Capítulo 43. Lo que es mío, lo que creí mío y lo que ya no es mío.
"Suspiro por lo mucho que he deseado y lloro el bello tiempo que he perdido (William Shakespeare)".
Mina olvidó el juego coqueto que claramente había perdido y se sulfuró desde la cabeza hasta la punta de los pies.
- No, no lo harás-
Se plantó firme.
Thomas la miró y jugueteó con su cabello y luego acercó su nariz a la de Mina. Le sonrió.
- Así de egoísta puedo llegar a ser con lo que quiero que sea mío-
Estaba actuando como el chico inocente que de pronto era arrollado por una oleada de rebeldía. Los extremos nunca llevaban a nada bueno- pensó Mina.
- Thomas. Primero que todo no soy una cosa ¿si? soy una chica con opinión y segundo esto del chico malo con la casaca de cuero y el cigarrillo en el cabello no va contigo y tercero yo creo que…-
Le dio un pulcro beso en la boca que la hizo callar y también olvidar el punto número tres.
- ¿Cuál es tu opinión respecto a eso?-
Ni aunque le enterraran palillos bajo las uñas diría algo afirmativo acerca de eso.
- Cuántos años tienes ¿cinco? Ni en la guardería me habrían dado un beso así-
Una chispa de irritación cruzó por la mirada de Thomas. Tal vez debería aprender a cerrar la boca…
- ¿Egoísmo y posesión? Lo capto. Ahora cállate. Voy a besarte-
No alcanzó a darse cuenta de lo que estaba pasando. Y tampoco le costó demasiado tiempo darse cuenta que eso era lo que había estado esperando desde que instó a Thomas a reaccionar así. Era su culpa y culpabilidad era lo menos que sentía. Porque ella también necesitaba eso.
Estaba harta de debatirse entre lo que sentía y pensaba. Dar vueltas en eso no le había dado ninguna respuesta. Ahora solo quería ser.
Se sostuvo de la cintura de Thomas fuerte mientras él fijaba un brazo tras su cabeza y el otro en su cintura. No sabía como era posible pero él hizo que se acercaran aún más. Cuando Thomas quiso profundizar el beso Mina ya lo estaba esperando con ansias. Le mordisqueó el cuello juguetonamente y Mina rió sofocada.
Con un atrevimiento que no sabía de donde había sacado tomó la corbata de Thomas y la desanudo con una destreza admirable. Le abrió los dos primeros botones de la camisa y besó su cuello.
Thomas gimoteó y sus manos se volvieron más seguras. Recorrió la espalda de Mina e introdujo una de sus manos dentro de la blusa de Mina, acariciando su piel.
El timbre del término de recreo sonó en toda la escuela pero ninguno de los acabó con el beso.
Thomas se separo un poco y miró a Mina, como si se estuviera asegurando de que ella estuviera tan entregada al momento como él. Mina besó su mandíbula y luego su oreja haciendo que en Thomas naciera una nueva oleada de deseo por ella. Le desabrochó el lazo de la blusa y tiró de él haciendo que Mina se pegara más a su cuerpo.
- No he oído ninguna queja hasta el momento. Ven. Ahora- murmuró sobre sus labios.
Mina no sabía donde estaban y lo curioso es que no le importaba. Sin despegarse un centímetro de ella Thomas la guió hacia una puerta lateral. La abrió e hizo que ambos entraran. Mina oyó el pestillo de la puerta cerrarse tras de si y abrió los ojos. Era una habitación en donde el equipo de baloncesto guardaba su indumentaria. Había balones en grandes sacos y pizarras con esquemas de juegos por todos lados. La luz era tenue pero aún así pudo distinguir los ojos verdes de Thomas siempre aguardando su reacción.
Se acercó a ella y rozó su estómago con los nudillos de la mano.
- ¿Mina?- le dijo para captar su atención. Ella le miró
- ¿Sabes por qué estamos aquí cierto?-
Mina se rió entre emocionada, nerviosa, ansiosa y un poco expectante. A esas alturas ya no sentía ningún tipo de tapujo. Con Thomas la mayoría del tiempo nunca los sentía.
- Thomas, aunque la mayor parte del tiempo pongas en duda mi capacidad mental, se que no estamos aquí para trenzarnos el cabello-
Le sonrió y luego lo besó otra vez. Él se relamió la boca.
- No te veo muy en desacuerdo con eso-
Se hundió de hombros como si no le quedara de otra.
- Ya sabes lo que dicen, sigues tus instintos. Además eres más grande, fuerte y me convenciste con esa pose de hombre de las cavernas -
Le sonrió pícara, haciéndose la indefensa. Thomas la besó hasta que le aire que los rodeaba se hizo denso.
- El hecho de que nuestra primera vez juntos sea en un cuarto de escuela se me hace un tanto perturbador-
Aunque el deseo era grande, Mina también pensó en ello al entrar a esa habitación.
- ¿Eres un romántico Thomas? ¿Quieres música y corazones en el aire?-
Le acarició el rostro y beso su nariz. Le miró serio.
- Me gustas. Me gustas mucho-
Mina suspiró como si eso la hiciera sentir aliviada ¿Había dudado de eso?
- Yo creo que… una parte de mi pensó que ya no lo hacías-
Thomas acarició su espalda con la yema de los dedos.
- ¿Es por la invitación a Serena cierto?-
Le sonrió casi avergonzada. Ahora, después de lo que había pasado entre ellos, creía absurdo haber puesto en duda los sentimientos de Thomas. Él la besó de forma lenta y sin apuros. Tenían todo el tiempo del mundo.
- Serena es una chica grandiosa y su personalidad me encanta…pero eres tú la que hace que hasta la última célula de mi cuerpo vibre-
Hizo un mohín.
- ¿Serena te encanta?-
La abrazó con más fuerza y le dio pequeños besos en la nariz.
- Pero a ti te adoro ¿captas la diferencia?-
Thomas encendió la luz de la habitación y ambos le dieron un verdadero vistazo al lugar. Encontró en una esquina un par de colchones de gimnasia y tomando su mano la guió hacia allá. Mina se sentó y se arregló un poco el cabello. Casi le daba vergüenza recordar como habían estado. Thomas se sentó a su lado y la observó desde su posición y estiró su brazo para alcanzar su mano. Mina la atrapó.
- Tienes razón en todo lo que me dijiste. Soy un grandísimo idiota y esto de alejarnos…ha sido más que estúpido. Ahí lo tienes-
Mina cepilló con su mano libre el cabello alborotado de Thomas. Él la sujetó de la cintura y la atrajo para sí.
- Prefiero sufrir sabiendo que hice cuanto pude por mantenerme a tu lado que sufrir y lamentarme por lo que no hice…así que al diablo con el mundo…sale conmigo Mina ¿Qué dices?-
Mina sonrió incrédula y abrió enormemente sus ojos. Eso era inesperado y sumamente precipitado.
- Thomas yo…-
Pero puso un dedo sobre sus labios para que no siguiera. Era su turno de hablar.
- Espera. Se lo que vas a decir y…y puedo sobrevivir con eso. Tú tienes un pasado que te persigue. Yo tengo un pasado que a veces parece tan vivo como el tuyo. La diferencia es que tu pasado habla y ronda entre nosotros-
Mina sonrió. Eso era cierto.
- Tú has sufrido, yo he sufrido. Intentamos mantener una prudente distancia pero claramente no resultó, si nos alejamos por más tiempo probablemente la próxima vez terminemos arrancándonos la ropa como bestias-
Enredó sus dedos en el sedoso cabello de Mina.
- Yo te quiero y tú me quieres y si me preguntas por el presente actual…-
Haciendo alusión a lo que Mina le había preguntado anteriormente. Ésta sonrió.
- Eres lo que necesito en este instante. Ya me harté de tu pasado, de mi pasado y de lo que va a pasar en el futuro. Si voy a sufrir por esto más adelante pues lo acepto y me haré cargo cuando el mundo se me venga encima. Pero ahora tú eres todo lo que deseo. Así que dame una oportunidad y te demostraré cuan felices podemos ser-
Eso era lo que menos Mina podía poner en duda. Era innegable que Thomas hacía su existencia considerablemente más amena… ¿ Pero una relación?
Nunca había tenido una y no se encontraba capacitada para eso.
- Nunca he salido con nadie- soltó con honestidad- no se como comportarme, que hacer o que esperar. Lo más lejos que he llegado con un chico ha sido contigo…-
Thomas hizo que Mina se recostara en su hombro.
- Agradezco tu honestidad ¿Pero piensas que yo quiero estar contigo solo para darme una escapadita al cuarto de deportes de vez en cuando? Eso me ofende-
Ocultó una sonrisa para nada inocente.
- Bueno quizás no me ofende tanto. El punto es que eres la chispa de mi dinamita, ya sabes, juntos somos como el cuatro de julio, fuegos artificiales y todo eso-
Hizo el gesto de cosas estallando a su alrededor. Mina se rió con ganas. Sabía perfectamente a lo que se refería. Era lo mismo que había comentado a sus amigas. Thomas, creyendo que se estaba burlando de él se lanzó sobre ella
- Eres mala Mina, te burlas de cómo me haces sentir-
Hizo un puchero. Mina levantó la cabeza y atrapó su boca.
- ¿No te da vergüenza hacer esos gestos infantiles?-
Se recostó tras de ella y la abrazó por detrás, descansando su cabeza en su hombro.
- Ante mi chica no me da vergüenza nada-
¿Su chica? ¿Realmente iba a decir si a la petición de Thomas? Mina movió sus dedos hacia arriba y hacia debajo de los brazos de Thomas, pensativamente. Thomas le gustaba. Más que eso, tenía sentimientos hacia él que unos simples amigos no podían sentir. Estaba enamorada.
Cuando él la miraba veía devoción, cuando le hablaba su voz era insoportablemente tranquilizadora y ¡Oh maldición! lo que había sucedido… cuando la besó y como la acarició. Fue como un huracán grado cinco. Pasión, deseo y amor. Pero…
Se dio la vuelta y quedaron frente a frente. Repensó sus palabras.
- No te puedo prometer el sol Thomas. Las cosas serían complicadas, confusas, extrañas y posiblemente termines desconcertado y desganado al final del día. Yaten…-
Pensó como decirlo. Movió la mano varias veces.
- Mis asuntos con Yaten siguen sin tener un cierre, no se si tendrán un cierre, no se si quiero un cierre, después de todo es una parte muy importante de mi vida. Él me salvó y siento que le debo mucho… ¿Te sentirás cómodo cuando me acerque a él, cuando hable con él sabiendo como me siento hacia él?-
Se quedó quieto y mirando fijamente sus ojos.
- Tal vez debamos poner algunas condiciones-
- ¿Condiciones?- repitió ella con un tono no muy ameno. Eso sonaba como a reglas. Ella no era una persona de reglas. Besó su frente.
- Escúchame antes de fruncir el ceño. Si comenzamos a salir juntos será mejor que acordemos unas cuantas cosas. Para que ambos sepamos que esperar del otro y que esperar de la relación-
No dejó de sentirse como dominada por el macho alfa pero aún así estuvo dispuesta a oír.
Levantó la mano para que ambos la vieran y alzó un dedo
- Número uno. Fidelidad-
Mina se carcajeó sin la más minima gracia.
- ¿Me estás tomando el pelo? ¿Estarías con otra chica además de mí?-
- ¿Estarías tú con otro chico?-
Mina se sentó de golpe y mostró dos dedos.
- Número dos. Honestidad. ¿Qué es lo que insinúas? ¿Qué estando contigo podría involucrarme también con Yaten? Cuando tengamos algo que decir será de frente y sin rodeos, no así. No te mentiré y tú no me preguntarás las cosas de esa forma tan poco clara-
Thomas suspiró y se sentó frente a ella. Tres dedos arriba.
- Número tres. Respeto. Podemos hablar de cualquier cosa, preguntarnos cualquier cosa, confesarnos cualquier cosa pero siempre respetándonos. Nunca hiriéndonos, nunca haciéndonos daño-
Tomó su mano y la apretó.
- Si te ofendí discúlpame no fue mi intención. Solo quería reafirmar el punto número uno. De mi parte no deseo estar con otra persona que no seas tú. Podemos eliminar el número uno si quieres-
Mina agachó la vista. Esto se sentía tan importante, tan real…alzó cuatro dedos.
- Número cuatro. Confianza. Conozco tu historia y se que jamás me engañarías y escúchame bien Thomas, confío en ti y de la misma forma tendrás que confiar en mí, porque ahora, en este momento quiero esto-
Buscó los ojos de Thomas para saber si le seguía el hilo. Él le sonrió. Estiró su palma.
- Número cinco. Libertad. Estaremos juntos pero esto no será una prisión. Si sientes que lo nuestro se te hace insostenible, si te das cuenta que yo no soy lo que necesitas, si yo descubro que juntos ya no podemos respirar tomaremos el camino que nos haga mejor-
Mina se puso de espaldas y Thomas la rodeó con sus brazos
- ¡Tengo una!- gritó feliz- número seis. Felicidad-
Thomas besó su mejilla y se recostó en su hombro.
- Seremos cómplices en las travesuras, bromas y babosadas de todo tipo. Nos reiremos de los demás y también de nosotros mismos. Con una sonrisa intentaré alegrar tus días difíciles y tú me sonsacarás una risa así tengas que torturarme para lograrlo-
Se quedaron así muy juntos. Y ahora que Mina podía pensar con más claridad pudo analizar el lugar en el que estaban. Era deprimente y muy probablemente era el último lugar en la tierra que habría escogido para comenzar a salir con alguien… sonrió emocionada ¡estaba saliendo con alguien!... ¿estaba saliendo con alguien? Como iba a explicar eso…minutos antes había estado platicando con sus amigas acerca del dilema en el que estaba y ahora… uh-uh. Ni siquiera quería pensar. Pero ahí con la calidez de Thomas envolviéndola, no podía pensar en nada más cómodo.
- Querernos-
Mina giró la cabeza para mirarle
- ¿Eh?-
Él chico solo continuo abrazándola fuerte.
- Tenemos la fidelidad, la honestidad, el respeto, la confianza, la libertad, la felicidad. Falta algo más-
Con sus dedos contó cuantos números llevaban. Eran seis. Era un buen número. No podría retener más información que esa.
- No lo establezcamos como una condición sino como…digamos un elemento que esté presente en cada uno de los anteriores-
Eso llamó su atención por muchas razones.
- Sonaste muy intelectual diciendo eso. Por favor continúa-
Casi se molestó pero lo dejó pasar.
- A lo que me refiero es que si llegamos a fallar en alguna de nuestras condiciones ¿No crees que significaría que algo en el tema de querernos no está bien?-
- mm…- murmuró Thomas- te lo pongo de esta forma ¿Piensas que Serena y Seiya se aman menos por los problemas que han tenido?-
Se recostó más cómoda en su pecho.
- No diría eso, pero ciertamente su relación se desgastó cuando comenzaron los problemas de confianza, de honestidad… tal vez el amor no desaparece pero si se vuelve más vulnerable cuando algunos sentimientos faltan-
Tomó en cabello de Mina entre sus manos y lo dejó caer hacia el lado opuesto al que tenía apoyada su cabeza.
- Tienes mucha razón en eso. El amor es consecuencia de todo lo demás-
Le dio unos golpecitos en el brazo.
- Pasar horas y horas con esa parejita me enseñó un par de cosas-
Thomas hizo un sonido como de desagrado.
- Será mejor que no nos guiemos demasiado por otras parejitas con relaciones tan particulares ¿Te parece que vayamos viendo en el camino que tal nos va?-
Sonó el timbre que daba paso al recreo. Los dos suspiraron como entendiendo que la magia de la mañana había acabado. Saldrían al frío exterior donde les esperaban demasiadas cosas inciertas. Mina estiró los brazos mientras Thomas se pegaba a su cuello.
- No puedo creer que esté contemplando esto-
- ¿Contemplando? Yo pensé que teníamos un trato-
Mina suspiró.
- Esto no es un negocio Thomas, se trata de nuestra vida. Si algo sale mal perderemos algo más que dinero-
Dejó de abrazarla y apoyó las manos en la colchoneta.
- Mm…-
Adiós cariños y arrumacos. Mina se dio la vuelta
- ¿Qué quieres decir con "mm"?-
Miró hacia el techo de la habitación con aire meditabundo.
- Nada. Solo me parece curioso la inclinación que tienen las personas a hablar acerca de pérdidas con tanta propiedad del tema-
¿Las personas? ¿La estaba incluyendo también a ella?
- ¿Alguna vez has perdido algo Mina? Me refiero a algo realmente importante ¿Algo que no hayas vuelto a ver o recuperar nunca más?-
Lo pensó cabizbaja.
- Bueno… realmente no lo creo-
Asintió y miró hacia la puerta. Mina le seguía con la mirada pero al parecer Thomas no tenía la intención de verle.
- Para mí el perder algo tiene que ver con otras cosas…pero intentar una relación contigo y que no resulte, no lo veo como una pérdida. Me gustaría que tú lo vieras así-
Tal vez estaba tocando el tema con excesiva liviandad especialmente con la historia de vida de Thomas. Alzó las palmas de las manos en son de paz.
- Vale. Tal vez no me expresé correctamente. Lo que quiero decir es que esto es importante para mí. Quizás para ti no sea tan grande, ya has tenido novia pero yo…-
Alzó una ceja contrariado.
- Tampoco soy un profesional en la materia Mina. Yo también tengo miedos y sentimientos que no entiendo del todo. Pero si me dan a elegir entre sobrellevarlos solos o contigo pues tengo clara cual es mi respuesta-
Pero Mina creía que sus temores podían ser mayores a la ilusión que le hacía comenzar algo con Thomas.
- ¿Y si terminamos evitándonos o peor aún odiándonos?-
La miró fijo.
- Dicen que cuando uno no desea algo encuentra mil excusas para no hacerlo-
Tenía la impresión de estar hundiéndose en el lodo de manera más profunda cada vez que habría la boca. Se removió un poco para alcanzar una de las manos del chico.
- No es eso Thomas…pero mira a Serena y Seiya. Eran amigos inseparables, se hicieron novios y ahora no saben lo que son-
A pesar de que el excelente humor le había abandonado aún así no rechazó la caricia de Mina.
- Te dije que no los tomaras como ejemplo. Nosotros no somos como ellos, nuestra historia es diferente y aunque fuera similar a la de ellos no tiene porque terminar de la misma forma-
- Como puedes asegurarme eso…- contestó Mina con un balbuceo pesaroso
Con rapidez levantó su mano libre y alzó la barbilla de Mina.
- No puedo, pero tampoco voy a dejar de intentarlo por que a los demás no les resultó, eso sería conformismo y cobardía-
El ceño de Mina se frunció ligeramente.
- Se que te da miedo sufrir y de paso hacerme sufrir a mí pero yo no tengo miedo de arriesgarme ¿Cuándo el amor no ha sido arriesgado, loco e impulsivo?-
Thomas con ese comentario había buscado una reacción más positiva de parte de Mina pero ella solo le continúo observando seria. Sin siquiera quererlo se fue contagiando de la seriedad de ella.
- Si he de arriesgarme quiero que sea contigo-
Ahí estaba su última gota de esperanza. Pero el silencio de Mina se encargó de difuminarla. El brillo en sus ojos se apagó y alejó su mano del rostro de la chica. A veces el silencio podía ser mucho más doloroso que palabras hirientes.
- Pero quizás tú no lo quieras así ¿verdad?-
De pronto estar frente a Mina con el corazón expuesto de esa manera tan honesta le sentó tonto y humillante. Se puso de pie creyendo firmemente que tal vez su cerebro le había jugado una muy mala pasada y todo lo ocurrido en la última media hora había sido una gran fantasía. Una muy vívida por cierto. Se arregló la ropa rápidamente.
