A esta hora me estaría pidiendo la tarea para el periodo siguiente-

- ¿No les parece extraño todo esto? Esa salida improvisada del salón, Yaten tras suyo y después ese mensaje que no explicaba nada-

Mina asintió mientras intentaba que el jugo de la manzana no se le cayera por la comisura de los labios

- Esos dos siempre andan en cosas raras…a veces me da la sensación de que tuvieran un mundo aparte del de nosotros-

Amy volvió a inmiscuirse en la plática

- Que cosas dices Mina- le respondió sonriendo

Pero Mina no decayó en su teoría. Se les acercó como si con eso evitara que sus palabras fueran oídas por más personas, aunque en el fondo nadie estaba poniéndoles especial atención.

- No se han fijado que cuando se miran…es como si se comunicaran con la mente o algo así. Como si hablaran sin palabras. Es muy inquietante me pone los pelos de punta-

Se frotó los brazos como si de pronto se le hubieran helado. Amy movió la cabeza pero le dio vueltas a eso que su amiga había dicho

- Pienso que la telepatía entre ellos es muy poco probable-

- ¿Tele…que?- preguntó liada

Amy dejó su libro en la mesa

- Ciertamente cuando Serena le salvó se formó entre ellos un lazo prácticamente inquebrantable y en ciertos casos es tan fuerte que incluso llegas a creer que están atados en una especie de nudo invisible o algo así-

Lita le apuntó con la cuchara de su postre

- Tienes toda la razón. Lo noté ese día de la reunión. Yaten estuvo con ella en todo momento, si él se alejaba Serena inmediatamente sentía su ausencia, se inquietaba, mostraba inseguridad. Pero cuando él regresaba la confianza volvía a su mirada. Da la impresión de que se necesitan a un nivel más profundo que el emocional-

Mina masticó pausadamente.

- A un nivel más profundo que el emocional… me pregunto como le explicas eso al muchacho o a la muchacha que se enamore de esos dos-

Lita no estaba muy segura de si Mina había querido decir eso no realmente. Tal vez era su mente jugándole una mala pasada otra vez.

- Pienso que se trata de entender y de aceptar que esos dos se quieren de una forma no romántica pero sumamente poderosa e incondicional. Eso es lo que está haciendo Seiya y lo que tendrá que hacer la chica que ame a Yaten-

Mina recostó su cabeza en la mesa y botó aire como un globo desinflado

- La chica que ame a Yaten ¿eh?-

Amy miró a Lita quien se encogió de hombros. Mina era una caja inagotable de emociones.

- A propósito Mina- la aludida miró pero sin levantar la cabeza- Yaten y tú…se veían muy cómodos platicando ayer-

No había sido cómodo. Al contrario se había sentido nerviosa y torpe todo el tiempo, sin saber que decir ni que responder, ni siquiera sin saber como mirarle para que no pudiera averiguar que todo eso le estaba sucediendo desde el preciso momento en el que se encontró a solas con él.

- Si…por cierto gracias por hacerme pasar una de las experiencias más estresantes de mi vida Lita-

Amy, quien no había estado presente para ver eso giró su cabeza de tal forma que sus ojos pudieran coincidir con los de Mina

- No sabía que habías platicado con él-

Asintió

- No se si se le puede llamar a eso conversación… le agradecí por haberme salvado aunque no se como me salió el agradecimiento considerando que casi podía sentir mi estómago en la punta de la lengua-

Ambas sonrieron pero Mina seguía desganada.

- No se rían…cuando estoy con Yaten toda mi espontaneidad, mi encanto, mi vocabulario se va a dar una vuelta a Checoslovaquia sin retorno y quedo ahí de pie con cara de zombie con el cerebro fundido. Estoy segura de que incluso babeé un poco-

Eso sí que sería vergonzoso.… Se lamentó en silencio y volvió a suspirar.

- Me río y bromeo todo el día con todo el mundo pero cuando se trata de él me transformo en un robot de hojalata oxidado. Debe pensar que tengo un trastorno de personalidad o algo así. Es todo demasiado forzado…-

Y ya que estaba en plan de abrir su corazón…

- En cambio con Thomas... él me ve, yo lo veo y ¡pum!- dijo golpeando la mesa sobresaltando a sus oyentes- podríamos estar horas hablando y bromeando sin darnos cuenta de nadie a nuestro alrededor. Todo natural y sencillo-

Sonrió tontamente

- Thomas es la miel de mis hojuelas, la mostaza de mi hot dog…-

Lita alzó las cejas. Las analogías de Mina eran de lo más instructivas. Afirmó los brazos en la mesa

- Vaya Mina nunca nos habías compartido todas estas cosas, has sido bastante…-

Amy aún estaba procesando lo de la miel…

- Bastante gráfica- concluyó

Alzó la cabeza y se dejó deslizar por la silla abatida

- Bueno ya saben, llega un momento en la vida de una chica en el que dices ¡Que diablos tengo a dos chicos partiéndome la cabeza y mis amigas tienen que saberlo!-

Dejó caer la cabeza hacia un lado.

- No es que no lo supiéramos- respondió Lita asintiendo- es bastante obvio-

Cerró los ojos. Solo eso le faltaba…

- Así que- dijo Amy pensando- uno te hace sentir fuera de ti misma…-

- Y con el otro te sientes como tú misma- concluyó Lita

Mina asintió. Sus amigas eran unas verdaderas genios.

- Han resumido mi situación a la perfección-

Amy guardó sus anteojos pues el momento de lectura ya no se extendería más.

- Yaten el temperamental o Thomas el comprensivo y dulce-

- ¿No podías fijarte en chicos más distintos Mina?-

Se deslizó más por la silla su espalda estaba casi en la parte baja de la silla.

- Si pudiera los destrozaría a ambos con mis propias manos y con sus restos armaría el prototipo de chico perfecto-

Lita se atragantó con su café mientras Amy dejaba caer su libro y de paso casi se caía ella. Mina las miró extrañada.

- ¿Que?-

Lita movió su mano batiéndola rápidamente.

- Será mejor que dejes esos pensamientos muy dentro de tu cabeza Mina. Muy dentro, en el subterráneo de tu cerebrito lindo…son aterradores-

Amy se limpiaba la frente con un pañuelo cuando su mirada se desvió hacia la puerta de la cafetería.

- Ahí vienen los chicos-

Lita miró en esa dirección

- Seiya se ve bastante más calmado que cuando enviamos el mensaje-

Con unos cuantos pasos llegaron hacia la mesa de las chicas. Amy les sonrió

- Chicos les esperábamos. Su almuerzo está ahí, los tapé para que no se enfriaran, espero que sean de su agrado-

Taiki tomó la silla junto a la de Amy.

- Cualquier cosa que hayas escogido para mí está bien Amy. Gracias-

Seiya se cruzó de brazos y se enterró en la silla. Taiki le dio un puntapié por debajo de la mesa. Alzó la vista.

- Si Amy, gracias por la comida-

Lita, quien estaba a su lado le ofreció de su café. Seiya lo bebió de buena forma.

- Está bueno gracias, Lita-

Miró a Mina y no pudo evitar sonreír.

- ¿Qué te pasa? Pareces una ameba reventada-

Abrió la boca para responderle pero la cerró al instante. La sonrisa de Seiya se amplió.

- Una ameba luego de ser arrollada por un tren de carga pesada-

Mina movió la mano, apenas si la levantó.

- ¿Dónde está bombom Seiya? ¿Se te perdió camino a la cafetería?-

La sonrisa de Seiya desapareció.

- jaja ¿te desayunaste un payaso o algo así?-

Lita rodó los ojos.

- De todas formas Seiya ¿Por qué no estuviste en la mañana en el salón? habrías visto a Serena antes de que se fuera-

Mordió su patata asada y tragó antes de responder.

- Tuve que hacer algo antes de ir a clases… pero ahora lamento haberlo hecho-

La plática con Thomas lo había dejado inquieto y además, había perdido la oportunidad de hablar con bombom. Taiki le dio una miradita cómplice

- ¿Y que tal te fue?-

Ya no quería seguir preocupando a sus hermanos y si era honesto, dentro de todo no había sido tan malo. Alzó el dedo pulgar.