- Será mejor que me marche yo…- rió ante lo ingenuo que había sido- me iré-
Mina veía todo suceder en cámara lenta. La chispa de los ojos de Thomas apagarse, su sonrisa desaparecer, su piel volviéndose fría sin su contacto, hasta que se percató que todo el tiempo que había estado pensando la mejor forma de decirle a Thomas su respuesta, el chico había estado hablando y ella no le había prestado atención. Él se puso de pie de manera intempestiva haciendo que Mina volviera a la realidad.
- Que haces por que te vas-
Siguiéndolo, Mina también se puso de pie. Thomas solo se quedó allí viéndole en silencio pagándole quizás con la misma moneda. Eso la enfureció. El comportarse de esa forma no era parte del plan.
- Claro, vete. Así solucionaremos las cosas de aquí en adelante-
Se cruzó de brazos desafiante mientras Thomas la veía sin creerse lo que estaba pasando.
- Porque te haces la ofendida, soy yo el que prácticamente te he rogado para que estés conmigo. Esto fue un gran error-
Un error- había dicho ¿Así la estaba llamando? ¿Ella había sido un error? ¿Una palabra mal escrita que puedes borrar? No solo estaba lastimando su orgullo con eso, sino que algo mucho más profundo, algo que curiosamente Thomas decía amar y respetar. Él miró desde su altura.
- Llegaré tarde a clases-
Que sorpresa- pensó Mina. El chico bueno y amable podía llegar a ser tan hiriente como cualquiera cuando se lo proponía.
- Por supuesto ve a clases y deja aquí a tu error- osea yo- en este lugar-
Alzó la barbilla orgullosa aunque en el fondo lo único que quería era llorar.
Thomas palideció.
- Mina no quise decir eso-
Solo se dio cuenta que estaba llorando cuando las lágrimas le recorrieron las mejillas y bajaron por su cuello. Fue en ese instante que Thomas recuperó el sentido común que muchas veces Mina le hacía perder y dio dos grandes zancadas para abrazarla.
- No llores cariño. Lo siento-
Mina rápidamente se compuso. No le daría el gusto de parecer lastimada.
- No te preocupes vete-
Con un empujoncito lo alejó de sí. Thomas se presionó los párpados.
- No nos hagamos esto, es ridículo-
Se cruzó de brazos completamente a la defensiva
- No es ridículo, es un error. Dicho por ti no por mí-
Si seguía rebatiéndole los comentarios a Mina lo más seguro era que terminaran más disgustados. Alguien tenía que poner el equilibro a la situación y ese tenía que ser él a pesar de lo fácil que Mina le hacía perderlo.
- Tal vez ambos debimos haber elegido con más cuidado nuestras palabras. Yo no debería haber dicho que esto fue un error y tú deberías de reconsiderar lo que entiendes por pérdida-
Ahora que Mina lo pensaba el momento incómodo se había iniciado con aquella observación. Su postura dejó de ser tan rígida. Si Thomas podía reconocer que se había equivocado supuso que podía comportarse igual de madura que él y hacer lo mismo.
- Puedo trabajar en ello- respondió con firmeza
- Bien- dijo él
- Bien- agregó Mina
Ambos se observaron un momento más hasta que Mina enseñó una minúscula sonrisa que aunque imperceptible hizo que los ojos de Thomas recuperar al instante ese brillo. Esa era la razón por la cual Mina no podía separarse de este chico. Era la forma en que la miraba, como sus verdes ojos se aclaraban cuando ella aparecía en frente. Tal vez él no lo notaba pero era un espectáculo mágico y cautivante. Era la prueba máxima de cómo se era posible influir de esa manera en la existencia de otra persona.
Ella provocaba eso en Thomas, ella y nadie más. Eso era sentirse especial.
Recordó la plática con Yaten hacía unos días. Le había dicho lo especial que era y si había sacrificado su vida para protegerla probablemente era cierto. Le creía no dudaba de él… pero sus ojos jamás se habían visto como los de Thomas. Al menos no por ella.
Y ahí Mina lo comprendió. Lo que era tener una conexión más profunda que lo emocional con otro. No se trataba solo de amor. Era algo más. Era entenderse. Algo que solo se lograba conociendo al otro, dándote el tiempo de saber de él, de escuchar y de aprender. Algo que con Yaten nunca había podido lograr. Algo que con Thomas logró desde un principio.
Ese chico que tenía frente a ella la conocía y aún después de lidiar con la verdadera Mina seguía ahí luchando por un lugar en su corazón. Había que darle mérito por eso.
Puso las manos a ambos lados de su cadera.
- Te dejaré si vuelves a hacerme llorar-
Cuidadosamente Thomas se acercó, confundido por el extraño curso de los acontecimientos. Se besaban, reían, hablaban, discutían, se gritaban, lloraban para volver a sonreír. Las cosas con Mina nunca podían ser corrientes tenían que tener ese algo que las hacía tan atrayentes. Como ella.
- ¿Dejarme?- preguntó con una sonrisa incipiente- Ni siquiera sabía que habíamos comenzado-
Pero Mina no sonrió. Thomas puso sus manos sobre sus hombros. Tal vez su cabeza volvía a fallarle.
- ¿Me lo estás diciendo en serio?- preguntó anhelante
Mina bufó. Con todo lo que le había costado llegar a esa conclusión… el rostro con el que le miró hizo a Thomas poner cara de disculpa de inmediato.
- ¡Está bien, no preguntaré más!-
Bajó las manos y las metió a sus bolsillos balanceándose hacia delante y atrás. No sabía que decir.
- Extraña manera de dar inicio a una relación-
Y ahí estaba. Mina dejó botar aire de a poco para que no sospechara lo nerviosa que se encontraba. Thomas había entendido su retorcida manera de darle una respuesta. Se hundió de hombros.
- Tú mismo dijiste. Somos diferentes a todo lo demás-
Caminó hacia la puerta sintiéndose triunfante.
- Ah por cierto Thomas. Me fascinan los riesgos y soy una fanática de la locura. Si puedes con eso por mí está bien-
Se batió el pelo con aire de superioridad casi sintiendo en su espalda la sonrisa rebosante del chico. De su chico. Antes de que pudiera poner su mano sobre el pomo de la puerta Thomas la alcanzó y la giró para quedar frente a ella.
- ¿Es tu peculiar forma de decir que me quieres?-
Sonrió, ya sintiéndose completamente como ella misma. El corazón le martilló en el pecho con la gratificante sensación de que por el momento estaba haciendo lo correcto. Si estaba tomando una de las decisiones más riesgosas de su vida que fuera al menos con alguien que estuviera poniendo el riesgo algo igual de importante que ella. Su corazón.
- No, es la manera de Mina Aino de decir que acepto salir contigo-
Mina afirmó una mano en el borde de la puerta de su salón que estaba abierta de par en par, respiró con fuerzas e hizo una fugaz inspección a su uniforme. Al menos no le faltaba nada. Se arregló el cabello por enésima vez y se abanicó el rostro porque aunque el reflejo en el vidrio de la puerta no lo revelaba, sentía las mejillas sonrosadas.
Se irguió triunfante y entró al salón, se sentó calmadamente y cruzó sus manos como una buena niña.
Sella, quien al percatarse de que alguien se había detenido a la entrada del salón dio una rápida mirada y al comprobar que se trataba de Mina volvió a su suyo, que era básicamente usar una larga regla métrica como guitarra y tocarla con los ojos cerrados, como si estuviera interpretando alguna canción que solo sonaba en su cabeza.
Amy y Taiki se estaban observando melosos mientras comparaban los resultados de unos ejercicios demasiados complicados como para que ella pudiera opinar al respecto.
Se quedó ahí preguntándose donde estaba Lita.
- ¿Mina?-
Seiya seguía moviendo los dedos como si realmente estuviera tocando los acordes de una guitarra. Sus ojos cerrados y su cabeza yendo de un lado a otro
- ¿Si?- le dijo ella no saliendo de su máscara de tranquilidad
Seiya tomó un lápiz de su mesa y anotó lo que parecían notas musicales
- Tu sweater está mal abrochado-
Mina miró hacia abajo. Era verdad ¡Rayos! Se lo desabotonó para comenzar desde el principio. Era algo que a cualquiera le podía pasar ¿no?
- Y el lazo de tu blusa está al revés-
Se tanteó el pecho. Las costuras estaban a la vista y el moño torcido. Lo desanudó y volvió a hacerlo esta vez con más calma.
Seiya mordió la punta de su lápiz, tomó una goma de borrar y deshizo un par de notas y las reemplazó por otras.
- Tengo algunas teorías acerca de lo que te pasó ¿te interesa oírlas?-
Mina siguió mirando hacia el frente pero poco a poco el humor de Seiya se le estaba contagiando.
- Un huracán allí afuera. O una pelea con alguna chica. O tal vez no tenías mucha luz para arreglarte o mucho tiempo. O tal vez las manos te temblaban mucho o quien te ayudó no era muy experto en ropa femenina-
Volvió a escribir en su cuaderno pero esta vez con una sonrisa fanfarrona que decía claramente "te descubrí no lo niegues".
Había sido atrapada, así que se dejó de fingir que todo estaba normal. Sonrió y cuando comprobó que su uniforme sí estaba bien esta vez, se atrevió a mirar a Seiya
- Un poco de todas esas cosas. Seiya el tema es que yo tengo algo que contarte-
Seiya asintió sin perder la sonrisa, cosa que la cohibió.
- ¿Liberaste todas tus tensiones Mina? Lo digo por lo del almuerzo-
Se presionó los hombros en búsqueda de nudos, siguiéndole el juego y pero no encontró ninguno.
- Nada contracturado por acá al menos-
Se puso un poco más seria, después de todo era tiempo de hacerlo.
- Lo que te dije en el almuerzo…olvídalo por completo Seiya. Tú no tenías la culpa-
Le hizo la señal de la paz.
- Disculpa aceptada- respondió al instante- aunque fuiste bastante insoportable Mina pero te entiendo. No soy el indicado para dar lecciones de manejo de la rabia, pero la próxima vez avísame ¿si?-
Mina asintió pero ya pensando en otra cosa. Tenía las emociones descontroladas y quería compartir con alguien lo que había pasado.
- Yo no se lo que paso… simplemente…paso-
Seiya puso la regla sobre la boca de Mina y con la otra mano se tapó un oído.
- No quiero oír detalles me lo figuro, tengo una imaginación amplia además se te nota en la mirada, algo cambió. Me alegro por ti Mina, en serio-
Bajó la regla mientras ella observaba sorprendida.
- Pensé que tal vez tu…-
Ciertamente para Seiya era algo complicado pero no por eso dejaba de sentirse feliz por su amiga. Lo que si estaba pensando era la mejor manera de comentárselo a Yaten. De seguro no lo iba a tomar tan bien como él. Pero no era un peso con el que Mina debía cargar. Y estaba seguro de que Yaten lo sabía, tendría que saberlo. O se lo haría entender en el peor de los casos.
- Hey Mina. Tú no tienes porque explicarme nada, en realidad no tienes porque explicárselo a nadie, si eso es lo que quieres y te hace feliz pues…es lo único que basta para mí y tendrá que bastar para el resto. Eres mi amiga y deseo verte contenta, haciendo bromas y riendo todo el tiempo, no así como te vi en la mañana y si Thomas logra eso… -
Se acercó a su rostro con semblante interrogativo
- Por que el culpable de tu alocado aspecto fue él ¿verdad?-
Mina más tranquila al oír esas palabras se relajó considerablemente. Alzó la mano
- Culpable- recreando las palabras de Seiya
- Así que si quieres compartir conmigo tu felicidad soy todo oídos pero si esto se trata de una rendición de cuentas por sentirte feliz…no lo creo-
Mina se cruzó de brazos contrariada.
- Me sedujo con su pose de macho alfa y su cabello rubio de comercial de shampoo-
Seiya se carcajeó al aire. Cuando Mina estaba de buen humor era graciosísimo estar con ella.
- Y supongo que tú no hiciste nada. Solo te dejaste impresionar-
Cabeceó para sí.
- Puede que lo haya empujado un poquito a actuar así. Y puede que lo haya alterado otro tanto-
- ¡No!- exclamó Seiya irónicamente- ¿Tú haciendo eso? ¡No puedo creerlo!-
Lo golpeó en el pecho y se lo sobó con dolor.
- ¡Que puedo decir el chico no resistió un poco de presión!-
Pero Seiya no lo creía tan así.
- Puede que Thomas sea un chico amable y calmado la mayor parte del tiempo pero cuando quiere dejar en claro su opinión es frontal y directo. Si decidió sacarlo todo fuera…tiene que haber estado muy al límite. Al menos eso opino yo-
Ahora que Seiya lo mencionaba…
- ¿Hablaste con él en la mañana verdad? Por eso llegaste tarde. No trates de negármelo Thomas me lo contó-
- Es cierto- dijo con voz clara- tenía que preguntarle algunas cosas relacionadas con bombom y dejamos todo en claro…aunque me dio la impresión de que quizás se haya molestado un tanto conmigo, aunque no se porque ¿no te dijo nada?-
Intentó recordar si habían hablado de eso. Además de los arrumacos, los coqueteos, los besos y la poca charla… no. no habían hablado de eso. Tal vez por eso se había comportando de manera tan extraña. Sería algo a preguntar más tarde.
- Solo me comentó que te había visto, nada más-
- Entonces no tengo más pistas que tú-
Amy y Taiki quienes al parecer habían dado por concluida su charla privada se dieron la vuelta para platicar con sus amigos.
- ¿De que hablan?-
Seiya tomó el lápiz y lo hizo repicar en la mesa mientras miraba a Mina desde su posición. Ella y Thomas, cualquiera sea lo que tenían…esto cambiaba radicalmente el panorama de las cosas. Pensó en como el universo de cierta forma buscaba un equilibrio. Él y Serena terminaban, Mina y Thomas comenzaban.
También le alcanzó para meditar que si la vida de las personas no se encontraba entrelazada y unida de manera cósmica, que él hubiera tomado la decisión de hablar justamente con Thomas en la mañana y que Yaten hubiera elegido faltar precisamente ese día a clases era una coincidencia más que fascinante.
Vislumbró el rostro de su hermano Yaten. Tal vez las personas tenían inconcientemente la necesidad de alejarse del dolor o tal vez una fuerza superior había intervenido para que Yaten no tuviera que presenciar la alegría de unos y la ruina propia.
Algo sí era seguro, en cosas del corazón un solo instante, una sola palabra, una sola mirada podían hacer la diferencia cuando se daban en el momento preciso, ante la persona indicada. Y lo que había sucedido hoy le daba la razón.
Desordenó el cabello de Mina y le sonrió.
- ¿No vas a contarles?-
Los ojos de Mina fueron de un lado a otro inquietos y ansiosos por hablar y más aún por ver su reacción. Dio una última miradita a Seiya quien con una indicación de cabeza le incitó a continuar. Rió antes de hablar.
- Chicos hay algo que debo decirles-
Yaten y Serena habían vuelto del supermercado y luego de ver un poco de televisión y holgazanear un poco más se pusieron en plan de hacer la cena. Ambos se habían puesto delantales de cocina y lavaban sus manos con acuciosidad.
- Esto de cocinar- dijo Serena secándose con una toalla de papel- no me parece tan buena idea. Tengo un historial bastante largo de fracasos en la cocina-
Su amigo estaba con la cabeza sumida en la alacena buscando una cacerola lo suficientemente grande para cocinar para cuatro personas.
- No creo que sea para tanto, además seguiremos la receta al pie de la letra ¿Qué puede salir mal?-
Cuando al fin la encontró la observó con detalle y decidió que era la adecuada.
- Una vez intenté cocinarle galletas a Darien. Se me quemaron y sabían horribles, pero se las comió todas. Claro que le dio una fuerte indigestión-
Sacó un tallo de apio de las bolsas sobre el mueble de cocina y lo masticó, mientras Yaten vaciaba agua dentro de la olla.
- Pobre tipo. Pero de todas formas no te dejaré hacer mucho, por el bien de mis hermanos y el mío-
Serena se cruzó de brazos
- Entonces para que me hiciste poner este delantal-
Abrió las otras bolsas y de ellas sacó zanahorias, champiñones, cebollas, ajos. Sacó un cuchillo pequeño con el mango color azul.
- Ayúdame a picar la zanahoria y otras cosas. Ese es un cuchillo con filo pero sin punta, por si llegas a cortarte, pero no está demás decirte que tengas cuidado. No quiero estar comiendo y que me salga un pedazo de dedo. Sería traumatizante-
Serena subió las mangas de su blusa y se puso en labor de cooperar. Yaten puso a hervir el agua y se dirigió a la nevera. En sus manos traía un trozo de carne. La desenvolvió y con un cuchillo más grande se dispuso a cortar. Lo hacía de forma rápida y precisa, con técnica, cosa que llamó la atención de la chica.
- Vaya… lo haces muy bien-
Sonrió sin despegar los ojos de la carne
- La práctica hace al maestro. Si fuera por esos dos comerían chatarra todos los días y el tema de la buena comida es importante para mí así que de vez en cuando cocino. Además me relaja-
Serena dio un vistazo a su propia labor. Suspiró
- En cambio a mí me desmotiva. Estas zanahorias no están bien-
Tomó una entre sus manos. Parecía que la habían mutilado. Yaten se rió.
- Eso es lo de menos, además necesito que las piques más pequeñas-
Agarró la zanahoria que Serena había cortado y con un par de cortes, la convirtió en pedacitos diminutos.
- Así- le dijo- ¿Puedes hacerlo?-
Serena se acercó para observar bien.
- Si, supongo. A propósito ¿Qué estamos haciendo?-
Yaten bajó el gas de la olla para que el agua aún no hirviera
- Lasaña al estilo Yaten-
Se limpió las manos y se agachó para abrir un mueble y sacar de él un sartén. Lo roció con un poco de aceite, lo puso al gas y cuando éste comenzó a chisporrotear echó la carne. Picó un par de ajos y se los agregó. Luego incorporó sal, pimienta y orégano. Serena se relamió en cuanto el aroma de la comida se esparció por la cocina. Cuando terminó con las zanahorias las dejó dentro de un bol y comenzó con los champiñones
- El aroma a cocina casera siempre me recuerda a mi casa. Mamá hace el almuerzo todos los días. Desde que era pequeña tengo la visión de verla con su delantal y una sonrisa mezclando ingredientes y preparando unas delicias. Es una excelente cocinera-
Sonrió al pensar en ello
- En la primaria todos llevaban su comida y la mía era la mejor de todas. Lo sé porque probaba la de mis compañeros-
Tomó un champiñón y se lo enseñó a su amigo
- ¿Lo estoy haciendo bien?-
Inspeccionó el champiñón y Yaten asintió.
- Muy bien, después que termines con esos lo intentarás con los tomates cortándolos por la mitad-
Serena asintió obediente.
- Así que- dijo Yaten mientras revolvía la carne- eras la catadora oficial de los almuerzos de tus compañeritos de clases. La próxima vez que vaya a tu casa le pediré a mamá Ikuko un par de fotos tuyas en esa época. Me viene a la mente la imagen de una pelota con cara-
Serena dejó de lado los champiñones y tomó un tomate. De un solo corte lo partió por la mitad. Apuntó a Yaten con el cuchillo amenazadoramente.
- Ni siquiera lo intentes Yaten Kou-
De la nevera tomó un envase de salsa de tomate y con su cuchillo lo abrió.
- Puedo llamar a Molly para que me las proporcione. Estoy seguro de que no se resistirá a una petición mía-
Guiñó su ojo coquetamente. Serena puso los ojos en blanco.
- No tienes su número bobo-
- Pero tengo tu celular- respondió palpándose el pecho
Vació el contenido del envase dentro del sartén y revolvió. Al instante la mezcla burbujeó.
- ¿Eran compañeras de primaria verdad?-
Tomó otro tomate.
- Nos hicimos amigas en primaria. Nuestras personalidades encajaron a la perfección. Y después en secundaria nos unimos mucho más-
Yaten asintió concentrado en buscar algo dentro de unos muebles
- ¿Y por qué no supe de ella sino hasta ahora?-
Se removió el flequillo de la frente pues le impedía ver con total claridad lo que estaba cortando
- Supongo que cuando mi vida de guerrera comenzó las cosas cambiaron. Cada vez podía compartir menos secretos con ella. Además después conocí a las chicas. Primero a Amy, que justamente iba a la misma escuela que yo y nos acercamos al instante. Luego conocí a Rei, luego a Lita y finalmente a Mina y como todas íbamos a escuelas diferentes nos costaba más trabajo reunirnos así que aprovechábamos cualquier momento para estar juntas. Me fui distanciando de Molly hasta que finalmente optamos por preparatorias distintas-
Dejó de cortar y miró hacia la ventana que daba hacia el exterior. Yaten la observó desde el mueble en el que estaba.
- ¿La extrañas?-
Estiró la mano para tomar el apio que estaba comiendo y sacó otro pedazo. Lo mordió con calma mientras pensaba en una respuesta.
- Si te soy honesta no había pensado en ella en mucho tiempo pero cuando la vi hoy me sentí un poco nostálgica-
Volvió a tomar el cuchillo y se hizo cargo del último tomate.
- Pero ella no podría ser parte de mi mundo. Así que alejándome de ella y ocultándole la otra parte de mi vida en cierta forma la estoy protegiendo. Creo que por eso lo hice-
Finalmente Yaten había encontrado lo que estaba buscando así que cerró el mueble y caminó hacia el horno a gas.
- Thomas es un humano corriente pero se ha acoplado bien. Demasiado bien para mi gusto-
Serena sonrió. Se limpió las manos en su delantal
- Quizás en esta época se lo habría dicho, pero cuando todo esto pasó era muy pequeña, no sabía muy bien como afrontar las cosas-
Yaten se acercó a ella y pasó un brazo por alrededor de sus hombros. Eso sonaba bastante triste. Se notaba que haberse distanciado de su amiga no había sido fácil, sobre todo cuando más la necesitaba. Catorce años no era una buena edad para revelarle a una chica que debería velar secretamente por la paz del universo. Lo pensó un par de veces, esperando que el mensaje fuera recibido por cierta persona llamada Reina Serenity que no gozaba de su simpatía últimamente.
- Te enseñaré mi secreto culinario. El ingrediente que falta para que esta lasaña sea la mejor que hayas probado-
De una bolsita transparente extrajo un par de hojas secas de algún tipo de hierba. Serena miró interesada
- Esto- le dijo Yaten mostrándoselo- es romero. Tiene un rico aroma-
Lo acercó hacia la nariz de Serena. Lo olfateó con cuidado.
- Pero lo mejor es su sabor. Con pastas y carne queda perfecto-
Molió las hojas con sus dedos y lo esparció en el sartén. Lo revolvió un poco y con una cuchara de palo sacó un poco del contenido. Lo sopló para que se enfriara.
- Prueba- le dijo
Serena abrió la boca y aceptó. Lo saboreó un poco y luego tragó. Le sonrió feliz
- ¡Es delicioso!-
Eso le alegró a él también.
- Y ahora agregaremos todos los vegetales que cortaste y con todo esto rellenaremos nuestra lasaña-
Con sus manos tomó parte de la verdura y Serena le imitó. Taparon el sartén y bajaron el gas.
- Ahora lo único que falta es cocer la pasta. Pero el agua ya está hervida así que no tardaremos más de quince minutos-
Serena abrió los brazos feliz.
- ¡No puedo creer! ¡Cociné y nada se incendió!-
Su ánimo había vuelto, así que Yaten se dio por satisfecho.
- Seiya se pondrá muy alegre de verte aquí y además de que hayas preparado algo para él. Estoy seguro que su comportamiento extraño cambiará-
Ella también esperaba lo mismo. La música del teléfono celular de Serena comenzó a tocar así que Yaten lo sacó de su bolsillo
- Debe de ser Seiya. Típico, cuando comienzas a hablar del alguien, inmediatamente…-
Se fijó en quien estaba llamando.
- Oh Oh- murmuró
Serena le miró sin entender y solo lo hizo cuando Yaten le enseñó la pantalla de su celular que indicaba el nombre de la llamada entrante.
- Oh-Oh- repitió ella también
Respiró hondo y tomó entre sus manos el teléfono.
- Hola Darien-
Yaten se recostó frente a Serena.
- Hola ¿estás ocupada?- preguntó él secamente
Serena se limpió una mano que tenía un poco de jugo de tomate.
- No… ¿Darien te molesta que te ponga en altavoz? No estoy sola-
Así era mucho mejor que estar transmitiendo cada palabra de lo que decía.
- Oh, ya veo- contestó un poco sorprendido- por mí está bien-
Serena dejó el teléfono sobre la encimera y apretó el botón del altavoz.
- Así que…- dijo Serena preguntándose que había Darien llamándola
Él guardó silencio un rato.
- Te llamo para comunicarte que Haruka y las demás me hicieron saber su interés acerca del momento en el que se llevará a cabo su misión. Digamos que están un poco…impacientes-
La rubia apoyó los codos en el mueble en donde estaba el teléfono. Con tantas cosas en la cabeza se había olvidado de poner una fecha a la misión. Y supuso que Darien había usado la palabra "impaciencia", pero en realidad lo que mejor encajaba era "exaltación"
- Es cierto…ese día no acordamos cuando se haría-
Miró a Yaten quien estaba pensando con los ojos cerrados y el ceño fruncido
- Podría ser este fin de semana- dijo al fin
Hubo silencio
- ¿Quién es ese?- preguntó Darien
Serena se acercó más al auricular
- Es Yaten- luego dio un vistazo a su amigo- este fin de semana no puedo. Es el baile y el domingo estaré ocupada-
- ¿Baile?- preguntó Darien desde la otra línea
- ¿Qué harás el domingo?- preguntó por su parte Yaten
Serena bufó molesta. Controladores compulsivos ¿Acaso esos hábitos no se terminaban? No les daría en el gusto.
- En la semana me parece bien. El día miércoles para ser exacta, así tengo tiempo de hablar con mi madre. Me parece que querría estar presente también, para corroborar que se cumplan sus términos-
O al menos eso creía. Yaten le hizo un gesto de aprobación, como diciendo que la decisión era de ella.
- Me parece bien ¿Dónde nos reuniremos?-
Volvió a pensar un momento mientras Yaten consultaba su reloj.
- Pondré la pasta a cocer- dijo
Se oyó como la respiración de Darien cambió de una forma rara ¿Acaso se estaba riendo?
- ¿Estás cocinando? ¿Tú?- le preguntó
Serena se sonrojó e hizo un despreció al teléfono. Lo que era absurdo porque en realidad no podía verle.
- Yo también puedo aprender Darien, muchas gracias-
- ¿Quieres venir a cenar amigo Darien?- gritó Yaten desde la alacena
Serena abrió la boca. Eso era una provocación. El silencio en la otra línea era más prolongado de lo que había sido durante la llamada.
- Que más podría esperarse de un Kou- fue lo que respondió con la voz visiblemente más dura- En cuanto tengas claro el lugar envíame un mensaje con los detalles. Adiós-
Colgó tan rápido que Serena no alcanzó a decir nada más. Se dio la vuelta para encontrar a su amigo quien caminaba ameno con una caja de lasaña cruda en las manos. Serena puso sus brazos a los costados.
- ¡Que hice!- exclamó, sabiendo la razón por la cual Serena le miraba así
- Eso realmente no era necesario. Estábamos llevando una charla de lo más normal hasta que soltaste eso-
Prendió el gas con un largo fósforo y una a una introdujo las hojas de lasaña en la cacerola
- Ese hombre necesita mejorar su sentido del humor. Así no encontrará jamás novia-
- Ya déjalo en paz- respondió fastidiada
Yaten rió, moviendo la cabeza
- Quien lo diría. Estás defendiendo a Darien, las cosas han cambiado un poco ¿eh?-
Se desabotonó el delantal y lo dobló por la mitad
- Él hizo lo mismo conmigo en la reunión. Fue…gentil. Extrañaba ver eso en él-
Alzó una ceja de manera especulativa
- ¿Y estas segura de que eso es todo lo que extrañas de él?-
Hizo un ovillo con el delantal y se lo lanzó con furia
- ¡Deja de decir tonterías!-
Con un tenedor pinchó la pasta para ver si aún estaba cruda.
- Serena, extrañar a alguien que estuvo tanto tiempo contigo no es un pecado, independientemente de lo que piense mi hermano es normal que sientas nostalgia, así como la sentiste por ejemplo por Molly-
Tapó la olla y se dio la vuelta
- Además es imposible negar que su majestad don pedante te quería mucho. Nadie se habría comido unas galletas rancias solo por gusto-
La alusión a ese tema y al apodo con que Yaten nombró a Darien la hicieron recuperar la sonrisa.
- Justamente habíamos estado platicando de eso ¿Qué inquietante no?-
Volvió a alzar una ceja
- Esa es la conexión inquebrantable entre ustedes. Con razón Seiya se vuelve loco cada vez que le tocan el tema-
Serena se masajeó la cabeza, tendría que organizar una nueva reunión y lo peor de todo, prepararse para un nuevo enfrentamiento con Haruka. La jaqueca ya anunciaba con aparecer.
- ¿Podríamos cambiar la conversación a algo menos estresante?-
Con la cuchara de palo la señaló
- ¿Qué tienes planeado para el domingo? No creas que lo olvidé-
El teléfono celular de Serena volvió a sonar
- Salvada por la campana-
Lo tomó y contestó. Esta vez la voz del otro lado era mucho más agradable
- ¿Bombom? Me llamaste ¿estás bien?-
Serena suspiró al oír el tono de preocupación de Seiya. al menos así se olvidaba de lo extraño que había sido el día de ayer.
- Si Seiya. Estoy bien-
Suspiró en el auricular
- ¿Ese gusano rastrero que tengo por hermano no te hizo nada malo cierto?-
Afortunadamente había desactivado el altavoz, en caso contrario Yaten hubiera oído y una batalla entre hermanos malhumorados se hubiera iniciado, aunque Seiya no se oía enojado.
- Yaten se ha portado bien. Me compró mucha comida-
- En donde estás bombom…te he extrañado todo el día-
Sonrió con un deje de gozo al oír esa confesión.
- Adivina donde estoy- le dijo cantarina
Seiya sonrió.
- No lo se bombom, dame una pista-
Serena caminó por la cocina. Se paró frente al mueble en donde sabía que Seiya guardaba sus cereales favoritos. Abrió la caja y comió algunas hojuelas
- Estoy comiendo unas hojuelas de miel muy crujientes-
Después se detuvo frente a la nevera y la abrió. Un par de pudines de chocolate estaban tras una caja de leche. Seiya los escondía de sus hermanos, especialmente de Yaten.
- Y acabo de encontrar tu escondite de pudines de chocolate-
Seiya se carcajeó tras la línea telefónica haciendo que Serena riera también. Un pequeño gesto hacía que su corazón saltara de emoción.
- Puedes tomar uno bombom, pero será nuestro secreto. Y me deberás algo a cambio-
Cerró la nevera. La verdad es que no se le antojaba nada, salvo la cena que estaban preparando y que a cada momento olía mejor
- bombom…- dijo Seiya un poco tímido, no en su habitual estilo arrollador- acerca de lo que pasó ayer ¿Crees posible que puedas esperarme hasta que llegue a casa? Me gustaría platicar contigo-
Serena vio como Yaten apagaba el gas y con un par de guantes de cocina tomaba las manillas de la cacerola para vaciar el agua restante
- Yaten y yo les tenemos una sorpresa así que será mejor que se apresuren en llegar-
Guardó silencio un rato. Pensó que diría algún tipo de comentario desagradable para su hermano, pero en cambio suspiró al teléfono
- ¿Está cerca de ti? ¿Puede oírte?-
Serena le echó un vistazo. Estaba en el lavaplatos concentradísimo en no quemarse con el vapor que desprendía la olla
- No en lo absoluto- dijo intentando sonar normal- ¿Por qué lo dices?-
Un presentimiento le decía que algo había sucedido. Y no solo era su sexto sentido. La voz de Seiya había cambiado. Estaba más seria, más profunda. Se comenzó a preocupar
- Escucha bombom algo ha ocurrido y en parte esa es la razón por la que deseo que esperes. No te asustes no es algo grave ni algo malo, pero en cierta forma afectará a Yaten-
Miró hacia su amigo que lucía feliz en lo suyo. Pensar en la posibilidad de que esa sonrisa fuera borrada de su rostro le hizo doler el pecho. Aún así intentó recomponerse
- Ya veo- fue lo único que atinó a decir- Pues estaré aquí cuando llegues-
Seiya volvió a suspirar
- Gracias bombom él te necesitará mucho… Nos vemos pronto-
En cuanto Serena oyó ruidos en la puerta principal saltó de la cocina y corrió a abrirla antes de que lo hicieran los hermanos Kou.
Taiki se echó hacia atrás al ver a la pequeña rubia con ojos saltones prácticamente frente a su nariz
- ¡Serena!- exclamó con un rostro gracioso- Amy también ha venido a comer con nosotros-
Tomó de los hombros a Amy y la puso como barrera entre ellos. Amy le sonrió a su amiga.
- ¡Que bien me alegro mucho pasen!-
En cuanto vio a Seiya tras Amy caminó hacia él, lo tomó del brazo y lo arrastró fuera de la vista de todos. Dejó entrecerrada la puerta y le observó impaciente.
Seiya, en tanto, apenas si había tenido tiempo de prepararse para ver a bombom cuando ella ya caminaba apresuradamente en su dirección y lo conducía hacia un rincón del pasillo exterior del apartamento.
Ya solos, Seiya hizo algo que por horas había tenido deseos de hacer. No sabía si era por lo sucedido el día de ayer o lo extraño que se estaba tornando el actual pero simplemente pasó sus manos por la cintura de Serena y recostó la cabeza en su hombro.
Serena tenía tantas cosas que preguntarle y había intentado con tanto esfuerzo mantener la calma por más de media hora desde la llamada telefónica de Seiya, que a esas alturas se sentía extenuada. Así que incluso antes de sentir la calidez de Seiya ya sabía que era eso lo que le hacía falta para recuperar las fuerzas y la tranquilidad.
Se dejó caer sobre el torso de Seiya y escondió la cabeza en su pecho. Era como si al fin pudiera respirar.
Y no hicieron nada más. Simplemente se dedicaron a estar juntos, alejando de su lado bailes, malos entendidos, relaciones ajenas, dudas, celos e incluso palabras que podrían decir pero que empañarían el íntimo momento que estaban compartiendo.
Serena suspiró y aspiró el aroma de Seiya. Se había duchado en la escuela después de la práctica y su cabello tenía un toque a fresco…como a menta. A menta y a Seiya.
Sonrió y Seiya alzó la cabeza, sonriendo espontáneamente solo con ver el rostro de su bombom así.
Juntó su nariz con la de Serena y le frotó tiernamente.
- Gracias. Necesitaba…-
No halló la palabra adecuada para describir lo que ese pequeño momento con bombom le había significado.
Serena, imitando a Seiya frotó su nariz con la de él
- Lo sé, no hace falta que me expliques nada-
Seiya tomó el rostro de Serena entre sus manos y lo acunó con extremo cuidado.
- He estado toda la semana buscando una respuesta-
Pestañeó sin entender mucho a que se refería, pero al ver que Seiya volvía a sonreírle de esa manera de antaño, con la mirada clara y los labios ligeramente alzados en las comisuras supo que cualquier cosa que hubiera sucedido entre ellos lo habían superado.
- Y tú acabas de dármela bombom-
Confiaba en ella. Así de simple. Esa era la respuesta y nunca habría otra. Le besó la nariz haciendo que Serena la arrugara. Rió con ganas ¡Que bien se sentía estar a su lado!
- ¿De que me estabas hablando Seiya?-
Entrecerró los ojos pero solo recibió una misteriosa sonrisa. Bajó las manos pero no dejó de acariciarle los brazos pausadamente.
- Te diré algo bombom, algo importante así que no te me distraigas y presta atención-
Ella se cruzó de brazos intentando mostrar disgusto.
- ¿Me estás diciendo distraída?-
Volvió a darle un beso en la nariz pero esta vez Serena ya estaba preparada.
- Por supuesto que si bomboncito y esa es una de las cosas que más me gustan de ti-
Que interesante- pensó Serena. Se balanceó de un lugar a otro.
- ¿Qué otras cosas te gustan de mí?-
Seiya puso los brazos en jarras.
- ¿bombom?-
- ¿Si?- respondió ella en el mismo tono dulzón
- Ya te me distrajiste ¿ves?-
Le mostró una enorme y resplandeciente sonrisa que a Seiya dejó aturdido un par de segundos. Movió la cabeza para poder volver a pensar con claridad en lo que estaba a punto de decir.
- Y también tienes una gran habilidad para distraerme a mí-
Le tomó una de las manos y con el pulgar acarició sus nudillos con una extraña concentración.
- El punto es que puedes seguir adelante con tu vida bombom y hacer lo que te haga feliz, con tal de que al final del día me mires como lo hiciste hace un momento. Eso es todo lo que necesito. Para mi esa es la respuesta a todo-
Vaya. Eso no se lo esperaba y por supuesto le hacían surgir una serie de preguntas. ¿Eso daba por superado el incidente del baile? ¿O algo más? ¿Qué quería decir con todo? ¿Y con eso de seguir adelante con su vida?
- Okey…- dijo Serena dándose énfasis a cada letra- me surgen algunas dudas-
- Me lo figuro. Solo pregunta bombom-
Miró hacia el interior del apartamento. Se oían platos y copas. Así que seguramente tenían poco tiempo
- ¿Lo del baile…?-
- Fue una tontería. Pero sí fue verdad cuando te dije que no estaba enfadado y que deseaba que fuera una noche fantástica-
Asintió un poco dudosa de ese argumento
- ¿Y eso de que yo te frustro…?-
Torció la boca. Contra eso no tenía nada que decir. Pero Serena miró al suelo y al alzar la vista le sonrió levemente
- Está bien no me respondas a eso. Creo que se a lo que te referías. Me pasó algo similar-
Eso era un alivio a medias para Seiya.
- No entender a alguien a quien conoces mucho puede causar eso-
Se miraron.
- Si- respondió Seiya asintiendo- pero estamos avanzando. Nos estamos entendiendo justo ahora-
Eso era cierto. La puerta chirrió cuando alguien intentó abrirla. Era Yaten, quien sin temor a interrumpir se paró en el umbral con cara de pocos amigos.
- La comida se enfriará y si no les molesta dejar lo que sea que estaban haciendo para después, entren. Además Taiki y Amy están actuando de manera muy extraña y eso me está poniendo tenso-
Caminó otra vez hacia el interior del apartamento.
Serena suspiró y se preparó para seguir a su amigo pero la mano de Seiya la detuvo.
- ¿Qué pasa Seiya? Nos esperan dentro-
Lo sabía pero antes de eso…
- bombom tengo algo que decirte-
Se dio la vuelta. Con toda la emoción del momento romántico se le había olvidado porque había estado tan nerviosa. Seiya se revolvió el cabello.