- Todo O.K-

Las chicas se observaron intrigadas. Todos menos Mina quien seguía hundida en su mal humor

- Están hablando de forma muy críptica-

- Es de mala educación hablar de cosas que otros no saben- sentenció Amy

Seiya se comió su segunda patata asada en tiempo record.

- ¿Chicas ustedes saben lo del baile verdad? ¿bombom y Thomas?-

Asintieron. Mina prestó atención

- De hecho yo estoy diseñando su vestido- comentó Lita con un tinte de orgullo- y hablando de eso…debo decirle a Serena que tendremos que hacer prueba-

Lo anotó en una libreta para que no se le olvidara. Seiya se acercó más a Lita

- ¿Y…y cuando lo supieron hace mucho?-

Amy dejó de platicar con Taiki

- Lo supimos el lunes. Lita está haciendo su labor en tiempo límite, aceptó solo porque se trata de Serena y ella se lo pidió con tantas ganas-

Lita asintió, confirmando ello

- Ella eligió el color de la tela y el diseño. Yo solo la estoy ayudando en la confección-

Todos guardaron silencio como si el tema no se pudiera extender más allá de eso, pero Lita quería salir de la duda

- Seiya ¿está todo bien con lo del baile verdad?-

Francamente no tenía idea. Hizo un gesto de resignación

- La decisión la tomó bombom y por lo que me dices está muy entusiasmada con ello-

Mina bufó desde su rincón gris.

- ¡Por favor es solo un baile Seiya no es el fin del mundo…deja de ser tan exagerado!-

Seiya no creía posible pensar en lo que estaba pensando alguna vez, pero el día de hoy la presencia de Mina se le estaba haciendo de lo más molesta.

- ¿Alguien le podría explicar a Mina que yo no tengo la culpa de que cierta persona haya invitado a otra cierta persona a un baile y no a ella?-

Lita abrió la boca. Eso había sido un golpe bajo. El mentón de Mina se alzó soberbio ¿Qué tenía que ver eso con lo que estaban hablando? Era el gesto más vivaz que había hecho en todo ese tiempo.

- No sabes nada de nada Seiya así que cierra la boca-

Al parecer eran muchas cosas las que no sabía

- Es la segunda vez que me dicen eso en el día ¿Sabes quien fue la primera en decirlo?-

Tenía una vaga impresión a quien se refería pero no lo dijo. Lita intervino

- Chicos ya basta ¿si?-

Mina le dio una mirada a Seiya y giró la cabeza, altiva mientras Seiya se enfuruñaba en su silla

- Su genio está del asco. Eso es todo lo que diré- sentenció

Le iba a contestar con unas cuantas verdades que tenía ganas de enrostrarte a su hasta ahora amigo, cuando de lejos vio una cabellera rubia acercándose hacia su mesa. Cerró los ojos para no verlo ¿Por qué tenía que aparecer justamente cuando más confusa se sentía con respecto a él?

- Es Thomas. Viene hacia acá- dijo Amy confirmando sus terribles sospechas

Mina ni siquiera hizo el intento en parecer feliz. Se quedó en la misma posición. El rubio llegó con su habitual sonrisa y masticando una barra energizante

- Hola chicos-

Todos sonrieron, incluso Seiya quien la había visto en la mañana

- Que sorpresa Thomas, hace mucho que no coincidíamos en el almuerzo- dijo Lita a modo de saludo.

Un par de chicas gritó algo referente a él. Mina las miró desde su posición. Idiotas.

- Es verdad, disculpen por ser así de ingrato pero apenas si tengo tiempo para comer. De hecho no he venido a almorzar, solo se me ocurrió venir a saludarles y además…-

Se quedó ahí de pie y sin ningún tipo de reparo se hincó junto a la silla de Mina.

- ¿Ya terminaste de almorzar?- le preguntó

Las chicas se dieron rápidas miraditas. Mina giró su cabeza para verle. No contesto. A pesar de eso Thomas se puso de pie

- Necesito hablar contigo- la tomó de la mano, la levantó de un tirón y la arrastró consigo,

- ¡Ha sido un gusto verlos chicos espero poder almorzar con ustedes un día de estos!- gritó al mismo tiempo que los saludaba con la mano libre.


Ambos se detuvieron al oír esa voz. Serena vio a una chica bajita con el pelo castaño ondulado mirándole con unos enormes ojos azul pálido. Serena arrugó el ceño mientras Yaten la estrechaba un poco más cerca de su cuerpo protectoramente. No había visto nunca antes a esa chica en su vida. La extraña le sonrió.

- Soy yo Serena. Molly-

Serena abrió la boca, estiró el brazo apuntándola con su dedo y sonrió abiertamente. ¡Como podía no haberla reconocido¡

- ¡Molly!-

Serena se desprendió del protector agarre de Yaten y corrió hacia su antigua amiga. Se fundieron en un sentido abrazo al tiempo que daban pequeños saltitos de júbilo.

- ¡Qué alegría verte!- dijo Molly mientras Serena asentía.

- ¡Ha pasado mucho tiempo¡-

Se separaron para apreciarse mejor.

- ¡Sigues tan despistada como siempre Serena!-

Casi se sintió mal por no reconocer a Molly pero iba tan concentrada en la plática con Yaten que verla la pilló completamente desprevenida. Eso le recordaba que no estaba sola. Miró hacia atrás. Yaten las veía con semblante entre gracioso y fastidiado. Una mezcla extraña pero totalmente posible en él. Dio unos pasitos hacia atrás y lo tomó del brazo, arrastrándolo hacia donde estaba su amiga.

- Lo siento Molly, él es Yaten-

Molly se sonrojó al instante y bajó la vista. Luego volvió a verles.

- Él es…-

- ¡No, no es!- exclamó Serena al instante.

Pero a juzgar por la cara roja de Molly y sus ojitos brillantes era evidente que le había reconocido. Lo último que quería era que Yaten fuera desagradable con su amiga, por eso lo había negado. Pero Yaten le dio una palmada suave en la frente a Serena, casi para tranquilizarla.

- Disculpa a Serena, pero si, soy yo- estiró la mano para estrecharla con Molly- soy Yaten Kou. Mucho gusto-

Esbozó una pequeña sonrisa. Molly estiró su mano y la agitó un par de segundos. Luego se separó, como si Yaten le hubiera dado una descarga eléctrica o algo así. Se miró la mano perdida. Yaten miró a Serena y se acercó a su oído

- ¿Quién es esta chica?- le susurró dando una miradita de reojo para asegurarse de que no le escuchaban

Serena puso una mano sobre su oreja

- Es Molly, una vieja amiga de la secundaria. Hace tiempo que no la veía-

Volvió a mirarle. Seguía viéndose la mano.

- Es un poco extraña-

Serena también miró. Seguía igual a como la recordaba. La misma estatura, el mismo cabello. La misma Molly

- Solo es un poco tímida-

Yaten sonrió

- No como su amiga Serena. De vez en cuando podrías mostrarte un poco retraída-

Lo pellizcó en el costado. Yaten chilló pero se contuvo para no armar una escena.

- Si hubiera sido tímida contigo probablemente no estaríamos aquí hoy. Alguien tenía que romper el hielo contigo-

Se sobó el lugar donde Serena lo había lastimado

- ¿Romper el hielo? ¿Qué soy un iceberg?-

La comisura de los labios de la chica se elevó.

- Una paleta helada se asemejaría más-

Abrió la boca ofendido.

- Jaja eres tan dulce… no se que hago contigo-

Cuando se recordaron que no estaban solos Molly les estaba observando como maravillada. Yaten y Serena se sobresaltaron pues no sabían desde hacía cuanto tiempo prestaba atención. Serena se carcajeó para distender el ambiente.

- ¿Y que hacen tan temprano por estos lados?-

- Yaten me secuestró-

La golpeó bajo las costillas pero sin perder su sonrisa de divo de la música. Los ojos de Serena contuvieron las lágrimas. ¡A veces era un bruto!.