- Es sobre Mina-
Inmediatamente Serena adoptó actitud defensiva. Arrugó el ceño y se tensó.
- ¿Qué pasa con Mina? ¿Le ocurrió algo? ¿Está bien?-
Lo sacudió un poco del brazo como si con eso apresurara su respuesta. Seiya tomó su mano y la sostuvo para así apaciguarla.
- bombom Mina está bien, cálmate ¿si? y baja la voz que nos oirán-
Respiró profundo. Le creería a Seiya.
- Entonces porque me lo dices con ese tono…haces que me imagine lo peor-
- Lo siento no quise preocuparte-
Asintió concisa pero ansiosa por saber que pasaba
- Eso es lo de menos solo dime que pasa- susurró lo más bajito que pudo
Seiya se acercó a ella.
- No es algo malo…tal vez un poco sorprendente aunque no del todo. Prepárate porque vas a alucinar-
El presentimiento de que algo pasaría se alojó en la espalda de Serena por segunda vez en el día, esta vez con más intensidad. Era como si tiraran de su columna y la obligaran a pararse erguida, preparada para lo que iba a venir.
- Mina y Thomas están saliendo-
Y ahí estaba. La sensación se había calmado, eso era lo que la tenía tan tensa. Abrió la boca y balbuceó cosas ininteligibles. Seiya había tenido toda la razón. Estaba alucinando.
- ¡Cuando como, donde, porque! ¡No lo entiendo!-
Seiya puso un dedo sobre su boca
- ¡Shhh bombom!- le reprendió
Serena se golpeó su boca con la palma de la mano mientras Seiya escogía el orden en que respondería a las preguntas de Serena
- El cuando es fácil de responder. Desde hoy en la mañana-
- No lo puedo creer ¡Falto a clases un mísero día y me pierdo el notición del año!-
Seiya sonrió divertido.
- Eso te deja algunas lecciones como por ejemplo no faltar y dejarme solo pero ese es otro tema no me distraigas-
- Ya, sigue- le incitó
- El por qué también es fácil de responder. Hasta un bomboncito distraído como tú se ha dado cuenta que Thomas mira a Mina como si se la quisiera comer y a nuestra amiga le fascina ser el bocadillo de ese chico-
Serena tuvo algunas objeciones con ese comentario pero prefirió guardárselas para sí.
- Lo que me extraña de esto es la forma. Ayer estuve con Thomas y no me dio ningún indicio. Nada-
Recordaba absolutamente toda la plática y en ningún momento habían hablado de Mina.
- Bueno yo podría decir lo mismo. Estuve con Mina antes que todo pasara y podía apostar cualquier cosa a que comenzar una relación no estaba en sus planes-
Se recostó en la pared, de espalda a la puerta. Realmente todo esto la tomaba por sorpresa.
- Entonces que cambio-
Seiya la imitó.
- Supongo que ahí entra en juego el como y el donde-
Se sentía como un chismoso intercambiando rumores con su mejor amiga pero después de todo bombom era justamente eso así que se puso frente a ella y en señal de reserva puso una mano junto a su boca.
- Thomas fue a buscarla hoy al almuerzo y se veía tan serio… por otro lado Mina andaba con el genio de los mil demonios…era como la dimensión desconocida. Era obvio que algo extraño sucedía entre esos dos. La cosa es que desaparecieron y ella no volvió hasta muy tarde-
Serena asintió completamente concentrada en el tema.
- Y…- inquirió. Quería saber más.
Seiya se cepilló el cabello indeciso.
- Bueno bombom no quiero sonar entrometido pero…-
No podía decir eso luego de contarlo prácticamente todo así que lo obligaría a decírselo de ser necesario.
- ¡Vamos Seiya dímelo!-
Dudó un momento hasta que asintió.
- Solo porque eres tú bombom y confío en ti-
Se mordió el labio y luego un ligero rubor cruzó su rostro, cosa que desconcertó a Serena. Seiya no era de los que se sonrojaban por cualquier cosa. El tema captó aún más su atención.
- Yo creo que esos dos se encerraron en una habitación, tiraron la llave, se gritaron hasta quedar sin voz y luego de que dejaran todo muy claro se lanzaron uno sobre el otro y no precisamente para jugar a las cosquillas-
Serena arrugó el ceño confundida pero Seiya movió sus cejas rápidamente. Oh, ya entendía. También se sonrojó al captar a que se refería ¡No podía creerlo!
- Tú crees Seiya-
Volvió a asentir con fuerza.
- Bombom yo la vi ¿y el uniforme mal puesto? ¿El cabello de loca? No tienen otra explicación. No se que pasó en ese cuarto y realmente no quiero saber los detalles pero lo que sí se es que entraron como extraños y cuando salieron ya estaban en una relación. Así que saca tus propias conclusiones-
Serena se volvió a recargar en la pared sorprendida. Su amiga sí que había llevado lo de Diosa del amor a otro nivel, aunque pensándolo bien si se trataba de Mina…no es que pensara mal de ella sino que la única chica capaz de ser tan impulsiva y apasionada tenía que ser ella de eso no había duda.
- Wow. Supongo que tendré que llamarla para felicitarla y de paso enterarme de cómo pasó esto-
Seiya negó vehemente.
- Ya te dije los detalles no me interesan-
Pero luego lo pensó.
- Aunque no perderías nada con llamar también a Thomas y aconsejarle que en esa fiesta se porte mejor que un santo. Si Mina se molestaba con él cuando no eran nada, imagínate ahora que son pareja-
Ambos rieron con ganas imaginándose la pelea magistral que se armaría hasta que oyeron que la puerta se abría lentamente. Serena estaba de espalda así que no vio de quien se trataba, aunque la ausencia absoluta de diversión en el rostro de Seiya la hizo hacerse una idea. Se dio la vuelta.
- Yaten que haces aquí…- dijo Seiya casi en un susurro
El recién llegado caminó serio hacia ellos.
- ¿Qué has dicho Seiya?-
- Te he preguntado que haces a…-
- No- respondió al instante- no eso. Lo anterior-
Serena miró a Seiya quien retrocedió un poquito. Taiki y Amy quienes estaban en la mesa platicando se dieron cuenta que algo estaba ocurriendo fuera. Al no recibir respuesta de ninguno de sus amigos, formuló la pregunta que temía hacer.
- ¿Mina y Thomas están saliendo?-
Y lo comprendió todo. La actitud extraña de Taiki y Amy como si intentaran no hacerle enfadar por nada. Y los susurros de Seiya y Serena…miró a sus hermanos y amigas.
- ¿Qué pensaban hacerme una terapia de grupo o algo así?-
Serena se acercó en plan conciliador
- Estábamos platicando de eso. De cómo hablarlo…ya sabes-
De pronto ya no se sentía triste, sino que sumamente molesto
- ¿Tú lo sabias? ¿Estuviste conmigo todo el día y no me lo dijiste?-
Retrocedió esquivo mientras Serena se tensaba ante el tono autoritario e hiriente que utilizaba con ella. Seiya arrugó el ceño
- Hey contrólate y no le hables a bombom así, ella no sabía nada de esto-
Serena alzó la barbilla para ocultar así la tristeza.
- Tal vez si no escucharas conversaciones tras las paredes y dejaras de acusarme de esta forma podríamos platicar toda la historia-
Taiki intervino desde su rincón.
- ¿Porque no entramos a casa y hablamos de eso dentro? Estamos gritando en medio del pasillo-
Yaten sentía como la adrenalina recorría su sistema, haciendo que sus oídos zumbaran por la presión. Tenía muy claro que no estaba pensando con claridad. Tenía que alejarse de todos, no quería lastimar a nadie y antes de que siguiera haciéndolo debía irse.
Se metió las manos a los bolsillos para ocultar como las manos se le transformaban instintivamente en puños, como si la única alternativa fuera golpear algo alguien.
- ¿Por qué no van a comer ustedes? La cena está lista-
A pesar de lo rudo que había sido con ella Serena estaba sumamente preocupada por su amigo. Dejando de lado cualquier resentimiento se acercó a él.
- Yaten vamos a comer todos juntos, hicimos la cena con tanto cariño. No nos dejes…no me dejes aquí preocupándome por tí-
Estaba aterrorizada por lo que Yaten pudiera estar pensando. Él, al ver la mirada torturada de su amiga le acarició la mejilla.
- Necesito estar solo un momento-
Besó su frente y se alejó. Serena quiso seguirlo, era lo que su corazón le decía que tenía que hacer pero el brazo de Seiya la detuvo.
- ¡Cuando he querido estar sola jamás te has ido!- gritó con la voz temblorosa- ¡por que te tengo que hacer caso si tu nunca lo has hecho!-
Se quedó un momento dándole la espalda. Si veía el rostro de Serena posiblemente se quedaría ahí con ella. Pero tenía que pensar con claridad y con todos esos ojos mirándole con esas expresiones de lástima… no podría respirar. Sin mirarle le respondió
- Yo no le temo a la soledad y ahora la necesito más que nunca-
Serena casi podía ver la barrera que Yaten había impuesto entre ellos. La conexión especial que los unía no estaba presente, la estaba bloqueando, no podía sentir nada. Y la nada era peor que cualquier otra cosa. No saber que pasaba con él la sacaba de quicio.
Pero dejó de luchar tanto con el agarre firme de Seiya como por sus ganas de seguirle. Se sacudió de brazo de Seiya molesta por haberla detenido, molesta por el hermetismo de Yaten y molesta consigo misma por no ser capaz de contener a su amigo.
Mina y Thomas caminaban por la fría tarde tomados de la mano. La experiencia era completamente nueva y reveladora para ambos. Después del torbellino de emociones en el que habían sido envueltos en la mañana ese simple contacto se sentía mucho más íntimo. Como si estar en el exterior expuestos hiciera las cosas mucho más reales. Mucho más significativas.
- Que piensas- le preguntó Thomas acariciando el dorso de su mano con el pulgar
Mina escondió su mano libre en el bolsillo de su abrigo.
- Es la primera vez que camino con un chico de la mano por la calle-
Thomas asintió. Con solo oír el tono de voz de Mina sabía reconocer cuando soltar una risa y un comentario divertido o cuando simplemente oír en silencio, preguntando lo fundamental.
- Y como te sientes al respecto- preguntó en el mismo tono
Lo pensó, mientras daba un vistazo a las personas que caminaban a su alrededor. Algunas solas, algunas acompañadas, otras en grupo, cada una de ellas inmersas en su mundo personal.
- Tenía la loca idea de que saltarían fuegos artificiales y que todo el mundo notaría cuando eso pasara, pero se siente…no lo sé normal-
Thomas evaluó esa respuesta con detenimiento, sin dejar de acariciar la mano de Mina y sostenerla firme pero con delicadeza
- ¿Y eso es bueno o malo?- preguntó al fin
Se oía calmado pero con un pequeñísimo deje de preocupación. Tal vez le estaba inquietando con sus pensamientos y realmente no quería eso. Además si era honesta consigo misma, los fuegos artificiales los había sentido dentro de su pecho desde el momento en el que vio en los ojos de Thomas el deseo por ella. Le dio un apretoncito en la mano.
- Digamos que me di cuenta que a veces las mejores cosas no se ven a simple vista-
Eso le hizo sonreír y volver a ser el mismo Thomas de siempre. La envolvió con sus brazos cariñosamente.
- Así que mi chica quiere fuegos artificiales… ¿Qué haremos al respecto?-
Aún le parecía irreal cuando Thomas decía eso. Había perdido las esperanzas de ser la chica de alguien, al menos en preparatoria y ahora estaba siendo abrazada, más que eso, querida por un hombre excepcional tanto por dentro como por fuera. Apretó las manos de Thomas que estaban alrededor de su cintura.
- No lo sé pero tendrás que esforzarte bastante para tenerme feliz-
Le dio un beso en la mejilla.
- Y ya se me ha ocurrido algo- agregó
- Lo que sea por ti- le dijo apegándose a su mejilla
Mina asintió conforme. Aprovecharía para hacerle una petición.
- Las chicas y yo estamos planeando celebrar el cumpleaños de Serena de manera especial. Por como lo ha pasado últimamente creo que estamos de acuerdo en que merece un respiro-
- Totalmente de acuerdo-
Entrelazó una mano con la del chico
- Así que se les ocurrió pedirte un favor. No se si será posible pero pensábamos en hacer una pequeña reunión en la casa de playa a la que fuimos una vez-
- Vaya- dijo Thomas dejando el abrazo de Mina para caminar a su lado, sin soltar su mano- eso me parece una excelente idea. Tengo que preguntarle a mi amigo pero estoy seguro que me la prestará. La verdad es que yo también necesito un descanso-
Mina le miró. Con todo lo sucedido apenas sí habían tenido tiempo de platicar más a fondo
- ¿Todo bien?-
Las bocinas de los autos lo distrajeron por un momento.
- Creo que me estoy sobre exigiendo demasiado. El segundo semestre bajaré un poco la intensidad, entrenaré un poco menos y dejaré un par de clases especiales que tomo fuera de la escuela-
Mina sabía a la perfección que Thomas no necesitaba muchas clases avanzadas pues era suficientemente capaz de tener el puntaje adecuado para ingresar a cualquier universidad. Era el otro punto que la sorprendía
- ¿Entrenarás menos? Pero si amas jugar baloncesto-
Apretó su mano y la subió para besarla
- Si, pero quiero tener más tiempo para dedicarle a otras cosas que también amo-
No la miró pero Mina supo de inmediato a lo que se refería. Arrugó el ceño.
- Thomas, no quiero ser un obstáculo en tu vida. En serio, yo me conformo con vernos de vez en cuando en la escuela o cuando tú estés disponible-
Lo que menos deseaba era afectar de esa forma la vida de Thomas. Pero él sonrió despreocupadamente.
- Pero yo no me conformo con eso Mina-
La intensidad con la que pronunció esas palabras hizo que un temblor le recorriera la espalda y se alojara en la mano que Thomas sostenía, como una corriente eléctrica hubiera encontrado su fin en la unión entre ambos. Se giró para verle y le miró con dulzura
- Además no estoy hablando de dejar el baloncesto, solo que compatibilizaré las actividades que realizo para dedicarme el resto del tiempo totalmente a tí-
Mina le dio un apretoncito a su mano. No sabía que había hecho para tener a un chico tan bueno a su lado. Un chico que estaba dispuesto a dejar a un lado cosas que le apasionaban solo por su compañía. Sentirse más halagada era imposible.
- Si te soy sincera te he extrañado en los almuerzos y también después de clases. Si al menos pudieras comer conmigo algún día de la semana y volver a casa juntos otro tanto ya estaría más que complacida-
La acercó hacia su cuerpo y le dio un beso fugaz. Le gustaba que Mina reconociera echarle de menos, pero le gustaba aún más que tuviera la generosidad de compartirlo con su ajetreada vida.
- Dalo por hecho preciosa ¿Qué quieres almorzar el lunes?-
Eso la sorprendió
- ¿Eh?-
- Quiero prepararte algo especial, así que dime linda que te apetece-
Mina se percató que estaban prácticamente fuera de su casa así que el viaje había terminado. Se puso frente a él y lo rodeó con sus brazos que apenas si alcanzaban a cubrir toda la circunferencia. Tenía que hablarle. Apoyó el mentón sobre su pecho y le miró hacia arriba.
- Tengo la sensación de que piensas que si no haces todas esas cosas me iré y eso no es así Thomas. Yo no me iré-
Besó su pecho mientras Thomas la apretaba más fuerte junto a su cuerpo.
- Así que no necesito que dejes de hacer lo que más te apasiona por mí o que me estés consintiendo todo el tiempo. Me encanta y me siento querida cuando lo haces pero si no lo hicieras tampoco sería un problema para mí, aún querría seguir a tu lado-
Thomas acarició con ambos pulgares las mejillas de Mina, con una delicadeza tan grande que apenas si sentía su tacto.
- Me da temor que se termine el día, que mañana despiertes y que te des cuenta que en realidad…-
Ni siquiera podía decirlo en voz alta por miedo a que se hiciera cierto. Pero Mina llevó sus manos a ambos lados de su cara y le hizo fijar sus ojos en los suyos.
- Óyeme bien, esta actitud temerosa no va contigo, tú no eres así. Si no hubieras tenido confianza en ti y en mí el estar juntos el día de hoy no habría sido posible así que deja de comportarte de esta forma tan anti-Thomas porque no me agrada-
Frunció las cejas hasta que una arruga se formó en su rostro. Thomas sonrió tanto por el tono fastidiado de Mina así como su expresión molesta. Pero lo que más le hizo sentir así de feliz fueron las palabras de Mina. Se oía tan segura y tan decidida como en la mañana. Besó su frente para desaparecer esa mueca tan ajena a su rostro siempre alegre.
- Así que te gusta el Thomas confiado y todo eso-
Había recuperado su voz relajada de siempre. La crisis había sido superada
- Digamos que no me molesta del todo- respondió indiferente
La abrazó con ganas y la levantó unos pocos centímetros del suelo hasta que ambos estaban a la misma altura. Mina se sostuvo rodeándolo del cuello.
- Te ves tan linda enfadada, pero más linda aún cuando sé que he logrado hacerte sonreír a pesar de todo-
Besó su nariz y pegó su frente a la de ella.
- Te vendré a ver mañana antes del baile. Te extrañaré mucho el fin de semana así que necesito estar al menos un momento contigo-
La dejó en el suelo pero no soltó su cintura. Mina posó sus brazos sobre los de él.
- Quiero que lo pases muy bien pero más importante que eso, quiero que hagas pasar a Sere un fin de semana inolvidable-
Se frotó la barbilla juguetonamente
- ¿Cómo haré eso?-
Mina lo golpeó en el brazo.
- Solo compórtate pero disfrútalo al máximo y hazla disfrutar también a ella, después de todo si la elegiste como pareja por sobre mí has que al menos valga la pena-
Thomas se puso un poco más serio.
- No te lo había dicho pero te doy las gracias por no hacer del baile un problema y de aceptarlo tan bien. No todas las chicas habrían estado de acuerdo en que su pareja vaya con otra persona a un evento así-
Mina sonrió casi divertida
- ¿Estás loco? cuando la invitaste apenas si hablábamos ¡y además se trata de Sere! es mi mejor amiga, confío en ella ciegamente, además no existe nadie mejor para vigilarte y mantenerte a raya esa noche. El lunes lo sabré todo así que ya estás advertido-
Thomas hizo una mueca
- Tal vez no fue muy buena idea después de todo…-
Lo besó lentamente sorprendiéndolo al principio pero se recuperó a tiempo para responderle como se debía. Cuando se separaron Mina le sonrió
- Así al menos no me olvidarás por cualquier chica con un vestido y peinado bonito-
Besó su frente
- De ti no me olvidaría ni aunque lo intentara-
Asintió firme
- Muy bien, porque solo deseo que me mires a mí… y bueno a Serena ¡pero solo por el día de mañana que quede claro!-
Lo apuntó con el dedo. Estaba doblemente advertido. Thomas tomó su dedo y lo envolvió entre su mano. La besó y entrelazó sus dedos.
- Dejé de ver a otras chicas incluso antes de conocerte…en el fondo sabía que tarde o temprano tú aparecerías para llenarlo todo. A cualquier lado que volteo solo estás tú, así que nunca temas por eso. Yo solo te veo a ti-
De eso se trataba. Por eso era que quería tanto a Thomas, por eso que necesitaba tanto de él. Cuando posaba sus ojos en los suyos no había espacio para otra cosa u otra persona, estaba ella y nada más. No solo le creía sino que estaba segura de que era así. Lo había comprobado desde el primer minuto. Nunca había dudado, nunca le había mentido, se había mantenido firme a pesar de los obstáculos que ella misma había puesto en el camino. Thomas era su puerto seguro. Mina puso sus brazos alrededor de su cuello y Thomas la alzó
- Ven aquí rubio insoportablemente irresistible, ya que estamos en plan de declararnos cosas empalagosas debo decir que no tengo miedo, que siempre he creído en ti y siempre lo haré-
Selló su promesa con un beso sonoro. Thomas la sostuvo más cerca de su cuerpo y se sintió transportado a otro mundo, a un mundo en el que ambos podían lograr lo que quisieran, mientras permanecieran así de juntos. Y aunque la perspectiva de seguir así abrazados era cautivante lo cierto era que tenía que dejar a Mina entrar a su casa. Después de besarla con la más absoluta dedicación la dejó en el suelo la hizo girar como bailarina de ballet y abrazó por detrás.
- Me encantaría estar contigo así mucho tiempo pero mañana será un día muy largo y que decir de la noche. Debo dormir y tú también hermosa-
Abrazados caminaron hacia la entrada de la casa de Mina. Había olvidado que después de baile irían a la casa de la playa. Suspiró, no tenía problema en ello pero la desanimaba el hecho de que no tendría a Thomas por todo el fin de semana. Se apretó a él.
- Es cierto… debes cuidar mucho de Sere ¿si? no la dejes sola, no es tan sociable como aparenta-
Con un rápido movimiento Thomas la tuvo frente a él.
- Cierra los ojos un momento- le pidió
Mina los cerró. Escuchó como Thomas abría el cierre de lo que al parece era su bolso, lo dejaba en el suelo, tomaba la solapa de su abrigo, habría los dos primeros botones dejando al descubierto su uniforme. Con cualquier otro chico eso probablemente le habría incomodado pero con él era distinto.
Ya con la blusa a la vista Thomas enganchó algo a ella bajando los brazos al terminar,
- Puedes abrirlos-
Así lo hizo. Se tanteó el lugar que Thomas había estado hurgando. Bajó la vista para encontrar una delicada flor de lys color marfil enganchada sobre su corazón.
- Es la misma que me pondré yo mañana con mi traje. Mantenla cerca de tu corazón de la misma forma en que yo te tengo en el mío todo el tiempo-
Mina sonrió encantada. No solo la usaría por el fin de semana. La llevaría siempre prendida en su uniforme, como recordatorio de lo que había comenzado ese día.
- Es muy linda me la quedaré por siempre ¿está bien?-
La acarició. Cuidaría bien de ella. Se separó un poco del chico sin soltar su mano.
- Esa es la idea. Ahora ve adentro, tus manos están frías. No quiero que te enfermes-
Era tan difícil soltarla. Le dio un pequeño tironcito a sus manos atadas y volvió a atrapar sus labios.
- Duerme bien- murmuró sobre sus labios- te echaré de menos como un loco-
Mina sonrió
- Lo sé, siempre he sabido que estás loco-
- Si hablamos de locura Mina…-
La calló con otro beso antes de que reclamara.
- ¿Alguna queja?- preguntó pegada a él
- Para nada. Solo estoy afirmando un punto. Estás loca y adoro esa locura en ti-
Rió con ganas haciendo que Mina se preguntara porque no podía sentirse ofendida por su comentario sino que al contrario le gustaba como le hacía sentir.
- El sentimiento es mutuo. Te quiero y descansa. Nos vemos pronto-
Se separaron y Mina caminó hacia la puerta de su casa. Thomas no la perdió de vista hasta que llegó al umbral de su puerta, solo ahí se dio la vuelta.
- ¡Hey Thomas espera!- gritó a todo pulmón
El chico se frenó y se dio la vuelta.
- ¡Que pasa hermosa!- gritó de vuelta
Le encantaba que le siguiera el juego
- ¡Si el lunes veo alguna foto tuya con otra chica que no sea Serena vas a conocer mi famoso saque de voleybol cuando una pelota se estrelle donde más te duela!-
Una carcajada rompió con el silencio de la noche. Thomas se pasó la mano por el cabello mientras continuaba riendo.
- ¿Celosa tal vez?-
Puso las manos sobre sus caderas
- ¡Por supuesto. Eres mío que no se te olvide!-
Volvió a reír complacido.
- ¡Estoy seguro de que nadie te discutirá eso con ese tono de voz! ¡Te adoro!-
Mina sonrió no pudiendo lucir más feliz. Le lanzó un beso con la mano y Thomas estiró el brazo para atraparlo y llevarlo a su pecho. Una última mirada y se dio la vuelta definitivamente.
Thomas se ajustó el cierre de su cazadora con los colores de la escuela y sonrió al recordar los gritos divertidos de Mina hasta que una sombra se interpuso en su camino. Miró hacia arriba
- Lo siento- pensando que se había tropezado con alguien al ir despistado
Pero la sombra no se movió. Alzó la vista y lo que se encontró no le sorprendió. En realidad era algo que se esperaba, pero no tan pronto y mucho menos en ese lugar. Aunque tenía sentido. Después de todo era la calle de Mina. Y Yaten la buscaría tarde o temprano.
Se quedaron ahí en la tenue luz entregada por una farola evaluándose en silencio. Intentando averiguar quien daría el primer paso, quien hablaría primero, quien reaccionaría primero.
A juzgar por la mandíbula apretada de Yaten y su mirada furibunda, él sería el primero en hablar. En virtud de los acontecimientos, le otorgaría este beneficio.
Después de salir de su casa o de huir según sea el caso, tenía el rumbo absolutamente claro. Tenía que hablar con la única persona que podía darle la respuesta que necesitaba oír. Si ella se lo decía se haría real. Pero los había visto a ambos desde la distancia.
No había podido escuchar nada de lo que decían pero la forma en que se miraban, la complicidad de sus gestos, de su tacto y la manera en la que se movían uno junto al otro los delataban. Lo que había oído de la boca de sus hermanos y amigos era cierto.
Aún así no tuvo el valor de acercarse mientras estaban juntos.
No solo se había sentido como un fisgón, sino que también como un entrometido.
Cuando escuchó la voz de Mina gritar desde su entrada llamando a Thomas pensó por un segundo que había sentido su presencia alrededor. O que al menos había percibido algo raro, pero cuando atendió al timbre alegre, juguetón y posesivo de su voz le calmó. O tal vez le decepcionó, no estaba muy seguro.
La cosa es que había perdido la noción del tiempo vigilando desde la distancia, absorbiendo la visión de una Mina enamorada. Enamorada de otro hombre, así que cuando vio a Thomas caminar hacia su dirección las opciones eran bastante claras.
Dejar que se marchara sin haberse enterado jamás de su presencia o hacer lo que estaba habiendo justo en ese momento.
Era evidente que el tiempo de pensar se había terminado incluso antes de darse cuenta.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó Thomas no resistiendo más la manera en la que le estaba escrutándolo. Como si hubiera hecho algo muy malo.
- Necesitaba hablar con Mina-
Thomas se irguió en toda su estatura, de alguna forma para controlar las emociones que lo embargaban.
- Mina acaba de entrar a su casa pero si quieres decirle algo yo puedo comunicárselo-
Le incomodaba ser así de rudo pero sabía como era Yaten. Con él no podía tratar de la misma forma que con otras personas. Y eso era obvio. Los dos querían a la misma chica. No podía haber neutralidad en eso.
- No sabía que empezar a salir con alguien significaba perder el derecho de hablar con ella-
Esto pintaba feo. Y Thomas había vivido un día excepcionalmente bueno como para terminarlo así. Pero el hecho es que debía de terminar de alguna forma.
- Oye Yaten hay algo que debes saber. Por tus palabras deduzco que ya lo sabes y que estés aquí solo me lo confirma así que te lo diré-
Tomó un respiro
- Mina y yo estamos saliendo. No pretendo que lo entiendas pero sí que lo aceptes y que no le pidas explicaciones, no es justo para ella. Si necesitas saber algo por favor pregúntamelo a mí-
Se sintió pésimo. Como si él fuera el malvado de la historia y tuviera como misión arruinar la felicidad de Mina y Thomas fuera el príncipe defensor de ella. Tenía tanta ira en su corazón que apenas si podía respirar.
- ¿Por qué?- murmuró entre dientes
Thomas aguardó pacientemente. A pesar de que debía de alistarse para mañana, lo que tenía enfrente no podía dejarse para después.
- Por qué tuviste que aparecer en nuestras vidas y arruinarlo todo-
Era una frase demasiado chocante como para dar una respuesta rápida. Veía y sentía el dolor en Yaten y hasta podía comprenderlo. La ausencia de Mina en su vida durante la semana le había dado una probada de lo que seguramente el chico que tenía delante estaba pasando. Pero demostrar lástima era aún peor. Yaten jamás se lo perdonaría.
- Yo no sabía tu historia con Mina ni lo que sentías por ella. Nunca quise ser la tercera parte en todo esto. Cuando yo la conocí ella estaba sola al igual que yo. Fuimos apoyándonos y superándolos juntos. Y de pronto el dolor se fue y empecé a entender que a Mina le sucedía exactamente lo mismo-
No se sentía con la confianza como para contar a Yaten a lo que se estaba refiriendo. Yaten continuó respirando con dificultad.
- Cuando yo me le declaré a Mina sabía que no me aceptaría pero si no se lo decía…simplemente no podía estar en paz sin tener la certeza de que al menos había sido honesto conmigo mismo-
¿Qué quería decir eso? ¿Acaso le estaba dando algún tipo de lección? ¿De mensaje oculto? Frunció el ceño ¿Podía estar más furioso que en ese momento?
- Luego ocurrió lo de tu accidente…vi a Mina tan afectada por lo ocurrido. Era evidente de que ella aún sentía algo por ti. Eso me destrozó pero no dejé de estar a su lado, se lo había prometido. Estaría con ella cuando despertaras pasara lo que pasara-
Patio una piedra muy lejos, con la vista fija en el suelo
- Me había hecho a la idea de que cuando abrieras los ojos perdería a Mina para siempre. Nunca se lo dije, pero poco a poco comencé a distanciarme y a concentrarme en cualquier cosa que no fuera Mina para así estar preparado. Lo cierto es que la situación me estaba matando-
Alzó la vista, más serio de lo que le había visto jamás. Aunque Yaten no estaba muy seguro, el chico se veía molesto con él. Que ridículo pero así era.
- Pero nada de lo que creí sucedió. Despertarte sano y salvo con una nueva oportunidad de acercarte a Mina y al fin decirle lo que todos sabían y sin embargo no hiciste nada. Las cosas siguieron igual que siempre-
Si. Thomas estaba molesto cuando el que debía de oírse así era Yaten.
- Pensé que necesitabas armarte de valor, incluso le pedí a Mina un poco de distancia para que así se diera la posibilidad de que pasara algo entre ustedes, un acercamiento o algo…fue en vano-
Una risotada de Yaten le hizo retroceder
- ¿Me estás diciendo que quisiste ayudarme? ¿Tengo que agradecerte?-
Guardó silencio un momento. La postura firme imperturbable. Al menos uno de ellos debía de mantenerse frío.
- Lo hice por ella- respondió Thomas con suavidad- porque para mí no existe nada más importante que su felicidad. Moriría por ella como lo hiciste tú y me alejé de ella para no presionarla. Lo único que he querido desde que la conocí es verla sonreír-
Dio un paso hacia delante quedando a cortísima distancia de Yaten. Éste no se movió, no le daría el gusto de retroceder.
- La distancia se me hizo insoportable pero me convencí de que era lo mejor para Mina. Obviamente no lo pensé bien. Y cuando la vi hoy en la mañana lo supe. Vi la misma desesperación en sus ojos. Ella también me extrañaba tanto como yo-
¿Tan poco conocía a Mina que no se dio cuenta de ello? Aquél día cuando platicaron tan brevemente, en ningún momento se le ocurrió preguntarle como estaba, supuso que al verla comportarte igual que siempre era signo de que estaba bien. Que poco sabía de la persona que decía amar…
- Mina me hizo saber a su manera lo mucho que le desagradaba nuestra nueva situación-
Prosiguió Thomas, esta vez con una sonrisa divertida en el rostro, como si lo que estuviera recordando fuera de lo más gracioso. Yaten quería hundirse en el pavimento
- Me hizo darme cuenta que si quieres estar con alguien no te alejas, no esperas a que llegue el mejor momento ni piensas en lo que va a pasar. Simplemente la sostienes junto a ti y no la dejas ir nunca más. No la dejaré ir Yaten, ahora que Mina al fin se ha atrevido a darme una oportunidad no la desperdiciaré-
Sorpresivamente posó las manos en ambos hombros de Yaten. Éste ni siquiera intentó sacudirse, estaba tan impresionado que solo abrió unos enormes ojos.
- Así que si quieres odiarme hazlo, si quieres desquitarte golpéame con todas tus fuerzas, grítame lo mucho que me detestas, deséame la muerte o lo que quieras pero no harás pasar a Mina por esto, no la harás sentir culpable por amarme porque la vida te dio más de una oportunidad y no supiste aprovecharlas. Soy un aparecido en sus vidas es cierto y quizás nunca pueda entender el vínculo que existe entre ustedes pero viviré con ello. Mientras Mina esté conmigo, mientras pueda ver en sus ojos lo que vi hoy en la mañana todo estará bien-
Le estaba incitando a descargar toda su frustración, toda su ira en él. Se estaba ofreciendo como en una especie de compensación por los daños causados. Apretó sus hombros para que comenzara de una buena vez. Thomas bajó los brazos y esperó. Y esperó. Pero nada pasó. Los ojos verdes de Yaten se hicieron más y más claros, como si la ira se fuera difuminando con el viento. Ya no se parecía en nada al chico prepotente e iracundo que había llegado a enfrentarse con él, más se asemejaba a un chico triste y desolado. Thomas volvió a posar una de sus manos en su brazo, esta vez con más delicadeza.
- Así que te pido Yaten, te imploro que nos dejes iniciar nuestra relación sin la sensación de que estamos traicionando a alguien, porque nunca ha sido así. Mina nunca te traicionó, porque no se puede traicionar cuando jamás hubo nada, si quieres culpar a alguien cúlpame a mí, porque fui yo el que no se rindió. Ódiame a mí no a ella-
Los ojos de Thomas se tornaron brillosos. Era imposible de ver así que Yaten cerró los suyos.
- Por favor ódiame a mí-
Tal vez el antiguo Yaten habría dejado el rostro de Thomas como saco de boxear a la más mínima provocación…si este chico pudiera provocar a alguien de esa forma. Todo en él irradiaba calma y amabilidad. Hasta las palabras más desagradables las decía con dificultad, como si ser duro le doliera más a él que a la persona que recibía esas palabras.
No se que extraña habilidad le había transmitido Serena o que nueva parte de él estaba descubriendo pero Yaten contempló con total libertad los ojos de Thomas y supo que había visto algo muy parecido antes.
Había almas tan excepcionalmente puras que se reflejaban a simple vista. La primera que había visto en su vida era Serena. Thomas era la segunda.
Si fuera el de antes la venganza habría sido pan comido, se le daba muy bien ser fastidioso y detestable cuando se lo proponía. Eso hasta que se le ocurrió dejar entrar a las personas a su corazón. Ahora era como un dique abierto con los sentimientos desbordados incapaz de ponerles un freno e incapaz de poner un alto también a lo que percibía de los demás.
Había cambiado. Y ya no podía volver atrás.
No tenía la menor idea de lo que Thomas había tenido que experimentar para llegar a ser ese chico tan cálido que había logrado entrar al corazón de Mina, pero saltaba a la vista que se trataba de algo tan profundo que había marcado su alma.
Era la primera vez que veía con detención a Thomas. La primera vez que notaba ese detalle en él.
No era un lector de almas pero se imaginaba que solo unas pocas cosas cambiaban a alguien de esa forma. El amor podía hacer eso, la pérdida de alguien amado también, la muerte era otra. Estaba seguro de que una de ellas era la causante.
Yaten dio un paso atrás, se arregló su cabello y le miró resuelto. Ya se sentía como él mismo o más o menos así. Ya tenía la respuesta que sin querer había estado buscando.
- Hay algo en ti que me hace creer que te ha costado más de un dolor de cabeza llegar a ser como eres, no me interesa saber lo que es, pero fue algo feo y te dolió tanto que aún duele y haces un enorme esfuerzo por ocultarlo. Eso te lo concedo-
Mientras más hablaba más se armaba de valor. Thomas se lo había sugerido. Quizás tomarle la palabra no era tan malo después de todo. Le sonrió condescendientemente.
- Eres bueno, atento y amable con todos, eso puedo reconocerlo también-
Alzó las cejas como si lo que fuera a decir era obvio.
- Pero no somos amigos ni lo seremos en el futuro. No odio a Mina, la quiero y no he venido a hacerla pasar un mal rato. Solo quiero saber que fue lo que vio en ti, que es lo que todos han visto en ti porque yo en realidad solo puedo ver a un chico atormentado por un secreto que cree que al lado de Mina la herida sangrará menos-
El rostro de Thomas palideció repentinamente como si Yaten hubiera hurgado dentro de su pecho y tocado el lugar exacto en donde esa antigua cicatriz escocía de vez en cuando.
- ¿Qué has dicho?-
La paz había vuelto a Yaten. Su voz era calmada pero firme. Había dado en el clavo.
- No eres sordo Thomas. No te estoy ofendiendo ni tratándote de mentiroso hablo con sinceridad igual que tú y lo que yo veo es un agujero en tu corazón, no lo había visto antes. Al parecer estar tanto con Serena da sus frutos después de todo. Crees que con Mina lograrás tapar ese agujero y quizás puedas hacerlo ¿pero que pasa si no es así? ¿Mina es la que sufrirá las consecuencias?-
Sonrió nervioso pero rápidamente Thomas perdió su natural sonrisa.
- Que ¿Se te acabó la sonrisita fácil?- soltó para hacer sentirle incómodo.
Las viejas costumbres eran difíciles de dejar. Yaten había llegado derrotado pero extrañamente ahora se sentía mejor.
- Puedo soportar que Mina esté con un chico como tú, lo que no puedo soportar es que pretendas quererla más que yo porque eso no es así. Así que deja las lecciones de cómo demostrar sentimientos por Mina para otra vida. Tú y yo no somos muy distintos. La gran diferencia está en que yo asumo la enorme confusión en la que estoy y no intento pasarla por alto gritando mi amor por Mina como si con eso mis voces internas se callaran. El comportarte como si fueras superior a mí…eso es lo que me hace estar seguro de que jamás tendremos ningún tipo de relación-
Se ajustó las correas de su mochila. Curiosamente la antipatía hacia Thomas ya no era tan grande. Le apeteció volver a casa y comer esa lasaña que olía tan bien…
- Así que estás advertido…porque si no me di a entender bien esto es una advertencia-
Su gesto de vencedor era inigualable. Thomas en tanto hizo una mueca de desagrado
- ¿Que?- preguntó Yaten sorprendido por la reacción de Thomas- al menos yo te estoy diciendo que seré el primero en enviarte con un boleto sin regreso a África cuando le rompas el corazón a Mina y el primero que la cuidará y la recogerá del suelo donde la dejes tirada. Podré ser un poco más sensible y amable que antes pero sigo siendo dolorosamente honesto ¿Ves? No te odio, después no digas que no te lo sugerí-
Sentados en la mesa Seiya, Serena, Amy y Taiki parecían estar sumergidos en una especie de penitencia que consistía en no hablar. Un voto de silencio autoimpuesto desde la partida de Yaten.
Si bien la comida estaba servida apenas si la habían probado y lo poco que habían degustado probablemente les había parecido inocuo. Como una masa a la que habían forzado a entrar en su boca.