- Me acompaña a hacer unos trámites ¿Y tú que haces por aquí?-

Molly casi se atraganta con su propio aire. ¡La estrella de la música Yaten Kou realmente le estaba hablando!

- Mi…mi madre tiene una tienda por aquí. Me pidió que la ayudara antes de ir a clases así que me dirijo hacia allá-

Serena miró el nombre de las calles para ubicarse.

- ¡Es cierto!- gritó demasiado cerca del oído de Yaten. Otra vez- ¿La tienda de joyas?-

Molly asintió. Miró el reloj.

- Tal vez deba apurarme de lo contrario no podré llegar a tiempo a la escuela ¿Te parece que nos veamos un día de estos? Ha pasado tanto tiempo podríamos juntarnos a platicar-

La sonrisa de Serena se amplió

- ¡Sería genial!- exclamó prácticamente reventando oído de Yaten que a esas alturas tenía un leve pitido. Le miró como si no hubiera echo nada malo.

- ¿Me podrías pasar el teléfono? No se me mi número-

Yaten se acercó a Molly y le dictó el número de Serena. Ésta abrió la boca sorprendida.

- Se llama tener buena memoria- respondió golpeteándose la cabeza con su sonrisa pedante que le obsequiaba a las personas que no conocía.

Molly tecleó con dedos temblorosos. Con una sonrisa se despidió someramente y se marchó con rapidez.

- Eso fue…- dijo Yaten aún con el teléfono en la mano- adiós extraña chica llamada Molly-

Pero Serena sonreía de todas formas. Encontrarse con sus viejas amistades era lindo y traía a su memoria vivencias pasadas alegres y especiales

- No es extraña. Solo la asustaste con tu papel de rock Star-

- ¡Que dices! ¡Incluso la saludé y le hablé! ¡Eso es más de lo que un desconocido obtendría de mí!-

Serena despegó su vista de la silueta lejana de Molly para mirarle.

- En realidad tienes razón. Fuiste… casi normal ¿Por qué?-

Miró al cielo

- Porque dijiste que era tu amiga y por lo que vi sientes algo especial por ella. Y si ella es importante para ti…-

Serena se le quedó viendo. De alguna u otra forma siempre encontraba la manera de evadir el muro defensivo de Yaten o tal vez él lo desaparecía cuando se trataba de ella. Puso las manos a ambos lados de su rostro.

- ¿Cuando vas a dejar que otras personas te vean como yo lo hago?-

Cada vez que Serena le decía eso le hacía sentir incómodo, como si fuera una especie de atracción de circo no descubierta ¡Que todo el mundo venga a conocer a la sensación del momento Yaten con sentimientos! Era frustrante que Serena insistiera ver algo en él que cuando miraba al espejo no encontraba por ningún lado.

Caminó unos pasos solos para espantar ese repentino malestar que había sentido hacia Serena.

- ¿Qué te parece si me acompañas al supermercado y le damos una sorpresa a mis hermanos? Estoy seguro que Seiya correrá a casa de la emoción cuando le diga que comerás con nosotros-

Serena estuvo a punto de preguntarle porque de un instante a otro su genio había cambiado tan radicalmente pero prefirió guardar silencio. Solo asintió y caminó con el en silencio.

¿Podía una persona sentirse doblemente frustrada?


Mina salió de su estado inerte

- ¿Donde vamos?- dándose cuenta que atravesaba la cafetería tomada de la mano del chico- Puedo caminar por mí misma ¿sabes?-

Pero la ignoró. Atravesaron el patio interior y poco a poco se dejó guiar sin tanta reticencia.

- A juzgar por la cara que tenías hace unos minutos dudo que puedas esquivar las paredes. No creas que no me di cuenta. Luces fatal-

Se sonrojó, tal vez debería de haber escuchado las burlas de Seiya y tomarlas más en cuenta.

- He tenido una mala noche, discúlpame por existir…-

Thomas se detuvo de golpe, abrió el gimnasio y la hizo entrar con un poco de brusquedad, haciendo que se diera con la nariz con su ancha espalda. Se dio la vuelta para mirarle y sin aviso la abrazó fuertemente.