El teléfono celular de Serena sonó y ya a la segunda campanada la rubia lo tenía en la mano, pensando inocentemente que se podía tratar de su amigo desaparecido
- ¿Hola?-
La chispa en sus ojos se opacó un poco cuando se percató de que no era quien esperaba. Se sentó de golpe en la mesa.
- Hola Lita. No, no estoy ocupada dime-
Escuchó sin mucho interés lo que su amiga le platicaba. Emitió algunos monosílabos
- Si…puedo pasar antes de ir a casa. Si, si. Está bien nos vemos pronto-
Colgó y dejó el teléfono en la mesa. Amy bebía un poco de agua
- ¿Era Lita?-
La respuesta era más que obvia pero en vista de los hechos de algo se debía de hablar para romper el hielo.
- La prueba de mi vestido era hoy en la tarde. Con lo de la cena se me olvidó por completo…-
Un nudo se le formó en la garganta. Habían estado tan contentos hacía solo unas horas… el contacto con la mano de Seiya la sobresaltó al principio pero la confortó luego.
- bombom no estés así. Yaten es un poco impulsivo a veces pero luego de estar un rato a solas y pensar verá las cosas en perspectiva. Llegará pronto-
Asintió en silencio. Miró los platos de sus amigos que se veían casi intactos
- Por favor coman está rica-
Tomó su tenedor pero no pudo probar bocado. Simplemente tenía cerrado el estómago.
Amy y Taiki se llevaron un trozo a la boca y la saborearon. Seiya miró un momento a Serena e imito a su hermano.
- Esta buena- dijo Amy mientras aún comía- tiene un sabor distinto-
- A Yaten le gusta experimentar con la comida- le explicó Taiki limpiándose la comisura de los labios con una servilleta- siempre está probando con nuevos sabores-
Seiya comió en silencio un poco más dando de vez en cuando miraditas de soslayo a bombom.
- ¿Serena caliento tu plato nuevamente?- le dijo Taiki con una media sonrisa
Ella negó.
- Muchas gracias pero no tengo hambre. Además debo irme pronto-
Dejó la servilleta sobre la mesa. Seiya arrugó el ceño
- bombom deberías de intentar comer algo. Tu plato está intacto-
¿Qué les sucedía a todos con su peso? Era como si de la noche a la mañana se hubiera vuelto un tema a nivel grupal. En ese momento le irritaba como nunca. Corrió el plato sonoramente para alejarlo en un gesto intencional. Que todos vieran que si no quería comer era su bendito problema. Su teléfono celular volvió a sonar y lo tomó entre sus manos. Cerró los ojos y respiró. Estiró el brazo hacia Amy
- ¿Amy podrías por favor hablar con Darien, oír que quiere y decirle que me reuniré con él cuando quiera pero que por favor me deje en paz?-
Amy lo tomó sin pestañear se puso de pie y se alejó de la habitación para platicar con calma.
Serena se restregó los ojos y se puso de pie para ir a buscar sus cosas que estaban en la habitación de Yaten. Entró sin prender la luz pues con la del salón principal bastaba. Tomó su bolso y su abrigo. Hurgó los bolsillos y encontró el regalo de Yaten.
Lo observó por un momento con aprehensión y decidió guardarlas dentro de su bolso para que no se perdieran.
- Debes estar muy cabreada para rechazar de esa forma a su majestad de la tierra-
Encontró a Seiya recostado en el umbral de la puerta con los brazos cruzados a la altura del pecho y con una sonrisita que no ocultaba para nada su satisfacción por ello.
- Ya se de lo que se trata. Hablé con él hace un rato-
Se abotonó el abrigo y buscó su bufanda sin darle la cara.
- Y supongo que sugerirte que comieras tampoco fue buena idea de mi parte-
Esta vez la voz de Seiya no fue tan divertida. Serena encontró la prenda que le faltaba en la oscuridad y la envolvió alrededor de su cuello.
- Estoy bien Seiya en serio. Solo un poco cansada y aún tengo que ir a casa de Lita y ver si el vestido está bien, tengo que levantarme temprano para mañana arreglar mis cosas, organizar esa reunión con Darien y las demás y…-
Seiya se acercó a grandes trancos y puso ambas manos en los hombros de Serena.
- bombom cierra los ojos y respira un momento-
Dejó que sus hombros se relajaran y obedeció.
- Todo estará bien. El vestido se te verá hermoso de eso no tengo duda. No creo que debas de arreglarte demasiado para mañana pues eres bellísima así como estás así que duerme hasta tarde y solo despierta cuando sea necesario, lo de la reunión con Darien es un asco ya lo sé pero piensa que mientras más pronto salgas de eso mucho mejor y lo más importante de todo esto…-
Le dio un apretoncito a sus hombros para que le observara. Serena abrió los ojos y se encontró con los de Seiya.
- Yaten está bien, es fuerte y te tiene a ti y a todos nosotros. No lo dejaremos solo y cuando la impresión y la molestia del momento se pasen él lo entenderá. Así que por favor quita esa expresión de martirio de tu rostro, el estresarte y enfermarte no arreglará las cosas-
La abrazó un momento y besó su frente.
- Tú eres el pilar de Yaten, el mío y el de cada uno de este grupo. Si tus lindos ojitos se apagan créeme que lo notamos y nos afecta. Así que por favor sonríe bombom, no lo sé…piensa en mañana. Será un gran día-
Una fugaz sonrisa en Serena le dio la razón a Seiya
- ¿Ves? Casi estoy aliviado de que vayas a ese baile mañana. Con tal de verte reír cualquier cosa sirve bombom-
La arrastró fuera de la habitación en donde Amy la aguardaba. No le soltó la mano en ningún momento.
- Darien quería comunicarte que intentó convencer al grupo de Haruka de reunirnos el miércoles pero la verdad es que no estuvieron muy de acuerdo-
Serena casi se imaginaba lo que dijeron al respecto. La mueca de Amy le hacía creer que tal vez no estaba diciendo toda la información al pie de la letra, tal vez cambiando un poco las palabras para no hacerla sentir mal. La buena de Amy.
- Así que el máximo de tiempo que pudo conseguir es el domingo en la tarde. Dijo que te llamará ese día para ajustar detalles-
Le pasó el teléfono y Serena lo guardó.
- Si Amy gracias, lo que sea me da igual. Thomas y yo tendremos que volver un poco antes de lo pensado pero no creo que sea un problema-
Amy asintió pero los chicos no entendieron.
- ¿Cuál problema? Tu baile es mañana ¿no?-
La pregunta de Taiki era sin duda la misma que se había hecho mentalmente Seiya. Serena sonrió nerviosa. Quizás Seiya no estaría muy contento del baile ahora.
- El baile es mañana- respondió Serena balanceando su bolso- pero después hay una pequeña fiesta en la playa, nos trasladaremos ahí y volveremos el domingo. Invitaron a Thomas y él me invitó a mí-
Bastó de todo el autocontrol del que tenía Seiya para no tomar a Serena, amarrarla y esconderla en el closet para que no saliera de la casa. Las ganas de esconderla del mundo y especialmente de todo el que fuera a ese baile eran indomables. Puso una mano en el respaldo del sofá más cercano para no caerse mientras dibujaba en su rostro una sonrisa más parecida a una mueca de dolor.
- Oh- balbuceó con los dientes apretados- eso no me lo habías comentado bombom-
- ¿No lo hice?- preguntó inocentemente. Sabía que no lo había hecho
Seiya negó lentamente. El teléfono celular volvió a sonar. Lo sacó rápidamente. Era Lita.
- Lita cálmate, voy en camino- fue lo que dijo antes de colgar
Serena miró a sus amigos.
- Lamento que la cena no haya resultado como esperaba chicos-
Amy saltó del lado de Taiki y abrazó a su amiga.
- Sere tú solo descansa. Nos veremos mañana-
Serena asintió. Taiki también se acercó
- Llamaré a un taxi para que vayas en él a casa de Lita. Ya se hizo de noche no es seguro que andes sola-
Serena se sonrojó levemente. Taiki siempre era tan atento con ella. Tanto Amy como Taiki se separaron, dejándola un momento a solas con Seiya. quien seguía en un estado de catatónico. Serena se acercó lentamente. Debía de irse rápido pero no antes de despedirse como debía.
- Seiya- le dijo suavemente- el taxi llegará en un momento así que…-
Volteó a mirar a Serena.
- No te preocupes ¿si? no puedo irme ni salir mañana si no estoy segura de que estarás bien así que ¿lo estarás?-
Encontró los ojos de Serena y los enfocó. Volvía a verse preocupada y esta vez era su culpa. Cerró los ojos e intentó suavizar su expresión. Los abrió y le sonrió escuetamente pero esta vez en serio.
- Bombom todo está bien, solo me gustaría haber sabido toda la historia antes pero ya no importa. Ahora ve donde Lita y has todo lo que te dije. Te aseguro que es la solución-
Serena dudó un momento. Oyó a la distancia el sonido de una bocina y segundos después el teléfono del apartamento avisaba que el taxi ya había llegado. Seiya tomó su mano y la besó en el dorso.
- En serio bombom está todo bien. Ahora baja y abrígate bien y el domingo en la playa ten cuidado con el frío, el mar y esas cosas. Lleva ropa abrigada y si sucede cualquier cosa, la más estúpida tontería me avisas y estaré ahí tan rápido como pueda. Sólo llámame e iré por ti donde sea bombom-
Le arregló la bufanda y subió cuello de su abrigo. Serena caminó hacia la puerta acompañada de Seiya. Antes de irse se dio la vuelta y le abrazó fuertemente. Quería que la sintiera, que tuvieran la conexión que habían tenido en la tarde. Seiya acarició su cabello y absorbió su aroma a fresco. El aroma de su bombom era inigualable.
La bocina volvió a repicar. Serena se alejó y besó la mejilla de Seiya con extrema dulzura.
- Nos vemos Seiya. Cuídate-
Se afirmó contra la pared y se agarró con fuerza el tabique de la nariz. Sería el fin de semana más largo de toda su vida.
Serena estaba en su dormitorio con la ropa de dormir ya puesta, mirándose al espejo y en sus manos el vestido terminado. Lo sostenía tan delicadamente para que no se fuera a desplanchar manchar o cualquier cosa que pudiera arruinar la obra de arte que Lita había confeccionado en tan poco tiempo. Sería una profesional, era su vocación le había quedado muy claro.
Era una belleza. Cuando le vio simplemente supo que era lo que había imaginado. Y mucho más.
Durante todo el camino a casa de Lita los ánimos de Serena habían decaído considerablemente. Y como si Lita lo hubiera adivinado le estaba esperando con galletas recién horneadas y leche.
Se sentó y comió un par.
- ¡No seas tímida Sere!- le había gritado desde el dormitorio- he hecho bastantes, por favor sírvete con confianza-
Se comió otra y bebió leche para no atragantarse. No era timidez. Cuando se trataba de comida ella no era tímida. Era ese malestar que no la abandonaba.
Eso, hasta que Lita apareció con el vestido. Los ojos se le dilataron y saltó de su silla para correr hacia él.
- ¿Es mi vestido?- le había preguntado sin creérselo.
Lita rió ya sintiéndose orgullosa.
- No veo a nadie más aquí que esté esperando por un vestido a menos que quieras que lo venda…-
Había gritado como loca mientras daba vueltas con su vestido en las manos. Recordaba que Lita se lo había arrebatado para que no lo arrugara. No le importaba si eso era así de todas maneras seguiría siendo bello.
- Primero lo primero- le había dicho Lita- Tienes que probártelo para saber si necesito hacerle ajustes. Así que pasa a mi dormitorio-
Asintió y corrió hacia el dormitorio de su amiga para desvestirse. Cuando volvió Lita la ayudó a ponérselo con mucho cuidado. Cuando le subió la cremallera percibió como la tela le envolvía. Se sentía suave, como una pluma. Exactamente como quería.
Se miró al espejo y contuvo la respiración.
- Es tan…- había dicho casi sin palabras
- Lo sé. Es mi más grande creación. Realmente podría dedicarme a esto- contestó de manera apreciativa.
Lita había tomado unos alfileres y se había agachado junto a Serena.
- Te queda un poco holgado de la cintura- le dijo al mismo tiempo que lo ajustaba- pero de la parte de arriba está perfecto. La verdad es que tenía temor de que me hubiera equivocado, no quisiera cambiarle nada. Honestamente es la pieza del vestido que más me gusta. Tu idea quedó genial Sere-
Serena había pasado sus manos por la tela otra vez.. La pedrería era porosa pero hacía las veces de un soporte perfecto.
- Es justo como lo había pensado…- había susurrado embobada- ¡Lita eres una genio, de verdad estoy sin palabras!-
Su amiga se había sonrojado.
- Cuando las cosas se hacen con cariño este es el resultado. Ahora ve a sacártelo y tráelo. Lo arreglaremos de inmediato-
Serena se encontró nuevamente en su dormitorio de vuelta al presente. Se dio una nueva mirada al espejo, con la imagen en su cabeza de Lita contenta y satisfecha consigo misma. Colgó el vestido en el perchero adherido a su puerta y se alistó para ir a la cama. Cuando ya estaba a punto de irse a dormir, oyó un sonido un tanto raro en su ventana.
Al principio pensó que se trataba de su gatita quien regresaba de su caminata nocturna.
- ¿Luna?- le llamó
Como no le contestó volvió a ponerse de pie y caminó hacia la ventana. La abrió un poco para dejarla entrar pero lo único que recibió fue el aire frío de la noche en la cara. Y algo más. Sonrió aliviada. Porque eso era lo que llenó su corazón. Alivio.
Llegó hasta el borde de su pequeño balcón con vista a la calle y recostó los brazos en él. Yaten la estaba contemplando desde abajo.
- Hola Princesa-
Cuando Yaten la llamaba así era siempre por dos razones. Quería disculparse o decirle algo serio pero no sabía como empezar, así que le decía Princesa con dulzura, como para amortiguar lo próximo que se venía. Tenía la impresión de que en esta ocasión se trataba de ambas cosas. Serena miró hacia atrás para asegurarse de que estaba sola
- No bajes- le dijo Yaten- solo quería verte un momento-
A Serena la escena le parecía muy familiar. Lo mismo había vivido una vez con Seiya. Le parecía casi cómico que la segunda persona en visitarla en el balcón fuera justamente otro Kou.
- ¿Encontraste la soledad que estabas buscando?-
Yaten miró hacia sus pies un momento.
- Si…digamos que tuve suficiente soledad por un buen tiempo-
Serena asintió seria. Al menos se veía mejor que hace unas horas.
Se afirmó con ambas manos del barandal.
- Solo prométeme algo Yaten-
Éste asintió sin preguntar que. De todas formas le diría que si.
- La próxima vez que necesites tiempo a solas por favor házmelo saber con anticipación o ya sabes cuando no estemos rodeados de tanta gente. Sería menos incómodo-
Era justo. Se lo debía por como había reaccionado.
- Solo si tu me prometes algo a cambio-
- Que cosa-
Sus verdes ojos brillaron en la noche
- Que después de la soledad siempre me estarás esperando en este balcón-
El pecho de Serena se contrajo por alguna extraña sensación. Felicidad y tristeza entremezcladas. Tragó para desarmar el nudo de su garganta y sonrió
- Que esté esperando en un balcón es un poco limitado ¿no? ¿Que te parece si prometo estar eternamente ahí cada vez que necesites volver?-
La sonrisa de Yaten se amplió.
- Eso sería mucho mejor-
A Serena se le ocurrió una idea.
- ¡Espérame un momento no te muevas de ahí!-
Desapareció antes de que Yaten le pudiera responder. La brisa estaba pegando cada vez más fuerte, aún así soportó el frío. Luego de unos minutos vio la mano de Serena asomándose por el balcón
- ¡Ahora cierra los ojos!-
Yaten tapó sus ojos con la mano y aguardó.
- Ahora ábrelos-
Se quedó mirando a Serena con solemnidad por largo rato. La imagen que tenía en frente era digna de un cuento de hadas, de un recuerdo, de un tiempo lejano e incluso más que eso…como de un mito de una época que no podías saber si realmente existió o no.
La manera en la que los ojos de Yaten se le clavaron hizo que Serena se sonrojara, afortunadamente estaban a una distancia que no le permitía ver eso. Apretó sus manos y las movió de un lado a otro impaciente.
- Dijiste que querías acompañarme a la prueba del vestido pero con todo lo que pasó no pudimos ir. Eres la segunda persona en verlo-
Se agarró el dobladillo para mostrarle un poco más de tela
- Lita es una prodigio ¿no crees? podría hacer que cualquier niña corriente como yo se viera como una Reina con solo un vestido-
Seguía sin decirle nada, solo observaba en silencio, hasta que se movió un poco hacia atrás, de esta forma podía verle de mejor forma en el rostro
- Hay veces en las que me pregunto como una chica desaliñada, despreocupada y frágil como tú puede ser la protectora de todo el universo-
No estaba bromeando. Serena se acercó más al borde.
- Y hay otras veces en las que lamento no haberte mirado un segundo antes que Seiya en aquel aeropuerto. Él vio en ti lo que a mí me costó demasiado tiempo entender. No es el vestido lo que te hace lucir así, eres solo tú-
Era mucho mejor que un cumplido. A veces Yaten sabía que decirle a una chica para hacerla sentir bien. Lo único que quería Serena era que pudiera hacerlo con otras además de ella. Dio una vuelta para que apreciara la totalidad de la prenda
- ¿Con una mirada podrías haberte enamorado de mí Yaten Kou? Eso es bastante tratándose de ti-
Sonrió de lado.
- La pregunta es ¿Quién no podría enamorarse de ti?-
Extrañamente eso la hizo sentir bien. Se recostó otra vez en el barandal, miró hacia el cielo y suspiró.
- Eso me tranquiliza aunque no se porque. Quizás tengo miedo de ser como esa Reina que gobernó en Europa sola como por mil años-
Sabía de quien estaba hablando. Lo habían visto en la clase de historia durante la semana aunque no estaba seguro de que Serena hubiera estado despierta para oírlo. La carcajada de Yaten se oyó en toda la calle.
- ¿Estuviste estudiando Serena?-
Hizo un mohín
- El tema captó mi atención y llegué a leer un poco a casa ¿es un pecado acaso?-
Alzó sus manos en actitud defensiva.
- Para nada. En todo caso no creo que termines como esa Reina. Hay un par de chicos haciendo fila para ocupar el puesto de adorado Rey. Y habrán más en el futuro-
Serena movió la mano para que dejara de hablar tantas tonterías
- Adulador- le enrostró haciendo énfasis en cada sílaba
Yaten indicó hacia su vestido
- Si sigues asistiendo a bailes, fiestas y cosas que te hagan lucir tan bella créeme que el número de candidatos aumentará, estoy seguro. Solo lo lamento por los que queden en el camino-
Se sintió halagada otra vez.
- Además siempre tendrás a tu amigo Yaten en caso de que esos chicos no estén a la altura. Sería un excelente Rey-
Se arregló el cabello en su típica actitud de superestrella presumida. Serena rió con histeria golpeando el barandal con una mano, mientras Yaten veía un poco molesto
- ¡Serías el Rey más gruñón y arrogante de toda la vía láctea!-
- Pero tú estarías ahí para controlarme-
La risa de Serena se calmó y secó sus ojos que lagrimearon debido a las carcajadas.
- Tal vez en el futuro te tome la palabra-
Se friccionó los brazos pues el vestido no le cubría esa zona y la tela era delgada como para proteger otras. Yaten asintió para sí. Había cumplido su propósito que era arreglar las cosas con Serena y verla antes de terminar el día.
- Pues hazlo cuando quieras. Ahora ve a dormir ¿sí? Mañana tienes tu gran día de fiesta. No quiero ver las fotos y que aparezcas ojerosa y pálida por mi culpa. Te quiero radiante-
Serena asintió. Se le antojaba comer y caer a la cama rendida. La visita de Yaten había sido el calmante perfecto.
- Tú también ve a casa habla con tus hermanos y come algo de esa lasaña que hicimos. Por lo que los demás dijeron estaba buena-
¿Lo que los demás dijeron? ¿No había comido? Con razón parecía un hueso con ese vestido.
- En la semana prepararemos más comida y no me sentiré feliz hasta que te la comas toda ¿esta claro?-
Esta vez no se molestó por la alusión a la comida. Le pareció genial hacer planes que involucraban a un Yaten ameno y contento.
- Está bien ahora entraré. Cuídate mucho y nos veremos luego-
Yaten asintió y se despidió con un gesto de su mano
- Adiós Sere-
Luego de ver a Yaten perderse en la oscuridad de la noche, Serena se deshizo del vestido, lo volvió a colgar y se enfundó en su cálido piyama. Cayó rendida en un confortable sueño.
El día sábado las chicas estaban reunidas en casa de Serena para ayudarla a alistarse para el baile. Al ingresar a la casa se asemejaron como un verdadero pelotón destinado a transformar a su amiga de por sí linda en una Princesa. Todo por verla sonreír y ser feliz.
- ¡Que tú que con quien!- gritó Rei mientras cepillaba el cabello de Serena propinándole un tironcito más fuerte de la cuenta.
- ¡Auch Rei eso dolió!- le reclamó Serena mientras sollozaba frente a su tocador
Rei soltó un poco la presión que estaba ejerciendo en la cabeza de Serena.
- ¡Lo siento pero esto es culpa de ustedes! Me ausento una semana de sus vidas y Mina está con Thomas. Que pasará después que me vaya a Europa ¡Cuando vuelva quizás Amy esté casada con Taiki o Serena se vuelva una intelectual!-
Amy se sonrojó mientras Serena agitó su cabeza y buscó la mirada de Rei.
- ¡Eso fue cruel Rei!-
La aludida tomó a Serena de la cabeza y la hizo quedarse quieta mirando de cara al espejo
- ¡Quédate tranquila que no podré peinarte si te mueves así!-
Volvió a sollozar pero esta vez no se movió.
Mina estaba recostada en la cama de Serena ayudando a Lita a sacar unas arrugas que la tela del vestido tenía, mientras que Amy estaba sumida en el closet de Serena preparándole el bolso que llevaría a la playa.
- No es la gran cosa Rei. Estoy saliendo con Thomas eso es todo-
Hizo un gesto de indiferencia mientras le indicaba a Lita otra arruga.
- ¿No es la gran cosa?- dijo Lita concentrada en su labor- ¿Por eso tuvimos que escucharte por dos horas revelar hasta los mínimos detalles de cómo fue?-
Se sonrojó pero continuo con su postura relajada.
- ¿Detalles? ¿Porque yo no se los detalles?- refunfuñó Serena desde su asiento
- Tú eres muy pequeña- le respondió
Serena se dio la vuelta causando que Rei rodara los ojos exasperada. Era como una niña pequeña.
- ¡Tengo la misma edad que tú Mina!-
- Es imposible con Sere ¡no se queda quieta!-
Amy cargó el bolso ya casi completo y lo puso sobre la cama.
- Yo pienso que Thomas es un chico muy lindo y bueno. Me alegro mucho por ti Mina les deseo lo mejor-
Amy le obsequió una cálida sonrisa. Tenía la capacidad de tornar las situaciones complejas en algo mucho mejor. Mina se sentó en la cama y arregló su cabello despreocupadamente.
- Chicas solo estamos saliendo, no estamos comprometidos en matrimonio o algo así, pero gracias por tus deseos Amy son bien recibidos-
Rei buscó entre las cosas de Serena un par de gomas para amarrar su cabello con el fin de que no se enredara y cuando terminó se dio la vuelta un poco molesta.
- ¿Por qué haces eso Mina?- preguntó con dureza
Mina alzó las cejas
- Que cosa-
- Eso- volvió a indicar a esa actitud- Hacer como que no te importara. No recuerdo a una chica que haya anhelado más un novio que tú. Estuviste buscándolo por años y cuando lo tienes haces como que no fuera la gran cosa-
Mina suspiró recordando sus días en la secundaria cuando lo único que deseaba era tener a alguien que le escribiera cartas, le regalara flores o la invitara a dar una vuelta por el parque o al cine. Jugó con uno de los cojines de la cama de Serena mientras sus amigas, incluida Serena le observaban.
Ahora que era un poco mayor, entendía que conocer a alguien y permitirle entrar a tu vida era una situación mucho más compleja de lo que creía por la simple razón de que años atrás deseaba un novio para parecer ante los demás una chica interesante y admirada. Ahora entendía que esas cosas eran totalmente superficiales. Estaba con Thomas porque le quería. Ser superficial era mucho más fácil. Volvió a suspirar.
- Prefiero no ilusionarme tanto, así si sucede algo malo al menos no habré imaginado cosas que nunca se cumplirán. Es una teoría que he estado pensando-
Serena ladeó la cabeza no comprendiendo del todo.
- ¡Pero Mina tener novio se trata de ilusionarse! de pensar que estará haciendo, si está pensando en ti, si te extraña o no. Planeas cosas e imaginas el día con él. Es inevitable hacerlo- exclamó Serena con una sonrisita dulce pero con convicción en la voz.
Lita asintió hacia Mina.
- Te habla la única chica que ha tenido novio de nosotras así que deberías hacerle caso-
- Además- opinó Amy doblando un pantalón de Serena- Thomas es un chico con el cual sí podrías pensar más allá. Te quiso desde que te conoció y nunca dudó en demostrártelo-
Rei se recostó en una parte del tocador de Serena con el cepillo en la mano pasándolo de un lado a otro.
- La calma es buena pero eso no quiere decir que te vas a pasar todo el tiempo esperando a que Thomas cometa un error para comprobar que tu teoría es cierta. Ese chico se muere por ti y estoy segura que está igual o más ilusionado que tú con su relación así que disfruta, deja las teorías de lado y vive la experiencia. Después de vivirla has todas las teorías que quieras-
Mina lo meditó un rato. Si ya se había arriesgado al decirle que sí ¿Por qué no ilusionarse un tanto más?
- um…- murmuró con una sonrisa cada vez más amplia- ¿Thomas me quiere verdad? Digo, lo dejé enfermo de amor desde un principio…-
Lita miró a Rei. El monstruo había despertado.
- Esa es la Mina que extrañábamos…bueno un poco-
Se botó otra vez en la cama de Serena y abrazó el cojín. Ilusionarse se sentía bastante bien.
- ¡Y es guapo, inteligente y deportista eso me encanta! Por otro lado los dos somos rubios. Nuestros hijos serían hermosos y tendrían mi sonrisa y su nariz y…-
Lita llevó el vestido a un lugar seguro de los golpes que daba Mina a la cama
- Eso es lo que querías lograr- le murmuró divertida a Rei mientras pasaba a su lado- que Mina comenzara a delirar-
- Eso es lo normal- le contestó Rei con una sonrisa, dándose la vuelta para volver a concentrarse en Serena.
Ésta sonrió complacida de ver a Mina como una verdadera adolescente enamorada. Le recordó a ella misma en sus días en los que hablar de Seiya era su único tema. Una punzada de nostalgia le hizo recordar que desde hace mucho tiempo no tenía ese brillo especial en los ojos al platicar de la persona amada. Los pensamientos se le esfumaron cuando Rei la tomó de los hombros ligeramente y la hizo verse al espejo.
- Ahora Sere dejemos que Mina planee cuantos hijos quiere tener mientras decides que peinado deseas llevar-
Tomó el largo cabello de Serena entre sus manos.
- Podríamos trenzarlo para que caiga por tu hombro o bien enrollarlo sobre tu cabeza en un gran moño-
Lita caminó hacia el tocador para dar su opinión.
- ¿No crees que tiene mucho cabello para un moño así? Además lo tiene tan lindo deberíamos dejarlo suelto-
Serena no sabía mucho de peinados pero lo del moño no le convencía tampoco así que agradecía la intervención de Lita. Quería verse juvenil y un moño le daba un aspecto excesivamente formal.
Por otro lado con lo descuidada que era probablemente el peinado no le duraría más de dos horas. Lita caminó hacia otro lado de la habitación y se unió a Mina y Amy.
Serena se volvió a imaginar con un moño. Arrugó la nariz.
- Todas las chicas irán con peinados así- dijo Serena formando un moño con sus manos- prefiero llevar algo diferente-
Rei dio un vistazo al tocador buscando accesorios cuando vio una linda orquídea celeste adornada con piedrecitas brillantes y chasqueó sus dedos.
- Se me ocurrió una idea que te encantará. Dejaremos que tu cabello caiga en ondas naturales muy lindas, te lo peinaremos hacia el lado y lo sujetaremos con esa orquídea-
Serena intentó imaginar como quedaba eso pero no pudo. Rei le palmeó la espalda
- No te preocupes déjamelo a mí-
Mina seguía platicándole a Amy acerca de Thomas por lo que no escuchaba nada más a su alrededor.
- Es muy linda ¿cuando la compraste?- le preguntó Rei por la orquídea
La miró desde su asiento mientras su amiga trabajaba en su cabello
- Me la regaló Yaten hace unos días-
Rei alzó la vista y luego inspeccionó que Mina siguiera en su sitio ajena a ellas
- ¿Yaten ya lo sabe? Me refiero a lo de Mina-
Serena asintió casi imperceptiblemente
- Tuvo su momento de sorpresa y furia. Salió corriendo con rumbo desconocido pero ayer vino a verme y me dijo que estaba bien-
Tomó una peineta para desarmar un nudo del cabello de la rubia
- ¿Y tú le crees?-
- Tengo que hacerlo. De todas formas…-
Suspiró y sacó un cabello que le hacía picar la mejilla
- Es mi amigo y lo adoro pero es algo en lo que no tiene opinión. Él nunca ha sido nada de Mina y nunca fue claro con ella. Me duele que tenga que pasar por esto pero sé lo mucho que Mina sufrió por toda la situación, lo mucho que Thomas soportó y lo mucho que también te lastimó a ti. Que Mina y Thomas estén juntos…al menos me da algo de esperanza. Quizás las cosas para ellos irán mejor a partir de ahora y puede ser que para los demás involucrados también-
Rei cepilló en silencio mientras repasaba las palabras de su amiga. Con los dedos formó las ondas en el cabello de Serena, haciéndolas más pronunciadas. Con la parte de atrás del cepillo hizo que la partidura del cabello de Serena comenzara del lado derecho y enganchó la orquídea un poco más arriba de su oreja izquierda, de tal forma que sujetara la parte delantera del cabello. Se veía adorable.
- Eres muy justa Sere, estar en tu posición no es fácil pero te das el trabajo de estar alegre por Mina y apoyar a Yaten al mismo tiempo. Te admiro por eso-
Serena miró hacia sus manos que estaban entrelazadas en su regazo
- ¿Crees que lo estoy haciendo bien Rei?-
Rei esparció en sus manos espuma para el cabello y masajeó las suaves ondas de Serena.
- Definitivamente tienes que estar feliz por Mina y Thomas. Si Yaten amara a Mina habría hecho hace mucho tiempo lo que hizo Thomas, en cambio se la pasa reclamando por los rincones, lamentándose contigo y de paso enredando mucho más las cosas para todos nosotros…-
Serena se dio media vuelta para mirarle
- ¿Qué quieres decir con eso Rei? ¿Ha intentado acercarse a ti otra vez?-
Con un pequeño cepillo arregló el flequillo de Serena
- Lo intentó. Pero ya sabes como soy. Le hice ver que a menos que regrese con algo claro no tiene ningún sentido que me busque-
Serena cerró los ojos para que Rei pudiera trabajar mejor mientras asimilaba lo que su amiga había dicho
- ¿Una declaración de amor o algo así? ¿No te parece un poco…?-
Rei suspiró.
- Si, creo que no debí ser tan frontal pero ya se lo dije, así como también otras cosas que no viene al caso mencionar…-
Le encantaría haber averiguado que otras cosas no debía haber dicho Rei pero no era el momento para charlar de ello así que lo dejó pasar recalcándose a sí misma no olvidarlo. Tendría que hacer un enorme esfuerzo en eso.
- Debo confesarte que cuando Yaten desapareció ayer, pensé que tal vez podría haber ido a tu casa-
Arrugó el ceño.
- Yo no soy un premio de consolación para nadie y hay veces en las que Yaten me hace sentir así. Ya no lo soporto-
Serena abrió los ojos.
- Lo sé Rei no quise que sonara así. Si hubiera ido por ti me habría molestado también. Tú eres una persona maravillosa que no merece estar envuelta en todo este lío-
Se agachó a la altura de Serena. Quedaron frente a frente
- Estoy convencida que me marcho en el mejor momento. El enemigo desapareció, Mina y Thomas están bien, tú y Seiya por lo menos han vuelto a hablar…-
La mirada de Serena se entristeció. No le gustaba acordarse del viaje de su amiga. La extrañaría mucho.
- No me gustaría decir que es bueno que viajes en este momento, pero también creo que alejarte de aquí un tiempo es lo mejor-
Unos retoques más y Rei terminó. Hizo que Serena se mirara
- ¿Qué te parece?-
Serena se acarició el flequillo, luego su orquídea y después tomó entre su mano los mechones ondulados que caían como cascada por sus hombros y espalda.
- Rei… parezco otra persona-
Sonrió satisfecha.
- ¡Chicas vengan a ver como quedó Sere!-
Las tres que estaban en la cama se pusieron de pie. Sonrieron ampliamente
- ¡Sere estás tan adorable! Serás la más bella de la noche- dijo Amy tapándose la boca de la impresión
- ¡Justo a tiempo Rei!- exclamó Mina estirando los brazos- ¡Ahora viene la fase del maquillaje eso déjamelo a mí!-
Ambas chicas chocaron sus manos relevándose de la labor. Mina puso sobre el tocador un maletín con las más variadas sombras de ojos, brillos labiales, bases de maquillaje, coloretes y muchas más cosas que Serena no había visto en su vida.
- No se si estarán de acuerdo pero Sere tiene una piel y un rostro tan hermosos que recargarlo con maquillaje sería un error. Así que esto es lo que pensé-
Sacó un delineador de ojos, una máscara de pestañas, rubor y un brillo labial color rosa.
- Un poco de delineador para acentuar esos ojos celestes de Sere- dijo al mismo tiempo que le pedía cerrar los ojos para pintarle. El pulso de Mina era sorprendente pues de un solo movimiento lo había hecho sin errores
- Luego un poco de máscara de pestañas para que se enmarcarlos aún más-
Lo hizo con delicadeza para no mancharle de negro el rostro.
- Luego el mínimo de base color natural-
Serena abrió los ojos que debido al maquillaje se veían profundos y se volvió a acomodar
- Un poco de rubor en las mejillas para resaltar tus pómulos-
Espolvoreó rubor haciendo que le provocara cosquillas.
- Y por último brillo labial color rosa como tus labios. Ese lo llevarás en tu bolso por si lo necesitas-
Se lo pasó en la mano luego de esparcirlo por sus labios.
- ¡Y en menos de cinco minutos tenemos a la próxima Reina del baile de invierno!-
Las chicas se acercaron para mirarle
- Fabuloso se ve fresca pero retocada al mismo tiempo- dijo Lita
- Muy bien hecho Mina- la felicitó Rei- debo reconocerlo. Esto va contigo-
Lita corrió por la habitación
- Y ahora para completar el trabajo… ¡cha- chan! El vestido-
Serena se puso de pie y flexionó las piernas. Llevaba casi dos horas sentada así que le dolían un poco. Sus amigas se encargaron de quitarle suavemente la ropa para no arruinar ni el peinado ni el maquillaje. Lita en tanto sostenía el vestido abierto de tal manera que Serena solo tenía que dar un paso hacia delante para entrar en él. Lo hizo y Amy se encargó de remover el cabello de su espalda y cerrar la cremallera.
Mina corrió por los zapatos y se los calzó cuidadosamente. Cuando Serena ya estuvo completamente lista sus amigas sonrieron anonadadas
- Asombroso- susurró Rei- hasta Serena pueda verse preciosa con un poco de trabajo-
- No la molestes- le dijo Lita con una sonrisa en el rostro- estás tan bella-
Mina contuvo sus lágrimas.
- ¡Oh Sere pareces una Princesa, eres como un recuerdo viviente pero dos veces mejorado ¡y Lita eres una artista! ¡Si tengo que usar un vestido alguna vez sin duda tú me lo harás!-
Lita se sonrojó pero a juzgar como sus amigas le observaban su trabajo realmente había valido la pena. Quizás su sueño no era tan inalcanzable después de todo…
- No es perfecto pero iré mejorando con el tiempo-
Serena caminó hacia ella. Con los tacones puestos era prácticamente de su altura así que pudo verle directamente a los ojos. Se veían celestes, grandes y seguros. Una gran combinación.
- Lita el vestido es perfecto. Serás una gran diseñadora y tu sueño se hará realidad. Si esto no te lo prueba no se que más lo hará-
La mirada de sorpresa de Lita fue evidente
- ¿Por eso estabas tan empecinada en que te hiciera el vestido? ¿Querías mostrarme que podía hacerlo?-
Se hundió de hombros
- Lo hice ¿verdad?-
Tomó un mechón de Serena y acomodó en su lugar. Serena seguramente había recordado la plática en casa de Rei, cuando ambas confesaron lo que querían hacer en el futuro. Todas las personas que conocían a Serena debían de llevarse la misma impresión. Una chica linda, dulce, considerada pero un tanto despistada. Solo cuando tenías la valiosa oportunidad de conocerla tan a fondo como ella, te dabas cuenta que tal vez Serena veía el mundo de una manera más simple, quizás había venido al mundo para hacer sonreír a quienes la rodeaban.
Lo que el resto de las personas consideraba importante para Serena solo era accesorio ante la felicidad de sus amigos. Lita agradeció más que nunca el que Serena fuera tan especial, porque gracias a ella había adquirido un poquito más de confianza en sí misma. Y Serena obtuvo la recompensa que buscaba, una enorme sonrisa de Lita.
- Claro que sí Sere, más que eso-
Amy tomó la mano de Lita presionándola levemente.
- Este vestido…Sere tiene razón. Es el más precioso que he visto- le susurró conmovida.
Y sí que lo era. Era blanco pero a la luz se podían ver tintes grises. Era largo pero lo suficiente como para que pudiera caminar sin sentirse incómoda. La parte de abajo tenía unos pequeños plisados para que no fuera demasiado entallado pero ciertamente la parte superior era la más vistosa. La tela asimilaba estar arrugada y doblada de una intrincada forma y sujetada al costado derecho con un adorno de pedrería en forma de hoja mientras un escote en forma de corazón adornado con el mismo detalle de pedrería en todo el contorno le otorgaba el toque femenino. La espalda en tanto estaba al descubierto pero el detalle de la hoja de pedrería estaba lo suficientemente ajustada como para brindarle seguridad.
- Date la vuelta- le había ordenado Mina con ojo crítico
Serena lo hizo y Mina silbó.
- Vestido sin espalda, sin mangas, sin tirantes y con un escote de muerte. Seiya se va a morir ¡será tan divertido ver su cara!-
Se carcajeó mientras daba saltitos de júbilo. Rei tomó el cabello de Serena y lo dejó caer a un lado de su hombro.