Mina se vio atrapada por los brazos de Thomas y con el rostro enterrado en su pecho. La sostuvo ahí sin despegarse ningún centímetro

- Que haces- inquirió con ella la voz sofocada por el abrazo del chico

- Nada- respondió conciso.

Mina miró hacia arriba. Podía ver claramente la barbilla de Thomas y si se esforzaba un poco más podía ver sus labios y su nariz.

- Entonces me estás triturando la espalda en medio de la escuela sin razón-

La soltó un poco en cuanto escuchó esto, pero siguió rodeándola

- Perdón- soltó al rato- perdóname Mina-

La chica puso las manos en el pecho de Thomas y exigió distancia ¿Qué le sucedía?

Él aflojó su abrazo y dejó caer los brazos a los costados. La mayoría de las veces entender las actitudes de Thomas le era fácil, pero en esos momentos no entendía nada.

- Lo siento, creo que me perdí de algo ¿Sufriste algún golpe durante los últimos días?-

Thomas se revolvió el cabello en un gesto que Mina reconocía a la perfección así que dio un paso atrás y esperó. Le miró resuelto.

- En la mañana hablé con Seiya por lo del baile…los detalles no vienen al caso pero me di cuenta que le di un consejo que no he aplicado en lo absoluto. De hecho soy bastante bueno para predicar pero a la hora de practicar…-

El gesto de Mina fue de desconcierto. Thomas suspiró y la tomó por los hombros. Sus manos estaban un poco sudorosas ¿Estaba nervioso?

- Me figuré que si Seiya estaba tan confundido por lo de mi invitación a Serena, tú podrías tener la misma confusión. No quiero confusiones, ni dobles lecturas, ni teorías locas que estoy seguro pasaron por tu cabeza. Debería de habértelo explicado antes y es por eso que lo siento-

Eso era raro. Le pedía perdón por no decirle lo del baile, pero no por invitar a otra chica. Se sintió molesta y dio dos pasos hacia atrás.

- Yo no necesito explicaciones Thomas. Seiya tiene motivos para sentirse como sea que se sintió. Ellos tenían una relación. Nosotros… bueno nosotros somos algo que…- se sonrojó en tres segundos pero sacudió la cabeza para espantar la vergüenza. Se hallaba más molesta que apenada.

- ¡De todas formas tú dijiste que tuviéramos un poco de distancia y te la he dado! No hemos hablado en una semana, invitarme iba contra de nuestro acuerdo así que…-

Thomas se le acercó otra vez. Al parecer no era bueno para leer señales. Le tomó la barbilla para que dejara de esquivar su mirada.

- A veces digo puras tonterías-

La molestia le invadió el pecho y las palabras se le agolparon en la boca queriendo liberarse al fin. De un estado zombie-ameba pasaría al de histérica-compulsiva en pocos segundos.

- ¿Sabes? ¡Si eres un grandísimo idiota!- exclamó dándole golpecitos en el pecho con las palmas de las manos extendidas, haciendo que retrocediera levemente. La Mina controlada se daba por muerta.

- ¡Eres un tonto y extraño chico al que no entiendo! ¡Dices que me amas pero te alejas porque hay otro chico que también está en mi vida! ¡Quien en el universo hace eso!, en vez de estar a mi lado todo el tiempo para evitar que te comience a dejar atrás te vas para darle oportunidad a otro ¿Acaso estás loco?-

Mina seguía empujándolo y Thomas dejaba que lo hiciera. Solo la observaba en silencio, como midiendo que tan fuerte era su exasperación.

- ¡En el amor no hay justicia idiota! ¡El amor es egoísmo y posesión! Quieres que la persona que amas solo te mire a ti, que piense en ti, pero no ¿Qué haces tú?, me das un discurso de que no quieres influir en mi decisión ¿Qué eres? ¿La madre Teresa o un chico enamorado?-

Abrió los ojos. Mina había despertado con todo-

- ¡Dios me exasperas tanto! ¡Por que tienes que ser tan bueno!- gritó como si al fin se sacara una enorme piedra del pecho.