- Déjalo así para cuando llegues, así verán tanto la parte de adelante como de atrás del vestido-
Asintió ya sintiéndose nerviosa.
- Sujétate al brazo de Thomas cuando bajes del auto o de escaleras, así te sentirás segura. No sería bonito que cayeras viéndote tan hermosa- le dijo Lita guiñándole un ojo
- ¡Serena!- gritó mamá Ikuko desde el piso de abajo- ¡ya casi es hora! ¡Ven aquí para que te fotografiemos!-
Serena buscó con la mirada su pequeño bolso de mano color perla y su maleta con la ropa que usaría después pero Amy ya las tenía frente a ella.
- Aquí tendrás todo lo necesario, no te separes de tu bolso de mano. Ahí están tus llaves, teléfono celular, espejo y demás cosas que podrías necesitar-
Asintió y sonrió nerviosa.
- Me tendrán que ayudar a bajar-
Se tomó del brazo de Lita y Mina, mientras Amy cargó sus cosas y Rei se preocupó de que la cola del vestido no se quedara atascada en nada. Cuando salió de su habitación y bajó las escaleras, su padre, madre e incluso Sammy le aguardaban en el primer piso.
Mamá Ikuko tenía la cámara fotográfica en la mano y al hacer contacto con su mirada sus ojos se iluminaron y brillaron de emoción. Su padre en tanto estaba con los brazos cruzados sobre el pecho intentando ocultar su sorpresa. Su hermano abrió la boca.
- ¡Vaya! Hasta una chica como Serena puede verse así de linda…-
Serena intentó correr para golpearlo pero sus amigas la sostuvieron con fuerza.
- Compórtate Sere- le susurró Mina con una sonrisa pegada al rostro pero dando miraditas asesinas al chiquillo molestoso
- ¡Serena hija estás tan hermosa y tan elegante!- exclamó su madre mientras tomaba fotos a la velocidad de la luz
Su padre la recibió en el primer escalón y luego de una mirada apreciativa que duró más de tres minutos abrió la boca
- ¿No crees que está un poco… ligero? Te dará frío con tan poca ropa-
Serena se miró el vestido mientras Mina saltaba junto al padre de Serena y lo tomaba del brazo
- ¡Señor Tsukino! Si se pusiera algo sobre el vestido nadie lo apreciaría como se debe, además si quieres ser bella pues tendrás que soportar el frío-
Kenji le dio una miradita escéptica
- ¿Estás segura que el refrán dice así Mina?-
Lo pensó un poco
- ¡No lo creo pero no importa! Dígale a su hija lo bien que se ve-
El papá de Serena recibió un empujón de Mina que lo hizo saltar frente a su hija. No le gustaba reconocer que su niña podía verse así de despampanante, la prefería con su peinado dulce y sin tanta sofisticación pero no podía negar que su pequeña se había convertido en una hermosa mujer. Suspiró resignado con un germen de depresión creciendo dentro de él. Ikuko lo sostuvo del brazo para contenerlo
- Mi niña al parecer ya no es tan niña…te ves adorable hija-
Besó su mejilla y sollozó un poco mientras mamá Ikuko tiraba de él para poder sacar una nueva foto a Serena. Eso, hasta que el timbre sonó. Tanto Serena como Mina saltaron de emoción pues sabían de quien se trataban. Kenji se recompuso y utilizó todo su autocontrol para parecer el padre más estricto y serio del mundo.
Abrió la puerta.
- Buenas tardes señor Tsukino he venido por su hija-
La voz de Thomas fue relajada y jovial. Le dio un apretón de manos y se apartó para dejarle pasar no quitándole los ojos de encima.
Inmediatamente su mirada se concentró en Serena y Mina que ahora permanecían tomadas del brazo. Su dentadura quedó a la vista cuando sonrió encantado.
- Las dos rubias más hermosas que he visto en mi vida-
Serena se sonrojó mientras que Mina rodó sus ojos aunque después le lanzó un beso con la mano.
Thomas se tomó la solapa del smoking y le enseñó a Mina el broche que llevaba sujeto en el pecho. Mina en tanto removió un poco su cabello y ahí prendido al cuello de su blusa estaba el regalo que su chico le había obsequiado.
Mamá Ikuko se puso frente a Thomas
- ¡Es hora de fotografiarlos a ambos!-
Lo primero que hizo Serena fue darle un vistazo dubitativo a Mina.
- ¡Por favor Sere ve!- empujándola junto a Thomas
Thomas la tomó de la mano para ayudarla a caminar y pasó una mano por su cintura. Posaron sonrientes y felices para la cámara, hasta que Thomas vio la hora.
- Creo que debemos marchar- le dijo al oído a su acompañante. Serena asintió.
Kenji se acercó a Thomas y lo llevó hacia un rincón de la habitación.
- Que le estará diciendo- susurró Lita a Rei
- Seguramente le estará advirtiendo que si no cuida a Serena lo matará. O algo así-
Mamá Ikuko abrazó cuidadosamente a Serena para no estropearle nada.
- Cuídate mucho hija, no te alejes de Thomas y ante cualquier cosa llamarás, no importa la hora que sea-
Serena asintió.
- ¡Pásalo muy bien Serena boba!- le gritó su hermano desde el escalón en donde estaba sentado
Mina volvió a perforarle el cráneo con una mirada.
Thomas le volvió a dar la mano al padre de Serena, esta vez de forma seria. Abrió la puerta y las chicas salieron al exterior junto con él mientras Serena se despedía de su padre
- Le he dicho a ese jovencito que vele por ti toda la noche y el día de mañana. Acepté que fueras porque él me prometió que te cuidaría con su vida-
Serena besó a su padre en la mejilla. Nunca dejaría de ser sobreprotector. Y no le disgustaba que lo fuera.
- Confío plenamente en Thomas así que por favor hazlo tú también-
Le acarició el brazo y caminó hacia fuera, cerrando la puerta. Sus padres abrazados le observaron desde la ventana
Lita golpeó ligeramente a Thomas con el codo
- ¿Que te dijo el papá de Sere eh?-
Thomas rió un poco nervioso
- Son cosas de hombres, pero lo que puedo decir es que el señor Tsukino puede ser bastante intimidante si quiere-
Serena se volvió a sonrojar.
Mina se puso frente a Thomas y arregló su corbatín. Se veía deslumbrante en su traje de etiqueta.
- ¿Como estás? te he extrañado mucho hoy- le dijo Thomas con una vocecita atrayente
- Estuve prácticamente todo el día ayudando a Sere y estoy cansada, pero me quedé porque sabía que te vería al final-
Eso le tranquilizó no era el único que se sentía así de necesitado.
- Han hecho un trabajo estupendo. Serena se ve hermosa no se como lo haré para mantenerla a mi lado toda la noche, todos los chicos se enamorarán de ella estoy seguro-
Alzó una ceja
- ¿Todos los chicos?-
Thomas besó su nariz.
- Todos los chicos…salvo aquellos que ya estén enamorados de rubias preciosas y divertidas como la que tengo enfrente-
Le dio un fugaz beso en los labios y se separaron
- Ve con Sere y escóltala como se debe. He apostado con Rei a que sale elegida Reina así que más te vale hacerla lucir genial-
Rió con ganas. Mina era imposible, por eso la quería tanto.
- Si gana Serena ¿Nos repartimos las ganancias?-
Lo meditó un momento
- Treinta/Setenta. Es mi única oferta-
Le estrechó la mano
- Es un trato. Ahora me llevaré a Serena antes de que se congele aquí-
Mina asintió y ambos caminaron hacia la aludida. Thomas tomó del brazo a Serena.
- Es tiempo de marchar ¿Tienes todas tus cosas?-
Amy salió de atrás de Lita con todo lo necesario.
- Gracias Amy-
- Pasenlo bien chicos- dijo Lita
- Y disfruten la noche- agregó Rei
- ¡Y ganen!- gritó Mina con un puño al aire
Serena se despidió de amigas y caminó junto con Thomas al auto.
- ¿A que se refería Mina?-
Muy caballerosamente abrió la puerta del copiloto y la ayudó a sentarse, rodeó el auto y se subió.
- Apostó a que salías Reina del baile-
Hizo una mueca de horror. Ni en sueños se imaginaba subiendo a un escenario para recibir una corona. El solo hecho de imaginarlo le causaba un inexplicable frío intenso.
- Le encanta jugar con mi vida-
- Pero puede que acierte. Yo también voy por ti Sere. Quizás esté mal que lo diga pero te ves tentadoramente hermosa-
Volvió a sonrojarse y agachó la vista hacia su bolso de mano. Definitivamente llamar la atención de esta forma no estaba en el número uno de su lista de cosas agradables.
Thomas hizo contacto y emprendió el rumbo.
- Mi madre me prestó el automóvil. Me dijo que no podía invitar a una señorita y pretender que tomara taxi con vestido de fiesta y tacones. Sería de una falta de caballerosidad absoluta-
De ahí esa actitud tan amable de Thomas. Era de familia.
- Antes de ir a la fiesta tengo que pasar un momento a otro lado ¿no te molesta verdad?-
Serena negó y se concentró en las luces de la ciudad que parpadeaban conforme las dejaba atrás, platicando con Thomas animadamente acerca de cómo había pasado la tarde con las chicas. Poco a poco el nerviosismo por asistir a un lugar con gente extraña, con personas ajenas a su entorno y con ropa a la que no estaba adecuada se fue quedando atrás. En eso ayudó mucho Thomas ya que su voz, su risa y su conversación relajada fueron mermando sus propias inquietudes, hasta que al fin se sintió como ella.
- ¡Así está mucho mejor!- dijo Thomas luego de que Serena se riera de la historia de Thomas y la compleja elección de su traje.
- ¿Que cosa?- preguntó Serena aún sonriendo
- Que rías como siempre. Estabas toda rara y tímida cuando te vi. Ahora pareces más la Sere con la que quise ir al baile-
Serena suspiró y se recargó en el asiento.
- Supongo que me siento más cómoda con mi ropa normal y sin tanta fantasía. Vestirme así y arreglarme me emociona no lo niego pero no se si podría acostumbrarme. Es bastante complicado si lo piensas bien, al menos para mí-
Thomas desvió su mirada de la pista por un segundo para mirar a Serena.
- Tienes razón, no lo había visto de esa forma pero si te sirve de consuelo a mis ojos eres la linda chica de la luna ya sea con uniforme, jeans, pijama o vestido de fiesta. Lo exterior no altera lo que llevas en tu interior y eso es lo fantástico en ti. Que bien ya hemos llegado-
Viró en la siguiente calle y desaceleró la marcha hasta estacionarse fuera de un edificio que no reconocía. Sacó su teléfono celular.
- ¿Hola como estás? ¿Estás fuera? ¡Que bien! ¿Podrías caminar hacia la cuadra siguiente? Hay algo que quiero mostrarte-
Serena le miró de manera suspicaz
- ¿Qué era lo que necesitabas?- le preguntó
Thomas sonrió misteriosamente
- No es algo que yo necesito, más bien es algo que otra persona necesita-
Cuando Thomas vio a alguien acercarse por la oscura calle accionó las luces altas del automóvil. Rápidamente se bajó del auto haciendo que Serena no entendiera mucho la situación. Sintió como la puerta de su lado se abría y vio a Thomas estirando su mano hacia ella.
- Serena baja un instante por favor-
Serena dudó un momento pero puso su mano dentro de la de Thomas y afirmó un zapato en la calle hasta que salió totalmente del vehículo. Fue escoltada del brazo de Thomas unos pasos hacia delante. Y ahí entendió de que se trataba.
Seiya estaba con un pantalón deportivo, una sudadera color gris y zapatillas deportivas. Llevaba el teléfono celular en la mano y a juzgar por como respiraba se notaba que había corrido para llegar hasta ahí. Miró a Thomas
- ¿Que sucede? ¿Porque me…-
Solo ahí se dio cuenta que la chica alta, delgada y despampanante que había visto salir del automóvil de Thomas era su bombom. Abrió la boca y dejó caer el teléfono al suelo oyéndose solo el ruido de la pantalla estrellándose en el pavimento.
Serena ocultó una sonrisa de satisfacción mientras Thomas apretaba su mano y se acercaba a su oído
- Esa es más o menos la reacción que provocas al verte. Por eso es que todos apostamos por tí-
Caminó con ella para acortar camino y como Seiya parecía petrificado pues se movieron hasta quedar a una distancia lo suficientemente corta como para que la apreciara mejor.
Thomas se agachó para recoger el teléfono de Seiya. Estaba arruinado pero en vista de cómo seguía mirando a Serena podía figurarse lo poco que le importaba.
Estiró el brazo para pasárselo y se lo recibió casi por inercia
- Me imaginé que si Mina asistiera a un baile con otra persona me gustaría al menos ver como lucía ese día así que…-
Solo ahí Seiya volteó un momento para ver a Thomas. Quizás era su manera de disculparse por como había reaccionado en la mañana del viernes o tal vez estaba tan enamorado como él y entendía su contrariedad pero de cualquier forma se lo agradecería infinitamente porque ni en mil años olvidaría la imagen de bombom.
No hubo ningún detalle de bombom que no analizara hasta saciarse, los absorbió, los procesó, los analizó y los volvió a absorber.
Thomas puso una mano en la espalda de Serena y la hizo avanzar un poco más
- Considéralo el detalle de un chico enamorado. Los dejaré solos un momento. Estaré en el auto-
Serena se quedó ahí de pie con las manos sujetas a su cartera de mano mientras Seiya aún no flexionaba la que había estirado para recibir el teléfono. Tragó varias veces hasta que recordó como hablar
- bombom quien fue la culpable de transformarte en una súper modelo-
Le dio otra mirada profunda. Serena se miró a sí misma. No se sentía así de estupenda.
- Lita hizo mi vestido, Rei me peinó y Mina me maquilló pero no creo que sea la gran cosa…-
Sus ojos se ampliaron
- ¿bombom te viste al espejo antes de salir de casa? no se como voy a dormir esta noche…- susurró revolviéndose el cabello de manera desesperada
Verlo así era culposamente divertido. Recordó las cosas que había dicho Mina y pensó que sacarle un poco de partido a la situación no era tan malo después de todo. Lo merecía.
Se tomó el cabello lentamente y lo dejó caer hacia el lado y se giró un poco
- ¿Ya viste la parte de atrás? es muy bonita-
Palideció notoriamente. No era solo bonita era malditamente expuesta.
- bombom lo que estoy viendo es tu espalda sin nada ¿no tienes nada con lo que taparte?-
Una sábana o un saco de patatas quizás- pensó.
Serena sintió la gélida brisa a lo largo de toda la extensión de su columna. A pesar del frío que hacía no se cubriría. Si de de verse tan linda como todos decían pues haría el esfuerzo de mantenerse hasta el final.
- Me siento bien así…-
La miró y lo que debe haber pasado por su cabeza debe de haber sido bastante personal porque se sonrojó de inmediato.
- ¿Está un poco escotado no crees?-
Serena bajó la vista hacia su pecho. Era cierto que estaba usando una prenda con la que exhibía más piel de lo acostumbrado pero tampoco podía ir a un baile cubriéndose con un pedazo de tela sin forma después de todo era una chica…tal vez no una demasiada voluptuosa o femenina pero sus amigas le habían dicho que se veía genial… ¿o no?
Se encogió un poco de hombros sintiéndose menos confiada que antes.
- ¿Hay algo malo en mí Seiya?-
Era increíble que le estuviera preguntando eso pero a juzgar por como su expresión cambió quizás no había escogido bien sus palabras. El rostro de Seiya se desfiguró.
- ¿Algo malo? ¡Dios bombom no, no pienses eso! ¡Es todo lo contrario! y creo que ese es el problema…-
Se vio aún más confundida. Seiya se acercó y se atrevió a estirar su mano y enredar algunos mechones del cabello de Serena entre sus dedos.
- En realidad el problema es mío por amar a una chica tan insoportablemente hermosa como tú. No te quiero compartir con nadie nunca, quiero ser yo el único que pueda verte así… ese es mi instinto posesivo hablando, mejor eso a que actué como tal-
Acomodó el cabello de Serena tras su oreja sin bajar la mano luego de hacerlo.
- Por que si lo dejara salir probablemente no llegarías a ese baile y menos vestida como para matar a un hombre de la pura impresión y hacerlos fantasear con cosas por las cuales les rompería los dientes con mucho gusto. De solo imaginar como te miraran, lo que dirán de ti… me hierve la sangre. Pensar que pueden tocarte… pierdo la razón de solo imaginarlo-
Serena se sonrojó. Mucho. Podía palpar el fervor en las palabras de Seiya. En como su piel se entibiaba, como el cabello de su nuca se erizaba, como la boca se le secaba y le era imposible pestañear y apartar los ojos de los de Seiya.
A pesar de todas las cosas que sus amigas y amigos le habían dicho, ahí frente Seiya lo creyó. Se sintió bella, femenina y capaz de afectar a un chico de una manera en la que no pensó que podría hacerlo. No sabía si le gustaba la sensación o no pero sin lugar a dudas era algo nuevo en que pensar.
Seiya pasó dos dedos por la mejilla de Serena pero lo dejó para no arruinar su delicado maquillaje. Pero eso no le impedía tomar su mano así que se hizo de ella.
- Así de bien estás tú bombom y así de mal estoy yo-
En ese instante se oyó el sonido de la puerta del automóvil abrirse. Thomas se quedó quieto junto a ella lo que significaba que era tiempo de partir. Seiya suspiró y con pesar soltó la mano de la rubia.
- Tu príncipe azul te espera bombom. No lo hagas esperar más-
Se lo dijo con una sonrisa en los labios pero que no alcanzó a ser lo suficientemente profunda como para llegar a los ojos. Serena miró hacia atrás y luego de unos segundos otra vez se concentró en Seiya
- Supongo que debo irme-
Si hubiera sonado un poco más convencida habría sido mejor. Seiya metió las manos a sus bolsillos igual de abatido por su partida.
- Supongo que si bombom. Agrádesele a Thomas por esto, recordaré este día por mucho tiempo -
Con ambas manos levantó su vestido para que la parte de abajo no arrastrara por el suelo. Le obsequió una última sonrisa a Seiya antes de dar un paso hacia atrás.
- Nos vemos el lunes Seiya. Cuídate mucho. En cuanto llegue a casa te avisaré, para que no te preocupes-
Era la segunda vez en el día que se despedía de él. Al parecer la frecuencia con que lo hacías no lo transformaba en algo más fácil. Seguía siendo angustiante hacerlo.
Seiya alzó la mano para despedirse.
- Tú también bombom, por favor ten cuidado-
No te vayas. Si supieras el miedo que tengo…
- No te despegues de Thomas en todo el fin de semana-
Por favor quédate conmigo no me dejes.
- Cualquier cosa que necesites solo llámame-
Te extraño demasiado bombom ya no lo resisto.
- Nos vemos bombom-
Te amo. Por siempre.
Seiya retrocedió sin despegar su vista de ella. Avanzó lo suficiente para dejar de fingir que todo estaba bien y dejar que la comisura de sus labios cayera así como el enorme peso que sentía en el pecho.
Serena apartó un cabello de su rostro llevado ahí por el viento que comenzaba a formarse. Seiya parecía tranquilo y relajado mientras ponía más y más distancia entre ellos. Si no lo conociera tan bien podría ignorar el hecho de que sus palabras no guardaban ningún tipo de relación con lo que reflejaba su mirada o que esa sonrisa que le enseñaba carecía de emoción.
Si no lo conociera tan bien podría pasar por alto el que Seiya tuviera cosas dentro de su corazón que no se atrevía a revelarle.
*****SyS*****