Eso era lo que le hacía hervir la sangre. Tenía que preocuparse por ella no por lo que los demás sintieran. Era la cosa más egoísta que le había dicho alguna vez a alguien pero si no lo hacía se ahogaría en su miseria. Ella no se guardaba las cosas. ¡Era Mina la explosiva no Mina la temerosa de lo que los demás pensaran!

Cuando Mina aún no había recuperado totalmente la compostura Thomas la tomó de las muñecas e hizo una especie de prisión entre la pared y su cuerpo. Ahora sí podía considerar que estaba un tanto atemorizada. Pero en la vida se lo confesaría a Thomas.

- Que quieres Mina ¿Quieres posesión?-

La voz seria, contenida y excesivamente medida con que lo dijo la hizo temblar de una manera diferente a cuando se sentía frío o temor. Thomas se acercó a su cuello peligrosamente.

- ¿Quieres que te muerda para que todo el mundo sepa que eres de alguien? ¿De eso se trata este ataque de… no se que rayos?-

Mina abrió la boca. Eso era totalmente ofensivo, insultante y todos los sinónimos que se le vinieron a la cabeza. E incómodamente atrayente a la vez. Otra cosa que jamás le diría. Se rió nerviosa. Esos eran los efectos de ser tan sincera con Thomas. Recibías cruda verdad.

- Quizás…quizás algo no tan cavernícola que eso pe…pero…-

Thomas volvió a sujetarla de la barbilla mientras que con la mano libre sujetaba firmemente ambas manos de la chica.

- ¿Crees que eres la única frustrada en esta historia? ¿La única que se exaspera? ¿Crees que esta semana se me ha hecho fácil? Que yo lo sepa manejar es distinto a que no lo sienta también, que yo no me vuelta loco gritándole al mundo porque la chica a la que quiero no se decide por mí no quiere decir que sea mejor o más bueno-

Se acercó al rostro de Mina casi tanto que sus narices casi se rozaban. El labio de Mina se movió por propia voluntad.

- Soy una persona muy paciente Mina…pero hasta un monje tibetano es capaz de perder la cabeza contigo-

Mina se pegó lo más que pudo a la pared tanteando con las manos para ver si mágicamente encontraba alguna salida al embrollo que ella misma había provocado. Pero la cabeza incrustada en el concreto le decía que sus esperanzas eran estériles.

Tragó con dificultad.

- Que…que quieres hacer ¿Morderme? ¿Golpearme? ¿Hacerme algún daño permanente en venganza?-

Se veía tan serio que lo más probable es que estuviera tan enfadado como no lo había estado jamás.

Mina se imaginó con un pedazo de hombro menos, con unos dientes marcados en el cuello y casi chilló.

Era una faceta completamente nueva de él e inquietante también.

Pero en cuanto Mina soltó esas palabras la mirada de Thomas se suavizó en el acto y con ambas manos encerró el rostro de Mina tiernamente, contemplándolo.

- ¿Como en la vida puedes pensar que te haría algo así? ¿No has entendido nada de lo que te dicho?-

La verdad es que con su rostro tan cerca del suyo Mina apenas si podía pensar en no caerse al suelo de debilidad. Juntó su frente con la de ella y suspiró cansado.

- ¿Que voy a hacer contigo Mina Aino? ¿Que quieres que haga?-

Mina se mordió el labio en un gesto que no tenía nada de juguetón si no más bien frenético. Estaba en una encrucijada y por como veía las cosas solo tenía una salida. En el fondo la única que ella quería.

- ¿Me estás preguntando por el presente inmediato o por el futuro?-

Pregunta distractora. Un plan de escape desesperado.

Thomas sonrió tan coquetamente que Mina casi se cae por segunda vez. Su plan había fallado. Era un asco armando estrategias.

La sujetó de la cintura evitando que se deslizara por la pared.

- ¿Un poco débil señorita Aino? ¿Necesita aire?-

Mina intentó echar hacia atrás el cuerpo de Thomas, pero era como una árbol adherido al suelo. Segundo intento fallido en menos de un minuto.

- Necesito espacio y tienes una obsesión por el invadir el mío. Podría demandarte por esto-

- Es un halago que te tiemblen las rodillas de esa forma por mí. Casi me haces olvidar lo ofuscado que estaba hace un instante-

Uhm. Había logrado enojar a Thomas. Punto para ella. Aunque en ese momento estaban empatados. Odiaba que Thomas fuera tan presuntuoso y que sí le resultara la treta.

Pero si él podía jugar al coqueto ella también. Alzó las cejas, desafiante.

- Lo mismo podría decir yo. Sacar de quicio a un chico tan pacífico y adorable es todo un logro. Bien por mí-

Thomas sonrió y sus ojos destellaron de una manera tan sugerente que Mina sintió un tirón en el estómago. Oh-Oh. Vaticinaba problemas.

- ¿Sabes que Mina? Estoy frito. Al demonio con el juego limpio, la influencia, las consecuencias y sobre todo la bondad de mi corazón-

Se acercó a su oído. Mina aguantó la respiración. Serios problemas.

- Te voy a devorar a besos y me importa un bledo si lo quieres o no-

*****SyS*****

hola a todosss mis queridísimos lectores!. Esta vez si que me he pasado lo reconozco! hace mucho tiempo que no me hacía el tiempo necesario para dedicarme a mi historis, principalmente por razones laborales y personales. Debo confesar que pasé por una fase de sequía mental, imaginativa o algo así. Me di el tiempo de leer toda mi historia, es decir todo lo que llevo escrito y comencé a dudar de mi misma, principalmente por temor a no poder seguir escribiendo tan bien como lo había hecho anteriormente. Eso me dejó en blanco, sin saber como continuar. Hasta que hace unos días en una tarde de ocio vi una película y fue como una revelación o algo muy parecido. Inmediatamente mis deseos de escribir volvieron y en un par de días ya había escrito más de cien páginas. No se si realmente les interesa saber esto xD pero es mi explicación a tan ingrato comportamiento de mi parte. Lo único que no deseaba era que pensaran que quería abandonar la historia o algo así pero prefiero respirar un poco y dejar que mis verdaderas ideas vuelvan a escribir sin el sentido que realmente pretendo darle a la historia así que regresé mas recargada que nunca y con dos capítulos largísimos! gracias por la paciencia y preocupación de algunos de ustedes, son valiosísimas para mí sus palabras y ánimos estos capitulos son para ustedes.

Ahora en cuanto a la historia en sí, en el primer capitulo se puede ver por fin algo de vida normal entre los personajes, todo girando principalmente a la invitación de Thomas a Serena y las repercusiones para cada uno de los involucrados ¿Por que llame a este capitulo frustración? Bueno creo que se desprende del contenido del capítulo y si no es así pues lo digo en una parte de la historia. No comprender a quien crees conocer más que tú mismo puede causar desilución pero las cosas no son tan malas como pensamos para nuestros personajes favoritos. en el capítulo siguiente comparten un lindo momento.

Pero lo que más les impactará seguramente será el final y el comienzo de ambos capítulos. Estoy convencida de que no pondrá contentos a muchos. Se que quieren ver a Mina y Yaten juntos pero como segutamente ya leyeron Mina explica bastante bien lo que le sucede cuando está con Yaten. Por el momento ellos no están preparados para estar juntos, les falta recorrer un largo camino. Por otro lado es evidente que Yaten no es un chico de acción sino de reacción y al ver a Mina con otra persona pues se dará cuenta que si desea ser feliz tendrá que comenzar a ver las cosas desde otro punto.
Bueno para no aburrirlos más les dejo un beso enorme a cada uno de ustedes, esperando que estos capitulos sean de su agrado! son más de cien hojas espero que no se les haga tedioso
Un saludo especial a mis amigos que siempre tienen un tiempito de escribir lo que piensan acerca de la historia. Estos largos capitulos son para ustedes:
- Guest
- Genddrene
- Minafan
- .Darling
- Abril
- Cleilis
- sandykou8723
- angel kou
- Vannity kou
- Miriamelle
- princessnerak
- angiejanet20
- vivtorique1999

Se les estima mucho a todos! Bye!